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p .. ecep os. El sexo tan1bien tiene su
t..iunfo y es esa idea que hoy rige el
mundo. un sueño
Segundo. el triunfo del sexo sobre
los estímulos sexuales. Pocos se pue· frustrado:
den oponer a estos o por lo menos
'no oy ningún hombre normal. ninguna mu­
jer verdadera y menos la 1nuchacha la luna de miel
que quiere convertirse ,en n1ujer v.er·
un ángel' dadera..
Se espera demasiado del sexo: se
pone sobre él .cada satisfacción y cada L
esperanza para ,el :futuro, consideran­ El dia de la boda y los días que
do que las desilusiones están atribui· siguieron fueron penosos para ella y
das a la falta de libertad. Nada más él. Cada cosa soñada con intensidad,
elocuente, en mi opiión,n
que la his­ embellecida de esa forma, trae siem-
toria de una muj,er que fue una mu· pre consigo un poco de desilusión al
·No soy un ángel, y tampoco una encontrarse frente a una vida nueva·
a.."lta", dicen: pero me gusta.ria ser chacha honesta. Era ·una mucha-cha
que consideraba que su tiempo pasad� había perdido todas las pequeñas ale:
una mu1er emancipada sin t,ener que
y el tiempo que la separaba hasta el grías cotidianas por ella despreciadas.
aburrirme de la religión, sin tener
día de su boda era tiempo perdido. Como sucede siempre, el mismo acto
ue ser conrler..ada. Para abstenerse
No era de sangre caliente: pensaba conyugal, no resultando ser el acto
tan a menudo, ''agregan", se necesita
que en la vida de una mujer las ale­ mágic� que se habia imaginado, le
que los dos estén de acuerdo, qué
grías �staban más allá del matrimo· resultaba ser desconfortante, era solo
puedo hacer? Puedo acaso encerrar a
mi marido en el otro e.u.arto? o me nio. Error difundido entre los jóvenes un "deber" y u.na ''deuda".
-encerraré yo dentro del mío? Podré pero ien ella predominante. Dejaba Se abrió entonces un vacío en su
a�tuar falsamente? Si yo tuera un án· pues a un lado todo Jo que la juven­ vida: nada en el pasado, nada en el
gel o santa, él también d,ebería ser tud le ofrecía, que no era poco. dada presente, y quizá nada en el futuTo.
ángel o santo". su buena condición económica. No A la •esposa solo le quedaba el ajuar,
A decir verdad, la moral d,e la Igle­ había m.uchaclla más inquieta y an· los regalos de boda, las primeras jo­
sia es eomprensiva hacia las mujeres si.osa que ella. El suyo era uno de yas de señora. Fuera de los telegra•
que se encuentran en tales condi­ esos ea.sos, a propósito de los cuales, mas, las cartas y las tarjetas de feli­
ciones, pero no es esta la esencia del una vez se decía: hay que buscarle citaciones.
problema. marido. En un tiempo cuando el psi­ El hombre no se dió cnenta d-el
Los eónyugues cristianos que no coanaU.sta no existía y el psiquiatra estado de abatimiento de la -esposa;
quieren tener más hijos porque no se consideraba el ''médico de los lo­ y menos vería ella ,en él, y solamente
pueden mantenerlos, pagan un pr-ecio cos.,. Sobre el hombre que escogio en él, su error má:s grave. Creyendo
el cual. ellos eonsideran de:m.asiado como marido, descargó todo el peso de imposible que n.o existía la satisfac­
alto: renunciar a gran parte del pla· � utopía amorosa. Lo oonsideró co­ ción total e inmedia,ta de los sentidos,
cer conyugal; .mientras que los cónyu­ mo el más deseable, el más inteligen· ella se decía a sí misma que desafor­
gu,es que recurren libremente a los te, el más simpático que existiese en tunadamente había <escogido el hom­
medios anticonceptivos están desear· el mundo; él había nacido para darle bre equivocado. El individuo menos ..
tados de ciertas angustias. felicidad. El hombre ,no se dió cuenta dispuesto al éxtasis. Un pobre hom­
Basta recordar acaso, que la vida de del peligro de enfatuación de su novia bre paTa quien las ocupacion�s y las
los cristianos es l\llla vida de sacrifi­ y aún de haberlo notado, no hubiese pequeñas maní,as de soltero todavía
cios en vista de un premio eternn? encontrado la solución . tenían valor.

saci-.\"icio duro·

para jóvenes •·r:,- HRSTOfFE, NAHRWERT u VIT


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Algunos s3Jerificios son •fácil&S para •,

los vieJos, �o para todos los viejos;


pero demasiado duros pa'I'a los jóve·
nes. ¿Cuáles son entonces las normas
razonables y práctkas para los ·jóve-
nes?
Antes que todo. una educación se­
xual que merezca el nombre de cris­
tiana. Con la educa;cion que la mayo·
r� de los católicos han recibido o
reciben; la Iglesia, tiene pocas proba­
bíU.dades de o ue se le acem;en sus

