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Tema 58.

El arte islámico

Introducción

Para abordar el tema del arte islámico, es fundamental partir de los conceptos básicos
que se plantean en temas anteriores como el nacimiento y expansión del islam o Al-Andalus, ya
que el arte islámico es un arte desarrollado y ligado a la expansión territorial y religiosa que se
llevaría a cabo de forma prodigiosamente rápida y efectiva durante los siglos VII y VIII. Tal y
como plantea Marçais, el arte musulmán no nació en el año primero de la hégira, 622 en la era
cristiana, no aparece al mismo tiempo que el Estado musulmán fundado por Mahoma, el arte
musulmán va a nacer en Siria y acabará de constituirse en Irán. Tras la muerte de Mahoma en
632, se creará un imperio que se extenderá desde el extramo Oriente a la Península Ibérica.
Esta extensión territorial del imperio musulmán provocará el desarrollo de un arte sincrético y
ecléctico que se surgirá a partir de la síntesis de los elementos de aquellos territorios que
conquistaban: griegos, romanos, bizantinos, visigodos o pueblos bárbaros. En este sentido, se
parece al arte romano, y por otra parte se distingue dado que se trata de un arte
fundamentalmente religioso que se asienta en las bases del espiritualismo y el
trascendentalismo para su desarrollo. Se produce una paradójica tendencia unitaria con la
integración de la diversidad cultural de los territorios. La unidad del arte musulmán se concilia
con su diversidad. Tal y como Marçais indica, el arte musumán no es inmutable ni en todas
partes idéntico a sí mismo, un arte como cualquier otra lengua, es algo vivo y su ley es el
cambio.

El tema que nos ocupa es abordado fundamentalmente en la asignatura de Historia del


Arte de 2º de Bachiller, criterio 3 con el que se asocian diferentes estándares de aprendizaje
que inciden en la importancia de conocer las características generales del arte islam,
particularmente en lo que respecta a la arquitectura (mezquitas y palacios), y sobre todo, de
establecer relaciones de parecido y diferencia con el arte hispanomusulmán desarrollado
durante el período de Al-Ándalus, y más tarde, con el arte mudéjar. Es por ello que hemos
organizado el desarrollo del tema de forma equilibrada en lo que respecta al arte islámico en
general en aquellos focos de mayor importancia, y el arte islámico en España. En el criterio 3
de Historia de España de 2º Bachiller, al igual que en los criterios 7, 8 y 9 de 2º ESO de
Geografía e Historia, se menciona de forma anecdótica las aportaciones culturales y artísticas
del mundo islámico y sus características generales.

Desarrollo

Contexto histórico y periodización

El arte islámico presenta una serie de periodos independientes por razones políticas,
geográficas o artísticas. Las sistematizaciones propuestas son múltiples, como la de Marçais
por escuelas regionales, pero la mayoría de los autores usan una sistematización por periodos
cronológicos.

La sistematización de Marçais en El arte musulman, es por grandes períodos que a su


vez subdesarrolla por escuelas regionales tal y como propondría H. Saladin en su Manual de
ate musulmán: Primer período Sirio-Egipto; Segundo período Magreb (con España y Sicilia);
Tercer período Persia; Cuarto período Otomanao; Quinto período Hindú, con un desarrollo del
arte que sigue al político, de modo que un cambio de dinastía es seguido por cambios en el
arte. Marçais propone una periodización más cronológica dividida en “grandes períodos”: un
primer período que va desde VII al siglo IX –“El mundo musulmán unificado”- con la anexión de
tierras por parte de los primeros califas y el Califato Omeya, y el traslado de Damasco a
Bagdad por parte del califato Abasí (a partir del 750.

Con el siglo X empieza el segundo período –“Los tres califatos rivales”- en la historia
del Islam y de su civilización, el inmenso imperio comienza a disgregarse y comienzan a surgir
nuevos califatos como el de Córdoba o el de los fatimí en El Cairo que vuelven a dar un
incomparable esplendor artístico al mundo musulmán. El tercer período –“La herencia de los
califatos”- va del siglo XIII al XV, en el que los califatos rivales han sido derribados, la gran Al-
Andalus será conquistada por los cristianos, el Islam se ha perdido en el Mediterráneo y en el
Próximo Oriente proisgue la epopeya de las Cruzadas, y los mongoles han acabado con todo lo
demás. Finalmente, el cuarto período –“El mundo irání y la hegemonía turca”- se
caracterizará por la hegemonía turca y la conquista de Constantinopla, que permitirá la
dominación desde los Balcanes hasta Argelia. Cabe destacar que Persia y Marruecos
continuarían con un desarrollo nacional indpendiente.

La sistematización cronológica, seguida por otros autores como R. Ettinghausen y O.


Grabar en Arte y arquitectura del islam, comienza en el 622, con la hégira (huida) de Mahoma
de La Meca a Medina. Los primeros califas (632-661) no dejaron apenas restos artísticos. El
califato Omeya, 661-750, con capital en Damasco, se caracteriza por la fuerte influencia
mediterránea del arte bizantino y paleocristiano, destaca la mezquita de Damasco y la cúpula
de la Roca en Jerusalén; del califato Abbasí, 750-945, con capital en Bagdad, se caracteriza por
su iranización y fusión cultural, mezquita de Samarra, y por la independización de algunos
califatos como el de Córdoba; del período de decadencia y fragmentación, 945-1400, con la
multiplicación de centros políticos y artísticos, surgiendo así numersosos focos o escuelas
regionales que se subdividirían en sus periodos. Durante este período destaca el poder de los
turcos selyúcidas que toman el poder de Oriente.

