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TÉCNICAS EN PSICOTERAPIA GESTALT.


Se aplican respetando el momento existencial del paciente y aplicando el
proceso secuencial del ciclo de la experiencia. Es importante saber que toda
técnica expresiva implica una técnica supresiva y viceversa.

I. TECNICAS SUPRESIVAS.
Se aplican para suprimir lo que se está expresando como muletillas, tics,
actitudes desagradables, sentir vergüenza, culpas, temores, vacíos
existenciales, etcétera.

a. Experimentar el vacío o la nada (vacío interior):

Ejemplo:

T: Entonces Alberta me dices que sientes una sensación rara en tu estómago...


¿Cómo es esa sensación?

P: Bueno, es como un hueco acompañado de dolor como punzante persistente.

T: te voy a pedir que te conviertas en tu estómago, ahora mismo… cuando lo


hagas me avisas…

P: Ya soy mi estómago.

T: ¡Hola estómago de Alberta! ¿Cómo estás

P: Bien… gracias.

T: ¿Para qué te manifiestas en Alberta?

P: Para que sepa que existo y que no me hace caso…

T: ¿Y cómo quieres que te haga caso?

P: Que ponga más atención a sus emociones.

T: ¿Cómo?

P: Que enfrente lo que está huyendo…

T: ¿De qué huye Alberta, estómago?

P: De decirle a su marido que su relación ya no puede seguir así… que esto


parece un juego… y que ya defina su situación.
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T: Ahora, conviértete otra vez en Alberta por favor.

P: Ya estoy lista…

T: ¡Hola Alberta! ¿Escuchaste lo que dijo tu estómago?

P: Sí. Dijo que enfrente a mi marido y mi relación con él…

T: Y tú… ¿Qué le contestas?

P: Creo y siento, que ya me tardé mucho tiempo en tomar esa decisión y ya


estoy lista para hacerlo… es más, lo voy a hacer esta misma noche… te lo
prometo estómago.

T: Y cómo llenarías el hueco del cual me hablaste hace unos momentos?

P: Mmh, pues yo… lo llenaría con mucho amor a mí misma, porque he


dependido de él en muchos aspectos principalmente en lo económico y no me
he respetado a mí misma… además antes salía adelante sin él…

T: ¡Muy bien Alberta! ¿Cómo te sientes en este momento?

P: Me siento tranquila y esa sensación de hueco doloroso, ya desapareció.

T: ¿Desapareció mágicamente?

P: ¡Bueno, no tan mágicamente!

T: Alberta ¿De qué te das cuenta?

P: De que yo genero mis propias sensaciones por no enfrentar y por tener


miedo a sufrir, porque pienso que si él se fuera, nadie me querría más…

b. No hablar acerca de…:

Ejemplo:

T: Juan Carlos, me dices que ya no aguantas más a tu mamá ¿A qué te


refieres?

P: Ella no me comprende; en realidad creo que me quiere proteger porque es


muy atenta conmigo y pienso que piensa por mí y hasta a veces, decide por mí
y entonces yo, pues,… eh…

T: ¿Cómo te sientes?
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P: Bueno imagino que ella se siente muy sola y considero que pretende
retenerme y…

T: ¡Gracias! …Te repito: ¿Cómo te sientes?

P: Bueno, mira yo… eh…

P: Mira Juan Carlos, te propongo que cargues este maletín con tus manos por
encima de tu cabeza y sin tocarla, quiero que imagines, que eso significa la
protección que tu mamá te da y todas las atenciones que te brinda… ¿Ok?

P: (Cargando el maletín) Como te decía, mi mamá tiene miedo de ser ella


misma y… yo ¡Auch! Estoy sintiendo cansancio en mis brazos y hombros…

T: ¿Cansancio? “Yo creo” que no estás sintiendo nada; ¿Me puedes repetir qué
sientes?

P: ¡Ah caray! No creo. Siento cansancio en mis brazos y hombros cada vez
más intenso… ¡Quiero bajar esta cosa que me estorba!

