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MEMORIAS

DE UN EX-OFICIAL DE LA
GUARDIA NACIONAL
GUILLERMO E. CUADRA G.

INTRODUCCION
Cuando por casualidad, alguien, dominando temores, ha osado escribir sobre la
Guardia Nacional, el instrumento de mayor fuerza represiva con que el Gobierno de los
señores Somoza ha contado para imponer sus caprichos, se ha limitadó a mencionar,
muy superficialmente su defectuoso funciQ}tamiento, olvidándose de señalar, concreta-
mente, que el problema fundamental de Nicaragua es su Guardia Nacional la que por
su actuación y hechos que de aquella se derivan ha tenido dos etapas:
La primera, de 1931 hasta mayo de 1933, etapa realmente honesta, rectilfneC!,
tradicional, y, la segunda, desde junio de 1933 hasta nuestros días,· etapa en la que,
desviada de sus normas de alta imparcialidad, desnaturalizada por órdenes de su Jefe~
Director, General Anastasio Somoza García a Oficiales y Alistados que la integraban al
iniciarse ésta y que todavía hoy la integran, conscientemente algunos y abúlicos lós más,
no han servido sino para entronizar en el Poder, indefinidamente, a un solo hombre pri-
mero, y a toda una familia después, sin consideración alguna al pueblo nicaragüense,
que es quien paga para que se le garantice su vida, hacienda y actividades, y no pa-
ra ser vejado en toda forma como lo ha sido; obligado a mantenerse económicamente
arrinconado en las sombras de su miseria,temiendo a cada instante por su vida, horro-
rizado del estado de cosas que impera, que se ha agudizado de tal modo que, ésa vi-
da ya resulta una vorágine de odios, rencores y asaltos, donde la emboscada y la per-
secución se han convertido en sistema.
El que escribe, no siente ningún temor, de tratar sobre la Guardia porque, co-
nocedor como pocos de los usos, costumbres y actuación de la Guardia Nacional y de
sus miembros, en cuyas filas se apretujan hombres de corazón bien puesto y de sentido
común, siente el convencimiento que dando publicidad a una serie de artículos bajo el ti-
tulo: "Memorias de un ex-Oficial de la Guardia Nacional", mucho se habrá de alcanzar.
En tales artículos, se exponen hechos ciertos, conocidos de todos los nicaragüen-
ses, militares y civiles, y las conclusiones a que forzosamente se haya de llegar, se bascm
en las leyes de la República, y más concretamgnfe, en las del J:jército. El que escribe no
pres11me en ellos de soci61ogo, ni de filósofo. Pero sí reclama que, habiendo vivido por
muchos años en la Guardia Nacional, como miembro activo, y, como c;ivil, con ella y
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luera de eila, puede penetrar en la múltiple realidad de las consecuencias del estado
actual de cosas, si se prolongase por más tiempo.
La finalidad de estos artículos es aclarar, que, de acuerdo con sus propias regu.
laciones, errados como están, y actuando como actúan, sin sujeción a las leyes, la ciuda.
dania nicaragüense, con verdadera conciencia de su valer, lo que para si desea no es iu.
char con ella, sino justamente reclamar, con la ley en sus manos, el derecho que tiene a
ser respetada, a ser oída y protegida; el firme propósito de liberarse de una oligarquía
que, en todas las actividades del país ahoga al nicaragüense, incluyendo a la misma
Guardia Nacional. Esa oligarquía no permite la transformación fundamental de la es-
tructura social, polltica y económica que Nicaragua necesita, y es por ello que desde aho.
ra, mirando hacia el futuro, no quiere permitir ésa ciudadanía el mantenimiento en el
Poder Público de otra aciaga dictadura en una tierra como la nuestra donde según las le-
yes vigentes, que no se cumplen, todo ciudadano, hasta el más humilde, por derecho pro.
pio, pueda legalmente aspirar a ser electo por el consenso de sus connacionales y no por
Imposición. ·
Como desde todo punto de vista conviene conocer, a nuestros hombres, y ver
qué los distingue de otros en su espíritu y acciones, a través de estos artículos necesario
es expresar la verdad clara, desnuda, sin ambages ni temores. Sólo así, dentro de las
complejidades que constituye cada hombre, se puede llegar a formar una clara idea de
sus intenciones que hasta ahora, los de la Guardia Nacional, actuando sin sujeción a las
leyes de que habla el Artículo 92 A. G., han podido imponer sólo por la fuerza de las
armas, en provecho de la familia gobernante.
A la luz de la realidad que Nicaragua vive y hechos que escritores realmente
demócratas consignan en sus libros, el Comunismo es el invento moderno más técnico
y perfecto para esclavizar a los hombres.
Luego, el mayor peligro de que Nicaragua sea comunizada, si es que no lo está
ya, lo tenemos en los hombres que actualmente rigen los destinos del país que, si bien
es cierto no han necesitado de ayuda o presión externa para alcanzar sus objetivos, ma·
ñosamente se han impuesto la tarea de presionar de adentro hacia afuera a miembros de
las Fuerzas Armadas, conquistando su mente con el empleo de una bien estudiada pro·
paganda que ha creado una especial psicología.
A la anterior conclusión irremediablemente se llega si meditamos, aunque fue·
ra sólo por un momento, en la gran mentira que consiste en repetirles a oficiales y alis·
tados de la Guardia Nacional, hasta la saciedad, que: "La Oposición lo que quiere es
destruir la Guardia, a la que sólo ellos, -los que mandan- son los que la defienden
de sus enemigos civiles".
Conviene explicar a los miembros del Ejército que la oposición del Partido Con·
servador a la política de los señores Somoza en el Poder no es, de ningún modo, indivi·
dual contra sus miembros a quienes nunca han conceptuado como enemigos; que, por el
con'lrario, como militares de carrera que son no deben sentir preocupación alguna por un
cambio político ya que, fundamentalmente, la nación necesita de su ejército que es vi·
tal y de lógico interés nacional.
Interés de Patria es tener Ejército para defender sus instituciones democráticas,
sus leyes y soberanla, un Ejército de Profesionales, conscientes de su responsabilidad, en
el que deben obedecerse órdenes dadas con sujeción a las leyes, pero nunca aquellos
contrarias a la Promesa de Alistamiento que dice: "Prometo mantener mi adhesión Y
fidelidad a los grandes intereses de la República de Nicaragua, mi Patria, y obedecer 6r•
denes dadas con sujeción a las leyes".
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Cuando ,1~ Guardia Nacio- yes R., Gus±avo Mendoza y Julio Adrián So-
ANTECEDENTES nal, el un1co cuerpo arma- marriba; y diecisiete jóvenes civiles, en suma-
do y de Policía de Nicaragua, estuvo siendo yoría de Managua, José León Sandino, Sebas-
en!renada y comandada por soldados de ocu- ±ián Uriza, Isidro Sandino, Carlos Alfonso Cas-
pación, -Infantes de la Marina estadouniden- tillo, Antonio Castro Frixione, Alfredo Cua-
se (1929-1932)-, sus aciividades se desenvol- dra G., Manuel Antonio Briones, Federico Ca-
V'i~ron con cier±a comprensión hacia nuestros brera, Justo Pastor Palacios, Guillermo E. Cua-
connacionales. Ello no fué por viriud de los dra G , Gustavo A. Zavala, Jacinto Mon±ene-
miembros de esa ocupación, sino por el em- gro, Alejandro Zamora, Arturo Moreira Gómez,
peño y mejor voluntad que como nicaragüen- José María Castrillo, Ernesto Rourk, Félix Pe-
ses siempre pusieron los elementos del perso- dro Zepeda y Antonio Tercero. Los citados
nal comisionado y alistado que en ella cons±i- señores cons±i±uyeron la Primera Promoción
Juian mayoría, en cumplir la obligación de Trumble que, al egresar de la Escuela Mili-
obedecer órdenes de acuerdo con sus Regla- tar serían, con el devenir de los años, los al±os
menlos, previamente difundidos y amplia ex- Jefes de la Guardia, según lo estipulado en
plicados en iodos sus alcances. el correspondiente Convenio. Dieciocho de
Si por cualquier mo±ivo, cualquier dispo- los treinta y seis mencionados cadetes perte-
sición tomada por el Ejército, para su vigen- necían al Paríido Liberal y dieciocho al Par±i-
cia en el mismo dañó intereses ciudadanos, do Conservador.
el reclamo de éstos, máxime si se hizo público Al clausurar su curso académico de 1931,
por la prensa del país, hasta llegar a formar de la Academia Mili1ar egresaron vein±iocho
un buen volumen de opinión, las más veces 'Sub-Tenientes, quienes, según el Juramento
impulsó a sus Jefes, aunque el parecer perso- rendido entonces, hoy llamado Promesa, no
nal de ellos fuera distinto, a satisfacer la opi- debían pensar siquiera en el Partido político
nión pública, mandando a reparar los daños de sus simpaiías al que antes perlenecieron.
en la fo,rma y medida prescri±as para cada ca- No lograron graduarse los señores: Ernes-
so, en los respeciivos reglamentos u orde- to A. Portllo, Sargento de Abastos G N.; Juan
nanzas. César Prado, Sargento Mayor G.N.; Carlos A.
La exlric±a observancia de los Reglamen- Gu±iérrez, Cabo G.N.; y los civiles Alfredo J.
tos de la Guardia, de consumo obligaba, como Cuadra, Manuel Antonio Briones, Carlos Al-
es lógico, a ex!ranjeros y nicaragüenses. Para fonso Castillo y An±onio Cas±ro Frixione. El
éstos, por supuesto, su rigor era externado, por señor subteniente José Esteban Cáceres no só-
aquello de la nacionalidad, ya que, los senti- lo fué separado de la Academia sino que, da-
mientos personales de afinidad o repulsa, de do de baja de la Guardia Nacional.
bondad o rigor hacia con±erráneos, al mamen- Sin ánimos de molestar a persona algu-
lo de producirse ±oda acción, no podía ser na, pero si con el de establecer la verdad his-
igual en aquéllos que en éstos. tórica sobre el proceder de la Guardia en las
Lo preceptuado para cada caso, ±enia un dos e±apas de su vida, la primera, 1929-1932,
sólo fin: a±ender como se merece al ciudada- y la segunda, 1933-1962, conviene señalar
no, respetar su vida, bienes y opiniones, sin que, en cumplimien±o de sus regulaciones,
a±ropellar jamás su derecho. en 1931, fueron retirados de la Academia los
Por lo dicho es bien fácil comprender que, señores ci±ados en el párrafo an±erior, y en
de acuerdo con las estipulaciones de los Re- la segunda etapa, cuando ya la Guardia se ha-
glamentos, cualquier queja desatendida o ru- bía conver±ido en ins±rumen±o político y Guar-
mor público desestimado por oficial o alistado dia Personal, por la sola voluntad de su Jefe-
de la Guardia, constituyera motivo suficiente Direc±or, los señores Juan César Prado, Ernes-
P~ra ±amar acción disciplinaria conira el Guar- to A. Portillo, Manuel Antonio Briones y José
dia que hubiere incurrido en ±al deli±o, capaz Esieban Cáceres fueron reincorporados a ella.
de truncar definitivamente su carrera rniliiar. Briones, no pasó de Sub±enienie y ostentando
Dando fiel cumplimiendo al Convenio de ese rango fué dado de baja 1 Cáceres se suici-
la Guardia Nacional, legalizado ya por el Con- dó siendo apenas Tenien±e 1 y Juan César Pra-
greso nicaragüense en el año 1929, oficial- do y Ernesfo A. Portillo, con el correr de los
mente, a fines de 1930, fué instalada e inau- años, por méri±os especiales, llegaron a al-
guarada en Managua, capital de la Repúbli- canzar, por sobre los oficiales egresados de la
ca, la Academia Militar de Nicaragua, a la Academia de muchas promociones, los rangos
que fueron enviados a estudiar, corno cadetes, de Coronel el primero, o sea Juan César Pra-
r:D
~uatro oficialese de servicio regular de mon±a-
has±a entonces, señores Gabriel Castillo, Ju-
n Torres, José Es±eban Cáceres y Lizandro
do que acaba de causar retiro, y de Mayor el
segundo o sea Ernesto A. Por±illo, rango que
os±enió hasta el momen±o de su muer±e
elgadillo 1 catorce alistados escogidos de en- natural.
1re sargentos, cabos y cabos profesores, seño- En las Ceremonias de Graduación de la
~es Guillermo Luna W., Ernesto A. Portillo, Primera Promoción Trumble, efectuadas en
A.uan <;:~sar Prado, Alejandro Ce~±eno, yarlos Junio de 1931 en el Salón de Ados Públicos
i 86C!uherez, Salvador Rizo G., Blas Rodnguez, del Insiiu±o Pedagógico de Managua, donde
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? Antonio López, Abelardo Cuadra V., Jo- como acto principal el señor Presidente de la
e Escobar, Federico Davidson B., Carlos Re- República, General José María Moneada hizo
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entrega de sus Despachos Militares a los nue- güense, el Subteniente Guillermo E. Cuadra G.
vos oficiales a cuya cabeza, como número uno, en la oficina de Leyes de la Guardia Nacional
se graduó el que ésto escribe, el Direc±or de estrenaba desde un día antes su flamante Des.
la Academia, Capitán Edward J. Trumble, co- po.cho Miliiar, conquistado a base de estudios
mo era obligación de iodo Comandante de esfuerzos y privaciones, cuando llegó a dich~
Tropas, ±ras apropiadas explicaciones acerca oficina, el 8 de Junio de 1931, un oficio del
de su alcance y trascendencia, recibió el si· señor Presidente de la República, General Jo
guien±e Juramento, (hoy llamado Promesa), sé María Moneada, en el que sugería, con ca.
rendido por iodos los graduados que, a la le- rác±er de orden, al entonces Jefe-Direc:tor, Ge
ira dice: (ac±ual Ario. 92 AG): neral Calvin Bruce Ma±íhews, separar de su
"Con ±oda solemnidad prometo mantener puesto en la Oficina de Leyes al sub±enien!o
mi adhesión y fidelidad a los grandes intere- Cuadra G., "por su reconocida filiación con
ses de la República de Nicaragua, mi Patria, a serva dora''.
la que defenderá honrada y entusiastamente "Llamado a presenc;;ia del General Mal
de iodos sus enemigos, cualesquiera que éstos thews, al Sub-Tenienle Cuadra le fué mostra
sean y por la que obedeceré las órdenes ema- da la nota, y, exactamenie como cuando de
nadas del Excelentísimo Señor Presidente de Cadete ingresó a la Academia, fué pregunta
la República y Oficiales de la Guardia Nacio- do por su filiación política, más que por con
nal, con sujeción a las leyes y reglamentos firmarla, según luego se le explicó, por deíer
que la gobiernan. Declaro, además, esponlá- minar hasta qué grado llegaba la entereza de
neamente, renunciar a ±oda ac±ividad políiica un primer oficial al contestar: "En la vida
durante el ±iempo que dure mi alistamiento, y dvil, ya lo expresé antes, -dijo aquél oficial
que todo lo que aquí aparece como dicho por de 20 años,- fuí Conservador, en éste mo-
mí es correcto, la expresción sincera de mis lnen±o y mientras permanezca en la Guardia!
sen±imien±os''. soy miliíar".
El Reglamento para Gobierno y Discipli- "Ofrecidas por el Teniente Cuadra, así
na de la Guardia Nacional de Nicaragua, pro- como por el General Ma±±hews las peftinen!es
mulgado en 1929, que fué una traducción de explicaciones, el Coronel Wal±er G. Sheard, Je
cierta parte del Reglamento de la Marina de fe del Es:tado Mayor de la Guardia, quien ser
Guerra de los Estados Unidos, tenía un aspec±o vía de in±érpre±e en esa oca~ión, con instruc-
jurídico digno de hacerse notar. Por ella, co- ciones q1.1e allí mismo recibió de su superior
mo es natural, los individuos de nacionalidad jerárquico General Ma±thews, a su vez instru
norteamericana, no podían ser juzgados, por yó al Teniente Cuadra para que él y no o±ro
delitos y falias come±idos en servicio de la oficial preparar la no±a contestación al señor
Guardia Nacional de Nicaragua, en Tribuna- Presideníe Moneada en la que, ya firmada
les Militares que no fue1an integrados por só- por su Jefe Director, se le manifestó que, "por
lo norteamericanos. Los ciudadanos nicara- el motivo señalado en su oficio, la Guardia
güenses, en cambio, de servicio en la Guardia Nacional no podrá cumplir su petición porque,
Nacional, sí podían ser juzgados por sus Tri- si bien el Teniente Cuadra G. en su vida civil
bunales jurisdiccionales, aunque estuvieran iuvo su filiación política ya conocida, no esfa
integrados por norteamericanos de servicio ba en ella haciendo política alguna, sabedor
circunstancial en la institución nicaragüense. como era que tales aciividades es±án severa·
En la Distribución de Servicio en la Re- men±e sancionadas en su Reglamento, cual
pública que el Cuartel General hizo de los Ofi- quiera que sea la graduación del oficial, des
ciales de la Primera Promoción, sólo ±res fue- de Subienienie hasta General, que a ella se
ron designados a Managua: el Subteniente dedicara o iníen:tara dedicarse".
Guillermo E. Cuadra G., a la oficina de Leyes, "En la ya expresada forma el Comandan
Relaciones y Clases del Ejército, entonces una :te norteamericano de la Guardia, con oficialeS
de las m":s. importantes, de mayor control y de idéniica nacionalidad, encargado de enfre
responsabihdad pues que a ella estaba asig- nar a un ejérci±o nicaragüense en el cumpli
nada la tarea de jus±ipreciar las ac±uaciones miento de sus deberes para con la Patria, ofre
del Poder Público y cordiales relaciones que ció una lección práctica y objetiva de lo que
debían existir entre los elementos direc±ores debía ser un Cuerpo Armado Nicaragüens~
de la marcha administrativa y la "única fuer- realmente apolí!ico, garante del orden, defen
za armada y de policía" 1 el Subteniente Ga- sor de sus insiiiuciones democráticas, preo-
briel Castillo C., a la Guardia Presidencial, y cupado siempre del engrandecimiento pahio"·
el Subteniente Federico Cabrera, a la Policía
de Managua. El resto, fué diseminado en ±o-
da la República, preferentemente, a los De- nAn Los Reglamentos de Selvicio
partamentos del Norte donde imperaba el
S andinismo.
UNiyiJ 1J de Guardia Inlerior, Táciica 1
Adminis1radón Militar, Orde-
El que és±o escribe se aviene a repetir nes Generales y Especia les qu~
aquí la siguiente anécdota que, en Febrero rnanluvieron la unidad y disCl
de 1946, hizo publicar ampliamente en los dia- DISCIPLINA plina del Ejércilo, p1 ecep:tua·
rios de .es±a capital: Egresado de las aulas ban,en±re otras cosas, lo siguiente para iodO
académ10as a la cabeza de la oficialidad ni- Guardia,
-4-
l --De serv1c1o, en contado con el público,
1 '
Las anteriores disposiciones, -Cosas de la
ves±ir correc±amen±e, és±o es, mantener Polí±ica-, fueron relajadas por las famosas
por la ex±erior apariencia de su ropa, la Agendas a Ordenes Generales, u Ordenes Es.
pulcriiud y respe±o con que ioda au±o- peciales que, al ser pues±as en vigencia aún
údad debe desempeñar sus funciones con±ra el parecer o voluntad de los más y me-
legales. (Nada de cuellos abier±os y jores alis1ados y oficiales disciplinados, ±uvie-
corbaias re±orcidas, o sin éstas, camisas ron que cumplirse por razones que más ade-
sin botones o cualquier o±ra incorrec- ls.n±e se enumeran.
ción que pudiera confundir al ciudada-
no en el reconocimiento en±re un Guar- Desde el primer ins±an±e que sólo nicara-
dia legítimo y un m.alhechor cualquie- güenses hubimos en la Guardia, el Cuar±el Ge-
ra iucorrec±amen±e ±rajeado de Guar- nerál de Managua se convirtió en una máqui-
di~, dispues±o a come±er fechorias 1• na expedidora de Ordenes Especiales y Agen-
zl -No dar informaciones a la prensa del das que, en muy poco ±iempo dieron al ±ras-
' pais, más que con la venia del Cuar±el ±e con la disciplina del Ejército. De és±e mo-
General, o por éste <..lirec±amenle, en ±o- do, la Guardia comenzó a ser des±ruida en sus
do caso. propios reducios: Oficiales y Alis±ados, sin per-
q -Hablar con su Oficial Comandante y al- n-liso ele su superior, personalmente o por es-
" · los Jef"s de la Insii±ución, sólo con Per- cri±o, podían ya dirigirse al Jefe Direc±or, al
miso verbal o escrito previo de su Supe- p,·esiden±e, a los Minis±ros, efec±uar cualquier
tiot jerárquico. negoclación, dedicarse a asuntos particulares.
4) .--No dirigirse personalrnen±e, ni por escri- Para cuando la Segunda Promoción Trum-
to a rniembros civiles del Gobierno Ad- ble ienia sus meses de servicio junio a la Pri-
minishaiivo de la Nación. _-nera que ya había rebasado su inin±errumpi-
5). -~No geslionar dilecta ni indirec±anlen±e .:10 año de servicio a ±oda lo largo y ancho del
negocio alguno que pudiera llegar a po- ±erri±orio nacional, y la Tercera Promoción
nm en entredicho su honorabilidad. acababa de egresar de la Academia, fué que el
61 --No ser ascendido al rango superior ln- Ejecutivo de la Nación, General José María
rnedia±o si antes el inferior no hubiera Moneada, dio a conocer el nombramien±o del
sido desempeñado por el inieresado si- General Anas±asio Somoza García como "Jefe-
quiera vejn±icua±ro horas Director Adjun±o" al ±i±ular, General Calvin
71 .-No ser dado de baja, sino que por expi- Bruce Ma±±hews nombramiento que cayó co-
ración de Alis±amien±o, en casos de alis- n1.o una bomba en las filas de la Guardia por
iados, y, en los de Oficiales, solamen1e el agregado que ese nombramien±o ±raia.
por renuncia voluntaria de su comisión, Con ese nombramiento se hicieron otros tan-
o en cumplimiento de Sen±encia de Con- íos: los de Comandantes de Area, Depar±a-
sejo de Guerra. men±ales y de Disiri±o 1 Jefes de Es±ado Ma-
81 -Los ascensos en±re Oficiales sólo podrán yor, de Operaciones, de Comunicaciones, de
±ener efec1ividad de acuerdo con el rigu- Leyes y de Abas±os 1 los más destacados pues-
roso orden de Escalafón, previo aproba- los en los cuadros de mando del Ejérci±o en
do de Exámenes prescritos para cada rnanos de personas que, de la vida civil, direc-
rango. ±amente, pasaron a la militar con rangos de
91 ·-·Cumplido un año de servicio continuo Capi±án el menor, para man±ener una superio-
en un pues±o o lugar del país, del qu:' ridad jerárquica muy discutible. Lo expre-
irremisiblemente tenía que ser removi- sado en es±e párrafo acaecia por la segunda
do, adquirir el derecho de escoger o±ro decena del mes de Noviembre de 1932.
pues±o o lugar en±re ±res de la Repúbli- Acon±ecimien±o de ±anta trascendencia
ca, cuya lisia suministraba el Cuar±el para la vida de la Guardia que, por largos
General. meses de sacrificios y esfuerzos, man±uvo or-
101.-No vesiir de civil, y, caso de ob±ener gullosamenie su ya tradicional comba±ividad,
Permiso Especial escrito para ello, ja- disciplina y unidad de acción, no podia con-
más hacer Prevalecer, en.tre civiles, su ±ar, asi, de un solo golpe, con la ±o±al simpa-
condición de mili±ar. Cada uno de és- ría de sus elemen±os .
.tos, al ves±ir de civil, se exponía a ser Los Oficiales de la Primera Promoción,
irrespe1ado por civiles que quisieran a más de probar su espíritu de cuerpo, su bien
golpearle en cuyo caso, al ves±ir de mi- cimentado compañerismo, cariño a la ins±i±u-
liiar, no podia ejercer venganza alguna. ción y decidido propósiío de formar concien-
111 .-Solamen±e la Policía en cenlros pobla- cia pma dar solidez de cuerpo a sus ac±ivida-
dos, y ésto en su servicio colidiano, P.e- cles militares y de Policia, y, después de pa-
día usar armas de fuego, tales como Pls- sar el es±ric±o examen ±eórico escri±o a que
±olas, Revólveres o Rifles Ningún Guar- fueron some±idos en ±oda la república, en ri-
dia Nacional podía por±ar arma en ho- guroso orden de escalafón, fueron ascendidos
ras distintas a su servicio regular. La al rango de Teniente Primero, apenas dias an-
por±ación ilegal de armas, den±ro y fue- ±es de la designación del nuevo "Jefe-Direc±or
ra de sus cuarteles, era severarnen±e Adjun1o".
castigada. Por ese mismo ±iempo, Noviembre de
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1932, los Marinos norteamericanos de serv1c10 nada, ciudad por la cual ±uva que pasar el Te.
en la Guardia, paulaíinameníe primero, y pa- niente Gustavo Mendoza, correo del Tenien±e
ra regresar a su país, conjun.famenfe, en Di- Sandino, en el lógico in±enJ:o de sincronizar el
ciembre de éste mismo año 1932, entregaron movimiento chon±aleño con la capital de la
sus mandos a los nuevos oficiales "civiles" República.
destinados por el Gobierno a aduar por sobre Corolario de la delación Gómez-Rizo-Be,
los oficiales académicos que, postergados en llo Rueda, fue la detención inmediata de loa
sus lógicas aspiraciones de ascenso, defrauda- Tenientes José León Sandino y Gustavo Men.
dos, e injusíamen±e íratados, no tuvieron que daza, de la Primera Promoción Trnmble y su
esperar mucho ±iempo para manifestar su in- iníernamien:to en las bartolinas del Campo de
conformidad. Maríe de Managua. Sandino y Mendoza sal.
El 17 de Diciembre del año a que nos es- varan sus vidas, -que realmen!e estuvieron
tamos refüiendo, el Presidenie Moneada, en en peligro-, gracias a la pron±a ac±iíud de
un bien planeado intento de imponer sus de- sus compañeros de curso que amenazaron con
signios al nuevo Gobernante Doc±or Juan Bau- alzarse en armas si se les llegaba a ejecutar
±is±a Sacasa, triunfador en las elecciones que y a la opor±una y ±arnbién pronta in±ervenció;
la Guardia acababa de supervigilar el 4 de No- del lvfinis±ro norteamericano, quien hizo no.
viembre, con o±ro nombramiento ejecutivo y :tar al Presidente Sacasa, y más par±icularmen-
nueva designación, discernió el cargo de ''Je- ±e al General Somoza que un extremado ri.
fe-Direc±or Interino" de la Guardia Nacional, gor sobre el delaíado caso, podía alcanzar
al General Somoza García, su protegido. grandes proporciones y fatales consecuencias
polí±ico-miliíares que debían cortarse a iodo
irance, bien conocida como era la situación de
Si bien es guerra predominante en el Nor±e del país, lo
IN SU RRECCION DEL TNTE. cier±o que,
con la ascen-
magníficamenie aper±rechada que allí es±aba
la Guardia, y la efervescencia, también am.
JOSE LEON SANDINO ción del Doc-
±or Sacasa al
pliamen±e rnanifes±ada en las filas del Ejérci·
±o, por el nombramiento de civiles en sus pues
Poder Público, en Enero de 1933, Nicaragua, ±os de mayor responsabilidad.
por fin, podía respirar a pulmón lleno, con jus- La lisia de los Oficiales que cons±iíuyeron
tificado júbilo, aires de liber±ad, ya que no la Primera Promoción Trumble, en su orden
hollaría más su suelo ejército alguno de ocu- de graduación: 1)-Guillermo E. Cuadra G.
pación, las grandes esperanzas que, por o±ra 2)--José León Sandino. 3)-Julio Adrián So
par±e los nicaragüenses habían cifrado en su marriba. 4) -Sebas±ián Uriza 5) -Federico
joven oficialidad académica, no pasó de eso: Cabrera 6)-Isidro Sandino 7)--Jus±o P. Pa·
de esperanzas. Relegada a puestos de ser- lacios. 8) -Ernesto Díaz M. 9) -José Escobar.
vidumbre, no obstante su capacidad y el cons- 10)-Federico Davidson Blanco. 11)-.Salva
tante acoso que hizo al Sandinismo en los De- dor Rizo G. 12)-Abelardo Cuadra V. 13)-Jo·
paríamen±os del Nor±e de la República, obli- sé An±onio López. 14)-Gus±avo A. Zavala.
gándole a comba.tir diariamente, esa oficiali- 15)-Jacin±o Mon±enegro. 16)- Carlos Re·
dad, de acuerdo con Gabriel Cas±illo en Jino- yes R. 17)-Gus±avo Mendoza. 18)-Ernesfo
íega y el que esío escribe en Ocotal (Nueva Rourke 19)-Ar±uro Moreira Gómez. 20)-An-
Segovia) , mostró su primer malestar serio con ±onio Tercero 21) -Blás Rodríguez. 22) --Jo
la proíesia armada del Tenieníe José León sé María Cas±rillo. 23) -Alejandro Centeno.
Sandino en Chontales, en Enero de 1933, por 24)-Félix Pedro Zepeda, y Gabriel Castillo,
medio del cual exigió del "J efe-Direc±or Inte- Lizandro Delgadillo y Julián Torres.
rino" de la ins±i±ución que, las cosas y asuntos Los oficiales que la an±e ci±ada promo
de ella, fueron manejados en forma diferen- ción, en 1931, encontró de Seivicio en la Guar-
te, como an±es, en la única forma capaz de dia fueron: 1)-Manuel Gómez F. 2)-Fran·
maníener su cohesión, su unidad y propósito cisco A. Gai±án. 3) -Ernesto Matamoros.
:le superación: respeíar sus Reglamentos, pa- 4) -Carlos A. Barillas R. 5) --Rodolfo Mar±í·
ca bienestar y progreso del país ya con un nez. 6)-Bal±azar NavarreJe 7)-Francisco
2jé-rci±o positivo de nicaragüenses conscientes Bello Rueda. El Sub±enieníe Humberto Casli·
El movimiento del Teniente Sandino, llo Quesada, perteneciente a és±e grupo, que
3.hogado al iniciarse apenas, contó con la sim- fué ins±rucior de la Acade1nia y arnpliamenle
.':>aÍÍa de la mayoría de la Guardia, por lo me- conocido y apreciado por sus vínculos socia·
nos en los dos más grandes y mejor arnmdos les en Managua, murió en el Terremoto de
Departamentos del Nor±e nicaragüense: la lvianagua, acaecido en Marzo de 1931
Vieja y la Nueva Segovia. Por su significado O±ro grupo de oficiales, que también sir·
y trascendencia fué digno de haber alcanzado vió en la Guardia con anterioridad, pero que
éxilo; pero és±e se vió anulado to±almenJ:e por en 1931, ya no estaban al] í, fueron: 1 ) -Iv!a
la delación que de él hicieron al General So- nuel Antonio Padilla, ya fallecido. 2)--Josá
mo.Za García, que más larde, jactándose, así lo Esieban Cáceres, fambién fallecido. 3) -Do
dio a conocer, los Tenientes entonces Manuel mingo A. Ibarra G. 4)-Gus±avo Escobar 1 y,
Gómez F. y Salvador Rizo G., de servicio en 5)-Salvador Mon±enegro, que, en la segunda
Managua, y Francisco Bello Rueda, desde Gra- eiapa de la Guardia fué reincorporado a ella
para servicio en las Fuerzas Expedicionarias brando la más sangrien:la batalla de su revo-
al mando del General .Juan Escamilla. Don lución: la de la ciudad de San Marcos de Co-
Salvador Monienegro, una vez disueltas las lón, defendida por poderoso ejércifo go-
fuerzas auxiliares de la Guardia, después del biernista.
caso Sandino, volvió a la vida civil. Por azares de la suerte, el General Reina
En la lucha que los políticos de profesión no ob±uvo el éxi±o buscado, a pesar de haber
se dieron a la ±area de librar con ir a los mejo- combafido, denodada y valienten1ente, un dia
res y bien intencionados elementos de la Guar- de Enero de 1933, al mando dé 400 hombres,
dia, éstos no pudieron recibir el apoyo moral desde las cinco de la mañana has±a las cuairo
0
material del grupo formado por Gaitán, Ma- de la ±arde. Sus bajas, como las del Gobier-
tamoros, Navmre±e y Mar±ínez El de los Gó- no, fueron numerosas.
¡nez F. y Bello Rueda, ya se ha visto cómo El General Reina, parece que desespera-
¡0 ofrecieron. Por esto, en aquel ±iernpo, el do por la derrota sufrida en San Marcos, ha-
recelo de los más, hacia los menos, con mayor biéndose internado en ±ierra nicaragüense con
Hempo de servicio, se profundizó. Los nuevos parie de sus fuerzas, en un in±en±o por hacer-
oficiales académicos no pudünos concebir que se de algunas armas, se lanzó contra una de
quienes había coexjs±ído en un medio donde las pa±rullas de la Guardia, que, escalonadas
el honor, la camarade::t í.a y la decisión eran en sifios estratégicos de la frontera, habían si-
tan apreciados, llegara11 a ponerse al lado de do puestas allí para vigilar los movimientos
personas ajenas a la institución que, con sus de los revolucionarios hondureños. En la ac-
calculados ac±os polí±icos, carcomían la vida, ción descrifa, de cierta duración, el General
presfigio y disciplina de la Guardia Nacional. Reina, derro±ado y herido levemente el día
Del grupo formado por los señores Gómez anterior por defensores de San Marcos, fué
y compañeros, deliberadamente hemos sus- capturado nuevamente en el Vado San Anto-
Jraido el nombre del Subienienie Carlos A. Ba- nio, jurisdicción de Somoto, junio a buen nú-
rillas R., muy bien intencionado oficial de mero de subaliernos, quienes fueron ubicados
campaña, valien±e y disciplinado que, en iodo en las cárceles de Ocotal y Somoto.
momen±o, por cariño a la Guardia, es±uvo Una vez más, remifido a Managua, con
pron±o a ocupar el puesto que le correspondie- dos de sus oficiales de Estado Mayor, en una
ra, al lado de quienes siempre quisieron una avioneta de la Taca, -la única Empresa Aérea
mejor operancia, ceñida a sus reglam.enios, que hacia el servicio enire pueblos de Hon-
mirando siempre el bienestar de la República. duras y Nicaragua,- el General Reina y com-
Convien<1 establecer que, mien±ras por pañeros, con cinco pasajeros más, incluso un
una parle la Guardia golpeaba con ±odas sus niño, encontró la muerte en los campos de Es-
disponibilidades militares los reducías sandi- telí al es±allar en el aire el apara±o en que via-
rdslas en los depariamenios del Nor±e nica- jaba e incendiarse luego, cuando ya había to-
ragüense, hasia donde humanamente era po- mado altura y enrumbaba su pro1;1 hacia la
sible, hasta donde sus ocupaciones lo permi- CFlpi±al de Nicaragua.
tian, por aira defendía su integridad regla- C:on lq_ muería del General Reina, Hon-
mentaria, ya basian±e resquebrajada, aten- duras perdió a un valiente rnili:lar, de mucho
diendo el orden interno de las ciudades, ±an- arraigo popular.
!o como el de sus propias filas.
