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Serie de la Conquistadora #2 El pétalo de la rosa

Traducido por Silvina

Exención de responsabilidad: Xena, Gabrielle, etc, son © derechos de autor Fotos de MCA /
Universal y Renaissance. Yo no los posee, acabo de jugar con ellos por un tiempo y, como la niña
buena que soy, volverlos a poner cuando yo haya terminado... está bien, se ponen pequeña
gastado, pero bueno... yo juego duro! Absolutamente ninguna infracción de copyright que se
pretende en la redacción de esta ficción. Todos los otros personajes que aparecen son los
derechos de autor © LJ Maas. Esta historia no puede ser vendida o utilizada con fines de lucro de
ninguna manera. Se pueden hacer copias para uso privado y le agradecería si incluyen todos los
avisos de copyright y el presente aviso legal.

ADVERTENCIA LA VIOLENCIA: No es la violencia (vamos que es la Conquistadora). La naturaleza de


la historia no es tan oscura como una ficción Conquistadora, sino que explora la relación
alternativa, amor que existe entre Xena la Conquistadora y su esclava, Gabrielle.

CRONOLOGÍA: Mi propia creación. Xena es la Señora, conquistadora de Grecia, pero ella es de casi
cuarenta y cinco años de edad cuando se encuentra con la esclava, Gabrielle. Muchos de los malos
caminos de Xena se han sedado, pero no todos. Yo llamo a esto Xena la -mujer pensante-
Conquistadora. Ella es una mujer que quiere hacer lo correcto, pero no siempre saben cómo
hacerlo.

SEXO: Sí, voy a tener algo, gracias. Ooops! Quiero decir, sí la hay. Se trata de nuestras favoritas de
dos almas gemelas, después de todo. No es gratuito, pero es muy explícito cuando se pone en
marcha. Esta historia muestra el amor de consenso, el sexo.

Prólogo

Ella detiene mis manos errantes, finge saltar arriba de mi regazo y luego golpea a medias mis
manos lejos, y me dijo que prometí escribir esta noche. Con un suspiro de exasperación, me doy
por vencida tratando de acostarme con ella. Tenía la esperanza de que se hubiera olvidado la
promesa que hice la noche anterior.

Es la víspera de mi boda. Dioses antiguos, he existido en este reino de los mortales durante
cuarenta y cinco veranos y estoy por casarme por primera vez en mi vida, mañana al atardecer.
Cháchara de una solterona! Le he prometido que voy a aceptar la tradición que rodea a un
matrimonio real, lo que significa que vamos a pasar esta noche aparte y no nos veríamos la una a
la otra hasta que el acto en el Salón Grande en la tarde de mañana. Teniendo en cuenta el hecho
de que mi naturaleza más carnal hace su aparición cada vez que está cerca, no pude dejar de hacer
un intento de seducirla cuando me dio un beso de buenas noches.

¡Ay, mi futura reina es una mujer fuerte con una voluntad igualmente fuerte. Francamente, ella
hace que mi carácter obstinado, testarudo parezca dócil en comparación. Es sólo que mi bella
dama es más sutil. Y por eso estoy aquí sentada, pluma en mano, para continuar con la promesa
que le hice varias lunas atrás, que iba a revelar algo de mí misma para la posteridad.

Lo admito, me pareció una idea más bien estúpida en un primer momento. Yo no soy ni bardo, ni
poeta. Estoy muy lejos de un historiador magistral, con una tendencia a recordar las cosas de una
manera bastante sesgada, sobre todo la forma en que giró en torno a mí. A mí me gusta leer,
prefiriendo historias y estrategias de guerra a los escritos de flores de Píndaro y Ibicus. Los
filósofos son mis favoritos, Sócrates y Pitágoras podrían entretenerme durante días, pero fue
Diálogos de Platón, que capturó mi mente. Su conocimiento de la realidad me ha fascinado. Tal
vez es por eso que le perdone la vida.

Irónico, como las cosas que sucedieron cuando yo era muy joven, parece fresco en mi mente
tantos años después. Fue justo después de que conquistara Atenas, destruyendo la mayor parte
de la ciudad, sobre todo por lo que Pericles hizo a mi patria durante la guerra del Peloponeso. Yo
era tan tonta en esos días, matando para llamar la atención un punto que podría haber
impresionado con la misma intensidad, sin el derramamiento de sangre.

Critias y Cármides eran los únicos dos que estaban de ese día. Eran extremistas y no podía
permitirme el lujo de dejarlos vivir después de haber tomado Atenas. Es lamentable que Sócrates
estuviera tan estrechamente vinculado con ellos. Que tuve que ejecutarlos a los tres. Recuerdo
cuando trajeron a Platón, discípulo de Sócrates, antes mí. Yo estaba realmente impresionada con
el joven, y créanme, que tenía que ser algo extraordinario para hacer que en esos días. Era de
buena familia, incluso sirvió en la caballería de su servicio militar. He encontrado sus puntos de
vista sobre la vida en general muy refrescante y original. Tal vez fue el simple hecho de que
compartía su cama con hombres y mujeres que hicieron que nos llevamos muy bien. No hubo
tensión sexual entre los dos y creo que eso y su muy raro ingenio, fue lo que le salvó su cuello de
ese día. El comenzó a reconstruir la academia de Atenas. Muchas veces he recibido invitaciones
para visitarlo, pero nunca he ido. Me duele demasiado como para volver a ese lugar en el que
destruí tanto. Tal vez ella quisiera ir, Dios, sé que sería el Elíseo para ella entrar en esa academia y
hablar con uno de los más grandes filósofos Grecia ha conocido jamás. Lo tendré en cuenta, ya que
hay tantos lugares que me gustaría mostrarle.

Bueno, yo he dejado mis recuerdos del pasado me llevan lejos, pero eso es lo que ella tenía en
mente cuando coloco la pluma en mi mano por primera vez. Me siento aquí y sonrio cuando
pienso en la forma atractiva que tenía de obligarme a hacer algo que hubiera hecho por ella de
todos modos.

-¿Xena?-
-¿Mmm?-

-¿Xena?- La voz de Gabrielle llegó a mí esta vez más fuerte.

Yo sabía que ella estaba esperando que yo levantara mis ojos del pergamino que estaba leyendo.
Detestaba hablar con la parte superior de mi cabeza, se inclinó sobre un pergamino como yo
durante nuestra comida de la mañana. Por lo general, este momento del día se lo dedicaba a mi
consorte, pero tuve un día lleno de audiencias para presidir y yo estaba tratando de estar al día.

-Soy capaz de leer y escuchar al mismo tiempo, pequeña-, le respondí, por fin levantando la cara
para mirar a los ojos verdes inteligentes frente a mí.

-Yo lo sé-, sonrió, -pero me gusta ver tu hermoso rostro.-

Siento que los inicios de un rubor arrastrándose hasta el cuello y le ofrecezco una sonrisa torcida
a cambio. Su comentario me pone nerviosa. Ella sabe lo que me hace cuando dice cosas así. Por
supuesto, yo creo que por eso ella lo dice la mitad del tiempo. Puse mis rollos a un lado y tome su
mano en la mía desde el otro lado de la mesa.

-Está bien, mi amor, ahora que tú tienes mi hermosa atención, que puedo hacer por ti?-

-Cuando tu dices que te gustaría hacer cualquier cosa para mí-, respondió ella con timidez. Yo
todavía no se dan cuenta del peligro en que estaba

--Me gustaría-, le contesté sin dudar.

-Me gustaría que tú anotes sus pensamientos, una especie de historia de tu vida-, dijo en voz baja
entono vacilante .

-No-, le seguía sonriendo.

-Pero tu acabas de decir --

-Te mentí, elige otra cosa. Algunos trajes nuevos...-


-Xena ...-

-Algunos nuevos rollos, tal vez un caso de llevarlas en la...-

-Xena...-, dijo más suave, en un tono susurrante.

-Tal vez un caballo propio ... que querías aprender a andar ...- me calló, mirando a los ojos que
parecían como si fueran a llorar en cualquier momento. Dioses, ella es buena!

Se sentó allí, su delicada mano en la mía, una expresión pequeña, infantil en su rostro. Ella no
tiene que decir otra palabra, los dos sabíamos que iba a ganar este argumento.

-Oh, está bien-, cedí.

Por lo tanto, como una batalla terrible, que era pequeña en el lado domestico, pero es un ejemplo
de lo que veo para mi futuro como una mujer casada. Ella tiene la capacidad para hacerme sentir
mucho, esta sensación es nueva para mí. Ya sea en la cama o de una sentada a mi lado en una
cena formal, infunde sentimientos de amor y deseo, la familia y el hogar. Me parece que yo la
había estado buscando para mí toda la vida y ni siquiera lo sabía, y ahora que la tengo a mi lado,
nunca tendrá la oportunidad de perderla.

Lo he dicho antes, pero las palabras nunca fueron más ciertas que en este momento. La historia de
la Conquistadora no comienza hasta que ella se mete en la historia. En efecto, la historia de la
Conquistadora no se le puede decir con exactitud, sin el relato de Gabrielle.

Capítulo 1:

-donde lo dejé, permítanme volver a empezar-

-Xena ... ¿Estás bien, amor?-

Gabrielle me encontró en la habitación exterior, mirando por la ventana, hacia el jardín.


-Sí, amor-, le contesté distraídamente.

Me puso su brazo alrededor de mi cintura y me di cuenta de mi cabeza estaba en otro lugar. -Lo
siento, mi cerebro se fija en otra cosa esta mañana.-

-Puedo ver el ceño fruncido-, contestó Gabrielle, que alcanza de puntillas para darme un beso en
la mejilla.

Admito que me hizo sentir mejor y mi sonrisa así se lo dijo.

-¿Por qué con el ceño fruncido y por qué tan temprano?-

-No tiene nada que ver con nosotros, mi amor.- La bese en la frente y tiré de ella contra mí con
más fuerza. -Tenemos un visitante.- Aparte el tapiz para revelar un joven en el jardín de abajo.

Caminaba de un lado a otro, se sentaba unos instantes en un banco durante y luego se levantaba
de golpe como si tuviera demasiada energía que no pudiera contener sentado.

Era alto, con una cintura delgada y hombros anchos. Su cabello largo y oscuro cayó en sus ojos y
cuando echó la cabeza hacia atrás, reveló brillantes ojos azules. La mayoría diría que él tenía
diecinueve o veinte años, pero yo sabía que él tenía veintitrés veranos, de hecho, me acordé del
día en que nació con una claridad sorprendente.

Gabrielle miró al hombre, luego a mí, y yo sabía que estaba preguntando.

-Xena ... ¿Conoces e ese joven?- preguntó finalmente.

Yo le sonrió, dejando caer el tapiz para cubrir la ventana una vez más.

-Sí-, respondí. -Él es mi hijo.-

-Me llamó la atención ,- contestó ella. -El parecido es asombroso.-

Yo tenía que seguir sonriendo, nada parecía afectar a mi amante. Debo estar sonriendo,
simplemente porque esto es muy cerca de la primera vez que he pensado de Gabrielle como mi
amante, mi futura reina, en lugar de referirse a ella como mi esclavo. Incluso en mis
pensamientos, siempre fue un esclavo, pero no más.
Sentí su mano en mi antebrazo, mi despertar de mi introspección.

-Xena, yo no sabía que tenias un hijo.-

-Ese era el plan-, le contesté crípticamente. Me aparté de la ventana y de nuevo a Gabrielle. -Lo
siento, amor, no me refiero a ocultarte eso a ti-Lo siento, amor, no quiero decir que debía
ocultártelo a ti pero no habia esperado este giro de los acontecimientos. Nunca esperé que
apareciera en mi puerta.-

-Lo sé, tú me lo dirás cuando estés lista-, respondió Gabrielle con paciencia.

Me sonrió y se llevó la mano a los labios, beso la palma vuelta hacia arriba. -Voy a bajar y reunirse
con él. ¿Por qué no te vistes y bajar cuando estés lista? Te lo prometo, más tarde, cuando
estamos solas, voy a explicarte todo.-

Gabrielle asintió con la cabeza y me dirigió hacia la puerta. En cuanto a su cara una vez más, la
dejé con una última reflexión, pensando en el momento en que era bastante injusto de mi parte.

-Gabrielle, una cosa más. Solan no sabe que él es mi hijo y estoy moralmente obligada a
mantenerlo de esa manera.- Di media vuelta y camine a través de la puerta antes de la expresión
confusa de Gabrielle me obligara a quedarme y explicar.

**********

El jardín de las rosas parecía un lugar demasiado alegre para reunirse con alguien, incluso cuando
ese alguien era mi único hijo. No tenía ni remota idea de por qué Solan apareció sin previo aviso.
Era algo personal o tal vez una solicitud oficial de Kaleipus? Centauros! Los hombres son hombres,
no importa cuántas patas tengan, mostrando de forma inesperada. Yo no había estado en la
nación Centauro en casi quince veranos. Ah, yo había estado en la zona en una campaña u otra,
pero había una cosa que siempre me impedía regresar de visitar ... tenía miedo.

Cuando Solan cumplió ocho años, llegó un mensajero de Corinto, con una carta de Kaleipus. Habló
de muchas cosas, pero antes que nado me habló de mi hijo. Hasta ese momento, yo estaba
decidida a actuar como si nunca hubiera tenido un hijo. Algunos días funcionaba , otros no lo hacía
. Los días se convirtieron en estaciones y la conquista del mundo conocido consumido la mayor
parte de mi tiempo, empujando de mi mente se volvió mucho más fácil. Kaleipus me explica en la
carta que era el momento para que los dos renunciemos a nuestra pelea. En ese momento, yo
tenía el poder que deseaba y había dejado de buscar las piedras y los iconos que las brujas y
hechiceras prometieron que me traería el mundo. Para entonces, yo estaba bien con mi manera
de poseerlo.

Sin embargo, las cosas Kaleipus dijo me pusieron en cortocircuito A pesar de que yo era La señora
Conquistadora, el centauro, una vez prometió que si alguna vez intentan llegar a Solan, la Nación
entera de los Centauros se levantan contra mí.
Ahora, Kaleipus me decía que podría ser bueno para mí llegar a conocer al niño.

Nunca he pensado intentar llevar a mi hijo, no porque le temiera a una buena batalla, sino
porque yo sabía la verdad. Solan nunca crecería y convertiría en un buen y honrado joven criado
como mi hijo. Si yo pudiera protegerlo de mis enemigos, y viviera el tiempo suficiente, crecería
para ser como yo. Yo no se lo desearía a mi enemigo más odiado, por no hablar de mi propio hijo.

Por lo tanto, le devolví la carta de Kaleipus, con el reconocimiento de su generosidad, pero


rechazar la oferta. Hemos intercambiado muchas cartas en las temporadas hasta que finalmente
cedí, aceptando un viaje a su pueblo cerca de la frontera del Territorio Amazonas, otro que no era
de mis lugares favoritos. Acepté sólo por el viaje y lo admito, mi curiosidad sobre cómo era Solan.
Creo Kaleipus estaba dispuesto en ese momento para decirle la verdad Solan, a pesar de que le
dolía. Había criado al niño como su propio hijo, y aunque trató de ocultarlo, podía ver la angustia
en su rostro. He ganado un nuevo respeto por el centauro ese día.

Si me había dejado ese día, habría tomado Solan en mis brazos y nunca lo dejaria ir, pero el tiempo
para eso ya había pasado. Era inteligente, guapo y atlético, todas las cosas que se esperaban a su
edad. Además, estaba tan enojado como yo vivía con una fijación perpetua por ser soldado, al
igual que yo. Le habían dicho toda su vida que Borias, su padre, era un amigo y un héroe de los
centauros. Los susurros que llegó a conocer, a medida que crecía, le informaron que La
Conquistadora había matado a sus padres. En verdad, lo hice. Yo maté a Borias esa noche con
tanta seguridad como si lo hubiera golpeado y hundido la hoja en el. Maté a la madre de Solan la
noche que entregué a mi bebé a Kaleipus, para preservar su vida. Huelga decir que, cualquier
afección que pudiera haber existido entre el chico y yo en esa reunión fue totalmente unilateral.

Yo por lo menos lo vio, y desde ese momento, envié dinero y regalos a Kaleipus para el niño. Me
acaba de mudar pero no podía olvidar al niño que di a luz, sin embargo, renuncie a reclamarlo,
pero algo dentro de mí, no me lo permite. Solan se convirtió en nuestro terreno común. La
criatura que yo consideraba un enemigo, pronto se convirtió en un aliado, si no es realmente un
amigo. Kaleipus y yo hablamos a menudo a través de las estaciones, pero nunca regrese a la Villa
Centauro, ni he visto Solan de nuevo. Él creció en alto, y al mismo tiempo mantuvo alguna
enemistad hacia mí por los rumores que le habían contado, Kaleipus le explicó y finalmente
convenció al joven que yo era una amiga de sus padres, no el monstruo imaginado.

El sonido de uno de mis guardias de palacio al aclararse la garganta me ha librado de mis


reflexiones del pasado. Sentada en el sillón cómodo que me sirvió de trono, deliberadamente me
negué a acercarme cuando la guardia llevó Solan al Gran Salón. Como yo no sabía la naturaleza de
su visita, elegi para recibirlo a la Conquistadora y no como amiga de su padre.

-Señora Conquistadora-, se inclinó torpemente Solan.


Yo lo salude con una inclinación de cabeza, teniendo en cuenta la rigidez de su postura. Mi
naturaleza observadora me llevó a aprender mucho más acerca de mi enemigo, de lo que sabía de
mí. He disfrutado viendo a la gente y en una edad temprana, me di cuenta de que era casi
sobrenatural, la forma en que podía predecir las acciones futuras de un hombre por verlo tan
intensamente en el presente. Lo que descubrí cuando vi Solan era que él no era un hombre que se
inclinara a menudo, ni le gustaba hacerlo. Vi la forma en que se comportaba en mi presencia, su
postura, sus ojos, lo que hizo con sus manos. Todos los gestos y los movimientos sutiles me dijeron
qué clase de hombre mi hijo había llegado a ser, todos sin que él hubiera dicho una palabra. Es
lamentable que yo soliera tener razón, porque parecía que el muchacho se había convertido en un
pedante un poco arrogante.

-Mi nombre es So … --

-Yo sé quién eres-, le interrumpí-. -Ahora, dime algo que yo no sepa-.

Me decidí a jugar el juego, al darme cuenta con más alegría de lo que probable era necesaria, que
yo tenía la oportunidad de tomar este joven cachorro y bajarle los humos. Me entregó un
pergamino, sellado con el anillo familiar de corteza de cedro que Kaleipus siempre se utiliza.

-Vengo como emisario de la Nación Centauro-, dijo, me ofrece el pergamino con su mano
extendida.

Ahh, la psicología del poder, me sonrío de oreja a oreja dentro de mi propia mente. Había pasado
mucho tiempo desde que había tenido a nadie para disfrutar de una buena dosis de superioridad
en este palacio. Yo no cuento, Gabrielle, ella lo hace ella lo hace conmigo de una forma regular.
Creo que estaba en realidad cada vez emocionada ante la perspectiva.

Solan extendió el pergamino, lo suficientemente lejos, de donde yo estaba quetendria o bien que
aumentar la longitud de mi brazo o al menos separarme de mi asiento para tomarlo. Yo , ahí
sentada con los codos en el brazo de la silla, las manos uniéndose hasta que punta de los dedos se
tocan. Yo arqueó una ceja al joven y la sonrisa fija en su rostro se deslizó un poco. Él se movió con
rapidez para cerrar la distancia entre nosotros , procurando que el pergamino se colocara
directamente en mis manos. Sospecho que no esperaba estar atrapado en su propio juego y por lo
tanto palideció un poco al pensar que yo sabía de sus juego y lo que estaba haciendo.

¡Hades! ¿Cómo no iba yo a saber lo que estaba haciendo?… ¡un chico de su edad!

No le hice caso ya que rompí el sello para leer la carta de Kaleipus. Yo admiraba la forma en que
se quedó allí, esperando más pacientemente. Tenía más la diplomacia que lo había hecho, pero
cuando yo tenía veintitrés años, el mundo era un lugar diferente.
Pensé que me volvía loca mientras leía las palabras de Kaleipus, o eso o el centauro había perdido
el mando de sus propias facultades. ¡Oh, Kaleipus ... no, no, no ... Lo leí tratando de evitar que el
miedo se filtran a través de mi cara como cualquier tipo de expresión Solan podría descifrar.

Saludos, Señora Conquistadora.

Xena, mi amiga, porque después de todo este tiempo siento que tu eres una amiga de verdad, ha
llegado el momento para que yo te pida lo que me pediste hace mucho tiempo. Solan ha llegado a
un punto en su vida donde ha aprendido todo lo que yo podría enseñarle. El gobernar la Nación
Centauro está dentro de su derecho como mi heredero adoptado, pero como siempre depende
de tus decisiones en lo que respecta al niño.

Xena, Solan es tu hijo, y nada puede cambiar eso. Se vuelve más y más como tú todos los días.
Esto, en parte incide mi decisión. En cuanto a si alguna vez decides decirle a Solan que tu eres su
madre, yo lo dejo en tus manos. Sólo sé que voy a apoyar cualquier decisión que tomes. Tu
corazón siempre se ha dirigido hacia el lado del bien, cuando estuvo involucrado Solan. Mi
preocupación es que se ha convertido en un joven que manda, nunca pide. Él recibe sin agradecer.
No tengo ninguna explicación para su comportamiento y me pregunto si no es algo heredado.
Entre tú y yo, vieja amiga, se ha convertido en un pedante arrogante!

Te pido que permitas a Solan vivir contigo por un tiempo, aprendiendo lo que puede de alguien
que considero que es, no sólo la más grande guerrera que he luchado a mi lado sino también un
gobernante que puede estar orgulloso de lo que ha logrado para su tierra natal.

Has cambiado mucho en estas últimas temporadas, Xena, todo para mejor. Creo que Solan podría
ser mucho mejor si te emula. Mi deseo es que en algún momento puedas revelar su verdadera
identidad a él, pero eso es para que tu decidas. Yo te pediría solamente que se le enseñes con el
ejemplo y le muestres que la gente puede cambiar.

Tu amigo y guerrero siempre,

Kaleipus

-¿Sabes lo que el pergamino contiene?- Miré hacia arriba y le pregunte.

-Yo no estoy al tanto, Señora Conquistadora-.

-Pero, tú tiene una idea. Te debe haber dicho algo acerca de tu viaje aquí.-
-Kaleipus me habló de su deseo para que yo aprenda, para convertirme en un gobernante mejor-,
sonrió él. -Lo tomé en el sentido de que pensaba que yo podría ser capaz de aprender algunas
cosas de ti.-

-Supongo que Tú sientes que no necesitas ninguna instrucción en esta área-, comenté.

Se encogió de hombros. -Sin faltar el respeto previsto, Conquistadora, pero si se ponen a su cargo,
las personas se ven obligadas a obedecer.-

-¿Y verás que no hay problema con esto?-

-Ninguno que no se puede solucionar al final de una espada-, respondió.

Dioses, Kaleipus ¿qué habéis hecho!

-Tal vez yo vea lo que Kaleipus desea que aprendas. Solan, hay dos tipos de forma en que los
sujetos se someten a los gobiernos ellos obedecen por miedo o se obedecen por respeto-.

Me levanté y caminé por la habitación, dando la espalda al joven, sabiendo que acabo de tomar la
decisión la decisión sola y que probablemente debería haber discutido con Gabrielle en primer
lugar. Yo seguía mirando por la ventana hacia el patio soleado, sonriendo a los niños que ya no
sentía miedo de jugar en frente del castillo

-No te equivoques sobre esto, las personas que se ven obligados a cumplir con los deseos de un
gobernante y las demandas, por la punta de la hoja de un soldado, no te respetan. Su obediencia
no es más que un reconocimiento temeroso de que tu fuerza es mayor que la suya. Confianza mí,
aprendí esa lección de la manera difícil -. Terminé, hablando casi para mí.

-Estoy de acuerdo con Kaleipus, sin embargo,- admitió Solan. -Doy la bienvenida a la oportunidad
de estudiar bajo tu tutela, Señora Conquistadora-.

-¿Es así?- Me volví y arquee una ceja en su dirección.


-Por supuesto. Si nada más, agradezco la oportunidad de poner a prueba mi capacidad para la
lucha contra la guerrera más grande del imperio griego ha conocido.-

Su mano se posó el inconsciente sobre la empuñadura de su espada. Yo creo que él trató de


halagarme, pero no podía ocultar el tono presuntuoso de su voz. Su intención era clara. Quería
probarse a sí mismo en contra de mi capacidad, no aprender de mí. Sus palabras me dijeron que
pensaba que ya era tan bueno como yo te lo garantizo, hijo mío, tus ojos no han visto lo que los
míos.

-Y tú crees que estás haciendo a ese desafío, ¿verdad?- Le pregunté, mi sonrisa lo que indica que
era una pregunta retórica.

Sus ojos miraron rápidamente hacia la espada en mi cadera. El sol de la mañana brillaba a través
de las ventanas al aire libre y brilló intensamente la cabeza del león adornaba la empuñadura de
mi espada. Su mirada era rápida, pero he visto la envidia en sus ojos antes de que tuviera tiempo
de sacar su mirada de nuevo.

Ahora sólo tenía que averiguar si él estaba dispuesto a respaldar esa mirada codiciosa con el
trabajo duro. Muchos hombres miraron mi símbolo, el León de Anfípolis deseándolo para ellos. La
mayoría poseía sólo envidia. Me preguntaba si Solan estaba dispuesto a hacer sacrificios
importantes, sobre todo el esfuerzo necesario, para alcanzar dicho objetivo.

-Muy bien, entonces, el joven cachorro,- dije en voz alta, con gran disgusto de Solan. -Voy a enviar
una carta a Kaleipus y explicándole que tu vas a permanecer aquí, en Corinto, pero no te
equivoques, yo soy una maestra dura. Voy a esperar que hagas exactamente lo que yo digo,
cuando lo digo. Tú no puedes la interferir o expresar sus opiniones a menos que sean solicitadas.
Es simplemente para escuchar, observar y obedecer. ¿De acuerdo? -

Era obvio que estaba en guerra consigo mismo sobre la respuesta. En silencio, aplaudí como su
deseo de aprender de la mujer que conoce el sólo como la Conquistadora, tomó precedencia
sobre su naturaleza orgullosa e inflexible.

-De acuerdo-, dijo con los dientes apretados.

Me reí entre dientes y me aleje de él. -Trate de no hacer parecer como si Tú estás siendo
condenado-. Yo al menos obtuve una pequeña sonrisa de él esta vez.
-Gabrielle estará aquí dentro de poco, me gustaría que conozcas a la señora del castillo-, le dije, sin
saber la cantidad de detalles para entrar en su primera reunión.

-Ahh, sí,- respondió él. -He oído que tienes una concubina con la que compartes tu cama. Y con
gran talento en ese campo según he oído, también-, sonrió.

Me volví hacia él y me di cuenta por la forma en que tragó y su palideció ante la expresión en mi
cara. Era evidente que se estaba dando cuenta de que habia cometido un error terrible, y lo había
hecho. Me acerqué a él lentamente y en su haber, debo decir que sólo retrocedió un medio paso.

-Voy a decir esto una vez, Solan, sólo una vez, y en caso de que se te olvide, estoy segura de que
tu mente puede imaginar lo que voy a hacer, si tengo que decirlo por segunda vez. Gabrielle es
una mujer, nacida libre. Ella es mi consorte y, después de nuestro matrimonio, será la reina del
Imperio Griego. Ella debe ser tratada con el máximo respeto. Ella posee dignidad y gracia, algo que
ha logrado mantener, después de todo ella ha sufrido, que tú y yo nunca entenderemos. ¿He sido
clara? -

Él asintió con la cabeza durante unos segundos, hasta que pudo encontrar su voz, estoy segura. El
asunto resultó que tenía un largo camino por delante de mí, porque mi primer instinto fue soltar la
bestia me sentía arañando mi vientre, y golpear el relleno del niño insolente. La voz que oía
continuación , sin embargo, de repente hizo que el monstruo en mí se disipe en la nada.

-¿Mi Señora?-

Me volví para encontrar a Gabrielle, mirando preciosa, como yo sabía que lo haría.

Estaba nerviosa y tenía miedo de esta reunión y yo podía verlo en sus ojos. Se mantuvo como la
reina que pronto sería, sin embargo. Le sonreí, una reacción natural cuando se apareció a la vista y
vi algo de la tensión salir de su cuerpo.

Tomé una respiración profunda, se acerque a ella y la bese suavemente en la mejilla.

-Gabrielle- Tomé su mano, pero se quedó donde estábamos. -¿Puedo presentarte a Solan, un
emisario de la Nación Centauro. Él va a permanecer en nuestra casa por un tiempo, con tu
permiso, por supuesto.-

Dio media vuelta e inclinó ligeramente la cabeza hacia ella, una sonrisa en mi cara. Gabrielle
parecía nerviosa, como Solan, pero por una razón diferente. Ella respondió a mi consulta con su
gracia habitual y devolvió la sonrisa burlona.
-Por supuesto-, repitió.

Gabrielle intentó mover su cuerpo hacia delante para saludar al joven, que, en verdad, era dos
veranos mayor que ella, pero la mantuve en su lugar con un apretón invisible de su mano. Solan
rápidamente se dio cuenta lo que se esperaba y casi tropezó con el fin de intensificar su saludo a la
pequeña mujer. No sólo se inclinó esta vez, sino que también tomó la mano de Gabrielle ofrecido y
se la llevó a los labios un beso de buenos modales.

-Lady Gabrielle-, dijo.

-Sería un placer contar con tu permanezca con nosotros, Solan-.

Pude ver a los dos, el examinándose el unos a otros al tratar de aparecer como si no lo estuvieran
. Era como mirarse en un espejo, viendo a Solan, y me pregunté cuántas otras características, más
allá de lo físico, puede ser inherente. Gabrielle... bueno, simplemente sabía lo que estaba
pensando en la mayor parte del tiempo porque era como si se hubiera convertido en una
extensión de mí misma. No lo puedo explicar nada mejor que eso. Lo que no podía determinar era
lo que pensaban el uno del otro. Mi mejor conjetura es que Gabrielle sentía una curiosidad natural
sobre el joven que llamé a mi hijo. Me preguntaba si veía las similitudes entre el niño y yo tan
fácilmente como lo hice.

Solan era otra cosa. Aunque yo era un estudiante excelente de la naturaleza humana y el
comportamiento de los hombres, yo no tenía manera de saber lo que estaba pensando en ese
momento. Yo lo recordaba, sin embargo, el condescendiente, casi mirando de reojo, el tono de su
voz cuando él inicialmente llamada Gabrielle mi concubina. Me pregunté una vez más, ¿cuántos
de mis apetitos el niño había adquiridos a través de la sangre solamente. Por desgracia, tengo la
impresión de Solan se creia superior a los que le rodean.

Yo escuchaba mientras él y Gabrielle intercambiaron algunas bromas. Era obvio para mí que él
bajó la mirada en ella y simplemente espera que Gabrielle no se recuperó el mismo sentimiento.
Una parte de mí que no quería ver a la mujer que amo sufrir ningún daño, físico o emocional.
Había una parte de mí que se sentía humillada. Pasé mucho tiempo tratando de proteger a
Gabrielle de la persona que solía ser, doy gracias a Atenea a diario por esperar hasta este
momento de mi vida para traer a Gabrielle a ella. Después de todo eso, allí estaba mi hijo, con los
mismos modales crueles e insensibles que solía poseer.

-¿Tal vez una cena especial en honor de Solan? ¿Xena?-


-Sí ... sí, una muy buena idea-, me apretó la mano de Gabrielle. Yo hace un momento me di cuenta
que había estado esperando todo este tiempo. Tal vez lo que necesitaba la fuerza al igual que lo
hizo. -Creo que Delia le encantaría tener la excusa para preparar una fiesta.-

-¿Voy a arreglarlo, entonces?- -preguntó ella.

Me sonrió ampliamente. Mi futura esposa es una gran actriz pero de nuevo la vida que llevaba
antes de conocer lo requería. Esta fue la primera vez que Gabrielle y yo realmente trabajamos en
equipo, dando la bienvenida a alguien. Estoy segura de que aún se preguntaba qué debía hacer,
como la Dama de este palacio, y lo que se considera sobrepasar su autoridad repentina y
renovada.

-Absolutamente-, contesté. -Si tú ve a hablar con Delia, voy a dar Solan un pequeño recorrido por
el palacio y se encargará de sus habitaciones.-

Nuestro primer encuentro había terminado y que ninguno de nosotros se desplomó muerto. Pudo
haber sido tenso, pero no desagradable del todo.

Gabrielle ganó un poco de confianza, seguí mi temperamento desde el control de mí, y Solan,
bueno, Solan era un hombre joven con una gran cantidad de hábitos y modos que tenía toda la
intención de eliminar, si pudiera. Había algo más en sus ojos, pero no pude poner mi dedo en la
llaga. Fue la forma en que me miró. No fue más allá, se encuentra inmediatamente debajo de la
superficie, pero podría haber sido mi inquietud propia al mirar a los ojos el color de los míos.
Cualquiera sea la razón, no pude evitar la sensación de que Solan albergaba un secreto .

Capítulo 2:

-Ya sea por accidente o destino-

Me quedé en silencio, en el corredor al recordar la última vez que había estado buscando a
Gabrielle aquí. Era el primer día que llegó a mi casa y tuve que ir a buscarla yo misma. Negué con
la cabeza, las emociones que estaba sintiendo en ese día vuelven a mí. Pensando en mi esclava
entonces había permitido ser cortejada por otro, mi rabia me robó la razón. Recuerdo que pensé
que iba a matar a Gabrielle si me la encontraba en los brazos de otro. Dioses, ha sido sólo cuestión
de unas de las lunas, sin embargo, se siente como si ese día hubiera pasado hace mucho. ¿De
verdad el haberme enamorado ha hecho algo diferente de mí misma en este corto tiempo? ¿Soy
la persona que golpeaba, mataba y mutilaba por el deporte? ¿La Conquistadora... Xena era esa
mujer realmente así?

Al final resultó que hoy he encontrado Gabrielle sentada en el mismo lugar que cuando la
encontré en aquel entonces, junto a una chimenea en la cocina de Delia. Se veía incluso más joven
que sus años, sentada en un taburete, colocaba las manos en el regazo con brazos cruzados. Su
cabello rubio caía suelto sobre sus hombros y sus ojos verdes parecían trozos de ámbar fundido,
ya que refleja las llamas del fuego que estaban enfrente.
Yo sabía que estaba mal escuchar a escondidas de tal manera. Bueno, parece que no han llegado a
ser la mujer perfecta durante la noche, porque yo no podía resistir. Gabrielle y yo hablamos, pero
su franqueza era algo que tanto se necesita para trabajar. Siempre he sido cuidadoso de revelar
demasiado y como Gabrielle, simplemente no sabía cómo. Es decir, vivir la vida de una esclava
durante los últimos diez veranos causó mutismo hasta convertirse en hábito para mi joven
amante. Mi excusa fue un poco más complicada, bueno, tal vez no sea nada complicada. Era
bastante simple, después de todo. Yo estaba aterrorizada, que es la única razón para ello.

Recuerdo un día en que lo único que temía era que alguien más fuerte que yo algún día pudiera
venir y tomar lo que era mío. Ahora bien, sobre todo ahora que tengo Gabrielle, temo mucho. Mi
terror, debo nombrarlos a todos, sería mayor en número que las estrellas en el cielo nocturno. Por
lo tanto, yo digo todo esto en un intento patético por justificar mis acciones siguientes. Me puse
detrás de una pared de barriles llenos de miel de aguamiel y procedi a observar y escuchar todo lo
que mi futura esposa y la cocinera, dijieron.

-¿Está segura que no es imposición, Delia?- -Preguntó Gabrielle.

-Por supuesto que no, hija. No hay nada que me guste más que la planificación de una buena
fiesta!- -exclamó la anciana con un guiño. -Así que, dime, ¿por qué tanto alboroto por este joven?-

-Debido a que Es. -- Gabrielle se detuvo bruscamente. -Bueno, porque él es un dignatario de la


Nación Centauro-.

Gabrielle bajó la cabeza rápidamente, tan rápidamente, de hecho, que se perdió la sonrisa
pequeña que tiró de las comisuras de los labios de la mujer de edad avanzada. Me di cuenta de
que Delia conocía a Gabrielle lo suficientemente bien como para ver que la joven estaba ocultando
algo acerca de la identidad del niño.

Me preguntaba, con una sonrisa, ¿cuánto tiempo le tomaría a mi amante admitir la verdad.
Sinceramente, no albergaria ningún rencor hacia Gabrielle por dar la información a Delia. Esta
anciana sabía más de mí que ni siquiera mi capitán, Atrio lo hacia. Por otra parte, Delia era más
inteligente que la mayoría, yo no creía que fuera a tomarle mucho tiempo saber la verdad. No
tenía miedo de los que me conocía a una mujer y una persona, podría llegar a la conclusión de que
Solan era de hecho mi hijo, pero también para que aquellos que me conocía simplemente como el
Conquistadora nunca se imaginaría que este rumor pudiera ser cierto.

-Admítelo, Gabrielle, es más que eso. ¿No?- Delia pinchó.


Gabrielle miró a la cocinera, con la preocupación escrita en su cara. -No puedo decirlo, Delia. Por
favor no me pregunte de nuevo.-

Ese comentario me sorprendió. Empecé a ver en ese momento que, aunque apareciera muy
honesta e inocente, Gabrielle era en verdad una joven capaz de calmar la lengua cuando sea
necesario. Un sentimiento no muy diferente de orgullo se apoderó de mí, pensando en un futuro
con un socio en quien yo podía confiar en bien y de verdad.

Delia miró a Gabrielle con atención por un momento, estoy segura que la captura de la expresión
seria de las características de Gabrielle y el tono de súplica en su voz.

-. Muy bien, querida Él tiene bastante buena pinta, aunque lo vi en el patio de esta mañana alto,
fuerte, penetrantes ojos azules ... ¿ De no conocer mejor, podría tener la tentación de decir que
es..-.».

Dioses la mujer es buena! Vi como Delia y Gabrielle, que levantó la cabeza para mirar la una a la
otra. Alguna comunicación tácita debe haber sido aprobada, por el momento en que parpadeó,
cada una de ellas volvieron la cabeza, perdido en sus propios pensamientos. Te lo juro por Hades,
que debe haber sido una de esas cosas de mujeres. Tal vez fue la especie de telepatía extraña que
las mujeres parecen tener la capacidad de compartir, pero en la que siempre he faltado. El exceso
del guerrero en mí supongo.

-Yo veo ... ¿cómo ... muy interesante-, dijo Delia, obviamente atrapado por su propia falta de
respuesta. Se quedó allí, pensativa y aparentemente perdida en sus pensamientos durante unos
segundos antes de regresar a la mesa de cortar. -Se ajusta, debo decir. Parece más bien como algo
que iba a hacer-, finalizó diciendo Delia con un gesto confiado de su cabeza.

Gabrielle no dijo nada durante la meditación, aparentemente privado de mi amiga.

La joven rubia se volvió en su asiento a la mesa, que, como la fortuna quiso que se enfrentan en mi
dirección. Gabrielle sacó un recipiente cerca de ella y comenzó a pelar guisantes ausente.

-Entonces, ¿qué piensa tu de este joven?- Delia le preguntó.

-Oh, Delia, que es un mocoso egoísta y malcriado!- Gabrielle soltó.

Prácticamente tuve que poner una mano sobre mi boca para evitar una carcajada súbita se escape
de mis labios. Mi joven amante era muy perceptiva y me alegré al ver que su discernimiento de la
gente no se había desvanecido cualquier otro en el momento en que había estado conmigo. Delia
rió en voz alta, que cubre cualquier ruido que puede haber hecho.
-Bueno, él ciertamente parece ser hijo de su madre entonces, ¿no ?-

-Pero ella cambió ...- el rostro de Gabrielle al instante se puso serio.

Delia le sonrió a la joven. -Se que la quieres mucho, ¿verdad, Gabrielle?-

Si llego a vivir a mil temporadas, yo creo que nunca olvidaré la expresión de su rostro en ese
momento. La mirada de amor completo y absoluto y la devoción que brilló en los ojos de Gabrielle
hizo que mi corazón se contrajera con fuerza dentro de mi pecho.

-Sí, lo sé. Nunca habría creído posible sentir de esta manera, que yo podía sentir esto por nadie, y
mucho menos por la Conquistadora del mundo conocido.-

-Estoy segura de que Xena siente la misma sensación de asombro que sientes tú.-

-¿Realmente crees que es así, Delia?- Gabrielle volvió rápidamente la cabeza para mirar a la mujer
mayor.

-¿Tienes alguna duda?- Delia sonaba bastante incrédula.

-Bueno ... yo ... no, pero ...-

-A partir de los sonidos que emanan de sus habitaciones y en todo momento del día y de noche,
no me lo creo!- Delia respondió con ligereza.

Gabrielle se apresuró a bajar la cabeza para mirar a la mesa, con las mejillas de color rosa. Como
ya lo he dicho en otras ocasiones, he visto como el delicado rubor se propaga en sus mejillas. Yo
siempre estoy atónita de que una mujer que ha pasado la mitad de la vida agradando a los
hombres y las mujeres con su cuerpo se sonrojara ante la mera mención de lo que ella y yo
hacemos en nuestro dormitorio. Supongo que es simplemente uno de los muchos encantos que
me hace querer Gabrielle.

-Pero ... ¿qué hacemos ... el placer físico ... eso no es realmente todo lo que hay de amar-,
balbuceó Gabrielle.
-No, no lo es.- Delia respondió. -Por otra parte, no es la única razón por la que la quieres,
¿verdad?-

Sonrisa de Gabrielle regresó. -No-, le sacudió la cabeza. -Es mucho más, casi no puede contener
todo, pero casi no puedo explicarlo.-

-Yo sé a ciencia cierta que ella siente lo mismo.-

-¿Está segura de ello?- Gabrielle volvió a preguntar.

Sentí un cierto grado de tristeza por la respuesta de Gabrielle. A través de hechos o palabras,¿ yo
no logre que Gabrielle dejara de pensar que mi amor por ella era simplemente la de un amante
de talento? ¿No se da cuenta realmente lo que significa para mí, lo que significa esta relación?
Esto fue todo lo sabía por mí. Yo no estaba segura de cómo revelar mucho de lo que sentía, aún
temerosa del menor rechazo. Necesitaba encontrar una manera de expresar a Gabrielle, de alguna
manera expresar todo lo que yo sentía por ella en mi corazón.

-Gabrielle, nunca le has manifestado estas preocupaciones a Xena?- Delia le preguntó.

-No-, contestó Gabrielle en voz baja. -Se podría pensar que estaba siendo infantil, o insegura
también, o ella piensa que --

Delia interrumpio, inclinando la barbilla de la joven para que la viera. -Se podría pensar que te ama
lo suficiente como para querer asegurarse de que los dos tienen una vida feliz juntas.-

-Estoy actuando tonta, ¿no?- -Preguntó Gabrielle con una sonrisa avergonzada.

-Digamos que tú está actuando como si estuvieras enamorada, creo que abarca todo. Ahora vete ,
si voy a organizar un banquete de mañana por la tarde, necesito tiempo para prepararme. Tu
puede ser el futura reina, pero hoy simplemente eres una mujer joven en mi cocina! -Delia hizo un
gesto con Gabrielle riendo de la habitación.

Me quedé allí un rato más, con la espalda contra la pared, disfrutando de los últimos ecos
persistentes de la risa de Gabrielle. La chica era un tesoro estaba seguras y que quería hacer mi
mejor esfuerzo para aliviar las dudas que aún tenían de que la amaría para siempre.
**********

Caía la tarde en el momento en que regresamos a nuestras habitaciones privadas. Tenía que
pensar y lo hice lo mejor desde la silla de montar de un caballo. Dejé

Tenorio tomar decisiones libres, con la broca, el caballo grande, negro disfrutamos de cada
momento de su libertad. Nos golpeaban las olas del golfo, en todo momento y yo no estaba del
todo segura de quien de nosotros realmente lo disfrutaba más. Ahora, cubierta como estaba en la
sal, sudor y barro, con olor a los establos, Gabrielle no tenía más que echarme un vistazo para
saber de mi paradero.

-Me pregunté dónde estarías -, dijo mientras caminaba hacia mí.

Al llegar de puntillas, ella me besó. Me puso un brazo alrededor de su cintura, apretando su


cuerpo contra el mío y profundizar el beso. -Mmmm-, le dije, por fin alejándose de mí. -Si yo
supiera que esto iba a ser mi recepción me hubiera apresurado a volver a casa mucho antes-.

-Necesitas un baño, mi Conquistadora-, dijo Gabrielle, arrugando la nariz cuando ella sonrió.

-Es curioso-, le dije, empujándola con el brazo extendido. La parte delantera de su vestido estaba
cubierto por el barro de mi propia ropa. -Pero tú también.-

-Hmmm, ha funcionado bien para ti, ¿no?- Los ojos verdes brillaban.

-Sí, pero ahora me pregunto quién lo planeó de esta manera. Tú o yo?-

-Eso, querida Conquistadora, es una pregunta que tendrás que responder por ti misma.-

Gabrielle se separó, no sin antes darme un beso en broma. Se dirigió a la cámara de baño, de
forma rápida llegó al estado de desnudez, mientras veía su trasero bien formado desaparecer en la
otra habitación. Me eché a reír y comencé a tirar rápidamente de mis propios vestidos. Tuve la
sensación de que con esta mujer en torno esa era una pregunta que nunca iba a ser capaz de
responder.

**********
Después de un baño caliente, que era a partes iguales de lavado y salpicaduras juguetonas y una
comida caliente, Gabrielle y yo estábamos muy contentas con solo dormir el resto de la noche.
Vestida sólo con nuestras batas , nos mantuvimos a nosotros mismos cálidas estirándonos sobre
una pila de pieles suave que colocamos delante de la chimenea. El fuego, una pequeña cantidad
de vino y el cuerpo de Gabrielle fueron suficientes para calmar mí en un estado de somnolencia
de la relajación.

Me acosté con mi cabeza en el regazo de Gabrielle, con los dedos lentamente masajear la parte de
atrás de mi cuello, deslizándolos a través de mi pelo oscuro, las yemas de los dedos de venir a
descansar suavemente a lo largo de mi sien. Ella repitió el procedimiento hasta que sentí que mi
cuerpo, así como mi mente, estuviera flotando en una nube de placer. Mi mente nunca dejó de
trabajar durante este tiempo y el estado fácil de mi cuerpo estaba en me animó a hablar con
Gabrielle. Su anterior conversación con Delia estaba todavía corriendo por mi mente. No debo
haber sido la única con pensamientos fuertes en mi mente, porque oí la voz de Gabrielle al
unísono con el mío.

-¿Gabrielle?-

-¿Xena?-

Las dos se rió entre dientes y por supuesto, insistió en que la otra comenzara.

-Por favor, primero,- logré convencerla.

-Yo ... yo ... me cuentas acerca de Solan?- Gabrielle balbuceó la pregunta.

Su actitud me hizo detener a preguntarse si eso era realmente la cuestión, cuando se disponía a
preguntar. Yo le había prometido, sin embargo, por lo que seguirá gravitando en sus brazos, un
lugar que me sentía más segura por el camino, y comencé a hablarle de mi vida en ese momento.

Le dije a Gabrielle de Xena, el Señora de la guerra, y de mi búsqueda por el poder. Sé que leyó la
mayoría de los rollos en mi oficina, algunos muchas veces, pero también sabía que los escritos de
mi vida no decían nada de mí, sólo mis acciones. Ni se describe lo que sentí en ese momento o mis
motivaciones para todo lo que ocurrió. De hecho, Gabrielle iba a ser la primera persona en
aprender lo que me hizo una Conquistadora. No desde el exterior, anotando todos mis
movimientos, pero al escribir las palabras que mejor describen todo lo que yo pensaba y sentía en
esos primeros años.
Le dije que mi búsqueda por el poder me condujo hacia una bruja llamada Alti y cómo ella me usó
para su propio beneficio, sin embargo, vio en sus visiones mi destino. Fue Alti que predijo que se
convertiría en la Destructora de Naciones y por un precio, me prometió que podía llevar a ese
futuro. Cuando le dije a Gabrielle que Alti sólo tenía un precio, estoy bastante segura de que mi
joven amante espera que diga, sangre. Tanta sangre y de tantos.

Le expliqué que yo todavía tenía una conciencia en ese entonces. Oh, todavía me hizo lo que la
bruja le pidió, incluso exigía, pero por la noche, empecé a tener pesadillas. Las amazonas... sobre
todo las amazonas, pero yo no le dije a Gabrielle acerca de ellas. A día de hoy, yo no podía
soportar decir esas palabras en voz alta. He destruido, matado y tomado ... todo. Cualquier
persona o cosa que se interpusiera en mi camino, entre mi destino manifiesto, y yo, aplastado bajo
mis pies.

Le hablé de la batalla de Corinto entre los ejércitos bajo mi mando y los Centauros. Que necesitaba
poseer la piedra Ixión, un icono atesorado, para completar la profecía de Alti. Le expliqué acerca
Borias y cómo me encontraba embarazada de Solan. Fue en este punto de mi historia que yo podía
sentir mi corazón cada vez más pesado. A menudo me preguntaba qué habría sucedido en ese día
si hubiera dejado mi búsqueda sólo un día antes, lo que mi vida hubiera sido si Borias hubiera
vivido. No iba a ser y la especulación no tenía sentido.

Sentí el cuerpo de Gabrielle se ponía tensos y detuve en mi relato. Cerré los ojos y espere. ¿Cómo
me sentiría si Gabrielle me estuviera contando la historia de su vida con otro amante? Yo respiré
hondo y sentí el curso de los celos a través de mí misma, pues ella debe estar experimentando
ahora. Ella tenía el derecho de pedir y yo esperamos darle esa oportunidad.

-¿Estabas tú enamorada de él?- -Preguntó Gabrielle.

Le explique pacientemente que nunca amé a Borias y una inspección más cercana y una
retrospectiva, sus sentimientos hacia mí eran tan equivocados. ¿Qué clase de hombre podría
haberme amado en ese entonces? Yo era una despiadada, poseída y asesina. Si Borias de verdad
sintió algo el amor de esa mujer, no estaba viendo el verdadero yo. Ella estaba allí, pero tendrían
que pasar muchas temporadas más para que ella surja.

Yo continué mi relato, narrando de mis relaciones con los Centauros, lo que yo conocía en el
momento en relación con la muerte de Borias y finalmente, de Solan.

-Recuerdo como si hubiera sucedido esta mañana que caminaba por el claro, Kaleipus allí de pie,
dispuesto a reducirme a la menor provocación Recuerdo haber pensado en el fondo de mi mente.
¿Me pregunto si él me va a matar y si lo hace, si es que va a matar a mi hijo también? todavía tenía
un montón de sangre y calambres, a pesar de la flor Santra Satrina me dio, así que estaba un poco
debilitadas, además de que acababa de alimentar a Solan y mis pechos dolían cuando la tela de la
túnica se frotaba sobre ellos. -

De repente me di cuenta de que las lágrimas corrían por mis ojos mientras yo sostenía mi cabeza
en el regazo de Gabrielle. Sus manos me secaron las lágrimas y se echó hacia atrás el cabello que
caía sobre mi cara. El toque suave y tierno de mi amante, simplemente con ese toque pude llorar
mucho más difícil. Me atraganté con las palabras y termine de contarle lo que pasó en ese claro.

-Alto ahí, Xena!-

-Tienes mi mensaje. Sólo quiero hablarcontigo-.

-¿Como lo hacías antes cuando trataste de matarme? No importa, no te vas a quedar la Piedra de
Ixión. Borias, el amigo de los centauros, nos ha dicho todo. Se encontró su cuerpo en tu campo,
pero su leyenda vivirá para siempre con nuestro pueblo.

Llévate a este niño. Él es mi hijo... el hijo de Borias. Si él se queda conmigo, se convertirá en un


objetivo para todos los que me aborrecen... va a aprender cosas que un niño no debe saber. Va a
ser como... yo. Por favor...

El hijo de Borias serán reconocido como el mío ...

-Yo no había llorado en estaciones ... no desde que yo era un niña, pero lloré cuando me alejé de
aquel claro. Lloré por algo que yo hubiera arruinado o muerto en algún momento. Me encontré
con que tan inquietante. Lo más curioso fue cuando me fui, yo podía sentir la tirantez en el pecho,
como si aun se estuviera alimentando. Supongo que piensas que es algo tan estúpido para decir: -
me atraganté por completo en esas últimas palabras y sentía Gabrielle abrazándome mas fuerte.
Fue entonces cuando mi cuerpo decidió rebelarse y me puse a llorar en serio, incapaz de contener
los sollozos que sacudidas de mi cuerpo.

Sentí como si hubiera llorado durante días, cuando en realidad tal vez fueron dos marcas de vela.
Me sentía vacía de una manera, pero mejor, es sorprendente.

Esta fue quizás la pregunta más ridícula que jamás haría a Gabrielle, pero tuve que correr el riesgo
de parecer como una tonta que preguntarle por qué era eso.

Ella me besó y me abrazó más apretado y me hundí en su abrazo engañosamente fuerte.


-Xena, lo has estado llevando dentro de ti, sin decirle a nadie, al menos no en la manera que tú me
acaba de decirlo, durante más de veinte temporadas. Decir las palabras en voz alta es una forma
de dejarlas ir, llorar por nuestro pasado se una forma de liberación -.

Me volví en sus brazos y miré a los ojos verdes de los bosques. Gabrielle me besó en la frente y
aparto el cabello humedecido por sudor de mi cara.

-La gente piensa que es mucho más fácil permanecer en silencio acerca de las cosas, que están
siendo fuerte en tu silencio. No se dan cuenta que se necesita más fuerza para dejar ir el dolor que
lo hace para aferrarse a él. Tú has albergado el dolor dentro de ti tanto tiempo que casi parecía
normal, o natural, a vivir con ella. Ahora que el dolor es libre, tu corazón recordara lo que se siente
estar sin él, recordara que se sentía mucho mejor.

Extendí la mano para acariciarle la mejilla con la punta de mis dedos. -¿Cómo llegaste a ser tan
sabia, tan amorosa, después de todo lo que has pasado?-

Ella me ofreció una sonrisa agridulce a través de sus lágrimas. -Nunca Atenea me dio más de lo
que podía soportar a la vez. Roció las estaciones con la gente que realmente se preocupaba por
mí, las personas que ofrecieron amistad. ¿Por qué estás llorando otra vez, amor?- -Preguntó
Gabrielle por una con una nueva oleada de lágrimas derramadas en mis mejillas.

-Tu ha tenido tan poco en tu vida...-

-Pero tengo mucho este momento-, sonrió hacia mí, lo admito, me hizo sonreír también.

-¿Tú, Gabrielle? Todo esto,- me lanzó los ojos por la habitación, -es esto lo que quieres, yo soy lo
que quieres?-

-Oh, Xena,- tomó Gabrielle mi cara con ambas manos y me besó profundamente.

-Tú no eres lo que yo quiero, eres lo que he soñado.-

Ella se apoderó de mis manos entre las suyas y la apretó con fuerza. -¿Soy yo lo que quieres, Xena
... a amar de verdad para siempre? Yo sé que has amado tantas veces antes de mí ...-

Sin levantar la vista, me apoderé de una de las pequeñas manos de Gabrielle y me lo llevé a los
labios. Le besé suavemente la palma de la mano y mantuvo sus dedos contra mi mejilla. Sentí la
adrenalina bombear a través de mis venas como si me estuviera preparando para la batalla.
Tragué saliva y respiró hondo. -Tú eres todo lo que he deseado siempre. Nunca supe cómo amar a
nadie antes de que tú llegaras a mi vida, Gabrielle-.

**********

-Es tan tranquilo ahora. ¿Seguro que se sienta mejor?- -Preguntó Gabrielle.

¿Cómo podía decirle que me sentía una tonta? ¿Se piensan mal de mí por ser humano y no el
Conquistadora? Tuve que empezar a mejorar esto, yo simplemente tenía que hacerlo.
Mentalmente apreté los dientes y se metió pulgadas

-Me siento una tonta-, admití.

Gabrielle me miró realmente sorprendida. –Te sientes estúpida por haber revelado sus
sentimientos a mí?-

-Bueno ... yo ... me hace sentir débil-, murmuré inaudible.

-¿Qué?-

-Débil-, respondí en voz alta. -Me hace sentir ... débil.-

-Xena-, dijo Gabrielle paso a sentarse en derecha. -Tú eres la mujer más fuerte que el mundo haya
conocido-.

-Sí, pero ellos no me ven como tú. Yo no dejo que me vean ... vulnerable.-

-Pero dejaste que te viera de esa manera. Desde el primer momento .-

-Yo lo sé y todavía no sé por qué. Salvo que sentí desde el principio que nunca lo usaría en mi
contra, nunca me harías daño. Otros... la gente utiliza lo que saben de ti, Gabrielle. Van a utilizar
sus palabras o tus secretos para lastimar o destruir. Supongo que por eso el secreto están natural
en mí. -

Gabrielle se inclinó de nuevo cuando me senté a su lado y me besó en la mejilla. –

Tu no tiene que guardar mas secreto, Xena. Te prometo que nunca dejaré que nadie te lastime.-
Se veía tan sincera, incluso le dedicó en su objetivo de que no podía dejar de sonreír. Esas pocas
palabras dichas y de repente desapareció mi preocupación y el dolor en mi corazón ya no estaba.
Esta pequeña niña va a proteger a la Conquistadora del mundo conocido. Me divertía, pero me
tocó profundamente.

-Tu me va a proteger, ¿eh?- Le sonreí.

Ella me miró con una expresión tímida, al darse cuenta ahora cómo sonaba su declaración. No
afectó su intención sin embargo, especialmente a mi corazón.

-Voy a recordar que están detrás de tu la próxima vez,pequeña.- Sonreí.

-Yo podría protégete si tú me enseñas cómo usar un arma-, dijo abruptamente.

-¿Si yo qué?- Le dije un poco más fuerte.

-Bueno, yo sólo pensaba que --

-¿Y qué tipo de arma quieres, si yo fuera tuviera la inclinación a darte instrucciones?- Le
interrumpí.

De repente se me ocurrió que Gabrielle estaba cambiando de tantas maneras como yo y era una
mujer fuerte a mí misma, yo no tenía ningún deseo que mi futura pareja fuera una persona que
sea impotente ante el peligro. No sé por qué este pensamiento me llamó la atención la forma en
que lo hizo, pero ahí lo tienen.

-¿Yo -.? No sé Xena, ¿qué tipo de armas están ahí- -Preguntó Gabrielle en serio.

Me reí mucho y fuerte, envolviendo mis brazos alrededor de la pequeña mujer. -Yo no me estoy
riendo de ti, pequeña. Me río de mí misma. Tú me recuerdas que me he tomado demasiado en
serio durante mucho tiempo. Sinceramente, creo-, se inclinó, pellizcando juguetonamente en el
cuello -, que ciertamente he conocido a mi igual en ti, Gabrielle -.

Ella se rió y regresó mis besos juguetones hasta que ya no podía sacar las manos de su cuerpo. La
cogí en brazos y me dirigí hacia el dormitorio.
-Espera, Xena. ¿Qué hay de Solan?-

-Va a conseguir su propia muchacha-, murmuré en contra de la suave piel de su pecho.

-Oh, Xena, que se siente ... Quiero decir, no debe asegurarse de que está cómodo?-

Me detuve de pronto, cerrando la pesada puerta de madera de nuestro dormitorio con el pie. -
Gabrielle, ¿realmente crees que la edad de Solan, visitando Corinto por primera vez, está listo para
ser metido en la cama a esta hora?-

-Oh-, contestó Gabrielle.

-Además, le dije a Atrio que mantuviera un ojo sobre él. Ahora, mi amor ... ¿dónde estaba?-

**********

Compartir sus respuestas verbales al placer todavía puede haber sido nuevo a Gabrielle, pero su
conocimiento de la física estaba más allá de lo que la mayoría de los amantes se podía esperar. Su
sabiduría de todas las cosas sensuales, junto con mi pasión por ella, le dio la posibilidad de llevar
mi cuerpo a la cima del éxtasis en pocos momentos. Durante mucho tiempo, me preguntaba si
Gabrielle sabía de su poder sobre mí en esta área de nuestras vidas. Ahora, tengo que sonreír a mi
arrogancia. Dioses, por supuesto que sabe. Es lo que hacia , lo que estaba entrenada para hacer, y
tan buen guerrero como yo, que es el talento de mi amante de mi Gabrielle.

¿Sabe de su poder? Al verla ahora como ella empuja mi espalda contra la cama y empuja mas allá
de mí, me ordena que la vea, tiene que saber que ella es muy consciente. La joven que se sonroja
en público, a la más mínima mención del placer físico que compartimos en nuestros momentos
privados, toma el mando como si estuviera en el escenario. Ella crece confiada en su capacidad,
cuando estamos solas y esta actriz, interpretando el papel de mi seductora, me fascina.

Desliza la túnica de mi cuerpo, entonces se mueve hacia atrás a una esquina de la cama grande, y
se encoge de hombros la bata cae. Ella se acomoda en un montón de almohadas allí y ahora me
pregunto si ella los puso allí antes, ha planificado una noche para nosotras dos. Me muevo a
tocarla, pero está claro para mí que no vamos a estar jugando el juego a mi manera esta noche.

-No tocar, mi amor, sólo mirar ...-


-¿Estoy siendo castigada, entonces?- Le susurró. Estiré mi cuerpo siempre hacia fuera,
apoyándome en el codo doblado y la cabeza apoyada en la palma de mi mano.

-Creo que vas a disfrutar de esto mucho-, dijo Gabrielle en voz baja. -Tal vez vamos a guardarlo
para otro momento.-

Tragué saliva en su respuesta audaz, no lo duda por un momento.

- Pasaste toda la tarde lejos de mí, Conquistadora-, reprendió con suavidad-.

Sonreí, no a su advertencia y no en su uso de mi título. Gabrielle tiende a utilizar la palabra como


una especie de cariño cuando estamos solas y ella está en un estado de ánimo sobre todo
jugueton.

-Tu pareces muy satisfecha contigo misma. Tal vez disfrutes más de la compañía de tu caballo que
de la mía?-

-Bueno, él es una montura con mucho talento.- Esta vez las dos nos sonreimos y me alegré de ver
que ella capto el doble sentido.

Los ojos de Gabrielle se pusieron de un verde profundo y me di cuenta que ella mantenía sus
piernas juntas, con cuidado de no revelar demasiado a mis ojos errantes. Ella se coloca de modo
de estar recostada contra los cojines que estan detrás de ella, inclinándose ligeramente hacia un
lado. Ella refleja mi postura, apoyando la cabeza en la mano. Deslizó la otra mano a lo largo de la
longitud de la pierna, apoyándola en su estómago. Su pulgar siguió yendo y viniendo sobre la piel
de allí, con los dedos tocando ligeramente a lo largo de su montículo de cabello.

Me miró con una sonrisa divertida, mi joven amante trató de seducirme con caricias
cuidadosamente colocadas a su propio cuerpo. Lo admito, el calor dentro de mi cuerpo se elevaba
a un nivel bastante alto viendo Gabrielle se burla, pero yo nunca he sido una esclava de mis deseos
y no estaba cerca de perder mi control habitual.

Sin querer admitir mi derroto y conociendo mi libido mejor que yo, Gabrielle continuo las
acciones de su mano, nunca la libere mi mirada. No tenía idea de lo cerca que estaba a la derrota,
pero debería haber sospechado por la mirada pícara que brillaba en los ojos verdes que se fijaban
en mí.

Gabrielle se llevó el dedo índice a la boca, corriendo el final a lo largo de su labio inferior. Vi como
la punta desapareció dentro de su boca, para reaparecer un momento después, muy húmedo. Me
guio con los ojos a seguir el dedo que se abrió paso lentamente por el pecho para rodear un
pezón rosa pálido, la carne se erizo bajo su tacto. Admito que retuve el aliento cuando centré
toda mi atención de su dedo, sus perezosos círculos alrededor del nudo cada vez más endurecido
de la carne. Llevo el pulgar en marcha y empezó a acariciar la punta alargada. Desplazo el pezón
entre el pulgar y el dedo índice, Gabriele se sujeta firmemente la punta dura, tirando hacia afuera,
al mismo tiempo. Ella inclinó la cabeza ligeramente hacia atrás y gimió.

Dioses, lo que me está haciendo y todo ello sin tocarme. Gabrielle se había entrenado la mitad de
su vida para no sentir placer por las acciones que realiza con sus amos ilegales, no expresaba ni un
sonido en su tarea. Por lo tanto, escuchar a mi joven amante era un placer exquisito, de los cuales
nunca me cansaba. Si yo creyera que iba a tener el control durante mucho más tiempo, pronto
demostró ser un tonto. Gabrielle continuó la exploración sensual de sus pechos, pasando de uno a
otro, su lengua de vez en cuando llegar a deslizarse a lo largo de su labio superior, sabiendo que
mis ojos estaban fijos en ella. Sus pequeñas gemidos y quejidos me hicieron retorcer
incómodamente, tratando de encontrar una posición en la que podía ocultar la capa evidente
emoción el interior de mis muslos.

-Xena, no sabes lo emocionada que me pone ... que me mires que me toco.-

Sólo podía mirar mientras su mano se movió más bajo, con los dedos mismos dando vueltas
dentro de los rizos de oro entre sus piernas. Me quedé en silencio, mi atención completamente
obsesionada con la mano.

-¿Te gusta mucho, ¿no es así , Xena?-

Traté de hablar, de asentir con la cabeza, para responder con un signo inteligible que en alguna
forma se tomaría como un estímulo para continuar. Dioses de la alto, juro que yo abrir mi boca
para hablar, pero ningún sonido brotó.

Esa fue mi perdición.

Gabrielle sonrió entonces y me di cuenta de la expresión que había utilizado la sonrisa salvaje en
más de una ocasión. Esa sonrisa venía de la creencia de que no importa las acciones de uno,
perder no era una posibilidad. Ahora, yo estoy aquí tendida, mientras que mi amante con más
talento me sonríe con esa sonrisa a mí, hay los planes de los dioses, saben los términos de mi
entrega.

-Me gusta pensar en ti cuando me toco así,- arrastrando las palabras. -¿Sabes lo que me imagino
que me estás haciendo?-

Vi sus dedos se mueven más entre las piernas, que ella aún no había entreabiertos.

-¿Xena?- Gabrielle habló más fuerte, con lo que mis ojos de ella en el pasado. -¿Sabes lo que
pienso cuando me estoy tocando el pelo así?-

Seguía en silencio. Encontrándome incapaz de expresar verbalmente mi respuesta, simplemente


negué con la cabeza en respuesta.

Ella sonrió de nuevo.

-Pienso en ti y en tu lengua increíble. Siempre pienso en la última vez que me lo hiciste, cómo se
sentía tu lengua en mi piel, las burlas de mi clítoris ... muy dentro de mí. Me siento tan mojada que
me observes. Tú también, ¿no es así Xena? ¿Está húmeda para mí, Xena? -

Gemí en voz bastante alta, y asentí con la cabeza. Sí, mi respiración se hizo más audible en este
punto y es cierto que mi pecho subía y bajaba mucho más rápido que antes, pero en defensa de
mi falta de control, Gabrielle estaba empezando a respirar un poco más rápido.

-Vamos a ver, Xena ... déjame ver lo mojada que tú estás para mí-, ordenó.

Creo que oí otra serie de pequeños gemidos, avergonzado por el hecho de que los sonidos
provenían de mí. Recibir órdenes de mi pequeña amante, era extrañamente fascinante y un poco
humillante, pero sobre todo muy emocionante. Yo no podía hacer más que cumplir con sus deseos
y separé las piernas, abriéndome a la mirada lasciva. Yo sabía lo que iba a ver allí, podía sentir la
humedad que emanaba de mi sexo, siente que amortiguación de rizos oscuros y alisado de mis
muslos. Gabrielle también lo vio y mi única satisfacción era de su inhalación brusca.

Gabrielle refleja mis acciones. Se volvió un poco hasta que su espalda estaba completamente
contra los cojines, liberando sus dos manos. Ella apretó las palmas de ambas manos en sus
pechos, amasándolos con firmeza, presionando los montículos de carne juntos. Las manos corrían
por su cuerpo y se unieron en el vértice de sus muslos. Usando sus manos, finalmente abrió sus
propios muslos separados, permitiendo que sus palmas para tocaran suavemente las piernas
abierta a mi escrutinio apasionado.
-Esto es lo que me haces, Xena.-

Dioses, lo que su voz se me hacen sentir. Me siento como si estuviera dando vueltas fuera de
control, llegando a ser aturdida por el sonido, la vista, el olor de ella. Vi como deslizó los dedos de
ambas manos en la humedad abundante, y yo gemía en la empatía, en el placer que experimenta,
como los dedos de una mano rozó a través de su clítoris hinchado. Sus caderas se movió
involuntariamente hacia adelante y de repente tuve que mirar hacia abajo en mi propia mano,
acariciando la carne entre las piernas por completo, sin ser consciente de ello. No fue un esfuerzo
consciente para hacerme liberar más de un lento roce de la carne, lo suficiente como para
burlarme de mi propio cuerpo.

Gabrielle me ofrece verla, mientras se abría con una sola mano, manteniendo las piernas más
separadas. Ella misma se abrió y sentí la adrenalina. Me recordó a una flor delicada, que despliega
sus pétalos se abren al sol de la mañana, los bordes de la flor de mojado con el rocío de la
mañana. Más suaves gemidos emanaba de nosotros tanto como mi mirada se quedó en los dedos
de Gabrielle. Se mantuvo completamente abierta para que yo pudiera ver todo lo que estaba
haciendo. Se expresaba verbalmente, para que yo pudiera oír todo lo que ella estaba sintiendo.
Parte de mi excitación, mi satisfacción, provenía del hecho de que ahora puede permitirse dejar de
lado los sonidos que ella pasó mucho tiempo controlando cuidadosamente. La otra parte de mi
placer es debido al conocimiento de lo que ella siente por mí ... por mi culpa. Esa conciencia que
me impulsa más alto.

Sus dedos se continuaron extendiéndose sobre su humedad y sobre la carne en rápido aumento
en la parte superior de su hendidura, rozando sus dedos a través de ella más rápidamente ahora.
Ella siguió el movimiento, obviamente, no queria renunciar al placer. Usó la mano abriéndose y se
presionando dos dedos de profundidad, en el interior, haciendo una pausa por un momento a
inclinando la cabeza hacia atrás. Un sonido gutural de satisfacción escapó de sus labios y me
olvidé de tocarme. Yo estaba usando ambas manos para apretar los puños en las mantas, me
inflamaba más allá de mis expectativas, simplemente observando y escuchándola. Podía sentir mis
caderas girando contra el toque que ya no está allí. Las acciones de Gabrielle me hacían sentir la
sensación del miembro fantasma con los placeres de mi amante a sí misma.

Mis brazos están temblando por la emoción, no estoy segura. ¿Es porque me esfuerzo para
contenerme simplemente llegar y tomar a la mujer? Estoy trabajando a favor o en la realización
de mi propia liberación? Sea lo que sea, me aferro a otro latido del corazón hasta que oigo la voz
de aliento de Gabrielle que me llama
¡Oh, dioses ... Por favor, Xena ... ¡ahora! -

Yo ni siquiera recuerdo el movimiento, pero de repente estoy acostada en la parte superior de ella
y ella está tirando de los dedos lejos de su cuerpo.

-No-, yo le suplico. –Quédate adentro.-

Ella me miró y sus ojos estaban casi negro de la dilatación de sus pupilas.

-Yo ... Xena, yo no quiero que mi liberación para ti ... la quiero debida a ti-, jadeó.

Mis dedos encontraron su camino en sus rizos de oro y tiro la cabeza hacia atrás, dejando al
descubierto su cuello con mis labios. Le besaba y chupaba la carne allí, mi mano resbalo
fácilmente dentro de los pliegues mojados mientras ella sacaba sus dedos para que los míos
tomaran su lugar. Ella gritó en la sensación y supe que era de placer, no era dolor lo que estaba
experimentando. Gemí en voz alta a mí misma cuando me frotaba a lo largo de su muslo, las
caderas por su cuenta, se centraron en una sola tarea.

Empecé poco a poco, lo que facilita los dedos y salir a un ritmo constante como lo hacía mi boca
en cada parte del cuerpo de Gabrielle que yo podía alcanzar. Mis dientes y lengua jugueteaban
con sus pezones hasta que me levante para llevar a su boca a un beso profundo, al igual que su
cuerpo se arqueó en el mío. Sus músculos se contrajeron y revoloteaban alrededor de los dedos
enterrados en su interior. Me tragué sus gritos de liberación, dejándome ir, y no creyendo que un
orgasmo tan intenso nos esté dañando en forma permanente de ninguna manera.

Llevamos a cabo uno al otro, ambas requerimos un tiempo extra para recuperarnos de la
experiencia placentera. Algún tiempo después, antes de dormir le bese la parte superior de la
cabeza y susurré.

-Si eso es lo que se tiene en cuenta el castigo, entonces no puedo esperar a ver lo que das como
recompensa.-

Gabrielle se rió con mi humor y se acurrucó más cerca de mí. -Gracias-, murmuró ella justo antes
de que se quedara profundamente dormida.

Me reí en voz alta, pero mi futura reina ya estaba dormida e inconsciente de mí desde su lugar en
el reino de Morfeo.
¿Ella, me está dando las gracias?

Atenea, yo sé que desde que conocí a Gabriela yo he rogado por la longevidad ...

Me gustaría modificar la oración anterior y añadir fuerza a la misma. Porque he aquí yo voy a dejar
viuda de mi joven reina, mientras que en la agonía de la pasión, aquí en nuestra propia cama!

Capítulo 3:

Para ser un león tanto en palabra como de obra

Gabrielle estaba nerviosa y era evidente en la sonrisa ansiosa me ofreció desde el otro lado de la
mesa. Hacía años ya que la larga mesa de banquete de madera y la sala con adornos festivos
había sido usada. Delia se superó en la preparación de la fiesta suntuosa. Me impresionó más que
ella había dispuesto a demás de los corderos asados y pavos reales. También hubo una gran
selección de platos de cereales y hortalizas, obviamente preparada sabiendo que Solan, por ser un
embajador de la Nación Centauro, era vegetariano. Yo no sabía a ciencia cierta si era o no, pero
después de haber sido criado por ellos, supuse que así era. Yo era capaz de atraer a Delia para que
se unan a nosotros en la cena.

Me recosté en mi silla, tome otro trago de oporto y otorgué una sonrisa a mi amante. Vi como
parte de la tensión dejó su rostro . Gabrielle estaba haciendo mucho esfuerzo d para mí para ser
algo que no estaba acostumbrada a ser, pero no más que yo en esta noche. Más bien irónico,
pienso para mí, Xena, la Conquistadora de intentar ser encantadora. Miro hacia arriba otra vez
para encontrar los ojos de color verde esmeralda de refilón, con una chispa de diversión. Dioses,
¿cómo sabe lo que estoy pensando? Está bien, admito a mí misma bajo el escrutinio de reproche
de Gabrielle, tal vez no un encanto. Digamos civilizada, pero incluso eso es un gran paso para mí.

Éramos un grupo bastante ecléctico, sentados alrededor de la mesa larga que era fácilmente
sesenta manos de largo. Quería Gabrielle colocada más cerca de mí, pero Delia, quien dispuso los
asientos, así como el menú, dijo que haría que mi futura reina pareciera débil. Vi la verdad en las
palabras de Delia, pero eso no significaba que tenía que disfrutarlo también. Delia siempre ha
estado ahí, sin embargo, para mí, así como Gabrielle. La mujer mayor me dejó en claro, que nos
guste o no, Gabrielle necesitaba convencer a la gente que ella ya no era una esclava. No importaba
que la joven había nacido una ciudadana libre y fue secuestrada y esclavizada ilegalmente la mitad
de su vida. La única cosa que la gente vería en un primer momento sería una niña que una vez fue
esclava corporal de la Conquistadora. Delia sonrió cuando ella me dijo que sería hasta que
Gabrielle demostrara que están equivocados. Creo que ella sonrió porque de alguna manera, yo
creo que ella y yo sabíamos que Gabrielle posible podía con ello.

Por lo tanto, yo confiaba en la palabra de Delia que iba a organizar los asientos, en la recepción en
honor a Solan, para mostrar a Gabrielle en su mejor luz. Me preocupaba más por la joven de lo
que supongo era necesario, sobre todo por las formas de Gabrielle, una inteligencia considerable
y el ingenio hizo que aquellos a su alrededor se convertirse rápidamente en enamorados de ella.
Ella estaba en silencio, como era su costumbre, pero cuando hablaba era siempre después de
haber tomado el tiempo para pensar en sus palabras. Ella sonrió mucho y estaba tomando mi
consejo con respecto a las personas que buscan sus ojos. Me ayudó mucho que Delia rodeada de
Gabrielle con los que ya se consideran amigos.

Además de Delia, el capitán de mi guardia, Atrio y su esposa, Anya.

Mis asesores, algunos con sus mujeres, pero sobre todo un montón de solteros confirmados. El
resto de los invitados eran personalidades políticas, ya sea del pueblo o amigos de la Corte.

Antillius, el más joven de mis asesores parecía bastante interesado en Gabrielle. Después de algún
tiempo de verlo, me sentí incómoda en mi silla. Un sentimiento paso a través de mí, con bastante
rapidez, pero merodeaba el tiempo suficiente para que yo lo reconozca como los celos. En el
pasado, tenía una reputación de ser celosa de mis pertenencias, que incluían mujeres. Los celos a
menudo recurrían a la rabia, que por lo general conduce a la violencia. Yo estaba orgullosa de
Antillius, ya que su padre era un asesor de confianza antes de que su hijo llegara a mi corte, pero
al ver la forma en que atendía a Gabrielle cada palabra como un cachorro de perro causó un
endurecimiento en mi vientre. Me acordé de algunos de mis arrebatos más violentos y los
hombres que habían muerto o quedado mutilados sido por mi mano, todo por culpa de mis
sospechas, donde mis amantes se trate. El aire a mí alrededor se hizo pesado y sentí a la bestia
dentro de mí buscando un camino hacia la libertad. Tragué saliva y cerré los ojos por un momento,
deseando que el pasado desapareciera de delante de mi mente, tratando de empujar el monstruo
que era mi temperamento hacia abajo.

No tenía idea de cuánto tiempo había estado allí de esa manera antes de que yo sentí la suave
caricia y la envoltura de su mano alrededor de mi brazo. Abrí los ojos para ver de pie al lado de mi
silla de Gabrielle. Su cara sonriente y la manera fácil desmentía la mirada de preocupación que
irradia su mirada verde. Ella debe haber cruzado a la mesa de servir, porque tenía una jarra de
vino fresco en sus manos.

-Más vino, Mi Señora?- -preguntó ella.

Rápidamente volví mi rostro, no quería que ella viera la oscuridad estaba que estaba segura de
que mis ojos revelaban. Yo podía sentir que la persistencia, justo debajo de la superficie.

Sentí los dedos suaves tirar de la barbilla en ese entonces sentía los labios de seda en la mejilla,
todo esto cuando Gabrielle sirvió más vino en la copa, que se sentó en la mesa delante de mí. No
hacía falta más que una acción suave, cuidado de empujar a la bestia hacia abajo, mi ira irracional
derritiéndose con rapidez. No pude evitar sonreír ante la reacción repentina a las acciones de
Gabrielle. Me tomé la jarra de la mano y le pasé un brazo alrededor de su cintura, tirando de ella
hacia mí sólo un poco. La conversación en torno a nosotros nunca se redujo, pero me di cuenta de
que las dos estábamos siendo observadas.

-Yo pasaba por el asiento de mi Señora, para ir a de refrescarme, cuando me di cuenta que alguien
había sido negligente en el llenado de la copa.- Gabrielle me explica en una voz clara para los que
nos rodean la escuchen.

Esperaba que mi expresión fuera a transmitir todo el amor y la gratitud que sentí en ese momento
para esta mujer pequeña. Ya no era mi esclava de cuerpo y sin embargo su preocupación por
completo apareció centrada en mí, para mí. Tuve una extraña sensación de que esta mujer podría
salvarme de mí misma.

Le sonreí de nuevo, apretándole la mano con ternura. -Está bien. Yo estoy bien-, le aseguré.

Gabrielle se agachó y me tomó completamente por sorpresa. Expresando mi devoción por mi


futura reina era una cosa, pero las demostraciones públicas de afecto eran algo que yo no había
experimentado en muchas temporadas. Los labios de Gabrielle presionaban suavemente contra
los míos y en ese momento me di cuenta de que había una diferencia entre el afecto plantean
Gabrielle y yo estábamos compartiendo ahora y las exhibiciones vergonzosas en las que
participaría una mujer más joven. Me sorprendió y despertó al instante en su audacia. La mejor
parte fue que no había nada vergonzoso en nuestras acciones. Éramos dos personas enamoradas
y fue una de las primeras veces en mi vida, que pensé que aceptable para el pueblo ver a la
Conquistadora en esa forma.

Me miró con una sonrisa divertida cuando ella se alejó de mí y se dirigió a la sala de banquetes.
Cuando volví mis ojos hacia la mesa me encontré directamente en el resplandor de ira Solan. Es
un momento me sorprendió al ver la mirada vehemente que venía de mi hijo, pero en un
momento cerré los ojos, volvió su atención a una conversación con Terillus, uno de mis asesores
de alto nivel. Yo, literalmente, sacudió la cabeza, preguntándome si no me hubiera imaginado
todo el intercambio. Solan se volvió hacia mí una vez más, pero esta vez su mirada era más
impasible y vítreo en cierta medida de la cantidad de alcohol que consume. Una leve sensación de
inquietud se apoderó de mí al pensar en la mirada, que me podía haber imaginado. Me
preguntaba lo que podría causar que Solan mirara de esa manera, sin conocerme , como a mi
verdadera identidad. Yo descarte cualquier subterfugio como la paranoia de mi parte y me volvi a
escuchar a los músicos y las anécdotas más divertidas de la policía aldea.

Apéndice al manuscrito la Señora Conquistadora: Pergamino independiente

Alta en Xena, la presencia de la Señora Conquistadora por la reina Gabrielle de Potidea


Ella amablemente le da la pluma para mí, como creo que es importante interponer en este
momento de su historia. Es cierto, he mantenido mi propio diario, ya que casi el primer día me
encontré con Xena. Creo que si sus historias han de ser completas y precisas a continuación, la
adición de estos pergaminos adicionales explicara varios de los eventos que sucedieron en el
tiempo.

Hago esto de vez en cuando. Vuelvo a sacar un pergamino su caso,para volver a vivirlo, ya que
fueron las experiencias que han dado forma a nuestras vidas.

Cuando me encuentro con un área que creo tiene que ser más profunda la explicación, empiezo
mi lado de la historia en un pergamino por separado. Entonces, Xena junta los extremos de los
dos pergaminos, un poco de cera caliente y el gran anillo que lleva su cara.

El anillo es demasiado grande y pesado para que se lo ponga a Xena, e incluso lo lleva cuando viaja
o en comisión de servicio. Recuerdo el momento en que lo puso en mi mano, pensando que su
propia muerte estaba cerca ... pero supongo que es una historia para otro momento.

Ella me interrumpe con el tamborileo de sus dedos sobre el escritorio de madera. De pronto me
siento arrepentida porque sé que ella tiene la extraña habilidad de leer al revés y ha estado
leyendo lo que he estado escribiendo. Ella me pregunta si se debe simplemente déjame terminar
todos sus cuentos, que me decía que el lector no ha llegado a esa parte en esta historia todavía y
si hablo del anillo que voy a darlo todo por la borda. No puedo dejar de sonreír, ella puede ser
como un niño caprichoso, a veces, con puchero y todo. Otro gesto de impaciencia y sé que
necesito continuar. Mi Señora ie bella sufre mis impertinencias, pero incluso su control tiene sus
limitaciones.

Estos son mis recuerdos de los acontecimientos que rodearon la noche de la recepción de Solan.
Sé que puedo ser acusada de falso testimonio, mi guardia personal, el Comandante Atrio, prestará
juramento de la veracidad de mi testimonio.

Vi la oscuridad llenan los ojos y se preparó apenas para él. En un momento ella estaba bebiendo su
oporto y tranquilizar a mí con su hermosa sonrisa. Al momento siguiente, miré hacia arriba y al
igual que una repentina tormenta de verano, la luz desapareció y el monstruo al que ella se
refiere como la bestia trató de hacer su camino más allá de sus defensas. Rápidamente seguí la
dirección de su mirada con la esperanza de intervenir en nombre del alma desafortunada que
había provocado la ira de Xena sin darse cuenta. Me cortó la respiración cuando me di cuenta que
me estaba mirando, pero no sólo a mí, su mirada se mantiene

vacilante entre Antillius y yo.

Yo sé que Xena ha cambiado mucho de su antiguo ser, pero el miedo que sentí cuando ella niveló
esa mirada de dolor en mi dirección, me recordó esa noche, cuando la mujer conocida sólo como
al Conquistadora, estaba delante de mí me eligió como la suya. Cuando cerró los ojos, comprendí
que esto no sería la última vez que yo tendría que desafiar a este lado alternativo de su
personalidad. Yo respiré hondo y se acerque a la mujer que amaba.
**********

Después de salpicar la cara con agua fría de la fuente de mármol, me levanté y examiné mi reflejo
en el espejo. Sonreí a la imagen mirando hacia mí. Yo estaba feliz y segura, siendo esto último algo
que sentía un poco más de cada día. En esta noche, me volví contra el demonio que residía dentro
de mi amante. Luché contra la bestia, no con una espada, sino con compasión y amor. Parecía tan
natural llegar a Xena en esa forma. Ella anda pretendiendo que no tiene emociones, que es cruel,
cuando no podía estar más lejos de la verdad.

Oírla decir, que no tiene corazón y nunca lo tuvo . Por el contrario, creo que ella siente
demasiado. Creo que siente tantas cosas, y siendo incapaz de expresar todas estas emociones, se
pincha. Su rabia y su ira son muy reales. He estado en el extremo receptor de la parte física de la
perdida de estribos de Xena. Puede parecer extraño para algunos, pero siempre he entendido su
incapacidad para expresar este lado de sí misma. Algún día tal vez voy a ser capaz de convencerla a
ella que hay pocas veces en que siento que es absolutamente necesario oírle decir las palabras.
Sus ojos, en sus ojos siempre veo la verdad que está escrita en su corazón. En esos ojos, puedo oír
las palabras que ella cree de verdad, sin embargo, que su voz no puede pronunciar.

Me siento mejor, más fresca, aunque sólo sea por el hecho de que yo era capaz de escapar a la
atención de todos los ojos que habían sido puestos en mí toda la noche, a la expectativa ,
esperando a que yo cometa un error. Xena y Delia tanto explicó que este sería el caso. Xena se
mostró incómoda por tener que ponerme en esa posición y en esta noche, me siento segura de
que si le pidiera que ceda su imperio para que yo no tuviera que tomar la vida de una reina,
Xena seriamente estudiaría la posibilidad de hacerlo. Me río entre dientes en silencio de mí
misma. Mañana, por supuesto, me voy a sentir de manera diferente. Mañana volverá a ser
Gabrielle y los miedos e inseguridades que se han arraigado en mí durante los últimos diez
estaciones estarán separados de mí una vez más. Esta noche, sin embargo, estoy flotando en
confianza. Es un sentimiento muy parecido al estado de ánimo que he visto producir al opio en
algunos de los hombres que me poseía en el pasado. Era una sensación de euforia que les dio una
cierta cantidad de confianza, que en realidad no poseen realmente. Mis propias reflexiones fueron
tal vez la razón por la que fui llevada inconscientemente mientras caminaba por el pasillo a
oscuras de nuevo a la sala del banquete.

-Si no es así Señora, Gabrielle-.

Solan se quedó allí, apoyado contra la pared de piedra, estaba segura con el fin de que le ayudara
a permanecer pie. Había consumido una gran cantidad de vino, pero no era la razón de su
temperamento. Me detuve y me quedé allí, arqueando una ceja en su dirección. Yo no estaba
dispuesta a bajar la cabeza ante este niño. Incluso en el modo en que dijo mi nombre, yo podía
escuchar la entonación burlona. Es cierto que Xena deja mucho que desear en la manera de las
habilidades sociales, pero creo que si se había planteado el niño, no se habría convertido en un
niño mimado. Fue una temporada o dos años mayor que yo, pero su forma era tanto la de un niño
de mal humor que yo simplemente no podía pensar en él como un hombre joven.
Él me hizo enojado yme puso de mal humor, pero cuando alcancé a ver la mirada en sus ojos,
sentí miedo. Seguramente, él era consciente de que una acción de este tipo podría costarle la vida.
No tenía ninguna duda que, dada la naturaleza posesiva de Xena ,si Solan me hiciera daño de
alguna manera, él pagaría con fuerza por sus acciones. Tal vez era lo que quería. ¿Podría ser lo
suficientemente arrogante, tan tonto como para siquiera considerar superar a Xena en un desafío?
Vi como se me acercó y me di cuenta que nada de lo anterior aplica. Solan no estaba tan borracho
que su buen juicio le había dejado por completo.

-Por lo tanto, la puta de la Conquistadora... oh, perdón, quiero decir, prometida-, sonrió.

Él llevó a cabo un brazo a la pared para no caerse. Él estaba lo suficientemente cerca de mí para
sentir el olor del alcohol que se aferraba a su piel y la ropa. Me sacudí las visiones de mi pasado
que el olor inducido. Yo había estado en esta posición muchas veces antes, los borrachos que se
sentían poderosos mediante la adopción de la única cosa que una mujer llamó suya.

Solan me acercó y le di una palmada con facilidad en las manos de inmediato. Pensé en la
aprobación, autorización, incluso de comandos que Xena me dio en un momento para protegerme
de otro contacto. Cuando llegó de nuevo, con una mano me agarró con fuerza alrededor de un
brazo, la otra mano agarrando más o menos en mi pecho, me golpeó con fuerza suficiente para
causar que soltase a su presa, retrocediendo un paso. Él pareció sorprendido por un momento,
pero luego sonrió, y una sonrisa como la que por lo general significaba que él estaba
acostumbrado a sus mujeres se defendieran . Ese pensamiento me asustó.

-Solan, piensa en lo que estás haciendo-, intenté que razonar con él.

-Oh, he pensado en ello,- Me miró de reojo él. -He oído que eras de las mejores y por los sonidos
que oía cuando pasaba por las habitaciones de la Conquistadora anoche, yo apuesto a que eso es
cierto.-

Se abalanzó hacia mí de repente, moviendo tan rápido que no tuve tiempo de defenderme. En un
momento apareció casi sin poder ponerse de pie y luego al siguiente momento me cogió en sus
manos fuertes, que yo había considerado tontamente demasiado borracho para reunir. Pensé en
ese momento, que un grito traería a Xena. Yo no estaba tan lejos de la sala de banquetes y creo
que me sorprende, teniendo en cuenta que curso de acción fue la primera cosa que surgió en mi
cerebro. En el pasado, el miedo, la ira y la ansiedad se combinaron para que me congelara en mi
lugar y me limitara a aceptar mi destino como uno de los más débiles en la vida que los fuertes se
salieron con la suya.

Tomé una respiración profunda, llenando mis pulmones para el sonido que nunca llegaría. Sentí mi
cuerpo empujado hacia adelante cuando yo sentía el cuerpo Solan se sacudió hacia atrás. Me
volví rápidamente, esperando para ver a Xena como mi salvadora. Sensación repentina de mi
libertad, yo inmediatamente pensé que tal vez debería limitar Xena de una acción que podría
arrepentirse más tarde. Por mucho que lo detestara a Solan, él era el hijo de mi amante. Me volví
justo a tiempo para ver a un puño muy grande conectar con el lado de la cabeza de Solan. Él cayó
al suelo después del golpe en su cabeza y me dieo una sacudida eléctrica y me encontré cara a
cara con Atrio, el capitán de las tropas de Xena.

-¿Estás bien?- -preguntó y yo asentí con la cabeza.

Atrio me tocó el hombro con una mano suave y la acción me conmovió. Para un guerrero, era un
hombre muy sensible. La mujer con la que Atrio iba a casarse era Anya, mi mejor amiga. A
menudo confió en mí, diciéndome que las historias de horror y de angustia que Atrio había visto
en los últimos años, como un guerrero lado de la Conquistadora. Anya dice que la desesperación
puede cambiar a un hombre. Ella estaba feliz de cambió para mejor.

Ahora miró a los ojos amables del hombre que actuaba tanto como me imaginaba lo haría mi
propio padre o sería incluso un hermano.

-Bueno, chico Centauro aquí no andarás molestando a las mujeres jóvenes después de que la
Conquistadora se entere!- -siseó.

-No lo puede saber, Xena!- -Exclamé.

Reconocí el sonido del miedo en mi propia voz, tal y como Atrio claro que sí. Me miró por un
momento antes de volver a hablar.

-¿Este muchacho puso un hechizo en ti, Gabrielle? ¿Sabe, tiene tu alguna idea de lo que la
Conquistadora nos va a hacer a nosotros dos si etera de lo que sucedió aquí, y no se lo dices?-

-Tengo la intención de decirle, Atrio. Te lo juro, pero por la mañana. Tú y yo sabemos lo que es
como después de una noche de juerga en su vientre. Tu sabes su temperamento mejor que yo y
me temo que pueda matar Solan si le decimos a ella esta noche. Sin embargo, en la mañana, se
pueden ofrecer cierta indulgencia. -

-Si tu piensa que ella tiene la disposición de una arpía cuando esta bebiendo, sólo tiene que
esperar hasta la mañana cuando está amamantando un dolor de cabeza-, dijo el Atrio, casi como
para sí mismo. Se volvió para mirar al muchacho caído, desplomado en la esquina,
sorprendiéndome con su siguiente pregunta. -Gabrielle, ¿hay alguna razón por la que debe temer
a una cita entre tú y este chico?-
-Por supuesto que no!- Yo le respondí con indignación tanto como pude.

-Hay algo, sin embargo, no es así? ¿Algo que no me estás diciendo?-

Yo no quería mentir al hombre que me había protegido de daños incontables veces desde que nos
habíamos conocido el uno al otro, pero me negué a traicionar la confianza de Xena al revelar la
verdadera naturaleza de su relación con Solan. Miré hacia arriba, directamente a los ojos. -Sí, hay,
pero por favor, no me pregunten por la respuesta, porque no puedo dártela.-

-Y vas a proteger a la Conquistadora con este secreto?-

Asentí con la cabeza otra vez. Atrio miró Solan y luego a mí, y de repente me pregunté si él sabía,
si después de todas las temporadas que cabalgaban con Xena, si alguna vez lo sospechaba.

-Pero, ya se lo dirás en la mañana?- -preguntó él, con dudas.

-Te lo prometo.-

-Bueno, tú has mantenido más de un secreto sobre Anya y yo. Supongo que podemos mantener
uno por ti, especialmente si se trata sólo- hasta mañana -.

-Guardia!- Atrio gritó, pero no tan fuerte como para llamar la atención de los soldados de pie
delante de la entrada a la sala del banquete.

Me di cuenta entonces, y no tontamente, debo añadir, que no había guardias en todo acerca de
este primer piso del palacio. Un buen grito habría llevado a docenas de ellos en mi ayuda. Me
miraba como el capitán dirigió a un joven para conseguir a alguien para ayudarle, a continuación, a
depositar el Solan inconsciente de forma segura en sus habitaciones.

-¿Dónde está el teniente?- Atrio gruñó el segundo soldado joven que vino a ayudar a su
compañero.

-Él es ... uhm, que está en el hall de entrada en la esquina de la sala del banquete, C-El Capitán-,
balbuceó. La mirada de la joven parpadeó entre el Atrio y yo, y pensé que obvio que él estaba
nervioso por el hecho de que el capitán de las tropas estaba de pie delante de él.
-Por favor, ven conmigo, señora-, dijo el Atrio antes de dar vuelta y caminar en la dirección
indicada al soldado.

Yo no estaba completamente consciente de la tormenta que parecía estar gestándose detrás de la


conducta del capitán. A pesar de que era el mismo de siempre cortés conmigo, me di cuenta por la
forma en que apretó la mandíbula que estaba enojado por algo. Tal vez con un par de temporadas
en el camino pude haber tenido la confianza necesaria para preguntar y saber de qué se trataba y
hacia dónde vamos, pero no ha pasado mucho tiempo desde que llevaba la vida de una esclava.
He seguido el hombre de más edad obedientemente a lo largo del oscuro pasillo, caminando con
bastante rapidez para mantenerse al día con sus largas zancadas.

Doblamos una esquina, justo después de la sala del banquete, a un vestíbulo iluminado con
antorchas. Un grupo de soldados, algunos de rodillas en el suelo de piedra, se reían y bromeaban.
Un hombre se disponía a lanzar un juego de dados en el cubilete de cuero en la mano cuando él
levantó la cabeza y miró a nosotros los dos. Tenía la boca abierta y cuando los otros miembros del
grupo se volvieron a mirar en nuestra dirección, se detuvo todo el sonido y el movimiento.

-¿Quién manda aquí?-

-Yo soy el capitán. Teniente Geras, señor.-

Vi como el soldado, no ciertamente mucho mayor que yo, se incorporó a sí mismo y agarró la
empuñadura de su espada en saludo al hombre de más edad. Atrio puede haber sido el doble de la
edad del joven soldado, pero fue sin duda rápido. Extendió la mano, agarrar el teniente por el
cuello y lo arrastró más cerca de donde yo estaba.

-¿Sabe tu quién es?- Atrio obligó al joven a mirar en mi dirección.

--Sí, capitán. Ella es de la Conquistadora ...-

Se detuvo entonces, al parece inseguro en cuanto a qué decir. Se me ocurrió en ese momento que
sería un largo tiempo, si alguna vez, antes de que la gente de aquí me miraban como algo más
quela esclava de la Conquistadora. El oficial no era soldado de primera línea, sin embargo. Alcanzó
el rango de teniente en el ejército de la Conquistadora con la habilidad y la educación. Él tragó
saliva un par de veces y se han reagrupado.
-Ella es la esposa del Conquistadora del Señor-, respondió.

-Así es-, susurró Atrio, aflojar su control sobre la túnica del soldado. -Ella es Lady Gabrielle en tu
caso. Ahora, mi pregunta es ¿Qué hacia la futura reina del Imperio Griego en los pasillos sin
escolta?-

-Yo - Bueno, yo -- El joven siguió a balbucear mirando hacia la mirada implacable Atrio -. -La vi
salir, pero - yo --

Por último, el joven soldado se enderezó y se puso en posición de firmes. Era evidente por su
expresión que él me vio salir de la sala, pero me había visto ir y venir por el castillo muchas veces
antes. Todos los soldados sabían, quién era yo, y a quien pertenecía. Yo no siento ninguna
hostilidad por el joven oficial, sólo una cierta falta de conciencia de su parte.

-Ha sido culpa mía, el capitán. Acepto cualquier castigo que considere oportuno para esta
negligencia en el cumplimiento de mi deber.-

Me impresionó, como estoy seguro que a Atrio. Salió el teniente de pie, moviéndose en los otros
hombres. Cogió el cubilete y lo tiró, maldiciendo a cabo para dejar sus puestos de trabajo, cuando
la Conquistadora estaba asistiendo a una función. Él me impresionó, en el lenguaje más colorido,
que un par de temporadas atrás, la Conquistadora habría tenido que decapitarlos a una cosa así.
En el momento en que paso de ellos, sus rodillas temblaban tanto como sus manos. Corrieron
fuera, volviendo a sus puestos, dejando sólo su teniente todavía en posición de firmes.

-Puede escoltar a la Dama de nuevo a la fiesta, y si la Conquistadora quiere saber lo que mantuvo
a la Señora, tu este seguro y dile exactamente lo que pasó.-

Una vez más, el joven oficial se tragó el nudo que se había formado en su garganta. Tomo un
momento para sujetar el botón superior de la túnica, me tendió un brazo un tanto inestable. Atrio
siguió el ritmo de unos pasos detrás de nosotros y me llamó la atención el joven con un continuo
afán de determinar si el capitán seguía detrás de nosotros. Le di unas palmaditas en el brazo del
oficial y le sonri.

-¿Como dijiste que te llamabas?-

-Geras, mi señora.-
-Geras, no te preocupes demasiado. Si bien es cierto, la picadura del capitán es tan dura como la
corteza, que rara vez se utiliza menos que sea pedido.- Yo esperaba que mi sonrisa y mis palabras
tranquilizaran al joven . Su sonrisa nerviosa me dijo que yo había logrado mi objetivo.

Al entrar en la sala del banquete, Geras me acompañó directamente al lado de Xena. Los ojos
azules miraron inquisitivamente, como Atrio caminaba detrás de nosotros y tomó su silla junto a
Anya. Xena alargó la mano para mí, pero yo podía ver la incertidumbre en su mirada.

-Veo a alguien te pudo encontrar-, comentó Xena. -Pensé que tal vez la fiesta había llegado a ser
demasiado para ti. ¿Qué pasó?-

El oficial miró a Atrio, quien fulminó con la mirada de vuelta a él. El teniente abrió la boca para
hablar, pero me lancé antes que el.

-Mi Señora, este es el teniente Geras. Él tuvo la amabilidad de acompañarme de nuevo a la sala.-

Xena sonrió en ese momento y me atrajo hacia ella hasta que estaba sentado sobre su rodilla. Un
movimiento muy poco habitual para ella en frente de tanta gente.

-Buen hombre, Geras-, elogió al soldado. Me di cuenta de Geras rápidamente dejo la sala del
banquete después de eso.

La mayoría de los invitados estaban riendo y hablando, sin prestar atención a nosotras dos.
Supongo que por eso Xena se acercó y me besó como lo hizo.

-Te fuiste por un tiempo ... Yo estaba preocupada por ti-, admitió esto último con la preocupación
de que fue algo inesperado. -Pero te ves bonita-, notó la blusa fresca que llevaba. -Y hueles bien-,
susurró ella, acariciándome el cuello. Fue maravilloso y yo era reacia a detener sus acciones, pero
también sabía que si ella estaba actuando esta amorosa en público, eso significa que ella había
consumido más de su parte de oporto esta noche.

-Incluso un buen sabor-, susurró contra la piel de mi cuello. -¿Me gusta que estés bien en todas
partes?-

Me eché a reír a la ligera, más bien disfrutando de las travesuras de una Conquistadora romántica,
un poco ebrio. Por un instante, la idea de Solan cruzó por mi mente, y me acordé de lo que yo
tendría que decirle a Xena en la mañana.

Tal vez si podía seducir a ir a la cama a una hora razonable, que no sufra demasiado dolor de
cabeza en la mañana.
Me incliné más, hasta que mis labios suavemente rozaron el oído de Xena. Dejo que la punta de la
lengua llegara con rapidez a la carne, disfrutando del escalofrío que resulta de la acción producida.
-Absolutamente todas partes-, susurré. -Y estoy ansiosa para que tu pueda saborear cada
pedacito.-

La risa ronca y sensual que me empujó fue recompensa por todos los pensamientos de Solan de
mi mente. Tuvimos que dar las gracias a cada uno de nuestros huéspedes, a su vez, pero tuve poco
tiempo para ofrecer nuestro agradecimiento a nuestros amigos, así como a Delia. Fuimos las
primeros en salir del banquete, y estoy segura de haber oído las respuestas de burlas acerca de
este hecho, pero esta vez las bromas estaban destinados a burlarse de dos amantes, para no herir.
Salimos y caminamos a nuestras habitaciones. En el pasillo débilmente iluminado antes de nuestra
puerta, Xena se volvió hacia mí y me dijo las palabras por las que creo que la amare para siempre.