P: ¿Cuál cosa? ¿Sientes que se trata de la situación con tu mamá?

P: ¡Sí… pero ya no aguanto!

T: Y entonces: ¿Qué quieres hacer?

P: ¡Pues bajarla!

T: ¿Y qué te lo impide?

P: Nada y ya… la bajo…

T: De acuerdo Juan Carlos… ¿Qué aprendes?

P: Que puedo quitarme situaciones y problemas que ya no aguanto, ni de mi


mamá… ni de nadie. ¡Que ya no tengo que soportar…!

c. Descubrir los debeísmos (introyectos):

Ejemplo:

T: Siento que tú, María de Jesús deseas expresar algo ¿Es cierto?

P: Sí. Después de que fui violada, toda mi familia me decía lo que debía de
hacer y no hacer; lo que debería de pensar… (Mirando al suelo, llorando y
con voz entrecortada).
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Y: ¿Y en este momento, qué estás sintiendo?

P: Me siento muy mal en mi pecho y en mi estómago…

T: ¿Cómo es?

P: Como una sensación de que me aprietan… pero sé que debo aguantarme.

T: ¿Debes de aguantarte?

P: Sí. Debo aguantarme (Llanto más franco y audible, se tapa la cara con
sus manos)

T: ¿De quién aprendiste esto de que debes?

P: Es que yo… (Llanto espasmódico y más intenso con elevación del tono
de su voz) creo que de mi mamá…

T: ¿De quién?

P: ¡De mi mamá! ¡Me dijo que así ya nadie me aceptaría y estaría muy sola…!
(Llanto varios minutos…)

T: Y tú ahora ¿Qué te dices a ti misma?

P: Que aún violada valgo y que puedo tenerme confianza… mucho más
confianza poco a poco, porque he decidido rehacer mi vida… y hasta
casarme…

T: ¡Eso es María de Jesús!... ¿Cómo te sientes ahora?

P: Más tranquila… liberada, más comprometida conmigo misma…

T: Muy bien… ¿Qué te llevas hoy?

P: Me llevo el hecho de saber que valgo como persona… que puedo rehacer mi
vida y que es más importante lo que me diga a mí misma en vez de oír a mi
mamá y dejar de hacerle caso… ¡Muchas gracias!

(Obvio falta trabajar la Introyección de la madre).

d. Encontrar (hallar) las formas de manipulación:

Ejemplo:

T: Mira David, veo que estás evadiendo mi pregunta y ya son tres veces que lo
estás haciendo… ¿Desde cuándo lo haces?
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P: ¿Desde cuándo hago qué…? (Risas de ambos).

P: ¿Desde cuándo has aprendido a evadir preguntas?

P: Pues, la verdad es que no me había dado cuenta de que yo…

T: ¿Cómo te sientes…?

P: Bueno yo eh… se me hace difícil definir lo que estoy sintiendo en este


momento, es más creo que no puedo, bueno me siento incómodo.

T: ¿Cómo es eso?

P: Aquí, en mi estómago, como que me angustia, es como si algo me


apretara… u oprimiera.

T: ¿Qué te parece si hacemos tú y yo, un ejercicio… que te puede servir? ¿De


acuerdo?

P: De acuerdo… (Se procede al inicio de un proceso dialogal o un ejercicio


“vivencial”).

e. Saber formular preguntas y respuestas:

Ejemplo:

C: Y como le decía, a usted me lo recomendó mi amiga Lucía para que usted


me diga ¿Cómo yo podría cambiar? Porque yo soy muy disciplinado y sé
obedecer instrucciones y cumplirlas.

T: Así que tú deseas que yo te diga, el cómo tú podrías cambiar. A ver Gabriel
¿A qué te refieres específicamente?

P: Al hecho de si me divorcio o no doctor… la verdad es que ¿No sé qué


hacer…?

T: ¿Y tú realmente qué quieres hacer?

