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La formación de la clase obrera.

PRÁCTICO de Ana Ferrari

Thompson ya veía clase obrera en Inglaterra ya para 1832. HOBSBAWM la ve después, ya en el contexto de la
Segunda Revolución Industrial. Para Thompson la historia de la clase obrera es tanto política y cultural como
económica.

- HOBSBAWM  estudia el surgimiento de la clase obrera en Inglaterra en el contexto de la 2°RI. Las pautas de la
cultura obrera se convirtieron en nacionales. Critica a Thompson por el momento en que frenó su análisis. La
clase obrera se formó en las tres décadas posteriores a 1848 y tomó su forma permanente hacia 1880, cuando ya
se consideraba que el capitalismo era un horizonte estable. 1880 reflejaba el carácter industrial y la aparición y
desarrollo del mercado de masas, en el que el obrero es un consumidor potencial (venta en cuotas). Ve como
elementos característicos de la clase obrera: el futbol, el prode, la taberna, la gorra con visera, el music hall, los
fish and chips. Para HOBSBAWM el “ellos” no estaba definido claramente, pero el vivir constantemente esa
diferenciación (económica, social, política) redundaba en la conciencia e identidad misma de la clase obrera.

- STEDMAN JONES  ve en Londres todavía una mezcla de lo viejo y lo nuevo. La cultura metropolitana
londinense aparece reflejada en el music hall, que es la respuesta más clara de la clase obrera frente al intento
“civilizador” de la clase media. Ve las instituciones y la ideología de la nueva cultura obrera que aparece en este
período. Entonces, para JONES, la cultura obrera se mostró impermeable a la clase media, y no estuvo
caracterizada por la violencia sino por el conservadurismo, NO era revolucionaria!!. Hay una falta de vitalidad
política dada por los cambios estructurales en Londres. JONES comienza a narrar en 1790 (toma a E.P. Thompson)
cuando la RF producía un “peligro de contagio”; reconoce tres oleadas de inquietud, cuyos remedios y soluciones
estuvieron relacionados con el “civilizar” o “cristianizar” a las clases consideradas inferiores y peligrosas. Hubo
varios intentos que acabaron fracasando. Características que JONES reconoce en la clase obrera británica:
cambios en el uso del tiempo libre; music hall como institución social y cultural de la clase obrera, en donde tanto
el contenido, como el público y los artistas eran obreros; la impermeabilidad, despolitización y el
conservadurismo.

- NOIRIEL  intenta ver la industrialización francesa. Él no mira específicamente a la clase obrera sino a sus
relaciones; y encuentra dos tipos de relación entre patrón y obrero:

1) el patronazgo durante el XIX era una relación que devenía de algo tradicional y que se rompe cuando
hay una evolución económica. El movimiento obrero francés después de 1848 tiene un lenguaje político mucho
más revolucionario (y democrático) que el inglés (que apuntaba más a un antiabsolutistmo). Con la creciente
evolución económica e industrial los empresarios tuvieron que cambiar sus relaciones ya que había escasez de
mano de obra, entonces el obrero especializado empezó a tener poder de negociación. Los inmigrantes eran
indeseados.

2) paternalismo a fines del XIX: a) acepta al inmigrante (que en las relaciones de patronazgo no era
deseado); b) el patrón tiene el control total sobre la vida del obrero, tanto dentro como fuera de la fábrica, esto
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se relaciona con la disciplina, la infraestructura (industrialización lenta que fue yuxtaponiendo lo nuevo y lo viejo),
hay una ruptura con el mundo rural característico del patronazgo; c) construcción de una nueva legitimidad por
parte de los empresarios (mientras que en el patronazgo era una legitimidad “natural”), hay una reestructuración
de las relaciones entre patrón y obrero, en un contexto de consolidación del capitalismo. El paternalismo coincide
con la III República, la ampliación del sufragio y de los derechos.

 Antes de 1870: el Cartismo ya tenía dificultades para plantearse como movimiento nacional.
 1873: Gran Depresión económica.

HOBSBAWM sostiene que quizás los militantes y la clase obrera vayan por separado. Hay cierta despolitización de
la clase obrera. ¿Qué fue lo que pasó? A JONES le preocupa todavía más y considera que el partido laborista y los
festejos de Mafficking demuestran la despolitización.  NO hablan de ideología sino de cultura. El cartismo sin
duda ya no es lo que hace a la clase obrera.

STEDMAN JONES  “Cultura y políticas obreras en Londres 1870-1900: notas sobre la


reconstrucción de una clase obrera.”

- Festejos de Mafeking en 1899  si bien la clase obrera no fomentaba el jingoísmo, lo aceptaba pasivamente.
Los obreros no habían expresado anteriormente esos sentimientos bailando en las calles y fraternizando con los
ricos.  para JONES da cuenta del conservadurismo de la clase obrera en Londres (dice que en general la
interpretación clásica ve esto como algo accidental y enfatiza el auge del laborismo). JONES ve una falta de
vitalidad en la política obrera, que considera producto de cambios estructurales de largo plazo en la forma de vida
de la clase obrera que hacían cada vez más difíciles los intentos de movilización política. La lealtad era producto
de la apatía.
A lo largo de este periodo, 1870-1900, aparece un nuevo modelo de cultura típicamente obrero que para
JONES no fue debidamente valorado. Él se propone señalar las condiciones de aparición de una nueva cultura
obrera en Londres y esbozar sus instituciones e ideología característica. Explica, además, que el nacimiento de
una nueva forma de cultura obrera fue acompañado por una nueva forma de cultura de la clase media basada en
una convergencia de opiniones entre ella y la aristocracia. JONES intenta demostrar que la clase media intentó
guiar a la clase trabajadora aunque ésta se mostraba (la de la clase trabajadora) más conservadora y encerrada en
sí misma que combativa. Quiere dar un nuevo enfoque sobre el problema de la política londinense en la época
imperialista, combinando la historia cultural, económica y política de la clase obrera.
Desde los motines de Gordon1, la alianza entre la clase media y la clase trabajadora comenzó a
deteriorarse. En el periodo 1790-1840 la distancia entre ellas se hizo mayor. La revolución francesa polarizó las

