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RESUMEN DEL PRIMER CANTAR.

DESTIERRO DEL CID.

El rey Alfonso envía al Cid para cobrar las parias del rey moro de Sevilla, el
Cid es atacado por el conde castellano García Ordóñez en Cabra y le detiene. El
Cid torna a Castilla con las parias, pero sus enemigos le indisponen con el rey, y
este destierra al Cid.
El Cid, después de ser desterrado, convoca a sus vasallos y estos se
destierran con él, se despiden de Vivar y se dirigen hacia Burgos. En Burgos nadie
quiere hospedar al Cid por las amenazas lanzadas por el rey Alfonso, sólo una
niña habla con él para decirle que se aleje y, así, no crear problemas a los
habitantes de Burgos. El Cid se dirige a las afueras de la ciudad y acampa allí.
Una vez acampados Martín Antolínez, amigo del Cid, les trae comida y agua.
El Cid que había perdido sus pertenencias, recurre a la astucia de su amigo Martín
Antolínez para conseguir dinero. Ambos llenaron dos arcas de arena, Martín
Antolínez partió a Burgos en busca de dos judíos burgaleses, estos fueron a la
tienda del Cid en busca de las arcas. Allí hicieron un trato con los judíos, que
consistía en que estos les guardaban las arcas, llenas de arena en lugar de oro y
joyas como les dijo el Cid, a cambio de un dinero con la condición de que los judíos
no podían abrir las arcas hasta que el Cid regresase. Se despiden de los judíos, se
disponen a irse hacia Cardeña a ver a la familia del Cid y despedirse de ella. Martín
Antolínez se marcha a Burgos a despedirse de su mujer porque se va con el Cid,
este consigue reunir a cien hombres y marchan para Cardeña para unirse al Cid.
Los monjes de Cardeña reciben al Cid, también están su mujer y sus hijas.
Martín Antolínez y los cien hombres llegan a Cardeña y se hacen vasallos del Cid.
A la mañana siguiente el Cid se despide de su mujer y sus hijas y de los monjes y
parte hacia su destierro. Acampan tras pasar el Duero. Esa noche el Cid soñó con
un ángel que le consoló por el destierro, después de este sueño se encomendó a
Dios, poco después se pusieron a cabalgar porque el plazo del rey para abandonar
Castilla se acababa e hizo el recuento de sus gentes que sin contar a los de a pie
eran trescientos.
Atravesaron la frontera y entraron en el reino moro de Toledo, poco después
llegaban a Castejón y el Cid y Alvar Fáñez de Minaya preparaban el ataque para
acerse con Castejón. Después de conquistar Castejón empezaron a repartir el
botín y todas las ganancias obtenidas, pero Alvar Fáñez de Minaya no quiere su
quinta parte y hace una promesa al Cid que decía que combatiría con él sin
necesidad de que le diese dinero. El Cid cogió su quinta parte y se la vendió a los
moros y parten hacia tierras de Zaragoza que pertenecían al reino moro de
Valencia.
Partieron y acamparon cerca del río Jalón mientras el Cid piensa tomar
Alcocer, los moros temían al Cid cuando se enteraron que había tomado Alcocer.
Habían tomado Alcocer y habían obtenido otro gran botín. El rey moro de Valencia
quería recuperar Alcocer y mandó un ejército contra el Cid, el ejército rodeó la
ciudad de Alcocer y le cortaron el agua. El Cid dió consejos a los suyos antes de
salir a la batalla, salen a luchar después de permanecer en Alcocer tres semanas.
El Cid ayuda a Pedro Bermúdez y a Minaya le trajo un caballo porque el suyo se lo
mataron, después el Cid hiere a Fariz. Con Galve y Fariz heridos los moros se
retiran, cogen el botín de la batalla y el Cid prepara una parte para el rey Alfonso.
Minaya parte para Castilla para llevarle al rey Alfonso la parte que el Cid le
preparó. El Cid vendió Alcocer a los moros y parte hacia otro lugar.
Minaya llega a Castilla y da al rey el regalo del Cid y le cuenta las victorias
del Cid sobre los moros, este perdona a Minaya pero no al Cid. El rey permite que
si algún hombre quiere irse con el Cid que lo haga. Minaya y doscientos hombres
más se unen al Cid que con gran alegría reciben las noticias de Castilla, el Cid se
dirige a las tierras de Alcañiz que están protegidas por el conde de Barcelona, éste
toma esto como una invasión y amenaza al Cid, el Cid intenta carmarle y le dice
que no viene a luchar pero el conde no le hace caso y se dispone a luchar. El Cid
le dice a los suyos que se preparen para la batalla, poco después el Cid venció la
batalla y ganó la espada Colada, y al conde de Barcelona cogió prisionero y lo llevó
a su tienda, le trajo los mejores manjares pero el conde don Ramón se negaba a
comer la comida de los que le habían vencido en la batalla. El Cid le promete que
si come le dejará libre pero el conde vuelve a decir que no, el Cid vuelve a
intentarlo y le hace la misma promesa y esta vez el conde don Ramón aceptó y
cuando terminó de comer el Cid lo dejó en libertad junto con dos de sus hidalgos.
El conde se alejó a gran velocidad con miedo de que el Cid se arrepintiera,
después el Cid regresó con los suyos y comenzó a festejar la victoria.

