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Cc EDICION G EOTECNIA Y CIMIENTOS Propiedades cde los suelosS y de las rocas ee MeMEMES7 SALAS Jems BUSTS AR DANES 2° EDICION ECNIA NTOS Propiedades de los suelos y de las rocas J. A. JIMENEZ SALAS. Catedritico de Geotecnia y Cienientos de la ES. de LCC. y P. de Madrid Director del Laboratorio de! Transporte y Mecénica de! Suelo +-#osé Luis Escario» J. L. DE JUSTO ALPANES Dr. Ingeniero de Caminos C. y P. M. Sc. (Universidad de Londres) D. 1. G. (Imperial College) Catedratico de Mecénica del Suelo de la ETS, de Arquitectura de Sevilla EDITORIAL RUEDA « Apartado de correos a3cot MADRID PROLOGO Una parte importante de la labor del constructor con- siste en dowtinar el terreno para adaptario a sus fines. Enel caso de un tunel u otra excavacién subterrdnea la obra queda constitutda por el mismo terreno modificado. La construccién de un canal, de una carretera, es poco mais que herir ef terreno, pero con arte tal, que la cica- triz adopte la forma definitiva que deseamos. Otras veces el terreng no esté presente en la obra de manera tan exclusiva; ast ocurre en las estructuras. Pero éstas han de ir cimencadas, problema siempre decisive y a veces predominante, como cuando deseamos colocar la carga inmensa de un embalse contra una garganta, ya quebrantada por el acontecimiento geoldgico gue hubo de originarla. Hay estructuras, por otra parte, que for- man una unidad con el terreno, coma son los muros de sostenimiento, los muelles de atraque o los diques secos. El conjunto’de técnicas de que dispone el constructor para esta tarea se agrupa, desde hace algunos aitos, bajo el nombre de Geotecnia. Pero las técnicas existian ya. El hombre ciments sus palafitos sobre pilotes de madera, y sobre este mismo tipo de cimentacién descansan el Ayuntamiento de Amsterdam y los palacios venecianos. Vauban dio reglas quiza arbitrarias, pero concretas, para dimensionar los muros de sostenimiento de sus fortale- zas. Los grandes canales de los siglos XVIIT y XIX, y casi toda'ta red ferroviaria mundial, estaban términades antes de que el nombre de Geatecnia fuera creado, Pero es cierto, por otra parte, que los libros antiguos no traen, respecto a estos problemas, mds gue descrip- ciones de obras ejecutadas, datos empiricos, recetas, en 1x suma; mientras que hoy, la Geotecnia tiene un esqueleio coherente y cientifico, que esta constituido por la Mecdni- ca del Suelo y ta de las Rocas. Un hecho significativo es que la Mecdnica del Suelo tiene una fecha de nacimiento generalmente admitida: el afio 1925, con ta publicacisn de la « erpcico 413 2 Teoria det densimetro .. 413 3. Correcciones ne 415 4, Tarado del , posiblemente corrientes de conveccién del manto, origina- 2 Su vez quiz por diferencias de temperatura debidas a s de transformacién nuclear, se ha dividido en varias = que se desplazan, sufriendo, al hacerlo, elevaciones, descen- “otras y plegamientos que facilitan la accién de los fluidos, do los procesos transformadores yue englobamos bajo la acién comtin de «erosién», tecténica de placas» 0 «tecténica global» es hoy la doctrina generalizada para explicar los grandes fenémenos acaecidos corteza terrestre y, aunque, evidentemente, sera un dia su- cuenta con el apoyo de numerosos hechos comprobados. idad, es un desarrollo de la hipétesis de la «deriva de los entes» de Wegener, pero mientras que éste no pudo dar mas sos indicios como prueba a lo que fueron geniales intui- diversos estudios, y en particular los del fondo de los océa- Jan circunstancias dificiles de explicar de otra forma, las que quiz4 la mds decisiva sea la existencia de bandas en netismo de las rocas, testigos fosilizados de] campo magné- Fig. 11. Dierentes ‘tapas “de In. aper 60° ira. del AUlSntico Norte. (segia Der: court y “Paguee, 1813). Gos mumeros paréntesis in ican Ta edad est mada, en millones de atios, y los nik © meror_ sin panénte 48° sis, el_mumero do fas magnet eas observadas, 90° bre ‘el cual se_ha Dasado iche est 15° tico terrestre en el momento de la formacién de aquéllas, Estas bandas, correspondientes a las inversiones experimentadas, pare- cen probar los movimientos de las placas, y puede encontrarse un sincronismo entre ellos en los fondos de Jos distintos océanos Segtin la disposicién en que aparecen, es claro (fig. 1.1) que existe una emergencia de material neoformado en las cordilleras que se han descubierto en el fondo de los océanos, 0 «dorsales oceanicas». Estos materiales se desparraman a los lados de dichas dorsales y arrastran a las placas.que flotan sobre el manto, escaras de mate- riales mas rigidos y ligeros (silicatos de aluminio, preferentemente) que se segregaron en su dia, a manera de escoria, de los materiales en fusién. En ciertas zonas del globo (fig. 1.2) el movimiento de estas pla- cas empuja la una contra la otra, conflicto que se resuelve con el hundimiento de una de ellas. Sus materiales son digeridos al en- contrar, en regiones profundas, mayor temperatura y presién y un ambiente quimico distinto, En estos puntos («zonas de subduccién o de Benioff») existen grandes anomalias que se suelen manifestar por actividad sismica y volcanes Los desniveles que estos movimientos, como causa principal, crean, son el medio que permite al agua de Iluvia aleanzar capaci- dad erosiva, la cual se encuentra a su vez favorecida por la previa disgregacion de las rocas mediante acciones atmosféricas de todo tipo, que clasificaremos, para su estudio posterior, en dos grandes grupos: «erosidn fisica> y «erosion quimica», aun cuando, como em la mayor parte de las clasificaciones de fenémenos naturales, tal separacion no puede ser completa y resulte en ciertos casos incluso arbitraria. Se establece asi un doble juego: las fuerzas tecténicas creando relieve, y las erosivas, arrasandolo. A lo largo de las épocas geo- logicas, el predominio ha sido alternante. Existe una cierta tenden- cia a pensar que la formacion de las grandes cadenas montajiosas ha constituido tremendos episodios catastroficos, intercalados en de quietud casi absoluta. Sin embargo, la actividad oro- ha sido seguramente tan lenta que incluso pudiera haber inadvertida si hubiera habido seres vivientes pensantes nciarla, hasta el punto de que hay gedlogos que opinan nos encontramos en una época orogenica medianamente en areas que suman del 5 ai [0 % de la superficie terrestre, .je que, por otra parte, no ha tenido que ser mayor en las ‘orogénicas pasadas. pues, Blatt et al (1972) cita datos de diversos autores se- cuales California se Jevanta_a una velocidad entre 4 y 13 aiios, y Japon, entre 0,9 y 76 m/1.000 afios. Ciertas dreas fo Pérsico, entre 3 y 10 m/1.000 anos. velocidades superan con mucho las posibilidades de la para contrarrestarlas, y se piensa que pueden ser del orden que se experimentaron en los episodios orogénicos pasadas. 2 elias se encuentran también, en las regiones circumpolares, mtos de elevacién muy importantes, debidos al reajuste consecuente a la fusion de los casquetes glaciares. Asi, plo, la peninsula escandinava se levanta al menos 000 afios por esta causa, y en la bahia de Hudson se ha esti. que la velocidad puede ser cuatro veces mayor, lo cual tiene tes consecuencias geotécnicas (§ 4.15). comoi.ceta oonsat conrinenre muencenraos: ‘ Siswicos wunoomien Nye tone oe senior Seccidn esquemitica del Globo, Ea Ins cordilleras dorsales ocednieas xe forman unas ‘ge derivan en ambas direcciones. Su espesor va creciendo hasta quo alcanzan ef arco 2's fosa octénica. La placa que se sumerge (subduccién) va siendo destruida por tusién. ‘Atlintieo no tiene zoms de subducetén, por lo cual se expande constantemente. Con- 1 Océano Pacifico se contrae, a pesar de que su fondo se expante igualmente & partir de la dorsal de} Pactthoo Este (segin Uyeda, 1972). 