-Me has hecho esta noche, sentir muy orgullosa, Gabrielle-.

Capítulo 4:

de la misericordia es una cosa mayor que la derecha

Los músicos y los bardos fueron suficientemente entretenidos, pero he encontrado mi atención
constantemente hacia atrás de las puertas principales de la sala del banquete, esperando el
retorno de Gabrielle. Parecía como si hubiera pasado bastante tiempo desde que se fue para
refrescarse, sin embargo, yo no sé por qué me preocupaba. Muchas de las damas de las fiestas se
iban , para volver con un vestido o una falda nueva. Mucha gente iba y venía, razón por la cual no
fue ninguna sorpresa descubrir que Solan había salido de la sala, quizá con la esperanza de
adquirir los favores de una de las prostitutas que se quedaban fuera de los muros del palacio en
las noches como ésta.

Terminé otras dos copas de oporto y se siente en general, mi vino en ese momento. Hice un gesto
a Atrio, solicitando que mi capitán comprobar para ver si tal vez la noche había sido simplemente
demasiado para Gabrielle. Yo lo quise dejar, imaginando en mi mente de mi Gabrielle en lágrimas
por algo que alguien había dicho o hecho. Todo esto era muy nuevo para ella, y aunque ella se
maneja con una buena cantidad de gracia y dignidad, me preocupaba todavía. Cuando más me
preocupaba, más bebía. En un momento mi amante volvió a entrar a la habitación, del brazo de
uno de mis soldados, que parecía a punto de desmayarse del susto, yo estaba bastante borracha.
Ahora, he consumido alcohol mucho más que la cantidad que bebió esa noche y aún poseía la
capacidad de cortar a un hombre sentado con mi espada. Esta noche era diferente. Era como si me
había dado permiso para dejarme ir un poco. Por primera vez en este palacio, me sentí a gusto.
Esta noche, los amigos nos rodearon, y por eso, cuando vi a Gabrielle, hice algo que no esperaba.
A pesar de que puse a Gabrielle en mi regazo, un pensamiento fugaz cruzó por mi mente con
respecto a mi dignidad y la forma en que pudiera parecer, la Conquistadora y su amante
besuqueándose en la cabeza de la mesa. Había sido mi meta todo el tiempo asegurarme que a mi
futura esposa siempre se le muestra el debido respeto, como corresponde a una mujer de su
rango y posición en el Imperio. La cercanía de Gabrielle, la sonrisa en su cara, incluso el suspiro
inequívoco que salió de sus labios cuando me besó en el cuello, tuvieron éxito en la reducción de
mi conducta a la de un colegial enamorado. Cuando Gabrielle me susurró seductoramente al oído,
le tomó casi todos el control que me quedaba, para no para llevarla a las habitaciones en ese
mismo momento. Hice una nota mental para explicar a Gabrielle que esta era una ocasión muy
especial. Algo así como una fiesta privada en nuestra propia casa.Co las visitas extranjeras, de los
cuales yo no sé por qué no tuvo en cuenta a Solan, aun así, mostre mi devoción a mi esposa, pero
que tendría que ser mucho más fuerte que esto a ponerme freno, a las desvergonzadas muestras
de afecto.

Traté de ser tan digna como sea posible, dando gracias y una feliz noche para todos los que
ayudaron a que sea un éxito. Yo no estaba tan borracha como demostraban muchos síntomas
externos, pero mis inhibiciones había sido sin duda menores en el punto en que Gabrielle y yo
salimos de la sala de la mano.

He oído algunos comentarios y atrapé algunos guiños intercambiados entre mis invitados. La vieja
Xena habría sacado su espada y de inmediato se enfrentaría a los bromistas. Sentía algo muy
diferente esta noche. La risa no era estridente, ni eran obscenas bromas a costa del honor de la
mujer que estaba a punto de acostarse. En lugar de eso las miradas eran de la envidia. Los
fragmentos de conversación que escuché durante la noche, anunciando un viento fresco que sopla
a través del nuevo Imperio. Un número de hombres, así como algunas mujeres, exclamando: sus
celos, así como deleitándose con la hermosa joven la que la Conquistadora había ganado.

Salí de la habitación en un estado de euforia. No sólo había Gabrielle encantado a la nobleza de mi


corte, por primera vez en mucho tiempo, me sentí como si estuviera haciendo lo bueno y lo recto.
Las palabras de envidia que he escuchado esparcidos a lo largo de la sala no hicieron ningún
comentario acerca de cómo la Conquistadora matado o robado a la mujer a su lado. Ellos no dan a
entender que había seducido a la esposa de otro hombre, simplemente para utilizarla para una
noche de placer. No he oído decir a la puta o esclava cuando se referían a mi conquista. No, me
hizo el honor de reconocer mi victoria en ganarse el corazón de Gabrielle. Nadie en esa sala jamás
sabría lo mucho que la simple aceptación me ha afectado y sólo yo siempre sabría que no era una
cosa que podría haber logrado sin la pequeña rubia apretada contra mí ahora.

Me apoyé pesadamente contra la puerta de madera con la espalda, Gabrielle con su sorprendente
fuerza y mi falta de sobriedad para presionar su ventaja. Ella tomó mis labios en un beso que hizo
que mi cuerpo deseara la sensación de continuar para siempre, incluso si debe significar la
renuncia de aire fresco en mis pulmones. Busqué a tientas, casi literalmente, el cierre de la puerta,
con el tiempo empujando la puerta principal a nuestros aposentos privados. Me tropecé hacia
atrás hasta que el dolor entre mis piernas no me permitiría ser objeto de burlas por más tiempo.
Tomé la bella rubia y me dirigí a nuestro dormitorio.

Hacer el amor con Gabrielle era como una nueva experiencia cada vez que nos reunimos. Su nueva
afectividad que afectaba sus pasiones, así, y me encontré en el extremo receptor de un juego
sexual más agresivo. No era algo que lamentó por un momento, tampoco. Creo que lo que más
disfruté fue el descubrimiento de Gabrielle de su propio placer. Dioses, nunca voy a ser capaz de
describir cómo y por qué mi excitación llega a tal un pico, simplemente escuchando los sonidos del
deseo de Gabrielle. Para escuchar su pregunta, el mando, incluso rogar por el placer que ella desea
puede ser más que mi cuerpo puede estar parado en algunas ocasiones.

Yo simplemente le dije lo orgullosa que estaba de ella, y quise decir cada sílaba que pronunciaba
con todo mi corazón. Las meras palabras de mi parte inflamaron su pasión hasta el punto en que
estaba más o menos tirando de mi ropa, y yo la captura de las muñecas en mi mano y burlarme de
ella, mi fuerza la mantenía como ella desea. Ella gruñe en la pasión y la frustración ... Dioses, gruñe
en mí! Le doy el trato rudo de nuevo a ella, sosteniendo las muñecas en una de mis manos, para
caer la otra mano bajo su falda, más allá de la ropa hasta que mis dedos están tomando el pelo a la
ropa interior que se interponen como una barrera entre mis atenciones y su piel . Presiono la
palma hacia arriba y la ropa interior del está empapado, un testimonio de la necesidad de
Gabrielle. Sigo besándola, elimino de la mano de debajo de su ropa y provoco gemidos de
decepción que escapan de su garganta.

Libero sus manos y están alrededor de mi cuello tirando de mí en contra de ella con más fuerza.
Me pongo el hombro de su blusa hacia abajo y la boca se encuentra la suave piel de su cuello,
chupando y tirando con fuerza la carne, no con el fin de marcar, para llamar la atención sobre el
hecho de que ella es mía. No es tanto que los viejos hábitos son difíciles de ignorar. De una
manera extraña, me siento tan eufórica para mostrar las marcas en mi propio cuerpo, producidas
por las atenciones de apasionadas de Gabrielle. Finalmente me enteré de que este signo de
propiedad, de pertenencia a otro, no se exigía, se daba, libremente y en el amor.

Le pasé la mano por las costillas, más o menos amasado su pecho a través de la tela de su blusa,
que es más fuera de ella que en este momento. Pude cambiar de manos, presionando mi peso
sobre ella un poco más y agarrar el otro pecho, apretando la carne en la mano.

Gabrielle gimo fuertemente en el beso y la sentí tratando de sacar su cuerpo de vuelta de mi


mano en su pecho. Me incline más a mi lado a vislumbrar su cara y ella grita cuando presiono
contra su brazo.

-Gabrielle-, le pregunto con preocupación. Al instante muevo mi cuerpo fuera de ella por completo
y quedo a su lado. Su mano se va a su mama y es obvio que ella siente en el dolor.
-¿Qué pasa?-

-No es nada, están tiernos.-

-Déjame ver-, le digo empujo con los dedos a un lado y desabrocho la blusa el resto del camino.
Dejando a un lado el material, me congelo, toda la pasión que huye de mi cuerpo a la vez.

Moretones rápidamente en aumento que se verá agravada por la mañana ya estropeada la piel de
color blanco cremoso de su pecho. Miro el brazo sobre donde me apoyé pesadamente y me
encuentro con las mismas marcas, verdugones i que pronto serán feos moretones.

-Gabrielle, lo siento mucho. Mi amor, yo no quise hacerte daño ... lo siento-, fue todo lo que pude
seguir diciendo. Levanté los ojos que yo sabía que se llenan de lágrimas en unos pocos minutos,
para buscar en su mirada verde esmeralda.

-Lo siento mucho ...- me repitió una vez más, sorprendido por lo que había hecho. Bajé la cabeza
en la vergüenza.

-Xena ...no pasa nada amor,.-

Sacó la cara para mirar a los ojos y pude ver que ella estaba en guerra consigo misma. Quería decir
más, la boca se abre y cierra como si tratara de encontrar una manera de comenzar. Ella decidió,
al fin y al oír las palabras, tuve que pedirle que los repita.

-¿Qué?-

-Tú no has hecho esto-, contestó ella, bajando la mirada de mí esta vez.

Tal vez el alcohol estaba haciendo mi cerebro tan lento para responder, aunque en este momento,
ya no sentía sus efectos. Al igual que la pasión se había marchado rápidamente de mi cuerpo,
también lo hizo mi intoxicación. Sentí la frialdad de la sobriedad darse a conocer, junto con otra
sensación con las que yo estaba muy familiarizada.

La bestia que llevo dentro comenzó a caminar de un lado a otro, buscando una vía de escape. Al
igual que un viejo compañero, que era la entidad oscura que vio la verdad antes de mi propia
mente.
-Alguien ... alguien te hizo esto?- Le pregunté con una voz muy controlada.

-Sí-.

-¿Esta noche?-

Gabrielle asintió con la cabeza. Podía ver el miedo en sus ojos, pero no temia por su propia
persona. Parece como si fuera temor por otro.

-¿Con su permiso? ¿Tu permitiste que alguien te toque así?- Una vez más, lo único que parecía
capaz de hablar en frases cortas y recortadas.

-No, Xena ... nunca más. Yo nunca permitiría que otra persona me toque.-

Yo podía oír mi propia respiración rápida y sabía que yo estaba más allá de cualquier punto en el
que podríamos llamar la espalda de mi ira, más allá de cualquier pensamiento racional. Mis ojos se
movían adelante y atrás y yo podía sentir los temblores empiezan en mis brazos.

-Por favor, Xena ... escúchame.-

Oí la voz de Gabrielle, pero era suave y sonaba débil y lejana. No había nada que pudiera hacerse
oír por encima de este flujo de sangre al compas de mi pulso. Fue la ira. Se sentía como una furia
tan intensa que no había nada más, nada más existía para mí, pero esta bola de fuego en aumento
irritante en mi vientre, girando, la capturándome de mí y tratando de controlarme, controlar mis
pensamientos, mi voluntad. Quería que el dominio de la espalda, nunca me lo dio de buena gana,
pero esta vez lo necesitaba volver, por temor a lo que yo haría, y al que lo haría si la bestia tenía
vía libre.

-¿Quién?- Susurre la pregunta, los dientes bien apretados juntos.

-Xena, por favor ...-

-¿Quién?- Esta vez más fuerte.


-Solan-.

Dudé sólo una vez.

-No dejes que te gobierne. Luchar contra él, Xena!-

Oí las palabras, y en algún lugar dentro de mí sabía por qué debia hacerlo, pero eran palabras sin
sentido y la bestia que subía de liberarse de la prisión de mi voluntad, las palabras no significaban
nada.

Salté de la cama y metódicamente, escondido en la camisa, amarre los cordones de mis


pantalones, al mismo tiempo escuche algo suave y delicado tratando de llegar a mí a través de una
espesa niebla. Levante la pesada tapa del baúl a los pies de mi cama, la recupere mi espada. Me
fije en la hoja en la vaina y con cinturón el arma a mi cadera. Una vez más, la suavidad y negué
con la cabeza, la bestia reía ahora de mis intentos de recuperar algo de autoridad. Ahí estaba de
nuevo, un sonido apacible como la lluvia cayendo suavemente sobre el techo de una tienda de
campaña. Me acerqué a la puerta y algo me detuvo. La oscuridad se levantó y trató de barrer el
obstáculo, pero había un pequeño trozo de mí, en lo más profundo, que no podía arremeter
contra la barrera entre mi venganza y yo.

Pude oír el rugido que retumbó dentro de mi propio pecho. Un impedimento se puso delante de
mí, que me retenía. Sentí la restricción física en mis brazos, y me pregunté por qué de repente
resisten a encógeme de hombros, simplemente quitar obstáculo fuera. Yo estaba en frente de la
puerta, no había libertad. Sólo un pasó más y me arrojaba por la puerta ancha, liberando a la
bestia para el castigo rápido exacto para el daño causado a Gabrielle.

¿Gabrielle?

-Por favor, Xena ... no hagas esto, tú eres más fuerte de lo que es, luchar contra ella, Xena!-

-Xena!-

Sentí una fuerte bofetada en la mejilla y se fue tan inesperado que incluso aflojarse la bodega de
la oscuridad tenía sobre mí. Lo pude ver ... casi, que estaba justo en frente de mí. Una vez más, la
vibración de picadura a través de mi mandíbula y empujé la bestia atrás, basta con llegar a la causa
de mi dolor. Sí, justo ahí! Entonces tomé la molestia antes que mi y la aprete contra la puerta. Algo
me hizo buscar en el espacio para algo ... alguien. Me volví en busca de Gabrielle.
¿Gabrielle?

Solté la carga delante de mí al sentir de inmediato golpeando los puños contra el pecho y otra
bofetada morder a mi cara. Me empujó dentro de mi mente con todas mis fuerzas, lo que impulsó
a la bestia en mi cabeza lejos de mi presa. Saqué mi espada, sorprendida de que el sonido de la
hoja de metal contra la funda interior de grasa debe me hacen ver el mundo exterior con súbita
claridad.

Me quedé allí, la cuchilla en la mano, jadeando como un animal salvaje. Me mire, parpadeando el
sudor de mis ojos. Entonces se oyó un ruido. Un sonido suave me recuerda cuando yo era una
niña, a buen recaudo en la cama durante la mitad de una tormenta eléctrica.

-Y vas a utilizar la hoja en mi si trato de detenerte?-

El sonido era una voz. Era como una linterna luminosa, y su resplandor amarillo silencia la
celebración de la oscuridad, manteniendo los temores de un niño en la bahía hasta que el sol de la
mañana se hizo cargo. Esto me recordó que ... Gabrielle.

¿Gabrielle?

Mis ojos se concentraban en la pequeña mujer delante de mí, la ropa en desorden, las lágrimas
corrían por sus mejillas. Luego mire la hoja que tenía en mi mano y de nuevo a la mujer que
valiente o tontamente se puso de pie delante a la Bestia.

-¿Gabrielle?- Mi voz sonó extraña a mis oídos y mi garganta se sentía quemada y cruda.

No tenía idea de cuánto tiempo había pasado conmigo allí de pie, mirando hacia abajo a la espada
en mi mano. Yo ni siquiera tengo un recuerdo claro de dar el arma a las manos tan pequeñas que
necesitó las dos para llevársela por la empuñadura. Recuerdo haber sentido escalofríos y
sensación de frío. Siendo llevada a la hoguera, mi ropa removida por las mismas manos pequeñas,
la carne tibia presionando en contra la mía bajo un manto de pieles.

Parecía una eternidad antes de que pudiera volver a hablar sin lágrimas, escuchando todo el
tiempo a Gabrielle sobre cuentos sin sentido del amor y de humor. Por fin le sonrie a la
advertencia de Gabrielle a golpearme de nuevo si no dejaba de pedir su perdón.

-Nunca he estado tan lejos y regresado antes-, dije por fin. -No sin herir ... o haber matando-.
Gabrielle me dio un beso en la mejilla y me tocó el turno a la mueca de dolor. -En realidad me
golpeó con fuerza-, le dije, mis dedos frotaron la carne tierna.

Me refiero a la observación en broma, pero por un momento, vi el miedo real en los ojos de
Gabrielle. Rápidamente me incline hacia adelante y roce mis labios contra la suavidad de Gabrielle.
Cuando se retiró, me acarició suavemente la mejilla, llegando de nuevo a besar la punta de la
nariz.

-Hay pocos hombres y mujeres aún menos, que se han enfrentado por la Conquistadora de tal
manera. No sé si tu eres una mujer muy valiente o una niña, muy tonta pero no importa. Te amo
De cualquier manera, Gabrielle -.

-Yo - Lo siento, Xena-, se llenaron de lágrimas los ojos de color verde oscuro. -Yo - yo podía - no
podía dejar que te venciera...-

Ella rompió a continuación en llanto, nunca había visto Gabrielle hacerlo antes. La visión me
rompió el corazón, pero más aún porque yo era la causa de su tristeza y dolor. Yo quería envolver
mis brazos alrededor de ella, decirle cuánto sentía ser la fuente de su dolor. Esas palabras... Lo
siento. Ellas aún eran nuevas para mí. Una vez más, me encontré deseando tanto poder ofrecer
más y, sin embargo me encontré físicamente incapaz de llevar a cabo esos deseos. Tal vez era
cierto, tal vez el amor y el compromiso de nunca serían lo mío. Es muy posible que las cosas no
fueran destinadas al Conquistadora.

Mi ineficacia como amante y compañera me abrumó en un camino. Me quedé inmóvil allí, ni


siquiera ofrecer la menor cantidad de consuelo a Gabrielle. No estoy segura de por qué, pero de
repente Gabrielle se parecía a sí misma. Vi como ella respiró hondo, tragando sollozos. Cuando
levantó la vista una vez más, apareció mucho más en control. La expresión de su rostro me
impresionó, fue la mirada de Gabrielle, la esclava, impasible, incluso derrotada. Mi mayor dolor
cuando me di cuenta de que esta no sería la primera vez que yo le dolía tanto que iba a retirarse a
esa cáscara. Me di la vuelta lejos de ella, acostada sobre mi espalda. Levanté mi brazo para cubrir
mis ojos, no quería que ella vea lo mucho que me duele, poco dispuesta, a compartir estas
emociones infantiles.

-Te tienes que ir , Gabrielle-, le respondí con voz débil. -Deja este lugar, este castillo ...a mí. No
puedo prometer que nunca volvere a hacerte daño. Siempre será así y no te mereces una vida
como esta.-

El silencio fue ensordecedor y en un momento, me preguntaba si me perdí a la niña huyendo de


donde ella estaba a mi lado. Tenía demasiado miedo para descubrir mis ojos, renuentes a ver la
verdad y el acuerdo en la mirada de Gabrielle. No pasó mucho tiempo antes de sentir su calor a mi
lado, la piel suave presionaba contra la mía. Suaves dedos se envolvieron alrededor de mi brazo y
yo me sentía incapaz de resistir a la caricia. Ella se movió el brazo de mi cara, y me negaba a
mirarla a los ojos al principio, pero la suavidad continua de una mano tan suave hizo algo
extraordinario. Era casi como si Gabrielle estaba usando su voz para llamarme. Era un lenguaje
que sólo podía escuchar mi corazón y sentí que me responda. Finalmente abrí los ojos a ella. No vi
nada de la dureza que yo esperaba, sin brillo crítico. Me sorprendió realmente encontrarme a mí
misma mirando hacia arriba a su cara, bastante brillante, con la adoración, rebosante de amor.

-Xena, me miras-, dijo Gabrielle. Si se trataba de una orden , era la más suave que jamás había
recibido.

-Realmente me miras-, dijo una vez que capturó mi atención. -Ya no soy tu esclava. Soy una mujer
que toma sus propias decisiones, acerca de con quién va a estar y quien elige amar. Yo pertenezco
a mí mismo, mi Señora y no otro Y, porque mi corazón pertenece a nadie más que a mí , significa
algo para mí. Tienes un lugar dentro de mí y no voy a dejar a nadie lo que es mío. ¿Qué hay de ti,
Xena? ¿Sabes que tienes en lugar aquí? -ella hizo un gesto, poniendo su mano sobre el pecho.

Me acordé de estas palabras. Eran mis propias las palabras que utilizaba cuando trataba de
convencer a Gabrielle de su propio valor. Yo sabía la respuesta que estaba buscando y escasos
momentos antes no podía haberla contestado. Ahora, sin embargo, mirando a los ojos del color de
un frondoso bosque, sentí una sensación de calor, penetrando profundamente en el pecho. Se
comenzó de a poco al principio, pero en algún momento, el pequeño núcleo se extendido en
dirección hacia afuera hasta que yo pudiera sentir su calor hasta el final a punta de mis dedos. Me
di cuenta de la sensación acogedora era la esperanza. Sentí el mínimo principio de una sonrisa y le
respondi a la pregunta de Gabrielle.

-¿Yo te pertenezco a ti?- Yo le respondí y el tono de tentativa en mi voz sonaba extraña a mis
oídos.

-Así es, Xena-, sonrió Gabrielle por fin . Se apoyó en mí, frente tan cerca de la mía que yo podía
sentir su dulce aliento en mis labios. Cerró la distancia restante y me besó. -Tú me perteneces-.
Me besó de nuevo, esta vez deslizando su mano alrededor de mi cuello, tirando de mí a ella con el
fin de profundizar el beso. –

Recuerda esto, Conquistadora... tú me perteneces a mí, y no voy a dejar que nadie tome lo que es
mío, ni siquiera una bestia, que es tan cobarde que no se reunirá en un desafío cara a cara.

Gabrielle movió la mano hacia adelante a mi mejilla y me perdía en el aire de confianza en sí


misma la niña de pronto emanaba.
-Xena, si este es el único encuentro, o tenemos que enfrentarnos a tus demonios mil veces más,
te lo prometo, voy a mantenerme firme y desafiar a cualquier hombre o bestia que trata de
llevarte de mí.-

Se le quebró la voz ahogada por la emoción y las lágrimas que brotaron de sus ojos, acompañado
de las mias propia. Yo sabía que había llegado a amar y cuidar a Gabrielle. Incluso llegó a un lugar
donde podía admitir como mucho, a mí mismo, así como los demás. Sin embargo, yo
honestamente no creo que realmente creía que Gabrielle me amaba de la misma manera hasta
este momento. Ella pudo haber venido repitiendo mis propias palabras para mí, pero esta joven,
que ha visto mucho de la vida en sus años limitados, las utilizó con tanta convicción y el propósito
que yo realmente sentía su poder. Gabrielle me amaba y sin embargo, algún temor que
desconozco dentro de mí no me permitía aceptarlo por completo.

El mundo emocional me producía mucho miedo. En el plano físico que podía tocar y degustar. Si
yo pudiera verlo delante de mí se hacía más fácil de creer, pero estos asuntos del corazón ... me
dejaron en un estado de confusión que ha causado estragos en mi cerebro. ¿Cómo podría aceptar
en su totalidad lo que no estaba segura de poder dar a cambio? Lo que no sólo no me sentía digna,
ni lo que no podía ver?

Gabrielle movió su cuerpo sobre mí y yo inmediatamente me abrí de piernas, lo que le permite


posicionarse entre ellas. Gemí mientras deslizaba su cuerpo a lo largo del mío, flotando justo por
encima de mí, dejando que sus pezones rocen con los míos. La sensación causo que mis caderas
se movieran hacia arriba y yo llegue detrás de ella para agarrar el trasero y tirar con fuerza contra
mí. Los besos de Gabrielle eran sensuales y suaves, su lengua bailaba con la mía, lo que le
permitió llevarme a cualquier lugar que tuviera una mente que llegara.

-Te quiero, Xena-, susurró Gabrielle. Ella bajó la cabeza pasando su lengua por los músculos de mi
cuello, hasta la parte superior de mi pecho.

-Te amo también , pequeña-, le respondí sin aliento.

Continuó usando sus labios y su lengua hasta que llegó a un pezón endurecido.

Ella besó tiernamente la carne oscura alrededor de la protuberancia alargada. Su caricia era tan
suave como para ser exasperante. Yo jadeaba muy fuertemente por esta vez, pero fue su gentileza
que me despertó por encima de todo. Sus labios calientes envolviendo un pezón duro, pero el
movimiento de succión era ligero y suave . Trabajó en el área con la lengua, en busca de todo
como si estuviera haciendo una fiesta fuera de mi cuerpo, saboreando cada bocado, cada caricia.
Juro que habían pasado marcas de vela cuando de Gabrielle estaba besando su camino por la
barriga, la barbilla apoyada encima de los rizos sedosos y negros.

Ella me miró y, sinceramente, se preguntó cómo sabía todo lo que yo pensaba, mis temores, así
como de mis pasiones.

-Permítanme, Xena,- murmuró contra mi piel. –déjame amarte-.

Dioses, ¿ella sabía que era lo que yo había estado pensando o fue un comentario inocente
conmigo? Se dio cuenta de lo asustada que estaba al permitir a alguien que me amara, sabiendo
que en última instancia, exigirían lo mismo de mí? Me miraba como se frotó la mejilla contra el
triángulo de rizos oscuros, levante las caderas un poco para prolongar el contacto. Me quejé de
nuevo y abrí los ojos como platos, teniéndola en el sitio, besaba mis muslos abiertos, mirando
hacia mí de alegría.

-¿Puedo, Xena?- se declaró. Yo no podía hacer nada más que asentir en aceptación de dicha
oferta, la agitación llenaba mi alma con lo que implicaba de mi entrega.

Su cabeza cayó bajo y al igual que sentí su aliento cálido golpe contra la carne muy húmedo entre
mis piernas, me detuvo con una mano a la parte superior de la cabeza.

-Por favor, nena ... Tengo que ver-, le supliqué.

Siempre esperando a que me considere una pervertida de alguna manera, yo no estaba preparada
cuando ella se levantó rápidamente y trajo un montón de cojines blandos a nuestra cama. Ella los
apilo en un montón a mi lado y le acarició el montón de almohadas con una mano, una sonrisa
encantadora en los labios.

-Siéntate aquí-, me ordenó y yo me mude otra vez.

Se apartó un poco más de almohadas detrás de mi espalda y usó sus manos para volver a abrir mis
muslos. Ella utilizó su lengua por el interior de cada pierna, parando justo cuando llegó a la tierna
carne entre los muslos y los labios. Luego se pasó la lengua por el camino de ese momento.

Me levanto, apoyándome en un brazo a verla.

-Quiero verte-, le dije con voz ronca. -Quiero ver todo ... todo lo que haces-, insistí.
Yo creo que el pensamiento de su emocionado y vi como sus ojos verdes se oscureció con el
deseo, entonces brillaron hacia mí en una combinación de seducción y picardía.

-Tus deseos son mis órdenes, mi Conquistadora-.

Gabrielle usó sus dedos para extender suavemente mi sexo abierto a los ojos comilones , y que
pronto será, la lengua. Se llevó los dedos de una mano a los labios y me lamió la propia esencia de
cada dígito, sin apartar los ojos de los míos. Volviendo sus dedos en mi sexo, ella abrió los pliegues
lisos, que mantuvo abiertos para que pueda ver todo lo que ella haría. Bajó la cabeza y metió su
lengua para probar la humedad desbordante que le ofrecí.

Era otro mundo, la sensación increíble de ver que deslizaba lengua rosada a lo largo de mi sexo,
viendo como las terminaciones nerviosas de mi coño se dispararon repetidamente a partir de
Gabrielle lamio mi centro. Yo estaba fascinada, perdida en una bruma de placer físico mientras la
veía girar su lengua alrededor y sobre la dura protuberancia de carne, ahora hinchada y dolorida
por su tacto. Dejó que su lengua discurre plácidamente a lo largo de cada pliegue, sólo para
acelerar su movimiento, más áspero y más rápido cada vez que ella llegó a mi clítoris. La punta de
la lengua abre suavemente los pliegues interiores separados y q ella amorosamente explorar cada
pliegue y hendiduras. Al mismo tiempo, vi lo que estaba haciendo mi cuerpo, mi aliento que entra
en una palabra, audible exhala. He observado, mientras las caricias de su lengua se convirtieron
en más cortas , más duras, los músculos de mi estómago produjeron espasmos y saltos.

Me eché hacia atrás, por un lado, mi otra mano presiona sobre la cabeza de oro entre mis muslos.
Gabrielle se abrazó a mis piernas y se apretó más profundamente. Su lengua se abrió camino a un
clítoris muy sensible. Simplemente presiona la palma de la lengua contra el paquete de los nervios
y pude sentir mi orgasmo empezar. Separé los muslos temblorosos más amplios y

Gabrielle tomó el meollo de la carne entre los labios y chupó con fuerza, liberando al permitir que
se deslice en contra de su lengua.

-Dulce Atenea! ... Por favor, unh , por favor, Gabrielle ... no te detengas .- Le rogué sin vergüenza
cuando Gabrielle comenzó a concentrarse en el nudo apretado de la carne en todo mi mundo se
concentró en este momento.

El placer de lavado sobre mí estaba lejos de ser suficiente, incluso después de un clímax intenso.
Gabrielle debe haberlo percibido o leído en la forma en que mis caderas continuaron su lenta
moler contra su cara. Movió sus atenciones lejos de la carne palpitante. Continuó su lengua
colocando caricias hasta que pudo oírme lloriquear sonidos que cambian rápidamente a
guturales gemidos y mis caderas empiezan a empujar contra la lengua que se deslizó dentro de mí
Yo me retorcía y dirigí mis caderas al ritmo de los movimientos de la lengua de Gabrielle, más
rápido y más profundo que podía sentir el músculo me llenaban hasta que no pude prolongar el
placer por más tiempo. La penetración me llevó al borde de otro orgasmo. Podía sentir mi cuerpo,
así como mi alma, cediendo a la entrega absoluta que Gabrielle exigió de mí.

-Oh, Dios, sí! ... Gabrielle Gabrielle!- Grité.

Yo seguía mirando, hipnotizada en la combinación de placeres sensoriales, viendo así como


sintiendo. Pude ver a Gabrielle ir hacia atrás, luego de avanzar yo recostada en las dos manos para
empujar las caderas hacia adelante, a mí misma empalarme más cuando ella hundió su lengua
profundamente dentro de mí.

-No te detengas-, le rogué con voz ronca, aun cuando caí de nuevo en los cojines, las caderas
siguen trabajando para sacar hasta la última gota del placer en y alrededor de mí. Espasmos
convulsivos tomaron mi cuerpo, ya que rodó a lo largo de mi cuerpo como una ola de nunca
acabar. Finalmente grite, cuando explotó un orgasmo que me tenso todo el cuerpo, entonces la
liberación de sacudidas y temblores.

Gabrielle se pasó la lengua tiernamente alrededor de la carne todavía temblando, recopilando los
jugos que mi clímax produjo. Era tan suave y relajante, no tenia la intención de despertar. Ella
estaba trabajando su magia en mí, pero yo no estaba en condiciones de resistir. Una parte de mí
todavía quería corresponder al placer, pero mi deseo de hacer el amor con Gabrielle se vio
abrumado por una avalancha de emociones posteriores a la liberación.

Sentí que se movió para estar a mi lado, de repente mi cabeza estaba su hombro, mis labios
acariciando su cuello. Sus brazos, siempre tan delicado, me sostuvieron en un fuerte abrazo. Me
di cuenta de que no podía hacer más que llorar una liberación adicionales, tan abrumado por todo.
Afortunadamente, Gabrielle bien sabía por qué lloraba o ha tenido el buen sentido de no hacer
preguntas. Había muchas razones, yo no estaba segura de que las conocía a todas yo mismo.
Desde luego sabía que no estaba en condiciones de explicarlas. Como siempre, Gabrielle dijo las
palabras exactas que mi corazón necesitaba escuchar.

-Está bien, mi amor. Yo no voy a ninguna parte. Todavía estoy aquí, Xena,- susurró ella, colocó un
suave beso en la sien. -Todavía estoy aquí, mi amor, y yo siempre lo estaré.-

Ella pasó sus dedos por mi pelo. -¿Me amas, Xena?- -preguntó ella.

Yo saqué la cabeza para mirarla a la cara. Me seque mis lágrimas con los dedos, y yo sabía que se
veía tan vulnerables así. No había nadie en el mundo conocido, sin embargo, que yo estuviera
dispuesta a mirar más expuesto o indefensa que Gabrielle.

-Nunca pensé que podría dejar que alguien me ama así, porque eso significaba que tendría que
devolverlo de la misma manera. Nunca me he sentido yo capaz de sentir de esa manera... tanto ...
hasta que. Que digo -te amo, Gabrielle, con todo lo que soy. -
Sus lágrimas igualaron las mías en ese momento, pero, su sonrisa me dijo que era la felicidad. Me
extendió la mano para acariciar ligeramente los labios contra el suyo.

Ella me abrazó con fuerza y la oí susurrar en mi oído: -No, hay hombre o mujer, podría necesitar
más-.

Se acomodó contra mí entonces, tumbada en los cojines ante el fuego, el manto de pieles pesadas
nos cubria. Ella parecía contenta de quedarse dormida, mientras yo seguía luchando para
mantenerme despierta.

-Gabrielle ... pequeña, todavía tenemos que hablar de esta noche ... lo que pasó con Solan-. Sentí
que el aumento de la bilis en la garganta al pensar en ello, pero el sonido de la voz de Gabrielle
alivió mi ira.

-Tengo una idea, si me lo permiten, pero mañana... tengo tanto sueño ahora mismo.- Ella se
acurrucó contra mí y nos situamos de modo que ahora mi pequeña amante de sentía acunada en
mis brazos.

-Espero que tu idea consista en que de patadas en el culo escuálido en algún momento-, murmuré.

Ella se rió y me sentí su sonrisa contra mi piel. -Si lo deseas,- bostezó. -Mi idea no implica que
estirar los músculos en su contra. Creo que si Solan quiere actuar como un niño, debe ser tratado
como tal. Buenas noches, Xena.-

Esperé para obtener más información, pero los sonidos próximos que escuché fueron los
ronquidos pequeños y suaves que indicaban que mi amante estaba profundamente dormida. -
Dulces sueños, mi amor-.

Sonreí para mis adentros, poniendo un beso en la parte superior de su cabeza. Me preguntaba lo
que Gabrielle tenía en mente. Justo antes de que Morfeo me reclamara, pensé en el hecho de que
Atrio había caminado atrás de Gabrielle a la sala del banquete y luego procedió a fruncir el ceño el
resto del tiempo. Me preguntaba si era su parte del intento de Gabrielle para ocultar lo que le
había sucedido a ella. Hice una nota mental para hablar con mi capitán lo primero al levantarme.
No serviría de nada para mí el hombre más leal si retiene la información. Una vez más, sonreí para
mis adentros. Sin embargo, si Atrio me mentiría, simplemente por el honor de Gabrielle, entonces
yo tenía una posición dentro de este palacio como un hombre podía llenar.

Creo que me reí entre dientes ligeramente justo antes de quedar dormida

Capítulo 5:

un león luchando loco de rabia

Si tuviera que señalar una cosa sobre mí misma que más ha cambiado, cuando me he hecho más
vieja, es que hacer frente a la mañana es mucho más difícil ahora. En días pasados, podría haber
ido en una borrachera de tres días, la bebida, la prostitución y la satisfacción de mi naturaleza más
hedonista. Cuando me despertaba, después de los tres días habían terminado, yo no tendría un
pensamiento acerca de lo que he hecho. Yo nada más he pensado en las repercusiones a mis
acciones, le habría pedido a una esclava compartir mi riqueza. ¡Oh, las cosas que cambian, una
vez que se desarrolla una conciencia.

El cielo estaba entrando en su pre-amanecer, la etapa gris cuando mis ojos abiertos parpadearon,
la sensación de un cuerpo extraño y seco, parpadeó abierto. Yo no soy de los que despiertan
incoherentes, necesitada de quitarme de encima los últimos vestigios del hechizo de Morfeo
antes de que pudiera pensar. En el momento en que abrí los ojos, yo estaba alerta. Era algo que
heredé de la sangre de mi padre o algún regalo de los dioses que me bendijeron junto con mis
otros atributos y habilidades, no sé. Simplemente sé que el momento en que abrí mis ojos, fui
asaltada por sentimientos de culpa por mis acciones de ayer por la noche. Aún más, yo estaba
condenadamente enojada en secreto planeando la manera que haría pagar a Solan por su ataque
a Gabrielle.

El cuerpo caliente que sostuve con fuerza contra mí me hizo tomar conciencia de mis actos de la
noche anterior, pero la sonrisa en el rostro de Gabrielle, incluso mientras dormía, me recordó
también de la felicidad que me llegó ayer por la tarde. Yo estaba enamorada y me encantó. El
pensamiento trajo una sonrisa ridícula a mi cara. Cambié las emociones rápidamente, mi ira se
disolvió. Sentí que había estado enamorada de Gabrielle desde el primer momento. Bueno,
después me di cuenta de qué era amor. Su forma, el corazón, y la belleza, la mejor pregunta
podría haber sido, ¿cómo no se han enamorado de ella todos? Algo cambió ayer por la noche, sin
embargo. Yo no estaba segura de si se trataba de Gabrielle o yo que me había transformado, pero
una suposición inteligente me dijo que era, quizás, un poco de ambas.

Gabrielle se puso de pie para parar, no solamente mi cuerpo físico, sino también la entidad, la
oscuridad, dentro de mí. Ella estaba dispuesta a sufrir dolor, incluso la muerte, para que yo no
pudiera perderme. Recuerdo haber pensado en el salón de banquetes que Gabrielle podría serla
única que me salvara de mí misma. Palabras más verdaderas nunca fueron pronunciadas. Ayer por
la noche, si me hubiera ido a través de mi curso de acción, seguramente habría matado a Solan.
No estoy segura de si yo podría vivir con la muerte de uno más de mi familia que se cierne sobre
mí, sobre todo un asesinato que habría cometido con mis propias manos. El joven, sin
consideración por los demás no tenía idea de lo cerca que estuvo de que Hades se reuniera con él
en persona.

Sé que es un hecho que parte del cambio es de dentro de mí. Yo había sido capaz de decirle a
Gabrielle que la amaba, se lo demostré, incluso teniendo en cuenta gran parte de mi infame
control. Yo nunca había tenido la idea de que yo no podía vivir sin una persona, sin embargo.
Recuerdo que miré a los ojos de Gabrielle ayer por la tarde, justo antes de que ella me hiciera el
amor. Supe entonces que nunca sería capaz de seguir adelante sin ella. No tengo ninguna
inclinación a tomar otro aliento, sin su amor que me rodea. Yo estaba dispuesta a hacer cualquier
cosa, dar cualquier cosa, con el fin de su amor. Finalmente me di cuenta que el verdadero amor
significa dar todo lo que eres a otra persona. Permitiéndoles ver la oscuridad, así como la luz que
existía en tu alma, aceptar y confiar en que se ocuparía de todo lo que vio escondido en lo más
recóndito de su alma maltrecha. Finalmente entendí esta verdad y le di todo de mí a Gabrielle.
Un murmullo tranquilo me sacó de mi meditación y atrajo a mi atención a la mujer aún dormía en
mis brazos. Debo admitir que, un cierto calor se apoderó de mí el sueño de ver a Gabrielle. Cuando
llegó por primera vez para estar conmigo, su sueño fue interrumpido a menudo mis pesadillas,
algunas de las cuales ni siquiera la despertó. Sus gritos de dolor y el abandono me mantuvieron
despierto toda la noche en más de una ocasión. La abracé a través de las horas de oscuridad,
miedo a dejar ir a la niña y que no regresara de sus terrores nocturnos. Ahora, al mirar hacia
abajo en la cara sonriente, me encontré una sonrisa a cambio. La pequeña rubia era la única
persona que había oído reír en sus sueños. En los últimos quince días más o menos, Gabrielle se
rió en voz baja en sus sueños. Yo sólo esperaba que fuera una buena señal. Sé que sin duda
iluminó mi corazón.

Por mucho que yo pudiera, no podía dormir mas y no quería molestar el sueño de Gabrielle. Me
levante de la cama tan suavemente como pude, pero aún así, mi consorte hizo un ruido mientras
dormía por la pérdida de mi cuerpo junto al suyo. La empuje contra una almohada y vi esa sonrisa
familiar como le rodeó con sus brazos alrededor de la almohadilla en que mi olor persistía. Ya
lavada y vestida el ceño fruncido cruzó mi cara cuando me di cuenta de lo que Gabrielle podría
pensar cuando se despertara. ¿Qué se preocupe, pensando que todavía podría tener la venganza
en mi mente en lo que respecta a los jóvenes Solan?¿Estaría herida después de hacerme el amor,
por haberme ido al salir las primeras luces?

El día iluminó al igual que pensé en el tema perfecto para dejar a mi amante en mi lugar. Corrí
escaleras abajo y fuera del castillo a mis jardines privados. En el jardín cercano al castillo, estaban
mis rosas. Yo podía ver el jardín desde las ventanas de mis aposentos privados. Las rosas florecen
casi todo el año en esta zona situada al abrigo de los muros del palacio. Caminé por el camino
empedrado directamente a mi flor favorita. Era de un color rojo intenso, el tono tan concentrado
como para ser casi negro. Sus pétalos se sentían como el terciopelo en contra de mi piel. Surgió de
la tierra como un accidente, un cruzamiento entre dos flores. Accidente o no, que tenía una
sorprendente belleza por sí misma.

Me reía y me burlaba a menudo en mis días de juventud de este jardín de rosas. Bueno, eso es
hasta que los hombres se dieron cuenta de lo que hice con las personas que se reían de mí. No
importa que tan cruel y sanguinaria guerrera era, en aquel entonces, siempre he tenido un ojo
para la belleza. Ya sea una mujer, un hermoso caballo, o un talentoso artesano, he apreciado las
competencias que establecen estas personas aparte. Saqué mi cuchillo de mi cinturón, para cortar
una flor perfecta de la planta ante mí. Tuve que hacer una pausa al recordar una vez más el
primer momento, el momento en que una niña de entre todas las personas, trajo en primer lugar
la belleza de la rosa para mí.

Di un paso fuera del camino y se senté en un banco de piedra, mirando el arbusto de rosas
delante de mí, pero en mi mente, yo estaba leguas de distancia. Supuse que era casi cuando tenía
30 veranos en la edad, pero no podía recordar exactamente. Yo estaba siempre en guerra, en
alguna campaña o de otra, y el tiempo, junto con los cumpleaños, tenía una manera de pasar sin
mucho aviso. Fue antes de la captura de Atenas. Yo había estado viajando por la región Calcídica.
Después que Potidea se rebeló contra la Liga de Delos Atenas controlado, su ciudad vecina, Olinto
se convirtió en un bastión importante en contra de un ataque ateniense. Ellos formaron su propia
federación, conocida como la Liga Calcídica. Cuando se vieron obligados a jurar lealtad a Atenas o
a mí , los habitantes decidieron luchar. En uno de mis más vergonzosas exhibiciones de genio y
fuerza, arrase Olinto por el suelo. En un ajuste final de ira, me emborraché, y luego ordene que
todos los habitantes de la ciudad sean vendidos como esclavos. Como ya he dicho, que era uno de
mis momentos más vergonzosos. Las lágrimas vienen a mis ojos cuando pienso en lo que destruí
ese día.

Salimos de la zona, viajando a través de tierras de cultivo en nuestro camino hacia el sur hasta la
costa. Cuando llegamos a los puertos de Potidea, tomé una flota de barcos al sur, cumpliendo con
mis ejércitos en Pagasae. A partir de ahí, pase a Atenas y el resto está en los archivos de historia
del palacio. Fue lo que pasó en un campo, a unas cinco leguas de la costa, lo que trajo la belleza de
la rosa para mí.

Estábamos tomando un descanso al mediodía por el calor, y como de costumbre, de inmediato me


aleje del campamento. El ruido de los hombres había llegado a la angustiarme, sus risas y dioses
esos terribles olores que un campo lleno de soldados sucios podía sostener. Yo disfrutaba de un
agradable paseo y antes de darme cuenta, me había seguido la corriente a un claro de la hierba
verde de altura. Me encontré con un tronco y me eche hacia atrás, me saque la armadura,
disfrutando de la brisa. Un susurro en la hierba a mi izquierda, llevó mi mano a la espada, pero yo
sonreí cuando una pequeña cabecita a través de la hierba alta.

-Hola-. La voz de la niña, dijo.

-Hola, a usted señorita-, le respondí.

-¿Te estás escondiendo también?- -preguntó ella. Parecía tener no más de cuatro o cinco veranos.
Su cabello se blanqueó al sol, un brillo saludable su piel bronceada.

-Supongo que sí-, admití.

-Yo conozco ony estar aquí y hablar un poco. Mama sez de su tiempo para un baf-

Me reí al ver su expresión seria. Ella vino y se paró a mi lado, extendiendo la mano y toco mi
mano. De pronto se echó hacia atrás y me miró.

-¿Por qué está tan triste?-

Abrí la boca para hablar, pero escuché a una mujer pidiendo algo en la distancia.

-No te vayas!- La joven ordenó y salió corriendo.

Cuando regresó poco tiempo después, ella tenía algo en la espalda.

-Eto es para ti...para que no estés tan triste .-

Ella me tendió una flor, una rosa. Era una flor de color rosa hermosa y yo estaba asombrada por la
compasión de la niña. La simplicidad de su regalo, como un símbolo perfecto de la belleza, que me
capturó desde el primer momento. La joven corrió hacia la casa, pero yo seguía sentado allí hasta
que había caído la noche, simplemente mirando a la rosa.
Nunca supe su nombre, pero una de las primeras cosas que hice cuando encontré mi casa en
Corinto fue enviar a los jardineros para construir un jardín de rosas.

Negué con la cabeza para traerme de vuelta al presente. El sol no se había levantado todavía, así
que se apresure a salir al jardín, a través de las salas del palacio para llevar a Gabrielle mi presente.
Pensé que podría haber una posibilidad de que se despierte antes de que tuviera la oportunidad
de regresar, pero lo considere que improbable. Teniendo en cuenta la elección entre la vigilia
antes del amanecer y una marca de vela adicional de sueño, Gabrielle elegiría el sueño.

Me paseaba por los pasillos del palacio, que estaban abandonados totalmente a esta hora. Debo
de haber presentado un cuadro extraño, si no absurdo a cualquier persona que pudo haber estado
a esta hora. Sentí que mi paso contenía un poco de rebote, y fue el que me hace esos sonidos? Me
temo que me perdí en mi nueva felicidad porque al doblar una esquina casi golpeó Delia de plano.

-Dios! Nunca hubiera pensado que estuvieses a la vuelta!- ella respondió. -Eso fue lo que he oído,
¿no?-

-¿Qué?- Le pregunté.

-Fuiste tú! Xena-, baja la voz cuando ella usó mi nombre de pila. –estabas silbando!-

-Yo no estaba haciendo tal cosa.- Podía sentir el creciente calor en mis mejillas. ¡Maldita sea! Yo
sabía que estaba haciendo esos sonidos. ¿Alguna vez he silbado antes?

- Eras tú y ¿qué tienes ahí?- -preguntó ella.

-Nada-, mentí. Traté de maniobrar la flor detrás de mi espalda, pero ya era demasiado tarde, ya
había cogido una idea de lo que llevaba. -Oh, está bien,- yo lo saqué a la vista. -¿Eres feliz ahora? Si
te cojo diciéndole a alguien sobre esto voy a encadenarte con los pollos desplumados.-

Delia rió en voz alta me hace sentir como si yo tuviera diez años de nuevo.

-¿Por qué, Señora Conquistadora, con una forma tan encantadora como la que tiene , no es de
extrañar que las mujeres no se puede resistir.-

Ella me apretó el brazo mientras caminaba junto a mí, sin dejar de reír en voz alta.
Negué con la cabeza, incapaz de quitar la sonrisa de mi cara. Delia tenía la habilidad de hacerme
sentir como un niño, pero vi algo en sus ojos cuando me miraba a mí últimamente. Era algo que
me hacía sentir mejor de lo que tenía derecho a hacerlo. Lo que vi en sus ojos era orgullo. Era una
expresión que cada niño espera ver dirigida a ellos de sus padres, en especial entre madre e hija.

Sabía que había una mujer, aún con vida, en una pequeña ciudad costera de Tracia, que yo daría
mi propia vida para ver que me mirara de esa forma. Deseche la idea tan pronto como apareció.
Eso no sería y no tenía sentido el desear lo imposible. Pero, de nuevo, sólo unas pocas lunas atrás,
pensé que sería imposible para la Conquistadora enamorarse, tener el amor de alguien a cambio.
Parecía como si mi vida estaba cambiando de muchas maneras, lo que podía pensar en nada tan
completamente imposible ya.

**********

Arreglé la flor al lado de la almohada que Gabrielle se me aceleró el pecho. Le bese la frente y me
fui a mi estudio. En el camino, me encontré con un guardia al que le ordene entregar un mensaje
al capitán Atrio. Llegó el capitán a mi estudio, donde se sentó. Ayer por la noche como Gabrielle y
yo nos acostamos juntas, en medio de nuestros susurros y haciendo el amor, Gabrielle admitió
que no sólo Atrio la salvó del ataque de Solan, sino también el soldado paternal se comprometió a
mantenerlo en secreto hasta que mi futura esposa me lo dijera.

Ella le prometió decirme del incidente ocurrido en la mañana, después de mi cabeza se había
despejado un poco.

Atrio era más que un simple soldado en mi ejército. Él era un guerrero, respeto y confianza. Él era
una de las pocas personas vivas que me llama amiga. Era sin embargo, un soldado de mi ejército y
yo era su comandante. Nunca dudé de la lealtad de Atrio, pero los guerreros en última instancia,
debe seguir siendo fieles a una sola persona, su superior. Aunque no exactamente podía condenar
a Atrio por su lealtad a Gabrielle, que necesitaba para hacer que mi amigo se diera cuenta que
me mantenerme en la oscuridad acerca de las cosas no era un hábito que quería fomentar.

Realmente no hay respuesta correcta o incorrecta para este escenario. Entendí por qué Gabrielle
decidió mantener el ataque de Solan en silencio. Yo estaba bebiendo y no estoy del todo el más
sano juicio cuando he tomado bebidas fuertes. Tampoco he sido considerada como lógica, una
vez atrapados en las garras de mi temperamento furioso. Me podía imaginar a Gabrielle realizando
la autoinmolación si hubiera seguido adelante con mi curso de acción ayer por la noche. Gracias a
Atenea, que mi joven consorte fue capaz de evitar que llevara a cabo el castigo de la bestia dentro
de mí anhelaba. Nuestra relación nunca podría soportar la culpa en nuestros corazones por esa
tragedia.

La parte de Atrio en todo esto me pareció lógica también. Seguramente estaba pensando en mí
por temor a represalias por parte de la Nación Centauro en caso de que algún daño sobreviniera a
su emisario. Estoy segura de que ambos temían lo que pudiera haber hecho a Solan había que
aprender del evento. Sangre o no, podría muy bien haberme visto a mí misma matar a mi hijo por
sus acciones.

Al final, sin embargo, hubo un hecho innegable. Yo era la gobernante de este reino y como tal, los
incidentes debían ser reportado a mí y no ocultados a mis ojos. No importa cuánta justificación
tuviera , me encontré en una posición incómoda.

¿Cómo se llega a través de un punto, inculcar a los jugadores la necesidad de una sola persona
que toma de estas decisiones? Bien o mal, no importa cuáles sean sus razones, no importa que yo
estuviera completamente de acuerdo con su resolución, sólo podía haber una en la parte superior
y que se trataba de mi.

Un golpe en la puerta resonó por toda la habitación en la quietud de la mañana.

-Entre-, le dije.

Atrio entró en la habitación, inclinando ligeramente la cabeza. –Señora Conquistadora-, reconoció


mi presencia.

-Atrio, amigo mío, por favor, siéntate.- Le hice señas con una mano.

Me di cuenta de que él parecía un poco recelosos. Yo estaba absolutamente segura de que me


preguntaba si me lo había dicho Gabrielle todavía.

-¿Estás bien, Conquistadora?- Atrio preguntó en un tono vacilante.

-Bueno, admito que tener un poco de dolor de cabeza esta mañana, pero considerando todas las
cosas, sí, estoy bien. ¿Y tú?-

-Uh, sí, sí. Muy bien. Creo que podría haber entregado un poco de mi al oporto -, respondió. -Y,
¿Lady Gabrielle... ella está bien?- -preguntó con inquietud.

-Aún profundamente dormida.- Le devolví la sonrisa en el hombre sentado al otro lado de mi


escritorio. Se ajustó su cuerpo en el asiento de hacerse mucho más cómoda. Creo que era muy
confiado en este punto que yo no lo sabía aún.

-He estado pensando esta mañana, Atrio, en realidad, para evaluar la situación de nuestros
soldados. ¿Quién diría tu que es nuestro mejor guerrero?-
-Bueno, uhm ...- Parecía confundida en mi cambio de tema. Podía verlo tratando de cambiar la
mente, de centrarse en este nuevo tema. Se rió un poco. -Bueno, yo diría que tú, Conquistadora-.

Me reí un poco de mí misma, sabiendo que iba a responder así. -Digamos que es un hecho.- Yo le
respondí. -¿Luego de mi?-

-Creo que, a pesar de parecer poco modesto yo soy.-

-Sí,- dije, fingiendo distracción. -¿Y después?-

-Bueno-, considera que el asunto -, el teniente Garamon. Él puede ser un poco joven, algunas de
las cosas se aprenden sólo con la experiencia, pero es casi tan bueno como yo con una serie de
armas.-

-He estado pensando en la seguridad de Gabrielle. Ahora que se sabe que va a ser reina, yo quiero
que ella sea tan protegida como yo lo sería. Tanto si ella está aquí en el interior del castillo, o en el
pueblo, yo la quiero a salvo de daño -.

-Sí, Señora Conquistadora. Creo que es una idea excelente. Estoy de acuerdo. La joven necesita lo
mejor de tu ejército tiene que ofrecer-.

-Me alegro de que estés de acuerdo. ¿Puedes hacerse cargo de esto, Atrio?-

-Por supuesto, Señora Conquistadora, voy a instruir a Garamon de inmediato en ello --

-¿Pero no dijiste que eras el mejor?- Rápidamente lo interrumpí, inclinándome hacia adelante en
la silla.

Atrio se detuvo, su boca todavía estaba abierta, un momento congelado en el cerebro


rápidamente se apresuraron a continuar con nuestra conversación. -Oh, pero sin duda, mi Señora-
-

-Tal vez no creas que Gabrielle se merece lo mejor, después de todo.- Le dije de manera uniforme.
-Yo... eh ...- Él fue atrapado y la expresión en sus ojos admitieron la verdad de ella. Si él decía que
sí, era ofender a Gabrielle, y sabía que ese camino lo llevaría.

Si él decía que no, que él se comprometía a algo la mayoría de los soldados sólo se espera que
cuando eran muy jóvenes o muy viejos. Un verdadero guerrero, de los cuales era uno Atrio, no
quiere perder sus habilidades de juego del campo de batalla guardaespaldas.

-Por lo tanto, ¿tu decías, mi amigo?- Yo apenas podía contener mi alegría en este momento. Oh, sí,
yo tenía toda la intención de llevar esto a lo lardo quince días más o menos , pero no se lo dije a mi
desgraciado amigo.

Una mirada de resignación total y absoluta cruzó el rostro de Atrio. Era evidente que se dio cuenta
de la chispa en mis ojos y la mirada divertida. Finalmente se dio cuenta que yo sabía de su parte en
mantener en secreto de Gabrielle.

-Por supuesto, sería un honor para mí servir como guardia personal de Lady Gabrielle, Señora
Conquistadora-, dijo con los dientes apretados.

**********

Con Atrio y entré en mis aposentos privados pensando en disfrutar de una taza caliente de té y
discutir los detalles de la creación de un destacamento de guardias para estar en el cuidado de la
futura reina de. Cuando entramos en la habitación exterior, Sila estaba terminando de traer
nuestra comida de la mañana.

-Es temprano, ¿no?- Le pregunté.

-La señora pidió que el desayuno se trajese para levantarse temprano, Señora Conquistadora.

Yo sabía que Sylla se refiere a Gabrielle incluso antes de que la bella rubia abriera la puerta del
dormitorio y apareciera ante nosotros. Mi doncella personal parecía disfrutar de la posición recién
descubierta de Gabrielle. Tal vez le dio esperanza a todas las mujeres de su estación. Tal vez ella
era feliz por su amiga. Cualquiera sea la razón, Sylla trata de Gabrielle con el mayor respeto y
Gabrielle, con su carácter genuinamente amoroso, tratado Sila con el mismo.

Me quedé un poco atrás, divertida por la interacción que estaba a punto de tener lugar entre
Gabrielle y Atrio. Gabrielle estaba ajustando el brazalete en la manga de su blusa mientras
caminaba a través de la puerta. Casi me reí en voz alta cuando se detuvo en el centro de la
habitación, teniendo todos nosotros adentro. Parecíamos estatuas congeladas, Gabrielle mirando
Atrio, luego a mí, Atrio con una mirada de fingida Gabrielle, yo viéndolos a ellos y Sylla
completamente confundido.

-¿Habrá algo más, Señora Conquistadora?- Sila le preguntó.

Le di las gracias, y luego la despedí. Hizo una reverencia pequeña y salió de la habitación, pero no
antes de que se niveló una mirada inquisitiva a Gabrielle, encogiéndose de hombros en algún tipo
de comunicación silenciosa.

-Mi Señora-. Gabrielle dijo mientras cruzaba la sala, llegó de puntillas, y se coloca un casto beso en
la mejilla. Vi como ella cruzó la habitación donde estaba Atrio.

- Capitán Atrio-, dijo en un tono lento detener.

-¿Ella ya sabe?- -murmuró.

-¿Qué?- Gabrielle-susurró entre dientes.

Me reí en voz alta. -¡Te está preguntando si tú me lo dijiste de una vez!-

Seguí riéndome de las expresiones en sus rostros. Me senté en la mesa, sirviendo para cada uno
de nosotros una taza de té de la olla que Sila había dejado. Apreté el tarro de miel cercana al
asiento habitual de Gabrielle. No podía tolerarla infusión, sin un poco del producto del panal en la
taza. Cuando volví a mirar hacia arriba, seguían mirándome con la boca abierta.

-Cierren los labios y se sientan.- Les dije con una ceja arqueada. -Tenemos mucho de qué hablar,
nosotros tres.-

Cada uno de ellos se sentó a la mesa, Gabrielle a mi lado y Atrio frente a nosotros. Bebí un sorbo
de mi té y vio que cada uno de ellos hizo lo mismo.

-Gabrielle, me gustaría presentarte al capitán de tu guardia personal.-


Gabrielle volvió la cabeza y me miró, luego a través de la mesa en la mueca en la cara del Atrio. Él
la miró con una expresión de -¿por qué yo? seguido de un encogimiento de hombros indiferente
de sus hombros. Era evidente que él no sólo estaba tratando de hacer que Gabrielle se sienta
mejor, pero él también haría lo mismo de nuevo si fuera necesario. Esa es exactamente la razón
por la que quería que este hombre al lado de Gabrielle. Incluso me dolía tanto que yo no había
pensado en ello antes que la necesidad me obligó.

-Oh, pero Xena, --

Me llevó un dedo a los labios y Gabrielle al instante se quedó en silencio. Me puse de pie y caminó
hacia la ventana. Sila había retirado los tapices para dejar en el sol de la mañana y la brisa fresca
se sintiera bien en mi piel un poco caliente. Me quedé allí, con las manos entrelazadas detrás de la
espalda, mirando hacia la ventana en vez de los dos que estaban sentados a la mesa.

-Tú debes entender, Gabrielle, como Atrio hace. Sólo puede haber un comandante, un gobernante
y si por el destino o la fortuna, ese uno soy yo

-Entiendo el razonamiento detrás de tus acciones, así como el de Atrio. -, me aclaré la garganta
con nerviosismo a este punto. Estaba a punto de hacer algo raro y decidió forjar el futuro antes de
que tuviera tiempo para pensar en ello. Si pensara demasiado o demasiado fuerte, estaba segura
de que iría para atrás.

-Nunca he tenido a nadie que se preocupe por mí ... así que mis reacciones no podría ser lo que
ninguno de los dos esperaba. Este es un sentimiento bastante nuevo para mí y estoy tratando de
... bueno, tratando de ... comprender todo.

Como ya he dicho, entiendo el razonamiento detrás de sus acciones, pero un gobernante debe
mantenerse al tanto de todas las cosas. Sólo así se puede gobernar -.

Me aparté de la ventana abierta, de nuevo hacia ellos. -¿Alguno de ustedes quiere gobernar este
imperio?-

Los dos miraron un poco aturdido y pasó de ser emocionalmente aterrorizados en el interior para
tratar de mantener una cara seria. Dos pares de ojos me miraban como diciendo, -¿quién eres y de
dónde tienen su cuerpo se escondió de Xena?

Sus miradas eran un poco ancha, las bocas abiertas sólo un poco. Por último, casi en perfecta
sincronización, cada uno de ellos negó con la cabeza de lado a lado.

-Entonces, para bien o para mal, yo seré la que decida lo que sucede y cuándo. Voy a elegir quien
sufre mi ira, y quien escapa a juicio. ¿Estamos de acuerdo?-
-Sí, Xena-

-Sí, Conquistadora-.

Ambos dijeron al unísono. Si he aprendido una cosa en los últimos años, fue gratificante que los
fieles estrictamente a aseguraron la lealtad. Los gobernantes más sabios y más fuertes que yo
había conocido en mi vida fueron los más caritativos de sí mismos y sus emociones. Me decidí a
dar ese paso extra, no para mí, sino a las dos personas delante de mí. Cada uno tenía sus razones
para hacer lo que tenían, y agradezco que sus pensamientos eran de mi bienestar.

-Me gustaría añadir mi agradecimiento-, añadí, mirándolos uno por uno. -Hay pocas personas en
este mundo que amo y menos aún que se preocupan por mí.

Me esforzaré por ser... bueno, el tipo de persona que tú sientes que puede confiar cuando las
cosas van mal.-

Yo estaba mirando mis botas en ese momento, muy petrificado al mirar hacia arriba y ver la
diversión en sus ojos. El silencio parecía no tener fin hasta que Gabrielle habló, ella siempre
parecía saber cómo calmar mis temores.

-Venga, termina tu té, Xena-, dijo mientras se servía un poco más de la bebida humeante en mi
taza.

Yo a horcajadas sobre el banco a su lado, acepte la taza, e inclinándome para besar suavemente
su oído. Ella sonrió sin mirarme, cuando comenzó a colocar las porciones de carne, fruta y queso
en tres platos separados. Le entregué a Atrio un plato de comida y él lo aceptó con un gesto
habitual de la cabeza. Sonrió un poco y murmuró, casi como para sí mismo.

-Sí, ustedes dos son buenas la una para la otra.-

Nos sentamos y se discutieron los acontecimientos de las últimas semanas, mientras comíamos
nuestra comida de la mañana. Luego hablamos de los hombres y mujeres que se coinvertirían en
una parte de la guardia de Gabrielle.

Atrio ya sabía que los soldados que seleccionaría, que nos dice tanto de lo que sabía de ellos, sus
fortalezas y debilidades. Se acercó a esto como si se tratara de un plan de batalla y yo podía oír la
emoción en su voz cuando habló de los detalles y cuántos soldados necesitaría. Yo le di rienda
suelta, a sabiendas de que la seguridad de Gabrielle estaba en las mejores manos.

Empujé mi plato, con sensación de saciedad, por primera vez que yo pueda recordar. Nunca comí
mucho, acaba de recoger todo. Esta mañana, en realidad comían, hablaban y reían. Era una
sensación agradable, estar con amigos, hablando entre sí como iguales y no como un gobernante y
sus súbditos. La única vez que me senté por ahí hablando de una comida fue durante una cena
social cuando uno hace comentarios triviales y pensé en lo rápido que podía salir. Había comida
en torno a las hogueras con los guerreros, por supuesto, pero esos eran los días cuando yo era
bien muy tolerante o demasiado joven para cuidar lo que los cerdos asquerosos la mayoría de los
hombres en mi ejército eran. Una vez que encontré lo fácil que era perder el apetito cuando se
sienta a favor del viento de un soldado, que no había visto una pastilla de jabón desde la
formación de los reinos homéricos, empecé a comer sola en mi tienda de campaña.

-¿Vamos a hablar de Solan, entonces?- -Le pregunté cuando llegamos a una pausa en la
conversación.

-Xena, he estado pensando,- comenzó a Gabrielle, mirando sus manos. -Tal vez sólo debería tener
una charla con él.-

Ella no levantó la vista de nuevo, sólo se quedó mirando las manos entrelazadas ligeramente
juntos. Entendí, en un instante, lo que afectaba la mujer joven. Me mudé de nuevo a horcajadas
sobre el banco nos sentamos y puse mi mano sobre su hombro. Lo que hizo que sus ojos para
encontrarse con los mios.

-Gabrielle, ¿estás diciendo esto porque realmente crees que un hombre que acosa a mujeres
jóvenes en mi casa, aparte del hecho de que tú eres la futura reina de este imperio, se le debe
mostrar clemencia? O, ¿estás tú diciendo esto debido a lo que Solan es para mí, personalmente? -

Gabrielle inclinó ligeramente la cabeza. Yo sabía que ella no quiso revelar mi secreto en el frente
de Atrio, pero hoy parecía estar lleno de todo tipo de introducciones originales para mí. Por eso,
me lancé derecho al agua helada. Tomé una respiración profunda.

-Solan es mi hijo, Atrio-.

Cuando miré a mi amigo que tenía la cabeza baja, aparentemente absorto en algún defecto de
fabricación que se había encontrado en la mesa. Yo podría decir que se sentía avergonzado por la
repentina intimidad que compartía. Me di cuenta porque me sentía mis propios oídos virando al
rojo con el calor como Atrio. No estoy segura de si sus siguientes palabras me sorprendieron, sin
embargo.
-Sí, Conquistadora, yo ya lo sabía.- Levantó la vista y vi por fin lo que parecía ser una pequeña
sonrisa. -Es difícil de vivir y luchar, al lado del otro tantas temporadas, y no aprender al menos
algunos de sus secretos.-

Yo no podía hacer nada más que darle las gracias en un susurro ahogado, mi nudo en la garganta
por la emoción. Todas estas estaciones, que me estaba haciendo a su mejor esfuerzo en el campo
de batalla, y en mi peor momento en el libertinaje, que guardaba mi secreto. Que le debía a este
hombre mucho más de lo que jamás podría pagar. Yo podría concederle riqueza o lujo, porque
para ser honesto, sería un insulto. Sabía, tan bien como él, que el don de su silencio fue dado
libremente, sin pensar en la devolución. Para presentarlo como ahora reducir la oferta. Atrio era
un ser, moldeado de la arcilla igual que yo éramos guerreros y soldados, siempre después de
haber hecho lo que mejor pensaba en el momento.

Si yo hubiera vivido mi vida tan honorable como él lo había hecho, habría sido el líder más
magnífico del mundo había conocido.

Borrado de la garganta se estaba convirtiendo en habitual. Me volví hacia Gabrielle. –Tú me dijiste
anoche que tenía un plan, pequeña. Todavía me gustaría escucharlo.- La empujo.

Ella sonrió con alivio. Dioses, ¿cómo podía ser tan transparente que un día, y luego tan lleno de
complejidad de la siguiente? Esta vez, inmediatamente me vio a través de su farsa. Una vez más,
ella me protege.

-Bueno, mi plan original pretendía tratar a Solan de una manera que él lo entendería. Perdóname,
Xena, pero él es arrogante y orgulloso. La única forma de respetar a alguien que es el mejor que
pueda. He conocido a un gran número los hombres jóvenes como Solan y sólo aprenden la lección
--

-... En la punta de una espada.- Atrio y me dijeron al unísono.

-Exactamente-. Gabrielle estuvo de acuerdo.

-Por lo tanto, es esta la parte donde llego a golpear al muchacho hasta dejarlo sin sentido?- Le
preguntó con una sonrisa irónica. Creo que todos estábamos haciendo y no la luz de la situación a
sabiendas de que si no lo hiciéramos, nuestro temperamento puede sacar lo mejor de nosotros. Si
alguno de nosotros sucumbió a nuestra indignación por la situación, Solan podría terminar
muerto.
-En realidad,- comenzó a Gabrielle. Tenía esa expresión nerviosa en su cara otra vez. -Creo que tal
vez Atrio debería dar los golpes necesarios.-

-¿Qué?- Me oí decir.

-Xena, no es como si Solan me atacó por lo que soy, creo que estaba demasiado borracho para
eso. Yo podría haber sido cualquier mujer joven en ese pasillo.-

-La señora tiene un punto, Conquistadora-, agregó el Atrio.

-Oh, ella lo hace, lo hace? Gabrielle, el punto es que no eres sólo una mujer, ya no.- Me dijo,
levantándome de la silla.

-Xena, ¿cómo se vería? Si cada vez que hay un problema, te apresuraras a cuidar de mí-

-Se vería como que eres muy apreciada-, repliqué.

-Puede parecer a los demás como si fuera simplemente débil-, dijo Atrio.

-De qué lado estás aquí?- Me apartó de él.

-Perdóname, Señora Conquistadora, pero yo no era consciente de que había partes-. Atrio
respondió.

La paciencia infernal Atrio estaba empezando a llevar en mis nervios.

-Xena, tiene sentido, verdad que sí. Para obtener cualquier tipo de lección , Solan debe ser
superado por alguien que él considera como un adversario adecuado para él, alguien a quien él ve
como inferiores en rango y posición.-

-Me temo que tendré que tomar ese lado ahora, Conquistadora. Si vences al niño en un desafío,
como la mayoría de los hombres sería derrotado por tu mano. No habrá vergüenza en la cuestión.
Ahora bien, si tuviera que ser superado por un soldado común ... un guardia de mero cuerpo a la
Dama aquí, eso sería harina de otro costal. -

Muy bien, este fue el punto donde sabía que estaba actuando como una niña petulante, pero no
podía detenerme. Yo estaba abrumada por el deseo, sin embargo, para recordar a Gabrielle que
ella me prometió que podía luchar. No pude encontrar ninguna forma en mi cabeza la frase de que
para evitar parecer un completo idiota. Por lo tanto, cruzó la habitación y se quedó allí, con los
brazos cruzados con fuerza en mi pecho, mirando a ellos dos. Gabrielle atrapada más rápido, y
aunque por lo general apreciaba cuando ella sabía lo que estaba pensando, esta vez estaba más
que agradecida. Me sentí un poco tonta y humillada, pero de nuevo, yo simplemente no podía
detenerme. Estaba redimida pero siempre habrá dentro de mí, una Xena, impetuosa, furiosa,
volátil y tonta a veces.

Gabrielle se levantó y cruzó la sala de estar delante de mí. Sus acciones no deberían haberme
sorprendido. Después de todo, ¿no era esta la misma mujer que se enfrentó a la bestia dentro de
mí, sólo la última noche? Ella puso la mano en mi antebrazo, ladeando la cabeza para tratar de
hacer contacto con los ojos bajos.

-Xena?-

No era el tono de su voz, o incluso las palabras que ella dijo, que me hicieron daño. No, lo que más
me dolió, hiriendo mi orgullo de hecho, fue el hecho de que Gabrielle estaba tratando de no
sonreír. Sonreírme! A mí!

-Xena?-

-¿Qué?- Me puso mala cara. Ah, sí, el más antiguo del mundo hijo vivo.

-Tú no estás realmente enojada conmigo, ¿verdad?-

-No.-

-Estás actuando de esta manera porque no puedes a golpear a alguien. Es cierto?- Era a mí.
-Tal vez-. Evadí la pregunta. -Oh, está bien, sí, es una realidad ¡Tú prometiste, ya sabes.- He
añadido en el último momento.

-¿Ayudaría si dijera que la próxima vez que esto sucede, Tú puedes darle la paliza?-

Ella sonrió dulcemente y algunos días, creo que ella sabe exactamente lo que esa sonrisa me hace.
Me encontré a mí misma sonriendo de nuevo. –Los dos siguientes.- Lo que esperaba.

Ella se rió de mí y me tendió la mano, tratando de parecer seria. –de acuerdo-, dijo y me tendió la
mano.

Yo cogí la mano y tire de ella hacia mí, besándola profundamente. No había ninguna diferencia
para mí que Atrio estuviera en la habitación. De hecho, yo llevaba una gran sonrisa, mirando a
través de la habitación a mi amigo. Atrio había encontrado algo nuevo, distinto de Gabrielle y yo,
absolutamente fascinante. Esta vez fue en la parte inferior de su tasa.

**********

Sentada a mi lado en el Gran Salón, Gabrielle y yo vimos como Solan se dirigió a la vista.
Flanqueado por un par de guardias, apareció cansado y con resaca. Él también tenía un moretón
desagradable de ver al alrededor de su ojo izquierdo y al lado de su cara. Supuse que la contusión
fue causada por el contacto del puño de Atrio. Fatigado como estaba, era más difícil para el joven
ocultar su conducta con encanto. Él me miró con una expresión melancólica y sombría que era
como mirarse en el espejo.

-Señora Conquistadora-, comenzó. -Supongo que las circunstancias son extremas para que tú
puedas despertarme a esta hora?-

Oí gruñir a Atrio, luego vi como dio paso adelante. -No es el lugar para cuestionar a la
Conquistadora, perrito!-

Solan dirigió una mirada enojada al el hombre más viejo y he visto la verdad en las palabras de
Gabrielle. Sí, tendría un gran impacto en el niño si él fuera a ser vencido por Atrio en un desafío.

-Perdóname, Señora Conquistadora si --


-Basta ya-, le respondí con frialdad, cortando el resto de la declaración de Solan. -Tengo entendido
que tuviste un poco de problemas en el palacio de la noche anterior.-

-Como cuestión de hecho, Conquistadora, lo hice. Fui asaltado,- él con cautela llevó los dedos a la
zona descolorida alrededor de su ojo. -Yo estaba hablando con una mujer cuando fui golpeado por
detrás.-

-La forma en que escuchó la historia, que estaba haciendo algo más que hablar.-

-Bueno-, mis labios formaron una risa lasciva. -Admito, que fingió la falta de voluntad, pero a
veces simplemente no saben lo que quieren.-

-Algunas de ellas tienen que ser convencidas.- Fingí estar de acuerdo.

He añadido una sonrisa fingida, cómplice ya que parecía pensar que este comportamiento era
perfectamente aceptable. El mundo pertenece a aquellos que son lo suficientemente fuertes
como para tomarlo. El sentimiento se hizo eco en mi cabeza. Esas fueron mis palabras cuando yo
tenía la edad de Solan y en este momento, sentí una vergüenza que quemaba de saber que mi
hijo había adquirido lo peor de mis atributos.

Su sonrisa se hizo más grande.

-¿Y consideras este comportamiento aceptable?- Le pregunté, perdiendo la sonrisa por completo.

Hizo una pausa, su expresión me dijo que se dio cuenta de que me había perdido como su aliada. -
Nunca he tenido ninguna queja antes.-

-Ahora sí. En primer lugar,- Tuve que obligarme a quedarme en mi asiento. Yo siempre fui mucho
mejor, mientras iba y venía. -En mi reino a cualquier hombre que acosa las mujeres, o cualquier
otra persona simplemente porque son más débiles, van a sufrir un castigo rápido. En segundo
lugar, la mujer que fue asaltada fue la Señora Gabrielle-.

Me esperaba algo más, si te digo la verdad. Me esperaba un profundo silencio, y luego tal vez que
el temor a llenara su rostro. Tampoco pasó. Sus rasgos parecían apretarse un poco y se inclinó
ligeramente la cabeza.

-No tenía ni idea-, fue su respuesta.


Ahora bien, tengo confianza en el juicio de Gabrielle sobre las personas, sobre todo de la gente,
pero yo estaba pensando en ese momento que su percepción de la verdadera intención de Solan
fue un poco sesgada. Un hombre inteligente ya estaría defendiendo su caso, ofreciendo todo lo
que tenía a cambio de mi perdón. Incluso un cobarde hubiera estado de rodillas rogando y
gimiendo por el perdón, su vida, o ambas cosas. Solan me sorprendió.

Se puso de pie delante de mí y no dijo nada. Se limitó a reconocer el hecho de que no tenía ni idea
que era Gabrielle. Vi la verdad en sus ojos, sin embargo. Yo creía en ese momento que Gabrielle
estaba equivocada. Este hombre joven insensato, y arrogante me estaba llamando, pero de una
manera más sutil. Estaba esperando a ver lo que yo haría. Tuve noticias de este muchacho, no
tenía idea de lo que podía hacer.

El toque de la mano de Gabrielle en la manga de repente interrumpió mis pensamientos. Se inclinó


para susurrar en mi oído y me reuní con ella hasta la mitad.

-Yo estaba equivocada, Xena. Se trata de ti.-

Me miró a ella, una vez que había tanto se echó hacia atrás en nuestras sillas. Tenía una expresión
de preocupación en su cara que hice todo lo posible para disipar con una sonrisa ganadora
significó para ella sola.

-Antillius, vamos adelante-, ordené.

El joven escritor y asesor se acercó llevando su pergamino y la pluma, esta última recién cargado
de tinta. -A sus órdenes, Señora Conquistadora-.

-Antillius, manda una carta a Kaleipus mi viejo amigo, el gobernante de la Nación Centauro-.

-Sí, Mi Señora.-

-Dile que su emisario y el hijo adoptivo, Solan, ha admitido su culpabilidad en la agresión a mi


amante y futura reina del Imperio Griego. Dile que, como cuestión de honor, he desafiado al joven
a encontrarse conmigo en el campo de la batalla.

¿Tiene todo eso? -Le pregunté por último, a la espera que el joven terminara de escribir.

-Sí, Mi Señora.-
-Añade esto, entonces. Dile a Kaleipus que le envío mis más sentidas condolencias y pesar por el
fallecimiento de su joven hijo, sin embargo debe enviar un nuevo emisario, al recibir el cuerpo de
su hijo. Registrarse como de costumbre.- He añadido con un gesto casual de mi mano.

Me levanté de la silla para mirar a un número de personas aturdidas. –Tú has conseguido tu
deseo, Solan. Te doy tres días para prepararte, a continuación, espero recibir una súplica sincera
de perdón, o te veo en el campo de la formación. Atrio-, me volví hacia el capitán. -Por favor,
procurar que el Emisario se limita a sus habitaciones con la excepción de las instalaciones de
práctica.-

-Sí, Conquistadora-, respondió Atrio.

Pude ver que incluso Atrio estaba ahora consciente de las verdaderas intenciones de Solan. Solan
no dijo nada durante todo el intercambio. Como ya he ofrecido la mano a Gabrielle y en silencio
salimos de la habitación, me preguntaba por qué este joven, con quien apenas había tenido
ningún contacto a través de toda su vida, querría que me lo derrote en la batalla. ¿Por qué tenía
tanta prisa para morir?

Capítulo 6:

Sintió el golpe de la muerte sobre su corazón

-No estés tan preocupada, pequeña.- Acaricie la mejilla de Gabrielle con el dorso de los dedos. -Ya
te lo prometí no le dolerá mucho, ¿no?-

-Sí, lo hiciste.- Ella me dio una sonrisa nerviosa.

Era media mañana y los tres días que le di a Solan pasaron rápidamente. Nos quedamos en la
cámara exterior de nuestras habitaciones. Yo tenía muy claro que Solan no se disculparía y por
eso la intención de mostrar en equipo de batalla para conocer a mi rival. Gabrielle me ayudó a
vestirme. Me puse mis pantalones de cuero tradicionales y camisa de seda. Mis botas eran de
cuero negro y espeso. La parte frontal de las botas tenían las espinilleras plateados que están
cosidas La parte superior de cada bota termina justo por debajo de la rodilla, con protectores
unidos también. Tenía guantes de cuero grueso y con clavos de metal, pero la única armadura que
llevaba era una coraza de bronce conectado a una pieza de la espalda.
Que mi espada ceñida, ajustáda en mi cadera. Miré a Gabrielle, que todavía me miraba a través de
una mirada aprensiva. -Entonces, ¿qué es, mi amor?-

Ella vaciló, pasando inquieta de un pie a otro. –Tú sigues siendo una guerrera muy bueno, ¿no es
así, Xena?-

Hizo la pregunta en serio de tal manera que yo no tenía el corazón para reprender o humillarla. Yo
debería haber sabido lo que hizo que ceño de preocupación. Gabrielle nunca me había visto
pelear. Oh, yo le había permitido ir al campo de entrenamiento para que me vea en la ocasión,
pero nunca me había visto envuelta en una pelea verdad. Ha leído más de mis hazañas del campo
de batalla que cualquier mortal tiene vida y estoy segura de que pensaba la mayoría de los
eventos adornados enormemente. Era extraño, sin embargo. En el momento en que yo tenía la
pesada espada en mi mano, yo tenía veinte años otra vez. Si no, simplemente no era una opción.

-Sí, pequeña,- le respondí con suavidad. -Sigo siendo una guerrera muy buena.-

Gabrielle mejorado considerablemente, pero todavía podía sentir que algo no estaba bien en su
manera. Di un paso atrás y me sente en el arcón de madera pesada en el centro de la habitación.
Mover el arma a un lado, le tome las manos en las mías y tire de ella hacia mí. Mirando hacia ella
de esta manera, pude ver lo que equivale a temor en sus ojos de esmeraldas.

-¿De que se trata todo esto, Gabrielle?-

-Tuve un sueño anoche-, respondió ella con prontitud.

-¿Qué has visto, amor?- Los sueños de Gabrielle eran una especie de enigma para nosotros. Ella a
menudo vislumbrar el futuro, pero tan poco o tan desarticulada como para ser confuso. En
ocasiones, se podía predecir desastres a través de las visiones de los sueños traídos a ella. Una o
dos veces, hemos sido capaces incluso de cambiar la forma en que los destinos girar nuestras
vidas, pero hoy parecía diferente. Gabrielle nunca había actuado de manera temerosa como esto
antes.

-Él sacó una daga de su bota.-

-¿Quién lo hizo? Solan?-

Sí. Estaba oculta y yo - -


-Yo sé , pequeña. Él lo tiene metido dentro de su bota izquierda.-

-¿Cómo lo sabes --

-Es por eso que soy un buena guerrera, Gabrielle-, sonreí. -Yo hago un hábito de mirar a la gente
muy de cerca. Eso no es todo, aunque, ¿no?-

Ella negó con la cabeza de lado a lado. -Vas a matar a Solan.-

-¿Qué?- Me eché a reír. -Gabrielle, ya te dije que yo --

-Yo sé lo que tu dijiste, Xena, pero en mi sueño vi Solan tendido en el suelo y a vos de arrodillas
encima de él. Habías clavado tu espada hacia abajo en la cabeza. Lo vio acostado, la hoja seguía
temblando después de que la hundiste en él, y entonces la tierra. -

-Gabrielle-. Tiré de su figura temblorosa hacia abajo sobre mi regazo. -Te lo prometo, a menos que
algo extremo, o inevitable que pase, no voy a matar al niño.

Hemos cambiado el resultado de sus sueños antes. No te preocupes, pequeña, por favor. Confía
en mí-

Un guiño lágrimas en los ojos y luego un beso en la mejilla fue mi recompensa. –

Voy a tratar. Tú te harás cargo, sin embargo, ¿no?-

-Correcto.- Yo en broma le besó el cuello. -Y al final del día, ¿Qué me vas a dar de recompensa,
después de haber sido tan buena?-

-Hhmm, un dulce tesoro. Tú recibiras-, rió. Yo estaba feliz de que había sido capaz de aplacar sus
miedos.

-Sí, pero ya que tú posees-, repliqué.

-Entonces, esta noche, te voy a poseer.- Ella respondió en un tono seductor que hizo que los
músculos de mi vientre se pusieran a revolotear.
Mis ojos se cerraron como una ola de intenso deseo corrió a través de mí. Tome su mano y la bese
con fuerza, a regañadientes alejándose de los dulces labios. –

Vamos a seguir esta noche, amor mío, pero si no te levantas justo en este momento, voy a
despojarnos de cada prenda de ropa de nuestros cuerpos y que le llevare a la cama.-

Gabrielle se echó a reír. Dios, cómo me gusta ese sonido. Ella era incapaz de hacerlo por tanto
tiempo, alegra mi corazón que yo soy la causa de ello ahora.

-Y eso sería una mala cosa, ¿por que?- , bromeó.

Me puse bruscamente de pie, todavía me aferraba a ella, sus pies apenas tocaban el suelo. –
Vamos contigo-. ¿Estás listo para jugar su parte?-

Ella asintió con la cabeza y me ajusté mi armadura de nuevo. -Entonces la escuela está en sesión.¿
Vamos?- Le ofrecí mi mano y nos fuimos al campo de entrenamiento.

**********

Tengo que admitir, aunque sólo sea para mí, di una imagen bastante impresionante mientras
caminaba por el patio. El sol estaba alto en el cielo y cada pedazo de metal en mí coraza, de la
empuñadura del León de mi espada, que se refleja la luz brillante. Por lo menos tuvo la decencia
de Solan a tragar saliva a la vista, incluso si lo hizo cubrir de inmediato con ese aire estirado que
tenía a su alrededor.

-Señora Conquistadora-, dijo al pasar por él, caminando hacia Atrio.

No hice caso al chico y yo ya podía ver su inexperiencia . Se enfadó y un temperamento infantil es


algo que simplemente no puede permitirse el lujo en el campo de batalla. Intercambiamos algunas
palabras con Atrio y me reencontré con un joven oficial con el nombre de Garamon. El teniente
fue el primero en tomar un turno como guardia personal de Gabrielle, y al instante me gustaba el
chico. Me di cuenta de quién era una vez que vi su cara.

-Veo has sanado muy bien.- Señalé a la barbilla en una cicatriz corrió a través de su piel oscura.

-Me sorprende que me recuerde, Señora Conquistadora, sobre todo después de que el patético
intento que hice ese día.-
Me dio una sonrisa irónica en la humildad genuina del soldado. -Nunca olvido una cicatriz, o
cualquier persona que lucha contra mí lo suficientemente bien como para ganar una y marcharse.-
Estaba recordando aquel día en el campo de la formación poco tiempo atrás. Cuando Atrio me
llevo a flexiona los músculos en contra de los nuevos cadetes y el joven resultó difícil de vencer
para recibir más alta recomendación del Atrio.

Yo estaba muy orgullosa de Gabrielle. Tan preocupada como estaba, que estaba jugando bien su
papel. Todos estuvimos de acuerdo que a pesar de Solan fuera probablemente muy capaz de
utilizar el arma que llevaba, yo sería la vencedora de hoy. Le expliqué a mi amante que la
psicología era una parte enorme de la batalla. Para humillar a Solan, tendríamos que actuar como
si todo esto fuera sólo un paseo por el bosque. Gabrielle estaba yendo muy bien en que afecta a
un aire casual de la indiferencia en el procedimiento, como lo fue Atrio. Yo estaba acostumbrada a
ella, y le dio a mi naturaleza, naturalmente, demasiado confiada la oportunidad de salir.

-Estas lista Conquistadora?- Solan, dijo con impaciencia, indicando el campo de entrenamiento
con un movimiento de su brazo.

Atrio estaba de pie junto a mí con los brazos cruzados sobre su pecho. -¿Cuál es, a toda prisa para
cumplir con Hades, joven cachorro?-

Ese comentario se ganó para el capitán una mirada del joven, pero me tuve que reír. -Me he
reunido con él-, le dije volviéndome hacia Solan. -Confía en mí, no es un gran conversador.-

Todos nos reímos mucho, todos nosotros, excepto Solan, que estaba cada vez más frustrado por
los latidos del corazón que pasaban.

Todos estábamos representando nuestros papeles, a pesar de que Gabrielle dijo que no creía que
en realidad podría ver la pelea y no mostrar ninguna emoción.

Estamos de acuerdo en que ella se iría antes de la pelea comenzó en realidad.

Por supuesto, ella dijo que iba a salir con una gran cantidad de estilo y dignidad, lo que eso
significaba. Yo estaba a punto de averiguarlo.

-Te voy a dejar con tus juego entonces-, dijo Gabrielle. Ella se acercó a mí me apretó la mano un
poco más apretado que de costumbre, pero la expresión de su rostro permanecía sin
preocupaciones.
-¿A dónde vas , mientras que yo me estoy divirtiendo?- Yo me burlé de vuelta.

-Me voy a tomar un baño y luego a ver un accesorio para los vestidos nuevos. ¿Te queda mucho?-
Preguntó Gabrielle esta última después de haber caminado hacia los primeros escalones que
conducían al el patio. Se volvió hacia nosotros, como si con indiferencia la espera de mi respuesta
y me llamó la atención. Por primera vez, yo estaba viendo una de las razones por las que Gabrielle
se mantuvo con vida durante tanto tiempo como esclava. Ella incluso me hizo creer en su falta de
preocupación por el próximo reto.

-¿Voy a estar mucho tiempo?- Yo le respondí, y reiteró su pregunta. Volví la cabeza hacia Solan y lo
miró de arriba abajo. -No lo creo. Me reuniré contigo en ese baño.- Sonreí.

-Muy bien-, contestó Gabrielle, subir las escaleras una vez más. -Trata de no ensuciar con tanta
sangre tus pantalones esta vez-.

-No veo por qué debería quejarte. No es como si fuera mi sangre.-

-Sin embargo, Sila pasa un tiempo infernal tratando de eliminarla.- Gabrielle, bromeó. Ella se
detuvo por última vez y miró a Solan. -Fue muy agradable saber de ti, Solan-.

No esperó una respuesta antes de que ella se volviera y salió y fue todo lo que podía hacer para no
reírse de la expresión de su rostro. Ahora, el juego había terminado. Era el momento de que la
lucha para comenzara.

-¿Estás listo, joven cachorro?- Le pregunté.

Solan parecía estar teniendo un odio real del apodo que Atrio y me había acostumbrado bastante
bien al uso.

-Voy a tratar de tomarlo con calma por ti, Conquistadora. Después de todo, he oído decir que te
has vuelto blanda.-

Caminamos hasta el campo de la formación, un espacio ajustado establecido para el uso del
combate. No dejé de caminar, pero me volví hacia él. -Es mejor orar a los dioses niño. Yo te
mostraré lo suave que me he convertido.-
-Debo advertirle Conquistadora, que entrene mi espada de Kaleipus, el centauro guerrero más
grande de Grecia.-

Me detuve y me rei de buena gana esta vez. Simplemente no podía resistir. Le di mi mejor sonrisa
salvaje y me apoye en la cerca. -Yo fui entrenada por Ares, dios de la guerra.- Seguí caminando
hacia el campo, pero Atrio me dijo después que me perdí la más valiosa de las expresiones en la
cara de asombro del niño.

**********

El sonido del metal contra el metal me sigue gustando tanto es música para mis oídos. El amor de
una buena pelea debe estar en la sangre. El muchacho era bueno, voy a tener que dar Kaleipus lo
que le corresponde. La falta de experiencia mostró, sin embargo, si yo hubiera sido menos
tolerantes, más furiosa o un buen negocio, podría haber muerto unas cuantas veces más. Su caída
fue su falta de experiencia, pero lo que lo mantuvo en la pelea fue su juventud. Yo estaba en
buena forma. Faltaba algún tiempo antes de que realmente estuviera cansada, pero mis músculos
sin duda sentía la diferencia entre un mástil la práctica, y el golpear pesado que estaban haciendo
ahora.

Llevé a Solan a la tierra por segunda vez y el buen humor le permitió recuperar sus pies. Tal vez no
debería haberme reído, o añadió que burla poco como yo esperaba que se levantara. Su rostro
estaba lleno con la ira y la vergüenza y me fustigó como un niño, con palabras destinadas a
paralizar y herir. Yo no respondía a ninguna de sus intentos pequeños como carnada para mí hasta
que nuestras espadas se reunieron y nos encontramos cara a cara. Cada uno de nosotros tenía las
dos manos en las empuñaduras de las espadas, usando nada más que la fuerza de nuestros brazos
para empujar contra otros.

-Conocí a Gabrielle, antes, tú sabes.-

No le hice caso y esperaba que él no estaba dispuesto a decir lo que pensaba que era. Fingí
indiferencia.

Él sonrió, el sudor corría por el lado de la cara, la suciedad arrastrada por una mejilla. -Ella era una
esclava de un corsario rico que conocí en Tracia. La trajo en la cubierta para el disfrute de la
tripulación. Me la folle hasta sangrar-.

Él me susurró que el pasado y el muchacho ni siquiera se dio cuenta de lo que había hecho con
esas palabras maliciosas. Si eran verdad o falsedad, no importaba. Sólo hizo falta una exhalación
rápida y la bestia era libre.
Me llevé mi rodilla con fuerza a su ingle sin protección y oí la respiración, ya que estrangule su
garganta. Sus músculos se relajaron de inmediato y solte mi espada, con lo que mi puño con fuerza
en la parte superior de su mano de la espada. Él gritó y oí la ruptura huesos. Yo creo que la bestia
que ahora me controlaba se echó a reír al oír el sonido.

Tiré el punto de mi espada en la tierra blanda a nuestros pies y se golpeó la parte central, a la
derecha ya la izquierda. Debe de haber intentado defenderse a sí mismo, porque sentí que algo
me golpeó en la mandíbula. Probé el sabor de la sangre en mi boca y robó mi mano a través de mis
labios. La vista y el gusto fue la causa de que le monstruo en mi interior aullara de placer. Escupo
sangre en la parte de atrás de él, avanzando mientras retrocedía. Creo que podría haber oído mi
nombre, pero ya era demasiado tarde. Xena no existía. Ella era sólo una capa de una locura que
sólo vivía para la sed de sangre.

Me eché hacia atrás y puse todo lo que tenía en un puño a la mandíbula. La fuerza de lo levantó de
sus pies y una vez más, hubo satisfacción ante fractura de huesos. La bestia se abalanzó sobre el
muchacho caído, agarrándolo por el cuello con una mano, mientras que el otro se estrelló contra
su rostro. La sensación de la sangre caliente en mis manos sólo me empujó aún más.

La bestia se enfureció y gritó una sola palabra.

Muerte.

Me puse de pie, todavía a caballo entre el niño. Extendí la mano a mi espada, temblando todavía,
clavada en el suelo. Como ya hizo girar la hoja en la mano, oí un grito lleno de rabia en mis oídos y
me pregunté si era mi propia voz o la bestia adentro que hizo que el sonido furioso. Podía oír mi
nombre, era como si estuviera en un sueño. Mis movimientos se desaceleraron como mi cerebro
trataba de dar sentido a mis acciones. Siempre pude escuchar sus voces fuera de mí, pero esta vez
no hubo vuelta atrás. La oscuridad se había extendido a la medida, tomada demasiado controlar a
renunciar a ella ahora. Levanté mi espada tan alta como mis brazos podrían llegar y luego
rápidamente trajo el punto de la hoja hacia abajo directamente a la cara del joven.

En el último latido, mi espada se reunió con el metal que cayó frente a la cara de mi víctima. La
maniobra de viraje enviado mi espada en el suelo al lado de su cabeza. La hoja afilada llegó tan
cerca, que produjo una herida en la mejilla, pero ya era demasiado inconsciente para la atención.

Escuché mi nombre otra vez mientras yo estaba allí, ambas manos sujetando mi espada. Podía
sentir mi corazón golpeando contra mi pecho hasta que le dolían. Entonces, se oyó un grito. Grito
de la mujer que asustó a la bestia en la sumisión.

Se encogió y acurrucado sobre sí mismo hasta que me quedé allí de pie, exhausta y débil. A
continuación, el grito de nuevo, excepto que era esta vez más cerca. Me volví hacia la fuente del
sonido justo a tiempo para ver a Gabrielle, vestida sólo con su bata de baño, parada en el suelo
cerca de la pared baja que rodeaba el campo de entrenamiento.
Le eche un vistazo a mis manos ensangrentadas aún sosteniendo mi hoja hacia abajo en el suelo y
Atrio a mi lado. A todos nos parecía congelado en su lugar. Atrio tenía su espada enterrada en la
tierra debajo de la mía, su rápida acción de perdonar la vida de Solan. Miré hacia abajo en el caos
sangriento que yo había hecho de mi hijo y se apartó de él hacia Gabrielle.

-Llamen al sanador.- Yo con voz áspera y asintió Atrio, el alivio de las inundaciones de sus
características.

Me arrodillé junto a Gabrielle y alguien metió un trapo delante de mí. Me limpié las manos de su
viscosidad roja y recogió la pequeña rubia en mis brazos. Miré de nuevo, Kuros, mi Sanador y dos
de sus aprendices salió corriendo hacia el campo.

En silencio ore a Atenea cuando yo acunaba a Gabrielle en mi contra. Le pedi a la Diosa que salvara
la vida de mi hijo, sin saber hasta qué punto había lesionado el niño.

Mientras miraba a Kuros, que asintió con la cabeza que el niño estaba vivo, veía la vista se reunía
conGabrielle se encontró en el campo. Efectivamente, se parece a tu visión. Desde este punto de
vista, mi espada se veía como si estuviera incrustada en la cabeza de Solan, mientras que se fijaba
realmente en el suelo junto a él. La extrañeza del destino me llamó la atención en ese momento.
Me preguntaba, era esta la visión de este Gabrielle, ella no puede ver la imagen completa de su
punto de vista, o estaba yo realmente predestinada a matar a mi propio hijo antes que Atrio
interviniera y cambiara el curso de los acontecimientos.

Gabrielle se agita y me acarició la mejilla, tratando de despertar a su más allá. Una de las criadas
que habían corrido al parecer fuera tras Gabrielle me dio un vaso de agua.

-¿Gabrielle?-

-¿Xena?- Ella abrió los ojos confusos, luego se amplió con el conocimiento de su visión. -Oh, Xena
yo --

-No, pequeña, está bien. Solan todavía está vivo, pero no gracias a mí. Debe su mortalidad a la
rapidez con que actuó Atrio en esta ocasión.-

Por ahora, Kuros ya había hecho su camino en el interior con forma inconsciente Solan en una
camilla.

-Es en el interior ya. Kuros está atendiéndolo. ¿Eres tú capaz de sostenerte en pie?-

Ella asintió con la cabeza y lentamente hizo el camino al interior, haciendo una primera parada
por su insistencia, en los cuartos de Solan. Kuros se lavaba las manos cuando entró en la alcoba. El
curandero asistentes estaban limpiando y vendando el muchacho, pero él todavía se veía como si
estuviera sin vida.

-Él no ha recuperado el conocimiento, Señora Conquistadora-, dijo Kuros al vernos.

No estaba segura de lo que sentía, mirando hacia abajo al muchacho que era mi único hijo. Hace
instantes lo quería muerto, pero ahora, se veía bastante lamentable mentira allí todo hinchado y
roto. Sé que debería haber tenido más compasión de mí parte por mi hijo, pero un poco de rabia
en sus palabras aún permanecía dentro de mí. Sabía que iba a ser un largo tiempo, si acaso, antes
de que yo fuera capaz de resolver este caso en mi cabeza.

-¿La gravedad de sus heridas?- Le pregunté.

Kuros suspiró y yo sabía que no podía ser bueno. -La buena noticia es que sus heridas son todos
los huesos rotos y contusiones-.

-¿Eso es bueno?- Gabrielle se preguntó incrédulo.

-En realidad, mi señora, lo es. Los Huesos sueldan, los moretones sanan. El cuerpo es una máquina
curativa muy bueno cuando se le da el entorno adecuado.

Los cortes, la heridas de arma blanca,son los que tienen la oportunidad de introducir una infección
en el cuerpo. El joven emisario se curan . a su debido tiempo él tiene una serie de costillas rotas, la
mandíbula, la nariz y la muñeca izquierda se dividen demasiado Todo lo demás es simplemente
molido que más me preocupa su mano derecha sin embargo, los huesos en que se han roto,...
pero por lo menos dos de los dedos aparecen aplastados. –

Sé que hizo una mueca visiblemente Kuros continuó con la lista de lesiones de Solan. Esto fue lo
que la bestia podía hacer en cuestión de segundos. Gabrielle y yo intercambiamos una mirada y
me deslizó una mano alrededor de mi cintura.

-Me temo que, aunque me considero un curandero con talento, mis habilidades puede no ser
suficiente para recuperar el movimiento completo de la mano de la joven.-

-Estoy segura de que vas a hacer lo mejor posible Kuros, y le doy las gracias.- Le dije en voz baja.

-Kuros, ¿le permitirías a otro curandero examinar esta fractura en la mano?- -Preguntó Gabrielle.
-Por supuesto, señora. No tengo el orgullo en ese terreno. ¿Tiene a alguien en mente?-

-Si mi Señora no tiene ninguna objeción, conozco a un curandero que tiene formas muy
conocedores de las artes curativas antiguas. El vino de la tierra de Chin, pero la última vez que
escuche ahora reside en la costa en Epidamno. Su nombre es Yu Pan. -

-¿Tú sabes del curandero, Yu Pan?- Kuros preguntó.

La mirada de asombro en los ojos de Kuros hizo que me preguntara. Este era el curandero mismo
que enseñó a Gabrielle sus técnicas de masaje?

-Él y yo servía en la misma casa de una vez-, respondió Gabrielle.

-Su reputación es bien conocido, Mi Señora,- dirigida Kuros mi preocupación aparente. -Si la
señora lo puede persuadir a visitarnos, creo que el emisario estará en buenas manos.-

Gabrielle me miró buscando mi aprobación y yo asentí con la cabeza rápidamente. -Por supuesto.
Vamos a enviar un mensajero.-

Me aparté de ellos dos de pie a los pies de la cama de Solan. Mis manos en las caderas, he visto
con los labios apretados, como los jóvenes envolvían las heridas de Solan en vendajes limpios y
unían de los huesos fracturados en férulas rígidas hechas de corteza de sauce tejido. Yo había
tenido la intención de enseñar al joven una lección, no quitarle la vida. Todavía no estaba segura
de lo que debería estar sintiendo. Sólo sé que tenía un dolor en el pecho que tenía poco que ver
con el esfuerzo que había mostrado tan poco tiempo.

-Haznos saber si su condición cambia en absoluto, o si te pide ... nada.- Le dije, alejándose de la
cama de la joven.

-Por supuesto, mi Señora.- Kuros, dijo en tono comprensivo.

**********
Gabrielle casualmente tiró una toalla sobre la tina pequeña de agua en nuestras ropas
ensangrentadas estaban en remojo. Yo había estado mirando el agua con sangre de mi posición de
descanso en la bañera. Sentí los dedos de Gabrielle masajeando la tensión de mi cuello y los
hombros. Con el tiempo, los dedos y el agua caliente hicieron su magia, y me relajé mientras me
lavaba el pelo.

Me senté junto a la chimenea, en los cojines mismos que habían sido colocados aquí hace sólo
unos días por mi encantadora consorte. Gabrielle se apoyó contra mí, un poco por detrás,
trabajando con un peine por el cabello oscuro. Me quedé mirando a las llamas, a sabiendas de que
la pequeña rubia detrás de mí había estado esperando pacientemente todas estas marcas de vela
para que yo pronunciara aún más de una palabra a la vez.