Pese a ±ales esfuerzos, con los que carga-
ban mayormente los oficiales de la primera,
con algunos de la segunda promoción, por for- RELAJAMIENTO Al promediar Enero de
1933, aún sin es±ar con-
mal compromiso con Honduras, suscrifo en El firmado por el Presidente Sacase su nombra-
Espino, en fecha entonces reciente, la Guardia miento de Jefe-Director en propiedad, como
del Norte también velaba porque las fuerzas efecío preciso del delatado caso del Tenien-
revolucionarias del General José Maria Reina, ±e Sandino, el General Somoza G,, realizó un
Jefe de la Revolución que el Gobierno hondu- viaje relámpago de inspección, -según dijo-,
reño confrontaba, no pudieran rehacerse o for- a la ciudad de Oco±al, cabecera del Departa-
marse en suelo nicaragüense. manía de Nueva Segovia, Cuartel General del
Como a fines de Diciembre de 1932, el Ge · Area del Nor±e, la más numéricamente dolada
neral Reina, por sorpresivas pero fallidas in- de ±ropas de combate, mejor armada y expe-
cursiones militares al sur de su país, obligada- rimentada.
mente ±uva que atravesar la linea fronteriza Realmente, el obje±o de aquella visita fué
con Nicaragua, y, al ser capturado por la tratar en forma directa y personal, con quien
~uardia Nacional en compañia de varios ofi- a su parecer debía iratarse, el asunto bastan-
Ciales de su Esiado Mayor, fué remifido a Ma- fe espinoso, de la Guardia que, de no aten-
nagua, como prisionero. derse de inmediato ni con la aiención debida,
En su empeño por vencer a la facción del podía llegar a consfituir, más ±arde o más tem-
~obierno que, en su Patria de±entaba el Po- prano, mo±ivo de preocupación para el Go-
sr Público, según lo expresó, en Managua, bierno, problema fundamental de la ciudada-
8 nía nicaragüense.
\ 9eneral Reina y sus hombres, burlando la
!'Silencia de las autoridades nicaragüenses, El General Somoza, al abordar conmigo
ogr6 huir hacia Honduras, donde apareció li- los puntos que por encargo de sus amigos y
sugerencias que los altos Jefera norteamerica- Qua él, (Somoza), personalmenie, no ±e.
nos le hicieron antes de partir, iuvo que escu- nía interés alguno en colocar a persona de su
char que, lo anhelado por los que estábamos confianza en la Guardia: que si eran ciertos
en la Guardia, era: unos pocos y nuevos nombramientos de oficia.
Que sus acciones, se ajus±aran a los Re- les como el de Valle E., eso era debido a la
glamentos, que no cayera en el sistema de presión de los hombres del nuevo Gobierno
o±orgar al más amigo los puestos de mando cuyo primordial in±erés parecía ser garantiza;
que, por capacid!ñd, merecen los mejores, con- su estabilidad. Que, pues la Guardia ±enia
iinuar la formación educativa del concepto de que ser comandada por oficiales académicos
ciudadanía en el alistado como hasta entonces con el devenir del ±iempo, desde aquellos ins.
se había hecho 1 que ya que los nicaragüenses ian±es juraba que, a medida que los acadérn;.
poseían un Ejército de verdad, frente a una cos fueran ascendiendo, en proporción irían
ancha vía de acción, permitir que cada quien, abandonando la Guardia los "ineptos finn 0 •
cada habitante del país, dentro del marco de nes" que, justamente, tanto malestar cau
sus ideales o principios, pudiera mostrar su saban.
más alto sentido de respeiuosidad social, ac- Con la ingenuidad de inexpertos políticos
tuando a ±ano con su posición mental, no dar y por el espíritu de cooperación, entusiasmo y
pie a la critica ni oportunidad a protestas. buena voluntad de la juventud, aquellas so
El General Somoza, para los preci±ados lemnes promesas del General Somoza, hechas
puntos, formuló las siguientes promesas: a nosotros, oficiales académicos, las creímos
Retirar, como le fué solicitado, de la ca- todas sinceras y aceptamos con júbilo; llega
beza de la Lisia de Tenientes Primeros, don- ron en uno de esos momentos propicios, corno
de había sido colocado desde su incorpora- a darnos un hálito de nueva vida, un renue.
ción de la vida civil a la Guardia, al señor Mo- vo de ilusiones, un reventar de esperanzas, ca.
desto Valle E. No ascender a persona alguna paces de mantenernos cohesionados mientras
que, sin pasar examen reglamentario, llegase continuáramos sirviendo en un mismo Depar
a filas de la vida civil, o que, estando en la ±amento. Apegándonos a la tradición de la
militar, no hubiera antes desempeñado, siquie- Guardia, a la hones±idad y orgullo que ha.
ra por algún tiempo, rango inferior. Sujetar- bíamos prac.ticado en el desempeño de fun
se al escalafón cuando, por hacerse ineludi- cianea, en el ira±o con la ciudadanía por iodos
bles, hubieren de acordarse ascensos. los ámbitos de la República, imaginamos que
Resumiendo: Velar, 1) -Por aplicar jus- no se nos desintegraría tan fácilmente. ·
tamente los Reglamentos de la instiiución 1 Creer en alguien en aquellos momentos
2)-Por el buen nombre y dignificación de la de crisis era, para nosotros los académicos,
carrera profesional de las armas, y, 3)-Por una necesidad. Por ello, al saber que alguien
salvaguardar sus intereses, su vida y anhelos, como Somoza, en Managua, junio al Gobierno,
hacia propios, como aspiración legítima suya. dentro de éste, hablaría en nuestro favor, por
Respecto a los que el mismo General So- nuestra causa, que .era la de iodos los nicara
moza llamó "ineptos firmones" -que no eran güenses, nos entusiasmó de veras. No crei
otros que los civiles recién ingresados a fi- mas jamás en una insinceridad, en una ±rai
las con rangos de superioridad- solemne- ción. No cruzó nuestra mente duda alguna
rnenle prometió: sobre que el Jefe de la Guardia cumpliera sus
Que, estando aún sin confirmar por el se- promesas. Por qué no había de preocuparss
ñor Presidente su nombramiento de Jefe Di- por la vida da la ins±i±ución? Por qué no ha
redor, solicitaba de iodos los oficiales y alis- bía de dolerle destruir aquella escuela de ho·
tados de la Guardia su decidida cooperación nor, capacitación y decoro?
para un compás de espera 1 :tener paciencia y Bien pronto, con el devenir da los acon
creer en sus propósitos, en su firme determi- tecimientos, la realidad vino a nosotros para
nación de no ser un Jefe sino un arnigo 1 que hacernos, si no desconfiados, cautos en el fu
supieran que él se sentía y ya era ±an guardia ±uro. Los norteamericanos de la Gurdia no
como el que más, que solo el apoyo de ofi- pudieron, o nunca desearon, querer a Nicara
ciales experimentados le brindaría la fuerza gua, pero ésta razón, de mucho peso, decisi
suficiente para salir airoso en su lucha con±ra vamenie no fué moiivo para que ellos, obli
los enemigos de la ins±í±ucíón, en la que él gados por una ley no nos enseñaran a querer·
no permitiría la política, que corromRe y de- la nosotros. La realidad fué que siempre se
sintegra. Qua, para lograr :tan magmfico pro- nos señalaron deberes; se nos hizo sentir el do
grama de propósitos, de iodos esperaba deci- lor de ser intervenidos, ser un país pobre Y
sión, arrojo y valentia en el cumplimiento de débil que solamente por el esfuerzo de sus hi
su deber 1 que al demostrar capacidad comba- jos podía ser grande, sin necesidad de caer
tiva en la extirpación del sandinismo y atina- nuevamente en el caos de la miseria y. las re
da dirección en :tales acciones, no se hacía más voluciones qua por tantos años asolaron al
que confirmar, por su medio, la necesidad del país.
Ejército en una República como Nicaragua Más volvamos a la realidad: los político!
donde, por muchas razone~¡, no podía regresar- de profesión, con la vista encima de los po
se a las antiguas fuerzas expedicionarias y líticos extranjeros en constante acecho, anti
Resguardos de Hacienda. gas de Juan Bautista y Tacho, como llamabaP
-8-
)los al Presidente y Jefe de la Guardia, ami- dos a cero. Y és±os, na±uralmen±e, por care-
e 9 de Gusiavo Abaúnza y Samuel Santos, Je- cer de trabajo en cosas que desconocían, sen-
yo8
del Estado Mayor y de Operaciones de la ±ábanse en sus escritorios a aburrirse de lo lin-
do, para luego, iodos formar tertulia con el
· xna Guardia; de Paco Mendieta y Joaquín
6
¡:f~., 91 de Carlos Tellería y Carlos Zelaya, de Jefe, quien sólo que le pregun!asen daba no-
7 López Roiz, de Parajón, de don Leonar- ticias de cier±as novedades, convenientes a sus
0d1890 e±c. en todos los rincones del pa~s, augu- propios intereses.
~ban que la Guardi~ no P'?dia. co~iinuar co- En dos o ±res ocasiones que, en asuntos de
r 0 había estado: tenia que 1nm1scu1rse en po- servicio, dentro del primer semestre de 1933,
l\üca convertirse en Liberal. Como fué es- tuve que visitar al Jefe del Estado Mayor, pu-
¡ uci~rada por los "yankis" no convenía a Sa- de ver que éste personaje liberal, plácidamen-
~sa a nadie, par±icularrnen±a al sacasismo en te leía los diarios capitalinos, cosa que su an-
e1 p~der. Sandino, como buen liberal, ±enia !ecesor, Coronel Sheard, nunca pudo hacer por
lncluso sobrados derechos para ingresar a ella, fal±a de tiempo en atender sus múltiples ocu-
para ser tomado en cuenta con iodos sus paciones y porque, además, personal especia-
hoxnbres. lizado de la oficina de leyes se encargaba de
Con tales decires, la Guardia continuaba ésa lectura y de marcar iodo aquello de espe-
su vida divisando un horizonte patrio muy cial interés y atención para la Guardia Na-
oscuro. cional.
Una explicación 1nuy in±eresan:te, que es Y así como el Despacho de la Jefatura
necesar~o hacer e~ lt; sig~ien±e: ~?moza, e~­ de! Estado Mayor, desierio a ratos, y en deter-
!re oficmles academ1cos flldó de 1nepfos flr- minadas horas con afluencia de elemento fe-
mones" a los llegados de la vida civil; y entre menino que complacido celebraba los chistes
éstos, de "sabios oficialiios" a los académicos, que allí se contaban, los otros Despachos de
porque en el Cuadro Esquemático de Mando Jos Jefes integrantes del Estado Mayor, pare-
de la Guardia Nacional, era obligatorio dia- cían bostezar de aburrimiento por ían±a ina-
ria¡nen±e, al amanecer, remitir al Jefe-Direc- nici6n.
tor, de acuerdo . con los Reglamer;ttos, P"';ra La oficina que realmente permanecía ocu-
una mayor segundad en su operanma y me¡or pada era la del Secretario del Jefe-Director, a
conocimiento de sus efectos, una serie de In- cargo del entonces Capitán Francisco A. Men-
formes que redactaban los académicos y sólo die±a, quien con diligencia y celo dignos de
firmaban los civiles. Esos informes eran: de encomio, se encargaba no sólo de la expedi-
operaciones m.ili:tares 1 de operaciones policia- ción de las órdenes que se giraban a iodos los
cas; de novedades de la mañana; de Inteligen- puesío.s de Guardias del país, sino que, para
Cia, en sus relaciones con las autoridades civi- aliviar a tales puesios de su trabajo, gestio-
les y con el público 1 de las actividades polí- naba, conseguía y percibía los dineros nece-
!icas del país y sus comunicaciones: de fuer- sarios para s~ rrtail!enimiento y operación.
za disponible; de armas y pertrechos¡ de ra- Otra oficina que conservó su ancestral se-
ciones, etc. También existían inforines sema- riedad, pero no su importancia, fué la de Le-
nales·, qUincenales y mensuales que, con los yes, a secas, que de hecho, no ±uvo relaciones
diarios, en manos de los diferentes Jefes que con nadie no porque su Jefe, Ingeniero Coro-
componían el Estado Mayor de la Guardia, nel José Andrés Ur±echo, (sencillamente una
servían de guia para dictar todas aquellas dis- señorial y magnifica persona} lo haya desea-
posiciones necesarios para la buena marcha do, sino porque, como se dijo, esa rama del
del país, sin dañar intereses ciudadanos. En Estado Mayor había sido ahogada, anulada
aquellos inforrnes, Managua tenia a la vista ioialmente, por la centralización de poder en
el panorama . completo de todas las activida- la Jefatura-Dirección. Y lo que fué el peor
des del país, la reacción de sus habitantes por delito: que el Coronel Uriecho y su segundo,
!al o cual acción, el índice positivo disciplina- Capitán Gustavo R. Lacl'!yo, pertenecían al
ri,o del personal de la Guardia, y, lo que es Partido Conservador.
más, el poder del Jefe Director d!'lsc;:en±raliza- En tiempos de los norteamericanos en la
do, por decirlo así, diluido en±re los miembros Guardia, cualquier persona entraba a tra:tar
de su Estado Mayor, responsable cada uno de sus asuntos con miembros del Es:tado Mayor
ellos de sus órdenes y acciones, indistintas o al Campo de Marte. Aquellas oficinas infun-
coordinadas, dían respeto por su seriedad: el que llegaba,
Gracias a Boletines especiales, diariamen- exponía su asunto, lo discutía, lo arreglaba· o
le expedidos, semanales y mensuales, el Cuar- dejaba pendiente, pero luego de hacer éso, en
1~1 General estaba obligado a hacer del cono- orden se retiraba, complacido o disgustado.
Cimiento de iodos los miembros de la Guardia, En cambio, con la llegada del General
lo que había sucedido, en el úlíimo rincón del Somoza al Campo de Marte, su oficina. se man-
País. tuvo atestada de un público heterogéneo en el
Con las novísimas y sabias disposiciones que podían verse ±urcos, chinos, polacos, mexi-
emitidas por la Jefatura-Dirección nicaragüen- canos Y: checoeslovacos, iodo porque ningún
s~ desde el inicio de su funcionamiento, rela- Jefe, m1embro del Estado Mayor, de por sf'po-
:lvas a normas de Cortesía Militar, los Jefes in- dia resolver el más insignificante a.sun±o 1 y
egrantes del Estado Mayor quedaron reduci- el Señor Jefe Director, sin poder ±ampocp da;
-9-
la debida e inmediata atención al simple ciu- ron llegando a El Jícaro, escalonadamente, las
dadano de la calle, -que allí era relegado-, diferentes patrullas y comandantes, donde
ofrecía su preferencia al más amigo o político acomodadas y desarmadas, como era cos±urn:
influyente. Todo lo expuesto, como el reverso bre hacerlo, por la noche fueron sorprendidas
de una moneda, ya que cuando el ,Jefe-Direc- con la canallesca actitud del Comandante de
tor fué norteamericano, jantás se :tuvo necesi- la guarnición, el norteamericano John Hama 8
dad de llegar a él personalmente porque, para Teniente G. N., apodado "Biligurnia", de se~
eso cada miembro del Estado Mayor tenía pies y dos pulgadas de estatura, quien, corn
asignadas sus atribuciones. ple±amen±e beodo, sin consideración alguna
La Guardia, como ejército de nicaragüen- iras escandalizar en calles y hogares de ¡~
ses, de 1929 a 1932, tuvo la costumbre de vin- ciudad, ultrajó de hecho y palabras a civiles
cularse socialmente con la ciudadanía, por me- y guardias de las patrullas visi±anies, pero
dio de fiestas que, en determinadas fechas del más determínadamen±e a los subalternos del
año, tales como el lo. de Enero, 14 y 15 de "Teniente Cuadra, muchachito con quien no
Septiemb1·e, 12 de Octubre y 25 de Diciembre, podía congeniar", como gritaba Ha mas, "por
ofrecía en sus cuarteles de ±oda la República. pertenecer a los bandidos del Partido Con
A tales fiestas, de nicaragüenses, eran ínví±a- servador' r.
das ±odas las personas que ligadas al Ejérci- El "macho Hamas", corno le denomina.
to por un mo±ivo u o±ro, afluían en número ban los Guardias, actuando como un loco de
cOP.Siderable a dexnosirar su aprecio y estima saforado enir6 a la casa de oficiales donde
a la Guardia, ligando su destino al de ella, habiendo hallado a sus compatriotas, subte'
encargada de velar por la tranquilidad y se- nienies G. N., Reller y Seymour, les propinó
guridad de iodos. una tremenda golpiza acompañada de pala.
Desde que Somoza llegó a la Guardia y das y mordiscos, dejándolos tendidos en el
la manejó a su manera y provecho, jamás suelo, desmayados, sangrantes y con la cara
ofreció la ins:titución una sola fiesta de tal ín- irreconocible.
dole donde, al calor de la amistad entre mi- Cuando Hamas salía de la casa, osl que na.
litares y civiles, -que siempre debe cul±ivar- rra se encon±r6 con él. Este encuentro no iu
se por su esencialidad,- se haya visto, pue- vo ninguna consecuencia porque quiso la ca
blo y ejército fraterniza¡; en una paz sin odios, sualidad que, en aquél momento se reuniesen
resquemores y recelos. conmigo, el Sargento Meléndez, el raso Diego
Condega, (No. 2 de la G.N.), y el subte11ienle
Luis Emilio (:;ufiérrez, oficial de Compañia de
Para el primer día de El Jícaro, subal±erno del "macho Hamas",
El "MACHO" HAMAS Ociubre de 1932, fe- -·que ya antes habían sido vejados por él-.
cha en la que aún los norteamericanos no en- El Sargento Meléndez y el Raso Condega,
±regaban sus mandos a los nicaJ;"agüenses, fué en nombre de ±oda la Guardia, visitante de
señalada la conceniraci6n de fuerzas de la guarnición en El Jícaro, me pidieron, como
Guardi¡;¡. correspondientes al Ouin±o Dis±ri±o Oficial superior de los nicaragüenses, poner
Militar de Apalí, Nueva Segovia a efectuarse cofa a las zanganadas y depredaciones de
en la ya famosa ciudad de El Jícaro. De aquí, Hamas, ofreciéndome a la vez su toial solida
esas fuerzas procederían a Ouilalí, a juntarse ridad caso de resolverse ser quitado de en
con las de allá, y luego asal±ar las posiciones medio e inmediatamente, aquél degenerado
del Cuariel General de Sandino "Luz y Som- individuo, desconsiderado y vulgar.
bra" ubicad() en las montañas de Oconguás. La opíni6n del Subteniente Guiiérrez, fue
De la cabecera del Distrito, Apalí, donde la siguiente: Oue, como iodos sabíamos, la
ya tenía varios meses de servicio, fuí destaca- supresión de Hamas era de muy fácil ejecu
do con 42 alistados, incluyendo al Sargento ción, no así el solventar sus consecuencias,
Jo.sé Meléndez, (hoy Subieniente). De Jala- pues que, por prescripción reglamentaria, en
pa, el Teniente Alfonso Mon±enegro, al man- ±re Oficiales de idéntico rango, pero de nacio
do de 35 alistados; y, de San Fernando, con nalidad dis±in±a, el superior jerárquico resUI
25 alistados, el Teniente Yick Keller. En Apa- taba ser el norteamericano. Y sus compattio
lí quedaron: el Comandante Capífán Rally, los tas de la Guardia y de la Marina, no llegarían
Tenientes Price y Ragsdale, subtenientes Hicks jamás a darles la raz6n, por muy justa y pode
y Shick, norteamericanos, y 30 alistados llega- rosa que fuera, a los nicaragüenses, porque,
dos de Ocotal el día anterior, al mando del sencillamente, Hamas era oficial que :tenía
Sub±enien±e Jorge Bernheím y el Sargento Cas- prioridad.
±ro (hoy Subteniente). En San Fmnando só- Al oír las anteriores razones, mí resolu
lo quedaron 3 alistados, y, en Jalapa, un ofi- ción no se hizo esperar, y dije: "Si la Guar
cial y cinco alistados. dia pide el merecido castigo de Hamas, éste
La idea del Cuartel General de la Guardia, lo tendrá, más, para imponerse, necesari'? es
al parecer, era reunir en Ouilalí una poderosa obrar con astucia. Porque, una vez liqu1da·
fuerza de nicaragüenses capaz de asestar un do el asun:lo, no se tendrá asidero legal paalra
golpe decisivo al sandinismo, un ±an±o dormí- superar una acción de compromiso, la cu '
do en aquellos días. irremediablemente, nos impulsaría: o a ser
En el transcurso del día señalado, esfuvie- perseguidos por la Guardia como ¡¡andinistas,
-10-
in serlo; o convertirnos realmente en eso, cosa de Apalí, ya el Tenien±e Jorge Bernheím, ba-
s ue ninguno deseaba. Si forzados por las cir- ñado en sangre con la cabeza reventada por
~11lls±ancias llegáramos a formar grupo apar- un pis±ole±azo que le había propinado el Ca-
te para combatir la ocupación extranjera, y pitán Kelly me esperaba ansioso 1 igual cosa
eso en el caso de resis:tir algún :tiempo, a quie- hacían el Sargen±o Cas±ro y unos diez alis±a-
¡teS combatiríamos realmente sería a los nica- dos, en quienes se notaba verdadera furia,
ragüenses, del Go!=>ierno, de Sandino y de la aumentada, momentos después al conocer lo
Nfanna nor±eamencana. que había acontecido en El Jícaro y narrar
Dándome :tiempo para poner en ejecución ellos, a su vez lo que, casi simultáneamente,
el propósiio de iodos, habiendo solicitado de pasaba en Apalí.
JlliS compañeros la espera de unos pocos mi- Los "machos" de aquí, me decían, ±o±al-
nutos, me iniroduje a la casa de oficiales a fin men±e borrachos, enloquecidos, encerrados en
de conversar, si era posible, con los Tenientes uno de los cuar±os del cuar±el habían obliga-
Seyrnour y Keller. No logré llegar has±a ellos, do en±re iodos al Tenien±e Bernheim a en±rar,
ya que Hamas, habiéndose introducido a la y luego de vapulearle y ron'lperle la cabeza,
Jllisrna casa por una de las puer±as del patio, de insul±ar a los Guardias y golpear a Melgara
se rne interpuso, pistola en mano, en forma y dos más, prendieron fuego a la cajilla, don-
sorpresiva, ±ra±ando de ul±imarme. de yo guardaba mi ropa y iodos mis efec±os
En escasos segundos, me perca±é que personales, sabedores de que no volvería en
Harnas ya no dispararía, y logrando esa pe- muchos días. Lo mismo que en El Jícaro, la
queña vacilación en mi con±rincan±e le pedí Guardia de Oco±al, y Apalí, clamaba vengan-
que me dejara sacar el arma, para que así ±o- za; me pedía enérgica sanción contra aque-
dos vieran que no había sino un duelo en±re llos foragidos.
hombres. · Como bien puede verse, una vez más, me
Mienlras hablaba, Hamas, encañonándo- enfrentaba anJe una situación delicadísima:
me siempre, se distrajo un segundo por un ya no se ±ra±aba de un Tenien±e sino que de
ruido que escuchó, ins±an±e que logré para sa- varios, incluso de un Capitán. Pero tenía
car la 45 reglamentaria y sentir verdadero que :tomar una decisión, y la :tomé.
alivio al ver que el Sargen±o Meléndez en±ra- Ayudado por el Tenien±e Bernheirn, por
ba con su 38 Special en mano, la cual se dis- el Sargen±o Cas±ro, y por ±oda la guarnición,
paró sin herir a nadie en un forcejeo que se excep±o los centinelas, me abrí paso has±a el
trabó en±re Hamas, Meléndez y yo. Hamas cuar±o de los oficiales ex±ranj eros, quienes,
gritó pidiendo auxilio, diciendo que le asesi- un& vez cometidos sus desafueros, roncaban
naban, y creyendo realmen±e en és±o dio la a pierna suel±a De haber querido acabar con
vuelta para huir hacia el patio, circunstancia ellos, ni cuen±a se hubieran dado. Por iodos
que Meléndez y yo logramos para salir a la los rincones de aquel cuar±o se no±aba un inu-
plaza. sitado desorden.
Explicándole a Meléndez que, como ha- Al primero que, personalmente, desper±é
bían acontecido los hechos era lo mejor, y fuá al Capi±án Kelly, quien al verme, res±re-
mieniras, transversalmente atravesábamos la gándose los ojos, dijo: "Nó, no es posible. Ud.
plaza, Hamas, que había vuel±o sobre sus pa- no es Cuadra". Uno a uno fueron desperta-
sos y arrebatado una ametralladora pesada a dos los demás. Y, cuq.ndo bien despabilados,
uno de los centinelas de guardia, comenzó a pareció que comenzaban a ±ener conciencia
disparar una banda de 500 cartuchos, escasa- de lo que habían hecho y de la suer±e que
mente a veinte metros, con ±an mala puntería les cupo de encontrarse con un oficial como
que no pudo herirnos el que les hablaba, echándoles en cara sus
. Al calor de aquella inusitada agresión, malos procederes, rieron a mandíbula baiien-
Instruía a Meléndez no hacer nada con±ra ±e. Esta ac±i±ud exasperó a los Guardias, y
Humas, y que, en cuanto éste se calmara, ayu- uno de ellos, poniéndose en posición de dis-
dado por el Teniente Gu±iérrez, con ±odas las parar su ametralladora sobre ellos, que, al fin
armas y pertenencias de la Guardia de Apalí de cuen±as no pudo, porque lo de±uve, hice
desocupara El Jícaro y regresara a su es±ación que uno a uno fuera explicando su ac±ifud, pi-
de servicio, a donde él iba en aquellos mo- diendo excusas y aviniéndose aacep±ar lo que
mentos y les esperaría. En el reloj de la igle- buenamente sobre ellos se resolviera.
'¡'" daban las 22:30 horas, (diez y media de Desde aquel momen±o, por determinación
a noche). de iodos los iniegran±es de la guarnición y la
. De El Jícaro has±a Apalí hay una dis±an- explicación que les diera acerca de que no
c~a1 de ±res y media leguas que comple±amen±e quedaban prisioneros, sino que confinados a
so o recorrí en dos horas y media. Cuando aquel cuar±o, de donde no podrían salir más
~~ estuve cerca de las trincheras de Apalí me que por orden expresa, el Capi±án Kelly, los
1 a reconocer Los centinelas no podían Tenien±es Price y Ragsdale, y los Sub±enien-
cree: qne solo hubiera podido recorrer aquel ±es Shick y Hicks, quedaron en ropas meno-
cam•:no ±an sembrado de peligros. Se con- res, advertidos que, de ser a±acado el pues±o
vencaeron cuando vieron que nadie más venía de Apalí por aviones de la Marina al amane-
Conmigo. - cer de aquel 2 de Oc±ubre de 1932, irremisi-
En la puer±a de entrada del campamenio blemente ±endrian que !X\Q!"Ír,
-11-
Hicks, oficial de Radio, fué sacado lue- Del avión de lransporfe sal±ó primero e
go a otro lugar con el objeto de hacer funcio- Mayor Burwell, Segundo Jefe del Area Nor¡ 1
nar el radio-trasmisor y cursar un mensaje a y ±res oficiales más que no eran de servicio re"
Managua u Ocotal en el que se informaba de gular del Area. Burwell, un hombreci±o de un0
los veraces aconíecimienfos de Jícaro y Apa- cuatro pies de alto, delgado de cuerpo, c0 ¡0 a
lí. No podíamos los nicaragüenses confiar moreno y eterna sonrisa, usando lentes de a.u'
mucho en Hicks, pero al menos, pensamos, mento, dirigiéndose a mí, sin más preámbu¡'
por no saber nada de señales radiales, que me :preguntó si personalm.::n±e respondía d~
éste daria información a sus compañeros que su v1da y la de sus campaneros. Empeñada
pudiera moverlos siquiera a investigar. rni palabra de honor, a petición de BurwelJ
Con el Teniente Bernheim, pasé luego a que para en±onces se notaba más calmo, co1
discufir y aclarar la situación, y mientras eso meneé a narrarle lo sucedido, con todo de±a
acaecía con la asistencia de todos los alista- lle y ntención de testigos; y, tras informar!,
dos, la voz de los centinelas dio a conocer que el Capitán 1'\elly, Tenientes Price y Rag8
que la guarnición de Apalí, regresaba a su dale y otros dos oficiales se hallaban custodia.
estación de servicio regular. Eran las cuatro dos por dos alisiados con las instrucciones va
de la madrugada. conocidas, y examinar la herida que el Te
Con el Sargento Meléndez a la cabeza, nienie Bernheim moslraba en su cabeza, (pa
cada alistado de la cabecera del Distrito traía ra lo que se tuvo que llamar a éste hasta la
consigo, desde El Jícaro, de dos a tres rifles, más cercana loma}, el Mayor Burwell sugi
gran canlidad de cartuchos y buen número rió pasar al cuartel, así como retirar la Guar
de ametralladoras. dia de las lornas Dadas las pertinentes ór
A las cinco de la mañana el Cuartel de denes, incluso al oíro avi6n que descendió, en
Apalí fué íoíalmeníe desocupado: en él que- pocos minutos llegóse a las trincheras de Apa
daron sólo los oficiales norteamericanos cus- lí y al cuarlo de oficia les a quienes, en jr¡
todiados por el Cabo Cástula Zavala y el raso glés, el Mayor Burwell preguntó si habían si
Santos Gómez Ruiz, con sendas ametrallado- do mal±raiados. Después de la contestación
ras, instruidos previamente sobre lo que ha- negativa de ellos, procedió a tomar declara
bían de hacer, caso de producirse un comba- cíones verbales, no escrifas. Terminadas és
te o bombardeo al campo natural de avia- ±as, me ordenó que, con la misma Guardia
ción de Apalí, distante unos 700 metros de que antes había llevado a El Jícaro, junio con
las trincheras del propio cuartel. él, partieran inmediaíamenle a aquel lugar.
La guardia ±oda, compuesta por el Cabo Llegados allá, ±oda esa ±arde del 2 de Oclu
Clemente Lumbí, Sargento Meléndez y raso bre, por escrito, se ±amaron declaraciones a
Juan Bellorin, con ametralladoras iodos, tomó civiles, alistados y oficiales. Y, a las cualro
posiciones en las lomas que paralelamente de esa misma larde, con siete alistados de El
corren a ambos lados del aeródromo de Apa- Jícaro, salió el Mayor Burwell hacia Apalí, He
lí. La moral de iodos era magnífica. Todo vando de prisionero, según dijo, a Hamas 1

podía perderse, hasta la vida, pero también quien como Kelly sería castigado, lo mismo
iodo podía ganarse, hasta el sosiego, si se lle- que a Seymour y Keller.
gaba a un buen entendimiento. Como de acuerdo con los Reglamentos de
Como a eso de las seis y media de lama- la Guardia, ningún miembro de ella, podía
ñana, dos avioncitos de bombardeo y recono- dar informaciones a la prensa del país, aun
cimiento aparecieron revoloteando sobre el que escribí a mi familia de Managua, contán
cielo de Apalí: primero muy alío, luego más dole lo acaecido, lo hice con la súplica de no
bajo. Bien podían disfinguirse las cuatro hacerlo público, porque de lo contrario se me
bombas colocadas en sus vientres. No fue podía juzgar en Consejo de Guerra, por infrac
sino hasta la tercera vuelta de los aviones que ción del Reglamento.
apareció uno nuevo de iranspor±e; un Fokker,
volando a gran aliura.
Di orden para que se pusieran las señales
corrientes de aviación. Durante un cuarto de
hora creímos los de íie;rra que los del avión SERVICIO REGUlAR El 3 de Ociubre de
1932, a las cinco de
no bajarían. Pero al fin uno de los dos de re- la mañana, con 186 Guardias y llevando de
conocimiento descendió al campo. Del avión Oficiales a los Subtenientes Mon±enegro y Luis·
saltó el Capiián Rowan, de servicio en Ocoíal, Emilio Gutiérrez, salió de El Jícaro hacia Qui
quien en muy buen español, me preguntó qué lalí. Arribamos hacia el atardecer de aqucl
clase de sublevación era la mía. Explicado día debido a que, por las constm1ies lluvias,
lo que tenia que explicar, ésto es, que, en el río Santa Clara y criques de menor impar
Apali se confinuaba obedeciendo las órdenes iancia del camino, habían experimentado con
del Cuartel General, el Capitán Rowan, hasta siderable crecida. De acuerdo con órdenes re
que se persu.adió de esa verdad, cambió perso- cibidas 1 a dio gráficamente de Managua, fui
nalmente las señales aviaíorias por otras que designado Comandante de las fuerzas que ala
él traía, haciendo que el avión de transporte carían Ocongúas, el norteamericano Capifáll
descendiera, no así el otro de reconocimien- Biebush, y Oficial patrullero, el Subteniente ni
,to que dijo ser una protección. caragüense Gustavo Gu±iérrez L., -actual Co
·-'.2-
ronel relirado- de serv1C1o regular allá, con Guardia, urt sitio en el que, claramente se no-
4o alistado.s de; la guarnición taban las ruinas de una antigua ciudad, de
Si ord1nanameníe cruzar El Coco a la al- estrechas calles y muros y paredes de piedras
¡ura de Ouilalí, fué siempre un ±anta dificil finas de diversos tamaños que aún se erguian
por lo que este rio al pasar por aquel poblad~ gracias a la especial argamasa de claras de
en vez de ensanchar su caucef se encajona huevo y cal que usaron sus consiruciores se-
aumenfando en pr~fundidad y fuerza su ca~ gún el decir de la gente, tan consistente 'que
rriente, aquella manana del 4 de Octubre en han podido resistir la embestida de los ele-
que la ,Guardia c~n ±oda ~u i?-Upedimenia, una mentos por decenios de años, por siglos quizá.
vez mas ±uva la 1mprese1nd1ble necesidad de Según el decir de la gente segoviana de
a±ravesarlo para dirigirse hacia Oconguás, rea- esos lugares, la ciudad fué construida por Fran-
lizando con ello un esfuerzo pocas veces igua- cisco Hernández de Córdoba con los indios ni-
lado. La velocidad y profundidad de las caragüenses cuya descendencia, casi con las
aguas, considerablemente aumentadas por las mismas costumbres de sus antepasados, toda-
lluvias que desde dias anles cayeron sobre él y vía combaten al extranjero que ose hollar su
sus afluentes, amenazaban con arrastrar a ±o- na.!ivo suelo, lales como los "yankis" y los "pa-
dos aquellos hombres que, valiéndose de grue- ±asocadas", califica:tivos que dan a los Guar-
sos y largos cables de mecate, atesados sobre dias Nacionales y norteamericanos que, en su
su cauce de una orilla a oíra, fueron sorpren- constante patrullar la montaña, usan sobrebo-
didos a medio !Ío por el bombardeo de dos tas de lona o cuero que los proteja de pique-
aviones de la Marina que, al parecer, no avis- fes de viboras o animales venenosos que
±aron las señales puestas en tierra, en lugar abundan en esa región.
nada apropiado, pues ±anío las orillas del rio
como lomas circundantes se encontraban Ina- Pero lo real es que la ciudad está allí, pa-
±erialmenJe cubiertas de una espesa vegeta- ra quien quiera o pueda verla 1 an±e quienes
ción que, a la vez, sirvió de refugio a los mu- corno los que llegamos a ella aquel día de
chos guardias que ya habían logrado atrave- Octubre de 1932, evocando tiempos idos de
sar la correniada. Nadie, sin embargo, fué Historia Patria, con los ojos de la imagim¡.ción
herido. Sólo fué un mal raio: un gran susto. pudimos también ver a sus habitantes discu-
rrir por aguellas casas, calles y montes, con
Sin que la operación de cruzar el rio se su fardo de ilusiones a cuestas, actores o es-
completara, el Capitán Biebush, en previsión pectadores de extraordinarias aventuras.
de un ataque ine;sperado del enemigo, ordenó
que la avanzad1lla, compuesta por mi y el Entre dos paredes semi derruidas y un
Subteniente Gustavo Gu±iérrez L, prin<ero y se- mon±ón de piedreys, hojas, agua y extraños
gundo en mando, avanzara hasta encon±rar uiensilioD, objetos sencillos y humildes que
sitio apropiado desde el cual no sólo pudiese pertenecieron a oíros hombres, de una de las
manfener debido contado con iodos los ele- casas, con au segundo <il Teniente Gu±iérrez
"!<;nto~ ~e la fuerza de ataque, sino que ±am- el que escribe logró extraer una legitima es-
b>~n snv1era de efec!iva protección de un am- pada española, de las comúnmente conocidas
pho sec±or de operaciones, en caso de ne- como GUACALONA, y, en una losa de roca vi-
cesidad. va, talladas una sede de inscripciones, bas-
El terreno de avance era abrupto, peligro- ±anie extrañas.
