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ENEAGRAMA PSICOLÓGICO

NIVEL II
INSTINTOS Y MECANISMOS DE DEFENSA

TABAIRE
PARA USO ESCLUSIVO DE LOS PARTICIPANTES EN EL GRUPO 2017 2018
ENEAGRAMA psicológico

INSTINTOS Y MECANISMOS DE DEFENSA

INTRODUCCIÓN

Para progresar en el desarrollo personal tenemos que desidentificarnos de nuestro rasgo, pues
mientras permanezcamos en la identificación no hay posibilidad de evolución, ya que
seguiremos sin vernos, sin ver nuestra esencia.

¿Qué quiere decir esto? Que es necesario no apegarse a la complacencia de haber descubierto
cómo funcionamos, ni al disgusto por hacerlo así. Tenemos que aprender a vernos con
objetividad y para esto son importantes los espejos: el guía, el grupo, la meditación, y una
actitud personal de no juicio y de no complacencia.

La objetividad consiste fundamentalmente en la capacidad de vernos en nuestra acciones y


actitudes en el instante preciso y dolernos con el dolor de sus consecuencias y gozarnos con le
felicidad de las mismas. Sin hacer nada más que ser honestos, veraces.

Cuando observo mi estar en la vida y siento y asumo la responsabilidad de sus consecuencias


eso, en sí, transforma. Nadie puede tolerar el dolor y la estupidez con consciencia clara del
dolor y la estupidez. Porque somos seres inteligentes y con sensibilidad y a todos nos gusta más
la miel que la hiel, pero hay que saber distinguir entre la miel y hiel auténticos y los
sucedáneos, y esta capacidad de discriminación solo nos la puede dar el desarrollo de la
atención sobre nosotros mismos.

Un sucedáneo de la miel es la autocomplacencia en ser cada vez mejores en nuestro rasgo;


conocer cada vez mejor nuestro carácter mientras nos desconocemos en nuestra esencia, en
nuestro ser auténtico; entonces lo único que conseguimos es dar vueltas por el Eneagrama
como en una noria, sin principio ni fin, sin posibilidad de evolución.

Y un sucedáneo de la hiel es el sufrimiento. El sufrimiento surge de la no aceptación y del


apego, y ambos se sustentan sobre el miedo a no ser nada más que un programa; se sustentan
sobre la falta de coraje para ver la realidad de nuestras vidas y hacernos cargo de ella y del
posible dolor que la acompañe, dolor que, en realidad pertenece al pasado pero que nos
empecinamos en hacerlo constantemente presente con nuestras fantasías catastróficas,
reactivándolo constantemente con un sufrimiento innecesario que, si lo observamos bien, no
es más que una fantasía, una idea loca, la consecuencia de nuestra particular fijación.

El objetivo de este trabajo es distinguir, discriminar, tener la consciencia despierta y la atención


a su servicio.

La voluntad es la acción de mantener la energía de nuestra atención en al aquí y ahora, no en el


allí y entonces ni en el allá y después. Y la intención es dirigir nuestros deseos hacía el Deseo de
ser conscientes de nosotros mismos. Es decir, recuperar nuestra capacidad de amarnos y de
amar.

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Así pues, el Eneagrama no puede servir para convertirnos en seres cada vez más perfectamente
neuróticos, por muy conscientes que seamos de nuestra neurosis, es una guía para nuestra
evolución como seres conscientes y transcendentes. Si no es así, estamos trabajando en una
dirección equivocada. Corrijámosla.

En definitiva, el trabajo real comienza con la busqueda del equilibrio y la armonía en la libre
expresión de nuestros instintos, con adecuación, consciencia y responsabilidad. Esto es la
inocencia consciente y este es el objetivo de nuestro trabajo.

INSTINTOS

Definición

La definición generalizada de instinto es:”Una disposición innata que tiende, a través de una
serie de conductas, a responder a ciertas necesidades de supervivencia, a pesar de que no
estemos conscientes de este propósito y están presentes en todos los seres vivos”.

Podemos distinguir sólo tres impulsos fundamentales:


 Un impulso reproductivo.
 Un impulso para adaptase o relacionarse con el entorno.
 Un impulso de supervivencia del individuo.

Desde el punto de vista de Eneagrama denominamos a estos impulsos:


 Instinto sexual o de intimidad.
 Instinto social o de relación y de adaptación.
 Instinto de conservación.

Otra característica de los instintos es que siempre están orientados a la protección y creación
de vida. Así pues son la expresión directa e intuitiva de la Energía Vital, aunque hablando tres
leguajes diferentes.

Desde el mismo momento del nacimiento están presentes el instinto de conservación y el de


relación, creando una tensión entre lo instintivo y lo emocional. La tensión entre ambos es lo
que da lugar a la parición de las Pasiones y las Fijaciones, ya que el niño tiene que alcanzar la
mejor relación que pueda entre su equilibrio homeostático, la protección de su vida, y la
relación con el entorno porque es un organismo totalmente dependiente del exterior.

No cabe calificar un instinto como mejor que otro, ya que tanto la expansión como la retracción
son indispensables para un desarrollo sano y armónico. Sin embargo es necesario alcanzar un
equilibrio entre las pulsiones instintivas y emocionales, opuestas pero complementarias, y este
equilibrio depende, no tanto del niño, como de la capacidad de tolerancia y satisfacción del
medio ambiente.

Así como el Eneatipo no cambia a lo largo de la vida, sólo que con el progreso en el desarrollo
el contexto va cambiando y lo vemos con más conciencia. Con el subtipo ocurre distinto puesto
que implica disponer de un exceso de energía en un aspecto de la personalidad, el aspecto
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apasionado, mientras que los otros dos están en déficit; con el desarrollo, los instintos que
están en déficit van desarrollándose a expensa del que estaba sobrecargado.

Así pues, con respecto a los instintos si que hay un cambio en el subtipo, ya que van
equilibrándose y este reequilibrio va a determinar un cambio en la actitud y comportamiento
de la persona de tal modo que se pueda disponer de ellos según las necesidades de cada
circunstancia.

No consideramos el Eneagrama como un método para perfeccionar el Rasgo, sino como un


proceso, o mejor serie de procesos, para librarnos de la fijación, tratando de buscar patrones
de conducta distintos a aquellos que reeditan compulsivamente y actualizan constantemente
nuestro pasado.

Y en este proceso el equilibrio de los instintos tiene un papel y una fuerza determinante. Pues
así como la pasión es el resultado de la separación de la virtud, y la fijación lo es de la
separación de la realidad objetiva, el desequilibrio del instinto lo es del apego a los deseos, del
apasionamiento en una sola dirección de nuestras tres cualidades energéticas.

Hasta el momento en que se alcanza el equilibrio del los instintos, estos son excluyentes entre
si en cuanto a su disponibilidad; sin embargo los tres coexisten como subpersonalidades, ya
que son distintas manifestaciones de una única y determinada energía sólo que se dispone de
una forma jerarquizada y compiten entre sí en el mundo exterior: uno será el dominante, habrá
otro en segundo lugar y un tercero casi inaparente pero que también existe aunque sea sólo en
la fantasía.

Necesitamos de los tres instintos, aunque no estén equilibrados, pues en determinados


momentos más o menos críticos de la vida vamos a tener que echar mano de cada uno de ellos.
Así en una mala situación económica del de conservación hasta sanear la situación; al
enamorarnos del sexual, al intentar conseguir un trabajo del social. De este modo se establecen
seis variantes para cada Eneatipo.

Así pues, el Trabajo del desarrollo trata de equilibrar los instintos no de reprimirlos, inhibirlos o
ahogarlos, puesto que esto implicaría mutilar a la persona como una totalidad energética y
trascendente: hay que domar al dragón, pero no matarlo.

De esta manera podremos llegar a poder dirigir la energía del instinto social hacía fuera, a los
otros, al grupo, al trabajo; la sexual hacía el contacto íntimo con cada persona y la del instinto
de conservación hacía adentro, al mantenimiento de la propia seguridad y bienestar. Una vez
equilibrados podremos disponer de energía libre para dirigirla hacía la experiencia
trascendental, ya que la trascendencia espiritual surge de la sublimación del instinto, es decir,
del deseo.

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LOS TRES INSTINTOS

Instinto de Conservación: YO

Deseo de sentirse seguro. Se ocupa de cómo cuidarnos a nosotros mismos, preocupándose de


forma manifiesta o sutil de lo esencial para vivir: alimento, salud, refugio, seguridad,
comodidad, dinero y estabilidad. Pone la energía en buscar las condiciones optimas para
sentirse bien.
El lado sano es que puedes cuidar bien de la seguridad, de los negocios, ser cuidadoso en los
detalles y capaz en el uso e habilidades para manejar bien la vida.

El lado insano es la preocupación excesiva por la mera supervivencia, perdiendo otras


dimensiones de la vida. E incluso podría hacer de la supervivencia un asunto más complicado
de lo que es real, sin poder separase de la idea de lo dura que es la vida y creer que la
supervivencia está siempre en juego.

En las personas en las que domina este instinto, la atención, pues, está puesta en la
supervivencia física, en el mantenimiento del apoyo, en la satisfacción de las necesidades
materiales, emocionales e intelectuales. Lo que interesa es lograr y mantener seguridad en lo
asuntos básicos de la vida:

Seguridad y comodidad físicas.


Comida, ropa, dinero, casa, salud.
Personas prácticas que cuidan bien las finanzas.
Enfoque y énfasis en el sobrevivir.

Instinto Social: NOSOTROS

Su pulsión primaria es la actividad comunitaria. Suelen mantenerse gravitando alrededor de


grupos de personas, y estar interesados en el reconocimiento externo, la popularidad, la
aceptación social, el estatus y el honor en lo social y en lo laboral. Buscan en esta área una
posición de privilegio. Les gusta la diversión social. Los diálogos internos tenderán a dirigirse a
grupos de personas.

El lado sano es que pueden ser personas gregarias, con don de gentes; alguien que trabaja duro
y sirve desinteresadamente a los grupos que escoge y que siente como suyo el triunfo de cada
miembro del grupo.

El lado insano es la tendencia a perderse dentro del grupo, ser incapaz de estar y permanecer
en soledad, y descalificar la individualidad. La posibilidad de entrar en conflicto entre lo que
quiere el grupo y lo que el individuo necesita.

Las personas en las que domina éste instinto sienten un deseo potente de caer bien, de
sentirse aprobado por otros, a salvo con otras personas, aceptados y necesitados en su mundo.
Es importante para ellas conservar la sensación de valía que experimentan al participar en las
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actividades con los demás. Así pues se basan en las relaciones con los otros como grupo y con
la sociedad como un todo.

Deseo de relacionarse, de pertenecer y participar activamente en grupo.


Cooperar para adaptarse y sobrevivir como grupo.
Posición, fama, rango, reconocimiento, popularidad, honor, estatus, aceptación
social.
Tienden a evitar la intimidad.
Se enfocan en el contexto laboral.
Deseo de ser vistos, énfasis en las reglas y los castigos.
Diálogos internos relacionados con grupos de personas.
Comunidad, compañerismo, filantropía.

Instinto sexual: TU y YO

El deseo primario es la búsqueda de intimidad y sexualidad en las relaciones uno a uno, y el


mayor interés en ser deseable, atractivo para los demás. Pone la mayor parte de su energía en
encontrar y estar con la pareja. Tiene tendencia a relacionarse con los amigos de uno en uno,
de manera estrechamente focalizada, atrayéndoles el contacto íntimo, tanto en una
conversación profunda como en una relación sexual. Búsqueda de situaciones emocionalmente
intensas. Buscan la solución a sus problemas en algo externo que les complete y llene, a tal
punto que pueden llegar a obsesionarse con ese algo y descuidar otras necesidades.

El lado sano es la facilidad para intimar en las relaciones estrechas y la capacidad para tener y
disfrutar de amistades excepcionalmente profundas y enriquecedoras.

El lado insano es la posibilidad de invadir las relaciones con demasiadas expectativas y estar
limitado por ser excesivamente dependiente celoso y posesivo.

Las personas en las que domina este instinto buscan desesperadamente a otro con el que
establecer contacto; están en una constante búsqueda de contacto, no sólo de experiencias
sexuales, sino de todo tipo de experiencias intensas. Tendrán dificultad para centrarse en su
proyectos y para cuidar bien de sí mismos porque de forma inconsciente buscan fuera de sí
mismos lo que les complete, sea persona o situación, al punto de poder descuidar necesidades
básicas si se sienten arrebatados por alguien o algo.

Búsqueda de contacto y profundidad.


Experiencias intensas.
Buscan fuera de ellos la persona o situación que los complete.
Son como enchufes en busca de toma de corriente.
Dispersión de su atención e intensa falta de focalización.
Competencia, intriga, miedo a no ser deseables.

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LOS SUBTIPOS

El instinto dominante es el instinto más dañado, e inconscientemente buscamos satisfacerlo


creando toda una serie de preocupaciones y obsesiones que dan a nuestro comportamiento, a
nuestra pasión y fijación, un matiz característico, mientras que los otros dos aspectos de
nuestra personalidad quedan eclipsados, pues nos ocupamos sobre todo del aspecto problema,
es decir, del subtipo dominante.

Esto implica que vivimos arrinconados en una parcela de nuestra personalidad que resulta
hipertrofiada, mientras que el resto está infradesarrollado.
El subtipo dominante podría definirse como “aquello que es lo más importante en mi vida”.
Generalmente hay un instinto dominante, sobre desarrollado, otro relativamente equilibrado, y
uno totalmente infradesarrollado.

SUBTIPO DE CONSERVACIÓN
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Eneatipo I. PREOCUPACIÓN / ANGUSTIA

La preocupación constituye una verdadera pasión y se puede entender como una exagerada
necesidad de previsión y de tenerlo todo bajo control, motivado por un miedo a que se vea
amenazada su supervivencia. Tienen la sensación y la creencia subyacentes de que no son
suficientemente buenos para merecer que sus necesidades sean satisfechas, así que se
preocupan imaginando anticipadamente que algo irá mal y que su supervivencia está en
peligro.