Yo estaba de mejor humor ya que la comida de la cena, cuando Kuros anunció que había
despertado Solan de hecho. El joven hizo todo lo posible, incluso en el dolor, para ser tan insolente
como sea posible a los que le rodean. El curandero se rió de nuestras sonrisas aliviado, diciendo
que él estaba seguro de que la paliza no había tomado ninguna mella en la psique del joven. Kuros
nos aseguró que iba a hacer la recuperación de Solan de lo más sencillo posible, pero mucho
depende del deseo del muchacho para curarse a sí mismo. Estuve de acuerdo. Yo volvía de unas
lesiones debilitantes en el pasado, pero no sin una gran cantidad de trabajo duro.

Después de recibir estas palabras de aliento, Gabrielle se puso a escribir una carta a su viejo amigo
Yu Pan. Ella me explicó de la bondad del anciano le mostró, y cómo a menudo se escondía en sus
talleres para ver o ayudar en las artes medicinales del sanador. Ella envió a un mensajero en
camino a Epidamno, y pidió que el sanador viaje a Corinto en la primera oportunidad posible.
Tenía la esperanza de que las historias milagrosas que Gabrielle me conto de la capacidad de este
hombre no eran sólo los de la imaginación de una niña. Yo había visto muchas cosas, sin embargo,
durante mi vida en la barbilla. Yo había visto la curación que era poco menos que mágica, así que
nuevamente oró a Atenea que el viejo curandero aún estuviera vivo.

-¿Quieres hablar de ello?- La voz de Gabrielle me trajo de vuelta al presente.

-No-, me volví con una sonrisa irónica. -Pero eso no sería muy justo para ti.- Ella siguió peinando
mi pelo y debo admitir que la acción era tan suave como un masaje. -¿Qué demonios estaba
haciendo allí de todos modos y en su bata?- Le pregunté.

-Yo estaba decidida a confiar en ti -, respondió ella. -Entre en el baño, y creo que me quedé
dormida. He dormido tan bien como lo hice ayer por la noche.-
Se detuvo entonces. Con nervios y la preocupación, pero he pasado una buena parte de la noche
alrededor, incapaz de sentirme cómoda. Gabrielle estaba tan quieta que nunca me di cuenta de
que sufría de la misma enfermedad.

-Sé que me quedé dormido, porque vi la visión de nuevo. Parecía tan claro, Xena, y eso me asustó
tanto. Justo antes de poner su espada en él, miró Solan ... bueno, parecía como si hubiera
engañado que de alguna manera, casi triunfal. Tuve que advertirte, pero cuando me acerque,
pensé que estaba viendo todo de nuevo. Fue un poco abrumador. No acostumbro a hacer un
hábito de desmayos. -

-Desde el punto de vista, que, efectivamente, parece como si mi espada había entrado en el
cráneo del niño-, reflexione pensativa-. -Solan estaría muerto ahora mismo, si no hubiera sido por
Atrio. Hubiera matado a mi propio hijo y yo apenas recordaba lo que sucedió.-

-¿La oscuridad?- -preguntó ella.

Asentí con la cabeza, sorprendida de que Gabrielle tenía una forma de hacer este sonido horrible
monstruo tan leve, de modo que sólo puede considerar como un defecto de carácter menor.

-La bestia, quiere decir.-

-Xena, la haces sonar como si un animal viviera dentro de ti.-

-Y así es, Gabrielle. Se desarrolla en el lado del odio, la maldad de mi naturaleza. Cuando ve una
oportunidad a la huelga, lo hace. Para detenerlo después de un cierto punto, sería como tratar de
arrebatar un perro de caza de su presa -.

-Si realmente es la bestia que dicen que es, Xena, entonces puede ser tratado como cualquier otro
ser viviente. Si se trata de una criatura como dices, entonces puede ser domesticada, controlada, o
incluso la muerte.- Gabrielle declaró lógicamente.

-Sólo deseo que pudiera ser así, pequeña. La oscuridad que se apodera de mí en los momentos de
ira o de batalla, esta maldición, como lo sé ahora, no siempre ha sido así. Yo lo conocía como un
tesoro en su momento, una parte querida de mí misma. No puedo ni destruirlo ni controlarlo. Lo
pidi hace mucho tiempo, cuando todavía era una niña, y se me concedió. Fue un regalo libremente
dado y aceptado

-, Que, dijo con tristeza.


-¿Un regalo? Xena, que haría una cosa así a una niña?-

-Mi patrón.-

-Athena?- Gabrielle miró sorprendido y me volví un poco, darse cuenta de que no lo había reunido
todavía.

-No, pequeña. Esto ocurrió cuando yo era una mujer joven, que vivía en Anfípolis. Fue antes de
Cortese viniera a través de nuestro pueblo. Antes de que mi hermano... Atenea no era mi patrona
hasta la noche antes de que invadí Atenas.-

Por primera vez en muchas temporadas, muchos años, he ahorrado un pensamiento para mis
hermanos muertos. Liceo había sido sólo un niño cuando el ejército de Cortese se extendió por
Anfípolis. Convencí a los jóvenes a quedarse y luchar por lo que era nuestro. Salimos victoriosos
en la batalla, pero las heridas que se sufrieron en ese día forma el patrón de mi vida y las vidas de
los que me rodean. Liceo cayó en la batalla, todavía un niño, una cabeza más bajo que yo, pero
decidido a luchar como un hombre. Toris salió corriendo. Marca de un cobarde, nunca regresó a su
pueblo. Cirene, su joven hijo muerto, el más grande nunca se supo de él, sujetaba a su hija sólo es
responsable por el destino de los otros dos.

Lo recuerdo tan claramente, de pie junto al cuerpo de Liceo, viendo como mi madre entró y vio el
cuerpo de su bebé por primera vez. Traté de explicarle, decirle lo que pasó, cómo no lo había
protegido, para explicar de alguna manera, pero ella me dio una cachetada fuerte en la cara. Me
quedé allí unos instantes más, congelada en estado de shock y dolor. Vi como Cirene, tiró su
cuerpo a través de su hijo muerto y sollozó. Esa noche hice las maletas junte las pocas
pertenencias que tenía, y quede por mi cuenta. Unos diez temporadas más tarde, me enteré de
que Toris había encontrado Cortese y sus hombres.

Mi hermano mayor trató de infiltrarse en la banda del Señor de la Guerra y fue descubierto.
Murió un tipo de una muerte que yo no hubiera querido describir a mi madre, que incluso había
estado hablando en ese momento. Toris se justificó ante mis ojos con su muerte, pero mis
prioridades estaban sesgadas para ese entonces. Miro al pasado y pensar en lo mucho más valioso
que hubiera sido vivo. Podría haber usado un hermano mayor, Dios sabe que Cirene podría haber
usado un hijo. Después de haber visto lo que cuarenta y cinco estaciones de la vida ha tenido que
enseñarme, habría tomado un cobarde vivo que un hermano, más de un héroe muerto en
cualquier momento.
Mi poco escasa de satisfacción es que yo había crucificado a Cortese cuando por fin lo alcance. No
le llevó mucho tiempo morir teniendo en cuenta casi todos los huesos de su cuerpo se rompieron
antes de que yo lo tenía colgado. Nunca vi a mi madre otra vez después de eso. Oí que ella decía a
la gente que todos sus hijos murieron en el día de la incursión de Cortese.

-¿Xena?

-¿Qué?- Le pregunté, de pronto volver de visitar a mis propios demonios.

-¿Quién era tu patrón antes de que tú sirvieras a Atenea?- -Preguntó Gabrielle.

-Ares-, le dije rotundamente.

-¿La oscuridad?- -preguntó, casi en un susurro.

Asentí con la cabeza.

-Has servido a Ares ... hizo su oferta?-

Una vez más, la leve inclinación de cabeza. -En realidad fue peor que eso. Yo era su amante-, le
dije, y sentí que mis mejillas se calientan con la vergüenza.

-¿Lo quieres?- -Preguntó Gabrielle.

Me volví para mirarla por completo. Me tomó la mayor parte de mi control no reírme de la joven.
Gabrielle tenía un enfoque limitado con respecto a esto. Tocó mi corazón que la expresión de su
rostro era terriblemente seria. Tomé sus manos entre las mías y bese cada uno de ellas.

-¿Estás celosa, pequeña?- Volví, con la misma seriedad.

-Él es un dios, después de todo, Xena. ¿Cómo no sentir celos? Estoy segura de que hace que mis
habilidades se vean humildes en comparación.-
No quería su dolor para seguir adelante, pero sus palabras me halagaban y me tocaban a la vez.
Me di cuenta por primera vez de una racha bastante bien escondidos celoso que Gabrielle tenía
cuando se trataba de mí. Esta vez no pude evitar sonreír, tan abrumada como estaba por los
sentimientos dirigidos hacia mí de este pequeño desliz de mi niña. Podía ver el color verde de sus
ojos crecer sólo un poco más profundo y su ceja derecha tenía un arco natural que lo que parecía
pico un poco cuando se muestra este lado posesivo de ella misma.

Extendí la mano y le acarició la mejilla, con lo que dirigí sus ojos hasta los míos. –

Gabrielle, no sabes que posees todas las cualidades que he rezado a Atenea para una pareja ?-

Yo sé que ella vio la verdad de que en mis ojos. Vi como sus facciones volvieron a la normalidad,
ese tinte rosado hermoso de vergüenza, que me encantó así que, volviendo a sus mejillas. Siempre
me sorprende cada vez que lo veo. Para una mujer joven que ha vivido la vida que Gabrielle tuvo,
y que aún tiene la posibilidad de que el rubor de la inocencia a flor de su rostro, por lo menos
cumplido muy poco de mí, que siempre va a traer alegría a mi corazón.

-Ahora, vas a terminar de peinarme el pelo, o no?- Me volví de espaldas a ella para ocultar mi
sonrisa. Ella volvió a peinar los rizos negros, todavía un poco húmedos, pero el secado rápido del
calor del fuego. Un cómodo silencio flotaba en el aire. Yo no era una persona verbal por parte de
la naturaleza, y por lo que era un consuelo que Gabrielle podía quitar mis continuos ataques de
mudez. Podía sentir la pregunta en el aire, sin embargo. Se quedó allí, suspendida en el aire, tanto
en nuestras mentes. Tenía que ver con se burlo de Solan de mí, no, en realidad su orgullo, como
peleamos. Quería saber si era cierto y Gabrielle se moría de ganas de preguntarme qué había
hecho para engañarme. Podía sentir su consulta llegan en la aspiración leve de la respiración
mientras se preparaba para hablar.

-Xena?-

-Sí,pequeña?-

-¿Qué hizo? Solan. ¿Qué hizo para causar que tu oscuridad saliera?-

Se lamió los labios, la boca súbitamente seca. Yo no quería ser la causa del dolor.

¿No había tenido humillación suficiente para una vida? Pero, ¿cómo podría mentir a ella, que
podía ver a mi corazón tan bien?

-Él dijo algo-, le contesté.


-Eso no suena como vos, Xena, Que carnada uso- - Se detuvo abruptamente. Supongo que mi
silencio sólo confirmó la sospecha que tenía. -¿Fue por mí?- se cuestiono, pero las dos sabíamos
que ella ya era consciente de la respuesta. -¿Qué dijo?-

-¿Qué importa?-. Con impaciencia se levantó y cruzó la habitación, tirando hacia atrás la tapicería
pesada que da a la ciudad, volutas de humo perezosamente de las chimeneas de las casas de
nueva construcción.

Sentí su ascenso y el paso por detrás de mí. Rodeó mi cintura con sus brazos, apretando su mejilla
contra mi espalda. Cubrí sus pequeñas manos con las mías, disfrutando de la sensación de su
cuerpo contra mí.

-Siempre pensé que esto podría suceder-, dijo. -Me sorprende que nunca se te ocurriera.-

Ella estaba en lo cierto. Yo nunca pensé en ello. ¿Qué pasa si un dignatario de otro país visita el
palacio? ¿Y si hubiera tenido Gabrielle de esa manera. . . incluso la propiedad de una sola vez? Me
mordí el labio inferior en el pensamiento.

-¿Qué te dijo Solan, Xena?- -preguntó de nuevo.

Suspiré y cerré los ojos. -Eso ... me dijo que ... que había estado con ustedes ... que había. Dijo que
era un barco, probablemente piratas. Tú eras ...- Me detuve un respiró profundamente. -Tú eras
el entretenimiento-.

Ella me sostuvo apretada y me pregunté quién reconfortaba quien. -Es posible, supongo. Yo sé
que no es lo que quieres oír, pero puede que no sea la última vez que lo escuchemos.-

-¿Te acuerdas?-

Podía sentirla sacudiendo la cabeza en mi contra. -No, pero pasó mucho.-

-Tienes razón-, se abrazó a mí con más fuerza. -No es lo que yo quería escuchar-, le contesté con
voz ahogada.
-No me acuerdo de los lugares, o en la cara. Siempre me escondía en el interior de mí misma hasta
que acababan conmigo, hasta que parecía seguro volver a salir.-

Sentí que se alejaba de mí y se volvió, tomo mi mano fuerte, tirando de su cara de nuevo a los
míos. Ella tenía lágrimas en los ojos y quería derramar mi propia empatía.

-No quiero ser una decepción para ti, Xena la Conquistadora tiene que tener una reina que --.

-Exactamente como tú-, que termino. Le apartó los mechones de pelo de oro que la cabeza caídos
sobre los ojos, dejando que mi mano corra a lo largo de la línea de la mejilla y de la mandíbula. -Yo
que te elijo y acepto todas las consecuencias que implica elección. Creo que podemos hacer esto,
Gabrielle, siempre y cuando lo hagamos juntas. No siempre será fácil amar, pero nada digno de
una reina es facil siempre. -

Yo sé que ella quería decir algo, pero se mordió la lengua, asintiendo con la cabeza, y luego
bajándola. Le levante la barbilla con dos dedos. - No has hecho nada para sentir vergüenza,
pequeña. En todo caso, la desgracia pertenece a aquellos que te han herido de tal manera. No
puedo prometer que nunca voy a sentir ira o los celos, incluso es un hecho, pero te prometo que
nunca voy a dirigir las emociones hacia ti. Gabrielle, has leído mis rollos. ¿Sabes qué clase de
mujer era yo. -

Hice una pausa. Ella era lo suficientemente inteligente como para saber que me he referido a mis
inclinaciones sexuales. Yo ya tomé. Conozco unos pocos pergaminos especiales que pertenecen los
bardos contenidos que toman licencia artística con algunos de mis momentos más privados. ¿Por
qué alguien querría leer acerca de una orgía fue más allá de mí, pero las historias me divertían a la
vez. Ahora, sólo me llenan de vergüenza.

Gabrielle asintió con la cabeza.

-Entonces, ¿por qué tú piensas que tú tienes más que una vergüenza para yo?-

-No estoy segura. Simplemente parece que lo que hago.-

Me incliné hacia adelante y la bese tiernamente en la frente, , apoyándose en el gesto de amor. -


Eso es porque tú me miras con los ojos del amor, pequeña. Le doy las gracias a los dioses para él y
rezo para que nunca termine-, le susurré. -Y porque te miro exactamente de la misma manera, tal
vez es por eso que nunca veremos la relación de la misma manera como los otros lo hacer. Que
nunca van a aparecer mal en vuestros ojos y nunca va a serán cualquier cosa, pero hermosa e
inocente en los míos. -

Envolví mis brazos alrededor de ella y nos quedamos así durante algún tiempo.

Por último, me miró y le sonreí. -¿No has dicho algo acerca de- Que me poseerías esta noche? -

Una vez más, que el rubor encantador.

-Lo hice-, dijo suavemente, acariciando la piel de mi cuello. -Pero, si no te importa demasiado,
estoy en un estado de ánimo diferente esta noche.-

-Oh, y qué tipo de estado de ánimo que sería, amor?-

-Un estado de ánimo para acurrucarse-, respondió ella, mientras penetraba en mi cuerpo aún
más.

-Un estado de ánimo acurrucarse?- Repetí. Pude sentir un comienzo sonrisa ridícula. Dioses ¡Cómo
amo a esta mujer, si no por otra razón que simplemente porque ella me enseñó a sentir.

Ella asintió con la cabeza arriba y abajo.

-Un estado de ánimo acurrucarse,- Yo repetí pensativo. -Bueno, supongo que sería una experiencia
diferente. ¿Eres tú una buena acuurrucadora? Después de todo, yo soy la Conquistadora, y creo
que me merezco lo mejor-.

-Soy un acurrucadora muy buena, mi Señora.- Ella susurró, besando mi clavícula.

Me agaché y la levantó en brazos, disfrutando de la brillante sonrisa en su rostro. –

Entonces tu deseo es mi comando, mi reina.-

La llevé a nuestro dormitorio y patee la puerta cerrada con el pie. No hicimos el amor esa noche,
aunque antes, sin duda tenía el deseo batalla por él. En su lugar, nos turnamos para la celebración
de uno al otro durante toda la noche. Todavía no estoy segura de que quiere ese dato poco de
información que debe hacerse de conocimiento común. Me gustaría mantener una cierta
apariencia de dignidad intacta. Sin embargo, entre mi persona y el libro que escribo, era descanso
de la noche más bella y tranquila de que he experimentado.

Capítulo 7:
Encadenada en la cárcel y sin alivio.

Apéndice al manuscrito de la Señora Conquistadora: Pergamino independiente

Alta en Xena, la presencia de la Señora Conquistadora por la reina Gabrielle de Potidea

-Xena?- La llame por su nombre, muy preocupada por este tiempo. La forma en que las comisuras
de sus labios apareció, hacia arriba, como si sonriera mientras dormía, tomó un poco de la
preocupación de mi parte.

-Xena?- Llamé de nuevo, sentada en la cama junto a su figura en acostada.

Su sonrisa se convirtió en un ceño fruncido y ella sacó una almohada, tapándose la cara.

-Xena, que es bastante tarde en la mañana y eres del tipo de madrugador, ¿estás enferma?-

Yo vi la almohada agitándose de ida y vuelta y sonreí. Esta era la Xena que yo conocía. Ella podría
ser como un niño inocente y con una dimensión muy juguetona en su personalidad. Me temo, sin
embargo, que hay quienes me creería muy enferma en la cabeza, si así se lo dije.

¿Vas a salir de la cama? -

-No quiero!- fue su respuesta amortiguada. Ella sacudió la almohada a un lado, y agarró mis
manos, tirando de mí hacia ella. -Vuelve a la cama, amor. Creo que necesito más práctica con esta
cosa acurrucarse-.

-Mmm, y te ves muy bonita también-, respondió de esa manera encantadora que tiene a su
alrededor. Se apoyó sobre un codo y sonrió, mostrando una visión de mí esos ojos azul de Prusia
se puede poner en tan fácilmente. -Ese vestido es muy bonito en el que ... Apuesto a que se vería
aún mejor fuera de ti.- Ella terminó cuando hizo un movimiento rápido para llegar a mí una vez
más.

Me mudé a la final de la cama y engatusó a su a partir de ahí. Ella sacudió la sabana de un lado y
sonrió. Posándose sobre a las manos y las rodillas, se arrastró, como una pantera, hacia mí. Yo
podía sentir el aumento del calor a ras de mis mejillas como lo hacía cada vez que veía su cuerpo
así. Dioses, ella es tan increíblemente hermosa. Ni siquiera puedo creer que ella sea la mía. Tuve
que sacudir mi cabeza para romper el hechizo que ella al parecer, solía controlar. Di un salto y
agite un dedo juguetón en su dirección.

-Oh, no, no te atrevas-.

Ese mohín adorable que ella jura que no tiene tira de la boca. Yo no podía soportarlo. Si yo no
hacía algo rápido, juro que iba a estallar en carcajadas en cualquier momento.

-Recuerda, mi amor, Conquistadora el que holgazanea en la cama todo el día no reciben su postre
después de cenar.-

Su sonrisa se volvió. Esos ojos azules brillaban cuando ella rápidamente comprendió el doble
sentido de mi declaración. -Oh, está bien, voy a estar bien-.

La oí decir estas palabras que yo le serví una taza de té de la olla que Sila había traído
recientemente. Cuando me dio la vuelta otra vez para hacer frente a ella, la respiración casi se me
detuvo. Tendida sobre su lado a lo largo de la cama, ella le sostuvo la cabeza en la palma de su
mano. Era impresionante, no usando nada más que una sonrisa divertida.

-¿Qué?- -preguntó ella, la imagen de la inocencia.

Yo - yo ...-

-Hhmm?- que se pasó los dedos por el pelo largo revuelto por el sueño.

-No puedo pensar con claridad cuando te encuentran allí como eso.- Solté.

Su risa ronca me afectó casi tanto como la visión de su figura desnuda. Alargó la mano y tiró de la
sábana alrededor de ella, sentándose y aceptar el té me ofrecí.

-Simplemente es bueno saber que puede afectar de esa manera-, dijo con una sonrisa.

Ella pasó la mano contra la mía mientras tomaba la taza de mi mano, y me detuve.

-Más de lo que crees, mi amor, más de lo que sé-. Yo le contesté, levantando la misma mano para
tocar suavemente su mejilla.

-Así, hemos visto que incluso a la Conquistadora les gusta dormir de vez en cuando -, comenzó. -
¿Dónde vas este el día con tanta prisa?-
-Voy a comprobar cómo esta Solan, para ver si necesita algo-, le contesté.

-¿Sola?-

Me quedé ahí, pensando en mi respuesta por un momento. Xena era una mujer increíblemente
compleja, pero al mismo tiempo, ella parecía sufrir ciertas inseguridades. Yo sabía que era yo y
siempre seré, uno de sus mayores áreas de preocupación. Volví a sentarme a su lado en la cama.
Yo no estaba seguro de cómo empezar, cómo decirle de los pensamientos que había dando
vueltas en mi cerebro. Francamente, yo no estaba del todo segura acerca de lo que estaba
haciendo. Sólo sé que este curso de acción se sentía como si fuera la cosa correcta que hacer.

-Estoy segura de cómo explicarte esto. Parece que las heridas de Solan pueden ir mucho más allá
de una simple paliza y algunos huesos rotos. Estoy sinceramente indecisa que esto es aún lo que
hay que hacer-, le dije, mi flequillo golpea lejos de mis ojos en un gesto de frustración. -Sólo tengo
este sentimiento, Xena, la sensación de que Solan está pidiendo ayuda con las cosas que hace y la
forma en que actúa. Creo que necesita gente que lo rodee en este momento que no sea
sorprendida u ofendida por su comportamiento. Estoy segura de que se planteó de una manera
honorable, pero parece como si las personas han hecho la vista gorda a sus caminos, por lo que
es. De todo lo que he leído no es la forma en que los centauros esperan que sus líderes actúen. No
está bien, Xena. Él es un joven que puede heredar la Nación Centauro algún día. Incluso si se le
reconoce como el hijo de la Conquistadora, todavía no estaría bien. Creo que tenemos un deber
para con él -, he añadido, la cabeza gacha, sin levantar los ojos hacia ella. -No estoy seguro de por
qué... sólo se siente como si debiéramos hacerlo,- terminé.

Esperé a continuación. Yo podía oír su respiración. Nos sentamos tan cerca que podía sentir el
calor de su cuerpo y con los ojos cerrados como esta, juro que podía oír la cadencia de su corazón.
Oí un profundo suspiro y me di cuenta de la tormenta que se avecinaba. Ella lucha contra la
visualización de cualquier enojo hacia mí, porque ella me amaba, pero yo imaginaba que su
temperamento conseguiría lo mejor de ella en este caso.

-Eras magnifica , ¿sabes tú eso?- Oí su voz por último decir.

Mi cabeza se levantó y vi sus ojos entrecerrados, su color azul profundo de inflexión que como lo
hacen cuando se está tratando de contener sus emociones.

Una vez me dijo que yo soy un enigma para ella y en este día, en este mismo momento, ella lo es
que para mí. Ella se ve sentada, pequeñas y vulnerables en nuestra cama, sólo una sabana
casualmente envuelto en ella. Uno o dos cabellos ligeramente grises en su sien son la única
indicación de su edad. Estoy segura de abrí la boca, porque de repente se encuentra sonriendo
tímidamente a mí.
-Esperabas que yo a gritarara, ¿no?-

-Bueno, yo... Creo que esperaba una reacción muy diferente,- le contesté.

Ella se rió en voz baja a mi respuesta. -Bueno, supongo que todavía tengo algunos momentos
impredecibles que quedan en mí entonces. Gabrielle, sé que mi orgullo no me deja ver muy a
menudo, pero confío en tus sentimientos y tu intuición. Tienes dones que no se explican
fácilmente, pero eso no significa que debemos descartarlos. He visto demasiado en mi vida para
no creer en lo increíble. -

Ella puso su taza de té sobre la mesa bajas al lado de la cama y luego se trasladó a mirarme a la
cara por completo.

-Por mucho que todos los instintos en mí me dice que cure a ese chico y lo lleve tan lejos de
nuestras vidas como sea posible, estoy dispuesta a someterme a la sensación que tú tienes. A
decir verdad, muy en el fondo, quiero poder ser capaz de ayudarlo, Gabrielle. Quiero ser capaz de
ayudarle al igual que yo deseaba que alguien me hubiera ayudado a su edad. -

Ella bajó la cabeza por un momento y yo sabía que ella estaba de nuevo allí una vez más. Su vida
estaba tan llena de pesar y vergüenza personal que si ella fuera una mujer más débil, nunca podría
haber un paso atrás hacia la luz. Me imaginé que estaba repitiendo las veces que ella no hubiera
estado allí para su hijo. Tal vez, incluso recordó los momentos en que ella deseaba que su propia
madre hubiera estado en su vida cuando tenía la edad de Solan.

-Tiene tanta ira, odio y tanta oscuridad que llena su corazón. Me veo a mí misma en él, y me temo
por él, Gabrielle. Él no tiene la única cosa que tengo, la única cosa que podría llevarle lejos de toda
esa oscuridad. -

-¿Qué, Xena? ¿Qué es lo que no tienes?-

-Él no te tiene-, dijo ella simplemente.

Me quedé sin palabras. Sinceramente, no se había dado cuenta de la estima que Xena colocó
sobre mí, la cantidad de crédito que me dio en una batalla que había comenzado temporadas
antes de que me conociera. Sentí que Xena la Conquistadora a, la Destructora de Naciones había
muerto mucho antes de venir a estar aquí. Por alguna razón, sin embargo, El pensamientos de
Xena de la redención para ella giraba en torno a mí. Yo sabía la verdad, pero si su amor por mí le
dio un mayor peso de la voluntad contra la bestia que escondía dentro de ella, entonces yo con
mucho gusto aceptaría la responsabilidad.

-Él tiene tanto de nosotros-, le contesté.

-Quiero que sepas que no tienes que ir, Gabrielle --

Yo le detuvo con una mano suave. -Él no está en posición de herirme físicamente, Xena y él no me
puede herir con sus palabras. He pasado por demasiadas cosas, mi amor, para que un hombre
echado a perder, un joven egoísta me quite mi dignidad. Yo me he aferrado a una última cosa a
través de todo. Tal vez haya perdido una gran cantidad de respeto y autoestima a lo largo del
camino, pero lo único que alguna vez fui capaz de mantener conmigo, no importa cuáles sean mis
circunstancias, era un jirón de dignidad. No voy a dejar que Solan me quite eso. -

Xena me miró como si yo le había dicho que era un hombre. Ella sacudió la expresión de asombro
y sonrió ampliamente. -Constantemente me sorprendes, pequeña, porque me han dejado casi sin
palabras. ¿Quién eres tú y qué has hecho con esa pequeña rubia que solía encogerse a mis pies?-

-¿La quieres que vuelva?- Le pregunté.

-Absolutamente no! Me encanta la mujer que te has convertido, Gabrielle, mucho. Así pues, tú vas
a llevar tu guardia contigo?-

-Sí, amor. ¿Cómo podría ocultarme de Atrio? Él está tomando muy en serio sus deberes, debo
añadir. Ha estado fuera de nuestras puertas desde el amanecer -.

Xena se echó a reír y yo sabía que se divertía burlarse del capitán de tal manera.

Nunca entenderé a los guerreros y su sentido del humor. Me habló de sus planes para liberar al
capitán después de dos semanas como mi guardia personal. Hasta entonces, parecía contentarse
con ver como Atrio demostraba su lealtad a la Conquistadora por sucumbir a su voluntad.

-Tal vez sería mejor si nos reunimos con él por separado, al menos al principio. De esa manera no
nos pueden poner una en contra de la otra y no voy a poner negro su otro ojo, por no respetarte
a ti. Dime, pequeña, cuando te veré de nuevo hoy, ¿eh? ¿Ahora que tú eres la señora del castillo,
no tienes tiempo para mí? --preguntó ella con una sonrisa.
Me di cuenta de que dejo que la sabana que cubre sus hombros cayera, . Dos pueden jugar a este
juego de la seducción tortuosa, mi Conquistadora.

Puede que no me veas hasta la comida de la noche, pero me comprometo a dar toda mi atención
a usted, entonces. -Yo le devolvió la sonrisa, de pie y alisando la falda.

-Ah, esta noche es tan lejos. ¿No tengo nada que se aferran a la hasta entonces?-

Ella se echó hacia atrás en ambas manos que permitan la sabana a cayera el resto del camino.

Creo que la sorprendió con la velocidad de mis acciones. Lleve una mano contra su pecho,
empujándola para que se acueste sobre la cama, sus largas piernas colgando sobre el borde. Me
incliné sobre ella, flotando justo por encima de su piel. Mi dedo índice con ternura jugó con el
endurecimiento de la piel que rodea el pezón, mi lengua jugo con sus labios. La besé, suavemente
al principio, luego más o menos. Mi lengua entró en su boca y la chupe con firmeza, finalmente me
permite este dominio poco más de ella. Oh, ella no tenía idea de lo que iba a exigir de ella más
tarde. Yo estaba en un extraño estado de ánimo hoy.

Mudé mis besos a lo largo de su mandíbula, luego hacia arriba, usando la lengua para burlarme de
su oído. Uso mi dedo índice y el pulgar, le masajeó su pezón, al oír su respiración recogerlo. Sin
previo aviso, le apreté el nudo de la carne endurecido considerablemente, deleitándome con el
ahogado gemido que escapó de sus labios.

-Escucha mis palabras, mi amor.- Me susurre al oído. -Estas sensaciones serán tus compañeras el
día de hoy , tú piensa constantemente en las atenciones que pienso darte esta noche. Te prometo
tres cosas, mi Conquistadora. Esta noche, tú harás lo que yo diga,- le apreté la carne en mis dedos
otra vez, escuchando a su aspiración aguda de aire. -Esta noche, tú me perteneces -, tiró mientras
le pellizcó el pezón y que me encontré con un gemido desigual. -Y, esta noche, Xena ... vas a gritar
mi nombre.-

La bese con fuerza en la boca, amasando cada uno de sus pechos en mis manos.

Yo estaba cerca, por los gemidos de placer vibraban en contra de mis labios. Me aparté
bruscamente, inclinándome por un rápido beso en la mejilla y luego sali rápidamente nuestras
habitaciones.

Estoy segura que Atrio estaba curioso en cuanto a la sonrisa en mi cara. Se hizo aún más amplia
cuando oí la voz de Xena desde el interior de nuestro dormitorio.
¡Oh, dioses! -Dejó escapar un gemido de frustración.

**********

Atrio pareció sorprendido por mi destino, pero él contestó con su gracia habitual.

-Como tú quieras, señora.-

Kuros acaba de salir y me di cuenta de que el sanador estaba empapado. Tenía una expresión de
exasperación en su rostro, y él puso los ojos a mi silencioso cuestiónamiento en su apariencia.

-Él se siente más fuerte hoy. Dio una patada al recipiente con agua que yo estaba usando para
limpiar su herida en la cabeza.-

Hablamos un poco y Kuros admitió que no tuvo éxito en su intento de proporcionar a Solan ya sea
medicamentos o alimentos. Él me dijo que el joven estaba de un humor espantoso y se negó a
escuchar la razón. Su fractura de mandíbula le dolía y no permitía que nadie se acerque a él. No
podía abrir la boca lo suficiente para conseguir introducir el alimento o el medicamento en su
interior.

Hablamos durante algún tiempo, mientras escuchaba con atención al diagnóstico del curandero y
el tratamiento propuesto para Solan. Caminamos de regreso a la cabaña de Kuros, un lugar
pequeño y aún dentro de las paredes del palacio, pero lo suficientemente lejos del castillo para
dar al curandero cierta privacidad. Me fijé en la mirada de asombro en su rostro mientras yo
seguía para hacer preguntas y hablar sobre las lesiones de Solan. Mi limitado conocimiento sobre
las artes de sanación vino lo que Yu Pan me había enseñado y yo siempre estaba interesada en
aprender más. Una vez que reuní toda la información que yo creía que sería de utilidad para mí en
la asistencia a Solan, le di las gracias a Kuros por su tiempo.

-Tenemos que ir al pueblo y hacer algunas compras, Atrio. ¿Te parece bien?- Le dije y no me
sorprendió verlo estremecerse ante la sola idea.

-Todo lo que quiera, señora.-

Me reí de su expresión de dolor. -Por favor, Atrio. Te ves como si te fuera a torturar. Oh, espera.
No tengo dinares. Tal vez debería pedirle a Delia-. En el último momento, me acordé de que yo no
tenía dinero, pensando que podría tener que preguntarle a Xena cómo manejar este tipo de
situaciones.
-Creo que, Gabrielle, tu crédito es bueno en las tiendas en el pueblo.-

-Oh-, le respondí, sintiéndome un poco tonta. -Está bien, ¿de acuerdo entonces?- Me eché a reír.
Atrio me recordó a Xena en muchas maneras. Me sentí cómodo con él, y no en todos
avergonzados, incluso cuando se ven atrapados en una posición incómoda.

-Como tú quieras, señora.-

Me di cuenta de que sonreía en ese momento, sin embargo.

**********

Llamé antes de entrar en la habitación, pero no me sorprendió, cuando no hubo respuesta. La


habitación era un desastre, la ropa de cama en el mismo estado. La mirada penetrante Solan me
siguió mientras caminaba a la habitación, seguido por Atrio. He depositado mi saco de suministros
en una mesa, tratando de hacer caso omiso de la sensación de malestar. Era una sensación
extraña, alguien mirándome con odio ardiente y brillante en los ojos que eran las imágenes en el
espejo de la de mi amante.

-Veo que trajiste un guardaespaldas contigo en este momento.- Solan murmuró entre dientes bien
apretados. Él hizo una mueca de dolor en el esfuerzo.

Atrio dio un paso hacia la cama de la joven, pero yo le calmó con la mano. -Atrio, por favor espera
afuera-.

Él me miró como si se considera que una petición imprudente.

-Yo prometo que voy a llamarte si necesito ayuda-. Yo le aseguré.

Él lanzó una mirada venenosa en la dirección de Solan y salió de la habitación, cerrando


suavemente detrás de él. Dioses, no es de extrañar Xena le gusta, el hombre tiene la paciencia de
una Sacerdotisa Hestiana.

Yo ignore Solan para el marca de vela primera vez que estuve allí Abri las pesadas cortinas que
cubren la sección principal de las ventanas abiertas. A pesar de que el aire era frío, la habitación
necesitaba la frescura. Le pedí a Atrio enviar por Sylla, y ella y yo limpiamos la habitación en un
rato. Le pedí que buscara una jarra de agua limpia y un tazón de caldo un poco caliente, y luego
me fui de desempacar mis suministros.

Pude ver que cada respiración, cada ligero movimiento causaba dolor a Solan, pero fue su propia
negativa a tomar medicación de Kuros que causó el dolor continuo. Coloque los artículos que he
traído conmigo, sobre a la mesa y mezcle el polvo que Kuros me proporcionó, junto con una
mezcla de una cataplasma de mi propia creación. Mezcle los analgésicos y hierbas para dormir en
un trago o dos de agua de manantial y después le lleve el cuenco de madera para sentarme junto
a la cama de Solan. En mi mano libre, sostenía una flauta de caro, que he comprado en el pueblo.

-Le vas a dar una serenata a mí muerte?- Solan silbó entre dientes.

Su mandíbula y las mejillas estaban tan hinchadas que yo lo sentía por él, muy en contra de mi
voluntad, en realidad. Tomé la flauta de peso ligero en una mano y la levante en el aire, bajando
considerablemente en la parte de atrás de una silla. El marfil se rompió muy bien en el exterior y
repetí la acción hasta que la fractura corría a lo largo del instrumento.

-¿Tienes un puñal?- Le pregunté, buscando la habitación con los ojos.

Él no hizo más que fruncir el ceño. -Dioses, Solan, si la intención fuera matarte simplemente te
envenenaría, no cortaría tu garganta-, gruñí.

-No-. Señaló el armario grande con los ojos.

Tuve que ponerme de puntillas, pero me sentí empuñadura de la daga y la utilize para forzar la
chapa rajada de marfil de la pieza interior de la flauta. Perdóname Terpsícore, pensé en lo que
respecta a la destrucción del instrumento. Que finalmente tuvo éxito en la liberación de la caña
interior, lo más fina y hueca como cualquier caña de estanque de cultivo. De hecho, era muy
probable que fuera obtenida de un estanque o lago cuando todavía era flexible y de color verde.
Secada y alisada, se convirtió en el funcionamiento interno de uno de los tipos más costosos de las
flautas musicales hechos en Grecia.

Mire detenidamente la cámara de la caña fina y sonrei en señal de triunfo. Solan todavía me
miraba. Suspiré profundamente.

-¿Nunca has jugar a las escondidas cuando eras un niño?- Le pregunté a su mirada de
incomprensión. -Estábamos acostumbrados a esconderse bajo el agua de nuestros amigos,
respirando a través de la caña que sobresalía por encima de la superficie del agua.-

Vi la luz de la comprensión, pero él no estaba dispuesto a renunciar tan fácilmente.


-He mezclado un analgésico para ti, Solan. Se hará mucho más fácil de soportar sus lesiones y te
permitirá descansar.-

-No puedo beber. Duele mucho-, murmuró.

-Para eso es la caña .- Cogí el cuenco y se arremolinaba en torno del líquido, lo que demuestra a él
cómo poner la paja en el líquido. –tú chupas en este extremo, y no tendrás que abrir la boca casi
nada.-

-Duele!- Él susurró de nuevo.

-Dioses buenos, eres un niño o un hombre. Por supuesto que va a doler un poco, pero alguien de
su tamaño debería ser capaz de soportar un poco de dolor.- Hablé con él fuertemente, con la
esperanza de humillarlo paraqué cumpla. Funcionó.

Sostuve la caña ante sus labios y con cuidado la punta de la cubierta con la boca.

Pude ver las lágrimas afloraban a sus ojos con cada movimiento de succión se pusieron rígidos los
músculo de la mandíbula, pero estaba tan corte como yo no lo había visto todavía. Me di cuenta
de que probablemente estaba muriendo de sed. Le eche agua clara en la taza y la sostuve en alto
delante de él.

-Sí-, susurró.

Fue doloroso, pero su sed ganó y vació la taza, bebiendo a través de la caña hueca. Bebió la mitad
de otro y se recostó contra las almohadas de plumas apiladas en torno a él. Cada uno de sus
brazos vendados y entablillada descansaba sobre un cojín al lado de él, pero la cama era un
desastre. Estaba decidida a hacerse cargo una vez que las hierbas lo pusieran a dormir. Trató de
volver a chupar un bostezo, pero abrió la boca un poco, así que sabía que el medicamento estaba
empezando a trabajar.

Limpié alrededor de la habitación, preparando mis materiales para aportar mi granito de arena al
del trabajo, sin embargo, Solan y yo no intercambiamos una conversación nada más. Sentí el peso
de su mirada y sus ojos constantemente siguiendo mis movimientos. En una mirada desde fuera
de la esquina de mi ojo, parecía triste y muy enojado. A los latidos del corazón más tarde, su
expresión era de tristeza, también con deseo. Él no dijo una sola palabra, sin embargo.
Puse las cataplasmas saturadas y paños de unión a su lado en la cama. -Tengo algo para ayudar a
sus costillas rotas. Las unen y dolerá como Hades que te las ponga, pero no lo puedo hacer
cuando estás dormido. Te necesito para asegurarme que quede bien ajustado, pero no que no
puedas respirar. -

Él gruñó algo ininteligible y su expresión parecía indicar que se llegó a un acuerdo. Yo sabía que no
podía golpearme. No es que no, simplemente que con los dos brazos una férula y el dolor que iba
a sufrir, yo no creo que él voluntariamente había soportar el dolor en cuestión.

Él miraba cuando le tire de la sábana. Pronto descubrí que no llevaba nada debajo de la sabana,
probablemente porque él no dejaba que nadie se acerque lo suficiente para poner incluso un
camisón limpio. Doblé la sábana hasta la cintura y frunció el ceño ante la visión de sus lesiones.
Todo el lado izquierdo de su torso era una masa de furiosos golpes. La coloración azulada y
púrpura de la piel moteada, áreas levantadas y rojas que indican el peor de los daños.

-Voy a poner el emplasto sobre la zona, a continuación, utilizar esas tiras de tela para vincular a su
pecho para arriba. Será más difícil respirar, pero el dolor y la inflamación disminuirán
considerablemente por la mañana. Con los paños de unión te debe resulta más fácil curarte. -

Él se limitó a mirar y me preguntaba si lo meditabundo y callado fue transmitido por la sangre.


Señaló en algunas respiraciones fuertes a medida que trabajaba, pero el analgésico estaba
haciendo su magia, porque él estaba profundamente dormido mientras termine de atar los paños.
No tenía el corazón que esperar hasta que se despertara de nuevo para terminar dehacerlo.

Envié por Sylla una vez más y las dos fuimos capaces de cambiar la ropa de cama, mientras dormía
Solan. Debido a la medicina, nunca se despertó durante el proceso. Kuros llegó, también y era
capaz de hacer un examen más a fondo sobre Solan. Él me felicitó por la ingeniosa caña y la forma
en que las costillas de Solan. Nos sentamos y nos relajamos mientras el joven dormía, disfrutando
de la comida tan necesaria de fruta y queso que Delia enviado a la habitación.

Le expliqué la cataplasma que he usado, una que Yu Pan me enseñó a aplicar, y Kuros se
sorprendió cuando le dije de sus propiedades curativas. Hablamos de la curación y las medicinas.
Le gustaba la literatura, tanto que nosotros tienemos una afición por las obras burlescas de
Aristófanes.

Creo que Kuros me miró de manera diferente después las marcas de vela que pasamos juntos.
Cuando salió de sala de Solan, el curandero se inclinó un poco más profundo. Debo decir que me
complace mucho que yo había sido capaz de conversar de forma inteligente con un hombre de
visiones tales.
No mucho después de Kuros se fuera , le pedi a uno de los muchachos de la cocina que
encendiera un fuego para combatir el frío húmedo. Encendí las velas y las lámparas y tire hacia
atrás sobre los tapices de las ventanas. Así como yo tomé un sorbo de té caliente, que Delia tan
amablemente me entregara , he oído Solan revolverse . Él gimió cuando se movió alrededor de la
cama y rápidamente le mezcle otra dosis del analgésico.

-Bebe un poco más de esto:- Yo le había mandado y él hizo lo que le había con una expresión de
sueño todavía en su rostro. -Puedes tomar esto cuatro veces durante el día, pero no más que eso.
Esto hará que sientas sueño, pero lo mejor para su cuerpo ahora mismo es el descanso.-

-¿Agua?- Él lo expresó como una solicitud de detrás de la mandíbula firmemente llevado a cabo y
que no me sorprendió.

Él usó la caña para beber otra taza de agua y por suerte uno de los jóvenes aprendices de Kuros
apareció. Salí de la habitación por un momento, mientras que la joven ha ayudado a un poco
humillado Solan de usar el orinal. Le pregunté a la joven a ver que había un asistente masculino
para ver a Solan de las necesidades en todo momento. Ella asintió con la cabeza y me
comprometió a hablar con Kuros y el personal de la casa inmediatamente.

Le di a Solan otro trago de agua. -Es importante que bebas una gran cantidad de agua, incluso si a
ti te da vergüenza aliviarte con eso-. Me indicó la olla y su tapa al lado de la cama. -La medicina
hará tu sed aún peor y se puede enfermar si no tiene suficiente líquido-.

Bebió de nuevo y asintió con la cabeza, lo que indica que estaba acabado. Cuando por fin escuché
su voz una vez más, estuve a punto de saltar, me sorprendió mucho.

-¿Dónde ... dónde aprendiste lo de la caña?- -preguntó de una manera vacilante, con los dientes
apretados juntos.

Avive el fuego y añadí otra manta a su cama mientras hablaba. -Fue un curandero en Persia,
donde pasé mi juventud.-

-¿Como una esclava?- , preguntó.

-Sí,- le contesté-. -Yo contraje una enfermedad cuando yo era muy joven. Ellos parecían muy
familiarizados con ella. Mis mejillas y la mandíbula estaban tan tan hinchadas que era insoportable
abrir mi boca y masticar estaba simplemente fuera de pregunta. Yo tenía mucha fiebre y lo que
hacía que fuera necesario para mí a beber una gran cantidad de líquidos. El sanador vino con la
idea .

Temporadas de muchos más tarde, cuando uno de los jóvenes en el hogar en que yo serví
contrajo la misma enfermedad, pensé de la caña. He descubierto que los los artesanos colocar una
caña hueca el interior de las flautas que ellos hacen de hueso o de de marfil. Ellos usan el aire
para secar las cañas y arena hacia abajo hasta que ellos la dejen lisa. -

-Tú sabes ... esto no va a funcionar ,- que él repente murmuró.

-¿Cómo dices?-

-Ser agradable conmigo. ¿Quées lo que quieres de mi...- él trago con cuidado. -... Esperanza de
conseguir de ella?-

-¿Tengo que tener una razón por la que estoy aquí?¿ yo tengo que querer algo de ti ?-

-Entonces , ¿por qué?- , preguntó.

Hice una pausa a continuación,. ¿Cómo iba yo a responder a eso? -Yo Sinceramente, no sé.-

-No me vas a hacer que al igual que tú -, declaró el él simplemente.

-¡Sea como fuere, estas en esta casa, y te has han convertido en una especie de la
responsabilidad. Hasta que hallas sanado lo suficiente como para viajar por tu cuenta o hasta que
a tu padre venga por ti , no veremos todos los días, nos guste o no. Entre el tú y yo, Solan, yo soy
uno de las pocas personas dispuestas a ser amable, así que mea caballo regalado no se le miran los
dientes. -

Coloque la jarra de agua a su mesita de noche y le mezcle otra dosis de analgésico, dejando sobre
la mesa para más adelante.

-Incluso un perro sabe mejor que ... volver ... a la mano que les golpea.-
-¿Por qué es que me odias, Solan?- Le pregunté sin previo aviso.

-Tengo mis razones,- murmuró hoscamente, volviendo la cara.

-Tal vez tú crees que una antigua esclava no es suficientemente buena como para ser la esposa
del Conquistadora-, que con valentía añadió.

Se volvió los ojos heridos en mí entonces y le susurró con voz tensa. –Tu no sabes lo que
realmente me gusta. Ella te va a lastimar... luego te va a dejar. Ella te va a dejar en ... por su propia
cuenta, Gabrielle-.

Era la primera vez que Solan uso mi nombre. Su declaración era ciertamente extraña, pero en el
momento en que había procesado a sus vocalizaciones, estaba profundamente dormido. Salí de la
habitación con una extraña sensación de que tal vez no se trataba simplemente de la ira de Solan
hacia Xena que llevó a su comportamiento. Me preguntaba si tal vez sin darse cuenta había
convertido en un jugador en esta triste tragedia.

Capítulo 8:

Después de la batalla en el campo de la derrota

-¿Qué?- Yo fui abruptamente arrancada de mi fantasía sobre una determinada mujer rubia.

-¿Hemos terminado por el día, Señora Conquistadora?- Antillius me preguntó.

Yo había estado escuchando las peticiones de la mayor parte de la tarde. Mi mente se distrae con
facilidad hoy y culpo por completo en el estado de Gabrielle me dejó esta mañana. Se ha
convertido en mi igual en todos los sentidos, si ella se dio cuenta o no. En el dormitorio, así, vamos
a decir simplemente que no tengo el temor de que alguna vez me decepcione allí.

Esta necesidad física era algo que yo nunca había pensado en volver a sentir. Yo soy después de
todo, la Conquistadora. En el pasado, sólo tenía a sus órdenes y yo podría tener a cualquier mujer
que desee antes de mí de rodillas. Ahora, no sólo tengo ningún deseo de alguien que no sea
Gabrielle, pero ella me ha reducido a cualquier amante ordinaria. Tengo que esperar
pacientemente a que me conceda sus favores a mí. No puedo más simplemente tomarla. Ahora,
debo declarar y esperar. ¡Dioses! ¿No se daba cuenta de que sería una tortura para mí el día de
hoy? Sobre todo después de la condición de que ella me despertó esta mañana, sólo para
desaparecer de la sala antes de que mis ojos se abrieron aún.
Volví a pensar en sus palabras, la razón por la que mi mente se había extraviado con tanta
frecuencia hoy . ¿Era en serio? Se le puede mandar en la habitación, parece que saca a relucir todo
su propio poder, pero sus palabras esta mañana olía a control y la autoridad. Podría incluso
comenzar a ir allí? Sonreí para mis adentros ante la idea de ser dominada por la pequeña mujer.
Tragué saliva cuando me di cuenta de que si deseaba a Gabrielle, que sin duda podía controlarme
en ese terreno. Mi necesidad de ella, tanto física como mental, fue creciendo con cada día que
pasa. La idea de placer en secreto me emocionó, pero no estaba del todo segura de si había
llegado tan lejos todavía, o lo haría jamás.

-Por lo tanto, he de decirles que volver mañana, Señora Conquistadora?- Antillius preguntó de
nuevo.

-¿Qué? Oh, uhm, sí ... vamos a empezar de nuevo en la mañana.- yo le respondí

Caía la tarde y las habitaciones privadas estaban vacías. Supuse que Gabrielle estaba todavía con
Solan. Me dirigí a las habitaciones del joven, pero yo estuve en la puerta durante más tiempo. Yo
no estaba segura de si debía llamar, o caminar a derecho adentro decidí golpear y luego caminar
dentro

Las velas y lámparas de aceite iluminaban el cuarto de manera triste. Gabrielle estaba a la vista, y
Solan dormía en su cama. La habitación tenía marca distintiva de Gabrielle sobre ella. Todo se veía
limpio y fresco, incluso a las flores cortadas en un jarrón sobre la mesa.

Me fui a pie a la cabecera de Solan, dándose cuenta de la caña delgada que sobresale de una taza
de agua. Le sonreí a la ingenuidad y simplemente sabía que Gabrielle era el responsable.
Probablemente debería haber dejado a continuación, pero algo me retuvo allí. Me acerque una
silla y me senté, cruzando las piernas y echándome hacia atrás. Miré su rostro mientras dormía,
hinchado y maltratado de una paliza que había recibido de las manos de su propia madre.

Me encontré con mis dedos tejiendo su camino en mi pelo. Me incliné hacia delante en la silla, los
codos en las rodillas. La última vez que vi Solan miró de la misma manera. Que su labio
ensangrentado en ese entonces, pensé irónicamente. Él sólo tenía ocho años, pero yo era más
joven, la versión más insolente de la Conquistadora entonces, mucho más pagada de mí mismo.
Por encima de todo, yo era mucho menos tolerante con la gente en general.

**********

Me había apeado justo, y un muchacho se me acercó con una pequeña daga.

Recuerdo muy agitados a mis guardias e incluso los centauros, divertido que el hombre tenía las
joyas que vendrá después de mí. Pude fácilmente arrancasle la hoja de su mano y dándole un
revés en la boca. No tenía idea de que era mi hijo, Kaleipus me invitó allí para conocer al niño. Este
chico de pelo oscuro con su melena en un trapeador salvaje, cruzó la barbilla, nunca lo tomé por
mi cuenta hasta que me miró.

Ojos de cielo azules me devolvieron la mirada, y como yo estaba acostumbrada a hacer en esos
días, yo lo empujé al suelo. Lo hice para tratar de ocultar mis emociones, peligrosamente cerca de
la superficie, ver a mi hijo por primera vez desde que era un bebé.

-Él es el hijo adoptivo de Kaleipus-. Uno de mis tenientes me señaló.

El muchacho corrió hacia a mí y yo le echaba al cuello de su camisa, levantándolo de sus pies hacia
mí. Le dio una patada a sus pies, pero con mis brazos largos, que lo mantuvo alejado de mí,
colgando en el aire.

-Tú mataste a mi padre!- -gritó.

Mi expresión cambió, y tranquilicé al niño con una mirada pétrea. -¿Quién te dijo eso?- Me
susurró.

Podía ver el miedo en sus ojos ahora.

-Hay gente que lo dijo.- Se retorció. -Dijeron que la Destructora de Naciones mato a Borias, mi
padre, en la guerra con los centauros.

-Esas cosas suceden durante una guerra, chico. No creas todo lo que un centauro borracho le
dice.-

-¡Te odio!-

Me acercó su rostro más cercano a mi cuenta y le contestó en un tono intimidante.

–¿Tú me odias ? Supongo que eso me hace tu enemigo. La mejor recuerdo, muchacho, ni se te
ocurra perder la cabeza por delante del enemigo... o puede que pierdas la cabeza al enemigo.- Lo
senté en el suelo, di la vuelta y volver a montar mi caballo.
-Ellos dijeron que mataste a mi madre, también!- Gritó hacia mí.

Eso sin duda me llamó la atención. Recuerdo que quería trepar en el interior de un agujero y morir
en ese mismo momento. No importa lo que yo hice a partir de este momento, Solan va a crecer
pensando en mí como la Conquistadora, la mujer que mató a su madre y su padre. Aunque no fui
quien asestó el golpe fatal a Borias esa noche, si he matado a la madre de Solan. En algún lugar,
mucho antes de Solan naciera, yo maté a Xena de Anfípolis. Yo la maté con tanta seguridad como
si me hubiera quitado la vida al final de mi espada. Hice un trato con el Oscuro Dios de la Guerra, y
Xena ya no existía. En su lugar existía la Conquistadora.

Mire al joven enfadada y lo deje con las palabras que yo ni siquiera había recordado hasta este
momento. -Nadie queda ahí para siempre, muchacho. Hay que acostumbrarse a ella.-

**********

¿Has venido a regodearse o para dormir? -Oí murmurar Solan de voz ronca.

Rápidamente levanté la cabeza para ver a los ojos dormidos mirando a mí. No me había dado
cuenta de que asintió con la cabeza fuera.

- Hablas en sueños, Conquistadora-, acusó Solan.

Temí que me repite algo de lo que mi sueño que abarca, pero en vez de reflejos generalmente
enojada Solan, hubo confusión en su expresión. Yo no estaba segura de cómo leerlo.

-Estoy segura de que no tenía importancia,- le contesté.

-Tal vez no sea la mayoría,- regresó rápidamente, si no de manera algo críptica.

-Uhm, ¿cómo te sientes? A fin de cuentas, lo que es.-

-Teniendo en cuenta que trataste de matarme, ¿te refieres?-

-¿Tienes sed?- -Pregunté, señalando hacia la jarra de agua, haciendo caso omiso de su respuesta.
Yo no estaba segura de si estaba bromeando o abrasivos.
Él asintió con la cabeza e hizo una mueca. -Ella dejó una medicina ... eh, ¿puedo tener esa en
primer lugar?-

Me di cuenta el tono forzado a su voz. Él sólo estaba siendo cortes para conseguir lo que quería.
Yo no iba a engañarme a mí misma al pensar que un día con Gabrielle, Solan repentinamente
desarrollaría una conciencia, o modales.

Quería reírme de mí misma. . . ¿así fue como fue cuando conocí a Gabriela, sin embargo, no es
cierto? Después de una noche con ella, yo quería ser algo más.

En realidad, Gabrielle me hizo querer ser una mejor mujer. Me di cuenta, también, cuando dijo
que dejó la medicina. Era como si Solan no pudiera, o no quisiera decir el nombre de Gabrielle.

Agite el líquido en el recipiente y mantuve la delgada caña a los labios amoratados. Una vez que
termino me devolví el plato a la mesa, me ofrecí la taza de agua hasta que se bebió hasta saciarse.

-¿Ha disminuido su cargo de conciencia ?- Solan preguntó.

Supe al instante que se refería al hecho de que yo estaba allí. Dioses, el niño amaba empujarme!

-Hay algunas cosas buenas que todavía muchos roer mi conciencia, Solan, pero tengo que decir
que azotes en el culo en ese campo no es uno de ellos-, mentí. –

Te ves caliente,- Noté el sudor de su frente.

-En realidad, estoy un poco de frío-, respondió.

Crucé el espacio para añadir un par de leños al fuego; un cálido resplandor, naranja y luego
encendió el ambiente. Al parecer para calentar mi alma y mi cuerpo.

Cuando me di la vuelta para mirarlo, me gustó la expresión de sorpresa que llevaba por mis
palabras. El incómodo silencio fue roto por un golpe, entonces una de las empleadas en la cocina
entran en la sala. Ella trajo una bandeja con las instrucciones de Delia. Parece que mi amiga, y
cocinera personal, había hecho las necesidades nutricionales de Solan de su misión especial.

-¿Quieres que te ayuda, mi Señor?- La joven le preguntó a Solan. Parecía vacilante, como si Solan
había esposado sobre el último día o menos. O eso, o que había oído cómo de mal genio que podía
tener.
-¿Cuál es tu nombre?- Le pregunté. Me sorprendió que no tenía tanta gente trabajando en este
palacio, y yo sabía de tan pocos los nombres.

-Lidia, Señora Conquistadora-.

-Yo le voy a ayudar, Lydia. Gracias por traer la comida y gracias a Delia departe mía también.-

-Sí, mi Señora.- Ella salió corriendo de la habitación y yo no sé si era yo, Solan, o todo lo que había
oído hablar de nosotros dos, que la llevó a tomar vuelo con tanta rapidez.

El muchacho hizo brevemente el intento de comer. Parecía ir sin problemas lo suficiente a pesar
de que incline la taza demasiado lejos y algo de ello terminó en la servilleta que cubría su pecho.

-Por lo menos se las arregló para conseguir en mi boca y no me bañan en ella.- Una vez más, su
referencia improvisado a Gabrielle.

-Soy una gobernante no, una criada-, le contesté. Yo estaba empezando a ver crecer mi mal
humor por sus declaraciones constantes de francotiradores,. Que le permitía llegar a mí, a pesar
de que me dije que era exactamente lo que quería.

Pidió un vaso de agua una vez más y yo, como un idiota, Caí en su juego. Su piel parecía más roja y
sudaba un poco, así que en mi propia defensa, tenía sentido.

Había pasado casi la sexta o séptima vez que pidió una copa, tomar un sorbo cada vez. Podría jurar
que en realidad estaba sonriendo esta última vez. Fue cebo y aunque yo lo sabía, no podía detener
lo inevitable. La octava de la solicitud, que soplaba.

-Las bolas de Ares, hombre! Vas a flotar con el mar de agua que estás bebiendo!-

-Me dijo que yo debiera. Ella dijo que la medicina me daría sed.- Él respondió casualmente,
condescendiente como si yo fuera un niño, que, como este momento que yo estaba haciendo un
trabajo maravilloso de imitar.

-Oh, ella lo hizo, ¿verdad? Bueno, entonces supongo que debe ser cierto, ya que tu estás haciendo
todo lo que sale de maldita boca como si viniera de sí mismo todopoderoso Zeus!-
Se rió entonces y me congeló. Dioses buenos ... él es peor que Gabrielle, pensé mientras me di
cuenta de que ni siquiera hace falta que me llevan a que el agua para beber proverbial. . . Me
encontré yo misma, y se lanzó adentro

El siguiente pensamiento que tuve fue lo delicioso que el sonido de su risa era genuina, aunque
fuera a costa mía.

Yo no podía hacer más de lo que siempre hacía cuando Gabrielle me apareció por ser tan obtuso.
Me sonrió y negó con la cabeza.

-Eres un culo-, le dije. Por ahora, me reía de mis propias acciones.

-Tú eres más fácil de caer en el cebo que ella, sin embargo. Ella finge que no puede oír la mitad de
las cosas que digo, pero tú sabes lo que hace. Sin embargo, tú eres bastante clásica,
Conquistadora. Tu temperamento es casi tan corto como una brizna de hierba. -

Mi rostro se puso serio en eso. -Tal vez si hubiera pasado la mitad de mi vida siendo abusado, en
lugar de ser el agresor, que podría tener las mismas cualidades que Gabrielle parece poseer.-

Mis palabras tomó la sonrisa de su rostro. Debe haber sido la medicina, porque le oí suspirar en
voz alta. Justo cuando estaba a punto de sentir compasión por el muchacho, entró en ella de
nuevo.

-Te diré lo mismo que yo le dije a ella. Esto no va a funcionar, lo que estás haciendo. Yo no soy un
idiota Conquistadora. No es un tigre en la selva que realmente pueda cambiar sus manchas- -siseó.
-¡Oh, que puede ocultar, camuflar sus marcas, pero nunca puede cambiar de verdad.-

-De que e Hades está hablando?- Le pregunté. En un momento estábamos compartiendo un poco
ridículo, incómodo momento, un instante después, la naturaleza sospechosa de Solan entró en
juego.-Ser buena conmigo , no le ayudará a ... no ahora, Conquistadora. Es demasiado tarde-.

Volvió la cabeza hacia mí, y aunque era un hombre, me pareció entrever un niñito herido, ante
sus ojos miraron hacia otro lado.

-Esto no cambia nada-, dijo entre dientes.


Yo estaba confundida en el fondo, no sólo este giro de los acontecimientos, sino también las
mismas palabras que pronunció. Ellos parecían no tener sentido, y realmente se preguntaba si el
muchacho estaba hablando con él o conmigo. Tal vez la medicina fue lo que le hizo alucinar, o tal
vez fue una mala reacción de su cuerpo. Había visto casos de hombres que se convirtieron en
locos furiosos, mientras que en los medicamentos a base de hierbas. En el instante en las hierbas
donde limpiado del cuerpo, sin embargo, los individuos volvieron a sus cabales.

-Nada cambia! Tú y ella... yo puedo ver lo que está pasando. No se puede hacer para que ahora...
Tú puedes pensar que puedes con una palmadita en la cabeza, y un- buen chico - cambiar las
cosas. No va a cambiar nada -.

¿He dicho naturaleza sospechosa? Estoy segura de que entiende la paranoia galopante. Crucé la
habitación y me serví una copa grande de vino de la jarra sobre la mesa. Me tomé la mitad de ella
en el primer trago. -Que no cambiará las cosas?- Le pregunté. Mi espalda todavía se enfrenta el
niño.

-Tú eres mi madre.-

Pronunció las palabras con total naturalidad por lo que yo estaba aturdida, con los pies congelados
en el suelo. Pensé que tal vez, sólo tal vez, me enteré que estaba equivocada. Pensé que tal vez lo
que escuché provino de mi cabeza, y no de la lengua de Solan. Esto era absurdo, ¿no? El niño
estaba despotricando, alucinando. . . quizá demasiado analgésico. Yo tenía todavía demasiado
miedo como para dar la vuelta. Si me enfrentó a él, me enfrentó a él con sus palabras, entonces yo
tendría que tratar con ellos, ¿no te parece? ¿Estoy lista para esto? ¿Estaba lista para esto?

-Nunca debiste descubrirlo Solan. ¿Quién te dijo eso?- Le pregunté. Por fin, me volví a mirarlo a
los ojos.

-Lo has hecho tú-, dijo lentamente con su mandíbula apretada, hinchada. -Justo ahora. Pensé...-
parpadeó sudor de los ojos y su rostro se llevó a cabo una fundición con fiebre a la misma. Se
lamió los labios amoratados. -Pensé que era absurdo ... increíblemente inverosímil ... así que, es
cierto. Me regalaste como basura porque no me querías.-

Él apareció de repente vulnerable.

-Eso no es cierto!- Le grite, acercándome a la cama. -Quien te lo dijo mintió. Lo que hice ese día
fue la cosa más dura que jamás había hecho! Me atormentaba sobre la decisión!-
-¿Por cuánto tiempo?- -susurró-. -¿Los latidos del corazón?-

-¿No entiendes lo que tú vida habría sido conmigo, ¿siempre que había vivido más allá de su
primer cumpleaños? Conmigo habría sido un objetivo para todos los que querían llegar a mí!- Le
susurre.

-Así que se te deshiciste de mí al igual que lo deshiciste de mi padre Borias -.-

-Borias era un tonto!- Me paseaba por la habitación, con las manos empujando hacia atrás el
cabello que caía en mi cara. ¿Cómo había ido tan mal el encuentro, tan rápido? -Mira, no me
gusta decir de esa manera, pero lo era.-

¿Qué pasó con mi vida tan de repente? Esto estaba sucediendo con demasiada rapidez. ¿Por qué
no simplemente me callos? ¿Por qué no decir que era todo una mentira para que podamos
regresar a nuestra tolerancia mutua y no nos gustamos el uno al otro. ¿Por qué estaba
permitiendo que esto suceda?

La respuesta vino a mí tan pronto como se hizo eco a través de mi cerebro. En algún lugar, en el
fondo, yo realmente quería que Solan supiera que yo era su madre. Realmente no puedo decir por
qué deseaba esto, pero puedo decir que creo que quería que fuera así. Yo no quería mantenerlo
en secreto por más tiempo. Yo quería que esta pieza de mi pasado, saliera de debajo de la capa
oscura que había envuelto alrededor de él durante las últimas veinte y tres temporadas.

-¿Crees que es fácil?- Mi lengua siguió adelante, mientras mi cerebro me dijo que dejara de hablar
y simplemente negarlo todo. -¿Crees que habrías vivido más tiempo con tu padre de lo que sería
conmigo? Borias era un tonto, porque él creció idealista. Pensó que podía salir de la vida que
llevábamos. No sólo a pie de ser un Señor de la Guerra! la gente no va a dejar que tú camines
lejos de una cosa como esa, cuando se pasó las últimas diez temporadas de matarlos. -

-Entonces, ¿lo mataste?- Solan de voz era ronca. Pensé que era por la emoción, pero me di cuenta
de sus ojos tenían una mirada vidriosa y lejana.

-No pero fui responsable. Yo no tenía el tipo de sentimientos que debía tener para el hombre, eso
fue mi error, Solan. Sentí mucho su muerte… Después.

Bueno tengo que admitir que me habría peleado con él si yo pensaba que se interponía entre yo y
mis metas.-
Me paré junto a la cama ahora, tratando de mirar a ninguna parte.

-No entiendo-, dijo.

Cuando alcé la vista, me di cuenta por su expresión que él no entendía. El había construido todo
durante tanto tiempo, solo la mitad esperaba que fuera cierto.

Es probable que se convirtiera en práctica, conveniente culpar a cualquiera de todas las fallas de
su vida. Tal vez fue la razón por la que nunca había asumido la responsabilidad de sus propias
acciones. Puede ser que se haya convertido en su segunda naturaleza culparme de todo. Ahora
que él se enfrentó con la verdad de ello parecía como si le hubiera dado una patada en el
estomago.

-¿Por qué?- Preguntó Solan en voz baja.

-Porque es lo que hacía mejor. Yo esra una perra mala, sádica. Hice todo por una sola razón y fue
de la forma en que me benefició. Yo era tan odiosa, cruel y tan hambrienta de poder que podía
llegar lejos. Hice lo que quería porque era fuerte y los otros eran débiles.-

Tuve que parar en ese momento. Yo no me permitiría una lagrima ante este chico, pero se me
cerró la garganta por la emoción y tenía que tragarme los sentimientos que amenazaban con
darse a conocer.

-Cuando te tuve, de repente todas las viejas reglas no parecían aplicarse. Una cosa que su padre
dijo que obtuvo a través de mí, sin embargo. Él dijo que nunca serías capaz de vivir una vida
normal estando alrededor mío. Yo tenía miedo a su advertencia de que podrías ser utilizado como
un peón para llegar a mí. Me preocupaba que llegaras a ser como yo. Tomé, Solan, de todo el
mundo. Desde el momento en que salí de casa de mi madre, nunca di nada a nadie, hasta el
momento en que te di a luz. Darte a Kaleipus fue la primera cosa decente que había hecho en
mucho tiempo. -

Bajé la vista hacia el muchacho, tendido allí sufriendo lesiones que yo había causado. -Lo siento,
Solan-. Que solo había oído de mi Gabrielle.

Volvió los ojos huraños lejos de mí y yo fingí que no me dolía. ¿Qué había esperado? ¿Acaso creía
que una vez que se enterara, las cosas cambiarían de repente? Realmente nunca dejé de mirar
tan lejos. Yo había encontrado, en mi vida, que las expectativas no cumplidas podrían causar más
de un dolor, que las que nunca ha querido en primer lugar. Bueno, fue en el abierto ahora. No
tenía ni idea de cómo proceder, a dónde llevar las cosas de aquí.

-¿Cómo te gustaría tratar esta noticia?- Le pregunté. Qué pregunta más estúpida, pero que tenía
que hacer.
-En realidad, no han cambiar las cosas-, respondió. Estaba más tranquilo ahora, las divagaciones
nerviosas habían disminuido. -¿No quieres que nadie lo sepa?-

Él hizo la pregunta para la que yo no tenía respuesta. Yo simplemente no estaba segura. Decidí ser
honesto con él. Le debía por lo menos eso.

-No estoy segura-, le contesté. Me decidí a probar un poco de ligereza. Yo debería haberlo sabido
mejor. La comedia no es mi fuerte. -Por supuesto, no quiero que nadie lo sepa durante el tiempo
que segas siendo un culo arrogante.- Incluso mi sonrisa se perdió en él.

-Es sólo la manera que soy-, respondió. -Es demasiado tarde para cambiar ahora.-

-Nunca es demasiado tarde para cambiar, Solan. Por favor, recuerdalo. Si mi vida te enseña sólo
una cosa, que esa sea.-

-Creo ... que deberíamos mantenerlo entre nosotros ... por ahora.-

Admito que las palabras me hirieron. No me las esperaba que lo hicieran de ese modo. Una vez
más, yo no estaba segura de lo que yo quería hacer, sólo sé cómo me sentía. Su cambio tranquilo
en forma me animó, junto con su último par de palabras. . . por ahora. Se dio la esperanza de que
mi hijo y yo de alguna manera pudiéramos llegar a una especie de tregua. Sabía una cosa: su
actitud tendría que mejorar el ciento por ciento antes de que yo tuviera algún orgullo en llamarlo
mi hijo.

Yo torpemente llegue a tocar simplemente su cara con mi mano. Él no se apartó por completo,
pero desde luego no reconoció el gesto. Pasé el acto como si estuviera comprobando su
temperatura.

-Estás un poco febril. Voy a llamar a Kuros-.

Llamé a la asistente, y le pido que se envíe para el curandero.

-Así que, ¿Significa esto que tengo que aguantarla a ella todos los días? Supongo que ya sabe
nuestro pequeño secreto. Es por eso que ella está tratando de ser amable conmigo?-

-Dios, muchacho! Eres más paranoico de lo que yo soy. Tal vez ella está cuidando de ti, porque ella
es una mujer maravillosamente compasivo. Tal vez es porque ella ve algo más en ti que el niño
insolente poco que he demostrado a todos hasta ahora. Tal vez ella sólo lo hace por mí, porque sé
que no puedo ... o no. -
-Yo no necesito a su tratando de ganarme.-

-Permíteme informarte, Solan. Me caso con Gabrielle y ella será la reina de este imperio. Ahora,
cualquiera que sea tu aversión hacia mi consorte por ser mujer, o cualquier problema que puedas
tener con ella porque estuvo ilegalmente sometida a la esclavitud, Tienes dos opciones. Si deseas
conseguir en este castillo, puedes seguir con ella o mantenerte solo. No tengo ni el tiempo ni la
inclinación para hacer frente a cualquier persona que la trate con desprecio y menos aún a mi hijo.
-

Más bien se estremeció cuando he dicho, mi hijo. Era la primera vez que cualquiera de nosotros,
lo dijo en voz alta y me pareció extraño.

Sus hombros se hundieron un poco y me di cuenta de la apareció derrotado en su lenguaje


corporal. Era más joven que el hombre emocionalmente, y así que pensé, sólo tal vez, su
confusión era genuina. Fue capturado, en cierto modo. Él era un joven orgulloso en abundancia,
atrapado en la posición de tener que depender de otros para cuidar de él. Era lo suficientemente
inteligente como para reconocer el hecho de que él nos necesita ahora mismo, pero no era más
que suficiente para temperamento no lo hiciera odiarse a sí mismo de tener que depender de
alguien más. Dioses, lo bien que sabía lo que estaba pasando.

-Entonces, ¿qué se supone que tengo que hacer mientras me las madrea durante todo el día?- ,
preguntó. Me di cuenta de que el tono de su voz no era tan duro .

De nuevo sería, de eso estaba seguro. Mi hijo pequeño se parecía demasiado a su madre a dejar
de lado un resentimiento tan fácilmente. Yo sospechaba que por su condición física se había
retirado un poco de la lucha.

-¿Juegas Hombres del Rey?- -Pregunté, tratando de mantener la risa de mi voz.

-Por supuesto-, respondió.

-Es posible que la compromete en un juego. Ella es muy buena.-

Él sonrió, y los dioses! Era como ver a mis propias expresiones. -Me han enseñado la estrategia de
guerra y la teoría de toda mi vida y quieren que yo juegue un juego de estrategia con una mujer
que probablemente ni siquiera ve la necesidad de la guerra?-
Me sonrió, sabiendo lo que el resultado de un juego entre los dos de ellos sería. -Confía en mí,
Solan. Los guerreros vienen en todas formas y tamaños, géneros y orígenes filosóficos. Los
guerreros verdaderamente grandes son los que generalmente ni siquiera lo saben hasta que el
tiempo está cerca. Juega el juego... Creo que te sorprenderá. -

La Joven aprendiz de Kuros entró en la habitación y se inclinó profundamente. –Señora Kuros está
en el pueblo, Señora Conquistadora, pero él viene de inmediato. Voy a comenzar a mezclar un
medicamento para reducir la fiebre del emisario-.

Asentí con la cabeza y agradecí a la joven, lo que le permite continuar con su tarea. Entró en la
habitación de al lado y se sentó en una mesa, utilizando un mortero de piedra tallada y la mano
del mortero para moler algunas hierbas que se pasó de las pequeñas bolsas de cuero. Solan estaba
caliente, pero no quema la fiebre. No me preocupé, sabiendo capaces manos se entrega a su
cuidado.

-Debo dejar que el medicamento haga efecto, descansa un poco-, le dije.

-Gracias-, dijo. Su voz era sardónica, pero pude ver sus labios estaban tratando de no convertir en
una sonrisa. Odiaba sentirse mal, pero peor que eso, que odiaba la medicina. Kuros juró mantener
el secreto, pero en las raras ocasiones en que he desarrollado una fiebre, una enorme bocanada
de miel era la única manera que podía tolerar el medicamento.

-Dile a Kuros desea una cucharada de miel después. Se llevará a la amargura -, sugerí.

Me acerqué a la puerta para salir, pero tenía que preguntarlo. -Solan, lo que has dicho ... sobre
Gabrielle, el otro día. ¿Es cierto?- -Le pregunté, mirando hacia la puerta.

Hubo una larga pausa antes de contestar y me preguntaba si iba a tratar declavar el puñal en el
corazón, o si me tiran un hueso.

-No-, contestó en voz baja. -Yo... era sólo para llegar a ti.-

Di un suspiro de alivio. Yo nunca estaría completamente segura de que Solan me estaba diciendo
la verdad, pero lo que tocó mi corazón fue su admisión. Si el evento realmente ocurrió, mi hijo
estaba mostrando el primer poco de la compasión que había muy probablemente jamás exhibido
a nadie. Si él estaba diciendo la verdad, entonces su cuenta de cómo ese conocimiento afectaría a
mí era poco menos que increíble. De cualquier manera, fue un primer paso.

-Gracias, Solan-. Yo le respondí antes de pujar él una buena noche y salir de la habitación.

**********

No estoy segura de cómo me veía, pero mi lenguaje corporal debe haber sido suficiente para que
Gabrielle inmediatamente me sirva una copa de vino. Me dejé caer sobre el sofá de dos plazas
junto al fuego.

-Bueno, no hay nuevos cortes o contusiones, por lo que no podría haber ido tan mal-, bromeó.

Ella me dio mi vino, y me tomó un largo trago antes de hablar. -Fue muy... diferente, casi confuso.-

-¿Cómo es eso?- -preguntó, sentándose a mi lado.

Yo no podía dejar de disfrutar del aroma dulce, limpio de ella, y la forma en que su bata de seda se
cayó de uno de sus hombros. Era evidente que no llevaba nada debajo de la bata y una vez que el
pensamiento estaba en mi cerebro, todo lo que podía pensar era en sus promesas de esa mañana.

Admito, que tengo que ser una madre patética, o simplemente una pervertido sexual. Tan pronto
como yo pensaba acerca de la promesa de Gabrielle para hacerme gritar, sentí que me mojaba con
el deseo. Me prometí que le diría acerca de Solan de la mañana.

-Xena, ¿estás bien?-

-Hhmm?- -Pregunté, mientras que me inclina hacia ella. Me agaché y le bese el hombro al
descubierto. Ella se rió un poco en mi comportamiento.

-Eres muy linda cuando estás confundida,- susurró, besando a un lado de mi cuello.

-Por favor, Gabrielle-. Traté de poner una expresión ofendida. Puse mi copa en el suelo y tire su
cuerpo ligero más cerca de mí. -Soy una guerrera. Linda no es realmente el aspecto que me gusta
dar .-
Ella rápidamente se trasladó a horcajadas sobre mi regazo, continuando con su afecto a mi cuello y
la mandíbula. -Pero consigues una linda expresión de cachorro cuando estás confundida acerca de
algo.-

Deslicé mis manos por la parte superior de sus muslos, agarrando su trasero y tirando de ella
contra mí con más fuerza. Yo me burlaba, imaginando la sensación de su piel contra mis dedos. Yo
esperaba que se sintiera tan suave como la seda de su bata.

-Te ves muy sexy , Conquistadora ... siendo vulnerable-.

-Oh-, que medio se quejó. -¿Es así como me quieres ... desamparada?-

-Es la manera en que yo te quiero esta noche-. Ella respiraba en mi oído. -¿Me amas, Xena?-

-Totalmente-, respondi que entre besos.

-¿Confías en mí?-

-Absolutamente-.

-¿Harías cualquier cosa por favor?- -preguntó ella.

-Sabes que yo lo haría, pequeña.- Dioses, que fue azotado así. Oré ninguno de mis enemigos jamás
se enteraron. Ah, al Hades con ellos, apuesto a que no se los follar esta noche.

-Te quiero que esta noche, Xena.-

-Me tienes a mí, el amor. Cuerpo y alma-.

-Quiero decir que te quiero. Quiero que te entregues.-


Mis ojos se abrieron en el centro de nuestro beso, y me aparte ligeramente. -Lo que, al igual que
cuando me demostró que era un esclavo podrida?- Me sonrió en la confusión nervioso.

-Aún más-. Ella respondió en voz baja y ronca. -Quiero todos de ti.-

Puso ambas manos a los lados de mi cuello, masajeando la zona. Ella deslizo en el pelo, las uñas
que rascaban a lo largo de la base de mi cuero cabelludo. No estoy seguro de qué se trataba este
movimiento pequeño de ella, obviamente, una especie de punto de presión que nunca me enteré.
Mi cuero cabelludo hormigueo delicioso donde ella pasó sus dedos y sentí pequeñas chispas
encienden de forma intermitente en el área entre las piernas.

Mis ojos se cerraron en este placer de despertar y me inclina la cabeza hacia atrás, escuchando sus
palabras y lo que le permite marcar mi cuello con sus besos en bruto. -Yo quiero ser tu mundo
entero, la única fuente de su satisfacción. Quiero saber que me perteneces. Esta noche, quiero
poseerte, Xena.-

No puedo decir que yo era exactamente seguro de lo que tenía en mente, pero yo sabía dos cosas.
Una de ellas, lo que ella había planeado, la satisfacción sería adormecer la mente. Dos, cuando
utiliza palabras como propia y pertenecen, que estábamos hablando, hasta ahora, zona
inexplorada entre nosotros. Abrí los ojos y trage saliva con la intensidad de esos ojos de esmeralda
apasionados.

Vi como ella desprendió de su cuerpo al mío y se levantó. -Lo entenderé si no puedes, Xena, pero
quiero que sepas, me complacería mucho si pudieras.-

Podía escuchar el motivo de su dulce voz, ver el deseo en su mirada. En un instante, pensé en un
centenar de razones por las que, en el pasado, que fui poco entusiasta acerca de someterse a la
voluntad de otro. Yo podría pensar en una sola, sin embargo, aceptar la solicitud de Gabrielle.

Yo no estaba muy dispuesta a rechazar esta mujer por nada.

Respiré hondo y me volvió hacia la puerta que daba al pasillo del castillo. Saqué el pesado cerrojo
sobre el sujetador. Cualquiera idea que tuviera mi compañera encantadora yo no quería ser
atrapada en una situación comprometida por un guardia con exceso de celo, especialmente si
Gabrielle cumplía su promesa de hacerme gritar.

Fui a estar delante de ella. -¿Qué quieres que haga?- Le pregunté.


Ella sonrió y yo sé que no importa qué, yo haría cualquier cosa para mantener la luz en esa sonrisa.
Ella me tendió la mano diciendo: -Vas a hacer el amor conmigo.-

Me sonrió ampliamente. -Yo puedo hacer eso-, le contesté.

**********

Ella mantuvo su propia ropa en lo que ella me desnudaba. Fue una buena cosa, también. Después
de su piel desnuda delante de mí la tentación habría sido demasiado para resistir.

-Siéntate-. Ella indica el borde de la cama.

Me quedé allí sentada, mirando con nerviosismo mientras abría el armario de pie en el otro lado
de la habitación. Ella trajo un paquete y lo puso sobre la cama junto a mí. Yo no sabía lo que
contenía, pero sin duda no es ajeno a los placeres hedonistas. Supuse que lo que la tela que cubre
contenida. Dioses, yo estaba realmente nerviosa. No es que no me sentía segura con Gabrielle, era
el no saber lo que iba a hacer, qué es exactamente lo que deseaba de mí. Era un miedo a lo
desconocido que empezó a atacarme.

Se puso de pie delante de mí y dejo caer la bata por los hombros, sin hacer ruido se caiga al suelo.
Se quedó allí, al igual que, por largos momentos. Dejé que mis ojos disfrutaran de cada
centímetro de ella. Cuando vi lo que ella buscaba en primer lugar, quedó claro por qué se me ha
permitido tener a la vista de ella. Ella le tendió un paño negro y largo, y luego se puso entre mis
piernas abiertas.

Yo no estaba del todo contenta con no poder ver. Era irónico, sin embargo, que la última imagen
que vería, antes de que ella me tapara los ojos con el paño suave, fueron los rizos dorados que
cubren su sexo. Era el olor embriagador de la excitación de Gabrielle, que me convenció para
cumplir con su demanda no se habla.

Ató la tela ligera, pero lo suficiente como para bloquear cualquier rastro de sombra.

-Túmbate -, dijo, y me ayudaron a posicionar mi cuerpo en el centro de la cama grande.

Sentí el calor saliendo de ella con ella a horcajadas sobre mi vientre. Cuando apoyó su cuerpo
contra el mío podía sentir su humedad y empecé a preguntarme cuyo placer era para esta
seducción. Sentí su cuerpo delgado contra mí mientras yo trataba de imaginar lo que podría estar
haciendo. Cuando sus pechos tocaron los míos, yo no me pude contener, pasando mis manos por
su espalda.

Ella sonrió ante mi falta de moderación, teniendo mis manos y llevarlos por encima de mi cabeza.
Tengo que darle crédito a chica. Ella trató de domar a cada paso del camino y me llevó a creer que
había hecho esto antes. Podría ser tan grueso parte del tiempo. Mi futura esposa había vivido la
mitad de su vida como una esclava del cuerpo, sin embargo, siempre he tenido una imagen mental
de Gabrielle y inocente. Creo que esa idea estaba a punto de ser disipada de una manera
espectacular.

Me llevó las manos hasta que casi tocaban la cabecera de gran tamaño. Abrió la mano con los
dedos y coloca algo en la palma de mi mano. Yo debería haber sabido lo que estaba justo al lado,
quiero decir, yo las utilizado una o dos veces en mi vida, aunque nunca había estado en este
extremo de la situación.

Me tiró de las correas. Eran un cuero suave, pero gruesas y fuertes. Una vez que tenía las muñecas
atadas a ellos, no habría escape. Podía sentir mi respiración más profunda. Fue una respuesta
involuntaria, como si no hubiera bastante cantidad de aire en la sala como antes. Iba a decir algo
en el camino de una negativa, pero de repente la parte superior del cuerpo de Gabrielle estaba
presionado contra el mío y su boca cubría mía. Su lengua comenzó a hacer algunas cosas
asombrosas que yo sinceramente me sentí todo el camino a mis pies. Mi ritmo cardíaco
aumentado un poco más, pero ahora era de deseo. Sus uñas con suavidad corrieron hacia los lados
de mi torso, continuando a lo largo de mis brazos levantados. Lo que me salvó fue mi manera
absoluta, de una sola pista en la mente de esta mujer se refiere. Pensé que mientras ella seguía
tocando y besándome de esta manera, apenas me daría cuenta de que estaba atada.

Cuando aprieto la ultima correa , una extraña sensación me recorrió. Mi carne ya no se sentía
caliente. Por el contrario, una viscosidad en frío, se instaló en mí. Una ligera capa de sudor cubría
mi piel que poco tenía que ver con la excitación o la anticipación. Me di cuenta de la sensación de
miedo.

Imágenes revolotearon hacia atrás y adelante a través de los ojos de mi mente. Tire de las cintas
que ataban las muñecas, al darme cuenta de que sería difícil, incluso en caso de emergencia,
escapar de mi estado confinamiento. De repente, yo estaba teniendo los pensamientos más
extravagantes. En esta posición, alguien podría hacer lo que quería para mí. Gabrielle estaba en
condiciones de hacerme daño, si no me matan. Yo no podía ver, no podía moverse. Yo estaba bien
en mi camino a un ataque de ansiedad.

De pronto, Gabrielle estaba allí, su cuerpo apretado contra mi piel, la mía reunión de los labios.
Me besó a su manera alrededor de la mandíbula y luego en mi oído, con las manos frotándome los
brazos.

-Estoy aquí, Xena. Somos sólo nosotras dos, amor.-

Sus besos se movió a lo largo de la línea de mi cuello.


-Esto es sólo sobre el amor y la gratificación, Xena-, dijo en voz baja. -No voy a hacer nada que no
quieras y voy a detenerme en cualquier momento que me lo pides, sin hacer preguntas. Yo no te
causare ningún tipo de dolor que no sea el que se encuentra en el placer y note humillare de
ninguna forma. -

Creo que podría haberle pedido que se detenga en ese mismo momento, si en el momento en
que sus palabras terminaron, una boca caliente no se había cerrado el pezón de mi seno derecho.

-Dioses!- Grite fuertemente. La combinación de la tensión de adrenalina corriendo por mi cuerpo


y nervios, simplemente acentúa la satisfacción del movimiento de succión. Cuando la lengua se
unió a la acción, todo mi cuerpo se llenó de calor.

Se deslizó a lo largo de mi cuerpo y rápidamente se separaron las piernas de ella. Sentí su lengua
en mi vientre, lo que hace poco los patrones se arremolinan en mi piel. En mi mente, podía ver
cada movimiento que hacía. Sentí que la lengua misma lamiendo su camino a lo largo del borde,
trazando el contorno del triángulo de negros de rizos.

-Xena, yo voy a hacer algo y si no te gusta la sensación, me dicen, y me detendré-. Besó a su


manera a lo largo de mi cara interna del muslo, la colocación de un suave beso en la carne
caliente, muy húmeda entre mis piernas.

-Ohhh-, me queje que por la pérdida repentina cuando ella se apartó.

Sentí dos o tres dedos que se dirigían a tientas lentamente a lo largo de la línea de la carne en el
muslo se reunieron en los labios. Casi como si se encontrara el lugar que estaba buscando,
Gabrielle presiono hacia adentro rápidamente y sentí una especie de sensación de hacer estallar
allí.

-Dulce Atenea!-

- ¿Me detengo, Xena?- La voz de Gabrielle consultó con un dejo de preocupación, pero yo estaba
perdida y no a ella.

-Por los dioses, no te atrevas!-

Si ella me había pedido que ruegue, con toda seguridad lo habría hecho. Mi sexo entero palpitaba,
que era la única palabra que vino a la mente. Era como si mi clítoris estaba siendo sometido a un
masaje delicado, pero Gabrielle no fue la causa, no directamente de todos modos.
-Dioses, bebé... lo que... ¿qué es eso que estás haciendo?- Tartamudeé.

Sentí su sonrisa sobre la piel en el interior de mi muslo. -Un punto de presión.-

-No sé de ningún punto de presión... que vaya a hacer eso.-

-Eso es porque a ti no te formaron como una concubina. Los guerreros aprenden las habilidades
que necesitan y los esclavos del cuerpo aprender habilidades completamente diferentes.-

-El sentimiento, los dioses es ... ohhh ...- me seco la lengua por la parte del cuerpo en cuestión y
de repente me sentí como si estuviera flotando en una nube de puro deleite.

-Es la intención de prolongar las sensaciones-, murmuró, con los dedos comenzando a correr
toques plumas por todas partes en mi cuerpo. -Va a causar placer, pero no lo suelta. Que te
mantiene en suspensión en este estado de excitación una marcas de vela, pero ten cuidado,
Conquistadora. Cuanto más tiempo se desea continuar con sus efectos, más poderoso será su
clímax-.

Se deslizó a lo largo de mi cuerpo, deteniéndose para usar sus dientes y la lengua a lo largo del
camino, hasta que ella me susurró al oído.

-Yo no quiero que explotes , simplemente, mi Conquistadora-.

Llegué a ella, sentir su piel y su forma de moverse contra mí, pero fui detenida por las correas de
cuero. Me quejé de la frustración, así como su lengua trazaba el contorno de mis labios. Mis
gemidos se convirtieron en lánguidos gemidos cuando ella apretó las caderas contra la mía,
mejorando de la estimulación del punto de presión.

Fue algún tiempo después, sin embargo cuando me enteré de la verdad de su advertencia sobre el
uso del punto de presión. Estuve alternando entre la intensa excitación y éxtasis, pero no importa
lo duro que ha querido mi cuerpo, yo simplemente no podía conseguir una liberación. En el
momento Gabrielle se quitó la versión particular de la pizca, mi orgasmo muy cerca de hacer que
mi corazón se detuviera. Ahora, marcas de vela más tarde, he perdido la cuenta de las veces que
me coloco el punto de presión y luego finalmente me libero.
Lo que estaba experimentando era inimaginable. Debo haber parecido un desastre. Mis músculos
se estremecieron por el agotamiento. Su sudor y el mío propio empapado de los jugos de la
sabana de abajo de mí. La parte más patética fue que seguía pediendo más.

Debo de haberme dormido después de que el clímax final porque cuando me desperté, no sentía
a Gabrielle. Oí ruidos al lado de la cama, sin embargo y esa sensación de ansiedad aumentó un
punto.

-Gabrielle?- Yo con voz áspera. Mi garganta en carne viva. Gabrielle tenía razón. . . Grité su
nombre a los cielos. . . más de una vez.

-Lo siento, amor,- ella estaba allí en un instante. Levantó un vaso de agua a los labios y bebí. Se
sentí un paño frío iniciar su viaje a través de mi cuerpo y yo no podía dejar de gemir en este simple
placer. Puso su cuerpo hacia abajo a lo largo del mío, acariciando la carne con cuidado. Ella me ha
tocado en todas partes, pero no me permitía sentir su apretó contra mí. Se burlaban de los, ahora
saturados, rizos oscuros que cubren mi sexo y yo podía sentir mi deseo de comenzar a arder una
vez más. Mis caderas se movían inconscientemente hacia su mano.

-Por favor-, gemí yo.

Yo no recuerdo haber rogado tanto. De hecho, yo no recuerdo haberle pedido a nadie antes de
que Gabrielle, para nada. Ciertamente, no en el sexo. Explicó que los puntos de placer, como ella
los llama, podrían ser adictivo y es necesario utilizarlos con moderación. Le rogué y la engatuse,
prometiéndole todo lo necesario para una versión final. En verdad, estoy segura de que sería
definitiva, porque mi cuerpo estaba mostrando algunos signos claros de desgaste. Nunca había
experimentado nada remotamente similar a esta noche. Todo lo que podía decir era que Gabrielle
estaba sin duda estaba por delante de mis pasos, y yo apenas podía mantener el ritmo.

Gabrielle movió su cuerpo sobre el mío, y me cortó la respiración en la garganta cuando inició el
punto de presión, una vez más. Corrió la palma de sus manos a lo largo de mi caja torácica, aún no
lo que le permite el contacto del cuerpo con el mío. Se detuvo en mis pechos, acariciando
suavemente la carne recalentada, en pequeños movimientos circulares. Continuando su viaje
hacia arriba, se detuvo en un punto justo debajo de cada axila. Sentí esa misma prensa, golpe
rápido en mi carne, y eso es cuando el calor comenzó.

En primer lugar, comenzó como una especie de sensación de hormigueo, seguido por la sensación
de alfileres clavando en mí. En otros pocos latidos del corazón, mis pezones se sentían como si
estuviera en llamas. Me tiró con más fuerza en contra de mis bonos por esto que en cualquier otro
momento durante la noche. No fue doloroso, sino que se despierta todo Hades. La sensación
confinada entre el deseo de rascarse que no pudo llegar, a desear que pudiera apagar el infierno.
Cuando la lengua de Gabrielle tomó largos y lentos para refrescar la zona de abajo, creo que lloré
lágrimas de verdad. Que descaradamente arquee la espalda, empujando el pecho hacia afuera con
la esperanza de que iba a tener más compasión de mí.

El palpitar entre mis piernas continuó, también y yo no estaba seguro de qué área necesitan
mayor atención. Finalmente, Gabrielle apretó su cuerpo contra mí, y lo que sentí entre mis piernas
me hizo gritar de alivio.

-¿Es esto lo que quieres, Xena?-

Su propia voz era áspera y temblorosa y me di cuenta de que ella se había negado cualquier
liberación durante todo este tiempo. Apretó el falo en mis pliegues húmedos para conseguir que
se lubricada, con trazos largos sin que haya penetración. Había pasado bastante tiempo desde
que había utilizado uno de estos juguetes en mí misma y aún más desde que había estado con un
hombre. Sólo la idea de la penetración provocó una nueva inundación de la humedad que hizo
gemir a Gabrielle en la satisfacción

-Síííí, nena. Dios, por favor ... hazlo, por favor, Gabrielle-, le supliqué.

Yo estaba, literalmente, con la necesidad de dolor cuando Gabrielle pulso plena en mí en una
carrera larga. Me había preguntado si ella tenía el juguete en la mano, pero yo sentía que se
apretada entre mis piernas y las correas alrededor de los muslos se frota contra mi piel. Sus dos
manos estaban en mis caderas, el falo empujaba hacia mí y en el punto de presión masajeando mi
clítoris, todo al mismo tiempo.

La sensación fue increíble. Como ella me cogió con el consolador, su boca se agachó para cubrir un
pezón de fuego.

-¡Más fuerte, por favor ... más-. Gemí, ya que me esforcé en contra de las correas de cuero.

-¿Ardes aquí?- Metió en mí y mi sonrisa se hizo más grande. -¿O aquí?- Ella aspiró la carne más
dura, mordiendo la punta de la carne con los dientes mientras ella se alejaba.

-Queridos Dioses, sí! En todas partes, más difícil de todo el mundo!- Le rogué.

Eso es exactamente lo que Gabrielle me dijo, también. Yo podía oír su respiración recoger, y
escuche sus propios gemidos de placer. Yo sabía que ella estaba cerca.

-Por favor, nena, ahora. Déjame entrar ahora.- Le pregunté con voz débil.
En el momento en los puntos de placer fueron puestos en libertad, podía sentirme a mí misma
volando más alto. Estaba atrapada en ese lugar perfecto, donde se siente como si estuviera fuera
de su cuerpo viendo todo lo que está ocurriendo .

Me acuerdo de haberme congelado, llegando a estar completamente inmóvil. Yo apenas


respiraba, pero podía sentir los latidos del corazón pasan como si fueran marcas de vela.
Entonces, todos los sentimientos y sensaciones, se arremolinaba, al fusionar en una sola.
Centraron toda su energía y dirección de nuevo en mi cuerpo. Podía oír a Gabrielle, dando voces y
arqueando su cuerpo hacia adelante, decidida a no perder el contacto con mi cuerpo. Vine con un
grito el nombre de mi amante, al igual que Gabrielle se había predicho, una vez más.

Yo no pase esta vez, pero era pura voluntad lo que provocó que me quedara coherente. Ni
siquiera podía levantar los brazos. Mis músculos estaban temblando y faltos de cooperación, por
lo que me quedé allí, inmóvil y paciente cuando Gabrielle me liberó de mis ataduras. Me ofreció
más agua y me tomé el vaso completo. Por último, acurrucadas alrededor de la otra y caímos en
un sueño instantáneo.

Creo que con todo mi miedo y el nerviosismo con respecto a la noche, me las arreglé para dormir
con una sonrisa enorme en mi cara.

Capítulo 9:

La mujer o Diosa, que es ella?

Abrí los ojos y se los cerré de inmediato. -¡Dioses!- Gemí en voz alta.

Rara vez mi cuerpo se sentía tan completamente carente de vitalidad física como lo hizo en este
momento. Yo estaba sola en la cama grande con el sol que se filtra por las ventanas al aire libre.
Por la cantidad de luz en la habitación, lo juzgue como media mañana. Dioses, me estaba
claramente haciendo vieja.

Levanté la cabeza, buscando la sala de Gabrielle. Me salí de la cama, pero tenía que llegar y
constante mis rodillas temblorosas mientras estaba de pie. Mis piernas se sentían como un líquido
muy caliente y no los huesos fuertes destinados a mantener mi cuerpo en posición vertical. Me
tropecé con la jarra de agua sobre la mesa y bebí derecho de la jarra. El agua derramada a lo largo
de los lados de mi boca, riachuelos delgados corriendo por la parte delantera de mi cuerpo. Me
sentí como si me hubieran golpeado en el campo de batalla y no que hubiera hecho el amor toda
la noche.
Me encontré en la sala de baño, la intención de mojar la cabeza en agua fría, pero alguien me
hubiera golpeado con el uso de la bañera grande. Detuve mi progreso, apoyándose en el marco de
la puerta de madera como soporte. La vista ante mí era sin duda suficiente para provocar la más
débil de los amantes a caer de rodillas.

Gabrielle estaba recostada en la bañera, con la cabeza recostada contra el borde de cobre. Sus
ojos estaban cerrados y yo sonreí, sabiendo que a menudo se durmió en el agua tibia. Su cabello
dorado se amontonaban sobre su cabeza, y ella parecía tan agradablemente relajada que yo
odiaba a molestarla. Después de todo, ayer por la noche se ganó cada pedacito de sueño que
estaba poniendo al día ahora.

-No estoy durmiendo-, su voz me habló, aunque sus ojos permanecían cerrados. Cuando los abrió
y se centró sobre mí, me tocó en la preocupación visible allí.

-Te ves como si estuviera tan débil como un potro de un día -, comentó.

-Bueno, este potro recién nacido se siente como un viejo caballo de batalla esta mañana. Un
caballo de batalla muy vieja-, añadí.

Ella sonrió y se rió en voz baja, sosteniendo su mano hacia mí. -Ven aquí y deja que el agua
caliente que se relaje.-

No lo tenía que pedir dos veces. Me hundí en la bañera detrás de Gabrielle y de inmediato coloco
su espalda contra mí, sólo para sentir la suavidad de su piel. Se relajó y se instaló en mi pecho con
facilidad. Hubo una larga pausa mientras se solucionaron mis pensamientos. Una pregunta que
quedó en mi mente después de tanto placer de una noche increíble. Hasta este punto en mi vida,
pensé que había experimentado todo lo sexual, al menos las tendencias que estuve interesada en
probar. La experiencia de Gabrielle, sin embargo, me hizo sentir como un niño en el bosque.
Estoy segura de que era simplemente mi naturaleza más fuerte, celosa, pero yo quería saber de
dónde o de quién, Gabrielle adquirió sus considerables habilidades. No habíamos hablado de ello
antes. En realidad nunca habló mucho de la vida de Gabrielle pasó como una esclava. Yo siempre
había pensado que ella preferiría no recordar el momento en que ella no tuvo opciones en su vida.
Ahora, sin embargo, me preguntaba si su silencio persistió porque tenía miedo de cómo me
afectaría.

Metí la mano y la bese en la oreja, apretando mi abrazo alrededor de su cintura. Su mano se posó
en la mía y ella acarició la piel de los brazos cruzados con los dedos.
-Ayer por la noche fue…-, me detuve al darme cuenta de que no tengo palabras para expresarlo
con eficacia. -Bueno, yo no sabía lo que era, pero era condenadamente maravillosa-, le dije con
una sonrisa.

-¿Te gustó entonces?- -preguntó ella. Su voz tenía el más mínimo temor.

-Creo que la palabra disfrutar es completamente inadecuado para expresar lo magnífico que era lo
admito. No estaba segura de que podía hacerlo, pero fue gracias a ti, pequeña ¿Tú sabes que el
control nunca lo he dado a nadie más de mí de esa manera, nunca se le di a nadie esa clase de fe.
Me sentí completamente segura, Gabrielle. Por primera vez, en el tiempo cuanto puedo recordar,
yo nunca he confiado en alguien para cuidar de mí. Me sentí muy bien protegida por ti. -

Sentí que apretaba mis manos y su voz sonaba ronca por la emoción. -Gracias, Xena. Por todo lo
que tú me das.-

-Sólo tengo miedo de que mis habilidades se verán normales en comparación.-

Volvió la cabeza hacia mí entonces y fui capaz de ver el amor que brilla desde sus ojos color
esmeralda. –No es necesario que tengas miedo, mi amor-, zanjó ella contra mí. -Tus habilidades
son más que suficientes-, concluyó.

-¿Quieres saber cómo lo sé de esas cosas, ¿verdad, Xena?- -preguntó ella.

Dioses! ¿Es ella realmente una diosa, para saber lo que estoy pensando todo el tiempo?

-No-, le mentí.

-Es todo amor... Me has hecho sentir lo suficientemente segura como para no temer a pensar en el
pasado. Es un regalo más precioso que todas las riquezas de tu imperio, Xena. Contigo se ha
quitado mi vergüenza. Ahora, yo puedo decir que esto me pasó a mí, pero yo no tenía otra opción.
Hice lo que tenía que hacer para mantenerme con vida. -

-Y estoy tan feliz de que lo hayas hecho, mi pequeña-.

Lo dije en serio también. ¿Habría querido que yo hubiera conocido a Gabrielle en diferentes
circunstancias, más comunes? Por supuesto, no voy a mentir, incluso a mí misma. Si las opciones
eran tener a Gabrielle como la mujer que encontré o que nunca la hubiera encontrado, entonces
volvería a escoger lo que tengo en estos momentos. Yo elegiría esa manera el tiempo y otra vez.
No hay nada más preciado en esta vida que el amor, y maldigo mi corazón para la realización del
hecho tan tarde en mi vida. Al mismo tiempo, os bendigo a Atenea. Ella fue la que mantuvo esa
pequeña parte de mi seguridad, a la espera para el día en que Gabrielle entrara en mi vida.

-¿Tú quieres saber?- ella me preguntó de nuevo.

-Sí-, contesté con sinceridad este momento.