1.2. Ciclo erosivo La erosién ataca las rocas formando, en primer lugar, un suelo que recibe el nombre, quiza poco adecuado, de «suelo residual», con lo que se le quiere oponer a otro tipo de suelos, los «suelos transportados». Los materiales que componen el suelo residual son a veces arrastrados por la accion combinada del agua y la grave- dad. El transporte puede ser muy corto, consistiendo tan séla en una caida a lo largo de un talud, en cuyo caso tendremos «coluvio nes», que se caracterizan por no estar m4s que muy groseramente clasificados. Mas bien, encontramos sdlo segregacién. Encontra- mos mezclados piedras o incluso bloques con materiales tan finos como las arcillas. Los depésitos tipicos de esta clase son los de «pie de monte». Un coluvién puede ser arrastrado a su vez, extendiéndose sobre una «llanura de inundacién», en donde puede depositarse forman. do un eglacis», en el que ya no encontraremos tan gran variedad de tamatios. Finalmente, puede’ ir a parar a corrientes de agua que los transporten a distancias muy largas y los depositen con una clasificacion en tamafos bastante estrecha, constituyendo «alu- viones». Los productos arrancados por la erosién contintian sufriendo transformaciones, tanto durante el transporte como después de de- positados. Estas ‘ltimas transformaciones constituyen la «diagé- nesis», que terminara por convertirlos en materiales mas 0 menos resistentes, tales como areniscas, argilitas, etc. En ciertos casos, legaran a estar sometidos a presiones muy elevadas, o bien a tem- peraturas muy altas 0 a ambas cosas, y podran convertirse en ver- daderas rocas, en cuyo caso hablaremos de «metamorfismo», des- pués de lo cual puede ocurrir que los movimientos tecténicos los expongan de nuevo a la erosién, recomenzando el ciclo. La erosion afecta, salvo pequefias excepciones sin importancia cuantitativa (p. e. cafiones submarinos) a la parte emergida de la corteza terrestre, que viene a ser tan solo la cuarta parte de la superficie total del Globo. Pero la deposicién de la casi totalidad de los materiales arrastrados se efectiia en un drea todavia menor, que abarca la plataforma y vertiente continentales, mas algunas areas endorreicas y los tramos inferiores de los rios. Todo ello no suma mas del 15% de la superficie total. Las zonas profundas de los océanos no estén en general cubier- tas de sedimentos de origen directamente terrigeno, los cuales, cuando se encuentran, han sido aportados ocasionalmente por co- rrientes de turbidez. En la inmensa mayoria de las Ilanuras abi- sales encontramos las arcillas rojas peldgicas y los fangos de origen orgdnico. Entre estos ultimos son tipicos los de conchas de Globi- gerinas que se estima cubren unos 130 millones de kilémetros cuadrados del fondo de los océanos (Dumbar y Rogers, 1963). Estos organismos unicelulares se reproducen por subdivisién, momento en el cual los nuevos individuos abandonan la concha que protegio a la célula paterna. La concha cae al fondo, vacia, de modo que estos fangos estén practicamente exentos de materia orgénica. A profundidades mayores de 4.500 m Jas circunstancias de pre- sion y pH del agua marina hacen que se disuelvan las conchas calcareas. A profundidades mayores podemos encontrar fangos de radiolarios y diatomeas, de esqueletos siliceos, pero predominan fas arcillas rojas, que cubren aproximadamente la cuarta parte del fondo de los océanos Atlantico e Indico y casi la mitad del fondo del Pacifico (Sverdrup et al., 1942). El origen de estas capas no ha sido todavia totalmente aclarado, opinando algunos que son simplemente fas fracciones més finas de las aportaciones continen- tales, y otros que consisten en minerales de nueva formacién, a partir, sin duda, de productos continentales, pero previa su diso- lucién. En todo caso, su naturaleza esta predominantemente deter- minada por su posicion, tanto dentro de las capas sedimentadas como por la profundidad del océano en cada punto. Por ello, hay que concluir que, aunque provengan directamente de los aportes continentales, éstos han sido transformados por dos procesos en Jos que ha influido, hasta predominar, el ambiente ocednico. Estos procesos reciben los nombres de falmirolisis, 0 transformacién producida durante el periodo de suspensién y transporte en agua salina, y Ja diagénesis, proceso general (§ 1.10) que experimentan los sedimentos, bajo los efectos del tiempo, la presién y las demas cireunstancias ambientales. Asi, pues, los suelos, salvo raras excepciones, proceden de las rocas de la corteza terrestre a través de un proceso de erosién. Esta puede ser de dos tipos: la primera, la erosidn fisica, que produce un fraccionamiento de la roca sin cambio de su compo- sicién. La segunda, la erosioi quimica, da lugar a un suelo cuya constitucién mineraldgica es distinta de la que tenia la roca madre. Ambos tipos de erosion cooperan entre sf, cada uno facilitando la accién del otro. La erosidn se caracteriza por causar un esponjamiento, un au- mento de volumen, de la capa superior de la corteza terrestre, que tiende a disminuir la gran diferencia entre los dos estados de agru- pacién de la materia que en esa zona se encuentran, las rocas y la atmésfera, como una manifestacién de la tendencia niveladora de Ja Naturaleza. 1.3. Erosién fisica La erosion fisica es producida por numerosos agentes, que se pueden integrar en dos grupos: a) Erosion in situ: Los cambios de temperatura. EI crecimiento de cristales. : La actividad organica. Las tensiones de la corteza terrestre La gravedad. vay b) Transporte y eros 1. La gravedad 2. El agua. 3. El hielo 4. El viento. La erosion fisica de las rocas sélo puede dar lugar a arenas 0 limos, pues la aparicién de arcillas requiere transformaciones qui- micas 13.1, Los cambios de temperatura. La insolacién La literatura geoldgica esta llena de referencias a exfoliacién y desintegracién de rocas que se atribuyen a expansiones y contrac: ciones diferenciales causadas por variaciones en la temperatura. Experimentos realizados han demostrado que estas tensiones son insuficientes para fracturar los rocas sanas y masivas siempre que estén perfectamente secas (Blackwelder, 1933; Griggs, 1936). Pero estos mismos experimentos muestran que, en presencia de agua, alternancias repetidas de calentamiento y enfriamiento pueden fi nalmente conducir a Ja rotur: En opinién de Holmes (1965), bajo condiciones naturales las ro- cas masivas han de haber sido debilitadas previamente por la ero- sin quimica para que la insolacién pueda tener influencia alguna. Basta quizd con un grado de ataque quimico muy pequefio. Las fisuras “iniciadas se. propagan merced a la variacion diaria de tem- peratura, hasta producir la rotura por un fenémeno de fatiga. Un caso tipico es el de los-estallidos de rocas en los desiertos, a veces incluso con proyeccién de fragmentos. La erosién quimica en un clima desértico es pequefia, dada la sequedad de la atmésfera, pero, por esta ultima causa, las diferencias de temperatura entre el dia y la noche son grandes, y atin mas brusco es el enfriamiento cau- sado por las tormentas, escasas, pero stibitas y violentas, con pre cipitaciones que a veces Jlegan a ser de granizo 13.2. Ef crecimiento de cristales La accién de las heladas es otra de las causas mas jntensas de erosién fisica. Todas las rocas tienen un cierto grado de porosidad (§ 3.1). El agua absorbida se transforma en cristales de hielo como resultado de la disminucién de temperatura. El consiguiente au- ment6 de volumen pulveriza la roca. Sin embargo, es preciso para ello que el agua no encuentre espacio libre para la expansién. La helada produce la rotura de una roca cuando su grado de satura- cién (v. § 3.6) anterior a Ja aparicién de hielo era superior a un cierto «grado de saturacién critico». En el terreno, el grado de saturacién de las rocas es con fre cuencia superior a este valor critico. : Sin embargo, si una roca se deja secar después de extraida de la cantera, y més adelante se coloca en un edificio, el grado de saturacién que adquiere Zebido a la Muvia es inferior al critico. Solo sucesivas alternancias de hielo ¥ deshielo pueden provocar que se alcance este valor. Naturalmente, a igualdad de otros factores, una roca ¢s tanto més hela- Giza cuanto més porosa es. Sin embargo, influye también el tamafio de los Poros. Cuanto mas pequefios son éstos, mayor es el grado de saturacién que alcarza la roca seca al aire al sumergirla en agua debido a la capilaridad. Estas dos propiedades: porosidad y grado de saturacién tras cuarenta y ocho horas de inmersién, pueden dar un criterio para predecir la heladicidad de Jas rocas (Mamillan, 1967). En las regiones 4ridas, la formacién de cristales salinos puede tener un efecto andlogo a! de [a helada. 133. La actividad organica Sabido es que las raices de algunas plantas pueden romper y desplazar bloques de roca de magnitud considerable. También son conocidas las actividades de los gusanos de tierra y los roedores. Fig. 13. Falla y_ sistema fe diaclasas de” estuerzo cortante conjugadas con ella, Rio Mijares, margen ercehs,” proximidades de Campor de Arends (Caste- On). Cabizas del juriseo. Las ‘diaclasas -horizontates pueden ser dinefasas de traccién, 1.3.4. Las tensiones de la corteza terrestre En la corteza terrestre existen fuertes crosiones que dan origen, entre otros fenémenos, a los plegamientos y a los terremotos. Estas tensiones pueden exceder la resistencia al esfuerzo cor tante de la roca que las soporta, produciéndose la rotura a través de determinadas superficies. Estas superficies se conocen con el nombre de fallas cuando ha habido desplazamiento relativo pa- ralelo a ellas, y de diaclasas de esfuerzo cortante, cuando no lo ha habido (fig. 1.3). Hast (1967) ha recopilado las medidas de tensiones horizontales realizadas en las rocas de Escandinavia y Finlandia. Se observa la existencia de una ley general de las tensiones horizontales. La suma de las tensiones principales horizontales o + m es 180 kp/em? en superficie, y aumenta linealmente con la profundidad como se in- pa Segoe wowso ago _ igo eno eo 100 Meee . 