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En 1780, una multitud enfebrecida se lanzó a las calles de Londres al grito de “¡abajo el catolicismo!” para pedir la derogac ión de
la Catholic Relief Act, que levantaba la gran mayoría de restricciones que se habían impuesto tradicionalmente a los católicos
ingleses. El hombre que encabezó en origen esta rebelión popular fue lord George Gordon, de ahí el nombre de los tumultos, au nque
siempre defendió que nunca proyectó lo sucedido después. La Asociación Protestante que lider ó, que se asentaba en poderosos
comerciantes y logró reunir 60.000 firmas contra lo que era considerada una concesión papista, pronto se vio sobrepasada por la
fuerza de las capas más populares de la sociedad (tenderos, taberneros, oficiales, sirvientas, e tc.) - a los que más tarde se añadieron
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opiniones políticas. Los propietarios se inclinaron hacia la iglesia evangélica, los pequeños maestros y
comerciantes hacia la extensión del derecho de voto y la economía política y los artesanos hacia el jacobinismo de
la revolución con una ideología atea, republicana y antiaristocrática. Luego del proyecto de Ley de Reforma de
1832, la alianza dejó de tener una base común, y el owenismo y la Nueva Ley de Pobres agudizaron la ruptura.
Con la revolución industrial la conciencia de clase media se desarrolló notablemente y hacia 1820 muchos
abandonaron la ciudad y los barrios industriales para instalarse en las zonas residenciales de la periferia que se
convertía en el paraíso burgués y pequeño burgués mientras que el centro seguía plagado de trabajadores. Para
JONES surgía un nuevo modelo de relaciones de clase. Para 1870, el proceso de segregación y diferenciación se
había desarrollado aún más y se veía como algo natural.
Esta clase media apuntaba cada vez más al refinamiento y a llevar una forma de vida determinada con los
valores del ahorro, la prudencia y la caridad‖ (fruto del alejamiento de las clases y del deseo de erradicar las
“malas costumbres” obreras). Todos tenían sirvientes y mostraban un nivel de vida por encima de sus
posibilidades. ¿Cómo veían a los “sucios” trabajadores? En tiempos de prosperidad les preocupaban muy poco,
pero en tiempos de disturbios políticos y depresión económica tenían miedo y se mostraban inquietos (los
obreros eran vistos como desleales e inmorales). En el período victoriano se produjeron entre las clases
adineradas tres grandes olas de inquietud por el comportamiento de la clase obrera londinense:
1840-1850  condiciones inciertas, inquietud por el cólera y las revoluciones de 1848, por la invasión de
inmigrantes irlandeses y por el cartismo. Se desarrollaron misiones, trabajos del socialismo cristiano, campañas
de viviendas modelo.
1866-1872  punto álgido del fervor religioso y filantrópico, la inquietud fue menos intensa que antes.
Sin embargo fueron los años de la Ley de Reforma y de la Comuna de Paris, de otra epidemia y de subida del
precio del pan. El número de pobres en Londres se multiplicó espectacularmente, mientras que la clase obrera
era sospechosa de republicanismo. Se organizaron Sociedades de Caridad, nuevos experimentos de viviendas,
asociaciones para obreros dirigidas por religiosos. De todos modos el problema del orden no era grave.
1883-1888  la combinación de un alto desempleo, la agitación en el extranjero, inmigración judía a gran
escala epidemias amenazadoras y dudas acerca de la lealtad política de las masas dio lugar al malestar de la gente
rica y respetable. Aumentaron el hacinamiento, los mendigos en las calles, el desempleo, la delincuencia y los
desórdenes políticos. Una vez más, se crearon programas desde el Ejército de Salvación, hubo nuevas misiones
avaladas por Iglesias, universidades y escuelas. La crisis no duró mucho.
Estas las actividades de cristianización y “civilización” que emprendían los propietarios, se pueden
detectar dos grandes estrategias que apuntaban a controlar los medio físicos e institucionales de la clase obrera,
dada la creencia en los efectos civilizadores del contacto interclasista: 1) usaron la legislación para crear un
medio físico e institucional en el que se desterraran los hábitos y actitudes indeseables de la clase obrera (leyes
de ampliación de las calles, ferrocarril, legislación sanitaria, leyes sobre viviendas con su culminación en la
Settlement houses en 1880), creyendo que la filantropía privada podía reformar moralmente a los trabajadores.
Se impusieron hábitos de orden y regularidad; 2) crearon de centros de ayuda benéfica en los que se investigaba a