-El verano en que cumplí doce años, yo sabía que tendría que salir de Persia, que era más que una
esclava cuerpo. Yo era griega extranjera y mujer sólo se me permite servir como esclava de la
casa hasta después de tu primer sangrado

Era una parte de... Su cultura, así que estaba preparada para ser llevada de regreso a mi patria,
para ser colocado en el bloque de subasta. -

Escuché su explicación, ya conoces las ideas extrañas y costumbres de los persas había con
respecto a sus inclinaciones sexuales. Ellos usaron los niños para el placer, pero los tratan como la
realeza. Los niños son educados junto con los hijos de los nobles, a veces siendo tratados mejor
que los propios hijos de un hombre. Yo siempre había encontrado la práctica por completo de mal
gusto, incluso en mis años de señora de la guerra, cuando yo era conocida por usar la cama con
casi todo el mundo para conseguir lo que quería.

-Me sorprendió cuando fui dada como un regalo a un Señor de la guerra de visita desde el Lejano
Oriente. Vivió en Chin y se acercó a un lugar que llamaron a los confines salvajes. Era muy rico,
pero me pareció aceptar lo se hizo la primera vez. Él actuó como si realmente no me quisiera, pero
era una cuestión de protocolo que me llevara.

Fue una temporada completa antes de encontrar nuestro camino a su tierra natal. Parecía como si
estuviera viajando a través de las tierras, cumpliendo con los aliados. Parecía estar recaudando
fondos para una guerra que estaba librando con un hombre algunos dijeron que era su hermano,
no sabía a ciencia cierta. Me sorprendió, sin embargo, el tamaño de su palacio. Nunca me lo habría
tomado por un hombre de riqueza.

He encontrado mi tiempo allí muy extraño porque yo era una esclava del cuerpo del dueño de la
casa, pero rara vez estaba allí. Me trataron muy bien ya que no tenían esposas. Se me permitió
aprender el idioma y leer, pero nunca me dejaron escribir. Me dijeron un poco más tarde que
siempre temía a los espías, por lo que nunca podría tener la oportunidad de que los mensajes
podrían abandonar el palacio.
Un día, un ejército se extendió por el palacio y todas las mujeres fueron detenidas y llevadas ante
un Señor de la guerra nuevo. Al parecer, mi Señor perdió su guerra y este iba a ser nuestro nuevo
maestro. Él era muy metódico en la forma en que se reunió con cada uno de nosotros, un
inventario de su nueva propiedad.

Era evidente que él no tendría ninguna necesidad de mí tampoco. Finalmente aprendí de una de
las cocineras que a estos hombres, el honor lo era todo. Las mujeres no tenían ninguna influencia
en su mundo, pero que fueron tratadas mejor que muchas de las de las tierras que estaban más al
este, nuevo maestro tenía una esposa y me dijeron que sería deshonroso para mí estar en el
palacio. Yo supuse que eso significaba que me iba a vender a alguien nuevo, pero le dijo a uno de
sus oficiales para que me llevara a la provincia Mi Tou.

No tenía idea de a dónde iba, ni por qué iba a ser llevada a esta nueva tierra, pero hice lo que me
dijo y seguí adelante. Cuando me acerque a la base de una abrupta sierra, el soldado indicó un
punto alto. Era un castillo tallado en las rocas mismas. Nos tomó quince días llegar a él. Cuando
llegamos, me dieron un baño caliente, té caliente y una comida. Me llevaron a una habitación
grande donde el oficial que me llevó allí seguía en pie. Se le había ofrecido nada para comer o
beber, pero parecía más incómodo y con prisa por estar en su camino.

Una mujer muy elegante entró en la habitación y le hizo una profunda reverencia. Yo había
aprendido mucho de la lengua y era capaz de entender las pocas palabras que pronunció antes de
abandonar el castillo.

Un regalo de su hermano...

Pensé que iba a ser una esclava del cuerpo de esta mujer, o tal vez su esposo o hijo, pero que no
iba a ser. Ella se presentó como la señora Li tzo, y ella dijo que era la última de una larga lista con
conocimientos sobre los caminos secretos de las mujeres. Ella me dijo que iba a ser una iniciada y
que algún día una persona de gran riqueza viajaría a través de la inmensa distancia que separa Mi
Tou del resto del mundo, sólo para la compra los talentos que se aprenden allí.

Y así, me convertí en iniciada en los caminos de la chinzho -.

-La Orden de la Rosa-, le susurré. Eran las primeras palabras que había hablado desde que
Gabrielle comenzó su cuento. Como siempre, fue fascinante cuando hablaba, como si estuviera
contando un cuento y no sobre los acontecimientos de su vida.

Gabrielle se volvió lentamente para mirar a la cara. –¿Tú sabes del lugar?-
-Yo viví en Chin por un buen rato, pero yo siempre pensé que Mi Tou era imaginario, los soldados
lo usaban para mantener el ánimo en las noches frías-, le contesté. -Estoy bastante sorprendida de
quesea real, y que sirvió allí.-

-No se sirve allí. Me enseñaron allí. Fue la única vez en mi servidumbre que me han tratado como
el dueño y no como el esclavo.-

-Nunca lo vi en ningún mapa. Sinceramente, pensé que era una fantasía.- Yo murmuré para mí
misma. -Por lo tanto, ¿aquí es donde aprendiste los puntos de presión?-

-Sí y mucho más. He vivido y aprendido durante tres temporadas con la señora Li. Se esperaba
que aprendiera cada momento, sin tiempo para nosotros mismos. La primera regla es que tú
existes para dar el placer a otro, no el suyo propio. Era más de lo que se debe hacer en la cama
era todos los aspectos de la vida He sido entrenada para ser inteligente y bien informada, bien
leída, y bien formada; Los compañeros perfectos en la cama o en la mesa de la cena.

Ella estaba en lo cierto. Un hombre de considerable fortuna hizo viajes por todo el mundo sabe
que me la compra de la señora Li. Ella me hizo el honor con el símbolo de su linaje antes de salir
del castillo. -

Gabrielle se levantó de mi pelo, inclinándose ligeramente hacia delante. Dejando a un lado los
hilos sueltos de pelo que caía sobre su cuello, ella abrió los bloqueos en la base de su cráneo. Miré
en el lugar que se indicaba y allí, tejiendo su camino hacia arriba en el cráneo, oculta por el pelo de
oro, estaba el tatuaje de una rosa perfecta.

-Dioses! ¿No te duele?- Le pregunté, examinando el color. ¿No? A decir verdad, he tenido mis
piernas casi cortadas de mi cuerpo, tenía las dos piernas aplastadas por los hombres de César
mientras estaba colgada de una de sus cruces, pero, la idea de que me pincharan con púas como
agujas llenas de tinta me daba miedo incluso a mí. Sí, lo sé. . . no es muy propio de la
Conquistadora.

-La marca no me dolió lo malo fue esperar a que mi pelo vuelva a crecer-, sonrió.

-¿Así es como se volviste a Grecia?-

-Sí-, suspiró. Ella dio la vuelta y se apoyó en mí una vez más. -Por lo menos tuve la oportunidad de
volver a mi patria y nos encontrar a Yu Pan, que debe valer algo. El mismo noble que me compró
lo compró a él. Toda la familia de Yu Pan fue asesinada cuando los bárbaros de la naturaleza
llegan a destruir su aldea en la provincia Ming Te. Siempre me acuerdo de la señora Li. Ella me
trató muy bien -, finalizó Gabrielle.

-¿Y el hombre rico que te trajo de vuelta a Grecia?-

Después de un momento de silencio, Gabrielle respiró hondo y dijo: -Él no era tan agradable.-

Podía sentir la forma en que su cuerpo se tensó contra mí y yo sabía que no todos sus recuerdos
eran los que quería volver a vivir, o recordar.

-Oye, el agua se está enfriando, ¿quieres comer algo?-

Gabrielle asintió con la cabeza, y salió de la sala de baño. Yo sólo esperaba que poco a poco,
Gabrielle pudiera encontrar una manera de limpiar su mente de todos los recuerdos dolorosos
albergaba allí. Entonces yo deseaba un poco de tolerancia por mi parte. Conociendo a mi futura
esposa poseía las habilidades de Afrodita en el dormitorio era alegre y desconcertante al mismo
tiempo. Sabía que, después de todo, me gustaría ser la única en cosechar los beneficios de esta
situación, pero no había una imagen insignificantes que mantuvo después de mí. Aquellos que se
beneficiaron de su talento delante de mí.

**********

Me estaba preparando para pasar la correa de mi espada alrededor de mi cadera, cuando esa
imagen me vino a la cabeza de nuevo. Sé que había estado inusualmente tranquila durante la
comida del mediodía que compartimos y yo traté de hablar de mi auto-impuesta mal humor. Tenía
miedo de que Gabrielle se lo pensara dos veces antes de abrir sus emociones a mí, sobre todo si
actuó de manera tan juvenil después.

-¿Te molesta, Xena? Eso de que me formé como chinzho?- -Preguntó Gabrielle.

-¿Debería?- Le respondí.

-No.- Ella asintió con la cabeza lentamente.


Yo estaba celoso, eso era evidente. Estúpidamente, loca de celos por el hecho de que alguien
había tocado Gabrielle de la misma manera que yo, me sentí tonta por sentir emociones tan
ridículas, pero de todos modos, las sentí. Empecé a preguntarme lo inadecuada que podría ser, en
comparación con los otros compañeros de Gabrielle en la cama. Ahora sé cómo se sintió cuando
se enteró de Ares y yo supongo que debería haber mantenido la boca cerrada, pero al igual que
todas las otras veces en mi vida, me fui por delante y dejando de escuchar esa pequeña voz de la
razón.

-Me estaba preguntando,- yo movía nerviosamente la hebilla de mi cinturón de la espada, la


preparaba para fijarla. -¿Todos se enamoraron de tus considerables habilidades, o soy la única en
sentir de esta manera?- Yo no estaba tratando de hacerla sentir mal, yo tenía sólo una curiosidad
tan grande que un culo que era en comparación con los demás.

Gabrielle cruzó la habitación para estar delante de mí, y yo esperaba que ella me dé una palmada
en la cara por ese comentario. No salió nada como yo lo había previsto. En su lugar, reemplazó a
mis torpes dedos con los suyos mientras sujeta la hebilla de mi cinturón.

Cuando ella me miró a los ojos, estaba sonriendo. Fue esa sonrisa seductora, la que dice que
conoce a un Hades de mucho más de lo que está diciendo. Partes iguales la seducción y misterio,
que nunca sonríe no funciona conmigo. Sentí mi estómago dado vuelta un poco en el placer que
yo sabía que podía estar oculto detrás de esa sonrisa.

-Algunos más, otros menos-, respondió ella. -Ahora, ¿quieres saber cómo yo me sentía?-

-Sí-, respondí tan honestamente como pude.

-Antes de que me toques, Xena, no podía sentir. Era como caminar en una concha protectora. Me
preguntaba lo que otras mujeres se sentía cuando sus amantes las tocaban, pero para mí fue
siempre el mismo. Con el tiempo, le agradeci a los dioses que me han hecho de esa manera. Nunca
pensé que volvería a ver un día en que yo sería capaz de sentir tanto como yo cuando estoy
contigo. No podía sentir placer, y no pude amar. La primera vez que me tocaste, me aterrorice.
Nunca supe que algo podía sentirse tan perfecto, Xena. -

Ella apretó el cinturón de la espada en su lugar y se puso de puntillas para darme un beso en mi
mandíbula, la que estuvo a punto de tocar el suelo alrededor.
-De un modo extraño, mi amor, tú has sido mi primer amante y yo no creo que nunca tendré la
necesidad de otro. ¿Y tú?- Ella me preguntó esto último con un brillo malicioso en sus ojos verdes.

Gruñí cuando la levante en brazos, seguido de un beso feroz, sin dejar lugar a malentendidos en
mi respuesta. -No, si yo tengo algo que decir al respecto.-

-Cuidado, mi Conquistadora-, se alejo del beso, y se alisó la blusa. -Otro beso así, y yo nunca te
dejaré salir de esta habitación-. Ella sonrió.

-Mmmm, no me tientes-, le contesté, besándole el cuello.

Ella se echó a reír, que maravilloso sonido cadencioso que hace cuando está bien y
verdaderamente feliz. Hace que mi propia felicidad, sabiendo que mi celos mezquinos, no ha
hecho daño de alguna manera.

-Tú eres insaciable, mi querida Conquistadora-, se rió.

-¿No te dije que mi apodo era insaciable?- Yo me burlé.

-Eso no es lo que dijiste cuando nos conocimos.-

-Sí ... bueno ... yo era una mujer diferente, entonces-, bromee Yo.

Ella me miró de una manera más seria y me di cuenta de lo que había dicho. De repente, sonrió y
toda la habitación pareció iluminarse en el brillo de la sonrisa.

-Así que tú, mi amor ¿eras otra persona?- Ella dijo, ahuecando mi mejilla con una mano.

De pronto, avergonzada por la atención que me dirige a mí, me aclaré la garganta y dio un paso
atrás. -Uh, sí, bueno... ¿Qué vas a hacer este día?-

-Voy a ver a Solan primero.-


-¡Las bolas Ares!- Grité.

-¿Qué?- -Preguntó Gabrielle alarmada.

Acabo de darme cuenta que nunca tuve la conversación prevista con Gabrielle sobre Solan. En
realidad, él había sido lo más alejado de mi mente hasta el momento.

-Me olvidé de contarte acerca de mi conversación con Solan. Él lo sabe. Él me confrontó con el
hecho de que yo era su madre.-

-Por los dioses, Xena, ¿qué dijiste?-

-¿Qué podía decir? Lo admití en forma indirecta-.

-No puedo creer que te olvidaste de decirme esto-, dijo.

-Bueno, cuando llegué aquí anoche estabas vestida sólo con tu manto y bueno, no me preocupe
mas después de eso.- Me reía de ella con una expresión lasciva. Su sonrisa me dijo que había sido
perdonada.

Le relate los acontecimientos de la reunión de la anoche con Solan, sobre todo las partes donde yo
creía que estaba siendo extraordinariamente considerada.

-¿Qué piensas tú de esto?- Gabrielle ponderó, haciendo la pregunta en voz alta.

-¿Crees que esto es por lo qué vino, le lastimaba parte de su plan?-

-Yo no estoy segura de qué hacer con él, amor. Me tomó por sorpresa. Alguien obviamente, llenó
su cabeza con un número de falsas nociones, entre otras la de que yo maté a su padre. Sé que
Kaleipus nunca estaría en eso, así que mi conjetura es que tengo más de un centauros que desean
mi mal. -

-¿Cómo lo hizo... parece, a sabiendas de que sus sospechas eran correctas?-


-Fue extraño, Gabrielle. No sé de ninguna forma mejor de decirlo. Por un lado, he recibido la
impresión de que podría estar encantado de saber finalmente la verdad. Por otro lado, se veía más
bien como si acabara de golpearlo de nuevo. Actuó francamente civilizado, cuando me fui, sin
embargo. Supongo que era la parte más rara de todas. -

-Bueno,- Dijo ella hacia mí, preparándose para salir para comenzar su día.

-Demuestra ser un comienzo bastante interesante, ¿no? Supongo que voy a ir a las salas de Solan y
ver lo que tu hijo tiene reservado para mí hoy.-

Me besó y sonrió antes de que ella saliera de la habitación. Yo amaba a esta mujer más que la vida
misma. A pesar de que estaba experimentando algunos sentimientos matriarcales más nuevos
después de mi enfrentamiento con Solan, me juré a mí misma en silencio que si el joven le hacía
daño. . . de alguna manera… de manera sistemática le rompería todos los huesos de su cuerpo.

**********

Apéndice al manuscrito de la Señora Conquistadora: Pergamino independiente

Alta en Xena, la presencia de la Señora Conquistadora del por la reina Gabrielle de Potidea

-¿No te rindes jamás? Déjame en paz-.

Solan fue típicamente él y tuve un momento difícil de ver al joven que Xena me describió poco
tiempo atrás. Esta fue su respuesta, el momento en que entramos por la puerta. Como siempre,
he tratado de ignorar su comportamiento más desagradable.

-Buenos días a ti también-, respondí.

-Así que, ¿dónde has estado?- Él dijo sombríamente. -Ayer dijiste que ibas a estar aquí en la
mañana.-

Me aparté de la mesa donde había estado mezclando una taza nueva de medicamentos para el
dolor. Lo miré y me di cuenta de que la hinchazón alrededor de su mandíbula parecía aún peor el
día de hoy, pero al parecer la fiebre había disminuido. Cuando llevé el cuenco a su lado, me senté
en la mesa baja allí y se apartó de la cama, los brazos cruzados sobre el pecho.
-Primero me dices que me vaya, entonces quieres saber por qué yo no estaba aquí antes. ¿Qué
será?- Le pregunté.

Parecía genuinamente sorprendido por mi tono de benévolo de reproche, pero me pareció ver un
atisbo de bondad cruzar sus facciones. -Bueno-, murmuró, -bien podrías quedarte ahora que
estás aquí.-

Trató fuertemente, pero no pudo evitar sonreír. ¡Dioses, el hijo es como la madre! Su
comportamiento me recordó mucho de los gestos propios de Xena, demasiado orgulloso como
para revelar que en realidad podría tener sentimientos.

-¿Has tomado algo para el dolor de esta mañana?- Le pregunté. Me di cuenta de la taza había sido
vaciada y limpiada, esperando sobre la mesa en la sala principal por mí.

Él asintió con la cabeza en sentido afirmativo. -Tomé la última de que esta mañana temprano.-

-¿Cómo te las arreglas?-

-Esa chica que trae la comida. Lo sostuvo en alto para mí y entonces me dio un poco de caldo. Se
quitó como si los perros del infierno fueron tras ella, sin embargo. Supongo que era demasiado
miedo de estar aquí conmigo.- voy loca, sin nadie con quien hablar, sino a mí mismo todo el día.
nadie quiere quedarse por más de unos pocos latidos del corazón. -

Mientras hablaba, pude escuchar a un niño pequeño en el interior, demasiado orgullosos y


arrogantes para pedir ayuda. Debe de haber tomado un gran esfuerzo para contar con un
ayudante de cocina para que le ayude. También me di cuenta que él apretó los dientes más juntos,
debido probablemente a que el dolor cuando él abrió la boca. Yo no sabía cómo decirle que lo más
probable es que faltara un par de semanas antes de que él fuera capaz de masticar incluso
alimentos blandos.

-Bueno, primero lo primero. Es pasado el mediodía y voy a enviar por un poco de comida, voy a
ver si puedo llegar a algo más que una sopa. Aquí, toma un trago de esto-. Yo le dije, sosteniendo
el cuenco y la paja a sus labios.
Como él estaba tomando su medicina y luego la taza de agua que levante, me respondió a su
queja anterior. -Sabes, la gente puede venir a visitarte, por más que simples recados, si se les trata
con amabilidad.-

Me limpié la boca con un paño limpio y devolví los objetos a la mesa. Me pregunté si él me
respondería a la defensiva o no.

-¡No me refiero a la chica de esta mañana!-

-Solan, hay una gran diferencia entre tratar a una persona poco amable, y tratarlos con respeto.
Mi punto es, ¿le mandaste que ella te ayude, o le preguntaste si iba a hacerlo?-

-Ella es un sirviente, es su trabajo. No se debe dar las gracias a las personas por lo que se supone
que deben hacer-, respondió.

Yo le doy crédito. A pesar de su razonamiento era torcida, él mismo se explica de una manera más
civilizada.

-Cualquier ser humano responde mejor a la bondad. Así te sirven de buen grado, estando
contratados, o incluso en la servidumbre forzada, son personas, no animales. Solan, si tiene una
mano con un poco de agua con miel en la palma y en la otra mano que ahuecar un poco de agua
sucia. ¿En qué lado crees que la mariposa se posara? -

Él me miró como si nunca hubiera escuchado a nadie decirle nada remotamente similar.

-Tú eras una esclava. ¿La gente te trataba bien?-

-A veces lo hicieron, sí. A veces me trataron como si no fuera mejor que los perros que se ponen a
sus pies. Nunca me olvidé de la gente que me trataron con decencia.-

-Pensé que siempre trataban bien a sus putas.-

Yo sólo lo miró por un momento, preguntándome cuáles son sus intenciones, con un comentario
así. Me juré a mí misma que si hubiera visto un intento de hacerme daño con las palabras, me iría
de la sala inmediatamente. Vi la verdad en sus ojos, al igual que su madre se expresa más que sus
palabras. Me di cuenta de que esta era la forma en que hablaba. Él no pensó en herir los
sentimientos de nadie con sus palabras. Nunca pensó en nadie en absoluto.

Me volví de la cama hacia la ventana parcialmente cubierta. Separé del tapiz, tirándolo hacia atrás
en el gancho que mantenerla abierta. Tomé una respiración profunda, al darme cuenta de que mis
próximas palabras podrían marcar la pauta para cualquier tipo de relación que iba a tener con
Solan.

Descarte cualquier vergüenza que produjeran sus palabras. ¿No iba yo a ser la Reina del Imperio
Griego? Yo ya no tenía que esconderme dentro de Gabrielle, asustada y avergonzada. Xena me ha
dado permiso, ordenó que me ponga de pie por mí mismo. Esa admonición de ella es tan cierto
ahora que soy una mujer libre, como cuando yo era su esclava. Giré la vuelta y me preguntaba si
veía diferente a Solan. Sin duda se sentía diferente. Me sentía. . . fuerte.

-He servido como una asistente personal, o lo que tu llamarían una esclava del cuerpo, no como
una puta. Hay una diferencia. No tuve otra opción en lo que hice, o no hice.

Espera, retiro lo dicho. Yo tenía una opción, servir o morir. Tal vez fue cobardía, no estoy segura,
pero he elegido vivir.

Las putas por otro lado, tienen una opción. Se les paga por lo que hacen y muy generosamente,
por lo que entiendo. Pueden pertenecer contigo por una marca de vela o de la noche, pero
siempre tienen el lujo de dejarte e irse por el camino. Puede que incluso negarse por completo. -

Caminé por la habitación mientras hablaba, poco a poco y con una autoridad tranquila. Dioses,
había estado viendo Xena demasiado. Esto es exactamente lo que hacía mientras hablaba,
paseando por la habitación, las manos entrelazadas detrás de la espalda.

-Oh, he escuchado a algunas de ellas dicen que no tienen más remedio que contratar sus cuerpos,
que no tienen otra manera de poner comida en sus mesas.- Me acerqué a la cama de Solan,
manteniendo mis ojos fijos en él. -Cuando te lanzan en una celda oscura, y no tenía comida ni agua
durante días y días, simplemente para levantar sus ojos del suelo, no estás teniendo otra opción.

Esa es la diferencia entre un esclavo y una prostituta.-

No sé si estaba siendo compasivo, o si tenía miedo de mí en ese momento, pero parecía como si el
poder de la palabra lo había dejado.
-Oh-, murmuró en voz baja.

Apartó la mirada de mí, y sentí un escalofrío pasar por todo mi ser. Me puse de pie por mí, y yo
gané. Por primera vez comprendí realmente las palabras de Xena cuando ella me dijo que la gente
no siempre me mostraría respeto, pero que me correspondía a mí hacer que me respetaran o no.

Me senté en la mesa grande y garabatee unas palabras en un trozo de pergamino. -¿Torava?-


Llamé.

La joven que inmediatamente entró en la habitación era una de mis guardias personales nuevas.
Torava no era tan alta como Xena, pero ella tenía una figura impresionante de todos modos.
Delgada, con hombros anchos y musculosos brazos, se puso de pie bajo la atención cuando se dio
cuenta de que no estaba en peligro.

-Torava, sé que no estás aquí para hacer recados para mí, pero ¿podrías encontrar uno de los
asistentes en la sala y que él llevar esto a Delia en las cocinas? Estoy segura de que va a estar allí
en este momento del día. Dile a él que preguntarle a Delia si puede cumplir con mi solicitud, y
luego tener una de las chicas jóvenes para que lo traiga hasta arriba. -

-Sí, señora Gabrielle, de inmediato.-

Para Torava todo era trabajo, y parecía un poco desconcertada por la sonrisa que ofrecí.

¡Dioses! ¿Todos los guerreros son iguales?

En el momento en la bandeja llegó, Solan estaba de mejor humor después de la medicación para
el dolor tomó le hizo efecto. Él era amable conmigo cuando le pregunté acerca de su casa, y donde
él había crecido. Bueno, ser amable es darle demasiado crédito. Vamos a decir simplemente que
no era manifiestamente groseros. Estaba haciendo un intento de ser civilizado, por eso estoy
agradecida. Yo no esperaba que él cambie sus colores así de rápido, pero de nuevo estaba en una
esquina.

Era más bien un prisionero aquí en el palacio, estando demasiado herido para viajar, o para hacer,
incluso para las cosas mínimas por sí mismo. Se vio obligado a depender de mí. Que parecía ser la
única con el tiempo o la inclinación a visitarlo. Él estaba probablemente desesperado por
compañía, e incluso yo era buena.
Me trajeron la bandeja de comida para él, ajuste de las cosas para que yo pudiera sentarme en el
lado de la cama. Delia había preparado todo según lo que le pedí.

-¿Estás dispuesto a comer algo que no sea caldo ?- Le pregunté.

Miró hacia abajo la bandeja, y yo debería haber previsto lo que iba a venir. –

¿Comida para bebés? ¿Quieres que coma el alimento triturado como un bebé?-

-Ellos triturar los alimentos para los bebés porque no pueden masticar, y por desgracia, que
parece ser tu caso. Bien-, me tiró lejos y comenzó a subir, -si no quieres esto, entonces voy a
conseguir algo de caldo de - -

-¡Espera!-

Lo miré, a sabiendas de lo que su decisión sería. Bueno, yo sabía que lo mío sería de todos modos.

-Tiene que ser mejor que una sopa tibia.-

Arreglé la servilleta sobre el pecho una vez más, y le ofreció una cucharada de mango, que Delia
había aplastado en una consistencia suave. Justo antes de que él abriera su boca para tomar un
bocado, me miró tímidamente.

Yo no estaba segura de qué significaba la expresión, pero creo que lo confundió con la reticencia a
comer de mi mano. -Dulce Atenea! Sólo estoy tratando de darte de comer, no de matarte!-

-¿Sí, muy bien cómo voy a saber eso?- Le disparó a la espalda.

Me reí de lo ridículamente paranoico ambos estábamos. -Porque, Solan, si te hubiera querido así,
ya estaría muerto.- Lo dije en una voz demasiado dulce, pero sus ojos se abrieron un poco más.

-No le digas a nadie que estoy comiendo la comida del bebé, ¿vale?-

Su preocupación por su machismo era genuina, y por eso no tuvo el corazón para reírme de él. -Te
prometo-, le contesté.
Él tomó la comida y la tragó poco a poco, luego su cabeza cayó hacia atrás sobre la almohada y he
hizo un sonido de placer absoluto. Fue lo más cerca que había llegado a ver una sonrisa agradable
y sincera en su rostro.

-Dioses, que tiene buen sabor-. Él tenía que atornillar prácticamente hasta su rostro para decir,
pero él apartó sus ojos de la mía y rápidamente murmuró: -Gracias.-

-De nada-, le contesté. Yo no quería que se burlen de él o hacer una gran cantidad de alboroto por
la simple cortesía que me estaba extendiendo. Simplemente esperaba que si yo trataba a su buena
evolución de la materia con total naturalidad, que podría llegar a ser una segunda naturaleza para
él.

-Kuros dice que tu cuerpo se curan en algún momento del todo. Lo peor es la los primeros quince
días hasta que la hinchazón baje. En realidad, es la hinchazón debajo de su piel, que causa la
mayor parte de tu dolor. Este medicamento te ayudará con eso. -Traté de hacer un poco de
conversación agradable para mantener su estado de ánimo aceptable.

-Él dice que no voy a ser capaz de sostener una espada de nuevo.- Parecía que le dolía decirlo.

-Tengo toda la confianza en ti, Solan,- le respondí rápidamente. -Tengo un amigo que le he pedido
que venga desde el norte de Grecia. Su nombre es Yu Pan y él es un sanador de una considerable
habilidad.-

Se tragó su comida y se miró la mano, envueltas en vendas y estabilizadas con ramas de sauce.
Estaba tan hinchada que era apenas reconocible como una mano.

-No estoy seguro de que volverá a ser lo mismo-.

Yo esperaba que su tono sea duro o amargo, pero lo que oí fue algo diferente. Su expresión, al
examinar otra vez la mano entera, parecía parte de su pesar por haber luchado en el primer lugar.
Creo que también alcanzó a ver asombro, tal vez se preguntan qué fuerza que podría haber
aplastado a los huesos en su mano como brizna simples de la hierba.

-¿Puede reparar huesos triturados?-


-Él puede si tú crees que puede-, le contesté.

-Por lo tanto, todo lo que tengo que hacer es pensar en sentirme mejor y lo haré, ¿eh?- ,
preguntó. Noté que el toque de sarcasmo.

-Es un antiguo arte de curar, practicado por muy pocos en estos días. Si bien, en las tierras del
lejano oriente, que piensan que no son civilizadas nuestras técnicas de sanación. He visto las artes
curativas realizadas en diversas latitudes, Solan, y no todas las formas en que son diferentes de las
nuestras deben a ser ridiculizadas. Son simplemente diferentes -.

¿Qué tierras? -De repente, parecía interesado en lo que tenía que decir.

-¿Lo siento?-

-Eso que has visitado. ¿Qué tierras?-

-Oh-, sonreí en su afán de escuchar ahora. -Bueno, yo vivía en Persia cuando era una niña. Pasé
varios años en Chin, Egipto, y la Galia.-

-¿Has estado en la Galia? ¿Son las colinas tan verdes como dicen? En Egipto, los reyes tienen
realmente monumentos que llegan a los cielos? ¿Alguna vez viste el polvo negro que usan en
Chin?-

Parecía estar tan emocionado como un niño estaría, y me di cuenta de que en muchos aspectos,
era un niño. Estoy seguro de que su padre adoptivo trató de criarlo bien, y estaba segura de que
tenía poco que ver con el hecho de que ellos eran los centauros, o incluso hombres. He conocido a
algunos hombres que eran más capaces de criar a sus hijos que algunas madres. Creo que fue
porque eran una raza de guerreros. Los guerreros del mundo nos mantienen a salvo, y protegidos
en nuestras tierras, pero la mayoría de ellos no están equipados con las habilidades para ser
cuidadoras y cuidadores a los jóvenes. Me reí, no en la toma de diversión, pero a su puro
entusiasmo.

-Es sólo que... bueno, yo nunca he estado lejos de Grecia.- Parecía avergonzado por la admisión.
-Probablemente yo siempre hubiera estado aquí mismo si no hubiera sido capturado por
traficantes de esclavos. Para responder a tu pregunta, sin embargo, sí, la hierba es tan verde en la
Galia como se suele decir. Las colinas de ruedan a lo largo sin fin, el frío en el invierno es
muchísimo, sin embargo. De hecho cortan trozos de hierba y tierra, las secan, y queman más
tarde por el calor.

Egipto era hermoso. El río Nilo inundaba durante la primavera, dejando todo el sedimento y el
suelo en las orillas cuando el agua se retira. En el momento de la temporada para la siembra, la
tierra a lo largo del río estaba llena de todos los nutrientes que la inundación dejó atrás. Los reyes
son llamados faraones, y sí, algunos de los monumentos que han creado en honor a sus muertos
en verdad llegar a lo alto del cielo. Nunca he visto tantos esclavos en toda mi vida. Sus
monumentos de piedra son, literalmente, pegados con la sangre de decenas de miles de esclavos
que quedaron atrapados por debajo de la piedra caliza cuando se las puso en su lugar.

Yo, efectivamente, vi el polvo negro en chin. Nunca he visto que lo utilizaran en la batalla, pero en
muchas ocasiones, vi que utiliza para el entretenimiento. Lo llamaron yanhuo, o el humo y el
fuego. Nunca supe cómo se las envolvió juntos, pero parecía particularmente peligrosa, artesanal
y artístico. Se mezclan el polvo negro y envuelve firmemente en pergamino, dejando espacio para
un fusible. Luego, se ataba los pergaminos enrollados con una vara de bambú y se lo planta en el
suelo. Cuando se encendió la mecha, el paquete se dispara hacia el cielo, estallando en una
explosión de color.

Durante el día, sólo se utiliza yanhuo para hacer mucho ruido, pero por la noche, la pantalla es
espectacular. Cuando iba a explotar, parecía como si disparó una flecha hacia el cielo, y cuando la
flecha golpeó a una estrella, un millón de pequeños destellos que caen al suelo. -

Me di cuenta de que estaba recordando el pasado dentro de mi cabeza, pero cuando llegué a mi
entorno presente de nuevo, Solan estaba escuchando atentamente a cada palabra mía.

-Bueno, de todos modos, estoy segura de que vas a viajar a todos los lugares que desees.-

-¿Crees que tu amigo realmente puede curar mi mano?-

-Como he dicho antes, sé que puede, pero tienes que creer que puede-, le contesté.

-¿Cómo lo hace? ¿Es sólo un truco?- Le preguntó, todavía un tanto escéptico.


-Supongo que depende de lo que crees que es un truco. No es una broma o un engaño. Él sana a
través de una persona Qi [chi pronunciado]. Todos tenemos una energía dentro de nosotros, pero
la mayoría de nosotros no reconocemos la energía interna. Como seres humanos, todos tenemos
cuatro partes de nuestro ser. Estamos compuesto por cuerpo, mente, pensamiento, y ch'i -.

-¿No son los pensamientos de la misma como su mente?- Él hizo una pregunta seria, y tengo que
admitir que me sorprendió.

-La mente existe para todos, pero nuestros pensamientos viven dentro de nuestra mente. Al igual
que esta tasa contiene agua-, señaló que a la tasa sobre la mesa. -La copa es la mente y el agua
representa sus pensamientos. Para toda las cuatro partes de nuestro ser debe estar bien. Si tu
mente está preocupada por algo, entonces la curación de su cuerpo por sí solo no le hará sano.-

-Y crees que esto funciona?-

-Yo sé que lo hace. Lo único que pido es que le des la oportunidad de Yu pan,- le contesté.

-Claro, ¿qué tengo que perder? No voy a estar bailando en el corto plazo, por lo que mi calendario
social es bastante abierto.-

Me reí de su sentido del humor seco. Sí, como madre e hijo, por cierto. -¿Qué te gustaría hacer
ahora? ¿Te gustaría dormir un rato?-

-¡Dioses, no me siento como si estuviera durmiendo durante meses-. La Conquistadora dice que
puedes jugar a hombres del rey.-

Cogí el deslizamiento que hizo, y yo estaba convencida de que estaba a punto de utilizar las
palabras de mi madre. Mi ceja arqueada como yo pensaba acerca de por qué Xena le diría eso.

-Sí, me gusta jugar-.

-Bueno, entonces, vamos a conseguir una tarjeta de aquí-, dijo él, demasiado entusiasmo.

-La Conquistadora dice que eres bastante buena.-


-Oh,¿ ella lo hizo, lo hizo?- Tuve la extraña sensación de que Xena y Solan podría jugar el juego
exactamente de la misma manera que su madre. Tuve que sonreír, porque era verdad. Guerreros
jugaron el juego de la misma manera.

-Muy bien-, respondí. Fui a la otra habitación y rebusque en el armario de pie. Regrese con una
placa ligera y caja de madera de las piezas de vuelta a su cama.

-Quiero advertir de inmediato, soy bastante bueno en este juego. Yo no quiero herir tus
sentimientos -, sonrió él.

-Voy a tratar de mantenerme al día-, le contesté, colocando las piezas en su lugar. Yo estaba
pensando la manera en que me gustaría hacerle a mi amante pagar por esto.

Fin Apéndice al manuscrito de la Señora Conquistadora la reina Gabrielle de Potidea

**********

Me pasé el resto de la tarde frente a los oficiales gobernantes locales de la aldea. Fue un día
ajetreado, pero tedioso. Lo que con los pocas marcas de vela de sueño que tuve ayer por la noche,
casi me quedé dormida una o dos veces. Me enteré de que Gabrielle se había pasado la tarde
entera con Solan. Fue una prueba de la capacidad ya sea Solan se comportarse decentemente, o
simplemente tolerancia excelente de Gabrielle.

Llamé a la puerta antes de entrar en la habitación de Solan, pero cuando abrí la puerta, lo mire a
los ojos no estaba feliz. Solan estaba en la cama con el ceño fruncido en su rostro y simplemente
me miró cuando entré. Gabrielle se arrodilló junto a la cama recogiendo piezas de los hombres del
rey, que parecían como si hubieran sido lanzadas.

- ¿Que tenemos aquí?- Le pregunté, con una expresión inocente, como yo sabía cómo hacerla. Si
las miradas mataran, o incluso mutilaran, estaría retorciéndome de dolor en el suelo con las dagas
de Gabrielle estaba disparando hacia mí.

Las dos miramos a Solan, al mismo tiempo, y yo no podía dejar de ver la culpa escrita a través de
sus características.

-¡Ella hace trampa!- Él dejó escapar.

Yo sabía que no debería hacerlo, pero yo sólo tenía que hacerlo. Me eché a reír.
De hecho, me reí tanto que tuve que apoyarme en el marco de la puerta sólo para mantenerme en
posición vertical. Gabrielle sonrió y continuó recogiendo las piezas del juego, moviendo la cabeza
hacia atrás y hacia adelante. Solan seguía mirándome, pero aún así me reí. Sobre todo me reía
porque, por vez primera, me estaba viendo, como Gabrielle me ve en cuando me debe ver. . .
como un malcriado, hijo petulante.

¡Oh, dioses, pensé mientras me limpiaba las lágrimas de mis ojos!. Algunos días es bueno ser la
Conquistadora.

Capítulo 10:

Había reflexionado, con tiempo para hacer una pausa

-Mmmm, esto se siente tan bien.- Gabrielle murmuró.

El día era hermoso. Estoy segura de que Perséfone estaba teniendo una última aventura antes de
salir de Deméter, y bajando al reino de Hades, su esposo. El aire era cálido y el cielo estaba
nublado. Gabrielle y yo decidimos que el imperio tendría que existir sin nosotros por lo menos la
mitad del día. Delia nos preparó una cesta y yo había ensillado a Tenorio para nosotras dos.
Bueno, no contaba con la media docena de guardias reales que se colocaron estratégicamente
alrededor de nosotras. Ellos fueron discretos, pero aún podría ser desconcertante, nunca se nos
permitió estar a solas.

-Me alegro de que pienses así mi amor-. Me apoyé en un árbol bien colocado, para mantener el
contenta de Gabrielle en mi abrazo.

Hacía un par de semanas ya de las lesiones de Solan y los días de Gabrielle se llenaron de
supervisar la recuperación del joven. Sus huesos rotos reparado, se desvanecieron sus heridas, y
por increíble que fuera, sus forma mejoraron, aunque sólo ligeramente. Que nadie se equivoque,
francamente, trató a los empleados del castillo mejor que él sea Gabrielle ni a mí. No era que
trataba a ninguno de las dos terriblemente. Él nos miró con una cierta la tolerancia. Él aceptó
nuestra ayuda y compañía, pero era como si se contuviera. Hubo momentos en que él y yo
pasamos el tiempo discutiendo los puntos de la filosofía, y las estratagemas de guerra, cuando me
encontraba realmente disfrutando de su compañía. Podía ser inteligente y divertido, así como
oscuro y melancólico. Sin embargo, era con Gabrielle que parecían compartir las conversaciones
más íntimas, mientras que al mismo tiempo, mantener un abismo cuidadosamente colocados
entre ellos.

Yo los veía paseando por el jardín de rosas por debajo de la ventana de mi estudio privado. En
realidad, Gabrielle caminó; Solan cojeando detrás con una muleta Kuros hizo para él. El joven negó
cualquier ayuda de Gabrielle y rápidamente aprendió a permitir que su camino en la conducta
obstinada tales. Yo vislumbrar el joven, mirando desde la ventana por encima de él. Hubo veces
en las que descubrí que miraba a Gabrielle, cuando ella no estaba al tanto del hecho, y él se vería
como si estuviera a punto de llorar. En otras ocasiones, iba a contemplar la pequeña rubia con él,
lo que sólo podría ser descrito como con rabia.

Algunas de las revelaciones que compartí con Gabrielle, pero algunos me guardé para mí. Yo no
podría explicar el comportamiento de Solan y eso me molestaba.

Yo había pasado muchas temporadas como estudiante de la naturaleza humana, y aún así no pude
averiguar los motivos de sus acciones. Tenía que haber más, sin embargo. Tal vez se trataba
simplemente de paranoia, lo que le pasó a mi hijo, pero yo era incapaz de creer que no había más
de Solan lo que se veía. Yo estaba convencida de que, como cuestión de hecho, que si el niño lo
supiera o no, hubo emociones más profundas que rigen sus pensamientos.

-No podemos estar más cómodas, yo no quiero dejar nunca este lugar-, dijo Gabrielle.

-Y eso malo ¿porque?- Regresé.

Ella se rió de mi broma. Dioses, qué maravilloso escucharla. Cuando escucho el sonido de la risa de
Gabrielle, me pregunto por qué me negó el placer simple de todas estas temporadas.

-¿Por qué no vamos juntas al templo, Xena?- , me preguntó.

Yo sabía que Gabrielle hacia una visita al templo de Atenea todos los días. Mientras oraba, cada
marca de vela unos días, yo no había estado en el interior del templo desde sus estaciones
dedicación muchos antes. Francamente, yo estaba a mitad de camino con miedo de que las
paredes se vendría abajo sobre mí debo cruzara el umbral. Por supuesto, era Gabrielle la que me
pide, y saben los dioses, me pidió cosas preciosas.

-Muy bien-, respondí. -Vamos a caminar o vamos a ir a caballo?- Le pregunté, levantándose y


ayudándola a ponerse de pie.

Ella levantó la vista hacia en la parte posterior de Tenorio, y luego a mí. Se sacudió el pasto de su
falda. A pesar de que poco a poco le fui enseñando a Gabrielle a andar, y ella se estaba
convirtiendo en bastante buena, su preocupación por las alturas, todavía hacen su modo
preferido de transporte de sus propios pies.

-Caminar-, dijo con decisión, me tendió la mano a mí.


No era mucho, y en media marca de vela, estábamos en la entrada del templo de Atenea.
Gabrielle se había reunido una brazada de flores en nuestro caminar, y se movía hacia el altar. Ella
colocó su ofrenda en la obsidiana pulida brillante.

Muchos dioses habría sido ofendido por tal ofrecimiento, pero Gabrielle trajo un regalo cada día.
Ahora, se me ocurrió saber que Athena tenía una inclinación para las flores cortadas frescas, pero
pocos eran los que conocían los mortales de la debilidad de las Diosas. A menudo me preguntaba
cómo Gabrielle descubrió el hecho, pero yo nunca le pregunté. Simplemente parecía más bien
personal.

Gabrielle se volvió hacia mí, como si estuviera esperando a ver lo que haría a continuación. De
repente sentí un poco estrecho el pequeño templo y yo miré a mi alrededor discretamente,
nerviosísima debatiendo sobre la solidez de la estructura. Me decidí a tomar simplemente el
Minotauro por los cuernos, y di un paso adelante. Al no oír ni el crujir de las paredes, ni del techo,
supuse que era lo suficientemente seguro como para continuar. Cogí la bolsa de cuero atada a mi
cinturón. Arroje la bolsa llena de talants sobre la losa de piedra. Gabrielle se quedó a mi lado,
mirando una estatua de mármol, talloda en un asombroso parecido de Atenea.

-¿Alguna vez vienen a ti, pequeña?- Le pregunté.

-No-, respondió ella, volviéndose hacia mí con una sonrisa nostálgica. -Algún día lo hará.-

Me devolvió la sonrisa, simplemente disfrutando de la fe completa de Gabrielle en su Dios de la


elección. Gabrielle me miró fijamente y como los momentos pasaron, empecé a darme cuenta de
que algo más se esperaba de mí. Hizo un gesto hacia el altar con los ojos, y finalmente llegó a mí.

-¡Ohhh! quieres ... uhm ... estar sola para unos pocos ... dicen ...- Que se apagó en la vergüenza. -
Voy a estar por aquí.- Le dije que yo respaldo en el vestíbulo.

Doblé la esquina, pero no antes de ver a Gabrielle sentarse en los escalones que llevan hasta el
altar. Cuando me di la vuelta, a su permitirse un poco de intimidad, casi me tope con la misma
diosa.

-Las tetas de Hera! ¿Tiene que aparecer en esa manera? ¿No podrías ser un poco más gradual al
respecto?- -Exclamé.

-Xena! Me sorprende que todavía me reconozcas.- Ella dijo en ese tono paciente de la voz que
siempre tuvo.
Me sentí bien reprendida, por lo que ofrecí a una de mis sonrisas más encantadoras. -No tienes
exactamente una cara muy fácil de olvidar-, le contesté, pero me temo que mis ojos se desviaron
ligeramente debajo de su cara.

-Xena, ¿estás coqueteando conmigo? ¿Ya has olvidado que te viene con tu ... tu pequeña?-

En nombre de Gabrielle, que estaba nerviosa de repente y avergonzada.

-Uh, no ... no-, protesté, realizar buscando respaldo.

Ella se echó a reír con esa voz suave. -Has cambiado, Xena.-

-Espero que lo consideres una buena cosa-, le contesté.

-Dimelo,- se paró.

Me sonrió y pensé en Gabrielle, a sabiendas de la diosa podría, y estaría, leyendo mi mente. -Sí-,
respondí. -Sí, creo que es una cosa muy buena. Que debo tener el favor del Olimpo, Atenea, que
haber encontrado una como ella.-

-Mi querida amiga, vosotros los mortales se olvide tan rápido. Xena, ¿realmente cree que tu vida
era tuya una vez que me pediste por mi patrocinio?-

Yo podía sentir mis características apretando ligeramente. -Acepto la inclusión de ustedes en mi


vida, Atenea. Yo iba de buen grado a ti, y le pregunto por su beneficio, es cierto. Por alguna razón,
sin embargo, los dioses del Olimpo se han sentido libres para interferir en mi vida desde el día en
que he nacido. No sé por qué, y a mi edad, yo no creo que quiera saber. Darse cuenta de esto, sin
embargo. no voy a permitir que nadie, mortal o Dios, hacer daño a Gabrielle -.

-Es fácil, ahora, amiga mía. Xena, una vez que te prometí que ibas a ser la gobernadora más grande
que el mundo haya conocido. De este modo, puse en marcha medidas, no sólo a la manipulación
de las casualidades en su propia vida, si no en muchas de las vidas que te rodeaban. Las personas
que vivían , incluso aquellos que han crecido para amarte, como digno de ser amado como
siempre lo pensaba -.
Escuché sus palabras, en un primer momento tocado por la medida de la preocupación de esta
diosa parece haber tenido para mi propio bienestar. Su última frase, sin embargo, la causa de mi
ira a estallar.

-¿Tú?- Le pregunté. -Tenías el destino de Gabrielle en sus manos también?-

-Lo tuve-, contestó ella con más lentitud, casi dolorosamente.

-Entonces, fuiste quien permitió que su vida para tomar el rumbo en que lo hizo?- Acusé con los
dientes apretados. Podía sentir mi ira en aumento.

-Tu enfado está justificado, Xena, pero fuera de lugar. He hecho todo lo posible para proteger a
esa chica. Toda su vida, hasta este punto, ha sido un misterio, incluso para mí. Todas y cada una he
tratado de poner su vida de nuevo en el camino el destino anunciado para ella, una fuerza venia a
deshacer todo lo que yo había hecho. Por desgracia para Gabrielle, he estado jugando a ponerse al
día con ella durante la mayor parte de su vida. Alguien, o alguna cosa, siempre parecía estar un
paso por delante de mí. -

-Otro Dios?- Le pregunté, incrédulo del relato de Atenea hasta el momento.

-Yo no veo cómo. Las cosas no son tan salvajes en el Olimpo como lo fueron en los días de tu
juventud, Xena. Mis hermanos están más contenidos en interferir con los humanos -.

-Ella se merecía algo mejor que el destino que le toco-. He señalado.

-Estoy de acuerdo. Gabrielle es más de lo que ella sabe. En un momento, todos nos peleamos por
ser su patrón. Apolo trató de enseñarle sus artes curativas, Hades, el arte del discernimiento. Ares
quería enseñarle el arte de la guerra - -

-Gabrielle... ¿una guerrera?- Le pregunté con asombro.

-Tú sabes... Ares cree que ve a su reina guerrera al lado de todas las mujeres con vida mortal. El
hecho empeoro una vez que lo dejaste .-
-Qué patético-, le dije.

-Como he dicho,- ella respondió con una sonrisa irónica, -Tú sabes cono es Ares-.

-¿Y quién ganó?-

-Lo creas o no, la chica me eligió a mí-, respondió Atenea. -A pesar de que Artemisa hizo algún tipo
de acuerdo con nuestro padre en lo que respecta a Gabrielle. Nunca he encontrado a lo que
discutieron, pero Artemisa me aseguró que nunca podría interferir con el camino que se prevé
para la niña. Había bastantes discusiones y los gritos de una falta más que uno, se lo aseguro.
finalmente, se decidió que la decisión de Gabrielle sobre su patrón sea el suyo, pero los que en el
Olimpo que pensaba tan bien de el futuro de la niña, optaron por concederle un par de regalos
sobre ella en el nacimiento. -

-Ahh-. La dirección de esta Diosa de pronto se hizo evidente. -Por lo tanto, las capacidades de
Gabrielle no son todas aprendidas. Sus talentos inusuales en las artes curativas ... su compasión ...
la sabiduría?-

-Todas las aptitudes naturales. Es un caso raro cuando los dioses eligen un mortal para conceder
tantos talentos. Tú más que nadie debe saberlo, Xena.-

-Yo siempre sospeché que mis habilidades eran tal vez más que los rasgos heredados-, le contesté.
-Pero, ¿el regalo de Ares desapareció? La niña no es ciertamente una gran luchadora-.

Athena me honró con una sonrisa misteriosa. -Como he dicho, hay más de Gabrielle de lo que ella
sabe. Me gustaría tratar de asegurarte que el destino de la niña sigue siendo como fue
profetizado de ahora en adelante Ella es, después de todo, una de mis fieles.-

-Sin embargo, Gabrielle dice que nunca te has demostrado a ti mismo a ella.-

-No es como en los viejos tiempos, Xena. Los mortales puede orar a nosotros, y depende de
nosotros, pero no consiguen más que un poco nervioso cuando sus deidades comienzan a
aparecer en sus habitaciones.-
-Nunca he podido mantiene alguno de ustedes fuera de mi dormitorio.- Yo le respondí con una
buena dosis de sarcasmo.

-Es increíble, de verdad-, continuó ella-, casi como si no me hubiera oído. Ella ladeó la cabeza hacia
la derecha como si estuviera intentando oír algo. -¿Sabes que después de todo lo que la niña ha
pasado, todas las indignidades que su alma tierna ha sufrido, no pasa un día sin que ella me rece?
Aunque, en estos días, llenan muchas de sus peticiones. -

Athena me honró con esa sonrisa a sabiendas de que siempre me hizo sentir incómoda.

-Por lo tanto, estás lista para ser madre de nuevo, Conquistadora?- Su sonrisa se hizo más grande.

Podía sentir el rubor caliente como se difundió a través de mi cara. Yo sabía por lo que Gabrielle
oraba todos los días. -Estoy segura de que nunca vas a estar lista, pero lo es.-

-¿Y cómo te va a su primer intento de ser madre?-

Comprendí a que se refería a Solan. -Digamos que es un proceso lento-, le contesté.

-Estamos haciendo progresos, sin embargo.- Yo no sabía qué más añadir, dándose cuenta de la
diosa podía ver mis pensamientos.

-Me tengo que ir, Gabrielle está terminado-, dijo de pronto, dándose la vuelta. Luego, en el último
momento se dio la vuelta para mirarme.

-Mantén a tu hijo cerca de ti, Xena. Llegará un momento en el que será todo lo que se interpone
entre tú y toda una vida de dolor.-

Entonces ella se fue.

-Maldita sea, Tú piensas que estos dioses podía ser más crípticos?- Me pregunté a mí misma.

-Xena, ¿con quien estas hablando?- La voz de Gabrielle sonó cerca de mi oído.

-Uhm ... ¿Athena?-

-¿Te refieres a que me diga que estoy allí orando a la diosa y ella está aquí, hablando contigo?-
-Bueno ... si ayuda , se veía muy distraída-, le contesté tímidamente. -Creo que sobre todo estaba
escuchando.-

Gabrielle se echó a reír en voz alta. -Creo que que cuenta para algo.- Ella dijo, deslizando un brazo
alrededor de mi cintura. -Pero, de aquí en adelante, creo que tal vez debería que llegar hasta el
templo sola-.

Ambas disfrutamos de la risa fácil, y salimos del templo como habíamos llegado, de la mano. Partí
del santuario, sin embargo, con una sensación persistente de inquietud.

Tenía la sensación de que iba a perder más de unos minutos de sueño durante las noches
siguientes, rumiando el misterioso mensaje de Atenea sobre Solan.

**********

Nos montamos en el patio del palacio, Gabrielle como una amazona sentada frente a mí. Dijo que
se sentía más segura ahí que detrás de mí, y yendo con la cabeza de Gabrielle en mi pecho, ¿quién
era yo para quejarme. En el momento que nos apeamos, y le entregue las riendas de una mano
estable, Gabrielle hizo parar al joven. Quitó una pequeña manzana de la canasta de alimentos que
trajimos con nosotros y se lo tendió a mí.

Yo sonreí y rápidamente y tomé la daga, corte la fruta en trozos considerables. Ella tendió las dos
manos, y deposite las piezas en sus manos. Mantuvo ambas manos extendidas justo debajo de la
cabeza del caballo. Captó el olor de su comida favorita y yo vi como Gabrielle sonrió cuando el
hocico Tenorio le hizo cosquillas en las palmas.

Tuvo cuidado de mantener los pulgares metidos firmemente en contra de su mano. Había
conseguido un dedo atrapados entre los dientes del animal cuando no pudo discernir donde
terminaba la golosina, y comenzó con mis dedos. Como siempre, la chica me dejó estupefacta. Por
mucho que preferiría no subir sobre la espalda de la enorme bestia, era la distancia desde el suelo
que temía y no al propio animal. Parecía que había un vínculo entre los dos, uno tan especial como
la que existía entre mi persona y el caballo de batalla.

Un carro muy colorido se encontraba a un lado cerca de la entrada principal del castillo. Era un
vagón abierto, pero en el lado que mira hacia nosotros, alguien había pintado un hermoso color
rojo y el dragón de oro. En toda la longitud del vehículo. Tan pronto como Gabrielle lo vi, sus ojos
se abrieron por la sorpresa, y se precipitó hacia adelante.
-Yu Pan!- , exclamó.

Ahora, por alguna razón, después de escuchar todas las historias de Gabrielle del sanador
extraordinario, que yo esperaba. . . Bueno, no estoy segura de lo que esperaba, pero ciertamente
no era el hombre pequeño, de edad que estaba junto a la carreta. Era delgado y de aspecto frágil,
casi tan alto como Gabrielle. Sus rasgos parecían amables, pero reflexivos, puedo expresar mi
primera impresión no es mejor que eso. Tenía el cabello hasta los hombros, y era tan blanco como
el bigote largo y delgado, que se mezclaba en la barba que crecia sólo desde el final de la barbilla
delgada. Vestido de seda azul y gris, Yu Pan llevaba el vestido tradicional de su pueblo, un p'ao-
chang, o una túnica larga.

Gabrielle abrazó al anciano. Él la miró con los ojos brillantes y una sonrisa en su rostro. Él pareció
genuinamente sorprendido de la joven que estaba de pie delante de él. Yo sólo podía
preguntarme lo que Gabrielle era como cuando el viejo se había visto por última vez.

-Nihao, Gabrielle, haojiu bu jian-. Dijo con una sonrisa tranquila y una leve inclinación de cabeza.

Gabrielle se enderezó, inclinando la cabeza al viejo. -Huanyíng, Liangyou-. Ella respondió con su
propio saludo a un viejo amigo.

-¿Te acuerdas bien, nuer-, respondió Yu Pan con orgullo. Me sorprendió la expresión de afecto,
hija.

-Me quede atrás, lo que permitió a Gabrielle su tiempo con el hombre a quien se atribuye haber
salvado su cordura cuando regresó a Grecia como una esclava. Ella no me dio ningún detalle, pero
de nuevo, ella no tenía que hacerlo. Yo había sido dueño de esclavos y yo estaba entre el más
cruel de los amos. Mi imaginación se le ocurrió numerosos escenarios con respecto a los malos
tratos de Gabrielle por el hombre que la había comprado en la Orden de la Rosa.

Finalmente, Gabrielle se volvió a buscarme, me tendió la mano en mi dirección.

Mi Señora, este es el viejo amigo de quien te hablé. Yu Pan, ¿puedo presentar a la señora
Conquistadora. -

Gabrielle nos presentó a nosotros dos como corresponde a cada una de nuestras estaciones en la
vida. La joven fue tan diplomática como cualquiera de mis consejeros podría haber sido. Decidí
tomar la iniciativa, pues no quería avergonzar o decepcionar a Gabrielle.

-Huanyíng, Yu Pan-, di la bienvenida al anciano en la lengua materna de muchas de las provincias


de Chin. Actuó no sorprendido, ni impresionado con mis conocimientos. Sin embargo, con una
profunda reverencia, tanto de sus manos metida en lo profundo de las anchas mangas de su
túnica larga, me saludó con una sola palabra.

-Tong Zhi zhe-, dijo casi con reverencia.

Hacía muchas temporadas, muchas desde que había oído ese título. No era exactamente mi
nombre, pero en cierto modo, es decir, gobernante del mundo. Fue lo más parecido al de Chin
podía encontrar a mi título, y hubo un período en mi vida cuando yo era conocida como ninguna
otra cosa. Yo vivía en Chin , protegiendo a las personas de los señores de la guerra feudales
viciosos que se erigían en una provincia, y luego procedi a purgar sus habitantes. Por supuesto, me
fui del país antes de que mi reputación fuera manchada tan mal. Todavía quedaban algunos por
ahí que recordaba los días en que se extendió por Jíbài muchas de las provincias de Chin.

-¿De acuerdo?- Le pregunté, lo que indica la entrada con un gesto de mi mano.

Gabrielle me sonrió y tomó el brazo que le ofrecía mientras caminábamos. Ella apareció con la
moral alta y orgullosos de muy, dos cosas relativamente nuevo para la joven. Si tiene este viejo
amigo suyo cercana le causó tanta felicidad, entonces yo sabía que haría cualquier cosa para ver
que se quede el mayor tiempo posible. Sentir alegría contagiosa de Gabrielle, era casi posible
olvidar la verdadera naturaleza de la visita del anciano. Admito que, a pesar de que podría tener
poco crédito por ello, me complace en los atisbos de reojo que Yu Pan robaron en la dirección de
Gabrielle. Entendí dilema del curandero anciano. Probablemente estaba pensando que este
confidente y hermosa mujer tenía poco parecido con el esclavo temerosa, tímida que había
conocido. Las palabras de Athena robado a través de mi cerebro.

No hay más para ella que ya sabes ...

**********

-¿Las habitaciones satisfactoria?- Le pregunté a Gabrielle tan pronto como entró en la cámara
exterior de nuestras habitaciones privadas.

-Él parece muy contento-, contestó Gabrielle.

Yo había estado sentado en mi estudio la revisión de los planes para los juegos locales y carreras
de cuadrigas. Cada temporada, justo después de la cosecha, pero antes de que se hizo más fría,
todos los de Corinto celebra. Nunca fue mi intención de competir con los Juegos Olímpicos.
Comenzó como una fiesta local, con el tiempo cada vez mayor en el tipo de evento que,
literalmente, se detuvo a toda la ciudad. Porque yo era el fundador del festival, los juegos en
cuestión eran más del tipo que puso de relieve destreza de un guerrero. Competiciones varió de
lanzamiento de lanza de la habilidad a caballo.
Los tres días de celebración culminó en el gran estadio al aire libre, donde las carreras de carros
tomó el centro del escenario. Corcel individual, así como de seis carreras del equipo de montaje
resultó muy popular. Lo que siempre me interesó fueron las mujeres, que corrieron a sí mismos, o
los hombres contratados para la carrera para ellos. En un momento, las mujeres no se les permite
siquiera ver los juegos en Atenas. Esos días han terminado oficialmente, pero las tradiciones se
resisten a morir con algunos de los hombres de Grecia. Las mujeres no entran, y ganar, algunas de
las competiciones físicas, pero siempre ha sido los carros, donde las mujeres fueron aceptadas
siempre, incluso en la antigua Atenas. El único requisito era que la mujer tenía que tener el
caballo. Ella bien pudo montar, o contratar a alguien para montar. De cualquier manera, se quedó
con el premio al ganador.

Mis compañeros de Corintios tenían una excelente reputación por sus buenos caballos. Aunque no
son tan hábiles como los hombres de Tesalia en la crianza de los mejores animales, todavía
apreciado un montaje rápido, fuerte. Por lo tanto, las carreras se convirtieron rápidamente en el
punto culminante de la celebración de tres días.

El presupuesto para el festival se hizo más grande con cada temporada que pasaba, pero no era
como si el Imperio no se lo pudiera permitir. Mis arcas privadas por sí tenían varia veces la
cantidad de talants que se necesitaría para pagar por el evento. Yo detestaba los presupuestos de
este tipo, así que cuando Gabrielle entró en la habitación, me alegré de la excusa para poner fin a
mi actividad tediosa.

Me aparte de la mesa de trabajo, y Gabrielle se sentó en mi regazo, apoyando su cabeza contra mi


hombro. Fue fácilmente evidente que ella estaba muy feliz al ver a su viejo amigo. Yo estaba
simplemente feliz de que le causara tanta alegría.

-Él dice que me ha cambiado mucho-, reflexionó Gabrielle.

-Y tú también-, respondí. -Él quería lo mejor, espero.-

-Sí-. Ella se echó a reír. -Me dijo que me he convertido en la mujer que estaba destinada a ser. Él
estaba también muy impresionado con vos, mi Conquistadora-. Terminó en forma brusca
poniendo sus brazos alrededor de mi cuello.

-No puedo imaginar por qué. Sólo habló de un asunto de los latidos del corazón.-

-Él dijo que le impresionó la forma en que me trataste-, respondió ella.


-Me gusta eso-, reflexionó en voz alta.

-Hhmmm?- Gabrielle se preguntó.

-El hecho de que es evidente que te adoro.- Me besó en los labios suavemente, que se extendió en
una sonrisa. -Es la única debilidad que no me importa revelar, pequeña, mi amor por ti.-

-Xena, te estás convirtiendo en una romántica. ¿Te das cuenta de eso, ¿no?- ella respondió.

-Vas a arruinar mi reputación si lo dices de esa manera.- Le sonreí.

-Ese es el punto, mi amor.-

Gabrielle me devolvió mi beso, y dio un vistazo a uno de sus muchos motivos ocultos dentro de
nuestra relación. Yo nunca hubiera pensado que ella tenía en su mente el cambiar la percepción
de la gente sobre mí y la mujer que había sido. El conocimiento me halago y me asustó. No estaba
segura de qué contestar.

-te encontrará con una batalla cuesta arriba entonces-, comenté.

-Creo que estoy lista para el reto.- Ella respondió en un tono confiado. Fue la manera en que
hablaba, que me hizo creer en ella. Fue una confianza que había puesto en muy pocos individuos
durante toda mi vida.

-Gabrielle-, cubrió la mejilla en la mano. -Si alguien en el mundo conocido, posiblemente, pudiera
hacer olvidar a la mujer que era, tengo plena confianza en que serías tu .-

El momento de silencio que existía entre nosotras dos en ese momento hablaban más de toda la
conversación en el mundo. Nuestros ojos nunca rompió el contacto, y yo no creo que podría tener.

Nos reunimos y compartimos un solo beso. De pronto, avergonzada por la profundidad de la


emoción que se expresa, traté de hablar, para cubrir lo que ambos sabíamos que no podía estar
oculto entre nosotros. Balbuceó un par de veces, finalmente, dándome por vencida. Gabrielle
sonrió antes de que me permita envolverla en mis brazos. La suya era una sonrisa de complicidad,
como siempre supe que mi corazón funciona mejor de lo que yo hice.
-Gabrielle, ¿por qué no te vas a tomar la comida de la noche con Yu Pan. Estoy segura de que
ustedes dos tienen mucho para ponerse al día, y no necesita mis oídos para obstaculizar la
conversación. Hhmm?- Le sugerí. -Come tu cena y pasar una noche agradable de conversación.-

-¿Pero, Xena, ¿qué vas a hacer, no quiero --

-Voy a estar bien pequeña . Debo a Solan algún tiempo. Quiero que tú y tu amigo se diviertan.
¿Está bien?-

-Gracias, Xena. Te amo-, respondió ella.

- Te amo, también. Fuera de aquí, ahora.-

**********

-¿Cómo está el negocio de la conquista?- Solan me preguntó.

-Mortalmente aburrido en los últimos tiempos.- Le respondí:

Estábamos jugando un partido de Hombres del Rey, nosotros nos dimos cuenta de que competir
uno contra el otro era más seguro que jugar contra Gabrielle. Ni Solan, ni yo estábamos dispuestos
a admitir que la habilidad de la joven en el juego era superior a la nuestra. Era un acuerdo tácito
de clase, de la que mi futura novia estaba más que feliz de acomodar.

-He oído que este famoso curandero de ella llegó.- Solan menciono con una nota de sarcasmo en
su voz. He observado que la más de las veces, Solan, o no pudo, o no quiso, mencionar el nombre
de Gabrielle.

-Su nombre es Yu Pan-, le respondí. Moví una de mis piezas arquero diagonalmente a través del
tablero de juego. -Me gustaría pedirte un favor, en lo que respecta a este hombre, Solan-.

Esperé, haciendo que me concentraba en el tablero de juego. Mi expresión era tan pétrea e
impasible como siempre. En el interior, sin embargo, que agonice sobre las palabras. Yo no tenía
todavía el hábito de pedir ayuda, por lo menos de la joven que me pareció luchar a cada paso.
-¿Y, el favor sería?- Preguntó con cautela. Parecía como si el campo de juego era más bien sobre
este punto. Solan estaba tan acostumbrado a que alguien solicita su ayuda ya que estaba en
pedirlo.

-Si crees en las formas de Yu Pan o no, te pido que trates a este hombre con el respeto que sus
años y su sabiduría dictar su reputación como curandero es considerable, pero más importante
para mí;. Es un querido amigo de la Gabrielle -.

Vi sus ojos una ligera disminución. -¿Es bueno?-

-Bueno-, comencé, dando un suspiro de alivio. –Si escuchas a Gabrielle contar la historia, él puede
hacer milagros.-

-Eso no quiere decir mucho. Quiero decir, ella tiende a mirar la vida de una forma más bien
optimista -, respondió él con una sonrisa.

Me sonrió en respuesta. Yo estaba preparada para una respuesta menos humorístico. El


comentario de Solan con respecto a la naturaleza de Gabrielle no tenía la calidad mordaz que yo
esperaba. En realidad, tenía un anillo de cariño que se le atribuye.

-Con toda honestidad, yo no conozco a ese hombre, o sus habilidades. Sé que Kuros lo considera
un sanador de una habilidad importante. Kuros ha estado conmigo desde hace bastante tiempo, y
confío en su juicio.-

-¿Crees en este tipo de curación, esta magia...?- Le preguntó en serio.

-Yo lo hago de hecho.-

Me pregunté cuánto divulgar. ¿Hasta qué punto debo abrirme al niño? Yo todavía no siento que
una confianza completa exista entre nosotros dos, pero, en este punto, podría revelar mi pasado
me hizo daño? Un pensamiento vino a mí, ya que reflexionó sobre las preguntas dentro de mi
cabeza. ¿Cómo Gabrielle manejaría esta situación? Decidí que la honestidad abierta sería un nuevo
cambio, y entonces le dije a Solan sobre la primera vez que viaje a la tierra de Chin.
Le hable en primer lugar de la tentativa de César para crucificarme, y me dejó lisiada y llena de
odio. Entonces yo le hablaba de su padre, Borias. Él escuchaba con atención el relato de mi alianza
en Chin con Borias, y de nuestros esfuerzos para recaudar dinero con el fin de regresar a Grecia,
con la esperanza de cumplir la profecía que la bruja, Alti, me dio. Hablé de secuestrar al niño, Ming
Tien, y finalmente, le dije de la mujer, Lao Ma.

-¿Ella era capaz de curarte, ya que la amaba?- Me preguntó con escepticismo.

-Ella fue capaz de curarme porque yo creía que podía-, le contesté.

-Eso es lo que dijo. Que si yo creía iba a suceder.-

Las palabras de Solan y su tono de escepticismo, contradecían el hecho de que yo podía oír el más
leve indicio de una emoción subyacente. En otras palabras, creo que lo que estaba escuchando era
un deseo de creer. Contra todo lo que sabía para ser práctico y verdadero, Solan quería creer esta
curación que podría suceder.

-Y así será-, le respondí.

Nuestras miradas se encontraron brevemente, pero Solan de repente sacó los ojos de los míos,
moviendo la cabeza hacia atrás y hacia adelante. -No puede ser tan fácil.-

-¿Fácil? ¿Es eso lo que piensas? Solan, colocar una fe absoluta y confianza en otro ser humano es
lo más difícil en el mundo. Si puedes permitir que tu corazón le de oportunidad, dejará su huella
en ti. Serás para siempre cambiado y no volverás a ver la vida de la misma manera. -

Se levantó de la silla con cierta dificultad, pero yo sabía que no debía ayudarlo. Vi que miraba por
la ventana. Sus heridas habían ido poco a poco desapareciendo, sin embargo, sus miembros se
mantuvieron con una férula. Pasaría un tiempo muy largo sin embargo, antes de que su cuerpo
vuelva a la normalidad. Miré al joven y le dijo las únicas palabras que pude en esas circunstancias.

-Lo siento, Solan-.

Capítulo 11:

Por mucho tiempo me di a conocer lo que el amor puede hacer


Apéndice al manuscrito de la Señora Conquistadora: Pergamino independiente

Alta en Xena, la presencia de la Señora Conquistadora por la reina Gabrielle de Potidea.

Tomamos el té y luego una cena en las habitaciones de Yu pan. Un sentimiento de orgullo llenó mi
corazón cuando él miró a su alrededor los cuartos con sorpresa, más aún cuando él sonrió y asintió
con la cabeza en señal de aprobación a mi realización. Con la ayuda de Delia, había transformado
las habitaciones se asemejan a los que me acordaba fueron de mi amigo cuando ambos sirviamos
en la casa del noble, Galataeus.

En aquel entonces, debido a la notable habilidad del sanador, al maestro Yu Pan se le permitió un
espacio para sí mismo, tener tiempo para practicar su oficio. Me acordé de las grandes almohadas
que utilizan como sillas y la mesa sobre la que comía su cena. La mesa no tenía sillas y estaba muy
cerca del suelo. Cuando tomamos el té, o Yu pan hacia bolas de masa hervida para mí, nos
sentamos en el suelo. Yo había crecido realmente acostumbrada a muchas de estas tradiciones y
formas de chin de mi tiempo con la señora Li.

Esperé en silencio cuando Yu Pan preparaba el té, susurrando palabras que sólo conocen unos
pocos aprendido a lo largo de la olla humeante. Incluso después de haber comenzado a disfrutar
de la bebida caliente, el silencio persistía. Hacía muchas temporadas, pero yo estaba muy
familiarizada con el silencio del viejo.

Durante un tiempo, cuando yo estaba al cuidado de Yu pan, sirvió para poner nervioso a tantos, y
tranquilizarme. Tal vez por eso los ataques ocasionales de Xena con mutismo no me molestaron.

El curandero me enseñó que tanto se puede comunicar desde la quietud de una persona, al igual
que con sus palabras. Por respeto, me gustaría esperar hasta que estuviera listo para hablar, que
no iba a ser mucho más.

-Parece que hemos llegado al punto de partida, nuer-. Yu pan, dijo al fin.

-Sí, parece que es así-, le contesté. -Estoy tan contenta de que hayas venido, Yu Pan, por Solan, así
como a mí misma.-

-Gabrielle-,a través de la meso poso su mano sobre la mia. La suya era tan desgastada y nudosa
como una rama de roble retorcida. -He oído historias, algunas extravagantes, algunas demasiado
increíbles como para mencionarlas. Todas las historias son de la joven que pronto será la reina del
Imperio Griego. Dime, ¿cómo llegaste a estar aquí?-

Por lo tanto, comencé una historia, una que nos llevó bastante tarde en la noche. No omití
ningún detalle de la narración, todo lo bueno y lo malo que revelé a mi viejo amigo. No serviría de
nada alterar la verdad, porque sin duda Yu pan podía ver en mi corazón. Estaba convencida de que
poseía el don de los dioses. Si no lo tenia, entonces yo era una tonta, porque yo creía en el poder
del hombre completo.

-Esta es, pues, ¿nuer, este es el que tendría que haber sido el camino de su vida?- Me preguntó.

Sonrió, sabiendo que le preguntó por algo más que simplemente la vida que llevaba. Estaba
pensando en lo que no puso en palabras.

-Ella es lo que he soñado durante la mayor parte de mi vida-, respondió simplemente. -Tú crees
que la gente puede cambiar, ¿no?-

-Podemos cambiar algo de nosotros mismos, con la motivación adecuada, por supuesto. Veo que
las dos existen una por la otra. No es frecuente que se me ha dado el privilegio de ver un ejemplo
del yin y el yang -.

-¿La luz y la oscuridad?- Le pregunté, sintiendo que estaba a punto de recibir una lección de mi
viejo maestro.

-No es sólo acerca de la luz y la oscuridad, pero lo que la luz y la oscuridad representan, lo que
simbolizan. El yin y el yang representan el equilibrio y la armonía. Se trata de dos mitades de un
todo. Donde hay una, debe existir la otra. La mitad no cambia por sí misma. Es la forma en que se
debe a su otro lado.

Puedo ver que en ti, nuer, y en la señora Conquistadora. He oído hablar mucho de ella, algunos
cuentos reciente, algunos establecen abajo en el pergamino antes de que nacieras. Yo sólo fui
testigo de un momento de su interacción entre ustedes, pero puedo sentir este vínculo entre las
dos. Parece como si ella ha tenido mucho que ver con que te convirtieses en la mujer que veo
ante mí hoy.

En el otro lado de la moneda, creo que tu has tenido la misma cantidad de influencia sobre la
mujer que ahora gobierna como Conquistadora. Ustedes existen una para la otra. -

-Estoy de acuerdo, Yu pan. Se siente como si se equilibran entre sí. Cuando una de nosotras es
fuerte, la otra lo necesita. Cuando uno está necesitada, la otras se destaca.-

-Ahora, dime lo que los demás no ven.- Él dijo y me sonrió. -Dime de esta mujer llamada Xena-.
Miré cuando encendió una pipa de tallo largo, el olor del tabaco me lleva de nuevo a una época en
que me sentaba en su habitación en la casa de nuestro amo, escuchando a Yu Pan recitar un
poema épico, o un cuento. Él tenía el poder para cautivar con sus historias. Por lo general eran de
su pueblo o los dioses y espíritus en los que la gente de Chin cree. Sus cuentos por lo general
tenían un mensaje personal o moral para el oyente. Muchas veces, se utiliza una historia para que
le ayude en la curación de un paciente. He disfrutado de todos los cuentos de mi vida, pero que
realmente me enamore del arte de contar historias cuando me encontré con Yu pan.

-Yu pan, ya sabes más que yo sobre la Conquistadora-, le contesté.

Se rió de mi respuesta. Le tendió la pipa, a la que me nege con un movimiento de mi cabeza. Me


señaló que era la misma pipa, que era dueño de muchos años antes. El cuenco tiene un tallado
intrincado de una sola pieza de marfil.

-Muy cierto, mi Nuer. Sé mucho sobre la señora Conquistadora. Lo que yo pido es que me diga
quién es la mujer de la que te has enamorado. Dime no de la reputación, ni el título. Dime de la
mujer -.

-Ahh, la mujer-, asentí con la cabeza, recostada sobre los cojines y meter mis pies desnudos debajo
de mí. -Es una paradoja.- Dije con facilidad. No estaba preparado para esta pregunta, pero de
repente me encontré con que las palabras para describir a Xena cayeron fácilmente en la lengua.

-Ella es la fuerza y la debilidad, la oscuridad y la luz. Ella puede ser dura, pero amorosa, pobre, y
dar. Se trata de un camino de la redención por su pasado, sin embargo, ella nunca se permitía el
perdón que se le puede ofrecer. Ella no es nada que puedo explicar, sin embargo, podría hablar
durante días acerca de ella -.

Me tendí sobre los cojines y junte las manos detrás de mi cabeza. Me sentí muy relajada, aquí en
el santuario de las habitaciones de mi viejo amigo. Se sentía extraña, también. Por primera vez, yo
estaba hablando en voz alta de mis sentimientos y había una cierta satisfacción en la libertad de
hacerlo.

-Ella me ama con todo su corazón, Yu Pan. Que sólo recientemente se llegó a creer realmente en
ello. Yo creo que ella daría su vida por la mía y yo con mucho gusto haría lo mismo. Ella es
intensamente leal y verdadera. No creo que Xena nunca me sería. Ella es inteligente con buen
humor cuando quiere , con mucho encanto. Le encanta leer, tiene una afición natural para los
animales, y un buen ojo para los caballos. A ella le encanta los niños, a pesar de que la aterran un
poco. Por último, no creo que haya sido la segunda mejor en cualquier cosa en toda su vida. -
El silencio Yu Pan me preocupaba y me levanté de mi posición de descanso para apoyarse en un
codo. Estaba sonriendo, más de lo que podía recordar antes.

-¿Qué?- Le pregunté. Podía sentir el comienzo ras para calentar mi cara.

-El amor juega contigo, mi hija.- Él respondió. Fue una respuesta críptica, pero viniendo de Yu Pan,
que era un elogio del más alto grado.

-La apruebas entonces?- Yo le pregunté: Todavía no estoy segura por qué le pregunté eso.

-¿Necesitas mi aprobación?-

-No, pero la busco lo mismo. No estoy segura de por qué-, le contesté.

-Si te dijera que tú y ella no se adaptaban la una a la otra, que tu alianza es inoportuna, ¿qué me
diría a mí entonces?-

-Yo diría que estabas equivocado.- Me respondió con firmeza, sin saber si se trataba de una
prueba o no.

-Y está tan segura de tú amor como del suyos, ¿que el vínculo que existe entre los dos va a
florecer?- Yu pan preguntó.

-Yo apostaría mi libertad contra viento y marea-. Respondí, mi ira empiezo a subir ante sus
insistentes preguntas en esta línea.

Él se echó a reír entonces, algo que rara vez hacia en todo el tiempo que yo lo conocía. Debía
parecer confusa. En realidad, sólo me di cuenta que me había estado probando todo el tiempo.

Mi nuer, sólo es necesario que ustedes dos crean en ese amor. Porque, si tú crees, los demás lo
van a ver y respetar. Si deseas la bendición de un viejo amigo, entonces no puedo hacer nada más
que seguir mi intuición. Mi mente dice que tienes la oportunidad tanto como ser herida en el amor
como la mujer que viene. Mi corazón, sin embargo. . . se siente, Gabrielle, que estas en tú casa por
fin. -
Le sonri aliviada al oír las palabras de mi amigo. Para muchos, lo que un anciano sentía en su
corazón podría significar muy poco. Sabiendo esto sanador y maestro, como lo hice, yo sabía que
cuando Yu Pan habló desde el interior, las palabras tenían gran verdad.

-Gracias-, le contesté.

-Ahora-, comenzó Yu Pan de nuevo. Él respiró hondo de su pipa, y lanzó el humo en una
exhalación fácil por encima de nuestras cabezas. -Dime del joven.-

-Su nombre es Solan --

-En primer lugar,- Yu pan interrumpió levantando una mano en el aire. -Dime lo que ves, entonces
dime lo que sientes.-

Su manera de recuperar la información no me sorprendió. Había sido su alumna en un tiempo y


fue como aprendí a expresarme bajo su tutela. Cuando un paciente le hablaba, él escuchaba y
procesaba la información de dos maneras. En primer lugar, tomaba sus palabras a su valor
nominal. Él utilizaba sus sentidos físicos para aprender acerca de la persona, la forma en que
hablaba y actuaba, su apariencia exterior. Al mismo tiempo, él utilizó sus sentidos internos para
aprender aún más. Todos tenemos la sensación interna, como Yu Pan lo describió. El curandero
había perfeccionado su talento en una manera increíblemente intuitiva. Sentía una persona, las
ideas que escondía del mundo, la cara que muestra sólo a sí mismos en un espejo.

Yu Pan me enseñó los fundamentos del uso de mi sentido interno, pero nuestro tiempo juntos se
vio interrumpido cuando Galataeus me perdió en un juego de azar. Durante las estaciones, me
acostumbré a ser tratada como un mueble. El pirata que me ganó, sin embargo, fue en muchos
sentidos, más amable que Galataeus.

Nunca llegue a ser tan hábil como mi viejo amigo, pero nunca me olvide de los principios,
tampoco. Pensé brevemente sobre la razón por la que me había quedado con Yu pan. Al parecer
hace mucho tiempo. Me estremecí ante el recuerdo del dolor. Se había convertido en un todo,
sino una parte olvidada de mi pasado, una parte que todavía no había siquiera compartida con
Xena. En realidad, apenas podía recordar la noche que había sido entregada a las puertas de Yu
pan. El curandero había dado órdenes se limitaban a hacer su magia en la propiedad valiosa. Lo
había hecho sin duda. Apenas una marca quedó en mi carne, para indicar que una vez mi cuerpo
se quedó como aplastado y roto, como el de Solan .
-Fue hace mucho tiempo, mi Nuer.- Yu pan interrumpió mi dolor recordando con su voz suave.
Como siempre podía, parecía mirar directamente a mi corazón, consciente de que mis
pensamientos me había llevado.

Asentí con la cabeza y sonrió levemente, contento de que él me sacó de los recuerdos
desagradables.

-Ahora, ¿qué ves en este Solan?- , preguntó.

Tomé una respiración profunda y pensé en el joven. -Él es el hijo de Xena,- comencé.

-Eso es confidencial, por supuesto-, añadí. Hice una pausa breve para explicar a mi amigo la
situación entre madre e hijo. -Solan es arrogante, dogmático, egoísta, y francamente significa a
veces parece -.-

-Ah, ah, ah-. Yu pan interrumpió: -¿Es esto lo que se ves o se trata de lo que piensas?-

Me reí y asentí con la cabeza al verme sorprendida. Me había acercado demasiado a Solan para
separar por completo lo que realmente veia en él, de mis sentimientos hacia él. -

-Lo que veo-, enuncie la palabra para el efecto, pero se perdió en Yu pan. Cerró los ojos y apoyó la
cabeza hacia atrás, la intención de mis palabras. -Es un hombre joven que actúa de manera
malhumorada, mimada y egoísta. Él tiene un ataque de consideración, sin embargo y reacciona a
la bondad mostrada a él de una manera similar. Significa que cuanto más amable se lo trate,
mejor será su comportamiento. Todavía hay una pequeña parte de lo que se niega a actuar, sin
embargo. -

-Y ahora, Gabrielle, de sus sentimientos. Pare y escuche por un momento y me dicen acerca de
ellos.- Yu pan dirige.

Yo sabía que me estaba dando una gran cantidad de crédito mi amigo y maestro de una sola vez.
Parecía dispuesto a escuchar a mi propia visión sobre Solan, y era inusual.

-Siento el dolor y el resentimiento de Solan. No sólo dirigida a mí, aunque hay algo que no pude
captar que se dirige hacia mí en lo personal. Sería fácil asumir que su ira proviene de que se les
niega su derecho de primogenitura, pero siento que hay más. Mis sentimientos acerca de Solan
me dicen que hay mucho más para él que lo que permite a la gente a ver. Siento sensibilidad de
allí que él o bien niega, o que él mismo ni siquiera sabe que existe. Siento un hombre que se niega
a una gran parte de quién es por miedo. Siento que es infeliz en su vida, pero muy orgulloso y con
miedo a cambiar la ruta que camina. -

-Bien hecho, los nuer.- Yu Pan me felicitó.

-Me sorprendes, Yu Pan-. He añadido.

-¿Por qué es eso?- Él respondió de manera distraída, pero yo era consciente de que la expresión
no era más que un ardid pensado para aquellos que no lo conocía tan bien como yo

-¿Por qué quieres a manchar su propia evaluación de Solan con mis impresiones?

¿No quieres ir a su encuentro con las ideas preconcebidas en mente, ahora?-

-No, si continúan, y dime ahora lo que se ha mantenido oculto incluso de ti misma.-

-¿Qué?- Yo le respondí con sorpresa.

-Dime ahora, Gabrielle, ¿por qué estas celosa y resentida con el hombre.-

Yu Pan me pidió esto de una manera tranquila, que me sorprendió en el silencio.

Me entraron ganas de reír fuera de su acusación, pero no serviría de nada. Si ya se sentía que esto
es verdad, ninguna cantidad de argumentos que yo diera lo convencería de lo contrario. Pensé
que había enterrado con éxito estas emociones mezquinas, pero es evidente que no había sido lo
suficientemente profunda. Ahora me verían obligada a hacerles frente y al hacerlo, admitir la
validez de los mismos.

-Es absurdo que un estudiante aspire a ser más listo que su maestro.- Yo respondí con lo que yo
esperaba era la cantidad adecuada de la humillación.

-Mostrar emociones humanas es una transgresión de lo más perdonable.- Yu pan respondió. -


Abre tu corazón a mí, Gabrielle-.

Pasé mis dedos por mi pelo, casi con frustración. -Él es el hijo de Xena.- Le dije simplemente. -No
importa lo que suceda entre ellos, bien o mal, siempre van a compartir ese vínculo. No importa
que Xena pueda casarse conmigo, que los dioses puedan intervenir y que pudiera llevar a su hijo,
no puedo ser más a su compañera. Ella y yo nunca compartiremos como un vínculo inalterable. -
-Crees que la unión que tienen entre Xena y tú es menor que el uno compartido entre ella y su
hijo?-

-El suyo es un vínculo de sangre!-

-Esta no es tu preocupación verdadera, ¿verdad, Gabrielle? En algún lugar de tu mente te has


convencido de que cuanto más cercana se vuelve a Xena de Solan, más se apartara de ti.
Permitiste que el miedo alterar lo que sabes en su corazón ser cierto. Si nos fijamos en su alma,
verá que el vínculo que tu y Xena comparten trasciende todos los demás. Es más que amor, más
que sangre. Va más allá de lo que podemos definir con el lenguaje de cualquier hombre. Es un
desafío a lenguaje y la explicación.

Gabrielle. . . nuer,¿ que es lo que siempre te he enseñado del miedo? -Yu Pan preguntó con
suavidad, pero ya podía sentir las lágrimas corrían por mis mejillas. Se me había olvidado la
primera lección de Shao Yu Pan enseñanzas de Lin. Ceder a un concepto que pensé que había
crecido más allá de, al menos en alguna parte.

-Si tienes miedo, no puedes hacer nada. El principio básico es el de superar el miedo dentro de ti.-
Yo le respondí.

Yu pan llegó a más, y sus manos erosionadas secaron las lágrimas de mi cara, mientras le ofrecía
una tierna sonrisa. Al instante me sentí mejor. Mi corazón estaba a gusto, sabiendo que no hay
problema realmente existió. Simplemente tomó un suave recordatorio de un viejo amigo que me
demuestra que mis preocupaciones se habían creado en mi cabeza, y no tenía ninguna base en la
realidad. Miedo y pánico eran así y de todas las personas, debería haber recordado que el miedo
no es más que la sustancia de las insuficiencias propias del hombre.

-Tenían que venir aquí para curarme-. Yo dije en un susurro ronco, secándome la cara.

Él dijo algo que me confundió a continuación. Fue inesperado y críptico a la vez.

-Me pediste que viniera a curar a un hombre joven. No fue sino hasta este mismo momento me di
cuenta de que su Qi está inexorablemente ligada al suyo.-

**********************

Era tarde, por la mañana temprano, cuando regrese finalmente a nuestras habitaciones. Yo
esperaba encontrar el sonido del sueño de Xena por esta vez, pero a medida que me deslice en
nuestro dormitorio, me di cuenta de que estaba despierta. Su respiración no era el sonido
profundo y rítmico se hace generalmente cuando está dormida. Me deslicé entre las sábanas de
seda y me acurruque a mí misma en contra de su musculosa espalda.

-¿Por qué no estás durmiendo, amor?- Le susurré.

-No me pude poner cómoda-, respondió ella. Su voz tenía el tono que utiliza cuando está cansada
y de mal humor.

-¿Lo estoy empeorando?- Le pregunté, alejándome de su cuerpo un poco ligera.

Se dio la vuelta, mirando hacia mí, y me llevó contra su cuerpo. En la pequeña cantidad de luz de la
lámpara de aceite en su lado de la cama, tuve la oportunidad de ver el gesto de su ceño. Me besó
suavemente los labios y apretó mi cuerpo contra ella con más fuerza. La sonrisa que iluminaba su
rostro transformado toda su cara. Donde había una mujer morena, meditando, ahora se
encontraba una amante de la bella, sonriente.

-Me di cuenta de que no puedo dormir sin ti en mi cama, Gabrielle-. Xena me susurró al oído.

La besé otra vez y ella respondió con más fervor este momento. -Entonces voy a tener que estar
segura de que nunca permanezcas despierto hasta tan tarde otra vez.- Yo sonreí.

Ella se rió entre dientes, su buen humor había regresado. -Te voy recordar eso, mi amor.- Luego
se puso el dos de nosotros a lo largo, se cierne sobre mí y hacerme bromas con sus besos
juguetones.

-¿Tuviste una agradable velada con Yu Pan?- -preguntó ella.

-Tuve una interesante por lo menos-. Yo le respondí, preguntándome cuánto debía decirle. Al cabo
de sólo una cuestión de los latidos del corazón me decidí a ser completamente honesta.

Xena ajustado a descansar en su lado de nuevo y se apoyó sobre un codo. -Que que pasó esta
noche, amor? Te ves feliz.-

Yo no quería, pero de repente me encontré con lágrimas que se formaban en mis ojos. Yo estaba
tumbada junto a la mujer que amaba más que a mi propia vida, sin embargo, tuve que decirle que
yo no era el amante compasiva que ella pensaba que era. Tenía que confesar las emociones
ocultas que tenía sobre su hijo y me preocupaba cual sería su reacción. Por lo tanto, las lágrimas
brotaron espontáneamente.

-Gabrielle-, Xena con preocupación. Ella acunó mi rostro con ambas manos, y me besó las
lágrimas. –Que es lo que esta mal, pequeña? ¿Qué pasó?-

He disfrutado siendo consolada por ella, pero yo sabía que sólo en cuestión de segundos su
preocupación se transformaría en cólera ante la idea de que alguien me hiciera daño.

-Háblame, Pequeña.-

Le dije que todo lo que yo había discutido con Yu pan. Yo le dije de mi evaluación de Solan y que le
había dado la información a Yu pan. Por último, le he explicado, como pude, mis miedos, sobre
ella y yo, cuando se trate con su hijo.

Sorbí y me limpie los ojos por última vez. Cuando finalmente tuvo el coraje de mirar hacia arriba y
mirarla a los ojos, me han confiado que esta sería la visión que me encontraría. Sus ojos azules se
había entusiasmado con un tono profundo, y el pulgar me acarició la mejilla mientras su mano
estaba ahuecada allí, rozando las lágrimas que quedan lejos. Su expresión y sus acciones, me
mostraron amor, yo nunca habría sabido que yo estaba compartiendo mi cama con el
Conquistadora del mundo conocido.

-Gabrielle-, me inclinó hacia ella, y se estrecha contra mí, con un brazo a mi alrededor y por otro
lado sigue acariciando mi cara. -Nena, ¿no sabes que no hay nada, no hay nadie que yo nunca
permita que se interponga entre nosotras dos. La cosa, o la persona simplemente no existen,
nadie puede introducir una cuña para separarnos y yo, un poco. -Me besó de nuevo. -Nadie-.

Con un último beso, que ella había confundido mi mente lo suficiente para hacerme olvidar mis
temores y confusión. De repente, todo lo que podía pensar era ella. Creo que ella lo tomó como
una buena señal, sobre todo cuando no pudo contener el gemido que se tragó con un beso
intenso, con hambre.

Me atrajo hacia sí una vez más y nos besamos. Justo antes de que nuestros labios se tocaran, me
pasó la punta de la lengua por el labio inferior. Dientes perfectos y blancos se burlaban de mí por
pellizcar suavemente en la piel de mi cuello.

-Déjame hacerte el amor-. Ella pidió dulcemente.


-Síííí.- Arrastre las palabras.

Cerré los ojos y me complacía en la sensación de su piel desnuda presionado contrala mía,
nuestras piernas entrelazadas. Nosotros no hicimos más que besarnos, y acariciarnos la una a la
otra durante mucho tiempo. Nuestros besos eran lentos y profundos, más que una exploración, ya
que nuestras lenguas se encontraron, ni en guerra para ser el jugador dominante.

Me sentí flotando en una ola de placer, sensaciones de frescura sobre mí en un torrente de pasión.
La boca de Xena presionó más fuerte, se hizo más insistente, más exigente. Mi cuerpo me
traicionaba. Yo ya sentía la humedad goteando lejos de mi sexo, suave gemidos llenaban el aire y
yo estaba muy sorprendida de que era el sonido de mi propia voz.

Ella trasladó su atención a mis pechos, con los labios y la lengua para acariciar la carne tierna. Su
boca se envuelve alrededor de un pezón rosa pálido, y ella no tardó en chupar la carne de grava
dura entre sus labios y los dientes.

-Oh, Siiii, Xena ... así a así-, se quejó que en el éxtasis.

Ella se deslizó por mi cuerpo para acercarse a mi entre pierna. Que le permitió abrir mis muslos
más con las manos fuertes y se moverse más cerca. Gemí al sentir su aliento contra mi sexo. Le dio
un beso en el triángulo de pelo rubio y sentí su pausa. Tenía la costumbre de hacer una pausa muy
ligeramente antes desaborearme. Respiró profundamente. Un largo gemido gutural salió de sus
propios labios, a lo que yo sabía que era el placer que deriva de utilizar su propia lengua que me
dan placer. Dio un movimiento largo, lánguido en contra de mi sexo y de inmediato me quejaba en
la ternura de la caricia. Levanté mis caderas más altas hacia la fuente del placer exquisito. Sentí la
cálida humedad de su lengua, su aliento, y la vibración contra mi piel mientras ella gemía en voz
alta en esta primera experiencia.

Aquí es donde quedé por completo, y totalmente, atrapada en el hechizo de la seducción que
Xena tejió. En todo el tiempo que los hombres y mujeres que me poseyeron. . . Y utilizaron mi
cuerpo, nunca nadie me ha tocado con ternura y compasión, hasta Xena.

Ella, a veces con vacilantes caricias, la forma en que pidió permiso antes de entrar en mí, y su
insistencia lenta en que me permita controlar mi propio placer, que, todo esto combinado, creo la
más apasionada forma de hacer el amor que he experimentado jamás.

Su lengua se deslizó dentro de cada pliegue, me acariciaba una y otra vez con infinita paciencia,
hasta que quede sin aliento cuando el músculo se deslizó poco a poco dentro de mí. Mi cuerpo se
estremeció ante sus acciones deliberadas y traté de deleitarme en ella, dejando que mi cuerpo
simplemente experimentar el placer de todo. Tan suave, tan suave, dioses, ella sabe exactamente
lo que necesito. . . precisamente lo que deseo!

Mis caderas subían y bajaban para mantener un movimiento constante en contra del ritmo de los
movimientos de la lengua de Xena. Sé que por los sonidos que he hecho, probablemente se
despierte todo el castillo, pero fui incapaz de detenerme.

Mis piernas empezaron a temblar, le extendí la más amplio en la invitación silenciosa para que ella
continuara. Quería pedir que no se detuviera, pero me encontré sin la capacidad de hablar.

Sentí su lengua, los dientes y el roce en el paquete de nervios y mis caderas se resistieron a ella en
el contacto exquisito. Finalmente, encontré mi voz.

-Dioses, Siiiii, Xena. Por favor ... derecho ... no ... oh, dioses!-

Explote desde dentro antes de que pudiera terminar mi pensamiento. No importaba, porque sabía
exactamente lo que quería y ella hizo exactamente lo que quería decir. Sentí que mi cuerpo se
levantó lentamente, una vez más, listo para otro lanzamiento cuando Xena lamió el líquido entre
las piernas, cuidado de no perder ni una gota.

Sentí su mano deslizarse hacia arriba de mi muslo y ella hizo una pausa, como siempre esperando
mi permiso.

-Sí, por favor-, le supliqué.

Sentí sus dedos entrar en mí, y luego regresó a su lengua para una circular en contra de mi clítoris.
No pasó mucho tiempo antes de que viniera otra vez, mi cuerpo todavía tiene convulsiones del
placer recordado, incluso cuando Xena se movió hacia arriba y me envolvió en un fuerte abrazo.

Me sentí tan somnolienta y débil, tan completamente saciada y yo no podía hacer nada más que
dormir con una sonrisa y un suave beso en la frente. Justo antes de que me quedaba en los brazos
de Morfeo, sentí la sabana de seda a mi alrededor y oí la voz de Xena en mi oído.

-No hay nadie, mi amor, que alguna vez pudiera interponerse entre nosotros-.
Fin Apéndice al manuscrito de El Conquistadora del Señorade la reina Gabrielle de Potidea

Capítulo 12:

Para muchos un compañero de tan duro de corazón

Gabrielle abrió el camino, seguida por mí misma, y Yu pan, a la habitación de Solan. Estaba
sentado en su silla favorita por el pórtico que conducía a la terraza al aire libre. Estábamos en una
ola de calor y él se estaba aprovechando la brisa del sur de la madrugada. Así como su madre a
este respecto. Me encanta el aire libre tanto que sólo toleraba los momentos en que tenía un
techo sobre mi cabeza. Muchos fueron los días cuando Gabrielle me encontraba sentada delante
de la ventana en las habitaciones. Me sentaba allí, viendo un amanecer o una puesta de sol.
Mirando hacia abajo al jardín de rosas que yo tanto amaba, o simplemente viendo la salida del
humo de las chimeneas de las casas de la aldea.

Solan y yo no habíamos experimentado ninguna animosidad ni argumentos desagradables en


mucho tiempo. Gabrielle parecía pensar que todos estábamos llevándonos bastante bien, en
realidad. Ahora, ella prefiere pensar en el mundo como un medio bueno en vez de la mitad de
malo, que era mi modo de ver.

Cuando se trataba de Solan, siempre parecía estar esperando a que explote. No sé por qué me
sentía de esta manera, sobre todo teniendo en cuenta que estaba haciendo grandes progresos en
la civilización. Tal vez porque era como yo.

La bestia dentro de mí era parte de la razón de mi tensión sin resolver. La oscuridad puede
permanecer en estado latente dentro de mí durante meses, y luego una palabra, siquiera una
mirada, podía atraer a los de su guarida. Odiaba el monstruo interior, pero también reconocía que
era tan parte de mí como mi propia sangre. Si Solan heredó algunos de sus gestos y sus miradas de
su madre, no pude pasar de más, al joven que veía? Era mi propia paranoia, sin duda, pero era un
miedo que me causaba molestia que residía en la parte trasera de mi mente en todo momento.
Era difícil tratar de recordar que no nací con esta desgracia. Ares me la había ofrecido, y yo había
aceptado.

Le dije a Gabrielle acerca de la agradable velada que pasé con Solan, justo la noche anterior. Le
expliqué que hablamos de muchas cosas, incluyendo una parte de mi pasado. Admito, que la
sorprendió. Había pocos episodios en mi vida, que me sentía dispuesta a contar a los demás.
Parecía orgullosa del intento que hizce para conversar con mi hijo. Realmente nos hablamos entre
nosotros ayer por la noche, en lugar de simplemente pararlo un lado a otro, como solía hacer.

-Solan-, Gabrielle se detuvo esperando a su atención. -Este es el curandero del que te hablé. Su
nombre es Yu pan. Este es Solan,- Ella volvió la cabeza para Yu Pan.
-Solan nos visita como un emisario de la Nación Centauro-.

-Hola-, respondió Solan. Se había acordado no ser contencioso, al anciano, y casi me creo que de
acuerdo en venir a lo largo de hoy para asegurarse de que no fue así.

-Buenos días joven amigo-. Yu pan hizo una leve reverencia.

Me di cuenta de algo extraño en ese momento. Una expresión rodó en las características de Yu
pan, una de casi sorpresa. Él miró con recelo, como si él reconociera el rostro de Solan. Negué la
sensación , cuando vi que Solan no dio ninguna expresión similar de reconocimiento del
curandero.

Yu Pan se sentó en la silla junto a Solan, haciendo caso omiso de Gabrielle y de mi , como si ya no
estuviéramos allí de pie. Al ser despedidas, nos alejamos. Nos sentamos en la mesa en la
habitación de al lado, pero todavía al alcance del oído de los dos hombres.

-Es tuyo es el carro con el gran monstruo pintado en él.- Solan preguntó.

-Ese es mi carro, correcto. El monstruo es en realidad un largo, o lo que ustedes llamarían un


dragón.-

Gabrielle me miró y sonrió. Esa expresión me dijo que ella sabía que algo estaba tramando. Ella
susurró que Yu Pan iba a entrar en el modo de contador de historias. Tomé sus palabras en el
sentido de que el viejo ya estaba en el tratamiento de Solan en el camino de una historia. Las dos
parecíamos un poco aliviadas de que estaba siendo Solan civilizado y no con la actitud beligerante
con el que parecía disfrutar escandalizando a la gente.

-Pensé que los dragones se suponía que eran bestias temibles. Me parece extraño que un
curandero que tenga una criatura como su apodo,- respondió Solan.

-Si me permites que te quite los calambres, te voy a contar la verdadera historia de la larga Chin-,
preguntó Yu pan.
-Claro-, respondió ásperamente Solan. -Quiero decir, supongo que es por eso que estamos aquí,
¿eh?-

Ni Gabriela ni yo dijimos una palabra durante este intercambio. A decir verdad, las dos estábamos
escuchando a escondidas la conversación. Estaba mal, supongo, pero Solan todavía no había
ganado nuestra confianza. Tenía la intención de mantenerme para garantizar la seguridad de Yu
pan, pero cuando vi como el viejo se movía, algo me dijo que él podría ser capaz de cuidar de sí
mismo. Vi como se movía y me di cuenta de que las apariencias pueden ser muy engañosas en lo
que a este sanador se trate. Francamente, se veía tan viejo como las piedras que caminó, pero se
contuvo en el control físico grande. La forma en que caminaba, hablaba, incluso inclinó la cabeza,
habló de un guerrero altamente capacitado.

Hice una nota metal para tener la oportunidad de aprender más acerca de este viejo amigo de
Gabrielle. De pronto sentí el deseo de hablar con el curandero solo, los dos de nosotros.

Pude ver por el rabillo de mi ojo como Yu Pan movió un banco de trabajo, y se sentó en frente de
Solan. El curandero retiro la férula, en primer lugar de una mano, y luego de la otra. Yo podía ver
el dolor en silencio grabado en el rostro del joven cuando Yu Pan manipulaba con los dedos en
cada mano. Se entiende fácilmente por qué mueca Solan creció feroz cuando Yu Pan examinó la
mano machacada.