8 Fig. 14. ‘ensiones horizontales en rocas de Rstandinayia y Finlandia (Hast, 198, dica en la figura 1.4, Naturalmente existen variaciones locales res- pecto a esta ley general. Hast indica también que recientemente se han efectuado medidas en Nubia y Columbia Briténica y que los resultados obtenidos son consistentes con los de Escandinavia. Cuando una probeta de roca se rompe por compresién simple, la rofura se suele producir por medio de fisuras en Ia direccién de la compresion. Si imaginamos una serie de estratos horizontales de roca, sometidos a las altas tensiones horizontales que acabamos de indicar, es légico pensar que se produgca la rotura en forma de diaclasas horizontales (fig. 1.5), La separacién entre diaclasas es menor cerca de la superficie que en profundidad; ello se explica porque este tipo de rotura es una rotura fragil, que se produce cuando la tension principal menor, en este caso la vertical, es pe- quefia. Se trata realmente de diaclasas de traccién, pues parece ser ouactasa oF EsFuERZO Fig. 1.3. Diaclasas horizontales de traccién en un lecho de roca. Obsérvese 1a presencia de algunas idiaclasas de estuerzo eortante. que la fuerte compresién horizontal produce tracciones en sentido transversal, debido a la existencia de oquedades y diaclasas en la roca. Otro hecho que parece apoyar esta teoria es el repentino des- prendimiento hacia arriba de estratos de roca que a veces se ob- serva en el suelo ‘ecién excavado de una cantera. Todas estas superficies abren el camino de la erosién. Segin medidas indirectas realizadas por Skempton (1961), la relacion entre la tensién efectiva horizontal y la vertical en arcillas sobreconsolidades y esquistosas oscila entre 2 y 4. Estas fuertes tensiones horizontales pueden ser sencillamente tensiones resi- duales que quedan al descargar la erosion al suelo de las capas que lo cubrian. 13.5. »La’gravedad . En un macizo rocoso sin soporte lateral existen tracciones hori- zontales en la parte alta del macizo que pueden provocar la apari- cién de diaclasas verticales (fig. 1.6). Estas tracciones son produ- cidas por las [uerzas de gravedad. 2 . Transporte y erosion A medida que las rocas van sufriendo los efectos de la erosion van perdiendo resistencia. Entonces se producen desprendimientos y deslizamientos. Las masas de material descienden ladera abajo. En su camino se producen choques que colaboran a su desmena- zamiento (fig. 1.7). Por otra parte, el agua es uno de los agentes de erosion mds activos. Inicia ya su accién destructora al caer sobre la superficie terrestre en forma de lluvia, y la perfecciona notablemente, al transformarse en torrente, rfo 0 mar, al transportar los trozos de roca y golpearlos entre sf y contra el lecho. E] viento por si solo es capaz de remover tinicamente depésitos incoherentes secos. Pero, armado con los granos de arena que asi adquiere, el viento se transforma en un poderoso agente abrasivo. Por ello, en las regiones humedas, el viento es solo importante cerca de las playas, pues en otros puntos el suelo esté protegido por la capa de hierba y arboles y por la accién ligamte de la hume- dad. Pero, en los desiertos, la accion del viento es ilimitada. En regiones semiéridas, ciertos terrenos antiguamente ocupa- dos por bosques han sido transformados en tierras de cultivo. El aflojamiento producido por el arado y la ausencia de la trabazén que suponian la capa de hierba y las raices de los arboles ha hecho que el viento se Ileve la capa de tierra praductiva. Este fenémeno ha sido importante en las grandes lanu- ras de EE. UU., en Espafia y en Argelia, Por tltime, en los glaciares, la erosion fisica es especialmen- te intensa en la su perficie de friccion con el vaile en la que Ja presién es muy grande. Los materia- les resultantes son muy finos. Conforme dismi- nuye el tamafio de los granos, va amor- tiguandose la intensi- dad relativa de las fuerzas de erosién fi- sica. Los choques van siendo menos violen- tos y, ademas, las aguas arrastran las particulas a zonas in- feriores del cauce de los rios, donde la co- triente es mas tran- quila. Los granos son ya homogéneos, com- puestos de un solo mineral; y su peque- fio tamafio hace que Fig. 1.6, Sistema de diaclasas verticales en Jas ealizas det Jurisica producidas por Ja Talla de apoyo lateral al excavar ” ‘ ‘el rio Mijares su catee (Castellon). las diferencias de 10 ratura en su volumen sean insignificantes. Se llega a un equi- . En general, la Naturaleza, por medio de la erosién fisica, a producir los limos y las arenas como maximo grado de Erosién quimica La erosion quimica tie- ene lugar en presen- de agua, a la que a ces se Ilama el disolven- universal. Las reaccio- quimicas asociadas la erosion suelen ir pafiadas de aumento yolumen y desprendi- ento de calor. Se estima aito en suelo supone un ito de volumen del % aproximadamente pultz y Cleaves, 1962). Be iatipsles reacciones las siguientes: Hidratacion” Hidrélisis. Disolucién. Oxidacion. Hidratacion Ia.adicién de agua a un compuesto quimico para formar 5 compuesto quimico. Algunos ejemplos de importancia en nues- estudio son: ) La transformacién de la anhidrita en yeso S$O,Ca + 2H.0 = SO,Ca - 2H,0 ‘A temperaturas normales y en presencia de agua, la reaccién verifica en el sentido de izquierda a derecha, El yeso resultante un volumen fgual a 1,61 veces el de la anhidrita. Cuando esta in se encuentra impedida, como ocurre, por ejemplo, en las nias del revestimiento de un tiinel, pueden resultar grandes ones, aunque no superiores a 20 kp/cm? (Sahores, 1962). n Si se trata de anhidrita compacta esta reaccién es muy lenta y sélo afecta a su superficie, El fendmeno se acelera notablemente si la anhidrita esta fisurada La presencia de cloruro sédico en el agua aumenta la velocidad de esta reaccién (Lambert y Raud, 1962). b) La transformacion de éxidos en hidréxidos, Una de las mas importantes reacciones es el paso de la hematites, de color rojo, a limonita, de color amarillo 0 pardo: Fe,O; + 1H,O + Fe:0s - nH.0 EJ aumento de volumen que acompatia la hidratacion es un factor importante en Ia desintegracin de las rocas. 1.4.2. Hidrdlisis Es la descomposicién quimica de una sustancia por inedio del agua. Sa presencia de anhidrido carbonico disuelto, atin en pequefias cantidades, y de varios acidos y productos organicos acelera nota- blemente esta reaccién, pues el grado de acidez aumenta la activi- dad de] agua. Su accién erosiva aumenta también con la tempe- ratura. A partir de materiales muy distintos, como son los variadisimos icatos que se encuéntran en las rocas igneas y sedimentarias, se llega por medio de reacciones de hidrélisis a un producto final: la arcilla. Esta tiene propiedades diversas, pero mas que la roca de que procede influyen en sus diferencias de composicién y com- portamiento las condiciones climaticas en qué la erosion ha tenido lugar. Los silicatos que formen las rocas se componen fundamental- mente de Acido silicico, dxidos de hierro y aluminio, y éxidos de metales alealinos y alcalinotérreos. La hidrdlisis afloja las ligazo- nes de estos clementos: los éxidos de metales alcalinos y alcalino- térreos forman bases o sales solubles, que son, al menos en parte, lavadas por el agua; el Acido silicico se solubiliza en forma coloidal y también es arrastrado parcialmente. Los éxidos de hierro y alu- minio son los elementos fijos, aunque, en determinadas coudiciones, pueden asimismo pasar aigunos de ellos a forma coloidal. Un ejemplo de los mas simples es la descomposicién de la ortosa para formar caolinita: 2 isO:AIK + CO, +6H20 — 2Si0: - ALO; - 2H:0+4Si0:3H2+CO:K, oftoea caolinita E] resultado de este lavada de productos solubles o dispersos es que Ja arcilla posee menor cantidad de bases alcalinas y de silice que ta roca originaria 12 El siguiente resultado dado por Harrison (Albareda, 1940) de un suelo de Ja Guayana inglesa pone de manifiesto estos resultados: ‘Roca ignea bisica Suelo procedente originasia ‘de la roea %) eo) Cuarzo Le 16 7330 SiO, (combinado) | 2.” 48.95 275 ALO, oo on» ce 1597 4139 FeO) vo . 192 2137 ror 848 224 Mn. So 026 oo1 THO, 162 238 MgO nee Leite 86 013 CaO. : 1020 005, KO. a 049 oul Na,0 : 189 ols HO. 036 22.23 P,0, : 0.07 0,028 99,977 100,128 Podemos observar que el suelo resultante en este caso es extra- erdinariamente rico en éxidos de hierro y aluminio. Es un sueio de color rojizo conocido con el nombre de «laterita» (del latin Jeter = ladrilld). En profundidad es abigarrado y de color mas palido, y es aqui donde latconcentracién de alumina es especial- mente alta. A profundidades aun mayores, Ja roca puede estar in- temsamente descompuesta, con abundancia de minerales arcillosos. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que este suelo pertenece @ un caso verdaderamente extremo, elegido entre los de mas inten- 3a erosién en climas tropicales, asociado a una intensa pluviosidad. ‘Las diferencias no son tan marcadas en los suelos de climas tem- plados, y ni siquiera en la mayor parte de los climas célidos. En todo caso, los sesquioxidos de hierro y aluminio tienden a permanecer, mientras que la silice es lavada mas facilmente. Por lo tanto, la razén SiO. (moles) Fe:0; (moles) + ALOs (moles) Tamada razén de sesquiéxidos, es interesante para colegir las con- diciones en que una arcilla se ha formado. Las arcillas rojas del pleistoceno continental del litoral catalan ¥ valles de los rios que van a él, se han formado merced a la des- Composicién por hidrdlisis de fragmentos de roca durante etapas de clima célido y hiimedo. Como resultado abundan los dxidos de ‘ierro, y existen en su seno brechas, principalmente de cuarcita y cuarzo, materiales éstos que no han sido lavados por el agua’(v. Solé et al., 1957; Virgili, 1960). Un ejemplo interesante de descomposicién por el agua es la meteorizacién de los esquistos cuarzo-grafitosos de Venezuela, de color negruzco y su transformacién final en suelo residual. Como producto intermedio aparacen esquistos sericiticos con grado de descomposicién variable, de color predominantemente gris azulado. EI grafito es lavado por el agua. Por ultimo, la sericita se trans- forma en arcilla de color rojizo debido a la presencia de éxidos de hierro. 143. Diselucion Aunque 1a disolucién se considera como un fendmeno fisico, sin embargo, en el caso de Ja erosién suele ir acompatiada de reac ciones quimicas, por lo cual queda justificada su inclusién en este grupo. La roca caliza es poco soluble en agua pura (0,065 ¢/I, expresado en COsCa, a 20° C), pero cuando esta presente el anhidrido carbénico el carbonato calcico es disuelto lentamente en forma de bicarbona- to calcico [solubilidad 166 g/l, expresado en (CO;H).Ca, a 20° C]: COsCa + CO; + H0 2 (CO;H).Ca Esta es la cause de la gran cantidad de grietas, cavernas y con- ductos de todo tipo que a veces debilitan y hacen extraordinaria- mente permeables las formaciones caledreas. tro fenémeno, de extraordinaria importancia en Espaiia, es la disohucién del yeso. El yeso és poco soluble en agua destilada (alre- dedor de 2 g/}, expresado en SO,Ca, @ 20°C). Esta proporcién queda disminuida si'se trata de agams duras, y aumentada si son aguas aciduladas 0 cloruradas (2,79 g/1 a 14°C con 5,85 g/! de CINa). Pero, si existe circulacién de agua a través del yeso, el agua se renueva continuamente, y puede dar lugar a fenémenos karsticos analogos a los que presentan las calizas, aunque no tan espectacu- lares debido a la menor resistencia del yeso (fig. 1.8). De todos mo- dos, la roca de yeso compacta es muy impermeable, y, para gra- dientes normales, se precisa mucho tiempo para producir estos fenomenos. 1.4.4. Oxidacion Una evidencia de este proceso esta en los colores rojizos o ama rillentos de muchos suelos, debidos a la presencia de éxido férrico (Fe:0;) en forma de hematites o de hidrdxido férrico en forma de limonita respectivamente. Los 6xidos ferrosos liberados por las reacciones de hidrolisis se oxidan, transformandose en férricos. Cuando el oxigeno va disuelto en agua suele formarse limonita. 1.5. Roca mairiz. La masa rocosa. Tipos de litoclasas Los suelos, como vemos, son seudosdlidos, que, si macroscopi camente pueden tratarse como sélidos verdaderos, exhiben propie dades muy peculiares, lo cual se debe a que en realidad son con- “ Fig. 18. Cues em terreno yesitero, Las Simas (Zeragors). juntos partiqulados. Contrariamente, las rocas son aglomeradas de cristales fuertemente unidos. Sin embargo, a la escala que interesa al ingeniero, tienen un comportamiento que también se aparta de! que podemos esperar de un sdlido. Esto se debe a que la masa rocosa esta surcada en general de varias familias de litoclasas, que son superficiales de debilidad, que la dividen en bloques. Cada uno de éstos esta constituide por un material racoso 0 roca matrt: que puede ser mucho tnas resistente e indeformable que la ante. dicha masa recosa, llamada muchas veces, abreviadamente, roca, Las litoclases pueden tener diversos origenes. En particular, en * Jas‘rocas sedimentarias existen los planos de sedimentacion (figu- ra 8.52 y 8.53), pera ademas pueden existir otras debidas al enfria. miento de las rocas después de formarse, entre Jas que son muy tipicas las columnares en las lavas basalticas (fig. 1.9). En las rocas metamérficas existen casi siempre planos de pizarrosidad, que pue- den coincoidir con los de sedimentacién, cuando el metamorfismo se ha debido ab peso de los terrenes sedimentados en capas supe- riores, pero que, otras veces, tienen direcciones distintas, Los es fuerzos tectonicos, por otra parte, originan casi siempre dos fami- lias de diaclasas conjugadas (figs. 1.3 y 1.10). Por ultimo, hay diaclasas de descompresin. Estas se presentan muchas veces paralelamente a los cursos de los rios (fig. 1.1i). A esta misma clase pertenecen los planos de exfoliacién, paraletos a la superficie topografica, que se presentan en rocas masivas, como el granito, Este fenémeno se ha atribuido por unos a la insolacidn, a un aumento de volumen por el comienzo de la meteorizacién, etc. 18 Fig, 19. Juntas columnares en basalto (Schulte y Cleaves, 1962). Cortesia de Wiley & Sons, Sin embarg6, otros autores las explican simplemente por la des- compresion producida pot la erosién de los estratos suprayacentes (Blatt et al., 1972). Con este tipo de fendmeno debe relacionarse el caso extremo ya relatado, de la existencia de un campo de ten- siones horizontales muy fuertes (§ 1.3.4). ARCILLA AREWISCA lanos de corte conjugados por Ias tensiones tangencidles die la corteza terrestre fen Ia arcilla del Siwalik, P: (Fookes y Wilson, 1066). de Ingenieros Civiles, Londres, 16 Wig. 1.11. Exfotiacion det granito (Schultz y Cleaves, 1962). Cortesia de Wiley & Sons 1.6. Medidas del estado deracturacién de la roca En las litoclasas hay que tener en cuenta: orientacién (en sus dos componentes, rumbo y buzamiento), espaciamiento, espesor, relleno, configuracién y area efectiva. Es usual representar las orientaciones de las litoclasas de una masa rocosa en un estereograma (fig. 1.12). Este es la proyeccion sobre el plano horizontal de la semiesfera de la figura, con indica- cién de los puntos de tangencia de los planos paralelos a las lito- clasas. Si se miden las orientaciones de algunas decenas de litocla- sas, los puntos Se,agrupan a veces en «familias» bien definidas. El inconveniente de esta representacién es que los puntos de las litoclasas subverticales se acumulan en una co- rona muy estrecha cer- ca del borde. Por ello se recurre a veces a otras representaciones geodésicas. Sin embar- go, éstas van perdiendo interés, ya que ahora es cada vez mas frecuente manejar la informacion sobre Jas litoclasas in- Fig. 112. Representacion estereogrfica de litoctasas. Quedan definidas por la proyeecton, sobre el plano horizontal, de los ‘puntos P correspondientes, wv troduciéndola directamente en el ordenador, quien determina las familias, las orientaciones modales y las probabilidades de una desviacién prefijada. EI espaciamiento suele medirse en el campo, apreciando [as litoclasas claramente agrupadas en familias y contando el mimero de ellas en una longitud determinada, medida perpendicularmente a su plano. Segtin Miiller (1963) las masas rocosas pueden clasifi- carse como sigue, segin la distancia media entre las litoclasas de la familia predominante: ‘Distancia, media DENOMINACION entre litoclasas a Diaclasado espaciado o 1-10 Diaclasado medio Olt Diaclasado cerrado . 0.0101 Roca laminada o milonitizada . 0,001-0,01 El espesor de las litoclasas de cada familia se mide hallando una media entre la de cada familia, y se hace notar también si estan limpias 0 rellenas de un material diferente de la roca (p. e. ar- cilla). Su configuracién se expresa en general cualitativamente (pla- nas, onduladas, serradas, etc.). Muy frecuentemente las litoclasas no son continuas, sino que, en un cierto poreentaje de ellas, la roca conserva su continuidad 0 esta soldada. El porcentaje del area total en el que la litoclasa est abjerta es su dvea efectiva-por ciento, que no siempre es facil de medir. Generalmente, hay que seguir la interseccién de la lito- clasa con la superficie y estimar Ja longitud abierta. De aqui obten- driamos e] «porcentaje lineal». El drea efectiva es el cuadrado del numero obtenido, dividido por ciento. 1.7. El/sueto edafico Los fenémenos mas intensos de meteorizacién tienen lugar en un espesor limitado a 1 6 2 m a partir de la superficie. En él se asienta la actividad biolégica. La Edafologie es una Ciencia que se ocupa de esta zona del terreno, y encuentra una estrecha interre- lacion entre clima, roca madre y actividad bioldgica, todo lo cual influye a su vez sobre las caracteristicas de la metcorizacion. El resultado de todo ello es la formacion de un «perfil del suelo», sucesién tipica de capas que identifica con total seguridad el con’ junto de factores que han tenido parte en su formacién. Asi, por ejemplo, uno de estos factores es el «tipo de lavado», que puede dividirse (fig. 1.13) entre arido y himedo, segin que la precipitacién sea o no menor que la evaporacion. En el primero hay tendencia a una acumulacién de sales en Ja superficie que puede llegar a hacer imposible la vida de las plantas (suelos sali- 18 nos). En los segundos, la capa (horizonte, en el lenguaje edafolo- gico) superior da origen a compuestos alcalinos, pero éstos son rapidamente lavados y conducidos a las zonas profundas. La vida microbiana acidifica este horizonte, y el ataque puede ser muy intenso, arrastrando todos los compuestos de hierro y alimina. Estos son menos modviles que las sales, y pueden depositarse a profundidad relativamente pequena, constituyendo una capa roco- sa, de color éxido de hierro, de poco espesor («Ortsteine> en los paises de habla germanica, que significa «Piedra formada in situ»). Se forma entonces un suelo muy tipico de los climas frescos y muy humedos, en terrenos de roca acida, que se [lama podsol («suelo TIPO ARIDO TIPO HUMEDO vEPosiTo Lavaoo Lavan vePosiro +t] 4 i+ Roca maoRe 4 Wat 4] Roce manre cue oes % Big. 118, Layado en elimas aridos y himedos (Atbareda y Hoyos. 