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DIRECCIÓN GENERAL DE INSTRUMENTACIÓN DE

PROGRAMAS DE AGROFORESTERÍA

ORIENTACIONES TÉCNICAS Y METODOLÓGIAS PARA EL DISEÑO DE


SISTEMAS AGROFORESTALES (SAF) Y
MILPAS INTERCALADAS CON ÁRBOLES FRUTALES (MIAF).

Junio de 2019.
1.- INTRODUCCIÓN.

El Programa Sembrando Vida tiene como objetivo contribuir al bienestar de las y los
campesinos, fortaleciendo su condición de sujetos sociales, abonando al tejido social
y mejorando sus ingresos, a través del mejoramiento de sus sistemas de producción
y de la retroalimentación de sus saberes y capacidades en las Comunidades de
Aprendizaje Campesinas.

La estrategia productiva de Sembrando Vida se basa en el reconocimiento, rediseño


y fortalecimiento de los Sistemas Productivos Campesinos, desde el enfoque de los
Sistemas Agroforestales (SAF) y la Milpa Intercalada con Árboles Frutales (MIAF).
Para ello, el reconocimiento de los agroecosistemas existentes, de la vegetación
primaria persistente y de las formas de trabajo de las familias campesinas, es el
punto de partida para el diseño conjunto entre los equipos técnicos y las
sembradoras y sembradores de las innovaciones, enriquecimientos y/o
establecimiento de las parcelas con SAF y MIAF.

Es importante reiterar que de las 2.5 has que cada sembrador/a esta destinando al
Programa SV, una parte se destinará al establecimiento de MIAF y otra a algún tipo
de SAF. Cada caso será específico, pero consideramos que a MIAF podrán destinar
entre media y una ha., destinando el resto a los SAFs que se definan. Siempre
construyendo la propuesta desde el diálogo de saberes, y atendiendo a las
necesidades de las familias, las comunidades y los territorios, donde las necesidades
son diversas: producción de alimentos; materiales de construcción, leña; producción
para la venta, que genere ingresos suficientes y sostenibles; pero también servicios
ambientales, restauración y conservación de la biodiversidad, patrimonio
biocultural.

Con las presentes orientaciones técnicas y metodológicas damos seguimiento a


anteriores lineamientos y guías para la elaboración de planes de trabajo que se han
presentado con anterioridad, insistiendo en los principios y criterios de los SAF y
MIAF para construir las propuestas técnicas específicas en cada condición
ambiental, productiva y sociocultural que abarca el Programa.

Complementamos éstas orientaciones con las guías técnicas, videos y en general con
el material bibliográfico referido aquí y con el acopiado y puesto a disposición de los
equipos territoriales a través del sitio “Sembrando saberes”. Entendemos estas
orientaciones como un referente técnico y metodológico, no como una receta. Cada
territorio, cada binomio, dialogará y diseñará con las y los sembradores las parcelas
concretas.

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2.- LOS CONCEPTOS BÁSICOS.

2.1.- LOS SISTEMAS AGROFORESTALES (SAF)

“Los SAF son formas de uso y manejo de los recursos naturales en los cuales, especies
leñosas (árboles, arbustos, palmas) son utilizados en asociación deliberada con
cultivos agrícolas y con animales, en un arreglo espacial (topológico) o
cronológico(en el tiempo)en rotación con ambos; existen interacciones ecológicas y
económicas entre los árboles y los otros componentes, que son compatibles con las
condiciones socioculturales para nejorara las condiciones de vida de la región”1

Los SAF han sido ampliamente practicados y adoptados en las regiones tropicales y
subtropicales principalemente, y también en algunas regiones templadas; en estos
sistemas los productores tratan de imitar las condiciones de los ecosistemas
naturales, es decir, la estructura y la diversidad de especies de los bosques tropicales
(selvas), plantando una gran variedad de cultivos de diferentes hábitos de
crecimiento combinados con árboles con la finalidad de obtener los beneficios de las
estructuras forestales: mayor estabilidad y productividad

Agroforestería es el nombre colectivo para designar formas de manejo de la tierra


donde se combinan plantas leñosas perennes como árboles, arbustos, palmas, o
gramíneas de porte alto, como el bambú, con los cultivos agrícolas o animales. Estas
asociaciones pueden existir en la misma parcela al mismo tiempo o en rotaciones,
generando interacciones ecológicas y económicas entre los componentes del sistema.

La agroforestería se basa en la contribución de los árboles para resolver la


problemática la degradación del ambiente, la escasez de alimentos y de generación
de ingresos.

La combinación de árboles con cultivos resulta en un incremento total de producción


de biomasa potencial. Como las plantas son de diversos tamaños, formas y especies
usan diferentes espacios bajo el suelo y arriba de él, aprovechando mejor los recursos
luz, nutrientes y agua.

La agroforestería permite:
 Incrementar la productividad y los ingresos en los agroecosistemas
 Contribuir a la seguridad alimentaria al proporcional alimentos para
las familias.

1. Cortés F. J.I., J.P. Torres Z.,A. Turrent F., E. Hernández R., A. Ramos S., L. Jiménez S. Manual Actualizado
para el Establecimiento y Manejo del Sistema Milpa Intercalada en Árboles Frutales (MIAF) en laderas. 2010.
Colegio de Postgraduados, México.