Se preocupan mucho por su bienestar material, tanto en lo económica como en la salud, y


suelen castigarse bastante porque les parece que no trabajan suficientemente en ello.
Cualquier error va a originar una catástrofe, un desastre, y por ello suelen vivir llenos de culpa y
preocupación por la falta que, para su ruina, podrían cometer; al mismo tiempo sienten que
son inadecuados. Este constante miedo a cometer errores les produce un nivel de angustia
muy alto; son los más angustiados del Eneagrama.

Piensan que tiene bien merecida su ruina a causa de su imperfección, puesto que la
imperfección es mala. Sienten deseos de gratificación, pero su super yo es tan estricto que
impide la satisfacción de esos deseos, manteniendo, por el contrario, excesivo celo en el
trabajo y muy alto nivel de autocontrol, por lo que suelen padecer de estrés y mucha tensión
física: oscilan entre satisfacer algunos deseos o pasara a un periodo de ascetismo. Son los más
reprimidos, los típicos niños buenos.

Pueden ser bastantes críticos y exigentes con el entrono y como jefes pueden ser insufribles. Se
mueven en la disyuntiva de todo o nada. Les importa la limpieza, el orden y la higiene, la
estética, las vitaminas y las dietas. Tienden a ser sobreprotectores con los demás, pero solo con
los temas que a ellos les preocupan, ejerciendo un control rígido sobre las personas de su
alrededor para que eviten lo que ellos temen: la enfermedad, la ruina…, para protegerles de las
mismas consecuencias negativas que a ellos les preocupa. Con este control contiene su
angustia, pero asfixian a las personas con las que conviven, ya que no les permiten ninguna
posibilidad de expansión o espontaneidad que les coloque fuera de lo previsto: tenerlo todo y a
todos previstos es fundamental para mitigar su altísimo nivel de angustia.

Poseen una gran cualidad detallista y meticulosa, y como padres o amigos oscilan ente ser
críticos y atormentadores. Tiene tendencia a interrumpir y corregir continuamente a su
interlocutor. Es la ira dirigida al control exagerado de las personas con las que conviven para
perfeccionar el entorno inmediato: que nadie saque los pies del tiesto. Son moralistas.

Son los más cálidos de los tres subtipos ya que su ira está transformada en benevolencia, en
una actitud amable, de servicio que no deja transparentar su rabia y resentimiento.

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Eneatipo II. PRIVILEGIO / YO PRIMERO

Se caracterizan por el egocentrismo infantil, por el deseo de ser el centro de las atenciones
porque sí, por ser quienes son. Se consideran merecedores de unos privilegios especiales por
su bondad, su santidad, su filantropía…; tiene derecho a recibir un trato preferencial que
refuerza su orgullo, y se comportan como si fuesen superiores a los demás.
Son a los que menos se les nota el orgullo debido a su ternura, a su posición infantil. Su
seducción es más sutil, como sin querer. Les cuesta decir lo que quieren, esperan que les
adivinen.

Cuidan a los demás para que los demás les cuiden a ellos, mostrando una fachada sacrificada
de modo que parecen estar pensando primero en los demás y anteponiéndoles a ellos, pero
inconscientemente en realidad lo hacen esperando ser reconocidos por los otros. Detrás de la
fachada altruista se esconde una persona que odia tener que renunciar. Parten de la premisa
de que otros tienen que recompensar su atención y entrega.

Temen salir perdiendo en caso de que no se preocupen personalmente de estar en la


vanguardia de la acción. Por eso se centran en atender las necesidades de los demás y en ello
pueden llegar a agotarse sin hacer caso de sus necesidades, llegando a no descansar lo
adecuado y a no atender a sus necesidades, pero llevan una contabilización de honorarios por
los sacrificios realizados; por lo tanto, los demás deben cuidarles como compensación a sus
sacrificios. Tienen derecho a tener privilegios y a ser recompensados, a merecer el mejor sitio,
el bocado más exquisito, el mejor lugar de la mesa…, pero raramente son capaces de pedir
ayuda con franqueza.

Suelen ser más hogareños y en casa trabajan mucho. Pueden llegar a cometer excesos con la
comida (bulímicos) o medicamentos y son muy propensos a somatizar. Tienen un talento
especial para convivir con los niños. Se expresan a través de quejas y de culpabilizar. Mantiene
comportamiento de divas.
Prefieren recibir que dar, suelen ser caprichosos, con mas tendencia que los otros subtipos a la
melancolía y al egocentrismo.
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Eneatipo III. SEGURIDAD / PRACTICIDAD

No resultan visiblemente vanidosos, suelen ser modestos incluso aparentemente tímidos,


tratan de ser buenos y no suelen expresarse emocionalmente. Son controlados y
controladores.
Se sienten seguros e impresionan por su estabilidad material. Para ellos la seguridad interior
consiste en tener dinero suficiente y buen estatus en el mundo. Desean crearse una base de
bienestar material ya que la seguridad viene del dinero, las posesiones y un lugar estable, al
punto de que no dudan en dejar tirado a un amigo necesitado si sienten que ayudarle podría
suponer un mínimo riesgo para su estabilidad.

Dinero y posesión les aseguran el futuro. A cambio de esta seguridad son capaces de los
mayores sacrificios. Se concentran en que les vaya bien y tener suficiente, especialmente en las
cosas socialmente apreciadas.

Trabajan duro para aumentar y conservar su estatus social, su éxito, su fama. El descenso social
y el fracaso profesional o financiero son pesadillas que tratan de evitar a toda costa.

Se esfuerzan por ser eficientes, pudiendo llegar a ser adictos al trabajo, ya que tienden a
concentrase en el mundo profesional y dejar los demás aspectos de la vida como secundarios,
incluso hasta descuidar su salud y relaciones; les cuesta relajarse y en vacaciones pueden seguir
imaginando y estando pendientes de proyectos laborales. Nunca están suficientemente
seguros con lo que poseen y necesitan acumular más, aunque ya sean poseedores de fortunas.

Son los más rígidos de los TRES, yendo hacía un aparente perfeccionismo en su trabajo, pero su
afán no está tanto en hacer las cosas bien por el hecho de hacerlas bien, como en el caso del
UNO, sino para asegurarse el éxito y evitar que alguien les pueda señalar la falta, el fracaso. Son
excepcionales como ejecutivos, coordinadores de equipos, secretarios de dirección o directores
de empresas, pues la empresa es su vida. Esperan ser valorados por lo que hacen.
Su pasión por la seguridad puede llevarles a cierta simplicidad, al reducir sus intereses a lo
práctico y útil.

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Eneatipo IV. TENACIDAD / CONTRAATAQUE

Son los llamados contra dependientes, pero su autonomía es una dependencia frustrada. Se
sienten frustrados pero no lo demuestran a los demás, lloran a solas y sufren mucho en
silencio. No es el tipo que se queja ni que se muestra dependiente, no se lo puede permitir. Son
los más masoquistas de los CUATROS.

La pasión de la envidia se manifiesta aquí en querer la seguridad y las gratificaciones materiales


que suponen que los otros tienen, y luchan temerariamente, sin medir demasiado las
consecuencias de sus acciones, para conseguirlo. Tienen una cierta disposición kamikaze de
llegar hasta el final, pase lo que pase. Se niegan obstinadamente en renunciar a la imagen que
han construido de si mismos, esto es, que son alguien especial.

Pase lo que pase tiene un deseo de conseguir más y van a por ello, con lo que tienen una vida
muy esforzada, tanto como los TRES, pero en lugar de esforzarse por conseguir algo, se
esfuerzan por tapar carencias. No existe satisfacción por el logro, sino por haber conseguido
sobrevivir. Necesita incorporar mucho de fuera y tienen enorme sed de amor.

Por su tenacidad e intrepidez logan controlar la tendencia a la depresión, pero buscan


constantemente la intensidad para paliar sus sentimientos internos. Suelen ser activos,
extrovertidos, temerarios, prácticos y materialistas. Tienen muchas posibilidades de adicciones,
o de involucrarse en situaciones y con personas peligrosas, o de mantenerse coqueteando
constantemente con la pérdida y la quiebra. Tienen tendencia a castigar al otro mediante el
sistema de dañarse a sí mismos. El lamento por la tragedia de su existencia domina su fantasía;
sienten la incomprensión y se retiran en soledad y sufren en silencio.

Su pasión es soportar, en forma de autoexigencia devalorante. Son personas sufridas. El anhelo


y el esfuerzo inconsciente es el de poder obtener lo que se perdió a través de su esfuerzo.
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Eneatipo V. CUEVA / TERRITORIO

Tambien se usa el termino REFUGIO. La necesidad de retirarse común a los tres subtipos, en
ellos se expresa en la reflexión incesante sobre la manera de sobrevivir limitando las
perturbaciones externas para no sentirse invadido y reduciendo al minimo las necesidades para
sentirse independiente.

Mi casa es mi castillo. Lo que quieren es encontrar un lugar seguro donde poderse retirar y
donde poderse aislar del mundo. Protegen su espacio y privacidad apartándose de los demás y
del mundo como una forma de cuidar de ellos mismos. Tienen amurallado su territorio y se
esconden en el. Son solitarios, replegados sobre sí mismos y con notables problemas de
comunicación.

Suelen acumular tiempo y espacio. Son muy expertos en reducir sus necesidades de todo tipo a
un mínimo en un intento de lograr independencia y separación, conservando también sus
energías para no necesitar de los demás.

Representan el síndrome del solitario cutre. Son los más secos, aislados y solitarios llegando
incluso a ser ermitaños, excéntricos y antisociales llenos de rabia. Son muy sensibles a sentirse
saturados por el mundo y estar abrumados por las expectativas de los demás.

Desarrollan estrategias para alejar a las personas, como son el hablar con tono muy bajo y
monótono obligando a hacer un esfuerzo para oír y entender, un desagradable aspecto
personal, ser huraños y hoscos e, incluso, mal olor personal por ser poco amantes de la higiene.

Evitan sobre todo las reuniones y los grupos. Suelen tener hobbies e intereses solitarios.
Necesitan tener un espacio exclusivamente suyo, donde puedan retirarse y no ser molestados
por las expectativas o la presencia de otras personas, donde puedan estar a solas para recargar
sus baterías de la energía que les ayude a soportar mejor el agobio del contacto con las
personas, y donde puedan aislarse y seguir el hilo de sus pensamientos, generalmente bastante
inusuales, tienen mucha imaginación y fantasía, ya que su vida está en gran medida dedicada a
su mundo interior, esto les hace parecer raros y excéntricos.

Son los más desligados emocionalmente; si bien pueden ser acogedores con sus amigos e
íntimos, en general tienden a distanciarse de lo emocional y les cuesta muchísimo expresar sus
sentimientos por otras personas.
Son muy difíciles de llegar a conocer, no expresan lo intimo. A veces optan por vivir solos, sin
pareja,

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Eneatipo VI. CALOR / CALIDEZ

Son los más fóbicos, dependientes y evitadores, fruto de su profunda desconfianza. Son cálidos,
afables, haciéndose agradables a los demás como una forma de asegurar su supervivencia,
desarmando la hostilidad de los posibles agresores, haciéndose amigos. Representan el
síndrome del osito de peluche.

Prefieren mostrarse inofensivos, débiles y vulnerables para que el enemigo¨no les considere
una amenaza, a su vez la mejor defensa es no sentirse atacado.

Son el opuesto al 6 social, ambiguos, insípidos, dan rodeos, es difícil que se definan o
posicionen con claridad.

Al percibir a los demás como una amenaza para su supervivencia, utilizan su simpatía para
ofrecer su amistad, apoyar a los demás y favorecer que los demás se comporten de igual
manera con ellos: si los demás me quieren bien no me agredirán. A veces recurren a un humor
extravagante para ganarse el afecto de otras personas.

Son amantes del hogar y la familia, pudiendo llegar a sentir que su hogar es su fortaleza contra
los peligros del mundo exterior, por lo que se esfuerzan en mantener su estabilidad. Son como
conejos asustadizos que huyen a su madriguera. Les asusta los cambios, el riesgo, el contacto,
la desaprobación y la autoridad. Siguen normas y necesitan reglas y apoyo.

Trabajan mucho y ofrecen servicio y responsabilidad, con la esperanza de recibir lo mismo.


Buscan relaciones seguras, necesitan calor humano porque se sienten desprotegidos, y aun así,
tiene propensión a la soledad. Se sienten más seguros al arrimarse, pero son lentos en hacer
amigos. Primero observan a las personas para comprobar si son dignas de confianza y están
verdaderamente de su parte.

Suelen imaginarse catástrofes y las peores situaciones, con lo que refuerzan inconscientemente
su miedo a la vida y su necesidad de protegerse. Por ello se preocupan muchísimo por los
asuntos económicos, y es bastante frecuento que haya conflicto a causa de dinero o bienes.
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Eneatipo VII. FAMILIA / CLAN / DEFENSA

Su gula se expresa como una preocupación excesiva por su supervivencia a través de buenos
acuerdos y tratos.

Con el fin de defenderse, se rodean de personas que comparten su visón del mundo, que
defienden los mismos intereses, y que se apasionan por las mismas metas; se asocian en clanes
o familias y los defienden para asegurarse así la supervivencia. La familia, el clan, o cualquier
agrupación son para ellos especialmente importantes. Su lema es: Unidos somos invencibles.
Crean círculos de confianza porque en grupo hay mas ventajas, se relacionan seleccionando en
función de sus intereses. Su simpatía y amabilidad les aporta gran habilidad social.

Son grandes protectores de los allegados y tiburones con los extraños, pero, aunque les gusta
relacionarse, prefieren evitar que los demás dependan de ellos, salvo sus elegidos. Al mismo
tiempo gozas sintiéndose protegidos por los amigos, la pandilla, la familia.