RESUMEN DEL SEGUNDO CANTAR.


BODAS DE LAS HIJAS DEL CID.

El Cid conquistó Jérica, Onda, Almenar y Burriana y se dirigió hacia las


tierras de Valencia. El Cid toma Murviedro, mientras los moros de Valencia
empiezan a temerlo. El rey valenciano manda un ejército contra el Cid y lo rodean
en Murviedro. Éste reúne a su gente y les dió un discurso antes de salir a luchar,
una vez terminado el discurso Minaya dió el plan de batalla. El Cid y su ejército
vuelven a vencer a los moros y toman Cebolla. Después se dirigen al sur de
Valencia y poco a poco conquistan toda Valencia, que la asediaron. Rodearon
Valencia y a los nueve meses los moros se rindieron y el Cid tomó la ciudad, el Cid
pregona a los cristianos de Valencia la guerra para que se unan a su ejército, los
cristianos están contentos y se reparten el botín obtenido, y el Cid decide no
afeitarse la barba para que los moros teman de ella.
Al día siguiente Minaya y el Cid recuentan a toda su gente que eran unos
tres mil seiscientos, y estos preparan otro presente para el rey Alfonso. A Valencia
llega Don Jerónimo que se convierte en el obispo, mientras Minaya parte para
Carrión para entregar al rey el presente del Cid y darle un recado de su parte, el
Cid quería que el rey dejase a su mujer y a sus dos hijas salir de Castilla e ir a
Valencia junto a él. Minaya llega a Castilla y habla al rey Alfonso de las azañas del
Cid y su ejército, le entrega e regalo de cien caballos y le cuenta el deseo del Cid,
este perdona a su familia, mientras los infantes de Carrión, al oír las riquezas que
tienen en Valencia, planean casarse con las hijas del Cid y parten con Minaya, la
familia del Cid y sesenta hombres más hacia Valencia. Minaya manda un
mensajero para que avise de que están llegando a Valencia, el Cid al recibir la
noticia manda a Pedro Bermúdez, Muño Gustioz, Martín Antolínez y al obispo D.
Jerónimo partieron con cien hombres hacia Molina, que pertenecía a Abengalbón
con el que estaban en paz, para que les acompañase con cien hombres más.
Después partieron hacia Medina para encontrarse con la mujer y las hijas del Cid y
con Alvar Fáñez. Todos se encuentran en Medina donde descansan y parten al día
siguiente para Molina, después de descansar un día en Molina parten para
Valencia. El Cid recibe noticias y manda a doscientos hombres para que los
reciban, él se prepara para recibirlos y manda traer a Babieca, el caballo que ganó
al rey de Sevilla y sale a las puertas de la ciudad para recibirlos, impaciente por
verlas monta a Babieca y sale a buscarlas, su mujer cuando lo vio empezó a llorar
de alegría. Una vez entraron en Valencia se dirigieron al Alcázar para observar la
ciudad.
Varios meses después el rey Yusuf de Marruecos rodea Valencia con
cincuenta mil hombres. El Cid al recibir la noticia de la invasión se alegra porque
volverá a luchar, pero su mujer, doña Jimena, se preocupa por él y este intenta
calmarla, mientras los moros entran en Valencia, pero un grupo de cristianos
consiguen echarlos. El Cid se alegra por esto y prepara el plan de batalla. Al día
siguiente tras escuchar la misa del obispo Don Jerónimo, parten para la lucha,
estos vencen a los moros en el campo de batalla y consiguen otro gran botín.
Luego en Valencia el Cid se reúne con su mujer e hijas y promete a sus criadas
que se casarán con algunos de sus caballeros, mientras Minaya cuenta y reparte el
botín, y prepara otro presente para el rey. Minaya parte para Castilla y entrega el
regalo al rey. El rey pide a Minaya que le prepare unas vistas con el Cid dentro de
tres semanas, mientras los infantes de Carrión consiguen que el rey les prepare la
boda con las hijas del Cid. Minaya regresa a Valencia y se lo cuenta todo al Cid, y
este fija el lugar en las orillas del río Tajo. Los hombres del Cid y del rey se
preparan para las vistas, en las vistas el rey perdona al Cid y le pide a sus hijas
para casarlas con los infantes de Carrión, este accede y el rey le entrega a los
infantes, las vistas terminan con regalos. Una vez en Valencia el Cid da la noticia
de la boda a su mujer e hijas y estas se pusieron muy contentas.
Poco después comienzan los preparativos de la boda; Minaya, en
representación del rey, entrega a las esposas a los infantes y comienza la boda y
las bendiciones. La fiesta de la boda dura quince días, cuando las bodas terminan
hay regalos para todos los invitados.