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 Incrementar la diversificación productiva
 Intensificar y mejorar el uso del suelo
 Fijar carbono y contribuir a reducir los efectos del cambio climático
 Proteger y manejar las cuencas hidrográficas
 Controlar erosión y evitar la degradación del suelo
 Sistemas de producción más sustentables y resilientes.

Los SAF están representados por numerosos ejemplos, cómo son: plantaciones de
café y cacao bajo sombra de árboles, cultivos anuales intercalados con árboles,
huertos caseros o familiares, combinación de árboles con pastos, plantación de
árboles para forraje, cultivo en franjas, cercos vivos, cortinas rompevientos y algunas
formas de agricultura de roza, tumba y quema.

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Solar, Rayón, Chiapas.

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2.2.- EL SISTEMA MILPA INTERCALADA CON ÁRBOLES FRUTALES (MIAF).

El MIAF es un sistema agroforestal de cultivo intercalado, constituido por tres


estratos: los árboles frutales (epicultivo), el maíz (mesocultivo) y el frijol, hortalizas,
medicinales, etc. (sotocultivo), en intensa interacción agronómica.

Es una tecnología multiobjetivo que tiene como propósitos: sostener e incrementar


la producción de maíz y frijol como elementos estratégicos para la seguridad
alimentaria de las familias rurales; incrementar de manera significativa el ingreso
neto familiar; incrementar el contenido de materia orgánica, controlar la erosión
hídrica del suelo y con ello lograr un uso más eficiente del agua de lluvia y del suelo.
Proporcionando resultados en el corto, mediano y largo plazos2.

Para lograr estos objetivos, el MIAF implica un funcionamiento de la parcela


diferente a lo convencional. Donde las curvas a nivel, sobre las que se plantan los
árboles, y a las que se agregan los filtros de escurrimiento, van formando
paulatinamente terrazas que permiten la retención del suelo y el incremento de su
fertilidad.

Agronómicamente, es un cultivo múltiple que incluye al maíz, una o dos leguminosas


comestibles, entre ellas el frijol, u otra especie anual comercial de porte bajo y
árboles frutales; manejados bajo el sistema de cultivos intercalados en franjas lo
suficientemente anchas para permitir el cultivo independiente, pero lo
suficientemente angostas para que las especies interactúen agronómicamente3.

Es un sistema complejo que parte de un conjunto de principios agroecológicos:


• Mayor eficiencia relativa de la tierra (ERT), a partir de las interacciones
biológicas y agronómicas entre los cultivos.
• Incrementar la cobertura y la materia orgánica del suelo.
• Reducir la velocidad de escorrentía.
• Aumentar la infiltración y retención de humedad en las laderas.
• Mejorar las condiciones de enraizamiento de los cultivos.
• Mejorar la fertilidad bioquímica.
• Incrementar la productividad del suelo.

Es posible implementarlo tanto en áreas planas y con pendientes suaves, como en


pendientes pronunciadas y aún abruptas; constituyendo una excelente opción para

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Dr. José Isabel Cortes Flores. Profesor-Investigador del Colegio de Postgraduados.
3Cortés F. J.I., J.P. Torres Z.,A. Turrent F., E. Hernández R.,
A. Ramos S., L. Jiménez S. Manual Actualizado para
el Establecimiento y Manejo del Sistema Milpa Intercalada en Árboles Frutales (MIAF) en laderas. 2010.
Colegio de Postgraduados, México.

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el manejo de laderas, las que abundan en las regiones del Programa. Del porcentaje
de pendiente dependerá el ancho de las franjas destinadas a la milpa.

El MIAF parte de reconocer la importancia estratégica de LA MILPA como


proveedora de alimentos para las familias campesinas y como espacio productivo
que mantiene la agrobiodiversidad. El MIAF tiene como objetivo mantener la milpa
de manera permanente, no mientras crecen los árboles, como en otros sistemas de
intercalado.

Se han desarrollado diversas experiencias de MIAF, y su adaptación ha llevado a


diversos esquemas de diversificación tanto de la milpa, como de los frutales a
establecer.

MIAF con Durazno. Rayón, Chis. MIAF con Limón. La Concordia, Chis.

MIAF con Aguacate. Rayón, Chis. MIAF Diversificado. Las Margaritas, Chis.

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3.- LAS CONDICIONES DE LAS PARCELAS DE LAS SEMBRADORAS Y LOS
SEMBRADORES.

Una de las mayores riquezas que el Programa Sembrando Vida tiene en sus manos,
es la enorme diversidad de condiciones climáticas, socioculturales y de sistemas
productivos en las que trabajan los sujetos de atención del Programa.
Esto, se vuelve también un gran reto de diseño de los SAF a implementar y de las
diversidad de especies, tanto de árboles maderables, no maderables y frutales, como
de cultivos a establecer o a fortalecer.
Encontramos variaciones altitudinales de 0 a 3000 msnm; climas del cálido húmedo
al templado y al semidesértico; condiciones y calidades de suelo diversas; pendientes
que van de leves a muy pronunciadas.

La observación y reconocimiento de los ecosistemas naturales -sus arreglos, las


especies existentes y compatibles- será un importante punto de partida para pensar
los SAF.