Son muy activos y enérgicos, decididos a conseguir la satisfacción de sus necesidades básicas y
comodidades, para que no les falte nada. Son capaces de trabajar arduamente aunque también
de hacer trampas para conseguir lo que desean. Dan mucho y esperan mucho.
Tienen buen olfato para los negocios y el dinero, no dejan pasar una oportunidad de beneficio.
Buenos vendedores, oportunistas.

Sus intereses están más orientados a lo material, y pueden ser los clásicos consumidores:
gourmets, catadores, viajeros y golosos de sexo; gozan haciendo compras, mimándose, y se
ocupan reuniendo información sobre posibles fuentes de placer: restaurantes, bares de copas,
guías de viajes, carteleras de cine… Actitud hedonista

Se angustian ante la posibilidad de perdida de comodidad o de seguridad material y fácilmente


se sienten pobres y a menudo tienen miedo de llegar a pasar hambre.

Suelen ser bastante maniáticos con los asuntos de seguridad material, pero al mismo tiempo
pueden ser imprudentes con sus recursos y con el dinero, derrochando en compras o juego y,
aún más despilfarradores con su salud y con sus recursos interiores; se pasan de los límites
razonables.

Aunque la familia es muy importante para ellos, no necesariamente tiene que ser la propia,
sino la que ellos escojan como propia: el clan.

Son los más duros, fríos y prácticos de los tres subtipos.

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Eneatipo VIII. SUPERVIVENCIA SATISFACTORIA

Suelen tener fuertes impulsos y muchas dificultades para soportar la frustración que para ellos
es un estado inaceptable, porque consideran injusto no recibir lo que merecen. Es un
impetuoso voraz, lo que quieren lo tienen que conseguir como sea sin poder posponer el
impulso: aquí y ahora.

Mediante el control de su espacio vital intentan oponerse a las amenazas a las que su estatus
financiero puede estar expuesto. No pueden soportar que las “pequeñas cosas” no cuadren.

Suelen ser más hogareños, y se concentran en atender los asuntos prácticos y tener el poder
suficiente para asegurar su bienestar y el de sus seres queridos. La familia, la casa, el dinero
pueden ser cruciales para ellos. Les atrae el dinero por el poder que otorga, u los bienes por el
significado como símbolos de influencia. Pueden ser coleccionistas y poseer objetos preciosos.

El impulso a la satisfacción es tan intenso que no les queda tiempo para averiguar que es lo que
realmente están necesitando. Adictos al trabajo y excesivamente territoriales. Como se sienten
inseguros respecto a la autoconservación se dedican a tratar de dominar los comportamientos
alrededor de ellos. Necesitan tener todo el control de su amplio espacio vital en todo lo
relacionado con el mantenimiento: cuánto se come, el gasto del cónyuge, si la nevera está
llena…

Van a lo suyo, por ello pueden pasar desapercibidos. Hablan poco pero toman lo que quieren,
no justifican sus acciones.

Suelen ser quienes más hacen y más poder consiguen. Los más insanos pueden llegar a arruinar
a otros en su beneficio, inclusive volverse ladrones, matones y dar el perfil del psicópata.
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Eneatipo IX. APETITO

Aquí la pereza se manifiesta al sustituir las gratificaciones esenciales por gratificaciones


materiales. Atenúan las amenazas de la vida narcotizándose mediante la comida, la bebida, la
TV. Si, por ejemplo, están en devorar una novela interesante pueden olvidarse del mundo a su
alrededor y descuidar sus auténticos deberes y necesidades. Representa en síndrome del niño
descuidado que tiene miedo a salir perdiendo.

Con respecto a la comida, ingieren y consumen mucho más de lo que realmente necesitan
debido a la inseguridad que sienten, y no para llenar el estomago sino el vacío interior: Como
luego existo. Pero el apetito no sólo se refiere a la comida, sino que es un deseo de tener cosas
materiales en lugar de ser; es un apetito de lo práctico, un sentirse ser a través de tener algo a
que apegarse, no el hecho de tener propiedades. Pero pueden coleccionar cosas para posibles
emergencias.

Es un buscador de bienestar a través de placeres sencillos fácilmente accesibles: comer en el


restaurante de la esquina, ver la repetición de su película favorita en la TV, evadirse en un sillón
cómodo, ojear una revista, el periódico, o una interesante y larga novela...

Recurren a la comida y la bebida para acallar los sentimientos de ansiedad y rabia, así que
pueden tener tendencia a la obesidad. Disipan la ansiedad manteniéndose ocupados en
fruslerías y rutinas. Realizan trabajos pequeños para evitar ocuparse de proyectos más
importantes, incluso pueden mostrarse menos inteligentes para no ser exigidos.

No desean que los demás les estropeen su agradable estado de ánimo y se resisten
sencillamente no reaccionando o guardando un terco silencio, evitan alterarse, aunque eso
puede conducir a explosiones puntuales. Bajan sus expectativas para mantener su tranquilidad.
Presentan una notable apatía, indolencia y descuido personal. Pueden sentirse agotados
después de una breve fase de actividad o después de solucionar alguna pequeña tarea.
Son personas amorosas pero resignadas, su alegría, su ternura están lejos de la experiencia
plena del amor porque ellos no tienen la sensación de ser amados.

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SUBTIPO SOCIAL
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Eneatipo I. INADAPTACIÓN / RIGIDEZ

A diferencia del subtipo de conservación, el perfeccionista, este suptipo se siente perfecto,


impecable, esto le coloca en una posición de superioridad, sobre todo de tipo moral. Su
verdadera pasión es mostrar que él lleva razón y el otro esta equivocado y esto le da poder y
derecho.

Son puritanos, suelen tener tendencia a ser maestros y reformadores sociales: es el síndrome
del “cruzado”. Se sienten torpes e inseguros a nivel social y esto se expresa mediante la rigidez:
tienen ideas muy claras de cómo se deberían comportar ellos y los demás y cuando esto no se
cumple aparece la pasión de la ira. En vez de dejarse llevar por el flujo de una reunión social,
intentan imponer lo que ellos piensan que debería estar sucediendo.

Tienen exagerado autocontrol. Se consideran representantes de de un orden social superior o


de la tradición misma y aplican con inflexibilidad viejas normas a cada situación nueva. Se
apoyan en las normas para contener su ansiedad, y como consecuencia tienen tendencia a
despersonalizar sus propios sentimientos y por ello esperan estar por encima de la crítica.

Hay una inadaptación porque no se acomodan a lo externo sino que esperan que el mundo se
acomode a ellos. Están convencidos de que su manera es “la manera”, y trabajan
pacientemente hasta hacer realidad las mejoras que consideran necesarias.

No están dispuestos a identificarse con un sistema social que sea imperfecto, sino que ven su
misión en reformar continuamente el sistema con tendencia moralizar, pero la mismo tiempo
tienen miedo de que los guardianes del sistema les echen algo en cara ya que no es infrecuente
una doble moral; es una posición de “solidaridad crítica” y del “si, pero…”.

Lo espontáneo les pone incómodos: se puede hacer algo inapropiado y censuran a los demás
por no adaptarse a las normas sociales. Son expertos en poner al descubierto lo malo y
denunciar las injusticias.

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Eneatipo II. AMBICIÓN

Tienen un profundo deseo de estar con gente importante, un deseo de triunfo, de éxito social,
pero dentro de una élite (no en general como el TRES); pero ellos mismos no tienen
necesariamente que obtener el éxito, sino que quieren jugar un importante papel en la vida de
las personas significantes. Quieren estar al lado del maestro, como San Juan, y participar de su
fortaleza. Poseen un instinto infalible para reconocer quien es la gente importante y buscar su
inmediatez. De cualquier manera necesitan ser apreciados como personas sobresalientes y
especiales en cualquiera que sea el grupo al que pertenezcan o con el que aspiren a conectarse.
Confunden ser tenidos en cuenta, ser reconocidos con ser amados.

Experimentan un profundo deseo de caer bien, de ser aprobados por los demás. Les gusta ser
el centro de atención en la esfera social, todo debe girar a su alrededor, son el eje del mundo;
necesitan ser alguien en el mundo, ser públicamente reconocidos y cultivan talentos especiales
para ganarse a las personas. Se casan o se asocian con personas importantes que pueden
protegerlos y asegurarles su estatus social.

Suelen ser el poder detrás del poder, consejeros del director, esposas o primeras damas. Son
los más ayudadores y abundan en profesiones de ayuda y en los voluntariados, enfermeras,
terapeutas, misioneros… (Teresa de Calcuta). Tejen redes sociales o “bancos de ayuda”. Son
representantes del “síndrome del embajador”. Saben vender su imagen y se sienten capaces de
hacer grandes proyectos.

La pasión del orgullo se manifiesta aquí en la autovalidación y en la sensación de merecimiento


que sienten cuando logran la posición y el estatus que buscan. No aceptan críticas ni
sugerencias, lo pueden todo.

A veces los que les rodean se sienten frustrados porque se dispersan en un amplio círculo de
contactos sin prestar verdadera atención a ninguno de ellos.
Son los mas intelectuales y los mas histriónicos de los tres subtipos.
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Eneatipo III. PRESTIGIO / ESTATUS

También buscan el reconocimiento social y necesitan sentirse valorados, pero en este caso no
se trata de una élite o de un determinado grupo social, como en el DOS, sino que buscan ser
exitosos universalmente, estar con los valores mayoritarios, estar “in”. No les basta caer bien a
algunos, tiene que ser a todos, así que se esfuerzan por la mayoría.

Tienen necesidad de una buena imagen pública, y pueden cambiar su imagen a corto plazo, sus
formas de comportamiento, con el fin de adaptarse a los valores sociales del momento para
mantenerla viva y conseguir ser bien considerados. Su comportamiento está determinado por
las posibles actitudes que puedan garantizar el aplauso que para él es vital. Es el síndrome del
camaleón.

Son importantes para ellos los títulos, los currículos, las buenas notas y los premios porque se
identifican mucho con su papel social: soy lo que hago. Desean tener el pedigrí correcto (Santa
Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola).

Pueden alardear de ropa, marcas y coches caros. Confunden su sí mismo interno con las
insignias, marcas, honores e iconos mundanos, identificándose con ellos, Se creen lo que
venden. Creen que para tener éxito se debe proyectar una imagen de éxito. Su propia pareja se
convierte en un trofeo. Suelen ser los más egoístas de los TRES, los más competitivos y los que
tienen mayor temor al fracaso. Pueden llegar a competir compulsivamente con otros para no
quedar de menos respecto de sus vecinos.

Son creadores de nuevas tendencias y opiniones, y tienen un sentido especial para detectar el
interés general, lo que flota en el aire, y formular la opinión consensuada de un grupo antes de
que se hayan dado cuenta y se haya discutido la cuestión. Son ostentosos, extrovertidos y
autoexigentes. Tienen tendencia a ser dominantes. Pueden llegar a ser sociopatas.

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Eneatipo IV. VERGÜENZA

Son los sufridores. Se pone a menudo en el papel de victima y son personas tendentes al
autosabotaje.

Sienten mucha vergüenza sin que conozcan el motivo exacto. Suelen sentirse incomprendidos y
creer que los demás les desprecian y tiene miedo de que pudieran conocer y desaprobar sus
pensamientos. El no sentirse a la altura de su elitista escala de valores les avergüenza
igualmente.

Tienden a ser los más activos y comprometidos socialmente. Ansían relacionarse y formar parte
del mundo social, pero suelen creer que no saben hacerlo; desean pertenecer al grupo de los
bellos, los elegantes, la élite, pero dudan de su capacidad para estar a la altura. Tiene un gran
sentido del ridículo, no se sienten lo suficientemente presentables en sociedad y se
avergüenzan de sí mismos en comparación con los otros, saliendo siempre perdiendo y
sintiéndose inadecuados. Siempre están mirando formas ajenas y modos distintos del propio
estimando que “los otros” son los mejores. Aunque tiene afán de brillo sienten que no pueden,
y utiliza su indudable encanto personal para atenuar la presión social que sienten sobre ellos.

Todo esto es posible porque tienen una idea de que hay una manera correcta de ser y ellos no
son así. La sensación que tienen es de que no encajan, y, además, de que no son capaces de
hacer las cosas adecuadamente para encajar. Por supuesto sienten que todos los demás
encajan, por lo que sienten envidia hacía esos otros y dirigen su odio hacía ellos mismos en
forma de vergüenza.

Es como que la envidia se torna en queja y llanto. Como temen que su apariencia externa
pueda ser rechazada, tratan de inspirar amor a través de la lástima y del uso de las
enfermedades, sean éstas reales o imaginarias.

Tienden a ser formales y un poco rígidos y ponen mucha atención en las formas. Son
hipersensibles, melodramáticos, introvertidos y tímidos. Muy auto críticos y sensibles a la
crítica externa. Suelen presentar una imagen más evidentemente triste. Les gusta ser distintos
y es frecuente que utilicen una imagen exótica y atractiva para compensarse, hasta poder llegar
a idealizar sus defectos, como Cyrano de Beryerag, pudiendo caer en la extravagancia ridícula.
Tienen una aura romántica y capacidad de apasionamiento y emotividad profunda, tienden a
autopreocuparse. Quieren ser vistos como especiales, originales, refinados, bohemios.
Muy dependientes de la pareja. Son los más dramáticos.
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Eneatipo V. TÓTEM

Podría decirse que tienen tendencia a mirar a lo alto, hacia el ideal. Esa búsqueda , desprécialo
ordinario de la vida y a las oersonas comunes.

Se socializan a través del conocimiento, con sentimientos elitistas y de superioridad, aunque no


lo expliciten hay una mirada prepotente.

Suelen sentirse diferentes, que no encajan socialmente, francos, con poco tacto, fríos.