los liberados de las prisiones atacadas. El alcohol corrió por todos lados e, incluso, se desataron algunas orgías al convert irse también
en una intensa fiesta popular.
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cada uno de los solicitantes para ver si era merecedor de la ayuda, es decir, si mostraba síntomas de ahorro y
templanza. La conversión al cristianismo iba de la mano a este proceso de “civilización”. La intención de estas
reformas era hacer de la casa de pobres un medio efectivo de disuasión para los que no estuvieran físicamente
incapacitados y suprimir la ayuda a domicilio.
Como resultado general, se obtuvo la eliminación de los juegos en las calles (peleas de gallos y osos,
cacerías de ratas), la desaparición de los merenderos al aire libre y lugares para cantar y beber, se crearon nuevas
viviendas modelo. Además, con la ley de educación de 1870 todos los niños estaban obligados a recibir educación
religiosa. Proliferaron bibliotecas públicas, museos y exposiciones para un empleo más provechoso e inocuo del
tiempo libre. A finales del XIX se encontraban signos visibles de la intervención religiosa y benéfica en todos los
barrios pobres de Londres.  Sin embargo, JONES se pregunta ¿Hasta qué punto estos ataques de la clase media
cambiaron o influyeron en las costumbres y conducta de la clase obrera?
NO influyó de la forma que se pretendía, los resultados de 50 años de actividad misionera eran
insignificantes. La clase obrera continuó reticente al evangelismo y a los valores que la clase media quería
inculcarle. Cuando los pobres asistían a la Iglesia en general lo hacían por razones materiales y si se suspendía la
caridad, la congregación desaparecía. La moderación tampoco logró existo: la taberna seguía siendo el centro de
la vida local (asociada al ocio), el music hall aclamaba los placeres de la bebida y burlaba a los abstemios y
multiplicaba sus salas, jugaban y apostaba, y si ahorraban no era para acumular capital sino para comprar
artículos de ostentación o de uso ritual, por ejemplo, el traje de los domingos era importante para la imagen
social, el no tenerlo como era debido implicaba inferioridad, también se gastaba mucho ostentando en los
entierros.
Del análisis de los hábitos en los gastos y en el uso del tiempo libre, se desprende que a comienzos del XX
había surgido en Londres una nueva cultura obrera, visible ya desde 1870 y consolidada en 1890. Esta cultura era
claramente distinguible de la de la clase media y se había mantenido impermeable a los intentos de la clase media
de determinar su carácter u orientación. Sus instituciones dominantes no eran la escuela y la Iglesia sino la
taberna, el periódico deportivo, las carreras y el music hall (diversiones frívolas). ¡Ojo! De todos modos la cultura
de clase obrera tenía un carácter fuertemente conservador: su centro no eran los sindicatos ni las mutualidades ni
la política sino el placer, la diversión y el deporte. Además, la cultura laica, republicana e internacionalista
característica de la tradición artesana hasta 1870 había desaparecido casi por completo para 1900. Este hecho fue
acompañado por un atractivo marginal del socialismo (el centro de la clase obrera era insensible a la influencia
socialista) y por un estancamiento del sindicalismo en Londres. Los miembros de la clase obrera manifestaban su
preferencia política más por motivos sectoriales que de clase (por ejemplo, los estudios de comportamiento
electoral muestran que los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas apoyaban a los conservadores).
Salvo la autonomía y la educación católica en el caso de los irlandeses, el resto de las grandes cuestiones políticas
resultaban abstractas y lejanas.
Los datos muestran que sólo en los momentos de prosperidad (1854, 1872, 1889 o 1911) hacían huelgas y
se afiliaban a los sindicatos. Muchos pobres se identificaron con la causa cartista creyendo que esto mitigaría su
pobreza y acabaría con la opresión.  Para JONES, queda demostrado no sólo que desde 1850 se creó
gradualmente una cultura obrera impermeable a los intentos evangélicos o utilitaristas de orientarla, pero
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también se demuestra que en la última fase del XIX, esta impermeabilidad ya no reflejaba una combatividad de
clase generalizada, su impermeabilidad a las clases superiores ya no era amenazadora o subversiva sino
conservadora y defensiva.
¿Qué factores se combinaron para producir una cultura de este tipo? La causa principal fue el
debilitamiento de la cohesión de la antigua cultura artesana, que entre 1790-1850 había dado una dirección
política a los obreros y no especializados y a los pobres. Pero desde 1850 se mostró más preocupada por
protegerse de los de arriba y de los de abajo, y no se entusiasmó con el surgimiento del nuevo sindicalismo. A lo
largo del XIX esta cultura artesana se vio socavada por múltiples tendencias desintegradoras. La cultura obrera
previa a 1850 se caracterizaba por estar centrada en el trabajo, los artesanos asociados en gremios, vivían cerca
de su trabajo, las discusiones políticas se desarrollaban en el mismo lugar de trabajo y en los centros de reunión
social, las casas se usaban sólo para comer y dormir, la mayoría de los trabajadores estaba fuera de su casa.
Luego, +1850, esta cultura comenzó a dar paso a una cultura orientada hacia la familia y el hogar. Con un
aumento en el tiempo libre, dado que para 1875 se había reducido notablemente el número de horas de trabajo
semanales, aumentó la afición a los deportes, los clubes masculinos y los music halls, además de una creciente
separación geográfica entre el hogar el lugar de trabajo (+1870 hubo una migración generalizada de los obreros a
los suburbios). Además hubo un incremento del poder adquisitivo que reforzó la importancia del hogar y la
familia (no estaba bien visto que la mujer tuviese que trabajar)., que tendieron a convertirse en un refugio
despolitizado. Prácticamente todo el tiempo libre de las clases obreras transcurría en el hogar, sin embargo,
seguía siendo un lugar poco apto para el descanso, por eso, después de cenar se pasaba gran parte del tiempo en
el bar o “local”. Por otra parte, dice que el nuevo sistema de educación obligatoria implementado hacia 1870 no
entusiasmaba a la clase obrera. Según Jones, existieron diversos factores que produjeron un impacto
desmovilizador en el terreno político de esta clase: la descomposición del trabajo artesanal en una serie de
procesos semi-especializados, el predominio del trabajo domiciliario , la decadencia de la cultura centrada en el
trabajo, el desarrollo del transporte y los efectos amortiguadores de la enseñanza primaria, el problema del paro.
En los años anteriores a 1914, Londres estaba entre un sistema de pequeños talleres que se negaba a morir y un
sistema de producción fabril que apenas había comenzado a desarrollarse. Su fuerza de trabajo estaba dividida
entre una elite especializada pero conservadora y una gran masa de trabajadores semiespecializados y no
especializados sujetos a distintos grados de subempleo.
JONES toma el music hall para ilustrar las actitudes de la clase obrera londinense y como forma de la
nueva cultura obrera. Para él, reflejaba y reforzaba las tendencias en la vida de la clase obrera, su importancia
como institución social y cultural en los barrios proletarios era enorme. Exigía participación, pero no excesiva. Era
un modo de evasión, y un espectáculo familiar ya que admitía mujeres y evitaba los excesos obscenos.
Proclamaba al trabajo como un mal necesario que había que evitar en la medida de lo posible. Satisfacía cierta
ansia de solidaridad frente a los problemas diarios de la pobreza y la vida familiar, a la vez que representaba los
pequeños placeres de la vida de la clase obrera y temas como el matrimonio (en tono cómico). El music hall fue
una respuesta inequívoca de la clase obrera londinense al evangelismo de la clase media. El clima general de los
music halls obreros era antiheroico. Era más bien conservador, aceptaba las divisiones de clase y la desigual