Ro en ±ocio sentido¡ no permi±ía ver el cielo, Al fijar la vista hacia cualquiera de sus
!al era cerrazón de su flora. Elevados árbo- rumbos, C(esde la ciudad en ruinas el paisaje
les, rec±ilineos y copudos los más, de gruesa que se admira es de solo serranias altísimas,
Y recia raigambre salida a flor de tierra o±ros, deformes, impresionantes, in crescond.o, es
secos el res±o, con la espinosa y enmarañada decir, co1nenzando por las más cercarlas, las
m~leza, obsiáculizaban iodo rápido movi- más lejanas aparecen agrandadas, como pro-
m>enio, hiriendo además la piel descubierta yectadas cinematográficamente sobre la in-
de los hon<bres de la patrulla quienes, al asen- mensa pantalla del espacio.
lar ~us pies sobre aquella húmedad hojarasca, Si un rayo de sol se atreve a atravesar el
ha?Ian saltar un lodo negrusco, viscoso y ma- cútnulo de nubes que, como elefantes en celo
lohente, que salpicaba armas y vestidos. avanzan enormes, henchidas de lluvias, hi-
. Para abrirse paso a través de aquel in- riendo las serranías, éstas adquieren un as-
herno de lodo, hojas y ramas ~ecas, piedras, pecio fan±ás±ico, como de caravanas de almas
¡gua y vegetación vigorosa, desde el inicio de que se hubiesen petrificado en sus laderas y
a marcha la avanzadilla tuvo que echar ma- cimas. La mente humana no puede concebir
no de sus n1ache±es que, sin descanso, fueron espectáculo más grandioso e inverosímil.
empuñados. por dos hombres a la vez, en El ya famoso cerro dé El Chipoie, vis±o a
!urnos de d1ez minutos cacia uno. la distancia converiido por los siglos en un gi-
No fué sino hasta dos horas después de gante de sombras y misterios, majestuosamen-
1labe~ comenzado. a abrir aquella brecha que, te empinado sobre toda la cres±eria circúndan-
e~ammado deien1damente pudo considerarse ie, por sobre ±oda aquella vegetación de en-
81 no el rnejor, el más apropiado lugar por sus marañados bejucos, parece sólo esperar que
defensas nalurales, amplia visual del rio y te- El Coco con sus aguas de impetuosa carrera y
rreno donc;l.e poc;l.ria moverse el resto de la loco afán de socavar sus orillas, llegue hasta
-13-
.i.l. a rend1rie Ía piel±esia de su respeto y ad- Llamado que !ué a donde se encon±raba
miración. la avanzadilla, esto es, frente a la mole aqu0
Nunca imaginé enconlrarme en fierra ±a.n lla de piedra y musgos, e informado fambié~
distinta y tan distante de las otras tierras de de iodo lo que se había descubierto, el Co
Nicaragua hasta entonces por mi conocidas. mandante Biebush opinó que lo mejor era
Acá, los paisajes son otros: nada de las lindas regresar sobre los mismos pasos No obstan
y soleadas llanuras de Jalapa; de las suaves ±e, quiso conocer la opinión de sus oficiales '
y pintorescas colinas cubiertas de pinos de El Teniente Gustavo Gutiérraz L. prop~
Santa Clara; del rumoroso y encantador río so entonces una solución: Oue para ago±ar lo¡
San fernando donde en sus acantilados flore- medios de seguir adelante, él se ofrecía gusto
cen los arrayanes, de los caminos blancos, de so a escalar, con una patrulla de voluntarios
herradura, de El Jícaro 1 de la verdiosidad aro- la gigantesca mole que nos cerraba el Paso'
mática de La Jutnuyca y Suscayán 1 del siem- Aceptada aquella, al dicho Teniente Guiié.
pre atrayente panorama de Las Puedas, Apa- rrez L., con siete alistados, los más ágiles
lí, Estelí y Macarali.
El sol, si logra verse, parece 1ener menos
Hs±os, equipados de mecates, machetes y gal
fios de escalamiento, y todos con armas aula
rayos¡ el río, miles de aventuras, historias más máticas, exactamente, a las once y media de la
extrañas El Coco, bien se deja ver, pero con mañana comenzaron a ascender ...
el correr del tiempo sería sólo un recuerdo, Apenas unos cuan1os minutos pudimos
nna visión en el camino de la vida. verle esforzándose en su faena, y oíros, muy
Debido a la tardanza en atravesar el río pocos, escuchar su marcha Luego, hombres
y transportar luego las provisiones de boca y y ruidos desaparecieron en aquella enorrn¡
municiones del tren de guerra, no pudo seguir dad de la montaña. Toda la Guardia fué in
adelante ±oda la fuerza destinada a asal±ar formada de lo que se hacía. Durante aproxi
el campamento sandinis±a "Luz y Sombra". madamen±e dos horas de espera nada pudo
Se iuvo que pernoctar en la ciudad en ruinas. saberse de la patrulla escaladora. Y fué sólo
Al siguien1e día, con la misma formación cuando ya resueltos a pernoctar en el lugar
del anterior, esio es, llevando la responsabili- se habían dado órdenes de preparar los al¡'
dad de la avanzadilla, continuamos la mar- mentas fue q~e oímos, muy lejanamenfe, sin
cha sin avanzar gran cosa: los continuos obs- poder defermrnarlo con exactitud, el sonido
táculos de la rufa escogida, (desde la salida como de una ametralladora al funcionar.
de Oualilí, rumbo Nor Este), tuvieron qua ser Hasta las tres de la farde, el Teniente Gu
superados a golpes de machete. A ratos des- tiérrez y sus hombres, cayó del cielo, por de
cansando y a ratos siguiendo atajos antiguos, cirlo así, informando que en la cúspide, a lo
cursos de criques, veredas de animales, repe- que llegó a ratos de gateada, una miserable
lentes encrucijadas; faldeando grandes mon- casucha de paja, fué lo único que enconfró.
±añas, encaramándose en sus cimas o atrave- Allí se le habían corridos unos ian±os hom
sando hondonadas, siempre consultando pla- bres y como no hicieron caso a su requerí
nos del Oficial Cmnandan±e y cumpliendo sus miento, disparó sin éxito alguno con una de
instrucciones, esta rutina de marcha no fué las ametralladoras. Como curiosidad digna
interrumpida más que por el natural paro de de informar dijo que había notado que al ser
la noche, para comer, dormir y restaurar fuer- ocupada la casita por la Guardia y examinado
zas perdidas durante ±rece días consecutivos. su rededor, encontró un cerdo bien cebado
Fuá al caiorceavo día que la avanzadilla que yacía sin proferir ruido alguno, lo mi~
habiendo llegado, al parecer, al fin del mun- mo que unas cuantas gallinas, debido a cieria
do, ±opó con una muralla natural de piedra preparación que los montañeses utilizan paro
y musgos que, amén de no poderse escalar, que esa clase de animales no emitan gruñí
±enía el inconveniente de no alcanzarse a ver dos ni cacareen.
su cima. De acuerdo con la dirección de mar- Con aquella información, y considerando
cha, a la derecha de aquella muralla, un hili- que, con solo piedras cualquiera podría aca
llo de agua, formando caídas sucesivas de bar con la Guardia allí donde se hallaba, d~
gran al±u:ra, también difíciles de vencer, pa- púsose avanzar hacia la izquierda, aquello!
recia dirigirse hacia el centro de la tierra. 50 metros, hasta el borde del abismo y pasar
Y a la izquierda, aunque en corio trecho se el resto del día y la noche que se avecinaba,
pudo avanzar en terreno más o menos plano, sin el peligro inminenie de tener sobre la ca
se encontró que, corno a unos 500 meiros, esa beza una mole que, con una sola candela de
pequeña meseta, un ±an±o levantada hacia la dinamita podía ser la mejor arma con qué acs
muralla, estaba cor±ada a pico desde unos 50 bar con la Guardia que osaba llegar has!a
metros de su punto de contacto con ésta, don- aquellos lares.
de aparecía el nacimiento del crique, con san- Y, en la forma dicha se procedió. La n?'
graderas de abismos tan profundas que no se che, con su frío y tétrica obscuridad lo cub116
alcanzaba mirar sus fondos. La Guardia esta- iodo. Y la lluvia, los "jejenes" y "papalon\0
ba pues, en una pequeña meseta cuyo único yos" hicieron que iodos veláramos.
camino de salida era el mismo que había traí- Una noche más que hubo de resisiirs•
do. Completamente infranqueable el obs- Si en cada sitio que se acampó, cada noches~
táculo de las sangraderas. vieron cosas que se oyeron ruidos ex±raordi
-14-
.
8
r1os l.sa, Ía del 18 de Oc±ui:n.'é de 1932, ai que ai fondo dei cafi6n Íe servia de pared la
~orde de aque.llos precipios, se pudo admirar, falda Nor Este de aquel cerro, permitiendo de
on indescifrable emoci6n, la danza luminosa, ese modo que los grandes árboles nacidos so-
0
¡ baile fantasmagórico que la virgen na±ura- bre ella, en la ladera que casi perpendicular-
feza con el musgo móvil, colgante y fosfores- mente comenzaba a :tomar al±ura al concluir
ceo±e, al compás del viento musicalizado de el cañón de la casa, con sus ramas y follaje,
¡as horas, bailaban ininterrumpidamente en- cubrieran a ésta completamente.
tre los_ grandes y milenarios árboles de la Desde el aire ningún avión podía descu-
¡t~on±ana. brir la casa, pero desde sus corredores, estra-
A la mañana siguiente, cuando desayu- tégicamente siJ:uados dando frente al escam-
nábamós, vino hacia nosotros un Guardia con pado que la Guardia usó para penetrar a ella,
la novedad de que unos cien pasos de donde podía admirarse el imponente panorama de
nos hallábamos, había descubierto un salien- las montañas de Jinotega.
te de la mese±a que, por una distancia sobre Explorando con mayor detenimiento el te-
el abismo, a lo sumo de un me±ro, unía a és±e rreno de las "champas', a las que :también cu-
con o±ro de la mole que el día an±es se había bría una tupida arboleda, se encontraron so-
escalado. bre la ya pronunciada al±ura de aquel monte,
Reconocido el sitio y considerada la fac- un bien instalado :trapiche y un horno de pa-
tibilidad de avance en ±al dirección, saltean- nadería, :todavía calientes sus fuegos, el pri-
do sobre el abismo, proseguimos la marcha, mero con melaza y el o±ro impecable.rnen±e
luego de concluir el desayuno. A poco an- aseado. Muy cerca, un crique de agua pura
dar sobre un olvidado sendero, la avanzadi- y cristalina que, por medio de canales, de cás-
lla encontró, recostado en la ladera de sua- caras de ±anos de chagüi±e lranspor:taba el lí-
ve inclinación, un bien cuidado chagüi±e, y quido elemento a unos barriles de zinc y dos
dentro de él, camino amplio, limpio y trillado piletas de piedra empotrados en el suelo, co-
que muy pron±o nos condujo has±a un escam- mo el horno de la panadería.
pado hecho por seres humanos, como de unos Al rebasar la conformación del cerro y
300 me±ros de longi±ud, cielo despejado, sol siempre marchando sobre caminitos limpios y
brillante, a cuyo final se veía una casa grande :trillados, ya en dirección Sur Es±e, :todos aque-
de corredores y fuertes horcones rollizos de llos ±rebajos de positiva envergadura hechos
pillo, con ±echo de ±ejes de esa misma madera. por los sandinis:tas se suspendían intencional-
Avisado el Comandante de la novedad, · mente para entrar bajo el cor±inaje de una
y rápidamente dispuesto el avance y pro±ec- arboleda no muy al±a, en ascensión directa
ci6n debidos, en forma escalonada, la avan- hacia la cima. Diez minu±os de marcha y
zadilla ocupó aquella casa en la que se encon- aquel paraguas de sombra desapareció para
traron dos sillas grandes de rústica confección, dar lugar a un claro natural, cubierto de pie-
de las comúnmente llamadas "poltronas", una dras diversas, como de cien me±ros de longi-
mesa enclenqua por el uso cons±an±e a que tud al :terminar los cuales un gigantesco ár-
había de haber estado sometida y cantidad de bol seco y rec±ilíneo de como 30 metros de ele-
utensilios caseros ±eles como ollas, tinajas y vación poseía, así, a primer vistazo, una copa
cazuelas de barro, así como unos tantos pero- muy curiosa de hojas y ramas secas que, de-
les de aluminio y bronce y sartenes cuadrados tenidamente examinada, no era más que la
y cantimploras de los que usaba la Marina y disimulada cubier±a de una caseta de observa-
la Guardia para preparar sus alimentos. ción o puesto de cen±inelas.
Mientras efectuaba el debido reconocimiento, Apenas detenida la marcha al borde del
el resto de la avanzadilla con el Teniente Gu- claro, mien±ras se percataba de cualquier mo-
liérrez procedió a examinar los alrededores. vimiento sospechoso en la caseta, a la que
Los inmediatos informes que nos fueron bien se veía poder ascender gracias a los es-
<\ados confirmaron que allí era cabahnen:te el calones tallados en su :tronco, la avanzadilla,
campamen:l:o sandinista "Luz y Sombra" y que con cauiela inició su marcha hacia el árbol.
aquellas dos sillas y mesa, los múebles don- De pronto, por la espalda fué atacada por dis-
de Blanca Aráuz de Sandino y és±e sentában- paros hechos desde dos lomas circunvecinas
se a descansar o planear operaciones. de menor al±ura que, con sangraderas al me-
Al occidente de la casa, a unos 50 me±ros, dio, cubier±as éstas a manera de puentes de
fueron encontradas unas 80 "champas" o ca- largos, y rollizos árboles ±alados pendientes
süas rústicas formadas de varas rollizas y te- sobre el abismo, no permitían el paso ha-
cho de hojas de chagüi±e, cada una con dos cia ellas.
"tapescos" de varas, para dormir en ellos. Una parte de la avanzadilla vol±eándose,
Todo parecía indicar que aquella mañana, inmediatamente abrió sus fuegos con±ra los
Precipitadamente, se había desocupado el lu- a:tacan±es, no así la o±ra que presurosamente
gar, pues aún ardían varios fuegos de las corrió a posesionarse de la cúspide sin mayo-
;ocinas ±an:l:o de la casa grande como de las res :tropiezos, has±a alcanzar el árbol. Luego
champas". de habe:rse colocado en muy buenos si±ios cua-
La casa de los patrones, por así decirlo, ±ro o cinco bombas con los lanza-bombas y
'9lo. tenía dos paredes o rejonadas de :tablas no±ar que los a±acan±es no con±es:taban, man-
l'úshcas de pino, a ambos lados de ella, pues dase suspender el fuego. Para E!nionces,
-15-
atraídos por los disparos, el grupo principal Dejando a los Gum dias de Ouilali en su
y la retaguardia hablanse presenlado dispues- estación de servicio, lo misn"\o que a los de E¡
tos a la lucha. Jícaro y Jalapa, los de San Fe1'nanclo y ApaÚ
Desde el árbol, el Teniente Gutiéwz L., regresaron a sus puestos el día 23 de Octnb10
1
mirando hacia el Es±e reconoció como a mil si.mulláneainen±e.
varas al;mjo del brusco declive, la casiia has- Al llegar me esperaban dos soxpresas.
fa donde el día anies él habla llegado
aquellos xnomeníos eran las dos de la farde.
En Una, encontrar siempre de Comandante d;
Apali al CapUán Kelly; y la ofra: Ordenes
Desde la cima del Oconguás, ±al el nom- de viaje para proceder a Oco±al al día siguie 11
bre de la montaña que pisábamos, y gracias le, lugar donde prestaría "servicio regulal~" ·
al esplendoroso sol y limpidez del cielo que, a
semejante aliura parece dejarse tocar con las
n1.anos, puede admiratse, en ±oda su magnifi-
cencia, el imponente espectáculo que ofre- En cumplimiento de les
cen las cresterías multicolores de las montañas SERVICIO NADA órdenes recibidas el dlu
a11±erior, por la vía aérea
segovianas, la inmensa cin±a acuosa. al pare-
cer dormida del Río Coco que, en la lejanía
a fuerza de empujones de su corriente, se
ORDINaRIO como a las ocho y m_edi~
de la mañana del 24 de
adentra en el mar. Oclubre de 1932, y para servicio allí, arribo
La soledad del paisaje es infinita. Por a la ciudad de Ocoial, cabecera del Deparla
momentos, la descomposición de la luz solar rnen±o de Nueva Segovia que, con el de Es±elí
a través del prisma del horizonte enrojece a componía el Ama Militar del Norte. '
éste como si un incendio de gigantescas pro- En la "Hoja de Servicios" prestados en
porciones lo consumiera. Apalí, cabecera del Ouinio Distrito, además
Luego, nubes que marchan atropellándo- de Jos largos y movidos meses de cons±anle
se hacen su aparición, obscureciendo el lugar. patrullar, aparecían consignados los siguien
Apenas tienen tiempo los hombres de la pa- ±es comba fes por Jos que fui encon•iásiicn
trulla a regresar bajo la arboleda cercana, men:re felicitado por el Cuartel General.
construir unas fan±as "champas" allí y espe- El de "La Jurnuyca el 13 de ,Junio, con!ra
rar la lluvi& que se avecina. Cuatro alis±a- los Coroneles sandinis:tas Heriber±o Reyes y
dos, por órdenes especiales, han subido a la "Tunco" Roque Vargas; el de "Guanacasli
case±_a de observación, dos de los cuales con Jlo", donde escapé de perecer, el 7 de Julio,
ametralladoras, y los dos restantes con rifles y con±ra el General ,Juan Gregario Colindres 1 y
bombas de fragmentación. ol de cerca de "Suscayáll", el 5 de Agos!o,
Con ason•brosa rapidez el cielo se cubre con±ra el Coronel Ramón naudales.
fofalrnenfe de negras nubes, ínmensaS hen-1
Tan pron±o como hube arribado a Oco!al
chidas de pesada lluvia, ±an negras que, a las y frente al Comandante del Area, Coronel
±res de la ±arde, como si fueran las diez de la G. N,, Thos P. Wa±son, ésie, por medio del
noche, hay necesidad de recurrir a las lámpa· Mayor Burwell que servía de intérprete me
ras de mano. Yendo hacia adelan±e siempre, no±ificó que, a la :mañana siguiente, por mi
aquellas nubes, como reyes enfre ±umul±uosos experiencia en patrullas, con el Teniente Fede
ejércitos, desplegando sus banderas de relám- rico Cabrera y 35 alistados de Oco±al, debía
pagos y ±ambores de sus ±ruen,os, inician el salü- hacia Palacagi.iina donde el Con•andanle
1nmisericorde ataque de su lluvia sobre los Teniente S!anko, nor±eamericano, estaba nece
seres y cosas de la :tierra, cuyas a1mas expe~ si±ando oficiales experimentados para com
rimen±an la sensación de espanto que inunda baiir.
la inmensidad, muda frente al monstruoso y
a la vez bello espec±áculo que ofrece su Por los sucesos que luego acontecen así
poder. corn.o por los que ya han sucedido, deseo con
No dejó de llover has±a las sie±e de la signar que, no obstan±e la invesfigación se
noche con sostenida intensidad. Y aún en- guida en El Jicaro y Apali, ni el Teniente John
±m~ces, la obscuridad era ±al y la niebla tan Hamas ni el Capitán Fi:elly, fueron castigados,
espesa que, a una vara de distancia, no podía 'l aden"lás, que por lo regular a ±odo oficial se
distinguirse nada. Solo a tafos se escuchaba, le deja descansar por lo menos 48 horas en
cuando el fragor de los truenos a la distancia !re un servicio y o±ro, y que, estando en víspB'
disminuía, el o:tro no menos imponenfe fra- ras de recibir los nicaragüenses el mando de
gor de las aguas al precipitarse en correnfa- la Guardia, era significativo que se me ira±ara
das montañas abajo. El frío y el vienio cala- de alejar de ±oda posibilidad de recibir un
ban hasta los huesos. mando fijo
Al amanecer un día claro, pero un .tanto Ordenado como estaba, el 25 de Ocftl,
nebuloso, la Guardia se esfo1zó, sin supe- bro, con ml compañero de pron1.oción Tenien
rarlos, perseguir a Sandino que, en su huida ±e Federico Cabrera y '35 aHsiados, muy .f?n;
habla colocado una serie de obstáculos. En prano de la mañana paríí hacia Palacaguin,
vista de es±o iniciase el regreso a Ouilalí uti-
lizando el mismo camino abierfo antes, distan-
Arribé a este lugar a las cua±ro de la farde
aquel mismo día, cubriendo la dis±anci';' en r.
f;
cia que logró cubrirse en ±res días solamente. Oco±al y Palacagi.iina, to±almen±e a p1e.
-16-
Memorias de un ex-oficial
de la Guardia Nacional
GUILLERMO E. CUADRA G.
(Continuación)
El Comandante de la Estación, Teniente ±ara sus compañeros, y, por ningún mofivo, si
Startko, mos±róse entusiasmado con la llegada se sen±ían y eran realmente nicaragüenses,
de Jos Oficiales y su gente, y como según su prestaran su concurso a peligrosas zanganadas
decir, no deseaba iener preferencia en la de- de aquel hombre que ningún respeto mostra-
signación de que debía acompañarle en "su" ba hacia el pobre campesinado del país
patrulla, echó a la suer±e la escogencia. Un ±anto calmo por el desahogo que la
No obs±an±e mi cansancio, por azares de plática con mis subordinados representaba
la veleidosa for±una, fui el designado para que media hora después, rodeaba ya, completa~
esa misma noche, a las once, saliera, conLo men±e el objetivo. Nada sospechoso se en-
siempre, al mando de la avanzadilla, reserván- contró en las casHas aquellas, a no ser que
dose el Teniente Síanko el grupo principal La fuese considerado así lo expresado por dos de
patrulla, salida a la hora prefijada, iba com- las cuatro mujeres que las habitaban, y que,
puesla de 45 guardias fuer±emen±e armados, en estado de buena esperanza, negaron tener
como para sostener prolongado combate. o haber tenido maridos. Personalmente, el
El Río Grande, acrecentado su cauce por Teniente Stanko se empecinó en hacer creer a
Jas lluvia.s de±uvo la marcha de la patrulla iodos los guardias que las mujeres llegarían
hasta el amanecer del 26 de Oc±ubre. Después al fin a conÍesar que Sus maridos eran ''bando-
de cruzado, durante casi lodo el día sin parar leros'',
a escudriñar casas y mon±es de la rufa de mar- Posi±iva satisfacción experimenté al com-
char, se avanzó y avanzó Y no fue sino que, probar que, como esperaba desde el fondo de
has±a para morir la ±arde, si±uada la Guardia mi alma, ]a mayoría de los guardias no secun-
sobre cimas elevadisimas desde las que se di- dó en ningún momento las aviesas intenciones
visaban dos casitas de paja en la hondonada, del Comandante norteamericano de la patru-
el Teniente S±snko me llamó aparte para de- lla que, mediante un capcioso y vulgar inte-
cirme: "Mire Cuadra: en esas dos casas que rrogatorio de larga duración, no sirvió más que
se miran allí viven sólo "bandoleros". Si quie- de estorbo al quehacer de las mujeres encar-
re, avanza Ud. con sus hombres has±a allí, gadas de preparar la cena para lodos. La no-
abre fuego sobre las casas, mientras yo lo pro- che, como es de suponer, se ±uva que pasar en
fejo desde aquí, y acaba así con iodo lo que el lugar.
halle". Al amanecer del 26 de Octubre, el Tenien-
Aquella insinuación, que no era una or- te S±anko, en p1e desde las cuairo, según él, vi-
den, hecha en forma fan confidencial, produjo gilante de aquellas "bandoleras" que podían
en mi ánimo mucha indignación. Al parecer, llegar a envenenar el desayuno, me ordenó
lo que el Tenienle S±anko pretendía era: com- que, tan pronto amaneciera y los miembros de
prometerme en algo nada honrado, o bien, la patrulla se hubiesen desocupado, llevando
asesinarme por la espalda. Por eso, de inme- conto guía a la mayor de las mujeres, y él al
diato contesté: "Si me ordena que abra fuego resto de ellas, le siguiera con la avanzadilla
sobre las casas, por cumplir su orden lo haré, que quedaba conver±ida en retaguardia, con
no le quepa duda. Pero si me deja la oportu- diez minutos de diferencia.
nidad de escoger, adelántese Ud., si quiere, que Descendiendo desde las casas hacia el río
yo le protegeré. Desde ahora le prome±o no del lugar llamado "Las Nubes", por un cami-
delatarle, cualquiera que sea su actuación. Yo no relativamente amplio, cubierto de espesa
nunca he simUlado combates'' frond~ de carrizos, la retaguardia, cuando ±e-
Con bas.tantes razones y calor, el Teniente nía unos quince minutos de marcha, sorpre-
Stanko defendió sus puntos de vista, lo mismo sivamente fue deienida a escasos 70 metros del
que yo los míos. Y hasta que, aparentemente río, por el detonar de unas cuantas bombas y
al menos, convencido de que lo mejor era ac- violento tableteo de ametralladoras.
tuar con honradez, ordenó que se siguiera la Con escasa visibilidad debido al follaje
marcha normal hacia las casas, tomando las que no permitía ver lo que adelante acontecía,
debidas precauciones. reaccionando con rapidez, se notó además
Para aquella fecha, ±oda la Guardia, por que algunos de sus subordinados, ins±in±iva-
la información que se leía en los "Boletines de men±e comenzaban a disparar sin enemigo al
Operaciones" en ±oda la República, conocía las frente, ordené que cada quien permaneciese
actividades de cada oficial; cuál su proceder y quieto pero sí a±enio a escuchar si el caracte-
r~pufación¡ y como nicaragüenses, coniraria-
rístico sonido que producían las armas de la
men±e a lo que pasó durante los años de 1929 Guardia al ser disparadas era contestado por
y 1930 que sólo norteamericanos comanda- o±ro de armas similar o diferente.
ban el ejérci±o, en casos de apuros se inclina- Para cursar aquellas órdenes consideré
ban más hacia sus coterráneos que a los ex- que si era lo suficientemente cauto como para
tranjeros. no caer en una emboscada, debía quedarme
Mientras con mi avanzadilla descendía donde eB±aba, sabido como era de iodos sus
hacia las casas, logré acercarme al Sargento y subordinados que, la obligación de establecer
Cabo que a mi lado mm chaban para explicar- coniac±o con su retaguardia correspondía al
les mis temores con respecto a la situación que Comandante quien, en ±oda caso, también de-
podía crearse si el Teniente S±anko ponía en bía designar el puesto de la retaguardia en el
práctica su deseo. Ellos debían les dije, aler- combate.
-17-
Corno ±ranscurriclos algunos n1inu±os, en defini±ivamen±e a la Guardia, gracias al valor
voz de no±icias del grupo principal de la paíru de és±a, y en especial de sus Jefes.
lla se escuchaban los continuos disparos de un A las siete de la noche de aquel misn¡0
bien clelintiiado bando, pensando en los an±e- día como era cos±un-.bre, del Guar±el.Genera)
ceclenJes del caso, dispuesto a enfrentar solo de Managua llegaron sendos mensa¡es Para
con Inis guardias cualquier si±uación sobrevi- los Tenientes S±anko y Cuadra en el que se les
nien±e, me apresté a ±omaY cuantas medidas felicitaba por su encomiástico compor±amie:nto
defensivas fueran necesarias. Al efecto, lo- en dirigir el comba±e de "Las Nubes", hacien.
grando la continuidad del aparente combate do posible el triunfo de la Guardia Nacional
que se escenificaba adelante y que iodos los sobre fuerzas sandinisias, sin experimentar ba.
guardias escuchaban con aiención, dis±ribui jas
a rnis hon1.bres en posiciones de lucha y esperé Como a eso de las ocho y media de la no.
con ellos que aquél terminase. Pasaron aproxi- che, un nuevo mensaje telegráfico ordenaba
rnadamen±e unos veinie nLinu±os ... que, a la mañana siguiente, Guardia y Oficia.
])!.Ti silencio absoluto, duran±e el que bien les de Oco±al, procedieran de regreso a su es!a.
podía oírse el palpitar de cada corazón, devino ción de servicio. Conocedor de esta orden, el
luego Y después sobre la arboleda se Tenienie S±anko, a±en±o y servicial en grado
oyó el ronco zumbar de aviones, de la Marina sumo, para mejor cuntplir con ella y quedar
nor±eainericana, que, casi conjun±amen±e, con bien con los favorecidos, nos facilitó dos bes.
un nuevo reventar de bombas, disparos de ri- ±ias mulares al Teniente Cabrera y a mí para
fles y ±able±ear de ametralladoras, comenza- que las usáramos has±a Oco±al, si±io al que
ron a lanzar su mortífera carga de bombas ex- arribamos temprano de la ±arde del mismo día
plosivas haciendo 1etemblar la montaña con de salida
todo lo que en ella había. Las balas de las Llamado al Despacho del' Comandante del
trazadores aéreas, con estruendo se empotra- Area para ser felicitado personalmente por su
ban en .troncos y ramas de los árboles( en las arrojo en el combate de "Las Nubes", porme.
piedras, en el lodo y aguas del río norizando los hechos no callé lo que realmen!e
había acontecido. Bas±an±e sorprendido al im-
Si iodo aquello no fue previamente pla- ponerse de tales hechos, el Coronel Wa±son di-
neado, qué raras coincidencias pe1mi±ían que jo que inmedia±amen±e ±amaba acción sobre el
1o pareciera! caso, y, para terminar agregó: "Ya que de
Cuando los aviones ya se habían re±irado nuevo eslá aquí en Ocotal, Teniente, procure
de su obje±ivo, el Tenien±e S±anko hizo su apa- descansar lo que pueda, que ya le designaré
djción para decirme: ''Y bien, Cuadra, qué le su nuevo servicio ''
pasa?". A lo que con±es:l:é con aparen±e calma: Aquel "nuevo servicio" no se hizo esperar.
"A mí? Nada! como sólo escuchamos Al o±ro día el Coronel Wa±son, como siempre,
que Ud. disparaba, y nadie más, creí de mi de- personalmente, me anunciaba: "Por la maña~
ber quedarme donde es±oy, esperando darle la na del día de mañana y en gira de propagan-
protección que como Con1andante me ordena- da política, arribará a es±a ciudad de Oco±al,
ra, si realmenie la necesitaba". donde permanecerá iodo el día, el General
El Tenien±e S±anko, por algunos segundos Emiliano Chamorro acompañado de don Gabry
quedóse1ne mirando a los ojos fijamente, y Rivas, periodista, del Presbítero Azarías H.
luego de pregun±ar por qué los guardias se Fallais, Dr Oc±avio Pasos Mon±iel y dos o !res
hallaban en posición de combate y recibir de personas más Como la Guardia es±á en la obli-
inmedia:lo la adecuada explicación, rascándo- gación de proteger a ésias personas y en for-
se la cabeza, para hablar consigo mismo, más ma especial la vida del General Chamorro en
que a los que le rodeaban, expresó: "La ver- ±odas sus ac±ividades en la ciudad, yo he dis-
dad es que los "bandoleros" se me corrie- puesto que Ud. sea el oficial responsable de
ron Pero, no crean, les hice varios muer- esa protección. Para llenar su cometido, desde
los liasia los aviones me ayudaron. Re- ahora puede Ud escoger de en±re los miembros
gresenws a las casas y luego de dejar allí a las de la guarnición a aquellos alistados que, por
mujeres, que sólo han servido de estorbo, vol- conocimiento que de ellos tenga, merezcan su
vamos de inmedia±o a Palacagüina'' confianza Podrá ves±irlas, si quiere, de civil o
Nada más gra±o que cumplir con aquella utilizarlos uniformados; queda en completa
orden. La pa±rulla, íntegramen±e, arribó de libertad de acción Recuerde que Ud. y solo
regreso a Palacagüina a las dos de la ±arde. Ud. es responsable de iodo lo que pase en la
Desde aquí el Teniente S±anko cursó un men- ciudad mientras el General Chamorro perma-
saje telegráfico al Cuar±el General del Area, nezca en ella. Toda función policíaca queda
cuyo contenido no pude conocer, ni jamás supeditada a sus órdenes o recomendaciones".
conocí. Dispuesto a llenar mi cometido a cabali-
Cuando ya solo con mi compañero Te- dad, pese a la preocupación que me embargaba
nienl:e Cabrera, le informé a éste que, real- por la actitud nada amistosa, casi hostil, que
men±e, ningún comba:te se había librado, Ca los más exal±ados elemntos liberales de la ciu·
bteJ R mos!ró asornbro pues según le había di- dad habían asumido desde el día anterior por
uho S±anko la pelea había es±ado reñida, bas- la anundada llegada del General Chamarra,
lanle indecisa primero pero htego favorable temprano de ls mañana de aquél último do-
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mingo de Octubre, rne reuní con los 25 alista- Con diligencia digna ele mejor cuusa, a!ni
doS escogidos por mi en±re los :tnás serios cum- gos y familiares del reo moviJizaron sus :in
plidores de su deber, para insiruirles sobre las fluencías has±a el Comandanie del Area; pelo
funciones de guardadores del orden que ad- como és±e les explicara que él nada pod5n. ha-
quir\an desde aqu<;'llos ins±a~±~s, asi como del cer por cuanto yo eslaba al mando de los guar-
;mejor comportamiento y d1hgenc1a que de dadores del orden en la ciudad, recurrjeron n
ellos se esperaba, conocidos su bien juicio, ex- mí sin éxito alguno, no obs±an±e haberles he-
periencia y entusiasn1.o en prestar un servicio cho ver y sentir la arnis±ad que rne ligaba ül
especia] de tanta responsabilidad. reo. "El razonamiento q1.1e Uds. me ofreceD,
1'-To debían tener con±emplación amis±osa no sólo es ex±emporáneo sino que se vueJve
alguna con persona que¡ de cualqnier modo, conlra Uds. mismos, pues si Carlitas ,JarqnÍ11
es±orbara o tratara de estorbar l.a autorizada es mi amigo, conto ial estaba en la obligación
¡nanlfesiación. que a1nigos y partidarios de] de comporiarse. Por qué solo Jarquín puede
General Chamorro hadan para él y comifjva, valerse de su amisiad conmigo, y yo no puedo
en ejercicio de sus de1 echos ciúdadanos y ga- exi9;ir para mí el respeto de amigo que ntcrez:-
rrmtizados por las leyes de la República co?
Como a las diez de la 1nañana, por avión ConcJuldo el ac±o del Parque 1 Cha1norro
hizo su ingreso al aeropuerto de Oco±al el Ge pasó a casa de Jos señores Paguaga, discunió
nm:al Chamarra y comiliva, donde desde an±es por la ciudad, concurriendo a afros acles polí.-
de esa hora gran cantidad de conservadores se ficos; y, por la ±arde, sin más novedad, ulili-
habian reunido con el objelo de saludarlo y zando el avión que lo lleevó a Oco±al, reg-resó
vi±orearle. a 'f.\Aanagua con su comitiva Quedando yo en
Aún cuando el avión no había abierto sus la estación de servicio 1 donde los políticos no
puorlns para dar paso franco al General Cha- podían ver ya con buenos ojos la disciplinada
morro, yo esperaba la salida de éste para in- y jus±a actuación de aquel oficiali!o de 20 años
fou·narle de mi misión, para rogarle me ayuda- cumplidos, cuyo peo:r deJi±o era ser conselva-
se a cumplirla en la mejor forma posible, se- dol·.
