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Característica de la comedia grecolatina:

La comedia ponía en escena situaciones directamente relacionadas con la


vida cotidiana, siendo sus personajes muchas veces arquetipos de una clase social
o
un tipo humano determinado procedente de la vida real. En la obra se solía
plantear
una situación problemática a la que el héroe cómico daba solución por medios
muchas veces fantásticos, por lo que el final siempre es feliz.
El argumento suele ser por definición antiheroico, la consecución de un
objetivo en el que se combinan por igual fantasía y realidad, ironía y socarronería.
Se
practica la crítica de las instituciones, de los tribunales de justicia, del sistema
educativo, del belicismo; se traen a escena la lucha de sexos, las utopías sociales; se
hace uso de una mayor libertad de expresión, sin restricciones ni tabúes. Los
personajes son arquetipos de una clase social, reflejo de la vida real, aunque
pueden aparecer también dioses y héroes. El problema que se plantea es
solucionado por el “héroe cómico” por medios fantásticos. Su objetivo es suscitar
la
risa. Su estilo y lengua son poco elevados, dándose cabida incluso a expresiones y
términos de la lengua popular; pero el poeta hace gala de una riqueza de lengua
sorprendente; a veces recurre a las más poéticas metáforas, mientras que otras no
tiene el menor empacho en descender al lenguaje más fuertemente escatológico
de su malhablada musa. Es la famosa parresía que a tantos censores iba a
escandalizar en siglos venideros.

Terencio
Publio Terencio Afro (en latín, Publius Terentius
Afer) fue un autor de comedias durante la
República romana. Se desconoce la fecha exacta de
su nacimiento, aunque Suetonio menciona que
murió en 159 a. C. a la edad de treinta y cinco años.
Esto da el año 194 a. C. como fecha de su
nacimiento. Sus comedias se estrenaron entre 170
y 160 a. C. A lo largo de su vida escribió seis obras,
todas conservadas. En comparación, su predecesor
Plauto escribió alrededor de ciento treinta obras y
actualmente solamente disponemos de los textos
de veintiuna de ellas.

Terencio, de origen beréber, nació como esclavo romano (tomó su nombre del
senador Terencio Lucano, en cuya casa sirvió como esclavo) pero fue liberado por
éste debido a que despertó admiración dadas sus extraordinarias cualidades.
Posiblemente y debido a su nombre Afer ('el africano') sea oriundo de Cartago.

Como Plauto, Terencio adaptó obras griegas de la última época de la comedia ática.
Fue más que un traductor, como han confirmado los descubrimientos modernos de
antiguas obras griegas. Sin embargo, las obras de Terencio utilizan un escenario
'griego' más convincente en lugar de romanizar la situación: las convenciones de la
época impedían que los sucesos 'frívolos' tuvieran lugar en Roma.
Terencio trabajó concienzudamente para escribir en un latín conversacional, y la
mayor parte de los estudiosos consideran que su estilo en latín es particularmente
agradable y directo. Elio Donato, maestro de San Jerónimo, es el comentarista de
Terencio más antiguo conocido. Su popularidad durante la Edad Media y el
Renacimiento está atestiguada por la gran cantidad de manuscritos que contienen
sus obras o parte de ellas; la estudiosa Claudia Villa ha estimado que existen 650
manuscritos que contienen su obra posteriores al año 800. La autora medieval
Hroswitha de Gandersheim argüía que había escrito sus obras para que sus monjas
no malgastasen su tiempo leyendo a Terencio.

La primera edición impresa de las comedias de Terencio data del año 1470 en
Estrasburgo, mientras que no existe constancia de puestas en escena de sus obras
hasta 1476, año en el que se representa en Florencia Andria.

Una frase en la comedia Hecyra de su colaborador musical Flaccus es lo único que


nos queda de toda la música romana antigua.

Plauto

(Tito Maccio Plauto; Sarsina, actual Italia, 251 a.C. - Roma, 184 a.C.) Comediógrafo
latino. A pesar de que los datos sobre su vida son inciertos, se cree que trabajó en
Roma durante su juventud en una compañía teatral, quizá como actor cómico, y
que, habiendo ahorrado un poco de dinero, lo invirtió sin éxito en una
especulación comercial. Empobrecido, se dice que trabajó como molinero mientras
escribía sus primeras obras en sus ratos de ocio.

Plauto
Sus comedias comenzaron a representarse en Roma a partir del 210 a. C., en medio
de un gran éxito de público, hecho que se tradujo, tras su muerte, en una
abundante circulación de obras. Son más de 130 las comedias atribuidas a Plauto,
aunque el crítico Varrón, en el siglo I a. C., consideró que sólo 21 eran auténticas,
las mismas que han llegado hasta hoy.

Plauto se dedicó exclusivamente a la comedia, tomando como modelo a


Menandro, Dífilo, Filemón y otros autores de la nueva comedia griega, que él
adaptó al gusto romano y que al parecer contrastó con otras obras romanas
contemporáneas, mezclando personajes y situaciones. Si bien partía de situaciones
completamente convencionales, Plauto supo combinar con gran maestría la acción
y el diálogo, pasando con un ritmo vivo de la intriga al retrato de costumbres, y
supo imprimir a sus textos una dosis importante de lirismo y fantasía.

Su gran contribución literaria, sin embargo, reside ante todo en su lenguaje, vivo y
de gran riqueza, con una gran variedad de recursos que empleó para crear una
lengua original que constituye una de las más excelsas muestras de latín literario.
Su influencia se ha mantenido viva desde la Antigüedad tardía hasta hoy,
haciéndose presente en las divertidas versiones de Boccaccio, Ariosto, Shakespeare
o, más modernamente, Molière, John Dryden o Gotthold Ephraim Lessing.