1848). de ceniza»), debido a que encima de la costra roja hay un horizonte de arena cuarzosa (que es la unica fraccién de la roca que ha resis- tido el ataque), completamente limpia, pero de color gris ceniza, debido a estar tefiida por los productos htimicos del horizonte superficial, Este suelo es muy abundante en Europa Central (siem- pre sobre rocas dcidas), y se encuentra también en Asturias, Ga- licia, ete. La figura 1.14 nos indica los tipos de suelos predominantes en funcidnde la latitud, pero es claro que esto puede tenerse tan solo como una indicacion muy general. 1.8. Los suelos residuales Si pasamos la profundidad a la que ya desaparece practicamente la actividad biologica, encontramos la roca todavia meteorizada. Si continuamos hasta llegar a la roca madre absolutamente sana, habremos atravesado una zona mas amplia que el suclo edafico, la cual se llama «suelo residual», lo que indica que ha sido formado. in situ, después de que el lavado se ha llevado todos los compuestos ue la’ meteorizacion ha transformado. El concepto de «suelo resi- tual» se opone al de «suelo transportado», como, por ejemplo, los aluviones. 19 El espesor de los suelos residuales es muy variable, dependien- do de la intensidad de la meteorizacién, pero también de la erosion fisica, Si ésta es fuerte, los materiales serin arrastrados casi al mismo tiempo de su formacion. Por todo ello, Jos mayores espesores se encuentran en zonas llanas y en rocas muy meteorizables, por su naturaleza o por su estado de fisuracion. Unas dreas tipicas en donde los suelos resi- eM voce CSTE | nienmasnous Eee const Poosot racens ‘vena casraie 8 oesienro ii 7 Emonare AcuMuacion | PRevouina LA Lannion —uxviacon |ppevounanl Stina eso] INTENSAS MEZELACO A uyeuTAia DECRECE AUMENTALA senuaenost warenn Camarena arena ronuaciow 0¢ Oncawica oncanien, —Oncanica Fenmtoonomeciones fesquematico de tos suclos tipiées en Jas diversas zonas desde el Polo (txd.) al Actiba, Yes nombres de los suclos y devajo los de los procesos que couucen Fervalitiaciin es eh yombre de wf proceso de acumulacién, en el suelo, de roy aluminio (Segin Ollier, 1988 figura tomada de Blatt et al., 1972), duales tienen decenas de métros es en Africa y América ecuatorial. Los grandes crarones (Areas de la corteza terrestre que se rigid zaron tempranamente y no han sufrido apenas movimiento) del Brasil y el Congo estan cubiertos de tal espesor de suelo residual que la obtencién de material rocoso para las Obras Publicas es un grave problema, que se.resuelve con el unico material pétreo exis- fente, aunque de muy mala calidad, la laterita (v. §§ 14.2 y 1.113). Aun en 20nas estructuralmente mas movidas, la alteracién puede ser muy profunda, ert climas calientes. Los granitos del Transvaal estan alterados hasta casi 60 m, y en Hong Kong hasta 90 m (Car- roll, 1957). En® Venezuela se encuentra esquisto cuarzo-grafitoso descompuesto hasta 45 m. En nuestros climas, el suelo residual mds tipico es el jabre gallego o su equivalenté (aunque con un tipo de meteorizacién mas Caliente) el saulé catalan. Uno y otro son suelos residuales sobre granito, Los perfiles caracteristicos de Jos suelos residuales han sido descritos por Deere y Patton (1971), Distinguen tres horizontes (fi- gura 1.15): I. Suelo residual propiamente dicho, abarcando casi exactamente el espesor del suelo edéfico; [I, Roca meteorizada; III. Roca fresca y relativamente no meteorizada. Dentro del horizonie I describe otros tres: I-A. Zona de lixivia cién, empobrecida por la infiltracién del agua. A menudo, arenosa. En la parte superior, espesor rico en materia organica (llamado a veces «Horizonte [-Ay»); Horizonte I-B. Zona de deposicion, a veces cementada (como en el caso antes descrito de formacién de «Ort- 20 steine»); Horizonte I-C. Se identifica porque, aunque la roca esta totalmente meteorizada, pueden verse en él las estructuras here- dadas o relictas de la roca, que suelen constituir planos de debi- Jidad. Los limos arcillosos y arenas limosas predominan. Este ma- terial, en el que la roca tiene todavia aspecto de tal, pero esta totalmente meteorizada o «podrida», recibe el nombre de saprolito. Si la roca madre era micécea, puede encontrarse todavia mucho ‘material de esta clase, mas resistente a la erosién que los feldes- patos. Las estructuras relictas son a veces bastante permeables, y el conjunto es susceptible de erosién externa y también interna. En el horizonte I-C empiezan a encontrarse algunos «bloques residuales o relictos», nucleos muy redondeados de la roca madre que resisten, por una u otra causa, la erosion. Es importante iden- ‘Gficarlos como tales (lo que es facil si se profundiza hasta los hori- gontes II) porque la presencia de una mezcla de finos y cantos ‘eruesos ha llevado alguna vez al error de clasificar un suelo resi- dual como coluvion, o incluso como morrena glaciar. Pasardo a la zona II, tenemos los horizontes II-A, transicién del saprolito a la roca meteorizada, y II-B, de roca parcialmente meteorizada. E] II-A se caracteriza por gran heterogeneidad, ya que en él encontramos desde trozos de roca sana a otra totalmente transformada. Para establecer la division con el LC se fija el por- centaje del 0% de bloques residuales. is, 1415. Perfiles de suelos residuates, sobre distintas rocas, segiin Deere y Patton (1971). El suelo que radea a dichas bloques, por estar todavia poco transformado, es frecuentemente arenoso y el, horizonte es per- meable. El horizonte [-B presenta roca con signos claros de meteori- zacién, en particular a lo largo de las litoclasas. En la zona TI] en- contramos roca sana, si acaso con algdn signo de alteracién en la parte superior, en las litoclasas. Los horizontes I son frecuentemente impermeables, y también el III. Los suelos residuales producen muchos problemas geotéc- nicos, ocasionados a veces’ por las estructuras relictas, pero otras por la existencia de horizontes permeables (en particular el ¥1-A) encerrados entre otros impermeables. 1.9. Tiempo necesario para la formacién del suelo Existen opiniones contradictorias a este respecto. Los partida- rios de que la formacién del suelo es un proceso lento afirman que una vez que un terreno ha perdido el suelo cultivable se precisarian cientos o miles de aos para su reposicién, ‘A] menos en climas frios esto debe ser cierto, pues en morrenas glaciares cuya antigiedad oscila entre 100.000'y 200.000 afios ia capa alterada tiene solo 15 cm. Nosotros creemos que, en general, se trata de un proceso lento. Sin embargo, no ocurre esto en climas apropiados y con rocas muy meteorizables (sedimentarias flojas, pizarras, areniscas, volca- nicas y parte superior de los batolitos graniticos). Una prueba de ello es que investigadores de las Indias Occidentales inglesas han Ilegado a la conclusion de que en un periodo de diez a veinte anos la ceniza volcanica estéril puede transformarse en suelo fértil (Jen- ny, 1941), Téngase presente que, a mas de ser las rocas volednicas muy alterables, las Genizas son muy porosas y en las Indias Occi- dentales reina un clima tropical. Contrariamente, en Canarias (Lan- zaroie) las coladas de lava de la erupcién de 1730 siguen constitu- yendo un «mal pais» sin posibilidad de cultivo, Probablemente, por ser el clima seco, la alteracién es més lenta. 1.10. Diagénesis. Metamorfismo La evolmcién de los materiales constituyentes de las rocas es un ciclo cerrado (fig. 1.16) que no termina con la sedimentacién. Después de depositados, continuan sufriendo modificaciones muy variadas que se engloban bajo el nombre de diagénesis. En ella in- fluyen la presién, en particular la de las capas que van depositan- dose encima, pero también la del liquido que lena los poros: la temperatura; la naturaleza de la fase acuosa intersticial, y en espe- cial su acidet o alcalinidad, que medimes por el pH. y su potencial oxidante o reductor, expresado por el potencial Eh. La presién consolida los sedimentos, reduciendo el volumen de sus poros y aumentando su resistencia. Bn ciertos minerales, puede producirse incluso una recristalizacién en los puntos de contacto donde las tensiones son muy elevadas (fig. 1.17), conduciendo a una cementacién que puede ser muy fuerte (caso de algunas cuarcitas). Los fangos arcillosos pierden cantidades enormes de agua y pueden 2% Fig. 1.16, Gieto de tos materiales de Iu cortera terrestre ar a argilitas, sufriendo ademés ciertas transformaciones quimi- La combinacion. de los distintos valores posibles en la pareja “Eh acota la posibilidad de la existencia de diversos tipos de reriales (fig. 1.18). 