ñalúndome de previo su itinerario, así corno Cumplida la misión encornendada e inior-
los lugares o casas de la dudad donde hubiere ncado de iodo el Comandanje del Area, éste
de efectuarse cua]quier agasajo. personalmen±e me felicitó por mi comporta-
Después de recibir el saludo de sus ami- mien±o, una vez más digno y honrado, que
gos, el General Chamotro, con su comitiva pasó prestigiaba el uniforme que ves±ía
a la ciudad, al Parque Cen±ral, donde una mu- Después de escasas horas de descanso, de
chedumbre ele partidarios de ±odas las capas nuevo llamado a la oficina del Comandante,
sociales esperaba escuchar su palabra. fue designado Cornandanie del Sub-Distrito de
En Oco±al residía en aquél en±onces, casa- Macuelizo, y, eventualmente, corno Segundo
do con doña Carmen Jarquín, un hern1.ano del
del Capi±án Clarence I. Yos±, nor±eamelÍcano
que no sabía hablar el español, Supervisor de
General Chamoro, como él también General,
las Elecciones que, en aquél poblado de u11os
de nunl.bre Carlos de su mismo apellido. Por
miJ habi±an±es, se efcc.tuaron el prirner Domin
1azones personales, és±e se había disgustado
go de Noviembre, con e1 triunfo del candidalo
con su hermano, molivo por el cual, al pare-
cer, clon Carlos Jarquín, cuñado de don Carlos
Liberal, Doclor Juan Baulisla Sacasa.
Chamorro, amigo mio al igual que ±oda la fa- Digno de mencionarse fue el siguiente he-
milia Chamorro-Jarquin, en momenfos que el cho: En cimio momento de la mañana del dia
Presbíiero Azarías H Pallais pronunciaba un de la vo±ación, un ciudadano q-ue ya Jení.a en
encendido discurso conlra el liberalismo, de sus manos la respeciiva papeleta, li±ubeó al
en±re la mul±i±ud disparó un ±omaie maduro a ir a marcarla en la casilla conservadora, y di-
la cara del orador, con ±an mala puntería que rigiéndose al Capitán Yos± y a mí que servía
en vez de darle a és±e fue a estrellarse, al pe- de in±érpreie, dijo: "Señor, mejor no volo: El
cho de otro de los miembros de la comiiiva del Juez de Mesta de Ococona, que es ése que está
Gm1eral Chamorro. alli, (y señaló a una determinado suje1ol, me
Bi el alboroio que produjo es±e incidenle ha amenazado con matarme si no vo!o po1 el
fue :inmediato, inmediato fue también el res- doctor Sacasa'', Atreglado el asun!o con la ex-
iaLlecimienío del orden. Desde mi puesio jun- plicación bien clara que se hizo de que pa1a
to al General Chamarra, con sólo haber seña- garantizar la libre volunlad de ]os volanles, yo
lado el siiio de donde provino aquél aien±ado quedaría de Comandanle del Jugar, ya que
a la decencia y respe±o ajenos, por medio de desde aquel día conocería a lodos Jos ciudada~
mis subordinados, estratégicamente confundi- nos de la d rcnnscripción, el vo.ta.n.te ±irnora±o
dos con la muchedumbre se logró capiurar al marcó al fin su papeleta en la casilla conse-c-
culpable, sus±raerlo inn,ediaiamenle de la fu- vadora A las seis de la ±arde, ±errnjnada ls
tia que sintieron los manifeslan±es, conducirlo vo±ación el Juez de MeH±a fue amoneslado.
a la cárcel y quitarles las ganas a muchos otros Con las urnas y votos escrutados y toda lu
mal educados elementos que, según confesión docu11:1eniación electoral debidamenie Iirrnada
del reo, solo espenaban su aciuación para ini- por los represeniantes de los Parlidos y Supcl-
ciax el lanzamiento de una serie ele porquerías visores, el Capitán Yosf, de la Misión Electoral,
conlra los manifesian±es conservadores. en compañia del Tenienie Jacinio Mon±eneg1o
-19-
( q e p.d.), a quien yo llegué a relevar, a la las relaciones, -oficiales y personales- si
rnañana del oiro día pariió de regreso a Oco- ceras y cordiales que debían existir en±~e r--
±al. Quedaba en Macuelizo, como nuevo Co- auíoridad civil ejercida por el Alcalde y la m~
mandante. litar, del nuevo Comandante · l~
Junio a la iglesia que, imponen±e, con su
pa.redes de piedra can±.:::ra y amplio aírio enla~
dnllado, co_n. su magn~flCo AI±ar Mayor brinda
MACUHIZO Como una especialidad en±re
los más pequeños poblados refug1o espiníual a quien lo busca, el señor 11.1.
calde, don Gabino Busíamaníe, asiduo lector
s-;go_vianos d<;> muy bellas perspeciivas pano-
1 arn1cas, sem1 recostado al cerro de Ama±illo de libros de estudios y fmnosas novelas, según
en la margen derecha del río de su nombre, el decir de muchos, ±iene su casa de habita.
MACUELIZO, cuando es mirado a la disiancia c1Ón donde, en plática con sus visi±an±es, regu.
por ,el viajero que de Ocoial se dirija a Sanía larmente menciona sus lecturas con el objeto
Mana, -afro pueblo nicaragüense fronterizo de mostrar su erudición.
con Honduras-, parece un "nacimiento" de El Cuaríel de la Guardia, oiro inmueble
esos que por Navidad alegran el ambiente de propiedad del señor Alcalde, resulía ser la ca.
las grandes casas del inferior de la República. sa de mayores dimensiones del poblado, cuyo
Su ubicación, clima y alrededores de lo- corredor, .totalmente atrincherado, da frente a
mas redondeadas, cubiertas de silvan±es pina- la plaza que transversalmente es atravesada
res; la es±ruc±ura de sus pequeñitas casas de por el camino que conduce a Sania María. Su
"albardeadas" paredes muliicolormeníe pinia- inte_ríor se subdivide en _Dormitorio, Comedor y
da~, c::on tejado~ de barro crudo, producen en
Coc1na para los guardias; y, camino de por
e~, animo de quien llegue hasía allí, la sensa-
medio, ésía úlíima deJ?endencia del cuar±e!
c~on de ~~ber encontrado por fin, ±ras el con-
hnda con la esquina izquierda de la habita-
ilnuo ±ra]Inar por la vida, el si±io ideal donde ción del Alcalde
descansar, hacer un alto, poder quedarse a En±re el cuaríel ya descriio y una linda
C<;Jf!Íentp!ar su esplendoroso cielo y con frui- casita que sirve de habiiación y oficina al Co-
cion aspirar a ±oda hora el aire arnbalsamado mandante, un torreón de adobes, de cuatro
con el aroma de los pinos que en±re és±os se varas de ancho, con cinco pi13os de altura sin
desliza puro, fresco lograrlo in±en±a dominar la que ±iene el derro
Con la enirega del mando que el Tenien- Amaiillo a su espalda.
te Jacinio Mon1enegro me hizo la noche de mi La guarnición, compuesfa por quince alis-
arribo a Macuelizo, aquél también puso en mis tados, ±iene su Sargento y su Cabo. El primero
manos el necesario dinero con qué satisfacer, de éstos, un viejo Guardia lleno de mañas y re-
durante el mes de Noviembre recién iniciado, tovas; un redomado ha1agán e "igualado" que
el pago de la alimentación de la Guardia del no atiende su persona y menos a la ±ropa. El
arrie?do de locales que la misma ocupaba~ del segundo, un hombreci±o 1echoncho con cara de
alquiler de besiias y vehículos de fracción ani- fiesta, ±odo ner~ic:so, nativo de La Concepción,
mal para operaciones; alquiler de potreros y de Carazo, serv1c1al pero ±arpe, bien intencio-
compra de forrajes; servicios de agua, alum- nado pero inoportuno Del resto, ±res son hijos
b;rado e Inteligencia, eventuales empleados ci- del señor Alcalde; dos más, sobrinos; otro, nie-
c,_les y compra de cier±os artículos que la Guar- to, y el "aguador", el "leñatero", el "manda-
dm no íuv1era en su depósiio de la capi±al de dero" y dos miembros del servicio de Inteli-
la República. gencia, familiares Busíamanies.
S.i bien el con±rol adminisíraiivo de la ins- Las armas nacionales que aquellos alista-
dos por±aban, advertíanse descuidadas sin en-
±i±ucióX: mientras és±a fue comandada por nor-
±eamencanos correspondió siempre a su Cuar- grase; su disciplina en ejercicios de o;den ce-
tel G'::'eral de Managua, ±al conirol, por de- rrado sin ninguna uniformidad, y, comple±a-
legacion, lo ejercieron los Comandantes de ca- menie olvidada la Coriesía Miliiar. Las armas
da pueslo de servicio en la República quienes auíomáiicas pesadas no estaban iodo lo bien
q~e debían estar _en sus respectivos emplaza-
a ~ás tardar el día .25 _de cada mes,' para cu-
~nr los gas±os. del. SI~Ulen±e, ±enían que remi-
mientos, . y, en hn, ±odas las dependencias
Ílr a su Superior Jerarquice la respec.tiva RE- cuar±elanas en un desorden que, de inmedia-
OUISICION DE DINERO que, generalmente, era to, hubo de concluir.
aprobada sin modificación alguna Como desde hacía algunos meses, según
Desde que los Oficiales Y os± y Monienegro Informes de Operaciones, éste sector segovia-
desocuparan la plaza, el nuevo Comandante no gozaba de rela±iva quie±ud, sólo ±uva mi-
de Macuelizo se dió a la tarea de cerciorarse siones de policía a corias distancias. Pairullas
p~r. sí mismo de sus defensas y vulnerabilidad
de comba±e, ni por asomo; por tanto, ninguna
m1h±ares; de sus entradas y salidas; de los usos oportunidad para los guardias de entrenarse
y costumbres de sus habitanies 1 del esíado sa- como es debido, diligente, sis±emá±icamen±e.
nita~io de la población, del progreso o esían- A la tercera noche de es±ar en Macue]izo,
camienio de la instrucción elemental de los como Comandante, preocupado por el estado
niños de edad escolar, comúnmenfe a cargo de en que había hallado a mis subalíernos, a éso
la Guardia en siiios ian disian±es de la cabece- de las 11 me levanlé sin previo aviso, luego de
ra deparlameníal, y más paríicularmenie de haberme retirado osíensiblemeníe a dormir
-20-
desde temprano, a fin de perca±arme si Macue- con varios plafos ±l.picos y mejorada en cali-
Jizo podia confiar en el celo y capacidad de dnd, sino que servida a horas reglamentarias.
ous defe_nsores. Al efech>, habiend~ vi~j±a<;Io, a Los Domingos y dias de fiesfa nacional se ser-
10s cenilnelas, sorprendido consiaie que s1 es- viría un suculento almuerzo de gallina, con
ios en número de ±res, velaban sus puestos, el postre de Sorbe±e y Cigarrillos.
resfo de la g1.1arnición no se encontraba dur- Conviene anotar que la diaria asignación
miendo en el Cuar±el. ¡Uno de laníos inconve- de DIEZ CENTAVOS DE CORDOBA para alimen-
nientes, en ±iempo de guerra, de tener de guar- tación de cada guardia, que ahora resultaría
nición, gente del lugar! exígua, en aquel ±iempo bien permitía hacer
Convencido del peligro que en±rañaba iodo éso y mucho más, ya que el precio de los
aquél hecho, accionando con recelo pero apa- granos, verduras y basfimen±os, al menos en
rentando benevolencia expresé a los centine- el área segoviana, era sumamente bajo. Por
las después de conversar con ellos ±rivialida- ejemplo: Una arroba de arroz cos±aba sola-
de~ que, defini±ivamenfe, a aquella hora me men±e CINCO CENTAVOS; una arroba de pa-
refiraba a dormir confiado Todo para que és. pas, de las mejores, TRES CENTAVOS Y ME-
±Os pudieran avisar a sus compañeros de la vi- DIO, un galón de leche pura y fresca, CINCO
siia recibida y asi lograr un pronfo regreso de CENTAVOS; una docena de huevos, DOS CEN-
todos que, en menos de lo que se cuenta, real- TAVOS; una robus±a gallina, lo más, DIEZ CEN-
men±e se efec±uó Por lo dicho, cuando, a las TAVOS; un ciento de pláianos, QUINCE CEN-
cinco de la mañana, como era de reglamento, TAVOS, un cien±o de íor±illas, de suficiente ra-
llamé a formación mafinal, lodos los guardias ción y grosor, VEINTICINCO CENTAVOS; una
se hicieron presentes, aún aquellos que, caria- arroba de café, CUARENTA CENTAVOS, y, un
con±ecidos, para no 1-nontar guardia, el día an- Car±ón de diez cajefillas de Cigarrillos CHES-
terior, con toallas en la cabeza, habían expre- TERFIELD, CAMEL o LUCKY STRIKE, Seíenfa
sado es±ar enfermos. y Cinco Cenfavos de Córdoba.
La fuer±e y nafural reprimenda del Co- Siguiendo la cosíumbre establecida por la
mandante, la primera y la úl±ima por el hecho Policia de los Pues±os de Guardia segovianos,
más que peligroso de la noche anterior, susci- los SABADOS, dias de Inspección General,
fó cuchicheos en±re los guardias. Pero quedó cuarteles, armas y dependencias estuvieron
esfablecido desde aquellos ins±anfes que, de en Macuelizo, al momenio de efeciuarse ésia,
acuerdo con la RUTINA DIARIA DE TRABAJO, bien aseadas y ordenadas Y, calles, avenidas
hecha pública en la Tabla de Bole±ines, y so y el fren±e de cada casa de la población, ba-
pena de severo casfigo disciplinario, iodos los rridas y arregladas, Como que sólo asi el pue-
dias, excep±o Domingos y afros de especial de- blo ádquiria un aspecfo de fies±a, pintoresco y
signación, se efecíuarian EJERCICIOS -FISICOS agradable. Cada quien se esmeraba por asear
CON ARMAS que permifieran manfener la agi- y arreglar lo suyo en la mejor forma posible.
lidad y salud del cuerpo, fan necesarias en un Si en el Cuaríel el desorden y desaseo eran
verdadero ejércifo Nada de toallas en la ca- severamente sancionados, también en el pue-
beza, ni colchas sobre los hombros para evifar blo, si las casas o predios presentaban idénti-
el frío o aparentar enfermedad. El Guardia po- co aspecto, sus dueños incurrían en una Multa
silivamenfe enfermo sería atendido en el Dis- de Policía que el Comandante imponía por es-
pensario que, de no poder hacerlo por cual- cri±o y que el Alcalde percibia, medianie reci-
quier motivo, recomendarí& su ;inmediato bo debidamente legalizado, para mejorar la
fraslado al Hospifal de Oco±al, donde presta- sanidad de la población.
ban servicio médico los Subtenientes Hermóge- Cuando el esmerado aseo de alguna casa
nes Prado y Enrique Lacayo Farfán. Las Cla- o predio se des±acaba en±re ±antas oíras, su
ses de Lengua Castellana, Arifmé±ica y Escri- dueño obfenia un Premio de CINCO CORDOBAS
fura, "- cargo del Cabo Profesor, debian con±i- o más, según el caso, cuyo en±rega efectuaba
nuarse, hasta con niños de la población civil, el mismo Comandante, una vez concluída la
si era preciso. inspección. Los encargados del aseo y ordena-
Y para el Jueves de la semana que arribé mienfo del Cuar±el y sus dependencias, por
a Macuelizo, el Cuartel lucia alegre, como más una parte, así como cada guardia, por otra, de
amplio, aseado; las armas todas, bien cuida- sus armas y equipo, también ob±enían premio
das; carfuchos, bombas y enseres del "MAGA- al terminarSe la respectiva inspección. Común·
ZINE", (pequeño almacén de depósifo donde mente, el Premio para los guardias consistía
és±os arficulos se guardaban), ordenadamente en el otorgamiento de algún privilegio, de una
dispuesfos en sus correspondien±es esfanfes; y RECOMENDACION PARA MEJORAR DE SERVI-
el Comedor, la Cocina,· Dormiforio, Baños y CIO, o dinero en efec±ivo. En realidad lo que
Servicios Sanitarios, convenientemente desin- con iodo lo expuesfo siempre se logró, fue es-
fectados y, arreglados; el vestuario y cajillas tablecer entre Guardias y Civiles una corri.enfe
de los guardias, impresionaban por su pulcri- de amisfosa solidaridad, basfanfe firme y afec-
tud. tuosa.
La alimentación para los guardias, de Pese a que un Raso, por ejemplo, deven-
acuerdo con el "MENU DE LA SEMANA", pre- gaba solamen±e un sueldo mensual de ~12.00,
viamente escogida enfre lodos, para satisfacer un Cabo ~18.00, un Sargen±o Segundo ~30.00,
el gusto de la mayoria, no sólo fue aumen±ada un Sargenío Primero ~40.00, un Sargenfo de
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Abastos q!:45.00 y un Sargento Mayor q!:50.00, el de Mayor q!:275 00, y, el de Coronel; ($350 00
con sus aBlgnaciones de alimentación de ~3 00 Como entre personas muy poco venJada.~
lctmbién al mes y de q!:40.00 cada ±res meses de en asun1:os 1nilitares existe la e1 rada creencia
Vesiu3.rio, 1-nuchas veces se dió el caso que, de que Oficiales de un mismo Rango son exac.
cualquiera de los an±eci±ados alistados llegara ±amente iguales, conviene consignar que si
a devengar rnás dinero que un Sub±enien±e, bien esa igualdad es cierta con relación al ran.
cuyo sueldo mensual era de q!:75.00, con el go que os±en±eri, sueldo y atribuciones, no lo
cual tenía que cubrir el pago de su especial es en cuanto al Orden de Graduación, ya que
alimen.tación, ropa, zapatos, eic. y mantenerse siempre el oficial de menor número, resulfa.
al día con las exigencias sociales que su posi- ser Superior Jerárquico de todos los que le si-
ción de Oficial Comisionado le imponían Los guen. Así por 'ejemplo, si ±res subtenientes
alisiados, en cambio, a más de no ±ener esas digamos los números 10, 28 y 7, son destinado~
exigencias sociales, gozaban de los siguientes a prestar servicio de patrulla, el Comandante
privilegios: no pagar su alimen.tación, ropa ni de ésta, au±o:rníáticamen±e será el de menor
zapatos, y, de pres±ar servicio especializado, graduación, en es±e caso el número 7, el segun-
corno por ejemplo, en una cocina o en una ca- do en mando, el número 10, y, el tercero, el
balleriza, adicionalmente percibir una asigna- número 28.
ción mensual de Cj1:2 00; por cada año de servi- La Segunda Promoción Trumble que, para
cio prestado q!:3.00, así como por cada herida 1932 ya contaba con largos meses de servicio
recibida en combate, ($!5.00. Si por expiración ininterrumpido en las filas de la Guardia, con
del Contrato de Alistamiento que era por Tres el rango de Subtenientes, se compuso de las
Años, lodo guardia recibía, con su LIOUIDA- siguientes personas: Rubén A. Barrios, Augus-
CION FINAL q!:lO.OO y un vestido de civil para to J. Cuadra, Ricardo Vélez P, Oc±avio Cervan-
reintegrarse a sus anteriores actividades, ±oda- tes, Ramón Vélez P., Manuel A. Román, Ernes-
vía podía recibir como Premio, de una sola to Aparicio Artola, Humberto González, 'Pedro
vez, ($.:30.00 si convenía en suscribir un nuevo J. Barquero, José Santos Gallardo, Julio Alonso
Conlra±o por Tres años; $25.00 por sólo dos Leclair (q.e.p d.}, Esteban McEwan, Francisco
años, y $10 00 por un año Ningún alistado po- Jarquín, Carlos Silva M, Domingo Saravia
día permanecer un día más en la Guardia Na- (q e p.d.}, José Abraham Mendoza, Leoni:
cional, si con un mes de an±icipación no ma- das López, José Luis Aguado, León Or±iz
nifestaba sus deseos de suscribir cualquiera de ( q e p.d.}, Carlos Eddie Monterrey, Pedro No:
los Contratos de Renovación. Del más aparta- lasco Romero, Benjamín Rocha, Ciro Zeledón,
do rincón del país, todo guardia que es±aba Guillermo Sánchez R., Arturo Artola, César Sán-
por terminar Contrato, era llevado a su res- chez R , Roberto González, Adolfo Mon±enegro,
pectivo Cuartel General con quince días de an- (q.e.p.d.}, Alfredo Fonseca G., Alfonso Monte-
!elación para recibir allí en iodo caso, su Cer- negro, Juan Rafael Pravia, Edmond H. Pallais,
iificado de Licenciamiento También exis±ie- ( qe p.d.}, Francisco Mon±enegro, Rafael Mo-
ron l~asos de Primera Clase, cuyo califica±ivo reno, (q.e p.d.), José Jesús Alemán, (q.e.p.d.}.
lo dice lodo; Cabos Asimilados que eran Ra- Francisco BarqUero, Leonidas Solórzano, Enri..
sos; Sargento Asimilados que eran Cabos y que Sáenz, José T. Jiménez, Fidel Es±rada, Gil-
Sargentos de n-1.ucha experiencia y competen- berta Ouinfanilla, Rodolfo Gómez, (q.e.p.d.},
cia, serios y diligentes que, en la Guardia del Alfonso So±omayor, Eduardo Núñez, Ramón E.
Día, montaban guardia como Oficiales Asimi- Gu±iérrez, Gustavo Gu±iérrez L., Inocente López
lados y López, ( q.e p.d } , Guillermo Pérez Dávila,
Con iodo lo dicho, debidamente regla- Jorge Bernheim, Luis Emilio Gu±iérréz,
mentado, la Guardia Nacional contó en sus fi- (q.e p d.), Francisco Sandino, Eusebio Montes,
las, Rasos muy eficientes, leales, sagaces pa- (q e p.d.), Jorge Solórzano, Ramóri Gurdián,
trulleros, eniusiastas y diligentes cumplidores Hildebrando Padilla, José A. Rodríguez B., y
de su deber que, por sus muchos años de servi- Enrique Pichardo. No alcanzaron a graduarse
cio, heridas en combate y especiales actos de en ésta promoción los siguientes Cadetes: Ju-
heroísmo o espíritu de cooperación, llegaron a lio Flores, Sargento Fletes, uno de apellido Me-
ganar igual o mayor cantidad de dinero que dina, Ernesto A. Mantilla, Ernesto Tellería,
un Sargento Mayor, pero que, por carecer de Raúl Argüello Wassmer y Juan José Sevilla.
capacidad intelectual o de mando, entre otros Este último, en la segunda etapa de la Guar-
requerimientos, no hubieran podido nunca as- dia, fue reincorporado a ella, y, con el devenir
cender ya que para éso, hasta terminar el año de los años fue ascendiendo hasta alcanzar el
1932, siempre se necesitó safisfacer a cabali- grado de Capitán que ahora ostenta, Encarga-
dad los exámenes de a.scenso al rango inme- do como es en la Cantina o Almacén de V en±as
diato superior. del Campo de Marte, dependencia de Abastos
Hasta no producirse la entrega por los nor- Generales de la Institución.
ieamericanos de los puestos de mando de la La Tercera Promoción Trumble, la forma-
Guardia Nacional a Oficiales nicaragüenses, el ron los siguientes Sub±enienfes: Rigober±o
sueldo mensual de un Teniente Primero era Duar±e, Salomón Lagos, José María Tercero C,
q!:150 00, rango al que hasta hacia poco habían Elías Monge, Luis A. Zepeda, Carlos Ferrey, J.
ascendido los integrantes de la Primera Pro- Candelaria Báez, (q.e.p,dl, Guillermo Sovalba-
moción Trumble; el de Capitán era de q!:225.00 1 rro, (qe.p.d.}, Adolfo Alfara, Adolfo Vélez H.,
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Jorge Granera A., Rigoberto Cervantes, Rafael Por±á±il que, comúnmente, en sus Cuar!eles, la
Ch· p¡aslin, (q.e.p.d.), Ernesto Krüger, Antonio Guardia Nacional mantenía para distraer lnn
Q¡ÚO H.., Salvador Zapata, Vicente Juárez, horas de descanso de sus miembros.
)\.tnilcar Bolaños, Armando Aguilar, Agenor Aquella noíicia no sólo íue pasada al Co
Guillén, Heliodoro Fuentes, Amado López, Car- mandante, sino que a ±oda la población, que,
los :Mejía Lorío, Bolívar Cantón, Julio Tapia, cautelosa prirnero y abiertamente después, por
!'Aodesto Guillén, (q.e.p d ) , Luis Rocha M, medio de sus elementos más represen±a±ivos,
(q e p.d.), Ramón Javier Torres, Ramón Ernes- presentóse a la oficina de aquél para ofrecerle
to Valdez, Joaquín Argüello, Alfonso Ximénez, su incondicional apoyo caso de producirse, en
Boanerges Fernández, Juan San±amaría, verdad, el referido ataque. Lo que más temía
San±iago Delgado, Edmundo Delgado, Gus- la población, dijeron aquellos señores, no e1a
tavo Montiel, Carlos E Tellería, (q e p.d ) , exactamente el choque de los militares, que pa-
Juan Dionisia Castillo, Manrique Umaña, ra eso se entrenaron y destinados estaban, sino
(q e p d ) , Ronaldo Bermúdez A , Luis Elizon- al hecho de no poder evitar la muerte de mu-
do (q e p d.), Alejandro H. Garay, Francisco chos niños a manos de los sandinis±as, cono-
Bo~a. Gilberto Peralia, Lino García, Agustín cido el escaso número de sus defensores.
Bodán, Ramón Alonso J , Domingo Alonso, lndividualmenle preg~uníados que fueron
Luis A. Selva, Francisco Zamora, Manuel Valle los que de un modo u oíro llegaron hasta el
u. Francisco Salazar, (q.e p.d ) , Cairo Caldera Comandante a pariiciparle sus ±emo1es, en sus
p~llais, Abraham Narváez, (q e.p d), César contesiaciones éstos confirmaron la sospecha
Avilés, Pablo A. Lugo, Alfredo López R., Do- que tenía, es±o es, que era cier±a"la no±icia del
mingo Torres, Francisco Büsh±ing, Ricardo Va- ataque que el an±eci±ado miembro del Servicio
lle P , Carlos Elmer, Fernando So±omayor, de Inteligencia me había ±raído.
(q.e p d), Gonzalo Matus, Francisco Blandino, Táctica sandini.s±a de úlfimo cuño, muy
(q e p d ) , Pedro Cabezas, Roberio Rourk, generalizada, sujeta a variaciones según la zo-
Isaac I Moreno, Simón Barboza, Carlos A. Cha- na en que se opere, fue la de anunciar, con
varría, Francisco Salís, Emilio Alvarez. No al- basfan±e an±elación, afaques a poblaciones de
canzaron a graduarse en esta Promoción los cieria debilidad defensiva Con ella el sandi-
siguientes Cadetes: Jairo Elizondo (por Ouiro- nismo lograba atemorizar de veras a aquellas
mániico), Auxilio Prado, Boanerges Argüello, personas que no simpatizaban con su causa,
Carlos H. Ramírez y Benjamín F. Zeledón. Este para forncar con ellas y las que sí es±aban a su
úliimo, en la segunda e±apa de la Guardia fue favor, aunque materialmente no pertenecieran
reincorporado a ella, y, algún ±iempo después, a determinada columna expedicionaria, un vo-
nuevamente dado de baja. Vuelio a reincorpo- lumen ±al de decires, capaz de me±er miedo a
rar como Oficial de Servicio Especial, Ramo de Comandantes pusilánimes, por la presión que
Comunicaciones, fue ascendiendo hasta alcan- lógicamente ejercerían sobre és±os al razonar
zar el rango de Mayor. Dado de baja una vez sus ±emores,. fjngidps o sinceros, caso de pro-
más de la Guardia Nacional, el hoy doctor Ben- ducirse el anunciado ataque. Formado así, por
jamín F Zeledón, con Bufete de Profes.ional en expresarlo de algún modo, el alud, y echado a
la ciudad de Jino±ega, habiendo recibido nom- rodar, en fecha adelantada o posterior a la fi-
bramiento de un cargo depariamenial en el jada para el ataque, que sólo debían conocer
Plebiscito Liberal de 1962, con fecha 10 de Ene- los caracterizados sandinis±as, jun±ábanos los
ro de este año, en Mensaje telegráfico dirigido simpaiizan±es o reclutados a la columna expe-
al Presidente de la República, le explicó no dicionaria que engrosada con iodos esos ele-
poder aceptar nombramiento porque, siendo mentos, procedían a ejecutar lo que se había
±an difícil la situación económica del país, no propuesto. Alcanzado o no el objetivo, la co-
podría distraer su tiempo en tales menesteres lumna expedicionaria designada al efecio ±a-
que bien utilizado produciríale el necesario di- maba una ruta diferente en su regreso a la de
nero para subsis±ir. (Su telegrama fue publi- los grupos simpatizantes o reclutados que, en
cado en el Diario "La Prensa" de esa fecha). llegando a sus habituales lugares de residen-
cia, diseminábanse allí, sin temor a ser recono-
cidos, pues que el diario trabajo de agricuUu-
Cuando la inac±ividad en ra, permi±íales recorrer grandes distancias, sin
que ésio llamase en modo alguno la atención
ALEGRE que había permanecido
la guarnición de Macue-
de las gentes amigas de la Guardia Nacional.
Precisamente, cuando preocupados los
VISITA lizo se hacía más pesada
por su duración, cier±a moradores de Macuelizo por la noticia del ata-
que sandinisia, se agrupaban a las puertas de
mañana de la segunda decena de Diciembre
de 1932, Eulogio Mondragón, uno de los Miem- sus respec±ivas casas, comentándolo, o±ro he-
bros de su Servicio de Inteligencia, llegó con la cho, por lo sorpresivo y jacarandoso, puso la
nueva de que el General Juan Pablo Umanzor, nota de alegria y buen humor en el ánimo de
con doscien±os de sus seguidores, había mani- iodos. Había aparecido en la plaza del pobla-
festado a los residentes de los caseríos aleda- do, un armado caballero, de pantalón liso y
ños, el propósito firme de aparecerse por el de sobrebotas y con revólver al cin±o, montan-
pueblo con el exclusivo objeto de tomar para do en un sufrido y casi exhausto Rocinante. Se
sí la "Caja de Música", Vicirola Oriofónica ±rataba, nada menos, que de un sub±enien±e,
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recién salido de las aulas académicas castren- dose las experiencias que su in±erlocu±or habí&
ses de Managua. J:enido en ±odas sus andanzas por el Llnpar±a,..
No es para ser descriio el majes.tuoso y monlo segoviauo.
pausado andar de Caballero y Cabalgaclu1a A medio dia, de aquel día, el Ordenanza
como ±ampoco la ínfima sa±lsfacción que ±anfo encargado de servir las con1.idas a su Coman.
el Comandante de la plaza y sus habl±anies dan±e, apareciese a informar que, según la co ..
sin±ieron al adver.tir la presencia de aquél sim- cinera, el Menú del Almuerzo sería: Sopa de
pa±iquísimo oficial, larguirucho y enclenque Gallina bien cargada de verduras y huevos; un
que, a su sólo arribo acaparó la ±oial simpa±ía bis±ec encebollado de regulares dimensiones
de iodos sobre una ensalada Qe lechugas¡ un arroz suel..
Cual verdadero Caballero Andanie sin lan- lo de esos que hacen agua la boca; una pasta
za, buscando con quien cruzar los aceros más de frijoles colorados, café o refresco de naran.
finos de su intelecto, que es más fuerte y más jas, pos±re de higos en miel y algunas airas
bien cuidado que su revólver, el subienien±e cositas típicas.
Jorge Granera A , ingenioso como pocos, en- Servido el almuerzo; el subteniente grane..
runtbaba su humanidad hacia Santa María, el ra deparlió galan±emen±e con la sopa a la par
úl±imo eslabón de la cadena de pues±os mili- que con el anfi±rión; y cucharada va, y cucha..
iares que la Guardia Nacional de Nicaragua rada viene, le dió ianio a éso, y con ±al avidez
mantenía en su frontera nor±eña. que nadie, viéndolo ±rasegar, hubiera imagi..
En Macuelizo, nadie conocía al Subtenien- nado que allí había cosa modal sino la sopa
te Granera No obstante, al echar pie a tierra, rnisma Despachada és±a, apar±ó el pla±o que
después de siluarse fren±e al Jefe de la plaza y la con±uvo acercándose el del bistec. Y corno
solicitar su venia para desmon±arse, concedi- quien piensa dejar mondo un hueso, se fajó
da de inmediato, a ±odas pareció que desde con la carne, y iris, y ±rás, por aquí corto y por
muy an±es, quizá desde ni.ños habíase J:ra±ado allá trincho, empezó a comerla, bendiciendo a
con él, y que aún en aquellos ins±an±es, ±an so- Dios Mientras, en±re bocado y bocado, con-
lemnes y ceremoniosos, cuesl:ión de es±ilo entre ±aba ¡qué iba a confar! sos±enía que: a
personas cultas, no se hacía más que admirar, su inapetencia se debía lo larguirucho y en-
por olra vez, la gracia, el garbo, el donaire con clenque que es±aba
que él a fados saludaba. Después del almuerzo, el sublenien±e gra-
Hechas las presentaciones del caso, col- nera lió sus bártulos, y, con su custodia de
mada la natural curiosidad de los circuns±an- Guardias Nacionales llegados con él de Oco±al,
±es, y iraspues±o que hubo el umbral de la ofi- salió de Macuelizo has±a su nueva es±ación de
cina del Comando, el Sub±enien±e Granera, servicio, no sin an±es agradecer las atenciones
-hoy MAYOR-, fue atendido como acostum- recibidas del Comandante, a quien muy cor-
braban a±ender los Comandantes de Pues±o a dialmente invitó para una ±enida en sus here-
sus Visitantes, compañeros de armas: con po- dades
si±ívo calor amistoso, efusiva sinceridad, y es- Al solo bajar la pequeña cues±a que si-
píri±u abier±o de cooperación y solidaridad. guiendo el viejo camino que conduce al Río
Para mí, el hombre más simpático que la Macuelizo, de unos quince me±ros de ancho de
guardia vieja, así con minúsculas, - y no la curso normal y unas vein±e pulgadas de pro·
Vieja Guardia-, que ha ±enido la Guardia Na- fundidad en su más cercano paso por el pue-
cional1 fue, sin necesidad de repe±irlo dos ve- blo, el Rocinante del sub±enien±e granera, con
ces, el fino amigo y agazapado poe±a de ver- el es±ruendo del agua y el de los golpes que
dad, subteniente jorge granera a., así con mi- le daba para que se introdujera a ella y echa-
núsculas. De és±e, nada queda ya, murió de en- ra a andar, se encabritó, y ahí no más, en la
clenque. Y aunque el recuerdo de su figura y corren±ada, hubo de depositar bruscamente su
de sus hechos perdura entre sus amigos, la preciosa carga, an±e el asornbro y risas de sus
verdad es que el hoy Mayor Jorge Granera A., subal±ernos y amigos que a±rás dejaba y le mi-
l aban. Un ±an±o colérico, pero remojado por el
del ±oda no se parece a granera jorge sub±e-
uiente g n. chapuzón, cual el Caballero de la Tris±e Figu·
En el ±erreno de los confidencias, cuando ra comenió: "Muchas y muy graves his±orias
Oficial Comandante y Oficial Visifan±e, para he leído yo de caballeros andan±es; pero jamás
conversar habíanse sentado, el último contó al he leído, ni vis±o, ni oído que a los caballeros
primero que desde su graduación, y, por con- encantados los lleven des±a manera " Y se
siguiente, ya en San±a Maria con más jus±a ra- perdió cues±a arriba, al airo lado del río, como
zón, pasaría noches de claro en claro y días de Don Ouijo±e por los caminos de la Mancha ..