En Al-Andalus, después de que el califato omeya desaparece en 1031 le sigue el


periodo de los Taifas (1010-1080); el periodo almorávide-almohade (1080-1230), con grandes
obras en Sevilla; y el periodo nazarí (1230-1498), con las obras maestras de la Alhambra y el
Generalife. Todos estos períodos con características particulares que comentaremos en el
segundo bloque.

Características generales

Tal y como mencionamos en la introducción, el arte islámico es resultado del dominio


musulmán de un vastísimo territorio con sustratos culturales muy diferentes que se
incorporararán al nuevo lenguaje plástico del Imperio musulmán en un ejercicio de
sincretismo. Es decir, asimila los elementos artísticos y culturales de los territorios
conquistados dando una respuesta artística rápida, diversa y original que da como resultado
un arte propio.

Un factor básico que da coherencia al arte islámico, independientemente de la región


en la que se desarrolle, es el mantenimiento de unas necesidades religiosas fijas que van a
generar unos esquemas artísticos fijos que adoptarán unas soluciones básicas que no serán
modificadas, aunque puedan existir cambios estilísticos. Poe ello, pese a la gran extensión
territorial, es un arte homogéneo y unitario, unido a una única religión que es la base y función
última de su arte. Esto ha hecho posible la creación de una auténtica identidad supranacional,
manifestada en un modo de pensar y de actuar común, así como una creación de un arte
concreto.

Otras características importantes que caben destacar son el aniconismo o prohibición


de representar seres animados en las artes. Este hecho relegará y excluirá de la religión las
arepresentaciones figurativas. Dado que el Corán no establece tal prohibición, cabe plantear
dos interpretaciones: la teológica que hace hincapié en el dominio de la religión sobre el arte
islámico, aunque no haya preceptos artísticos en el texto. La prohibición de los ídolos
materiales es una tradición judía que se verá reforzado con los hadits que establecen el
aniconismo para evitar la idolatría. Otra explicación histórica, defendida por Oleg Grabar en su
obra La formación del arte islámico es que el aniconismo proviene de la influencia bizantina
después de la crisis iconoclasta. De modo que los hadit serán una justificación ideológica.

dado que tras la interpretación coránica y de los hadit se decidiría mantener la


tradición iconoclasta bizantina. Es por ello que el arte islámico utilizará un número limitado de
fórmulas básicas como la caligrafía, la geometría, los motivos vegetales y, puntualmente,
elementos figurativos fuera del ámbito religioso.

Por último, se trata de un arte eminentemente decorativista, las artes plásticas como
la yesería, la pintura, el azulejado, quedan al servicio de la arquitectura. Harán uso de
materiales reflectantes, reiteración de motivos y contraste de texturas para genererar efecos
insuitados de riqueza y auténtica incorporeidad. Existe un predominio de la arquitectura y la
decoración frente a la escultura y la pintura, y además, asistiremos al aufe de las artes
menores y decorativas tanto monumentales -mosaico, azulejo, yesería- como exentas -tejidos,
miniaturas, cerámicas-, esto se explica por el orígen nómada de muchos pueblos que
integrarían la civilización islámica.

Ubranismo

Espacio

La mentalidad nómada del musulmán del desierto era totalmente opesta a la del
musulmán urbano sedentario. Existía una oposición radical entre la habitacionalidad del
campo y la ciudad, y de esta oposición nace la idea de la ciudad musulmana.

La expansión islámica de los siglos VII y VIII extendió su dominio sobre las ciudades
clásicas en decadencia junto a las persas e hindúes orientales. La nueva concepción del espacio
urbano se impuso con un carácter vital, orgánico desordenado y privado, totalmente en
oposición al sentido público de las ciudades clásicas.

Ciudad islámica (períodos)

El Corán no establecía norma alguna sobre cómo debían edificarse las ciudades, ni
organizarse urbanísticamnte, ni cómo debían ser las viviendas. A pesar de ello, podemos
afirmar que existe un espíritu coránico de igualitarismo y aparente austeridad. La única regla
universal era la institución del mutasib, un funcionario que solucionaría e intermediaría en los
problemas de convivencia de los vecinos, protegiendo la seguridad y privacidad, pero
matnteniendo el derecho de paso entre fincas y viviendas.