P: Mis papás me dicen que debo seguir casado aunque haya problemas, que
sólo Dios sabe y que pues, es mi cruz que tengo que soportar porque es para
toda la vida ¿Usted qué opina?

Que yo creo que “tienes” que ponerte de cabeza media hora diariamente…
¿Ah, pero en las noches y justo después de cenar abundantemente? Así debe
ser…

P: Y eso ¿para qué? Yo no le veo caso…


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T: Me acabas de decir Gabriel, que eres disciplinado, obediente y cumplido ¿O


no?

P: Pues sí… pero… esteee… yo…

T: ¿Te parece absurdo?

P: La verdad sí.

T: Y entonces ¿Hay algo de lo que te des cuenta de lo absurdo?

P: ¡Ah caray! No me había dado cuenta que es mejor hacer las cosas que yo
quiera, en vez de obedecer cosas que pudieran ser absurdas…

f. Captar (saber) cuando se pide aprobación o demanda:

Ejemplo:

P: Pues fíjate que ¿No sé qué hacer? Si quedarme en casa de mi mamá o irme
a vivir solo. La verdad es que tengo miedo de haberme ya divorciado y tener
sólo 26 años de edad…

T: Marco Octavio ¿Qué quieres hacer de verdad, tú mismo?

P: Pues, yo quisiera irme aunque me da miedo estar solo porque nunca he


vivido así…

T: Y entonces ¿Qué te lo impide específicamente?

P: Pues, creo que mi propio miedo a ser responsable ¿Cómo ves esto?

T: Tal vez, creo que sí… ¿Cómo podrías empezar a ser responsable de ti
mismo Marco Octavio y de tu propia vida?

P: Pues simplemente decidiéndolo, creo que ya es tiempo…

T: ¡Felicidades!

g. Manejo de la autoestima:

Ejemplo:

T: ¿Y qué vas a hacer cuando te diga que prefiere a su esposa, en vez de ti,
como amante?
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P: Pensaré que no valgo nada… que otra vez he fracasado… (Voz baja, como
balbuceando, sollozos y mirando al suelo) como otras tantas…

T: Alejandra, imagina esto: si yo te regalase un anillo hermosísimo, muy


costoso, elegante, peculiar… y tú, por la razón que fuera, no lo aceptaras,
significaría que ¿este anillo disminuye su valor, o sea que no vale nada?

P: Esto no lo había pensado… pero creo que no pierde su valor.

T: ¿Qué te llama la atención de este ejemplo?

P: ¿…que con él y sin él yo valgo?

T: ¡No lo sé! ¿Tú qué dices?

P: ¡Que sí, que yo valgo!

T: Alejandra, tú vales y mucho, con él o sin él…

P: ¿Tú crees? Es que a veces lo dudo…

T: Estoy seguro que vales; ahora falta que juntos lo trabajemos para que tú
misma lo creas y te convenzas ¿eh?

P: …Muchas gracias por todo…

h. Darse cuenta de cuándo se está demandando o


exigiendo:

Ejemplo:

T: Me comentas Lilia que solo andas con casados, que los solteros te aburren
¿Qué significa eso en tu vida?

P: Bueno de niña, mi papá trabajaba fuera de la ciudad y no venía en varios


días o semanas… yo me quedaba dormida en su brazos con la esperanza de
que ´le regresaría pronto porque él me lo prometía… Mientras, mi mamá me
maltrataba mucho física y verbalmente, éramos muchos hermanos y nos daba
poca atención.

T: ¿Y qué pasa con los solteros? ¿Cuáles son tus expectativas?

P: Los hombres casados son maduros, ya saben lo que quieren y eso a mí…

T: ¿Tú sabes lo que quieres?


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P: ¿Cómo me preguntas eso? Qué ¿Acaso crees que no sé? ¡Pues claro que
sé! No entiendo la finalidad de tu pregunta.