También contamos con una gran experiencia de las y los campesinos en el manejo
de sus sistemas productivos y una lógica de producción que parte de la Unidad de
Producción Familiar, que tiene en la reproducción de la vida campesina el centro de
sus decisiones.
El punto de partida para el diseño de los SAF y el MIAF será el reconocimiento de
las parcelas existentes: sus características físicas, los arreglos y especies existentes,
los usos que sus dueñas y dueños les dan, la distancia de los hogares, las vías de
comunicación con las que cuentan.

Recordemos que muchas de las parcelas no están “vacías”. En ellas existen árboles
con diversos usos, manchones de vegetación primaria o secundaria, potreros en
asociación con árboles con usos muy importantes, milpas con árboles frutales y
maderables dispersos, manantiales y arroyos con vegetación riparia, áreas
inundables, etc. En cada región se presentan condiciones diversas, y es necesario
observarlas y tomarlas en cuenta.

Por ello, un primer paso es reconocer las condiciones de las parcelas, cuantificar los
árboles existentes, identificar los usos que las y los productores hacen de ellos, e
incorporar esas condiciones al diseño de los SAF y del MIAF.

El origen e inspiración de los SAF son los sistemas productivos tradicionales, por lo
que es muy importante identificar los que existen en las comunidades, recocer sus
arreglos e interacciones, ya que serán el referente más cercano para los y las
sembradoras de lo que se pretende hacer; pero también serán una fuente de

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información sobre formas de asociatividad y arreglos factibles de las especies, para
los equipos técnicos4.

Entre los sistemas productivos tradicionales más importantes se encuentra el solar,


huerto familiar o traspatio, presente en la mayoría de las comunidades campesinas
y dirigido por las mujeres. En los solares se encuentra una de las mayores
agrobiodiversidades y sus componentes (árboles, arbustos, herbáceas y animales)
tienen una gran diversidad de usos: fruta, leña, comestibles, medicinales,
ornamentales, etc; así mismo, son un espacio de prueba y experimentación de
especies y arreglos entre las plantas. Muchos de los procesos de adaptación de
plantas nuevas se presentan en los solares. Además de ser fundamentales en la
seguridad alimentaria de las familia, los solares producen entre 1 y 3 salarios
mínimos.
Conocer y estudiar los solares de las sembradoras es una tarea que permitirá
reconocer posibles y variadas asociatividades para el diseño de los SAF, además de
revalorar el trabajo productivo de las mujeres e incluir éstas actividades como parte
sustancial de sus planes de trabajo. Como una acción que contribuye a la equidad de
género.

4.- EL DISEÑO DE LAS PARCELAS.

Para el Programa Sembrando Vida, el diseño de las parcelas de cada sembradora o


sembrador, constituye uno de los procesos más relevantes, siendo un momento clave
en la construcción del sujeto social.

El diseño de las parcelas es un ejercicio participativo y de diálogo de saberes, donde


se ponen en juego los conocimientos, intereses y sueños de los y las sembradoras; y
la información recabada en el diagnóstico realizado y los conocimientos de los
técnicos que acompañan el proceso. Este diseño es la concreción de las innovaciones
que se proponen como resultado del reconocimiento de las potencialidades, las
problemáticas y las decisiones de las y los productores.

En el diseño de Sistemas Agroforestales, un instrumento muy eficaz para plasmar


los intereses y saberes de las y los productores es el plan vivo, toda vez que permite
colocar los intereses y deseos de los y las campesinas, así como el diálogo de saberes
entre productores y equipos técnicos. También se utiliza para otros fines y
actividades, como las acciones contra el cambio climático -captura de carbono- y es

4 Un material relevante a consultar es el artículo “Los sistemas agroforestales tradicionales: Una aproximación

biocultural” de Moreno, Todelo y Casas. En Botanical Sciences 91, 2013.

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posible aplicarlo a diferentes escalas: parcelaria, comunitaria y regional. Aquí
destacamos su aplicación al diseño de los SAF en las parcelas que componen las
unidades de producción de las sembradoras y los sembradores5.

El PLAN VIVO, es el diseño del sistema agroforestal plasmado en un esquema


parcelario o mapa por parte del/a dueño/a de la parcela, como resultado del
diagnóstico de la situación que guarda el sistema productivo existente y de las
innovaciones y arreglos a introducir para establecer, mejorar o fortalecer el
sistema agroforestal.

El Plan Vivo se elabora con tres elementos:

1.- El croquis o mapa de las Unidad de producción Familiar que el Sembrador posee
y trabaja. Es importante que contenga el nombre de la productora o productor, las
áreas que destina a los distintos usos: bosque, milpa, cafetal, potrero, huertos, etc.,
así como las parcelas colindantes y los nombres de los vecinos.

2.- El esquema parcelario de la o las parcelas que se van a modificar (y que son las
que entran formalmente en el programa SV), donde se dibujan con el mayor detalle
posible las especies a introducir, los arreglos topológicos, los tiempos de
introducción.

3.- Un calendario de actividades, que permita planificar tiempos y visualizar


necesidades de recursos para el establecimiento o mejoramiento de SAF.

Planes vivos
de Sembradores
Rayón, Chis.

5Recomendamos la Guía “Diseño de sistemas agroforestales para la producción y la conservación”, Lorena


Soto Pinto, et al. ECOSUR, 2008.

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5.- LAS RECOMENDACIONES TÉCNICAS PARA EL DISEÑO DE PARCELAS.

5.1.- PARA LOS SAF.