Mientras trabajaba en Solan y examinó su, ahora sanadas, costillas y habló con el joven. Su voz
adoptó el mismo tono de Gabrielle usaba cuando empezó a contar un cuento. Sonreí ante la idea
de saber de de donde aprendió la técnica. Gabrielle arqueó una ceja en mi dirección.

-Te lo diré más tarde-, le susurré.

-Los hombres que he conocido de la Galia, dijeron el dragón es un animal temible, una bestia que
escupe fuego, arrasa el campo, devora a la población, y secuestra a hermosas doncellas.- Solan
explicó el anciano.

-El dragón de Chin, a diferencia de la criatura que sabes de los hombres de la Galia, se considera
un ser benévolo, el custodio de la lluvia, los ríos y lagos, y un presagio de buena fortuna. En la
mitología de Chin, el dragón se describe como que tiene el cuerpo de una serpiente, la cara de un
caballo, astas de los ciervos, y las garras del águila. El dragón también tiene la barba de una cabra
y las escamas de un pez, pero entre tú y yo -, confió Yu Pan con una sonrisa, -yo nunca he visto un
animal, aunque los registros de los dragones en la cultura Chin vienen del principio de los tiempos.

Una explicación de cómo el dragón llegó a ser, corresponde a las tribus guerreras que eran mis
antepasados. Las sociedades primitivas tenían como mascota de la tribu a un animal, por ejemplo,
un caballo o un camello o un pez. Esto es, de hecho, algo que se observa aún hoy en día aquí en la
parte occidental del Imperio griego. La Conquistadora utiliza el símbolo del León, los romanos,
antes de ser vencidos, utilizan el Águila. Estos símbolos se utilizan tanto para fines religiosos o
militares y como la Conquistadora marcharía con el León como su estándar, estos emblemas
fueron usados como escudos de armas.

La teoría es que a medida que una tribu iba a la batalla y conquistaba a otra, podría incorporar
alguna forma de la insignia de la tribu conquistada . De esta manera, se cree que el clan de Xia,
que tenía una serpiente como emblema anexa estados como el de Shang, un águila. Por lo tanto,
al cuerpo de la serpiente se le añadió las garras del águila. Pronto, las escamas de los peces, las
astas de los ciervos, la cara del caballo y la barba de la cabra todos llegaron a ser incorporados y
por lo tanto el dragón Chin llegó a existir.

Tan poderoso es el emblema del dragón que cada gobernador de Chin, que gobierna bajo los
auspicios de la Conquistadora, lo ha adoptado como el emblema imperial. El templo Rey de los
Dragones fue construido paraqué la gente pudiera orar por bendiciones y una buena cosecha,
todo en manos de los dragones, ya que controlaba la lluvia -.

Yu pan volvió a sentarse en el taburete, una vez su historia había terminado.

-¿Y?- Solan preguntó. -¿Se puede arreglar?-

-¿Qué piensas de mi historia?- Yu pan preguntó, ignorando la pregunta inicial de Solan.

-Oh, sí. Fue muy interesante. Me dio una mirada diferente a la bestia.-

Yu Pan sonrió. –Para mis compatriotas de Chin, el dragón es un animal auspicioso que regula las
lluvias y por lo tanto controla el rendimiento de la tierra. De hecho, el dragón es divino, la
manifestación de la voluntad del cielo y el símbolo del emperador, el Hijo del Cielo-. Finalmente,
añadió. -Así que ya ves, simplemente porque un ser se parece y actúa de cierta manera, eso no
quiere decir que tienen que ceder a las percepciones de la gente de ellos. El dragón se ve mal, sin
embargo, ofrecer socorro a las personas necesitadas. Un hombre es mucho más que el mismo.
Con demasiada frecuencia, los hombres sienten que son héroe o cobarde, y que no existe nada en
el medio. No estás de acuerdo, Solan? -

Mi curiosidad pudo con lo mejor de mí, y le eche una rápida mirada a los dos hombres. Solan
había sacado sólo la mano del alcance de las del curandero. No me olvide pronto la expresión en
el rostro del joven. Solan parecía temeroso, como si Yu pan hubiera tocado un nervio que fue
expuesto ahora en una forma Solan no deseaba.
-Bueno,¿ mi mano?- Solan comenzó de nuevo con impaciencia. -¿Crees que la puedes ayudar?-

-La pregunta es, mi joven amigo, ¿crees que puedo ayudar?-

-Bueno, yo no habría dejado que me empujara y pinchara si no lo hiciese-, respondió Solan.

Yu Pan se echó a reír un poco. -Admito, que hay verdad en eso Dime, ¿cómo llegaste a ser
heridos.?-

No levantó la vista, pero podía oír la tensión incómoda en la voz de Solan.

-La Conquistadora y yo tuvimos un desacuerdo, - respondió él.

-Ahh, en el campo de batalla. Bueno, creo que es una buena cosa que los dos no muestran ninguna
animosidad después de la batalla. Por lo tanto, ¿que fue... el poder, o una mujer?-

-¿Qué?-

-He encontrado que la mayoría de los altercados llevados a cabo es por una de dos cosas, una
lucha por el dominio o una mujer.-

-Oh. Creo que fue el poder-, respondió Solan.

-No pareces completamente convencido-. Yu pan continuó con su insistencia.

-Tal vez... tal vez un poco de ambos.- Solan respondió, pero en voz baja por lo que apenas lo
escuche.

-Explícate, por favor, mi joven amigo.- Yu pan continuó, haciendo caso omiso de las molestias
evidentes de Solan sobre la vuelta que la conversación estaba tomando.

-Mira todo ha terminado, ¿es esto realmente necesario?- Solan se respondió.


-¿Sientes vergüenza por tus acciones?- Yu pan respondió.

-No.- Hubo una breve pausa antes de Solan respondió de nuevo. -Sí-, susurró.

-¿Crees que tus acciones fueron deshonrosas?- Yu pan preguntó.

Yo estaba buscando a la otra habitación, cuando Solan levantó la cabeza y sus ojos se encontraron
con los míos. Yo no podía apartar mi mirada de la del joven.

-Sí, eran deshonrosos.- Solan respondió con una voz suave.

Sus ojos continuaron buscando en los míos, y me di cuenta que esto fue lo más cercano a una
disculpa que iba a conseguir . Asentí con la cabeza en la aceptación y volví la cara para dar a los
dos hombres la ilusión de privacidad.

Gabrielle llegó a la mesa y tomó mis manos entre las suyas. Ella no levantó la vista, pero yo sentía
que su acción habló de su reconocimiento de las palabras Solan como también una disculpa.

-¿Vamos a empezar entonces?- Yu pan preguntó. Una vez más tomó su asiento ante Solan, ni
siquiera esperar la respuesta del joven a su pregunta.

Oí gritar Solan un par de veces. Cuando miré a la otra habitación, pude ver Yu lentamente
manipular los dedos de la mano de Solan, la que resultó tan herida que estaba casi tan mal como
la mano aplastada. El curandero tenía dos agujas largas que de vez en cuando insertaba en la piel
de Solan. La mayoría de las veces el sanador se sentó con los ojos cerrados, la cabeza ligeramente
inclinada y sus dedos que parecían dar masajes a la piel debajo de sus ellos. Me acorde de los
intensos sentimientos de cuando mis propias piernas lisiadas fueron curadas de esa manera, una
especie de colección de impresiones paradójicas.

Recuerdo que sentí un dolor increíble, un placer agudo, junto con una sensación de nada en
absoluto.

Otro grito de dolor y vi como Yu Pan se alejó de Solan y volvió a sentarse en la silla. -No puede
ser.- Él murmuró en un tono exasperado.

Gabrielle parecía tomar esto como una especie de taco y se puso en pie. Rápidamente me siguió, y
vio como Yu Pan se levantó y estiró su cuerpo. Sus dedos lentamente masajearon las sienes. Miró
a nosotros dos y se dirigió a Gabrielle.
-Él no puede dejarse ir.- Yu Pan dijo en una frase enigmática que de alguna manera Gabrielle solo
parecía entender. -A menos que se puede dejar de lado aquí-, ha apuntado a la cabeza, -y aquí-,
puesto que su mano sobre su corazón, -no va a funcionar. Necesita relajarse, ahora. En este caso,
mi nuer, tu sabiduría puede ayudar. -

Yu pan puso fin a la declaración secreta de abandonar la sala sin siquiera echar un vistazo a Solan o
a mí. Gabrielle se volvió y me miró brevemente antes de pasar a la ventana. Se daba a nosotros
dos, y yo no estaba muy segura de qué hacer con todo este escenario. Yo estaba bastante segura,
sin embargo, que las palabras de Yu Pan a Gabrielle quería decir algo muy profundo. Incluso ahora,
me di cuenta por la forma en que coloca su cuerpo que estaba en guerra en sí misma. Las palabras
impacientes Solan me sacaron de mi ensimismamiento.

-¿Alguien me va a decir lo que está pasando?- Solan, dijo sin dirigirse a nadie en particular.

-¿Gabrielle?- Llamé con cuidado, yo misma no están segura de lo que había sucedido.

-Ella dijo que si yo creía que podía hacerlo, lo haría bien, yo creía -.-

-Es el Qi-. Gabrielle dijo simplemente sin dejar de mirar por la ventana.

-¿Mi Chi? Esa cosa de mente-cuerpo, lo recuerdo. ¿Qué hay de malo en ello?- Solan preguntó.

Su pregunta me sorprendió. No me había dado cuenta de que él y Gabrielle habían discutido los
métodos de curación que utilizan la energía interior. Gabrielle finalmente dio la vuelta y cruzó la
habitación, tirando de mí lejos de Solan de manera que sus palabras no podían ser escuchadas.

-Xena, tengo que... tengo que explicar a Solan, pero me temo que la historia que debería usar
producirá tu ira. Fue a partir de un momento en que alguien me hizo daño. Pensé... bueno, tal vez
tú no quisieras quedarte -. Gabrielle dijo, bajando los ojos de los míos.

-Pequeña-, le respondí, levantando la barbilla con la mano. -Si eres lo suficientemente valiente
como para enfrentarse a los demonios de tu pasado para mi hijo, debo ser menos valiente?-
Ella sonrió nerviosamente, y luego me apretó la mano. Me volví hacia Solan y me escondí en un
rincón, tratando de hacerme tan poco de un obstáculo como sea posible.

También sabía que si Gabrielle me advirtió, a continuación, este cuento no sería un bonito. Yo ya
podía sentir los pelos en la parte de atrás de mi cuello picar en el mero pensamiento de nadie
perjudicar a esta mujer.

.. -Solan, Yu Pan está tratando de decir que creo en el poder en su cabeza, tu crees que te dije
antes de que esta curación con nuestra energía interna toma más de la física, sino espiritual,
también, la mente, así como el cuerpo. Tú estás aferrando a algunas emociones fuertes que están
impidiendo que escuches a tu corazón, con tu yo interior -.

-No sé lo que quieres decir.- Solan respondió malhumorado, pero una conciencia pequeña
amaneció dentro de su expresión y creo que, efectivamente, entendía por lo menos un poco sobre
lo que Gabrielle le estaba diciendo.

-Solan, se dice que un hombre que sabe mucho sobre los demás es aprendido, pero el que se
entiende sí mismo es inteligente.-

Gabrielle se movió para sentarse en el taburete frente a Solan.

-Yo no estoy diciendo que tú estás mintiendo. Simplemente estoy diciendo que tal vez ni siquiera
eres consciente de estas emociones. A veces los sentimientos como estos se encuentran en lo
profundo de nosotros y nuestras mentes no son conscientes de que existen.-

-Así que, ¿cómo puedo arreglar algo si ni siquiera se de ella?- Solan preguntó.

Gabrielle sonrió a la pregunta inteligente. -Mediante el uso de una forma de meditación llamado
uno-con-la naturaleza. Te permitirá calmar tu mente y relajar tu cuerpo, al mismo tiempo. Traerá
tus pensamientos y ch'i en alineación con el pensamiento de la naturaleza, y chi de la naturaleza’.
Se trata de un proceso de mirar hacia adentro de nosotros mismos.

Déjame que te cuente un cuento que aprendí de un profesor de filosofía Chin. Un joven estudiante
fue con su maestro a visitar el Templo de los Tres Monos. El maestro le preguntó: ¿Quiénes son los
tres monos?
El estudiante miró las estatuas delante de él y respondió: El mal de no ver, el mal de no escuchar, y
el mar de no hablar.

El maestro dijo: Cierra los ojos y mirar de nuevo.

El alumno quedó desconcertado al principio, pero no pasó mucho tiempo para que él responda, Sí,
ya veo que otro mono.

El maestro le preguntó: ¿Quién es ese mono?

Un pensamiento de repente entró en la mente del estudiante. Y él respondió: El mal de no pensar.

El alumno nos mostró el proceso de ser uno-con-la naturaleza. En primer lugar, se hizo una
pregunta, y en segundo lugar, vio la solución en el interior de su mente. Con los ojos cerrados, que
no podía confiar en otra cosa que su propio corazón para la respuesta -, finalizó Gabriela.

Para las próximos dos marcas de vela, vi como Gabrielle enseñó a Solan algunas técnicas de
meditación que no estaban a diferencia de los que había aprendido de mis muchas temporadas
pasadas en Chin. Gabrielle mostró una paciencia infinita con el joven, pero en un momento Solan
se dio por vencido.

-Mira, yo no entiendo lo que quieres de mí aquí, no puedo ver los sentimientos ocultos que me
impiden tener esta curación!- Él levantó su mano mutilada frente a Gabrielle.

Gabrielle tomó una respiración profunda y pude ver que estaba cansada. También pude ver que
ahora se dio cuenta de que iba a contar la historia que había retenido hasta ahora.

-Solan, todos tenemos energía positiva y negativa dentro de nosotros. En sus términos más
simples, la energía positiva es el amor y la aceptación. La energía negativa es el odio y la ira y todas
las emociones que rodean esos sentimientos. Es el Qi negativo que puedo ver el que te frena, a
pesar de que no se puede ver dentro de ti mismo. -

-¿Ah, sí? ¿Y qué te hace este tipo de Oraculo?-

-Porque yo también lo sentí. Sentí odio, ira, y asco. Me dolió una vez, tan mal que incluso Yu Pan
no estaba seguro de que iba a vivir.-

-Yo no necesito conocerlo-, dijo Solan rápidamente.


-No, me gustaría compartirlo contigo-, respondió Gabrielle. -Fui violada, un hecho totalmente
frecuente para una esclava, pero era la manera viciosa en el que mis agresores me usaron, como
para el deporte. No me han violado, simplemente, sexualmente, fui golpeada, mis huesos
estaban rotos y me tiraron a un lado y me dejaron por muerta. De alguna manera, termine de
vuelta con Yu Pan que trató de sanar mi cuerpo, pero no fue hasta que él me enseñó a curar mi
alma que fui capaz de beneficiarme verdaderamente de su curación física milagrosa -.

Gabrielle nos había capturado a los dos en el hechizo mágico que ella tejió, como narradora de
historias y me pregunté si ella lo hizo para calmar la furia que han corrido a través de mí . Incluso
Solan parecía haber perdido su anterior expresión de malestar.

-Yo estaba todavía aferrada a las emociones fuertes, que la energía negativa que me impedía
sentir los beneficios de la curación de Yu Pan. Mi propio odio me lo impidió. Odia a los animales
que cometieron este crimen. Pasé largas horas deseándoles la muerte, el trazado, en mi mente, las
muchas formas que tomaría venganza. Me imaginaba lo bien que me sentiría si fueran a pagar, si
tuvieran que sufrir las cosas que hicieron a mí. Mis emociones pueden haber sido justas, pero
eran negativas. Me tomó todo el poder dentro de mí sólo para mantenerlos alimentados. Hasta
que un día, Yu Pan finalmente me convenció del daño de tales emociones. Me mostró cómo
ponerlas en libertad. -

-¿Perdonaste a los monstruos que hicieron eso?- Solan preguntó incrédulo.

-Hay una diferencia entre perdonar a alguien para ayudarte a tí mismo, y hacerlo para ofrecerles
algún tipo de absolución. Así como hay una diferencia entre pedir perdón y admitir el delito en
cuestión. El hecho de que uno dice que lo sienten, no significa que son débiles o están admitiendo
delito. -

-Por lo tanto, tú pareces tener todas las respuestas, esta noche. ¿Hacia quien tengo dirigida toda
esta energía negativa?-

Hizo la pregunta en un tono muy sarcástico, pero me di cuenta que quería oír la respuesta.
Cualquiera que quería la confirmación de lo que realmente sentía, o simplemente estaba
probando Gabrielle.

-Creo que lo que le impide la curación es una cierta rabia no resuelta hacia tu madre.-
Al igual que ella lo dijo. Hades, ¿no sabía yo eso ya? ¿Acaso no todos lo sabemos? La verdad de su
respuesta estaba en la respuesta firme de Solan.

-Tengo otros asuntos-, respondió. -Nunca lo entenderías.-

-Yo entiendo que el odio es más de las cosas pasadas, cosas que no podía deshacer con todos los
talants en el Imperio Griego. Es hora de dejar de lado la ira, Solan, y abrazar el futuro, por tu
propio bien, si por nadie más. La única persona a la que haces daño con tu odio a ti mismo.

Xena seguirá siendo Xena hasta el final de sus días. Ella será la Conquistadora, y se seguirá
haciendo juicios, como los que hizo en tu nacimiento. Ella continuará para tomar estas decisiones,
para bien o para mal. Ella siempre va a tomar decisiones en su vida y algunos posiblemente, puede
que ni siquiera te afecten. La hará, sin dejar de tomar las mejores decisiones que puede, teniendo
en cuenta la información que tiene en ese momento.

Una cosa que siempre se mantendrá constante, sin embargo. Es es el hecho de que ella va a tomar
estas decisiones sin tu opinión o ayuda, y de alguna manera, , tu tendrás que encontrar una
manera de vivir con ellos. Tienes entre tus manos un rencor, Solan, y a pesar de lo que piensas
hacerle daño a su madre , te has hecho mucho más daño a ti mismo . -

Solan ni siquiera trato de negar nada de eso. Se quedó sentado allí, con Gabrielle mirándose el
uno al otro.

-He estado enfadado con ella por un tiempo terriblemente largo-, medio ahogado. -Es difícil
cambiar lo que soy.-

-Pero, ¿quién eres en realidad, Solan?- Gabrielle se apresuró a preguntar. -He tenido otro maestro
llamado Chou Chang Tse. Él me contó una historia.

Una vez que Chang Chou soñó que era una mariposa, una mariposa volando y revoloteando
alrededor, feliz consigo mismo de hacer lo que quisiera. Él no sabía que era Chang Chou en el
sueño. De repente se despertó y allí estaba él, sólido y sin lugar a dudas, Chou Chang. Pero él no
sabía si era Chou Chang, que había soñado ser una mariposa o una mariposa que soñaba que era
Chou Chang. -

Gabrielle se calmó, dejando que las palabras agudas y sus enseñanzas subyacentes pasen sobre el
joven. -Solan-, llegó a ella y tocó su mano. -Un hombre es lo que piensa, es así de simple.-
-Nada es tan fácil-, dijo entre dientes. Señaló con la mano de Gabrielle y las dos lo miramos con
sorpresa.

-No entiendes que no me puedes curar ..¡Nunca me podrán curar Hay demasiado -!

- Se atragantó él, y Gabrielle y yo nos miramos la una a la otra. Ninguna de los dos éramos
conscientes de lo que había impulsado al joven a tal histeria.

-Solan, es más fácil de lo que piensas ablandar tu corazón perdonar puede ser tan fácil --.

-¿No me oyes?- Le gritó a su vez. -¿Cómo puedo ser sanado?¿ Perdón? ¿Cómo puedo perdonar a
alguien cuando ni siquiera puedo perdonarme a mí mismo?-

Parecía muy histérico ahora, y Gabrielle se movió de donde estaba sentada a mi lado. Las lágrimas
corrían por su rostro y su cuerpo se sacudió con la fuerza de sus gritos.

-Cálmate, chico, ¿qué te pasa?- Era todo lo que podía pedir en mi propia confusión. -. Solan,
tómalo con calma yo te conozco y tienes cosas que hacer frente, pero estoy segura de que puedes
--

-Ha sido culpa mía.- Solan dijo de pronto.

El sonido de su voz se detuvo todo el pensamiento de la conversación en la habitación. Su llanto


había cesado y su voz tenía tal intención. Era un tono de calma mortal.

-En ese barco... esa noche. Gabrielle, les permití hacerte eso.- Solan dijo finalmente.

Podía sentir tenso todo el cuerpo de Gabrielle a mi lado.

-Estuviste allí esa noche.- Gabrielle dijo pidiendo la confirmación.

Su voz sonaba pequeña y asustada, un poco como lo hizo la primera vez que vino a vivir conmigo.
Yo estaba un poco perdida en mí misma. Sólo podía mirar entre los dos, Solan, temblando y
llorando, Gabrielle, escuchaba, pero sin comprender.
Sólo tomó unos latidos más que yo obtenga las imágenes en mi mente, de lo que Gabrielle le
debe haber parecido después de que se había golpeado y abusado de ella, la impotencia que
sentía, y seguramente siente que su vida estaba llegando a su fin. Yo podía sentir mis manos
comenzando a temblar cuando vi la cara de mi hijo junto con los demás a bordo del buque esa
noche. Yo ni siquiera lo oi, pero sentí que la reverberación del rugido dentro de mi pecho, di un
paso hacia Solan.

-Yo no le he hecho nada!- -Gritó, mientras sostenía las mano para protegerse. Debe de haber
recordado este aspecto de mi cara, la expresión que le dijo que sus días como un ser vivo se
habían terminado. Me paré en seco, viendo como el joven se torturaba a sí mismo más de lo que
yo podría.

-¿No te das cuenta?- -gritó mientras golpeaba con fuerza su mano herida contra el brazo de la
silla. Gritó de dolor. -Ese es el punto!- Lleno de lágrimas bajo la voz hasta un susurro. -Yo no hice
nada. Yo nunca les ha ayudado, pero no impidi que lo hicieran. Deje que suceda.-

Solan resbaló de la silla, sollozando. Sentí la mano de Gabrielle alejarse de la mia y la observe
mientras ella desaparecía de la habitación. Quería, necesitaba correr tras ella, para asegurarme de
que estaba bien. Después de todo la compasión y la amistad, que había mostrado a Solan, este
golpe debe ser demasiado para ella.

Miré hacia la puerta por la que acababa de salir, luego hacia abajo a la pila en el suelo que era mi
hijo. Por primera vez en mi vida, hice lo que Gabrielle hubiera hecho.

-Solan-, con voz tensa dije, me arrodillé junto a él en el suelo.

Estaba llorando como un niño de cinco años de edad, y así lo hice lo que se supone que debe hacer
en estos casos. Puse mi brazo alrededor de él y lo abrace, completamente seguro de qué decir.
¿Qué se diría a alguien que confiesa su culpa, sobre todo cuando esa persona está bien y
verdaderamente culpable? Yo estaba en guerra con mis propias emociones en conflicto en este
momento.

¿Debería reconfortar al hombre que acaba de admitir a este delito?

Me sentía incómoda, al principio, sostenía a mi hijo mientras lloraba lágrimas por más que este
incidente pasado. No sé cómo lo sabía, pero de alguna manera me sentí como si Solan fue la
liberación de una gran parte del pasado, no sólo de este hecho. Él era un hombre adulto, pero su
cuerpo se sentía tan pequeño y frágil contra el mío.

Allí estábamos, una madre que era más guerrero que todo lo demás, consolando a su hijo que ya
no era un niño. Puede parecer extraño, pero, de nuevo, no era esto lo que todos los niños
pensaban en su madre. Cuando un niño se cae y raspa las rodillas, ¿no corre a su madre? ¿No
corren hacia ella por más de comodidad, sino también para la protección? En el fondo,¿ no todos
los niños creen que sus madres eran guerreros?

Me senté allí y le acaricie el pelo, sin pensar en nada que decir que podría hacer cualquiera de
nosotros se sienta mejor. Yo no podía hacer nada más que sostenerlo su contra mí, y ofrecer
consuelo, como él mismo purgado su heridas del pasado y los recuerdos. Me quedé sorprendida,
simplemente, que se volvió hacia mí con esta confianza. Yo, la Conquistadora, que era más
guerrero que la madre, y Solan, el hijo que era más joven que hombre.

Capítulo 13:

Me atrevo a no más que conocer a mi propio nombre

La encontré en el lago, no muy lejos del castillo. Durante los días cálidos de verano, este había
sido su lugar favorito , para escribir en sus pergaminos. Fue el primer lugar en que la buscaba.

Ella nunca se dio la vuelta cuando fui detrás de ella. Ella estaba sentada frente al agua, con las
rodillas bajo la barbilla, y la falda metida a su alrededor. El viento soplaba sobre su cabello,
cubriendo su rostro con un manto que me impedía ver sus facciones. La oí sollozar, sin embargo, y
yo sabía que ella debe haber estado llorando. El dolor de esa noción partió mi corazón como una
daga.

-¿Gabrielle?- Le toque el hombro.

Ella no se apartó de mí, pero ella volvió la cabeza a un lado.

-¿Estás enojada porque me quedé a consolar a Solan?- Le pregunté.

-Es tu hijo-, respondió rotundamente.

-Y tú eres mi esposa-, repliqué.

-Todavía no.- Ella olfateó.

-Tal vez no sea por una ceremonia, pero en mi corazón que ya estamos casadas. Tú lo sabes, ¿no?-
-¿Cómo podría?- -preguntó entre lágrimas. -¿Cómo podía haber estado allí, sin hacer nada? ¿Qué
clase de ser humano puede realmente hacer eso?-

-No sé, amor, pero sí sé que le ha afectado profundamente. Si te sirve de consuelo, su alma
parece torturada por sus acciones-.

-Yo no encuentro consuelo en su dolor, pero ¿cómo puedo perdonarlo, Xena?- gimió.

-¿No acabo de oírle decir que el perdón no es tanto acerca de la absolución de otro, sino para la
paz que le ofrece dentro de ti misma?- Yo le respondí. -Gabrielle, sabes que no tienes que hacer
nada que no desees. Eres una mujer libre ahora, y nadie puede nunca más te obligarte a hacer
algo que no quieras hacer.-

-Pero, ¡él es tu hijo!- Ella respondió como si todo giraba en torno a ese pequeño punto. Tal vez,
para ella, lo hacía.

-Gabrielle-, dirijo su cara hacia mí. Le apartó el pelo de oro y le tomó la mejilla en una mano. -
Solan es mi hijo, y yo he venido para cuidar de él, pero me escuchas cuando digo esto. Si me lo
pidieras, yo le enviaría de vuelta a Kaleipus el día de hoy. Si fuera tu deseo, nunca habría contacto
entre Solan otra vez. -

Ella me miró y yo temía que había dicho las palabras equivocadas de todos modos. Sus lágrimas
empezaron de nuevo.

-¿Por qué harías eso? Es tu carne y sangre.-

-Sin embargo, tú eres mi vida-, le contesté. -Tú eres el aire que respiro, el agua que yo bebo. Eres
lo que da sentido a mi vida, y la razón por la que vivo. Tú eres mi sustento. Cuando todos los
demás me dejó en el camino, muriendo de sed, fuiste tú quien me ofreció una bebida. Si esas
razones no son lo suficientemente simple, yo haría esto porque te amo, pequeña -.

Fue entonces cuando se zambulló en mi abrazo, y sonrió.

-Oh, Xena, no quiero que pierdas tu hijo.-


Por una vez, yo había hablado con el corazón. Le dijo las palabras adecuadas, y eso me complace
mucho.

**********

-Sí, lo admito, me di cuenta de que el joven de inmediato.- Yu pan, dijo que se vierte lentamente el
té en una taza para cada uno de nosotros.

Gabrielle y yo nos sentamos con el curandero en su habitación. Habíamos quedado en ir a ver a Yu


Pan en primer lugar, creyendo que él puede saber más de esa noche. Bebimos en el brebaje
humeante, y esperamos a que el anciano se acomodara en una posición cómoda en el suelo.

-Esa noche no es una que se olvide pronto.- Él asintió con la cabeza en la dirección de Gabrielle. -
Le produjo incluso a un viejo como yo sed de venganza. Yo solía perder los estribos con
demasiada facilidad cuando era un hombre joven, y pensé que mis formas de violencia fueron
reparadas. Cuando miré a mi nuer pequeña, sentí toda la vieja ira burbujear.

Mi estudiante me despertó en medio de la noche. Me asomé a través de las cortinas y vio a un


hombre joven. En sus brazos, él llevaba una mujer pequeña, pero no podía ver su rostro en ese
momento, yo nunca habría pensado que podía ser nuestra Gabrielle. Por el momento me puse la
bata, el joven huyó. Él dejó una bolsa de talants, diciendo mi estudiante que curen a la mujer, y
que su dueño vendría por ella más tarde. El joven era tu hijo, Tong Zhi zhe -.

-Solan me atacó, y luego me trajo a ti?- -Preguntó Gabrielle con asombro. Su pregunta hizo
evidente que ella no acababa de creer a Solan cuando dijo que no se unió a los hombres en sus
excesos de la noche.

-He encontrado que es extremadamente raro que un hombre trate a una mujer así, para llevarla a
un sanador. No, nuer, no creo que el joven te hizo daño de ninguna manera. No vi algo tan negro
dentro su corazón. Nunca regresó durante toda la temporada que viviste en mi casa y él nunca le
dijo a su maestro en dónde estabas-. Yu pan respondió.

-Espera un minuto-, le interrumpí-. -¿Quieres decir que viviste con Yu Pan por un año ¿Qué pasa
con el hombre al que le pertenecías ¿Cómo -?-

Yu Pan levantó una mano y inmediato hice silencio.

-Tal vez deberíamos arrojar luz sobre el pasado. Poco tiempo después de la delicada Gabrielle se
había perdido en un juego de azar a los Piratas, que era propietaria del buque en cuestión, me
dieron mi libertad. Había ahorrado y comprado mi libertad a partir de un perdón de mi amo. Fue a
mi casa a la que Gabrielle fue llevada a esa noche. He practicado las artes de la curación, y
enseñado a mis estudiantes de la misma.

La noche en cuestión, no pensé que tendría un paciente para cuidar por la mañana. Estaba mal,
muchos dolores para que la asista, tanto física como mentalmente. Le tomó mucho tiempo a la
niña luchar para por fin encontrar su camino de regreso. Ella logró lo que ningún otro paciente
mío ha hecho nunca, y ella realmente se ha convertido en mi mejor alumna -.

Yo sabía que elogio con lágrimas en los ojos, como ojos de mi mente evocando las imágenes de mi
pequeña Gabrielle y su cuerpo roto. Alargó la mano, tomó mi mano y me sonrió con tranquilidad.
¿Cómo lo hace, cuando debería haber sido yo quien la consuele.

-Debe haber sido muy doloroso para ti, mi pequeña-. Le dije.

-No sé, Xena. Yo no recuerdo nada de aquel tiempo que viví con Yu Pan-. Gabrielle respondió.

-¿No hay nada?-

-No-, respondió ella con rapidez. -Se está perdiendo el tiempo de mi vida.-

-Pero -- Comencé.

-Tal vez el resto de la historia debe ser contada con una audiencia de sólo una.- Yu Pan intervino
con mucho tacto. -¿Puedo sugerir que se reconsidere la curación del joven Solan?- Miró entre
nosotras dos.

-No estoy segura de que Gabrielle deba enfrentar a Solan todavía.- He añadido.

-No, Xena, si Yu pan cree que esto podría ablandar el corazón de Solan para la curación, entonces
no podemos negarle esta oportunidad. Puedo hacer esto.-

Cuando ella apretó los dientes en ese tipo determinado de manera que ella poseía, estoy
totalmente segura la creyó. -Ella realmente era su mejor alumna maestro Yu pan.- Le dije.
Entonces vi como Gabrielle se sonrojó.
Tal vez no era necesario, pero yo le otorgó el título de Maestro en este viejo, porque en verdad no
había mucho más para él. Si Yu Pan tenía un ápice de influencia en la edificación de Gabrielle,
entonces él era en realidad un educador principal.

-No hay mejor momento que el presente-, dijo Yu Pan.

El anciano se levantó, esperando que lo sigamos. Yo le permitió tomar la iniciativa por una sola
razón. Él caminó a través de la puerta y salió al pasillo de piedra. Fue entonces que le pase un
brazo alrededor de la cintura de Gabrielle y le robe un beso muy agradable.

**********

Me paseaba y miraba a Yu pan. Su cabeza nunca parecía cansarse de giro de aquí para allá, viendo
mi movimiento. Por su comportamiento tranquilo el hombre podría llevar a una sacerdotisa
Hestia. Gabrielle se sentó a la cabecera de Solan durante mucho tiempo. Ellos se susurraban el uno
al otro en voz tan baja que incluso mi audición no pudo recoger, pero intercambiaron algunas
palabras.

Me preguntaba si Gabrielle compartiría conmigo lo que estaban diciendo. Sabía, sin embargo, que
no iba a pedírselo. Supongo me preguntaba si estaban discutiendo sólo su pasado mutuo, o si mi
presencia lastimosa como una figura materna en la vida de Solan también.

Gabrielle se aclaró la garganta, y cuando miré hacia arriba, ella estaba allí de pie en la puerta, los
ojos hinchados levemente de otro ataque de lágrimas.

-Yu pan, Solan se arrepiente de su comportamiento anterior, y desea saber ¿si tú consentirías en
reunirte con él otra vez?- Gabrielle le preguntó el curandero.

Todos sabíamos que era una formalidad, pero yo todavía creo que contuve la respiración un poco
antes de ver al viejo, y anda a la otra habitación.

-¿Estás bien, pequeña?- Le pregunté con tanta ternura como sea posible.

-Sí, e amor, lo estoy.-


-Y... entre tú y Solan? ¿Está resuelto entre los dos?- Seguí preguntando.

-Xena, era un niño en el cuerpo de un hombre. Él hizo lo que hizo porque tenía miedo.- Gabrielle
respondió con su tono generalmente compasiva.

-El miedo no es excusa!- Me susurre en respuesta. Ahora era yo quien estaba enojada. Yo temía
que tal vez Gabrielle estaba haciendo esto porque sabía lo que significaba para mí. Yo debería
haberlo sabido mejor.

-Mi amor-, le apretó las dos manos. -¿Quién soy yo para descontar el miedo de alguien? Yo que
viví la mayor parte de mi vida en terror abyecto, haciendo lo que otros me obligaron a hacerlo a
causa de ello. No voy a hacer caso omiso del temor de Solan.-

Nos trasladamos al otro lado de la habitación, fuera de la vista, pero al alcance del oído de Solan y
Yu pan. Nos sentamos en el sofá bajo , así que podría tener Gabrielle cerca de mí. Sin embargo, he
escuchado los sonidos que emanan de la otra habitación.

**********

-Nos encontramos de nuevo, mi joven amigo.- Yu pan saludo a Solan como si nada fuera de lo
común había sucedido en lo que estaba resultando ser un día muy largo.

-Voy a explicar el trabajo de mi vida para ti, mi amigo. ¿Le importaría escuchar a un hombre viejo?-

-Por favor, me gustaría mucho escuchar-. Solan respondió.

Yo estaba cada vez más para dormir, después de haberme recostado en el sofá, Gabrielle se
acurrucó junto a mí. Cerré los ojos y escuche. Solan sonaba como alguien más en ese momento, y
tal vez lo era. ¿Acaso no he cambiado? Soy yo la Conquistadora misma que gobernó esta tierra
hace cinco o diez temporadas? Hades, ¿soy la misma mujer que se arrastró de rodillas para
convencer a esta mujer, que ahora tengo en mis brazos, que ella no necesita robar comida de mi
mesa? Abrí los ojos y encontré los ojos verdes clavando la vista en mí.

-Sentí que pensabas en mí-, comentó Gabrielle con aire soñador.


Me reí y la apreté más cerca. -De hecho es así. Todos pensamientos felices, pequeña... siempre
pensamientos felices de ti.-

Una vez más, cerré los ojos y me relaje. Somos mujeres tan diferentes ahora, creciendo diferente
en un tiempo tan corto. ¿Por qué debería sorprenderme que esta magia que ocurrió a lo largo de
mi vida, no debe tocar a todas las personas que viven dentro de estas paredes. Me relajé aún más
al oír a Yu Pan explicar la filosofía de su arte.

-Un cuerpo bien y saludable es una máquina perfectamente equilibrada. La idea de colgar pares de
opuestos equilibrados uno contra el otro, como el día y la noche, el sol y la luna, la luz y la
oscuridad, se expresa por el yin y el yang. Qi, que se pronuncia, ch'i se traduce a menudo como
fuerza vital, energía vital, o fuerza vital. Qi es la energía y la materia. Qi fluye dentro, alrededor ya
través del cuerpo en los canales o meridianos.

Puedo utilizar mis conocimientos y mi capacidad de mi propio Qi, junto con el Qi de la naturaleza,
para ver lo que está fuera de equilibrio dentro de tu propia fuerza vital. A través de la vista, el
oído, el tacto, las incesantes preguntas que hago, y mis historias, trato la causa de tu enfermedad
directamente. Trato la causa y, al mismo tiempo, apoyo y fomento la propia capacidad del cuerpo
para curar la enfermedad. En este caso, a reparar las zonas rotas y moretones que existen dentro
de ti. En mi idioma, esto se llama Fu Zheng -.

Un crujido de tela en movimiento llegó a mis oídos. Estaba llegando a ser tan hipnotizado como
Solan debe ser por el tono de la curandera.

-Ya sea que tú te dieras cuenta o no, Gabrielle ya te enseñó técnicas de respiración y de
meditación llamada Qigong. Esto funciona mediante la manipulación o que afecte el flujo de Qi a
través del ejercicio, la respiración y la meditación. Ejercicios de Qigong producen efectos curativos
muy fuertes. Puedes observar que incluso la Conquistadora tiene una práctica diaria, de la
utilización de Qigong. La he visto en el balcón. Este uso diario de Qigong mantiene una buena
salud y prevenir las enfermedades antes de que comience.

Lo que ya has experimentado son las técnicas de masaje en las manos. Se trata de Tui-Na, y se
traduce como empujar y tirar. Se refiere a un sistema de masaje, la manipulación del cuerpo, y la
estimulación de los puntos de acupuntura con la mano. -

-Oye, mi joven amigo yo te voy a contar una historia de cómo yo trabajo.- Yu pan dijo finalmente.

-Wang Zhaojun nació Wang Qiang en Zigui, provincia de Hubei. Ella era una dama de la corte de la
dinastía Han se casó con un príncipe de los xiongnu, o como tú dice, los hunos.
En su adolescencia, entró en el palacio como una de las numerosas candidatas de la cual el
emperador Yuan Di eligió a sus concubinas, dice que se cuentan por miles. Una vez más, no sé que
esto sea un hecho, no las vi a todas, pero sospecho que un poco de exageración puede haber
ocurrido. -Yo podía oír la sonrisa en el tono de Yu pan.

-Wang Zhaojun era una joven audaz y decidida, que entró en el patio de buen grado a salvar a su
padre, un erudito-oficial, de la persecución. Ella era hermosa, inteligente, y leía bien. Tan confiada
estaba de su propia belleza, o era tal vez honesta, que se negó a sobornar al pintor de la corte. El
artista, Yanshou Mao, aceptaba sobornos cuando hacia los retratos de las candidatas, de los que
el emperador solía elegir a sus concubinas. Como resultado de ello, pintó un panorama poco
halagüeño y el emperador no la eligió. No le gustaba la idea de perder su vida en la corte, y
expresó la esperanza de que algunos días iba a pasar algo que la libere de su existencia funesta.

Algún tiempo después, Xiongnus, un pueblo nómada del norte, que se llama los hunos, desea
establecer relaciones de amistad con la dinastía Han. Su Chanyu, o Khan, llegó a la capital de
Chang'an Han y pidió una princesa Han como novia.

Esta era una manera de consolidar las relaciones entre las dos tierras. En su lugar, el emperador
Han Yuan Di pensó en enviar a una de sus candidatas a Concubina Imperial, y darle de distancia al
igual que su propia hija. Pidió a voluntarias. Por supuesto, la idea de dejar su patria, y la vida
cómoda en la corte por los pastizales del norte lejano y desconocido era detestable para la
mayoría de las mujeres jóvenes, pero no para Wang Zhaojun. Ella lo vio como una oportunidad
para salir de la vida vacía de palacio y la posiblemente, jugar un papel mucho más importante del
que nunca haría en Chang'an. Ella lo solicitó y fue aceptada.

Ella salió de su casa en China y murió muchos años después, en un país mucho más al norte. Es un
hecho desafortunado en la vida de las mujeres han sido siempre casadas en los intereses de la
diplomacia. Wang Zhaojun, no fue la excepción a esa regla, sin embargo. Ella eligió el camino de
su vida, no dejó que eligieran por ella.

Ya ves, mi joven amigo, que elegir tu propio camino es de suma importancia. Elije tú mismo,
Solan... no dejes que el destino elija por ti. -

**********

Me paré en el balcón y respire el aire de la mañana. Fresca y crujiente, todavía tenía el penetrante
aroma de los árboles de olivo recién cosechados que rodean el castillo. A su vez los
acontecimientos de ayer minaron gran parte de mi energía, y me vine afuera para estirarme. En
algún momento ayer por la tarde durante la curación de Yu Pan y las historias, Gabrielle y yo nos
quedamos dormidas.
Cuando la luna estaba baja en el cielo temprano por la mañana, Yu Pan nos despertó, y me lleve a
Gabrielle hasta nuestras propias habitaciones.

Me quedé mirando a través del patio hacia el campo de entrenamiento. Vi al hombre a quien
tanto debía. Yu Pan confía en que Solan estaría bien por la mañana y me confortó a muchos
niveles. Por encima de todo, me alegré, porque significaba que Solan había logrado liberarse de
todo el enojo y la culpa que había estado viviendo durante tantas temporadas.

Yo me quedé mirando al anciano en el amanecer de luz escasa siempre justo antes de que saliera
el sol. Vestido con un traje negro largo y suelto y pantalones entallados, comenzó a hacer su
propia diaria de Qigong. Tuve que dar un paso atrás en estado de shock cuando vi al sanador ir de
anciano, a un desenfoque de movimiento complejo. Todas mis sospechas fueron contestadas,
mientras veía su rutina. Yo estaba fascinada por completo, no sólo por su capacidad, sino por lo
que ahora sospechaba que era. Puede que haya estado en lo correcto al pensar que Yu Pan era
más que simplemente un hombre viejo. Viejo, sin duda, pero sus habilidades eran lo que lo
mantenía joven.

Como si hubiera leído mis pensamientos, se detuvo a mediados de movimiento, y se volvió hacia
mí. Levantó la vista hacia el balcón donde yo estaba y se inclinó profundamente en la cintura.
Sonreí al ver el secreto aparente que ahora compartíamos. Me incliné a mi vez al curandero, y
regresé a mi dormitorio a vestirme. Elegí vestimenta holgada, a diferencia de mis pantalones de
cuero de costumbre.

Gabrielle ya estaba despierta cuando entré en la habitación, diciendo que quería comprobar cómo
estaba Solan. . Estoy impaciente por probar que estoy en lo correcto, la besé en la frente y me
dirigí a mi encuentro en el campo de formación posterior, que puede haber algo de interés allí.

No debería haberme sorprendido cuando me encontré a Yu pan, esperándome.

Estaba sentado a lo largo del muro bajo de piedra que rodeaba el campo de entrenamiento.
Todavía estaba a tiempo de que fueron dos de las pocas personas en la zona, aunque en breve al
cuartel se vaciaría y los soldados y cadetes por igual comenzaría su régimen de entrenamiento.

-Buenos días, Conquistadora-. Yu Pan me saludó cuando yo me acerque por detrás.

-Para ti también, Maestro Yu Pan-.

Para nosotros dos, el uso de nuestros títulos oficiales era más de una familiaridad que el
protocolo. Algo así como Gabrielle burlando de mí llamándome, Conquistadora. Me senté a su
lado y ambos, simplemente disfrutamos de los sonidos de la madrugada. Tomo una bocanada de
su pipa de vez en cuando, finalmente, vacio el recipiente de marfil de su tabaco punteando en el
extremo de la tubería en la pared.

He visto un par de soldados femeninos, ya que comenzó sus propias rutinas de entrenamiento por
la mañana. Participó en algunos fáciles cuerpo a cuerpo con el enemigo, que no fueron
conscientes de mi atenta mirada. Yu pan, sin embargo, parecía tener la capacidad de Gabrielle de
saber con precisión lo que estaba pensando. Me volví hacia él y sonrió a sabiendas, mirando hacia
atrás de él a las soldados de sexo femenino.

-Algunos días me gustaría que Gabrielle supiera más sobre el cuidado de sí misma de esa manera.-
Yo le respondí a su pregunta no verbalizada.

-Estoy muy seguro de que cuando llegue el momento, Gabrielle va a poseer todas las habilidades
que necesita. Ella ha sobrevivido en su vida hasta el momento sin tales habilidades-, respondió.

-¿A qué costo? No estoy contenta con verla simplemente sobrevivir. No debe que tener que
convertirse en una víctima, nunca más.-

-Ten cuidado con lo que deseas, Conquistadora-. Yu Pan me advirtió. -¿Queréis que os cuente una
historia?

-Por supuesto-, respondí.

-Sun Wu, conocida en la historia como Sun Zi, Sun filósofo, era un gran estratega militar que sin
duda tú has oído. Un nativo del Estado de Qi, fue convocado una vez por el rey He Lu del Estado de
Wu en la parte inferior del valle de Changjiang.

He leído sus trece artículos sobre estrategia y táctica militar, dijo el rey, y yo quiero que te mando
mi ejército, por lo menos a título de prueba.

Sun Wu aceptó de buen grado.

Sun Wu había afirmado que la disciplina es la clave para la efectividad de cualquier ejército. El Rey
quería poner a prueba sus habilidades y le preguntó, por sus métodos de entrenamiento para
trabajar con las mujeres?
Con el acuerdo de Sun Wu, el rey reunió 180 de sus concubinas para ser entrenadas. Sun Wu las
dividió en dos compañías y nombró a dos comandantes de la compañía.

A las mujeres se les preguntó si conocían la mano derecha de su izquierda, y de regreso desde el
frente. A continuación, Sun Wu les dijo cómo llevar a cabo las órdenes militares.

Cuando el tambor marca un giro a la izquierda, debe girar a la izquierda. Cuando se señala, dar un
giro completo. Así que el general levantó su hacha de batalla, el tambor marcó un giro a la
derecha, y las mujeres estaban allí y se echaron a reír.

Tal vez las reglas no son claras y que no están familiarizados con los pedidos. Esa es mi culpa, dijo
Sun Wu. Sun Wu pacientemente reiteró las reglas y el tambor sonó de nuevo. Una vez más, las
mujeres se rieron y no hicieron ningún movimiento. La primera vez fue mi culpa, dijo el general.
Pero ahora se han repetido las instrucciones y tú todavía no las sigues, por lo que la culpa es tuya.

Ordenó la ejecución de las dos comandantes de la compañía.

El rey se quedó atónito. No puedo vivir sin estas dos mujeres! Espero que les sobra, dijo.

Sun Wu contestó, contigome ha nombrado su comandante general, y debe ejercer la autoridad de


un general.

Las ejecuciones se llevaron a cabo, y las mujeres el próximo rango nombrado comandante. Las
órdenes fueron dadas de nuevo, y esta vez las mujeres aterrorizadas seguido las instrucciones
exactamente.

Sun Wu se volvió hacia el rey, las tropas de las mujeres están ahora a tu servicio.

El infeliz rey dijo: Por favor regrese a su hogar. No quiero verte nunca más.

El general le preguntó seriamente si la admiración del monarca sobre la estrategia militar fue
buena sólo se palabra, o estaba dispuesto a ponerla en práctica? El rey de Lu tomó la punta y
confirmó la autoridad de Sun Wu. Las tropas de la mujer, que empezó como una broma, luego se
convirtieron en una fuerza de combate efectiva.
Con Sun Wu a la cabeza, las tropas de Wu derrotaron al poderoso Estado de Chu, en el oeste y
ocupó su capital, a partir de entonces amenaza los estados de Qi y Jin hacia el noroeste, llegando a
ser una potencia dominante en la zona. -Yu pan, finalmente terminó su historia y él me miró,
cuando agregó.

-Como dicho, Conquistadora, al igual que el Rey de mi historia, tal vez tú deberías tener cuidado
con lo que deseas. Gabrielle ya es un oponente formidable. Ella posee habilidades, lo que podría
hacer que algunos gobernantes cuidado.-

-¿Estás diciendo que debería tener razones para temer a Gabrielle?- Me reí entre dientes. -Que
ella podría tomar el mando del Imperio?- Yo lo tomó a risa, pero luego pensé que con más
insistencia acerca de la noción.

-No sería la primera vez que tal cosa ha ocurrido.-

Me reí en voz alta esta vez y vi como el sanador sonrió conmigo. -Gabrielle ya sabe que el imperio
es suyo con sólo pedirlo.-

-Ha cambiado mucho, Conquistadora. Parece como si contigo tiene su vida y en la mano y no
necesitan la intervención de un hombre viejo.-

-De alguna manera, por alguna razón creo que hay más para ti que la sabiduría y la edad. Siento
que hay mucho que tu historia aún no contada y considero tu consejo lejos de interferir-.

-No tengo secretos, Conquistadora-.

-Dudo eso.-

-Es la verdad-, reiteró Yu pan. -Es un hombre considerado con secretos, simplemente porque no
proclama su linaje de la cima de la montaña? ¿Debe ser considerada como misterioso, porque no
ofrece respuestas fáciles? Tal vez es el inquisidor que debe preguntarse a sí mismo, ¿estoy
haciendo la pregunta correcta? –

El anciano sonrió y saltó de la pared. Aterrizó sobre sus pies tan a la ligera sospecha de que mis
opiniones de él eran totalmente correctas. Tomé el corazón que sus palabras anteriores habían
sido derribadas como una especie de pista, si no un reto para mí.
Me levanté para estar junto al hombre mucho más pequeño. -¿Me harías el honor de practicar en
el campo de combate conmigo maestro Yu pan?- Le pregunté.

-Tal vez yo no soy el que buscas,- respondió él. -¿Va a ser decepcionada por el resultado?-

-No lo creo-, le respondí

A continuación, ¿vamos a poner nuestros cuerpos físicos a la prueba? -Yu Pan me interrogó.

Como siempre caminaba delante de mí, sin volver a ver si me había decidido a unirse a él. En ese
momento, había un número de aprendices en el campo, y yo nos encontramos a mitad de camino
con Atrio.

-Conquistadora-. Atrio me saludó con el visto bueno familiar de su cabeza.

-Atrio. ¿Cómo va el día hasta el momento?-

-Muy bien, Conquistadora. Uhm, ¿puedo preguntar...?- -tartamudeó.

-El maestro Yu Pan y yo vamos a estirar nuestros músculos un poco.- Sonreí.

-¿Tú... y él?- -preguntó con desconcierto. -Eso no parece muy justo, Conquistadora-. Atrio se rió
entre dientes.

-Nunca dejes que tus ojos desmienten la verdad que se ve aquí. -Le respondí a el capitán
señalando a mi corazón.

Oí la voz de Gabrielle mientras me estiraba y lanzaba un par de patadas circulares en el aire. Hice
una mueca, dándome cuenta de Gabrielle no entendería nada de esto. En realidad, yo me
considero afortunada si no me crees completamente loca.

Puse una agradable sonrisa en mi cara y me acercó a donde estaba ella.


-Es una hermosa mañana, ¿no?- Le pregunté después de que me besó en la mejilla.

-Xena, ¿qué clase de locura se ha metido a todos ustedes esta mañana? Me acabo de encontrar
con Atrio, y él dijo que tú y Yu pan se va a luchar unos contra otros.- Gabrielle me preguntó.

Levanté una ceja perturbado a mi capitán. -Gabrielle, no es así en absoluto. Tu amigo sabe cómo
cuidar de sí mismo y es precisamente amigable.-

-No estoy del todo segura de que veo la amabilidad en ello. ¿Te das cuenta que pesan casi el doble
de lo que él, ¿no?-

-Un poco-, le hizo callar con mis palabras. -No pasará nada. Confía en mí, ¿eh?-

-Eres tan difícil a veces, Xena.- Se quedó allí sacudiendo la cabeza, pero con una pequeña sonrisa
fija en su rostro. -Está bien, vete a jugar a tus juegos, pero nadie saldrá lastimado-, advirtió ella.

-Te lo prometo.- La besé para el reaseguro. Entré de nuevo en el círculo de lucha, y me di cuenta
que me sentía sospechosamente como un escolar que había sido salir a jugar por más tiempo.

El curandero se trasladó a la zona de combate de gran tamaño. La zona estaba acordonada


octogonal, y nos inclinamos primero el uno al otro y luego a la salida del sol en el cielo oriental. Si
tuviera cualquier duda en mi mente en cuanto a la verdadera identidad de Yu Pan, estas fueron
borrados en los primeros veinte latidos del corazón de nuestro simulacro de batalla.

Ya no era él Yu Pan, sanador ancianos, pero de repente sus años se desvanecieron. Se movía,
parando, esquivando, esquivando, torciendo cada golpe que trate de colocar. Mis años parecía
ponerse al día a mí mucho más rápidamente. Estaba respirando más fuerte y finalmente, me
encontré a la defensiva. Pasé para evitar una barrida la pierna, pero después de algún tiempo de
nuestro combate de ida y vuelta como ésta, mis piernas se habían perdido un poco de su
primavera. Vi una oportunidad, un agujero tan grande como el Tártaro apareció en sus defensas.

Aproveche la oportunidad de inmediato y llegó con una pierna para disparar a levantarse. Yo era
buena, bastante buena. Muy pocos guerreros viven a mi edad, pero he visto el error a mi juicio,
sólo un pelo demasiado tarde. Dioses, qué tonta!

Me llevaron a la masacre como un cadete Virgen, y no el combatiente experimentado que era.


Con una pierna comprometido a dar una patada a la pierna de Yu pan, una rama que parecía
desaparecer ante mis ojos, vi como él escondido, rodó y se metió a sí mismo en posición vertical,
casi detrás de mí, y me dio una patadas en mis piernas de debajo de mí.

Mi espalda se golpeó el suelo con un ruido sordo y una salva de aplausos entre la multitud corrió
por la victoria de la curandero. Me apoyé en un codo, mire a los alumnos y fui recompensada con
un silencio instantáneo. Algunos de los soldados de pronto recordaron compromisos urgentes en
otras partes dentro del palacio. Yo no podía mantener la cara seria y sonreí poderosamente a Yu
pan, ya que él y Atrio me ayudaron a ponerme de pie. El curandero había vuelto a ser el hombre
frágil, de edad avanzada que parecía ser y me quedé sorprendida por el disfraz, la forma en que,
literalmente, podría convencer a los que le rodean de que una fuerte brisa puede noquear a sus
pies.

Le hice una profunda reverencia a Yu Pan, que le devolvió el respeto y le cogió la mano una vez
más en la admiración.

-¿Te sientes bien, Conquistadora?- Atrio preguntó, dando un paso adelante una vez más.

-Dime, Atrio, cual es el único animal en la selva que no tiene miedo al león? Eso le pega en su
propio juego, como una cuestión de hecho.-

-El tigre, por supuesto.- El capitán respondió.

-No entiendo, Xena.- Gabrielle comentó. Ella había tenido la extraña expresión de su rostro
mientras observaba Yu Pan después de nuestro pequeño juego. -Se supone que el León en este
escenario?-

-De hecho, mi amor. Pero me gustaría presentarles a el Tigre, un hombre cuya habilidad muy
superior a la mía en el campo de batalla, sin embargo.-

Yu Pan me sonrió con sus ojos entonces. Creo que era casi feliz de que lo había descubierto.

-Gabrielle, Atrio ... permítame que le presente el Tigre de Shao-Lin.-

Sabía que Gabrielle y Atrio por igual sabían del tristemente célebre monje guerrero de Chin.
Gabrielle sin duda, ha estudiado las enseñanzas del hombre durante su tiempo al ser educada por
la Orden de la Rosa. Atrio, bueno, digamos que los guerreros siempre tienen la costumbre de
conocer otros grandes guerreros.
-El Tigre de Shao-Lin?- Atrio murmuró con asombro. -Es verdaderamente un honor-, dijo en voz
baja, mientras que Gabrielle se quedó sola.

Yo llevaba una sonrisa de suficiencia en darme cuenta de que la personalidad alternativa del
curador era la de uno de los más grandes hombres que caminan a través de Chin, o de cualquier
otro país para esa materia. No sólo era un guerrero, pero también un hombre de superior
sabiduría y el aprendizaje. Yo sabía en mi corazón que un hombre que se mantiene así, tuvo que
ser entrenado como un guerrero. Lo que no sabía era que este hombre había preparado el
manual de capacitación para los grandes guerreros, los que dominan la mente como el cuerpo.
Incluso ahora, en Chin, los templos Shao-Lin entrenan los jóvenes varones como monjes
guerreros, todos ellos con las ideologías y conceptos que les proporcionaban Yu pan.

-No entiendo, ¿Tú no eres un sanador?- Gabrielle lo miró confundida.

-No, amor, es sin duda un sanador, uno de los mayores que jamás conoceremos, pero es mucho
más-. Yo le respondí.

Yu Pan se acercó y extendió la mano para sostener la mano de Gabrielle en la suya. -Mi, Nuer, yo
sigo siendo el mismo hombre de quien te hiciste amiga hace muchas temporadas. Yo fui muchas
cosas en mi pasado, pero ahora soy yo, y siempre seré el curador, Yu Pan-.

Gabrielle sonrió por fin, y yo sabía que iba a estar bien, simplemente de ver esa sonrisa. No me
había dado cuenta de que estaba conteniendo la respiración, esperando a Gabrielle aceptara o
negar este aspecto recién descubierto a la vida de su amigo.

Casi un marca de vela más tarde, Yu pan ocupó un espacio en nuestra mesa del desayuno. Yo
misma, Gabrielle, Atrio y su esposa, Anya, y Delia, finalmente se invitó a todos a escuchar la
historia de Yu pan.

-Es un cuento muy corto-, comenzó el sanador. -A la edad de seis años mi padre me llevó a un
templo, a muchos días de viaje de nuestro pueblo. El templo era un lugar de prestigio para los
hombres sin educación, como mi padre. Él entendía que sin algo especial, estaría destinado a
llevar la misma tipo de vida de él. Era un campesino pobre, sin embargo, sabía que una vida mejor
sí existia y quería esto para mí. Él me dijo que sólo sería a través de las dificultades y el trabajo
duro, pero que si perseveraba, mi la vida sería mejor que la suya y la de su padre antes que él.

Mi padre me dejó en el templo de los sacerdotes de Shao-Lin, en lo alto de las montañas. Había
muchos chicos, muchos otros, algunos de mi edad, algunos que eran mucho más grandes.
Nuestros días estaban llenos de la enseñanza y de trabajo. Hubo tiempo para poco más. Se nos
enseñó muchos conceptos, pero el principal de ellos fue la filosofía de que podríamos alcanzar la
paz dentro de las disciplinas de la guerra. Parecía tener una habilidad natural para el Sanshou que
se nos enseñaban. Era el arte del movimiento de Shao-Lin, patadas, puñetazos y lanzar golpes. La
cosa incorporada llamada Kung fu, boxeo, lucha libre y los movimientos de ese tipo, pero siempre
con la idea de la autodefensa en mente.

Llegué a amar el Templo, mi trabajo, y la vida que llevaba. Por alguna razón, los cielos me
sonrieron y me bendijeron como a un hijo. Me pareció fácil de practicar los muchos principios
Shao-Lin , me llegaron con facilidad, que floreció por encima y más allá de cualquier cosa, los
sacerdotes se habían conocido, llegó un momento en que me dijeron que ya no podían
enseñarme, que había crecido mucho más allá de sus capacidades.

A los jóvenes sólo se les permitía estudiar en el templo de Shao-Lin hasta que llegaron a la edad de
dieciocho años. En ese momento tenían que elegir la vida que llevarían. Podían tomar sus votos
perpetuos y vivir sus vidas dentro de los muros del Templo, o que se apartaba del Templo, para
difundir las ideas de paz entre los hombres.

Había encontrado la vida en el Templo de mi agrado, tomé mis votos y me convertí en un monje
guerrero. Pronto empecé a enseñar a los estudiantes. Fui bendecido con esa habilidad, no había
ningún hombre vivo que pudiera mejorar de mí en Sanshou. Por lo tanto, cuando cumplí los
veinticuatro me dieron permiso para abrir mi propia escuela, dedicada exclusivamente a Sanshou,
a la sombra del templo de Shao Lin.

He vivido mi vida, enseñando a otros, he llegado a amar y que he aprendido a usar la lucha, así
como la curación. Usar tu mente para controlar su cuerpo. -

Miré alrededor de la mesa y todos los rostros estaban hipnotizados por completo por el breve,
pero elocuente relato de Yu pan. El viejo simplemente un hecho consolidado mi mente. Pocas
personas en esta tierra alguna vez lo pudieron hacer.

Capítulo 14:

que había sometido a las Amazonas por la Fuerza

-Pica-, me quejé.

-Oh, no puede ser tan malo, quédate quieta.- Delia comentó sobre mi observación.

-¡Me pica te digo, y es demasiado fuerte!-


Tiré del cuello hasta que un botón de plata se desprendió. Las criadas se disputaban el objeto
suelto, y me empecé a pasear por la habitación. Dos doncellas estaban ayudando a mi costurera,
Anya. Y Delia, Athena sabe por qué estaba allí, pero a medida que la situación requería de su tipo
de diplomacia, vi la sabiduría en ello.

-Lo siento, Señora Conquistadora-. Anya se disculpó, a la que le sacaba cerca de la mitad una
cabeza de altura. -Tal vez no tuve en cuenta el hecho de que el cuello... uhm... es...-

-¿Sí?- Yo arqueó una ceja en dirección de la joven. Es curioso cómo una de esas miradas puede
hacer a un soldado en mi ejército encogerse de miedo, pero parece poco para las mujeres que
empleo.

-Bueno, más bien el cuello de una guerrera orgullosa.- Anya terminó con nerviosismo.

-Lo que ella realmente quiere decir es que es dura y terca.- Delia resopló.

-¡Hades! ¿Cuándo será esto de una vez?- Me quejé. Sí, no fue una gran sorpresa para mí como lo
será con los que me rodean. Realmente me queje.

-Xena, tenemos que hablar-. Delia dijo en un tono de mando.

Miré alrededor de la habitación con mujeres jóvenes con la cabeza inclinada al suelo, tienen
miedo de mirarme a los ojos. Delia entró en la otra habitación sin ni siquiera comprobar si la
estaba siguiendo. ¡Dioses! ¿Cuando perdí ese control sobre mi propia casa? Una mujer me está
dando las órdenes. . . a mí!

Me pidieron que fuera a la prueba para el uniforme de la boda. Era un equipo impresionante de la
seda y cuero. Anya realmente hizo un trabajo maravilloso, y la chaqueta corta era perfecta. No sé
lo que me pasa los últimos días. Todo iba muy bien. Solan y Gabrielle estaban hablando un poco
más fácil, mi hijo empezaba a ejercitar en el campo de práctica y mi boda estaba a días escasos de
distancia.

En este momento, yo estaba viendo como mi amiga me retiró a la habitación de al lado,


dejándome sentir como una niña regañada, a diferencia de la regente del imperio griego. No había
nada que hacer, pero al tomar mi medicamento y seguir a Delia.
-Xena, siéntese.- Ella ordenó el momento en que cerró la puerta detrás de mí.

-Prefiero estar de pie, gracias.-

-¡Siéntate!- -ladró.

Inmediatamente sentí doblar las rodillas. Es realmente asombroso cómo una mujer puede sonar
tanto como una madre. Que se dejó caer en un taburete y frunció el ceño.

-Xena, ¿qué pasa?- Delia me preguntó con suavidad mientras se sentaba delante de mí. -Y-, que
levantó la mano, -si tú no me dices me voy caminando derecha por esa puerta.-

Tomé su consejo en serio, pero no podía dejar de sonreír un poco a sus formas maternales. -No sé-
, le dije con sinceridad. -Sé que estoy siendo una imbécil, pero me parece que no puedo
detenerme.-

-¿Gabrielle y tú han peleado?- -preguntó ella.

-No-, respondí rápidamente. -Las cosas no podrían ser mejores entre nosotras. El Imperio está
prosperando. Personalmente, las cosas no podían ser más maravillosas. Me refiero a los pocos
días que estoy a punto de casarse con una chica maravillosa, la vida debe ser grande, ¿verdad?- Le
hice la pregunta más bien retórico.

-Y no estás preocupada acerca de eso en absoluto?-

-¿Sobre el Imperio, no, no me parece --

-Xena, quiero decir acerca de sus inminentes nupcias.- Delia sonrió.

-¡Ohhh!- Podría ser tan densa a veces. -Preocupada... yo no, por supuesto, ¿no?-.

La sonrisa de Delia creció y estaba claro que ella me había atrapado. -Xena-, arrastrando las
palabras.

-No preocupada. Aterrorizado es más la palabra.- De repente, mis hombros cayeron y apoyé mi
cabeza en mis manos. -Es una cosa tan pequeña. ¿Cómo poseen la capacidad de asustarme tanto?-
-Xena-, se rió entre dientes Delia. -Es perfectamente normal, una unión matrimonial es una cosa
difícil si te dejas pensar en ello demasiado tiempo. La importancia de esto es espantosa, pero hay
que mirar a los beneficios frente a los miedos. Has estado sola demasiado tiempo, mi amiga. -

-Me estoy volviendo dolorosamente conscientes de ello. Amo a Gabrielle, realmente lo hago. No
puedo entender por qué de repente siento que le doy vueltas a todo este asunto.- Me confesó.

-Ojalá estuvieras aquí Galien. Creo que él podría saber exactamente qué decirte.- Delia dijo de su
difunto marido.

-Lo echo de menos. Le habría encantado Gabrielle-, le dije.

-Yo le echo de menos, todos los días tienes razón;. Le habría encantado a tu Gabrielle Él estaría
muy orgulloso de ti, Xena Él te amó como a una hija...-

-Sé que le dolía algunos días, ver en lo que me había convertido-, le contesté. Realmente echaba
de menos a ese hombre. Era lo más parecido que había tenido a un padre. Tenía la esperanza de
que podía oír nuestros pensamientos y saber cómo cambiar a una mujer que era ahora.

-Así que, ¿qué me diría Galien sobre mis miedos?- Le pregunté con una sonrisa divertida.

-Hmmm, vamos a ver. Bueno, con la excepción de las vulgaridades le parecen gusta a los
guerreros -, me guiñó un ojo y me reí. -Creo que te diría que recordaras tu primera batalla. No
Anfípolis, la refriega, primera vez, una vez que tenía su propio ejército. ¿Te acuerdas?-

Yo sonreí. Me había olvidado de los rostros y los nombres de mucha gente y los lugares más de las
estaciones, pero puedo recitar cada batalla en la que yo había participado. Recuerdo cuando, con
quién y todos los datos en el medio.

-Yo tenía un ejército de cincuenta, grande para este lugar. Yo tenía diecisiete años.- Si cerraba los
ojos, podía oler el jazmín de la parte continental y la sal que sopla desde el océano. Casi podía
recordar la forma en que el sol se sentía en la espalda y la brisa del mar en mi cara, como
encantado de la colina sobre la que la guarnición de soldados romanos.

-¿Y cómo te sentiste?- Delia le preguntó a sabiendas.


-¿Quieres decir que antes o después de comenzado el combate,- le pregunté. De repente, yo sabía
dónde se dirigía.

-Antes-. Ella se rió de mis intentos de bloqueo.

-Como si iba a devolver mi desayuno. Yo estaba nerviosa y gritando a todo el mundo.-

-¿Y qué te dijo Galien?-

Le sonreí a ella, recordando a su marido con una actitud sensata sobre todo en la vida.

-El me dijo que lo entiendan y me relajarse. Tu siempre tienes miedo de eso. Es un miedo a lo
desconocido y es natural. Pones un pie delante del otro, y muy pronto te encuentras en el grueso
de la ella. Para entonces, se te olvida todo acerca de tus nervios. -

Cuando miré de nuevo, Delia tenía lágrimas en los ojos, y sé que ella estaba pensando en esas
palabras sonaban mucho, como lo diría Galien.

-Lo siento-, dije, avergonzada.

Delia llevó una de mis manos y me dio un rápido apretón. -Creo que le debes las mismas palabras
a las mujeres en la otra habitación.-

Asentí con la cabeza, al mismo tiempo, llena de temor ante esta perspectiva. Me levanté y Delia
me siguió hasta la habitación de al lado donde todas las mujeres rápidamente se pusieron de pie.

-Yo ... uhm ... creo que mi temperamento tiene lo mejor de mí, ya sabes, antes yo -.. Pido
disculpas- No era más que disculpas, pero fue poco a poco que conseguí la habilidad de decir que
lo siento. Fue un proceso lento, pero que iba a venirme bien.

-Tengo una idea, Señora Conquistadora-, dijo Anya. -Tal vez si yo hiciera el cuello de seda,
entonces no le apretaría tanto.-

Uno no podía dejar de sonreír a las mujeres en este palacio. Tienden a ser de buen corazón,
agradables. Me pregunté si Gabrielle las fue contagiando a ellas, o si siempre habían sido así,
delante de mis ojos que no veian.
-Sí, Anya, creo que va a estar muy bien. Gracias.-

-Mensaje para el Conquistadora, el mensaje para la Conquistadora!-

Reconocí la voz antes de que el joven irrumpió en la habitación. Petra trabajaba como mensajero
del palacio y a su grito de -mensaje para la Conquistadora- la gente siempre se colocaba fuera del
camino del rápido muchacho. Él se deslizó hasta detenerse delante de mí y le tendió un trozo de
pergamino enrollado.

-Toma una respiración profunda, muchacho.- Sonreí.

-Son las Amazonas, Señora Conquistadora-, dijo sin aliento.

Recorrí la nota de Atrio, que ya había enviado la información a Gabrielle. De hecho, fue una
delegación de Amazonas. A todas las naciones vecinas se enviaron invitaciones a la boda real,
pero pocos podían enviar más de emisarios, debido a las grandes distancias. De acuerdo con Atrio,
las Amazonia eran por lo menos un centenar y encabezadas por su reina.

-Amazonas real.- Petra silbó entre dientes.

Sonreí ante el entusiasmo del muchacho. Se me hizo difícil sentir alegría. La Nación del Amazonas
y el Imperio se tambaleaban en una rama muy delgada.

Nuestra alianza, ya que tanto le gustaba llamarlo así, era precaria. La Reina Melosa era un par de
temporadas más grande que yo, pero Atrio había escrito rápidamente para decirme que estaba al
frente de la delegación ella misma.

Ciertamente no había amor entre nosotras dos, pero me pareció extraño que las amazonas que
recorrieran todo el camino a Corinto para desearme que me vaya bien. Me pareció muy extraño.

-Bueno, señoras, tanta diversión que hemos tenido-, dirigí una sonrisa encantadora hacia todas
ellas. Las doncellas se ruborizaron. Era divertido ver cómo esa sonrisa libertina tenía la capacidad
de tener a tantos de mis malos modales perdonados. -Tengo que ir a atender a nuestros
huéspedes. Petra, encuentra a Atrio y dile que me voy a cambiar de ropa y Gabrielle y yo
estaremos en las escaleras principales del palacio directamente. Dile que vienen nuestras amigas
Amazonas a conocernos -.

-Sí, Señora Conquistadora-. Petra me dio un saludo de pequeño y salió corriendo.


-Damas-. Me excusé y subía a mi propia cámara. ¿Qué se llevan a un encuentro con una reina que
conquistó tantas temporadas anteriores?

**********

-¿Amazonas reales?- Gabrielle repitió por tercera vez.

-Sí, amor-, me reí. -Sin ninguna duda y van a estar molestas si no terminas de vestirte
rápidamente.-

-Estoy casi lista-, contestó Gabrielle.

Vi como se cepillaba el pelo, hábilmente. Esta chica no era ninguna tonta. Gabrielle sabía que ella
parecía más real, incluso más vieja mirando con el pelo recogido de esa manera.

-No sé mucho acerca de las amazonas, Xena.-

-No mucha gente lo hace a menos que hayas vivido entre ellas. Son muy celosos con sus formas, y
la capacitación reciben sus guerreros.-

-¿Tienen una biblioteca?, ¿tú crees?-

-¿Un qué?-

-Una biblioteca. Un lugar donde mantener sus propias colecciones de cuentos e historias.-

Me miró a la cara en ese momento y Gabrielle parecía estar en su propio mundo. Sonreí al ver la
expresión melancólica en su rostro. Si yo era una Conquistadora, a continuación, Gabrielle era sin
duda una exploradora. La idea de aprender algo nuevo le causó euforia tanto como una buena
batalla me la producía a mí. Fruncí el ceño cuando me di cuenta de que Gabrielle probablemente
nunca tendria la oportunidad de leer los pergaminos del Amazonas.
-Gabrielle, tengo que decirle unas cuantas cosas sobre mi historia con las amazonas, antes de
reunirnos con Melosa-. Yo no estaba segura exactamente cómo comenzar esta pequeña historia,
sobre todo porque tendría que ser rápido. Como siempre, Gabrielle lo hizo más fácil para mí.

-Que has traicionado a las amazonas del norte cuando eras mucho más joven.- Dijo, simplemente,
coloco una peineta en su cabello.

-Sí-, admití. -Sabes que esos son los tiempos me da vergüenza ahora, pero --

-Xena-, interrumpió Gabrielle. -Yo sé que cambiarias tu pasado si pudiera. A mi no tiene que
explicarme, o intentar nada conmigo-.

-Gracias-, le contesté.

-Dime, sin embargo, ¿por qué no trataste de destruir las tribus del sur?-

Me encogí de hombros. Volví a pensar en los cientos de sangrientas campañas contra la nación
amazónica. -Parecía como si me hubiera conocido a mi igual pero nunca estaba dispuesta a
admitirlo. Tenía más orgullo que cerebro de esos días.

Melosa era buena, y sus guerreras pusieron la mayor parte de los míos en vergüenza, pero yo
tenía los números en mi lado.

Puse una recompensa sobre la cabeza de las Amazonas capturado fuera de la tierra que habitaban.
Había un montón de cazadores y poco a poco los números de las Amazonas comenzó a disminuir.
Melosa era buena, pero ni siquiera ella pudo contener todo el Imperio. Tenía demasiados aliados
de mi lado. Creo que el punto de inflexión se produjo cuando Melosa perdió a su hermana.

Su nombre era Terreis. Era una buena guerrera, no tan experimentada como Melosa, pero buena.
Me enteré de que ella estaba en un grupo de patrullar en la frontera del territorio amazónico y
algunos arqueros centauros atacaron. No estoy segura de que yo creyera la historia de esa época.
Los Centauros nunca había sido el tipo de ataques por sorpresa de ese estilo. Por supuesto, los
centauros lo negó, pero eso no impidió que las amazonas capturaran a quienes pensaban que era
el culpable. No puedo recordar el nombre del niño, pero él era un joven y guapo semental.

Las amazonas lo juzgaron, lo hallaron culpable, y le rebanaron la garganta. Phantes! -De repente
chasquee los dedos juntos.- Su nombre era Phantes. Bueno, eso más o menos empezó. Fue golpe
por golpe durante bastantes temporadas entre las dos naciones. De vez en cuando alguna
Amazona entraba en el ámbito de la protección de su tierra, o un Centauro se adentraba
demasiado en el territorio amazónico.

Para entonces, yo había tomado Atenas y establecido mi dominio en Corinto. Cada territorio en
torno a esas dos naciones gritó a mí para hacer algo al respecto.

Cuando era más joven, yo tenía la esperanza de que se fueran a matar unos a otros. Ahora que yo
era gobernadora de las tierras, supongo que todo el mundo esperaba que yo lo maneje. Por lo
tanto, fui como pacificadora. Por supuesto, me tomé un ejército de mil conmigo. Confía en mí. Ni
los centauros ni amazonas son estúpidos. Ellos sabían que cuando le dije que para formar una
tregua o que formaría una de ellas que no sería bueno para ellos si lo hiciera.

Ellos firmaron un tratado entre las dos naciones, jurando lealtad al Imperio. A cambio, los dejo
gobernarse a sí mismos. Puedes ver por qué no estoy contenta con la idea de un centenar de
amazonas en nuestra puerta. Además, estamos esperando a Kaleipus y su delegación en cualquier
momento. Esto podría traer problemas. -

-Nosotros simplemente haremos nuestro mejor esfuerzo para dar cabida a todos-.

- Acomodar Amazonas no siempre es fácil-, le contesté.

Gabrielle estaba de pie delante de mí, su mano extendida, ofreciendo tomar la mía. Yo había
estado hablando tanto que no se había dado cuenta de que había terminado los preparativos.
Parecía tan regia y hermosa como una reina que jamás había visto. Llevaba el collar de esmeraldas
que le había dado la noche anterior como una especie de presente de boda.

-Respira -, le dije. Me levanté y la besó suavemente en los labios.

-Como quieras, Conquistadora-. Gabrielle señaló mi traje formal .

Vestida toda de cuero negro, con la excepción de una blusa de seda blanca, yo sabía que me veía
imponente. Me ate dos espadas a la cadera para esta ocasión formal. Una de ellas, una breve hoja
de Amazona que me dio Melosa después de que nuestro tratado había sido firmado. La otra era
mi espada habitual con la cabeza del león de plata.

-¿De acuerdo, Mi Señora?- -Preguntó Gabrielle de una manera tímida.

-Adelante, mi señora.- Me eché a reír, con la esperanza que todavía se sintiera esta alegre al final
del día.
**********

Flanqueado por media docena de la Guardia Real, Gabrielle y yo, nos anunciaron y nos dirigimos a
la escalinata del palacio. Me di cuenta de las figuras enmascaradas, de pie en la formación cerrada
que tenemos ante nosotras. La mano de Gabrielle apretó la mía y le apreté la derecha de nuevo
para tranquilizarla. Las máscaras le dieron miedo. Recuerdo a los soldados de mi ejército hace
mucho tiempo. Esas máscaras Amazonas les dieron un miedo del Tártaro de ellos.

Una joven se adelantó y se arrodilló. Ella levantó la vista, y se inclinó de nuevo la máscara en la
cabeza hasta que pude ver toda su cara. Nunca me olvido de un guerrero, especialmente una
buena y me acuerdo de Ephiny como una de las mejores de la Amazonia. Éramos de la misma
edad, pero parecía estar aún en tan buena forma como yo.

-Señora Conquistadora, la Nación del Amazonas la saluda con ocasión de su ceremonia de unión.
¿Puedo presentar el líder de la Tribu del Sur, Reina Melosa-. Ephiny se levantó y dio un paso atrás.

Melosa se adelantó, flanqueada por cuatro de su propia Guardia Real, dos a cada lado de ella.
Sabía que era Melosa la de la máscara de los dioses terribles que llevaba. Algunos dijeron que las
rayas rojas que gotean en la frente de ella procedían de la sangre de sus enemigos muertos. Yo
sólo sabía que me desconcertó incluso a mí cuando tuve que luchar contra la mujer.

Melosa se quitó la máscara y me di cuenta de las estaciones había sido amables con ella. Ella era
una mujer hermosa, hermosa, pero ella era encantadora. Sospecho que era el encanto que la hizo
no querer a una mujer joven que se caliente la cama.

Ella inclinó la cabeza y yo hice lo mismo. Solté de la mano de Gabrielle me bajaba las escaleras, mi
guardia me flanquea de la misma manera que las amazonas. Pensé que sería magnánima y ofrecí
mi brazo.

-Melosa-, le dije.

-Conquistadora-, respondió ella, tomándome del brazo a la usanza de un guerrero. Yo nunca oí las
palabras: -Señora Conquistadora- pasar por sus labios.

Me volví de nuevo a Gabrielle y me cogió la mano a ella. Bajó las escaleras y estaba a mi lado.

-Reina Melosa, permítanme presentarle a mi prometida. Gabrielle de Potidea, Melosa, la reina de


la Nación del Amazonas.- Terminé formalmente.
Gabrielle tenía una sonrisa sincera en su rostro y tendió la mano a la mujer de más edad. Melosa
tomó la mano más pequeña dentro de la suya y se inclinó ligeramente y soltó de la joven. La reina
de las amazonas me habló sin embargo.

-Veo que los cuentos que se cuentan son todos verdaderos, Conquistadora. Ella es graciosa, así
como hermosa. Eres una gobernante con suerte. Por favor, permíteme presentarte a mi segunda
al mando, Ephiny.-

Ephiny se adelantó de nuevo, cayó sobre una rodilla y se levantó rápidamente. –

Señora Conquistadora-, dijo rotundamente.

-Sí, Ephiny. Nunca se me olvida la cara de una buena guerrera.-

Nos tomamos de los antebrazos y me di cuenta de que la sorprendí con mi comentario amable.
Me sorprendió aún más al ponerse de nuevo de rodillas, levantándose frente a Gabrielle.

-Lady Gabrielle-, dijo.

-Es un placer conocer a una nación de guerreras tan buenas.- Gabrielle respondió con las palabras
justas para confundir a la rubia del Amazonas.

Ephiny dio un paso atrás y una mujer joven se coloco al lado de Melosa. Su máscara, dejo al
descubierto a una mujer joven, tal vez dieciséis o diecisiete veranos de edad.

-Les presento a mi hija, la princesa Timara-. Melosa añadió con orgullo.

La joven se inclinó profundamente ante mí. –Señora Conquistadora-.

-Su Alteza-, le respondí.

-Lady Gabrielle-, se inclinó también a Gabrielle.


-Su Alteza-, repitió Gabrielle mis palabras.

Me di cuenta en ese momento que las mejillas de la joven se sonrojaron cuando Gabrielle tomó de
la mano en señal de saludo. Otra enamorada, me dije a mí misma.

-Bueno, ahora que las formalidades están fuera del camino, Melosa, ¿nos permites el placer de tu
compañía aquí en el palacio?- -Pregunté, sabiendo lo que sería su respuesta.

-Gracias, Conquistadora, pero el capitán ya ha mostrado a mis amazonas a una ubicación justa en
la tierra en la colina al lado del palacio. Mis tiendas se están preparando en estos momentos.-

-Entonces, al menos únanse a nosotros en una cena-, intervino Gabrielle Tú y cualquiera de tu


grupo que quieres contigo están invitados a cenar con nosotros esta noche.-

-¿Cómo puede uno negarse a una mujer tan hermosa?- Melosa sonrió. -Sería un honor.-

Atrio bajó las escaleras a mi lado y se inclinó para susurrar en mi oído.

-Bueno, el día de hoy parece que no deja cada vez mejor y mejor, ¿no?- Le susurré.

-¿Hay algún problema, Conquistadora?- Melosa preguntado de mi comportamiento.

-Melosa nos hemos encontrado con una pequeña situación y me gustaría recordarte que estás
aquí para nuestra ceremonia de boda. Todo lo que puedo decir acerca de esta situación es que
solicito que el pasado siga siendo enterrado, y yo pido disculpas de antemano para esta dificultad.
-

Todo el mundo, pero Atrio me miró como si yo tuviera las tres cabezas de Cerbero sobre mis
hombros.

-¿Xena?- Gabrielle se preguntó.

La respuesta a la pregunta que todos se produjo cuando las puertas grandes del patio del palacio
se abrieron y casi treinta centauros trotaron en la zona abierta.
Justo cuando estaba tratando desesperadamente de encontrar una manera de evitar un desastre
seguro, Gabrielle me salvo de nuevo.

-Por supuesto que no tendrá problemas, Xena. La reina no es el tipo de mujer, o un guerrero, para
permitir que las viejas heridas arruinar esta ocasión para nosotros.- Gabrielle terminó dando un
paso más y por una mano en el antebrazo de Melosa.

He visto con asombro como esta pequeña mujer, que tenía en tan alta estima, literalmente había
domado la naturaleza salvaje desde el corazón de Melosa. La mandíbula de la Amazonas se fijo
mientras miraba con recelo a los Centauros, pude ver la expresión de su cara se ablandarse por la
caricia de Gabrielle y sus palabras fáciles.

-¿Aún deseas que cene contigo esta noche?- Melosa se volvió hacia Gabrielle.

Incluso me preguntaba cómo la pequeña rubia ahora respondería, sabiendo que el padre adoptivo
de Solan llego con los centauros. No podíamos negarnos a comer con cualquiera de estos líderes.

-Por supuesto que todavía lo deseo-, respondió Gabrielle como si hubiera estado usando estas
habilidades diplomáticas durante toda su vida. -Parece, sin embargo que vamos a tener otros
invitados uniéndose a nosotros también, pero hay suficiente espacio para todos en torno a
nuestra mesa-.

Dioses, ella era buena! Pensé para mis adentros. Melosa se quedó allí casi mordiéndose el labio.
Negarse a comer con nosotros ahora no sólo sería una ofensa para nosotros, si no que parecería
pueril y mezquino.

-Muy bien. Como tú solicites, mi señora.-

Con unos movimientos cortos de la cabeza, Ephiny tenía el resto de las amazonas siguiendo a su
reina desde el patio. Pasaron junto a los centauros sin inmutarse bajo las miradas duras. Eso debe
haber tenido algo de trabajo también. Centauros pueden ser enormes bestias y que se alzaba
sobre las amazonas.

Por el rabillo del ojo vi correr a Solan de su escondite a lo largo de los muros del castillo, hacia
donde Kaleipus estaba de pie. El Centauro envolvió a la joven en un abrazo y yo apenas podía
contener mi sonrisa. La vergüenza de Solan era la de todo joven que era abrazado a su padre
delante de otros hombres.

Kaleipus ignoraba el malestar del joven y que yo sentía por mi antiguo enemigo en ese momento.
Fue y siempre había sido evidente que el Centauro amaba al niño en gran medida. Debe de haber
roto su corazón que Solan no fuera de su propia carne.

Gabrielle fue a tierra, literalmente, a los pasos a mi lado. Me di cuenta con un poco de diversión
que nunca había visto un centauro antes. Pensé que mientras ella no tiene que sentarse encima de
uno, no tendría demasiado miedo de ellos. Kaleipus y dos tenientes caminaron hacia nosotros, con
Solan al lado de ellos. Gabrielle retrocedió un poco, en un primer momento, pensé que era el
miedo que causó tal comportamiento. En realidad, se quedó casi en el escalón más alto para poner
a su nivel prácticamente hasta el hombro con los Centauros de gran tamaño. Tomé su mano en la
mía para el reaseguro, mientras sus ojos no pudieron ocultar su nivel de excitación.

-Señora Conquistadora-. Kaleipus bajó la cabeza en señal de respeto, al igual que los dos
sementales jóvenes a su lado. Esta muestra de deferencia me ha tocado. En el pasado, el centauro
bondadoso me saludó como una guerrera y un igual, por lo general me palmeaba en la espalda lo
suficientemente fuerte para romper los huesos de una mujer débil. Fue cuando por fin me miró y
guiñó el ojo bueno que yo sabía que no había cambiado en absoluto.

-Te ves más vieja cada día, Conquistadora. ¿Son canas lo que yo veo?-

-Si es así, quien las puso allí.- Yo bromee de nuevo.

Esto era más el intercambio que yo esperaba. Me tomó un tiempo largo acostumbrarme al sentido
del humor de Kaleipus. Siempre había sido eserio, pero él me confió una vez que con la edad él
sintió la necesidad de reír más y más. Era un número de estaciones mayor que yo y en ese
momento, yo no acababa de entenderlo. Ahora, por supuesto, yo sabía exactamente lo que quería
decir. ¡Ah, la perspectiva. ¿Qué puede hacer por la percepción.

-Él se ve bien, ¿eh?- Kaleipus aprisionaba a Solan cariñosamente. -Creo que cuando dijiste que
había sido herido, que finalmente había logrado entrar en razón.-

Antes de que pudiera contestar, Solan saltó a la conversación.

-Es una historia bastante larga, Ra.-

No debería haberme sorprendido, el término de afecto del niño utilizaba. Era un término muy
conocido entre los Centauros, significaba adoptados o segundo padre. Kaleipus tenía más que
ganado el nombre en Solan estaba preocupada, pero tengo que admitir que me dolió un poco.
Qué extraño, teniendo en cuenta que no había tenido una idea derivada de la maternidad en las
últimas veinte temporadas. Tal vez fue la voluntad de Solan de ser educado o incluso la forma en
que me pidió la instrucción en cualquier número de cosas en los últimos tiempos. Fuera lo que
fuese, me sentía como con un gran dolor , que el momento llegará cuando Solan me dijo que no
quería que me reconoce como su madre.

-Ra, me gustaría que conozcas a alguien muy especial.- Solan continuó, para mi sorpresa. -Lady
Gabrielle, el líder de la Nación Centauro, Kaleipus el guerrero.- El joven presentó el Centauro a
Gabrielle. Nadie estaba más sorprendido de que lo que era.

-Por lo tanto, esta es.- Kaleipus dijo más suavemente. -La que domesticó el corazón del León-. Hizo
una profunda reverencia a la cintura, que no es una tarea fácil para un centauro grande. Sus patas
delanteras dobladas a medida que avanzaba lo suficientemente bajo como para llegar de la mano
de Gabrielle.

-Tal vez ahora que tú has domado el león, por fin tenga la oportunidad de superarla en el campo
de batalla.- Dijo en tono de broma.

No creo haber debilitado su reputación en absoluto, Gabrielle siguió el ritmo de humor seco del
Centauro. –Si quieres hacerlo es bajo tu propio riesgo, mi nuevo amigo-, respondió Gabrielle. -
¿Porque puede alguien realmente dominar la naturaleza de una criatura tan feroz como el león?-

Kaleipus miró a la joven mujer, como en estado de shock, y luego inclinó la cabeza hacia atrás y
soltó una carcajada. -Ella le mantendrá en sus dedos del pie, Conquistadora!-

Fue entonces cuando él me dio una palmada en la espalda lo suficientemente fuerte para casi
tumbarme.

**********

Una vez más, yo estaba sentada en una cena formal con Gabrielle a distancia en el otro extremo
de la mesa. No había estado en el mejor de los estados de ánimo últimamente. La situación con los
centauros y amazonas, tanto presentarse en el mismo tiempo para la próxima boda, no estaba
ayudando a mi disposición alguna. Yo estaba nerviosa y tensa. Bueno, eso ciertamente no es
nuevo. Pensé que lo estaba escondiendo bastante bien. Siempre lo he pensado, sin embargo.

Por lo tanto, puse mala cara y pensé, mientras que los que me rodean hablaba, comía y se
echaban a reír, y bebían a distancia. Yo estaba mucho menos nerviosa por Gabrielle. Parecía
realmente que estaba a gusto, escuchando atentamente la conversación animada de la princesa
Timara. Como siempre, Gabrielle era una oyente absorta, su sonrisa pensativa ocasionalmente
adornando su rostro. Pude ver el leve rubor de excitación en su cara, sin embargo. Aunque para
mí, amazonas y los centauros en una habitación hecha de un tiempo, en una especie borde de la
noche, Gabrielle apenas podía contener. Que se burlaban de ella como yo la acompañaba a la
terraza al aire libre antes por que le recordaba a tomar un respiro ocasional.

Sabiendo que Kaleipus y los centauros nos visitarían para la boda, los carpinteros ya habían hecho
el difícil en el trabajo. Las mesas estaban bastante solida. . Las tablas eran grandes y de alto para
dar cabida a los cuerpo equinos de los huéspedes. Delia, como se había ordenado su estilo de
cocina para preparar un montón de granos, frutas y verduras frescas. Había un montón de
variedad para todos, ya que nuestra amiga había estado supervisando el resto de los cocineros del
palacio desde la mañana temprano, cuando nuestros primeros invitados atravesaron la puerta del
castillo.

El clima de fines de temporada se había quedado inusualmente cálido, por lo que la terraza al aire
libre situada frente a la sala del banquete se desempeñó como nuestro salón de banquetes. Las
antorchas y las lámparas se habían encendido, y se colocaron alrededor del perímetro de la zona.
Esto causó un efecto brillante y alegre, haciendo retroceder las tinieblas. Gabrielle insistió en los
músicos. No con la música ruidosa taberna, sino algo ligero. Como ella misma dijo, música de
fondo. Ella tenía razón, ya que se estaba acostumbrando a su ser. Las arpas que acompañaron a la
lira de un joven se mezclaba perfectamente con la música natural de las cigarras.

De repente me di cuenta de que un cambio real estaba en orden. Me sentía un poco triste, sin
Gabrielle a mi lado, y la conversación hacia abajo al final Centauro de la mesa estaba un poco
aburrida. Parece que los Centauros jóvenes sólo quieren hablar de lo mismo que los centauros
viejos quieren hablar y eso es la guerra. Hubo un tiempo en que habría sido más que feliz con la
charla sobre estrategia y armas toda la noche. Yo estaba segura de mala manera, porque todo lo
que podía pensar ahora era Gabrielle. ¿Por qué en el mundo conocido hay que sentarse en los
extremos opuestos de la enorme mesa de todos modos? ¿Quién inició esa tradición ridícula?
Probablemente, algún rey que no quería estar con su esposa en el primer lugar.

Mientras estaba sentada allí, la mire de nuevo. Ella asentía con la cabeza en algo una de las
amazonas, dijo. Lo sentí en ese momento, al igual que ella debe tener, ya que ella levantó la vista.
Buscó las caras en la mesa rápidamente, seguramente en busca de la que ella sentía la llamaba. Yo
nunca me he permitido creer en esas tonterías románticas, pero ahora. . . Bueno, tal vez me he
convertido en la romántica que ella me acusa de ser después de todo.

Los ojos de Gabrielle encontraron los míos y me miró de una manera que dijo que esperaba que
ella siente mis pensamientos. Ella sonrió un poco y luego hizo algo que me hizo sonreír de nuevo.
Ella me guiñó un ojo. Cuando vio mi sonrisa, ella volvió a su conversación como si nunca hubiera
sucedido, pero yo sabía que era así. Sentí que pequeño gesto todo el camino hasta mis botas.
Ahora, tengo que preguntarme a mí mismo. ¿Por qué es cuando estoy buscando más como una
tonta enamorado, alguien pilla?

-Estás sonriendo como un idiota, Conquistadora!- Kaleipus se inclinó sobre mi codo izquierdo.

Bueno, yo podría haberlo negado, que resopló fuera, ni siquiera miró en mi mejor forma
intimidatoria. La mejor cosa sobre el envejecimiento, sin embargo, es que la gente que te conoce
tan condenadamente bien, que esos trucos ya no son necesarios. Kaleipus se había convertido en
más que un aliado en el transcurso de las estaciones y para toda mi frialdad, creo que él siempre
supo que algo más había en mí.

Le mire a los ojos, dándome cuenta de que ahora que muy posiblemente Solan había sido enviado
aquí a propósito. Que tal vez había oído hablar de mis maneras más suave. Me sonrió y le arqueó
una ceja.

-Ella vale más de una sonrisa-, le contesté con seguridad.

-Voy a apostar que es así-, añadió con una sonrisa.

No fue el grito lo que escuché a continuación. Era un sonido que se filtraba a través del aire, al
igual de latidos antes de que su grito de dolor, que me llamó la atención.

-Gabrielle-

De inmediato me puse de pie para gritar una advertencia, pero el momento en que vi a esos ojos
verdes, yo sabía que era demasiado tarde. El sonido que oí fue el ruido que hace una flecha que
atraviesa el aire.

Capítulo 15:

No hay otra manera, dejar que sea normal

La princesa Timara gritó. La Amazona joven bajó la vista hacia su pecho, a la creciente mancha de
color carmesí extendiéndose por sus cueros de color pálido.

Una flecha que sobresalía de un punto por encima de su pecho derecho. Es curioso las cosas que
uno se plantea en este tipo de situaciones. Recuerdo haber pensado que desde la posición de la
flecha, por lo menos la herida no sería fatal.

Mis palabras sólo había ido a gritar: -¡Arma!-


Ese grito, en medio de un banquete real, fue suficiente para despertar el ejército del Imperio
entero. En un instante, menos que el parpadeo de un ojo, en realidad, Atrio y de la Guardia Real
apareció en una postura de defensa. A medida que el incidente tuvo sólo unos minutos, ya
estaban en movimiento para proteger a Gabrielle. Antes de que yo estuviera a mitad de camino,
otra flecha golpeó a la joven princesa en el centro de su pecho. Todo sucedió tan rápido, que ni
siquiera su Guardia Amazónica había llegado todavía a la joven.

La fuerza de la flecha la arrojó sobre la mesa. Dos flechas más en rápida sucesión se incrustaron
profundamente en la madera de la mesa. Es con horror que he visto la siguiente acción de
Gabrielle. Yo estaba demasiado lejos, sobre todo de no saber en qué dirección era el ataque que
se avecinaba. Gabrielle llegó rápidamente y agarró el cuerpo de la joven, tirando al suelo. Las
flechas del francotirador nunca se detuvieron. Siguieron las dos mujeres todo el camino hasta el
suelo. Gabrielle se echó con su figura menuda sobre la princesa caída y todo lo que podía hacer
era mirar como otra flecha atravesó el costado del cuerpo de Gabrielle.

Torava, la guardia personal de Gabrielle desvió dos flechas más con el metal de su espada, al igual
que seguramente habría encontrado su huella en la espalda de Gabrielle. A continuación, tan
repentinamente como comenzó el ataque, se terminó. Yo podía ver el fuego de las antorchas de
mis hombres que entraron en el bosquecillo de árboles cerca de la pared del palacio. Cualquiera
de los culpables habría sido capturado o se habían ido tan silenciosamente como habían
aparecido.

Mi única preocupación era egoísta. Era por la pequeña rubia que arriesgó su vida por esta
Amazona extraña. Melosa se arrodilló junto a las dos figuras, el miedo grabado profundamente en
la cara de la Amazona mayor.

-¿Gabrielle?- Grité a su figura inmóvil. Ella se movió, pero no se levanto completamente.

-¡Hijo de un Bacantes!- Torava susurró en voz baja.

He seguido la línea de la vista de la guardia a la flecha que aparece incrustada en el lado de


Gabrielle. Estoy segura de que la soldado se estaba maldiciendo en estos momentos más de su
incapacidad para detener todas las flechas.

Una vez más, el cuerpo de Gabrielle se movió. -Estoy bien, pero la flecha me tiene clavada en el
suelo.-
Metí la mano, corriendo la mano a lo largo del eje de la flecha. Había traspasado vestido de
Gabrielle, y el chaleco que llevaba, pero Atenea fue sin duda la que protegió a la joven. Le había
rozado ligeramente la piel, lo suficiente como para trazar una línea muy fina de sangre, pero nada
más y se hundió profundamente en el suelo de la terraza, atrapando el cuerpo de Gabrielle junto
con ella.

Arranque la flecha del suelo y tire de Gabrielle a mis brazos. He examinado la flecha mientras
sostenía su figura temblorosa contra mi. Me di cuenta de las marcas a lo largo de su eje y cuando
miré de nuevo, los ojos de Melosa se encontraron con los míos. Había una rabia mezclada con el
dolor allí donde me esperaba nunca se sienten dentro de mí. Sus ojos se posaron en la flecha en la
mano, pero no dijo nada.

Melosa llevó a su hija en sus brazos. La joven princesa estaba pálida, pero seguía respirando.
Kuros, que asistía a la cena, se había arrodillado junto a nosotros. Rápidamente examino a la niña,
pero el destino de la muchacha era obvio hasta para el ojo inexperto. Un goteo constante de
sangre se abrió paso por la boca y la nariz, su respiración era corta y desigual. Mi mejor conjetura
es que la primera flecha le atravesó el pulmón, y el segundo, su corazón. Kuros miró Melosa y el
ligero movimiento de su cabeza le dijo a la Reina todo lo que necesitaba saber.

-Yo podría tratar de quitar las flechas si así lo desea-, dijo Kuros en voz baja. -Para que este más
cómoda.-

Melosa parecía estar pensando en eso por un momento, pero Timara levantó la mano, como si
agitando el pensamiento de distancia.

-No, madre, no hace daño.- Tosió y más sangre salía de su boca. -Realmente no duele nada-,
concluyó.

Gabrielle se movió de mi abrazo a la joven princesa y utiliza su propio vestido para limpiar la
sangre en el rostro de la niña. Timara sonrió y le tomó la mano de Gabrielle en la suya.

-Gracias-, dijo la Amazona. – Has puesto en peligro tu propia vida sólo por mí. Eres en verdad todo
lo que la gente ha dicho que eras. Quiero que tengas mi derecho de casta.-

-Timara, piensa en lo que estás haciendo.- Melosa respondió de inmediato.

-Madre, ella hizo lo que sólo haría otra amazona. Ella hizo lo que sólo una hermana iba a hacer.-
Melosa miró a Gabrielle y luego hacia mí. Mi mente daba vueltas a las implicaciones políticas de
este momento tenían y estoy segura de que Melosa tenía los mismos pensamientos en su cabeza.
Ella sostenía a su hija moribunda, pero también era una reina poderosa. Estoy segura de que no
era una noción acerca de todo esto que había pasado por mi mente, que no había ocurrido ya a
ella. Ella volvió a mirar Timara y tiernamente le acarició el rostro, asintiendo con la cabeza y cedió
ante el deseo de su hija.

¿Quieres a mi derecho de casta, Gabrielle? -Timara casi susurró las palabras.

-Yo - yo -- Gabrielle miró entre Melosa y a mi

-La aceptación de su derecho de casta te da derecho a primogenitura de Timara, y todo lo que ella
posee como una amazona. Vas a tomar su lugar ante los ojos de nuestro pueblo-. Melosa
explicarse sin emoción.

-Todo depende de ti, Gabrielle aceptar o rechazar-, le respondí cuando sus ojos se encontraron
con los míos. Ni siquiera yo sabía que esto podría cambiar las cosas, pero ¿hasta qué punto, no
tenía manera de saberlo. -Simplemente saber que no puede cambiar las cosas entre nosotros y es
un gran honor.-

Vi como Timara apretó la mano de Gabrielle como una ola de dolor que han llegado sobre ella, y la
pequeña rubia miraba con angustia a la chica moribunda.

-Lo siento mucho, Timara. Siento, no haber sido más rápido.- Las lágrimas llenaron los ojos de
Gabrielle y se derramó por sus mejillas. -Sí, voy a aceptar su derecho de casta.-

Timara sonrió y le apretó la mano de Gabrielle, una vez más. -No te preocupes, madre, que casi no
duele en absoluto.- La joven aseguró a Melosa. Yo nunca había visto el grito de la reina antes, pero
hasta yo tenía lágrimas en los ojos ante la fuerza de la joven.

-Sshhh, descansar ahora-. Melosa susurró, acariciándole la cara de su hija. –Busca a tu tía Terreis
cuando llegues a la Tierra. Ella va a cuidar de ti.-

Con estas últimas palabras, Melosa elogió el alma de su hija a la tierra del Amazonas de los
muertos. Fue con una gran cantidad de dolor que vio la joven princesa tomar su último aliento y
morir en brazos de su madre.

Una vez que la joven princesa había muerto, se convirtió en la Reina Melosa una vez más. Ella
rompió la flecha de la tierra y se puso en pie. Todos vimos las plumas y las marcas delatoras. Eran
flechas de Centauro y yo esperaba por Atenea que la guerra no fuera a comenzar dentro de mi
propio palacio. Tres de mi Guardia Real dieron un paso atrás, alrededor de una confusa Gabrielle.
Melosa lanzó la flecha rota hacia Kaleipus.

-Esto no fue obra de un centauro! Nosotros no asesinamos.- Kaleipus defendió.

-Ustedes lo han hecho antes!- Melosa silbó de nuevo.

