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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.

UNIVERSIDAD BICENTENARIA DE ARAGUA.


FACULTAD DE CIENCIAS POLITICAS Y JURIDICAS.
ESCUELA DE DERECHO.
NUCLEO APURE.

DERECHO MERCANTIL II

UNIDAD I

FACILITADOR: PARTICIPANTE:

- ABOG. ALEXANDER GUERRA ALEJANDRO GARCIA

BIRUACA, MAYO DE 2018


INTRODUCCION

El contrato de seguro contribuye a dar tranquilidad al asegurado toda vez


que siente que elimina el riesgo que se traslada al asegurador. Forma una
conciencia de solidaridad social para afrontar en común las adversidades en el
futuro, además de lograr la captación de recursos por medio de la percepción de
las primas. El Estado asume un papel regulador de la actividad aseguradora,
dictando las normas para orientar dicha actividad.

El contrato de seguros consiste en una póliza que especifica los términos


estipulados entre las partes, por la cual el asegurador se compromete a
indemnizar al asegurado una determinada cantidad en función de la prima
desembolsada.

Es aquel contrato mediante el cual una persona llamada asegurador se


obliga, a cambio de una suma de dinero, conocida como prima, a indemnizar a
otra llamada asegurado o a la persona que este designe, beneficiario, de un
perjuicio o daño que pueda causar un suceso incierto. De tal manera que la suma
objeto de indemnización, que fue pactada expresamente, sea pagada cuando
ocurra el suceso o riesgo cubierto por el seguro, sea pagada cuando ocurra el
suceso o riesgo cubierto por el seguro.
CONCEPTO DE SEGURO MERCANTIL

Dentro del tecnicismo jurídico, los seguros se hallan ubicados entre los
CONTRATOS ALEATORIOS, al lado del préstamo a la gruesa, la constitución de
renta vitalicia, la puesta, el juego de azar y todos cuantos integran esta categoría
jurídica. Como contrato aleatorio, los seguros participan de sus características, es
decir, adquieren existencia propia desde que las partes pactan, pero se ignora
cuál de los dos contratantes obtendrá una ganancia y cual una perdida.

El Código de Comercio lo define como un contrato por el cual una parte se


obliga, mediante una prima, a indemnizar las pérdidas o los perjuicios que puedan
sobrevenir a la otra parte en casos determinados, fortuitos o de fuerza mayor; o
bien a pagar una suma determinada de dinero, según la duración o las
eventualidades de la vida o la libertad de una persona (art. 548). Esta definición,
tomada del Código Italiano, logra reunir tanto a los seguros de cosas como a los
seguros de personas.

Los seguros, tales como están organizados en nuestro siglo, están


motorizados por una Empresa que les imprime actividad y poseen como auxiliares
a la economía, al derecho que los regula y a la estadística que les suministra un
aporte esencial en su estructuración y en su radio de acción.

PRINCIPIOS

 La esencia del seguro estriba en la distribución de los efectos económicos


desfavorables de unos riesgos entre los patrimonios individuales que están
expuestos en ellos.
 El individuo evita un perjuicio económico contingente mediante un
gravamen económico real y soportable.
 En el seguro el individuo realiza un acto psicológico de "previsión" por lo
que si se llega a consumarse el riesgo la persona recibirá la "indemnización
adecuada".
Desde el punto de vista jurídico, el seguro de daños constituye una
indemnización, nunca una ventaja o beneficio, cuando se trata del seguro de vida,
la contraprestación del asegurador es una previsión o la continuación de un fondo
para el futuro, no una indemnización. Desde el punto de vista social, puede
decirse que el seguro constituye la seguridad por la inseguridad, ocurran o no las
pérdidas en el patrimonio, el seguro permite la protección de los bienes por medio
de la prevención.

ASPECTOS DEL SEGURO

El seguro debe ser estudiando en sus tres aspectos: el económico, el


técnico y el jurídico.

El aspecto económico está relacionado con la finalidad del seguro, por


cuando se trata de hallar una protección, una garantía, una indemnización.
Económicamente, se trata de prevenir, eliminar o compensar los daños
ocasionados o los accidentes personales.