T: Lo que pasa es que me has dicho que de los tres hombres casados con los
que has andado ya divorciada, has terminado frustrada, enojada y resentida
¿recuerdas? (Sollozos, y mirando hacia el suelo).

P: Bueno sí… pero… yo, eh… sigo sin saber ¿Cuál es el sentido de tus
preguntas? (Llanto abundante y franco).

T: Tú ¿cuál crees?

P: …Yo… realmente creo que busco en cada hombre a mi papá. Sí eso es y


me acabo de dar cuenta de eso de buscar a mi papá en cada hombre…
(Mucho más llanto con espasmos, se cubre la cara con las manos)… (Se
procede entonces a trabajar con ella y con su figura paterna…)

i. Buscar huecos de la personalidad:


Descripción:

Se le llama hueco de la personalidad al hallazgo de vacíos en la manera de


comportarse de un paciente. Por ejemplo, cuando una persona en terapia
señala que siente que le falta algo, pero no sabe qué es.

j. Arrinconamiento negativo:
Descripción:

Aquí la técnica es preguntarle al paciente: ¿Qué es lo peor que te puede pasar


si haces o dices lo que temes? Esta frase puede repetirse tantas veces como
sea necesario, hasta que la persona llega a entender que no cree que vaya a
pasar tantas penurias para lograr lo que desea.

Para trabajar una figura interna (síntoma corporal), se puede usar al “súper
poderosos” para resolver algo específico (síntoma). Le llamamos el súper
poderoso a una imagen diminuta del paciente que está alojada en su interior.
Es mágico y puede resolver situaciones internas del cuerpo utilizando la
fantasía.

II. TÉCNICAS EXPRESIVAS:


Se aplican para expresar lo que se está suprimiendo.
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a. Expresar lo no expresado:

Ejemplo:

T: Así es que tú Arturo, me dices que estás triste con tu papá y veo que
aprietas la mano derecha. ¿Qué quiere decir eso para ti?

P: ¡Es que no me había dado cuenta!

T: ¿No te habías dado cuenta? ¿O es que tiene algún otro significado?

P: Bueno, la verdad es que estoy enojado con él porque (Sigue apretando su


mano derecha, contrae sus mandíbulas, y llora) de los problemas que
hemos tenido no cumple su palabra y yo… la verdad es que…

T: Oye Arturo, ¿Te gustaría hacer un ejercicio para trabajar tu enojo?

P: Sí. Está bien (Sollozando todavía…).

T: Imagina que aquí frente a ti, ahora mismo, que en esta silla está tu papá
¿Ok? ¿Qué le dirías?

P: Pues que él no cumple lo que dice… y…

T: ¡Díselo a él y no a mí!

P: “Que... tú no cumples lo que dices, cuando tenemos algún conflicto y


“queremos arreglarlo”, sino que vas a contárselo a medio mundo y luego han
habido personas como el Sr. Arzate que me reclama que soy mal hijo… y…
que ni siquiera, ni a él ni a nadie le importan, puesto que tú y yo ya las
hablamos y así con los vecinos, con mis hijos y hasta con mi novia, ¡Ya estoy
harto y muy encabronado contigo…!”

T: ¿Qué más…?

P: “Que no tiene ningún caso pretender arreglar nuestros asuntos del negocio
de la familia, mejor voy a buscar otro empleo y no voy a depender de ti; de
todos modos vas a hablar mal de mí ante los demás, y de hecho, pues total, ya
no me importa lo que digan…” (Llanto, y más llanto; afloja ligeramente su
puño de la mano derecha).

T: ¿Cómo te sientes Arturo?

P: Mejor, más tranquilo y como descargado.

T: Eso es… muy bien…


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b. Terminar o completar la expresión:

Ejemplo:

T: Así es que me estás diciendo Juan, que te sientes culpable con Alicia porque
en tu trabajo ¿es fácil tener varias mujeres?

P: Sí. Es relativamente fácil siendo chofer de rutas largas y si no aceptara


como hombre que soy, pues entonces…

P: ¿Pues entonces qué…?