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distribución de riqueza como algo natural, no se trataba el problema de obrero-patrón y las descripciones de los
ricos eran cómicas pero no hostiles.
¿Por qué entre 1870-1900 el music hall se hizo conservador? A) Porque apareció un segundo público de
aristócratas, funcionarios civiles y militares, oficinistas, estudiantes de derecho y medicina y turistas. Lo que le dio
un tinte altamente conservador. Hasta 1860 muchas canciones tenían un carácter aristocrático y populista, pero
los efectos del nuevo público eran evidentes para 1880. B) Porque hubo una creciente asociación entre
conservadurismo e industria del alcohol: desde 1880, liberales, miembros del movimiento antialcohólico y
radicales partidarios de la moderación atacaron centros de diversión y salas obreras ya que estaban asociados con
la bebida, el juego, la prostitución, el patrioterismo y la falta de educación.

- JONES explica que hay buenas razones históricas que explican por qué a partir de 1870 Londres fue a la cabeza
del music hall, mientras que los centros de carbón, algodón y construcción naval realizaban avances importantes
en el sindicalismo. Atrapado en el mundo de la pequeña producción artesanal, Londres no estaba en condiciones
de mantener las formas defensivas y colectivas de solidaridad en las que se basaría cada vez más la política de la
clase obrera. La fuerza de su propia tradición política no estaba en la fábrica, por lo que reaccionó frente a la
nueva situación de forma predominantemente cultural. Para JONES lo que llama la atención es la coherencia de la
nueva cultura de la clase obrera que se difundió por toda Inglaterra a partir de 1870.  Si la construcción de la
clase obrera se dio entre 1790-1830, la reconstrucción de la misma se dio entre 1870-1900. Este proceso no negó
el legado da la primera fase de formación de la clase obrera pero sí transformó su significado: las luchas de la
primera mitad no fueron olvidadas, pero sí selectivamente recordadas. La solidaridad y capacidad de organización
conseguidas en la lucha fueron canalizadas hacia la actividad sindical y finalmente hacia un partido basado en esa
actividad y sus objetivos. Su aislamiento permitió crear una cultura densa e introvertida que acentuó la
especificidad del estilo de vida obrero, cuya consecuencia fue el mayor distanciamiento con las clases superiores.
El desarrollo del sindicalismo, por un lado, y esta nueva forma de la cultura obrera, por el otro, no eran
contradictorios sino que estaban interrelacionados. Lo que diferenciaba al movimiento obrero de fines de siglo
con respecto al período cartista, era su aceptación del capitalismo como un horizonte inamovible. El
reconocimiento de facto del orden social existente como inevitable marco de acción. En cuanto al music hall, dice
que era una cultura de consolación. El auge del nuevo sindicalismo, la fundación del partido laborista y la
aparición de grupos socialista no marcaron una ruptura sino una culminación de esta cultura defensiva.

HOBSBAWM  “La formación de la cultura obrera británica.”