En el Programa Sembrando Vida es importante considerar dos aspectos


fundamentales para el éxito de los Sistemas Agroforestales (SAF), relacionados con
la selección y el diseño: criterios para la selección de los SAF, y recomendaciones
técnicas para el diseño de las parcelas agroforestales.

5.1.1 Criterios de selección de los SAF.

Se deben elegir los SAF que cumplan lo mejor posible los objetivos principales del
Programa Sembrando Vida y que resulten compatibles con las características
ecológicas, económicas y socioculturales de las y los campesinos, sus comunidades,
sus territorios y sus regiones. Este procedimiento de selección del SAF implica la
participación de las y los sembradores y del binomio técnico, que deberán considerar
algunas alternativas, analizarlas y escoger la opción más viable.

En la definición sobre especies a utilizar y prácticas agroforestales, es necesario


consultar fuentes de información pertinentes. Entre estas fuentes de consulta se
sugieren las siguientes: 1) Experiencia y conocimientos tradicionales de las y los
sembradores; 2) Observación, conocimiento y experiencia directa en campo de los
técnicos; 3) Publicaciones técnicas y científicas, y materiales audiovisuales
(manuales, folletos, artículos, videos); 4) análisis y sugerencias que aportan otros
estudios y prácticas agroforestales; y 5) Información indirecta y asesoría que aportan
los institutos o centros de investigación, universidades, organizaciones, entre otras.

Al seleccionar los SAF y las especies adecuadas es recomendable plantear con


claridad las alternativas disponibles y compararlas cuidadosamente. Se sugieren
estos requisitos: i) Deben contribuir a cumplir con los objetivos deseados, ii) Deben
representar cambios no demasiado drásticos de los sistemas existentes, y iii) Deben
ser adaptados a las condiciones ambientales del área.

El análisis de alternativas permitirá identificar las mejores opciones que contribuyan


al cumplimiento de los objetivos deseados de la manera más eficaz. Las alternativas
deben ser adoptables, productivas, económicamente viables, sostenibles y
resilientes. Como recomendación general, es preferible partir de las especies
cultivadas y de las prácticas agroforestales existentes en las parcelas, comunidades,
territorios y regiones.

Finalmente, en la elección de las especies, SAF y prácticas forestales, se deben


considerar los aspectos siguientes: 1) No existen recetas o paquetes tecnológicos para

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la elección de las especies y los SAF, 2) Se necesita un enfoque integral y
multidisciplinario, considerando factores agroecológicos, económicos y
socioculturales; y 3) Se debe partir de la experiencia y el conocimiento local.

Como se ha mencionado, la decisión sobre cuál sistema agroforestal establecer


dependerá de los objetivos de las y los sembradores, las características ambientales
del sitio (clima, suelo, relieve, etc), las condiciones socioeconómicas y culturales, las
características de las especies propuestas (árboles y cultivos) y de su manejo. Por ello
es recomendable conocer las experiencias en los territorios o en territorios similares,
lo cual contribuye a la selección de especies y prácticas agroforestales con altas
posibilidades de éxito y aceptación

En la práctica, existe gran diversidad de sistemas agroforestales que han sido


desarrollados en respuesta a las condiciones particulares de cada sitio. Por lo tanto,
no existe una receta aplicable en particular; lo recomendable es conocer las
condiciones particulares de la finca o predio y, luego, adaptar los sistemas de interés
según las condiciones propias del sitio y considerando los criterios sugeridos.

5.1.2 Diseño de SAF.

En el diseño y establecimiento de los Sistemas Agroforestales (SAF), es necesario


partir de identificar y caracterizar los ecosistemas y los agroecosistemas
tradicionales presentes en las comunidades, territorios y regiones, se deben
considerar y analizar sus características relacionadas con diversidad, estructura y
funcionamiento.

En el Programa Sembrando Vida es fundamental reconocer a México como un país


megadiverso con varios ecosistemas y procesos sucesionales, que pueden muy
valiosos como modelos para el diseño de los sistemas agroforestales. Por otro lado,
también contamos con diferentes agroecosistemas y agrodiversidad que involucran
una diversidad de cultivos y prácticas tradicionales derivadas del conocimiento
campesino, que pueden servir para el diseño de sistemas y practicas agroforestales
exitosos.

Así mismo es importante tomar en cuenta las necesidades locales, las condiciones
socioeconómicas de la zona y el valor cultural que las y los sembradores dan a sus
recursos naturales.

A continuación, se aportan recomendaciones técnicas para el diseño de un SAF.

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¿Cómo diseñar un sistema agroforestal?

El punto de partida para el diseño del SAF es definir las especies agroforestales que
se deben plantar en el terreno, el número de plantas del cultivo principal y los árboles
acompañantes, y su distribución en el terreno. Así mismo debe considerarse el
manejo agroforestal de las especies en el tiempo (por ejemplo, el manejo del tejido o
podas, la eliminación gradual de algunas plantas).

También es importante tomar en cuenta el predio en que se va a establecer el SAF


considerando el uso que ha tenido esa área y las condiciones ambientales del terreno.
Un buen diseño agroforestal debe optimizar el uso de los factores esenciales para el
crecimiento y desarrollo de las plantas, que son: luz, agua, nutrientes y espacio vital.
El diseño del sistema ayuda a regular la temperatura en la plantación, moderar la
entrada de luz, disminuye el efecto del viento, heladas o granizo; y protege y mejora
el suelo.