±urbio en ±urbio, añorando la ciudad de León. Desde la iarde de aquel día, con intervalos
Es±o, por supuesto, si antes no se le secaba el de 24 horas de descanso y en el decurso de
cerebro de ±anta leer, a lo que se dedicaría si los subsiguientes, fueron despachadas has±a
los ''muchachos'', {así se les denominaba a los distantes caseríos de su circunscripción ±erriio~
sandinis±as), le dejaban disponer de algún rial varias patrullas de combate que ni fueron
±iempi±o. En realidad nada le dolía, pero do- a±acadas por los sandinis±as, no obs±an±e la
Hase iodo él. En ±oda la mañana, y por el ca- rnenos sorprendida en sus propios reductos
mino, dijo, no había ingerido alimentos, pero de Macuelizo Sin embargo, conociendo el Co-
con la conversación se fue animando, comién- mandante la ±ác±ica sandinis±a ya descrita,
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personalmenie se puso a investigar el origen e se quiere, muy dado a la politiquería, fue un
in±ención del informe relacionado con el ala- ±al don Francisco Maradiaga, de mayor edad,
que. Bien pron±o logró conocer la verdad. liberal por los cuairo canios y hablador que,
)l.unque pariidarios de Sandino algunos ele- una mañana de Noviembre apareció en Ma-
rnen±os del pueblo, que nunca an±es q\lisieron cuelizo, como caído del cielo. Nadie le vió
que columnas expedicionarias del guerrillero enírar, pero sí cuando ya esíaba instalado en
)o atacasen, en los úlfimos días, impulsados el pueblo.
por ±res alistados de la guarnición, disgusta- Resuliaron inútiles ±odas las inves±igacio-
dos por la ru±ina de trabajos y medidas disci- nes que efeciué por averiguar de donde había
plinarias instauradas por el Comandante, uíi- salido aquél individuo; cuál era su misión en
)izando a Mondragón, solici±aron de Umanzor el pueblo, y cuántas sus rentas que le permi-
su acercamiento a Macuelizo a fin de señalarle tían vivir sin trabajar. Lo único cier±o que des-
una fecha para su asalio. cubrí fue que desde su aparición ocupaba la
Coneciando este hecho con el de la noche única casita que, siíuada freníe a la del Co-
que los miembros de la guarnición no dormían mandante, quiíábale la vista que és±a tenia al
en su cuartel, por el único medio de comunica~ rio y a la plaza.
ción exis±en±e con Oco±al, el teléfono, me puse Sin ser llamado ni permitido a enírar, des-
al habla con el Mayor Alberto M. Baca, recién de muy íemprano del dia de su aparición, con-
)legado Comandante del Area, para explicarle fianzudamente in1rodújose hasía el aposenío
en deíalle hechos y punías de visía, la conve- del Comandante a quien halló arreglando su
niencia de efec±uar determinadas maniobras, ropa, para identificarse como liberal cien por
así como las conclusiones a que había arriba- cienío y ofrecerle consejos no solicitados sobre
do después de analizar los hechos la poli±ica que el docior Sacasa "pensaba" de-
El Mayor Baca no puso oídos sordos a ±a- sarrollar ían pronío recibiera la Presidencia de
les recomendaciones, y, adver±ido de que, en la República. Dijo ser muy amigo de Juan
cualquier momenío, podía ser aíacada la po- Bau±isía y de Tacho, de Federico y Crisanío, de
blación, manifestó su propósito de mantener Sofonías Salvatierra y Gus±avo Abaunza, de
lisia una Patrulla Moniada, de combaíe, fuer- Leonardo Argüello y Parajón, de Cordero Re-
temente armada en Ocoíal que pudiera movi- yes y Carlos Morales, en fin, de iodos los más
lizarse con bastante rapidez, caso de necesi- grandotes del liberalismo, de quienes portaba,
iarse. en efec±o, una serie de recomendaciones espe-
Se convino en que la señal de esíar siendo ciales, y de quienes se refería en esa forma
atacado Macuelizo sería la falía de comunica- confianzuda.
ción con él, pues comúnmente los sandinis±as, Su especial deseo de acercarse al Coman-
antes de iniciar cualquiera de sus ataques, car- dante de la Guardia sin previo anuncio lo ha-
ian las lineas telegráficas o telefónicas, o la co- bía motivado el hecho de saber a ciencia ciería
municación direcia del Comandante. que era conservador de pura cepa, muy buena
Con respecto al cambio íotal del personal persona de distinguida y apreciada familia de
alistado de la guarnición que era esencialísi- Managua, ciudad en la que él, don Chico, ían-
mo, conocida la siluación que imperaba en el ío como en León, Ocoíal y Maíagalpa, pero
pueblo, el Mayor Baca lo aceptó de inmediato nunca en Granada, podía vivir de no mediar
y dispúsose hacerlo deníro de las cuareníiocho su especial agrado por Macuelizo donde su
horas siguientes. apacibilidad y belleza le aíraian como imán.
Al efecío, al oíro día con una paírulla de "Vea, Teniente Cuadra", me dijo en cierto
siete alistados, los de menor confianza, debía momento de su incansable peroración de aquel
salir hacia Oco±al, en misión de policía, en dia, "no se equivoque Aquí donde esíoy
donde, a mi arribo serían cambiados _aquellos puedo decirle con verdadera exactiíud que an-
por un número igual de alistados de la ciu- tes de un mes, la Guardia eníera tiene que ser
dad, con los que regresaría a mi esíación de liberal, o mejor nada. Sandino mismo, por ni-
servicio. Luego de efectuarse és±o, veinticuatro caragüense y patriota, si ése es el deseo del
horas más ±arde sería enviado a Macuelizo el docior Sacasa, podría llegar a ser el Jefe de la
subíenieníe Adolfo Vélez H. con treinía alista- Guardia. Le gustaría? Créame, enfilese, medi-
dos, en±re los cuales irí!3-n ocho que repondrían íe en lo que ahora le digo. Mañana ±al vez sea
al res±o de la guamición. De los sieíe an±.,rio- ±arde."
res ya repuestos, asíos úliimos pudieron reco- Y ahí no pararon los dichos de aquel suje-
ger las pertenencias para llevarlas a Ocoíal, ío. Maradiaga no desperdiciaba ocasión de
donde serían iodos asignados a servicios espe· hablar de la poli±ica que Sacasa desarrollaría
ciales de observación. al iniciar su Gobierno, ±uviese yo o no, visi±as
Todo se hizo como se había dispuesto. en la oficina, cuando salia a la calle en cual-
Completada la operación, ésío es, cambiados quier menester de mi cargo, cuando il~a a de-
foíalmen±e los guardias de Macuelizo, el sub- sayunar, almorzar o cenar; cuando después de
teniente Vélez H., amén de haberse impuesto sus labores seníábase a leer o bien a descan-
de la topografía del lugar y de oíros pormeno- sar, cuando ya de noche, íraíando de no verlo
res miliíares, al airo día regresó a Oco±al, sin siquiera, cerrando la puer±a de su despacho,
más novedad. abría la ventana de su aposenío para respirar
Personaje asaz misterioso, in±rigan±e y si aire puro y lo único que lograi:Ja era escuchar
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la voz del Viejo Chico que, desde la puerta de "CUARTEL GUARDIA NACIONAL
~n casn, n cinco escnsas vnrns rle d isinncin, lo DF. NICARAGUA"
do f:l ancho de 1a calle, hablaba y hohlnba, f)uh-Di:::Jdio de Macuel.i.zo, Nuev:-~. SonoviR, Nir,,
cult\ú un condenado Noviembre 30, 1932.
Sin que el femor o cualquier o1ro senti- Sub±n±e. Guillermo E. Cuadra G., G N.
miento producido por el nada escondido y ie- de Nic.
naz espionaje a que estaba sometido por parte Jefe Director, G.N.
de Maradiaga influyera en mi de±enninación, Comandante del Area, Area del N orle
pues nada ±enia que ocultar a nadie, resolví Oco±al, Nic. '
terminar con iodo éso de una vez por ±odas, y Asunto: RENUNCIA.
ordené la detención del Viejo Chico, para
amenclrentarlo. Mas uno de los guardias del 1.--Por la presente y de la manera más
poblado encargado de efecluarla tuvo que ser respetuosa, permíiome elevar anle us±ed mi re~
recluído él por no haberla querido hacer Y, nurtcia de la comisión que, como oficial del
afro compañero guardia, dejó que Maradiaga Ejérci±o nicaragüense, en la feliz ins±i±ución de
fuese a Ocotal y de allá hajese una especial la Guardia Nacional, he venido desempeñando
recomendación del Comandante del Area, a fin por espacio de dos años, después de haber
de que, por ningún mo.tivo, se moles±ara a ±an cursado los estudios previos a mi graduación.
buen liberal Por último, personalmente, el 2 -Me impulsan a tomar esta determina-
Comandante detuvo a don Chico Pero más ción motivos muy jusfos e ínfimos de familia,
iardó ésie en ser recluído que puesio en. liber- los cuales no me son posible en és±a enumerar.
iad, gracias a una orden ±elegráfica directa- 3.-Ruégole encarecidamente ±amar en
mente emanada de Managua, suscrita por el cuenta mi siempre mejor buena volun±ad de
Jefe Director. servir a mi Patria; por lo que espero que, cual~
Con lo que aconiecía en su caso, como quier resolución, favorable o no a mi solici±ud,
bien puede apreciarse, en par±e se confirma- me sea dada a conocer.
ban los decires del amigo de Juan Bauiis±a.
La Guardia Nacional ya comenzaba a extender (i} GuilleEmo E. C\ladra G.
recomendaciones políiicas que, por escti±o, ofi~
cialmen±e, nunca antes acos±umhró. Es decir,
la Guardia Nacional, comenzaba a poli±íquear. En realidad, lo que con la an±erior solici-
iud pretendía era confirmar si, por "especiales
Y eso ni era agradable ni podía conside- recomendaciones'', o malintencionados infor-
rarse signo de bienandanza para la Guardia mes sobre mi conserva±ismo, -como cuando
Sus cimien±os se desmoronaban; ya se violaba en Managua el Presidente me quiso separar de
su Es±a±u±o Y la vieja costumbre de los viejos la Oficina de Leyes-, en el Cuartel del Area,
ejércitos de Nicaragua, con los viejos Jefes, o en el General de la capital, se tenía mala
volvían a adquirir preponderancia. voluntad o inquina con:i:ra mí.
Juntando éslo a lo que me había ocurri- Si mi renuncia era aceptada, magnífico.
do an±es, es±o es: Solo así podía verme libre de ±anta responsa-
bilidad. Y si no, saber a qué atenerme para
a) haber escapado con vida del atentado con±inuar desarrollando la labor de siempre,
de John Hamas en El Jícaro; decididamente encaminada en pro de la insti-
tución y de la Patria
b) haber estado a punto de convertirme El 8 de Diciembre de aquel año 1932, reci-
en sandinis±a, sin quererlo; ser bom- bí, entre la correspondencia proceden±e de
bardeado junio a mis Guardias de Oco±al, la siguiente contestación a mi solicitud:
Apalí, y perseguido por insurrecto;
ELB-fs Primer Endoso 30 de Nov., 1932
e) haber salido ileso del simulado com-
bate que en jurisdicción de Palaca- CUARTEL GENERAL, AREA DEL NORTE,
güina escenificó el norteamericano GUARDIA NACIONAL.
Teniente Sianko que, dicho sea de pa- Oco±al, Nicaragua.
so, desertó de las filas de la Guardia
y la Marina el 2 de Noviembre de Del: Comanclan±e del Area.
1932. Al: Jefe Director.
Así, como el convencimiento de que, a la Asunto: RENUNCIA Caso del Sub±n±e. Guiller-
postre, por disciplinado, por tratar de mante- mo E. Cuadra G., G.N.
ner el ±radicional buen comportamiento y rec-
titud de la Guardia, sólo le acarrearía dolores l.-Enviada, recomendando sea desapro-
de cabeza, responsabilidad y ningún es±ímulo, bada.
con fecha 30 de Noviembre de 1932, dirigí al
Jefe-Director renunciando la comisión de Ofi- (f) E. L. BURWELL, JI'.
cial que le había sido confiada en la siguiente Ac±uando.
no±a y ±érminos:
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s-JCSifam. Segundo Endoso 1 bic., 1932 ±a, Secretario dei Jefe-birec±or Ad)unio Gene-
ral A. Somoza G., la confección del endoso el
CUARTEL GENERAL, GUARDIA NACIONAL cual fue la labor nún<ero 3 que el susodi~ho
DE NlCARAGUA, MANAGUA, NICARAGUA. Capitán Mendieia hizo aquel día 1' de Diciem-
bre de 1932. Esto se desprende de las letras
Del: Jefe Director. que aparecen al margen superior izquierdo del
¡\1: Sub±n±e. Guillermo E. Cuadra G., G.N. referido endoso: 3-JCS/fam.
de Nic. De nuevo en Oco±al, la renuncia en su ter-
Via: Comandante del Area, Area del Norie, cer endoso fue suscrita por el Coronel Tho's E.
Nicaragua. Waison y la confeccionó el entonces Sargento
Referencia: al-Su Caria del 30 de Nov., 1932. Mayor, G.N, Ariuro E Castillo, según se des-
prende de las leiras que al margen izquierdo
1.--Se le informa que por ahora es impo- superior aparecen consignadas en el endoso:
sible aceptar su renuncia de la Guardia. Como TEW/aec.
Ud. sabe estamos en un período en que se es- Considerando un ianio despejado el pro-
tá efeciuando la entrega del control de la blema de mi permanencia en la Guardia y de-
Guardia Nacional de los oficiales americanos a seoso de complacer la invitación del subte-
oficiales nicaragüenses, período en que se ne- niente Granera, hecha por éste cuando estuvo
cesita grandemente de los servicios de los ofi- de tránsito en lv!:acuelizo, una mañana de la
ciales que ±engan experiencia. El patriotismo segunda decena de Diciembre, al mando de
y la lealiad requieren que iodo oficial y hom- Patrulla de Combate compuesta de ocho alis-
bres de la Guardia permanezcan en sus pues- tados, salí para Santa María, poblado que, has-
tos y desarrollen sus funciones con buen espí- ta entonces no conocía. La distancia a recorrer
ritu y de la mejor manera posible, hasta que eníre un pueblo y airo es aproximadamente
este período haya pasado. de seis leguas, de esas leguas que, en las Sega-
2.-Por consiguiente, lo excito a permane- vías, según el decir de sus moradores, el diablo
cer en la Guardia hasta que és±a se haya entre- anduvo a gatas
gado comple±amenie al control nicaragüense. Vadeado el río Macuelizo, el camino ha-
En fecha posterior, si todavía desea, por los cia Santa María que con la patrulla ±uve que
motivos que expone en la caria en :referencia, seguir, serpentea sobre una sucesión ascen-
renunciar, entonces le sugiero que enVíe su re- dente de diminutas mesetas con apenas per-
nuncia al nuevo Jefe-Direcior. ceptibles depresiones en±re una y aira en la
que aparece a ratos escasa vegetación rastrera
(f) J. C. SMITH y uno que o±ro pino, mustio y reseco, gris o
Por Dirección. ennegrecido, rajado aquí, desramado allá o
carcomido más allá que, por la acción del
tiempo, el sol y el viento, llora su desgracia
TEW/aec. Tercer Endoso de igual modo que la tierra su esterilidad.
Cualquiera de aquellos pinos con sus ramas es-
GUARTEL GENERAL, AREA DEL NORTE, cuálidas cual brazos abiertos al cielo en acti-
G.N. DE NICARAGUA. tud desesperante, parece implorar de éste su
conmiseración, el milagro de un imposible re-
OCOTAL. 6 de Dic. de 1932. NICARAGUA. nacer.
Durante aproximadamente dos horas de
Del: Comandante del Aea. marcha, el paisaje y el terreno no sufren va-
Al: Subtnie. Guillermo E. Cuadra G., G.N. riación. Pero al llegar a una mon±añiia y en-
de Nic. trar a ella para atravesarla, iodo cambia por
completo permitiendo a la patrulla guarecer-
1 -Devuelia, invitando su atención al se- se bajo su frondosa arboleda, del inclemente
gundo endoso. sol y fuerte vienio que an±es le castigó, y avan-
(f) T. E. WATSON zar con menos cansancio y velocidad sobre su,
Coronel, G.N. a trechos, fangoso suelo.
Una hora después, de la moniañita se sale
a un claro de terrenos de aliura de muy pro-
Conviene explicar que, en Ocoial, la remi- nunciada sinuosidad desde donde puede mi-
sión de la renuncia la ordenó el Mayor Bur- rarse muy bien ±oda la cordillera nicaragüen-
well Jr., -recomendando su desaprobación-, se de Santa María. Las más cercanas lomas,
a quien la confeccionó que fue el Sub±enienie cuyas cimas o costados el sol dora con sus ra-
Federico Cabrera. Esio se desprende de las le- yos, impresionan gré.±amen±é por sus claroscu-
iras que aparecen consignadas al margen iz- ros de inimitable belleza.
quierdo superior del Primer Endoso: ELB/fc. Gracias a la limpidez del cielo, desde co-
En Managua, el Segundo Endoso, "Por Di- mo una legua antes de llegar a su destino, la
rección" del Jefe Direcior en propiedad Gene- patrulla pudo admirar la imponente altitud
ral Calvin Bruce Maiihews, lo suscribió el Jefe del bonete sobre el cual se asienta el poblado
del Estado Mayor Coronel Julián C. Smith, de Sania Maria. Al pie de es±e bonete un pe-
quien ordenó al Capitán Francisco A. Mendie- queño río sirve de lavabo natural para el aseo
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que ±odas los >niembros de la patrulla neccsi- dos de Policía dan en !odas las poblaciones a
:ian y qne realnu:;nJe efeclúan anles ele iniciar los Co:r.nanclan1c~:; y la pteferente atención que
el nscenso hacia su destino. hay que b1indar slentple a los asun±os relafi_
La ascensión hacla aquella mole que, cual vo::; a la guarnición, los días apacibles de Ma~
enfurruñado Gigante hay que domeñar, con- cuelizo, con la vigilancia del ''Viejo Chico" ya
viene iniciarla sabiendo dónde pisar firme y un ±anio amor±iguada, continuaron.
pronto, pues cualquier descuido que se tenga Fue el 28 de Diciembre de 1932 que el
al asentar los pies en si±io inadecuado del sen- pueblo y su Comandante se conmovieron con
dero a seguir, cubierto de piedras resbaladi- In inesperada visita del Mayor Alberto B. Baca
zas, sin esperanza alguna de salvar la vida, recién llegado Comandante del Area Norte'
haría rodar has!a el fondo del abismo, al que con sede en Ocotal, y Subtenientes Jacint~
éso hiciera Muy poco o nada puede conver- Montenegro y Alfonso Montenegro.
sarse mientras se asciende; el cansancio que Este último, desde el 29 de Diciembre fue
produce la marcha a compás apenas da ±iem- designado Comandante de Macuelizo en rep 0 •
po para detenerse unos instantes, mirar lo que sición mía. Yo fuí, levado por el Mayor Baca y
se ha subido y cobrar nuevas fuerzas para as- Teniente Jacinto Montenegro a Someto y de-
cender, sin mirar, lo que fal±a. De hacer esto signado, con el cargo de Oficial Ejecu±ivo, Se-
úl±imo, desaparecería como por encanto el de- gundo Jefe de ese Distrito desde aquel mismo
seo de con±inuar la fatigosa rnarcha. día. El Comandante ±itular ele Somoto lo era
Tras unos veinte minutos de ingenie es- el Teniente Lizandro Delgadillo, temporalmen-
fuerzo por escalar aquella al±ura, la patrulla te ausente de su puesto
llegó a la un tanto achatada cúspide. Allá, Estaban asignados a servicios en la ciu~
el pecho de cada quien pudo respirar, a pul- dad de Someto los subtenientes Carlos Eddie
món lleno, aire lavado de al±uras. Los mora- Monterrey, Gonzalo Matus, Gilber±o Peralta
dores de Santa María parecen haberse encara- Ramón Javier Torres y Fernando Sotomayor:
mado a semejante al±iiud para refugiarse en entre otros, y, como Sargento de Compañía, el
ella y morir de soledad, más cerca del cielo. Sargenfo Primero J. Joaquín Lavo, nativo de
El subteniente Granera y sus cachorros, allí muy bien recomendado cumplidor de su
como él ya denominaba a los miembros de la deber, diligente y entusiasta Guardia Nacio-
guarnición, recibió con alegría y mejor volun- nal. Con el ±iempo, paula±inamente el Sar-
tad la visita que se le hacía, y luego de mos- gento Lavo fue ascendiendo, en la segunda
trar su agudo ingenio, haciendo broma de iodo etapa de la Guardia, hasta alcanzar el grado
lo que vió y de lo que no vió, instaló a cada de Coronel de la Institución, actualmente reti-
cual donde mejor pudo y atendió a su invi±ado rado.
de honor, con toda prodigalidad.
El de Santa María, compuesto de unas Siempre que,
.tantas casitas y chozas pajizas en sus extremos,
por mí será siempre considerado como un po-
UN CORONEL SANDINISTA en algún cam-
bio de oficia-
blado especialmente consiruído para defender-
se de ataques aéreos, tal su forma y ubica- EN LA GUARDIA les, ±ocábame
recibir un nue-
ción. Al cuartel mismo de la Guardia Nacio- vo puesto de servicio, entonces parecía que
nal, se le puede considerar, en lugar de cons- acontecimientos de cierta notoriedad y tras-
iruído sobre ella, como inscrustado en la ±ie- cendencia se complacían en ocurrir.
rra, pues a cinc::o escasas varas de distancia, Así vemos que, cuando, en su nuevo ser~
sólo S<l le puede ver su tejado. vicio militar en Someto, a la mañana siguienfe
Entre las personas que estaban de servic::io de su arribo, desde mi escritorio me disponía
en el Cuartel pude saludar, al Cabo Gustavo a despachar los asunfos de mi incumbencia,
Cuadra, encargado del aparato de Radio, pri- sorpresivamen±e recibí la visita de un Raso
mo hermano de Manolo Cuadra, también Ra- G.N. de servicio en la ciudad que, de inmedia-
dio-Operador del Area, en Ocoial, ambos deu- to dijo llamarse Pedro Gu±iérrez, Coronel del
dos y amigos. Ejérci±o Libertador de Sandino, a cuyo servicio
Y la noche, como aplastándolos con su no deseaba estar más Y actuando con bastan·
absoluta obscuridad y completo silencio, se ±e desenvol±ura, aquel Raso-Coronel, de uno de
echó sobre hombres y cosas de Santa María los bolsillos de su pantalón, sacó un legajo de
Amaneció. Una espléndida mañana, pu- papeles entre los que constaba, realmente, su
ra, pUl ísima. El sol dorando a lo lejos mayo- calidad de Coronel, otorgado por Augusto C.
res aliitudes y descubriendo a la ávida mirada S andino.
de los curiosos los Grandes Lagos de niebla for- Antes de proseguir esta narración convie~
mados en las grandes depresiones de los gran- ne es±ablecer que, la circunscripción territorial
des muntes. de Someto fue y seguía siendo entonces, zona
En el camino de regreso a Macuelizo, con de gran movilización sandinista donde, el nor~
su pairulla, por úl±ima vez quizá en mi vida, ±eamericano, Capitán Williams, con toda y su
poco antes de entrar a la montañita, pude ver bien cimentada fama de hombre inteligente y
a Santa María ya cubierta bajo el edredón de valeroso, jamás pudo erradicar el sandinismo
la niebla ¡Un recuerdo más! que por años imperó en el Distri±o militar a su
Exceptuando el diario trajín que los serví- cargo.
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C. H. Williams, oficial egresado de Wes± :-..né±ome a hacérselo saber inmediatamente ba-
poin~, ~uy pagado, de su persona y rango en jo palabra ele honor "
el Eje> e1io de su pms, fue excelen±e soldado de A pesar de que la anierior propues±a re-
)a Guardia Nacional en ±oda la acepción del oul±aba ser extremadamente curiosa y hasta si
vocablo Recto y ecuánime, poco inclinado a se quiere complicada en su ejecución, (dejar
sonreír, c.on su ,.bigo±i±o ''mosca'' y penehan±e ir a un Coronel sandinis±a que a mano se ±enía
roirada, 1mpon1a respeio. En verdad, nunca Beguro por coger a unos Generales que podían
dio rnuestras de odiar al nicaragüense, pero no concurrir a su ci±a, si ésta fuera realmente
sus ojillos azules y su a±ildado porte mili±ar, cier±a) , le aseguré a Guliérrez acep±ar la pro-
con su escasa es±a±ura, si bien lo hacían des- puesta y darle iodo lo que le había soliciiado.
facarne entre civiles y militares, del campesina- Pero precisaba una explicación más amplia so-
do de Nicaragua no gozó de simpa±ías por bre lo que Gu±iérrez haría después de eniregar
cuau:lo siempre consideró a és±e sandi.nis±a Y, su obsequio Y la explicación no se hizo espe-
Jraiándose del sandinismo, el Capi±án Wi- rar. Gutiérrez me dijo:
IliaHlS fue en l:oda circunstancia in±ransigenl:e "Mire, Tenien±e: yo salgo de aquí, tem-
Vesiía pulcramen±e, con esmero; meficuloso prano de la noche hacia el convenido sitio lle-
en lodo, no permi±ía faJ±a alguTla en el vestir vando conmigo los obs(3quios que, desde luego
y en los servicios, regular o circuns±ancial, de iré mostrando a quienes yo sé que debo mos-
]os hombres a su mando. Yo le conocí y ±raté ±rar en el camino que de acá conduce al lugar
muy de cerca en ocasión de haber arribado a de la cita Llegados que hubieren Díaz y Gon-
Somo±o, unos diez meses antes, vía El Espino, zález, ±ras recibir mi obsequio y ±raiar de la
de regreso a Nicaragua procedente de la Re- ;rendición, ele no aceptarla, con algún mo±ivo
públ~ca de J!ond'-:r!"s, a do;nde había ido en que invente les ins±aré a trasladarnos a otro si-
mü.non especial m1htar, veshdo de c1v1l ;l:io cercano, Jugar en el que Ud. puede colocar
la Guardja que quiera para trabar combate
"No necesito más de mi grado", recalcó con ellos y desbara±arlos ioialmenie. Si acep-
aqnel Coronel sandinista, "porque sabiendo .tan. rendirse yo regreso donde us±ed a avisár-
quo la Guardia Nacional se halla en manos de selo Si no, pues con una lámpara de mano
sólo Jefes nicaragüenses, n.o existe razón al- que le ruego prestarme, cuando vayamos mar-
guna para continuar una lucha entre herma- chando, indicaré donde es±án los Jefes con el
nos." obje±o de que Ud. concenire sus fuegos sobre
"Para resolverme a visitar a us±ed influ- ellos''
yeron en mi áninto: el propósito de enmendar Como observara que, a la hora de iniciar-
desde hoy, cualquier mala acción que antes se el cqmba±e, las balas no podrían hacer dis-
co1netí, así como el convencimiento de que si .tinciones entre personas amigas y enemigas,
pe1diera la vida combatiendo ahora en las fi- Gu±iérrez agregó en fono solemne: "Teniente,
ias sandinis±as, éso no serviría de nada a Nica- si yo muero, no importa. Mi muerte habrá
ragna, que ±anlo quiero." servido de algo para la pacificación del país
"Como sea que me he comunicado por es- que es lo que más quiero."
Cliio con los Generales José León Díaz y Simón Tan pron±o Gu±iérrez se retiró de la oficina
GoiJzález, quienes me han asegurado que a las 1·euní a la oficialidad, y, luego de narrarles lo
diez de es±a noche del 30 de Diciembre se acer- ocurrido, expliqué el plan que, a su vez, se me
ca1án lo más posible a Somoto, a un sitio al había ocurrido, calcado en el de Gu!iérrez, pe-
que he de llevarles lo que haya conseguido pa- ro con substanciales variaciones. Así, ±res ri-
ra ellos, por cariño a mis amigos y Jefes de la fles que le serían entregados al Coronel, irían
Guardia, propóngole a usted el siguiente sin agujas del percutor; sin pólvora y en su lu-
plan": gar con arena, un millar de cartuchos Rrags
''Que Ud., Teniente, como Comandante preparados de antemano; el aguardiente con
:ru poquito de soporífero, y los cuarenta córd0-
que es de Somoto, me supla de ±res o cuatro ri-
fle" I'\rags 1 de quinienios cariuchos para iales bas en bille±es de uno, con numeración regjs-
rifles; de dos o lres boiellas de aguardien ±e; de irada, 'para su identificación pos.terior. Cigarri-
unus cuan±os paqueies de cigarrillos y puros llos y puros en cantidad suficiente.
"chilcagres" y de unos treinta o cuarenta cór- Como se dispuso, iodo fue ejecuiado A los
dobas a fin de llevar eso a los Generales Díaz cuairo de aquella tarde del 30 de Diciembre,
y González y su gente, y quedar así muy bien Gu±iérrez con ±oda clase de precauciones, por
con ellos El obsequio ±endrá la viriud de ha- propia seguridad, re±iró de la oficina del Co-
cerles comprender que, como en años anterio- mandante el obsequio a sus generales
res, pueden contar con mi en±usias±a y decidi- A las sie±e y media de la noche, el Tenien-
da cooperación, y, además, hablarles sobre la te Fernando So±omayor, al mando de una pu-
conveniencia de una rendición a la Guardia ±rulla de combate compuesta de quince alista-
Si mis razonamientos no fueren atendidos, que dos bien armados, fue ordenado situarse, dan-
es lo que puede acontecer, conocida como es do cierto rodeo a la ciudad, para despistar,
por rní la intransigenciA. de dichos Generales, cerca del ]ugar de la ci±a, a media legua de
yo no lend:ría más ren1edio que quedarme con Sornoio.
ellos aunque con ellos peredern. Pero si re- A las nueve de aquella misma noche, ho-
suelven lo contrario, ésio es, rendirse, compro- ra en que la mayoría de la población de So-
-29-
moto se había re±irado a descansar, otra pa- Conviene establecer que como el sendero
trulla, doblado el número de la primera y al que corre a iodo lo largo de lé!. es±riba<>ión íiena
mando de los Tenientes Gilber±o Peralta y Gon- a uno y o±ro lado de su ancho abundante ve
zalo Matns, fue enviada a situarse cerca de la ge±ación y árboles de ±oda clase que no perzni.
prin1.era, con instrucciones precisas de esperar ±en más que fijándose muy detenidamente-
el arribo de una tercera patrulla de cuarenta descubrir la existencia de Guardias al acech~
alistados que, al mando de los Tenientes Gui- de sandinis±as.
llermo E Cuadra G. y Ramón Javier Torres, El frío de aquella hora y a aquella aliura
salió también de Somo±o, a las nueve y cua- era inaguantable. Tocar el calibre c;J.e las ar.
ren±icinco minutos. Todas las patrullas con mas era como tocar un bloque de h1elo. Y la
sus respectivos Comandantes debÍan juntarse tensión nerviosa de iodos no es para ser des~
pma tener luego una nueva y especial forma- crita.
ción. Hasta como a la una y media de la maña.~
La primera fase de es±a operación de com- na, los ladridos de unos perros, provenientes
bate se efectuó sin contratiempos. Y, para las del lado ocupado por el Teniente Sofomayor
diez y media de la noche, la nueva formación vinieron a denunciar el carac±erís±ico galopa,;
de las patrullas se completaba en la siguiente de unas cuantas bestias, que bien se distinguía.
forma: el Teniente Sotomayor, con siete guar- de iodos los ohos ruidos. Utilizando en±onces
dias de avanzadilla, a modo de cebo, ostensi- el medio de trasmitir órdenes en voz baja, pa-
blemente colocado en la única pequeña loma sando cada Guardia a su compañero la voz
a un lado del sendero que serpenteando sobre repi±ióse la consigna que, caso de en±ablars~
el lomo de una estribación, como de seiscien- combate y notar en cualquier tiempo que al-
tos meiros de longitud, presentaba el inconve- guien con lámpara de mano hiciera señales
niente de tener a un lado y otro profundos a és±e no debía disparársele y sí a sus más cer~
abismos. A pesar de lo dicho, el Teniente Pe- canos acompañantes sobre quienes se concen-
ral.l:a fue mandado a colocarse con ±reinia alis- traría iodo el potencial de fuego disponible.
tados agazapados a la orilla de aquel sendero, Mientras los ruidos que confirmaban el
con los pies hacia el abismo y a unos cien me- paso de gente sobre el camino se dejaron oír,
iros de distancia del úl±imo hombre del Te- por la proximidad que Guardias y Sandinis±as
niente So±omayor Treinta alistados más con tehdrían en la lucha, caso de producirse, fue
los Tenientes Cuadra y Torres, a cincuenta me- de inmediato pasada la orden de que la Guar-
iros del úl±imo hombre del Teniente Peralta, dia, cuando el Comandante así lo hiciera sa-
ocuparon su puesto en igual posición, a la mis- ber, combatiría con bayoneta calada, sin ca~
ma orilla del sendero. Y el Teniente Ma±us con misa para reconocimiento entre sus miembros
el resto, como retaguardia, también a cincuen- en la obscuridad.
ta meiros del último de los hombres de los Bien pronto, cuando ya ±oda la Guardia
Tenientes C\1adra y Torres deseaba salir de aquella situación expec±an±e,
El Teniente Ma±us y sus guardias ac±uaría los ruidos desaparecieron como por encanto.
de protección de los Tenientes Cuadra y Pe- Y también, como para probar la paciencia de
ral±a, solamente cuando fuera llamado, a cu- iodos, la espera se prolongó por horas . . Al
yo efecto debía atravesar el angosto sendero parecer, Pedro Gu±iérrez se había burlado de
en su frente y entrar a la lucha por el lado que la Guardia Nacional Un enemigo más con
el Teniente So±omayor se hubiere echado apa- quien luchar en el fu±uro se había pasado, de-
rentemente a correr fini±ivamenle, al campo contrario.
