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Iglesias cristianas en Paraguay

Alrededor de 2.000 personas celebraban el día internacional del orgullo LGBTI en las calles de
Asunción cuando Mario Abdo hizo un anuncio en su cuenta de Twitter que sonaba a desafío:
«Hoy nuestro gobierno levanta la voz con fuerza ante los organismos internacionales».
Argumentaba la defensa de la familia y la vida desde la concepción, y advertía que Paraguay no
iba a apoyar iniciativa alguna que vaya en contra de la Constitución. Sus declaraciones no
fueron aisladas, las hizo en el marco de la última cumbre de la OEA. Pero Abdo omitió varias
cosas.

Por ejemplo, no dijo que en esa ocasión una oleada conservadora –de la que su gobierno
forma parte y que atraviesa la región– fue derrotada en su intento de menoscabar al sistema
interamericano de derechos humanos (SIDH), uno de los pocos mecanismos eficaces de
protección contra abusos de los Estados hacia sus ciudadanos. Gracias a este mecanismo –
compuesto por la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos– Paraguay se vio
obligado a prohibir que menores de 18 años se enrolen en el ejército y fue condenado por las
desapariciones forzosas durante la dictadura estronista.

Mario Abdo también omitió que ese intento en la OEA no fue el primero para debilitar el rol de
organismos internacionales. Se viene gestando desde hace años como una cruzada contra lo
que un sector denomina «ideología de género», un concepto que utilizan fuerzas
conservadoras para referirse a las demandas de igualdad de género, y la no-discriminación de
mujeres y personas LGBTI. Estas fuerzas se aglutinan para promover la vida del feto, mientras
desconocen los riesgos para las madres de abortos inseguros. Dicen defender la familia
tradicional, mientras se oponen a la educación sexual integral en un país donde dos niñas dan
a luz todos los días producto de abusos sexuales que en su mayoría se dan en el hogar. Y se
embanderan con la libertad de mercado y de culto, siempre y cuando el culto sea sólo el
cristianismo que buscan imponer hasta en la educación, como el caso de una ONG evangélica
que con dinero del Estado divulgó información falsa a miles de estudiantes sobre salud sexual
y reproductiva.

Abdo tampoco mencionó que esta cruzada está ligada a poderosos grupos religiosos con sede
en Estados Unidos que buscan influir en políticas de los gobiernos de la región reclutando a
políticos para avanzar su agenda. La influencia de estos grupos ha dado sus frutos, como en
Brasil con el ascenso de la bancada evangélica y el posterior triunfo de Jair Bolsonaro. En
Paraguay empiezan a afianzar sus vínculos con actores en la ANR –el partido del gobierno– el
partido Patria Querida y en la sociedad civil. Así movilizan los intereses de un lobby
internacional cristiano fundamentalista.

Transnacionales de la Fe

Una investigación periodística de la Columbia Journalism Investigations de la Universidad de


Columbia de EE.UU, llamada Transnacionales de la fe, y de la que participan 13 países con 15
medios, incluyendo El Surtidor, revela cómo operan algunas organizaciones de este lobby para
diseñar políticas en todo el continente. Encontramos que tres tienen algún tipo de vínculo con
Paraguay y son el Political Network for Values, la Alliance Defending Freedom y Capitol
Ministries. Estas organizaciones evangélicas proveen asesoría, entrenamiento e influyen en
legisladores, ministros y otros servidores públicos para avanzar sus valores religiosos en los
Estados a través de espacios de encuentro.

Uno de esos espacios fue la Tercera Cumbre Transatlántica del Political Network for Values
(PNV), realizada en Colombia en abril de este año y que reunió a políticos de distintos países.
Entre ellos estuvo el senador Fidel Zavala de Patria Querida, una nucleación política minoritaria
de derecha en Paraguay. En su cuenta en Facebook, el senador publicó fotografías con algunos
de los participantes de la cumbre, como José Antonio Kast, un ex diputado chileno de ultra-
derecha que aspiró a la presidencia de su país y que se perfila como uno de los líderes de la
oleada conservadora. Kast no cree en el uso de condones ni métodos anticonceptivos y ha
afirmado que si Pinochet viviera, votaría por él. Zavala también aparece con Álvaro Uribe, el ex
presidente Colombia y hoy senador por el partido más a la derecha del espectro que se ha
opuesto más enérgicamente a un acuerdo de paz en su país.