La fundación de las ciudades es una exigencia que viene dada por la conquista,
adaptando el urbanismo de los países conquistados al propio contexto religioso, social y
geográfico. La urbanización y la cultura urbana se convirtieron en un fenómeno característico
del Islam, y una de sus primeras fundaciones, Bagdad, llegaría a ser uno de sus grandes mitos
culturales, “La Ciudad de la Paz”, concebida con un portante valor simbólico: una ciudad
circular torreada y con un gran foso con el gran complejo imperial en el centro, y cuatro calles
radiales,simbolizando el centro del mundo. A pesar de que algunos elementos clásicos se
mantuvieron, la ciudad pierde su regularidad. El Islam impone una fuerte reducción de las
relaciones sociales y disminución de la vida pública. La ciudad islámica ha variado poco en el
tiempo, ésta no tiene ordenamiento alguno, ni tampoco requisitos mínimos de vías o higiene.
Su imagen se caracteriza por una escasez monumental a excepción de la mezquita o el palacio
(del gobernador, emir o califa)

Todas las ciudades se organizan de forma similar:

Los únicos edificios o complejos monumentales son la mezquita y el palacio (del


gobernador, emir o califa), junto a madrasas (escuelas coránicas), hamman (baños públicos),
gaysaryyah(mercados cubiertos), khans (tabernas o posadas para viajeros) y maristans
(hospitales para pobres y enfermos).

La mezquita principal (jami o aljama) es el centro de la vida ciudadana, como el antiguo


ágora griego, con funciones de escuela, centro de cultura, administración de justicia,
comunicación de las normas, etc. Su minarete para la llamada de los creyentes es el hito de la
ciudad. Chueca, en contra, considera a la puerta como el elemento primordial de la ciudad
islámica.

La plaza del antiguo ágora se convierte en un mercado (maydan, zoco) y no tiene la


función de la convivencia social sino de centro de comercio y se sitúa junto a las puertas de la
ciudad. Otra zona comercial es una calle longitudinal con tiendas y talleres (suq, bazar), a
menudo porticada y cubierta, adaptando la antigua avenida comercial helenística.

La ciudad, o medina, tiene así una estructura de barrios, rabat, que a veces se
extienden fuera de las murallas.

Hay barrios de musulmanes, cristianos y judíos (la Jara). La Umma, reunión de todos
los creyentes, es un conjunto universal de ciudades, con barrios que son como pequeñas
ciudades y calles que se comportan de un modo asimismo autónomo, con todos los servicios
básicos (a menudo con sus propias puertas) y con una división en arrabales y calles según los
oficios.

El barrio de la Casba (con la fortaleza, Almudaina o Alcázar) es la residencia del jefe


militar y de las tropas, con la doble misión de controlar a los enemigos externos e internos
(rebeldes, pueblos no islámicos). La Casba está junto a las murallas, que en Occidente son del
tipo barbacana (doble defensa), como en Sevilla y Palma de Mallorca. Los cementerios se
localizan fuera de las ciudades, como en el mundo clásico, pero los personajes principales
serán enterrados en el interior.

La calle no es lugar de ostentación ni de encuentro, es un lugar de tránsito y su


trazado, quebrado y sinuoso, rechaza cualquier posibilidad de perspectiva abierta, en total
consonancia con el carácter intimista y casi secreto de la vida urbana musulmana. El interior
del hogar es un retiro privado, la ocultación del interior de la vivienda al exterior tiene la
motivación de proteger la intimidad de la familia. Es la yuxtaposición de casas la que marcará
el trazado de las calles. Debemos destacar que, el islam castiga y condena la ostentación, niega
el concepto de fachada y destruye toda relación entre el hogar y el espacio urbano, que queda
organizado de puertas para adentro en torno a un jardín o patio central. Siguiendo la radical
igualdad del Corán, ricos y pobres deben convivir en los mismos barrios sin darse la separación
occidentental entre barrios privilegiados y no privilegiados.

Algunos ejemplos de cambios de estructuras de antiguas ciudades helenístico-romanas


son Alepo, Alejandría o Damasco que pasarían a ser ciudades islámicas transformándose sus
grandes avenidas al comercio del zoco, las calles principales y secundarias se desviaban y
cortaban para reservar los barrios a las diferentes tribus y etnias, y dichos barrios cambiaban y
se organizaban de forma anárquica.

Jardín

El jardín islámico, de uso privado, es una representación del cielo musulmán en la


tierra, una representación del ideal del paraíso islámico. Con un trazado acional, ortogonal y de
perfección matemática, se recortan los setos para representar formas geométricas artificiosas
que demuestran su poder sobre la Naturaleza. Se cultivan todo tipo de plantas exótivas en
función de su capacidad de exaltar todos los sentidos: el viento moviendo las ojas, el perfume
de las flores y los frutos, el sabor de éstos últimos, y el colorido. Además, incorporan los juegos
del agua por su musicalidad y por su cualidad reflectaria, un guiño a la ausencia de este
elemento en la naturaleza desértica.

Serán numerosos científicos y poetas los que dediquen numerosísimas páginas y


versos a los jardines.

Arquitectura

Características generales, materiales y elementos constructivos

Los edificios musulmanes son normalmente de poca altura, y consiguen una constante
la sensación de armonía con el paisaje. No es grande el interés por los problemas constructivos
y sí por el “efectismo visual”; los monumentos islámicos suelen inscribirse en volúmenes
cúbicos en los que despuntan las semiesferas de sus cúpulas. El edificio más destacado es la
mezquita, y asociada a ella la madrasa o el ribat, pero desarrollan otros edificios de tipo civil
como los palacios o alcazabas, mausoleos o hamman.