4 | Siruacion nme: re. despus 3s deposicién. wen particulas Srcilla intercals venkze algunos “103 granos, 2 SS docu wall@ GO mpedes de dichas [Pettculas, se inicia é = extotiacisn. Se fama K,00, , con BE ato in ts do secla, ‘2: al sumentar ta Prmidn, se disuelve Se-—" en os. do ‘inios con pH alto, que migran y_pre ‘Spitan en tos. ce ‘PH bajo. Fig. LIT. Desilicifeacién de granos de cuarz en Ia arena, inducida por eambios de bases en ‘particulas de arcilla intereatadas (segin ‘Thomson, gura tomada de Larsen y Chilingar, 1987). 23 Los cementos mas abundantes son la sili ce, los carbonatos y los sesquidxidos. L111. Cementacion por la silice La cementacién por la silice ocurre en climas me- diterraneos y en los aridos, con precipitacién suficiente para producir la transfor- macién quimica, pero sin Hegar a la lixiviacion. Pare- ¢e ser que el cemento sili- cco deriva o bien de ia des composicion lenta de los minerales ferromagnesianos y feldespatos, 0 bien de Ia descomposicién rapida de yidrio volcanico y materia tes amorfos. La costra silicea forma el piso duro y estéril de buena parte de las «desier- tos de piedra» (/apgada, en arabe) (fig. 119), y. se ha sefialado su existencia en el Sahara, en Sudafrica, 5 . Costra sitices en tas mesetas desérticas en geste de los Estados Uni TS auaes ‘de Aslan (stint de color cro), 4 sos, Australia, sur de Malia qrada “(probablemente por eambios de temperatura. 0 yen regiones secas de la quizh por desecacion) y encima se muestran dos Bioques costa occidental de Sud. ‘de tamafio tipieo. américa, Experimentos de diso- Jucién prelimiaares indican qué ef cemento siliceo es muy soluble en solucién 05N de NaOH caliente, y que en muestras que se han molido finamente (< 50) 1a mayor parte de la silice se disuelve en cien minutos. Esto nos da un método para hallar la proporcién de cemento siliceo de un suelo (Flach et al., 1969). Los autores mencionados indican que pequefias cantidades de cemento siliceo pueden tener un efecto importante sobre un suelo. Citan ua suelo, que s6l0 cedié un 6,2% de Si al tratarlo segun se indicé en el parrafo an- terior, que tenia una resistencia a la compresién simple de 778 kp/em? seco ¥ 289 kp/cm? al humedecerlo hasta que la succién del agua disminuyé hasta 10 em (v. § 5.14). Parece ser que un 10% de Si en forma de Si(OH) puede cementar suelos de modo muy efectivo. Pequefias cantidades de silice, dificilmente visibles en capas finas, lienan los intersticios entre los granos de los minerales 0 recu- bren Jas particulas de arcitia o grupos de particulas, con io cual estas par ticulas arcillosas forman agregados que no se rompen con los métodos nor- males de dispersion de suelos para andlisis granulométrico. La arcifla pierde con ello su capacidad para retraerse e hincharse. Naturalmente, si la can- tidad de cemento es mayor, el suelo es atin mas resistente. de los podsoles, en cuya formacién, ademas de la Iluvia, ayuda ‘gran acidez. Otros casos reguieren, ademas de la humedad, una peratura muy alta, circunstancias que se hallan en el trépico. Jaterita es un producto tipico, formando una capa muy hetero- a, pero a veces dura, en grandes extensiones de la India, Africa, imérica y Australia, cuya esterilidad constituye un gran pro- a para esos paises. En la movilizacion de los sesquidxidos también, como en el podsol, un papel importante la materia nica procedente de la vegetacion (no hay lateritas en el Pre- brico y, en cambio, aparecen abundamente en el Devénico). laterita ‘requiere que exista alguna circunstancia que fije los uidxidos, que suele ser la estacién seca, muy caliente, durante cual se deshidratan los geles formados. Pero la desaparicion de vegetacién selvatica puede producir también este efecto. Asi, , grandes extensiones roturadas en esos paises para dedicarlas Ja agricultura, han quedado estériles:' al cabo de pocos afios. Por parte, las lateritas tienen una concentracién apreciable en cro, aluminio y titano. Las lateritas fésiles, de clima mas ca- nte, tienen mds, Las mayores minas de bauxita y algunas de stano activas actualmente explotan estas capas, y en particular las Baux (sur de Francia), de donde tomé el nombre este mineral. r otra parte, las costras de FeO; que aparecen en las arcillas jas de} plioceno catalan se consideran testigos de una etapa ca- la y huimeda (Virgili, 1960). 2, La diagénesis del sulfato calcico Los terrenos salinos, en_ particular con sulfato célcico, cubren @ gran extensidn de la Peninsula Ibérica, por lo que merecen mayor detalle en su estudio, como ya se ha dicho en 1.4.3. Su rmacion corresponde a una ‘cristalizacién fraccionada, en una Jaguna, lago salino o mar aislado, Aunque la evaporacion total de una capa de 1,000 m de agua de mar deberia dejar un residuo de 137 m de sal comin y sdlo 0,75 m de yeso, éste comienza a depo- siiarse mucho antes, cuando 'el agua Se ha reducido a un tercio de 9 volumen original, mientras que hace falta reducirla a un dé- cimo para que empiece a depositarse el cloruro sédico. Aun cuando es materia de alguna discusion, se admite general- ‘mente que el sulfato calcico se deposits en su mayor parte en for- ma de yeso: CaSO. - 2H. (Blatt et al., 1972). E] paso del yeso a la anhidrita se produce por la presion y la mmperatura, al quedar enterrado el yeso a gran profundidad (del orden de 500 m). Pero esta transformacién implica un 38% de reduccin del volumen, con una expulsign equivalente de agua. Se supone que esto, ademas de la propia plasticidad del yeso, es res- ponsable de las estructuras fluidaies de Jos terrenos yesosos. Sin embargo, la erosion puede hacer volver la anhidrita a zonas pro- ximas a la superficie. La anhidrita no es entonces estable y vuelve 2 hidratarse, aunque lentamente, debido a su falta casi absoluta de porosidad. El fenomeno puede ‘ser mas complicado en presencia de otras sales (v. § 6.27). at Granulometria de Jos suelos 2.1, Clasificacién de las particulas de los suelos por su tamafio En Jas clasificaciones basadas en las caracteristicas granulomé- tricas es costumbre distinguir las distintas fracciones por el nom- bre de algunos tipos de suelo, como arena gruesa, limo medio, etc. Esto es conveniente en descripciones y en la conversacion. El tér- mino «arena gruesa», por ejemplo, es mas expresivo que «fraccién comprendida entre 0,6 y 2 mm», MALT. y NORMAS oriranicas be0r 9.008 00? 0.08 OR DIN (ao221 Tine [ease Tonorso| free [won Joroea [oak [een [anena z U.S. euacic RODS ADMINISTRATION y ALS.T.M. Fig. 21. Sistemas de clasiscaciin de los suelos por su tamavio, Tamado de fas partieutas en nim. Desgraciadamente, las distintas clasificaciones no coinciden en la especificacidn de los limites adecuados, Esto es, en cierto modo, natural, pues cada ciencia mira el suelo desde un Angulo distinto. En la figura 2.1 hemos incluido, con objeto de fijar ideas, slo tres clasificaciones que, a nuestro parecer, son de las més usadas por los ingenieros constructores, Todas estas clasificaciones tienen algo de arbitrario, pues no se pueden establecer divisiones claras entre Jos elementos de una se- 29 rie continua. Pero, como safialan Glossop y Skempton (1945), seria una gran ventaja el que un sistema fuese adoptado por todos los ingenieros constructores. En este sistema, las divisiones deberian corresponder, al menos de un modo aproximado, con cambios im- portantes en las prop'edades de los suelos, y las distintas fraccio- nes deberian ser reconocibles a simple vista 0 mediante ensayos de campo sencillos. Glossop y Skempton demuestran que estas condiciones las cum: ple el sistema de Clasificacion del Instituto Tecnolégico de Mas- sachusetts (M.LT.), propuesto por Gilboy en 1930, que por otra parte, difiere poco del de las DIN. Para ello enumeran importantes propiedades que distinguen a suelos cuyos limites de tamajio son, aproximadamente, los indicados por el M.LT. (tablas 2.1, 2.2. 2.3). TABLA 2.1 DIFERENCIAS ENTRE GRAVAS Y ARENAS Gravas (> 2 mm) | Arenas (entre 006 y 2 mm) Los granos no se apelmazan aunque Los granos se apelmazan si estan | estén huimedos, debido a la peque- | humedos, debido a la importancia jtez de las tensiones capilares. de las tensiones capilares. Cuando el gradiente hidrdulico es mayor que I, se produce en ellas No se sucle producir en ellas flujo turbulento aunque el gradiente hi- flujo turbulento. draulico sea mayor que 1 Es dificil pertorar‘M tinel en gra EI aire comprimido es adecuado vas con agua mediante aire com- para pexforar en ellas primido, porque la pérdida de aire es muy alta, Tapia 22 DIFERENCIAS ENTRE ARENAS Y LIMOS Arenas (entre 0,06 y 2 mm) Limos (entre 0.002 y 0,06 mm) Particulas visibles. Particulas invisibles. En general, no plasticas, En general, algo plasticos. Los terrenos secos tienen una ligera | Los terrones secos tienen una cohe- cohesion, pero se reducen a polvo | sin apreciable, pero se pueden re facilmente entre los dedos. ducir a polvo con los dedos. Eacilmente erosionadas por el vien- | Dificilmente eresionades por el to, viento. Facilmente drenadas mediante bom- | Casi imposible de drenar mediante beo, bombeo. Los asientos de las construcciones | Los asientos suelen continuar des- realizadas sobre ellas suelen estar | pus de acabada la construccién. jerminados al acabar la construct cion, 30 Tasa 23 DIFERENCAS ENTRE LIMOS Y ARCILLAS smos (entre 0,002 y 0,06 mm) ien tener propiedades colo} | Suelen tener propiedades coloida- les. ir de 0,002 mm, y a medida | Consisten en su mayor parte en mi: enta el tamafio de las par- | nerales arciflosos. 