Su aspecto técnico se manifiesta a través de su organización, que


descansa esencialmente sobre dos bases: existencia de una mutualidad
inconsciente entre todos los asegurados, según la cual los daños de unos se
pagan con las primas de todos, y el cálculo de las probabilidades, de los riegos,
pero claro que no deben olvidarse aquí las reglas de actuación antes descritas.

SU DIFERENCIA CON EL JUEGO Y CON LA APUESTA, CON EL AHORRO Y


CON LA MUTUALIDAD

La regla fundamental es que en el juego de suerte apuesto, azar o envite,


no se da acción para reclamar lo que se haya ganado, en tanto que en los seguros
sí, no obstante ser tanto los unos como los otros contratos aleatorios.

En el juego, la promesa de obtener una ganancia que se hacen las partes


depende en cierto modo de la habilidad, de las combinaciones, y en menor grado
del azar. Se persigue siempre una ganancia, no así en los seguros, los cuales
reposan sobre bases científicas, ausentes en la apuesta y en el juego de azar. La
idea de previsión está excluida de hecho.

En la apuesta, una de las partes afirma y la otra niega un hecho fijo, y


aquella que resulte tener razón obtiene la ganancia previamente determinada.

La norma, como ya lo expusimos, es que esta categoría de obligaciones


carece de acción legal para reclamar su cumplimiento, pero la parte perdidosa no
puede repetir la cantidad que voluntaria y espontáneamente haya pegado, salvo
que se descubra fraude o dolo por ganancioso o que quien hubiese perdido sea un
menor, un entredicho o un inhabilitado.

La ley se muestra celosa en asignar a estas obligaciones el rango de


civiles, y las deja en el pleno de las obligaciones naturales para mantener el
equilibrio moral, y solo se limita a establecer el principio de que no se puede
repetir contra lo voluntariamente pagado. Sin embargo, en vista de estimular y
fomentar ciertos juegos como excepciones a la regla, que los juegos de fuerza o
destreza corporal, como el de armas, carreras a pie o a caballo, pelota y otros
semejantes estén provistos de acción civil. También gozan de igual privilegio las
loterías cuando las garantice el Estado y se hayan constituido con fines benéficos
o sean de utilidad pública.

Esta enumeración no es limitativa, existen muchos otros juegos como


futbol, boxeo entre otros, que entran de cuerpo entero en esta categoría, no así el
billar, sobre el cual la jurisprudencia francesa ha dictado sentencias
contradictorias. Esto nos lleva a la conclusión de que es potestativo de los
tribunales analizar casuísticamente para dictar sentencia y de que pueden
desestimar la demanda cuando la cantidad discutida les parezca exagerada.

Tanto el ahorro como el seguro son manifestaciones de previsión, revisten


una doble función económica y social, pero mientras que el primero es
individualista, egoísta, presume un tiempo más o menos largo para atesorar
sumas de utilidad, es fácilmente disponible, implica un esfuerzo mayor,
perseverancia, y queda reducido a espíritus pesimistas; el seguro supone una
solidaridad social, una socialización de los riesgos, como ha dicho Josserand. Es
un ahorro de segundo grado que ha logrado corregir los defectos del ahorro y
ponerse a tono con las tendencias sociales que cada día echan poderosas raíces
en la humanidad.

Para mejor exponer la idea, conviene recordar la diferencia existente entre


la mutualidad consciente y la inconsciente que campea en todo seguro. La primera
se caracteriza y se diferencia del seguro propiamente dicho, porque en ella:

1. El asegurado y el asegurador son los mismo;


2. Existe variabilidad en las contribuciones;
3. Priva la solidaridad como en ninguna otra parte en cuanto son ellos mismos
los aseguradores;
4. Hay ausencia de fines lucrativos y, consecuentemente, el elemento
empresa;
5. Generalmente se conocen recíprocamente todos los coasociados, los
cuales ejercen similares actividades.