La arquitectura islámica se desarolla horizontalmente con un único elemento que


despunta en medio de la ciudad por su verticalidad, el alminar, desde donde se convoca a los
fieles a los rezos prescritos, al igual que en la cristiandad se hace uso de las
campanas/campanarios.

La arquitectura se desarrolla en el interior, con una escasa importancia relativa de las


fachadas del exterior (que sólo ocasionalmente traducen el interior). Es una arquitectura que
deriva del modelo de casa con patio interior, indistinguible dentro de una ciudad, como vemos
en la mezquita de Kairuán, tapada por los edificios vecinos hasta sus mismas puertas, aunque
desde el siglo X hay una tendencia oriental a distinguir decorativamente los exteriores, sobre
todo en Persia. Además, no hay edificios especializados en funciones. La forma de la mezquita
se adapta a una pluralidad de funciones.

Materiales: los materiales son muy pobres: mampuesto, ladrillo, madera y yeso. La
piedra se usa sólo en los edificios más relevantes. Los materiales son pobres y perecederos. Si
en el periodo omeya se usaba aún el sillar regular de piedra, con los abasíes se usa sólo el
ladrillo (secado o cocido). En los alminares se acostumbra a edificar el primer piso de piedra
(para la mayor solidez del edificio) y los superiores de ladrillo. Esta pobreza de los materiales
puede tener una doble explicación: material (la pobreza de la sociedad y la insuficiencia de las
fuentes de materiales) y estético-religiosa, que es la más probable, por influencia del Corán,
cuya actitud ante Dios y la caducidad de la vida es muy pasiva. Una sura del Corán dice: «Dios
es lo único real y permanente».

Soportes: los soportes son generalmente columnas, a menudo reutilizadas de


construcciones anteriores, delgadas, sin modulación clásica, con capiteles corintios o de
mocárabes. En el periodo omeya se reutilizaron columnas anteriores (mezquita de Kairuán). En
el abasida los capiteles son nuevos, de una derivación del corintio, curvando más las hojas de
acanto. La columna propiamente islámica nace con el califato fatimí (s. XI, en Egipto), con un
fuste anillado y un capitel corintio, mientras que el capitel propiamente islámico o “morisco”,
nace en el califato almohade del s. XIII, con dos masas superpuestas (un tronco cónico
decorado con vegetales estilizados y un cilindro con meandros). En la columna nazarí hay una
basa.

Elementos arquitectónicos: los pilares son escasos y los encontraremos sobre todo en
la arquitectura abasí, mientras que en otros períodos optan por las columnas.

En lo relativo a los arcos, encontramos un extraordinario catálogo: medio punto,


herradura, peraltado, polilobulados, entrecruzados… En el período Omeya se difunde primero
el arco de medio punto, y los abasidas añadirán el apuntado o almendrado. En Occidente se
difundirá con mayor proliferación el arco de herradura -se cree que por influencia visigótica-, y
son arcos con frecuencia peraltados y encmarcados en un alfiz con una albanega bellamente
ornamentada.

En lo que respecta a las cubiertas, son generalmente planas y de madera tallada. Las
bóvedas aparecerán más tardes: semiesféricas de cañón, apuntadas o no, y desde el siglo X se
utilizará la de aristas, es decir, cruzándose y dejando un polígono central.
Las cúpulas serán de yeso y cubrirán los espacios sagrados, suelen ser semiesféricas o
gallonadas. Tendrán una intención más decorativa que arquitectónica y será siempre
exteriorizada, como la bizantina. El interior será de yeso en el período omeya y de ladrillo en el
periodo abasí, no será hasta el siglo XI que se cubran con azulejos. La evolución sera: con
trompas y pechinas; de nervaduras desde el siglo X (mezquita de Córdoba) y de mocárabe
(estalactitas), uno de los ejemplos más hermosos los encontramos en la Alhambra de Granada.

Ornamentación: Existe un profundo contraste entre la pobreza decorativa del exterior


del edificio con la exuberante ornamentación del interior, siendo característico un horror al
vacío, es decir, todo el muro tiene que estar decorado. La decoración se limita a temas
vegetales (ataurique), geométricos (lacería) y epigráficos (escritura cúfica con pasajes del
Corán, poemas etc.). Esta ornamentación se hace con revestimientos de estuco o con azulejos
de cerámica vidriada (alicatado).

Mezquitas

El orígen estructural deriva según algunos expertos defienden su desarrollo a partir de


la casa de Mahoma en Medina, que se convertiría también en el modelo para las nuevas
ciudades. No sólo era un edificio religioso, también era el principal centro político y social: son
las mezquitas aljamas. A su vez, cada barrio tenía su propia mezquita-oratorio en la que se
celebrarban los oficios religiosos diarios.

La mezquita consta de un gran patio -sahn- porticado con fuente central, comunicado
con la gran sala de oración -haram-, con sus variados arcos de sostén (esquifados, de
herradura o polilobulados, etc.), con los únicos elementos decorados con riqueza, el púlpito
(almimbar) y el mihrab. Este es el esquema de las más bellas mezquitas de Siria, Palestina,
Egipto, Magreb y España. Se sigue utilizando hoy para las nuevas mezquitas.

En el haram se encuentran:

- Quibla: muro orientado a La Meca, indica la dirección de la oración.