5 se va haciendo cada vez | la proporcién de minerales illosos. 9 aspero. Tacto suave, ecan con relativa rapidez y no Se secan lentamente y se pegan a a los dedos los dedos. rones secos tienen una cohe- Los terrones secos se pueden partir, ‘apreciable, pero se pueden re- pero no reducit a polvo con los 2 polvo con los dedos. | dedos, Por supuesto, no es sdlo el tamao de los granes la propiedad influye en el comportamiento de los sueios. La compacidad, ma de los granos y distribucion granulométrica, por citar algu- son todas propiedades muy importantes. Y, en especial en las , Su composicién mineralégica es esencial. demas, como veremos més adelante, los resultados del anali- ‘granulométrico varian, sobre todo en la fraccion fina, segtin la “ica empleada. Esta técnica deberia especificarse en cada caso. Suelos de transicién Tradicionalmente, se vienen considerando los suelos como divi- s en los dos grandes grupos indicados: arenas y arcillas, 0 ambién, suclos granulares y suelos coherentes. Entre ellos tenemos os «suelos de transicién», areno-arcillosos, limosos, arcillo-limo- etc., cuyas propiedades se supone que pasan, por gradacién ntinua, desde las del uno a ias del otro grupo. Kezdi et al. (1971) senalan la gran importancia cuantitativa de sos suelos, gue cubren grandes areas del centro de Europa, pero mbién de China, sur de Estados Unidos, etc., y, por otra parte, dican que tienen propiedades que no significan en modo alguno «transicin» entre los dos grupos extremos. Entre estas pro- edades —aparte de las que iremos describiendo en otros capitu- figuran su erosionabilidad por las corrientes de agua superfi- y su facilidad para ser objeto del fendmeno de «colapso» § 7.6). 31 granulométrico Los resultados del andlisis granulométrico de los suelos se sue- len representar en forma acumulativa, En abscisas se lleva los did- metros de las particulas en mm, y en ordenadas el tanto por ciento de particulas de didmetro inferior al considerado (figs. 2.2 y 2.3) SoS sl { 4 a ro] j—_4— “ { tr “| ; DE PARTICULAS DE DIAMETRO MENOR QUE EL INDICADO rr a] DIAMETRO DE LAS PARTI ULAS, en mm Fig. 2. Curva granulométrica acumulativa en escala natural, 2 w| | in z ee tH EE 10 = | ae e UT tt aE ea = 35 | 1; it] ag i. EE ao Hit _| ne id it & ol ee or 888 § oo B88 8 o0o1 DIAMETRO DE LAS PARTICULAS, en ran Fig, 22, Curve granulométrica acumulativa en escala semilogaritmica. Si las abscisas se representan en escala natural, se obtiene una curva del tipo del de la figura 2.2. En ella, las fracciones finas se encuentran mal representadas, en un espacio muy pequefio. La importancia de las fracciones gruesas se encuentra exagerada. Es 32 més conveniente y usual, para las abscisas, una escala loga- (ig. 2.3), Ello se ‘debe a’que las propiedades de las fraccio- mulométricas de los suelos varian de una manera que puede de uniforme en una serie de fracciones tales que los ros de las particulas que las componen forman aproximada- ‘una progresién geometrica (fig. 21). Entre una particula de am y otra de 0,011 mm encontramos la gran diversidad exis- ntré la arcilla y el limo. En cambio, entre dos particulas de 0.21 mm, respectivamente, la diversidad de propiedades es jificacién de los métodes de andlisis granulométrico. mentacién. Indice de dispersién clasificar por tamafios Jas particulas gruesas, el métado ado es, evidentemente, el tamizado. tamices suelen denominarse por numeros que se refieren a establecidas, En el apéndice numero 1 se detallan varias “técnica completa de este método se encuentra descrita en 2 NLT 104-72 del Laboratorio «José Luis Escario» del Trans- Mecanica del Suelo. amentar la finura de las particulas, el tamizado se hace cada pesado, ya que hace falta mucho tiempo para Hegar a la son completa. La fabricacidn de los tamices también presenta nes, y, a partir del tamiz 200 de la ASTM es practicamente recurrir a otros procedimientos. que estén corrientemente en uso suelen basarse en la ley ces, segtin la cual la velocidad de caida de una esfera sumer- un fluido es igual a: te 18) Dp [2.1] son: velocidad de caida de la esfera (cm/s en el sistema cm-p-s). = peso especifico del material de la esfera (p/cm’ en el sis- tema cm-p-s). ‘peso especifico del agua (p/em' en el sistema cm-p-s). didmetro de la esfera (cm en el sistema cm-p-s). coeficiente de viscosidad, llamado también viscosidad di- namica o absoluta del fluido (p-s/cm’ en el sistema cmps). el apéndice ntimero 2 incluimos una tabla de coeficientes de dad dei agua en funcién de la temperatura. Jes métodos de sedimentacién se comienza por mezclar en sobeta de unos 50 cm de altura un liquide, generalmente con una cierta cantidad de suelo seco (del orden de 50 g/1). Para lograr la dispersién de las particulas se agregan pequefias can- tidades de ciertos productos quitmicos anticoagulantes, y se agita fuertemente el conjunto. Una vez conseguida la suspension uniforme del suelo en el agua se coloca la probeta en posicién vertical, y se estudia la sedimen- tacion de las particulas. Consideremos un punto cualquiera situado a una profundidad z bajo la superficie de la suspension, y designemos por ¢ el tiempo transcurrido desde la iniciacién de la sedimentacion, E) diametro D de la partfcula que tarda el tiempo ¢ en caer desde la superficie a la profundidad z se puede halfar mediante la ley de Stokes (2.1), escrita del siguiente modo: 0 sea: (2.2] A la profundidad z no habré particulas de didmetro mayor que D, ya que todas las particulas més gruesas habran descendido en el tiempo f a una profundidad mayor que z. En cualquier elemento de volumen situado a la profundidad z la cantidad de particulas de diametro menor que D no cambiar4, pues las que-hayan entrado por la cara superior del elemento igua- Jarén a las qué hayan salido por la inferior. Sea C, la concentcacion a la profundidad z en el instante ¢. Si Nes la relacion entre el peso de las particulas menores que D y el peso de todas las particulas en la muestra original de suelo, se cumplira: ¢ N [2.3] CG ‘siendo C; la concentracién inicial. Asi pues, una determinacién de la concentracién a una profun- didad z y en un instante ¢ nos permitira, mediante [2.2] y [2.3], hallar D'y N, y, por tanto, obtener un punto de la curva granulo- métrica. El método de la pipeta hace esta determinacién directamente; el del densimetro lo hace indirectamente, a través del peso espect- fico medio en la zona ocupada por la parte sumergida del densi- metro. 2.4.1. Método de Robinson o de la pipeta Es el método adoptado por Ja Sociedad Internacional de Cien- cia del Suelo y por las normas britanicas. Es un procedimiento de gran exactitud 34 Consiste (fig. 2.4) en tomar muestras de la suspensién, mediante a pipeta graduada, a 10 cm de profundidad y a intervalos de iempo determinados. Cada muestra de suspensidn (de 10 cm’) es solocada en una capsula tarada y desecada en la estufa (a tempe- ra entre 105° y 110° C). Cuando se ha legado a peso constante pesa el residuo y ello nos permite hallar la concentracién. La técnica completa de este método se encuentta descrita por Road Research Laboratory (1963). 3 . 24. Aparato para ef andlisis granulométrico por el méfodo de Ia pipeta (Akroyd, 1957) Cortesia de Soft Mechanics 188 42. Método de Bouyoucos-Casagrande 0 del densimetro Consiste en introducir un densimetro (fig. 2.5) en la probeta a alos regulares de tiempo, y tomar lecturas. En el Apéndice 3 se encuentra la justificacion teérica de este todo. Cada lectura, mediante las formulas Ap. 3.9 y Ap. 3.10, nos da punto de la curva granulométrica. 