Según lo esperado, si el Teniente So±oma- Por fin, a eso de las cuatro y media de la
yor, desde su puesto de observación a la cabe- rnañana del 31 de Diciembre, nuevos ladridos
za de las patrullas no±aba que sólo un hombre de perros, és±a vez a espaldas de las patrullas,
avanzaba hacia ellas por el sendero, de inme- denunciaban la presencia de gentes caminanH
diato debía destacar a uno de sus hombres con do sobre un pequeño valle que, a la difusa luz
aviso para el Teniente Cuadra. Tanto los Te- del amanecer, se divisaba a la distancia. Sin
nientes Sotomayor como Peralta, en este caso, pensarlo mucho el Comandante ordenó enton-
por ningún motivo debían de±ener a aquel su- ces el avance hacia aquel sitio en el orden más
je±o que no sería oiro que Pedro Gutiérrez por- cómodo para no perder tiempo. El Teniente
tando la noticia de haberse aceptado la rendi- Peralta y sus hombres primero: los Tenientes
ción Pero si el Teniente Sotomayor notaba, Cuadra y Torres después; Ma±us luego, y, So-
que, en vez de un solo hombre, avanzaban ±omayor, a quien debía avisar Ma±us que deso-
varios sobre el sendero, índice de que debía cupara la loma, de último.
combc;liirse, él con sus hombres debía desocu- Todos los movimientos, ejecutados con ra-
par la loma . hacer unos cuantos ±iros y os±en- pidez y precisión, permitieron que las patru-
sibleTTien±e echarse a correr hacia la sangrade- llas, en el orden establecido, descendieran al
ra o abismo opuesto a la posición que ocupaba valle, lo atravesaran completamente has±a su
iodo el resto de la Guardia. En es±e caso, Pe- extremo occidental, donde una casita, recosta-
ralla debía iniciar su ataque cuando buena da a una de las lomas que ponen término al
parie de la fuerza sandinis±a hubiese rebasado mismo por aquel rumbo, aparecía alumbrada
la posición de los primeros hombres de su pa- por fogalas destinadas a la preparación del
±rulla. desayuno de sus moradores, dijeron éstos, pe-
·-30-
ro, en realidad, de la fuerza sandinista que se lidas a los jefes, que deb\an permanecer lisias
büscaba y que, al no±ar la proximidad de la a lanzar su más decisivo aJaque, caso de ser lo
Guardia Nacional, se había apresurado a pa- que veía, una engañifa, el Tenien±e Soto~ayor,
1apelaiSe, en plan de ataque, sobre las lomas por encontrarse más cerca de Ja casita, fue en
circunvecinas de la izquierad, frente y dere- cargado por el Comandante de aceptar en su
cha del sendero si±uado en dirección de la rufa nornbre' la rendición de lós que en ella aún se
de marcha de las patrullas hRllaran vi"'JOS o he1idos. En aquellos momen-
Mien!ras el Teniente Peral±a y sus guar- ios eran: las sieJ:e y veinle minutos de ]a ma-
dias indagaban con los moradores de la casi±a ñana del 3l de Dicie1nbre de 1932.
lo que más convenía saber, yo que para ese De aquella casita, que ±odos veían, salie-
n1.on ten± o ya es± aba enterado ele ±odas las no- J 011 cuatro individuos, unos de los cuales era

vedades, ordené a Ma!us seguirme con sus Guardia Ln sorpresa que sus compañeros se
guardias, y, a So±omayor, rodear aqueJla casa, lleva1on al ver a aquel Guardia que no era afro
sin dejarse vet, por si se ±raJaba de sorpren- que Pedro Guliérrez, no es para describirse
dernos en ella Con el Tenien±e Tones, conti- Tras teconocer el campo de lucha, lomas,
nué avanzando hasta unos doscientos rne±nJs senderos, faldas y recodos circunvecinos, por
del an±e ele Peralta, si±io escogido por las fum·- expresq. disposición mía, Gutiérrez fue enviado
zas de los Gene1·ales Díaz y González para ini- solo a Sonto±o, y los res±an±es prisioneros san-
ciar desde la loma izquierda su ataque Sorpre dinisias, después de obsequiados con cinco
sivo, con "bombas de ±arro" y dflería. Repo" córdobas, cigarrillos, y un ¡Buen Viaje!, liber-
niéndome de la sorpresa del momento, ordené tados r.t fín de que narraran a sus compañeros
a mis hombres la ±oma de esa loma, y a Ma±us, de lucha cnal era el proceder de la Guardia
avanzar con sus g~ardias para pro±eger el on±onces t3n 1-nan os uicaragüenses Aquellos
flanco que él al subir dejaba descubier±o al prisioneros, :mnchachos jóvenes todos, el de
fronle. Empeñada la lucha, y rebasadas por rn.ayo:r edad, de veiuiiúu años, agradecidos,
Mnius las posiciones que Cuadra y Torres ocu- posiiivamen±e se interesaron luego por pze-
paban en la loma izquierda, los sandinis±as de senlan;e a Somoio con compañeros que depo-
la loma del frente rompieron nutrido fuego de nían su ac±i~ud bélica
ametralladoras y rifles sobre los hon tbres de Las bajas sandinis±as fueron sie±e, enfre
Matus El comba±e se generalizaba ellas la de un Capitán Zamora y la del Coronel
Ocho o diez minutos bastaron a la patru- "Tunco" Roqne Vargas, cuyo cadáver, por ins-
lla de los Tenien±e Cuadra y Torres para do· !rucciones expresas del Comandante del Area,
meñar la resistencia que les opusieron los ata- Mayor Baca, fue llevado a Somo±o. Otro pri-
canJes de la loma izquierda. En cambio, la sionero de significación, cogido vivo den±ro de
que le hacían a Maitts desde una casita con la casa, pero positivamente grave de enferme-
corra Jes de piedras sirviendo dé trinchera era dad, n'loiivo por el cual había sido llevado has-
lenlnleni.e fuet±e Cuando desde su posición, ±a allí, fue el Coronel, segundo Jefe de Sandi-
en la conquistada loma, log1·é ver que entre no en la zona de Somo±o, llamado Porfirio
los que disparaban lras la ±rinchera de la ca- Mendoza Es±e sandinisiaf mon±ando una bes-
silo, si±uada en plano más bajo, habí.a alguien tia fne llevado a la ciudad donde se le alojó en
que hacía señales con una lámpara de nLano, pieza apade en el Cuartel de la Guardia para
1ápidamen±e ordené al Teniente Torres reunir ser atendido, profesionalmen±e, por el doc±or
Hermógenes Prado, llegado luego de Oco±al
±odas las ametralladoras de la pa±rulla, que
eran seis, para que concentraran su fuego so· con ese obje±o
bre aquella posición Y luego de descender Los Generales José León Díaz y Sirnón
hasta donde se encontraba el Tenienie 1.1aius González habían Jogrado escapar. De regreso
y ordenarle idén±ico proceder, no±é que un
a Sornoio, informé a mis superiores del resul-
fue1 te ±iroteo por el Este que entonces se inj- lado de la misión
Reglamen±ariamen±e, después de cada
ciaba, hacía verdaderos esiragos en las filas
contbaie, ésie lenía que reporiarse al Cuartel
del enemigo Los causan.tes de aquello eran
General de Managua, vía Comandante del
los Tenientes Soiomayor y Peralta que, con sus
guardias entraban a la lucha en los precisos Area, con los siguientes deialles:
mo1nen±os de liquidar de una vez, ±oda resis- 1) -Nornbre y apellidos del Con'landanie
iencia de la Patrulla;
Establecidos los per±inenles con±ac±os en- 2)-Asunio: Combaie, Información, o
±re Guardias y oficiales, y con doce ame±ralla- Misión Policíaca.
dqras, cuatro Brownings y ±res Lanza-Bombas 3)-Referencia. (Mención del Mapa uti-
rnan±ener vivo y concentrado fuego sobre la lizado para la operación)
casi±a, desde los ±res seciores de ]ucha más 4) -Número de alistados que hubieren
dignos de considerarse, por {in se llegó el mo }amado parte en la acción, con nom-
rnen±o de ver que, ±ras la trinchera, emergía bres y apellidos completos, Rango,
un palo que en su exiremo tenía una camisa, Número de Orden y armas que por-
que in tentaba se1· blrn1.c:n, señn 1 ineq11Ívor;a de iaban
l on rl i ción 5)--Número de Oficiales en comando de
CcBndo c:l fue90 y o.p1.·ctvjoDclo forntacionen lropos, con nombres y apellidos.
Por órdenes oxprcsas presurosarnenie lrasmi- 6) ---Incidencias claras del combate.
-31-
7l-Bajas sufridas: al-Por la Guardia. viento que en iodo momen±o azoia a aquella.
b l -Por el enemigo. hacienda quizá sea la razón que tuvieron Para
Bl-Obje±os capturados al enemigo o denominarle MIRAMAR. Porque, eri. realidad
que és±e cap±uró a la Guardia. all~ ~o se mir~ ningún ~ar. A _no ser que a.si
9 l -Mención honorífica para Oficiales, qu1s1era llamarsele a la 1nmens1dad de ±ierras
Clases y Rasos, por excepcional valor de aliura que se miran y se admiran cundidas
o arrojo, sangre fría o iniciativa. de pinos y que el vien±o al atropellarlos en su
10l-Propiedad des±ruída: al-Por la afán de recorrer velozmente su ruta de e±6r~
Guardia. bl-Por el enemigo. {Dá- nidad, produce el característico sonido del re.
banse explicaciones concretas l . ven±ar de las olas de un encrespado mar.
11 l -Armas usadas por el enemigo.
12l Cantidad de cartuchos y municiones A pesar de haber perdido el ras±ro de la
gastados por la Guardia. Estimación banda sandinis:ta, con la pa±rulla resuelia a
del gas±o del enemigo. encontrarlo de nuevo, al amanecer del sigU.ien~
13l-Observaciones de ±oda índole. te día, después del desayuno, salí de MIRA.
1 4 l -Da±os o recomendaciones que pudie- MAR rumbo Este atravesando aquellas ±ierras
ran servir de guía a nuevas opera- cundidas de jóvenes pinos desde donde la hu.
ciones o pase por el si±io o lugar del mareda de muchos grisáceos y pla:teados nu-
comba±e y alrededores. barrones presagiaban la pron±a caída de una
lluvia ±an pertinaz como la de la noche an!e-
Gracias a ese Informe, el Cuartel General rior
del Area y de Managua, disponía, en cualquier Según el declive, hacia el norie o hacia el
tiempo, de ±odas esos detalles que, sólo así, es- Sur, diminutos riachuelos de agua pura y cris-
critos, podían consul±arse con suma facilidad. talina, corrían presurosos salpicando de hume-
De cada uno de ±ales informes podía inferirse, dad vivificadora a sus compañeros los pinOs
además, cuándo una patrulla, por los resul±a- quer a su vera desenvuélvanse enhiestos cOn
dos obtenidos, bien por negligencia, descuido sus ramas vigorosas brindando sombra acoge-
o incapacidad de un Comandante, había des- dora a sus lechos.
perdiciado su potencialidad de fuego, su posi-
ción ventajosa o desventajosa, o dejado esca- Dos horas después de haber salido de Mi-
par la mejor oportunidad de ases±ar un golpe ramar, a eso de las nueve de la mañana, la
decisivo a la fuerza enemiga. pahulla es!aba atravesando una mon±aña de
Cuando más satisfecho me encontraba por viejos pinos de enormes ramas y troncos bo-
la calma que, según el Servicio Especial de In- rroñosos de los que, cual cortinajes del más
ieligencia, gozaban los habi±an±es del Dis±ri±o puro acabado, pendían guirnaldas de lada cla-
Militar de Somo±o a mi cargo, cierta mañana se de plantas parásitas, semejando la naye
de los primeros días de Enero de 1933, llegóme de una iglesia, olorosa a fremenfina de ocofe,
la noticia de un nuevo asal±o sandinis±a come- a fibra reseca de suelo alfombrado, resbaladi-
tido por las fuerzas de José Léón Díaz con±ra zo pero libre de malezas.
la persona de un Médico y comerciante que,
de San Marcos de Colón, huyeri.do de los ho- Avanzar bajo aquela bóveda na±ural era
rrores de la guerra en que se debatía su país, algo que, efec±ivamenie, recogía el ánimo. Por
Honduras, en sie±e bestias mulares ±ranspor- éso, cuando al salir de la montaña, cuaren±i~
±aba sus per±énéncias, incluyendo iodo su ins- cinco minu±os más ±arde, la pa±rulla desde que
trumental quirúrgico muy valioso, hacia la ciu- comenzó a descender un claro de poco más de
dad de Somo±o, donde pensaba rehacer su vi- medio kilómetro de longitud, no pudo ver sino
da y acíividades profesionales, con ±oda cal- has±a que lo tenía cerca, a un hombre regor-
ma. En±re El Espino y Somo±o, los sandinis±as dole que, en acíi±ud medi±afiva, sentado sobre
de Díaz, no le dejaron al mencionado profesio- una roca al borde de aquella especie de mira-
nal más que la vida. Y és±o porque él se co- dor, contemplaba las dislantes serranías a su
rrió a tiempo y no pudieron asestarle ningún fren±e, iras las cuales ya parpadeaban algunos
±ira de los muchos que le hicieron. relámpagos. Ver al hombre y proceder de in-
media lo a lomar las medidas del caso para
cercarle y capturarlo, fue ±oda uno. El suje±o,

EL LOQ .UITO Con una diferencia de dieci- sin inmutarse, dejó que los dos primeros guar-
séis horas en±re el asal±o y la dias se acercasen a él. Y sólo cuando el res±o
salida, con los subtenientes Carlos Eddie Mon- de la palrulla, cau±elosamen±e avanzando en
terrey y Gonzalo Matus, al mando de una pa- formación de comba:te le ±uva rodeado, fue
±rula de 45 alistados, fuer±emen±e armados y que se puso de pie para pregunlar: ¿Qué de·
aper±rechados de bombas de mano, salí en sean'?
persecución de los asal±an±es El ras±ro que El individuo aquel no parecía un campe-
duran±e casi iodo el día de ellos se siguió, per- sino. Por el contrario, su indumen±aria era la
dióse al llegar a una hacienda llamada MI- de un hombre de ciudad: finos y lustrados
RAMAR en la que se ±uva que pasar la noche zapa±os, aseada camisa y pan±alón de casimir
sin más novedad que una ±enaz llovizna y frío azul. Eso sí se no±aba: su mirar era vago, in~
in±enso que a nadie permiiió dormir. El fuer±e deciso.
-:32-
Memorias de un ex-oficial
de la Guardia Nacional
GUILLERMO E. CUADRA G.
(Continuación)
Acercándose lo bas±anie a él, el Coman" cia de una serie de pequeñas lomas que au-
dan±e, luego de ordenar a los guardias que mentaban de al±ura a medida de ir acercán-
se re±il asen de la salien±e orilla de aquel mira" dose a su confor110 o acantilado, aquel lugar,
dar para que a ±ravés de la línea del cielo no por poseer, además, una cueva de grandes di~
pudieran ser avistados de lejos, llevó al indivi" mansiones donde podían cabe1· perfectamente
duo unos cuantos pasos hacia atrás y trabó acorctodados unos doscientos hombres, según
conversación con él En sí.n±esis, éste expresó nos lo explicaron los señores de la casa, se lla-
que Jos "MUCHACHOS" (sandinis±as) habian maba EL HORNO, los ABISMOS DEL HORNO
pasado por allí temprano de esa mañana, y, Mientras el subteniente Ma±us con sus
que, en casa, que se hallaba muy cercana, guardias regjslraba la casi±a, e] grupo princi-
habían. permanecido hasta poco antes, comien- pal y la retaguardia de la patrulla se hallaban
do lo que en ella encontraron, bebiendo con escondidos trás el claro, sobre el sendero J a-
avidez, leche de vaca. bracio en la roca viva Es±e proceder cons±i±uía
Rogámosle que nos enseñara el camino una rutina, pues siendo conocida la ±ác±ica
de su casa Pero como ±ozudamen±e se nega- sandinis±a de a±ar:ar sólo a pequeñas pa±ru-
ra a ello, fué obligado a marchar a la cabeza llas de Guardias., asi se les brindaba la oportu"
de la avanzadilla al mando del Subteniente nielad de equivocarse, si lo deseaban.
Gonzalo M:a±us que iomó dirección norte. Co" En cierto momen±o, el Tenienfe Ma±us me
roo a un kilómetro de distancia, la patrulla llamó para que, personalmente, chequeara las
arribó a una hacienda de ganado, bastante novedades encon±rsdas en la casita: una seño-
grande, por el número de animales que se ra de no muy avanzada edad, bas.tan±e pre-
veían en sus extensos corrales, donde iodos cavida que nada sabía de nada, y un señor
sus habi±anies fueron recogidos en una sola que, echado sobre un "±apesco", ±en.ía su
pieza. Estos explicaron al unísono que el mu- pjerna derecha mons.truosamen±e inflamada a
chacho aquel era un "loquito" y que, por .tan- consecuencia de una picadura de culebra,
lo, lo dicho por él, no era nada cierto. Sin -dijo- cubieria con ±rapos sucios y malolien-
embargo, fren±e a lodos, sosteniendo su mira- ±es. La fiebre con que aquel indivjduo esia~
da, el loqui±o aseguró que los sandinislas ha" ba, podía muy bien pasar de los cuarenta
bian ±omado rumbo Es±e, mien±las sus oponen- grados
tes ±raiaban de establecer rumbo Nor±e. La Debido a que, unos diez días an±es de la
verdad era que los "muchachos" habían pa- fecha, la Guardia Nacional habia sos±enido re-
sado por alli momentos an±es Es±o fué con- ñido comba±e con sandinis±as en Pun±a de
firmado por guardias especialmente destaca" Riel, del Departamento de León, donde habia
dos a examinar las huellas que pudieran ha" perdido buena can±idad de hombres y pertre-
ber dejado los anteriores visi±an±es de la ha" chos pero al fin triunfado, al recordar el hecho,
ciencia Tales huellas señalaban el rumbo al Comandan±e le asaltó la idea de que el
Noroes±e Sin perder más ±iempo en pregun" hombre del lapesco podía ser alguno de los
fas, encargué a la señora dueña de la hacien- heridos que, según los par±es de operaciones,
da, la preparación de un almuerzo para 48 habían huido hacia Las Segovias
hombres. En realidad nunca ±uvimos la in-- Por tal razón fué llamado a presencia del
tención de regresar; pero debió hacerse aque- Comandan±e el Cabo Cruz Roja de apellido
Uo para despi±ar. Como para despistar la pa- Umaña, a quien le fué encargada de inmedia-
h ulla tomó rumbo Este y no fué sino hasia to la atención de aqnel señor que se obstinó en
que sus habiían±es no la avistaron, que ±orc\ó no dejarse ver la pierna Obligado a ello por
hacia el Noroes±e. Uinaña, se logró cons±a±ar que la picadura no
A poco andar entre cauces de varios arra~ era o ira cosa que dos balazos de rifle Krag re-
yos y dis±intas veredas ocultas, la patrulla lle" cibidos, !al lo que ya por entonces confesó el
gó a una encrucijada, a un sendero ±an estre- señor, en el comba±e de Pun±a de Rjel.
cho y profundamente labrado en la roca viva Tan pronto el Comandante se dio cuen t;'l
que, sus hombres apenas lograban movetse de ±amaña novedad que a las claras indicaba
hacia adelan:te, uno trás oiro, en±re dos ppre~ encontrarnos en casa de sandinis±as, ordenó io-
des de unos cien o más me±ros de al±ura Si- daR las debidas precauciones para no ser sor-
guiendo es±e sendero en un ±recho de unos prendidos.
ochocientos me±ros, se llegó a. un pequeño cla- Ofro hecho por demás curioso vino a su-
ro de muy escasa longi±ud y ancho al que marse al an±erior Un guardia que por ca-
ponía ±érmino una casita pajiza, moniada, pear de la lluvia había botado su ancetralla"
-es la apropiada palabra- sobre un diminu- dora, y que, por carecer de baque±a, que1.Ía
lo mirador parecido al del si±io donde encon" ''destaquearla'' disparando, ace:rcóseme con
fráramos antes al "loquito". Es±e nuevo mira- lal pe±ición Habiendo accedido el Guardia,
dor es±aba si±uado al cen±ro de un óvalo for- apuníando hacia el ceniro del óvalo, disparó
mado por una sedé de lomas, cuyas cimas un magazine.
aparecían exen±as de vege±aci6n. En su par- Aquellos disparos, puede decirse, dieron
fe menos ancha, aquel óvalo, enfre la casita inicio al comba±e de El Horno, de los Abismos
Y su confín, en línea recia, ±enía una distan- de El Horno, uno de los más fuer±es y últimos
cia ap1oximada de uri mil me±ros. Semejan" que la Guardia iuvo an±es de a>reglarse la
ie a un lago seco de sinuoso fondo cuya pro" paz con Sandino.
fundidad no podía apreciarse por la existen- De la boca de la cueva bro±ó un chorro
de proyec±iles. No una, sino un cen±enar de dinis±as empotraban sus balas en el suelo re,
balas pasaron rozando las cabezas de los que seco, rebotando a veces o cercenando ramaa
nos hallában'loS en la casita. Con premura, y ±teneos de los árboles mu.s±ios q~e servíar¡
lomando el mando de la avanzadilla ordené de muy poco amparo, de 1napropmda ±rir¡,
al Teniente Ma±us ±amar el del grupo princi- chera a los Guardias. En un momento de có.
pal, y, al Teniente Monierrey, dejar ±res alis±a- lera, o como quiera llamársela, resuel±o a ±o.
dos en la casi±a, con especiales instrucciones do, logré incorporarme, y ordenando a mis
de impedir a iodo ±rance que cualquier fuerza guardias avivar el fuego mien±ras me reple.
enemiga pudiera por el sendero que habíamos gaba a ellos para no quedar expuesto de
llegado, dar protección a los comba±ien±es de nuevo a ser rebanado por las ráfagas de me.
El Horno. Monterrey mismo, con el resto de tralla que enviaban los sandinistas a mi lado
]a reiaguardia seguiría la formación de la pro±egido ya por los árboles, dispuse que ±re~
patrulla. de los mejores firadores sifuáranse en posicio.
Casi en línea recia, los guardias de la n.es estratégicas de ±ira, a riflear a los que, ea.
avanzadilla descendieron del mirador hasta casamente a se±enta metros, en plano supe.
el fondo de la sangradera para inmediaía- rior al nuesiro, sembraban la muerte en las
men±e después comenzar el escalamiento de filas de la Guardia.
una de las lomas iniermedias que conducen a Hasta el si±io en que ya para entonces
]as cimas circundan±es. Con mucho esfuerzo, me encontraba, llegaron las primeras no±icias
los secos bejucos y grandes árboles de roda de mis oficiales. Mon1errey había avanzado
clase que iban apareciendo fueron dejados Jo suficiente co1no para cerciorarse que los
a±rás. Al llegar a la cúspide, a unos trescien- sandinisias, tras sus pedregosos reductos de
tos melros de elevadón, el lomo de aquella, muy dificil acceso, sólo podían ser echados me
con gran abismo a su Iren±e, bifurcábase hacia dian±e un asal±o en debida forma, avanzando
el Noreste y hacia el Oeste direc±amen±e El sobre un trecho co1no de cuarenta me±ros ca.
Comandante tomó la rufa del Oeste en un in- rente de vegetación, sin ningún amparo. Ma.
lento por alcanzar unos potreros que se mira- tus, desde su posición central, del iodo no ha.
ban, no sin antes ordenar a Ma±us que con bía podido avanzar, por el abismo a su fren.
sus guardias se manfuvjera en la bifurcación, ie y porque sobre su cabeza el saliente de la
y, a Monterrey que lomara la ru±a Noreste cueva, fieramen±e defendido por un conside.
Cuando al llegar al linde del potrero ya se rable número de sandinis±as, no lo dejaría
divisaba un crecido número de bestias Inula- efectuar ningún movimiento de marcha con
res y caballares, cosa muy rara por aquellos el objeto de llegar hasta él Por mi sec±or,
días, dos ame±ralladorilas que, al parecer, ha- aunque las balas cruzaban el aire muy cerca
bían descubierto mi presencia, con sus armas de iodos, cada alistado de los buenos, seguía
lanzaron sus mortíferos ±iros contra mi huma- arrastrándose pulgada a pulgada, utilizando
nidad, obligándorne casi a quedar aislado de la más nimia cubierta. La situación de la
los demás y a combatir personalmente para Guardia era, pues, dificilísima. Podía ser
salvar la vida. Sirnul±áneam.en±e Maius y su aniquilada
geni.e comenzó a comba±ir con fiereza, muy vi- Enfrentado a ±amaña situación, dispuse
vsmen±e Y a Monterrey, que apenas había un Consejo de Oficiales, así como un recuenio
rebasado con sus hombres la bifurcación, tam- de parque en mano. El guardia que mayor
bién los sandinistas ya lo tenían detenido en cantidad de ±iros ±enia era... de ocho cariu·
sn marcha ascendente, comba±iendo en si±ua- ches. Con rapidez, pero todos de acuerdo, gi·
ción desventajosa. ráronse nuevas órdenes. Mon±errey avanza·
Sin poder hacer más que defenderme, y ría en su rufa, sin dis-parar un ±iro, utilizando
no atender, como era de mi obligación el curso ±oda lo que pudiera para cubrirse, mien±ras
del combate, aplastado con±ra la hierba o za- que yo, con Ma±us que había de replegarse a
ca:f-e del po±rero, mientras escuchaba gri±os y mi, echándonos un poco hacia a±rás, continua·
blasfem;as sandinis±as, con mi 45 disparaba rí.amos el ascenso en ese orden, procurando
confiando más en la densidad del fuego que también no disparar. Lo esencial era acercar·
en la pun±ería. nos a la cueva a fin de lanzarle dentro el ma·
Los Lanza-bombas de los guardias de yor número de bombas de mano. Por me·
Monterrey; los Brownings de los guardias de ni.en±os pareció que el plan es±aba destinado
Ma±us, 1anto como las Sub-Thompson de mis al fracaso. No es nada fácil ni grato avanzar
hombres, vomiiaban plomo conira los sandic bajo fuego enemigo, sin disparar. Pero como
njs±as, parapetados lras la barrera natural de sea que el espíritu combativo de iodos se ma·
rocas que servía de entrada a 18. cuerva de El nifes±ó al máximo, ello sirvió para que cada
J-Iorno; y, a su vez, éstos, envalenionados por hombre de la patrulla, aún los heridos que no
la nlagnífica posición que ocupaban, vivando quisieron quedarse atrás, se empeñara en ir
a sus Jefes Generales José León Díaz y Juan arrebatando a los sandinis±as iodo peñazco,
r;an±os Morales, atronaban el espacio y oque- ma±a, arbus±o o bejuco que en su ascenso en
dades de aquellos abismos con el de1onar de con±rara.
sus "bornb8.s de farro", la±as vacías de con- De pron±o, un gri±o salido de la garganla
servas, rellenadas de dinamita, clavos, :trozos de uno ·de los nues±ros, nos hizo saber que
de vidrio, grapas y zunchos. o±ra pa±ruUa de Guardias Nacionales, monfa
Las descargas cerradas de los riftes san- dos, ocurría al lugar del combate. Al mirar
-34-
hacia airá.s, en efecio, sesenta alistados más vando iodo lo capturado, a la mañana siguien-
de somoio, al mando de Lizandro Delgadillo, te arribé a Somoto en compaflia del Coronel
descendian de las lomas si±uadas a la izquier- "Pichinga" que mostróse alegre y siempre dis-
da de la casi±a donde hablamos dejado a ±res puesto a acompañar a la Guardia en su cons-
de nuestros alistados. tante patrullar de la montaña.
No es para describirse el entusiasmo que Preparados los respectivos informes al
JodoS seniimos por aquel refuerzo ni tampoco Cuar:tel General de Managua, éste no hizo
1 inmenso y muy natural deseo de ser noso- mendón alguna del combate de Bl Horno en
:ros mismos quienes rematásemos la obra em- los diarios de la capital ni en el Bole±in de
ezada. Asi que, dispuestos a no dejarnos Operaciones de la Guardia Nacional, como era
~rrebaiar el triunfo que ian±o nos costaba ya, su deber. En los primeros, por ser Conser-
avanzamos y avanzamos bajo la presión mar- vador el Teniente Cuadra, y, en el segundo,
Jal del fuego sandinisia, hasta lograr situar- porque ese Bole:tln ya no existía. Su publica-
nos a escasos veinte metros bajo el saliente de ción, deber del Jefe de Operaciones, és±e no
la cueva ... es decir, bajo la bendita protección podia satisfacerlo debido a que los informes se
del ángulo muerto de tiro .... Séis héroes, séis amontonaban en el escritorio de la Jefaiura
Guardias Nacionales hablan logrado aquello. Dirección, y sus múl.tipies ocupaciones de Ofi-
Entiendo que los sandinistas, por creer en cial encargado de esa función regular del Es-
la indestructibilidad de su refugio y facilidad lado Mayor, no le permitían distraer tanto
con que nos podian acabar teniéndonos más tiempo en la elaboración de un Bole±in cuya
cerca, no se preocuparon gran cosa por nues- esencialidad sólo podían apreciar los Oficiales
iro avance escalonado. Pero, cualquiera que y Alistados de servicio fuera de la capital, a
haya sido su pensar y tácfica, lo cierto es que, los que ni siquiera conocían personalmente
cuando, para masacrarnos, tuvieron que sacar en el Cuartel General.
el cue• po fuera de sus trincheras naturales de Como a mediados de Enero de 1933, por
la cueva, ya era muy farde, pues los nuestros, fin, fuí llanmdo a la ciudad de Oco±al para
ni cortos ni perezosos, habían logrado arrojar servir, en aquellos ±iempos, el puesto de ma-
sus bombas dentro de ella, cuyas explosiones yor responsabüidad: OFICIAL-AYUDANTE del
sucesiva<¡ las menos y conjuntas las más, los Comandante del Area. En dicha ciudad en-
hicieron saltar en pedazos hacia el abismo. contrábase el Capitán Fulgencio Sevilla. To-
Escasos segundos después de las explosio- do pareció indicar que habiéndose reconocido
nes, ±rein±a o cuarenta sandinis±as más, sa- mi labor, se hacía honor a ella y se me es.ti-
lían de la cueva para iniciar una carrera mulaba a seguir compor±ándome reciamente,
abierta cuesta arriba . , . en completa des- honorablemente, diligentemente.
bandada.
El Coronel "Pichinga", bien conocido na-
livo de la ciudad de Someto, acompañante Deseosas de ga-
mio en El Horno, cuando ya el combate, apa-
rentemente, habia concluido, fué herido en la
LA PAZ CON SANDINO: nar la es±abili -
dad del orden,
garganta por uno de los ±iros de una ráfaga de
ametralladora s1;1ndinista disparada con la in- COSTOSO ESPERIMENTO la garaniia de la
vida, la tranqui-
tención de acabar con la vida de ambos que lidad dentro de un limpio escenario en el que,
nos hallábamos comentando las incidencias de sin merma para nadie, luciera el decoro de la
la lucha, mientras los Guardias exploraban el Pa±ria, las numerosas fuerzas regulares y auxi-
campo. liares de la Guardia Nacional, esiraiégicamen-
Regresando a la cueva, dentro de ésla se te diseminadas en la Vieja y Nueva Segovia,
encontró todo lo robado al médico y comer- desde el 1' de Enero de 1933 dirigida por ofi-
ciante de San Marcos de Colón, así como una cialidad nicaragüense, joven y responsable, a
pequeña par±e de su instrumental quirúrgico; diario comba±ian a Sandino y sus hombres, do-
caforce zurrones vacíos; mucha corresponden- quiera que se les daba alcance. Se les buscó
cia sandinista;lista completa de la columna de por iodos los rumbos, en cada recodo de los
Díaz y Morales, comunicaciones dirigidas a caminos, crestas y faldas de las mon±añaa; jun~
Sandino por civiles de diferentes ciudades de ±o a los ríos, por los atajos y miles de sende-
la república, y en el potrero, sesenta y cinco ros; iras las cercas de piedras de fincas y ha-
besfias, entre mulares y caballares. ciendas, en los rasirojos, en las mese±as y en
La Cueva de los Abismos de Bl Horno, los llanos, cerca o muy dis±an±e de las po-
uno de los refugios sandinistas más buscado blaciones.
Por el ex-Comandante de Somo±o, Capitán Es±e acoso, aunado al de las fuerzas del
Williams, desde aquellos momentos dejaba de gobierno de Honduras que ya no permitirían
ser, para los nicaragüenses, siíio fantasma, más penetrar o permanecer a Sandino y sus
Íecufidero secreto de elementos con-10 los que hombres en su ±erritorio, de acuerdo con el
a Guardia acababa de desbaratar. Convenio suscrito en El Espino entre el Gene-
Al cerrar la noche, la patrulla regresó a ral Samayoa y el Mayor Alber±o M. Baca, obli-
1a casita del señor y la señora, donde la pa- gó a Sandino, a mediados de Febrero de 1933,
saron sin mayores contratiempos. Lizandro a pactar, {no a rendirse), a buscar a fado
pelgadillo se hizo cargo de la persecución de trance su salvación, con el Presidente Sacasa
os desbandados, y yo con mis guardias, lle- quien, en agradecimiento al guerrillero, con-
-35-
secuen±e con la devoción polí±ica que Sandi- videncia de su ac±uación, después de "invitar"
no siempre ±uvo hacia el nombre y persona al General José María Moneada, Jefe del Ejér.
del Doc±or Sacasa, hizo que iodo el pueblo de cito y Ministro de la Guerra del Gabinete rev0 •
Nicaragua premiase a Sandino, convir±iéndole, lucionario del Doc±or Sacasa, al poblado de
por obra y gracia de su famosa y "patriótica Tipitapa, para una "plática amistosa", obligó
rendición", en el héroe legendario de las a disolverse al Gobierno de Puerto Cabezas
Segovias. cuyo Presidente tenía ±odas las carac±erís±ica~
Lo dicho sólo pudo acaecer por la unidad de hallarse seriamente obligado, comprome¡¡.
de acción y disciplina de la Guardia Nacio- do políticamente con el Gobierno de Méxi.
nal. Con lo alcanzado, es decir, con haber co, an±i~americanis±a como también entonces
salvado su vida, Sandino logró, además, un trotskista. Luego, el Coronel Síimson, corno
gran respiro, juntar sus dispersas y mal ar- militar, direciamen±e se entendió con el Gene.
madas bandas en un sólo sec±or del país, y, ral Moneada.
con la io±al complacencia del Gobernante de Aunque algunas personas, con manifiesto
Nicaragua, au±onombrarse "Jefe del verdade- interés, han ±ra±ado de establecer que el Ejér.
ro Ejército del Doc±or Sacasa; Respaldo Moral cito Revolucionario de Sacasa estuvo formado
de su Gobierno". ¡Qué sarcasmo! por ±res grandes grupos o cuerpos, la realidad
Si ningún miembro de la Guardia Nacio- es que sólo dos tuvieron, has±a El Espino Ne.
nal o és±a como Cuerpo Colegiado, a la luz de gro, destacada actuación: el Costeño como se
los expresados acontecimientos, no dio seña- le denominó al comandado por el propio Mi.
les de inconformidad pública, fué por lo ya ex- nistro de Guerra, General Moneada, que salió
presado en el capítulo anterior, y más que por desde Puerto Cabezas, y el Occidental, coman.
o±ra razón, por esperar una mejor oportU11Í- dado por el General Francisco Parajón.
dad, por coniinuar manteniendo en al±o sus Al pequeño grupo que siempre comandó
anhelos disciplinarios ya enlodados, confundí- el General Augusto C. Sandino no se le puede
dos, aunque sólo parcialmente, con la anar- llamar Cuerpo de Ejército por cuanto, si bien
quía que reinaba en el Gobierno, por la eufo- es cierto que llegó a operar en el interior de la
ria del triunfo elec±oral recién logrado. República en escasas incursiones militares sin
En pago por la entrega de unos cuantos trascendencia, sus componentes, de muy dis-
rifles que, realmente nunca pudieron califi- iinto origen naiivo, con costumbres y mane-
carse así por su completo deterioro, Sandino ras de ser bastante disimiles como eran enton-
y sus bandas recibieron, del Gobierno de la ces los elementos de Jinotega y Managua, de
República, una mejor calidad y una mayor Chontales y Nueva Segovia, de Granada y Ma-
caniidad de rifles y ametralladoras con qué tagalpa, siempre estuvo bajo las órdenes del
"garantizar la estabilidad del Gobierno", se- General Moneada con quien salió desde Puer·
gún públicas expresiones de Sandino, jamás ±o Cabezas en su marcha hacia los departa·
desmentidas por el Doctor Sacasa. mentos centrales del país.
Para tener una clara explicación de la ac- Lo aceptado por el General Moneada, lo
±i±ud paternalmente bondadosa del Doctor Sa- fué también por el General Parajón, y el Ge·
casa hacia Sandino y sus hombres, que fué Ge- neral Sandino, subal±erno del primero, pero
neral de su Ejército Cons±itucionalis±a, convie- más devoto del Doc±or Sacasa, enarbolando la
ne recordar que el Doctor Juan Bauiisia Saca- bandera de és±e, para no traicionar SU revo·
sa entabló tan buenas y estrechas relaciones lución, no aceptó la entente Moncada-S±imson
con México durante los años 1926-1927 que y se reiiró hacia el Norie del país a resistir,
pudo ±raer a Nicaragua su famosa revolución, con una guerra de guerdllas, al Ejército regu·
en franca rebeldía a la política norteame- lar de los Es±ados Unidos al que, ian±o el Doc·
ricana. ±or Sacasa como Sandino mismo en declarado·
Cuando esa revolución sacasis±a, por su nes que fueron ampliamente difundidas por el
incremento en el inferior de la república se mundo, ya designaban como "Invasor Et·
hallaba en los campos aledaños a la ciudad de ±ranjero".