EL CONTRATO DE SEGURO, SU NATURALEZA

El seguro es un contrato de indemnización si el objeto es la cosa, si las


aspiraciones son la compensación de los daños, pero veremos como la situación
jurídica cambia cuando el contrato tiene por objeto las personas. Bolafio se ha
empeñado en considerar los primeros como contratos de previsión y de
indemnización a la vez, y los segundos como contratos de previsión. Las
consecuencias son muy claras: si el objeto es la cosa, la idea de enriquecimiento
esta jurídicamente desechada, y la indemnización debe ser una representación
exacta del daño asegurado. Si el objeto es la persona, la valoración de la utilidad
de la vida reviste un mercado carácter subjetivo, y no solamente significa esto,
sino que a fuerza de contrato autónomo y valido, puede la persona asegurarse
legalmente en varias compañías. La idea de enriquecimiento está vigente. El
seguro de vida es fundamentalmente un seguro de capitalización, en tanto que los
seguros de cosas lo son de repartición de los daños entre todos los asegurados.
SU CARACTERES

a) Es un contrato nominado, con una personalidad muy bien determinada,


personalidad que aparece tanto en el Derecho Mercantil (art. 549) como en
el Derecho Civil.
b) Es un contrato autónomo, tiene una sustantividad propia, no es como la
prenda, la fianza o la hipoteca un contrato accesorio. Su vida independiente
le asigna funciones económicas y sociales fijas. No necesita, hablando en
técnica filosófica, de apoyarse en otro contrato para existir. Existe en si.
c) Es bilateral por cuanto las partes se obligan recíprocamente, estipulan y
prometen, son al mismo tiempo acreedoras y deudoras, las obligaciones
reciprocas fluyen en él. De una parte, la prima, el equivalente técnico del
riesgo; de la otra parte, el riesgo la causa del contrato.
d) Es un contrato oneroso como todo contrato bilateral. El objeto que se
proponen tanto el asegurado como el asegurador es interesado. El uno
trata de procurarse como ventaja la garantía del riesgo, el otro la prima.
e) Es un contrato aleatorio por oposición a los llamados conmutativos. La
ventaja en los primeros depende de un hecho casual, del riesgo; la ventaja
en los segundos es cierta desde el principio en virtud del contrato mismo.
f) Es como el arrendamiento un contrato de ejecución continua. El asegurador
se obliga a hacer gozar a la otra parte de una garantía por cierto tiempo y
mediante un precio determinado, la prima, que el asegurado se
compromete a pagar a aquella.
g) Es un contrato único. La garantía de los riesgos constituye una unidad
orgánica en el tiempo, y lo eleva a este rango, sin que rompa esa unidad el
pago periódico de la prima, bien se haga mensual, trimestral o anual. El
contrato permanece siempre como de ejecución continuada. Este pago
periódico de la prima tampoco entorpece el que se aparezca como un
contrato único, que es justamente otro de los caracteres que le dan
fisonomía propia.
h) Es, entre nosotros, un contrato ad-solemnitatem, porque exige para su
perfección y prueba ciertas solemnidades esenciales: forma dat ese rei. No
basta como en los llamados consensuales el consentimiento expreso o
tácito de las partes, exige el cumplimiento de formalidades especiales para
que produzca obligaciones reciprocas.
i) Es un contrato de buena fe, como lo han sostenido Picard y Besson, no
obstante el criterio de Josserand, que lo considera de derecho estricto. El
asegurador ha de confiar en las declaraciones del asegurado, y este debe
correr con las consecuencias desgraciadas si obra de mala fe.

CLASIFICACION DE LOS SEGUROS

La clasificación de los seguros ofrece las dificultades de toda clasificación:


imposibilidad de uniformidad y de generalidad. Sin embargo, es necesario
agruparlos para facilitar su estudio. Atenderemos para esta clasificación
sucesivamente: 1.- a los datos estadísticos referentes a los riesgos; 2.- al modo de
pagar el equivalente del riesgo; 3.- al lugar en que puede ocurrir el siniestro; 4.- a
la cantidad del riesgo que cubra; 5.- al asegurador; 6.- al objeto.

 Atendiendo a los datos referentes a la fecha más o menos probable en que


ha de sobrevenir el riesgo y a los medios de que se disponga para
prevenirlos, se puede clasificar en seguros: 1.- Eventuales; y 2.- Científicos.