-Sé razonable, Melosa-, explicó el Centauro. -¿Por qué elegimos ahora, rodeado de un centenar de
Amazonas y en medio del ejército del Conquistadora? Piensa en ello. No tiene sentido.-

-A menos que eso es exactamente lo que quieran que pensemos! Mataron a mi hermana y ahora,
los cobardes que son despreciables, mataron a mi única hija.- Melosa dio un paso más cerca, su ira
y el dolor que prevalezca su mejor juicio. –debimos haberlos borrado hace años! Voy a ver los
caminos a la Amazonía de color rojo con la sangre de Centauro!-

-No me empujes, Amazonas-. Kaleipus estaba empezando a perder su sentido del humor.

Estos son el tipo de situaciones por qué se permitió que nadie que lleve un arma en un banquete
real. Pueblos diferentes, creencias diferentes y las viejas heridas que nunca curaron. Yo era la
única que lleva un arma, además de mis soldados, lo que me ofreció poco consuelo. Amazonas y
los centauros saltando unos sobre otros, no importa si estaban armados o no.

-Nadie empieza a nada en mi palacio!-

Yo no lo permitiría, pero yo no quería que esta escalada más allá de lo que pudiera controlar. Era
absurdo, la idea de que Kaleipus establecería un ataque cuando estaba en inferioridad numérica.
Las marcas de Centauro en las flechas parecía incriminatorias, pero incluso Melosa deben ser
capaz de ver que era demasiado fácil. Me di cuenta entonces que su dolor la cegaba. ¿Sería
diferente, si se tratara de Gabrielle en el suelo de la terraza?

-Kaleipus mantén tus hombres acampados en la colina del este. No vayan a salir de Corinto y en
ningún caso van a participar las amazonas. Melosa, llevar a su hija a tu campamento. Tú y tu
pueblo tendrá su privacidad mientras lloran por Timara. Ustedes podrán llevar sus cenizas a la
Amazonia, pero no hasta que arreglar esto. Sepan esto -, Miré desde el Centauro a la reina de las
amazonas. -Voy a llegar al fondo de esto y yo no quiero a nadie declarando la guerra en mi
imperio.-

Melosa miró a todos nosotros hacia abajo, pero era Ephiny quien convenció a su reina para que
regresen a su campamento. Melosa se volvió hacia Gabrielle, flanqueado como la pequeña rubia
estaba a su guardia personal.
-Princesa- inclinó Melosa la cabeza. Ya sea que Gabrielle lo supiera o no, las acciones de Melosa
eran muy importantes. Fue el reconocimiento oficial de que Gabrielle tenía el derecho de casta de
Timara. Sin que la notificación oficial, cualquiera de sangre real podría desafiarla a muerte por el
derecho de Timara.

-Lo siento mucho-, dijo Gabrielle en voz baja.

Melosa se arrodilló junto a su hija y me miró. -Escúchame, Conquistadora-, comenzó. -Si me


entero de que los centauros son culpables de este crimen contra mí y mi Nación, habrá guerra-.

En una demostración de fuerza que me sorprendió, Melosa levantó a su hija en sus brazos.

-Melosa-, le respondí. -Ve y estas con tu gente. Nuestros corazones están tristes por tu pérdida.-

¿Es así Conquistadora? -Ella dio un paso hacia mí y pude ver aparecer a Atrio a mi lado, mirando a
la mujer de corazón roto con recelo.- Tú ve a tu único hijo morir en tus brazos, y luego me dices si
se siente lo mismo -.

-Ven, mi reina.- Ephiny se apresuró a intervenir antes de que tuviera la oportunidad de decir más.

La guerrera le encargó a otras dos mujeres llevar el cuerpo de Timara de los brazos de la reina. Se
llevó a su reina y la princesa que fue inmolado desde el palacio. Ephiny se quedó al salir la última.
Vi algo en sus ojos, algo que me dijo que tal vez ella no adhirió a la filosofía de Melosa acerca de
los centauros. Por otra parte, tal vez fue sólo mi imaginación.

-Ayúdala a tratar de ver la razón,- le dije a Ephiny.

-Voy a hacer lo que puedo, Señora Conquistadora-. Ephiny regreso antes de que ella dejara el
palacio.

**********

-Se hicieron búsquedas en los jardines del palacio entero,- Señora Conquistadora, esto es todo lo
que pudieron encontrar.- El teniente colocó dos aljabas, arco largo, y una ballesta en la mesa
delante de mí. -Ellos estaban bajo los árboles, el olivar directamente en la línea de visión del
pórtico al aire libre.

-Buen trabajo, Berio-. Atrio respondió por mí, descartando el oficial.

Se sentía como que marcas de vela había pasado, cuando en realidad, sólo unos momentos había
pasado. Mis soldados no eran nada, si no es eficiente. Ellos ya tenían la evidencia en su poder.

-Sabes tan bien como yo que un centauro no cometió este crimen-. La voz de Kaleipus fue el
primero en refutar la evidencia física.

-Sólo sé lo que veo delante de mí y ciertamente no se ve bien-, respondí.

-Un centauro no sería tan evidente como para dejar todas sus armas allí, a la vista!- Kaleipus dijo. -
Es obvio que lo plantaron para que se vea como que uno de nosotros lo hizo. Abre los ojos, Xena.-

-Tengo los ojos abiertos, amigo mío. Sí, es bastante obvio de es un ardid, pero ¿por quién? Estoy
de acuerdo que parece como si los elementos se plantaron allí para arrojar sospechas hacia
ustedes, pero por el contrario, yo podría pensar en un plan perfecto. Si yo fuera a salir tan
llamativos, todo el mundo pensaría que lo habían plantado y yo estaría consiguiendo literalmente
el crimen perfecto. -

Me volví hacia mi capitán. -Atrio, ver que Gabrielle sea llevada a nuestras habitaciones y los
guardias situados en el interior, así como en del exterior.-

-Sí, Conquistadora-.

-¡No!-

El pequeño grito de Gabrielle fue amortiguado bastante por el anillo de los soldados que ya están
tomando muy en serio su bienestar. De repente los ojos de todos en la sala se dieron vuelta, en
primer lugar, hacia mí, luego a Gabrielle.

Estoy segura de que habían pasado muchas temporadas, muchas desde que alguien me había
dicho no a mí en este palacio, si alguien alguna vez lo hizo.

Todas las miradas se centraron en mí. Al verme hacer nada al respecto ante la aparente insolencia
de la joven, todas las cabezas se volvieron y se concentraron en Gabrielle. Ella pareció de repente
nerviosa. La expresión de su rostro me dijo que se dio cuenta de lo que me había dicho en frente
de mis soldados, y nuestros invitados.

-Yo - yo - O sea...- empujó a uno de los jóvenes soldados a un lado para venir delante de mí. -Mi
Señora, yo .. yo no quiero estar lejos de ti.- Gabrielle dijo en voz baja.

Me sonrió. No estoy segura por qué, pero la preocupación de Gabrielle tenía una manera de
tocarme.

-Gabrielle-, me toque la mejilla. La atraje hacia mí, sin importarme si recibía miradas, o si mis
soldados pensaban mal de mí. Le tome la cara entre mis manos, mirándola a los ojos.

Ella tenía una expresión de tristeza y resignación, pero asintió con la cabeza de todos modos.

-Me prometes cuidarte, Conquistadora-. Ella me susurró al oído. Mi sonrisa se hizo más grande al
observar que era parte amonestación y parte burla.

-Te lo prometo, pequeña-, le contesté, besándola en la frente. -Nadie lo hará mejor que yo hoy.-

**********

-Ustedes saben que Kaleipus, o cualquier Centauro para el caso, no podría haber asesinado a la
chica a sangre fría.- Solan defendió a su familia adoptiva.

-Sólo sé lo que veo, Solan. Quiero examinar el área donde estos fueron encontrados por mí misma.
Entonces y sólo entonces, voy a hacer un juicio.-

-Entonces yo voy - mi hijo respondió.

-Sí, voy a ir tan bien-, respondió Kaleipus.

-Mira -- Yo empecé, antes de escuchar la voz ronca detrás de mí.

-Bueno, supongo que es justo que los intereses de la Amazonia puede representar también,
entonces.- Ephiny saltó sobre el muro del patio a unirse a nosotros.
Ella no había estado allí todo el tiempo, yo la habría oído si así fuera. Por otra parte, ahora llevaba
una hoja de Amazona corta en la cadera, así que sabía que había vuelto a su campamento. Un
momento me pregunté por mi cordura, salir al bosque con un par de muy airados, enemigos
jurados, pero una vez más, Ephiny parecía casi hospitalaria hacia el Centauro, que ahora estaba a
su lado. Perdió puntos conmigo, aunque cuando se volvió hacia Gabrielle.

-Princesa-. Ella reconoció. La Amazona prácticamente escupió la palabra en la dirección de


Gabrielle.

-Guarde un poco de respeto Amazona,- gruñí -, y recuerda que es lo que estás hablando.-

Parecía venir a sus sentidos, y la expresión de su rostro cambió, suavizando un poco. -Su Alteza-.
Añadió en un tono más uniforme.

-Por favor, Ephiny, llámame Gabrielle-

Eso pareció lanzar el Amazonas fuera de su paso un poco. Ella abrió la boca para hablar, entonces,
parecía desconcertada, cambió de idea y se mordió la lengua.

Me entraron ganas de reír en voz alta y lo habría hecho de ser la situación menos grave. Gabrielle
tenía una forma de domar a las bestias con corazón duro, que había visto en varias ocasiones.
¿Podría con una guerrera amazona, posiblemente, se mantienen bajo el ataque de mi pequeña
consorte? Me gustaría ver.

Besé a Gabrielle, una vez más y vi que los seis soldados que le acompañaron a nuestras
habitaciones privadas se la tragaron de la vista. Yo tenía que tener unas palabras con Atrio, sin
embargo, cuando se dio cuenta de lo que yo había planeado.

-Señora Conquistadora, parece arriesgado y tonto entrar en el bosque sin un escuadrón de


hombres a ver tu espalda.- Atrio reprendió.

-Eso, mi querido capitán, es por lo que tu vienes conmigo-, le contesté con soltura. -Atrio,
entiendo sus reservas, pero toda una tropa de soldados circulando por ahí, tendremos suerte si no
lo han destruido ya algunos fragmentos importantes de las pruebas. Es importante que vayamos
solos.-

-Sí, Conquistadora-. Atrio respondió, y luego echó un vistazo a las caras de nuestro pequeño
grupo. Pude ver que no tienen mucha confianza en nuestro grupo de impíos.
-Vamos, entonces.- Me habló, y me dirigí hasta la escalinata del palacio.

**********

Yo había estado sentada en la oscuridad desde hace bastante tiempo. De hecho, era casi el
amanecer. En mi sillón favorito, frente a mi ventana favorita, en mi momento favorito del día. El
punto de vista la mirada hacia el jardín de rosas, y hacia fuera a través de los tejados de la aldea
que se encontraba solo dentro de las puertas del palacio. Me sentía un poco sola y supongo que
simplemente podría haber entrado y despertado a Gabrielle, pero yo estaba tan cansada y en ese
momento, parecía un gran esfuerzo.

Habíamos encontrado más de lo que pensábamos que iba a durar la noche. En cierto modo, más
de lo que quería encontrar. Mis soldados habían hecho un mejor trabajo de lo que antes les dio el
crédito correspondiente. Habían acordonado la zona que sospechaban que los francotiradores
habían disparado. Más allá de buscar en el área, sin embargo, es poco lo que podían hacer. Las
pocas pistas que encontramos, no servían a nuestros amigos los Centauros. Las armas ya
teníamos, por supuesto.

En el bosque de olivos, se estableció en la cima un pedazo de tierra que se inclinaba hacia arriba.
Los árboles se detenían en la pared del palacio, pero continuaban en el otro lado. El área era
espesa y cubierta de maleza, sin embargo, la habían pisoteado recientemente. Técnicamente
hablando, un hombre a caballo podría haber hecho las pistas dispersas que se encontraron. Yo
sabía mejor que eso, sin embargo. Estábamos pasando un período de sequía, común durante el
final de la temporada de crecimiento. El suelo bajo nuestros pies era duro como una piedra. Para
la impresión del casco hemos visto que ha sido tan visible, el caballo tendría que haber sido una
enorme bestia. No, era sin duda una impresión de Centauro, marcando la tierra. Recuerdo la
mirada en el rostro de Ephiny, el comentario seco de Kaleipus , como la Amazona se arrodilló para
examinar las marcas.

-No se ven bien para nosotros, ¿verdad, el Amazonas?-

-No, ciertamente no lo hace.-

La expresión de la Amazona me pareció bastante extraña. Ephiny no tenía ninguna animosidad con
las que sus hermanas disfrutaron expresando hacia los centauros. Casi parecía como si le dolía
tanto como a Kaleipus. Me preguntaba qué sabía Ephiny que la llevaba a actuar de manera
diferente con los Centauros que el resto de su pueblo.
Tuve el peor sentimiento que toda esta situación no iba a terminar bien. Melosa ya estaba
actuando como una calabaza llena de polvo negro a punto de estallar.

El cuerpo de Timara se pondría a las llamas esta tarde, a continuación, el período de luto de
Melosa terminaría. En ese momento, la reina tendría libertad para exigir su venganza. Una vez que
Ephiny le dijera a la reina de las pruebas que hemos encontrado, yo sabía que iba a tener muy
poco tiempo antes de Melosa comenzara una guerra. ¿Podría echarle la culpa? ¿Reaccionaria yo
de manera diferente? El luto cobra su peaje en la psique y Melosa había pasado por más que su
justa parte de la pérdida de todas las temporadas.

Pensé en Gabrielle y la inequidad de la situación. Nos íbamos a casar en cuestión de días. No era
justo el día en que debe ser el más feliz de su vida fuera empañado por esta tragedia, no sólo la
muerte de la joven Timara, sino una guerra y en nuestra propia puerta.

Cerré los ojos y aspire el aire fresco del exterior que entraba por la ventana. Como sucede a
menudo, cuando pienso en Gabrielle, puedo oír su voz dentro de mi corazón, que me llamaba.
Sólo que esta vez, cuando abrí los ojos, ella estaba allí, llamándome por mi nombre en voz baja.

-¿Xena?- Ella susurro nuevamente.

Me sonrió y ella se acomodó en mi regazo, mis brazos alrededor de ella de inmediato envolviendo
su figura menuda. Yo no estaba completamente segura de que quien reconfortaba a quién, pero sí
sé que se sentía bastante bien.

-Yo podía escuchar tus pensamientos más profundos hasta llegando a la habitación, mi amor.-
Gabrielle puso su cabeza sobre mi hombro, tocando sus labios ligeramente sobre la piel expuesta
de mi cuello. -No te fue bien, ¿verdad?-

Negué con la cabeza y explique los acontecimientos de la noche a ella.

-Todo parece un poco demasiado fácil, ¿no? Quiero decir, si uno de los hombres Kaleipus lo hizo,
incluso a las órdenes, no sería tan tonto como para dejar tantas pistas que podrían remontarse a
él. ¿Verdad? --Preguntó Gabrielle.

-Tú ves eso pequeña, estaban junto a mí, los centauros y Ephiny. Melosa acaba de perder a su
única hija. De alguna manera, no creo que ella vaya a estar en el estado de ánimo para escuchar a
la razón.-
-Pero, Timara no era su única hija-, agregó Gabrielle.

-¿Qué quieres decir? ¿De dónde has oído eso?-

-Dos de las Amazonas volvieron a verme después de que saliste esta tarde --

-Gabrielle-

-Xena, todo está bien. Torava y Sentius me custodiaban. Como cuestión de hecho, apenas podía
ver más allá de ellos tenían como una muralla humana alrededor de mí.-

Me reí entre dientes ante la visión en mi cabeza, pero aún así me preocupa. -Es sólo que las
amazonas… --

-Podrías haber sido asesina, lo sé, Xena. Yo no soy una tonta, mi amor, he tratado de tomar
precauciones-.

-Perdóname, pequeña. Sólo estoy pensando en ti.- Le sonreí a mi propia vergüenza y mi constante
subestimación de esta mujer delante de mí. -A veces me olvido de que eres una mujer competente
y no una niña que necesita de mi protección constante.-

-Estás perdonada-, sonrió con dulzura. -Pero sólo porque Te amo tanto.-

-Entonces, ¿qué querían estas amazonas?-

-Ellas vinieron con las instrucciones de una mujer llamada Langris. Decían que era la suma
sacerdotisa en el templo de Artemisa amazónica. ¿No te suena extraño, Xena? ¿Que una
sacerdotisa viajara con una delegación de amazonas, tan lejos de casa? -

-Extraño es exactamente la palabra que yo usaría-. ¿Qué tipo de delegación de Amazonas viaja con
su reina, princesa, y la sacerdotisa de Artemisa en un grupo? No parecía inteligente,
especialmente para Melosa. -¿Qué tipo de instrucciones que te dieron?- Le pregunté.
-Acerca de mi parte en aceptar el derecho de casta de Timara. Algunas de las cosas que dijeron,
Xena, ¿sabes que estas mujeres esperan que yo a viva con ellas en el territorio de las Amazonas?-

-Lo siento, pero eso no va a suceder en el corto plazo-, añadí.

-Bien-, me sonrió Gabrielle. -Yo estaba un poco preocupada por un momento. Me dijeron de
algunas tradiciones muy interesantes acerca de aceptar el derecho de casta. Básicamente, soy una
amazona. Desde el momento en Timara murió, yo heredé todo lo que poseía y que todo su
derecho de sangre -

-Eso suena bastante bien. Lo siento, amor, pero no hubo tiempo suficiente para explicarte.
Gabrielle, te han dado un gran honor. Estas mujeres no renuncian a su derecho de casta por nadie
más que una hermana amazonas. Para alguien de sangre real hacerlo, bueno, es prácticamente
desconocido. Creo que Timara vio lo que siempre he visto en ti. -

Gabrielle se sonrojó y bajó la cabeza de esa manera entrañable que tenía. Yo no podía dejar de
sonreír.

-Esa es la única razón por la que acepté, Xena esa joven perdió su vida -. No, alguien le quitó la
vida a ella tenía mucho que esperar, tantas cosas que había planeado me había dicho mucho...
La vida que quería para ella y sus personas. Ella me dijo que tenía una novia en el pueblo de las
Amazonas.

Supongo que pensé que rechazar su regalo no sólo sería un insulto, sino sería negar los sueños que
tenía. Se era como sigo adelante, el espíritu Timara todavía puede experimentar algo del futuro.
¿Tiene esto algún sentido? --Preguntó Gabrielle, corriendo el pelo de la cara.

Dioses, ¿Atenea podría haber sido más amable conmigo? Por traer a una mujer como esta a mi
vida, era más de lo que merecía. -Sí, amor, tiene perfecto sentido. A pesar de que no vas a vivir
allí, sigue siendo una gran responsabilidad que estás asumiendo. ¿Seguro que estas preparada
para ello?-

-Yo creo que sí. ¿Te molesta, Xena? ¿ No quiero hacer nada que pueda avergonzarte como
gobernante del Imperio?- -Preguntó Gabrielle, su ceño fruncido de preocupación.

-Yo siempre puede encontrar problemas en una situación, si pienso en ello el tiempo suficiente,
pero no hay ciertamente nada que me avergüence. Probablemente será una pluma en la gorra-,
sonreí en su dirección. -Ya puedo escuchar a los bardos de taberna, ahora, que detalla la
tormentosa relación entre el Conquistadora y su novia, Amazona-. Me reí en voz alta y Gabrielle
parecía incapaz de contener la risa junto a mí.

-Gabrielle-, comencé en serio. -Si es tu deseo, entonces voy a estar detrás de de ti en tu decisión.-

-¿Incluso si entra en conflicto con tus deseos?- , me preguntó en serio.

-Incluso entonces. Porque te amo y porque tus deseos son mis esperanzas. Es tan simple como
eso, pequeña. Ahora me dices acerca de esta otra hija de Melosa-.

-¿Quién? Oh, sí. Bueno, dijeron que ella era la hija de Melosa, pero no su hija de sangre. Me
parecía que no podía saber nada más sin parecer entrometida.

¿Sabes lo que significa?-

Pensé en la declaración por un momento. No era raro que los derechos a adoptar un protegido,
sobre todo cuando no tenía heredera. Lo que no podía entender era por qué Melosa adoptaría
una heredera cuando ella ya tenía una. A menos que la reina había realizado antes de la adopción
de que Timara nació.

-¿Las mujeres dijeron algo acerca de la edad de la hija?- Le pregunté.

-Como cuestión de hecho, se dijo que era por lo menos dos veces mayor que Timara. Lo gracioso
de eso, Xena...- Gabrielle vaciló.

-Es curioso de qué manera?-

-Bueno, las dos mujeres no parece preocuparse mucho por esta otra hija.

Supuestamente, se supone que ella estaba allí cuando fue recibida a la delegación. Me dieron a
entender que hubo unas palabras entre Madre e hija y la hija se marchó. No les pareció nada fuera
de lo común a las dos amazonas que me hablaron. -

Me maravillaba de las capacidades asombrosas de Gabrielle. Recuerdo haber tratado de interrogar


a amazonas capturadas. Nosotros las matábamos de hambre, las torturábamos y las privábamos
de todo, pero las necesidades más escasas de la vida para llegar a hablar. Yo nunca había uno
siquiera me dan la hora del día. Gabrielle en la otra mano. . .

-Gabrielle, ¿cuánto tiempo estuvieron las mujeres aquí?-

-No estoy segura, ¿tal vez un marca de vela? ¿Es importante?- -Preguntó Gabrielle.

Yo no podía hacer más que sonreír. -No, pequeña, no es importante. Yo estaba pensando en algo
que sucedió hace mucho tiempo.- Finalmente dejé una sonrisa.

-Por lo tanto,- comencé de nuevo. -No creo que consiguieras que una de tus nuevas hermanas te
dé el nombre a esta hija difícil de alcanzar, ¿verdad?- Le pregunté, sin dejar de sonreír.

-Bueno, Conquistadora-, bromeó Gabrielle. -Lo que pasa es que lo hice. Me acordé de ella, sobre
todo porque yo nunca había escuchado un nombre como el antes.

-Su nombre es Velasca. –

Capítulo 16:

Sitiada y tomada, la reina valiente y bella

Hubo un ruido muy fuerte y me volví para ver a Gabrielle golpear en la cama. No había llorado,
pero yo podía oír sus respiraciones, que ella aparentemente luchaba para traer bajo control.

-Gabrielle?- Me senté a su lado.

Cuando se volvió para mirarme, su rostro tenía una mirada en blanco. Era como si ella no me
reconociera, o por lo menos, como si se esforzaban para recordarme. La expresión sólo duró unos
pocos latidos del corazón y entonces ella físicamente negó con la cabeza para concentrarse en su
entorno actual.

-¿Gabrielle?- Repetí.

-Yo - yo creo que debe de haber estado soñando-, dijo Gabrielle, vacilante.
-Un mal sueño?-

En parte, pero era algo más. . . así. . . confuso. -Ella pasó sus dedos por el cabello y luego me miró
con una sonrisa de sueño.- Creo que todavía estoy medio dormida, pero estoy bien, de verdad. -

-Ven aquí, -.

Gabrielle se acomodó en mi abrazo, y ambas nos recostamos contra las almohadas. No estaba
segura de qué hacer con su explicación del sueño, pero desde que su respiración se había
convertido ya en sonidos profundos y relajados de sueño, pensé poco más de él. ¿Por qué es que,
en retrospectiva, es la más pequeña de las cosas que vienen a ser la más importante?

**********

Cada soldado en Corinto estaba en alerta esta noche. Numerosos fuegos iluminaban las colinas
del sur, fuera de las puertas del palacio. Para un recorrido completo del sol, Melosa había estado
en duelo privado. Quería saber más acerca de la otra hija de ella, pero la reina se encontraba en
aislamiento y hasta yo no me atrevía a inmiscuirse en su dolor.

Gabrielle había sido secuestrada con un número de amazonas, junto con su sacerdotisa desde
hace bastante tiempo. Cuando yo viví con Cyane y sus amazonas un corto período de tiempo y he
aprendido tanto como pude sobre su historia y costumbres. Yo sabía que a pesar de que la parte
de Gabrielle en la ceremonia de esta noche sería pequeña, la sacerdotisa fue probablemente
llenando mi consorte en la parte de esa historia.

Me quedé con Atrio, parecía menos una Conquistadora que una esposa inquieta.

Supongo que debía haberme sentido muy honrada, teniendo en cuenta que a pocas no amazonas
no se les permitió nunca ser testigo de la cremación de una princesa amazónica. Es sólo que yo
tenía mucho peso en mi mente en ese momento. Me preguntaba cómo sin problemas esta
ceremonia Amazónica iba a ir, cómo Gabrielle se ocuparía de la situación en su conjunto y si yo
sería capaz de detener a una cierta reina de las amazonas de librar una lucha estéril contra los
Centauros. Tengo que decir que cada uno de esos pensamientos se disipó en el aire el momento
en que vi a Gabrielle salir de esa tienda.

Gabrielle estaba vestida con una falda corta de piel y sin mangas. Una falda muy corta y en
realidad no lo suficiente como para llamar incluso un cabestro. Su cuello, brazos, cintura y fueron
rodeados con adornos de plumas y perlas. Ahora bien, supongo que yo había visto más revelador
el atuendo de las Amazonas en el tiempo. En realidad, las mujeres que flanqueaban a Gabrielle y
la sacerdotisa llevaban menos que mi futura esposa. Si se sepa la verdad, yo desde luego no era
reacia a ver el hermoso cuerpo de Gabrielle. Se trata simplemente de que yo había planeado ser la
única en ver esta gran parte de ella. Yo podía sentir que el calor familiarizado arrastrarse para
arriba mi cuello y miré a mi alrededor, viendo todo el mundo mirar a Gabrielle!

-¿Qué estás mirando?- Le susurre a Atrio.

Tenía la boca un poco abierta, sobre todo por la sorpresa, estoy segura.

-¿Yo?- Él contestó con vergüenza impropia de él.

-Sí, tú! Deja de mirarla de esa manera!- Yo mandé.

-¿Yo?- Balbuceó nuevo.

-Sigues diciendo que al igual que estoy hablando con alguien más!-

-No, quiero decir ... es sólo que ... me busca - Yo nunca ... por el amor de Atenea, ella es como una
hija!- Finalmente fue capaz de decir.

-Oh.- Era lo único que podía pensar en decir. No tiene mucho sentido, sin embargo.

Gabrielle se veía bien. De hecho, parecía maldita buena y mientras estudiaba las mujeres que
echaban escondidas miradas al pasar, me di cuenta de algo. Mis primeros sentimientos instintivos
eran de celos, ira y a continuación se basan en las emociones que pertenecieron al
Conquistadora, no la mujer que se había convertido desde entonces. Hubiera sido tan fácil dejar
que la bestia saliera a vagar por una situación como esta, pero este momento no era sobre mí.

Por supuesto, nos quedamos allí como una manera de decir adiós a una joven que perdió la vida
demasiado pronto, pero era más que eso. De alguna manera, en este momento pertenecía a
Gabrielle. No tenía ni idea de cómo íbamos a manejar su condición de Amazona, o incluso el hecho
de que ella pertenecía a la realeza de las Amazonas. Yo sabía que ella estaba tomando en serio
este honor, y que significaba algo para ella. Tal vez porque era la primera vez en su joven vida que
la gente la miraba a ella por algo que sólo ella había hecho y no porque ella era mi consorte.

Cualquiera que sea la verdadera razón, me di cuenta de que no sería la primera vez que se pondrá
a prueba, de tal manera. Yo había crecido en el campo de batalla, pensando que tenía que mostrar
mi poder para ser respetadas. Eso estaba bien para el campo de batalla, pero sólo serviría para
hacerme un tirano cuando se utiliza en la vida cotidiana. También sería humillar a Gabrielle, y
disminuir su condición ante estas personas, cosa que era reacia a hacerlo.

Tomé una respiración profunda y tuve un pensamiento bastante reconfortante. ¿Y qué si cien ojos
de Amazonas estaban codiciando a mi consorte. La palabra clave es, a mí. En mi corazón, yo sabía
que Gabrielle me quería y cuando ella se acercó a mí, mi estómago se volcó un poco muy poco,
cuando he visto ese el sentimiento exacto en sus ojos.

-Xena, tenemos que hablar-. Gabrielle-susurró entre dientes, los labios en forma de una sonrisa
forzada. -Esto es lo que quieren que me ponga. Bien podría estar aquí desnuda!-

Sonreí de buena gana de eso. Sabiendo esto, que no fue la elección de Gabrielle me puso aún más
cómoda. Que las amazonas miraran si así lo deseaban. Ella era mía y de repente me deleitaba con
la idea de que yo poseía algo totalmente inalcanzable para ellas.

-Te ves absolutamente impresionante, mi amor-, le susurré de nuevo con tranquilidad.

-Eso no es todo. Xena, voy a tener que matar a un centauro!- dijo entre dientes otra vez.

-¿Qué?- Yo no tenía pretensiones de bajar mi voz esta vez. -Vamos, tenemos que hablar-. Empecé
a marcar el comienzo de vuelta hacia la tienda de que acababa de salir.

Las dos amazonas que obviamente habían sido asignadas para custodiar la nueva princesa fueron
pisándonos los talones. Gabrielle entró en la tienda en primer lugar, luego yo. Cuando los dos
guardias trataron de seguir, me di vuelta y gruñi a ellas.

-Ni siquiera lo piensen!-

No sé si fue el fuego en mis ojos, o el humo que salía de mis oídos, pero de repente se dieron
cuenta de que podría fácilmente guardar de fuera de la tienda de campaña.

Gabrielle me esperaba cuando llegué a el interior. -Xena, estas mujeres tienen ideas unilaterales
acerca de los centauros-, dijo.

-Supongo que eso es de esperarse. Ellas han estado en desacuerdo con ellos la mayor parte de sus
vidas-, le contesté.
-Bueno, cuando tu lo mira de esa manera...- Gabrielle se apagó. Vi su rostro se ablandaba. Era
característico de Gabrielle no ver la otra cara de la moneda, pero su propia furia, y la
preocupación, había conseguido lo mejor de ella.

-Ahora, ¿qué hay de lo que ha dicho por ahí?- Me hizo señas con una mano. -¿Quién quiere que
mates a un centauro y por qué?-

-Ellos están muy convencidos de aquí que un centauro lo hizo, Xena. Yo no he dicho una palabra
sobre lo que tu encontraste la otra noche, pero no habría importado si lo que tenía. Están
decididas al pensar que es un centauro . Timara muerta y no parecen muy preocupados acerca de
si coger a el culpable o no ,la única que no parece convencida es Satena, ella es su sacerdotisa de
hecho, ella no dice mucho a todas, que es un poco desconcertante. Ella me mira de la manera más
extraña. -

-Cariño... la muerte?- Le solicite.

-Oh, sí! ¿Sabe tu que dice que una vez que capturen al responsable del asesinato de Timara, en
realidad sus palabras fueron, una vez que cogemos el Centauro responsable, yo soy la que tiene
que ejecutar la sentencia, que será la muerte. Algo sobre, aceptar el derecho de casta de Timara, y
por eso tengo que exigir su venganza. Xena, yo no creo que pueda matar a nadie, ni a sangre fría
por el estilo. -

-Yo lo sé amor.-

Gabrielle entró en mis brazos y yo la sostuve así durante unos momentos. -No te preocupes, no
vas a estar matando a nadie y menos de todos a los Centauros-.-¿Me lo prometes?- -preguntó ella.

-Te prometo, pequeña. Ya se nos ocurrirá algo. ¿De acuerdo?-

Ella asintió con la cabeza, y así como nos dimos un beso y se apartó unos de otros, las guardias
Amazonas estaban limpiando sus gargantas. Ellas con cautela entraron en la tienda, solicitando la
presencia de Gabrielle. Ella asintió con la cabeza y comenzó después de ellas. Tiré de la espalda en
el último momento para susurrarle al oído.
-Recuerda, pequeña, tú me perteneces, así como las amazonas.- Sonreí y me sentí la espalda
magra en mí. -Torava y el Atrio están aquí como los guardias también. No sé, no confió en todos
los presentes. Si algo sucede, quédate con ellos dos y yo sé que estarás a salvo.-

Me besó en la oreja y vi como ella asintió con la cabeza comprendiendo.

Salimos de la tienda y yo caminaba al lado de Gabrielle, a los dos guardias, aparentemente


nerviosa por mi presencia continua. Ellas siguieron a lo largo, y luego miraron aún más confusas
cuando Atrio y Torava se metió en el paso con nosotros.

Fuimos detenidos por un grupo de guerreras que aceptan como Melosa de la Guardia Real, a unos
veinte pies de distancia de la pira funeraria. La Reina estaba justo al lado de la hoguera,
acompañada por la sacerdotisa de Artemisa, y otras Amazonas que no reconocí. Era alta y
musculosa, y tenía el pelo castaño rojizo. Me pregunté si ella era la otra hija . Sus ojos parecían
llenos de lágrimas mientras miraba para arriba en la plataforma, sobre la cual el cuerpo Timara fue
colocado.

Ephiny vino hacia nosotras y se detuvo ante Gabrielle. Me di cuenta de que tenía todavía una
cierta animosidad hacia Gabrielle. Ella no dejó su manera de ser cortés, pero no lo hizo, ni decir,
todo lo que se podría considerar intencional decir.

Era más bien la expresión desdeñosa con que miraba a cabo cuando de acercó a Gabrielle.

-Tu presencia es solicitada al lado de la familia, la princesa-, dijo Ephiny rotundamente. Hizo un
gesto con la mano y las dos guardias Amazonas se trasladaron a la parte delantera para llevar a
Gabrielle .

Sentí a Gabrielle apretar mi mano y le devolví la ligera presión. Ella siguió a las amazonas, y Atrio y
Torava se trasladaron junto con ella.

-Sólo la princesa-, dijo Ephiny.

Gabrielle se volvió a mirarme y me di cuenta que no estaba segura de qué hacer.

-Ella puede ser tu princesa, pero ella está también a punto de convertirse en la reina del imperio
griego. O bien van con ella, o nos quedamos todos aquí-, afirmé.
Ephiny no pareció pensar que valía la pena causa una situación más. Ella se encogió de hombros y
movió de nuevo a los dos guardias en la delantera. Yo estaba un poco sorprendida cuando Ephiny
se quedó atrás, permaneciendo a mi lado durante la ceremonia.

La ceremonia comenzó y mientras miraba a las mujeres interactúan entre sí frente en la hoguera,
una cosa quedó clara. Melosa tenía en el dolor evidente. Se mostró en su rostro y en su lenguaje
corporal. Gabrielle parecía triste, sombría, y nerviosa.

-¿Quién es la mujer junto a Melosa?- Le pregunté a Ephiny en voz baja.

-Velasca, hija adoptiva de Melosa.-

-Aprobado. ¿Por lo tanto, ella no es una princesa, entonces?- Le pregunté lo que yo ya sabía la
respuesta, pero quería saber cómo respondería la Amazona.

- No solo la familia de sangre puede ser considerado en la línea de sucesión al trono. A menos que
se conviertan en familia a través de derecho de casta, sin embargo. Velasca se habría convertido
en la princesa tras la muerte de Timara, porque ella sería la única heredera de Melosa. Tu
consorte parece haber puesto un giro en los planes, SeñoraConquistadora -.

Ephiny me lanzó una mirada de soslayo y me enteré de lo que quería en su voz. Parecía que no le
importaba la posición real de Velasca más de lo que le importaba el nuevo título de Gabrielle
entre las Amazonas. Las cosas empezaron a parecerse que Ephiny podría ser una de las
amazonas fanáticas, dispuestas a permitir extraños tan fácilmente. Por supuesto, eso no era un
delito, pero todo el escenario comenzó a adquirir un aire peligroso para Gabrielle.

De repente, vi a una hija adoptiva, cuyo único obstáculo para el trono era su hermana menor. Si de
alguna manera ella se fue por encima, causando la muerte de su hermana, iba a parar allí? Ella
probablemente no tenía idea de que Timara le habría dado derecho de casta, a una extraña.
¿Trataria de eliminar Gabrielle así?

Me sacudí mentalmente. Yo estaba añadiendo cosas incorrectamente, sacar conclusiones rápidas


y fáciles. Velasca tenía el motivo, junto con la oportunidad.

¿Pero todas las pruebas apuntaban a los Centauro? Las armas pueden haber sido circunstanciales,
pero no hay una sola cosa lo suficientemente pesado como para hacer pistas de Centauro en la
seca tierra y eso es un centauro. Además, algo que no había hablado en esos árboles. Las
Amazonas son excelentes arqueros, increíbles, incluso, pero la distancia desde el bosque de
árboles y el patio cenamos era tremenda. Esa fue la mayor parte de la razón de que nunca me
preocupara por mandar a patrullar la zona. Yo no podía ver a la mejor arquera de las Amazonas
golpear a Tinara con tanta precisión como esas flechas lo hicieron. No, ya sea un centauro, o un
ser con una fuerza sorprendente habría tenido que disparar las flechas. Ahí es donde todo se vino
abajo. Hasta yo sé que no hay una amazona en la tierra que colaboraría con un centauro. Yo
nunca había sabido de dos de ellos que hayan puesto sus diferencias y el odio que se tenían desde
hace mucho tiempo de lado.

-¿Qué le dijiste a Melosa de lo que nos encontramos?- Me incliné y le pregunté.

-Yo no le he dicho nada todavía.- Ephiny respondió, sin apartar los ojos de la pira que estaba
siendo iluminada. -Ella ha estado de luto-, agregó.

-¿Qué crees que va a hacer?- Le pregunté.

-Me gustaría no pensar en eso.- Ephiny comentó en alto.

-Yo también-, me apresure a añadir.

Ephiny me sorprendió y me preocupó, al mismo tiempo. Cualquier otra Amazona habría


aprovechado la oportunidad para que la mala palabra contra los Centauros, pero ella ni siquiera lo
había intentado. Sí, Melosa estaba de luto, ¿pero algo como esto? Me hubiera tiraron y mataron el
protocolo por intentar llegar a ella. El comportamiento amable de Ephiny hacia los centauros
podría haber sido una voz de la razón entre su gente, alguien con quien me podría interesar
aliarme con él. Por otro lado, podría ser sólo el tipo de persona a convertirse en socios de un
centauro por una causa.

Sólo había algo que hacer. No confíes en nadie, ver que Gabrielle nunca estuviera sin protección, y
sentarme con Kaleipus. Habría sido una gran cantidad de mala sangre entre la Nación Centauro y
yo. Había llegado el momento para ver si había algún centauros por ahí que todavía se recuerda
los buenos viejos tiempos.

**********

-¡Es un insulto pensar en cualquiera de los Centauros aquí podría ser responsable!-

El tono de Solan fue uno de justa indignación y yo no estaba segura de que no estaba de acuerdo
con él. Yo estaba probablemente en busca de respuestas donde no las había, pero se estaba
acabando el tiempo y las pistas. Anoche vimos como la pira funeraria Timara iluminó el cielo del
sur. Yo estaba dispuesta a ser confrontada por Melosa con su demanda de sangre Centauro por el
asesinato de su hija. Me sorprendió mucho cuando, después de marcas de vela de mantener la
vigilia en la pira funeraria de su hija, ella simplemente me miró y luego se volvió y se alejó.

Era una mujer inteligente. Su pena controlaba de su razón a continuación, e incluso sabía lo
suficiente para no querer reunirse conmigo en esa condición. Iba a sufrir esta mujer tanto por su
dolo, y el precio que había pagado, pero incluso mi tolerancia tiene sus límites.

-Mantén una lengua cortes, Solan-. Kaleipus advirtió a su hijo adoptivo. –La Conquistadora tiene
una buena razón para hacerlo.-

-Gracias mi amigo. No sé si esto nos va a ayudar, o nos maldiga. Solan, he vivido lo suficiente para
saber que ninguna especie tiene la absoluta verdad e integridad.

No voy a tener una persona declarada culpable falsamente, pero tampoco puedo permitir una
guerra comenzar entre los centauros y las amazonas. yo estoy haciendo lo mejor que puedo en
esta situación. -

Yo le respondí a Solan tan honestamente como pude. Estoy segura de haber oído el tono de
derrota en mi voz, a pesar de que me tomé la molestia de ocultarlo.

-Solan, la mayor parte de mi vida ha transcurrido en conquistar y tomar. No importa que ya


perteneciera a otro. Se convirtió en mi propio destino manifiesto para convertirme en la
destructora de Naciones. Una bruja profetizó y yo le di la sangre y los medios para llevarlo a cabo.

Yo terminé mi pequeño discurso, y cuando miré hacia arriba la cara de Solan, tuvo una extraña
expresión en su rostro. Creo que podría haber sido miedo, o tal vez preocupación aún. Supongo
que podría haber llegado allí, pero la mirada se quedó conmigo.

Le di una oportunidad a este joven, que había cambiado tanto. Decidí contar a Kaleipus todo lo
que yo sospechaba. Algo me decía que podía confiar en Solan ahora, especialmente cuando jugué
mi carta de triunfo, al revelar la participación de Gabrielle.

-¿Por qué alguien con un rencor que quieren matar a Gabrielle?- Solan preguntó rápidamente.

Le dije entonces lo que pensaba en una amazona y un centauro trabajando juntos. Esa extraña
mirada volvió a su rostro. Una vez más, pude ver que la preocupación lo atormentaba. Solan y
Gabrielle se habían acercado en la última quincena. Si yo fuera una Conquistadora más joven, los
celos y la rabia que me habrían consumido por ahora.

Gabrielle se reunió con Solan, más de lo que ella quería . Ella tenía todo el derecho a no perdonar
sus actos con tanta rapidez. En algún lugar de su tiempo juntos, sin embargo, Gabrielle y Solan se
hicieron amigos. No trato de comprender cómo el cambio se llevó a cabo, ni voy a ponerlo en
duda. Estas dos personas queridas, el hijo de mi cuerpo, y la mujer de mi corazón, significaban más
para mí que lo que las palabras pueden expresar adecuadamente. El hecho de que yo no tenía
que elegir entre ellos significaba la misma medida.

Las dos siguientes marcas de vela pasamos repasando los nombres y la historia de los veintidós
Centauros en la delegación de Kaleipus. Hablamos acerca de sus hábitos, el tipo de política que
jugaron y exactamente donde estaban en la noche del asesinato de Timara.

Me levante y estire los músculos que se habían agarrotado mientras estaba sentada. Tuvimos
nuestra reunión en el Gran Salón, siempre es perfecto para una reunión con Centauros. Las
grandes columnas se abrían hacia el pórtico en el lado este de la habitación. El acceso de alta, fácil
era necesaria en una velada en el interior Centauros. Supongo que fue el acceso al aire libre, lo
que hizo tan fácil de oír la conmoción en la esquina de la escalinata del palacio. Gabrielle se
materializo en el pasillo, flanqueada por dos guardias era mi siguiente pista que teníamos
gestándose problemas. Las palabras que pronunció no ayudó a la situación de ninguno.

-Xena, creo que finalmente le dijo Ephiny a Melosa-.

**********

-Atrio, lleva a Gabrielle hacia adentro-, me dije en voz baja, tan pronto como salimos del palacio.
Nos encontramos ante un centenar de amazonas armadas de un lado de la zona exterior del
palacio y centauros, por el otro, y cinco formaciones de mis propios hombres en el medio.

-¡No! Xena, por favor, tengo que estar aquí-, declaró Gabrielle.

Tenía razón, en cierto modo. Puede haber sido un capricho del destino que se produjera, pero
Gabrielle era ahora una amazona. Yo no tenía tiempo para estar de acuerdo o no antes de Melosa
estuviera en las gradas, seguida por Ephiny y Velasca. Di un paso al frente de Gabrielle, mi modo
de protección está afianzado supongo.

-El tiempo para hablar se ha terminado, Conquistadora!- Melosa rugía. -Es obvio que estás
protegiendo a esos bastardos. Nos vas a dar a mí y a mi gente una satisfacción, o no?-
-Nada es evidente desde donde yo estoy, Melosa-, le contesté.

-¡Esos hijos de Cerberus asesinaron a mi hija!-

-¡Amazona puta!- Esto vino de Kaleipus, quien finalmente perdió la paciencia.

-¡Panda de los monstruos!- Alguien desde el lado del Amazonas gritó.

-¡Muy bien!- Mi voz tronó. Yo estaba tratando a mi mayor nivel para no perder los estribos, pero
esta gente me empujaba a mi punto de ruptura. Poco a poco baje los escalones, el enojo era
evidente en mi andar. Yo estaba lejos de los latidos del corazón gritando en la cima de mi voz que
todos pudieran ir al Hades.

Llegué a las amazonas, e incluso Melosa con cautela. Podía sentir mi apretón de manos, ya que me
moría por sacar mi espada de su vaina. Apreté la mandíbula, y trate de tomar una respiración
relajante.

-Ahora,- comencé. -Todos vamos a tomar una respiración profunda. No vamos a iniciar una guerra
que nuestros hijos pagarán por llamarnos los unos a los otros por nombres. Esto no vale la pena ir
a la batalla.-

-Lo es para mí, Conquistadora-, respondió Melosa. -Ustedes vieron la evidencia. Todo apunta a un
centauro-.

-Melosa, puede parecer obvio para ti en su dolor, pero la evidencia es circunstancial verdad.-
Gabrielle estaba pronta a mi lado, su mano en mi antebrazo.

-No me sorprende que tú te sientas de esta manera, Gabrielle. Tus lealtades están divididas
desde luego aquí,¿ pero no has aprendido nada de los Centauros en las enseñanzas de Satena?-
Melosa comentó.

-He aprendido Melosa. Me enteré de que a tu gente se le enseña una visión muy unilateral de la
historia entre las amazonas y los Centauros. También he aprendido de los propios centauros. Ellos
son orgullosos y tercos, pero no más que ustedes.
-No has visto lo que tengo, Gabrielle-. Melosa gruñó. -¿Me puedes decir un centauro no mató a mi
hija, Conquistadora?- La reina dirigió su pregunta hacia mí.

-No-, respondió con tristeza. -No puedo. Así como no puedo decir que no era una amazona, o
cualquier otra persona.-

-Entonces vamos a la guerra-, susurró Melosa. -Yo quiero ver la sangre de Centauro en mi hoja.

-No puedo dejar que hagas eso, mi reina.- Ephiny salió de detrás de la mujer, y Melosa hizo una
pequeña media vuelta para mirarla. -Por mucho que me duele estar acuerdo con nada de lo que
podría decir, estoy de acuerdo con la princesa.-

-¿Tú?- Melosa parecía sorprendida realmente. Dio un paso atrás y cruzó los brazos contra su
pecho.

Melosa ahora parecía más divertido que enojada. Yo no sabía lo que Ephiny estaba tratando de
hacer, pero parecía que sus palabras había calmado la mujer mayor de alguna manera. Aunque,
creo que las palabras de Ephiny habían tocado algo en Gabrielle. La pequeña rubia también se
había cruzado los brazos, un inicio furioso color para mostraban sus mejillas.

-Me sorprendes Ephiny. ¿Qué espera tu hacer ... ¿desafiarme?- Melosa preguntó.

-Las dos sabemos que eso es algo que no puedo hacer, mi reina.- Entonces, Ephiny miró
directamente a Gabrielle, que seguía echando humo en el último comentario de la Amazona. -
Todos sabemos que sólo otra de la familia Real puede desafiar a la Reina-.

Cogí la inferencia inmediata y de pronto sabía a lo que estaba jugando Ephiny. Estaba pasando
tan rápido, yo no estaba segura de cómo me sentía sobre el uso de Gabrielle como cebo. Me
acordé de la vieja ley que fue junto con cualquier desafío real y de repente sabía Gabrielle estaría
a salvo.

-Así es-, le di un mínimo golpe con el codo a Gabrielle y repito las palabras de Ephiny. -Sólo la
realeza-, me miró a los ojos incomprensivos de Gabrielle -, puede oponerse a la Reina en un
desafío.-
Gabrielle no era tonta, pero a veces las cosas más obvias son las que nos faltan. Juro que si la niña
dijera en voz alta ¡oh, yo le daba un puñetazo en la parte posterior de la cabeza.

Lo más extraño sucedió en ese momento. Me di cuenta de que fuera a la izquierda de Melosa, en
la parte inferior de la escalinata del palacio, Velasca abrió la boca para hablar. Al parecer, en gran
medida como si fuera a realizar un desafío. Antes de su voz se oyera, sin embargo, Gabrielle
empezó la acción. Ella debe haber entendido de repente todas las insinuaciones, porque estuvo a
punto de un salto cuando dijo las palabras.

-Te reto!-

Cientos de ojos se clavaron en la pequeña rubia, que tragó saliva y miró como si quisiera hacerse
invisible.

-Yo creo-. Gabrielle añadido.

-¿Me retas o no Gabrielle?- Melosa preguntó.

De alguna manera, la situación actual ha pasado de posible derramamiento de sangre al


entretenimiento. Yo sabía que a Melosa le gustaba Gabrielle, además de que la reina no era una
tonta. Estoy bastante segura de que era obvio para ella lo que Ephiny y yo estábamos tratando de
hacer. En lugar de dejar que la ira de su regla, creo que Melosa no podía dejar de estar
ligeramente divertida por la niña pequeña, desafiando a la reina de su trono.

-Sí, sí lo hago.- Gabrielle contestó con confianza.

-Gabrielle-, arrastrando las palabras Melosa. -¿Entiendes lo que es un desafío real es, ¿no?-

-Uhm...- Gabrielle miró a Ephiny y a mí, ya que ambas asentimos con la cabeza la cabeza hacia
arriba y ligeramente hacia abajo. -Sí. Sí, claro que sí-, respondió ella.

-Y te das cuenta que tendrás que pelear conmigo.-

-¿Luchar?- La voz de Gabrielle se levantó de una muesca y se veía entre Ephiny y yo una vez más.
-Hasta la muerte-. Melosa termino.

-¿Qué Oh? -

-Por supuesto-, comenzó a Ephiny. -La ley de las Amazonas establece que un miembro de la
familia real puede elegir a un Campeón --

-Alguien, una guerrera de confianza, para luchar en su lugar.- Terminé el pensamiento de Ephiny,
dirigiendo mis palabras más hacia Gabrielle.

-Yo sé lo que la ley establece, Ephiny. Me gustaría saber de qué lado estás aquí, sin embargo?-
Melosa preguntó.

-El lado de mi pueblo, mi reina.- La Amazona respondió.

-Por lo tanto, Gabrielle, es conveniente para ti la batalla, o seleccionaras un campeón?- Melosa


pide, la curiosidad en su mirada directa.

-Voy a ser su campeón!- Ephiny y yo dijimos al unísono, dando un paso adelante.

Todo el mundo se congeló en ese momento. Ephiny y yo nos volvimos a mirar la una a la otra, y de
repente, sentí como si estuviera jugando un papel en una obra de Eurípides. Yo no sólo me sentí
un poco tonta, pero estoy seguro de que parecía la parte también.

-Ella es mi esposa!- Me susurró a la Amazona.

-Lo siento, no se te olvida la boda, Señora Conquistadora?-

-Justo lo que -- he dicho, sólo para ser interrumpida.

-¿Quieren ustedes dos resolver eso en otro momento?- Gabrielle se volvió hacia nosotros y gruñó
en voz baja.
-Parece que tienes varios Campeones lo suficientemente dispuestos, princesa. Así, que ¿qué será?
¿Vas a seleccionar un campeón entre ellas dos, Gabrielle?-

Una vez más, la cabeza de Gabrielle se volvió para mirar a la rubia Amazona y a mi, de pie una al
lado de la otra. Las dos asintieron con la cabeza de la joven.

-No, voy a luchar por mí misma-, contestó Gabrielle.

-¿Qué?- Dos voces al unísono de nuevo, la mía y de la Amazona.

-¿Te importa?- Me gruñó Ephiny.

-Gabrielle, toma un momento y piensa en lo que estás diciendo.- Le imploró. Supongo que podría
haber ordenado que todo se detuviera, pero ¿cómo hacer que la mirada de Gabrielle, al frente de
las Amazonas, así como el pueblo de Grecia.

Quería que supieran que no era simplemente un juguete muy mío, pero yo no quería verla morir
antes del día de su boda.

Gabrielle temporalmente no me hizo caso. -No voy a luchar hasta la muerte, sin embargo.-

-¿Y qué tipo de parámetros que ha establecido para este combate?- Melosa pone en tela de
juicio.

-Que si yo gano, tú no seguirá adelante con tu guerra. Tu vas a escuchar a la razón con la cabeza, y
no tu corazón.-

-Y si pierdes?-

-Yo - yo no tengo nada que ofrecer-, contestó Gabrielle en voz baja.

-¿No tienes, Gabrielle?-


Yo sabía exactamente lo que estaba pensando Melosa por la forma en que ella miró a Gabrielle en
ese momento y yo no quería saber nada de eso. La reina de las amazonas me sorprendió, sin
embargo, cuando ella continuó.

-Si yo fuera una mujer más joven, te haría poner tus encantos como parte de la apuesta. Me caes
bien, Gabrielle, y si piensas que tiene la habilidad suficiente para ganarme, entonces eso es todo lo
apuesto. Yo te voy a dar un marca de vela para componerse y luego me reuniré contigo en el
campo de la entrenamiento de la Conquistadora. -

Melosa se alejó, pero se detuvo y se volvió hacia la pequeña rubia. -¿Qué armas le gustaría usar, la
princesa?-

Vi como una expresión diferente robó en el rostro de Gabrielle. Ella bajó la mirada hacia la palma
de sus manos, girando lentamente cada uno de ellos otra vez como si las examinara.

-Mis manos-, dijo al fin.

Melosa sonrió como si estuvieran participando de un niño pequeño en una petición absurda. -Muy
bien. Combate cuerpo a cuerpo será.- Se alejó, seguida de las amazonas.

Ephiny fue la última en salir. -Espero que le enseñaras bien-. Tiró de mí en ese tipo plano y seco en
el tono de voz que tenía.

**********

-Gabrielle, ¿estás loca? Quiero decir, que recientemente te has golpeado la cabeza, o has sufrido
algún tipo de lesión cerebral masiva de la que no sé nada?- Grité.

Estábamos solas en las habitaciones. Gabrielle se sentó en la cama, las manos entrelazadas sobre
el regazo, con paciencia mirándome. Caminé de un lado a otro. Supongo que fue todo el miedo
que tenía que había causando que gritara como lo hacía. Lo bueno es que creo que Gabrielle
sabía que, debido a que ella se sentó allí como esperando a que mi furia se calmara, sabiendo que
con el tiempo lo haría. Al igual que las tormentas de verano que pasaron por rapidez, todos los
rayos y truenos, de mi ira, finalmente se hizo la calma.

Me senté junto a Gabrielle, y pasé los dedos por mi cabello. Suspiré profundamente.
-Pequeña, ¿entiendes lo que está pasando?-

-Yo no soy un tonta, Xena, yo sé lo que he hecho-, contestó Gabrielle. Era la primera vez que ella
me habló bruscamente y pude ver que tenía miedo, también.

-Todavía se puede cambiar de opinión, me escoges a mí como tu campeona, bolas de Ares, elije la
Amazona, pero no trate de luchar contra la Melosa. Es casi tan buena como yo, Gabrielle. Podría
hacerte daño, incluso si no es una lucha hasta la muerte. -

-Xena, yo...- Gabrielle respiró hondo y se volvió hacia mí, tomando mis manos entre las suyas. -
Tengo que hacer esto. No tengo ni idea de cómo explicártelo, dientes Hades, no sé cómo
explicármelo a mí misma!-

Era la primera vez que había oído jurar y yo no podía dejar de sonreír. Fue esa sonrisa que me
permitió abrir mi cabeza y mi corazón, lo suficiente como para escuchar lo que tenía que decir.

-No sé lo que es y yo podría ser una locura, pero yo puedo hacer esto ... Tengo que hacer esto. No
puedo explicar cómo o por qué nada mejor que decir esto se siente como mi destino, Xena. es
como si toda mi vida ha sido llevada hasta este momento . Lo siento, no me estoy explicando bien
todos -.

Ella bajó la cabeza en señal de derrota. Yo no sabía cómo decirle en ese momento que yo sabía
exactamente lo que quería decir. Sentí lo mismo en la tarde entré en la habitación de Gabrielle,
me puse de rodillas y le pedí que me perdonara. La libere de la esclavitud y le pedí que se casara
conmigo. En ese momento en el tiempo, en esa sala en semipenumbra, sentí que toda mi vida
había estado al frente hasta que el espacio en el tiempo. Ese fue mi destino haciendo clic en su
lugar. Quería decirle a Gabrielle de todo esto, pero como era mi costumbre a su alrededor, mi
lengua se congeló. Cuando yo necesitaba mi elocuencia al máximo, esta me abandono.

Tiré de la mujer más contra mí y mis brazos alrededor de ella. Por fin, su cuerpo se relajó, y me
sentí hacer lo mismo. Cuando levantó la vista a los ojos, supe que no tenía que expresar mis
pensamientos. Gabrielle parecía saber siempre lo que pensaba, de todos modos.

-Athena me va a proteger, Xena, tengo toda la confianza-. Gabrielle susurró.


-Espero que sí, porque si Melosa te hiere, te voy a patear el culo de un extremo de Corinto a la
otra,- gruñí.

-Xena!-

La advertencia de Gabrielle fue interrumpida por un golpe en la puerta de la cámara exterior. Yo


estaba bastante sorprendida de ver a Yu Pan de pie en el pasillo. Llevaba un pequeño paquete en
sus manos.

-Ni hao Señora Conquistadora-, saludo.

-Yo no estoy tan bien en este mismo momento, gracias por preguntar-, le contesté.

-Tengo algo para Gabrielle.-

-Maestro Yu Pan, no estoy segura de que ahora es un --

-Está bien, Xena.- Gabrielle se quedó en la puerta entre el dormitorio y las habitaciones exteriores,
y sonrió débilmente. Pude ver que su mente estaba en Melosa. Lo que todavía no podía entender
era por qué ella dijo que sí. ¿Cómo se cree que se va a lograr esto?

-Tengo algo que te pertenece a ti, mi nuer-, dijo Yu Pan. Cruzó la habitación y le coloca un paquete
envuelto en una tela en las manos.

Gabrielle. -Por favor, ábrelo-. El anciano se indica el paquete.

Gabrielle me miró a mí y luego se trasladó a una silla cercana. Ella puso el paquete en su regazo,
desató el nudo de su cierre, y finalmente quitó el paño. La mirada en el rostro de Gabrielle, que
sólo puedo describir como la revelación de partes iguales, y el asombro. Ella tocó una prenda de
vestir desde el interior del paquete. Parecía ser de seda, azul oscuro, con flores amarillas muy
pequeñas bordadas.

Poco a poco levantó la cabeza y miró fijamente a Yu Pan. -¿Es verdad, entonces?- Era todo lo que
le preguntó el viejo.
-Es cierto-, respondió Yu Pan.

-Yo pensé... No creo que entienda cómo puede ser esto.-

-¿Gabrielle?- Le pregunte con nerviosismo. Ella y el anciano parecían estar teniendo una
conversación que giró en torno a algo que sólo ellos estaban al tanto.

-Está bien, Xena.- Gabrielle repitió las mismas palabras tranquilizadoras para mí, sólo que esta vez
su sonrisa era genuina. En realidad, parecía como si su expresión fuera de alivio.

-Tong Zhi Zhe,- Yu Pan se dirigió a mí por mi título de Chin. -¿Tal vez si yo podría tener unos
momentos a solas con Gabrielle, para que yo pudiera ayudarle a prepararse?-

-Vas a hacer algo, ¿verdad? Algunos hechizo o algunos trucos?- Le pregunté desesperada.

-No hay trucos, mi amiga. Vas a tener lo que alguna vez deseaste, Conquistadora-, comentó Yu Pan
de forma críptica.

-Gabrielle-, me volví hacia ella para intentar una vez más para disuadirla de esta locura. -No puedo
--

-Xena, tienes que confiar en mí-, dijo rápidamente. -Por favor, amor, que sólo tienen un corto
período de tiempo y hay cosas que debo hacer con Yu pan.-

-Pero...- Finalmente me di cuenta que era mucho más fácil confiar cuando eras tu el que hace el
pedido. ¿Cuántas veces desde que me enamoré de ella le pregunté a Gabrielle esa misma cosa?
Confía en mí.

Gabrielle llegó a estar delante de mí cuando mi mente estuvo en guerra contra sí mismo. Ella se
acercó y le dio un beso suave en la mejilla.

-¿Por qué no me lo dijiste?- Le pregunté.

-¿Decirte qué, amor?-


-¿Qué tan difícil confiar en que realmente es?- Yo le respondí.

-Tal vez simplemente no han tenido suficiente practicar en ello todavía.-

Ella sonrió con esa sonrisa seductora de ella y me recordó una vez más por qué me enamore de
ella en el primer lugar. Debido a que ella lo hizo tan fácil de hacer, es por eso.

-No voy a dejar que nada grave te suceda, pequeña.- Le susurre con fiereza.

-Yo sé que lo harás. Ahora ve, y voy a ver qué afuera-, respondió ella.

Asentí con la cabeza sin decir nada, la bese, y la deje sola con Yu Pan. Le pedí a Atenea que
Gabrielle estuviera en lo cierto, y que la verdadera diosa patrona de Gabrielle pensara lo suficiente
para proteger a la joven.

-Los niños y los tontos-, murmuré para mis adentros mientras me retiraba del castillo. Sin duda
hubo un lugar especial en la vida futura para los dos.

Capítulo 17:

Para Eventos como se forman, tienen que ser.

No había nada, absolutamente nada en el mundo que podría haberme preparado para la vista de
Gabrielle, mientras hacía su camino por la escalinata del palacio, acompañada por su mentor, Yu
pan. Su pelo rubio había sido trenzado con fuerza en una larga trenza por la espalda. Llevaba la
seda que había identificado como la que le había entregado en el interior de la parcela de Yu pan.
Era de un color, azul marino profundo con pequeñas flores amarillas bordadas en un patrón
aparentemente aleatorio. Era exactamente el mismo estilo de ropa que había visto usar a Yu Pan
durante su rutina de Qigong. La chaqueta de seda de manga larga o túnica iba a mitad de la
pantorrilla y parecía que llevaba pantalones de seda holgada por debajo de la túnica.

Había algo diferente acerca de Gabrielle, lo reconocí de inmediato. Así como yo sabía, muy dentro,
que Yu Pan había sido algo más de lo que parecía, Gabrielle ahora en sus manos tenía el poder
mismo. Fue en su forma de caminar y la orma de mirar directa, con confianza. La chica que ahora
estaba delante de mí nunca se confundiría, ya sea con un esclavo, o una víctima.
-¿Estás segura de esto?- Le pregunté rápidamente.

-Soy positiva. Recuerda confiar en mí, Xena.- Gabrielle me recordó.

-Voy a hacer mi mejor, amor.- Yo le respondí. Yo estaba sinceramente dándole todo lo que tenía.

Caminamos de la mano para el campo de entrenamiento, ninguna de nosotras cuidado si la gente


le susurró a la vista. Así que muchas personas se presentaron, parecía que el Coliseo de los
antiguos romanos. Obviamente, la palabra había salido de que algo interesante iba a pasar. Tan
sólo espera que la parte interesante no involucrar a Gabrielle con el cuello roto. Su cuerpo parecía
estar prácticamente zumbando, y yo sabía que se trataba simplemente de la energía nerviosa.

Estaba las formalidades y las instrucciones preliminares para repasar, pero finalmente el tiempo
estaba a la mano. Cada mujer se dirigió a una esquina de la zona de combates octogonal. Cada uno
de ellos empezó a calentarse a su manera. Fue entonces cuando Gabrielle se quitó la chaqueta
larga. Por debajo, llevaba el mismo patrón de seda azul, pero en una apretada camiseta sin
mangas apropiada que se aferraba a su piel, que termina metida en los pantalones de seda.

Nunca pensé en el cuerpo de Gabrielle lo que se refería a otra cosa que la belleza o el placer, pero
ahora, yo podía ver por qué siempre me llevó a su abrazo como engañosamente fuerte. Sus brazos
eran cortos, pero elegante y musculoso. De repente, me secó la boca. Yo estaba viendo algo de
esta mujer que no tenía antes, y me encontré más bien disfrutando de la vista de ella.

Gabrielle giró su cuerpo completamente, fácil de llevar a cabo una patada giratoria. Se estiró y
practicó tiros un poco más, pero yo ya estaba asombrada. Ella se movió como un líquido en
movimiento. Sin duda, Yu Pan había realizado algún tipo de milagro, mientras que los dos fueron
hasta allí. En este momento no me importa mucho lo que era, yo no era más que feliz de que
Gabrielle tuviera la oportunidad de celebrar por su cuenta.

Ambas mujeres se reunieron en el centro del ring, y comenzó el concurso.

¿He dicho, mantener su posición?

Dulce Atenea, que había estado viviendo con esta mujer durante todo este tiempo Volví la mirada
atónita de Yu Pan, que me encontré de pie junto a mí.

-D - ¿has hecho esto?- Me hizo un gesto con mi mano hacia Gabrielle. En este momento, la niña se
parecía a la poesía a la música. -¿Es algún tipo de magia?-
-Te lo dije, no hay trucos, Conquistadora. Como dijo una vez, sin embargo,- respondió él mientras
centró su atención en los movimientos de Gabrielle. --

-Gabrielle es de hecho mi mejor estudiante-.

Considerando que Melosa era una mujer mayor, ella luchaba más como yo. Ella usaba su tamaño
y la fuerza para vencer a un oponente. Gabrielle era rápida, muy rápida. Sus movimientos eran
una falta de definición. Parecía como si estuviera haciendo una rutina de Qigong, pero más rápido.
Cada una de sus acciones eran las reacciones. Eran movimientos defensivos y nada ofensivos.

Después de cerca de un cuarto de marca de vela, Gabrielle había tirado Melosa de un extremo de
la pista para el otro. Fue fascinante ver a Gabrielle. Cada vez que Melosa llegaba la mujer más
joven, Gabrielle reaccionó como si cada movimiento era puro instinto, como si su cuerpo sabía
exactamente qué hacer.

Después de un marca de vela completo de la actividad extenuante, técnica de Gabrielle todavía


parecía tan fácil a su cuerpo como la respiración y la respiración a cabo entro.

Sé que he dicho que cómo me sentía aturdida, pero no creo que realmente se puede apreciar
cómo estaba atónita. Allí estaba mi pequeña Gabrielle, y ella estaba pateando el culo de la reina
de las amazonas!

Justo cuando pensaba, Melosa le dio un golpe de refilón a Gabrielle en lo alto de su pómulo
izquierdo, cerca de su ojo. La fuerza golpeó a la joven a una de sus rodillas, pero luego se apresuró
a cambiar de puesto y logró eludir a un lado cuando Melosa voló por su lugar de hacer frente a la
joven en el suelo. Mis dedos por reflejo se envolvieron alrededor de la empuñadura de mi espada.

Melosa aterrizó sobre su espalda, obviamente sin aliento, pero incluso antes de que su cuerpo
cayera al suelo, Gabrielle estaba metiendo su pequeño cuerpo en un salto mortal hacia atrás. Así
como Melosa golpo la tierra, Gabrielle puso en su contra. Sólo hacía falta un brazo para fijar a
Melosa a la tierra, y la rodilla de la mujer más pequeña apretado contra la garganta de la
Amazona. En su estado de agotamiento, la reina no tenía la fuerza para eliminar la presión
constante de Gabrielle parecía estar puesta en la laringe de la Amazonia.

-Piedad -, exclamó al fin Melosa. Todo el público se quedó atónito en silencio.

Gabrielle se levantó de inmediato, tendiendo una mano a la Reina. Melosa se sentó en posición
vertical, apoyando su antebrazo en una rodilla. Durante todo el tiempo que ella se limitó a mirar a
Gabrielle. Ella no parecía muy contenta por mi estimación. Se veía menos aún cuando Gabrielle le
ofreció el brazo.

La Reina, finalmente, comprendió, sin embargo, tirando de ella hacia arriba. Las dos mujeres se
quedaron una frente a la otra, Melosa se eleva sobre Gabrielle. Todavía había un poco de
contención de la respiración colectiva pasando como todo el mundo miraba a las dos mujeres en
el centro del campo de lucha. Por último, Melosa esbozó una sonrisa, asintiendo con la cabeza en
la apreciación. Ella colocó sus manos sobre cada uno de los hombros de Gabrielle.

-Timara eligió bien, si lo sabía o no-, comentó en voz baja Melosa.

Creo que todo el mundo que estaba mirando emitió un suspiro de alivio. A excepción de mí, eso
es. Había demasiada gente alrededor de las dos mujeres para mi comodidad, demasiados. Debo
de haber estado recibiendo complaciente de edad, o un poco de ambos, ya que sólo ahora que me
estaba tomando nota del hecho. Entre mis soldados, y las amazonas, había por lo menos
trescientos guerreros entrenados en ese campo. Guerreros armados. Como siempre digo sobre la
retrospectiva, sin embargo, si no lo tiene, no tendríamos forma de patear a nosotros mismos más
tarde.

Sólo hacía falta un grito. -Arma- Alguien gritó.

Un grito que en circunstancias normales puede no significar mucho. Pero gritar, entre un grupo de
soldados es peligroso, pero al oírlo, cuando tres miembros de la realeza están presentes lleva las
cosas en un completo caos.

Ni siquiera tuve que dar órdenes, Atrio y la Guardia Real ya me había rodeado, y vi a tres de ellos
arrojando cadáveres de manera de llegar a Gabrielle. Fue entonces cuando perdí de vista de la
pequeña rubia en el mar de cuerpos que empujaban a nuestro alrededor. Como la naturaleza lo
tienen, que es cuando pandemónium total de estallar.

Todo sucedió muy rápido y mi mente se centro sólo en Gabrielle. Aún no he podido estar
absolutamente segura de lo que las primeras palabras fueron.

-¡Amazona traidora!-

-¡Centauro traidor!-
A continuación, por sorprendente que parezca, todo iba cuesta abajo desde allí. No me refiero a
tomar a la ligera el asunto, porque esto estaba bien y verdaderamente la primera batalla del
palacio de Corinto había visto por lo menos en doce temporadas. He luchado al igual que los
guardias que me rodean, teniendo un par de golpes a la barbilla mientras presionaba mi camino
hacia el centro del área de combate. Me di cuenta de Torava luchando a mi lado y la agarre por el
cuello.

-¡Entra ahí y encuentra a Gabrielle!-

-¡No puedo dejar mi puesto a tu lado, Conquistadora!-

-¡Al diablo con eso! Ella está ahí sin protección!- Le metí el puño izquierdo en la cara de una
amazona que me atacó , justo cuando estaba a punto de cortar Torava vio un tramo abierto. -
¡Adelante!-

Supongo que ella tomó la decisión de la carrera por la obediencia de mí, pero ella vio que yo era
sin duda el amo de mi propio espacio ya que lance la gente de mí como si pesaran poco. Admito,
que había pasado un tiempo desde que estuve en batalla, pero esto era aún más difícil. Yo estaba
tratando de no usar mi espada, a pesar de que yo la tenía en mi mano. Yo no necesitaba más
sangre del Amazonas en mis manos de la que ya tenía.

Cogí un centauro encabritado desde fuera a mi izquierda. Cuando levanté la vista, una joven de
Amazona me dio un golpe a mí con la espada. Ella me cogió del brazo libre, corto la camisa abierta
y luego en la piel por debajo. No era profundo, más de un rasguño, pero todo lo que hizo falta fue
el ligero tinte de color rojo para dar vida a la bestia.

¿Cómo se abstuvo de hundir mi espada en ella?, nunca lo sabré. Luché por algún tipo de control,
levantando mi mano mi espada hacia ella. Grité una serie de maldiciones y lleve la cabeza del león
de mi espada directamente a través de su barbilla. Su mandíbula muy probable se rompió, pero
ella no lo sabrá que hasta que se despierte, cayó desparramada en el suelo.

La bestia había obtenido lo mejor de mí, pero al menos yo no había perdido el control completo.
Hundí mi espada en el suelo a mis pies y fue una oferta a la más cercana de las Amazonas para que
viniera por ella. Yo no tenía problemas para encontrar contrincantes y uno por uno, he luchado
con mis manos, no estaba realmente consciente de lo que estaba pasando a mí alrededor. Mi
monstruo se había ganado su libertad y se estaba aprovechando de su independencia limitada.
**********

-Conquistadora... Señora, Conquistadora... Xena!-

La voz de Atrio llegó a mí como si yo le escuchara bajo el agua. Con cada sílaba, el sonido se hizo
más claro. Me agarré de su voz y permití a sus palabras sacarme de las garras de la comprensión
de la bestia. Cuando negué con la cabeza para borrar la última parte de la bruma de mi cerebro,
me encontré de rodillas en el suelo. Mi mano llegó con fuerza a mi espada, mi frente se apoyaba
ligeramente en el pomo.

Me levanté rápidamente con un solo pensamiento en mi mente consciente. -Gabrielle-

-Ella está aquí, Conquistadora. No es bueno-. Atrio dijo que en gran medida.

Sentí que mi pecho se contraía por sus palabras. -¿Qué tan grave es?- Mi voz se quebró en la
última palabra. -

-No es Gabrielle, Señora Conquistadora. Es la reina de las amazonas. De esta manera-.

-¿Las víctimas?- Le pregunté mientras seguía a Atrio al centro del anillo de lucha.

-Llamé a seis pelotones de soldados para sofocar la insurgencia. Tuvimos suerte, en general. Había
tantos de nuestros hombres aquí, los centauros y las amazonas tenían dificultades para juntarse
unos con otros. Seis amazonas muertas, un Centauro y diez soldados del Imperio -.

Me paré en seco al ver delante de mí. El centro del anillo se había despejado.

Soldados del Imperio a cabo la mayoría de las amazonas estaban frente a las puntas de las
ballestas. Ephiny, Velasca, y una no identificada del Amazonas estaban arrodilladas junto a
Gabrielle. La pequeña rubia se sentó en el suelo, y lamentó la caída de la reina de las amazonas
en sus brazos. Kuros colocó un grueso vendaje en el vientre de la Amazona. Cuando se levantó y
se volvió hacia mí, en voz baja-negó con la cabeza. No estábamos dando al sanador mucho para
trabajar en los últimos tiempos.

-Una hoja-, respondió a mi pregunta sin voz. -No pasará mucho tiempo-.
Gabrielle miró hacia arriba y pude ver que la suciedad cubría su cara. Tenía el inicio de un ojo
morado en la mejilla, al parecer, donde Melosa la había golpeado antes. Las lágrimas mancharon
la cara triste de Gabrielle.

-Oh, Xena.- Ella lloró cuando me vio.

Me arrodillé en el suelo junto a ellas, y deslice mi brazo sobre los hombros de Gabrielle. Metí la
mano y la bese en la sien y ella se apoyó en gran medida contra mi . Ninguna de los dos habló, las
palabras aparentemente inútil en ese momento.

Finalmente, su voz penetró en el silencio.

-No sé qué pasó-, Gabrielle empezó. -De repente todo el mundo estaba luchando.

Alguien vino a mí con una espada. Había tantos brazos y empujando a la gente.

Yo no podía mantener a todos. Cuando me di la vuelta otra vez, Melosa estaba allí de pie mirando
hacia abajo a su estómago. Cuando apartó las manos... había tanta sangre -.

Melosa abrió los ojos, y pensé que esta escena parecía inquietantemente familiar.

Sólo había pasado días desde que la hija de la reina yacía moribunda en brazos de su madre. La
Amazona estaba pálida e inmóvil, con los dientes apretados juntos contra el dolor.

-Ephiny, Velasca,- jadeó Melosa.

-Las dos estamos aquí, mi reina-, respondió Ephiny por ellas dos.

-Yo necesito que sepan... Le estoy dando a mi derecho de casta a Gabrielle ...-. Melosa alcanzó a
decir.

-No, Melosa, no, yo no puedo, -.- Gabrielle intentó oponerse.

-Yo entiendo, mi reina-, respondió Ephiny. El rostro de la guerrera parecía una máscara de dolor,
pero su voz conserva su tono uniforme habitual.

Elegiste bien, Melosa -, respondió Velasca.


Ahora me sorprendió. Vi como Velasca extendió la mano y apretó la mano de Melosa. La
Amazona miró a través del cuerpo de la reina y sonrió dulcemente a Gabrielle. La acciones de
Velasca planteo más preguntas que respuestas, pero yo simplemente no estaba de humor para
pensar en ellos en este momento.

-Por favor, Melosa-, las lágrimas siguieron cayendo de los ojos de Gabrielle. -Por favor, no me lo
pidas a mí. No puedo, no puedo hacerlo-.

-Sí, Gabrielle... puedes-, dijo en voz baja Melosa.

-No, yo no soy realmente una amazona...-

-Pero tú si lo eres, mi joven amiga. Gabrielle... tú eres lo que Artemisa tenía en mente cuando
creó nuestra raza.- Melosa tosió y un lento goteo de sangre cayó en la esquina de su boca. -Tú eres
el tipo de persona que traté de ser... pero no.-

Otro ataque de tos superó a la reina y vi que ya no podía sostener su propia cabeza para arriba. -...
Estoy llena de demasiado odio. ¿Tu , Gabrielle? ¿Vas a aceptar mi derecho de casta... y convertirse
en la reina de mi pueblo? Serás lo que no pude ser.-

Sabía cuál era la respuesta de Gabrielle antes de que ella la diera. Yo no esperaba menos de la
mujer que se está convirtiendo rápidamente en todas las cosas a todas las personas. Ella respondía
Melosa desde su corazón y yo estaba aprendiendo rápidamente que siempre sería así con ella.

-Sí, Melosa-, respondió Gabrielle en un tono tranquilo y confiado. -Voy a aceptar el derecho de
casta.-

Casi no recuerdo lo que pasó entre las dos mujeres después de eso. Yo sé que las últimas palabras
que dijo Melosa fueron en una lengua que era extraña, incluso para mí. Sólo podía suponer que se
trataba de un antiguo idioma de las Amazonas, conocida sólo por su raza.

Melosa cerró los ojos por última vez y vi algo que yo siempre recordaría. Ephiny levantó la cara
llena de lágrimas a Gabrielle, que aún llevaba la reina muerta. La guerrera amazona inclinó la
cabeza.

-Mi reina-. Ephiny reconoció en una voz fuerte.


Cada Amazon seguía de pie en el patio del palacio se sentó sobre una rodilla. Ephiny lanzó una
mirada cautelosa a Velasca y vi que no dudo de la actuación de la hija adoptiva.

-Mi reina-. Velasca aceptado el derecho de Gabrielle al título con la cabeza inclinada.

-Por favor, Ephiny- Gabrielle empezó. –Lleva de regreso a la Reina a su campamento, y la


prepárala para su viaje-.

-Sí, mi reina.-

Ephiny hizo una seña a un número de amazonas que se ofrecieron para llevar a cabo la tarea. Nos
pusimos de pie y Gabrielle me echó los brazos alrededor de mi cintura y apoyó su cabeza en mi
pecho. Le bese la parte superior de la cabeza, y la aparte de la escena. Yo no quería nada más que
a Gabrielle lejos de estas personas y el área que, de repente, no estaba protegida como yo
hubiera querido.

Yo no estaba preparada para la próxima declaración de Ephiny en absoluto.

-¿Mi reina, va a regresar al campamento con su gente?- la Amazona preguntó.

-Ella no va a ir!- Perdí los estribos y se convirtió rápidamente para responder a la Amazonía.

-Ella es nuestra reina-. Ephiny dio un paso más cerca, pero realmente no parecia contener una
gran cantidad de malicia en su voz.

-Ella fue mi reina primero!- Me susurró.

-Xena-, puso Gabrielle la mano en el abdomen, la otra todavía firmemente alrededor de mi


cintura. Ella simplemente quería mi atención y la tenía, junto con cualquier otra persona al
alcance del oído.

-Ephiny, por favor te lo pido. Voy a permanecer en mi habitación , como de costumbre.¿ Xena?-
Gabrielle me miró . Estoy segura de que ella sentía la tensión en mi cuerpo. Yo estaba cada vez
más enojada, enojada con esta gente, estas amazonas, centauros, y todos los que alejaran a
Gabrielle de mí.

-Las amazonas deben permanecer en su campamento. Quiero que los centauros no se muevan de
su propio campo. Nadie sale de Corinto sin mi permiso-. Hable en un tono de voz que no había
utilizado en bastante tiempo. Era el sonido de mando que usaba cuando quería que ninguna duda
cupiera acerca de quién estaba a cargo.

Ephiny y Velasca me miraron a mí y a Gabrielle y luego de vuelta otra vez. Ellas asintieron con la
cabeza y se fueron.

-Atrio, establece guardias en cada campamento. Yo no quiero una repetición de este fiasco,-
mandé.

Gabrielle y yo salimos juntas, pero mi rabia todavía estaba aferrándose a mí, y yo no estaba segura
por qué. Estaba enojada con todo y todos, Gabrielle incluida.

**********

Gabrielle y yo nos fuimos al campo de entrenamiento del brazo. En el momento en que llegamos a
nuestras habitaciones, yo paseaba por delante y Gabrielle en voz baja detrás. ¿Sabía que estaba
actuando como un culo completo a la mujer a la que profesaban amar más que a mi propia vida?
Por supuesto que sí. En ese momento, ¿qué más daba? No exactamente. ¿Me siento mal por la
forma en que estaba actuando? No del todo. No en ese momento, de todos modos. Eso vendría
después, como siempre.

-¿Xena?- Gabrielle finalmente le preguntó una vez que entró en las habitaciones exteriores.

-Yo sólo necesito estar sola, Gabrielle-. Le dije, y volvi a entrar en la cámara de baño.

Me senté allí durante no sé cuánto tiempo, como las calderas de agua caliente sobre el fuego.
Cuando finalmente cayó mi cuerpo magullado en el agua caliente, mi ira se había convertido en la
autocompasión. Sólo que yo no lo veo como la auto-compasión. Dejé que mis pensamientos
divagaran en el primer momento me encontré con Gabrielle. Descuidada, y con la cara sucia, que
ni siquiera podía mirarme a los ojos. Tenía miedo de todo, miedo a sentir, miedo al amor, miedo
incluso a querer. Se convirtió en mi trabajo el hacerle ver que ella era muy querida, que tuviera
suficiente para comer y al ver que nadie la hiera como una flor frágil. La más delicada rosa en mi
jardín y yo cuidaba de ella como lo haría uno de mis más recientes flores. Ahora, la planta fue
cultivada y de repente. . . Me sentía inútil.

Gabrielle sabía que un día se convertiría en una mujer fuerte. Eso era lo que quería, ¿no?
Simplemente nunca me espere que fuera tan pronto y en tal manera.

Dioses, las consecuencias! Ya no era Gabrielle de Potidea, una antigua esclava mantenida
ilegalmente. En el espacio de pocos días, Gabrielle se había convertido en la reina de la Nación del
Amazonas. Dulce Atenea, ¿qué has hecho conmigo? ¿Maldecida o Bendecida?

Si yo ya no era el proveedor de Gabrielle, protector, qué propósito tiene mi vida? ¿Seguiría


queriendo estar conmigo? ¿Tiene alguna necesidad de una guerrera que le doblaba la edad, una
mujer con un temperamento enojado, y un temperamento infantil? ¿Sería que Gabrielle me
necesitaba? -

Me eché agua en la cara para quitar las lágrimas que yo podía sentir corrían por mis mejillas. Qué
irónico que la mujer que me enseñó a sentir, ahora podría hacer que sienta mucho dolor. Mi
pecho se sentía vacío, pero había un dolor allí que simplemente no podía ignorar.

Un sonido de tela trajo a mi atención a la figura con túnica que se movía por la habitación. Miraba
como Gabrielle se inclinó para recuperar los artículos de ropa que había esparcidos por el suelo en
mi prisa por estar libre de ellos. Me di cuenta de que ella trataba de no mirarme a los ojos. La
mirada de tristeza en su rostro golpeó ese lugar en mi pecho que yo había pensado con
anterioridad, de lo más vacío. Me dolía terriblemente, pensando que una vez más, fui la causa de
su dolor. Mi enojo había desaparecido y lo único que se quedó de el ahora era un manojo de
inseguridades infantiles.

-¿Gabrielle?- Llamé con suavidad.

Ella se detuvo, pero no miró hacia mí. Vi como ella llegó a la camiseta que había usado antes. Ella
recogió la prenda de vestir y de repente se volvió hacia mí.

-¿Xena, estás herida?-

Miré sus manos y vio la zona con sangre en la manga, donde la hoja me había cortado.

-¡No! Es sólo un rasguño, de verdad.- Le tendí el antebrazo para que ella pudiera ver la línea roja
furiosa que corría desde la muñeca hasta el codo.
En un instante, nuestra ira se había olvidado, ella tiernamente me examinó el brazo, y yo
egoístamente disfrute de su tacto.

-Voy a buscar un ungüento de Kuros-, comentó con aire ausente, mientras miraba la herida
superficial.

-No es necesario, amor.- Tome los dedos que me examinan en mi mano libre y se los llevaron. Vi
que todavía tenía la suciedad arrastrada por una mejilla por que debe de haber caído al suelo. -
Ven aquí, amor, el agua todavía está caliente.-

Ella se encogió de hombros fuera de la bata y me puse a la tarea de que Gabrielle realiza
generalmente para mí. Bañe su cuerpo, luego le lave el pelo y con ternura examine de la herida
oscura en la mejilla.

-Lo siento-, dije por fin.

-¿Por qué?- -preguntó ella.

Buen punto. Dioses, ¿podría yo explicar todo a ella? ¿Qué pensará de mí? –Por tratarte mal
cuando llegamos aqui-.

-Entonces yo te perdono-, contestó Gabrielle en voz baja. -¿Puedes decirme, Xena?-

-¿Sabes qué, amor?-

-¿Qué fue lo que hice para que te enojaras.- Sus ojos se llenaron de lágrimas y sentí que yo hacía
lo mismo. Ella fue tan rápida para creer que era ella la que estaba equivocada. -Yo pensé... que tú
querías que yo fuera así, capaz de defenderme... que tal vez entonces no te preocupes tanto ...-

De repente, la historia de Yu pan volvió a mí, junto con las palabras que utilizó para advertirme.

Ten cuidado con lo que deseas, Conquistadora. . .


-Oh, Gabrielle, no. No lo fue, en realidad no, de todos modos. Yo solo ... por favor, voy a tratar de
explicar?- Sentía que le debía por lo menos eso.

-¿Puedo hacer algo para ayudar?- -preguntó ella.

-Dame un momento para secarme, a continuación, siéntate junto al fuego conmigo-

Ella asintió con la cabeza rápidamente, y la sonrisa me animó un poco. Me levanté de la bañera y
me seque. Los ojos de Gabrielle deambulaban a través de mi cuerpo mientras me secaba. Se
despertó algo dentro de mí, por ver su mirada quedarse con aprecio en mi cuerpo de esa manera.
Tal vez no era todo como yo creía que era.

De pronto, dándose cuenta de que yo la estaba viendo mirarme , Gabrielle se sonrojó con un
color rosa intenso.

-Voy a servirnos un poco de vino.- Rápidamente se envolvió en su propia ropa y se marcho a la


habitación.

Cuando entré en la habitación, Gabrielle no estaba por ningún lado. No fue hasta que entré en el
dormitorio que la vi. Por lo general, yacía sobre una gruesa alfombra delante de la chimenea en la
habitación exterior. En cambio, Gabrielle había avivado el fuego en nuestro dormitorio y puso una
colcha y una gruesa pila de almohadones ante de la chimenea de piedra. Quedó esperándome,
con aspecto atractivo y deseable como lo hace cada vez que ella viene a mi cama.

Nos acomodamos en los cojines y no llevó mucho para convencerla que se inclinara hacia atrás
en mis brazos. Nos sentamos allí de esa manera, bebiendo nuestro vino y mirando a las llamas
durante algún tiempo. Yo sabía que tenía que empezar en algún momento, pero ahora me resistía
a echar a perder este estado de ánimo. Gabrielle siempre parecía conocer mi corazón mejor que
yo misma, la mayor parte del tiempo. Ella me empezó amable con su tacto, pasando sus dedos por
mi brazo, y entrelazando sus dedos con los míos.

Tomé una respiración profunda y cerré los ojos. Le dije las palabras que nunca había dicho a otra
persona en mi vida. -Me temo que no tienes necesidad de mí ahora.- Le susurre al oído.
Gabrielle se volvió rápidamente hacia mí. -Oh, Xena, es que lo que te ha estado preocupando?- -
preguntó con inquietud de tal manera que una nueva ola de sentimiento de culpabilidad me
atravesó. -¿Te he dado motivos para sentirse de esta manera ... hice algo --

-No-, negué con la cabeza moviéndola hacia los lados. -Pero siento de esa manera lo mismo.-
Podía sentir la emoción apretando la garganta. Yo sabía que o bien comenzaría a llorar o me
volvería incapaces de hablar un momento a otro. –

Si no me necesitas para protegerte, para cuidar de ti, entonces, ¿Para qué me necesitas a mí?-

-¿Qué tal, sólo para que me ames?- sugirió. -Xena, eso es lo que me permites hacer. En realidad no
me necesitas, sin embargo, me encanta.-

-Ahí es donde tu estas mal, pequeña. Yo te necesito. Por primera vez en toda mi vida, necesito a
alguien más. ¿No lo sabías?-

-No-, susurró Gabrielle, llegando a tocarme ligeramente en la mejilla. -Yo no sabía eso, pero es
bueno saberlo finalmente. Xena, yo también te necesito. Incluso si no te necesito para luchar por
mí, o vestirme o para que me des a comer, yo siempre te necesito. Yo te necesito que me
mantenga tal y como eres ahora, que me consueles cuando tengo pesadillas, que estés junto a mí
en contra de las personas que me ven como nada más que una esclava. Hay tantas cosas que
quiero compartir con alguien y ese alguien es mi Conquistadora -.

Me quedé sin habla por su elocuencia y su capacidad de golpear en el corazón mismo de mis
miedos. Se me ocurrió en ese momento que a pesar de que éramos dos personas muy diferente,
que todavía tenía los mismos temores, inseguridades y deseos. Apoyé mi cara en la suya, hasta
que la frente se tocaron ligeramente.

-¿Está segura de que Athena no te creo sólo para mí?- Yo me burlé. -Yo siento que estoy actuando
de forma tan tonta. ¿Por qué me aguantas nunca lo sabre.-

-No es locura, amor. Oigo que Atenea recompensa a sus fieles, sin embargo.-

Ella sonrió con esa sonrisa pícara de ella. A continuación, sus características se puso seria, justo
antes de colocar un tierno beso en mis labios. -Nunca, nunca dudes de mi amor por ti, Mi
Conquistadora-.
-Ni del mío por ti-, le respondí, devolviéndole el beso. Suspiré profundamente, sabiendo que había
muchas cosas que teníamos que hablar sobre el día.

Nuestros tiempos son cada vez menos privados y más lejos en el medio. Miré hacia atrás en los
momentos en los que podría seguir así durante todo un día, cerrar las puertas al resto del Imperio.
Los recientes acontecimientos impiden nuestra lista de cosas que hacer.

Teníamos que hablar sobre los últimos acontecimientos. La muerte de Melosa, que vino como un
shock, y la aceptación de Gabrielle, como la nueva reina de la Nación del Amazonas. Necesitamos
examinar con más detalle el paradero de Velasca y que realmente mató a Timara y Melosa. Por
último, mi curiosidad no podía contenerse a sí mismo. ¿Cómo en el mundo conocido había
Gabrielle adquirido las habilidades necesarias para hacer lo que he visto en ese campo de
entrenamiento?

Todas estas preguntas y muchas más, envueltas y revueltas como un mar tempestuoso con mi
cerebro. Sabía que Gabrielle y yo teniamos que hablar, más allá de la solución de nuestros
problemas personales. Sabía que lo más responsable sería dejar a un lado mis propios deseos y de
sentarme con Gabrielle para discutir todas estas cuestiones. Por desgracia, en ese mismo
momento, yo estaba pensando en algo distinto de mi cabeza. Sonaba completamente egoísta en
mí y terriblemente indulgente, pero en ese momento, yo quería nada más que hacer el amor con
Gabrielle.

Besé su hombro a la ligera, la sensación de su piel contra mis labios provoco una ligera sensación
de hormigueo en el estómago. Sí, yo estaba siendo terriblemente irresponsable. Por lo menos,
debería ser la observación de algún tipo de solemnidad por la muerte de una aliada. Es increíble
cómo los pensamientos pueden escapar de todo sentido de responsabilidad cuando la libido está
involucrada.

-Xena, ¿estás escuchando, amor?- -Preguntó Gabrielle.

-Mmmm,- le contesté, moviendo mis besos a lo largo del cuello de Gabrielle. He seguido a lo largo
del borde exterior de la oreja con la punta de mi lengua, y disfrute de la sensación de cuerpo de
Gabrielle que se estremeció, ya contra mí.

-Xena... deberíamos hacerlo nosotros?- Preguntó Gabrielle. -Quiero decir... ohhh ...- ella se fue
apagando.

Me llamó la piel a lo largo de su cuello en mi boca, la chupe suavemente al principio.

Con el primer gemido sensual, saque la carne en la boca y la puse contra mi lengua más dura.
Todo el mundo tiene que una cosa pequeña que hace que su amante se entregue
completamente. Esta fue la debilidad de Gabrielle. Por lo general, tomó la mayor parte de mi
propio auto-control para evitar tener el cuello de mi amante como si un animal salvaje atacó. Me
di por vencida y continúe la sensación de que ella encontró más agradable.

No tuve necesidad de preguntar si deseaba Gabrielle mis toques íntimos, mientras empujaba la
bata de seda de mis hombros y luego saqué mi cuerpo hacia abajo en la parte superior de ella.

-Dioses!- Gemí. La sensación de su piel, sus pechos presionando los míos, casi me robó el aliento.

Abrí mis piernas, mis muslos se asentaba entre las piernas de Gabrielle, mi propio centro se
fricciono contra la parte superior de su pierna. Sentí el toque suave de Gabrielle jugando a lo largo
de mis hombros y luego en la espalda. Sus dedos deslizantes con ligero como una pluma en
contacto con todo el camino hasta mi trasero. Ella me apretó la carne allí, separando sus piernas
más y tirando de mí con más fuerza en su contra. Era todo el ánimo que necesitaba.

La besé una vez, lenta y profundamente y luego tire un poco hacia atrás para mirarle a la cara. La
piel de sus mejillas se sonrojó ligeramente, la boca ligeramente abierta mientras luchaba con su
necesidad de respirar más intensamente lo qué causó el endurecimiento en el abdomen, lo que
tiró de mi corazón eran sus ojos. Los lirios verdes, normalmente tan verde como los bosques en el
norte de Tesalia, se había oscurecido. Tenía una expresión de deseo, de necesidad, que me animó
mucho más.

El siguiente beso fue más duro, más posesivo y exigente. Cada uno después de eso le dijo en todo
lo que pudo, de mi necesidad de ella. Yo quería que ella me haga sentir, disfrutar en mí como lo
hice en ella. Simplemente tocando, besando, haciendo el amor con ella de esta manera, se
intensificó el camino me dolía el corazón por ella. Sabía que en este momento, que nunca habría
otra. Nunca habría nadie que alguna vez me quiera, me quiera como Gabrielle hizo. Yo quería que
ella siente lo mismo que yo

Hasta este punto, mis besos se había tragado todos los gemido, y el sonido que hizo Gabrielle.
Sentí su mano tejer su camino en mi pelo, sus dedos se entrelaza dentro de mis cabellos. Ella me
bajó la cabeza, para colocarme a una vez más sobre su cuello al descubierto. Lo aproveché por
completo, que agradable ella con los labios, los dientes y la lengua.

Una mano de las mías vagaba, disfrutando de la suavidad sedosa de su piel. No era simplemente la
forma en que se sentía debajo de mí, o debajo de mis dedos, era la forma en que ella encajaba
conmigo. Sus curvas se apretó contra mí en todos los lugares correctos, y mi mano. . . tal como lo
trajo su cara externa del muslo, y hasta a través de la curva de su cadera. Me encantaba sentir el
valle con la palma hacia adentro llegó a apenas debajo de su caja torácica. Miré a mi mano, ya que
descansaba debajo de su pecho, ahuecando la carne suave, y sentir su pesadez. Vi la adrenalina no
faltan cuando mi pulgar rozó la carne suave, de color rosa que rodea el pezón. La piel suave y
rápido de grava, y se endureció. Mi boca bastante regado en el lugar, y en un instante, la carne fue
en mi boca y chupaba con avidez. Tantas sensaciones, tantas que eran nuevas para mí, pero sin
Gabrielle, no sentiría ninguna de ellas.

-Xena-. Gabrielle en un suspiro me llamó por mi nombre, arqueando la espalda , presiono hacia
arriba contra mí. -Xena... ¡Te necesito!-

Moví la cabeza hacia atrás para besarla de nuevo. Incluso si ella no había pedido, mi mano habría
encontrado su camino de forma automática a su centro. Le acaricié la humedad sedosa, encantada
con el sonido lánguido de los gemidos de alivio de Gabrielle. Cada movimiento, cada movimiento
de una contra la otra a partir de ese momento tenía cierta sincronización. Estábamos cada una
esforzándonos por alcanzar una meta común, tomar y dar a nuestras acciones.

Podía sentir los movimientos del cuerpo de Gabrielle más profundo y frenético. Yo sabía que ella
estaba cerca, y el pensamiento sólo era suficiente para enviarme por encima del borde. Yo quería
que fuera con ella.

-Gabrielle-, jadeó en su oreja. -Por favor... ¡Dioses! tócame-.

Era como si el acero fundido se había bañado en agua de manantial frío. Los dedos de Gabrielle
pulsan en mí profundamente, hasta que cada una de nosotras estaba imitando a los movimientos
de la otra. Llegó tan natural como respirar, sin pensamiento consciente en absoluto. Entonces, de
repente todo era movimiento y luz. Nada más que nuestros cuerpos de sudor temblando,
haciendo una pausa, y luego dejándonos ir. Recuerdo haber pensado más tarde que con razón
Safo describe el orgasmo de una mujer como las olas del océano. Cuando Gabrielle gritó al fin y se
dejó caer, mis dedos, en lo profundo dentro de ella, sentir las olas. Rítmica y palpitante, la
sensación fue realmente como si las olas del océano se ondulante contra la orilla.

-¡Dulce Atenea!- Gabrielle murmuraba, hasta que tuve que sonreír.

Francamente, solo tenía energía para sonreír. Al menos eso es lo que pensé en ese momento.
Después de algunos momentos, cuando nuestros corazones volvieron a una cadencia más normal,
Gabrielle me empujó para que quede de espalda. La expresión de su rostro era casi salvaje,
cuando comenzó a hacer una comida de mí. Yo no tenía ni la fuerza ni la inclinación para detener
sus atenciones en ese punto.

-¡Dios, mujer! ¿De donde te viene tanta energía?- Grité.


Fue la última frase coherente que fui capaz de pronunciar hasta bastante tiempo después. Justo
antes de que me llevara a un estado de éxtasis puro, me acordé de mis propios apetitos después
de una batalla. Lo llamaron lujuria de combate, y creo que mi consorte estaba experimentando
esa misma cosa. Me reí en voz alta dentro de mi mente, pensando en mi buena fortuna, y la suerte
que una Conquistadora podía tener.

**********

Ahora bien, esto era algo que yo nunca había hecho antes. Envueltas en toallas, Gabrielle y yo
estábamos descansando ante el fuego, devorando casi dos platos de comida que Delia había
preparado gentilmente para nosotros. Nuestro amor se requiere otro baño, y ahora nos sentamos
junto al fuego caliente.

Nuestra cena consistió sobre todo en los alimentos para comer con los dedos, y comimos,
hablamos, reímos, y finalmente discutido seriamente los acontecimientos del día. Habíamos
guardado los más sombríos para el final, con el tiempo hablamos de la muerte de Melosa, la
aceptación de Gabrielle de su derecho de casta, y las consecuencias de tal acción. Había una cosa
más que Gabrielle no había traído aún, pero ya no podía mantener la boca cerrada al respecto.

-Gabrielle... pequeña,- comencé.

-¿Le gustaría escuchar la historia, no? ¿Cómo sabía qué hacer en el campo de entrenamiento de
hoy.-

Sonreí al ver su sonrisa suave. No actuó como si fuera indiscreta absoluto.

-Vamos a estar cómodas en primer lugar, ¿de acuerdo?- Gabrielle saco las bandejas y los vasos de
vino a la mesa en la habitación exterior. No pasó mucho tiempo antes de que nos acomodamos en
la cama, el sol había bajado hace mucho tiempo.

-Me encanta estar contigo, Xena. Me olvidé de decir gracias-. Gabrielle dijo en voz baja mientras
se encuentra de vuelta contra mí. Me senté frente a un montón de almohadas en la cabecera de
la cama, y le bese el hombro al descubierto, recordando que eso es lo que me metió en problemas
la última vez.

-Ese sentimiento es reciproco, mi amor-, le contesté. -Ahora, entiendo que tienes una historia que
contar. No hay nada que me guste más que un buen bardo, y se de buena fuente que eres de un
año excepcional.-
Gabrielle se echó a reír, y entonces sentí que se vaya todavía. Tomó unas cuantas respiraciones y
parecía que esto era mucho más de lo que normalmente se pasó para comenzar un relato.

-Gabrielle, ¿es esto muy difícil hablar Pequeña?, si es muy difícil en este momento, siempre
podemos esperar -

-No, Xena. Quiero decir que sí, es difícil, pero no en la forma en que estás pensando. Es difícil,
sobre todo porque hay tantos agujeros, piezas perdidas de tiempo.-

Creo que ella se dio cuenta de mi expresión confusa, y rápidamente comenzó de nuevo.

-Tal vez debería empezar por el principio. Que te dije del tiempo después del ataque, cuando vivía
con Yu pan. Fue un tiempo muy confuso para mí entonces.

Me sentía viva, pero no realmente viva. Miro hacia atrás y se ahora, y puedo verme a mí misma,
siguiendo las instrucciones de Yu Pan, mi cuerpo poco a poco fue curando, pero hasta esta
mañana, no me acordaba. Esto es confuso lo sé, amor. Permítanme empezar con mi sueño de esta
mañana,¿te acuerdas? -

-Por supuesto. dijiste que en realidad no era un mal sueño, sólo confuso-, le contesté.

-Sí, eso era exactamente. Que estaba soñando, y en mi sueño, yo estaba haciendo las cosas más
extraordinarias-.

-Al igual que las técnicas de lucha que has utilizado contra la Melosa?- Le pregunté.

-Sí. Lo extraño era que yo había comenzado a tener los sueños desde que Yu Pan llegó al palacio.
Pensé que tal vez los sueños eran la forma en que me hubiera gustado ver a mi vida. Ellos fueron
desarticulados, como los sueños son, pero cuando me desperté, yo siempre tenía la curiosa
sensación de que había experimentado más de una aventura en el reino de Morfeo. Era como si se
tratara de una verdadera memoria del pasado, por lo que era mucho más desconcertante para mí.

No sé qué me pasó cuando tú y Ephiny dieron a entender que yo debería desafiar a Melosa. Fue
algo que simplemente. . . No sé cómo describirlo exactamente. Era como si una cuerda de arco
acababa de ser soltada. Fue repentino. Yo sabía, yo sólo sabía que yo era la mujer de mis sueños, y
que yo podía lograr lo que había visto yo hacer en el paisaje de ensueño. ¿No te suena muy loco
todavía? -

Me reí entre dientes a su pregunta. -Sólo si me estuviera escuchando a nadie en el mundo


conocido contar esta historia-.