Ponen al otro en un pedestal convirtiéndole en un ídolo, endiosándole para desvalorizarse


después frente a ese tótem, sintiéndose insignificantes frente a algo tan enorme; desvaloriza lo
que es él para adular al otro. También pueden autototemizarse a sí mismos y, en este caso,
sienten a los demás despreciables, algo insignificantes. Podrían mofarse de la raza humana
considerándola una manada de estúpidos. Tienen el síndrome del especialista.

Para ellos es importante pertenecer a cualquier grupo iniciático, cuya red común de
comunicación sea el conocimiento esotérico o una afición común, y que esté íntimamente
comunicado con su gurú. Buscan la cercanía de otros conocedores y tienen la esperanza de
obtener el reconocimiento de los verdaderos maestros de su corporación.

Disfrutan del intercambio de cualquier código lingüístico que sólo conozcan los iniciados. Se
relacionan con los demás a través del conocimiento ya sea en forma de aprendices y discípulos
o de maestros e instructores, pero no en forma de iguales. Les cuesta mantener una relación
horizontal: o están adorando a alguien o bien se aíslan porque se sienten superiores. Aspiran a
conseguir títulos, diplomas y otros símbolos de poder intelectual.

Este sentirse más que el mundo es, en realidad, una disculpa para rechazar el mundo y no
relacionarse con el exterior que es lo que les cuesta. La excusa es que no les merece la pena
relacionarse con gente tan poco valiosa. Les encanta hacerse maestros de sabiduría y desean
hacerse indispensables mediante su campo particular de maestría.

Son los más intelectuales de los CINCO, relacionándose con los demás discutiendo ideas,
criticando a la sociedad y analizando tendencias. No les interesa la charla social. A menudo
sienten amor por las ciencias, dedicando su vida a la búsqueda de lo extraordinario, de su ideal
intelectual, profundizando en ello.

Separan todas las áreas de su vida sin integrar los diferentes espacios para que nada se mezcle:
están bien diferenciados los colegas del trabajo, los familiares, los amigos. Cada grupo tiene su
espacio aislado para no contaminarse. Tienen vidas austeras. Son tiernos y sensibles pero si lo
muestran se sienten vulnerables y esto les resulta amenazante.

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Eneatipo VI. DEBER / OBLIGACIÓN

Temen la autoridad y calman su angustia haciéndose obedientes a ella, con lo que pueden
llegar a ser aparentemente sumisos, pudiendo adoptar un actitud servil con respecto a
determinada autoridad, y al mismo tiempo mostrase muy paranóides con respecto a otras
autoridades que no estén en su línea ideológica.

El temor a la autoridad hace que en ellos esté siempre presente la duda de cual será la mejor
manera de hacer algo y si lo habrán hecho bien o mal, pudiendo perecer perfeccionistas. Por
este mismo miedo pueden ser serviles con los de arriba y tiranos con los de abajo, para evitar la
temida crítica de los superiores.

Suelen buscar el respaldo en amigos y aliados, en el número y en el grupo. Cumplen con su


obligación y se atiene a las leyes del grupo para ganarse su aprobación, al punto de que podrían
llegar a imaginar que no pueden vivir sin el soporte del grupo. Son sensibles hacía la más
mínima violación de las reglas, pues esto podría poner en peligro el sistema; de esta forma
pueden volverse fanáticos rígidos y obsesivos en el cumplimiento de las normas.

Se muestran conservadores ante los cambios y son amantes de las normas; los uniformes, las
banderas, y la actitud correcta son el apoyo que mantiene unido al grupo. También en las
relaciones individuales se atiene a esta regla que, según creen ellos, se corresponden con el
sistema de valores del otro.

Son muy idealistas y necesitan sentirse parte de algo más grande que ellos. Representan el
síndrome de Don Quijote.

Pueden llegar a trabajar muchísimo para los demás o para su grupo, pero suelen tener
dificultades para trabajar por su éxito o su desarrollo personal. Para ellos realizar
adecuadamente lo que consideran que es su deber social es la única manera de ser: Nosotros
contra el mundo.

Otorga la autoridad a una creencia, un líder o un grupo porque se sienten inseguros


socialmente, y se vuelven fieles, solícitos, complacientes, maleables. Es leal y devoto. Estan
preocupados por tener el punto de referencia, saber claramente cada cuestión, aman la
precisión y por tanto intolerantes a la ambigüedad.

Cómo necesitan que todo esté en su lugar y son adictos a las normas y a los protocolos, pueden
parecer UNOS, pero son mucho menos autoafirmativos que ellos. Tambien guardan parecido
con los Treses en la eficacia. Son rebeldes pasivos.
El deber les desconecta del instinto y la intuición.
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Eneatipo VII. SACRIFICIO

Es difícil reconocer en ellos la pasión de la Gula, ya que se esfuerzan en esconderla con su


comportamiento altruista.

No tienen tanta disposición holgazana como los otros SIETES, sino que son muy trabajadores:
es la gula aplicada al aprecio de su prestigio social, a la búsqueda de un ambiente más
estimulante, metiéndose en causas sociales que luego les quedan pequeñas y les aprisionan.
No les importa trabajar mucho y dar grandes muestras de sacrificio por su familia, su grupo, su
empresa o su pueblo. Ponen su energía en el trabajo si esto les da prestigio social, con un
exceso de interés en ser reconocidos; sacrifican su goce para sobrecompensarlo con un
prestigio ilimitado: su exceso lo proyectan en el trabajo para ser reconocidos. Se preocupan
detener llena su agenda.

Su optimismo les dice que todas las privaciones son sólo temporales, un aplazamiento y tienen
un solo objetivo: que todos vuelvan a ser pronto felices y que pronto se abran nuevas
expectativas ante nuestros hogares. Por ideales sociales, por una buena causa, por obtener el
bienestar de la humanidad pueden llegar a renunciar a su libertad y aspiraciones personales, e
incluso a grandes sacrificios. Suelen ser idealistas y predicar la pureza.

Aunque sienten que se deben sacrificar para cumplir con lo que ellos consideran sus
responsabilidades, al mismo tiempo son conscientes de que todo sacrificio limita sus propias
posibilidades. Por ello están en constante tensión entre sus obligaciones y su deseo de escapar
y con mucha frecuencia se les puede presentar el conflicto entre el deseo de cumplir sus
compromisos y el de retirarse y dedicarse a sus cosas. Sus sacrificios están al servicio de un
futuro que imagina exitoso, un futuro que promete darles la sensación de pertenencia, la
aceptación y la posición social de la que sienten que carecen.

Les fastidia la autoridad, la encuentran arbitraria e innecesaria. Son amigables y simpáticos,


incluso encantadores, pero se sienten atrapados con mucha facilidad y pueden cancelar una
entrevista o una cita sin avisar si les produce ansiedad, o si se presenta otra alternativa social
más prometedora.

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Eneatipo VIII. AMISTAD / COMPLICIDAD

Son los sociales antisociales. Los rebeldes.

Dan valor a las relaciones armónicas y al hecho de que todos sean “felices” y no tengan motivo
de cometer ninguna injusticia en contra de los demás. Cuidan de sus amistades y están
dispuestos a sacrificar por sus amigos todo lo que tienen.

Son leales a un grupo y conciben la amistad como un pacto de protección mutua, como un
pacto de sangre: si tú me toleras y me aguantas todo, yo te brindo mi amistad, yo te aguanto si
tú me aguantas otro tanto; si tu no me exigen lo que el mundo me exige, seremos amigos y yo
a ti te lo tolerare todo.

Dan mucho para recibir mucho, espera mucho de los amigos a los que se da por completo.
Establecen mucho contacto social que puede resultar un problema para los amigos que no les
pueden seguir. Para ellos son importantísimos el honor y la confianza, y disfrutan haciendo
pactos con las personas que han demostrado ser dignas de su confianza. Ponen a prueba a las
personas que quieren para que la amistad sea sólida y segura.

Pueden ser el protector o proveedor del grupo, y extraordinarios líderes que mantiene unida a
una comunidad y que le permiten tener la debilidad de apoyarse en ellos. El énfasis está en la
cooperación, y la hostilidad está dirigida hacía las fuerzas externas que amenazan el bienestar
del grupo.

Aunque los más insanos puede ser solitarios y asóciales y no importarle el mundo, también
disfrutan organizando reuniones sociales, bebiendo y comiendo con amigos, y comentando
aventuras con gente de verdad, y cuanto más acaloradas mejor. Buscan hermanos de sangre,
solidaridad, camaradería con otros de su especie. Ser un colega es lo que consideran que les va
a resolver su inseguridad social.

La amistad es un lazo profundo y una lealtad eternas, una sensación de fraternidad, de


pertenecer a la misma banda. Son muy sensibles a la traición, incluso por un pequeño
desacuerdo, y tienden a guardar rencor. Las faltas de debilidad o de amistad pueden ocasionar
venganzas y son muy difíciles de olvidar. Se trata de un lazo pasional y posesivo con los demás.
Les es difícil ir mas allá de la lealtad, ya que han hecho una renuncia al amor, piensan que es
mejor ir a por el poder en vez de esperar el amor, ellos se desvían hacia la dureza, hacia lo
cínico.

Suelen ser temerarios y autodestructivos, y especialmente propensos a al abuso de sustancias


nocivas. La combinación de embriaguez y rabia les hace a veces seres destructivos de todo lo
bueno que puede haber en sus vidas.
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Eneatipo IX. PARTICIPACIÓN

Su pasión es hacer lo necesario para ser admitidos, para pagar el peaje de pertenecer al grupo.
Desean unir a las personas y hacer la paz. Es el síndrome de amor y paz. Necesitan ser
miembros de un club, partido, etc…, ser parte de algo, pertenecer a tal o cual agrupación.
Necesitan participar porque les falta la certeza de pertenecer realmente a algún lugar: soy
porque mi grupo es.

Quieren estar presentes donde hay que estarlo y participar en su momento. Disfrutan del
hecho de poder sacar partido de la energía vital de otros y de no tener que considerar ellos
mismos cómo han de pasar el tiempo. Tiene tendencia a aportar sólo un fragmento de su
identidad a la actividad del grupo y han de aprender para que su presencia sea cada vez más
activa y más completa.

En las situaciones sociales no se sienten cómodos porque no saben si realmente son queridos o
no. Viven la experiencia de no encajar, de que les falta algo necesario para ello esto los lleva a
sobrecompensar, mostrándose muy pendientes de los demás. Se especializan en satisfacer
necesidades ajenas. No saben cómo formar parte del grupo y en vez de ser ellos mismos, tratan
de adaptarse imitando el comportamiento de los demás; esto les deja una sensación de que en
realidad no están contactando con nadie. Por ello, aunque les gustaría relacionarse y participar
en lo que está ocurriendo, pueden mantenerse apartados emocional y mentalmente, y
detestan que se espere mucho de ellos.

Participan para tapar sus propias carencias, y pueden ser muy activos porque son capaces de
desconectarse de lo que están haciendo. Pueden llegar a ser sorprendentemente tradicionales
y conformistas. Se pierden a sí mismo tratando de ser todas las cosas para todas las personas.

Las pereza está escondida en el hecho de que el ser real no está presente en esta participación,
y en los problemas que tiene para fijarse objetivos independientes y preservar sus intenciones.
Pueden llegar a resignarse y deprimirse gravemente por su falta de desarrollo.

La inseguridad respecto a su valía, más el deseo de agradar les hace difícil decir NO, aunque
pueden resistirse en forma pasivo – agresiva.

Pueden ser buenos líderes, sacrificados y generosos ante la responsabilidad que los demás le
den.

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SUBTIPO SEXUAL
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Eneatipo I. CELO / VEHEMENCIA

Se caracterizan por una intensidad especial de sus deseos, que viven como apremiantes y de
forma vehemente. Suelen tener un fuerte espíritu de dominio y conquista.

Tiene un estilo de comportamiento vital hiperanimado, efusivo; aparecen como personas muy
apasionadas por las cosas de la vida, y esta es la manera como se traduce su ardor sexual:
pueden alejarse de lo puramente sexual y hasta inhibirlo; en realidad es como si la energía
sexual fuese trasvasada a la vida. Están en un estado de gran excitación que les hace sentir
malos por la intensidad de sus impulsos, traduciéndolo en un hipercontención porque temen
perder el control y dañar. ¿Cómo tener sexo, algo tan sucio con alguien a quien tanto quieres,
alguien tan importante?.

Idealizan la relación de pareja y mantienen altas expectativas, por esos se dedican a acicatearla
para que estén a la altura de sus valores. Buscan al hombre y a la mujer perfectos. La observan
a cada paso y temen que otra persona pueda resultarle más atractiva. En su interior hierven de
celos y del temor a perderla, aunque son incapaces de permitirse y exteriorizar esos
sentimientos tan imperfectos. Tienen tendencia a la dependencia y generalmente son personas
fieles, con un temor profundo y oculto al abandono, por eso están siempre alerta para detectar
signos de deseo de su pareja hacia otros. Esta mezcla de elevadas expectativas y de temor al
abandono tiene como consecuencia una actitud hipercrítica y controladora hacía la pareja,
pudiendo usar también la excesiva critica para socavar la seguridad del otro dificultando así el
posible abandono

Expresan abiertamente su ira y defienden lo suyo; se consideran perfeccionadores y pueden


extender su ansia de perfección al mundo y ser muy impetuosos (Los Cruzados fanáticos).
Padecen de constantes resentimientos. Pueden tener una vida secreta, una doble moral, un
dilema entre la dama y la prostituta.

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Eneatipo II. SEDUCCIÓN / AGRESIÓN

Su necesidad de seducir, de conquistar implica la necesidad de ser deseados.

Suelen ser rebeldes que conquistan o seducen para validarse, y su seducción es claramente
erótica; es una constante confirmación del valor personal a través de ser irresistible: tanto
atraigo al otro, tanto valgo. Es “el amante”. No tienen medida justa de cuanto ofrece para
resultar irresistible: en la mujer es la vampiresa, en el hombre el seductor agresivo. Pueden
hacerlo “todo” para conseguir una atmósfera ideal para una cita.