Se deben definir las distancias y el arreglo espacial entre los diferentes tipos de
plantas, analizando el crecimiento que tiene cada especie, las entradas y salidas de
nutrientes que genera, así como el manejo que requiere cada una de ellas.

Otros criterios para considerar durante el diseño del sistema son las variedades de
las especies cultivadas y el espaciamiento que requieren, los niveles de sombra para
algunos cultivos umbrófilos (café, cacao, palmas) durante las primeras etapas de su
desarrollo, para decidir el tipo de árboles acompañantes o cultivos que pueden
usarse como sombra temporal o provisional.

¿Qué especies se pueden plantar en un SAF?

En un SAF se pueden establecer numerosas especies vegetales y animales, que puede


ir desde un SAF simple, con sólo dos especies vegetales (árbol forestal y cultivo),
hasta SAF con una gran agrodiversidad, cómo son los huertos familiares o solares. A
continuación, se presenta una clasificación de las especies que pueden integrar un
SAF y que se están considerando en el Programa Sembrando Vida.

i) Especies anuales, bianuales y semi-anuales.


Se incluyen los cultivos de ciclo corto, especies anuales, bianuales y semi anuales,
entre ellas están: maíz, frijol, chile, calabaza, tomate, arroz, papa, hortalizas,
arvenses y los cultivos anuales como piña, yuca, plátano, papayo, caña de azúcar,
leguminosas temporales, higuerilla, entre otras, que pueden ser un componente al
inicio del SAF. Estas especies son importantes en términos de seguridad alimentaria,

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en alimentación de animales domésticos y en la generación de ingresos por la
comercialización de los excedentes.

ii) Especies perennes leñosas frutales y otras no maderables.


En este grupo encontramos especies frutales y cultivos agroindustriales, como: café,
cacao, limón, naranja, mandarina, toronja, coco, pimienta, aguacate, durazno,
manzana, pera, ciruelo, macadamia, guanábana, zapote mamey, entre otros. Entre
otras no maderables se incluyen la vainilla, las palmas y especies ornamentales, los
agaves, entre otras. Estos componentes del SAF se aprovechan a mediano plazo y
serán fundamentales en la generación de valor agregado y aportación de ingresos
económicos a las y los sembradores. Así mismo también contribuyen a la seguridad
alimentaria y aportan diversos servicios ambientales.

iii) Especies forestales leñosas maderables.


En este grupo se incluyen las especies forestales que se aprovecharán a largo plazo.
Estas especies contribuyen al mantenimiento de la productividad del suelo a través
de la incorporación permanente de materia orgánica. Los árboles ayudan a mantener
la humedad del suelo en época seca, reduce el daño por impacto de lluvias, de los
vientos fuertes, granizo y heladas, crean un ambiente favorable para el crecimiento
de los microorganismos beneficios, (micorrizas, rhizobium) y para plantas frutales.

Los árboles extraen nutrientes de las profundidades del suelo y los depositan en la
superficie en frutos, flores, hojas, ramas. De los arboles se cosechan productos en
diferentes épocas del año. Estas especies aportan vitales servicios ambientales,
relacionados con la regulación del microclima, la captura de carbono, la retención
del agua, la incorporación de materia orgánica y protección del suelo; y favorecen la
conservación de la biodiversidad.

Las especies forestales leñosas en México son numerosas, tropicales, templadas y


desérticas. Entre las más frecuentes están: cedro, caoba, nogal, primavera, pinos,
encinos, entre otros. Es importante mencionar diversas especies arbóreas
leguminosas que deben ser claves en la aportación de materia orgánica y la
alimentación animal, por ejemplo los géneros Erythrina, Gliricidia, Leucaena, Inga
y Acacia, y otras especies con alto potencial cómo Brosimum (ramón) y Albus
(morera). Son responsables por la producción de servicios ambientales y de
productos maderables durante larga vida del SAF; los beneficios económicos de estos
componentes son a largo plazo.

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iv) Especies de cobertura.
En esta categoría se incluyen las especies de cobertura que pueden contribuir al SAF
en la protección del suelo, conservación de humedad, el aporte de materia orgánica
y nitrógeno. También son importantes para reducir el crecimiento de especies
invasoras indeseables que compiten con las especies cultivadas dentro de los
sistemas agroforestales. Además, aportan alimentos para vacas, cerdos, ovejas,
gallinas y conejos. En este grupo destacan las leguminosas de cobertura, cómo son
pica-pica o mucuna, cacahuate forrajero, kudzu y centrocema, entre otras.

En base a lo anterior, es necesario tener un profundo conocimiento de las especies


que integrán el SAF. Es importante conocer sus requerimientos ambientales (clima
y suelo), la morfología de las especies (altura del fuste, tamaño y forma de la copa, y
tamaño del sistema radical. También la cantidad de biomasa que aportará al sistema,
manejo, tolerancia a poda y capacidad de rebrote.

Es preferible que las especies componentes del SAF sean de múltiples usos, se debe
conocer los tipos de productos y aprovechamientos; los servicios ambientales que
proporcionan. Finalmente, el conocimiento de los productos en los mercados y su
aportación al consumo familiar y local.

¿Qué características deben tener las especies maderables en un SAF?

En la selección de las especies, es importante tener presente que estas requieren de


ciertos factores climáticos, fisiográficos y de suelo, los cuales se deben conocer
previamente, para elegir aquella(s) que se adapten mejor al terreno disponible para
establecer el SAF.