Boaco en Abril de 1927, el Gobierno Mexica- En el Pac±o del Espino Negro, suscrito en
no, aún no había podido arreglar con el de Tipitapa el 3 de Mayo de 1927, se señaló entre
Norieamérica, dos de sus más trascendentes los puntos básicos de su contenido la creación
problemas: el de su petróleo y el de las fre- de una Guardia Nacional compuesta por nica·
cuentes revoluciones que armadas en el Norte ragüenses, como única fuerza armada del país,
de Río Bravo estallaban en México, cuyo go- con carác±er apolítico que pudiera mantener
bierno remitía enormes con±rapariidas de ar- la paz, sinónimo de constitucionalidad. Ese
mas fabricadas en su suelo que servían para Instituto armado que tendría por nombr~
revolucionar en países latinoamericanos como Guardia Nacional de Nicaragua sería insfrut
Nicaragua. da y comandada por personal militar nortea
A fin de eliminar ±oda ingerencia mexica- mericano durante un período de cuatro años,
na en los asuntos políticos de Nicaragua, el 1929-1932, al término del cual debía pasar a
Gobierno de los Estados Unidos destacó a éste rnanos del Gobierno de Nicaragua.
país, con el rango de Representante Personal Celebradas las elecciones de 1928 con el
del Presidente de aquella nación, al Coronel ±riunfo del General José María Moneada, este
U. S. M. C. Henry L. Sfímson quien, al sólo inauguró su dobierno Constifucional. Fué al
pisar ±ierra nicaragüense, como primera pro- Poder Legislativo de Nicaragua al que corres·
-36-
ondió, en 1929, sancionar, elevando a la caie- ya legalmente ratificado por ambas paries
p oria de Convenio enire Estados Unidos y nues- confrafan±es.
fro pals, lo señalado en el Pac±o del Espino Ne- El Presidente Sacasa, dispues!o a reslar
ro en el año 1927. fuerza política a la influencia yanki, en acli-
g Los cuatro años de la Adntinisfración lud amenazante coloca frente a las disciplina-
}Aoncada se consumieron entre la preocupa- das y eficientes ±ropas de la Guardia Nacional
ción de las guerrillas sandinistas, consfante- a las bandas, ensoberbecidas y criminales, en-
¡nenie alimentadas desde México con armas y tonces ya bien armadas, de Sandino.
una intensa propaganda continental de intri- En su calidad de Comandante General,
gas de parte del General Moneada para que- el Doc±or Sacasa expide órdenes direcias, sal-
darse cuatro años más en el Poder tando los moldes disciplinarios, a los Coman-
En 1932, el viejo elemento sacasista de la dantes Departamentales de la Guardia, lla-
Gran Convención del Partido Liberal, no sólo mándolos Jefes de Resguardo. Apretuja las
¡na±ó Jas ambiciones políticas del General filas de "esos Resguardos" en sitios determi-
:Moneada sino que nominó Candidato a la Pre- nados, no permitiendo que sus operaciones al-
sidencia de la República al Docíor Juan Bau- cancen hasta donde Sandino ejerce absoluto
tista Sacasa, bien conocido Jefe de Sandino, dominio, militar y civiL No es ya más permi-
¡noral y materialmente endeudado con el Go- tido, por ninguna razón, según sus órdenes,
bierno de México, abier±amen±e anti-yankisfa, llegar a iener siquiera una mala mirada para
enfusias±amente ±ro±skis±a. el General Sandi:no o cualquiera de sus segui-
Fue pues al Docíor Juan Bautista Sacasa dores. Por razones de orden económico, ale-
a quien correspondió recibir, al asumir la Pre- ga, no paga, con el cumplimiento de siempre,
sidencia el 1" de Enero de 1933, de manos nor- los sueldos del Ejército verdadero garante de
teamericanas, la Guardia Nacional de Nicara- la paz, pero sí eroga fuertes sumas para el
gUa para su legal incorporación como ins±i±u- mantenimiento, operación y avi±uallamien±o
fo permanente, en la vida y cons±i±ución de ~e las fuerzas expedicionarias sandinis±as,
la república. respaldo moral de su Gobierno".
Y ya se ha visto cual fué la acíifud del El Presiden:l:e de los nicaragüenses con-
Doctor Sacasa al recibir el Poder Público de cede a Sandino un enorme .territorio patrio
Nicaragua: Reincorporar a Augusto C. Sandi- para operaciones, desde San Rafael del Norte
no, un individuo fuera de la ley-, a la vida ciu- en Jinotega, has:l:a más allá de las montaña~
dadana del país, sin ninguna consideración de Wiwili, y hace posible, y ordena, y eso se
al dolor que aquel causara, a la miseria y de- cumple al pie de la letra, como una demostra-
solación de los campos segovianos, a las lá- ción más de su mando supremo, que la Guar-
grimas y heridas de la Patria. dia Nacional le sirva de custodia a Sandino
Si para los nicaragüenses honrados y y sus hombres, que les sirva de "niñera" a
conscientes los acíos de su Presidente tuvie- quienes no podían andar sólos en los muchos
ron significado, ¿cuál debió ser el significado viajes de "±urismo'' que efectuaban montaña
de esos mismos actos para el Departamento de adentro o a poblados donde, los "pafriolas"
Estado norteamericano? eran vistos con ±an±o cariño que ±emían ser
afixiados por el calor amistoso de sus "ami-
Al entender del que escribe y para el de gos" que tanto los admiraban. A la Guardia
muchos oíros, de muy disfinfa nacionalidad, Nacional le fue absolutamente prohibido el
UI].O sólo: Oue, por mucho que pareciera haber pafrullar en sie±e leguas a la redonda del lu-
concluido la "influencia" de los Estados Uni- gar donde se hallase cualquier "colonia de
dos en Nicaragua, donde siempre fué y es in- agricul±ores'' sandinis±as.
discutiblemente absoluta, no iba realmente a Para mostrar hasta qué extremos llegó la
ceder más campo a la expansión roja mexica- Guardia Nacional por mantener su disciplina,
na, cuando, precisamente, uno de los princi- deseo narrar la siguiente anécdota:
pales objetivos de la in±ervención en Nicara- Se había recibido, en el Cuartel General
gua, fue detener ±al expansión. del Area Nor±e, Oco±al, y, como era de rigor,
El Depar±amen±o de Es±ado nor:l:eamerica- :también hecho del conocimiento de iodos los
no ·nunca se cruzó de brazos; no podía dejar- puestos de la Guardia de Nueva Segovia, un
se derrotar vergonzosamente en una tierra mensaje telegráfico, suscrito por el Presidente
que, por lustros, políticamente, había pertene- Sacasa, en el que se ordenaba, so pena de Con-
cido, debía pertenecer a su "zona de in- sejo de Guerra, no tildar más de "bandoleros"
fluencia". a los hombres de Sandino.
Como bien se puede ver au±omá±icamen- Pues bien, en los úlfimas días de febrero
te, la Guardia Nacional conviér±ese, por fuerza de 193,3, al revisar en mi escritorio militar el
de las circunstancias, en instrumento de la in- "Informe Diario de Novedades de la Mañana"
iervención, pues mientras és±a deja que el me encontré con uno que se hizo famoso, sus~
Doctor Sacasa reciba la Presidencia, su Certi- crito por el Subteniente Luis Emilio Gu±iérrez
ficado y Banda simbólica de mando, por ofro (q.e.p.d.), desde un puesto de observación de
lado, con fino ±ac±o político y ulterior in±erés, Esfelí. Aquel informe, entre airas cosas, de-
se reservaba el absoluto control de las fuerzas cía: ''Información de buena fuente me indica
armadas, iodo de acuerdo con el "Convenio de que el "General Expedicionario Don Pedro Al-
la Guardia" entre Estados Unidos y Nicaragua, ±amirano", con cuarenta "alistados" se movi-
-37-
liza desde tin ltigár éercario a 15a±as±e, §omo· iribulr en Arg-énilna y oiros }:>Ueblos deí Col\
±o, has±a cerca de és±e mi pues±o. Ruégole Hnenie Américano. "'
ins±ruirme si puedo o no accionar conira Don Las dolorosas y iris±es derivaciones de la
Pedro y sus alistados, con los que yo ±engo Paz con Sandino iodavía hoy las sufre Nica.ra.
aquí'', El incidente no necesi±a comen±ario. gua. Mucha sangre se ha derramado. La
He titulado es±e capítulo "La Paz con San- Patria sigue adolorida, sacrificada, esperanza.
dino: cos±oso experimento'', porque si el Doc- da sólo en las .promesas de un Presidente jo.
±or Sacasa con la aquiescencia de los hombres ven nor±eamencano que, has±a hoy no ha. po.
del Parlido Liberal en el Poder, ian±o como dido hacer llegar su alianza a esie país, cuyos
los hombres del Par±ido Conservador en la lla- hombres han vivido equivocados, engañados
nura, accionando con visión, madurez y cor- por los "amigos" de mayor capacidad eco.
dura políticas, se hubieran negado a premiar nómica.
a Sandino como se le premió, Sacasa habría El liberalismo sacasis±a fué el causante
logrado la eslabilidad que buscó y nunca al- el principal responsable de aquel experimen¡¿
canzó, así ±ambién como terminar su período; político, de ese jugar con la vida de millares
el Liberalismo se hubiera dignificado; y el de nicaragüenses, de aquel y ac±ual esiado de
Conserva±ismo, no habría cargado con el pos±ración económico-social-polí±ico en que el
"sambenito" de haber aprobado un ac±o re- país, convulsionado por sus ingentes necesida.
probable de un Gobierno caído en desgracia des se deba±e y que quizá llegue a alcanzar
por ese mal paso de otorgar iodos los privile- proporciones de desastre.
gios a que tiene derecho un honrado ciuda- A ese liberalismo sacasis±a, ayer no más
dano a un "bandolero" como Sandino que, enemigo, hoy aliado del somocismo, se debe
más farde o más temprano, de un modo u el que la "Guardia Personal de Nicaragua"
o±ro, complicaría las relaciones in±ernaciona- que suplan±ó a la "Guardia Nacional de Ni·
les con la nación más poderosa de la ±ierra, caragua", con ±oda la fuerza de las armas ni~
sin cuyo favor, de una vez confiésese, los Go- caragüenses que cree suyas, y de su autode.
biernos de uno y otro ParJ:ido en Nicaragua, ierminismo, haya castigado y si9a casiigando
no han podido mantenerse en el poder sin misericordia y olímpico desden, a ±odas las
o±ras ins±i±uciones del país, a los nicaragüen-
Resul±a infantil asegUlar que Sandino, por ses que quieren que el Ejército sea, corno en·
su arrojo y valentía, logró man±enerse por carnación de hombres respetados, posiiiva ga-
años en las Segovias. En cambio, reconocer rantía de los intereses de la nación, una Guar.
que Sandino y sus bandas pudieron ser "ba- dia de nicaragüenses donde no exisia la dis·
rridos" de esas Segovias, ±an±o como de cual- pu±a de puestos, sino disciplina lograda de un
quier o±ro sitio de Nicaragua por las fuerzas concepto real y humano¡ donde la dignidad,
de la Guardia Nacional comandadas por ma- por decoro pa±rio, consolide un régimen de Ji.
rinos yankis, "realmente" ayudadas por és- ber±ades públicas; un Gobierno en cuya pon·
tos, es una verdad innegable. deración se asiente la confianza y el sosiego,
Luego, si Sandino vivió hasia pac±ar con no una falsa democracia que no siente ni
Sacasa, fué sólo porque la política in±erven- prac±ica.
cionis±a de Estados Unidos así lo quiso, le con-
vino mantener aquel estado de cosas con el
deliberado propósito de pulsar la reacción de
pueblos y Gobiernos 1 de desenmascarar a
aquellos que hicieran causa común con el gue-
SANO1NO HEROE: ~~~±:;:s~~:
Arreglos
rrillero; medir la admiración que sintieran por
Sandino, en sentido más prác±ico, la animad- FICTICIO O VERDADEROP de Paz con
S andino
versión hacia Estados Unidos, y sopesar la ca- al iniciarse febrero de 1933 se expandian por
pacidad de ayuda que con ±an±a ansiedad es- iodos los ámbitos del universo, el pueblo nica·
peró Sandino sin que nunca le llegara más ragüense, sacudido el ánimo por un senfi·
que en dosis muy nimias, no obstante la au- mien±o indefinido pero imperafivo presintió
reola de pairioia en grado superla±ivo que, que, a poco andar del tiempo, algo había de
con su propaganda le formaron individuos de suceder No supo qué, pero se advirtió ner·
airas nacionalidades que por no haber es±ado vioso, desasosegado.
jamás en Nicaragua, sufrieron lo que nuesiro La insinceridad de los suscriptores de
pueblo sufrió de Don Pedro Al±amirano, su aquellos ARREGL0S DE PAZ, que no o±ra cosa
"Coro de los Angeles" y el bien confeccionado evidenciaban las informaciones que sobre Jos
"Carie sariorial de Chaleco" de Don Juan Pa- mismos publicaban los diarios de Managua Y
blo Umanzor y ±anios oíros "Generales" san- de o±ras capiiales, resultaba ser el mo±ivo de
dinis±as . . . mayor preocupación que, en cualquier :m.o
Lo dicho, una perogrullada, que es como men±o podia crear una si±uación ±an de suyo
colocar una albarda sobre un aparejo, lo con- explosiva como dificil de superar.
firmó el augusto General Sandino en su fa- Si ±oda campaña mili±ar siempre deja un
moso "Manifiesto a los pueblos de la Tierra" saldo ±rágico de odios y rencores en el alrn•
que, dirigido "a los que tienen ojos y no quie- de los combafien±es, con profundas heridaS
ren ver'' y ''a los que tienen oídos y no quie- en el cuerpo de muy lenia si no imposible cu·
ren oír" que hizo publicar en Nicaragua y dis- ración, la de la Guardia Nacional, sostenida
-38-
or largos años conh;a Sandino, no podía di- quitaba así a la lucha sus motivaciones
p renciarse de cualqu1era otra. patrióticas, ideológicas y sociales, que la
fe Asi, cuando, de repente, con el nrma al habían justificado, puesto que era na±ural
brazo, dispuesta al ataque, avizor el ojo .m.edía suponer que el retirarse las ±ropas yan-
distancia que la separaba del Sand1n1smo quis la paz renacería en Nicaragua''.
Jara asestarle el golpe decisivo fué detenida ''La situación internacional tampoco
pa su empuje, la Guardia Nacional no tuvo acompañaba a Sandino. La vecina Hon-
enás que acatar, con disciplina y lealtad dig- duras, que había consíituido para el gue-
f(l de causa .tan noble, la paz que el Gobierno rrillero durante ±oda su campaña la vía
ci! la nación se había permitido "arreglar" a de enfrada de sus magros abastecimien-
Sandino. tos y el único ±erriiorio desde donde él y
El hombre que por tantos años mantuvo sus emisarios podían comunicarse con el
na si±uación de guerra tan dolorosa, eleva- exterior, estaba convulsionada por una te-
do para enionces a las más grandes alturas de
la heroicidad por quienes nunca trataron con
rrible guerra civil. Los conservadores ha-
bían triunfado en una elección discu±ible,
él más que a través de sus escritos o conversa- y los liberales, encabezados por Zúniga
ciones de minutos, era de esperar que se com- Huete, se habían insurreccionado, apode-
portaría como ±al; que, lleno de glorias, mere- rándose de muchas poblaciones, en±re
cidas o inmerecidas, quizá se retirara. a dis- ellas San Pedro de Sula y Danlí. No obs-
frutar de ellas a donde quisiera, a acrecentar, ±ante, las ±ropas gubernamentales, des-
si cabe decirlo, el aprecio que de él ±enía el pués de derrotar al general José María
ex±ranj ero. Reina, se habían extendido prác±icamen±e
Pero nada de eso aconteció. Satisfecho sobre toda la fron±era lindante con Nica-
ya su lógico y natural deseo de salvar la vida ragua para impedir que regresasen las
de sus seguidores y la propia, Sandino, ma- fuerzas revolucionarias que se habían in-
lamente impulsado por los politiqueros de ternado en éste úlíimo pais después de
siempre, falaces y opor±unis±as, descendió de su derrota"
su pedestal en la Historia, y, sin percatarse "Por consiguiente, esa fiscalización
que con la actitud que asumía, en vez de indireciamen±e pesaba sobre Sandino, al
apu~talar a Sacasa y a él mismo, no lograba que se impedía obtener parque y oíros
más que desmoronar la estabilidad de ambos, suministros en Danlí, como hasta enton-
se dio a la tarea de ofrecer declaraciones pú- ces podía hacerlo sin dificullades mayo-
blicas, ampliamente difundidas por el mundo, res. Para colmo, los Gobiernos de Nica-
en las que, desafiante, dijo oponerse desde en~ ragua y Honduras suscribieron tiempo
ionces a que siguiera funcionando la Guardia después un convenio, median±e el cual las
Nacional, real garante de la paz, creada espe- fuerzas de ambos países se comprome-
cialmente por un Convenio ya cons±itucionali- tían, den±ro de sus respectivos territorios,
zado por Nicaragua y Estados Unidos que, mo- a persegl:tir las "actividades revoluciona-
ral y ma±erialmen±e, estaban obligados a cum- rias", lo que significaba la de±ención y re-
plir al pie de la letra. legación en sitios alejados de las respecli-
Como héroe, ficticio o verdadero, Sandino vas fronteras de los individuos considera-
pudo haber desarrollado una magnífica la- dos rebeldes".
bor social y hasta económica si se quiere, des- ''La burguesía nacional (nicaragüen-
de cualquier lugar al que se hubiera re±irado. se) , aliada del imperialismo yanqui, nece-
De es±o no cabe la menor duda. Pero me±ido sitaba un clima t:le orden para desenvol-
a político, sin ninguna experiencia, su fracaso ver sus negocios con tranquilidad. Pre-
en esa ac±ividad fue catastrófica. cisaba de la paz den±ro de un status cons
Para conocer que no sólo el que ésto es- tiiucíonal que la resistencia de Sandino
cribe tiene la antedicha apreciación sobre fornaba inestable. Y aún cuando los vie-
Sandino, leamos en el Tomo Segundo de la jos políticos de Managua, León y Grana-
obra "SANDINO, GENERAL DE HOMBRES LI- da no le perdonaban al héroe el haberse
BRES", página 163 y siguienie, lo que allí consii±uido en el símbolo de una concien-
escribe Gregario Selser: cia que les acusaba por los deberes que
no cumplieron, las traiciones que corne-
"Para Sandino, igualmente, el fin es- ±ieron y la entrega que verificaron del
taba cercano (Año de 1932) No era patrimonio y la soberanía nacionales, ±ra-
comprensible la volun±aria desaparición ±aron de acercarse a él para ganarle con
de la intervención sin conectarla con pro- zalemas, para cercarle aunque actuando,
pósitos reservados de la diplomacia nor- eso sí, como si le perdonasen, tan luego
teamericana, y sin sospechar que se esta- ellos, por la resistencia an!inacional que
ba preparando alguna nueva jugarreta el guerrillero había encarnado".
para liquidar su resistencia. El guerrille-
ro que había condicionado toda su cam- Lo ±rascri±o, especialmente en su par±e
paña a la expulsión del país de las ±ro- final, salva a quien es±o escribe de calificar
pas extranjeras, se veía enfrentado a la de viejo político que, con zalemas cerca y ha-
circunstancia real y obje±iva de su total y ce como que perdona, al señor Sofonías Salva-
aparentemente voluntaria re±irada. Se ±ierra, principal elemen±o de los arreglos de
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fJaz con Sandino qué, en su iibro •JSandino, ó con±ra, éra, en general, !NbiP:E:RENTE, S!
La Tragedia de un Pueblo", página 80, dice: BIEN PODIA APROVECHARSE LA SITUI\..
CION DE LAS SEGOVIAS PARA DARLE A.
"Eniramos a 1932., úliimo año que es- LA LUCHA ARMADA UN CARACTER PQ.
htvieron en NicaragHa las fuerzas de la LITICO-SOCIAL MAS COMPLEJO, GENERA..
intervención extranjera, y mientras los LIZANDOLO EN TODO EL PAIS".
acon±ecimien±os seguían su curso en Las
Segovias, en el inferior, como decimos Lo hasta aqui escri±o por el señor Salva.
allá a los Departamentos del Li±oral del ±ierra, corrobora con mayor amplitud, la Opi~
Pacífico, que es donde están las ciudades nión del que escribe Eso, exactamente fué lo
principales, "la opinión no era normal", que los viejos politicos quisieron hacer con
quiero decir, no ±amaba un cauce re- Sandino: aprovechar la si±uación de las Seg0 •
gular''. vias para darle a la lucha armada un carácter
poliíico-social más complejo, generalizándolo
El cauce regular que don Sofonias desea- en iodo el pais.
ba que ±amara la opinión, lo veremos en-
seguida: "La situación de Nicaragua cuando
llegó 1932 aparecia complicada. Retiro
"Unos, los liberales, en su aspec±o ge- de las fuerzas interventoras, estado de
neral, eran enemigos de Sandino, pero de cosas segoviana, elecciones presidenciales
no serlo se denunciarían como no amigos y con un Presidente dificil como Moneada,
de los irtterven:i:ores, y porque en espe- con±ra_dic±orio, incongruente, que buscaba
cial, para muchos el general Moneada, oportunidades para convertirse en gran
que era el Presidenie de la República, elector, era pa~~ poner desesperación en
odiaba cordialn1.ente al guerrillero, quien los corazones... .
hab1a seguide? una acíiíud contraria a la
suya". Espacialmente én el del señor Salvatierra
"Los conservadores, porque siendo cuyos deseos eran tantos ...
Sandino liberal..., no podían acoplar el ''En es±e estado, las cosas parecían in~
pa±rio±ismo del rebelde, ni comprometer ciertas... El ¡;:>artido Liberal está rebelado
su posición an±e los interventores, dejan- casi totalmente contra el presidente Mon-
do siquiera en±rever un propósito na- eada, quien intentaba de varios modos
cionalista''. imponerles candidato, o mejor dicho, que-
Si el señor Salvatierra tenia conciencia de ria testar la Presidencia en forma de he-
que los conservadores, por ser Sandino libe- rencia, y, por airo lado el Liberalismo, de-
ral, "no podian aceptar el pairio±ismo del re- cidido en inmensa mayoría a designar
belde", ni siquiera dejar "entrever un propó- un candidato libremente. Hasta inventó
sito nacionalista", si no es una ±rampa urdida una reforma cons±i±ucional y envió comi-
por el Ministro sandinisl:a y luego Ministro de sionados a Washington para conseguir
Somoza, por qué llamó a esos conservadores padrinos entre los in±erveniores; pero el
a suscribir los famosos arreglos de Paz? No Departamento de Estado, no solamente no
es su ac±i±ud acaso, manifiesta insinceridad? le atendió, sino que condenó con frases
Sigamos leyendo, sin embargo, por lo que candentes las pretensiones del poli±ico...
de importante tiene el describir la verdad, lo Dijo con es±e mo±ivo el secretario nortea-
que aún nos agrega don Sofonias, el hombre mericano, vir±ualmen±e, que ±ales pro-
que desea que la opinión anormal siga el cau- puestas sólo podían concebirse en hom·
ce regular que él debia señalar a los partidos bres que fueran enemigos de Nicaragua",
de su pais cuando esiuvo en posibilidad de "En el otro campo, el Partido Conser·
hacerlo y no cuando Moneada era Presidente, vador intentaba recuperar el Poder enar-
quien según propia apreciación fué "presiden- bolando la vieja enseña elecíoral inter·
fe difícil", "con±radic±orio", "incongruente": vencionista, que no otra cosa indicaba la
:lodo porque no se dejó manejar, probable- candidatura ... de don Adolfo Diaz, como
mente, por el señor Salvatierra, a pesar de sus Presidente, y como Vice-Presidente, la del
muy sanos y sinceros consejos: omnimodo caudillo del conservatismo, ge·
neral Emiliano Chamarra''.
"A la vez habia un núcleo de hom- "En la generalidad se manifestaba el
bres selectos pertenecientes a ambos par- ±emor de que si Don Adolfo Díaz resul±aba
±idos que se le conocia con el nombre de electo, eso dejaria entender de modo in-
nacionalistas, es±o es, de hombres que conírover±ible que la intervención conti·
querían que se mantuviera incólume la nuaría, a pesar del anunciado re±iro de
independencia del país". las fuerzas extranjeras, y que en ese caso
"Estos hombres, cual más, cual me- la situación de las Segovias se consolida-
nos, continúa expresando el señor Salva- ría, afirmando la bandera de Sandino".
tierra, simpa±izaban con la causa ostensi- "También ±emían algunos que si
ble que sostenia Sandino, por la causa triunfaba el liberalismo y la guerra sego-
misma, sin formar partido que pudiera viana con±inuaba, se conver±iría és±a en
llamarse sandinista. La masa popular, un campo tecundo para los descontentos
sin falíar quienes estuvieran en pro o en de uno y otro partido".
-40-
''baba contornos sombrios al cuadro Sim6n donzMez y Pedro An±onio Idas; y Co"
social nicaragüense, la crisis económica roneles Bland6n Rivera, S6craies Sandino y
más .terrible que jamás hemps visto". Raudales, dedales:
Pensando y accionando como ha narra- "El Gobierno nos ha proporcionado
do don Sofonías Salva±ierra llev6 la voz can- una canfidad de provisiones, machetes y
ta~e entre el núcleo de hombres selecíos que oíros implementos, para que establezca-
al efecto convocó compuesta por Juan Fran- mos un Comisariato, y que nuestros hom-
císcO Gu±iérrez, Rosendo Argüello, Carlos G6- bres comprarán con los diez pesos. men-
:me:t, Ramón Malina R. y otros, "y conv~:r;o en suales de alimen±aci6n, LO MISMO QUE
resolver el problema de la Represeniac1on de LOS OTROS, quienes se dedicarán al cul±i-
las Minorías, -según lo expresa Selser en su vo de cereales y a lavar oro. Ya el Ge-
ya ciiado libro, página 166-, mediante un neral Estrada ±iene INSTRUCCIONES CON-
Convenio de CONVIVENCIA DEMOCRATICA, a CLUYENTES y un Libro de Organizaci6n
cuyo efecío se elabor6 un plan ±endien±e a para que cada uno que vaya llegando (?)
que los candida±os a la presidencia se com- al campamento principal de Wiwilí, irá
prome±ieran por escriio a respetar al par±ido reconociéndolo''.
que no resultase triunfante en las elecciones
del 4 de Noviembre". Por cuan±o lo que menos tenía Sandino
por aquella época en su Campamento Princi-
"Demás está decir", agrega Selser, pal dé Wiwilí, en Bocay, en El Garrobo o en
"que ±an±o Sacasa como Chamarra acepta- Sang eran trabajos agrícolas, grande debi6 ser
ron la proposición y firmaron solemne- su sorpresa cuando cierto dia, al ser informa-
mente el compromiso; para hacerlo mejor do de que patrullas de la Guardia Nacional
aún, resolvieron esos candidatos firmar observaban desde lejos aquellos lugares con el
convenios que aseguraban recíprocamen- objeto de en±erarse de iodo lo que en ellos se
te la "convivencia' buscada, que, en buen hacía, con fecha 11 de Mayo pudo dirigirse al
romance, no era o±ra cosa que una repar- Presidente Sacasa denunciandole esa observa-
±ija de canonjías y prebendas". ci6n de que era objeto, y és±e con±es±arle, al
siguiente día, en mensaje ±élegráfico, lo si-
Suscri±a, pues, la Paz que, -hablando guiente:
sinceramente no debió llamársela así-, a nin-
gún habitante de Nicaragua pudo engañar la "Refiérome a su mensaje de ayer ...
conformidad que Sandino mos±r6 con los CIEN Estoy bien penetrado de la conveniencia
hombres armados que, oficialmente, compu- de mantener la Fuerza de Emergencia en
sieron su famosa Fuerza de Emergencia, como él Río Coco y no dudo de la leal±ad de ella
tampoco el celo que decia haber puesto en or- para mi Gobierno; que al contrario, la
ganizar sus Colonias Agrícolas Nunca fueron considero como una posifiva garantía.
realmente cien hombres los de esa fuerza ni De esa manera las Fuerzas de Emergencia
colonias agrícolas los puestos de avanzada co- y la Guardia Nacional se acostumbrarán
locados a iodo lo largo del río Coco y punías por el frecuenté ±ra±o de considerarse co-
es±ra±égicos de las montañas segovianas. mo hermanos y soldados de una misma
El señor Sofonias Salva±ierra que desde el Patria, dependientes de un mismo Go-
inicio del año 1932 se entendía con Sandino bierno, obligados en±re sí a prestarse mu-
y a quien luego, al finalizar ese año, personal- tua cooperación''.
mente aleccionó en sus plá±icas que a puerl:as Y, en oiro mensaje, muy significativo, el
cerradas sosiuvo con aquél, cuando Delegado señor Presidente, con fecha 13 de Mayo, decía-
Personal del Docior Sacasa solamente él era le a Sandino1
quien daba las primeras informaciones a la
prensa del país, como viejo político, llen6 a "La tranquilidad del país y la necesi-
cabalidad su come±ido. dad de que demos una finalidad pa±ri6±i-
En Abril de 1933, al regresar a México, ca al plan que concebimos al suscribir la
país de su residencia, después de los arreglos pacificaci6n de la República, son mofivos
de paz, el Representante Personal de Sandino, poderosos para que Ud. se mantenga en
Doctor Pedro José Zepeda, espon±áneamen±e con±ac±o con la Fuerza de Emergencia
declar6 a Mr. Tames, corresponsal de la Uni±ed del Río Coco, ya que us±ed es un interme-
Press, lo siguiente: "El General Sandino se dio valioso para solucionar amis±osamen-
encuenfra trabajando con iodo enfusiasmo pa- ±e, aún las mismas dificuliades que us±ed
ra lograr la canalizaci6n del Río Coco, desde contempla con la Guardia Nacional".
Bocay hasía Cabo de Gracias a Dios con la CO- "Como de sus telegramas deduzco
LABORACION DE MIL DE SUS HOMBRES QUE que mis prop6si±os no han sido bien in-
RECIENTEMENTE FUERON LICENCIADOS. Exis- terpretados, juzgo que es oportuna una
ie el prop6si±o de irazar una nueva ciudad que entrevista personal que us±ed me propu-
posiblemente se denominará Ciudad Sandino". so para mejor comprensión de nuestros
Es±e General, por su par±e, en caria de punías de visfa. Espero me indique con
fecha 2 de Mayo de ese año, dirigida a los Ge- oportunidad la fecha cuando pueda iener
nerales Pedro Al±amirano, Francisco Estrada, el gus±o dé verle, avisándome si prefiere
Juan Pablo Umanzor, Juan San±os Morales, avión o si desea le mande un carro''.
-41-
Para una :mejor comprensi6n de lo que del Presidenie Sacasa. {Comunmen±e, con
ya se ha expresado sobre Sandino, ésio es, que guie1~ San<;lino primero se veía era con el se~
an±es de filmarse los arreglos fué una cosa y nor Salvaher.ra en cuya casu se hospedaba)
después de eso, oira. creyendo poder hacer sin No obslan±e, ese rrtisrrto día entregó a los dia.'
que nadie se lo estorbase lo que malin±encio- rios la siguiente declaración: ~
nadamente los políticos le habían indicado
que hiciera, convenga el lector en leer la pá- "Obedeciendo a la sinceridad de
gina 248, Torno segundo de la obra de Selser, nuestros actos, me permito manifesfar al
lo que és±e allí dice, pueblo nicaragüense, por el conducfo de
la prensa nacional, QUE EL OBJETO FU¡.,¡.
"Hemos dicho an±es que Sandino ha- DAMENTAL DE MI SEGUNDO VIAJE A ES
bía sido envuelio en las finas mallas de T A CAPITAL, fué el corresponder a las as:
la politiquería nicaragüense, en las que piraciones de muchas agrupaciones, de~
nupca debió dejarse envolver, ya que su seosas de organizarse en un nuevo partido
misión estaba muy por encima de las ri- denominado Auionomisia"
validades y ambiciones pequeñas de sus
compa±rio±as y su gesta le había conver- Si nos atenemos a la leira del mensaje te-
iido en símbolo que no debía ser, de mo- legráfico del Presidente Sacasa, Sandino esta.
do alguno, maculado''. ba supuesto llegar a Managua a ±raiar "en
una oportuna entrevista personal'', parece que
Pero el hecho real era que, Sandino, me- con anterioridad propuesta por és±e al Presi-
±ido a político, por obra y gracia de los con- dente, "la mejor comprensión de punfos de
sejos de su deudo y mentor Don Sofonías Sal- vis±a del plan concebido al suscribir la pacifi-
va±ierra, -hombre selecto, Liberal, o sencilla- cación de la República" y no con "el obje!o
mente apolí±ico que iras adversar a Somoza, fundamental de corresponder a las aspiracio-
escribir un libro en su contra, mostrar odio a nes de muchas agrupaciones deseosas de orga.
su persona y, en ±oda forma execrarlo, para nizarse en un nuevo partido denominado
luego ser su Ministro en uno de sus períodos Au±onomis±a". La explicación sólo ±raía de
de mando, no pudo sustraerse a la propia crí- poner de manifiesto que el verdadero mo±iV"o
iica de su men±or y deudo que, sin quererlo, del segundo viaje del General Sandino a la ca-
en su libro impreso en España, confiesa: pital, era o±ro, no el consignado en el mensaje
"Como ciudadano de la república y que se comenta.
como hombre de ideales, que los tenía, Pero sigamos leyendo de Sandino "SU
Sandino alimentaba proyecciones políti- SINCERIDAD" que, de ser posi±iva, descubri-
cas para sus futuras acfividades, en el se- ría la INSINCERIDAD de sus men±ores polí±i-
no de la opinión pública, que, en verdad cos y el esbozado interés que, como bien se~
SE ESTABA FORMANDO EN TORNO DE SU ñala Salvatierra, ±enían ''unos para aprove~
NOMBRE. Unos para aprovecharlo, en lo charlo" no obs±anie Sandino ser "un hombre
cual se equivocaban porque era un hom- demasiado individual", como lambién lo ha~
bre demasiado individual, y oíros para bía descrito, como para escudarse ±ras eso, el
convertirlo en el eje de una reforma polí- mismo señor Salvatierra o cualquier otro po-
tico-social que muchos anhelan en Ni- lí±i ca de los viejos.
caragua'', En su declaración, Sandino continuaba
"Me parece sí que se quer:i.a avanzar exponiendo:
SIN LAS BASES NECESARIAS DE OPINION, ''La reunión debió efectuarse con ese
y, SOBRE TODO, SIN QUE LA PERSONALI- fin, hoy domingo a las nueve de la ma·
DAD DE SANDINO ESTUVIERA BIEN CO- ñana, pero el señor Presidente de la Re·
NOCIDA, y sin que los propósitos de esa pública "reconsideró la idea y la creyó
nueva polífica estuvieran delineados, y es- inconveniente", ya que el propósito de ese
to más aún en circuns±a:hcias propicias y nuevo partido tiende a res±arle fuerza a
con un tacto inteligente, puesto que pre- los Par±idos an±agónicos 1 Liberal y Con·
tendían ir por vías disciplinarias disfin±as servador; "con ese motivo hemos dispues·
de las que siguen los intereses creados de ±o regresar mañana a las Segovias", de~
los viejos pariidos. Ya se habían adelan- jando las cosas como están, "pero sin de~
tado has±a proclamarlo CANDIDATO PA- sisfir de la idea''.