Lo que sabemos de la cultura de las clases trabajadoras británicas es fragmentado, incierto y
problemático porque no han dejado mucha huella escrita. Las nuevas clases trabajadoras urbanas e industriales
vivían en un mundo que social y a veces topográficamente estaba separado del mundo de las clases media y alta.
Las “dos naciones” (palabras de Disraeli) eran marcadamente distintas y escaseaban los contactos humanos entre
ellas, es por eso que a la clase trabajadora del siglo XIX la vemos, “desde fuera”, como tema de debate, de
documentación novelesca, sobre todo en períodos en que “el problema social” llamaba la atención, como entre
1830-1840 y 1880-1914, pero sus limitaciones son obvias, y aun cuando los trabajadores escribían sobre ellos
mismos en panfletos o periódicos obreros, hablaban con voces que no eran típicas de su clase, incluso cuando sus
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hijos se convirtieron en escritores profesionales, siguieron siendo atípicos. Es por esto que el historiador tiene
que reconstruir la cultura de la mayoría del pueblo británico valiéndose de la investigación. Hasta 1950 este
proceso se vio demorado porque los historiadores tendían a concentrarse en el estudio de la ideología obrera, sus
programas y organizaciones así como en las luchas y actividades de masas más visibles. Sin embargo el mundo de
los militantes y de los ideólogos y líderes nacionales no era el mismo mundo que el de la mayoría. HOBSBAWM
alaba el libro de E.P.Thompson pero dice que como concluye en 1830 sólo refleja la fase inicial de la revolución
industrial, cuando aún la fábrica se hallaba limitada y la población británica seguía siendo predominantemente
rural, por lo que los centros industriales permanecieron aislados, aunque concentrados regionalmente, y muchos
de ellos en una etapa prefabril. En este período, hombres y mujeres se adaptaron a una nueva vida modificando
las costumbres del campo y de la ciudad, hicieron respetar sus antiguas festividades e inventaron nuevas
canciones populares de estilo tradicional en las que hablaban de su nueva vida, se adoptaron nuevos modos de
lucha y organización: la huelga, el sindicato y las asociaciones de ayuda mutua.  Muchos de los elementos de lo
que más adelante serían las características de la vida, la cultura y los movimientos de las clases trabajadoras se
remontan a esta primera fase de la RI, sobre todo en las zonas fabriles y mineras del norte de Inglaterra.
De todos modos, para HOBSBAWM es imposible encontrar las pautas que caracterizan al conjunto de la
cultura de la clase trabajadora en el período anterior a 1848, ya que surgieron en los siguientes treinta años,
cuando el capitalismo industrial pasó a ser el modo de vida común de las clases trabajadoras, que empezaron a
asumir el carácter homogéneo de un proletariado fabril. Recién desde 1870 esas pautas lograron la forma
permanente que conservarían hasta 1950. Los decenios intermedios fueron distinto de lo anterior y de lo
posterior pero fueron cruciales para la formación de la posterior cultura de la clase trabajadora porque:
1) enseñaron a los trabajadores que el capitalismo era a la vez nacional y permanente (y no una catástrofe
transitoria);
2) la Gran Bretaña industrial (fábricas mecanizadas, minas, astilleros y ferrocarril) pasó a ser dominante y
no una simple anomalía de alguna zonas como Lancashire;
3) se produjo la estratificación y jerarquización de la clase trabajadora: una “aristocracia obrera” superior
al resto de los “peones”. Esta “aristocracia obrera”‖ era “respetable”, palabra clave en el vocabulario social de
Gran Bretaña. Era adulada por la clase dirigente que se refería a ella como los “artesanos inteligentes”, que
fueron el núcleo de la baja clase media. De todos modos se consideraban a sí mismos como una clase trabajadora
y como portavoces del resto de los trabajadores manuales, y forzosamente tenía que ser así porque sus ventajas
económicas y su categoría dependían de la capacidad de organizarse en sindicatos, en sociedades cooperativistas,
y de ayuda mutua. Sólo gracias a estos medios podía conservar la relativa exclusividad que la separaba de los
peones. De todos modos, antes del XX el porcentaje real de trabajadores afiliados a sindicatos era muy bajo y a
finalizar el XIX alrededor del 40% de la población vivía en por debajo de la línea de pobreza.
4) durante las décadas posteriores a 1848 se pusieron los cimientos de la subsiguiente cultura de la clase
trabajadora. La satisfacción de bienes y servicios para la clase trabajadora quedó casi exclusivamente en manos
de sus propias organizaciones voluntarias y de pequeños empresarios.
La cultura obrera que se hizo dominante a partir de 1880 reflejaba una economía nueva y plenamente
industrial, con una clase obrera más numerosa como mercado potencial y con una notable mejora en los salarios
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reales, en un periodo en que los costos de vida bajaron rápidamente (1873-1896). A partir de 1890 la conciencia
de clase aumentó y cambió el papel del Estado en la vida nacional, que se hizo mucho mayor. El aumento de la
conciencia de clase fue resultado no sólo de las tensiones de la “gran depresión” de 1873-96 y del rápido cambio
industrial que le siguió, sino también del espectacular desarrollo del empleo terciario. Una nueva “baja clase
media” integrada por oficinistas, se introdujo entre el trabajo artesanal y la clase media y como su situación
económica no era superior, su objetivo consistía en segregarse de la clase trabajadora por medio de un estilo de
vida inspirado en la clase media y una ideología conservadora, patriótica e incluso imperialista. Esta “aristocracia
obrera” se vio obligada a formar un estrato común con el resto, y cuando sus privilegios laborales se vieron
amenazados por la mecanización, varios grupos “obrero-aristocráticos” se desplazaron marcadamente hacia la
izquierda (serian la base principal de los movimientos de izquierdas luego de 1914).
La cultura del proletariado que se creó entonces es la que conocemos por escritos se intelectuales de
origen obrero que se dieron a conocer cerca de la 2°GM. Dicha cultura no cambió sustancialmente hasta la
década de 1950 cuando el pleno empleo, los salarios altos y la recién nacida sociedad de consumo vinieron a
transformar la vida material de las clases trabajadoras.  Rasgos de la cultura obrera (aclara que no toma
“cultura” en sentido elitista) desde 1880-1950:
 Deportes: El fútbol como deporte de las masas proletarias nació en 1880. Dice que es casi una religión
laica. Se creó una curiosa oposición binaria que hacía que las ciudades industriales de cierta importancia
se dividieran en dos bandos rivales.
 Vacaciones: las típicas vacaciones de las clases trabajadoras, en la fría costa inglesa, cobraron forma a
partir de 1880. Se difundió la famosa gorrita plana con visera.
 Tomó forma la característica semana del trabajador cuando se hizo costumbre pagar a los obreros el
viernes y que el sábado fuese el día de asueto (por el puritanismo se excluían las formas paganas de
diversión los días domingos);
 Se difundió la “High Street”, principal calle comercial de las ciudades y distritos obreros, que fue fruto del
mercado de masas consumidoras y del imperialismo (produjo cadenas de establecimientos que vendían
comestibles procedentes de ultramar y carne congelada barata de Argentina);
 Comida: Aparece la tienda fish-and-chips que hasta 1950 fue la proveedora universal de comida ya
preparada
 Pautas alimenticias: Comienza la producción en masa de productos en conserva que va a llevar a un
cambio en las pautas alimenticias.
 Dialecto: Los trabajadores británicos no perdieron sus características regionales, ni locales. A diferencia
de la clase media, ellos nunca abandonaron sus dialectos para adoptar un inglés “estándar”;
 A partir de 1918 comenzaron a aparecer las viviendas municipales. El auge de la construcción de casas fue
en 1930 cuando aparecieron los “bloques municipales” y barrios residenciales para obreros, con jardines
alejados de los centros urbanos. Fue el comienzo de la privatización de la vida de la clase trabajadora.
 Ocio: Se construyeron pubs, grandes clubes, y cines que funcionaban como palacio de sueños transitorio
en los que la gente se olvidaba de los años de depresión y paro. Sus nombres hacían juego con la
opulencia de la decoración (Granada, Odeón). La quiniela futbolera era una nueva dimensión para la clase
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obrera, aunque la clase media condenó la pasión universal de los trabajadores británicos por las apuestas,
tachándola de inmorales y ruinosa para la mayoría de los trabajadores. Finalmente estaban las radios, el
medio universal de cultura popular y transformadora de la vida de la mujer casada de clase trabajadora.
 La mujer: ser ama de casa era el destino de las mujeres. Sus relaciones sociales eran sus vecinas,
familiares y algún que otro cobrador. Pasaban gran parte del día solas en las casa mientras los hombres
trabajaban y los niños estaban en la escuela o en la calle. La esposa era el centro de la familia, el foco de
sus relaciones emotivas y la influencia crucial sobre los hijos. El hombre entregaba su salario a la esposa el
día de pago y ella de devolvía una parte para sus gastos. Solían casarse jovencitas, a los dieciocho. A los
treinta años la mujer ya había perdido la mayor parte de su atractivo sexual y a los cuarenta se convierte
en una figura sin forma. En sus cincuenta ya la aquejaba la mala salud.
 El Hombre: eran por lo general bajos, de tez oscura y arrugada la cara ya a los treinta. La vida de los
hombres era más variada que la de la mujer, pasaban mucho tiempo en los ambientes sociales de trabajo
y en los centros de ocio (pub o cancha). Su sociabilidad era inseparable del alcohol: whisky o cerveza.

