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El modelo tríadico de Gerard Genette

El modelo que Genette presenta en Figuras III, en 1972, se distingue del resto de la producción
estructuralista en virtud de reconocer la insuficiencia del esquema dicotómico mantenido hasta ese
momento e inaugurar un modelo tríadico que incluye nuevas categorías.
Genette distingue, en el texto narrativo, tres instancias:

• La historia es el conjunto de los hechos o acontecimientos narrados, presentados de acuerdo a un orden


lógico y cronológico -en el cual jamás podrían sucederse, ya que algunos hechos ocurrirán
simultáneamente, pero la narración no permite dar cuenta de ello. La historia no es un objeto sino un
concepto que señala el significado o contenido narrativo.
• El relato es el discurso oral o escrito que materializa la historia, es decir, el texto narrativo concluido que
conforma un todo significante. Las teorías de análisis del discurso lo denominan enunciado o texto.
• La narración es el hecho o acción verbal que convierte a la historia en relato; es el hecho narrativo
productor; y, por extensión, la situación real o ficticia en que se produce el acto narrativo. En los textos
narrativos es una situación ficcional.

La historia y la narración no existen, para el lector, si no es por mediación del relato.

Los actuales estudios narratológicos, que se dedican especialmente a la elucidación de la construcción


del sentido en los textos, privilegian la aplicación del modelo tríadico de Genette como metodología
conceptual básica para este tipo de análisis.

Gerard Genette mantiene el concepto estructuralista a partir del cual el sentido se construye al identificar
las relaciones entre los distintos niveles. Por lo tanto, en su teoría, afirma que la articulación entre los
niveles de la historia con el relato, la narración con el relato y la historia con la narración se puede estudiar
mediante la observación y el análisis de tres instancias o categorías que surgen de las relaciones
anteriores:

• Tiempo, que expresa las relaciones posibles entre el Relato y la Historia.

• Modo, o modalidades (formas y grados) de la “representación” narrativa en que se expresan las


relaciones entre la Narración (o situación de enunciación) y el Relato (o texto).

• Voz: se refiere a la forma cómo se encuentra implicada, en el Relato, la propia Narración como instancia
narrativa. En ella se encuentran sus dos protagonistas: el narrador y su destinatario, real o ficticio. La Voz
designa una relación con el sujeto (y, de forma más general, la instancia) de la enunciación.

Por lo tanto, estas categorías (Tiempo, Modos y Voz) se relacionan con las anteriores (Historia, Relato y
Narración) de la siguiente forma:
Tiempo y Modo funcionan, las dos, en el nivel de las relaciones entre H y R; mientras que la Voz designa,
a la vez, las relaciones entre narración y R y entre narración e H.
Las categorías de Tiempo, Modo y Voz –que expresan, a su vez, las relaciones entre Historia, Relato y
Narración- pueden ser observadas únicamente en el Relato ya que éste es el objeto concreto. Como
decíamos arriba, “la historia y la narración no existen, para el lector, si no es por mediación del relato”. Por
lo tanto, Genette afirma que debe realizarse el “Discurso del Relato”.

TIEMPO

Genette propone analizar el tratamiento del Tiempo en el Relato a partir de las alteraciones que se
presentan de acuerdo a las relaciones entre el Tiempo de la Historia (TH) y el Tiempo del Relato (TR); y,
por otra parte, entre el TR y el Tiempo de la Narración (TN). Las alteraciones producidas siempre estarán
en función de producir un determinado efecto de sentido.
Las alteraciones son agrupadas en tres tipos diferentes: distorsiones de orden, de velocidad y de
frecuencia.

Distorsiones de Orden

Tienen que ver con la decisión del narrador de alterar la secuencia cronológica de la historia. Puede
adelantar acontecimientos o interrumpir el fluir de los hechos para evocar un hecho anterior, es decir,
producir anacronías.

Anacronías son las diferentes formas de discordancia entre el orden de la H y el orden del R. La
posibilidad de incorporar al relato anacronías supone la existencia de una especia de GRADO CERO –o
“tiempo base”-, que sería un estado de perfecta coincidencia temporal entre el tiempo de la H y el tiempo
del R. Hablaremos del alcance de la anacronía, de acuerdo a su relación con el presente; y de amplitud,
de acuerdo a la duración de la historia que abarque.
Relato primero: se denomina así el nivel temporal de R con relación al cual una anacronía se define como
tal; es el conjunto del contexto.

Las anacronías posibles pueden ser: analepsis y prolepsis.

• Analepsis: es un relato segundo realizado en forma retrospectiva. Puede estar a cargo del narrador
extradiegético o de cualquiera de los personajes de la Historia.
• Prolepsis: es una alteración en el orden temporal del Relato que implica un adelanto, una anticipación de
sucesos en relación con los que se narran en el tiempo base. Es un relato segundo prospectivo. La
anticipación es menos usual. Se presenta, no obstante, en los textos predictivos o apocalípticos. Como en
el caso anterior, Genette distingue entre internas y externas.