RA LA PRESIDENCIA". "Por ofra par±e, nuesfra idea es in~
'.'Sandino ignoraba las leyes del juego po- variable, con lo que se relaciona a respal~
lítico", ±rata de explicar Gregorio Selser en su dar moralmente al Doc±or Sacasa en el
obra sobre el guerrillero. Halagado por el te- man±enimien±o de la tranquilidad pública
legrama del Presidente, del 13 de Mayo, se dur.an±e su Administración. - Managua,
dispuso viajar a Managua. Salió al efec±o de 21 de Mayo de 1933.- PATRIA Y LIBER·
San Rafael del Norte el18 de ese mes, y arribó TAD, A. C. SANDINO".
a la capi±a} el 20. Era la segunda vez que
pisaba Managua desde su alzamiento contra Que el Presidente Sacasa "reconsideró la
la intervención. Al siguiente día Domingo, idea y la creyó inconveniente", implica que,
circu16 la versión de que se había entrevistado de an±es, ±al idea fué considerada, sin duda
con Escolástico Lara y oíros políticos, además alguna al concebirse o suscribirse el Plan de
-42-
pacitkud6n de1 pak e,du:llm de ios dos ac±O· y postales que Sé amontonaron por aquellos
es Sandino y Sacasa es sincero? días, lo mismo que un año después, sob1e el
r ' Apa1en±emenie San.dino, aunque esa sin- escritorio del Jefe de la Guardia, donde los fui
ceridad se nuble P<?,rdl~ qude a renglón seguido seleccionando para archivarlos luego. Don So-
'1 rnismo asegura: eJan o 1as cosas como es-fonía Salva±ierra, principal facior si no eje de
:án pero sin desis±ír de la idea". todo lo malo que ocurrió a Sandino, en su
' Para cualquier persona sensata los ante obra "La Tragedia de un Pueblo", sin querer-
ci±ados exfremos sólo llevan a una evidente lo ±uvo que confesar: "En estas dos poblacio-
conclusión, pero no a una explicación defini- nes (Jinoiega y Maiagalpa) era ±al deseo de
fiva. Luego, a la luz de los hechos, el Doc±c;>r la genie rica, que se llegó hasia descender al
Sacase es!aba jugando con fuego, se habm odio moría! conira mí, porque quería hacer la
uesio de acuerdo, pues jamás desminiió la paz sin sangre".
~aclaración de Sandino, para que éste alimen- Y cómo no darle la razón a aquella gente,
tara la formación de ese nuevo partido, direc- ricos y pobres, Si por años los únicos frutos
±arnente o por medio de su Ministro, de una que levantaron de aquellos campos an±es tran-
diligencia a ±oda prueba. quilos y florecientes, gracias a la "ayuda" de
A los poli±icos les pareció haber quedado las bandas del "Libertador" que aplicó con-
a salvo con la declaración del guerrillero, más tribuciones, caries de ''Chaleco'', ''Cumbo'' y
aún cuando desde hacía ra±o, utilizando ±oda "Bombacho" a sus moradores, nicaragüenses,
la gama de los ±onos, el Ministro sandinista iodos fueron la muerie, el incendio, el espan-
Salvaiierra, describía a Sandino como "hom- to y la soledad.
bre demasiado individual" hacedor de su gus- ¡Paz sin Sangre!, Iidícula manera de ha-
!o todo para airaer prosélitos hacia el nuevo blar de paz, cuando la sangre corrida a forren-
p~rficlo autonomista, cuyos directores, como tes en las Segovias, era precisamente el pre-
el avestruz, sobre la arena poliiíca del momen- cio de la que Don Sofonías nos habla. ¡Linda
to, el ocultaban sus cabezas ±ras la persona de manera de impresionar con frases efec±ísias!
Sandiuo, no pudieron disimular su humani- ¡Calificar de gente rica a quienes si eran eso,
dad, rnenos sus intenciones. según don Sofonias, sí, RICA EN POBREZA,
De modo que lo que has±a aquí se ha es- temblaba, sin sosiego, al estallido de las bom-
cri±o, claramente demuestra la insinceridad bas sandinistas y el crepifar de los incendios!
de los suscriptores de los Arreglos de Paz. Como si sus ±ierras al sufrir tales sacudidas
podían darles las riquezas que ya habían
perdido ...
LA VERDAD REVELADA Los literatos de La- Haciéndose eco del sentir general del pue-
tinoamérica q u e , blo nicaragüense que, como ya expliqué en
por odio racial a los Estados Unidos y ac±i±ud capítulos anteriores por medio de los Coman-
de rebeldía hacia las fuerzas interventoras dantes de la Guardia Nacional en ±oda la Re-
de 1926 en Nicaragua, convirtieron a Sandi- pública manifestaba sus deseos en tal o cual
no en shnbolo de pa±rio±ismo, jamás llegaron sentido, el Jefe de la ins±íiución en la revisia
a tener mejor oportunidad de cerciorarse, sa- de la misma, correspondien±e al mes de enero
biendo, como sabían, que si en cualquier gue- de 1934, publicaba el siguiente ediforial:
rra la crueldad es estúpida, en ninguna lo es
ian±o como en aquella donde los que luchan "El 17 de febrero próximo se cumple
tienen que vivir algún día juntos, y los victi- el plazo es±ipulado en los Convenios de
marios tendrían que encontrarse con los hijos, Paz firmados el 2 de febrero de 1933, por
hermanos, esposas, madres y demás familiares los cuales el General Sandino esiá com-
de las víc±imas, como cuando se preguntaron promeiido a entregar al Gobierno legíii-
por qué había muerto su héroe, inspiración li- mamenie cons±íiuido iodo el armamenfo
teraria de sus escritos. que tiene en su poder.
Sencillamente hablando, Sandino murió "Es±imo que, como yo, el pueblo de
como consecuencia lógica y natural de ''su Nicaragua, que ama la paz y el progreso,
guerra" que, en los úl±imos años de su azorosa espera el cumplimiento exacio de el'!±a
vidu, convirtió en una cruel y ruin venganza cláusula que contiene ese convenio que
por el apoyo que sus admiradores extranjeros, hizo cesar esa lucha fra±icida que agoiaba
desconociendo su sangriento realismo, nunca las energías de nuesira Patria. .
ob±uvo en la medida de sus necesidades, y "El General Sandino a quien se cqn-
que sus connacionales, por conocerla amplia- sidera un apósiol, convencido del más pu-
mente, por sufrirla en carne propia, comun- ro nacionalismo, cumplirá fielmente su
men±e le negaron. compromiso, en que va empeñada la pa-
¿Se iomó el parecer del pueblo nicara- labra de su patriotismo sincero y efeciivo.
güense para efectuar negociaciones de paz con Por el bienestar de Nicaragua creo
Sandino? De ninguna manera. Gran parte realmente imposible la continuación , de
del Congreso Nacional, del Gabinete de Saca- un Estado deniro de o±ro Estado, como
sa, de la prensa y de iodos los sedares de Nue- realmente es la existencia del ejérciío ,ar-
va Segovia, Jino±ega y Ma±agalpa, prefería se- mado del General Sandino en nuestro
guir la lucha. Es±o lo demosiró la enorme país, porque esia situación siembra la des-
canlidad de mensajes telegráficos, telefónicos confianza y la zozobra en el corazón •de
las actividades comerciales y personales parte, la actiiud bastante dual del Presiden¡
de leda la República, especialrnenfe en de la República, que no era todo lo fuer±e que
aquellas regiones que lan±o sufrieron en debía serlo con las Fuerzas ele Emergencia de
el pasado. Sandino como lo e1 a con las de la Guardia e
No hay duda, el capilal exhanjero y por o±ra, Sandino que, de mil modos, en dÍJ
el nacional se re±raen an±e el ±emor de rios y revistas del ex±erior e inferior de ¡'
una nueva con±ienda, como lógicamen±e república, se dedicaba a cosas confrarias a la
0
cualquiera puede suponer al observar ±al estipulado en los arreglos de paz.
es±ado de cosas. También la hacienda Para mues±ra, ±engamos a la vista lo qu
pública se resien±e grandemen±e con el Sar;;Iino, bajo el ií±ulo de "NICARAGUA TI:Mr~
sos±enimien±o de n.1.ayor número de fuer- DA , con fecha 15 de Agosto de 1933, hizo PU-
zas de la Guardia Nacional, que necesaria- blicar en la revis±a "La Balanza" de Buenos
mente deben man±enerse en previsión de Aires, República Argentina, y que dice:
cualquier acon±ecimien±o inesperado, es-
pecialmente en es±os momen±os de aguda HLos nicaragüenses son impertérritos
crisis. La Guardia Nacional ±iene la su- políiicos y has±a poetas por naturaleza
ficiente fuerza para garan±izar los in.tere- Sin embargo, el conglomerado que for:
ses de la nación y pro±eger al General l;TIB n ues±ra vida nacional, presenta a Ni~
Sandino y sus ±rabajadores en sus pacífi- caragua, ±ímida, siendo heroica.
cas labores agrícolas y comerciales. Ac±ualmen±e ±enemas un Presidente
El General Sandino puede es±ar segu- de corazón sjn rencores, quien ha logrado
ro que ±an±o el señor Presidente, como reunir en su mano las vibraciones indó~
yo, en mi carácier de Jefe-Direc±or de la milas de la República, porque iodos se
Guardia Nacional, es±amos dispuestos a creen con el derecho de imponérsela".
proporcionarle ±odas las garan±ías que "Tengo presente que han dicho que
merece, como ciudadano dedicado por en- nues±ra ac±ual Consfi±ución por línea rec-
iero al engrandecimien±o del país, en su ia es hija legí±ima de la Intervención Nor-
labor progresis±a y cons±ruciiva. feamericana en Nicaragua, porque fué
Así como la Guardia Nacional le ha elaborada en 1911, cuando ya el paises-
dado pro±ección segura en sus úlíimos dos faba intervenido, y firmada por Adolfo
viajes a esia capiial, siempre esiará lisia Díaz, quien aparecía entonces momo Pre~
a continuar con mayor eficacia, si caber sidente de Nicaragua. Sin embargo (el
pudiera, en es±a línea de conducía. Nues- pairo) o pueblo es±aba bisoño, y los co-
±ro honor de mili±ares lo garan±iza. merciantes de la muér±e, no p"Odía~ me-
Esperamos pues, que así como el Ex- nos que elaborar la Constitución que ie'
celentísimo señor Presiden±e doc±or Juan nemas, pues aún es mejor que cualquiera
B. Sacasa, viene cumpliendo sa±isfac±oria- o±ra que en es±os momentos el Congreso
mente las bases es±ablecidas en el referi- de Nicaragua pudiera reformar o reno·
do convenio firmado en el Palacio de Tis- var. Solamenie el Pariido naciente Au±o-
capa; el General Sandino ±arnbién sabrá nomis±a, podrá elaborar plebiscitariamen-
llenar las cláusulas de su con1.promiso, pa- ±e la Constitución de Nicaragua para los
ra bien de Nicaragua, en±regando ±odas nicaragüenses.
las armaS que están en su poder. Por esa razón pienso que Nicaragua
.. El señor Presidente, es±oy seguro, debe abandonar su falsa timidez, para ser
que con todo gus±o dejará un pequeño heroica sultana de los lagos.
con±ingan±e de hombres escogidos, en±re La popularidad del doc±or Sacasa en
los que hoy rodean al General Sandino las recien±es elecciones, me dio la clave
como par±e in±egran±e de la Guardia Na- de no combatir con el mencionado doclor
cional, para mantener más cerca el or- y an±es bien unir su popularidad con las
den y la vigilancia en la zona donde el energías de nues±ro ejército, a manera de
General Sandino desarrolla sus labores que el pueblo nicaragüense in±erpre±ase
agrícolas''. nuestras intenciones, y que las principa-
les ar±erias an±agónicas de la República,
Coincidiendo en apreciación con la que a saber: nues±ro Ejército "siempre unido
el General Somoza ha hechq en el documento espiri±ualmen±e'', Guardia Nacional, Par..
an±eriorrnente irascri±o sobre la si±uación que ±idos Históricos, entreguen al olvido los
Nicaragua enfren±aba por aquellos días, el es- rencores y que ±odas bajo nues±ra banda·
criior don Sofonía Salva±ierra, en su obra sobre ra azul y blanca apoyen al doc±or Sacase
Sandino, expone: al salirse de la ±imidez crisálida.
"En el ambien±e nacional flo±aba la El Docior Sacasa es político y yo no lo
inquie±ud, y la expec±ación popular. pro- soy, por cuya razón no conozco amplia-
ducía resquemores~ como si el país presin- menie sus propósi±os, pero de mi parié
±iera que la gue:¡;ra iba a encenderse nue- comprendo que ningún Gobierno desde
vamen±e". 1909 hasta el presente, en el sentido de
que sin_ traicionar a nadie, puede, eón la
aOué motivaba ±amaña inquietud, ±al ex- Cons±i±ución en la mano, restaurar nue~
peciación y tantos resquemores? Por una ±ra independencia polí±ica y económica,
-44-
siempre que la timidez de Nicaragua se como DE ARMAR A CIVILES para "ordenar a
forne en heroísmo. cualquier renegado la en±rega de las ar-
Por mi par±e, con nues±ro Ejérci±o he- mas" (?). ,\Las depredaciones segovianas co-
mos dado el ejemplo a las o±ras arterias me±idas por él, no fueron nunca, en modo al-
antagónicas, desde el momento en que guno, nada de eso acaso?
hemos dicho: "Hermanos somos". Nun- El Doc±or Humberfo Barahona que, como
ca se me ocultó que, ya desarmada nues- buen sandinis±a, jamás quiso un mal para
tra gen±e, muchos de mis hermanos de lu- Sandino y sí hizo iodo lo que pudo para ayu-
cha ±endrían que ser asesinados por la darle a formar ambien±e simpático a su causa,
Guardia Nacional que por ser INCONSTI- a raíz de los arreglos de paz, con fecha 15 de
TUCIONAL es IRRESPONSABLE. Abril de 1933, permi±ióse lanzar a la consi-
Así ha sucedido y hoy reposan en cal- deración pública de América un MANIFIESTO
n"l8. muchos de mis mártires Jefes, quienes en el que, en±re o±ras cosas, decía:
pa±rió±icamente vinieron a deponer sus
armas a es±a misma población, por orden "Lás±ima que el gran Sandino haya
del suscri±o, en mi carác±er de Jefe Supre- olvidado, en un ins±ante de visión errada,
mo del Ejérci±o Libertador de Nicaragua por no decirle debilidad, esa al±a calidad
"El pa±rio±ismo de la rnalamen±e lla- sagrada de nues±ra lucha por la liber±ad
mada Guardia Nacional, porque es incons- de Nicaragua, y haya pac±ado una paz
íi±ucional, de Nicaragua, Y POR LO MIS- que sólo pudo complacer la abulia de
MO ESTA FUERA DE LA LEY DEL PAIS, CALDERON RAMIREZ, el des±eñimien±o de
MIENTRAS NO SE LEGALICE, es±á pueslo LARA, la ambición de ZEPEDA y la inca-
a prueba en estos momentos culminantes pacidad de PORTOCARRERO, junio al
y álgidos de nues±ra his±oria. También
hambre de pues±o público de SALVATIE"
es±á pues±o a prueba el pafriofismo de los RA Si rememoro aquella paz luc±uosa,
tales partidos históricos, porque a mi en- y sorpresiva, es porque ella lesionó mor-
tender, también ellos, como lo estamos iahnen±e nues±ra bandera. El error del
haciendo noso±ros, deberán respaldar y aguilucho de las Segovias no es±á propia-
pedir a nues±ro ac±ual Gobierno, el cum- mente en haber hecho la paz, sino en ha-
plimiento del pun±o 2 de nues±ros Conve- berla celebrado con Sacasa, ungido por
nios de Paz del 2 de febrero del corrien- la -misión elecio+'al ex±ranjera que actuó
±e año ... en el proceso respectivo en Nicaragu,a, ba ...
Ul±imamen±e como la Guardia Nacio- jo las bayonetas del Ejérci±o y marineria
nal (INCONSTITUCIONAL) no la ampara de los Es±ados Unidos. El magno error
ninguna ley de la República, desde el mo- de Sandino radica, especialmente, en el
men±o en que es±á fuera de ellas, ±iene hecho de haber olvidado que su causa ya
necesidad de apoyar al doc±or Juan B. Sa- no era de él, sino del mundo libre y
case, antes de presentarse a ser una ficha nuevo".
jugable en el ajedrez de las convenien- Habiendo leído el dicho manifies±o, e¡
cias del Depar±amen±o de Es±ado de Nor- guerrillero, con fecha 27 d<'> Mayo, con±es±ó a¡
±eamérica, por el dedo del minis±ro nor- Doc±or Barahona "en San Salvador o en Cosía
teamericano en Nicaragua. Rica", lo siguien±e:
En otro caso, nuestro actual Presiden-
fe TIENE LA OBLIGACION DE ARMAR A "Apreciable hermano en la Pa±ria:
LA POBLACION CIVIL DE LA REPUBL1CA, El l 7 del corriente, en momen±os que salía
Y ORDENAR A CUALQUIER RENEGADO LA para Managua recib:í. su carta abierta, fe~
ENTREGA DE LAS ARMAS .. chada en San Salvador el 15 de Abril
No es propio de hornb.res que se pre- ppdo; así como copias de sus carias al
cien de libres, DOBLEGARSE ANTE UN Doc±or Manuel Pérez Alonzo, don Sofo-
EJERCITO QUE ES INCONSTITUCIONAL Y nías Salva±ierra y el señor Calderón
FUERA DE LA LEY. Urge, a mi manera Ramírez
de en±ender, darnos garan±ías den±ro de "Ahora bien: el 18 en la madrugada
nues±ra nacionalidad y que la sociedad salimos de es±a poblaaión rumbo a Mana-
nicaragüense no esié sujeia a un Ejército gua sin leer sus mencionados escritos, lle-
de IRRESPONSABLES, por es±ar fuera de gamos a la una de la noche y en aquella
la ley. ciudad hablé con varios hermanos de lu-
Recibid, hermanos, vosoiros los nica- cha, quienes me refirieron algo de su hoja
ragüenses, mi fraiernal abrazo, mienfras suel±a; manifesté que es~á en mi poder sin
el suelo en que nacis±éis deja de ser la Ni- leerla, pero que me ocuparía de ella en
caragua ±ímida, para continuar siendo la la prhnera oportunidad y que al ser ciar-
heroica sul±ana de los lagos. Jo que me hacía víctima de un injus±o
San Rafael del Nor±e, junio 10 de a±aque, mi venganza sería no con±es±arle
1933. Pa±ria y Liber±ad. A. C. SANDJNO". ni una sola palabra.
"En es±os momentos Concluyo de leer
Conto se ha podido leer en el docmnen±o sus escriios y no encuénfro :hada injurio-
que an±ecede, Sandino habla de "fueras de la so, sino que una crí±ica fes±inada de su
ley", :Qe "asesinatos,., de "irresponsables", así parie, para mí por cier±o injus±a, por lo
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mismo DE NO ESTAR USTED AL TANTO PAIS NECESITABA A SANDINó EN LAS SEGQ_
DE LOS INNUMERABLES MOTIVOS que re- VIAS, PARA LLEVAR ADELANTE EL PLAN PRE.
clamaron la Paz de Nicaragua Sin exi- SIDENCIAL DE LA PAZ SIN SANGRE". ¿En 'lué
gir nada de nadie y QUEDANDO SIEMPRE quedamos? dFué el propio don Sofonías o el
INDEPENDIENTE DEL GóBIERNO, como lo Doctor Sacasa el del plan de la paz sin san.
hemos expresado en nuestro reciente Ma- gre? Porque, si fué Sacasa, cómo en sus es.
nifiesto, el que supongo habría leído y por criios anteriores Sofonías no lo dijo? Por
él estará informado de los preliminares fuerza uno tiene que contestarse: porque, en
de la paz. La prensa de aquellos días iodo lo de Sandino, el Ministro de Agricultura
publicó nuestra contestación a don Soto- de Sacasa nunca fué sincero ni consigo misrno.
nías Salvaíierra, indicándole que el Doc- Cuando le convino, siempre aseveró sor 61 ol
tor Sacasá no debería perder la oportuni- autor de esa paz sin sangre, pero cuando fué
dad de un enfendimien±o con nosotros, imprescindible asumir las responsabilidades
porque así lo exigía la salud de Ni- de esa paz tan especial, ±rata de evitarlas ale-
caragua. gando que el Doctor Sacasa fué su creador.
"Como Teósofo que es usted, tiene la "La Guardia no quería a Sandino, -sigue
obligación ele saber que iodo ser humano expresando el señor Salvatierra- y Sandino se
tiene una misión que llenar... Y el doctor alistaba para repeler el ataque de la Guardia".
Sacasa en esta vez está cumpliendo la su- Si el guerrillero se alistaba para repeler
ya ... desde el momento que pació con no- el ataque de la Guardia, la que siempre le res-
sotros CONTRA LA VOLUNTAD DEL DE- petó y hasta aguantó vejámenes de él en sus
PARTAMENTO DE ESTADO, que tuvo la constantes rabiatas de héroe, ¿quién sino Sal-
ilusión de vernos destruidos entre noso- vatierra y Sacasa podían ayudarle a repeler
tros mismos mediante los ofrecimientos dicho ataque, que ellos mismos prepararon y
que indirectamente nos hicieron de ele- no la Guardia? ~Por qué sabiendo lo del ata-
mentos bélicos, barcos y dinero para com- que, de la misma manera que el alistamiento
batir del primero de enero en adelante, al de Sandino, el Ministro Salvatierra, en vez de
Gobierno que surgiera en Nicaragua. Por influir en el ánimo del guerrillero para que
oira parte Ud. sabe que esos días el Con- no llegase a Managua, más bien le impulsó a
greso de Nicaragua trataba de aceptar un me±erse en la boca del lobo, para que ésie lo
empréstito de dos millones de dólares, pa- devorase?
ra que el Gobierno combatiera nuestro Enierémons por don Sofonías, inseparable
Ejército. Medite usted sobre este peligro compañero de viajes del guerrillero, de la ra-
que nos amenazaba, y que como de mi zón que le impulsó a trasladarse, acompaña-
parte no fué aceptado, todavía existe la do una vez más del señor Salvatierra, a la ca-
amenaza, porque esa es la política des- pital de la República en febrero de 1934. Di-
tructora que los Estados Unidos de Norte ce así: "Se cruzaron carias entre él (Sandinol
América ha usado con nosotros. Por esa y el Presidente (S a casa) quien se vio preci-
razón NO ME EXTRARA EL PRONOSTICO sado a invitarlo a pasar a la capital", acom-
DE USTED, CUANDO DICE DE LA CAlDA pañado de "nuestro común amigo don Sofo·
DEL DOCTOR SACASA. nías Salvatierra", decía la invitación presiden..
"No he renunciado a los derechos de cial que el guerrillero aceptó".
ciudadano Y MI PROGRAMA ESTA EN "El martes 13 de febrero, a las 10, -se-
PIE, y no liquidado como lo piensa usted. ñala Selser- un irimoior llegaba sobre el
Sin embargo, no es sólo mío el deber de campo de Wiwilí y dejaba caer una nota de
sacrificio por la patria, y usted está en la Salvatierra para Sandino informándole que
oportunidad de poner en práctica un con- le esperaba en la Quinta Guadalupe, para
sejo de dejarse matar YO MORIRE PE- desde allí viajar junios hacia Jinoiega y lue·
RO EN LUCHA ABIERTA, buscando la co- go a Managua. Sandino se pone en marcha
ronación de nuestros ideales, pero no me hacia la zona de Jinoiega El 15, Salvatierra
suicidaré por obstinación". conferencia con Federico Sacasa, hermano del
Presidente, por telégrafo, pidiéndole un avión
Que, como lo expresa Selser en su obra para el siguiente día".
sobre Sandino, Tomo II, Página 270, "Sacasa "Cuando Sandino, ese mismo 15 de febre·
jugaba a ±orear mu±uame~±e a Sandino y a ro por la noche, se encontró con Salvatierra
Spmoza, en la creencia de su presunta rivali- en la dicha Quinta Guadalupe de Jinoiega, le
dac¡:l constituía la mejor garantía de su estabi- informa:
l~dad" era tan evidente que, has±.a extraños
como William Krehms, periodista del TIME "Me están rodeando; desde hace co·
apeguró a su vez: "Sacasa no tenia ninguna mo un mes la Guardia está tomando posi·
p¡-isa de liquidar a Sandino como factor poli- cienes en torno de Wiwilí. ¿Qué es éstoV
tice, por eso lo dejaría sólo frente a la Guar- El Presidente me está engañando. No, le
dia Nacional". contestó Salvatierra. El Presidente es
Desdiciéndose de lo que antes asegurara, leal.
esto es, que "él personalmente quería hacer la "Pues entonces, coniesió Sandino, sus
P<!-Z sin sangre", Sofonías Salvatierra al refe- subalternos hacen lo que quieren. Los
rirse al mes de Enero de 1934, concreta; "EL guardias dicen que me van a destruir...
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ellos que son una carga para el Teso- se han juntado para comba±irnos; debe
ro Público, OFICIALITOS IMPROVISADOS, estar us±ed con los ojos abiertos".
QUE NO TIENEN MAS VIDA QUE COMER "Salvatierra no es sincero, es cobarde
Y BEBER". y ambicioso, ama su pues±o. Y AUNQUE
"eGué vale Somoza? Vale por el em- SABE TODO, no será capaz de decirlo.
pleo que ±iene. Después, nadie le vuelve Está con el Gobierno y no puede estar con
a ver. Yo si soy caudillo. Yo puedo noso±ros. Es ±raidor, no puede servir a
quedar desarmado, pero con un grito que dos amos¡ ser sandinis±a y m.inis±ro saca-
lance, ahí no más ±engo la gen±e, porque sis±a, como pretende, sin traicionar al uno
en rní sí creen". y al o±ro. Ha preferido iraicionar al úl-
Suscrita por Norberto Salinas de Aguilar ±imo, que no puede darle una Cartera.
en la ciudad de Managua, al final de la prime- Lo verá: ha permi±ido que airasen al her-
ra decena de febrero, llegó a mis manos, en- mano Gral. Estrada si es que no ha contri-
cargado de la correspondencia en la Oficina buido, pues es la fecha y el hermano no
del .Jefe Direc±or G. N., un sobre blanco de ofi- ha salido y desesperado está por salir .. ".
cio conteniendo copia de una. extensa carta di-
!igida al General Sandino a Wiwili que, en sus Sandino arribó a Managua el 16 de fe-
más importantes partes, (Véase el texto com- brero de 1934, y "Llegado que hubo a la ca-
pleto de esta caria en página 236 del libro pital'', según la narración que de los hechos
"El Verdadero Sandino o El Calv;:'lrio de Las Se- hace Selser, "almorzó ese mismo día 16 con
gavias", firmado por A. Somoza G , pero real- el Presidente Sacasa, en compañia de Salva-
mente escrito por Domingo A. !barra G y Gui- tierra, Calderón Ramirez y Horacio Portoca-
llermo E. Cuadra G ) , decia: rrero. Por la ±arde iodos ellos prosiguieron
deliberando, sumándose a las pláticas Fede-
"Jefe, amigo, hermano: Los acon±e- rico y Crisan±o Sacasa". " ... Las conversacio-
cimien±os se suceden con gran rapidez nes prosiguieron al día siguiente y pareció
aquí, al extremo que me veo precisado a que las cosas estaban en franco iren de solu-
escribirle de nuevo como complemento ción, ya que Sandino despachó un telegrama
de mi anterior que va adjunta a la pre- al Coronel Raudales, a quien había dejado co-
sente; las cosas siguen mal para no- mo .Jefe de Wiwili, informándole que iodo es-
sotros . . . taba arreglado". (Obra de Selser, Tomo II,
.. . . . no creo demás comunicarle que Página 283) .
el doctor Sacasa en la creencia de que us- Adentrándonos en la lectura de la misma
ted es manejable como él, ha hecho venir obra de Selser, uno de los más grandes pane-
de México y El Salvador al señor Salvador giristas de Sandino, nos enteramos: "El 19 se
Calderón Ramirez y al General Horacio cruzaron, EN FORMA CONVENIDA, dos carias,
Por±ocarrero, para que ellas lo convenzan en±re Sandino y Sacasa, en la que se fijaba la
que está comprome±ido su honor en el forma de cumplimiento de las garaníias ofre-
pacto y que por consiguiente usted está cidas. La primera, del .Jefe Guerrillero, decía:
obligado a desarmarse el 17 de febrero
próximo sobre ±odas las cosas. Esto no "Managua, 18 de febrero de 1934.
es fantasía, porque ellos, Calderón Ra- Excelentísimo Señor Presidente de la Re-
m\rez y Por±ocarrero, al llegar y requerir pública, doctor .Juan B. Sacasa. Casa
yo su opinión sobre el desarme, me decla- Presidencial.
raron de viva voz, que ellos entendían Excelen±isimo Señor Presidente: Co-
que usted tenia que entregar las armas sin mo usted ±iene preseníe, en los Convenios
tardanza el 17 de febrero próximo por- de Paz firmados el 2 de febrero de 1933
que así lo es±ipulaban los pacías y así entre usted y yo, con la asistencia de las
ellos lo interpretaban". Delegaciones de los partidos Conservador
" ... Algo más: éstos señores fueron lla- y Liberal Nacionalista, y de cuatro Dele-
mados por Sacasa, por indicaciones del gados del suscrito, en mi carácter de .Jefe
Minis±ro yanqui, con quien ellos segura- Supremo del Ejército Defensor de la So-
mente ya se han en±revis±ado, quien man- beranía Nacional de Nicaragua, se estipu-
±iene que no puede ni debe exis±ir otra la en el articulo dos del referido Conve-
fuerza armada que la Guardia". nio que los Partidos Liberal y Conserva-
"Se también que en Sacasa y el Mi- dor señalarían como puntos capitales de
nisfro yanqui exisfe la in±cnción de en- sus respec±ivos programas políticos el res-
viar a Salvador Calder6n Ramírez y a Ho- peto a nuestra Constitución y leyes funda-
racio Por±ocarrero en misión anfe us±ed, mentales de la República, y en mantener
para que és±os le convenzan al desarme. por iodos los medios racionales y jurídi-
Hay airo propósito que es el de llamarle cos el resplandecimiento en ±oda su ple-
a usted para aquí convencerle. NO DE- nitud de la soberanía e independencia po-
BE USTED BAJO NINGUN MOTIVO VENIR, lítica y econ6mica de Nicaragua".
es mi opinión. Hay :mala preparación; "Comprendo, pues, señor Presidente,
no exis±e sinceridad en nadie,- los yan- que ol Partido Liberal ha llegado al Po-
quis, Sacasa, Tacho, Moneada, iodos jun- der encontrando muy estrecha la inde-
ios confabulan emboscadas con±ra usted; pendencia política y económica del país, y
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que , por esta misma razón de no inde· "Señor General Augusto C. Sandino
pendencia es que ''existe una institución Ciudad. - Estimado General: . Irnpue8¡¿
militar apoli±ica en Nicaragua, con regla· de los conceptos de su atenta carta ele
mentes extraños a nuestra Carta Funda- ayer, me complace manifestarle desde
mental''. luego que estoy de acuerdo con usted en
"Comprendo sus fervientes deseos de el objetivo altamente patriótico del Con.
encauzar al país dentro de nuestras leyes¡ venio de Paz que suscribimos el 2 de fe.
pero que "hay el inconveniente de la exis- brero de 1933, con la intervención direc!a
tencia de dos Ejércitos", o sea el de la de los delegados de los par!idos Conser.
Guardia Nacional, con formas y procedi- vador y Liberal Nacionalista de la Re.
mientos incons±i±ucionales, y el resguardo pública".
de Emergencia que usted tiene en Río Co- "Aunque la apreciación personal de
co, al mando de los Generales Francisco us!ed difiere sustancialmente de la mía
Estrada y Juan Santos Morales 1 FUERZA sobre varios pun±os de que ±rata en sú
ESTA QUE ES CONSTITUCIONAL desde caria, no considero del caso en detalles
el momento que es puesta por usted en su específicos, puesto que, por otra parte
carácfer de Presidente de la República y abundo en buena volunfad para satisfa:
Comandante General, y que está al arbi- cer amplia y razonablemente los deseos
hio de usted para su coniinuación o no". de usted en iodo lo que propenda a me:
"Sin embargo, señor Presidente, co- jorar el funcionamiento de la Guardia Na.
rno en los mismos Convenios hay la obli- cional, creada para el sustentáculo de las
gación de su parte de dar garantías efica- insti±udones de la República, y para dar
ces a la vida e intereses de todos los hom- eficaz garantía a iodo nicaragüense, sin
bres que militaron a mi~ órdenes en la re- dis±inción de ninguna clase, al amparo de
cién pasada campaña que sostuvimos con- la Cons±itución y las leyes".
tra las fuerzas interventoras de los Esta- "Precisamente, un réginten de Justi..
dos Unidos de Norfe América en Nicara- cia, por parfe de la au±oridad, y una vi-
gua, y ya que esa indispensable garali" da ordenada, de paz y de trabajo por par.
±ía no podría realizarse "sin corregir la te de sus habitantes, son indispensables
forma y procedimientos ilegales de la para la conservación y resplandecirnien.
Guardia Nacional", deseo reiterar a usted ±o pleno de nues.tra autonomía nacional",
las pruebas de mi cooperación franca y "Por eso me he encon±radó siempre
leal, en los casos que en, alguna forma dispuesto, o más bien dicho, decidido, a
pueda yo contribuir al mantenimiento de poner mi contingente en el propósito de
la paz". que la ley orgánica y Reglamentos de la
"Con el propósito de que usted, por Guatdia Nacional se corrijan en breve, lo
parte de la gente que militó conmigo, no cual se realizará dentro del primer semes-
tenga ninguna dificultad para el desarro- tre de este año, para amoldarlos a la
llo de su prográma de Gobierno, y de Consíi±ución y al sistema adrninistra±ivo
ofrecerle asimismo las facilidades para legalmente establecido en el pais".
que reglamente la forma y procedimien- "Me doy el gus±o de manifesíarle,
tos de la Guardia Nacional, de acuerdo que mientras se lleven a la práctica esas
con la Constitución de la República, in- necesarias reformas, y para inspirar ma~
fluiré en el ánimo de los hombres que in- yor confianza en el ánimo de usted,
tegraron mi ejército, a fin de que unáni- "MANDARE A LOS DEPARTAMENTOS DEL
memente, demos a: usted un vo±o de con- NORTE UN DELEGADO DEL EJECUTIVO Y
fianza en el sentido de fortalecer su auto- DE LA COMANDANCIA GENERAL", a cuya
rídad y pueda hacer más eficaces las ga- orden estará la fuerza pública de aquella
rantías a que nos dan derecho los Conve- región, y a quien daré el encargo especial
nios del 2 de febrero de 1933, y pueda de recoger todas las armas que se hallan
también durante un Hernpo determinado fuera de control del Gobierno, "asi como
verificar la reglamentación de la Guardia el de atender con solicitud a la protección
cons±i±ucionalmen±e''. de los hombres que militaron bajo el
"Lo básico de esta Carta será saber mando de us±ed'.
de usted la manera de garantizarnos, tan- "Con el mayor agrado le dirijo es±a
to 'la constitucionalización de la Guardia carta en forma de sa±isfacer a los deseos
como los o±ros modos de garantizar la vi- expresados por usted, por la acíitud pa·
da e intereses de iodos los hombres que friótica que ha demostrado inquebranta·
militaron a mis órdenes durante la recien- blemente desde que firmarnos el Conve·
le pasada campaña que sostuvimos contra nio de Paz, y también por las manifesta•
las fuerzas interventoras''. cienes espontáneas que me ha hecho en
"De usted muy aienio servidor, cuanto al fortalecimiento de mi autori·
"SIEMPRE MAS ALLA", Augusto C. San- dad, las que le, agradezco muy sincera·
dino''. men±e''.
"De us!ed atentamente,
La respuesta del Doctor Sacasa, con fecha
20 de febrero, fué la siguiente: JUAN B. SACASA"·
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