HOBSBAWM se pregunta ¿Dónde encontramos la conciencia de clase en este mundo de hombre y


mujeres hacinados, sufridos, estoicos y poco exigentes? ¡En todas partes! La vida del trabajador estaba tan
impregnada de conciencia social que casi todas las cosas que hacían eran un testimonio de que era consciente de
la diferencia y el conflicto entre “nosotros”‖ y “ellos”. “Ellos” no estaban definidos claramente excepto en el taller
o en la fábrica, aunque entre 1886-1922 la fiuión virtual de la aristocracia hacendada, los capitalistas y la nueva
clase media en un Partido Conservador Unido hizo que la definición exacta fuera innecesaria. A partir de 1922 el
Partido Laborista sustituyó al Partido Liberal como contrincante de los conservadores. Gran Bretaña era una
sociedad compuesta por dos clases y dotada un sistema bipartidista que reflejaba ese hecho.
Tres cosas caracterizaban la conciencia de clase de los trabajadores británicos: un profundo sentido de la
independencia del trabajo manual, un código moral no formulado pero poderoso que se basaba en la solidaridad,
un código moral no formulado pero poderoso que se basaba en la “justicia”, la ayuda mutua y la cooperación, y
finalmente, la disposición a luchar por un trato justo. Lo que dominaba era la convicción moral de que la gente
tenía derecho a recibir un trato justo, un salario decente a cambio de una vida dura y la convicción de que tenían
que ayudarse mutuamente para luchar contra “ellos. Hasta 1914 o incluso 1945 una parte importante de la vida
obrera transcurría en una red de ayuda y confianza mutuas que, en gran medida, eran independientes de la ley y
que simbolizaban cierto sentido de independencia de clase. Ninguna otra clase trabajadora ha alcanzado el grado
de “control obrero” de facto en la fábrica, que caracterizaba a las grandes industrias de Gran Bretaña. La elite de
militantes con conciencia política lamentaba constantemente que las ambiciones de las masas no fueran mayores
y que no fueran lo suficientemente revolucionarias. Hasta 1950 fue una élite abrumadoramente proletaria, no
sólo porque había pocos intelectuales de clase media que abrazaran al socialismo, sino porque abandonar la
propia clase era una especia de traición. Y, al igual que en otros lados, el movimiento obrero organizado no era
únicamente una forma de lucha sino también una forma de educación de uno mismo. Sin embargo, los militantes
constituían una minoría, aunque en el período entreguerras el Partido Laborista fue una minoría importante Esta
era la cultura de la clase trabajadora británica en víspera de su crisis y su cambio en la década de 1950.
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NOIRIEL  “Del patronazgo a el paternalismo: la reestructuración de las formas de
dominación de la mano de obra obrera en la industria metalúrgica francesa.”