14
de •a "
I'lll/Cl'.:a no Regr�ndo a la Eocicllca de Pab,o
e r al Todavia .las angustias del segundo
VI, sobre el contro l de la natalidad. periodo conyugal duran poco, pues
b duria popular podemos agregar lo que el Papa no
e hijo La e posa em- un gran número de cónyugues quie­
dijo, pero dejó entender. ren por lo menos dos hijos. El varón
edo q el hljo la exclu- Se necesita re!lexio�ar sobre el
ente d la transformación y la hembra, es el ideal común. El
efecto de las relaciones conyugales hijo único da un poco de miedo pues­
no bia probado y em- .¼n periodos de larga abstinencia de
un lado la propvslción del to que hay toda clase de historias
procreación. La falta del deseo por sobre su difícil condición.
los hijos aumenta el ar<ior o aca.JO iDos hijos, si se han tenido dos
Como común en todas las mu- tiende a apagarlo?
e nia una idea arrada sobre la hembritas, muchos esperan que el ter­
Si durante el primer año de vida cero sea un varoncito. El interés de
rtda sexual Los hijos según ella. com­ conyugal. los esposos consideran el la familia, la tradición, la inclinación,
plkan la vida hasta el sentido de nacimiento de un hijo como una eosa todos coinciden con la moral cristia­
apagar también el placer legitimo. natural. esto pasa a ser otro período na: no MY conflicto. El conflicto se
Para las personas sanas en cambio, de felicidad, sin considerár.sele un pospone hasta que los esposos ,tengan
uce<le lo contrario: el resto debe ser problema. dos o tres hijos y estén jóvenes. Una
tntuftlvo al ser natural. Madre y pa,dre pueden luego pen­ familia con cuatro hijos es una fami­
sar en el segundo hijo, especialmente lia numerosa mejor dicho 'Una fami­
si han tenido una hembrita, sin po­ lia demasiado grande. Entonces em­
nerle nuevamente ningún problema. pezarán los comentarios tipo cumpli­
Pero en cambio, veamos la causa do y burla; luego crecerá el conflicto;
incompatibilidad del drama que enturbia las concien­ hasta dónde podemos llegar? ...
cias cristianas y también las otras. Muy pocas familias tienen ·más de
Tenemos la cuestión de los medios tres hijos y muchas menos de las que
anticonceptivos: el hombre y la mu­ se creen tienen más de cuatro.
de jer por ser tan jóvenes, por lo general
su condición económica es todavía
dudosa, no pueden permitirse las có­
modidades y las diversiones de las
earacteres parejas de mayor edad, tienen que
renunciar a ''todo", cuando la cien ­
cia ha inventado una píldora eficaz dela
y según parece, no dañina, para la
salud? (En esto último, lo.s médicoi
Mientras la esposa más se negaba.
y biólogos ni están todavía de acuer­ madurez
a tener un hijo, y más se encerraba
do).
el marido y más posaba sus ojos sobre
Recurrir a los medios anticoncep­
éste o aquel otro hombre con el cual tivos se considera acaso un pecado
se hubiese podido casar para conver­
no venial? El Papa ciertamente, pro­ La mujer está todavía lejos de la
tirse felizmente en mujer. hibió el 'USO, solemnemente en una edad crítica y el ;hombre no tiene
Acechada por un fuerte sentimien­
de sus Encicllcas. Pero tal pecado no edad critica en este sentido. Son adul­
to de honestidad, no pudo traicionar tendrá indulgencias con los confeso­ tos, o sean maduros, dentro del ver­
al marido, pero terminó separándose res? Excluirían ellos de la Iglesia a dadero significado de la palabra. Jus­
por absoluta incompatibilidad. Reco­ aquellos que perseveran en el uso de tamente en esta edad tan bonita
nocía que era un caballero y a pesar medios anticonceptivos? cae· la ley de la procreación o de la
de sus buenas cuaUd.ades la había abstención? Estamos en el punto cri­
arruinado, convirtiéndola en un trapo tico del drama, el -contraste entre los
de mujer. impulsos naturales y la moral cris­
1',sJ podía perdonarle le frívola va­
tiana. O se ::>bedece la Iglesia con
nalidad de sus primeros días, el agua sacrificio, o nos excluímos poco a po­
tirada sobre el fuego del amor, Y
-eomo le decía a una de sus amigas calendario co de 'practicar la religión. La indul­
gencia sacerdotal existe; nunca ha
intimas, haberle quitado ,toda poesía existido lcomo hoy día, pero no tiene
al orgasmo.
Todavía no es una mujer vieja, su de ogino la elasticidad que se le atribuye.
Después que la religión cc.nsiente
problema en vez de disminuir, aumen­ las relaciones entre CQnyugues ancia­
ta. Lejos del marido, sin hijos, sola. nos, por lo menos en la mujer que
En el mundo .todo le habla de pasio­ se encuenti;a fuera de la facultad
nes, de exaltante libertad sexual, pa­ de generamiento o de engendrar, pue·
ra completar; de una era sexual: de parecer que ésta tenga libertinaje
solamente ella está fuera del alcance Ahora que el Papa hizo manifesta­
ción, s,e puede pensar que los confe­ con los viejos y no con los jóvenes.
de todas estas cosas Aquí, para aclarar mejor las ideas,
Manzoni decía desde sus tiempos. sores sean más severos con los medios
que amor en el mundo hay seiscien­ anticonceptivos que con las infraccio­ deberíamos · profundizar dentro del
tas mil veces más del necesario. Que­ nes de la castidad conyugal. Estas, .,1 concepto de la Providencia es la fuer­
ria simplemente decir: que se nece­ no caen dentro de aberraciones, no za, es la virtud que sostiene a las fa·
impiden la procreación, esos si, pues­ milias, sin contar a los hijos, lo que
sita alejaTSe del énfasis erótico Y _
considerar que se manifiesta con to que ese es su propósito. hizo que Isabel, pariente de Maria,
rorLStancia pero lentamente. A los cóny.ugues cristianos no les diera luz a José, según Bautista.
queda más que el allnanaque de Ogi­ Nada es imposible para Nue5tro
El que pone la mano sobre el fuego señor el cual trabaja en la tierra por
i,e quema, el que regula el fuego con
no con sus períodos y rttmos insegu­
ros. Algo muy pobre, digá>moslo fran­ medio de la Providencia. Y la té, d!JO
debl.da cautela lo 'lltiliza para servir Jesucristo, mueve montañas.
a sus necesidades. camente.