P: Pensaría que no soy un hombre y yo… la verdad es… que…

T: ¿Y qué, si pensarían que no eres hombre?

P: Bueno mi imagen de hombre, tú sabes uno es cabrón, es importante y…

T: ¿Y te gustaría tener varias mujeres?

P: Pues creo que sí, aunque yo…

T: ¿Aunque tú…?

P: Bueno, me doy cuenta de que me sentiría culpable con Alicia y…

T: ¿Y?

P: Pues creo que no tiene caso. Después de todo, la amo, es la madre de mis
hijos, y no me había percatado de eso; después de todo sigo siendo un hombre
y además honesto.

T: Muchas gracias Juan…

c. Buscar la dirección y hacer la expresión directa:

Ejemplo:

T: De tal manera Luis, que tu mamá te hace enojar.

P: Sí, porque no respeta mis opiniones, ni mis decisiones; sucede que yo, por
ejemplo, el otro día no fui a trabajar porque debía de ir a arreglar mis papeles a
la embajada y resulta que…

T: Luis, veo que tocas constantemente tu estómago…


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P: ¡Huy, no me había dado cuenta!

T: Si tu estómago hablara ¿qué te diría?

P: Bueno, no sé si sea tan fácil…

T: Mira, te pido que te conviertas en tu estómago, y cuando estés listo me


avisas… (Asiente con la cabeza)…Estómago… ¿Qué te gustaría decirle a
Luis?

P: Que le duelo y le molesto, porque no me hace caso…

T: Por favor coméntaselo a él.

P: Que te duelo y te molesto, porque no me haces caso y dejas que tu mamá


influya en tus decisiones y te permites enojarte contigo mismo…

T: Eso es… ahora por favor conviértete en Luis y contéstale a tu estómago.

P: Que no había identificado que me dolieras por esa razón y creo que puedo
tomar mis decisiones propias aún en desacuerdo de la gente y sin permitir que
esto me afecte…

T: Conviértete otra vez en tu estómago y contéstale a Luis.

P: Pues si me haces caso por supuesto que te voy a dejar tranquilo porque me
voy a sentir tomado en cuenta…

P: ¿Qué aprendes Luis?

P: Pues, aprendo que mi estómago puede ser un termómetro para…

d. Cambio de papeles:
Descripción:

Se utiliza para que el paciente, al ponerse en el lugar de la persona ausente


con quien tiene alguna molestia, comprenda lo que haya dicho o hecho.

e. Silla vacía y silla caliente:


Descripción:

Es una de las técnicas más primitivas, importantes y usadas en la terapia


Gestalt, y sirve para que la persona en sesión tome asiento en una de ellas
(silla caliente) y realice un trabajo de confrontación con alguna persona
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fantaseada a la que “pone” en la otra silla frente a él (silla vacía). Aquí lo


importante es rescatar lo proyectado por el paciente

f. Hablar la Y griega:
Descripción:

Así le decimos cuando el individuo en sesión muestra dudas acerca de qué


hacer o decir y representa un signo de atolladero, y le sirve para decidir salir
del mismo.

g. Arrinconamiento positivo:
Descripción:

Aquí la técnica es preguntarle al paciente: ¿Qué es lo mejor que te puede


pasar si haces o dices lo que temes? Esta frase puede repetirse tantas veces
como sea necesario, hasta que la persona reúne valor ´para resolverlo.

III: TÉCNICAS INTEGRATIVAS:


Se aplican para integrar lo suprimido o expresado ya resuelto.

a. Encuentro intrapersonal (encuentro consigo mismo):

Ejemplo:

T: Así es que la gente te busca para pedirte consejos Pedro…

P: Sí, pero a veces, no sé qué hacer. Es que la gente me atrapa y no me deja


ir.

T: ¿No sabes o no quieres saber qué hacer, si te atrapa o te dejas atrapar?