Para NOIRIEL, “patronazgo” y “paternalismo” son dos momentos bien diferentes de la relación patrón-
obrero en la industria metalúrgica.

- El Patronazgo: una gestión de consenso  denomina al tipo dominante de control ejercido por los patrones en
el XIX. En el siglo XIX la acción del patrón es aceptada como “natural” y “legítima” por los obreros ya que el poder
del dueño se apoya sobre formas tradicionales de dominación que regían en las sociedades rurales. Esto no
significa una aceptación dócil del poder del propietario, pero la protesta no suele llegar a expresarse
políticamente, su organización permanece atomizada, no se expresa en un lenguaje particular y los obreros no
llegan a estructurar una visión del mundo que oponga “la clase obrera” a los “patrones”. Entonces, el patronazgo
más que una estrategia propia de la sociedad industrial, es una aplicación al mundo de la empresa de una
concepción de las relaciones heredada de la sociedad agraria tradicional.  Hasta comienzos de la Tercera
República francesa (+1870) los grandes establecimientos metalúrgicos eran excepcionales, y la producción se
orientaba en general al mercado local (campesino y artesanal), el trabajo del hierro aparecía como una
modalidad más del trabajo rural donde la agricultura y la metalurgia se complementaban. Había obreros
especializados pero no eran la mayoría, ya que solían trabajar en la industria pero conservaban parcelas de tierra
para cultivar. En estas condiciones, el “patronazgo” aparecía como una prolongación de las formas tradicionales
de beneficencia: en el marco de los estos pequeños establecimientos, la relaciones directas de hombre a hombre,
que son el centro del patronazgo, aparecen como naturales y la legitimidad patronal se refuerza por la
distribución de ayudas durante las crisis, el otorgamiento de vestimentas o comidas en las festividades locales.
Todas estas formas de beneficencia eran poco costosas para el dueño ya que casi todo lo que necesitaba lo
conseguía en el mundo rural bajo formas no monetarias. NOIRIEL afirma que se mantienen fuertes lazos con el
entorno rural:

- a pesar de la concentración de las instalaciones, la gran fábrica siderúrgica del XIX NO forma un conjunto
integrado que se despega de su entorno, sino que se yuxtaponen unidades de producción y se reparte la mano de
obra, mientras que la propiedad rural se consideraba como la mejor forma de “sobre salario”.

- el patronazgo refleja una relación de fuerza entre las clases populares y los patrones que no les permite
imponer una proletarización brutal. Hay un mercado de trabajo obrero marcado en la gran industria por la
superioridad de la oferta sobre la demanda, los patrones tienen dificultades para atraer a los obreros calificados
necesarios para la producción metalúrgica, por lo que deben ofrecerles buenas condiciones de trabajo (por
ejemplo la concesión de tierras). Dada la importancia vital de la pluri-actividad de las clases populares, se
entiende que la instalación de una fábrica, con la diversificación de recursos que permitía, fuera entonces
considerada como una bendición y su propietario como un “benefactor”. A su vez el propietario se beneficiaba
porque podía adaptar de manera flexible a los trabajadores según la irregularidad de la producción.