Buscan personas interesantes o desafiantes, y se sienten atraídos por parejas difíciles de


conquistar. Suelen ser celosos, posesivos e incapaces de soportar el rechazo de la persona u
objeto amado. Su amor consiste fundamentalmente en superar obstáculos; intentan ignorar y
superar los impedimentos objetivos que hacen imposible una relación: ¡El amor lo puede todo!.

Desean encontrar la unión romántica, la entrega total, pero confunden el deseo sexual con ser
amados y valorados: sólo hay deseo de ser deseado. Las mujeres están obsesionadas en ser
queridas y los hombres en superar los obstáculos del amor. Pueden pasar de ser demasiado
dependientes a demasiado independientes.

Son los verdaderos adictos a la intimidad. Se sienten impelidos a intimar, tanto a nivel físico
como emocional; les gusta considerarse como el mejor amigo y confidente: ser el mejor amigo
de UNA persona. Por ello prestan mucha atención al otro, y suelen proponer hablar de los
problemas de la otra persona para atraerla más.

Usualmente son dominantes, cogen al otro de la mano y lo dirigen al puesto que saben que es
el mejor para el, saben que es lo mejor para sus clientes. Enfocan la seducción a una persona
concreta, son los mas orgullosos, antes de ser rechazados lo hacen ellos primero. Suelen
prometer mas de lo que dan. Aspiran a ser irresistibles, a inspirar las mayores pasiones.
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Eneatipo III. MASCULINIDAD / FEMINIDAD / SEX APPEAL

Se les denomina así para señalar que siguen la “masculinidad” o la ”feminidad” de moda para el
sexo opuesto; es el cultivo de la propia imagen pero siguiendo el ideal de la época. Suelen ser
exhibicionistas y buscan conquistas sexuales para disipar el temor a no ser atractivos. Piensan
que el atractivo sexual es la clave para ser deseados y desarrollan una imagen para ser el ideal
de su sexo y medio cultural, y se presentan a sí mismos como ideales de masculinidad o
feminidad. De modo general los hombres tienden a exagerar su virilidad y masculinidad, y las
mujeres a ser de apariencia muy femeninas. Pueden llegar a ser como maniquíes de
escaparate: Mírame pero no me toques.

Cuando se sienten atraídos hacía alguien, adquieren el ideal interno masculino o femenino de
la otra persona. Este exceso de atención a la mascara, deja poco espacio a la vida, al placer,
pues crean una imagen fija pero no espontánea, seducen con una especie de belleza plástica.
Por ello suelen presentar una constante frustración crónica por la necesidad de vivir sólo para
los demás. Son competitivos con los demás respecto a ser vistos como los más atractivos y
miden el éxito por como son deseados, por sus conquistas eróticas.

Muestran más miedo y suelen ser menos eficientes y más superficiales que los otros subtipo de
TRES. Sienten un temor constante por no ser capaces de estar a la altura de la imagen que
proyectan y tienen mucho miedo de una conexión emocional profunda. Buscan la intimidad a
nivel familiar y tienen una necesidad exagerada de complace, a veces intentan logar intimidad
emocional mediante la relación sexual.

Las mujeres son más tímidas, inseguras y dependientes. Tienen la sensación de no poder solas,
de necesitar a las parejas. Pueden comportarse como geishas, en la sexualidad ponen mas
interés en complacer al otro mas que en el propio placer. Son el subtipo más dependiente.

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Eneatipo IV. ODIO / COMPETITIVIDAD

Es la envidia transformada en agresividad, la competitividad en su forma más acusada con lo


que suelen crear una atmósfera agresiva a su alrededor, con lo cual la competitividad se
orienta contra sí mismos. Se tragan literalmente al otro. Cainismo: quieren aniquilar al otro por
tener algo que él no tiene. Parte de su competitividad reside en que tienen la sensación de que
el amor es escaso y que es necesario luchar por él.

Suelen ser turbulentos e impetuosos, a la vez que sensuales, celosos y posesivos, pero no están
tanto en la queja como un reclamo: no es una queja lánguida, sino que es demandante.

Suelen sentirse atraídos por lo imposible, las emociones intensas, las parejas prohibidas y
desean ser la única persona importante en la vida del otro. Sienten envidia del sexo opuesto,
pero si alguien se les acerca mucho, tienden a pensar: “¿Qué persona es esta que me quiere a
mí que soy tan poca cosa?”. Suelen enamorarse de personas cuyas cualidades quieren y desean
para sí mismos, y luego acaban resentidos, envidiando a la persona amada justo por tener esas
cualidades. Cómo obtienen la confianza en su propia valía a partir de la comparación con los
demás, sienten la tentación de vencer en su propio campo a las personas cuyo favor
pretenden: es una mezcla de admiración y odio. Son cortacabezas, desvalorizan lo que
envidian.

Desean ser la persona más importante en la vida del otro, y manifiestan una actitud de ser
personas muy especiales para compensar su pobre autoimagen, envidiando a las personas que
parecen más felices. Intentan convencer al objeto de su afecto de que son las mejores y a la vez
están deseando que desaparezcan sus contrincantes, lo cual es una forma de odio. Celosos y
posesivos.

Añoran ser mejores en su trabajo que los demás, menospreciando los éxitos ajenos por los que
se sienten amenazados.

Su sexualidad puede ser muy manifiesta y sobre todo muy voraz. Son muy narcisistas,
sensuales, seductores y exhibicionistas; son los que más se maquillan y perfuman, pero de
forma extrema, pudiendo llegar a la extravagancia en su deseo de llamar la atención. Su cara
más destructiva sale a la luz cuando seducen a otros para dejarlos cuando los han conseguido:
el éxito de la seducción les basta como prueba de que son tan valiosos o superiores a la
persona deseada.
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Eneatipo V. CONFIANZA

Su pasión se cifra en encontrar el amor absoluto, en el sentido de confiar, de poder confiar en


el otro. La diferencia con los otros subtipos radica en el aspecto romántico o apasionado
amorosamente.

Carecen de confianza en su atractivo, en su capacidad de relacionarse y en el desempeño de su


sexualidad, por lo que necesitan a alguien con quien sentirse seguros: un refugio para poder
superar sus inhibiciones, alguien en quien confiar. Es una necesidad de intimidad absoluta con
otra persona que puede resultar agobiante para el otro que no necesita tanto: Me relaciono
con el mundo a través de ti.

Confían en muy pocas personas de forma plena, y la amistad esta basada en compartir
confidencias, y la intimidad en compartir secretos. En su castillo sólo dejan entrar a un
apersona en la que realmente confíen. Suelen presentar una apariencia de frialdad y de
confianza en sí mismos y es capaz de parecer muy convincente en sus ideas y una potente
imaginación, y así ganar influencia con esta actitud.

La sexualidad para ellos es una forma no verbal de comunicarse, que les descarga de la difícil
tarea de tener que expresar con palabras sus sentimientos. Son celosos y no conceden la
libertad al otro, castigando con el desamor y la desexualización; cuanto más sexual se siente,
más se desexualiza. Sólo dan si hay confianza absoluta, condiciones óptimas, falta de crítica
absoluta, que ni haya ninguna duda. Se sienten tan desprotegidos que necesitan continuas
garantías de amor. Suelen exigir demasiado a sus íntimos y entregar muy poco a cambio.

Tiene la tendencia a retirarse sin avisar, y pueden presentar una actividad de contactos muy
intensos seguidos de largos periodos de aislamiento. Cunado se sienten infravalorados o
incomprendidos, se distancian rápidamente

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Eneatipo VI. FUERZA / BELLEZA

Son los contrafóbicos, van en contra del miedo.

Se sienten inseguros respecto a su atractivo sexual y su capacidad para provocar deseo. Tienen
miedo de realizar un contacto íntimo, porque la vulnerabilidad de una relación intensa e intima
moviliza su desconfianza, e intentan esconder su miedo mediante la exageración de la fuerza
en el hombre y de la belleza en la mujer.

Los hombres disimulan sus inseguridades bajo una mascara de firmeza, frialdad, dureza,
machismo, fortaleza y de desafío a la autoridad intentando parecer viriles, masculinos y duros,
para demostrar que mantienen el control. La mujer, para calmar su miedo a conectar
realmente con el otro, pone en juego el poder como arte del coqueteo y la seducción,
asumiendo el papel de cervatillo tierno y temeroso que parece inaccesible, y de esta manera
puede atraer y rechazar al mismo tiempo a la persona afectada. Ambos desean encontrar una
pareja fuerte y capaz.

Les preocupa parecer débiles y exhibir sus miedos, por lo que pueden practicar artes marciales
o buscar un estilo de vida donde parezcan fortachones. Es una actitud contrafóbica que se
estimula con el reto. Así, se muestra ante el otro como fuerte, para calmar su angustia. Y para
calmar su miedo, atacar antes de ser atacado, esta es su mejor defensa. Por ello se muestran
hipervigilantes y dudan tanto de sí mismo como de los demás.

Suelen ser los típicos jefes tiranos y explotadores por miedo a su propia debilidad. Los más
agresivos recurren a la fuerza y al despliegue de dureza asemejando se a los OCHOS. Los más
fóbicos recurren a la seducción sexual para atraerse a los demás y tener su apoyo

Pueden presentar explosivas reacciones emocionales y tendencia a la depresión.

Suelen ser muy idealistas y muestran mucha lealtad al ideal.

Ponen mucho coraje en ser fuertes o en ser bellas; es decir, en esconderse.


Su esquema interno es que la mejor defensa es un buen ataque.
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Eneatipo VII. SUGESTIONABILIDAD / RECEPTIVIDAD

Ven la vida a través de una imaginación desbordada, idealizándose e idealizando sus relaciones
y la realidad. Son mas del cielo que de la tierra, no están interesados en las cosas de este
mundo, son soñadores. Tiene una infinita curiosidad y una amplia gama de intereses y
relaciones, pero son enormemente volubles, tanto en sus intereses como es sus afectos. Están
en la búsqueda constante de lo nuevo, lo extraordinario, lo ingenioso y estrafalario. Les atraen
las personas interesantes o estimulantes. Sus ágiles mentes se mueven muy rápidamente,
causando inquietud y desasosiego en ellos y en sus relaciones. Son diletantes que conocen
muchas cosas pero ninguna en profundidad. Son extrovertidos, amigables, simpáticos,
encantadores, cuentacuentos. Son demasiado entusiastas.

Se enredan en proyectos locos o en aventuras amorosas peligrosas y nada realistas. Tienen un


profundo miedo a comprometerse y prefieren los sentimientos intensos del enamoramiento.
Se convierten en buscadores de emociones cada vez más intensas hasta endurecerse y salir
lastimados por sus excesos.

Tienen tantas ganas de amor que se enamoran fácilmente sin ver la realidad, la parte negativa.
Buscan lo cálido y sólo ven la parte buena del otro, no los defectos. En general se extasía, se
enamora de lo que tiene delante, pero su entusiasmo puede ser muy voluble, de modo que
comienzan muchas cosas para no acabar casi ninguna: el cambio del objeto de placer no les
permite terminar los proyectos.

Casi no tienen vida sexual, todo se les va en el entusiasmo. Disfrutan con la excitación que les
produce fantasear con aventuras futuras y compartir intereses con la nueva persona. Se
deleitan con el romance, pero cuando se familiarizan con esos sentimientos, ya están
dispuestos a explorar otras posibilidades. Sus fantasías muy pronunciadas son más importantes
que los hechos; por eso tiene tendencia al fetichismo: un estímulo detonante puede ser más
estimulante que una relación real y vivida. En las relaciones sexuales están abiertos a los
impulsos que venga de la persona con la que comparten esa relación, siempre que no vaya
unida al dolor, a una excesiva profundidad o a exigencias “agotadoras”.

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Eneatipo VIII. POSESIVIDAD / ENTREGA

Suelen ser rebeldes sin causa, amantes de la velocidad, se sienten orgullosos de su duraza y les
encanta ser los malos. Desean competir por el placer de hacerlo y les gusta cazar a sus presas.
Son apasionados, bastante activos y carismáticos y tienden a ser descarados. Escogen a sus
aliados con mucho cuidado. Son proclives a la sospecha y buscan la vulnerabilidad en los
demás. Luchan por el poder en la relación, o someten o se entregan por completo. Sienten
pasión por tener alguien en quien confiar, y si no lo tienen lo secuestran. Desean ser muy
influyentes.

Tienen tendencia al desapego social, son los mas rebeldes y provocativos y proclaman sus
valores diferentes a los normativos, desvaloran lo intelectual.

Son los más protagonistas, fascinantes de los tres subtipos.

Tanto los hombres como las mujeres tienden a poseer y a controlar a sus parejas; es un deseo
de poseer el cuerpo y alma del ser amado, y están igualmente dispuestos a entregarse
completamente si tienen la sensación de que la otra persona es tan valiosa como ellos y la
seguridad de que no va a aprovecharse de esta posición de poder. Hay OCHOS, tanto hombres
como mujeres, que son fuertes en el mundo exterior pero que en la relación amorosa están
sometidos a sus mujeres, aunque sigan conservando parte del control.

El ser abiertamente dominantes es un intento de tapar su inseguridad de ser amados y


deseados. Ven la relación como una conquista y desean tener el poder en la relación para no
tener que ser vulnerables y dependientes. Su necesidad de intimidad con el otro pasa por
someter al otro: exigen la sumisión y sienten el poder poseyendo a la pareja, resultando
agobiantes en su relación e incluso invasivos en el amor: llegan al límite.