-Realmente fue la experiencia más extraordinaria, Xena. No tenía ni idea de cómo iba a cumplir
con la tarea de derrotar a Melosa, pero yo simplemente sabía que poseía la habilidad. Cuando Yu
Pan trajo en ese paquete, y vi lo que contenía, me di cuenta de que la vida me había estado
soñando había sido la mía. El equipo que me trajo, el que yo llevaba hoy en día, era el que vestia
siempre en cuando experimenté en el paisaje de los ensueño. -

-¿Y qué?- Le pregunté. -¿Fue una especie de hechizo, o la realidad?-

-Fue muy real, Xena. Es por eso que me pregunto cómo se sientes con respecto a las habilidades
que poseo?-

-Pequeña, debes saber que tu bienestar siempre ha sido una prioridad en mi mente. Yo sé que
actué mal hoy, pero eso fue debido a mis propios miedos e inseguridades. Cualquier cosa en el
mundo que te mantenga a salvo de todo daño es algo que yo apoyare incondicionalmente. Pero,
¿cómo? ¿Cómo es posible? Gabrielle, que poseas tales habilidades que le han tenido que entrenar
a diario durante muchas lunas -.

-Eso es exactamente lo que pregunte a Yu Pan! Me recordó, Xena, que había tomado el tiempo
para entrenar. Por una temporada completa que no tenía ningún recuerdo claro de, que vivían y
me entrenaba con Yu Pan-.

-Dioses!- -Exclamé. -Todo tiene sentido, sin embargo, ¿no?-

-Supongo que sí explica algunas cosas-, respondió ella.

-¿Te acuerdas de tu tiempo con él, entonces?- Le pregunté, con ganas de aprender más sobre el
tiempo perdido de Gabrielle.
-Parece venir a mí en pedazos. Yu pan me explicó todo lo que pudo en el poco tiempo que
tuvimos juntos esta mañana. Yo le dije lo que sabía, y llenó muchas de las lagunas. Así como yo
puedo poner todo junto, Yu Pan pensaba que me había instalado en una forma de locura después
de que me habían violado. Dijo que mi cuerpo se había curado, más rápidamente de lo que él
pensaba que lo haría, pero yo me había escondido para en lo profundo de mi interior que yo era
una concha. Que podía aprender, y tomar la instrucción. Podía comer, beber y respirar, pero
estaba sin sentimientos.

Miro hacia atrás, y yo soy capaz de ver la agonía sin el dolor físico. Supongo que es por eso que me
encontré capaz de perdonar a Solan tan rápidamente. Sólo veo la angustia de mi cuerpo roto,
como se vería el sufrimiento de otro, no como si s me hubiera pasado a mí. No me refiero al decir
que no había dolor, porque lo había, pero sólo puedo recordar el dolor mental. -

Me pareció difícil de escuchar lo que Gabrielle explicó. Cada vez que usó la palabra dolor, o que se
refiere a su cuerpo roto y maltratado, sentí rabia que me llegaba a la garganta. Me tragaba las
emociones, y simplemente la tenía para mí. Ella se había refugiado en mis brazos ahora, por lo que
pude ver su rostro. Sus ojos adquirieron un brillo lejano y el ceño fruncido mientras trataba de
recordar los acontecimientos de su pasado.

-He perdido todos los recuerdos de lo que había sido antes. Yo sabía que era Gabrielle, pero yo
sabía muy poco más. Me acuerdo de ver a Yu Pan cada mañana mientras realizaba su rutina de
Qigong. Me sentaba escondida en una esquina en la parte superior de los escalones de piedra,
mientras practicaba debajo de mí en el patio. Se veía tan simple cuando lo miraba, pero cuando
traté de hacerlo yo misma, era difícil. No fue sino hasta Yu Pan me sorprendió imitando sus
movimientos que me explico cada movimiento. Había una historia en cada maniobra, en su
mayoría cuentos de una grulla luchando contra una serpiente.

Una vez que he aprendido más, las historias detrás de los movimientos y la forma de respirar
correctamente, aprendí con bastante facilidad. Me sentí como si tuviera se pretende llevar a cabo
tal rutina. Yu Pan dijo una vez que la parte más difícil de Qigong era despejar tu mente, pensar en
absolutamente nada a medida que realizan cada movimiento. Tal vez es por eso que se destacó en
sus enseñanzas, ya que en ese momento yo no sabía nada, no tenía recuerdos, ni sentí ningún
dolor. Mi yo interior era un pergamino en blanco.

Realizaba Qigong con Yu Pan cada mañana, pero de repente sentí que me de trabajo y la práctica
muchas veces durante el día. Finalmente, Yu Pan vino a mí y me dijo que íbamos a aprender a usar
el Qigong de otra manera. Los movimientos eran precisamente los mismos, pero ahora él me
enseñó a hacer mis acciones agudas, centrándome en la fuerza más que la técnica de fluidos. Él lo
llamó el Chi Kung en su lugar. Pronto me di cuenta de que podría rozar a un hombre con todas sus
armas de distancia con un movimiento corto de barrido de mi brazo. Con otro, que podía
desarmarlo, y con otro aún, incapacitarlo. Supongo que fue mi perdición.
Fui al mercado, para hacer un un recado para el Yu pan. Yo era todavía una esclava, después de
todo, una esclava fugitiva en eso. Yo no tenía nombre, o el linaje que me proporcione la prueba de
la libertad. Yo estaba lejos de mi patria, muchos centenares de leguas de distancia. En esa época,
yo vivía con Yu pan, en el Peloponeso, cerca de la desembocadura del río Alfeo. Su casa estaba
fuera de una pequeña ciudad costera cerca del Mar Jónico. Los viajeros y los soldados se dirigieron
a Esparta y Atenas a lo largo de la costa. Era inevitable que yo me encontrara con ellos, supongo, a
pesar de que Yu Pan trató de restringir mis salidas al pueblo. Él hizo lo que pudo, pero yo era
joven y no lo escuche.

Algunos hombres se acercaron a mí y no pasó mucho tiempo antes de que pusieran sus manos
sobre mí. Hice lo que era algo natural para mí. Utilice mis habilidades para defenderme. Había
herido a tres de ellos antes de que fuera capturada y arrojada a la cárcel local. Fue allí, sentado en
una celda oscura en que pasaba los días que finalmente recode quién era yo. Supe entonces que
yo era Gabrielle, una esclava. Todos mis recuerdos, los buenos, y los horribles, volvieron a mí. Yo
había perdido mi libertad, una vez más, y yo estaba llena de desesperación. Yo ya no podía servir a
un amo en que me había convertido. Mi cuerpo había sido entrenado para no permitir que una
mano en contra mi voluntad. Yo iba a ser colocada en la subasta, pero yo sabía que tan pronto
como cualquier hombre o mujer, pusiera una mano sobre mí, yo tomaría represalias. Lucharía y
entonces me matarían. Compartí mis temores con Yu pan.

Él vino a verme a la cárcel con el pretexto de que estaba tratando algunos de los presos. Los
esclavos no querían tener nada más que esclavos sanos en el bloque de subasta. Aparte de las
vírgenes, las mujeres sanas llevar a los precios más altos, y por lo que le permite entrar Se maldijo
una y otra vez por siempre me llevaba cuando era estudiante. Tenía miedo, miedo de lo que sería
de mí. Gabrielle estaba el esclavo, pero de repente, yo estaba algo más, algo peligrosamente más.
Yu pan pidió perdón, en su mayoría por ser un hombre pobre, y no poder comprar mi para darme
mi libertad. Por último, le dije que deseaba yo podría simplemente olvidar, olvidar lo que había
aprendido, así que nunca me vería tentada a usarlo. Me sorprendió cuando dijo que era
totalmente posible.

Casi me daba miedo perder lo que había aprendido, pero yo estaba tan aterrorizada por poseer
las habilidades de un guerrero. Sabía, sin embargo, que yo era una esclava. Estas nuevas
habilidades sólo me iban a traer problemas, si no la muerte, y así que le pedí aYu Pan paraqué
haga lo necesario. Él mezclo una copa, un té de olor agradable que me hizo dar sueño. Me di
cuenta de que Yu Pan estaba hablándome, pero mis oídos no parecían estar funcionando
correctamente. Recuerdo que lo último que dijo, sin embargo, justo antes de que me quedé
dormido. Yu Pan me besó en la frente y me dijo que mis habilidades permanecerían ocultas
dentro de mi alma hasta que llegara el día en que las necesite. -Cuando las necesite para
comprender quién soy, entonces voy a estar allí-, me susurró.

Cuando me desperté a la mañana siguiente, no tenía memoria de lo que había hecho o aprendido
en la temporada pasada. Sólo sabía que Yu Pan me había curado, y que estaba siendo vendida en
la subasta, una vez más. Yo era capaz de ver a Yu Pan dos veces más en las estaciones que
pasaron, en varias partes de Grecia. Su corazón siempre fue fuerte, y siempre me pidió que lo
perdonara.

Todas estas estaciones, pensé que él me lo decía porque él no podía darme mi libertad. Ahora, yo
sé lo que realmente quiso decir. -

Gabrielle terminó su relato increíble, y estaba en silencio en mis brazos. Yo sabía que ella estaba
allí, reviviendo sus días como una esclava. Con todo lo que había sucedido con nosotras dos ya
que ella había venido a este palacio, a veces me preguntaba si alguna vez realmente ser capaz de
olvidar.

-Tengo sed, ¿quieres algo de beber?- -preguntó de repente. Ella se apartó y yo negué con la
cabeza cuando ella esperaba mi respuesta. Al igual que yo necesitaba mi tiempo a solas, estoy
segura de Gabrielle en ocasiones es necesitaba del mismo.

Le di un tiempo a solas, y luego me empezó a preocupar, ya que era mi naturaleza. Me envolví en


una bata pesada alrededor de mi cuerpo y me dirigí a la habitación exterior. Gabrielle había estado
lavando su cara con el agua del cuenco. Ella se estaba secando el rostro con una toalla cuando me
coloque detrás de ella. Ella sentía mi presencia por primera vez. Con los ojos cerrados, una sonrisa
formada en sus labios. Cuando abrió los ojos, podía ver mi reflejo en el cristal grande que estaba
ante ella. De pie detrás de ella, envolví la bata alrededor de su figura, para que nos de a las dos su
calor.

-Voy a tener que hablar con las Amazonas mañana, no es cierto? La pira funeraria de Melosa será
igual que la de Timara?- -preguntó ella.

-Sí, bastante. Estoy segura de que se te pedirán oficiar en este caso.-

-Tal vez pueda pedir a Ephiny que me diga lo que tengo que hacer-. Gabrielle comentó
distraídamente.

Mi cuerpo se tensó inmediatamente, y Gabrielle lo sintió sobre su piel. -¿Qué?- -preguntó ella.

-No confío en Ephiny contigo-, dije honestamente. Aunque la Amazonas había tratado con desdén
a Gabrielle en un primer momento, había cambiado. No me gustaba el aspecto con que Ephiny
había estado mirando a Gabrielle últimamente.

-¿No confías en ella?-


-Gabrielle, no me gusta la forma posesiva ella tiene contigo. No me gusta su manera de actuar
como si le pertenecieras a ella-. Dije: Confesando mis verdaderos sentimientos. Era simple. Yo
estaba celosa.

-Xena, ¿qué diablos iba a querer de mí?- Gabrielle se echó a reír cuando ella volvió la cabeza para
mirarme.

Fue entonces cuando me di cuenta. Gabrielle no tenía ni idea de lo atractiva que era. -Gabrielle-, le
volví la barbilla suavemente de modo que ella viera en el vidrio reflectante. -¿Qué ves?-

-¿A mi?-

Me reí entre dientes. -Está bien. ¿Qué aspecto tienes? ¿Estás fea o bonita?-

-¿Bonita?- Una vez más se cuestiona.

-¿Me estás preguntando o diciendo?-

-Muy divertido, Xena. Te lo digo. Estoy bonita.-

-Tú eres mucho más que eso, pequeña. Eres hermosa, Gabrielle. Por supuesto, una belleza
impresionante.-

Ella se ruborizó, y luego frunció el ceño. -Por lo tanto, la gente me quiere, simplemente porque la
belleza?-

Me incliné para besar su cuello. -La gente te quiere a causa de tu belleza física, mi amor. Ellos se
enamoran una vez que se dan cuenta de lo que ya sé. Que tu belleza existe aquí-, me tocó la
barbilla. -Al igual que aquí.- Puse mi mano sobre su pecho, justo sobre su corazón.

-¿Y qué van a pensar cuando se den cuenta de que mi belleza y mi amor existen por una sola
mujer?- -respondió ella con voz burlona.
Una vez más, me incliné para besar su cuello, el borde de la oreja, se le puso la piel de gallina. -
Que mi amor, es una muy buena respuesta-. Sonreí.

En breves instantes de mi toque burlón, me encontré con mi consorte pequeña tirando de mi


mano, y tirando de mí hacia el dormitorio. Sí, una respuesta muy buena, me sonrió.

**********

El palacio se encontraba en silencio a la luz antes del amanecer. Todavía estaba muy oscuro en mi
estudio donde yo estaba sentada reflexionando sobre los acontecimientos del día anterior. Vi la
llama de la lámpara de aceite de parpadear con cada ráfaga de viento que corría a pesar de los
tapices que cubrían las ventanas.

Yo estaba preocupada por tener dos amazonas muertas en mi puerta, y aún así no tener una pizca
de evidencia en cuanto a los culpables. En realidad, el problema era que había demasiadas pistas,
y yo no estaba segura de cómo interpretar a todas. ¿Qué pistas significaba algo, y cuales tenían la
intención de confundir?

Me acordé de todo el camino de regreso al momento en que Ephiny y yo estábamos tratando de


utilizar las sugerencias no tan sutiles, por lo que Gabrielle obligaría a Melosa en un reto. Me
acordé de la expresión del rostro de Velasca. Si yo no hubiera estado tan preocupada en ese
momento, me hubiera gustado verla más. Hubiera jurado que cuando Gabrielle finalmente alzó la
voz para hacer el reto, que Velasca iba a hacer esa misma cosa.

Ahora, eso tendría sentido, si se sospecha Velasca, de todos modos. Si yo fuera Velasca, y yo había
matado a Timara, o la había matado, yo estaría haciendo fuego para Melosa siguiente. Si quería el
trono, eliminaría a los que estaban delante de mí, luego tomaría la corona. No habría hecho
ningún intento para eliminar a Gabrielle del trono. Para una amazona, Gabrielle, probablemente
presentan muy poca amenaza. Por supuesto, yo era harina de otro costal.

Tal vez por eso Velasca estuvo de acuerdo con el punto de vista de Gabrielle con tanta rapidez. Al
estar en lados opuestos de una opinión sobre los centauros sin duda daría de combustible para
pedir a Melosa a llevar cabo en un desafío. ¿Y si hubiera hecho lo mismo? Si no hubiera sido por la
aceptación de Gabrielle, yo estaba seguro de que Velasca parecía como si estuviera a punto de
emitir un desafío sola.

¿Y si sólo lo hacía que para proteger a Gabrielle, sin embargo? Velasca sabía, o al menos asumía
en ese momento, que Gabrielle tenía la capacidad de lucha poco o nada. ¿Podría haber defendido
Velasca a Gabrielle? El Amazonas ha aceptado la decisión de Melosa de dar a Gabrielle su derecho
de casta con bastante rapidez. Además, Velasca estaba en línea para el trono, y sin embargo,
reconoció amablemente la reclamación de Gabrielle a la misma. Reconoció a la pequeña rubia
como la reina ante casi un centenar de Amazonas.

Por otra parte teníamos a Ephiny.

Seguí corriendo a través de mi cabeza, tratando de diferenciar entre celos en lo que Ephiny se
refiere, y mi sensación de que estaba ocultando algo. Ella era una fanática de las Amazonas, de eso
estaba segura, pero todavía había algo diferente en ella. Yo no conocía amazonas tan moderadas
como ella cuando se trataba de centauros. Había también el hecho de que Ephiny parecía detestar
a Gabrielle al principio. Algo cambió la mente de la Amazona con respecto a mi consorte. Sucedió
después de Timara fue asesinada.

Lo que yo tenía en mis manos dos amazonas, con la capacidad y el potencial para matar. Velasca
tenía un motivo, pero yo estaba empezando a gustarle. Ephiny no tenía ningún motivo, pero yo. . .
bueno, creo que hice bastante evidente lo que sentía por ella.

De una cosa que estaba segura era que Gabrielle necesitaba estar protegida en todo momento
del día. Si Timara y Melosa fueron cada una muerta porque estaban en el camino de alguien que
quería dejar atrás su camino a la cima, Gabrielle estaba en grave peligro. Ella era la última cosa
que se interponía entre el asesino, y el trono de las Amazonas.

Mi naturaleza preocupada me hizo enviar un mensajero a Atrio para reunirse conmigo. El sol
estaba en el cielo por este momento. Cuando llegó Atrio, expresé mis preocupaciones sobre la
seguridad de Gabrielle. Atrio de acuerdo y me notificó que ya había doblado la guardia en torno a
nuestras habitaciones, y el palacio en general. Inmediatamente me sentí más cómoda sabiendo
que mi amigo tenía la seguridad de Gabrielle en su mente también.

A media mañana, Atrio y yo nos detuvimos a comer. Delia envió una criada a mi estudio, y hemos
trabajado como se debía, hablando y planificando mientras comimos. Sé que parecía distraída a mi
viejo amigo, como una cuestión de hecho, él lo comentó más de una vez.

Yo había estado representando los diferentes escenarios en el fondo de mi mente a medida que
trabajábamos. ¿Quiénes eran los jugadores, y lo que tenían que ganar con la muerte de la reina de
las amazonas y su hija. Eso fue por encima de todo. ¿Qué tendría que ganar de tal acción? Si se
trabajaba solo, era entonces posible cometer el crimen? En este caso, la persona con el motivo no
pudo haber cometido el crimen físicamente. Sin embargo, los que eran físicamente capaces no
tenía ningún motivo. La forma más sencilla suposición era que dos personas actuaban de forma
concertada, que en este caso pensé casi imposible.
Todo este tiempo yo había estado pensando que cada uno de ellos se vería impulsada por el
mismo motivo. ¿Qué pasaría si cada uno de ellos quería algo diferente? ¿Habrá algo de honor
entre ladrones? ¿Podrían trabajar juntos por un objetivo común? Le pregunté su opinión a Atrio.

-Atrio, ¿por qué matar a un hombre? Aparte de la batalla, quiero decir.-

-Bueno, supongo que con fines de lucro... avaricia ... ¿ venganza?- , respondió.

-Hhmm,¿ puede ser por más de una de esas razones? ¿Matar a un hombre para sacar provecho de
su muerte, sin embargo, tiene la venganza como motivo fundamental?- Le pregunté. De repente,
me acordé de una conversación que tuve con Solan, cuando llegó por primera vez. Más
importante aún, un recuerdo que tenía de cuando Solan y yo nos conocimos.

-¿En mi opinión? No-, respondió Atrio. -Por supuesto, puede haber ciertas ventajas, o
bonificaciones que puedan ocurrir. Si yo tuviera que matar a un hombre por venganza, y da la
casualidad de que al matarlo heredo su fortuna. Si me hago la pregunta... ¿lo hubiera matado de
todos modos, aun sabiendo que no obtendría el dinero? Si la respuesta es sí, entonces mi
motivación es únicamente una de venganza. El Beneficio de mi acto era simplemente un beneficio
adicional. -

Me reí entre dientes, como yo tuvo su respuesta en serio. -Deberías ser un magistrado en mi
corte, mi amigo. Esto da respuesta a una pregunta que me ha estado haciendo, sin embargo. Creo
que lo podemos tener aquí es un caso de dos personas que cometen el mismo delito, pero por dos
razones completamente diferentes. Cada uno de ellos obtener los resultados que desean, y el
crimen parece a prueba de tontos ya que no puedo obtener suficiente evidencia para decir con
seguridad que uno o el otro lo hizo. -

Fue en ese preciso momento en que oí gritar Gabrielle procedentes de las habitaciones privadas
de al lado.

Capítulo 18:

La ira cruel que brillaba como una brasa al rojo

Apéndice al manuscrito el Conquistadora Señor: Pergamino independiente

Alta en Xena, la presencia del Conquistadora del Señora por la reina Gabrielle de Potidea
Tuve que empujar casi a Torava de la habitación una vez Ephiny se presentó en nuestros
aposentos privados. Comprendí la necesidad de una mayor seguridad, a mi alrededor, así como el
palacio. Mi guardia personal, Atenea bendiga a todos y cada uno de ellos, tomaron sus posiciones
muy en serio. Fue un testimonio de su formación, y tal vez un poco de miedo de su parte. No me
gustaría pensar en lo que les pasaría a estos valientes soldados si me ocurriera algún daño. Xena
era una mujer maravillosa, pero también muy apasionada. Ya sea en nuestro dormitorio o en el
campo de batalla, cuando siente fuertemente sobre algo, ella se lo sentía con todo su ser. Hubo
muchas veces de un hilo muy sutil separa la Xena sabía, de la locura que era su lado oscuro. Yo no
envidiaba a ningún alma que echara un vistazo a ella cuando la bestia se aparecia.

Ephiny no se veía contenta por tener que renunciar a sus armas, pero se quedó con paciencia, lo
que permitió a Torava su búsqueda. Cuando la guardia, finalmente salió de la habitación, Sylla
trajo una comida a media mañana en la mesa. La asistente de Xena se había convertido en la mía
también, con cierta reticencia por mi parte. Ha servido mucho tiempo para querer a nadie para
que me sirvan. Sylla y yo tuvimos una larga conversación sobre la situación. Ella me explicó
cuidadosamente su papel como empleada, no como esclava. Ella me dijo que la Conquistadora le
pagaba bien por el trabajo que hacía. Hemos llegado a un acuerdo. Ella mantendría sus
reverencias al mínimo, siempre y cuando yo estaba de acuerdo de no recoger tanto después de
Xena, y dejar la limpieza y el servicio a mi nueva amiga.

Vi como Ephiny puso los ojos en mi guardia personal, una vez Torava salió de la habitación. Ahora
estábamos solas, con la excepción de la presencia de Sylla.

-¿Un encuentro conmigo, a solas en sus aposentos privados, mi reina? ¿Qué le parecerá a la
Conquistadora?- Yo podía oír el tono de burla en su voz.

-Xena, confía en mí-, le contesté.

-Pero no en mi, ¿eh?-

-Ser una guerrera igual que tu, Ephiny, creo que sabes que es una tarea difícil generar confianza.
Sobre todo porque dos mujeres han sido asesinadas en nuestro hogar.-

-¿Está de acuerdo con el Conquistadora? ¿No confías en mí?-

-Yo quiero, pero tengo que decir que yo no te conozco. Todo lo que puedo decir en este momento,
es que si mañana me dijeran que eres culpable de estos crímenes, me decepcionaria mucho.
-¿Tus guardias de verdad creen que iba a necesitar un arma? -preguntó, como si estuviera
haciendo la luz de mi sentimiento sincero. -Si la intención fuera matarte, yo no necesito nada más
que mis propias manos.-

Traté de no reaccionar a sus palabras. Tenía sentido del humor. Era difícil saber si hablaba en serio
o no. Me decidí a tratarla como una broma.

-Si yo pensara que tenía la intención de matarme, Ephiny, no estaría aquí ahora mismo.- Me senté
en la mesa y agradecí a Sylla, cuyos ojos se había ido todo en mi declaración. -Por favor-. Hice un
gesto a Ephiny se unan a mí en la comida.

-Es cierto, entonces,- dijo. La Amazona se sentó frente a mí con bastante lentitud, como si sus
rodillas hubieran perdido de repente algo de su flexibilidad. -Eres un oráculo, como se suele decir.-

-No estoy segura de quiénes son-, le contesté y serví dos tazas de té. -Yo no soy un oráculo. He
aprendido a ser una estudiosa de la naturaleza humana, y eso es todo. Tengo una idea Ephiny.
¿Por qué no ser honestas entre nosotras?-

-¿Crees que estoy diciendo menos que la verdad?- ella respondió con una sonrisa socarrona.

-Digamos que yo no creo que el estoico silencio es lo mismo que la franqueza sin reservas.-

Su rostro adquirió una expresión seria, supuse, por mi comentario. Ephiny apoyó los codos sobre
la mesa y se inclinó hacia delante. -Gabrielle, nadie más que Satena sabe que me voy a reunir
contigo. Creo que una amazona mató a Timara y Melosa. Por otra parte, creo que la mujer
responsable es un miembro de confianza de nuestra comunidad.-

-¿Quién?-

-La Sacerdotisa-, respondió ella.

-Satena ¿Por qué iba a matar a su reina?-


Ephiny suspiró, y ella tuvo que mirar a su alrededor. Xena llevaba la misma expresión cuando
estaba a punto de divulgar más información de lo que ella pensó que era lo mejor. Fue una mirada
compuesta de tristeza a partes iguales, la exasperación y la determinación.

-Satena no las mató , pero ella era indirectamente responsable del evento.-

-Creo que estoy confundida, que no es en absoluto difícil que ocurra en estos días.- Le ofrecí la
Amazona una sonrisa avergonzada, que parecía calmarla un poco. Ella me sonrió y se frotó la
mandíbula.

Otra respiración profunda, y Ephiny empezó de nuevo. -En realidad, Satena y tú son la razón por la
que me encuentro aquí. Sabes de la historia de las amazonas con la Conquistadora. Tenemos un
acuerdo endeble con el Imperio. Nos juramos nuestra lealtad, pero eso no vale la pena el
pergamino que se describió. Sólo significa que nos comprometemos a no crear problemas. La
Conquistadora quería lealtad de nosotros en aquel entonces. Si hubiéramos hecho eso, estaríamos
obligadas a prestar juramento y estar al lado del Imperio, no importa lo que pase. No importa
contra quién. Cerca de tres lunas atrás, Satena recibió un mensaje de nuestra diosa patrona,
Artemisa. El mensaje era que había llegado el momento de las amazonas para empezar de nuevo.
Le dijeron que nuestro futuro estaba en manos de la mujer que se convertiría en la reina del
Imperio. -

Yo estaba un poco aturdido por la noticia. ¿Por qué una diosa olímpica a la que yo nunca había
orado le contaba a las amazonas tal cosa? No explicó por qué toda la familia real se había reunido,
sin embargo.

-Yo no estoy segura de entender lo que eso significa, Ephiny. ¿Estás segura, quiero decir, es de
confianza Satena?-

Ephiny sonrió entonces, sus ojos, aparentemente incapaces de cumplir con los míos. -Sí, confío en
ella con mi vida. De hecho, lo he hecho en muchas ocasiones. Satena fue la compañera de mi
madre -.

-¿Quieres decir que ella es tu otra madre?- Le pregunté estúpidamente.

-Sí-, se rió. -Por lo tanto, se puede ver por qué tengo la fe en sus palabras.-

-Pero, ¿cómo se puede creer que ella tenía un papel en esto, entonces?-
-. Creo que fue una cómplice involuntaria, Gabrielle, sólo tres personas sabían de la noticia antes
de que viajáramos a Corinto Melosa, Timara, y --.

-Déjame adivinar. ¿Velasca?- Le pregunte con sequedad-.

Ephiny asintió con la cabeza.

-Y de alguna manera tengo la impresión de que tu no crees que Velasca es el próximo objetivo
previsto-

-No, mi reina, no lo hago. Me enteré del mensaje de Satena esta mañana.-

-¿Ella te lo dijo?-

-Sí. Ella teme por tu seguridad-. Los labios de Ephiny se curvaron en una sonrisa teñida de ironía. -
Creo que ella sabía desde el principio... lo que Artemisa quería decir. Creo que te vio como nuestra
Reina antes de que dejáramos la Amazonia. Es bastante gracioso, de un modo extraño.-

-¿Has encontrado un poco de gracia todo esto?- Me pregunte con incredulidad.

-No es que un poco raro. Más bien extraño. Satena me pidió que fuera honesta contigo, y te dijera
toda la historia, incluida la mía. Supongo que me pareció extraño que en esencia me preguntó lo
mismo. ¿Estás segura de que no eres ningún oráculo? -

Yo me reí entonces, a pesar de la idea de que la gente piense que soy una vidente me inquietó en
algún nivel. Yo estaba a punto de decirle Ephiny sobre los sueños ocasionales que yo tenía. -No, no
soy un oráculo. Por lo tanto, Satena cree que estoy en riesgo de sufrir la misma suerte.-

-Ella cree en su corazón que Velasca es directamente responsable de los asesinatos. Que planeaba
apoderarse del trono mientras estábamos fuera de la Villa. Velasca es un tipo diferente de
guerrero de lo que yo soy. Ella es dura y amarga. Ella tiene un número de amigas entre nuestra
delegación a Corinto, a diferencia de Melosa partidarios de la Amazonia. No dejes que su dulzura
al actuar te engañe. No he confiado en esa chica desde que era una niña. Ahora, por supuesto, ya
que Melosa te dio el derecho de casta, bueno, estás en el camino. A los ojos de Velasca, estás
bloqueando el camino hacia su destino, y tú eres prescindible -.

-Bueno, yo no podría haber planeado mi propia muerte, ¿podría?- Le pregunté a la pregunta


retórica, en parte por el miedo, y algo de la frustración.

-Gabrielle, no tengo ninguna intención de dejar que te pase nada. Yo daría mi propia vida antes
que eso suceda.-

Me miró a los ojos y vi la promesa allí. Me recordó a Xena justo en ese momento.

No estoy seguro de que alguna vez entendería a los guerreros, pero le di las gracias a Atenea por
su obstinada determinación de proteger a aquellos que no pueden luchar por sí mismos.

-Gracias, Ephiny.- Extendí la mano y toque ligeramente la parte superior de la mano. -Vamos a
trabajar en ello? Ahora, dígame. ¿Con quién podría estar trabajando Velasca? Xena jura que ni
siquiera un excepcional arquero de las Amazonas no habría sido capaz de disparar las saetas desde
esa distancia. ¿Crees que sea posible es uno de los Centauros, que tal vez Kaleipus está mintiendo?
-

-Haría falta un gran presión para que un guerrero de la altura moral como Kaleipus mintiera. Eso
no es fácil para los centauros. Claro, supongo que tienen sus personajes al igual que todas las
razas, pero en general, son un honorable grupo-. Ephiny explicó.

-La mayoría de tus hermanas no están de acuerdo-, le contesté.

-No han visto lo que yo he visto-, dijo Ephiny con voz cansada.

Se puso de pie y se alejó, deteniéndose ante la ventana abierta. Le di el momento en que parecía
necesitar. Se quedó allí, sin decir una palabra. En el exterior el ruido de alas, por lo cual supuse
que estaba observando a las aves construyen sus nidos en el jardín de abajo. Me uní a ella,
sentada en una silla, esperando pacientemente a que ella me diga por qué ella estaba de esa
forma. ¿Por qué era tan diferente, casi compasiva con los los centauros?

-La mayoría de estas muchachas nunca han visto un Centauros vivo, y mucho menos hablado con
uno antes-, comenzó. No miró hacia mí. -Más bien, sólo saben lo que les ha enseñado sus
mayores. Desde luego, no me refiero a que suene como que soy una persona perfectamente
compasiva. Yo soy una guerrera, Gabrielle. Yo cumplo mis órdenes y yo hago mi trabajo Algunas
veces el trabajo es desagradable, pero viene con el territorio. Por encima de todo, pienso en mi
pueblo, y respeto siempre a mi reina.

No siempre el odiamos a los centauros de esta manera, sabes. Si lees los manuscritos - -

-La historia de las Amazonas en pergaminos...?- Le interrumpí.

-Sí-.

-¿Tienen una biblioteca ... para estos rollos? Un lugar donde pudiera ser capaz de leer?-

-Sí-, arrastrando las palabras con cautela. -Es importante que de alguna manera?-

De repente me di cuenta que no se estaba centrando en la tarea en cuestión en absoluto, ni


estaba prestando atención a la historia de Ephiny. Dioses, Xena estaba en lo cierto. Una mención
de pergaminos y mi mente se va a otra parte.

-Um ... no, no hay en realidad. Lo siento, por favor, seguir adelante.- Le indique por la vergüenza.

-Bueno, siempre y cuando retrocedemos lo suficiente, se puede ver que los centauros y las
amazonas se pensaron siempre como aliados. En un momento en que incluso compartieron
algunos de los territorios. El problema con los Centauros en realidad comenzó antes que yo
naciera, pero ambas partes lograron evitar que se conviertan en mucho más. Cuando yo era una
mujer joven, la hermana de Melosa fue asesinada en una incursión. Estaba cerca de los límites
exteriores del territorio que compartimos con los Centauros. Una lluvia de flechas que se
dispararon sobre su partida mató a Terreis. Eran flechas Centauro. Fue poco después de que
Melosa supo quién cometió el crimen. Llevamos a cabo nuestra justicia. -

-¿Se encontró el Centauro que mató a Terreis?- Le pregunté.

-Encontramos un centauro-, respondió Ephiny.

Oh. -Más bien parecía estúpida, pero es todo lo que podía pensar en decir en ese momento. Tomé
su insinuación en el sentido de que cuando las Amazonas lleva a cabo la justicia, que era su propia
marca en particular de la sentencia.- ¿Qué pasó? -
-Era mi trabajo proteger al preso hasta su ejecución. Su nombre era Phantes-, comenzó. El nombre
vino de nuevo a mí como el que habló de Xena en su descripción rápida.

-Recuerdo esa noche como si fuera ayer. Nos dio el Centauro hasta que el sol estaba alto el día
siguiente a confesar. A pesar de que en realidad no importa, la intención de matarlo, no importa lo
que él hubiera dicho. Fue en la noche, y me sorprendió cuando el Centauro empezó a hablar
conmigo. Creo que estaba aburrido al principio y luego en realidad encontramos que teníamos una
serie de cosas en común. Habló de muchas cosas esa noche. Su familia y amigos, donde se crió, y
lo que había planeado para su futuro cuando la mañana se acercaba, él se volvió más silencioso
Incluso yo tenía la esperanza de que por algún milagro que todo podría ser detenido y esperaba
que otra persona a confesara;... que lo liberarse a él. Había llegado a él como, tal vez incluso
cuidar de él un poco. -

Ephiny hizo una pausa en el relato de su historia y antes de que ella se volviera para mirar por la
ventana, me pareció ver lágrimas llenan sus ojos. Ella simplemente no podía ocultar el dolor que
fue una vez más atraídos de nuevo a ese momento.

-Cuando llegó su turno, le pregunté. Justo antes de que saliera de la celda le pregunté si realmente
mató a Terreis o no. Ella no era más que una hermana, pero ella era mi amiga, también. En ese
momento, él sabía que iba a morir. No tenía ningún motivo para mentir a mí. Juró, sabiendo que
no podía salvar su vida, que él no la mató. Lo último que me dijo al oído era que no quería morir.
No es que él tenía miedo, eso sí, pero sólo que él no estaba dispuesto a morir. Esas palabras me
acompañaron durante mucho tiempo. En realidad, no estoy segura de que alguna vez se vayan. -

-¿Así que hubieron de matarlo?- Le pregunté.

-Velasca lo hizo. Era su derecho, en realidad se esperaba de ella.-

-No lo entiendo. ¿Esperado?- Le pregunté en la confusión.

-De la misma manera que se espera de tu vengues a Timara y la muerte de Melosa. Cuando
recibiste su derecho de casta también te hiciste responsable de llevar a sus asesinos ante la
justicia.-

-En primer lugar, hablar de venganza, a continuación, de la justicia. Eres consciente de que son dos
cosas diferentes, ¿no?-

-No entre amazonas y los centauros no es así-, respondió Ephiny antes de dar vuelta para
mirarme.
-Ephiny,- comencé. Yo sabía que estaba cambiando abruptamente el tema, pero también sabía
que una vez que se resolviera todo, entonces esta extraña Amazonas y habríamos de encontrar
tiempo para discutir el significado de la justicia. Hasta entonces, el tema tendría que esperar. -¿Por
qué Velasca tenía que vengar la muerte de Terreis?-

-Velasca fue una de los jóvenes guerreras de la partida de Terreis ese día. Cuando fueron atacadas
por los asaltantes invisibles y Terreis fue asesinada, ella le dio un derecho provisional de casta a
Velasca.-

-¿Provisional?-

Velasca no había alcanzado aún la edad de la madurez. Eso y el hecho de que ya era heredera
adoptada de Melosa. Los miembros actuales de la familia real no pueden ser colocados en la línea
de sucesión al trono a menos que no haya herederos disponibles. Las primeras ancianas sintieron
que la creación de esa ley, que sería diferente de la de los hombres que habían mentido y
asesinado para alcanzar el poder. Timara era apenas un bebé en el momento, pero ella todavía
estaba en la línea de sucesión al trono antes de Velasca, ya que ella era la hija de Melosa de sangre
-.

-Por lo tanto, no podía cambiar,¿ incluso si Melosa lo deseaba?-

-La única posibilidad de Velasca para alanzar el trono habría sido si algo le sucedía a Timara.
Incluso entonces, Velasca tendría que esperar hasta que la muerte de Melosa, con la esperanza de
que la Reina no diera a luz, o adoptara otras herederas. Por otro lado, le podría ofrecer un desafío
a Melosa en cualquier momento. -

-Lo haces sonar como si se Velasca ha estado planeando esto durante mucho tiempo, Ephiny.- Me
levanté y me acerqué a la ventana donde estaba, y espere su respuesta.

-Las mujeres en el grupo de Terreis, las que fueron atacadas ese día. Fue un ataque al azar, pero
Terreis fue la única herida. Las otras cuatro mujeres eran todas amigas de Velasca. Durante las
temporadas estas amigas han desaparecido misteriosamente o han sufrido muertes accidentales -
.

Ephiny termino y me quedé estupefacta. -Creo que echado a perder su planes por un tiempo,
¿eh?-

-Eso parece, pero no podemos estar seguras-, admitió.


-Creo que podemos hacerlo. Xena me confió que antes de hablar para desafiar a Melosa, pensó
con certeza que Velasca parecía que estaba a punto de hacer lo mismo. Tengo la sensación de que
habría de ser una lucha a la muerte. -

-Para ti habría sido más seguro, eso es seguro.-

-¿Qué?-

-A pesar de que Timara te dio su derecho de casta, Velasca venia antes que tu. Como reina, ella no
habría tenido ninguna razón para hacerte daño, de inmediato de todos modos. Estoy segura de
que si alguna vez vinieras a vivir con las amazonas, o si alguna vez llegabas a interesarte
demasiado en el trono, habrías tenidos algún tipo de accidente de aspecto inocente. Ahora, sin
embargo... -

-Soy todo lo que se interpone entre ella y su objetivo-, terminé por ella.

-No todo, Gabrielle. Puedo pensar en unas cuantas personas que quieren estar a tu lado y en el
caso de tu Conquistadora, tal vez delante de ti.-

Eso me hizo sonreír. Ella sin duda era una mujer astuta. -Todas estas estaciones, Ephiny. ¿Por qué
no hablaste alguna vez a tu reina con lo que sospechabas acerca Velasca?-

-Yo lo acabo de hacer.- Ella sonrió.

La sonrisa se convirtió en un ceño fruncido, cuando ella me miró a los ojos.

Parecía extraño, como si ella estuviera tratando de decirme algo, pero nunca recibí el mensaje. De
repente, sus brazos estaban alrededor de mí y su cuerpo me impulsó sobre del sillón. Yo hice lo
primero que me vino a mi mente.

Grité.

Fin del apéndice añadido por la reina Gabrielle

**********
Yo estaba sólo medio paso detrás de los guardias que cuando corría a través de la puerta a mis
aposentos privados. Torava y Glandell patinaron hasta detenerse y oí una voz que yo estaba cada
vez me gustaba menos.

-Un arquero, en los árboles!- Ephiny gritó.

Sólo tomó un instante a los soldados del Imperio bien entrenados rodearon el palacio, y buscaron
los motivos. Por supuesto, como me gustaría gritar a Atrio más tarde, si fueran tan bien
entrenados nunca habrían permitido un asesino en los jardines del palacio, en primer lugar.

Torava se apartó para dejarme entrar en la habitación y me encontré con un espectáculo que se
llevó todos mi auto-control, simplemente para contener mis emociones. Gabrielle recostada en el
sofá largo y Ephiny casi cubría el cuerpo de la mujer más baja, tendida encima de ella, llevando su
peso sobre los codos. La Amazona se veía un poco divertida cuando sus ojos se encontraron con
los míos.

-Buenas tardes, Conquistadora-, comentó con ligereza.

Yo no he dicho una palabra, aunque algunas opciones se encontraban en ese momento corriendo
a través de mi cerebro. Mis ojos se encontraron con Gabrielle, y pude ver que toda la situación no
era ni cómica, ni romántica para ella. Ella me miró asustada.

-Ephiny, creo que te puedes quitar de encima mío ahora-, Gabrielle diplomáticamente sugirió.

Una vez que todo el mundo estaba en una posición vertical, Gabrielle se apresuró a explicarme lo
que la Amazona había estado haciendo allí, y que Ephiny había salvado la vida de Gabrielle. No me
importaba el aspecto que tenía. Me acerqué a la rubia pequeña y envolví mis brazos alrededor de
ella. Podía sentir su cuerpo tembloroso relajarse al instante, y esperaba que siempre fuera así.
Tenía la esperanza de que mi presencia siempre fuera capaz de calmar sus temores, que siempre
confiara tanto en mí.

Me acerqué y saque la flecha, que se ha incrustado en lo alto del tallado de atrás de mi silla más
cómoda. La silla estaba frente a la ventana para que yo pudiera disfrutar de la salida del sol cada
mañana. La flecha golpeó la parte trasera del asiento aproximadamente a la misma altura que el
pecho de Gabrielle. El que apuntó estaba lo suficientemente cerca como para ver en la sala, y a los
que estaban disparando.
Antes de que pudiera decir nada, vi a Atrio interceptar a un joven oficial en la puerta. Cuando el
capitán se volvió hacia mí, que tenía una expresión adusta.

-No encontraron nada-, dijo el capitán con gravedad.

-Una vez más,- añadí.

-Xena, tal vez podríamos tener algo de privacidad-, señaló Gabrielle los guardias de pie sobre
nuestra habitación. -Ephiny tiene algunas cosas muy importantes acerca de todo esto que podría
ayudarnos a descubrir quién está detrás de todo esto.-

No me emociona que esta Amazona poseyera información que yo no tuviera, pero parecía que
estaba en deuda. Después de todo, no creo que me diera cuenta sin embargo, cuán cerca estuve
de perder a Gabrielle. Si hubiera estado allí sola. . . Deje que mis pensamientos en ese camino se
fueran. No podía pensar en eso ahora.

Una vez que un poco de orden se había restablecido en el palacio, y en las habitaciones privadas,
en particular, nos sentamos a discutir lo que sabía la Amazona. Además de Gabrielle, Ephiny y yo,
por supuesto estaba Atrio. Él era el comandante de mi mayor confianza y yo lo consideraba mi
mejor amigo. Yo confiaba en su lealtad, junto con su intelecto en la materia.

Gabrielle relató los acontecimientos que rodean a Velasca, y Ephiny la detuvo en ciertos puntos
para interponer, añadiendo detalles adicionales sobre el tema.

Después de que en ocasiones había interrumpido con mis propias preguntas y el cuento había
terminado, me senté en mi silla, la que ahora tenía un nudo que la flecha le había hecho.

-Todo encaja, ¿no?- Pregunté a nadie en particular. Hasta este punto, yo no había oído hablar de
un escenario que se sintiera medianamente decente. En mi corazón, yo podía descartar todas los
demás. Estaba todavía la cuestión de un cómplice. Por otra parte, con Ephiny aquí, una reunión
con Gabrielle, Velasca podría pensar que había sido capturada pero huyo. Se hizo eco de esas
mismas preocupaciones.

-Puedo decir casi con certeza que Velasca no sabe que estoy aquí, Conquistadora-, comentó
Ephiny.

-¿Y cómo puedes estar tan segura?- Le pregunté.


-Bueno, por un lado, se trata de una flecha de Amazona-, dijo, mientras recogía el eje sobre la
mesa.

-¿Sí?- Yo ya sabía eso, pero yo había asumido que era simplemente otra pista para distraerme.

-Uno ve las marcas, estas muescas escondidas justo debajo de las flechas, ¿aquí?- Ella levanta
suavemente las plumas cerca del extremo del eje. En efecto, había unos diseños pequeños y
simples, tallado en la flecha.

-¿Y esto demuestra algo?- -Preguntó Gabrielle en la confusión.

-Esto demuestra que a alguien no le gusto mucho. Estas marcado son muy personales, un
pequeño signo de propiedad. Esta flecha es mía, y yo ciertamente no he encontrado una manera
de estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo.

Sospecho que Velasca trató de echarme la culpa de tu muerte, mi reina. Se estropeo su plan al yo
ya estar aquí. -

-Así parece-, le contesté. -¿O sería un ardid muy bueno?. Tal vez incluso eres cómplice de Velasca.-
Pensé en lo que Atrio y yo habíamos estado hablando al principio del día. ¿Pueden dos personas
tan diferentes unirse por un objetivo común, pero por dos razones muy diferentes?

-¿Después de hoy, y todavía no confías en mí, Conquistadora?- Ephiny preguntó.

Era extraño, pero a pesar de los celos, la animosidad, lo que quería llamar entre esta del
Amazonas y yo. Por todo eso, me encontré deseando creerle. Creo que fue simplemente una de
esas sensaciones de la tripa. Para mí, sin embargo, la prueba real radicaría en la intuición de
Gabrielle.

-¿Gabrielle?-

-¿Sí?- Ella me miró, casi anticipándose a mi pregunta, estoy segura.

-¿Confías en ella?-
Gabrielle miró directamente a Ephiny, buscando las características de la Amazona por lo que no
pretendo saberlo. Ella sonrió, aparentemente atrapada en algún momento pasado, recordada sólo
por ella misma y la Amazona.

-Sí-, dijo Gabrielle. -Sí, me gustaría confiar en ella.-

Se equivocaría acerca de muchas personas, y muchas cosas, ahora y en el futuro.

Una cosa que siempre tenía razón, sin embargo, era el sentido innato de Gabrielle de las personas.
Ella podría ser inducida a un error, e incluso engañada en alguna ocasión, pero esos casos eran
raros. Ella pensaba que las cosas de una manera que nunca podría esperar comprender.

-Entonces yo diría que tenemos una trampa para establecer-. Le sonreí a los de alrededor de la
mesa, sintiéndome más en mi elemento de lo que había estado desde que todo el fiasco comenzó.

Nos dedicamos a pensar un plan para atraer Velasca a la luz. Estamos de acuerdo en que se
llevaría a cabo a la mañana siguiente, todos nosotros, teniendo presente tener un cuidado
especial, junto con los guardias adicionales, en la ceremonia de entierro de Melosa de esta noche.
Después que Ephiny habló con Gabrielle, y le informó de la parte de la Reina en la ceremonia de la
pira funeraria de Melosa, la Amazona estaba lista para salir. Estuve de acuerdo en acompañarla a
través de los túneles por debajo del castillo, con el fin de mantener su visita en secreto. Uno de los
pasajes sale no demasiado lejos de la cumbre donde las Amazonas estaban acampando.

Nos acercábamos a la salida del túnel. Pude ver pequeños fragmentos de la luz del sol filtrándose a
través de la abertura de cueva. Ephiny y yo estábamos solas, pero eso es lo que yo quería.

-No te he dado las gracias sin embargo, por salvar la vida de Gabrielle. Estoy en deuda contigo.-

-Yo no lo hice por agradecimiento, Conquistadora, pero es bienvenido de todos modos. En cuanto
a la deuda... ¿cuál es la tarifa que vale una consorte?- Ella sonrió un poco.

-Todo mi imperio tengo para ofrecer-, le contesté en serio. Tomé nota de que arqueó la ceja, y la
sonrisa pícara que ahora llevaba. -Con la excepción de mi esposa-, añadí rápidamente.

Las dos reímos entre dientes. -Ya estamos otra vez, Conquistadora,esposa, esa palabra, esposa, de
vuelta otra vez. Todavía no he visto ninguna evidencia de una ceremonia en absoluto.-
Me miró y se rió en voz alta en mi incomodidad. Yo no podía dejar de participar en su risa. Era de
buen carácter, pero podría ser una espina en mi costado, sobre todo cuando de Gabrielle se trate.
Me apretó el brazo en el abrazo de una guerrera amable, y pronto la atraje hacia sí a mí con una
fuerza que yo creo que la sorprendió. Le di una sonrisa plena, que parecía como si no hubiera más
en todo esto más que una conversación amistosa.

Yo seguía sonriendo, incluso cuando abrí mi boca para hablar. -Sabes, mi amiga Amazona, si
alguna vez te atrapo tumbada encima de ella otra vez, y su vida no corre peligro de muerte, voy a
ver caer tu cabeza en una cesta en la escalinata del palacio.-

Su risa continuó. -Sí, Conquistadora, yo lo sé, pero ha sido muy divertido verte retorcer en el
ínterin.-

Negué con la cabeza mientras hacía su camino fuera y el silencio del túnel me rodeaba. Yo estaba
llegando a regañadientes gusta de esta Amazona. Sin duda esperaba que la confianza de
Gabrielle en Ephiny fuera acertada.

**********

Me eché agua en la cara para lavar el sueño. La luna todavía estaba alta en el cielo negro, cuando
una guardia que trae un mensaje urgente de Ephiny, nos despertó. Había sido un día muy
agotador y la ceremonia del funeral no por ello es menos. La pira fue incendiada y Gabrielle
realizado su parte de la ceremonia sin problemas. Las dos estábamos tan cansadas que nos
quedamos dormidas el momento en que llegamos a la cama después de llegar de vuelta al palacio.

El guardia me informó que Ephiny tenía dos amazonas, sin armas con ella. Le pedí al mensajero
que fuera a despertar a Atrio y otro de mis oficiales. Yo también le di instrucciones para que Atrio
llevara personalmente las tres amazonas a mi estudio, no mi estudio personal, pero el uno en el
primer piso del palacio. Le dije a Gabrielle que permaneciera en nuestras salas de este tiempo y
que me permita ver a las mujeres a mí sola. Esta solicitud no le hizo gracia a mi consorte, pero la
vi suspirar con resignación, me advirtió que me cuidara. Le di las gracias a Atenea por esta niña.
Pude ver que al día siguiente, sin embargo, cuando Gabrielle fuera igual a mí en todo, incluso
gobernando el Imperio. Estaba segura de que llegaría un momento en que Gabrielle nunca haría lo
que le dijera.

En el momento en que llegué al estudio, Atrio ya estaba allí. Él me parecía mucho más despierto
que lo que me sentía yo, lo que me deprimió un poco. Teniendo en cuenta que era un par de
veranos mayor que yo. Le apreté el brazo de Ephiny y ella presentó a sus dos compañeras. Eran
jóvenes para ser guerreras, tal vez catorce o quince veranos. Había una semejanza dentro de sus
rasgos faciales, y supuse que eran hermanas. Cada una de ellas cambió nerviosamente de un pie a
otro y una de ellas continuamente mordían al final de la uña del pulgar. Ninguna de ellas levantó
los ojos del suelo cuando Ephiny explicó por qué estaba allí.

-Parecía como si alguien estuviera tratando de robar mi tienda cuando estaba durmiendo esta
noche-, comenzó. -Me decidí a ver a los ladrones, simplemente para ver lo que se llevaron. Por
extraño que parezca, se llevaron una de mis flechas. Como yo no creo que una flecha de Amazona
aportaría mucho en el mercado, decidí que un interrogatorio seria una cosa que debía hacer. -

Casi me sonrió, y toda la situación fue menos peligrosa para todos los interesados de lo que
podría ser. Me imaginaba a las dos niñas como torpes ladrones, sólo para ser capturadas por una
guerrera intimidante. Me mudé detrás de la mesa grande de madera, y me sente con cansancio en
una silla acolchada.

Ephiny tiró la flecha sobre mi escritorio. Levante por el borde la flecha y vi las mismas marcas de
la flecha utilizada para atacar a Gabrielle.

-¿Y cuando se les cuestionaste sobre el robo?- Le pregunté.

-Muy interesante en verdad, Conquistadora-, respondió la Amazona. -Parece que Velasca habló a
las niñas para ayudarla en lo que ella les dijo que era una broma. Por supuesto, esto no es la
primera vez que Velasca les invitó a jugar esta broma.

Robar mis flechas se está convirtiendo en un gran juego con estas dos. Así que es estar en el lugar
equivocado en el momento equivocado.

Donai aquí es la mayor de las dos y su hermana menor allí, Inez. Parece ser que Inez nunca ha
estado fuera de la aldea Amazonas antes. Por lo tanto, en la noche de nuestra llegada, la noche
que Timara fue asesinada, Inez decidió escaparse del campamento y explorar algo de Corinto. A
su regreso, se dio cuenta de las puertas del palacio se habían cerrado, sin duda, como medida de
seguridad, mientras que la cena estaba pasando. Ella encontró que tiene un olivar corriendo al
lado de los muros del palacio, junto con algunos guardias muy laxos. Encontró el lugar perfecto
para colarse de nuevo en el palacio. -

Ephiny hizo una pausa y esperé a que continuara. -¿Y?- Le solicite. –

Espero que viera algo. Tal vez habia alguien en ese olivar-.

-Ella se niega a decirme.- Ephiny asintió con la cabeza en la dirección de la muchacha. -En realidad,
ambas lo hacen. Ya ves, no me hablan de la pequeña escapada de Inez. Eso lo supe de una de sus
compañeros de litera de esta noche.
Sospecho, Conquistadora, que todo aquello que vio tiene algo que ver con que se permitan a sí
mismas ser obligadas a robar mis flechas -.

-¡Te dije que no deberías temer! ¿No te dije que no te involucres con ella? ¿No te dije que no
salieras a escondidas fuera del campo?- La niña mayor golpeó a la más joven en el brazo, lo que
causó que Inez comenzara a llorar.

Donai trató de defender a su hermana. -No es culpa suya, Señora Conquistadora -

-¡Silencio!- Grité yo. Me sentí mal porque la más joven, Inez, que estaba llorando de una manera
más lamentable. He querido intimidarlas para que revelen la verdad, y pensé que mi reputación
sólo puede hacer el truco.

-Déjame que te cuente lo que sé de esta situación. Mañana, alguien va a ser decapitado en el patio
del palacio por los asesinatos de la princesa Timara, y la Reina Melosa. No voy a pensar dos veces
acerca de cómo agregarlas a la lista de cómplices-.

-No tenemos pena de muerte en la nación amazónica-, respondió Donai un poco demasiado
confiada.

Lo vi entonces, la mirada de sus ojos. Quedó claro para mí que debe haber visto Inez a Velasca esa
noche. Estoy segura de que hablaba la niña en el pensamiento de que había colado lejos del
campamento también. Ya sea que Inez había visto a Velasca participar en el asesinato de Timara, o
si Inez se había quedado sólo en Amazona mayor, poco importaba. De cualquier manera, debe
haber chantajeado Velasca a Inés y su hermana. Fue una buena apuesta que Velasca comprando
su silencio y la asistencia inocente, amenazando con culpar a Inez del asesinato. No hubo ningún
motivo, pero un montón de gente en el campo de las Amazonas, y el pueblo, que estaban seguros
de haber visto a la joven acerca. Hombres habían sido ahorcados por menos pruebas
circunstanciales.

El factor bueno para Donai y su hermana debe haber sido cuando Velasca les aseguró que, incluso
si eran capturadas, que eran demasiado jóvenes para la sentencia, y en la Amazonia no había
pena de muerte. Me decidí a aplastar su última esperanza.

Con una voz que goteaba amenazas le dije: -Bueno, no estamos en la nación amazónica ahora,
¿verdad?-
Sus ojos se agrandaron cuando me recosté en mi silla. El silencio reinaba en la habitación. El
sollozo de Inez se calmó al instante y vi a Ephiny, que estaba tratando de ocultar la diversión en
su rostro.

-Pero... que... yo -- Donai comenzó.

Una vez más, interrumpió su tartamudeo asustado, esta vez con preocupación tanto como me
gustaría mostrar a mi propio hijo. Me mudé en frente de mi escritorio, sentándome en un borde. -
Donai, Inez, entiendo la posición de Inez, que terminó yendo a algún lugar que no se supone que
debía, y ¿alguien que te vio, no es cierto?- Le pregunte con suavidad.

Inez parecía como si quisiera hablar, pero miró a su hermana como guía. Fue entonces que Ephiny
se adelantó y empezó a hablar.

-Lo que las dos han estado involucradas por ahora es perdonable, Donai, pero no aumentes el
problema. Ustedes saben la verdad de lo ocurrido en la noche de la muerte de Timara. Cualquiera
cosa que Velasca dijo que realmente estaba pasando, ella mintió. Ella es una asesina y una traidora
a su pueblo. Si ella no es detenida, más inocentes morirán -.

-No te engañes, Donai-, añadí. -Si Velasca te prometió algo, ella nunca va a hacerlo. Hay una serie
de cuerpos a lo largo las estaciones que prueban que ella nunca deja cabos sueltos. Para ella, tú y
tu hermana siempre representarán uno de esos cabos sueltos. Ayúdanos a poner fin a esta locura
y me encargaré de que no sufran daño alguno tanto tú como Inez. -

Cuando levanté la vista, Ephiny me miraba con una expresión extraña. Yo sólo podía adivinar que
ella nunca había visto una Conquistadora más suave. Fue una experiencia nueva para ella. Donai
se miró las botas por unos momentos y cuando levantó la cabeza, miró a Inez.

Asintiendo con la cabeza en la dirección de su hermana, Donai dijo, -Diles.-

**********

Aunque había dormido solo una marca de vela, me sentía sorprendentemente alerta. Creo que fue
el aumento de la excitación, la emoción de la inesperada que se siente justo antes de una batalla.
Era a partes iguales alegría y terror. Todo el mundo sabía de sus piezas en nuestro pequeño juego.
Teníamos la esperanza de llevar a Velasca hasta su captura, sin duda, pero también para hacerla
confesar, lo que sería más difícil. Sólo Ephiny sabía de mi otro plan, sin embargo.

Me pasé la mañana en el campo de las Amazonas, con el pretexto de hablar con algunas de las
guerreras más jóvenes, haciendo una demostración de las buenas relaciones entre el Imperio y la
nación amazónica. También pasé la mañana con un ojo puesto en la discreta Velasca. Era fácil de
hacer teniendo en cuenta Ephiny me había informado sobre los detalles de su tribu. Casi todas las
preguntas que hice a mis guías turísticos fueron dentro del área de experiencia de Velasca, y por
lo tanto era indispensable para mí.

Velasca estaba nerviosa, sobre todo a mí alrededor. Esa fue otra sorpresa. Yo había asumido que
cualquier persona que pasó más de la mitad de su vida de la manipulación, incluso llego asesinar,
tendía una manera de actuar más tranquila.

Su comportamiento podría haber salido solo de mi reputación. Ella estaba nadando con los peces
grandes, y yo quería que ella lo sepa.

Me advirtió Ephiny antes de salir de mi estudio esta mañana. Ella iba a ser mis ojos. Velasca tenía
la costumbre de mirar para ver si yo la estaba mirando. Mi visión periférica excepcional notaba
esta tendencia. Era evidente que los momentos de compasión que había presenciado hasta ese
momento, eran simplemente una buena actuación de su parte. Si Velasca hace lo que anticipa
hoy, Ephiny la cogería cuando deliberadamente le diera la espalda.

En un principio, he querido hacer permanecer en forma segura a Gabrielle en el interior, lejos del
peligro. Sé que podría habérselo ordenado y Gabrielle hubiera de mala gana obedecido. Una parte
de mí realmente quería eso, pero tuve que preguntarme a mí misma, ¿era que la forma en que
deseaba que Gabrielle y yo gobernáramos juntas? Sinceramente, quería que fuéramos
compañeras, en todos los sentidos de la palabra. ¿Eso sucedería si dejaba a Gabrielle en un refugio
lejos como una de las rosas delicadas de mi jardín? ¿Quería una flor frágil, eso sólo significaba que
la mostrará como la posesión más preciada? La respuesta, por supuesto, no era. Por lo tanto, esa
fue la razón de que mi bella consorte fuera de mi brazo ahora.

Llamé a todas las amazonas y los centauros juntos. De entre nuestros visitantes, yo confiaba en
Ephiny, siempre y cuando ella no estuviera cerca de Gabrielle, y Kaleipus. Ellos, Gabrielle, y Atrio
estaban al tanto de lo que yo esperaba llevar a cabo en este día. Estuve tentada de incluir a Solan
entre aquellos en quienes yo ponía mi confianza en esta situación, pero desde que los centauros
habían llegado, estaba sospechosamente ausente de nuestras vidas. Gabrielle señaló que estas
criaturas eran su familia, y así que tiene sentido que fuera a encontrar su compañía cómoda y
familiar.

Una vez más, me acordé del día en que vi por primera vez Solan cuando era un niño. Me acordé de
como un niño de ocho veranos, me atacó. También me acuerdo de dónde sacó su información. Eso
es lo que me preocupaba más. Si lo que yo sospechaba de hoy se convirtiera en realidad, me
preguntaba hasta donde la lealtad de Solan lo haría mentir.

Por lo tanto, nuestra empresa, o de los presos en función de cómo se vea la situación, se apareció
ante nosotros. Salí con Gabrielle por la parte superior de las escaleras rodeadas de su guardia
personal. Caminé los primeros pasos y me detuve.
-Los he traído aquí, al patio del palacio, para limpiar el aire-. Mi voz sonó con fuerza, y con
confianza. Hablar en público nunca había sido un problema para mí. En mis días de juventud,
podría incitar a mis hombres antes de una batalla con mi voz sola.

Mire a la cara de todos y cada uno mientras hablaba. He tomado nota de cada movimiento de su
piel, y cada uno de sus nerviosos pies. -Todos estamos de duelo por la pérdida de la ex reina de las
amazonas y su hija. Aunque, sospecho que podría ser uno de nosotros que no duele en absoluto.
Estos fueron asesinatos, y que no fueron fabricados en nuestras mentes. Ellas eran reales, y
alguien que ustedes conoces, tal vez alguien de su confianza, los cometieron. -

Me dirigí a la parte inferior de la escalera, y salió antes de la misa montado delante de mí. Las
amazonas se pusieron a mi derecha, Velasca en el frente. Ephiny se puso a la vanguardia, pero a
pocos pasos de nuestra sospechosa. Los Centauros escarbaban en la tierra impaciente sobre mi
izquierda. En el medio, y alrededor de ellos había soldados armados del Imperio. Yo no tenía la
intención de que se repita lo que pasó aquí el otro día, pero me mostré renuente a desarmar a
estas dos naciones orgullosas de guerreros.

-Los crímenes que se han cometido son especialmente atroces, y de ser así, habrá un castigo
rápido a los culpables.-

-¿Y quién es culpable, Conquistadora?- Una de las amazonas gritaron.

Yo amaba a una multitud. Eran tan predecible. Yo podría haber predicho que, en ese momento,
alguien haría esa pregunta. Fue la iniciación perfecta para mi plan.

Una pregunta muy justo-, le contesté.

Me volví a mirar hacia arriba en la parte superior de la escalinata del palacio. -Con el permiso de la
reina de las amazonas, tengo alguna información que nos debe llevar al traidor.-

Gabrielle jugó su papel a la perfección. Ella parecía bastante real, y asintió con la cabeza en mi
dirección.

Entonces hizo un gesto con la mano a Atrio, que se quedó esperando en la parte superior, al lado
de Gabrielle. Mi capitán desapareció momentáneamente. Cuando salió, una vez más desde las
sombras, las dos amazonas jóvenes, Donai y Inez le siguieron.
Mi espalda se volvió hacia el Amazonas, y por lo que tuve que confiar en Ephiny para ver lo que no
pudia. Yo no podría muy bien empezar a acusaciones en el medio del patio. Tuve que exudan la
confianza que me dijo que ya era consciente de la traición de Velasca. Antes de que yo pudiera
tener a Velasca en custodia, sin embargo, tenía que estar segura en mi propia mente que ella era
culpable. Si mis sospechas se sostuvieron, su siguiente acción le daría a conocer, y el nombre de su
cómplice, al mismo tiempo.

El trabajo de Ephiny era doble. A petición mía, tenía su ojo en la cara de Velasca.

Yo esperaba que la Amazona se entregarse de inmediato, pero en cuanto a dar su socio en el


crimen, al mismo tiempo, bueno, yo simplemente tenía la esperanza de que Atenea deseaba que
se haga justicia tanto como yo misma.

Donai e Inez dieron dos pasos hacia adelante, poniéndose a la vista. Soldados armados las
flanqueaban. Yo no estaba dispuesta a correr ningún riesgo con la vida de estas chicas. Volví la
cabeza ligeramente, colocando a Ephiny a la vista. El Amazonas se limitó a asentir una vez. A decir
verdad, parecía bastante sorprendida. Me pregunté si ella pensaba que yo era clarividente, pero
con toda honestidad, si yo hubiera sido una mística, ciertamente habría anticipado la siguiente
secuencia de eventos desastrosos.

Al igual que todas las acciones imprevistas, dicen que esto sucedió demasiado rápido para el
cálculo de quién hizo qué, tal vez sea redundante. El primer grito que oí fue sin duda de una voz
masculina.

-¡Cuidado, Conquistadora!-

Me agaché, al mismo tiempo, con la esperanza de evitar lo que era, obviamente, ya sea un arma, o
un cuerpo, atacando a mi espalda sin protección. En el tic-tac de un latido del corazón, que fue sin
duda todo el tiempo que tardé en dar vuelta, fui testigo de la caída Velasca en el suelo. Tenía una
flecha Centauro hundida tan profundamente en su pecho, que la cabeza de la flecha sobresalía por
la espalda. Fue entonces cuando entró en erupción el patio en el caos por segunda vez en dos días.

Era una especie de caos controlado, con una duración de sólo una cuestión de los latidos del
corazón. Me había puesto atención a más de un centenar de soldados del Imperio a lo largo de los
parapetos del castillo y las murallas que rodean el patio. Cada uno de esos soldados, incluyendo el
número abrumador de soldados de a pie en el suelo, ahora tenían una ballesta apuntando a las
delegaciones de Amazonas y los Centauros. Había muchas maldiciones y gritos, pero todo el
movimiento dentro del patio se congeló cuando mis soldados tomaron el control inmediato. Hace
mucho tiempo aprendí que todo aquel que tenía el campo de juego, por lo general gana la batalla.
Esta instancia demostró simplemente mi teoría.
Hice un gesto a Ephiny y mis soldados la dejaron pasar a mi encuentro ante el cuerpo de Velasca.
Mientras tanto, yo podía escuchar a Broh, uno de los centauros Kaleipus, gritando repetidas veces.

-Había un arma, yo la vi. Estaba buscando una daga de su bota para matar a la Conquistadora. Lo
vi, ¿no? Solan, muchacho, que lo vio, sin duda.-

Yo estaba de rodillas sobre el cadáver de Velasca, cuando miré hacia arriba para captar la
expresión de Solan, como él estaba de pie junto a su viejo amigo, Broh. Mi hijo parecía tan
confundido como todos los demás. Rápidamente volvió la cabeza entre las Broh, y a mí misma.

-Yo - no estoy seguro... creo que...- hizo una pausa y dirigió a sus ojos en mí. -Creo que... puede
que sí. Sí, creo que ella lo hizo.-

Me volví al cuerpo de Velasca a lo largo de los brazos cayendo lánguidamente a su lado. Yo vi el


bulto en contra de las botas de color leonado. Meti la mano en la bota de cuero, saque una daga
de lanzamiento. Mire a Ephiny, que se arrodilló en el otro lado del cuerpo. Levanté las cejas de
que se trate en silencio, cuando ya le había entregado la daga para que ella la examine.

-Es la suya. Cualquier persona hubiera sabido que llevaba esto en su inicio, sin embargo,- susurró
Ephiny.

-Sí-, me detuve. -Cualquier persona que la conoce.-

Me enderecé y asinti con la cabeza a la Amazonía. Ella llamó a dos mujeres hacia adelante para
cuidar el cuerpo de Velasca. Las amazonas estaban masticando en la mano, por así decirlo, para
hacer que alguien pague por la muerte de otra de las Amazonas. Estoy segura de que la mayoría
de las mujeres allí no tenía idea de lo que era Velasca, pero igual de cierto que hubo tal vez una
boca cerrada unos pocos, que no fueron sorprendidos por el giro de los acontecimientos. Dejé a
Ephiny para explicar la parte de Velasca en los asesinatos con el resto de las mujeres.

Poco a poco me acerque al grupo de los Centauros. Mis hombres, junto con la ayuda de los
comandos de Kaleipus, desarmaron a Broh, quien se quejó con fuerza todo el tiempo.

-Yo salve tu vida, Conquistadora, y ¿este es el agradecimiento que recibo? ¿Ser tratado como un
criminal común?- Broh se quejó.

-Yo no quiero ser negligente en darle las gracias, Broh, aunque se trata como algo de una sorpresa.
Yo hubiera pensado que mi muerte te habría causado un poco de felicidad.-
Al igual que Kaleipus, Broh fue uno de los centauros mayores de edad que me recordaban de mi
sitio en contra de Corinto. Muchos buenos guerreros perdieron la vida en la batalla durante la
campaña, el hermano gemelo de Broh, Branah, entre ellos. Broh se dio a la bebida por muchas
temporadas después de eso, pero yo lo recordaba, y los intentos sutiles de asesinato que hizo en
mi vida.

Era la primera vez que regrese a la Nación Centauro para ver Solan. Que tenia sólo ocho veranos
de edad, mi hijo trató de atacarme. Admitió que le habían dicho de mí, dijo que mate a su madre y
su padre. Podría haber escuchado los cuentos en cualquier lugar. Después de todo, no había
sentimientos fáciles entre la Conquistadora, y la Nación Centauro. Yo sospechaba sin embargo que
era Broh, y mis sospechas se habían confirmado después de sólo un par de semanas entre ellos.

Parecía que Broh era el compañero constante de Solan, y yo siempre había sospechado que Broh
hubiera descubierto mi secreto sobre Solan. Kaleipus dijo que el muchacho había sido bueno para
el centauro mayor, y por eso no dijo nada más, pero ahora. . . todo hizo que me preocupe.

Mis sospechas me habían guiado a creer que un centauro estaba involucrado de alguna manera,
pero parecía evidente que Velasca era parte del plan, también. Yo creía que tenía que ser uno u
otro hasta mi conversación con Atrio. Él me ayudó a ver que dos personas muy diferentes,
enemigos, incluso odiados, podrían reunirse para un propósito común. Había una cosa que
Velasca olvidó, sin embargo, los asesinos rara vez tienen una conciencia, o están dispuestos a
pensar dos veces antes de matar a sus parejas. Ephiny confirma esto último cuando ella asintió
con la cabeza hacia mí.

El trabajo de la amazona en este escenario fue a ver Velasca. Mi carta oculta en este pequeño
juego fue Donai, e Inez. He jugado las probabilidades, y espere que Velasca una vez que pensara
que se había perdido su plan, si no su propia vida, estaba en peligro, ella se acercaría a su pareja,
ya sea para ayuda o estímulo. La señal de Ephiny para mí me dijo que tenía Velasca como se
predijo.

Me tomó algo de la mañana para convencer a Kaleipus que me ayudara. Por último, todo lo que
podía hacer era convencer a Broh del final o su grupo, tal vez a un lado. Quería que Velasca tuviera
una clara oportunidad de pedir su ayuda, pero lo más importante, quería que no haya confusión
para Ephiny, que cuando Velasca pensaba que todo estaba perdido, ella mirara hacia arriba y otra
vez a su cómplice en un pedido de ayuda.

-¿Por qué no entramos en el Gran Salón?-, dirigida Kaleipus sus palabras a mi. ----Podemos
resolver quién hizo qué, lejos de los ojos de las amazonas.-
-Sí, Conquistadora, una buena idea-, respondió Kaleipus.

La voz de mi amigo Centauro se tiñó de tristeza, sin embargo. Creo que se acaba de dar cuenta de
que mis sospechas con respecto a Broh fueron realidad. Me preocupaba más por Solan, sin
embargo. El niño había pasado por muchas cosas recientemente. Es una cosa difícil, al darse
cuenta de su ídolo de la infancia tiene pies de barro.

Una vez vi que Gabrielle estaba protegida correctamente, estuve de acuerdo cuando ella pidió
quedarse y hablar con las amazonas. ¿Quién era yo para rechazar su petición? Ella era su reina
ahora, pero creo que siempre sería de esta manera entre nosotras. Se necesitarían muchas
temporadas, muchas antes de que pudiera convencer a Gabrielle de su propia medida en este
mundo.

**********

-La ballesta es tu arma de especialidad, ¿no es así, Broh?- Le pregunté cuando me di vuelta con el
arma del Centauro sobre en mis manos.

-Me enorgullezco de mi habilidad con ella -, respondió con arrogancia.

Estoy segura de que pensó que estaba fuera de mi alcance, al haber matado al único testigo que
sabía de su participación en los asesinatos. Luego estaba Solan. Broh acabaría, sin darse cuenta, o
no, con mi propio hijo en mi contra. No creo que Solan mentiría. Él acababa de llegar a entender y
desarrollar atributos tales como la integridad y la honestidad. Era joven, sin embargo y estaba
llamada a defender a un amigo. Envié una oración en silencio a Atenea que este joven fuera capaz
de vivir con su parte en todo esto.

-Cuéntame otra vez, Broh, ¿qué viste antes del tiro?- Le pregunté.

-Ya hemos hablado de esto seis veces-, se quejó. -Muy bien, fue sencillo. Te vi la espalda y el
Amazona fue a sacar un puñal de la bota. Era obvio desde donde yo estaba, estoy seguro de que
vio la misma cosa, Antis-. Broh preguntó el Centauro junto a él para su confirmación.

-No puedo decir que yo estaba realmente viendo, Broh. Lo podría haber pasado por alto, supongo-
, respondió titubeando.

-Bueno, yo sé Solan lo vi-, se volvió Broh para mí una vez más. -Estaba de pie junto a mí, muchacho
¿verdad?-
-Bueno, sí, supongo que sí lo vi... me parece.-

-¿Eso crees?- Broh se echó a reír. -¡Por qué era tan visible como una flor en la nieve!-

-Bueno..., um --

-Solan, ven aquí y ver esto-, le pidió.

Solan del lado izquierdo Broh a estar delante de mí, y me tendió la daga por él para examinar. En
verdad, yo lo quería lejos de Broh. Yo no estaba seguro del Centauro, los cascos raspaban en el
suelo de piedra con impaciencia, como la cola producia chasquidos en un gesto nervioso
involuntario. Yo no quería correr el riesgo de que si se le enfrenta, Broh usaría Solan para hacer
una escapada.

-¿Es esta la daga, Solan?- Le pregunté.

-Um ... supongo, quiero decir que supongo que podría ser. Fue más bien el momento.-

-Está bien, Solan, tómate su tiempo.- Puse mi mano en el hombro y me permití una pequeña
sonrisa a mi hijo. Yo quería que él supiera que su mejor intento siempre será lo suficientemente
bueno para mí. Podía sentir los músculos de la espalda relajarse un poco en eso.

-Podría ser, pero... quiero decir, todo sucedió tan rápido!- Me miró y se volvió hacia Broh con sus
palabras. No me gustaba la expresión de odio que ahora veía en la cara Broh, y creo que Solan se
dio cuenta por primera vez. -Lo siento, Broh, pero no sé si puedo decirlo con certeza.-

-Ella te ha hecho suave, muchacho! ¡Estar con mujeres te hacer eso!- Broh siseó.

La declaración me sorprendió tanto como a Solan. -Espera un minuto - dio un paso hacia el
Centauro, pero lo detuve tomándolo del brazo.

-¿En qué bota, Broh?- Le pregunté.

-¿Qué?- se detuvo y miró a su alrededor.


Kaleipus dio un paso fuera del Centauro enojado. Ya sea que el movimiento fue intencional o no,
su efecto era a mi favor. Broh ahora se sentía como si estuviera solo.

-¿En qué bota?- Repetí. -¿De cuál ellas trató de sacar la daga?-

Él tenía la más mínima oportunidad de adivinar correctamente, pero pude ver el cálculo que ya va
por su mente. Se le estaba tomando demasiado tiempo para responder porque estaba tratando de
recordar cuál era la mano dominante de Velasca. Un buen guerrero mantuvo una daga en la bota
frente a su mano de la espada, por lo que podría tener un rápido acceso a la misma. Broh estaba
tratando de averiguar algo que yo ya sabía de Velasca de la mañana que pasé con ella.

-Bueno, era su derecha. Sí, su derecha, porque yo no lo habría visto desde el otro lado de su
cuerpo.-

Él me sonrió cuando terminó la declaración. Finalmente se dio cuenta de que había visto usar una
espada en su mano izquierda en algún momento. Él contestó con confianza porque sabía que si se
peleó con su mano izquierda, llevaba un puñal en la izquierda. Como ya he dicho, no tenía la más
mínima oportunidad de hacerlo bien.

El bocado pequeño de información que reuní de Velasca era que ella era una mujer ambidiestra,
igualmente hábil con la mano derecha e izquierda. Ella no tenía la mano dominante. Además,
había deslizado la daga de su bota izquierda.

-Tomé la daga de su bota izquierda,- dije en voz baja, señalando el arma todavía en la mano de
Solan.

-¡Imposible!- Broh gritó mientras se retiraba lejos del grupo. -Solan, ahora es el momento de
hablar muchacho. Vuelve a mí-.

Solán parecía confundido, pero él también tenía una expresión de dolor. Más que el dolor, creo
que estaba herido. Mi hijo pudo haber sido un hombre joven, pero estaba lejos de ser estúpido. Le
tomó pocos minutos más llegar a la conclusión de que el resto de nosotros ya se había reunido.

-Era un reaseguro- Él repitió en un susurro ahogado. -Broh, Timara fue... ella era sólo una niña.-

-¡Ella era una amazona!- Broh escupió.


Fue su perdición. Se selló su destino, pero él estaba más allá de cuidarse. Cada Centauro y cada
soldado en la habitación ahora tenían su arma fijas en él.

-¿Crees que eres mucho mejor ahora, que sabes que eres hijo de esta puta?- Él gritó y yo tenía que
usar ambas manos para sostener la espalda del chico este momento.

-Ella no es mejor. Mató por deporte en sus día. ¡Mató todos los centauros, Amazonas, mujeres y
niños! ¡Ella no tiene idea del dolor que ha causado a aquellos de nosotros que perdimos a
nuestros seres queridos al final de su espada! -

-Yo vivo con el dolor, también, Broh-. Le dije en un fuerte tono voz.

Escupió en el suelo cerca de mis pies. –Tú no eres mejor que la del Amazonas. Ella quería esas
muertes para tener todo el poder. No era más que el mismo-.

-Ella no lo es!- Solan se soltó de mi agarre , pero se mantuvo firme frente a mí. ¿Mi hijo iba a
defender mi honor? A pesar de que la situación era muy en serio, me di cuenta de que era
amorosamente divertido.

-Su dolor la ha cambiado. Tú dejaste que el suyo te controlara, te carcomiera desde el interior-.
Los ojos de Solan se llenaron de lágrimas, y ninguna madre jamás hizo que un hijo tuviera más
orgullo que yo en ese momento.

-¿Estás admitiendo el hecho?- Kaleipus preguntó.

-Te has convertido en el títere de la Conquistadora, viejo! Por supuesto, lo admito.

La Amazona era demasiado estúpida para hacerlo por su cuenta. Yo maté a la chica, pero la
Amazona mató a su propia reina. Era fácil, una vez que gritó que había un arma. Casi me vengó la
muerte de mi hermano, también. Tuve a la pequeña zorra en la mira de mi arco, Conquistadora! -
escupió.

-¿Eso es lo que todo esto era?- Yo tenía que confirmar sus palabras. -¿Dos mujeres muertas,
simplemente para lastimarme?-

Broh simplemente me miró, y lo miró a Solan. El joven estaba mirando a su viejo amigo, como si
nunca lo había visto antes.
-Si se trata de dolor que tú quieres ver, Broh, prepárate-. La cara Kaleipus fue de determinación e
ira. -Ustedes pueden aprender de la justicia Centauro el día de hoy.-

Los demás lo llevaron a la terraza, para ir a su campamento, sin pasar por la multitud de
amazonas. Me sorprendió un poco. No me esperaba que fuera conducido a su muerte tan en
silencio. Él no luchó ni dijo una palabra más. Él se limitó a seguir a sus captores como un cordero
dócil. Tal vez, un corazón tan negro como el suyo deseaba nada más que la muerte para poner fin
a su dolor.

Conocía esa sensación. La había experimentado muchas veces en las últimas temporadas.
Demasiado dolor para seguir adelante, sin embargo, demasiado asustado para responder a las
consecuencias de otra vida.

Capítulo 19:

Vagar en el jardín de aquí para allá

Gabrielle volvió la cabeza, y la enterró en mi hombro. Volví a mi boca en una línea sombría de
acero reflejando mis emociones por lo que teníamos ante nosotros. La delegación Centauro había
entrado en el campo de las Amazonas, con una angarilla grande que era arrastrada entre dos de
sus miembros. En la camilla yacía el cuerpo de Broh, su cuerpo lleno de flechas más de las que yo
podía contar. Es verdad había experimentado Broh la justicia Centauro. Ellos creían en dejar que el
castigo se ajuste al delito. En este caso, Broh había sido condenado a morir en la misma manera
que su joven víctima.

Kaleipus se adelantó, con aspecto sombrío y lleno de dolor. Que yo sentía por mi viejo amigo. Vi
todas sus temporadas de edad en este momento. Se detuvo ante Gabrielle y yo, y se inclinó
profundamente ante Gabrielle.

-Reina Gabrielle, la pérdida de la Amazonía a manos de uno de nuestras propias raza es una
heridas profundamente. La Nación Centauro debe al pueblo del Amazonas una deuda que no
pueden ser pagada. Hemos traído el cuerpo del delincuente ante ti como prueba de nuestra
sinceridad en querer la paz entre nuestras dos naciones. Les pido que nos permitan cremar el
cuerpo de Broh, para que podamos enterrar sus cenizas en el suelo Centauro -.

Kaleipus termino, pero no era capaz de llevar a sus ojos para encontrarse con los nuestros. Como
siempre, Gabrielle tenía una gran capacidad para la compasión en estos momentos. Ella se estiró y
tocó el antebrazo del Centauro, que se cruzó a través de su centro. Cuando miró hacia arriba,
Gabrielle ofreció su expresión más conmovedora.
-Kaleipus, no hay necesidad de vergüenza entre amigos. Es hora de que este ciclo de dolor y
sufrimiento termine. Vamos a pasar a una nueva era de paz entre las amazonas y los centauros-,
dijo Gabrielle.

No creo que mi viejo amigo pudiera haber dicho una palabra coherente, si hubiera querido. Las
lágrimas llenaron su único ojo y murmuró su agradecimiento a Gabrielle, y luego se detuvo para
agarrar mi mano. En unos momentos, la delegación se había ido, y se volvió a Gabrielle, y le pidió
Ephiny explicar a todas las amazonas lo que sabía acerca Velasca, y cómo sus mentiras condujeron
a la enemistad entre el Centauro y el Amazonas.

Mire a Atrio preocupada. Todo parecía demasiado fácil, de alguna manera Velasca había matado a
Melosa, en la confusión que rodea el patio del palacio como un intento de empujar a sí misma por
la escalera real. Broh había matado a Timara como una forma de llegar a mí. Matar a Gabrielle
habría convenido ya sea su propósito. Las piezas habían vuelto claramente en el tablero de juego,
pero de nuevo, eso es exactamente lo que había parecido, un tablero de juego limpio y ordenado.
Un poco demasiado limpio. Cosas que fueron muy bien siempre me causo que los pelos en la
parte de atrás de mi cuello se erizaran en anticipación mezclada con temor. Solía tener el mismo
sentimiento cuando. . .

-Atrio- De repente le grite. Todos los ojos de inmediato se volvieron hacia mí. -Toma a Gabrielle de
vuelta al palacio, el doble de la guardia. ¡Ahora!- -Grité de nuevo.

Atrio era un buen soldado, lo suficientemente bueno para darse cuenta de que las explicaciones
no siempre son necesarias. Hubo momentos en que la orden era simplemente todo lo que era
necesario. El capitán miraba el entorno y gritó órdenes a los guardias, que cerraron filas en torno a
Gabrielle.

-¿Xena?- mi consorte preguntaba asustada.

-Gabrielle, yo quiero que te vayas de vuelta al palacio en este instante. Tengo que ir al templo-.
Cerré la distancia entre nosotras en cuestión de segundos y la bese, luego me incline para besarla
una vez más, de una manera más suave. -Por favor, pequeña, no tengo tiempo de explicar. Debo
pedirles que confíes en mí.-

Este se había convertido en una especie de lema para los dos. Yo sé que Gabrielle leer la
preocupación en mi expresión, pero ella ya no era una esclava, y no estaba dispuesto a admitir la
derrota tan fácilmente.

-Xena, si algo está mal yo quiero estar con ustedes!-


-Gabrielle-, comencé con un suspiro de impaciencia. -No puedo hacer lo que tengo que hacer y
protegerte, al mismo tiempo. Por favor, sólo haz lo que digo en esta ocasión.-

Yo no podía esperar más. La besé una vez más y me dirigí a la carrera rápida hacia el templo de
Atenea, dejando a todo el mundo sorprendido por mis acciones repentinas.

**********

El templo estaba en silencio y mucho más frío que el aire exterior. La habitación estaba tan quieta
que podía oír el leve chisporroteo de las mechas de velas, cuando quemaban la cera. No tenemos
ningún templo en Corinto hacia el Dios con el que yo quería hablar, pero yo estaba esperando en
cualquier lugar de adoración de una deidad sería suficiente. Cuando yo era una mujer más joven,
podría estar parada en medio de un campo y que venía cuando lo llamaba. Eso fue hace veinte
temporadas atrás.

-Ares! Muéstrate la escoria que eres!-

Hubo una pausa, y nada más que el silencio que me rodeaba. La tranquilidad duró lo suficiente
para que las más pequeñas de las dudas se plantara dentro de mi cerebro. Tal vez, me estaba
imaginando todo, después de todo. Sólo había una cosa que hacer.

-¡Sabía que no eran lo suficientemente inteligentes para maquinar esto!- Grité.

Cuando me di la vuelta, me encontré de bruces con un puño muy grande que no sólo me tomó por
sorpresa sino que también casi me rompió la mandíbula. Me senté en el suelo del templo y me
frote la barbilla. Hacía mucho tiempo que un Dios me había golpeado. Hice una nota mental para
el futuro, para no antagonizar hasta que los pueda ver.

-Yo sabía que ibas a llamar de nuevo algún día, Xena.-

Ares se quedó mirando hacia mí, igual de guapo y presumido como lo había hecho en los viejos
tiempos.

-No te hagas ilusiones, muchacho de piel. Estoy aquí para avisarte que permanezcas fuera de mi
vida. Si tú aun piensas en hacerse daño a Gabrielle, te voy a arrastra detrás de mi carro, hasta que
ya no seas suficiente para alimentar a los perros! -

-Ah, ¿quieres decir por poner esa idea en la cabeza del Centauro de clavar a tu pequeña mascota
con una flecha? Oooh, Xena, hubiera sido bueno. Tenía su pecho en la mira-. Ares sonrió y entró
en acción.
Corrí hacia él, sacando mi espada cuando grité. Ares y yo siempre habíamos sido bastante parejos
habilidad, fuerza y sabiduría -. Sólo que la última vez que hice esto, yo era veinte temporadas más
joven. No se encontraban hebras de plata que comienzan a tejer su camino dentro de mis rizos
negros. A pesar de que aún poseía una fuerza mayor a cualquier mortal, un Dios era una historia
diferente.

Mantuve el mío, e incluso llegue a darle algunos golpes pocos satisfactorios en la cara, pero
después de luchar por una buena mitad un marca de vela, me empecé a cansar. Ares vio mi
debilidad, y comenzó a tomar ventaja. Tenía un ojo hinchado y el labio ensangrentado en el
momento en que finalmente se cansó de jugar conmigo. Él simplemente dio un paso atrás y lanzó
un rayo de energía hacia mí. Yo estaba demasiado debilitada para esquivarlo a tiempo, y por lo
que el golpe me pilló en el vientre. Me echó hacia atrás unos quince metros y me quedé sobre mi
espalda, sin poder invocar mucha más fuerza incluso para levantar mi cuerpo desde el suelo de
piedra.

-Te dije que te arrepentirías de dejarme , Xena. ¿Recuerdas aquella noche cuando me dijiste que
ibas a dedicarte a Atenea? Te dije que algún día te haría pagar, que yo te haría saber lo que era
preocuparse por perder la única cosa que quieres. ¿No? Bueno, es tiempo de retorno de la
princesa guerrera. Oh, espera! te llaman la Conquistadora ahora, ¿no? Bueno, Conquistadora,
¿cómo se siente cuando tu pequeña esclava está muerta? -

Llamé a todas las fuerzas que me quedaban, y puse en marcha el cuerpo. Sé que le dolía, porque
me sentía el aliento expulsado de los pulmones, ya que le di un puñetazo en el vientre. Me dio una
patada en respuesta, y me golpee en las costillas. Cuando me caí de rodillas, un gancho al mentón
me lanzó lejos de él. Una vez más, me encontré mirando hacia él de plano en la espalda.

-Ahora que lo pienso, Xena, todo esto simplemente no vale la pena. En lugar de matar a tu esclava,
tal vez yo debería matarte.-

Sacó su espada, y todo lo que podía pensar era en el hecho de que yo tenía que casarme al día
siguiente. Qué extraño, las cosas que pasan por nuestras mentes cuando llega el fin. Todos los ojos
de mi mente podía imaginar era a Gabrielle. La visión era tan real, y yo podía oír su voz.

-Xena! ¡No!- La voz de Gabrielle gritó cuando mi visión estaba delante de mí.

-¿Gabrielle?- De repente me di cuenta de que estaba Gabrielle de pie junto a mí, en realidad
colocaba su cuerpo entre Ares y yo. -Gabrielle, vuelve.- Hice una mueca y trate de levantarme de
nuevo, dejando salir una bocanada de aire por el dolor en mi costado y me caí al suelo. La única
agonía que sentía era saber que yo no había logrado mantener a Gabrielle segura, y la
constatación de que no habría tiempo de vida de amor por nosotros.
-Por favor, no le hagas daño nunca más-, declaró Gabrielle.

Pensé en lo extraño que parecía, Gabrielle me defendía. Ella sólo era tan alta como el pecho de
Ares. Él por su parte, estaba igual que la primera vez que lo vi.

Yo tenía cuarenta y cinco temporadas de edad, sin embargo, parecía igual a cuando vino a mí en
Anfípolis ese día. Yo era una joven, enamorada de la vida dla guerrera. Se puse de pie ante
Gabrielle tan joven y hermoso como la primera vez que sedujo a la joven que era Xena.

Había algo diferente en su expresión en esta ocasión. Lo he reconocido, pero no de haberlo visto
en sus ojos. Él retrocedió un paso y yo sabía que era el miedo que sentía. ¿Miedo de Gabrielle?

Ares le enseñó los dientes y gruñó a la mujer pequeña. El gruñido se convirtió en un grito de rabia
y Gabrielle cayó hacia atrás contra mí. El dios de la guerra dio un paso adelante de nuevo y
Gabrielle se apretó contra mí. Estaba a punto de convocar a lo pequeña reserva de fuerzas que me
quedaban, para proteger a Gabrielle de la ira de Ares, cuando sentí esa sensación familiar. Como
una brisa fresca en la piel empapada de sudor, el sentimiento causaba la piel de gallina a lo largo
de mis brazos.

-No te hará daño, pequeña. Él no puede, está prohibido.- Oí una voz desde algún lugar por encima
de mí.

Gabrielle volvió la cabeza para mirar detrás de mí y vi sus ojos verdes abrirse de sorpresa.

-¿Athena?- -Preguntó Gabrielle.

-No, hija. Soy Artemisa, y tú eres mi elegida-.

Yo estaba empezando a sentir como si yo ya había perdido la conciencia. Hacía muchas


temporadas desde que se habían ocupado de mi los dioses, y al verlos entrar en mi vida era como
volver a un paisaje de ensueño de edad.

Giré mi cabeza, cuando sentí la presencia de Athena.

-Ella es su problema-. Artemisa echó la cabeza en mi dirección, a la que Atenea se arrodilló a mi


lado.
Un toque de su mano, me volvieron las fuerzas, y mis heridas se curaron completamente. Me
levanté y busqué mi espada, pero Atenea se puso delante de mí.

-¿Está ansioso por hacer de ella una viuda, incluso antes de la boda?-

-Mira, él --

-Será tratado en consecuencia, Xena,- interrumpió Atenea. -Además, creo que hemos asustado a
la joven Gabrielle que ha perdido su capacidad para el habla.- Athena asintió con la cabeza a
Gabrielle.

Era cierto. Gabrielle se había escondida en una esquina cercana, pero yo sabía que la expresión
que tenia, como yo sabía que mis propios sentimientos. No era tanto miedo que la afectaba, como
asombro. Mi joven consorte aún no había visto a un Dios o Diosa en su vida. Extraño, ya que nunca
lograba librarme de ellos.

-Gabrielle-. Corrí a su lado y pareció sacudir su mente de nuevo al momento presente.

-Xena!- Ella me miró como si me viera por primera vez. -¿No te duele?- Tocaba mis brazos como si
quisiera estar segura de que era real.

-No, amor, gracias a Atenea. Gabrielle, ya has conocido a la diosa patrona de las amazonas,
Artemisa, ahora permítanme que les presente a Atenea-. Tiré de Gabrielle entre las columnas de
piedra y la lleve a estar delante de Atenea.

Las lágrimas llenaron los ojos de mi consorte, de emoción. Durante toda su vida Gabrielle le dio la
devoción a Atenea, incluso en los peores momentos. La mayoría de los mortales van toda su vida
sin ver a los dioses que les rezaran, hasta que cumplan con Hades al final. La naturaleza de
Gabrielle no la llevó a preguntarse por las situaciones a la que Atenea la llevó. Como verdadera
devota que era , Gabrielle, simplemente vivió su vida, siempre orando por la fuerza suficiente para
soportar las pruebas.

Gabrielle se arrodilló delante de la diosa, quien tomó el hecho con lo que yo pensaba que era una
compasión inusual.

-Párate en sus pies, Gabrielle-. Atenea se apoderó de la joven y la llevó hacia arriba. -Por el pasado
que no pude evitar que esto ocurra, debo estar de rodillas delante de ti.-
-Pero siempre me diste las fuerzas-, contestó Gabrielle sinceramente.

-Era lo menos que podía hacer.-

Atenea poco a poco se alejó de Gabrielle para hacer frente a Ares que habían estado
sospechosamente tranquilo durante nuestro intercambio. Parecía estar tratando de mezclarse con
las paredes cuando su hermana torcio un dedo en su dirección.

-Ares, no vas a dejar a nuestro pequeño grupo tan pronto, ¿verdad?- Artemisa le preguntó.

-¿Quién, yo?- él contestó inocentemente. Bueno, tan inocente como el dios de la guerra puede
sonar.

-No se te ocurra hacerte el inocente acerca de esto, Ares!- Atenea siseó. Su voz, por lo general
bajo el control y se sacudió con rabia. -Cuando padre se entere, tendrás suerte si no te destierra al
Tártaro para esto! Tenías órdenes estrictas.

Gabrielle estaba bajo mi protección.-

Mi cerebro pronto dejó de funcionar. Yo sólo tenía un pensamiento en mi mente. Sonaba mucho,
como si Athena fuera a culpar a la vida de Gabrielle a Ares. Las cosas que Atenea dijo que nunca
podría evitar. La diosa le había dicho que casi parecía como si alguien fuera un paso por delante
cuando se trataba de la vida de Gabrielle, pero incluso las Parcas no podrían haber sido tan
crueles. Fue Ares.

-¡Hijo de puta!- Por tercera vez hoy en día, puse en marcha mi cuerpo en dirección a Ares. Mi
intento de homicidio fue frustrado por el cuerpo de Atenea, y el fuerte control que tenía en mis
brazos.

-Él hizo eso ... ¿todo eso a ella?- Le pregunté con un ahogado gemido.

-Sí, pero Tu tienes mi palabra de que nunca será capaz de hacerle daño otra vez no, ahora que lo
sabemos.- Atenea respondió.
-¿Xena?- Gabrielle se había acercado a mi lado. Su voz me tranquilizó, como siempre. -No quiero
ver que te haga daño.-

-Perdóname, pequeña. Yo no quiero asustarte. Es sólo que habla la ira.-

-Es el pasado, Xena. Por favor, no dejes que te lleve a una pelea sobre un pasado que no puedes
cambiar.-

-Su madurez y su compasión demostraba su valía como Reina de las Amazonas, Gabrielle. Tú me
hacen creer que he elegido bien.-

-¿Es verdad que no me puede hacer daño?- Preguntó Gabrielle de Artemisa. La pregunta pareció
tomar por sorpresa a todos.

-Sí, Ares no puede hacerte daño directamente en ninguna manera, y ahora que nuestro padre
sabe lo que ha estado haciendo durante los últimos veinte veranos, él no va a permitir que influya
en nadie tampoco-, respondió Artemis.

-¿Qué pasa con Xena? ¿Podría hacerle daño?- Gabrielle se preguntó más.

-No mientras yo estoy cerca.- Atenea adoptó una postura de protección a mi lado.

Todos vimos como Gabrielle se dio la vuelta y caminó media docena de pasos hasta estar en pie
delante de Ares. Se veían de pie allí como cómico que, como si frente a frente contra otro. Yo era
más bien desconfiada de la declaración de Atenea sobre Ares siendo incapaz de hacer daño a
Gabrielle, pero la diosa leyó mis pensamientos y simplemente me sonrió.

-¿Tú eres el Dios de la Guerra?- Gabrielle preguntó finalmente.

-El único-. Ares le tendió los brazos y le dedico una sonrisa deslumbrante a Gabrielle.

-Tú eres el responsable de la oscuridad que sigue afectando a Xena. Tú eres el que la sedujo
diciéndole que sería un regalo-.

-Ella era una mujer adulta y capaz de tomar sus propias decisiones-, dijo Ares. Su encanto estaba
empezando a caer y la sonrisa había desaparecido.
Vi, como la actitud de Gabrielle cambio. He visto algo que yo no había visto realmente antes.
Gabrielle estaba enojada. Me quedé sorprendida y asombrada.

Gabrielle, la mujer joven que no era capaz de reunir la fuerza de odiar a los hombres que la
tomaron y se utiliza durante toda su vida, estaba furiosa. Ella no pudo mostrar el enojo por sí
misma, pero allí estaba, mirando hacia arriba al dios de la guerra, preparándose para defender mi
honor.

-Ella era una niña, y la usaste!-

-Sí, bueno, voy a dejarte entrar en un pequeño secreto, enana-. Ares se acercó más a Gabrielle
hasta que su cara estaba a un palmo de su propio rostro. -Era el mejor pedazo de culo que he
tenido.-

Él la miró con esa sonrisa petulante y con un poco de arrogancia, y yo deseaba nada más en ese
momento que golpearlo para borrarle la sonrisa de la cara.

Gabrielle debe haber estado leyendo mi mente. En un movimiento rápido, mi pequeña consorte,
compasiva me mostro un amor y una lealtad que yo nunca había conocido en nadie. Ella
rápidamente sacó su mano hacia atrás y golpeó a Ares en la cara tan duro que le balanceó sobre
los talones. El tiempo pareció congelarse cuando todos esperamos a ver si él realmente no podía
hacer daño a Gabrielle.

Ares levanto la mano hacia la mujer pequeña, pero Gabrielle ni se inmutó. Se quedó allí
esperando a su movimiento. Quería pegarle, se podía ver eso. Hizo un movimiento en el aire como
si fuera a golpearla, a continuación, se limitó a seguir a través de su golpe en el aire.

-Ustedes son monumentalmente molestas!- gritó.

Atenea y yo simplemente nos miramos la una a la otra y nos echamos a reír.

Nuestra alegría fue una clase de liberación. Dejamos ir el borde estrecho de la tensión que nos
rodea con la risa ordinaria. Creo que lo que nos divirtió fue que cuanto más nos reímos, más
furioso se ponía Ares.

-¿Lo que quiero saber es cómo te enteraste?- Ares gritó en dirección de Athena.

-Tuve un poco de ayuda, Ares, a partir de una fuente más probable-, respondió Atenea.

Con esa declaración, una lluvia de brillantes destellos de color rosa llena el aire junto a Ares. En un
abrir y cerrar de ojos, otra diosa apareció. Afrodita llevaba su vestido diáfano de costumbre, y no
se veía un latido del corazón más vieja, desde la última vez que la vi, casi veinte y cinco
temporadas atrás.

-Gran Hermano, Tú no me dijiste la verdad-, acusó a Afrodita. –Dijiste que mantener separadas a
estas dos beneficiarían todos los mortales.-

-Lo que realmente quiso decir fue su propio beneficio-, respondió secamente Atenea. -Ares sabía
lo que todos sabían acerca de estas dos mortales. En realidad, Afrodita, si prestaras atención a las
cosas un poco más.-

Athena miró a su hermana y le dio un suspiro de exasperación al ver que la cabeza de su hermana
menor ya estaba ocupada con otros pensamientos.

-Oh, Dulce guisante, son demasiado lindas-, canturreó Afrodita a Gabrielle.

-Espera un momento. Ares, ¿es padre el que te llama?- Artemisa inclinó la cabeza y los demás
dioses parecían estar escuchando algo que Gabrielle y yo no podíamos oír.

-Oh, mierda!- Ares murmuró. –Volveré, Xena.- Señaló con un dedo en mi dirección y luego se fue.

-¡Oh, no, no lo hará-, se rió Atenea. -Al final, no por un tiempo muy, muy largo. No te preocupes,
Xena, pasará toda una vida mortal, antes de que te molesta de nuevo, ni siquiera indirectamente.-

Me mudé a estar al lado de Gabrielle. La tuve entre mis brazos y podía sentir su temblor. -¿Estás
bien, amor?-

-Yo - yo nunca he estado tan enojada con alguien antes, yo no tenía intención de pegarle.-.

Yo arquee una ceja ante la obvia mentirilla.

-Bueno, no mucho de todos modos.- Ella sonrió. -Yo no sé tú , Xena, pero estoy muy confundida.
¿Qué está pasando aquí?-

-Te lo dije una vez antes, los dioses siempre han tenido un papel muy activo en mi vida. Aún estoy
averiguando qué tan activo era.- Hice una pausa para mirar a las tres mujeres que nos rodean.
-Antes, cuando estábamos en el campo de las Amazonas, tuve la extraña sensación de que todo
había sido atado demasiado claramente. En mi vida, por lo general significaba que había sido
establecido, o que la gente a mi alrededor era utilizada, y por lo general por los dioses. Sin ánimo
de ofender, -le dije al trío de diosas.

-No lo has hecho,- todos ellos de forma automática respondió.

-No he visto ni hablado con Ares en veinte temporadas, Gabrielle. Pero esto se sentía como él.
Siempre estaba manipulando mi vida para adaptarme a sus propósitos, pero cuando era más
joven, lo dejé. Yo siempre sabía cuándo estaba cerca, sin embargo. -Hice una pausa para pasar mis
dedos por mi pelo y di un paso lejos de mi consorte. Siempre he hablado mejor, cuando yo estaba
en movimiento.

-Yo no creía que fuera a mostrarse en cualquier lugar para mí. Nosotros no lo dejamos en el mejor
de los términos. Yo vine aquí y lo llame.-

-¿Pero por qué todo el mundo como si Ares fuera en pos de mí?- -Preguntó Gabrielle.