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- La ruptura  se verifica una brutal crisis del patronazgo a finales del XIX, evidenciada en la explosión de un
movimiento de huelgas violentas. Pero la emergencia del movimiento obrero es sólo un elemento de las
transformaciones que modificaron a la sociedad francesa: desarrollo de vías de comunicación que llevaron a la
unificación del mercado nacional, tratados de librecambio que acentuaron la interdependencia de las economías,
en la metalurgia se arruinaron los pequeños establecimientos por la Gran Depresión (+1873), aparecieron nuevos
sectores dinámicos que estimularon la producción siderúrgica…todos estos cambios obligaron a los dueños de las
forjas a implementar cambios para salvarse de la desaparición. Los procedimientos técnicos subsisten pero se dan
profundas transformación que llevan al aumento del tamaño de los establecimientos y a la mayor concentración
de obreros. El tradicional “cara a cara” patrón/obrero se modificó por la aparición de un nuevo grupo profesional,
los ingenieros. Además hubo que combatir los tiempos muertos, las ausencias y las irregularidades en la
producción, con lo que se redujo la autonomía obrera en los talleres: ya no se podía combinar con las actividades
rurales y se redujo la mano de obra temporaria. La fábrica se alejó cada vez más de su entorno rural.  Esto fue
resistido por las clases populares, y condujo a un “desencantamiento” en relación al patronazgo. Además
subieron los salarios y el nivel de vida, por lo que los “beneficios” que daba el patrón se vieron relativizados,
además la escolarización obligatoria implicó una desvalorización de los modelos locales y la adopción de nuevos
valores (más republicanos). Es en este entorno que a partir de 1880 estallan huelgas masivas que son duramente
reprimidas. Ahora se debe tener en cuenta a los “representantes de los obreros” y al derecho laboral.  El
patronazgo de la siderurgia estaba profundamente desorientado porque la racionalización del trabajo lo obligaba
a modificar sus propios comportamientos; además los dueños no sabían cómo resolver el tema de la mano de
obra: a finales del XIX una gran cantidad de obreros calificados abandonan las viejas metalúrgicas para dirigirse a
los nuevos centros industriales. ¿Cómo constituir una mano de obra estable en la industria del hierro?

- El paternalismo: una transición entre el “patronazgo” y el “gerenciamiento”  el paternalismo en la industria


pesada fue una nueva forma de control de la mano de obra que apareció hacia finales del XIX pero que se
consumó en el período entreguerras (1918-39). NOIRIEL propone un “tipo ideal” (en sentido weberiano) del
paternalismo, insistiendo en lo que lo diferencia del patronazgo:

* tiene en común con el patronazgo el déficit crónico de mano de obra, pero ahora las causas son más
complejas que en el XIX, ya que hay fuerte competencia con las industrias de transformación y con los “servicios”.
Entonces, el paternalismo constituye una estrategia con el objetivo de asegurar el reclutamiento de mano de obra
que se basa en 3 componentes principales: los descendientes de antiguas familias obreras del XIX, los obreros-
campesinos y sobretodo los trabajadores inmigrantes. La creación de la Sociedad general de inmigración (1924)
permitió una verdadera planificación del reclutamiento y la mano de obra se orientó hacia donde había mayor
demanda.

* en oposición al patronazgo, el paternalismo tiende a un “control total” sobre la vida obrera, no sólo por
cuestiones disciplinarias sino que, por el retraso de la industrialización francesa y sus transformaciones brutales a
comienzos de siglo no había infraestructura suficiente para acoger a los obreros, por lo que los patrones estaban
obligados a destinar parte de sus inversiones a construir habitaciones, escuelas, instalaciones sanitarias,

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hospitales (todo esto también era una forma de competir con otras empresas por el reclutamiento de los
trabajadores). Además, la cobertura total permitía reducir los costos de reproducción ya que se desalentaban los
sindicatos.

*otra diferencia con la época del patronazgo es que se rompe con el mundo rural, la empresa se
autonomiza y se cierra sobre sí misma, y la campiña ya no es la que asegura lo esencial de la reproducción de la
fuerza de trabajo, por lo que es también una forma de obligar a los obreros a depender únicamente de la
empresa.

* la mujer del obrero deja de ser campesina y debe aprender a vivir en la ciudad, a manejar el magro
presupuesto y a disciplinar la vida familiar. La multiplicación de escuelas de servicio doméstico ilustran la
inversión paternal dirigida hacia las mujeres

* voluntad de mantener las cuencas industriales en un aislamiento fuerte en relación a otras regiones
para evitar la “contaminación” sindical y atenuar la fuga de mano de obra hacia sectores menos ingratos. Los
patrones intentaron impedir el desarrollo de industrias competidoras.

* hay un nuevo rigor patronal que se puede explicar como una necesidad de inculcar la disciplina del
trabajo en una fábrica a una clase obrera no demasiado experimentada, pero también porque aún no hay un
“ejército industrial de reserva” que permita chantajear a los empleados.

* esfuerzo de la estrategia paternalista para dar una nueva legitimidad al director de la empresa. Como
vimos, en la época del patronazgo el maitre aparecía como una autoridad “natural”, pero en el paternalismo esto
ya no sirve, existen huelgas, sindicatos y partidos que desacreditan al patrón.

* multiplicación de asociaciones “recreativas” controladas por la fábrica y reestructuración del calendario


de festividades en detrimento de los festejos tradicionales en beneficio de la fábrica; como si la totalidad de los
tiempos y del espacio debieran ser ocupados por ella.

* necesidad de los trabajadores inmigrantes pero discriminación xenófoba por parte de los trabajadores
franceses.

NOIRIEL concluye que el paso del patronazgo al paternalismo es un proceso dialéctico en que los patrones no
actúan con total libertad sino que ponen en marcha una estrategia, sin un plan preconcebido, como respuesta a la
necesidad apremiante de conseguir obreros. La lucha patronal por estabilizar el mercado de trabajo condujo junto
con el paternalismo a la constitución de un mundo social replegado sobre sí mismo, relativamente poco
diferenciado, donde el director de la empresa debe dar la cara constantemente, a diferencia de sus homólogos de
las grandes ciudades en las cuales la complejidad misma de las relaciones sociales alcanza para hacer funcionar la
“máquina social” por si misma y así abastecer de mano de obra a las fábricas.

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