RESUMEN DEL TERCER CANTAR.


LA AFRENTA DE CORPES.

El león del Cid se escapó de la jaula mientras este dormía, sus yernos, los
infantes de Carrión, salieron corriendo a esconderse del miedo que tenían. El Cid
se despertó y preguntó que qué pasaba y le dijeron que el león se había escapado,
el Cid se acercó al león, y este al verlo se acobardó y el Cid lo cogió y lo metió en
su jaula. En la corte todos se reían de los infantes por el miedo que tuvieron.
El rey Búcar de Marruecos ataca Valencia y los infantes Fernando y Diego
González tienen miedo de luchar al ver tantas tiendas de moros. El Cid los deja en
Valencia, pero luego ellos piden el primer puesto en línea de batalla al ataque de
ciento cincuenta moros. Fernando se decidió a atacar a un moro, pero al ver que
este también le atacaba empezó a huir, Pedro Bermúdez que lo vió, mató al moro y
le entregó el caballo al infante para que le dijese al Cid que el lo había matado. En
el siguiente ataque los infantes se quedaron atrás, y Minaya y D. Jerónimo
ocuparon el primer puesto de la batalla. D. Jerónimo empezó la lucha y a muchos
moros mató, poco después el Cid comenzó a luchar y al ver a Búcar lo siguió,
montado sobre Babieca pronto lo alcanzó y con la espada Colada lo mató y
consiguió la espada Tizón. Todos regresan a Valencia y el Cid está contento con
sus yernos por haber luchado, luego se reparten otro botín.
Los infantes, al verse con tanto dinero, deciden marcharse a Carrión y le
piden al Cid sus mujeres para llevárselas con ellos, este accede y le da a sus hijas
el ajuar. Los infantes se disponen a salir y las hijas se despiden de su padre y
madre. El Cid les acompaña durante un tiempo y se despide, pero antes de
marchar para Valencia le dice a su sobrino Félez Muñoz las acompañe hasta
Carrión. Los viajeros llegan a Molina, desde allí parte a Medina acompañados por
Abelgabón. Los infantes al ver las riquezas de Abelgabón planean matarlo y
quedarse con sus riquezas y luego abandonar a sus mujeres, pero un moro
escucha la conversación y avisa a su amo, este les amenaza antes de volver a
Molina.
Los infantes entran en el reino de Castilla y pasan la noche en el robledo de
Corpes. A la mañana siguiente mandan a sus vasallos hacia delante, para
quedarse a solas con sus mujeres. Una vez solos les quitan las ropas de abrigo y
las abandonan en el bosque. Félez Muñoz, que sospechaba de los infantes, se
volvió en busca de sus primas. Este las encontró en el bosque desmayadas, las
reanimó y las llevó a S. Esteban de Gormaz. Las noticias llegaron a Valencia y el
Cid mandó a Minaya en busca de sus hijas, este vuelve con ellas y su padre sale a
recibirlos. Después el Cid le dice a Muño Gustioz que vaya a Castilla y le diga al
rey que haga justicia y este se la promete.
El rey convoca la corte en Toledo, los infantes le ruegan que la desconvoque
pero este no hace caso. El Cid parte para Toledo y el rey lo recibe, pero no entra
en Toledo y se va a S. Servando y allí se prepara para ir a la corte. Entra en la
corte y el rey le ofrece su escaño y este lo rehúsa, se abre la sesión y el Cid
expone la primera demanda, que consistía en recuperar sus dos espadas, la
Colada y la Tizón, que había dado a sus yernos. Estos se las devuelven y el Cid se
las da a Pedro Bermúdez y Martín Antolínez, después expone la segunda
demanda, que era recuperar el ajuar de sus hijas, pero los infantes tienen
problemas para pagarlos. Una vez acabado todo el Cid propone el reto, Pedro
Bermúdez reta a Fernando, Martín Antolínez a Diego. Asur González, padre de los
infantes entra en la sala e insulta al Cid y Muño Gustioz lo reta, pero el rey no fija el
plazo para la lid. una vez fijado el plazo, comienza la lid, Pedro Bermúdez vence a
Fernando, Martín Antolínez a Diego y Muño Gustioz a Asur González y este da por
terminada la lid.
De Navarra y Aragón llegan mensajeros que piden al Cid sus hijas para los
hijos de los reyes, el rey otorga el casamiento, y el Cid y los suyos vuelven a
Valencia. El juglar termina su cantar.