-Porque ello hacia, Gabrielle-, respondió Atenea. -Más apropiado seria decir , casi desde el día en
que naciste.-

-¿Por qué el Dios de la Guerra tiene ningún interés en mí?- Gabrielle se echó a reír nerviosamente,
como se dio la vuelta buscando por todas nuestras caras una respuesta. Yo podría ofrecer poca
ayuda estaba tan en la oscuridad como Gabrielle lo estaba.

-Gabrielle, de acuerdo a las Parcas, que has tenido un propósito en esta vida, salvar el mundo
conocido de una gran oscuridad.-

-Oh, no creo que --

-sssh!, pequeña. Vamos a decirte toda la historia-, le dije. Yo tenía una idea de lo que Atenea
quería decir, pero incluso yo todavía no sabía el grado de participación de Gabrielle en la historia.

Gabrielle se sentó en uno de los escalones de mármol y me baje a sentarse a su lado.


-Déjame que te cuente una historia, Gabrielle. Había una vez una niña corriendo por los campos de
la granja de su padre. Ella conoció a una guerrera cuya tristeza tocó el corazón de la chica. Incluso
a una edad tan joven, la chica hizo lo que pudo para que la guerrera se sienta mejor. Ella dio a la
guerrera una rosa, y ese simple acto cambió la vida de ambas para toda la eternidad. -Atenea fue a
sentarse al lado de Gabrielle.

-Después de que la guerrera dejó a la niña, se produjo un incendio que se cobró la vida de su
familia. Por el momento la niña metió en el campamento de la guerrera, y ella llevó la guerrera de
nuevo a la casa, ya no quedaba nada. La guerrera se llevo la niña con ella. La guerrera fue
destinada a la grandeza también, pero estaba de pie en el precipicio de la decisión. Debido a la
niña, que estaba ahora en la vida de la mujer, la guerrera dio su lealtad al bien sobre el mal. -
Atenea hizo una pausa en el relato de su historia para mirarme.

-La guerrera levantó a la joven y le dio todas las ventajas en la vida a la niña se convirtió en una
mujer amorosa y compasiva, y en algún lugar a lo largo del camino, como es la forma de vida;. La
guerrera se enamoró de la joven, compartían un amor que el mundo no había experimentado
todavía, y que sólo trajo la bondad y la luz para el mundo -.

-¡Qué bella historia-, dijo Gabrielle en una especie aliento. -¿Es cierta?-

-Se suponía que iba a ser, Gabrielle. Lo que ocurrió fue que nunca la joven perdió a sus padres y
ella nunca se fue con la guerrera. La guerrera quería hacer el bien, pero el atractivo de la oscuridad
era contra más de lo que podía luchar por su cuenta. La guerrera hizo el intento de arrojar la
oscuridad de ella, pero no pudo. Ella pasó muchas temporadas para apagar sus apetitos hacia el
mal y la sangre. La negrura de su corazón se extendido por todo el mundo y todo lo que tocaba se
marchitó y murió. -

-Me gusta el primer final, es mejor-, comentó Gabrielle con tristeza. -¿Qué pasó? ¿La guerrera y la
joven alguna vez se encontraron?-

Athena me miró una vez más. Esta vez, ella sonrió.

-Sí, el amor, lo hizo.- Le tome suavemente la mano de Gabrielle dentro de la mia y la lleve hasta
mis labios. Puse un ligero beso en su mano y continuó manteniendo su mano en la mía.

-¿Quieres decir que... que ... nosotras?- -Preguntó Gabrielle.

Asentí con la cabeza. -Después de que tú me diste la rosa Volví a mi campamento y me


comprometí a Atenea. Traté de hacerme digna, pero ella tenía razón. La llamada de mi lado oscuro
era demasiado grande, y me entregué a él. Creo que Atenea lo quería decir es que soy la gran
oscuridad que estabas destinados a salvar al mundo. -

-No entiendo-, Gabrielle miró a mí y luego Atenea. -¿Por qué no me acuerdo, y por qué no sucedió
de la forma en que lo dijo por primera vez?-

-Ares-, respondió Atenea. -Estaba más que un poco enojado cuando Xena le dijo que se negaba
cualquier patrocinio adicional. Cuando la encontré esa noche apenas estaba viva.-

Gabrielle se volvió hacia mí y le explique rápidamente. -Ares y yo tuvimos una pelea. Él me llevo de
un lado del campo y por el otro. Yo no recuerdo nunca haber estado peor, pero de alguna manera
me las arreglé para arrastrarme cuando me dejo en paz.-

-Ahí fue cuando me la encontré-, agregó Atenea. -Su cuerpo era un gran hueso aplastado. Cuando
Ares dejó a Xena por la noche, formuló un plan para volver atrás y cambiar los acontecimientos de
esa mañana. Ares siempre tuvo una manera de hablar con las Parcas para hacerlas hacer lo que el
quería. En lugar de un incendio diezmando su vida, Gabrielle, Ares envió a los traficantes de
esclavos.

Xena dejó a Ares de todos modos, pero sabía que el tiempo que Xena pasase sin encontrarte, la
vida de Xena sería la miserable. Creo que tenia realmente la esperanza de que volvería un día a él
-.

-El muy cabrón patético!- Le susurre. Me levanté de mi posición sentada en los escalones y me
alejó unos pasos de distancia.

Artemis se acercó y miró hacia abajo a Gabrielle. Podía ver la preocupación en sus ojos y me alegró
un poco el pensar en mi consorte con más de un protector.

-Gabrielle, nunca podremos compensar el tiempos en que fuimos incapaces de impedir que Ares
de convirtiera tu vida en algo malo, pero espero que podamos empezar a pagar por tu devoción.
Por favor, ven conmigo por un momento.-

Artemisa le tendió la mano, lo que Gabrielle tomó inmediatamente. El rostro de mi consorte,


celebrada una expresión compuesta de partes iguales de asombro y temor. Ella siguió a la diosa a
un lugar en el Templo, aparte del resto de nosotros. Las dejé en privado, a sabiendas de que
Gabrielle realmente me pertenece sólo a mí. Ella era mi salvadora, pero también salvó al mundo
de mí. Yo simplemente tendría que aprender a compartir.

-Tú eres una Conquistadora con suerte-, dijo Afrodita. Ella me dio un beso en la mejilla y yo creo
que sentí el comienzo de un rubor …
-Hace poco descubrí que ese era el acuerdo que hizo padre con Artemisa Una vez que Gabrielle
encontró su camino a ti -.-

-Y salvó al mundo,- interrumpí.

-Eso es correcto.- Atenea sonrió. -Después de que ella lo hizo, Artemisa estaba en su derecho a
reclamar a Gabrielle como la reina elegida de la Nación de Amazonas.-

-Va a ser una joven mujer ocupada. ¿Los dos se dan cuenta de que ella va a ser mi reina también?-

-Sin pucheros, Conquistadora. No nos atreveríamos a presumir que nuestras necesidades por
encima de las tuyas. Somos sólo Dioses del Olimpo, después de todo-, respondió con sarcasmo
Atenea.

-Bueno, siempre y cuando todos se den cuenta de eso entonces-. Le sonrei a las dos diosas al lado
mío.

Gabrielle volvió sola. Tenía una expresión agradable, aunque aliviada en su rostro.

-¿Todo bien?- Le pregunté.

-Mmm Mmm-. Gabrielle respondió con un movimiento de cabeza. -¿Podemos por favor, ir a casa
ahora, Xena?. Mi cabeza da vueltas con todo esto.-

-Sí, amor. Atenea, como siempre, ha sido interesante. Te doy las gracias por tu patrocinio.- Le hice
una profunda reverencia a la Diosa. Puede que haya sido siempre irritada por los dioses, y sus
formas entrometidos, pero sabía lo suficiente para dar sentido al que se debía.

-Gabrielle-, se dirigida Athena mi consorte. -¿Qué puedo ofrecerte niña? ¿Un reembolso de que
clase?-

-Te doy las gracias, pero tengo todo lo que quiero-, contestó Gabrielle.
Ella pasó el brazo alrededor de mi cintura, y yo el mío envolviendo en forma protectora sobre sus
hombros. Me tomé un momento para permitir que Atenea y Afrodita, pudieran ver a mi pequeña
sonrisa de regodeo.

-Hhmm, no hay nada que deseas, Gabrielle?- Atenea pinchó.

-Bueno ...- Gabrielle se apagó.

-Ah, sí-, asintió con la cabeza Atenea de la cabeza. -¿Pero crees que Xena está lista para cambiar
pañales?-

Sentí el calor se arrastran hasta el cuello y no estaba segura de que estaba preparada para la
vuelta de esta conversación había tomado.

-¿No puedo siquiera saber? ¿Sucederá algún día?- Gabrielle frunció los labios y miró hacia abajo a
sus pies.

-Santo cielo. ¿Qué hacer cuando te hace una cara adorable de esa manera?- Afrodita se volvió
hacia mí, como si para el consejo.

-Por lo general le doy lo que quiere.-

Atenea se rió en voz baja a continuación, se acercó a Gabrielle. -No es una buena cosa saber
demasiado acerca de nuestro futuro, ¿verdad?-

Estoy segura de que Gabrielle estaba recordando algunos de sus más inquietantes visiones del
futuro. Atenea se inclinó y le susurró al oído de la pequeña rubia. Toda la cara de Gabrielle se
iluminó y me preocupé al ver la expresión.

-¿Es eso suficiente?- Atenea le preguntó.

-Sí, y mucho. Gracias, Atenea.-

-No hay de qué, hija mía. Ahora, fuera usted dos. Te veré el día de la boda. Espera, Xena, mira por
aquí.-
Atenea levemente tomó mi barbilla y hacia arriba. -Tienes un pequeño corte que no curo-, dijo
Atenea.

Sentí un choque a través de mi cuerpo, más que durante cualquier otra sanación.

Mi corazón se aceleró a continuación, al igual que de repente vuelve a su cadencia regular.


Después de decir adiós, Gabrielle y yo salimos del templo, de la mano.

-Gabrielle-, arrastrando las palabras. -Se suponía que permanecieras en el palacio.- Traté de reunir
una mirada severa y no de alguna manera.

-Yo sé, amor, pero Xena ...-

-¿Síííí?- Arrastre las palabras, arqueando una ceja hacia ella.

Yo sólo sabía que necesitabas mi ayuda. -

Iba a ser la primera de muchas veces que íbamos a intercambiar esas mismas líneas por encima de
nuestras muchas temporadas juntas, y siempre me encanta cada momento. Ahora estaba segura
de que llegaría el día cuando Gabrielle sería realmente lo suficientemente libre como para no
hacer nada de lo que le dijera.

**********

Apéndice al manuscrito de la Señora Conquistadora: Pergamino independiente Alta en Xena, la


presencia de la Señora Conquistadora por la reina Gabrielle de Potidea

Conversación en relación con la reina Gabrielle, Por Atenea diosa protectora del Imperio.

-¿Cree que se dio cuenta?- Afrodita le preguntó a Atenea.

-No. Ella se dará cuenta algún día, pero probablemente no todo a la vez.-

-Hasta la noche de bodas. Ella probablemente va a poner fura de combate al dulce guisante-.
Afrodita se echó a reír ante la idea.

Atenea se unió a su hermana en la risa divertida. -Xena merece un poco de algo extra de vida
también. Con el corazón veinte temporadas más joven, ella y Gabrielle pueden envejecer juntas-.
-Ella puede parecer igual, pero es seguro que no va a sentir lo mismo!- Afrodita se echó a reír otra
vez cuando las dos hermanas dejó el templo.

Fin Apéndice al manuscrito de la Señora Conquistadora

**********

-¿Xena?-

Gabrielle había asomado la cabeza en mi estudio privado mientras terminaba de sellar el último
pergamino que había estado trabajando. Tanto se había llenado nuestros días y, sin embargo el sol
no se había establecido aún. Por mucho que queríamos pasar nuestro día en la compañía de la
otra, no había mucho que hacer antes del evento de mañana. Gabrielle sabiamente pasó parte de
su tarde en el campo de Amazonas. Ella se reunió con algunas de sus mayores, y luego pasó el
resto del tiempo respondiendo preguntas acerca de sí misma, y como veia el futuro de su nueva
gente.

Tenía un millar de pequeñas tareas para completar, no la menor de ellas era encontrarme con
Solan. Yo no había visto al niño, ya que había tomado distancia después de lo de Broh, y yo estaba
segura de que mi hijo debia estar en alguna lucha con los viejos demonios.

-¿Sí, pequeña?-

-Xena, necesito hablar contigo.-

-Por supuesto, entrar-

-Quiero decir, en capacidad oficial.-

Miré hacia arriba, alguna broma afilada en la punta de mi lengua. Cuando vi la expresión seria, y la
mirada de duda sobre el rostro de Gabrielle, pensé mejor sobre el uso de mi ocurrencia. Era
evidente que Gabrielle aún no sabía cómo ella y yo fuéramos a manejar nuestras nuevas
funciones, que como Reina Amazona, y yo como el gobernante del Imperio. Yo estaba decidida a
no hacer que ella pierda la cara, ni a dejarse intimidar de mí. Por lo tanto, me levanté, dispuesta a
tomar sus palabras en serio.

-Muy bien, Gabrielle. ¿Quieres hablar de algo relativo a las amazonas?-


-Sí, en cierto modo. He invitado a un número de las amazonas, junto con Kaleipus y los Centauros
en el Gran Salón. Pensé que podría escuchar una petición-

-No veo por qué no,- respondí. -Adelante, mi querida.-

Le señale el camino hacia la puerta para a una confundida Gabrielle. Creo que ella pensó que iba a
ser más difícil que eso.

Nuestros invitados ya estaban en el Salón cuando llegamos. Solan asintió con la cabeza hacia mí y
me sonrió, pero vi la tristeza en sus ojos. Había un número igual de centauros y amazonas, junto
con dos de los miembros de mi personal, un juego para marcar este encuentro oficial. Gabrielle
fue sin duda preparada.

Yo ayudaba a mi consorte con la silla al lado de la mía propia y una oferta que ella comenzara el
encuentro.

-Me gustaría dirigirme las Ancianas Amazonas, ¿si me lo permite?- Gabrielle se volvió hacia mí y
yo asentí con la cabeza.

-Como ustedes saben, me encuentro en la posición de servir como Reina de todos ustedes, y
convertirse en la reina del imperio griego. Por mucho que iba a disfrutar visitar a las Amazonas, e
incluso quedarse con ustedes por un corto tiempo, tengo que decir que mi casa está aquí, en
Corinto. No puedo, ni quiero salir de mi casa aquí en el palacio. Me he ofrecido a devolver la
corona a una más digna Amazona, pero parece que he estado fuera votado en ese punto. De
acuerdo con su necesidad de contar con una reina de tiempo completo, he nombrado a Ephiny
como Reina Regente de nuestra tribu del Amazonas. He oído sólo cosas buenas de ella y sé que va
a hacer un trabajo admirable. -

Gabrielle se detuvo y Ephiny recibió las felicitaciones de quienes la rodean. La guerrera amazona y
yo intercambiamos sonrisas, sentidas, yo estaba segura,que habíamos ganado las dos.

He hablado con Kaleipus, Ephiny, y las ancianas del Amazonas -, ahora Gabrielle se dirigió a mí.-
Tenemos algunos mapas para mostrarte. -
Uno de los escribas jóvenes colocaron dos mapas en frente de mí y yo de inmediato señale que el
segundo mapa tiene una nueva mano, dibujado las líneas de contorno a lo largo de las fronteras
de las tierras que pertenecían al Imperio, y las dos razas que estaban sentados delante de mí.

Lo que yo propongo, Señora mía, es una nueva división de las tierras, ahora propiedad del imperio,
sin embargo, que antes pertenecían a las amazonas y los Centauros. Las fronteras que corren hacia
el norte y el sur se ampliarán a cuarenta leguas, y las dos naciones compartirán esta tierra. -

-¿Compartir?- Le pregunté con escepticismo. -Me parece que recuerdo haber tenido un problema
en hacerlo.-

-En el pasado, mi Señora-, explicó Gabriela. Tanto las amazonas como los centauros se han
puesto de acuerdo para cambiar sus costumbres. Su tiempo de la enemistad y odio se ha acabado
y desean empezar de nuevo. Han convenido en cada uno de un conjunto de programas, de modo
que las generaciones más jóvenes pueden aprender de cada nación . Además, las familias podrían
establecerse en la tierra compartida. Tal como está ahora, si un hijo varón nace de una amazona,
ella debe salir de la tribu, o de dar a su hijo de inmediato. La tierra compartida permitiría a las
familias de Amazonas estar juntos sin perder la esencia, o la integridad de la tribu. -

Gabrielle se detuvo y tuve que admitir que estaba muy bien preparada. Yo sabía que no iba a estar
diciendo que sí, simplemente porque ella era mi consorte, sino porque era un plan inteligente y
bien pensado. Esperé a que abandonara la otra bota, sin embargo.

-Por último, el Imperio estaría de acuerdo en que no sólo renunciar a las tierras marcadas en el
mapa, sino que también renuncia a cualquier reclamo, ni ahora ni en el futuro en esas tierras. Las
amazonas y los centauros verdaderamente gobernaran sus propias naciones.-

Tengo que decir que me sorprendió. Gabrielle se estaba convirtiendo en toda una negociadora,
pero yo tenía que pensar como la Conquistadora, y no lo había previsto Gabrielle.

Me puse de pie y camine por la habitación, las manos aferradas casualmente a mis espaldas.
Siempre he pensado que mejor moviéndome así.

-Hay algo que todos los jugadores en este escenario deben darse cuenta. Estoy atrapado en un
aprieto. Mientras que los puntos a tener en cuenta no carecen de mérito, hay otro aspecto que
deben tener en cuenta. Si les doy esta petición, la gente creerá que es debido a que la reina de las
amazonas es mi esposa. Debo tener cuidado para que el resto del mundo no ve mis actuaciones a
esa luz. -
Hice una breve pausa para mirar el rostro de Gabrielle. Su expresión se mantuvo neutral y yo en
silencio aplaudí su control.

-Entonces, mi pregunta es, ¿Qué recibe el Imperio de un acuerdo como éste?-

-La paz-, contestó Gabrielle sin dudarlo. -Tengo en mis manos-, se levantó ella y dio un paso
adelante, -Un tratado entre las naciones de las Amazonas y los Centauros donde están de acuerdo
en todas las condiciones establecidas en relación con una paz inmediata entre sus dos naciones.
Además, se comprometen a jurar fidelidad al trono del Imperio Griego. -

¡Dioses, esta chica fue increíble! Tuve una relación precaria en el mejor de los casos con estas dos
naciones. Si ellos juraron lealtad al trono, se están comprometiendo conmigo a que si alguna vez
necesitara su ayuda en tiempos de guerra. Ahora bien, este era el tipo de situación ganar-ganar
para una Conquistadora.

-Hecho-, afirmé. -Que así sea -, le dije al escribano.

Una vez que todos se habló nuestra parte, y pongo mi sello sobre los acuerdos, me levanté y me
incline a Gabrielle, que parecía desconcertada por mis acciones.

-Mi reina, tú eres una verdadera adversaria digna y amable.- Le sonreí y vi como mi consorte me
devolvió la sonrisa. También dejó la respiración nerviosamente en libertad. Gabrielle se había
llegado a través de su primera negociación real, y había tenido éxito donde pocos la tenían.

**********

El sol se estaba facilitando el camino detrás de la cordillera oriental, y lo hizo como una línea
magenta hermosa y cielo azul. Me senté en el banco de piedra en mi jardín de rosas pensando de
todo lo que los últimos días habían provocado.

Gabrielle tenía que ir a una última prueba de su vestido, para la reunión de la noche de mañana.
Tenía tantas cosas en mi mente, tantos arrepentimientos y esperanzas para el futuro. Tuve que
salir y encontrar algo de paz. Mi jardín siempre me la ha traído. Rodeada por las flores
multicolores, observando las aves y mariposas revolotean, todo esto me tranquilizó de una
manera nada más en la vida posible.

-¿Conquistadora? Uhm, ¿Xena?-

Reconocí la voz vacilante y sonrei al ver a mi hijo. -Solan-. Me levanté y se detuvo delante de mí.
Los dos vacilamos con torpeza, como si no estuviéramos del todo seguros de cómo se saludarnos
ahora. Me dije que yo no iba a seguir encerrado más mi corazón y mis emociones. Me tiré una
cana al aire y abracé a mi hijo. Parecía seguro en un primer momento, su cuerpo rígido
ligeramente, y luego sentí que se relajaba. Su sonrisa fácil cuando nos separamos me dijo que
habíamos llegado muy lejos.

-Gabrielle me dijo que te gustaba venir aquí a pensar-, dijo Solan.

-Sí, es una especie de extensión de mi estudio. ¿Cómo estás, Solan?- Le pregunte acerca de algo
más que simplemente su estado de salud, y yo esperaba que él lo entendía.

-Estoy bien-, respondió rápidamente. Él me miró y yo podía ver el dolor todavía persistía en sus
ojos. -Bueno, lo voy a estar-, admitió finalmente. -Lo que hizo Broh ... yo no lo sabía. Nunca tuve la
menor idea. -Podía estar enojado y rencoroso, pero yo nunca supe que a albergara tanta ira, esa
sed de venganza me enfermó.-

-No lo juzgues con demasiada dureza, Solan. A pesar de que no justifico sus acciones, había
experimentado algo de mi pasado más odioso. Fue consumido por un deseo de venganza. Yo no
creo que nunca fue fácil para él aceptar a los fantasmas de nuestro pasado y seguir adelante. -

Solan asintió con la cabeza, y luego miró a su alrededor, como dándose cuenta de la verdadera
belleza del jardín por primera vez.

-Es muy tranquilo aquí, y hermoso. No es de extrañar que vengas aquí a relajarte-.

-¿No has estado en el jardín con Gabrielle antes?-

-Sí, pero nunca tan lejos. Gabrielle siempre me dijo que sería para que me enseñes tú -, respondió
Solan.

-Entonces ven conmigo-, sonreí en respuesta. -Ven, camina conmigo-.Lo Insté.

Caminamos más profundo en el jardín, hasta que estuvimos en una zona que era muy privada.
Rodeado de altos setos y arbustos espinosos, este espacio sólo podía ser visto desde arriba, a
través de la ventana de nuestra alcoba. Este fue mi jardín privado de rosas. Esta fue la parcela de
tierra que había dado antes que nada a mis jardineros. Les mostré unos dibujos crudamente
dibujados de la flor que una niña que ahora sé fue Gabrielle me había dado. Yo no tenía las plantas
para que me las muestren, pero inmediatamente supe lo que quería. Recuerdo que se cierne
sobre ellos, ya que cuidadosamente plantamos cada una de las plantas. Le expresé mi duda
constante en sus capacidades, ya que no tenía fe en que las ramas espinosas que enterradas en el
suelo fueran jamás a florecer. Sin embargo, la flor lo hizo.

En las últimas diez temporadas, había tomado más que un interés activo en mi jardín. Yo planté y
desmalece, y me tomó más orgullosos de los resultados después de que yo había trabajado por mi
misma para alcanzar las hermosas flores.

-Es impresionante-, dijo Solan, cuando se volvió en todas direcciones para examinar las flores.

Me pose de rodillas y saque algunas malas hierbas que empezaban a echar raíces en el rico suelo.
Como yo estaba sacando las malas hierbas, al principio no escuche los comentarios de Solan.
Entonces oí de él, ahora familiar, entre risas.

Volví la cabeza y miró a la cara divertida.

-Perdóneme, pero este no es un punto de vista de la Conquistadora que muchos hombres que
tienen-.

Me sonrió. Me puse de pie y sacudí el polvo de mis manos en mis pantalones.

-Supongo que tienes razón, pero confío en que mantener mi secreto-

-Absolutamente-, respondió. –Los cuidas mucho. Parecen estar prosperando aquí.-

-Son muy parecidos a la gente en ese sentido.- Me agaché y le pellizcó algunas floraciones
muertas de un particularmente delicado arbusto. Era de un color marfil precioso, limpio y prístino.
-Toma esta por ejemplo. Necesitan más atención que algunos otras. Tiene que ser protegidas un
poco más. Tengo que ver que no reciban demasiado sol o demasiada agua. En algún momento no
sabe cómo cuidar de sí mismas, es como si sólo viven para complacer. Salen más flores de lo que
podría esperar ver florecer y sin embargo viven, pero aún así lo intentan. Si no saco las secas, el
toda la planta se marchita y muere. -Me detuve y me di cuenta de que Solán estaba escuchando
atentamente a mi historia.

-Esta es mi planta más frágil, pero mira aquí, cerca de la base. ¿Ver lo gruesas que las ramas son?
Tiene una buena base, fuerte, y aunque podría requerir ayuda externa y protección de vez en
cuando, va a durar por un largo tiempo. Puede que no sea la planta más fuerte, pero es
inteligente. Observa cómo en el calor del día, justo antes de la puesta del sol, se enroscan sus
pétalos en contra de sí misma conserva el agua de esa manera. Las plantas de este tipo son
intemporales. Van a florecer por el cuidado y atención que presto a ellas. -
Me levanté y dio tres zancadas a mi izquierda, fuera del camino de piedra.

-Ahora, mira esta de aquí.- Le señale a un desastre en expansión de la vid que crecieron por
encima del seto, y parte de un muro bajo de piedra. Las flores eran de un brillante color rojo rubí.

-Parece que ir exactamente donde quiere, ¿no?- Solan observado.

-Precisamente. Se trata de un rosal silvestre. Nunca se plantaron aquí. Lo más probable es llegaran
dentro de un pájaro o la semilla estuviera en el estiércol que se extendió en el suelo. Este es el tipo
de rosa que encuentra cada vez más fuera en las grietas de la roca sobre la rango Acritas -, le dije
de la zona montañosa, en el Peloponeso. -Estas rosas crecen sin mucho cuidado, en cualquier
lugar se puede encontrar. Está mejor por sí misma, lejos de los demás de su clase. Florecer cuando
se encuentra en un jardín de rosas cultivadas, lejos de otras plantas silvestres. De hecho, si yo
tuviera los mismos cuidados con ésta que la rosa blanca, se perdería. Es lo que quieren decir
cuando dicen que no se puede domar a un rosal silvestre. Si la tratara como lo hago yo la rosa
blanca, se sentiría asfixiada. Como la gente, hay algunos que les va mejor cuando no están
demasiado socializados. Puedes , literalmente, matar a un rosal silvestre, con mucha amabilidad. -
Terminé con una sonrisa.

-Así como la gente-, reflexionó Solan. -La delicada flor tiene las mismas características que
Gabrielle. El rosal silvestre me recuerda a ti. Los dos son hermosas, pero tienen necesidades
diferentes al florecer y crecer fuertes.-

-Excelente interpretación!- Le di una palmada en la espalda. -Estamos empezando a ver lo que veo
aquí.-

-Así que, ¿de dónde entro dentro de su jardín de rosas?-

-Paso a paso por aquí-, dije, y le hice una seña con la mano.

Aparté un largo tallo de las flores parecidas al papel, de color rosa conocidas como mirto.
Ofrecieron sombra a los pequeños arbustos. Además, arrayanes nunca se cortaron en mi jardín, ya
que se asocia con la diosa Afrodita.

Parcialmente escondido debajo de la rama de mirto estaba una de mis rosales más bellos.
La planta era de aproximadamente tres pies de alto con flores en diferentes etapas. La plena
floración era de un color rojo profundo, tan profundo como para ser casi negro. Parecía como si un
pintor había llegado por descuido y goteado pintura blanca de su pincel sobre las flores rojas.

-Exquisita-, respiró Solan de las palabras. -¿Cómo lo has sacado de esta manera? Parece que es la
mitad de la rosa blanca, y la otra mitad de la rosa silvestre.-

-Tienes toda la razón. Yo no he hecho nada, sin embargo. Esta planta se acercó por su propia
cuenta. Hay una palabra para ella, mis jardineros la sabrían, pero es una especie de mezcla. El
rosal silvestre se unió a la rosa cultivada y esta es su descendencia. -

-Por lo tanto,- se rió entre dientes Solan mientras permanecía de pie con la espalda recta. -Tú eres
mi madre, pero ¿qué tipo de planta era mi padre? Quiero decir, ¿qué me hace?-

-Simplemente un pétalo de la rosa, hijo mío. Ni más ni menos. Solan, tu padre era un tipo bastante
decente, supongo. No dejes que nadie te engañe pensando que era más de lo que era, sin
embargo. Los centauros lo atraparon a él en el mismo punto de la vida en que estaba yo, cuando
conocí a Gabriela. Borias era un Señor de la guerra, tan salvaje y lleno de pasión por los viajes al
igual que yo. Él sólo vio la luz mucho antes de que yo lo hiciera-. Hice un gesto a Solan para
sentarse a mi lado en uno de los bancos de piedra que me había colocado por todo el jardín.

-Solan, tendrás características de la rosa silvestre, sin duda, pero no va a ser destinado a
emularnos. Tiene mi apariencia, es cierto, pero tú no eres yo. Mira mi vida, hijo. Mira cuánto
tiempo me llevó cambiar de dirección en mi camino, y cuántas personas sufrieron en el camino. Tú
has hecho un buen comienzo aquí, Solan, tienes el poder de ser diferente de lo que nunca fui.
Puedes tomar las mejores partes de la rosa silvestre y la cultivada y crear una nueva mezcla. El
tiempo que has pasado ya con Gabrielle te ha cambiado. Puedo ver que así es. -

Lo vi como el ceño fruncido, justo al mencionar del nombre de Gabrielle.

-¿Hay algo más con respecto a Gabrielle, sin embargo, no es así? Algo que me falta.-

Solan se encogió de hombros por el comentario, pero el mero hecho de que no me había
contestado me convenció de la realidad.

-Solan, mírame-. Me arrodille ante mi hijo y en un gesto inconsciente, extendí la mano para quitar
el cabello de los ojos. Me recordó las numerosas veces que había sentido a Gabrielle hacerme lo
mismo a mí. Yo esperaba que él se alejarse de mí, pero no podía estar más equivocado. Fue de
repente un niño pequeño otra vez, mirándome con una mirada incierta.

-Me temo que si yo expresara mi preocupación, vas a pensar que soy un niño-.
-Bueno, tú eres mi hijo.- Sonreí levemente para tratar de ponerlo más facil. -Por favor, Solan, dime
lo que te preocupa acerca de Gabrielle.-

-Todo esto... que... que quiero decir. Tú lo hiciste todo por ella-, finalmente dejó escapar. -Quiero
decir, has cambiado por ella. ¿Por qué no se cambiaste por mí? ¿Era porque yo no era lo
suficientemente bueno? ¿Sabías tú que sería malo cuando me regalaste? Sé que Gabrielle es tan
buena, pero -

-No, Solan, espera.- Detuve la diatriba del emocional joven. -¿Es eso lo que piensas? ¿Que he
cambiado por Gabrielle?-

Él asintió con la cabeza, y yo sabía que él se negó a mirarme a los ojos, porque los suyos se
llenaron de las mismas lágrimas que de pronto saltaron en los míos.

-Solan, hijo mío, no, esa no es la forma en que es. Esos no fueron, ni han sido nunca mis
pensamientos. Los niños no nacen malos. Por difícil que sea de creer, yo era una niña buena al
comienzo de mi vida. Tu abuela me crió lo mejor que pudo, pero algunas cosas están simplemente
destinadas a ser. -Me detuve para tomar aliento, y pensar la mejor manera de convencer a mi hijo
que entregarlo a otra persona era la mejor cosa que podría hacer.

-Solan, el darte a Kaleipus fue la cosa más dura, más desgarradora que he hecho. Al mismo
tiempo, fue lo único noble que he hecho en toda mi vida. Si te hubiera mantenido en mi vida, no
creo que me hubieras cambiado, Solan. Por un lado, no habrías sobrevivido el tiempo suficiente
para hacer una diferencia en mi vida. Alguien te habría matado, secuestrado, o me habría dado
muerte tratando de protegerte, te habrías convertido en un objetivo para cualquiera que quisiera
hacerme daño. -Una vez más, se detuvo e inclinó su rostro hacia arriba hasta que nuestros ojos se
encontraron.

-¿Con Kaleipus, no eras feliz? ¿Cuando eras joven, no te sentiste amado, tuviste un montón de
amigos con quien jugar, y sabias siempre había alguien que podría considerar tu padre para volver
a casa al final del día?

-Sí, pero nunca fue lo mismo-, respondió.


-Ya lo sé, hijo, pero si hubieras crecido sin nada de eso, me lo hubieras reclamado, si hubieses
vivido el tiempo suficiente. No pude haberte amado de la forma en que un niño necesita ser
amado, porque no tenía ni idea cómo amar. Después de todas estas temporadas, no fue hasta que
conocí a Gabriela que incluso aprendí lo que significaba el amor, y mucho menos ofrecer eso a
alguien incondicionalmente -.

-¿Porque es tan buena? Has cambiado para ella. ¿Por qué no cambiaste por mí?-

-Solan-, le pasé los dedos con suavidad a través de su oscura rebelde cabellera que bloqueaba una
vez más. -No he cambiado por Gabrielle. He cambiado gracias a ella. No tenía ni la fuerza, o los
medios emocionales para cambiar por nadie. Te lo prometo, hijo, si yo pudiese haber cambiado
por ti, lo habría hecho.-

Levantó la mirada y asintió con la cabeza. Podía ver su expresión era ahora de alivio, como si una
carga se hubiera levantado de sus hombros. La culpa que los niños adquieren a menudo me
sorprende. Sus preocupaciones rivalizarían con la carga que lleva Atlas en un día determinado. Yo
sabía exactamente lo que sentía. Todas esas temporadas, yo solía pensar que era intrínsecamente
mala, que Toris y el Liceus habían sido los niños buenos que merecían el amor de Cirene.

Solan resopló y se secó los ojos y la nariz con la manga de su túnica. Me sonrió y negó con la
cabeza.

-Aquí-. Le ofrecí mi pañuelo. -Tu camisa está destinado a vestir a tu brazo. Esto se hace para
limpiar la nariz.-

-¡Eh, Tú haces una madre bastante buena-. Él me devolvió la sonrisa.

No estaba segura de qué decir, así que le di mi rollo habitual de los ojos, y el arco de una ceja.

-No me importaría ya sabes... te llama eso-, murmuró.

-Me llama ¿qué?-

-Tú sabes, uhm ... madre-.

-¿Quieres llamarme así?- Le pregunté, sin saber si quería una respuesta honesta.
-¿Quieres que lo haga?-

Pude ver que no íbamos a llegar muy lejos de esta manera. La manzana sin duda no cae lejos del
árbol. Decidí correr el riesgo y poner mi corazón para que pueda caer o ser tomado.

-Sería un honor ser llamada así, Solan. Aunque, puedes pagar el precio si se dan cuenta de que
eres mi hijo. Eso, y el hecho de que no puedo decir que me merezco tu amor, o el título.-

Solan mejorado considerablemente en mis palabras. -Bueno, cuando se trata de pagar el precio.
Me considero un privilegio a ser conocido como el hijo de la Conquistadora y al Hades con los que
no les gusta. En cuanto a esto último, no dice Gabrielle que el amor no es algo que se puede llegar
a ganar? -

-Estás dando demasiadas vueltas -, me reí. Me incliné y le revolví el pelo, y luego le coloque un
pequeño beso en la sien. Me complace que él no se apartara, pero extendió la mano y me apretó
la mano libre. Gracias, Atenea, le susurré en mi mente.

-Me gustaría decirle a Gabrielle, tú sabes, que esta todos bien entre nosotros.

Sólo espero que puedas encontrar a alguien como ella cuando este listo para sentar cabeza-.

-Lo harás. Estoy segura de ello.- Me paré y me fui a nuestro hermoso rosal híbrido. Saqué mi
espada e hice un corte limpio, en diagonal en el tallo de una de las flores completas. -Dale esto.
Ella sabrá lo que significa. Hablando de bodas futuras,- me empezó a poner nerviosa.

Le di la espalda, dio unos pasos de distancia, y luego caminaba de un lado.

Mañana por la tarde al ponerse el sol es mi gran momento. Atrio va a ser mi segundo, pero insiste
Gabrielle en que Anya, así como Sylla debería estar con ella. Ella tiene una idea extraña de que los
números deben coincidir. Ya sabes, ella tiene dos testigos de pie con ella, así que debe tener dos.
Yo... bueno, no puedo imaginar a nadie que me gustaría tener conmigo más en un momento tan
importante que mi hijo. ¿Crees que podrías, me refiero a si - -

-Tienes un pequeño problema para pedir cosas, ¿no?- Solan intervino.

Me eché a reír. -¿Cómo lo adivinaste?-

-Debe ser algo del sentido agudo que heredé de ti. Sería un honor, madre. Tal vez podríamos
hablar después de la boda, a lo mejor puedo permanecer por un tiempo. Yo entiendo que he dado
más problemas de lo que vale la pena desde que he llegado, pero realmente puede ser un buen
emisario. Si tienes un puesto, me sentiría muy honrado de trabajar para el Imperio. -

-Lo que pasa es que nos vendría bien un buen hombre. Vamos a hablar más con Gabrielle semana
que viene, ¿vale?-

Nos fuimos del jardín juntos, y yo no podía dejar de mirar a la estatua de madera de olivo de
Atenea que yo amaba. Esta noche, yo podría haber jurado que la estatua me guiñó un ojo.

Capítulo 20:

¡Y qué banquete hubo cuando se casaron!

Ella detiene mis manos errantes, finge saltar arriba de mi regazo y luego golpea a medias mis
manos lejos, y me dijo que prometí escribir esta noche. Con un suspiro de exasperación, me doy
por vencida tratando de acostarme con ella. Tenía la esperanza de que se hubiera olvidado la
promesa que hice la noche anterior.

Es la víspera de mi boda. Dioses antiguos, he existido en este reino de los mortales durante
cuarenta y cinco veranos y estoy por casarme por primera vez en mi vida, mañana al atardecer.
Cháchara de una solterona! Le he prometido que voy a aceptar la tradición que rodea a un
matrimonio real, lo que significa que vamos a pasar esta noche aparte y no nos veríamos la una a
la otra hasta que el acto en el Salón Grande en la tarde de mañana. Teniendo en cuenta el hecho
de que mi naturaleza más carnal hace su aparición cada vez que está cerca, no pude dejar de hacer
un intento de seducirla cuando me dio un beso de buenas noches.

¡Ay, mi futura reina es una mujer fuerte con una voluntad igualmente fuerte. Francamente, ella
hace que mi carácter obstinado, testarudo parezca dócil en comparación. Es sólo que mi bella
dama es más sutil. Y por eso estoy aquí sentada, pluma en mano, para continuar con la promesa
que le hice varias lunas atrás, que iba a revelar algo de mí misma para la posteridad.

Lo admito, me pareció una idea más bien estúpida en un primer momento. Yo no soy ni bardo, ni
poeta. Estoy muy lejos de un historiador magistral, con una tendencia a recordar las cosas de una
manera bastante sesgada, sobre todo la forma en que giró en torno a mí. A mí me gusta leer,
prefiriendo historias y estrategias de guerra a los escritos de flores de Píndaro y Ibicus. Los
filósofos son mis favoritos, Sócrates y Pitágoras podrían entretenerme durante días, pero fue
Diálogos de Platón, que capturó mi mente. Su conocimiento de la realidad me ha fascinado. Tal
vez es por eso que le perdone la vida.

Irónico, como las cosas que sucedieron cuando yo era muy joven, parece fresco en mi mente
tantos años después. Fue justo después de que conquistara Atenas, destruyendo la mayor parte
de la ciudad, sobre todo por lo que Pericles hizo a mi patria durante la guerra del Peloponeso. Yo
era tan tonta en esos días, matando para llamar la atención un punto que podría haber
impresionado con la misma intensidad, sin el derramamiento de sangre.

Critias y Cármides eran los únicos dos que estaban de ese día. Eran extremistas y no podía
permitirme el lujo de dejarlos vivir después de haber tomado Atenas. Es lamentable que Sócrates
estuviera tan estrechamente vinculado con ellos. Que tuve que ejecutarlos a los tres. Recuerdo
cuando trajeron a Platón, discípulo de Sócrates, antes mí. Yo estaba realmente impresionada con
el joven, y créanme, que tenía que ser algo extraordinario para hacer que en esos días. Era de
buena familia, incluso sirvió en la caballería de su servicio militar. He encontrado sus puntos de
vista sobre la vida en general muy refrescante y original. Tal vez fue el simple hecho de que
compartía su cama con hombres y mujeres que hicieron que nos llevamos muy bien. No hubo
tensión sexual entre los dos y creo que eso y su muy raro ingenio, fue lo que le salvó su cuello de
ese día. El comenzó a reconstruir la academia de Atenas. Muchas veces he recibido invitaciones
para visitarlo, pero nunca he ido. Me duele demasiado como para volver a ese lugar en el que
destruí tanto. Tal vez ella quisiera ir, Dios, sé que sería el Elíseo para ella entrar en esa academia y
hablar con uno de los más grandes filósofos Grecia ha conocido jamás. Lo tendré en cuenta, ya que
hay tantos lugares que me gustaría mostrarle.

Bueno, yo he dejado mis recuerdos del pasado me llevan lejos, pero eso es lo que ella tenía en
mente cuando coloco la pluma en mi mano por primera vez. Me siento aquí y sonrio cuando
pienso en la forma atractiva que tenía de obligarme a hacer algo que hubiera hecho por ella de
todos modos.

-¿Xena?-

-¿Mmm?-

-¿Xena?- La voz de Gabrielle llegó a mí esta vez más fuerte.

Yo sabía que ella estaba esperando que yo levantara mis ojos del pergamino que estaba leyendo.
Detestaba hablar con la parte superior de mi cabeza, se inclinó sobre un pergamino como yo
durante nuestra comida de la mañana. Por lo general, este momento del día se lo dedicaba a mi
consorte, pero tuve un día lleno de audiencias para presidir y yo estaba tratando de estar al día.

-Soy capaz de leer y escuchar al mismo tiempo, pequeña-, le respondí, por fin levantando la cara
para mirar a los ojos verdes inteligentes frente a mí.

-Yo lo sé-, sonrió, -pero me gusta ver tu hermoso rostro.-


Siento que los inicios de un rubor arrastrándose hasta el cuello y le ofrecezco una sonrisa torcida a
cambio. Su comentario me pone nerviosa. Ella sabe lo que me hace cuando dice cosas así. Por
supuesto, yo creo que por eso ella lo dice la mitad del tiempo. Puse mis rollos a un lado y tome su
mano en la mía desde el otro lado de la mesa.

-Está bien, mi amor, ahora que tú tienes mi hermosa atención, que puedo hacer por ti?-

-Cuando tu dices que te gustaría hacer cualquier cosa para mí-, respondió ella con timidez. Yo
todavía no se dan cuenta del peligro en que estaba

--Me gustaría-, le contesté sin dudar.

-Me gustaría que tú anotes sus pensamientos, una especie de historia de tu vida-, dijo en voz baja
entono vacilante .

-No-, le seguía sonriendo.

-Pero tu acabas de decir --

-Te mentí, elige otra cosa. Algunos trajes nuevos...-

-Xena ...-

-Algunos nuevos rollos, tal vez un caso de llevarlas en la...-

-Xena...-, dijo más suave, en un tono susurrante.

-Tal vez un caballo propio ... que querías aprender a andar ...- me calló, mirando a los ojos que
parecían como si fueran a llorar en cualquier momento. Dioses, ella es buena!

Se sentó allí, su delicada mano en la mía, una expresión pequeña, infantil en su rostro. Ella no
tiene que decir otra palabra, los dos sabíamos que iba a ganar este argumento.
-Oh, está bien-, cedí.

Por lo tanto, como una batalla terrible, que era pequeña en el lado domestico, pero es un ejemplo
de lo que veo para mi futuro como una mujer casada. Ella tiene la capacidad para hacerme sentir
mucho, esta sensación es nueva para mí. Ya sea en la cama o de una sentada a mi lado en una
cena formal, infunde sentimientos de amor y deseo, la familia y el hogar. Me parece que yo la
había estado buscando para mí toda la vida y ni siquiera lo sabía, y ahora que la tengo a mi lado,
nunca tendrá la oportunidad de perderla.

Lo he dicho antes, pero las palabras nunca fueron más ciertas que en este momento. La historia de
la Conquistadora no comienza hasta que ella se mete en la historia. En efecto, la historia de la
Conquistadora no se le puede decir con exactitud, sin el relato de Gabrielle.

**********

Finalmente puse mi pluma a un lado. Volví a leer este pasaje de apertura, una vez más y sonreí.
Las velas en mi estudio desde hace mucho tiempo ya que se quemaron, después me quede sólo
con la lámpara de aceite para ver. Gabrielle estaba, sin duda profundamente dormida por ahora.
¿Cómo podía saber que me he ido a acostar en nuestra cama vacía una docena de veces ya? ¿De
dónde estoy recibiendo esta energía inesperada? Por lo general, estoy agotada en este momento,
y lo único que me mantiene que despierta es la preocupación. Ahora, me siento como si pudiera
participar en cualquier actividad física hasta que salga el sol. Deben ser mis nervios y la
anticipación de lo que el mañana.

No he podido encontrar mi camino al reino de Morfeo sin Gabrielle tumbada junto a mí, así que
intento una vez más para terminar el papiro en el que he estado trabajando. También estoy
añadiendo algunas adiciones finales como un regalo especial para ser utilizado en la ceremonia.

Mañana por la tarde al ponerse el sol, va a ser el momento del acontecimiento más alegre de mi
vida. En realidad, cuando miro por la ventana y veo que la luna está cayendo más bajo en el
horizonte, me doy cuenta de que hoy es el día. Voy a cerrar este rollo por ahora, y volver a abrirlo
en quince días. Sé que sólo tendré un breve respiro antes de las ofertas de Gabrielle para que
escriba de nuestra experiencia de la boda. Ya me siento mareada y un poco enferma en la
perspectiva de hacer un culo de mí misma delante de la mayoría de la tierra. Atenea, dame
fuerzas!

**********

-¿Has terminado con eso?- Le pregunté en ese tono displicente que indicaba que estaba perdiendo
rápidamente la paciencia.
-Casi-, respondió Solan. Finalmente enganchado el último botón de la capa sobre los hombros
hasta el cuello de la chaqueta. -Te ves un poco pálida, la madre. Algo así como que vas a perder la
comida de la mañana.-

-No preguntes más. Dos veces-, añadí.

Vi sonreír a Atrio en el rincón, pero al menos tenía los buenos modales para ocultarla cuando mire
en su dirección.

-Tú quieres esto, ¿no?- Solan preguntó. Yo podía ver la confusión en su expresión.

-Por supuesto-, le espeté. Tomé una respiración profunda. -Lo siento, Solan, no me refiero a estar
de tan de mal humor. Sí, yo lo quiero, mucho. Yo... bueno, me siento incómoda cuando sé que
todas las miradas están sobre mí. -

-¿Tú?- -preguntó con una voz asombrada. -Supongo que pensé que nada te afecta de esa manera.-

-Bueno, ahora sabes que tengo debilidades como todo el mundo.-

-Bueno, Conquistadora,- Atrio puso la mano en mi hombro. -Si te hace sentir mejor, yo creo que si
estas de pie junto a Gabrielle en el día de hoy, no todos los ojos estarán puestos en ti.- Él sonrió y
de pronto me llamó la atención lo mucho que me recordaba a mi hermano mayor, Toris.

-Gracias, Atrio. Es bueno saber que estas aquí para mantener mi ego en equilibrio.-

Solan se rió en voz alta y Atrio continuó sonriendo. -Sí, Conquistadora-.

Nos pusimos de pie en una de las habitaciones privadas frente a la Gran Sala. Philateus, uno de mis
asesores vino y nos dijo como iba a ser el evento de la noche. Ponte aquí. Arrodíllese allí. Decidí,
por esta noche, simplemente seguir las órdenes. Supuse que parecería menos tonta de esa
manera. La ceremonia de unión sería seguida por la coronación de Gabrielle. Philateus dijo que el
momento de la tarde era crítico. Yo sabía que esto tenía algo que ver con puesta de sol, pero
como yo nunca había tenido este tipo de una ceremonia dentro de los muros del palacio, no tenía
ni idea real de lo que quería decir.
Me preguntaba si Gabrielle se sentía tan nerviosa, o si el matrimonio era de nuevo una de esas
cosas que las mujeres como ella entiende y toman con calma. Por otra parte, Gabrielle estaba
acostumbrada a ocultar sus emociones. Si yo fuera una mujer diferente en presencia de Gabrielle,
mi consorte era sin duda la misma delante de mí. Gabrielle no temía mostrar sus miedos y
carencias ante mí, pero los viejos hábitos son difíciles de romper. Cuando estábamos en compañía
de otras personas, las emociones de Gabrielle se ocultan por lo general como las mías. Me
sorprende la mayoría de los días que dos personas, como nosotras alguna vez tuvieron el valor de
expresar nuestro amor por la otra.

Philateus estaba de vuelta, otra vez lo que indica que debemos hacer nuestro camino hacia el
altar. Cuando entré en la habitación, Atrio estaba a mi izquierda y Solan a mi derecha. La
habitación estaba casi en la parte trasera de la Gran Sala, lo que significó que tuvimos que caminar
a todo lo largo del pasillo hasta llegar a nuestro destino designado. Le dije una breve oración a
Atenea, solicitando no pasar vergüenza hoy. Aunque todos somos humanos, un paso en falso el
día de hoy sería recordado por las temporadas venideras.

La sala estaba llena de asientos, con la excepción de un área alfombrada de púrpura que se
convirtió en el pasillo central. Mientras caminábamos hacia la parte delantera de la sala, o el lado
que daba al patio exterior, todos los presentes ya sea inclinaban o hacían una reverencia. Asentí
con la cabeza a unos pocos a quien yo conocía lo suficientemente bien. La sala estaba llena hasta
el tope, y yo no podía ni siquiera aventurar una respuesta a cuántas personas se encontraban allí.
Lo más probable es que querían ver si mi compañera tenía suficiente sentido común como para
dejarme allí de pie en el estrado.

La partición entera y tapices habían sido retirados de la pared occidental. El sol no había caído aún
más allá de la protección de los altos árboles, al hundirse tras las montañas, por lo que la luz del
día iluminaba toda la sala. Había un número de músicos en el patio exterior, junto con el enorme
banquete está preparado para la noche. Dado que nuestros votos matrimoniales no debían
hacerse hasta el atardecer. No se considera una celebración de éxito a menos que la mayoría de
los asistentes a la fiesta vieran a la salida del sol en su camino a casa.

Cuando llegué a la tarima, di los cuatro pasos a la cima y deje escapar un suspiro de alivio. Luego
me quede esperando. Me preguntaba si parecía tan rígida e incómoda como me sentía en el
estrecho y corto de talle de la chaqueta. Eché un vistazo alrededor de la habitación y pensé que a
Gabrielle verdaderamente le encantaría la forma en que el personal la había decorado. Rosas, de
otro jardín, decorando cada espacio en el pasillo. En la parte superior del estrado, justo en frente
de mí cuando me enfrenté a fuera, había un pequeño altar. Dos coronas de oro y joyas tendidas
sobre un paño de terciopelo. Detrás de las coronas, en un florero, había dos de mis rosas
especiales que Gabrielle tanto amaba. Me preguntaba quién había sido responsable de eso.

Dos mujeres de pie detrás del altar. Lidia era la suma sacerdotisa en nuestro templo ateniense. Era
algunas temporadas mayor que yo. Me acordé de cuando por primera vez construido el templo y
ella viajo desde Atenas para seleccionar a las jóvenes para servir en el. No recuerdo cómo sucedió,
pero ella nunca volvió a Atenas. Sólo sé que ella ha estado aquí desde el comienzo del Imperio, y
que era adecuado que ella presidirá la ceremonia de mi vinculación.

A la derecha de Lydia se puso de Satena, la sacerdotisa de las Amazonas. El nuevo patrimonio de


Gabrielle trajo otras preocupaciones con respecto a nuestra ceremonia. Después de una cuidadosa
consideración, las amazonas pidieron incorporar algunas de sus tradiciones en el evento.

Cuando Satena y Ephiny viniero a mí ayer y me dijeron que se espera que yo realizara el lazo de
unión, yo estaba en una pérdida. Yo sabía lo que era de mi tiempo con las Amazonas. Nunca pensé
que tendría que hacer uno. Estoy segura de que todo el mundo pensaba que se lo llevara a Anya
para hacerlo, pero yo estaba decidida. El lazo de unión era para que envuelvan alrededor de
nuestras manos juntas, cerca del final de la ceremonia. La mujer pide la mano en matrimonio era
generalmente la encargada de hacer el empate, y he tenido que hacer cosas más complicadas en
mis días. Me encontré trabajando en lo mio, así cuando Gabrielle dormía en un cuarto separado la
noche anterior. Admito, yo tenía a Anya que me podía ayudar con la mayor parte de ella. Era una
buena persona al respecto, e incluso me dio los materiales de bordado que pedí. Me pasé el resto
de la noche escribiendo y cosiendo un patrón de cabeza de león en ambos extremos de la tela de
seda.

La tela tenía un significado especial detrás de ella que sólo Gabrielle puede reconocer. Fue cortada
de la seda de uno de mis trajes de viaje. Gabrielle se había presentado por primera vez ante mí
usaba ese vestido. Mientras yo viva, nunca olvidaré su mirada arrodillada delante de mí con la
bata que era demasiado grande para ella. Se había caído de un hombro, y ella había sido la imagen
de la sensualidad inocente.

Miré alrededor de la habitación, mi mente divagaba. Mis ojos se encontraron con la estatua de
madera de olivo que caía por delante de la pared abierta al patio. Por lo general era tan alto que
no podía verla. Pensé que era una posición más bien extraña para esta ceremonia. La estatua era
de Atenea en un montaje de espíritu, durante una cacería. Ella tenía su larga lanza en la mano.
Siempre he pensado en ella como una obra muy impresionante. Al final de la lanza, situado en la
parte de la hoja había una gran joya tan grande como mi puño. Corría el rumor de que se trataba
de un diamante, pero nunca creí que fuera más que un cristal como los que se encuentran en
abundancia en las cuevas de esta zona. La estatua fue colgada bastante bajo, que extraño.

Volvió a respirar hondo. Dicho recurso fue convirtiéndose en una costumbre en los últimos
tiempos. En cuestión de momentos, yo sería una mujer casada. Yo era la Conquistadora del mundo
conocido, después de todo. ¿Qué clase de magia podría Gabrielle poseer para asustarme? Nada. ,
¿No? ¿Por qué en el Hades por qué tanto miedo? Me inquieto y cambió mi peso de un pie al otro,
maldiciendo en voz baja al tener que usar esas botas y prendas de vestir incómodas. Me pregunté
una vez más, lo que haría para echar a perder el día, y es entonces cuando la vi.
Gabrielle se detuvo al final del pasillo alfombrado. En ese momento, mis preocupaciones acerca de
nada en absoluto simplemente se desvanecieron en el aire. Esa sensación de malestar en la boca
del estómago, el dolor de cabeza que me había mordido en la periferia de mi conciencia, ni
siquiera mi ropa incómoda.

De pronto, sólo había una increíble sensación de la alegría y la dignidad. Decir que ella se veía
hermosa parece tan mundano, pero las palabras me han fallado en ese momento, tal y como me
fallan ahora en la narración de la historia. Sólo recuerdo los sentimientos, y los encuentro tan
difícil de traducir en palabras. Si alguien me pregunta en el futuro, yo diría que hasta este
momento, en toda mi vida, este fue mi mejor día.

Gabrielle llevaba un vestido tradicional griego, todas las piezas que fluyen de material puro. La
parte que se encuentra alrededor de la cintura se reunieron detrás de ella y cayó al suelo. Al
parecer, al arrastraba por el suelo un total de quince largos de la mano detrás de ella.

Gabrielle estaba flanqueada por sus dos testigos, como lo había sido. Anya y Sylla se veía tan
hermosa como yo no la había visto jamás. Sylla era definitivamente, la más nerviosa de las dos.
Gabrielle le había pedido a la joven, ya que se había formado una amistad verdadera, y no sólo
como empleadora y empleada . Tomó algo de trabajo para que mi consorte convenciera al fin a
Sylla que no estaría fuera de lugar para una mujer que trabajaba en nuestra casa el estar junto a
nosotras en este día. Me gustó la actitud de Gabrielle. Era como si una brisa limpia había
comenzado a arrasar el Imperio. ¿Quién mejor para inculcar tales sentimientos de igualdad que
una esclava que estaba a punto de convertirse en una reina?

Los músicos tocaban suavemente en el fondo. Era la música habitual para una boda griega, pero
no he oído una sola nota. Yo sólo tenía ojos para la mujer que venía por el pasillo y que se casaba
conmigo. Tres guardias Amazonas, vestidas con máscaras completas y mirando como si se
tomaron su trabajo muy en serio caminaban delante de Gabrielle y sus testigos, de acuerdo con
compartir a la joven reina de las amazonas, tres soldados del Imperio, que constituían la guardia
personal de Gabrielle, seguían de cerca toda la procesión.

Mi cerebro me impulsó a la acción cuando Gabrielle llegó a las gradas de la tarima, me coloqué en
la segunda escalera, y le ofreció la mano a mi consorte. Yo quería decirle algo en ese momento.
Quería decirle lo magnífica que se veía, y lo feliz que era que ella me eligiera a mí. Quería expresar
a ella lo mucho que la amaba, y lo que no daría yo por siempre tenerla en mi vida. En su lugar, me
quedé sin habla. Mi lengua se convirtió en un bloque de madera, por lo que me conformé con mi
mejor sonrisa para transmitir lo que había en mi corazón.

Sabía que estaba muy lejos de lo que había en mí, pero Gabrielle, en su infinita capacidad ,
simplemente miró hacia arriba y le susurró: -yo también-.
Ella tomó su lugar junto a mí y de repente todo lo que tenía que hacer, todas las instrucciones que
me habían dado totalmente desaparecidas de mi mente.

Gabrielle debe haber notado el puro pánico en los ojos. Creo que por un instante o dos, yo estaba
un poco molesta porque no parecía tan desconcertada como yo.

Su actitud calmada desmentía su verdadera emoción, sin embargo. Cuando ella tomó mi mano,
aparentemente para calmarme, sentí lo caliente de su piel, y cómo amortiguar sus palmas de las
manos.

Gabrielle siempre estaba fría. El primer momento en que se despierta en la mañana, ella misma
hace una madriguera contra mí con las mantas a su alrededor. Ella tiembla y sé que ella debe
sentir el frío mucho más de lo que debe.

A menudo me preguntaba si no era algo psicológico. Quizás uno de los muchos abusos que sufrió
durante su tiempo como un esclava. Fuera lo que fuese, sabía que si Gabrielle estaba caliente y su
palma sudorosa, debía estar sin duda tan nerviosa como yo. Debo ser una mujer enferma, porque
a su tiempo el conocimiento me agradó un poco. Creo que fue simplemente una cuestión de la
miseria encontrar compañía en los números.

Gabrielle y yo fuimos a través de una serie de pequeños formalidades. Las dos nos hicimos
exactamente lo que se nos dijo y nos levantamos sin calamidades. Se trataba, básicamente, como
yo sospechaba. Ponte aquí. Decir esto. Gire de esa manera. Nos dirigimos a la recta final ya que
tanto Lidia como Satena llegaron ante nosotras dos. Esta fue la parte de una ceremonia de
matrimonio en la que había visto a hombres adultos o bien salir corriendo del cuarto o romper a
llorar como un niño. Todo se redujo a nuestros votos finales.

Lydia comenzó en primer lugar, asintiendo con la cabeza a mí, y entonces comenzaron las
preguntas que había estado esperando.

-Xena, Señora Conquistadora del Imperio griego. Que te paras ante la diosa patrona del imperio,
Atenea, junto con estos testigos reunidos, ¿declaras tu intención de casarse con Gabrielle de
Potidea, la reina de las amazonas?-

-Sí, lo sé.-

-¿Es tu intención de reconocer el derecho de Gabrielle para convertirse en la reina del Imperio,
ante todos los asistentes?-

-Sí, lo es.-
Lydia a continuación, indicó que me arrodillarse ante el altar de Atenea. Caí sobre una rodilla y la
sacerdotisa dio la vuelta y se apoderó de la corona de oro de la derecha. Ella suavemente la posó
en mi cabeza, yo sabía que iba a tener dolor de cabeza antes de que la noche hubiera terminado.
Fue una de las razones por la que había usado sólo la maldita cosa un total de tres veces desde
que me convertí en gobernante. Era increíblemente pesada. Seguí empujando alrededor en mi
cabeza hasta que Lydia me miró.

-No puedo evitarlo. Es incómoda-, me queje por lo bajo.

Gabrielle sonrió cundo Lydia siguió mirándome.

Me puse de pie, agradecida de que yo no había hecho nada para hacer el tonto de mí misma. Lydia
luego se volvió hacia Gabrielle.

-Gabrielle, reina de la Nación de las Amazonas del Norte. Que te presentas ante la diosa patrona
del imperio, Atenea, junto con estos testigos reunidos¿ declaras tu intención de casarse con Xena
de Anfípolis, la señora Conquistadora, del Imperio Griego?-

-Sí, lo hago.- Gabrielle respondió.

Me sorprendió cuando me enteré de Lydia recitar el nombre de mi lugar de nacimiento. Hacía


muchas temporadas desde que había sido conocido como Xena de Anfípolis. En un primer
momento, el pueblo de Anfípolis me obligó a salir de mi casa. La gente me culpaba de la familia y
amigos que murieron durante los combates, cuando Cortese invadió el pueblo. Querían alguien a
quien culpar, y supongo que era muy práctico. Incluso mi madre me maldijo. Cuando asumí el
apodo de Destructora de naciones, y procedí a sitiar el mundo, es cuando el pueblo de Anfípolis se
negó a reconocer su casa como lugar de mi nacimiento.

Después de todas estas estaciones, escuchar la palabra de Anfípolis en asociación conmigo sonaba
extraño a mis oídos.

Yo escuchaba como Lydia continuó con Gabrielle lo mismo que la sacerdotisa hizo conmigo.

-¿Es su intención de reconocer tú derecho a convertirte en la reina del Imperio, a aceptar la corona
y todas sus responsabilidades ante todos los asistentes?-

-Sí, lo es.- Gabrielle respondió una vez más.


Lydia asintió con la cabeza hacia mí y ayudó a Gabrielle a arrodillarse ante el altar.

La sacerdotisa le dio la menor de las dos coronas y suavemente colocó encima de la cabeza de
Gabrielle. La joven hizo una mueca de inmediato. Le he ayudado a llegar y Anya ayudo para
colocar su ropa en el estado original.

Gabrielle me dio una mirada de soslayo. -¿Por qué es tan pesada?- -preguntó ella. Sus ojos en
blanco hacia arriba indicando la corona en la cabeza.

Casi me reí en voz alta. -Mira, no sólo soy yo.- Me dije a Lydia.

Lydia negó con la cabeza mirándonos como si fuéramos niñas malas. Miré a Gabrielle. Se veía tan
real cada pedacito de la reina que ella era ahora. Fue realmente asombroso. Con sólo unas pocas
palabras y una pieza de joyería, si bien una gran pieza de joyería, Gabrielle era ahora la Reina del
Imperio Griego. A pesar de que había un pequeño detalle. De hecho, ella tuvo que casarse
conmigo.

Lydia y Satena intercambiaron lugares ante nosotros. La Sacerdotisa de las Amazonas nos llevaría a
través de la ceremonia de unión real. Esta iba a ser más parecida a una ceremonia de Amazonas
que una boda real tradicional.

Satena miró a las. -¿Quién provee el lazo de unión?- -preguntó ella.

Me hubiera gustado captar la expresión de Gabrielle cuando le hable. -Yo lo hago-

Me volví a Solan que tenía la tela metida dentro de su túnica. Lo sacó y me la entregó y yo a mi vez
la entregue a Satena.

Enfréntese y unan las manos-Satena solicito.

Hicimos lo indicado, y fuimos capaces de mirarnos una a la otra plenamente, por primera vez. Vi
como las lágrimas llenaron los ojos de Gabrielle, como Satena vagamente envolvía la corbata de
seda verde alrededor de nuestras manos unidas. Ella lo reconoció al instante como lo que era, y
parecía tocar su corazón.

Puedo ser muy gruesa, a veces, y estoy segura de que habrá días en el futuro cuando podría
decepcionar a mi esposa, pero algunos días hago las cosas bien. De vez en cuando tengo destellos
de brillantez, y tomarme el tiempo para crear este lazo de unión de Amazonas fue una de esas
veces.
-Así como el vínculo físico que une,- comenzó a Satena. -Deja que tu amor por los demás hagan lo
mismo. Xena, ¿estás de acuerdo con esta unión?-

-Lo hago-. Yo nunca estuve más aterrorizada, pero más segura acerca de cualquier curso de acción
en toda mi vida.

-¿Prometes a Gabrielle tu amor, la confianza y la fidelidad, por el tiempo que vivirá?-

-Yo hago-.

-Gabrielle-, se volvió la sacerdotisa a la joven delante de mí. -¿Estás de acuerdo con esta unión?-

-Lo hago-.

-¿ Prometes a Xena tu amor, la confianza y la fidelidad, por el tiempo que vivirá?-

-Yo hago-.

La mirada de Gabrielle nunca salió de la mía. Con todos los ojos sobre nosotros, podríamos haber
estado solas, solas nosotras dos. No importa la edad pueda tener y lo débil que mi mente pueda
estar, yo siempre recordare este momento.

Yo recuerdo la canción que se canto, la forma en que los ojos verdes de Gabrielle brillaban, y el
ligero aroma del aceite perfumado que ella se había bañado ningún detalle se desvanece con el
tiempo. Este día iba a estar para siempre en mi corazón.

-Entonces, con la bendición de Atenea y Artemisa, declaro la unión completa.- Satena, dijo en voz
alta.

La Sacerdotisa del Amazonas quito la unión de la corbata suelta alrededor de nuestras manos
unidas. Luego con la mano y sujeta la tela alrededor de la cintura delgada de Gabrielle. Lydia miró
hacia el patio exterior antes de volverse hacia nosotros.
-El momento es perfecto-, dijo. Me pareció extraño, porque eso es exactamente lo Philateus me
decía, que la noche iba a ser perfecta, el momento era crítico.

Lidia hizo un gesto tanto de dar un paso adelante hacia el altar, y sacó las coronas de nuestras
cabezas. La sacerdotisa de Atenea tomó los pesados aros de oro, y los colocó sobre el altar. Cada
corona estaba incrustada con un patrón aparentemente aleatorio de joyas y cogieron las astillas
de la luz, cuando la puesta de sol se deslizó hacia abajo en el horizonte.

Lydia puso la corona más grande hacia abajo en una ranura circular incrustada en la madera del
altar. A continuación, colocó la corona más pequeña en su propio espacio tallado al lado de la otra,
excepto que la corona más pequeña bajó y se entrelazó con la primera. Parecía como que eran dos
círculos, selló para siempre juntos. Yo iba a descubrir rápidamente que no era la única magia de la
ilusión de que las coronas de siempre.

-Perfecto, simplemente perfecto-, comentó Lidia a sí misma.

Por el rabillo de mi ojo, vi Philateus sonreír como un idiota. Gabrielle y yo intercambiamos miradas
curiosas. Francamente, yo temía que la emoción había llegado a él. Al igual que Gabrielle que trató
de cubrir su sonrisa cada ante eñ espectáculo que teníamos ante nosotros, el sol se escondió bajo
en el cielo.

En el momento en que el sol se acercaba a la cima de la cordillera a lo lejos, un rayo fuerte de luz
golpeó el centro exacto del cristal en el centro de la lanza de Atenea. Al principio, el cristal dio
ráfagas en mil rayos diminutas de la luz solar. En el espacio de una docena de latidos del corazón,
la iluminación convergio en un solo eje de luz que afectó a las coronas de oro sobre el altar.

Fue la cosa más increíble que jamás había visto. Un suspiro colectivo vino de las muchas personas
reunidas en el salón, el mio propio añadido a la mezcla. De repente, la sala se llenó de estrellas. No
sólo las estrellas, pero el Gran Salón entero celebró el cielo de verano. Por encima de nosotros en
el techo, y alrededor de nosotros en las paredes era una réplica exacta del cielo nocturno y las
estrellas que titilaban como diamantes contra un paño de seda negro.

Me di vueltas y vueltas, sin duda mi boca colgaba abierta. Sentí el deslizamiento del brazo de
Gabrielle alrededor de mi cintura. Miré hacia abajo a la cara y vi el mismo temor que la mía debe
estar reflejando en ese momento. Sus ojos se expresó la duda de que su voz no le pregunté.

-Nunca supe-, fue todo lo que podía pensar que decir.


Abracé a mi nueva mujer, mientras miraba a nuestro alrededor en la maravilla que sin duda vienen
sólo por esta vez en nuestras vidas. Nunca volvería, de eso yo estaba absolutamente segura.
Gabrielle sería la única reina, que nunca tendría. Si algo pasase y nos separáramos, la enemistad
de los dioses no lo permita o la muerte, nunca me uniría con nadie de esta manera otra vez.
Gabrielle me aprieta mas fuerte, yo sabía que ella sentía lo mismo. Parecía como si estuviéramos
recibiendo una bendición del mismo cosmos, de Gaia. El aire dentro de la sala de tenia impulsos
de energía.

Duró largo rato, luego tan rápido como llegó, se perdió la magia. Los criados habían sido,
obviamente, bien entrenado por Philateus y otros que eran conscientes de este fenómeno y lo que
sucedería. Las lámparas y las velas se encendieron de inmediato y los invitados en el Gran Palacio
miraron a su alrededor, como aturdidos. Todos regresamos nuestra atención a la tarea en
cuestión. Miré hacia arriba para ver a Lydia sonriendo de oreja a oreja.

-Ahora ya lo sabes, Conquistadora, ¿por qué nunca volví a mi lugar en Atenas. He esperado la
mitad de mi vida para ver la bendición de Atenea-, dijo Lydia.

Era algo de lo que los invitados de la boda real hablarían por el resto de sus vidas. Si le hubieran
dicho a sus hijos algunos moverían la cabeza con incredulidad.

Todos los que asistieron el día, sin embargo, recordarían el momento en el tiempo en que todos
los cielos se reunieron. Para mí, personalmente, que sería por siempre un recordatorio de que
finalmente estaba haciendo bien. Por primera vez en mucho tiempo puedo decir que me sentía
orgullosa de mis acciones. Amar a Gabrielle y aceptar su amor por mí parecía hacer el mundo
extremadamente ligero. Era como si nada volvería a ser lo mismo otra vez. Mi mundo, como lo
había hecho, estaba a punto de cambiar. Yo no tenía idea en ese momento cuanto.

**********

La fiesta había estado ocurriendo por marcas. Muchos de los huéspedes estaban o borrachos, o
bien en su camino a ese estado. Los guardias y soldados en los alrededores del palacio habían sido
educados en la diplomacia para esta ocasión.

Iban a ser respetuoso, pero para mantener la paz, y animar a algunos de los invitados más ebrios a
dormir la siesta en el palacio.

Gabrielle era realmente la mujer más hermosa en la asistencia. Yo podría haber sido un poco
parcial, pero no por mucho. Se había quitado la cola de su vestido para que ella pudiera moverse
con mayor facilidad. Comimos, bebimos y bailamos. Disfrutamos de la compañía de la otra hasta
que un número de mujeres solicitaron la presencia de Gabrielle. Siempre tuve un ojo en Gabrielle,
pero pronto se sumaron a los retos de algunos de los oficiales y Amazonas. Por lo general, los
desafíos eran las competiciones de deporte o de beber. Yo con tacto se retire de la última. Yo no
tenía intención de irme a la cama borracha en esta noche.

Francamente, llevar a Gabrielle en nuestra propia cama había sido todo lo que podía pensar todo
el tiempo que bailábamos. Se lo confesé a ella, discretamente, le susurre al oído hasta que su
rostro se sonrojó un color rosa impresionante. No tenía ni idea de lo que se había apoderado de
mí, pero sentí la necesidad de que no había experimentado en las temporadas al menos una
docena. En un momento, cuando yo era una mujer más joven, el sexo era así para mí. Era más que
algo de lo que utiliza como una diversión placentera, era una necesidad de conducción que por lo
general me causaba un dolor de golpes entre las piernas.

La diferencia entre ahora y hace más o menos veinte temporadas era que ahora sabía que el toque
sólo de una mujer podía satisfacer mi necesidad. En aquel entonces, miles de mujeres no podían
saciar mi sed.

Me encontré el último concursante en un desafío de la lucha libre de brazos (pulseada). Cuando


me senté a la mesa, Ephiny se sentó frente a mí. Las dos sonreímos. La Amazona no pudo ocultar
su admiración por mi esposa, pero yo sabía dos cosas con seguridad. Una de ellas, Ephiny nunca
haría nada que la falta de respeto ya sea Gabrielle ni a mí. Dos, un desafío físico sería la única
manera que podía esperar a acercarse a golpear la Amazona por esos pensamientos.

-Al fin tú la tienes a ella, Conquistadora-, murmuró Ephiny cuando apoyaba los codos sobre la
mesa.

-Lo hago de hecho,- le respondí con una sonrisa.

Ni una sola palabra. Cada una de nosotras mostramos nuestra propia sonrisa salvaje y una mirada
de fuego, ya luchaba hacia la victoria. Ella comenzó primero, pero que siempre estuvo bajo
control. Me gustaba poner a prueba mis oponentes.

Dejé que tirar de mi brazo por encima hasta que sintió que la victoria era suya. Fue con fuerza
bruta que volví, y pose mi brazo vertical de nuevo.

Tomé su brazo hacia arriba hasta que sentí una oleada de adrenalina, que no había sentido en las
estaciones a través de mi cuerpo. Yo la honre con una sonrisa que podría haber sido un gruñido.
Era como si le enseñara los dientes a modo de advertencia. Un latido más transcurrido y en un
movimiento rápido, me golpee el brazo a la Amazona sobre la mesa. Una gran ovación se elevó de
los soldados, e incluso algunas pocas exclamaciones de sorpresa de algunas de las amazonas.

Ephiny se puso como yo lo hice, y se frotaba la mano mientras me miraba. -Su mensaje es bien
recibido, Conquistadora-. Ella sonrió.
Le devolví la sonrisa junto con una palmada amistosa en la espalda. -Esta noche pertenece a los
guerreros, amiga mía. Hay más de unas cuantas mujeres hermosas que nunca han estado en
compañía de una amazona, tal vez tú deberías beber.-

La Amazona me devolvió el buen humor. -Tienes razón, Conquistadora. Tal vez hay algunas
mujeres nobles de alta cuna que nunca han tenido el gusto del amor de una amazona antes.
Entonces, ¿cómo hace una para las introducción ?-

Gemí en su juego de palabras. -Ven conmigo-.

Fuimos hacia donde Gabrielle estaba rodeada por un círculo de mujeres hermosas. Con toda
humildad voy a admitir que cuando los dos llegamos en medio de ellas, más de un mandíbulas se
abrió. Yo estaba detrás de Gabrielle, tratando desesperadamente de mantener las manos quietas.
Se las puso sobre sus hombros, y luego introduje a la regente del Amazonas al grupo. No pasó
mucho tiempo antes por lo menos tres de las mujeres hubieran tomado un interés serio en
nuestra amiga. También aprendí que Ephiny podría ser una seductora cuando ella quería serlo.
Cuando volví mi atención, para centrarme en Gabrielle, yo sabía que Ephiny sería una mujer muy
ocupada para el resto de la noche.

Me incliné para besar el cuello de Gabrielle y ella levantó la mano, y lo puso alrededor de mi
cuello. Me apoye en ella y me preguntaba si podía sentir el temblor de mi cuerpo. Yo extendí mi
mano sobre su abdomen, probablemente, más abajo el vientre de lo que debe ser en público.
Sentí su respiración la atraje contra mí. Le susurre al oído.

-Sígueme-. No era una orden, o una simple solicitud. Fue un ruego desesperado, y creo que ella
reconoció ese hecho por el tono de mi voz.

Le cogí la mano y nos marchamos a la parte posterior de la sala. Me abrió silenciosamente la


puerta de la habitación que yo había estado en ese mismo día. Me apresuré encender una
lámpara y me volvi hacia Gabrielle. Se puso de pie delante de la mesa grande, con una expresión
un poco confusa en su rostro. Deslicé un brazo por la cintura y la atraje hacia mí para que ni una
pulgada de espacio existiera entre nosotras.

La besé suavemente al principio, pero sus labios con entusiasmo buscaron los míos, que
simplemente alimentado mi deseo aún más. Nos turnamos para tirar y presionando una contra la
otra. Rápidamente nos trajo tanto a un estado de aguda necesidad. Me empujó un poco hacia
atrás, hasta que ella se sienta en un extremo de la mesa. Yo podía sentir mis besos cada vez más
intensos, más insistente, aunque exigente. Apreté mi peso contra ella, y como me bajó de nuevo a
la parte superior de la mesa, barrí los documentos y los objetos pequeños fuera del camino con la
mano derecha.
-Dios, cómo te quiero-, gemí.

Un gemido gutural, como no suele emanar de Gabrielle, vino rodando de su pecho. Sentí sus
piernas envolverse alrededor de la mía. Ese sonido, la sensación de su envoltura a mi alrededor,
todo era el estímulo que necesitaba para continuar de esa manera.

Me arregle para quitar la chaqueta que todavía llevaba. Gabrielle se sentó, empujando la prenda
de mis hombros, tan pronto como la saque. Tiró de los botones de mi camisa y se dejó
temporalmente la suya. Empujé el material blando de su vestido a lo largo de sus piernas,
deteniéndome al llegar a sus muslos, deslicé mis manos hasta que tuve un buen agarre de su
trasero y atraje su cuerpo contra mi propio cuerpo, una vez más, deslicé la tela de su vestido hasta
el hombro para exponer un pecho perfectamente hermoso. Su piel se llenó de color rosa, y el
pezón de grava y apretada por la emoción. Simplemente era demasiado atractivo para resistir.

Mis labios, mis dientes, mi lengua, encontraron cada centímetro del cuerpo de Gabrielle
absolutamente delicioso. Yo apenas podía entender mi propio cuerpo.

Tal vez fue que nos casamos o que por fin había encontrado todo lo que he deseado. Cualquiera
sea la causa, estaba experimentando sensaciones que yo no había tenido desde que era una mujer
mucho más joven. Mi amor y pasión por esta mujer ante mí, era insaciable. Yo no podía tocarla,
besarla, quererla lo suficiente.

Ella levantó sus caderas mientras se quitaba los pantalones de seda. Yo los tire lejos y me besó
encamino a su cuerpo. Hice una pausa, y empuje el material de seda más arriba en su vientre. Le
bese los rizos húmedos entre las piernas, y le permití a mi lengua, recorrer ligeramente por encima
de los pliegues húmedos de una manera burlona. Sentí sus dedos se entrelazan dentro de mi pelo.
Ella trató de tirar de mí más cerca, levantando las caderas, al mismo tiempo. Sus gemidos se
hicieron más fuertes y sus piernas temblaban contra mí. Le tomé sus piernas para que se
extendieran a lo largo de mi espalda y los hombros, y me permití una pasada larga lánguida contra
su sexo. Me aparté antes de que pudiera presionar más a fondo en contra de mi cara.

-Xena-, Gabrielle, al fin dijo sin aliento.

Miré hacia arriba, a la espera hasta que oí las palabras. Ella sabía exactamente lo que quería y en
otras circunstancias, podría haber intentado resistir más tiempo.

En este punto, su necesidad de tomarme parecía tan grande como mi deseo de tenerla.

-Por favor-, rogó.


No vacilé ni un instante, rápido para premiar la sumisión voluntaria de mi esposa. Yo enterré a mi
lengua profundamente dentro de ella, tirando hacia atrás sólo para amorosamente pasar mi
lengua por el área pequeña de carne hinchada que desea mi atención más íntima. Le chupaba
suavemente en el trozo de carne hasta que pude sentir el orgasmo de Gabrielle comenzar. Se
convulsionó contra mí, ahogando su grito en la voz media. Creo que pronto se dio cuenta de
dónde estábamos. Ella se vino duro y rápido para mí, y yo seguí a besando la carne húmeda de
seda hasta que sus temblores cesaron.

Todavía respirando profundamente, la ayudé a sentarse con la espalda recta, las piernas envueltas
aún más estrechamente a mi alrededor. Me apartó a un lado la camisa para aspirar la piel en la
base de mi cuello.

-Mmm-, murmuré. -Todavía no, mi amor. No he terminado contigo todavía-, le susurré al oído
seductor.

Movió sus manos para cubrir mis pechos, pellizcando, y luego la liberación de los pezones tensos.
Sus manos itinerantes apretó entre mis piernas, y yo involuntariamente las extendí más allá
separadamente. Sentí que tiraba de los cordones de mis pantalones.

-¿Qué vas a hacer, pequeña?- Bromeé mientras cogía las dos manos.

-Por favor, Xena, quiero sentirte contra mí. Por favor.-

Me eché a reír. -Y cuando alguien abra la puerta ¿Qué van a pensar cuando tengo los pantalones
en los tobillos?-

-¿Ah, sí?- Ella se apartó un poco, y miró a su atuendo propio desordenado. -¿Y no les importa
verme de esta manera?-

-Sí, pero voy a ser la única con mi culo desnudo ante cientos de invitados boquiabiertos.- Le di un
beso y ella se echó a reír con maldad.

-Estoy dispuesto a correr el riesgo de ese escenario, Conquistadora-, respondió ella.

Antes de que pudiera tener una sujeción más firme de sus manos, ella se liberó y presiono el talón
de su mano izquierda directamente en contra de mí. El pequeño movimiento de rotación, agregó
dejado mis rodillas débiles. Luego, con una rapidez de relámpago, apretó los dedos a ese punto en
el interior de mi muslo.
Di un grito ahogado, como el efecto del punto de presión registrada dentro de mi cerebro. -¡Oh
dioses! ...apágalo sacarlos,- Ahora le roge.

Al cabo de sólo unos latidos del corazón mis pantalones estaban abajo, alrededor de los tobillos, y
tenía una rodilla preparada sobre la mesa al lado de Gabrielle.

Gemí de alivio por la sensación de los dedos de Gabrielle en mi sexo empapado. En las
circunstancias anteriores, los puntos de presión de Gabrielle me llevaron a tener orgasmos
adormecidos. En el estado de ánimo me encontraba en esta noche, sólo podía especular cómo la
creciente presión que se libere. De repente me imaginaba mi cuerpo, literalmente ,explotando.

Sentí la mano de Gabrielle sin llegar a la mía, me guía a su propio centro. Que fácilmente se deslice
dos dedos dentro de ella al igual que su boca cubierta mía. El sonido de placer que ella hizo, la
forma en que su gemido vibró contra mis labios causado una inundación adicional de la humedad
de mi propio cuerpo. Nos movimos juntas, sin palabras, sólo los numerosos sonidos de placer.

La necesidad física que me complaciera era grande, pero mayor aún fue la necesidad de complacer
a Gabrielle. Es cierto que nuestra vida sexual ha sido siempre inventiva y apasionada, pero siempre
me cuide de hacer todo lo que esté en mí poder para no hacer que Gabrielle se sienta utilizada.
Sus días como esclava, después de haber sido tomada en esa forma, y tan duro o tan fuerte como
su amo quisiera no estaban tan lejos. No había pasado siquiera una temporada completa desde
que estábamos juntas, y mucho menos de amor de una a otra.

A pesar de que la quería de esa manera ahora, simplemente porque alimentó mi pasión más allá
de lo que jamás había conocido, yo era reticente a tenerla de tal manera. Yo no estaba segura
acerca de sus sentimientos. Así, temerosa de tratar su cuerpo como algo que yo poseía. Es lo que
yo quería en ese momento, sin embargo. Yo la quería reclamar, para ejercer mi derecho de
propiedad, pero la verdad es que los sentimientos eran muy recíprocos. Yo quería a Gabrielle a
sintiendo lo mismo por mí. Yo quería que ella me quiera, que me reclamara como ningún otro lo
había hecho ni nunca lo haría. Al igual que en todas las cosas entre nosotras dos, yo no teníamos
que haberme preocupado tanto. Sus próximas palabras entrecortadas afectó a mi libido más que
ninguna otra lo había hecho .

¡Oh, dioses, Xena ... más duros. Dios, más fuerte! -

Hice lo que me pidió. Me olvidé de que yo siempre me había prometido a mí misma para tratar a
Gabrielle como la flor más delicada en mi jardín. Hice el amor con la pasión con mucha fuerza
física, como su cuerpo lo dictaba. Cuando me pidió más, se lo di a ella. Cualquier cosa que ella
pidiera, se la proporcione de inmediato.
Sentí la prensa del pulgar de Gabrielle en el espacio hueco en mi cara interna del muslo, y me di
cuenta que ella soltó el punto de presión que me había mantenido suspendida, a pocos minutos
de mi liberación. Nuestros cuerpos y nuestra emoción se mezclaron a la perfección. Yo estaba tan
absorta en el placer de Gabrielle que casi me había olvidado del mío, hasta que sentí su apriete
alrededor de mis dedos, la zona pulsaba frenéticamente.

De repente, mi cuerpo se sentía como si hubiera estallado en mil pedazos de luz. Las piezas se
escaparon de mí con tal fuerza que grite en voz alta el nombre de Gabrielle. Me deje caer contra el
escritorio y mi cuerpo sigue acostado sobre ella. Los pedazos de mi yo consciente flotaron
suavemente de vuelta a la tierra y volvieron a colocarse a sí mismos en mi cuerpo físico. Eso es lo
que se sentía en ese momento.

Gabrielle y yo retuvimos la respiración y miramos ansiosamente hacia la puerta.

Escuchamos el sonido de la música y la conversación en voz alta, y puesto en libertad el aliento


una vez que nos dimos cuenta de que no se n dado cuenta.

Mirando hacia atrás la una a la otra, nos reímos, y me besó profundamente. Ella envolvió sus
brazos alrededor de mi cuello y me besó en la oreja.

-Yo ni siquiera entiendo de dónde salió eso. Quiero decir ... Yo nunca he querido ... que era ...-

Mis palabras se apagaron mientras trataba de formar una conclusión acerca de la clase diferente
de la pasión habíamos compartido. Yo no podía ver en su corazón por completo, pero que podría
compartir lo que sabía de ella.

-Yo creo que se llama entrar en su propio amor,.- Gabrielle me miró con una expresión confusa y
me apoyé en un codo para mirarla mejor. -Cualquier tipo de amor como este te habría recordado
a la antigua Gabrielle en un momento en que ella no tenía ninguna opción en la materia, por lo
que le habría causado dolor emocional. Ni siquiera se te hubieras ocurrido encontrarlo placentero.
Tal vez ahora es diferente tú conoces tu cuerpo y tu corazón siempre estará a salvo conmigo, y
siempre serás, mi esposa. -Yo marcada la declaración con un beso suave.

-Estoy tan feliz de estar casada contigo Xena!- Gabrielle dijo en un arrebato de emoción.

-Me has hecho una mujer muy feliz, pequeña. ¿Voy a ser una buena esposa, qué te parece?

Ella me besó en la nariz y la libertad tenerla en mi cuello. -Creo que vas a ser una magnífica
esposa, mi Conquistadora-.
Ambas saltamos ante un golpe tímido en la puerta.

-A lo mejor va a desaparecer. Está cerrada, ¿no?- -Preguntó Gabrielle.

-Creo que es un momento muy interesante para hacer esa pregunta, querida.-

Hicimos una pausa. Llamaron de nuevo.

-Ejem-, una voz masculina que se aclaraba la garganta. -¿Conquistadora?- Era la voz vacilante de
Atrio.

-Vete, Atrio,- Yo me burlé, ya que se apartó y empezó a corregir su vestimenta.

Le ayude a Gabrielle, y busque alrededor de la sala, en un intento de encontrar las bragas que
había tomado de ella. Se enderezó su ropa, mientras que hemos escuchado Atrio seguir.

-Conquistadora, el gobernador de Argos quiere despirse de ustedes.- Atrius comentó suavemente


desde el otro lado de la puerta.

-¡Está bien, está bien, estamos llegando!- Grité.

Gabrielle se pasa un peine por su cabello, nos miramos la una a la otra, y estallamos en un ataque
de risa por mis palabras. Nos reíamos como dos colegialas.

-Bueno, al menos no hasta que lleguemos arriba otra vez-, dijo, secándome los ojos, y la risa volvió
a empezar.

Finalmente calmadas y presentables, abrí la puerta para hacer frente a mi capitán.

Atrio estaba allí, a su manera sobria como siempre.

-Señora Conquistadora... Mi reina-, dijo mientras asentía para ambas.


Atrio rápidamente explicó que, Thalpius, el gobernador de Argos, deseaba hablar con Gabrielle y
yo antes de salir para volver a casa.

-¿Se uhm ... ¿alguien se dio cuenta de que nos habíamos ido?- Le pregunté a mi capitán.

Atrio sonrió a esa pregunta y yo sabía que esto iba a ser bueno.

-No ni un alma solo se di cuenta de que los dos habían desaparecido.- Él me dio una palmada en la
espalda, y justo antes de que él se alejó, dijo, -hasta el mismo momento se oyó gritar el nombre de
Gabrielle!-

Atrio se echó a reír mientras caminaba delante de nosotras, un sonido que rara vez salía de él con
tantas ganas. Me encogí, y estoy segura que mi cara se volvió roja, sin embargo, traté de conservar
lo poco de dignidad que me quedaba.

-Míralo de esta manera-, me susurró Gabrielle, mientras ella trataba de ocultar su propia
vergüenza. –Tú acabas de llegar a ser muy humana a sus ojos, Mi Conquistadora-.

**********

Dos noches han pasado desde nuestra boda. En esta noche, me senté sola en mi silla delante de la
ventana. La tapicería pesada fue atada hacia atrás para exponer el cielo de la noche a mi mirada
pensativa. Salí del sonido de Gabrielle dormida en nuestra alcoba.

El primer paso del sol después de nuestra boda lo pasamos en la cama. Hicimos el amor, disfrutar
del relax en un baño caliente, y a veces hablamos ante el fuego. Todas nuestras comidas fueron
entregadas a nuestras habitaciones, y disfrutamos de cada momento de nuestro tiempo personal
juntas.

Mi cuerpo me dolía un poco ahora. Parecía como si estuviera tratando de compensar la falta de
actividad sexual durante las últimas temporadas, todas en el espacio de pocos días. Yo tenía mis
sospechas en mi renovado vigor. Yo no estaba segura si estaba loca, o si la manifestación física de
la energía era real. Me debatí diciendo a Gabrielle de mi repentina sensación de juventud. ¿Cómo
se siente al saber que los dioses a veces tomaban una parte activa en mi vida?

El día de hoy, Gabrielle pasó un tiempo con las amazonas, y se hizo cargo de una serie de
situaciones que exigían el tacto de la reina del palacio. Eso simplemente significa que eran
demasiado diplomáticas para que me asistan a ellos. Solan y yo pasamos una gran cantidad de
tiempo fuera pensando de su posición dentro de mi nueva familia. Se alegró mi corazón al ver a
Solan y Gabrielle tan a gusto uno con el otro. Se facilitaron las cosas a su alrededor. Kaleipus me
habló brevemente sobre el futuro de Solan, y al mismo tiempo pude ver que se le rompió el
corazón Centauros a renunciar a su reclamación sobre el joven, le recordé su lugar en la vida de
Solan. Le aseguré a Kaleipus que íbamos a hablar más antes de regresar al norte.

Solan deseaba viajar, ver las tierras sobre las que había escuchado sólo en las historias. Yo estaba
siempre en busca de hombres inteligentes para servir como emisarios a mi corte. Ahora que mis
días de la conquista quedaron atrás, se necesitaba más de la fuerza de un gran ejército para hacer
frente a las provincias fuera de mi ámbito inmediato. Le dije a Solan que se me ocurrió una idea,
pero requeriría de diplomacia, y estudiar mucho de su parte. Estuvo de acuerdo y hablamos de Yu
Pan en la tarde. El anciano había expresado su deseo de regresar a la provincia de Chin, para
reunirse con personas que conocía, y para visitar los lugares que mantenían sus recuerdos. Me
sorprendió al aceptar con bastante rapidez mi plan. Supongo que se ha aficionado a Solan, y la
constante atención del niño, ya que el joven estaba ansioso por aprender acerca de la patria del
viejo curandero.

Estuvimos de acuerdo en que Yu Pan viajaría de nuevo bajo la protección del Imperio, y que iba a
viajar junto con Solan como emisario. Yo estaba agradecida de que sería Yu Pan quien tendría bajo
su tutela a Solan. El anciano podía enseñarle mucho. Tan feliz como yo había estado por encima de
mi nuevo matrimonio, todavía me sentía como que estaba perdiendo Solan de nuevo. Me había
perdido gran parte de su vida. Ahora que éramos madre e hijo, sentí un deseo egoísta de tenerlo a
mi lado por un tiempo, pero era un hombre hecho y derecho, y yo tenía que permitir su libertad.
Me preocuparía menos, mientras que él viajara con Yu pan. Extraño, cómo salen las cosas la forma
en que se supone que son. Yo no podría pedir mejor maestro y compañero para mi hijo, que el
hombre que me trajo tanta vida.

-Xena?-

Miré hacia arriba para encontrar a mi esposa con sueño buscando una túnica de pieles tirado
cerca a su alrededor.

-¿No estás cansada?- -preguntó ella.

-Un poco, pero ya sabes cómo me pongo a veces. Ven aquí, amor-.

Gabrielle no perdió el tiempo se encrespa a sí misma en mi regazo, su cuerpo apretado de cerca a


la mía.

-Estaba pensando sobre todo,- le dije.


-¿Pensando o preocupándote?-

Le sonreí respuesta intuitiva. -Tal vez un poco de preocupación, pero un poco pequeña.- Le
describí lo pequeño mediante la unión de mi pulgar y el índice de ancho de un pelo de distancia.

Eso la hizo sonreír, y al instante mis preocupaciones habían desaparecido. Era como si el sol se
había levantado dentro de nuestra habitación.

-Gabrielle, ¿te gustaría ir de viaje? Una especie de viaje de bodas-

-Me encantaría viajar contigo, Xena, pero ¿podemos dejar todo así?- Gabrielle se preguntó.

-Buen punto, pero debe haber algún beneficio en ser la Conquistadora.- Me sonrió y besó la punta
de la nariz. -En realidad, no va a ser muy difícil. El círculo de asesores de hacer la mayor parte del
trabajo del día a día de todos modos. Además, hay tantos lugares que he querido volver a ver otra
vez. Creo que eso significaría mucho más para poder compartirlas contigo. -

-Xena, si viajamos, ¿crees que? ...-

Gabrielle se apagó y se negó a mirarme a los ojos. -¿Qué amor? ¿Hay algún lugar que te gustaría
ir?-

-Casa -, susurró Gabrielle en voz baja.

-¿Potidea?- Le pregunté.

Gabrielle asintió con la cabeza en silencio.

-Por supuesto, pequeña, perdóname por no pensarlo hace mucho tiempo.-

Ella se animó considerablemente en eso. Mi propia felicidad estaba atada a la de ella que me
sentía más ligera solo verla vuelta a la vida.
-Yo sé que mi madre y mi padre ... bueno, que hay muchas posibilidades de que podría estar
muerto a estas alturas, pero si yo pudiera saberlo solamente.-

-Tengo una idea. Ya que Solan irá con Yu Pan, las amazonas y los centauros, todos hacia el norte,
¿por qué no nos unimos a ellos? Una caravana con clases. Solan quiere volver a su casa y ocuparse
de algunos cabos sueltos allí. Esto te dará tiempo para conocer a las amazonas un poco mejor, y
podemos tener los barcos en los puertos de Potidea o Scione. Solan y Yu pan puede comenzar su
viaje desde allí. Incluso nos da tiempo para que la reina de las Amazonas visite la Amazonía. -

-¡Oh, Xena, eso suena maravilloso!-

Gabrielle me dio un beso y luego empezó a hablar de una manera animada. Ella comenzó a hacer
listas de todos los que hay que hacer, cosas para llevar, ropa para el viaje. Escuchó con atención
cada palabra, sincera y completamente fascinada por la forma en que la mente de mi esposa
trabaja.

Una vez más, me pregunté por mi buena fortuna. ¿Cómo podría mi vida haber sido tan miserable y
muerta sólo unas lunas atrás? ¿Cómo es que fui elegida en el nacimiento por los dioses para
recibir tanta alegría por la mera presencia de Gabrielle en mi vida? ¿Qué cosa he hecho, que acto
de expiación suficiente por mis muchos crímenes para conocer una felicidad como ahora? Tantas
preguntas y respuestas muy pocas. Yo sabía que nuestras vidas no siempre sería como si
navegáramos en un mar de vidrio, pero incluso cuando los tiempos difíciles vengan, yo sé que
nunca más tengamos que enfrentarlos solas.

Eso es lo que importa más.

Gabrielle y va a viajar de vuelta a casa por carretera, y luego vamos a viajar por el camino llamado
vida juntas, cogidas de la mano, para nunca perder el paso. No podemos saber lo que el viaje va a
contener, pero al igual que los pétalos de una rosa, que se desarrollará uno por uno. Cuando por
fin han abierto completamente a nosotros, vamos a mirar hacia atrás en la flor, en toda su belleza,
y decir que era amor. El amor hizo toda la diferencia.

Epílogo

Saldremos en nuestro viaje prolongado en dos días, y todavía mi esposa me hace escribir en estos
pergaminos infernales. Está en mi naturaleza me quejo y me quejo. Lo que más me extraña, y casi
entretenido, fue el hecho de que yo había comenzado a mirar hacia adelante a la escritura. Tan
sólo me quejó por lo que Gabrielle no se daría cuenta de lo que una correa corta que ella me
llevaba. Sonreí al pensar que probablemente ya se dio cuenta, pero me amaba lo suficiente como
para pretender que no sabía. ¿Qué tan bien la chica me conocía. Ella no había hecho un bardo de
mí, de eso estaba segura, pero Gabrielle, sin duda, me ha dado una liberación de las clases. Tal vez
había sido su intención desde el principio.
Que escriba mis pensamientos y sentimientos al final del día, junto con los hechos ocurridos. Me
ayuda a verlo. Estoy aprendiendo, ya a mi edad eso no es siempre una cosa fácil de hacer. Miro a
la página ante mí, y hay días en que soy capaz de verlo con bastante objetividad, otros no estoy de
tan buen carácter. Trato de mirar las ocasiones en que perdí los estribos y hable fuertemente a un
subordinado. Recuerdo el incidente, y trato más duro la próxima vez que mantener mis
sentimientos bajo control.

Un golpe en la puerta de mi estudio detuvo en el medio de mi pensamiento. "Entre".

“Señora Conquistadora”

Acasia, un soldado de confianza, me saluda. Se encuentra entre los pocos hombres y mujeres en
los que confió los asuntos privados. Son leales a muerte, y, en el pasado, espías o asesinos. Estas
líneas de trabajo anteriores los hacen perfectos para operaciones discretas.

Gabrielle tenía miedo de Acasia, la que no mostró miedo y se puso cara a cara con el Dios de la
guerra. Yo estaba segura de que era a causa de su apariencia física. Su rostro mostraba las muchas
cicatrices de la batalla y su actitud era fría y distante. Si sólo Gabrielle supiera que la marca en el
pecho Acasia era prueba de que si hubiera voluntad daría su vida por ella. Había sólo una docena
de estas personas en el Imperio, que llevaba las marcas. Ellos eran la gente que me hacían sentir
que podía acudir en tiempos de traición.

Acasia me entregó un pergamino y lo examine antes de hablar. Le hice señas con una mano para
que se sentara, pero no, por lo general se espera que él actúe de manera diferente. Su letra era
clara y precisa. Algo que no tenía, inicialmente, por qué esperar de un soldado. Yo lo sé mejor
ahora. Acasia era un hombre educado, pero que detestaba ser un oficial. Era un soldado, de cabo a
rabo. Fue él quien sugirió por primera vez a los elefantes.

Probablemente se preguntaba por qué me sonrió, pero me estaba acordando de las miradas en los
rostros de los romanos en Taras de ese día. Los tarantines me habían contactado en Corinto
solicitando ayuda militar contra la invasión de los romanos. En aquellos días, todo lo que tenía que
hacer era escuchar la palabra romano y me fui a dar la batalla. He traído a más de 20.000
soldados, pero era Acasia, un miembro de mi guardia personal en el momento, quien sugirió a los
elefantes de guerra indios que tan recientemente había adquirido.

Me acordé de que era primavera, cuando comenzaron los enfrentamientos. Se inició en Heraclea,
no muy lejos de Taras. Acasia había tenido razón. Los romanos nunca habían visto animales como
estos, llamados elefantes, especialmente ataviados con armaduras y púas como estaban. Parecían
armerías móviles y los romanos huyeron para salvar sus propias vidas. Se trataron de reagrupar y
tomar otra oportunidad contra nosotros, pero eso fue cuando me soltó la Falange. La infantería
pesada utilizaba sarissas de cuatro metros, para aplastar a plazo. Entre la Falange, sus picas, y mi
caballería, que bajó de 7.000 romanos de ese día y casi capturado unos 2.000.

"¿La madre y el padre?" -Le pregunté mientras seguía leyendo el pergamino que me había dado.

"Aún con vida, en una pequeña granja tal como lo dijo en Potedaia, ni una palabra sobre la niña,
sin embargo. Si ella fue tomada como un esclava, al mismo tiempo, ella podría estar muerto desde
hace muchas temporadas. Todavía tengo algunas conexiones. Tiene mi palabra, Señora
Conquistadora. Si ella todavía está viva, voy a seguir su rastro. "

"¡Excelente trabajo! Te recompensare con creces por este, Acasia".

"¿Y el otro, mi Señora? ¿Desea saber de la mujer?"

"Debe de ser bastante mayor por ahora." Yo le respondí, sin saber qué más decir. Temía responder
el soldado, no importa lo que debería ser.

"Sí, Conquistadora, ella lo es."

"¿Ella está viva entonces?" Le pregunté, sintiendo mi vientre apretar con fuerza.

"Sí, vieja, pero ágil. Ella todavía es dueña de la posada en Anfípolis. Se casó hace quince
temporadas atrás... Tiene una familia para ayudarla. Su marido murió un par de temporadas atrás,
pero ella tiene un hijo y una hija, algunos más pequeños que deben pertenecer a ellos. "

"Ella lo hizo... ¿Cómo esta ella? ¿Bien?"

"Sí, bastante bien, Conquistadora", respondió Acasia.

"Gracias, Acasia. Lo has hecho bien. Toma algunos de tus hombres y ve que ningún daño le sucede
alguna de estas personas. Salimos en cinco días."

Abrí un cajón de mi escritorio y extendí la mano con una bolsa de talants, y luego lo despedí. Me
recosté en mi silla y me pregunté qué aspecto tendría. A la niña en mí todavía me dolía la falta de
aceptación, pero yo sabía que el tiempo había pasado. Cirene tenía una nueva familia, y con un
poco de suerte, le ayudó a olvidar el dolor de corazón la primera le había dejado. Yo esperaba
fervientemente que su segunda hija le diera lo que el primero no pudo.

Empujé mi melancolía a un lado y me levanté. Apagué la lámpara y volvió a las salas de Gabrielle y
yo compartimos. La noticia de mi esposa era buena. Yo le diría a Gabrielle en algún lugar que sus
padres aún vivían. Haría todo lo posible para encontrar a su hermana.
Era extraño, pero yo no estaba tan triste como esperaba, al enterarme de Cirene y su nueva
familia. Tal vez ahora, al ser una esposa y madre, entendí a la mujer un poco más. Con la edad
viene de muchas cosas, sobre todo la comprensión entre ellas. Todo lo que podía esperar era el
largo camino a casa, lo que Gabrielle y yo estábamos a punto de embarcarnos sería a la felicidad.

Fin