- Mihrab: nicho u hornacina en el muro de la quibla, generalmente ornamentado con
lujo que indica la dirección del rezo.
- Maqsura: lugar de oración del califa, emir o gobernador, a menudo cubierto con una
cúpula y situado justo en frente de la quibla.
- Sabat: pasillo para los dignatarios.
- Mimbar: cátedra o púlpito elevado para que el imán dirija las oraciones.
- Aquifa: lugar para las mujeres, normalmente a los lados o pies de la nave.

En el sahn encontramos:
- Alminar: minarete o torre para que el muecín haga la llamada a la oración, así como
los judíos usan el shofar para la llamada, o los cristianos las campanas. Tiene una
forma cuadrada o circular, y la variante más difundida por el Magreb y España derivan
del minarete omeya de la mítica mezquita de Damasco en forma de alta torre de
planta cuadrada con azotea y torrecilla: Giralda de Sevilla.
Encontramos otra modalidad, el excepcional minarete abbasí de la mezquita de
Samarra, una torre cónica con rampa exterior en espiral a la que se le atribuye la
posible influencia de los zigurat mesopotámicos. Por último, los alimnares turcos
seylúcidas y tomanos derivan de los de los persas, altos, cilíndricos y esbeltos.
- Riwag: pórtico en torno al patio para resguardar a los fieles.
- Sabil: fuente para lavarse las abluciones rituales, suele adoptar forma de templete.

Períodos
- Omeya califal (661-750): el primer gran edificio es la mezquita de Omar en Jerusalén,
también conocida como Santuario de la Roca, ya que alberaba la roca desde la que,
según cuenta la tradición, se relaciona con el sacrificio de Abraham y con la subida de
Mahoma al cielo. Tiene una planta centralizada octogonal influida por el mausoleo
cristiano del Santo Sepulcro de Jerusalén, además, está coronada con una gran cúpula
sobre tambor.
La influencia bizantina es muy profunda durante este período. La gran mezquita de
Damasco se constuirá aprovechando un templo cristiano preexistente, el de San Juan
Bautista, y sobre esa herencia se delinearán las partes indispensables de la mezquita
que mencionamos anteriormente. Sigue la planta basilical cristiana bizantina, y una
planta de tres naves paralelas a la quibla. Reutilizó columnas y pilares, así como arcos
de medio punto y herraduras. El pabellón del tesoro del sahn tiene una planta
octogonal con cúpula como el Santuario de la Roca. Además, la forma de su alminar
será la más difundida posteriormente por el Magreb y España, con la alta torre
cuadrada con azotea y torrecilla. Su decoración es excepcional, con mosaicos y temas
arquitectónicos de influencia claramente bizantina.

- Abasí (750-945): denotará una mayor influencia de las tradiciones arquitectónicas


mesopotámicas y sasánidas. El traslado de la capital del califato a Bagdad desde 726, y
la posterior adopción temporal de Samarra como nueva capital, 836, facilitaron el
contacto y penetración con las culturas citadas. Destaca la gran Mezquita de Samarra,
de la que actualmente sólo queda la muralla y su gran alminar cuya rampa de acceso
describe un recorrido helicoidal que recuerda a los antiguos ziggurats. La huella de la
cerámica persa es tamién patente en las piezs de barro cicido y vitrificado que
consiguen el efectismo brillante del arte islámico.

- Norte de África: cuando el norte de África se independiza del califato de Bagdad, la


dinastía alglabí asentada en la actual Túnez, concluiría la mezquita de Kairuán, el
trazado de sus naves destaca la forma de T, parecida a un crucero y originada al
cruzarse la nave central con la que sigue transversalmente al muro de la quibla y tener
ambas naves mayor anchura que el resto. Los tuluníes, realizarían la mezquita Ibn
Tulum con un alminar helicoidal y naves paralelos al muro de la quibla, en El Cairo.La
planta en forma de T se difundirá con el califato fatimí y almohade y sustituirá las
columnas por el pilar con columnillas adosadas (mezquita de al-Hakim, El Cairo). La
mezquita de Kairún tiene varios puntos de contacto con la de Córdoba, destacando el
uso de arco de herradura, la distribución del minarete en cuerpos de planta cuadrada y
de tamaño decreciente y el uso de la bóveda gallonada.

- Seylúcidas: a mediados del siglo XI la ocupación de Bagdad por parte de los turcos
seylúcidas tendrá grandes consecuencias para el arte islámico, sobre todo con la
expansión de su poder por Persia, Asia menor y Egipto. Los turcos seylúcidas van a
adoptar el esquema de la mezquita omeya, introduciendo una evolución notable al
fijar el modelo de madraza, planta de cruz, empleo masivo de iwanes en los patios, y el
uso de impresionantes cúpulas. Además, van a difundir las ricas fachadas, a veces,
entre dos esbeltos alminares. El modelo de mezquita más característico será la de
Isphahn, s. XI.