Lo ideal es utilizar árboles producidos con semilla genéticamente mejorada,


certificada o clones que dan como resultado árboles y madera de mejor calidad (más
recta, con menor grosor de ramas, con ausencia de bifurcaciones u horquetas, más
resistente a plagas y enfermedades, y mayor adaptación a suelos degradados (ácidos,
alcalinos, erosionados). El uso de este material aumenta la cantidad de madera
producida, y disminuye los costos de manejo y mantenimiento.

En estos sistemas agroforestales los árboles maderables deben ser de fácil


propagación, robustos, con potencial para sobrevivir y crecer rápidamente con un
manejo no muy exigente.

De preferencia con una altura homogénea, fuertes (con tallos endurecidos), rectos y
sanos; con hojas abundantes, de color normal y sin deficiencias nutricionales, deben
tener resistencia a plagas y enfermedades, y no ser hospederos de patógenos.

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Las especies con hojas pequeñas reducen la erosión por golpeteo de gotas de lluvia
al suelo y daños al cultivo. En el caso de los árboles caducifolios (que tiran sus hojas
en época seca o fría), asociados a café y cacao, es deseable que generen nuevas hojas
para normalizar la cobertura de sombra.

Las especies maderables debe tener un sistema radicular o de raíces profundas, para
que el sistema de raíces superficiales no compita con las otras especies del sistema.
Es deseable que el árbol maderable sea resistente al volcamiento; por esa razón se
deben buscar árboles con raíces profundas, en especial en áreas con afectaciones
frecuentes por vientos intensos.

Es preferible seleccionar especies maderables que presentan autopoda en las ramas


inferiores (las ramas se secan y caen rápidamente), ya que permiten la reducción de
costos y el incremento en el valor del producto. Un ejemplo muy característico de la
autopoda es el cedro rosado (Acrocarpus). Las especies deben tener alta capacidad
de rebrote después de realizar la poda. Es recomendable seleccionar especies con
tallos y ramas libres de espinas, y que no sean quebradizas
Los árboles acompañantes deben tener la capacidad para extraer nutrientes de lo
profundo del suelo. Es deseable que algunos de ellos sean leguminosas, por su
capacidad de fijar el nitrógeno de la atmósfera. Se deben escoger árboles con alta
producción de hojarasca y residuos de podas que aportarán nutrientes al suelo.

Se recomienda emplear especies de copa pequeña o poco densa para reducir la


competencia por luz con los cultivos asociados; de tal forma que al cortar los árboles
se reducen los costos y los riesgos por dañar a los cultivos. En el caso del café y el
cacao es deseable que los árboles acompañantes provean un nivel promedio de
sombra del 50 %. La parcela debe tener poca sombra durante la floración principal
de estas especies y durante los meses con elevadas nubosidad y humedad. El exceso
de sombra produce alta humedad que favorece el desarrollo de las enfermedades
fungosas.

Es muy deseable que los árboles acompañantes produzcan madera, leña, frutas y
otros productos que sean aprovechados por las y los sembradores, y que sean
apreciados en los mercados locales.

¿Qué características deben tener las especies en asocio con maderables


en un SAF?

A continuación, se enlistan algunos criterios para la selección de cultivos en asocio


con árboles maderables.

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• Que no tengan una sombra densa antes de que los árboles estén bien
establecidos.
• Se sugiere no incluir especies trepadoras (vainilla, pimienta gorda, maracuyá,
chayote, etc.) durante los primeros años de crecimiento de los árboles.
• Que no compitan fuertemente por nutrientes y agua con los árboles recién
plantados.
• Que no agoten los nutrientes hasta un nivel que pudiese afectar la fertilidad
del suelo (cómo el caso de cultivos esquilmantes, caña, pastos, plátanos, entre
otros).
• En el caso de cultivos de raíces y tubérculos, que tienen una gran extensión
horizontal de sus raíces (por ejemplo, la yuca), se deben plantar lejos del árbol
para evitar daños a las raíces de los árboles, en el momento de cosechar el
cultivo agrícola.
• Que no causen daños físicos a los árboles recién plantados. (En el caso de
algunas especies que pueden caer con más facilidad, por ejemplo, los
plátanos).
• En sistemas agroforestales permanentes, los cultivos deben ser tolerantes a la
sombra o, aún mejor, necesitar algo de ella; por ejemplo, el cultivo de cacao,
café. Palmas género Chamedora (camedor y tepejilote).
• Deben tener potencial económico con mercados locales, regionales,
nacionales e internacionales.
• Debe existir experiencia con el cultivo de la(s) especie(s) en la zona.

¿Qué aspectos considerar al momento de diseñar un sistema


agroforestal?

Realizar un reconocimiento del terreno para identificar las limitantes y


potencialidades del sitio. Analizar la topografía, conocer el tipo de suelo, observar el
tipo de vegetación y arvenses en el predio.

En relación con el suelo, lo ideal es contar con un terreno que tenga características
óptimas, cómo son:

• Planos o casi planos. En las pendientes hay suelos superficiales, por lo que el
agua de lluvia tiende a escurrirse antes de penetrar en el suelo y favorece la
erosión.
• Con una profundidad no menor a 75 cm.
• Sin pedregosidad o poco pedregosos.
• Sin capas duras de suelo, formadas por piedras o cascajos.