\1CJER 15
r

sar de la
lle pa e om­
un p o a-

·as m eres son

sensib,'es a las

indulgencias

Ha ta qu punto, la interpretación
de a Conferencia Episcopal dio a la
Encíc ica de Pablo VI, una ayuda para
os fieles? Depende de las dlsposicio-
es de los mismos fieles. Puede ser
un gran ayuda, como una ayuda
casi nula. Hay cat.ólicos que no en­
con ramos en el documento episcopal
casi nada nue o, y otros en cambio ..
suspiraron más tranquilos. Entre es·
tos muchas mujeres. Las mujeres �on
.
econom1co,
; muy sensibles a las indulgencias y
no les gusta arriesgarse para abusar.
Una joven señora, muy vivaz. que
parecía un personaje de 'Fé y Belle­
pecado venial za", declaró estar plenamente satis­
fecha de las declaraciones de los obis­
pos.
''Está �laro, decía. si no hay egois·

usando
i en camblo el motivo es real­ mo o si no hay endoinismo, podemos
m.ente por problema económico. o en estar tranquilos. Ser marido y mujer
caso de condiciones tísicas débiles o en todo, sin tener pensalllientos ator­

CREMA DEPJ lATORIA


por el gén€ro. el confesor lo puede mentadores.
c-onsiderar <!on indulgencia y reco­ Nuestro amor éstá inmunizado con­
mendamos a. los fieles poner su con­ tra fines ipdeseables y no .tiene que
fianza en Dios y en la Providencia. justificarse a sí mismo. Del resto.
• o s empre se considera la !alta pro­ puede darse que se olviden las pre­
creación como pecado mortal: varias caueiones y que tengamos hijos que
eces es culpa leve. pecado 'Venial, y no hayamos deseado, pero a qu,ienes
e�to no ex.cluye de comulgar en la amamos".
Iglesia. A pesar de su miseri<:ordia, la Igle·
Ahora, i el pecado venial, repetido sia Católica recomlen da a los cónyu­
v l ntariarnente, no es síntoma de gues de no llevar solos el peso de la
mala disposición espiritual, tiene que responsabilidad, pero de cargarle una
UZgarse entonces mortal? parte al sacerdote hombre qu� por Su acción suave, rápida y segura
Excfüídos los casos -del egolsmo y su vocación, se libró por sí mismo elimina como por encanto
Jlri i.smo, los cónyugues cristianos de estos pensamientos y angustias. el vello de las piernas,
n tener el deseo y la buena vo­ Qué dice Pablo VI al periodista Al­ brazos .Y axilas, haciéndola
,. ad de r.espetar el propósito recto berto Cavallari sobre el control de la lucir más bella y fememna.
<l • :m.a trimonio. Deben ser los prime­ natalidad? Dice: "Solo el Papa, que es Compruébelo usted misma!
• o qu.e por pobreza o su mala sacerdote y padre, puede opinar so­
"'l , no puedan seguir el camino bre el problema íntimo de los cónyu·
,i;l, e :ado, pedir ayuda a Dios para gues con sinceridad. No podría hacerlo
º
e rem evan sos obstáculos y debe sin la ayuda de Dios .
v.; ee, el acerd te concederles con· (Versión de Brunella Belleno tomado
o ea itaUvos de '"'Crarla'') .

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