- Otomanos: también los turcos otomanos, cuyo poder se consolidará en el Asia menor,
adoptarán los elementos fundamentales del arte musulmán con la incorporación a sus
dominios de la fastuosa Constantinopla. Esto implicará una fuerte influencia de los
modelos bizantinos, concretamente de la majestuosa Santa Sofía. Así destacarán las
grandes mezquitas de Estambul como la Mezquita Azul, de planta centralizada y
grandes bóvedas; la mezquita de Solimán el Magnífico, con planta central también,
patio y pórtico cupulado. O la mezquita Aul de Ahmed, que, en el siglo XVII, plantea
una planta cruciforme con tramos cupulados, ocho minaretes y epigrafías islámicas.

Palacio-alcázar

Los palacios adoptarán dos formas: alcazabas o ciudades palaciegas. La alcazaba o


alcázar, por lo general estarán apartadas de la ciudad formando un núcleo fortificado dentro o
junto a una ciudad. Se sitúan sobre altas colinas e incorporan edificios de una pequeña ciudad:
casas privadas, mezquitas, talleres, jardines… como consecuencia de una organización social
jerárquica tendrá múltiples funciones: castillo fortidicado, villa de lujo, residencia de la Corte,
centro administrativo… Se estructura con diferentes dependencias alrededor de patios
abiertos: destacan en España el alcázar de Málaga o la Alfajarería de Zaragoza.

En Oriente se preferirá la forma de palacio sasánida con distintos niveles se queimitó


en parte en el palacio de Medina Al-Zahara o en el conjunto granaíno de la Alhambra y el
Generalife.

Civil y militar

En cuanto a la arquitectura civil y militar, cabe destacar importantes aportaciones


como las madrazas, escuelas coránicas y jurídicas a la vez que alojamientos estudiantiles,
normalmente con plantas en cruz en torno a un gran patio cuadrangular, con iwanes en los
centros de los muros para ofrecer enseñanza. Surgen en Irán y la forma de madraza se
extendió hacia el Oeste, en el siglo XII se fusionará con la mezquita. La más famosa es la de
Ishahan, h. 1700.

El ribat, fortaleza-convento del Magreb (X-XI), cuya primera función fue religiosa y
militar para albergar a los guerreros de la Guerra Santa antes de sus expediciones -Susa,
Túnez- pero que desde el siglo XIII su función será de retiro espiritual engrandeciéndose con
mezquita, biblioteca, etc, alrededor de un patio central.

Destacarán también las fortificaciones: murallas de El Cairo o ciudadela de Alepo, en


España, puertas de Toledo, por sus monumentales puertas.
En lo que respecta a edificios civiles, sólo nos da tiempo a mencionar algunos
alojamientos de viajeros y mercancías como el okel en Egipto o la caraban saray en Turquía. En
Granada destaca el Patio del Carbón. Subsisten muchos de los antiguos complejos mercantiles,
y hammanes, baños públicos.

Artes plásticas y decorativas

Características y evolución de la decoración

La decoración es un rasgo esencial del arte islámico, siempre a la búsqueda de la


ilusión, con el juego de la luz indirecta y tamizada por celosías, el agua estática o corriente que
refleja la arquitectura y la ornamentación, el jardín o el paisaje abierto desde los miradores,
etc. No debemos olvidar que en la Sura de la Luz, un pasaje del Corán reza: Allah es la Luz de
los cielos y de la Tierra.

Los materiales son casi siempre perecederos. Se puede seguir en ellos la evolución de la
decoración:

- Omeya: madera en las entradas y ventanas; placas de mármol y mosaicos en las


paredes; piedra esculpida en unos pocos lugares.

- Abasida: el mosaico disminuye su importancia, mientras que la piedra y el mármol


dejan de usarse en favor del ladrillo. El azulejo (cerámica alicatada) se difunde, así
como el estuco desde su posible origen iraní, pintado desde el siglo X, beneficiado por
su gran economía y versatilidad.

- Disgregación, en los siglos XII y XIII, se diversifica la decoración, con un Oeste austero
(Magreb, España) y un Este de gran riqueza decorativa, con el yeso y el color.

Entre sus características podemos destacar:

- Decoración plana y sun profundidad


- Su función es habitualmente el revestimiento mural, este afán decorativo
transformaría elementos estructurales en puramente ornamentales.
- Repetición indefinida de motivos ornamentales, siguiendo un orden geométrico y con
una tendencia al lo infinito, sin límite, sin jerarquización ni voluntad, ya que el único
capaz de establecer estas directrices es Allah.
- Horror vacui
- Ordenación geométrica, basada en una estructura matemática
- Dirigida a lo alto

Los tres tipos tradicionales de decoración que mencionábamos al principo -ataurique,


geométrico y caligráfico- se fueron enriqueciendo a partir de los limitados temas y aexistente,
especialmente en forma de diseños figurativos que van a empezar a incluir animales, y, cada
vez con más frecuencia, seres humanos. Durante el período seylúcida, en particular en la
última mitad, el artista trataba de dar una interpretación más realista a la figura que imita el
movimiento o los rostros llenos de vida. Esta figuración se desarrollará en las
prepresentaciones palaciegas, en la que se desarrollará un importante simbolismo de la
realeza y la vida cortesana. Estas imágenes las apreciaremos básicamente en la pintura mural,
en los mosaicos y en las miniaturas que proliferarán en los libros.