Desean controlarlo y poseerlo todo y tienen su opinión respecto a todos los aspectos de la vida
del otro. Son muy celosos y posesivos y es posible que traten de separar al otro de sus amigos o
de otros contactos. Son posibles también los malos tratos al cónyuge, actos impulsivos de
venganza y crímenes pasionales.
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Eneatipo IX. FUSION / SIMBIOSIS

Experimentan la necesidad de ser a través del otro ya que no consiguen situarse por si mismos.
No tienen su propio lugar.

Suelen ser abnegados que desean fundirse con el otro en una unión total, ya sea humano o sea
Dios. Idealizan al otro, las críticas o elogios que el otro recibe, las reciben ellos mismos. Viven
en función de y para otra persona. Perciben a los demás de forma más clara que a ellos
mismos. La otra persona se convierte en su centro de gravedad, en el eje de su identidad.
Pueden llegar a disociarse muchísimo perdiendo el contacto con ellos mismos, cayendo en
depresiones muy profundas.

Son las mosquitas muertas, se diluyen en el otro.

Al haber un vacío interior, aumenta la necesidad de un vínculo simbiótico con el otro y buscan
la unión con el otro sexo para transformarla en pasión, pero no es una unión entre dos
personas maduras, sino que se trata de sustituir la existencia propia por la del otro: se fusiona,
uno ya no es sino a través del otro. Buscar ser a través de otro. Buscan un compañerismo y una
unión total y hablan de “nuestra” vida, no de mi vida. Perciben los sentimientos del otro más
claramente que los propios e intuye directamente con el cuerpo lo que le está ocurriendo a la
persona amada Se enfurecen y lo demuestran si sienten amenazada su relación.

Hace feliz a la persona con la que comparte una relación amorosa, y él mismo es correspondido
recibiendo felicidad a través del reflejo de esa misma felicidad. La persona que comparte amor
con él, no le debe exigir esfuerzos excesivos; la relación no puede exigir un gran compromiso
por su parte. Con frecuencia se da una desexualización por indolencia.

Pueden acabar o bien con una relación de mucha dependencia o debatiéndose solas a la espera
de una. También puede ocurrir que su yo se convierta en una función de relaciones pasadas, o
que se involucre en múltiples relaciones, buscando de una persona en otra. A veces no puede
decidir entre dos personas y se mete en relaciones triangulares de tipo romántico.

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MECANISMOS DE DEFENSA

INTRODUCCIÓN:

Los mecanismos de defensa son operaciones del psiquismo inconscientes y, por tanto, muy
difíciles de identificar y de hacerlas conscientes, pues están básicamente dirigidos a evitar el
acceso a la consciencia de aspectos que el yo no puede tolerar. Están diseñados para operar
reforzando la falsa sensación de independencia y autonomía, apartando de la consciencia todo
aquello que pueda poner en peligro la imagen con la que nos hemos identificado. Por tanto
protegen el yo (imagen caracterial) y nos alejan de nuestro verdadero ser.

Así pues, en todos los rasgos (pasión especifica de cada eneatipo) es la amenaza del miedo y el
cuestionamiento de la imagen lo que activa el mecanismo de defensa específico de cada
eneatipo. Los M.D. representan los modos selectivos de cada eneatipo para mantenerse
inconsciente. siempre protegen la imagen de identificación (de qué va uno) contra el miedo a
perderla ante uno mismo y ante los demás.

Es decir, son estilos propios de cada rasgo de no ver lo que realmente está pasando, filtrando
tanto la percepción que tenemos de nosotros mismos y del mundo, como la relación que
mantenemos con nosotros y con los demás.

Como las defensas son precisamente las estructuras que nos mantienen en la inconsciencia,
también son un modo específico de mantenernos atrapados en los aspectos más neuróticos de
nuestra personalidad: prejuicios perceptivos, reacciones inhibidas, impulsivas o compulsivas,
en definitiva, los patrones automáticos de pesar, actuar y sentir. Y aunque, se mantiene la
mayor parte del tiempo bajo la superficie, pasando desapercibidas, se ponen especialmente
activas, automática e inconscientemente, cuando nos sentimos amenazados, cerrando a cal y
canto la coraza caracterológica. Por otro lado, cuando nos sentimos seguros o protegidos y
aceptados, las defensas se relajan y nos sentimos más abiertos y espontáneos.

Por ello, el observarnos en ambas situaciones, cuando nos sentimos aceptados y relajados y
cuando nos sentimos amenazados, es un buen método para ir tomando consciencia de
nuestros M.D.

Los M.D., tanto los nuestros como los de los demás y dependiendo de su rigidez y adecuación,
son los que pueden impedir que el contacto con nosotros mismos y con los otros sea directo y
espontáneo, relacionándonos a veces de defensa a defensa, de armadura a armadura, y no nos
enteramos. Sin embargo, generalmente tienen brechas, y a medida que vamos aceptando
cómo somos y nos vamos relajando, las defensas se hacen más permeables y nuestro núcleo
tierno y amoroso puede aflorar con más espontaneidad, estando más cerca de nuestra
identidad real.

Así pues, el camino en busca de estados más sanos y del crecimiento personal, consiste en
movernos entre las defensas buscando nuestro núcleo tierno, porque pensar claramente o
percibir nuestros sentimientos reales es muy difícil cuando están activadas las defensas. Por
ENEAGRAMA psicológico

ello hay que estar revisándonos periódicamente porque cada vez vamos encontrando formas
más sofisticadas de engaños. Esta es la tarea nuclear de una psicoterapia y del camino de
desarrollo personal.

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LAS TRIADAS:

El Eneagrama se puede organizar en varias triadas. Vamos a presentar las triadas que agrupan
los tres componentes básicos del ser humano, y que comparten, dentro de cada triada, hábitos,
emociones y modos de pensamiento generales comunes, Agrupar así los rasgos facilita la
localización del M.D. especifico de cada uno de ellos.

La personalidad de cada uno de los rasgos de cada triada queda fijada energéticamente desde
el principio, en cada uno de los tres centros que describió Gurdjieff:

 La triada superior en el centro instintivo motor (corporal)


 La triada derecha en el centro emocional (sentimiento).
 La triada izquierda en el centro intelectual (pensamiento).

8 1

7 2

6 3

5 4

Este modo de agrupar los rasgos facilita el darnos cuenta del M.D. específico porque, al menos,
nos indica por donde comenzar a buscar, y porque señala donde está nuestro principal
desequilibrio instintivo. Esta fijación se convirtió en el principal bloqueo en el niño a partir de la
deficiente o inadecuada satisfacción de una de estas tres necesidades básicas. Y es a partir de
este déficit sobre el que se desarrolla el carácter como un intento de solucionar este conflicto.

Las tres necesidades básicas son:


 La necesidad de autonomía: sentir los impulsos vitales y vivirlos.
 La necesidad de relación: sentirse querido y querer.
 La necesidad de seguridad: sentirse claro y confiado.

Cada rasgo tiene estos tres componentes, pero, aunque haya necesariamente una relación
dinámica entre ellos, su energía vital esta enfocada sobre todo hacía una de estas tres
necesidades, y precisamente hacía aquella que más fue bloqueada, siendo este el componente
menos capaz de funcionar libremente, el más deficiente.
ENEAGRAMA psicológico

El carácter, para tratar de solucionar esta deficiencia, utiliza la energía del centro en el que está
fijado distorsionándola e invadiendo a los otros dos centros, de modo que estos quedan
subdesarrollados mientras el centro de fijación se hipertrofia. De este modo se desarrolla una
cualidad caracterológica que resulta un sucedáneo, una imitación de la cualidad esencial
exagerada:

 En vez de acción reacción impulsiva o inhibición del impulso


 En vez de sentimiento sentimentalismo o inhibición del sentimiento.
 En vez de seguridad rigidez defensiva o complacencia.

De un modo gráfico, lo exponemos así:

Triada del impulso Autonomía

Triada Triada Seguridad Relación


del del
Pensamiento Sentimiento

Triada del impulso.

Tiene en común que crecieron en un ambiente de indiferencia hacia sus necesidades,


sintiéndose que no fueron tenidos en cuenta y no encontraron su lugar.

Tienden a ignorar sus impulsos genuinos y a reaccionar emocionalmente desde la ira. Tienen
especial capacidad para detectar su sensación corporal y perciben las cosas intuitiva y
corporalmente antes que cognitivamente. Su mayor dificultad no está en la actividad, sino en la
apropiada concepción racional. Son muy cenestésicos, reaccionando desde el cuerpo antes que
desde el raciocinio o las emociones porque experimentan la sensación corporal antes de poder
procesarlas. Tienen tendencia hacia el mundo polar: todo o nada; ni esto ni aquello. Es un
raciocino polar, un pseudopensamiento.

Recurrieron a la estrategia de auto-borrase, de quitarse de en medio y arreglárselas por su


cuenta porque se sintieron, y con frecuencia se sienten, invisibles o ignorados y reaccionaron y
reaccionan contra ello:

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 El VIII exagerando su presencia mediante la impulsividad: o estas conmigo o contra


mí.
 El IX adaptándose al medio inhibiendo su impulso: yo soy irrelevante.
 El I validando lo que debería hacerse, desviando la dirección de su impulso: o blanco o
negro.

Triada del sentimiento.

Tienen en común que crecieron sintiéndose mal interpretados, fueron demasiado elogiados o
demasiado criticados por su comportamiento externo, sintiendo que fueron rechazadas sus
profundas necesidades emocionales, de modo que quien aparentaban ser se tuvo más en
cuenta que la realidad de quienes eran. La respuesta emocional a la necesidad de crear una
imagen que guste a los otros es de pérdida, pena o tristeza por no haber sido vistos como lo
que en realidad eran.

En los tres tipos el área de mayor dificultad está en los asuntos del corazón, son torpes para
experimentar y expresar la emoción: o se pasan o no llegan.

Experimentaron su mundo infantil como socialmente condicionado por el papel que tenían que
representar, siendo este el precio a pagar por sentirse familiarmente aceptados. Esto les lleva a
perder el sentido de la identidad de una manera especial, hasta el punto de que pueden tener
una crisis de identidad permanente y, por ello, a la necesidad de identificarse ciegamente con
la imagen externa:

 El II por ser útil.


 El III por sus logros.
 El IV por ser diferente.

Por eso todos ellos dan especial importancia a la imagen y son dependientes de la validación
externa del papel que representan, confundiendo el parecer con el ser, actúan sus emociones
de acuerdo a como consideran que deben ser sentidas y no a como se sienten realmente,
resultando emocionalmente fraudulentos:

 Los II reprimen sus necesidades y desempeñan el papel de salvadores.


 Los III rechazan su sentimiento de inseguridad y desempeñan el papel de seres
confiables y eficientes.
 Los IV rechazan sentirse vulgares o estropeados y representan el papel de ser únicos y
especiales

Triada del pensamiento.

Tienen en común que crecieron sintiéndose desprotegidos, abrumados o apoyados de una


manera exigente e inadecuada y han percibido la vida como peligrosa. Los deseos reales del
ENEAGRAMA psicológico

niño chocaban con los de los progenitores que necesitaban sobreprotegerlos, controlarlos o
abandonarlos, experimentaban su mundo interno como no negociable, y se sintieron
abrumados por expectativas sociales, dominados o sobrecargados de deberes. De esta manera
sintieron dañada su libertad de elección y su competencia, dudando de sus propios deseos y de
su capacidad.

Su tendencia fue a ocultar sus deseos, negar sus preferencias para, así, anticiparse a la
frustración externa. Por eso tienden a proyectar su poder en los otros para luego rebelarse
contra ellos. El caso es que ponen el poder fuera y reaccionan contra el, con lo cual lo que
crean es una autooposición:

 Los V consideran a los otros como omnipotentes invasores y se blindan.


 Los VI delegan sus opciones en figuras de autoridad idealizadas y actúan
reactivamente.
 Los VII con tal de no oponerse, se abruman con compromisos que realmente no
desean y luego los evaden porque sienten que no tuvieron elección.

Todos ellos están más preocupados por el futuro en busca de seguridad que en las experiencias
presentes; viven proyectados al futuro. Para ello tienden a anticipar los peligros de la vida y
reaccionan desde la emoción del miedo, preparándose para lo que se avecina.

Sobreutilizan su pensamiento para compensar la desconexión con sus verdaderos deseos, su


falta de decisión. Se ahogan en el dilema del hacer y suelen experimentar como un nudo en la
voluntad. Sustituyen el hacer por el pensar, pero para ellos el pensar es una forma de hacer, en
realidad una pseudoacción que les lleva a la disyuntiva de elegir y no elegir a la vez. Tienen el
típico pensamiento saltarín, pensamiento de mono. Carecen de silencio interior.

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ENEAGRAMA psicológico

MECANISMOS DE DEFENSA ESPECÍFICOS.

Eneatipo VIII: NEGACIÓN

La negación es una operación psicológica mediante la cual el sujeto, a pesar de formular un


deseo, idea o sentimiento hasta entonces inconsciente, sigue defendiéndose negando que le
pertenezca. Se defiende de que el contenido representativo llegue a la consciencia, mediante
una especie de aceptación intelectual desligada de su componente emocional. Así el
pensamiento se libera de su componente emocional y puede ser fácilmente aceptado.

La herida nuclear de este eneatipo es la de haberse sentido separado y desconectado del ser,
hasta el punto de que el ser no existe para el: Dios ha muerto. Tienen la sensación de que su
alma ha sido corrompida de alguna manera, de haber sido separados del estado de gracia.

Conserva en su inconsciente que de niño debería haber sido lo suficientemente fuerte como
para resistir los condicionamientos y no haberse separado de su ternura, y además hacérselo
comprender a su entorno. Pero la culpa y odio que genera esta intuición de sí mismo, son
negados y proyectados fuera: alguien es el responsable de su pérdida y este error debe ser
reparado, debe vengarse y obtener reparación, evitando al mismo tiempo odiarse a sí mismo.