P: Es que en casa mi mamá me enseñó a ayudar a la gente y… yo…

T: ¿Qué tiene que ver el hecho de ayudar con no saber qué hacer, Pedro?

P: Lo que pasa es que a veces yo me harto de escuchar o de dar consejos; yo


tengo problemas y los resuelvo yo solo. No tengo necesidad de pedir consejos.

T: ¿Te gustaría hacer un ejercicio para aclarar tu sentir y tus pensamientos?


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P: ¡Sí claro, adelante!

T: Aquí frente a ti en estas dos sillas una a tu derecha y otra a tu izquierda está
una parte de Pedro que “debe” de ayudar porque así se lo enseño su mamá
(izquierda) y la otra donde está la parte de Pedro que “quiere” o “no quiere” dar
consejos (derecha); ¿Cuál quieres trabajar primero?

P: La de mi izquierda…

T: Muy bien, Hola “debo” de Pedro. ¿Qué te gustaría decirle a Pedro que está
frente a ti?

P: “Que debes ayudar a la gente que se acerque a pedirte ayuda o consejos,


porque tú también lo has hecho y ha habido gente que te ha ayudado…y
¿recuerdas?...”

T: Ahora pásate a la otra silla. (Se cambia de silla). ¿Escuchaste lo que te dijo
el “debo”? ¿Qué le contestas?

P: “Es cierto que me han ayudado, pero a veces no quiero dar consejos.
¿Quién soy yo, para dar consejos? Además salgo de trabajar a las 4 de la tarde
y a veces llego a mi casa hasta las 9 o 10 de la noche por estar escuchando
puras tonterías, de gente que piensa que yo puedo dárselos; la verdad es que
ya estoy harto”.

T: ¿Algo más que quieras decirle?

P: No, ya es suficiente.

T: Por favor pásate a la otra silla. ¿Qué le contestas a la silla del “quiero”?

P: “Como te decía: ¡Debes de ayudar aunque tú sufras! ¡La gente te necesita!


¿Eh?... (Cambia su tono de voz como el de su madre y señala con el
dedo).

T: Vuélvete a cambiar por favor. … ¿Qué le contestas al “debo”?

P: “Quiero que sepas que puedo hacer lo que yo quiera, cuando yo quiera y
con quien yo quiera y que el “debo de…”, ni siquiera me había dado cuenta que
no es mío, sino de mi mamá; y no tengo por qué sufrir aunque la gente me
necesite, porque después de todo aunque escuche y dé consejos, la gente de
cualquier modo va a hacer lo que le dé la gana o lo que crea conveniente…”

T: Ahora cámbiate a la silla de en medio. Observa y escucha a tus dos partes…


en caso de que quieras integrarlas ¿Cómo lo harías?

P: Negociando con una y con otra y metafóricamente… separar lo que a mí me


convenga selectivamente yo decido si doy o no consejos, y a quién se los doy,
porque para mí tampoco está mal “prestar ayuda cuando alguien me necesite
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eventualmente”, pero decido no hacerlo por rutina … cada quien que viva como
quiera. En pocas palabras las dos me sirven en determinado momento. Yo
pienso que lo importante es que me dé cuenta…

T: Muy bien Pedro, ¿qué te llevas de aprendizaje de esta sesión?

P: Pues, me llevo que me he dado cuenta de que…

b. Asimilación de lo proyectado:

Ejemplo:

T: Sergio, una vez que hemos hecho este ejercicio de fantasía, ¿Cómo podrías
reintegrar esa parte que estaba separada de ti?

P: Bueno, me doy cuenta de que el arroyo, el árbol y la montaña representan


cosas diferentes pero a la vez son útiles e interdependientes y el árbol que era
la fuerza en mí mismo, ya había “perdido”…

T: ¿Y cómo podrías integrar esa fuerza a tu, yo interno?

P: Bueno, simplemente sabiendo que ya la tengo y que puedo usarla en el


momento necesario y cuando yo lo decida.