Escultura
Hay escasísimas obras escultóricas, generalmente con intención decorativa, como los
leones del Patio del Partal en Granada, algunas figuras aladas, etc. Hay escenas con figuras en
las labras en marfil (botes, cofrecillos, olifantes), hechas en el Egipto fatimí, la Córdoba omeya
y Cuenca, o en las cajitas de Sicilia (siglo XII).

Cerámica y artes menores

Habrá un espectacular desarrollo de las artes aplicadas como las tallas decorativas en
madera, artesonados, labras en marfil, tejidos, tapices, alfombras, orfebrería, vidrio y, sobre
todo cerámica. El arte aplicado por excelencia fue la cerámica, con grandes hallazgos técnicos
en Oriente (barniz blanco, estannífero, lustre dorado, siglos VII-IX), con gran variedad de
brillantes estilos (sobre todo en Irán), mientras que en Occidente destacó la cerámica de
Málaga (imitada en Manises).

Arte islámico en España

El arte islámico encuentra en España una de sus más bellas evoluciones, con
realizaciones concretas quedan claramente subrayadas la unidad entre Al-Andalus y el norte
de Áfroca.

Omeya-califal (Mezquita d Córdoba, Medina Al-Zahara, Ribat Guaramar)

El Emirato de Córdoba mientras estuvo sometido al Califa de Damasco, 755, se hallaba


en proceso de consoldación y no nos ofrece a la historia del arte ninguna obra de interés. En
cambio, de la lucha entre los últimos omeyas y abasíes, el único miembro que se salvaría de los
primeros, Abd-al-Rahman I, se instalará en Al-Andalus dando lugar a un Emirato
Independiente, 756, aunque sometido a la autoridad espiritual del califa de Bagdad. Será con
Abd-al-Rahaman que se comience la construcción de la gran Mezquita de Córdoba, que ocupa
en la historia del arte musulmán un lugar tan importante como la mezquita de Damasco o de
Kairúan. Construida sobre la iglesia de San Vicente se reutilizarían buena parte de los
materiales, principalmente sus columnas.

La planta tiene una relación directa con la de Kairuán realizada en 836, —naves
perpendiculares al muro de la qibla del tipo T—, y también utiliza los arcos de herradura que
encontramos en Kairuán, pero a diferencia de aquella, esta emplea un sistema de doble
arquería. Sus once naves se amplían en 848 hacia la cabecera por mandato de Abd-al-Rahmán
II dado que se volvió insuficiente para las necesidades de la población. En 929 Abd-al-Rahmán
III construyó su alminar, al tiempo que realizó importantes mejoras en el interior. En 961 Al-
Hakam II procedió a una nueva ampliación, construyendo un nuevo mihrab y la maxura, dando
lugar a un espacio profusamente decorado con mosaicos bizantinos, cúpulas califales y
delimitado por arcos dobles polilobulados. La última ampliación la llevó a cabo Al-Mansur a
finales del siglo X en su parte norte, lo que dejó descentrado el muro de la qibla. El sistema de
doble arquería de las crujías está inspirado en el Acueducto romano de los Milagros de Mérida,
al igual que la alternancia bicroma de las dovelas (rojas y blancas), esto responde a la doble
necesidad de lograr una mayor altura y solidez, que se consigue superponiendo dos elementos
sustentantes: columnas que forman arcos de herradura abajo, y en su parte superior pilares
entre arcos de medio punto.

Los califas cordobeses se hicieron construir lujosas residencias que nos permiten
valorar los logros de la arquitectura civil alcanzada por los hispano-musulmanes. Los restos
más destacados pertenecen al palacio de Medina Al-Zahora, mandada a construir por Abd-al-
Rahman III y cuentan las crónicas coetaneas que encerraba deslumbrantes riquezas, las
excavaciones arqueológicas han conseguido confirmar esta descripción destacando el Salón
Rico.

De la época final del califato es la interesante mezquita toledana de Bab-el-Madrum de


Toledo, que, desde el siglo XII se le conocerá con el nombre de la iglesia de El Cristo de la Luz,
sobre una planta cuadrada de tres naves y tres tramos cubiertos por nueve cúpulas con
nervaduras de dibujos variados.

Reinos de Taifa (Alfajarería de Zaragoza, arquitectura defensiva y baños)

A la muerte de Al-Mansur el Califato quedó desintegrado y la unidad política anterior


es sustituida por la fragmentación que representan los diversos reinos de taifas que, sin contar
con el poder económico que había acabado con el califato, pretenden sin embargo seguir sus
fastuosos gustos artísticos. Con materiales pobres se aspira a aparentar una riqueza decorativa
externa, ya que no era posible la generación de nuevos y vigorosos resultados arquitectónicos.
La complicación de los arcos alcanzará un grado de paroxismo barroco. La Aljafarería de
Zaragoza es una buena prueba de la inusitada complicación de elementos. Además, debemos
mencionar que a la época de las taifas pertenecen otros edificios tales como las alcazabas de
Málaga, Almería y Granada, todas ellas adecuadas a su función de fortalezas que albergaban
viviendas. Una pieza de particular interés son los hamman, como el Bañuelo de Granada.