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• No erosionados.
• No compactados por el ganado, ya que no permiten la penetración de las
raíces ni la infiltración del agua.
• Sin problemas de drenaje o inundaciones.
• Fértiles, con textura y estructuras óptimas.

Sin embargo, la realidad que enfrenta el Programa Sembrando Vida en el contexto


nacional, la mayoría de los suelos que poseen las y los sembradores, enfrentan
problemas de degradación, erosión, acidificación y pérdida de la fertilidad, que
pueden condicionar el objetivo del SAF, así como las especies por utilizar, los
recursos necesarios y la intensidad de las actividades para su establecimiento,
mantenimiento y manejo.

Estas observaciones aportarán elementos sobre el diseño del sistema,


espaciamientos entre plantas y necesidades de las prácticas de conservación de suelo
y agua. Cuando el suelo muestra limitaciones de fertilidad habrá que establecer
dentro del sistema, especies que aporten más nutrientes, como los abonos verdes y
mayor cantidad de especies leguminosas.

Para el diseño de sombra se debe tener en cuenta las condiciones de nubosidad, la


orografía, topografía del lugar y la trayectoria del sol porque estos factores afectan la
cantidad de radiación que recibirán las especies cultivadas. Por ejemplo: Donde hay
un bosque o una montaña a la par del área a establecer un sistema agroforestal, se
debe sembrar menor cantidad de sombra permanente, porque se estaría poniendo
demasiada sombra en ese lugar.

Al ordenar las especies acompañantes, se deben considerar los requerimientos


nutricionales y el espacio requerido por cada una de las especies, tanto sobre el suelo,
como bajo suelo. Muchas especies en estado adulto tienen diferencias en cuanto a su
altura, tamaño de copa y tipo de sistema radicular; estas características deben ser
consideradas al momento de establecerlas dentro del sistema, porque la distancia
entre cada una de las especies varía.

Es recomendable fomentar la mezcla de árboles de distintas especies, para que ellos


generen varios tipos de hojarasca, que hacen más eficiente su descomposición en el
suelo, y así favorecen la actividad de los microorganismos.

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5.2.- PARA EL MIAF.

El establecimiento del MIAF en las parcelas implica la realización paulatina y


sistemática de un conjunto de actividades de organización del trabajo y adopción de
nuevas prácticas culturales e innovaciones tecnológicas, que de manera esquemática
para fines didácticos, compartimos a continuación:
 El diagnóstico regional y de las condiciones de las parcelas
 Incorporar el enfoque de cuencas
 Diseño de la parcela y trazo de las curvas a nivel
 La promoción y organización de la “no quema”
 Selección y establecimiento de los árboles frutales
 Instalación de filtros de escurrimiento
 Arreglo topológico de la milpa
 Podas de los árboles
 Labores culturales
 Producción de plantas

Una explicación detallada de éstas prácticas se encontrarán en la Guía Técnica No.


2, que adjuntamos a las presentes orientaciones. Aquí, descaremos solo el diseño de
la parcela.

DISEÑO DE LA PARCELA Y TRAZO DE LAS CURVAS A NIVEL.


Una tarea central es seleccionar las parcelas a trabajar, analizando con los y las
productoras la problemática a atender, las condiciones de distancia de las parcelas,
ubicación, calidad de suelo, la seguridad de la producción; así como los acuerdos
comunitarios de uso de terrenos comunes, de rastrojeo, de quemas, etc.,
identificando los factores que dificultan el establecimiento, para poder incidir en los
acuerdos necesarios. De tal manera que la inversión a mediano y largo plazo en las
parcelas, no se enfrenten con problemáticas que las tornen inviables a futuro.

El diseño de la parcela es un paso muy importante, se deriva del análisis anterior


y de las decisiones de los productores para elegir las especies de frutales a introducir
en función de sus intereses y de la viabilidad técnica, económica y ambiental: la venta
de frutales con alto valor comercial, la producción de alimentos para el consumo
familiar y el mercado local, la preservación de especies nativas, el incremento en la
diversificación de la producción, los usos diversos que mujeres y hombres hacen de
los productos de la milpa.

Como señalamos arriba, una herramienta pertinente para el diseño es la elaboración


del plan vivo, que nos permitirá colocar los intereses y deseos de los y las
campesinas, así como el diálogo de saberes entre productores y equipos técnicos.

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El trazo de las curvas a nivel es la primera práctica que define la intervención en
la parcela y el punto de inicio de la instrumentación del sistema. Para su realización
se debe contar con la capacitación puntual en la elaboración de aparto “A”6 y con el
desarrollo de conocimientos para hacer un buen trazo de curvas, lo que garantizará
la disminución de la erosión y la conservación del suelo, uno de los objetivos
centrales del sistema.
La distancia entre las curvas, dependerá del grado de pendiente de la parcela:
 En pendientes menores al 20% se recomienda establecer módulos de 14.4
metros entre línea y línea. Dejando un espacio de 2.4 m. del árbol al primer
surco; estableciendo 12 surcos con distancia de 80 cm., y nuevamente 2.4 del
último surco a la siguiente línea de árboles.
 Para pendientes mayores al 20% la distancia se reduce a 10.6 metros entre
líneas de árboles, dejando 2.1 m. entre el árbol y el primer surco,
estableciendo 8 surcos con distancias de 80 cm. Y nuevamente 2.1 m. del
último surco al siguiente árbol.