Entre los primeros colocamos el seguro de incendio, por ejemplo, sobre el


cual no se puede afirmar categóricamente la fecha del siniestro. Generalmente
estos contratos se estipulan por el término de un año. Cosa opuesta sucede con
los pertenecientes a la segunda categoría, como el seguro de vida, en los cuales
es fácil precisar la fecha del accidente mediante los datos que nos ofrece la
estadística. Todas las compañías de seguros poseen tablas en las que aparecen
determinadas matemáticamente la duración de la vida de las personas, y es a
base de estos datos científicos como se fijan la prima y las condiciones del
contrato de seguro.

 Seguros mutuos y de prima fija. De los primeros trata el Código de


Comercio en el Titulo VII referente a las compañías de comercio (art. 365),
y de los segundos en el titulo consagrado al seguro en general y al terrestre
en particular.
 Atendiendo al lugar en donde puede ocurrir el siniestro se les clasifica en
Terrestres, Marítimos y Aéreos. Es esta la clasificación que trae el actual
Código de Comercio, sin referirse a los seguros aéreos, por ser
desconocida esa vía en el país cuando se redactó el mencionado Código.
 En vista de la cantidad de riesgo que abarque el contrato se les clasifica en
seguros globales y seguros limitados. El Código de Comercio establece al
respecto que cuando no se especifiquen los riesgo se presume que el
asegurador responde de todos ellos, salvo las excepciones legales, ya que
es potestativo en nuestro Derecho positivo que el asegurador tome a su
cargo todos los riesgos o solo algunos de los riesgos a que este expuesta la
cosa asegurada.
 Atendiendo a la empresa aseguradora cabe dividirlos en seguros privados y
públicos, según que el sistema de su organización y explotación
corresponda al Derecho privado o al Derecho público. Hoy se acusa un
pronunciado matiz hacia esta rama del Derecho, sin que constituya esa
tendencia una innovación de nuestro siglo, Manes, entre otros, confirma
esta aseveración con fecundidad de ejemplo tomando de Portugal.

ELEMENTOS DE CONTRATO DE SEGURO

Rigurosamente tenemos que distinguir en nuestro Derecho positivo tres categorías


de elementos en el contrato de seguro, los cuales orientaran en lo sucesivo esta
exposición:

a) Elementos Personales: asegurado, asegurador.


b) Elementos Reales: objeto, prima, riesgo.
c) Elemento formal: la póliza.

El estudio de los elementos personales plantea otro problema de Derecho común,


como es el estudio del consentimiento y el de la capacidad, elementos esenciales
para la validez de todo contrato, así como el objeto y la causa son exigidos para la
existencia de los mismos.

CLASES DE CONTRATOS DE SEGURO

Existen innumerables clases de seguros, pero después de hacer un análisis


de la clasificación que hacen diversos autores sobre el particular, la clasificación
más acertada es la siguiente.

Seguro de intereses:

 Por el objeto: el interés puede ser sobre un bien determinado, sobre un


derecho determinado a un bien o derivado de un bien y sobre todo el
patrimonio.
 Por la clase del interés asegurado.- puede ser sobre el interés del capital y
el interés de la ganancia.

Seguro de personas:

 En sentido estricto, al seguro sobre la vida humana – seguros para el caso


de muerte, supervivencia, entre otros.
 En sentido amplio, a los seguros que cubren un acontecimiento que afecta
la salud o integridad corporal.

Seguro acumulativo: Aquellos en el que dos o más entidades de seguros cubren


independientemente y simultáneamente un riesgo.

Seguro contra todo riesgo: Aquel en el que se han incluido todas las garantías
normalmente aplicables a determinado riesgo.

Seguro colectivo: Aquel contrato de seguro sobre personas, que se caracteriza


por cubrir mediante un solo contrato múltiples asegurados que integran una
colectividad homogénea.Seguro complementario: Aquel que se incorpora a otra
con objeto de prestar a la persona asegurada en ambos una nueva garantía o
ampliar la cobertura preexistente.
Seguro de accidentes: Aquel que tiene por objeto la prestación de
indemnizaciones en caso de accidentes que motiven la muerte o incapacidad del
asegurado, a causa de actividades previstas en la póliza. A veces obligatorios
para obtención de visas dependiendo del territorio.

Seguro de asistencia de viajes: Aquel seguro conducente a resolver las


incidencias de diversa naturaleza que le hayan surgido durante un viaje.