Almorávide-Almohade (Giralda y mezquita de Sevilla, Alcázar y Torre del oro)

La rivalidad entre los distintos autoproclamados reyes taifas propició, junto con los
avances cristianos, la llegada de los Almorávides del norte de África. Su poderío militar
constituirá un extenso reino que incorporará las tierras del Sur de la Península ibérica. Desde el
punto de vista religioso pretendieron una reforma basada en una interpretación más ortodoxa
y radical de la fe muslmana. Esto se traducirá en un arte más austero que romperá la evolución
cultural cordobesa, aunque con algunos elementos estilísticos de notable trascendencia como
los mocárabes, el arco más usado será el de cortina y el alfiz se suele cortar por los lados, las
nervaduras de las bóvedas cada vez serán más finas y los pilares se irán sustituyendo por
pilares. Estas constucciones lograrán su máxima representación en Argelia con la mezquita de
Tremecén, la de Fez o Marraquex. En españa en cambio apenas quedan restos, Murcia.

En cambio, el dominio almohade, que reconstruyó la unidad hispanoafricana y difundió


un exigente ideal religioso que tuvo una importantísima repercusión en nuestro actual
patrimonio cultural. Caracteriza a este arte el uso abundante de decoración que llega a
enmascarar el sistema constructivo, los paños de sebka y sus pecularies redes de rombos
cubren los espacios lisos, los vanos se cierran entre los arcos, uso de la cerámica vidriada, de
los mocárabes, el arco de herradura apuntado, así como la preferencia del pilar cuadrado
sobre la columna. Los monumentos más representativos los encontramos en Marraquex y en
Sevilla, la mezquita y minarte -Giralda- terminados en la última década del siglo XII y algunos
arcos del patio de los naranjos. Otro género de edificio almohade serán las fortificaciones, otro
magnífico ejemplo que encontramos en Sevilla: la Torre del Oro.

Reino nazarí (Alhambra y Generalife)

La severa derrota almohade en las Navas de Tolosa, 1212, evidenció el empuje


inconstestable de los reinos cristianos y resquebrajó el poder musulmán dividiéndolo en
nuevos reinos de taifas de los que surgiría a partir e 1238, el más rico y poderoso, el de
Granada. En su seno se crearán algunas de las obras más sobresalientes del arte musulmán y
de la historia del arte, constituye a su vez las últimas muestras del arte hispanomusulmán
aunque sus formas pervivirán de algún modo en el arte mudéjar hispano.

Los edificios nazaríes se caracterizan por el descuido de los exteriores mientras que
presentan una profusa decoración en los interiores; se emplean materiales pobres,
mampostería y tapial; es excepción el arco de herradura, sustituido por un arco peraltado de
silueta acampanada y el resto de formas mixtilíneas revelan la función ornamental y no
constructiva de los arcos granaínos; las columnas presentan fuste cilíndrico y basa, los
socorridos capiteles corintios son sustituidos por modelos de dos cuerpos, uno cilíndrico con
decoración de cinta y otro cúbico sobrepuesto; incorporan los mocárabes y la cerámica
alicatada recubre partas bajas de las estancias, más tarde utilizando el azulejado. Harán la
aportación de un intenso efecto decorativo en el empleo de las bóvedas de mocárabe.

A lo largo del siglo XIV, fueron construidas las edificaciones de más alto interés que
constituyen el impresionante conjunto de la Alhambra, palacio y fortaleza que consifu una
peculiar asimilación al paisaje circundante, o incluso, como afirmará Oleg Grasbar, “una ciudad
en miniatura, dominada por un enclave real”.

La cronología de la Alhambra es dudosa. Pero parece que hacia 1250 ya estaba conformada
como una ciudad interior de Granada, con murallas y jardines, residencia real, mezquita, casas
y edificios para todas las actividades sociales y económicas, como un barrio independiente. Las
murallas y el acueducto se completaron hacia 1300, los jardines y pabellones del Generalife
hacia 1320 y los edificios principales se alzaron en los años 1340-90. Hacia 1370-1390 la
Alhambra ya estaba configurada tal como ahora la conocemos. Funcionalmente se dividía en
dos palacios, cada uno con sus dependencias y patios:

- Palacio de Comares, dedicado a la recepción pública del sultán y a la administración.


- Patio de los leones y

Esta obra arquitectónica cuenta con un sinfín de dependencias con diferentes funciones:
militare (Alcazaba, torres, murallas de mampostería recubierta de piedra y ladrillo),
habitaciones para los sirvientes, residencia del soberano y harén familiar (Palacio de los leones
con sus salas Abencerrajes, Dos hermanas) y el Patio de los Leones, baños reales, jardines
interiores, miradores, otros espacios públicos y oficiales (Sala de Audiencias).

Los monarcas granadinos poseían una residencia veraniega situada en frente dela
Alhambra, en el recinto llamado Generalife, en el que los jardines, estanques y huertas
alcanzan su máximo esplendor. Además, denota el más notable de los jardines, con un gran
equilibrio entre el cultivo, la estética del agua y el color de las plantas. Cuenta con algunos
pabellones para el descanso

Arte mudéjar (foco andaluz, foco toledano, foco aragonés, foco castellano-leonés)

Conclusión

Recapitulación ideas principales

Valoración relación fe-arte / legado español