El trazo de curvas a nivel será la guía para la siembra de las hileras de árboles y para
formar los camellones donde se sembrará la milpa.

El MIAF parte de mantener permanentemente la milpa, no solo mientras crece el


árbol y de intercalar árboles frutales de las especies que existan en la región o se
puedan adaptar a las condiciones locales.

La distancia de siembra entre árboles es de 1 metro, aunque para especies más


robustas y con desarrollo circular de la copa, como el aguacate, el mango, cítricos,
etc., la distancia puede ser de 2 metros. Entendemos que en el documento “Guía de
actividades del plan de trabajo del programa sembrando vida” del mes de Enero del
2019, se dieron indicaciones diferentes, señalando que la distancia entre árboles
sería de 5 metros y el ancho de los camellones de 10 metros. Aquí estamos precisando
la información técnica y proponemos que si algunos Sembradores ya han realizado
prácticas relativas a los 5 metros, se retome como una variación del MIAF.

Se pueden combinar especies distintas de árboles, ya sea estableciendo una hilera de


cada especie o alternando especies en la misma línea. Sugerimos no establecer
demasiadas especies como cultivos principales (no más de tres), toda vez que cada
especie requerirá de acompañamiento técnico específico (tipos de poda, fertilización,
control de plagas y enfermedades). Pero se puede establecer una mayor diversidad

6 Existen diversas técnicas para obtener los puntos a nivel, los más utilizados son el aparato “A” y la manguera,

por su fácil y económica elaboración.

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en pequeñas cantidades. Con ello, se producen alimentos más diversos y se
experimenta con nuevas especies y/o variedades de frutales.

En los camellones destinados a la milpa, el MIAF propone un arreglo topológico


que permite mantener e incrementar los rendimientos de la milpa, para compensar
el espacio cedido a los árboles frutales, lo que se logra por un lado con el incremento
en la fertilidad del suelo, que paulatinamente va permitiendo reducir el uso de
fertilizantes y por el otro, con la modificación del arreglo topológico de la milpa. La
propuesta implica la disminución de las distancias de siembra entre surcos a 80 cm,
y entre matas de maíz a 40 cm y la disminución de número de semillas a dos por
golpe; así como el intercalado de dos surcos de maíz y dos de frijol, siguiendo las
curvas a nivel.

Sin embargo, no siempre éste arreglo de la milpa es el más deseable para los
productores, quienes mantienen una alta diversificación de la milpa. Es muy
importante dialogar con cada sembrador o sembradora para comprender sus
intereses y lógicas de producción, reconociendo las diversas modalidades que dan a
sus parcelas.

La diversificación, el relevo de cultivos y la intensificación de las parcelas con MIAF


es un resultado observado en diversas experiencias. Por ello, es fundamental apoyar
las iniciativas de experimentación y de innovación por parte de los y las productoras
que se detonan con este sistema.

5.3 LOS SOLARES, HUERTOS FAMILIARES, TRASPATIOS.

Los solares, huertos familiares o traspatios, son sistemas agrosilvopastoriles muy


complejos y sofisticados. En el solar, las familias campesinas realizan un manejo
intensivo de los diversos factores: suelo, agua, luz y temperatura, generando arreglos
que permiten un uso muy eficiente de ellos, mediante una organización del trabajo
que incluye al conjunto de la unidad de producción familiar, bajo la dirección de las
mujeres.

La producción de los solares es muy diversa, fluctuante y persistente a lo largo del


año: frutas en temporada; plantas medicinales y condimentos todo el tiempo;
verduras durante las temporadas en que la milpa no las provee; carne y huevo de
manera permanente. Diversos estudios señalan que los solares aportan un alto
porcentaje de los alimentos de las familias y contribuyen a la venta de excedentes,
generando lo equivalente a entre 1 y 3 salarios mínimos.

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Así mismo, el solar permite el aprovechamiento de los recursos suelo, agua, clima; y
pone en juego los recursos de mano de obra familiar tanto de adultos como de
infantes y aprovecha el amplio conocimiento que las mujeres poseen como
campesinas. Generándose un complejo calendario de actividades que considera
tanto las condiciones climáticas, como las actividades de los otros sistemas
productivos y sus respectivos productos.

Es muy importante que los planes de trabajo, sobre todo de las Sembradoras tomen
en cuenta a los solares, la contribución que realizan a la producción de alimentos y
por tanto a la seguridad alimentaria, y a los procesos de experimentación y
adaptación de especies y variedades nuevas. Es muy importante reconocer las
actividades que ahí se realizan por parte de las sembradoras, toda vez que esa
actividad contribuye a los logros del Programa.

5.4 LOS SISTEMAS SILVO-PASTORILES.

Una parte muy importante de los sembradores y sus familias, se dedica a la


ganadería. Y algunos de ellos vienen desarrollando diversa prácticas silvopastoriles
en sus unidades de producción, en sistemas tradicionales y/o mediante prácticas
recientes.
Si bien el programa no plantea en ésta etapa, incorporar sistemas silvopastoriles al
diseño central de los SAF, será muy importante reconocer las prácticas que ya se
realizan y no desalentarlas. Así como incorporar contenidos de capacitación y
acompañamiento técnico a los sembradores que lo requieran, toda vez que una gran
cantidad de sembradores y sembradoras se dedican a la actividad ganadera y siguen
viendo en ella una alternativa y horizonte de desarrollo.

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