Internamente la debilidad y la necesidad están en el origen de su estructura caracterial, pero


ellos apartan estos sentimientos a través de la negación, incluso negando que los puedan tener
inconscientemente. Por ello no toleran las emociones blandas y valoran la fuerza y la dureza.
Con la negación se protege de lo más intolerable para él: experimentar su impotencia y la
sensación básica de culpabilidad.

Niegan cualquier tipo de debilidad, dependencia o sentimiento de impotencia y deciden tomar


el control y el poder para protegerse de un mundo que les traiciono y no les dio el apoyo que
necesitaban, y para no sentir necesidad nunca más. Para ello niegan cualquier obstáculo a la
satisfacción de sus impulsos. Hay un aparente negación del súper yo (El sentido del deber
creado por las normas sociales), de cualquier norma moral. De este modo evitan que entre en
su consciencia cualquier cosa que pueda ser dolorosa para ellos, desde acontecimientos reales
hasta pensamientos y emociones internas.

Desgraciadamente, al negar las emociones que consideran débiles, niegan todas las demás: la
ternura, el afecto, la compasión. Niegan el origen de toda bondad, en definitiva. Construyen
una fortaleza impenetrable a su alrededor y niegan, así mismo, el poder en los demás,
sintiéndose orgullosos de ser invulnerable y no permitiéndose ningún limite, ni físico ni
emocional, pero privándose del disfrute del placer, a cambio del placer de luchar por el placer.
Rechazan la responsabilidad y acusan.
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Eneatipo IX. DISOCIACIÓN / NARCOTIZACIÓN

La disociación es un procedimiento psicológico mediante el cual el sujeto se separa de sus


propias experiencias, pensamientos y necesidades con el fin de perder el contacto con los
contenidos inconscientes que aflorarían a la consciencia acompañados de hostilidad y angustia.

La herida nuclear de este eneatipo es la experiencia de no haber sido tenidos en cuenta, haber
sido humillados y haber sido frustrada su necesidad de autonomía. La falta de soporte de no
haber sido reconocidos en su valía, en sus límites, en su independencia y su pertenencia al
grupo.

El recurso ante tan dolorosa pérdida, para no experimentar este estado deficiente, es
disociarse de su propia experiencia vital, perdiendo la sensibilidad hacia su experiencia interior
y olvidándose de sí mismos. Este mecanismo queda racionalizado mediante el pensamiento de
que no merece la pena ocuparse de ellos porque no hay nada en ellos que merezca la pena.

El interior es abandonado y olvidado, y sólo les merece la pena ocuparse de lo exterior,


quedando absortos en una necesidad de armonía externa, por lo que se ocupan
constantemente de que no pase nada, ni en el mundo interno ni en el externo, que altere dicha
armonía.

Así pues, a través de esta disociación, pueden olvidarse de sus necesidades interiores y
orientarse hacia el exterior, sintonizando con las necesidades del entrono y de los otros y
respondiendo a ellas en vez de a sus impulsos internos.

La imagen se mantiene por medio de servir y responder a los demás más que a ellos mismos, y
cuando hay movimientos interno o externos temen perder esta imagen y activan la disociación
de sí, para alejar de la consciencia el volver a conectar con la experiencia de no ser tenido en
cuenta y humillado.

Es una especie de adormecimiento interno que se conoce con el nombre de narcotización,


porque la mayor parte de la vida interna del IX se desvanece en la inconsciencia. Como
consecuencia de este bloqueo casi extremo de los impulsos del ser, la vida se experimente
como nublosa y con falta de vitalidad y dinamismo, y como incapacidad para saber en qué
dirección moverse o qué decisión es la importante, optando por la de menos resistencia.

La disociación produce una falta de discriminación para decidir qué exactamente; una dificultad
para valorar prioridades, una perdida de su propósito y del contacto consigo mismos al
concentrarse exclusivamente en la tarea, ya que es el único contacto fiable. Manteniendo sus
percepciones vagas y confusas, especialmente las que resultan críticas hacia los demás,
garantizan no ofender a nadie y que nadie, ni ellos, se altere.

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Eneatipo I. FORMACIÓN REACTIVA

La formación reactiva es una operación psicológica de cambio en la dirección del impulso de un


deseo inaceptable para la consciencia, dirigiéndolo hacia otro fin que lo compense. Es como
hacer algo bueno para sobrecompensar algo que estuvo mal, un sentimiento, un deseo o un
pensamiento. Es decir, el impulso se dirige hacia un deseo sustituto y reparador del deseo
reprimido. Se evita con ello la espontaneidad.

La herida original del eneatipo I es que se les hizo percibir las experiencias sentidas
interiormente como si fuesen un error, una maldad. A partir de ahí desarrollan la convicción
interna de que sus vivencias son corruptas y malas; es decir, no son correctas.

Hay una sensación de imperfección básica, elaborada a partir del mensaje de que no era
suficientemente bueno o que no era del todo correcto, desde la imposición de una exigencia
imposible de alcanzar. Quedan pues con la sensación de no ser lo que se necesitaba o se quería
en su entorno, así como de ser incorrectos.

Para poder contener esta angustia necesitan imaginar, formar y crear una idea de lo que es la
perfección y dirigen en esa dirección el impulso de su deseo. Esta es la función de la formación
reactiva, pero el precio es que se vuelve contra ellos su propia energía instintiva. La pasión de
la ira es, en el fondo, un rencor dirigido hacia sí mismo.

La realidad, ya sea interna o externa, se juzga de acuerdo con estas imágenes y creencias de
cómo deben ser las cosas y se calcula la distancia relativa a la perfección. Ellos se sienten
básicamente malos, pero intentan ser mejores para redimirse. Por eso se evita la
espontaneidad, por el riesgo de que su expresión no sea perfecta o adecuada, y todo lo que no
es perfecto se considera malo, y permitirse lo negativo es una amenaza de que surja la
insoportable sensación de incorrección.

Mediante la formación reactiva crean un soporte de protección sustituto, y sienten que lo


logran al reaccionar contra sus impulsos instintivos y expresar lo opuesto al servicio de crear un
mundo autosostenible, basado en el valor de hacer las cosas perfectamente. Para ello utilizan
la crítica, las reglas y la disciplina, consigo mismos y con todo el mundo. Abandonar este
intento sería equivalente a sucumbir, a quedarse sin ninguna posibilidad de redención.

Así como el eneatipo VIII niega el súper yo, el eneatipo I se identifica con él. Como los impulsos
instintivos del ello se sienten como intrínsecamente malos, se opone a ellos de una forma
rígida porque los vive como un enemigo, como lo que es incorrecto en ellos mismos y en los
demás. Esta es esencialmente la función de la formación reactiva como mecanismo de defensa
del yo.
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Eneatipo II. REPRESIÓN

La represión es una operación psíquica por la que el sujeto intenta rechazar o mantener en el
inconsciente pensamientos, imágenes o recuerdos ligados a una pulsión, porque la pulsión
podría hacer aparecer en la consciencia angustia por ir contra las exigencias del súper yo. De
esta forma se protege al yo del displacer que podría ocasionar la evocación de los contenidos
reprimidos junto con la pulsión.

Aunque con mucha frecuencia las personas del eneatipo II se consideran el hijo predilecto de
uno o ambos padres, sin embargo se sintieron rechazados, porque su valor en la familia
provenía del papel que desempeñaban, de la imagen que daban, de las cosas que realizaban y
no de sí mismos.

La herida original del eneatipo II es la sensación de haberse quedado perdidos en algún lugar
de su camino, como de haber sido expulsados del universo. La solución encontrada es
automanipularse para adaptarse a la imagen de persona sumamente encantadora y, al mismo
tiempo, manipular para imponer su voluntad a la realidad, tanto interna como externa

Para ello recurren a reprimir las necesidades y sentimientos genuinos para lograr la aprobación
del otro. Es como si se hiciesen el propósito de engañarse y engañar al mundo: No te gusta
cómo soy, pues escondo la parte que no te gusta y voy a ser ese yo falso y así vendrán cosas
buenas para mí. De este modo consiguen apartar de su consciencia la punzante sensación
interna de necesidad y desamparo.

Las percepciones críticas, los sentimientos negativos sobre las personas estimadas, los
pensamientos e impulsos centrados en sí mismo, así como la necesidad y el sentimiento
secreto de ser especial, son eliminados de la consciencia. Como descargan las emociones sin
experimentarlas del todo, el resultado es una especie de olla a presión: la expresión de sus
emociones es dramática y su sexualidad se traduce en un comportamiento y una apariencia
seductora, pero sin sentirlas profundamente, sin comprometerse con ellas. Al tiempo que tiene
escaso control de sus impulsos.

Quedan así fijados en que satisfacer las necesidades de los otros es una forma de satisfacer las
propias. Pero esta estrategia les hace sentirse limitados por aquellos de los que se siente
dependiente, e intentan librase de ellos no estableciendo vínculos de compromiso profundos,
lo que les proporciona falsa sensación de libertad. Es decir, en vez de independientes son
contradependientes.

Al rechazar su mundo interior y su propia experiencia se protege al yo, pero la sensación que
queda en su interior es de insipidez, de falta de dimensión y de profundidad porque se
encuentran con un límite que les impide contactar profundamente consigo mismos. La
consecuencia más grave es que pierden el contacto con el potencial para su propio desarrollo.

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ENEAGRAMA psicológico

Eneatipo III. IDENTIFICACIÓN

La identificación es un proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila aspectos,


propiedades o atributos de otro y se transforma sobre el modelo de ese otro. Aunque la teoría
psicoanalítica no lo define como un autentico mecanismo de defensa, en el caso de este
eneatipo lo podemos considerar así porque es un proceso continuo, inconsciente y siempre
presente con el que el eneatipo III defiende a su yo de encontrase con la angustia del vacío
mediante la identificación con su propia imagen, la cual invade todo su yo. La imagen es el fin
en sí mismo.

En definitiva se trata de asumir la imagen que creen que otros esperan de él y admiran: Lo que
yo era no es suficiente, entonces haré muchas cosas y lograre la admiración que ansío. Aquello
con lo que se identifica el eneatipo III es con lo que cree que los otros desean que sea.

La herida original de este eneatipo es el sentimiento de fracaso que queda en su interior al


sentir que lo que ellos son no tiene valor ninguno; que no han sido suficiente como persona
para ser merecedoras de amor. Sienten que su único valor deriva de la imagen que ofrecen y
de sus logros.

Sus deseos y logros genuinos fueron descalificados o no tenidos en cuenta, y ellos fueron
seducidos y manipulados para que se pusiesen en función de satisfacer los deseos y obtener los
logros que satisfacían los ideales de uno o ambos progenitores, generalmente del progenitor de
sexo opuesto, sintiéndose sólo valorados por dichos logros. Así su sensación de yo reside
únicamente en el reflejo en los ojos del otro, subordinando la experiencia interior a los logros
externos, consecuencia de haberse tenido que identificar con los deseos del progenitor
seductor para poder sentirse valorados.

Tras esta renuncia al sí mismo, y la necesidad de identificación total con la imagen que se
espera de ellos para poder tener un cierto sentimiento de cohesión del yo, queda un vacío por
la perdida de contacto con sus deseos y necesidades genuinos, así como la sensación de ser un
farsante, de ser un invento, la imitación de una persona ya que no se relaciona directamente
con el otro sino con la imagen que el otro se forma de él.

Como suprimen los pensamientos, los sentimientos e incluso las sensaciones que no parezcan
adecuadas a la situación, con el objetivo de dar la imagen ideal, queda la intuición de que tras
la imagen no hay nada. Por ello la identificación del eneatipo III con su imagen necesariamente
tiene que ser total, convirtiéndose en el personaje que interpretan a costa del
empobrecimiento interior e importantes crisis de identidad.

Se produce así una personalidad basada exclusivamente en la autoimagen, y se experimentan a


sí mismos a través de dicha imagen, con exclusión de cualquier experiencia interior con las que,
realmente, han perdido el contacto. De este modo la superficie externa de lo que son se
convierte en lo esencial, quedando en el interior una profunda sensación de vacío. Y en su
carácter una impresión de superficialidad vacua e insatisfecha: cómo sus logros no son sus
logros, sino los logros de su imagen, no son nutritivos para el ser.
ENEAGRAMA psicológico

De este vacío se defienden no solo a través de la identificación con la imagen que sienten que
se espera de ellos, sino también con el pensamiento de que tiene que esforzase para crearse su
propio mundo a través del éxito, porque sólo tendrán lo que ellos puedan conseguir, porque la
vida no les va a regalar nada. La supervivencia depende de su esfuerzo ya que fueron amados
por sus logros y no por ellos mismos, y la finalidad es alcanzar la imagen perfecta pues en la
medida que lo logren alcanzaran el éxito.

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Eneatipo IV. INTROYECCIÓN

La introyección es un proceso psicológico mediante el cual se introducen dentro de si


cualidades inherentes a determinadas personas que se perciben como origen de displacer.
Realmente es la proyección sobre la madre de la hostilidad que el niño siente hacia sí mismo,
por considerarse el origen de todo su displacer durante el periodo evolutivo en el que no hay
diferencia entre el mundo exterior e interior, sino que la madre y el niño no están diferenciados
en la consciencia del niño, por lo que la pérdida de la relación con la madre se experimenta
como una pérdida de sí mismo.

La herida original de eneatipo IV es la experiencia de haber sido abandonado, derivada de una


relación con la madre en la que solamente hubo contacto formal y superficial, con déficit
importante en el vínculo amoroso y tierno. Lo que queda es una sensación de carencia y de
pérdida que se siente como si le faltase la propia esencia, y un gran anhelo de reconexión con
ella, de restablecer el vínculo amoroso con su origen.

La introyección defiende al yo de la angustia originada por el deseo de destrucción del objeto


del cual depende: la madre. Pero a costa de dirigir hacia el propio sujeto la hostilidad (los
reproches) que originalmente iba dirigida hacia ella, al tiempo que se mantienen apegados al
sufrimiento, pues a través de el mantienen la conexión con el objeto perdido. Por ello el sufrir
intensamente les da sentido de identidad, de ser, y de este modo se vinculan a los sufrimientos
del mundo lo que les confiere la distinción y nobleza que les hace sentir especiales ante los
demás.