Distorsiones de Velocidad (o Duración)

En el análisis de la velocidad, los dos tiempos que actúan como referentes son el TH y el TR. El narrador
puede presentar los hechos que han ocurrido durante diez años consecutivos en una sola frase; o detallar
minuciosamente, a lo largo de varias páginas, un gesto que tuvo lugar en un instante (como el caso del
narrador de En busca del tiempo perdido).
Genette propone analizar la relación entre TH y TR comparando el lapso temporal al que alude la historia
y la cantidad de espacio físico –en el texto, es decir, páginas, renglones o palabras- que el relato le
adjudica.
Este tipo de discordancia entre la velocidad del TH y el TR da lugar a cuatro clases de alteraciones de
duración: escena, pausa descriptiva, resumen o sumario y elipsis.
Genétte hablará de la existencia de cuatro formas fundamentales del movimiento narrativo. Los extremos
son la elipsis y la pausa descriptiva; y los intermedios, la escena -la mayoría de las veces, dialogada (con
un movimiento determinado, al menos en principio)- y el sumario o resumen, entendido como forma de
movimiento variable que abarca con gran flexibilidad de régimen todo el campo comprendido entre la
escena y la elipsis.

Distorsiones de Frecuencia

Frecuencia narrativa se refiere a las relaciones de frecuencia (o más sencillamente, de repetición) entre
los hechos sucedidos y los hechos narrados. Las posibilidades de frecuencia pueden reducirse a cuatro
tipos virtuales: acontecimiento repetido o no; enunciado repetido o no.
Atendiendo a la diferencia entre Historia (el qué se cuenta) y Relato (el cómo se cuenta), la obra puede
presentarse de la siguiente forma:

• Relato Singulativo: se relata una vez lo que ha ocurrido una vez en el nivel de la historia (1R/1H);
• Relato Singulativo anafórico: se relata n veces lo que ha ocurrido n veces (nR/ nH);
• Relato Iterativo: se relata una vez lo que ha ocurrido n veces (1R/nH).
• Relato Repetitivo: se relata n veces lo que ha ocurrido una vez (nR/1H);

MODOS

• Relato de acontecimientos
• Relato de palabras
• Perspectiva o punto de vista restrictivo

Genette prefiere evitar los términos “visión”, “campo” y “punto de vista” para utilizar el término más
abstracto de FOCALIZACIÓN.
• Relato no focalizado o de focalización cero: el relato clásico.
• Relato de focalización interna:
a- Fija: no se abandona casi nunca el punto de vista con que se inició. Su restricción de campo es
particularmente espectacular.
b- Variable: el personaje focal es primero uno y luego otro; o
c- Múltiple: como en las novelas epistolares, en las que se puede evocar el mismo acontecimiento varias
veces según el punto de vista de varios personajes epistológrafos.

• Relato de focalización externa: el héroe actúa ante nosotros sin que nos permita, en ningún momento,
conocer sus pensamientos ni sus sentimientos. (Dashiel Hammett).

• El empleo de la “1ª persona”, es decir, la identidad de persona del narrador y del protagonista no entraña
una focalización del relato en éste.

• Doble focalización: una focalización en las acciones visibles y audibles en un centro, pero que, en
cambio, en cuanto a los pensamientos y los sentimientos, está enteramente focalizada en un personaje
(Marcel cuando espía a la señorita Vinteuil, el testigo adivina los pensamientos del otro.

VOZ

Genette parte del concepto de Benveniste, de buscar la “subjetividad en el lenguaje”, es decir, pasar del
análisis de los enunciados al de las relaciones entre dichos enunciados y su instancia productora: lo que
hoy se llama su enunciación. (Figuras, 271)
Genette introduce tres categorías que se relacionan con la Voz: el tiempo de la narración, los niveles
narrativos y la persona.
Tiempo
Se especifica el tiempo de la narración y no el lugar. Existen cuatro tipos de narración, de acuerdo a su
posición temporal:

• Narración ulterior: es el relato de hechos pasados.


• Narración anterior: es el caso del relato predictivo (profético, apocalíptico, etc.)
• Narración simultánea: relato en presente. Es el caso de la literatura objetiva, la escuela de la mirada, el
nouveau roman.
• Narración intercalada entre los momentos de la acción. Existe una distancia temporal mínima entre los
hechos y el relato. Es el caso de “El extranjero”.

También se habla de Narración en primer grado, cuando la voz se relaciona con el narratario en primer
grado, es decir, con el lector del relato; y de Narración en segundo grado cuando narra un personaje.

Niveles narrativos
Lo que separa el acto narrativo de la acción contada es una especie de umbral figurado representado por
la propia narración. Es una diferencia de nivel que se define de la siguiente forma: “todo acontecimiento
contado por un relato está en un nivel diegético inmediatamente superior a aquél en que se sitúa el acto
narrativo productor de dicho relato”.
Para simplificar y operativizar la teoría se preferirá hablar de Narrador afuera de la historia (en 3º persona
–omnisciente o focalizado) o narrador adentro de la historia (en 1º persona –protagonista o testigo). No
obstante, la observación de los distintos niveles narrativos, deberá ser atendida a los efectos de identificar
la presencia del relato metadiegético (según Genette) o enmarcado (según la terminología tradicional).