Está en la página 1de 4

LA SEGUNDA SINFONIA DE BRUCKNER

Amigos y Amigas, entramos ya con fuerza a la tercera entrega de esta saga,


ahora focalizándonos en la Segunda Sinfonía de Bruckner. En la primera
entrega, comente los inicios del maestro, su alineamiento y admiración con
Wagner y sus primeros pasos en la música, pasos tardíos, si pensamos que
su verdadero desarrollo musical empezó a sus cuarenta anos.

En esta entrega, en la cual me inspiro la tranquilidad de las plazas de la bella


ciudad de Puebla, en México, me enmarcare en uno de los aspectos que
mas se le critican a Bruckner, sus continuas revisiones directas, indirectas y
que terceros han hecho a su monumental obra, o lo que muchos
musicólogos han definido como “el problema Bruckner”.

A la raíz de ello esta el carácter sencillo y humilde del Maestro de San


Florián. Los grandes músicos son humanos y en ello muestran en cada uno
de ellos, las facetas y pinceladas que definen la personalidad humana, con
sus virtudes, defectos y excesos. Al extremo del espectro, encontramos
maestros megalómanos, egocéntricos, déspotas y arrogantes, que muchos
recuerdan por su crueldad, pero que también respetan su genio y la
conciencia que tenían de su talento, lo que los hacia fuertes ante las criticas
y los desplantes de su alrededor. Clásicos son los ejemplos de Mozart,
Beethoven, Brahms y Mahler. Con características totalmente opuestos,
encontramos Maestros con una humildad y sencillez que los hizo vulnerables
a su entorno, en muchos casos, con poca estima a su propio talento y
sometiéndose a las criticas de terceros. Bach, Franck y Bruckner son un
ejemplo de ello.

Cuando uno lee la forma tan sumisa y humilde con que Bach presenta sus
Ciclo de Conciertos al Margrave de Brandemburgo, no puede uno entender
como tales piezas y su compositor pueden colocarse en un plano tan humilde
hacia un fulano al que le dedican una obra maestra, cuyo único merito fue
haber concedido un encargo, como quien ordena en nuestros días un traje a
un sastre.

Una famosa anécdota de Bruckner es la que contó en su autobiografía el


director Hans Richter. Luego de el ultimo ensayo de la Cuarta Sinfonía,
Bruckner llego al podio visiblemente contento (Richter recuerda que Bruckner
de tez blanca por naturaleza, estaba rojo de alegría y con lagrimas en sus
ojos), y con mucha alegría, lo felicito efusivamente por la interpretación y le
regalo una moneda de oro y le pidió que se comprara una cerveza para que
la bebiese en su honor (Richter no regalo la moneda y la pego al cinto de su
reloj, que llevo hasta su muerte).

Lo descrito es un síntoma recurrente, constantemente cuando se revisa la


historia de Bruckner, salen a la luz sus inseguridades y su tremenda
dependencia a la aceptación externa, es increíble que un Maestro de su talla
hiciese revisiones de sus obras solo para acomodarlas al gusto de los
Directores, o incluso ceder ante los tramoyistas de los salones para
acomodar o disminuir la integración de un instrumento a la orquesta.

La obra que hoy nos ocupa es un claro ejemplo de ello, no es la obra mas
popular del Maestro de San Florián, de hecho es la Sinfonía que en lo
personal me gusta menos de todo el ciclo. De esta obra se tienen 5
versiones distintas. Luego del fiasco personal que hizo que rechazara su
Sinfonía en Re menor de 1869 (ver el post que inicio esta serie en
(http://elcuervolopez.blogspot.com/2008/06/anton-bruckner-sinfonia-n-0-cero-
null.html). Bruckner quiso responder a las observaciones que Dessoff hizo a
la partitura de esta obra, con un planteamiento estructural menos lirico y con
mayor claridad estructural, destacando que en esta Sinfonía, Bruckner vuelve
a usar la tonalidad en Do menor de la Primera Sinfonía,

La primera versión de esta obra fue completada en 1872, sin embargo,


recibió al menos cuatro revisiones en 1873, 1876, 1877 y finalmente en 1892.
Algunas ediciones de la obra, algunas veces la denominan “La Sinfonía de
las Pausas”, dado que, en su intento de establecer una pauta estructural
temática mas clara y definida, usa pausas dramáticas al interior de sus partes
como silencios dramáticos de toda la orquesta. De todas las versiones, la
que mas se ha aceptado en los últimos anos es la denominada Edición
Carragan, en la cual se han respetado casi integralmente la versión original
de 1872, sin las modificaciones introducidas posteriormente (cortes,
reoquestaciones en especial en la sección de trompeta y cornos – Edición
Nowak - e incluso, re-escritura de secciones completas, principalmente en el
scherzo – Edicion Haas). La grabación que presentare a los lectores, usa la
versión de William Carragan. En esta edición, el Scherzo pasa a ser el
segundo movimiento y el Andante pasa a ser el tercer movimiento de la obra.
De entre todas las versiones, esta es por lejos la más extensa en duración
(casi diez minutos sobre las ediciones Nowak y Hass).