Mediante la introyección se intenta llenar este vacío, el de una madre nutriente que asegurase
la supervivencia, al tiempo que la protegen de los propios impulsos hostiles. Pero cómo se trata
de una madre emocionalmente ausente, el resultado es una adherencia a la experiencia de
estar desamparados, perpetuando el sentimiento de carencia y de culpa por sentir que hay
algo inherentemente malvado o perverso en ellos que provocó esta pérdida.

Esta experiencia deja un sentimiento permanente de abandono, tristeza e insaciable anhelo y la


sensación de que todo lo positivo está fuera de ellos; este anhelo de llenarse con lo de fuera se
transforma en una exigencia insaciable y con la creencia de que tienen derecho a reclamar
porque el mundo está en deuda con ellos, así queda asegurado un perpetuo estado de
insatisfacción.

Se identifican con la parte de sí mismos que fracasa en alcanzar ese amor idealizado, y luego
lo proyectan sobre el mundo exterior. Así surge la envidia, que no es más que el odio dirigido
hacia los objetos buenos, mientras ellos, que se consideran un fracaso como personas, se
agreden a sí mismos por considerarse responsables de su estado carencial, con lo que toda la
agresión se dirige contra ellos mismos, sin tener consciencia de que es precisamente la
agresión lo que anula la capacidad de amor.

Mediante el mecanismo de introyección el eneatipo IV incorpora partes de las personas que


quiere o admira, lo cual es un mecanismo universal, pero la diferencia en este caso es que en
cuanto están incorporadas se procesan junto con los sentimientos de hostilidad originales,
quedando inmediatamente devaluadas e inservibles como fuente nutricia y de identidad.
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Eneatipo V. ESCISIÓN O COMPARTIMENTALIZACIÓN

La escisión es un proceso psíquico mediante el cual el sujeto aísla sus emociones de los
pensamientos, recuerdos y vivencias, y a ambos de sus necesidades y comportamientos. El
resultado es un aislamiento interno pues cada función queda encapsulada y sin relacionarse
entre sí. De este modo se pueden recordar situaciones dramáticas sin experimentarlas
emocionalmente, y pueden pensar en una situación del presente sin que haya ninguna
emoción conectada a ella. Pero el sentimiento interior es de una aridez desértica.

La herida original de este eneatipo es la de haberse sentido invadido por los sentimientos
hostiles del medio externo, la madre, al tiempo que eran satisfechas sus necesidades básicas
elementales. Ante esta amenaza, el recurso utilizado es hacerse emocionalmente invisible para
la madre, pero como en este tiempo evolutivo no hay ninguna diferenciación entre la madre y
él mismo, pierde el contacto y la sensación de su propia realidad. Se aísla para sobrevivir, pero
se aísla incluso de sí mismo.

Así, la estrategia defensiva del eneatipo V es retraerse hacia dentro y hacia la actividad mental
creando fronteras para proteger sus recursos internos, desconectándose de las emociones y de
la necesidad de conectarse con otros, minimizando sus necesidades con la finalidad de
reducirlas y, con ello, evitar exponerse al mundo exterior.

A partir de aquí se experimenta como alguien que carece de los rasgos humanos comunes, por
lo que le parece imposible conectar la separación entre él y los otros, y sus límites le parecen
impenetrables. De este modo la escisión protege al yo del pánico a la pedida de su existencia
individual, pero queda desconectado de su propia vida, tanto interna como externa. Crece sin
la sensación de tener un verdadero lugar o función en la sociedad humana, incluso en el
universo, de modo que raramente siente que forma parte de una familia o de una comunidad.

El pánico surge cuando no puede mantener la distancia emocional con los demás, ya que no
posee ninguna otra técnica para enfrentarse con la vida. Sólo puede mantenerse alejado y
evitar la vida en el intento de conservar su espacio interior, intento que termina aislándolo de
sí mismos. Su estar ante la vida es como el de un reportero que relata un hecho con su propia
objetividad.

Intenta llenar este vacío existencial a través del conocimiento y entendimiento teórico, pero sin
implicarse emocionalmente en ellos. Intenta imaginarse mentalmente lo que está
experimentando y a donde puede conducirlo antes de establecer un contacto real a través de
la experiencia. El conocimiento le da seguridad, pero es un conocimiento no vivido y, por tanto,
seco y mental. Tiende a perderse en abstracciones y sólo ofrece al mundo el resultado de sus
percepciones, pero no la materia original: él mismo.

A través del conocimiento intelectual intenta evitar contactar son su mundo interior, donde se
siente muy solo e inaccesible, aislado y separado del resto del mundo, y profundamente
avergonzado por su sensación interior de escasez. Este aislamiento perpetúa su sensación de
escasez, y frente a esta sensación intenta acumular más conocimiento ya que ninguna cantidad
de reserva le resulta suficiente. Les merece la pena estar solo ante el riesgo de perder la
sensación de quienes son.

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ENEAGRAMA psicológico

Eneatipo VI. PROYECCIÓN

La proyección es un proceso psíquico mediante el cual el sujeto expulsa y localiza en el otro


cualidades, sentimientos, actitudes y deseos que no reconoce o que rechaza de sí mismo,
tanto buenos como malos, y reacciona ante ellas. Tanto desde imaginar amenazas en los otros,
como de idealizar a personas invistiéndolas de autoridad para seguridad de sí mismo, bien para
seguirlas bien para rebelarse.

La herida original del eneatipo VI proviene de haberse desarrollado en un ambiente vivido


como amenazante e imprevisible, en el que no puede confiar, de modo que construye su
realidad alrededor de la alarma reactiva y de la ansiedad por la supervivencia. En esta situación
cualquier contenido interior es sometido a sospecha, desechado por la mente y privado de
vida. Es una forma de autocastración, de autoinhibición ante el miedo inconsciente al daño
físico o emocional, o a la pérdida de poder en manos de una figura autoritaria.

La incertidumbre más insidiosa es interna, pues su estado emocional es de miedo porque, por
medio de la proyección, las amenazas internas se interpretan como externas y nunca se está
seguro de que sus decisiones sean las adecuadas para evitar la amenaza que ellos suponen; una
amenaza y un miedo que sólo están en su imaginación. De este modo la proyección defiende al
yo de que aparezcan en consciencia impulsos conflictivo no asumibles por él.

Pero la consecuencia de este mecanismo de defensa es que los intereses y deseos personales,
incluso la propia autoridad, son percibidos como si pertenecieran a otros; por eso necesitan de
una autoridad exterior idealizada a la que seguir o contra la que rebelarse. Quieren que una
autoridad externa les proporcione la certidumbre y la decisión que a ellos les falta.

Así las cosas es difícil que un VI discrimine entre los que está pasando objetivamente a los
demás y lo que su propia consciencia está experimentando que les sucede a los demás, lo cual
genera más incertidumbre. Esta arraigada sensación interna de incertidumbre e inseguridad se
proyecta al mundo en general, y entonces se vive como indigno de confianza.

Los sentimientos e impulsos hostiles son proyectados con lo que alimenta su miedo a un
mundo agresivo, porque le hace verse como una victima perseguido por la autoridad, y se
prepara para la defensa. Por ello este eneatipo esta siempre en guardia y con la idea de que la
mejor defensa es un buen ataque. No puede experimentarse a sí mismo como agresivo, porque
esto supondría asumir también su núcleo débil, temeroso e inseguro; por eso ellos se protegen
y se justifican con la idea de que existe un enemigo fuera y hay que estar prevenidos. Cualquier
manifestación de debilidad o ternura puede ser fatal.

Las proyecciones hostiles preferidas por ellos son la crítica, el prejuicio, el rechazo y la
culpabilización. Y una manera de ahuyentar a posibles enemigos o simples competidores es
mantenerse permanentemente enfadados.

La defensa proyectiva les protege, pues, de sentimientos, pensamientos e impulsos interiores


inaceptables que amenazan con volverse conscientes, así como de la ansiedad que
acompañaría su emergencia en la consciencia. Esta ansiedad se transforma en miedo a través
de la proyección, en un miedo hacia otra persona o hacia el mundo en general. Los impulsos
ENEAGRAMA psicológico

inconscientes son experimentados fuera de sí mismo, lo cual apoya su distorsión cognitiva de


que “el mundo es un lugar lleno de animales egoístas mal disfrazados”.

Pero les priva del contacto tierno consigo mismos y con los demás, pues tiene la distorsión
cognitiva que cualquier manifestación de ternura va a ser interpretada como signo de
debilidad. Quedan, pues, privados de la capacidad para confiar y poder darse reposo al tener
que estar siempre endurecidos y en guardia.

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ENEAGRAMA psicológico

Eneatipo VII. RACIONALIZACIÓN E IDEALIZACIÓN.

La racionalización es un proceso psicológico por el cual se emplean explicaciones conscientes


subjetivamente razonables para justificar ciertas acciones o actitudes, cuya motivación es
desconocida. Las acciones siempre se presentan como nobles y loables, mientras permanece
en el inconsciente la motivación real no aceptable por el súper yo.

La idealización como mecanismo de defensa, es un proceso psicológico mediante el cual se


lleva a la perfección las cualidades y valor de un objeto, en virtud del cual el objeto es
engrandecido y exaltado psíquicamente sin que se cambie su naturaleza. Es una estrategia para
defenderse contra los impulsos destructores inaceptables.

La herida original del eneatipo VII, proviene de que después de un periodo en la primera
infancia donde hubo un contacto con la madre satisfactorio y sustentador, por alguna razón
queda interrumpido. A partir de este momento se siente como expulsado del paraíso, y con
una sensación de profunda desorientación por la perdida de la fuente de nutrición, amor, calor
y seguridad. Su vivencia es como si hubiese perdido la propia savia de la vida, quedando un
territorio interior que siente como desolado e insoportable.

Su experiencia es que ha perdido su lugar, que la realidad no le apoya y se organiza para


descubrir como funcionan las cosas y tratar que su proceso encaje en su añoranza de lo
perdido. Toda su personalidad se organiza para evitar este dolor seco por la perdida, trazando
planes para alcanzar su paraíso ideal.

Su orientación se dirige hacia un futuro que sólo existe en su imaginación, ya que la realidad
nunca se adapta a su plan ideal, y por tanto siempre está decepcionado. Para evitar esta
sensación, fomenta el estar bien con todo, pues ver las cosas en su totalidad le amenaza con
hacer surgir la desolación evitada y la sensación de estar inevitablemente desconectado del
flujo de la vida.

Mirar la vida desde una visión puramente positiva es un intento de apoyarse a sí mismo y lograr
la sensación interna de seguridad que le falta. Este idealismo es su estrategia para escapar del
miedo. Con ello se aparta de su propio sentimiento y vive en un mundo animado por sus ideas
e imágenes; habita en un mundo interior feliz, excitante y prometedor que sólo es una
construcción mental.

Cuando traza un plan hacia un objetivo, su súper yo le demanda que ya esté allí y le censura
con sus juicios por no haberlo alcanzado ya. Esto le conduce a la desesperanza y a sentir que no
tiene ningún sentido trabajar hacia el objetivo, viviendo de sus sueños gloriosos de lo que le
traerá el mañana y negándose a crecer.

Vive desde la mente en vez de desde sus emociones o de su experiencia directa. Para él la
cognición reemplaza a la acción en gran medida, por lo que constantemente está generando
ideas y planes, pero siempre es mejor pensarlos y hablar de ellos que correr el riesgo de que no
funcionen aceptablemente. Las palabras son tan reales como la acción y con frecuencia la
reemplazan.
ENEAGRAMA psicológico

Tiende a permanecer en la superficie de las cosas, ya que profundizar más es una amenaza de
que se pongan en evidencia sus límites y deficiencias personales. Vive en un mundo idealizado
porque tiene un gran miedo a la vida y se consuela fantaseando un futuro idealizado, pero en
realidad está fuera del flujo de la vida, vive en un mundo idealizado que se realizara en un
futuro.

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MULTIPLICIDAD DE LOS MECANISMOS DE DEFENSA.

Aunque cada eneatipo tiene un mecanismo de defensa nuclear que sirve para sustentar su tipo
de personalidad, es útil ver cómo los mecanismos de defensa están basados en el centro de
energía primario de cada eneatipo: intelectual, emocional o instintivo.

La represión del II y la negación del VIII pueden parecer la misma cosa y los resultados pueden
ser similares en cuanto a no reconocer sentimientos propios inaceptables. Pero la represión es
una función del centro emocional, de modo que cuando reprimen ciertos sentimientos los
transforman en otras formas de energía emocional. La negación usa energía del centro
instintivo para echar abajo todos los sentimientos; por ello los VIII, por el contrario al II, van por
encima de sus sentimientos, debilidad o tristeza con su rabia contundente.

La proyección es una función del centro intelectual y mientras se forman una idea mental del
otro, se va reduciendo su energía emocional e instintiva. Por el contrario, la introyección del IV
es una función del centro emocional, pues usando su empatía internalizan sentimientos de las
personas significativas de sus vidas.

Para los VIII es fácil recurrir a la escisión y aislarse cuando las cosas no les van bien. El IX es
hábil acusando a los demás de lo que él no tolera para pasar desapercibido. Un I no tiene
ningún problema para ponerse tan dramático como un IV. Los III se disocian con frecuencia
mediante el trabajo. El IV recurre con frecuencia a la represión de las propias necesidades. El V
usa la racionalización con total maestría para salirse por la tangente. El VI se identifica
fácilmente cuando no está en confianza para despotricar después. Y para el VII la formación
reactiva es el recurso para sentir una cosa y expresar otra.

ENEAGRAMA DE LOS MECANISMOS DE DEFENSA