Seguro de automóviles: Aquel que tiene por objeto la prestación de


indemnizaciones derivadas de accidentes producidos a consecuencia de la
circulación de vehículos.

Seguro de enfermedad: Es aquel en virtud, en caso de enfermedad del


asegurado, se le entrega una indemnización prevista previamente en la póliza.

Seguro contra incendio: Aquel que garantiza al asegurado la entrega de la


indemnización en caso de incendio de sus bienes determinados en la póliza o la
reparación o resarcimiento de los mismos.

Seguro de orfandad: Aquel que tiene por objeto la concesión de una pensión
temporal a favor de los hijos menores de 18 años en caso de fallecimiento del
padre o de la madre de los que dependan económicamente.

Seguro contra robo: Aquel en el que el asegurador se compromete a indemnizar


al asegurado por las pérdidas sufridas a consecuencia de la desaparición de los
objetos asegurados.

Seguro de transporte: Aquel por el que una entidad aseguradora se compromete


al pago de determinadas indemnizaciones a consecuencia de los daños
sobrevenidos durante el transporte de mercancías.

Seguro de vida: Es aquel en el que el pago por el asegurador de la cantidad


estipulada en el contrato se hace dependiendo del fallecimiento o supervivencia
del asegurado en una época determinada.
La variedad es muy amplia e incluso se pueden negociar contratos no
previstos por la aseguradora; Algunos ejemplos menos comunes son:

 Asegurar una parte del cuerpo. Las piernas, el pecho, la nariz.


 Asegurar un sorteo. Si sale premiado lo paga la aseguradora y si no sale la
aseguradora ha ganado.
 Seguro de vehículos de duración un día. Por ejemplo vehículos antiguos
que se conducen uno o pocos días al año.
 Seguro de título inmobiliario: También llamado seguro de título, es un tipo
de seguro creado en los Estados Unidos para proteger toda clase de
compra venta inmobiliaria o gravámen sobre inmueble. Es un convenio de
indemnización, pues colateralmente a una operación principal, que puede
ser la compraventa o la hipoteca, la aseguradora se obliga a indemnizar al
asegurado en el caso de que éste tuviera alguna pérdida causada por
acciones incoadas por un tercero.

En algunos casos es obligatorio por Ley tener un seguro como por ejemplo:

 Seguro obligatorio de vehículos, que es seguro básico del ramo más amplio
del seguro del automóvil.
 Seguro de perros considerados peligrosos.
 Seguro de caza.
 Seguro de daños materiales o de caución, en estos casos los poderes
públicos entienden que la peligrosidad de ciertas actividades es suficiente
para obligar a quién las efectúa a contratar un seguro que proteja a terceras
personas de los daños que se puedan causar.

Otros contratos pueden venir obligados por un contrato anterior. Es muy


habitual en una hipoteca tener que asegurar el bien hipotecado a favor del
acreedor.
CONCLUSION

Sabemos que los contratos es un acuerdo legal manifestado en común


entre dos o más personas con capacidad, que se obligan en virtud del mismo,
regulando sus relaciones relativas a una determinada finalidad o cosa, y a cuyo
cumplimiento pueden compelerse de manera recíproca, si el contrato es bilateral,
o compelerse una parte a la otra, si el contrato es unilateral.

Por otra la definición de seguro nos indica que se trata de aquello que es
cierto e indubitable, o que aparece exento de riesgo y peligro. La palabra seguro
se utiliza como sinónimo de seguridad o certeza.

Ahora bien teniendo estas definiciones se puede decir que el contrato de


seguro es aquel contrato donde una persona se obliga, mediante el cobro de una
prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de
cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al
asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenida.

Es importante mencionar que el Código de Comercio, no define el contrato


de seguro, es por ello que es necesario recurrir a la doctrina para encontrar una
definición uniforme y precisa de lo que es verdaderamente el contrato de seguro.
BIBLIOGRAFIA

 Código de Comercio de Venezuela. (1955). Gaceta Oficial N-


475.Extraordinaria.
 A. ARELLANO MORENO (1970). DOCTRINA Y LEGISLACION SPBRE
SEGUROS MERCANTILES. CUARTA EDICION. EDITIRIAL
MEDITERRANEO.