T: ¡Eso es Sergio, excelente!

c. Túnel del tiempo (fantasía guiada):

Ejemplo:

T: Y bien Mónica, una vez que estás en el túnel del tiempo… ¿Crees que hay
algo que no esté resuelto y por lo cual tú sufres todavía?

P: Sí. Encontré que tengo mucho coraje hacia mi papá por habernos
abandonado por otra mujer… (Sollozos, voz pausada y entrecortada…)

T: ¿Y qué le dirías en este momento, imaginando que está aquí frente a ti?

P: Siento mucho coraje hacia ti, porque me dejaste por otra mujer y hasta me
dijiste que tu apellido ya no me pertenecía… por eso ya no soy González, sólo
me reconozco Ávalos, que es el de mi madre…(llanto franco y silencio…).

T: ¿Hay algo más que quisieras decirle?


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P: Sí, sí…Estoy enojada contigo y no quiero verte jamás… también me siento


decepcionada con la vida, pero más contigo…

T: ¿Qué te gustaría hacer con tu enojo y tu decepción?

P: Simplemente sentirlo… porque jamás me lo había permitido así…

T: Está bien Mónica, te pido que regreses con una respiración profunda aquí y
ahora, en esta sesión… ¿Cómo te sientes?

P: Mejor… más tranquila, desahogada y como más relajada.

T: ¿De qué te das cuenta?

P: Pues él, es él y yo, soy yo… Realmente es un asunto de mis padres y aun
cuando no me dé su apellido yo valgo lo mismo. De hecho, ya no me interesa
que me reconozca o no… ya tengo 47 años y no me importa.

T: De acuerdo. ¿Qué te llevas de esta sesión?

P: Me llevo que…

d. Archivero (fantasía guiada):

Ejemplo:

T: Imagina Oscar que estás en un cuarto donde hay un archivero con


cajones… acércate y abre cualquier cajón y saca una carpeta donde puedes
encontrar algo interesante, que sea para ti algún asunto pendiente…

P: Ya está… veo a mi mamá que me está regañando: “¡Nunca haces nada


bien, ojalá te parecieras a tu padre!; ¡Ah pero eso sí, estás listo para pedir
dinero y no sea para salir con tus amigotes, que entonces hasta te apuras!”.

T: ¿Qué más Oscar?

P: Me siento que no sirvo para nada. ¡Nunca hago nada bien!

T: ¿De veras? Por favor recuerda algunas cosas que has hecho bien en tu
vida…

P: Eh,… bueno tuve mención honorífica en secundaria, gané un concurso de


oratoria en la primaria, fui el mejor mi prepa en fútbol, estuve en los 10
primeros titulados de mi generación (con mención honorífica solo fuimos 3
egresados) y mi maestría en administración ha sido excelente… tengo dos
hijos también excelentes…
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T: ¿Y cómo me dices que nunca haces nada bien?

P: No había pensado en esto… y creo que he hecho muchas cosas buenas en


mi vida.

T: ¿Y entonces que está pasando Oscar?

P: Me doy cuenta que muchas cosas las he hecho por ser mejor que mi papá y
no porque yo verdaderamente haya querido hacerlo, aunque sé que tengo
cualidades y la capacidad de…

T: Bueno Oscar y ahora ¿Qué eliges hacer?

P: Elijo hacer lo que yo quiera y ya a mis 38 años deseo hacer un doctorado en


finanzas una vez que acabe mi maestría, con verdadero convencimiento de
que puedo y quiero hacerlo aún casado y con 2 hijos.

T: ¡Muy bien Oscar, excelente!

e. Silla vacía, silla caliente, silla integradora:

Descripción:

Aquí la diferencia estriba en que después del diálogo entre los personajes de
las dos primeras sillas, el paciente usa la tercera silla para integrar lo mejor de
cada una de las sillas anteriores y desechar, de las mismas, lo que ya no desea
tener (lo que no le sirve).