La obra inicia a partir de un solo de los cellos cuyo tema es retomado en la


primera trompeta en Do cinco veces. Esta yuxtaposición de notas da un tono
intrigante a la introducción y brinda un germen temático que se retoma varias
veces en el primer movimiento, y luego es la base del cuarto movimiento.

Esto da entrada a un segundo tema en la tonalidad del movimiento que es


expuesto en las cuerdas, luego de un descenso orquestal se introduce un
tercer tema, el cual está basado en la secuencia inicial de notas de la
exposición. Esta figura se convierte en la base del desarrollo de todo este
movimiento, con una figura inquieta entre los violines y los bronces, en medio
de la cual estas cinco notas son recurrentemente re-expuestas entre
vigorosos clímax orquestales muy a lo Bruckner, alternando pausas en las
que se vuelve a escuchar el primer tema con tonalidades sombrías
acompasado entre las violas, los cellos y frecuentes retruécanos de las
flautas.

El movimiento siguiente lo inicia con un ritmo danzante las cuerdas, y lo


desarrolla animadamente con brillantes intervenciones de los bronces
enfatizando un fraseo juguetón y muy animado, posteriormente en su
desarrollo es tomado por las maderas en dialogo con los violines. Luego de
esta alegre exposición, la orquesta va disminuyendo hacia una pausa,
después de la cual, el segundo tema del movimiento es introducido luego de
un breve tremolo de los violines, con un fraseo muy lirico, que recuerda a los
últimos lieder de Schubert. Muy a la usanza de Bruckner, es repetida la
sección inicial, esta vez con una variación del tema que provoca un dialogo
entre la percusión y los bronces retomando el tema inicial. El tercer
movimiento es un Andante muy solemne, pero que dista mucho del poderoso
mensaje de los movimientos lentos de las posteriores sinfonías a partir de la
Cuarta.

El movimiento final es majestuoso y como mencionamos anteriormente, su


desarrollo parte de las primeras cuatro notas expuestas repetitivamente en el
primer movimiento las cuales son expuestas por los violines. Posteriormente,
una segunda idea temática es expuesta en tutti a partir de los bronces, con
un aire marcadamente marchista, casi militar. Alternando dramáticas pausas,
luego de este desarrollo, se introduce un tema lirico, nuevamente con raíces
schubertianas el cual es alternado con un nuevo tema, el cual es una cita
textual al tema principal del Kyrie de la Misa en Fa mayor del mismo
Bruckner. Todo este calidoscopio de ideas tiene un desarrollo en alternancias
con repetitivas pausas hasta que el tema militar yuxtapuesto con el germen
de las primeras notas del primer movimiento, conducen la obra a un clímax
final.
La grabación que hoy presento a su consideración, corresponde a uno de los
mejores directores de orquesta del que la mayoría ha escuchado poco, me
refiero al Maestro Georg Tintner (1917 – 1999). Este director austriaco, huyo
de la Alemania nazi con rumbo a Oceanía, en donde desarrollo una intensa
carrera con las principales orquestas de Australia y Nueva Zelandia. En su
última etapa de vida, trabajo con las principales orquestas canadienses y
recibió muchos reconocimientos de su Austria natal, así como en Canadá,
Australia y Nueva Zelandia. Sus grabaciones más reconocidas las hizo con el
sello NAXOS y destaca especialmente su ciclo integral de Sinfonías de
Bruckner (grabadas entre 1995 – 1998), las cuales fueron grabadas con
orquestas poco conocidas, como es el presente caso, con la Orquesta
Sinfónica Nacional de Irlanda.

El Maestro Tintner hizo todas sus grabaciones brucknerianas luego de un


detallado estudio de las usanzas y recomendaciones del autor a la
configuración de la orquesta y al fraseo de los instrumentos. Destaca
especialmente el hecho que los segundos violines son colocados a la
derecha del director (contrario a la costumbre de colocarlos a la derecha de
los primeros violines, casi al centro del director), para lograr el especifico
efecto antifonal que Bruckner (y incluso Mahler y Reger) piden para el
desarrollo de sus obras.

Le pido encarecidamente al lector no subestimar el relativo poco cartel de la


orquesta, el hecho que los discos NAXOS siempre los encuentra en los
estantes económicos y los directores no pertenecen al jet set clásico, son
grabaciones muy profesionales y en muchos casos, como es el caso de esta
maravillosa lectura de Bruckner, referencias obligadas por su calidad
interpretativa. Testimonio de ello es la nota que le dedico a esta grabación, la
prestigiosa revista inglesa Gramophone Editors Choice en mayo de 1998
“esta lectura realizada por Tintner para el sello NAXOS es una interpretación
hermosamente desarrollada, con una gran personalidad y vívidamente
grabada, no se equivoquen, la National Symphony Orchestra of Ireland en un
ensamble de primer nivel y nos está entregando una interpretación
excepcional”.