38 Mientras en el método de la pipeta es posible hallar directa- mente la fraccién de suelo compuesta de particulas de diametro menor que un prefijado D, introduciendo la pipeta a una_profun- didad cualquiera z en el instante 1 definido por la formula [2.2], en este método no puede hacer- se lo mismo, ya que el bulbo del Os densimetro se sumerge a una ar profundidad que no podemos — imponer, sino que depende de 10 la concentracién de la suspen- sién, que no es dato, sino re- sultado. Este método es menos exac- to que el de la pipeta, pues el densimetro es menos sensible que la balanza y, ademas, en el acto de la introduccién se pro- duce una apreciable agitacion en el liquido. En cambio, es rapido y permite obtener con 2 1.0t1.8mex) poco trabajo muchos puntos de + la curva granulométrica. Por este motivo se emplea en la as practica con mucha mayor fre- 4 cuencia que el método anterior. so 1000 100s re10 ers \oz0 028 1630 1038 Peso aPnoximavo Set oensimetne tos escaras earth te. La técnica completa de este método se encuentra descrita en la norma MELC 16.01-a del Laboratorio Central de Ensa- yos de Materiales de Construc- cién o en la D422-63(72) de la AS.T.M. _t 2.4.3. Limitaciones de los mé- if todos basados en la ley de Stokes Estos métodos estan sujetos a ciertas limitaciones y errores inevitables, que vamos a estu- diar. a) La ley de Stokes se refiere a la caida de una esfera en un fluido. Ahora bien: las particulas de los suelos no ti¢aen forma esférica; y si bien las arenas tienen con mucha frecuencia sus gra- nos lo suficientemente redondeados para que Ia asimilacién sea lici- ta, no ocurre lo mismo con las arcillas, cuyas particulas tienen forma de laminas o agujas, segiin la especie mineroldgica a que pertenezcan. : Por esta causa, algunos autores consideran impropio clasificar las fracciones granulométricas de los suelos por sus didmetros, de- ducidos de la aplicacién de la ley de Stokes, y proponen emplear -4 30 Fig. 25. Densimetro tipo Casagrande, ud que no habla a la imaginacién, ni permite una com- facil con la arena, la cual se clasifica por diametros, a = los resultados del'tamizado y, en segundo lugar, es pre- sr a qué fluido, temperatura y lugar de la Tierra se refiere . ¥ cual es el peso especifico de la particula, para que el ea un valor absoluto. Slucién adoptada consiste en clasificar las particulas por 9 equivalente, que es el didmetro de una esfera del mis- especifico que cayera a la misma velocidad, en un fluido densidad y viscosidad. etros que antes hemos citado en las diversas clasifica- 10 limites de las distintas fracciones granulométricas, tros equivalentes. En la arcilla, la diferencia entre el dia: uivalente y las dimensiones reales de las particulas es muy e (1944), siguiendo a Oberleck, llega a la conclusion de ble que los didmetros de las particulas de caolin, su- ue tengan forma de discos, sean diez veces mayores que tros equivalentes correspondientes. a aplicar la ley de Stokes es preciso determinar previa- ‘peso especifico del material de que estan compuestas las Pero, estando constituidas éstas por especies mineralé- atas, su peso especifico es diferente. La determinacién de 5 se hace normalmente sobre el conjunto del suelo, y el senido es, por: tanto, solamente un valor de los pesos cos de las ‘particulas. sor ejemplo, tenemos, segtin Bendel (1948), los siguientes peso especifico para las particulas de diversos diametros, entes todas ellas a un mismo suelo: Diametro “ de las particulas Peso especifico (min) (w/em) Bp 2 265 02 265 On 2,65 0,02 270 0,006 275 0,002 280 * 0,006 2,85 eso especifico de la arcilla, ademas, es dificil de determinar definir con exactitud, como veremos mas adelante. velocidad de caida ‘ha de ser lo suficientemente pequeiia Jos movimientos del fluido se Ileven a cabo en régimen Esta condicién limita el didmetro de las particulas que ‘ser clasificadas por estos métodos. Segtin Oseen (Késter, velocidad de caida de esferas de didmetro superior a 0,05 37 milimetros ya no se puede calcular por la formula de Stokes. La velocidad de caida de esferas de este diametro, a 20°C, alcanza segtin la formula de Stokes 0,90 cm/s, y segin la mas exacta de Oseen, 0,78 cm/s. d) Para su aplicacion, la formula exige que el medio de di persion pueda considerarse como homogéneo respecto a las par- ticulas. Cuando el tamano de éstas llega a ser comparable con el de las moléculas, aparece el movimiento browniano y la ley de Stokes deja de tener validez. Este limite puede fijarse en 0,0002 mm e) Refiriéndonos en especial al método del densimetro hemos de sefalar que, en el caso de suelos muy plasticos, la viscosidad de la suspensién puede retrasar el descenso del aparato. Para evitar esto, cuando se trata de suelos bentoniticos, la can- tidad de terreno seco que se afiade a los 1.000 cm’ de agua debe ser menor de lo normal, llegando incluso a ser tan sélo 15 2.4.4. La dispersion de las particulas Con todo ello, sin embargo, él problema fundamental de los mé todos de andlisis granulométrico basados en la ley de Stokes es lograr una suspensién de suelo en e] que las particulas estén total- mente dispersas, es decir, separadas unas de otras. Los errores que puede originar la falta de esta condicién superan con mucho a las diferencias que se obtienen entre los resultados de los diversos m todos que se han expuesto. En el suelo, las particulas se aglomeran en terrones, de los cua Jes los mayores son visibles a simple vista, Pero, si bien éstos pue- den desmenuzarse por medios mecénicos, es imposible separar de esta manera los grumos microscopicos formados por la agrupacién de un numero reducido de particulas de arcilla. La dispersién total de éstas solamente puede obtenerse por medio de una agitacién prolongada de la suspension de suelo en agua, a le cual se afiaden determinados productos quimicos (por ejemplo, hexametafosfato sodico, o bien el producto denominado comercialmente «Calgon>). La falta de una dispersion completa produce errores de consi- deracion, ya que las particulas agrupadas caen a una velocidad que corresponde, no al didmetro propio, sino al del grumo. Parte im- portante-de la arcilla puede quedar asi clasificada como limo o in cluso como arena, Ha habido numerosos autores, especialmente centroeuropeos, que han considera que, puesto que estos grumos son tan dificiles de separar, debian considerarse como una verdadera particula. Pro- pugnaban, por lo tanto, métodos de dispersion suaves, que no des- truyeran estas asociacions. La controversia ha durado mucho tiem- po, pero hoy se considera ya como indispensable Ia dispersion cnérgica que individualice las particulas. En efecto, con los métodos suaves de dispersion; se obtiene una distribucién granulométrica que no corresponde a’ una caracteris- tica permanente del suelo, sino mas bien a un estado del mismo. 38 parte, se retinen en una misma calificacién particulas de 'y limo con grumos de arcilla, de propiedades absolutamente ites, y, por Ultimo, se demostré que con dichos métodos los dos ne son reproducibles con exactitud, sobre todo intervi. > distintos laboratorios y operadores. as sustancias que acompafian con frecuencia a los suelos an la tendencia de éstos a flocular, por lo cual es necesario las antes de afadir el dispersante. fre otras sustancias destacan el humus y las sales solubles. eliminar el] humus se suele tratar la muestra de suelo con ‘oxigenada y calentarla. Sin embargo, debido a que el humus contener particulas coloidales, la oxidacion con agua oxige- puede producir la destruccién de materia con la misma accion te que la arcilla. Si, por ejemplo, trataramos de establecer ‘correlacin entre e) tamaiio de las particulas y alguna propie- derivada de la accion coherente del suelo, esto no dejaria de importancia (Akroyd, 1957). sales solubles se suelen eliminar mediante lavado. Gnas sustancias de importancia capital por su frecuente presen- los suelos son los carbonatos. El carbonato calcico, el mas te, es poco soluble en agua destilada, pero el agua del suelo ebable que contenga CO; disuelto, y él carbonato calcico es soluble en agua que contenga anhidrido carbénico (v. § 15:3). , el carbonato magnésico que frecuentemente acompafia ai sco es més soluble en agua. Todo esto, unido a que en las mar- ‘el carbonato esta con frecuencia muy finamente dividido, hace Ja presencia de carbonatos produzca un apreciable efecto de eulacion sobre la arcilla. os métodos de sedimentacion fueron ideados por cientificos del con el objeto de examinar las propiedades del terreno desde to de vista agricola. El suelo era tratado con clorhidrico con ¢ de eliminar los carbonatos, separandose después aquél de la elucién de cloruro calcico asi formada por medio de una filtra- después de lo cual no hay inconveniente para conseguir una msion perfecta. E] anilisis granulométrico del suelo se expresaba de esta forma, arena gruesa, arena fina, limo, arcilla y carbonatos, ademas de os sumandos de menor importancia. Pero si el suelo contenia ena calcdrea se desconocia por completo la composicién granu- étrica de la arena constituida por dichos carbonatos. Por otra fe, si esta arena no se componia de caliza pura, sino mezclada algo de arcilla, esta ultima quedaba libre después del ataque n acido clorhidrico, y figuraba al lado del resto de la arcilla en resultado final. Esto ultimo no es grave error para un examen del suelo con tas a su valoracién agricola. En efecto, la arcilla incluida en los anos de arena caliza es una reserva del suelo en este elemento ivo, que se utiliza a medida que la planta lo necesita. Esto se cumple mediante la disolucién progresiva de las particulas de ca- za en el agua intersticial, sobre todo si ésta se carga con anhidrido ‘carbonico procedente de las raices. Para las finalidades de la Mecdnica del Suelo, este razonamiento no es valido, y en jos laboratorios de esta especialidad no se suele destruir la arena calcdrea, lo cual supone como contrapartida so- portar el error debido a la’ accién coagulante del carbonato calcico, sin que hasta el presente haya solucién definitiva del problema Existen, ademas, otros efectos del clorhidrico. Ciertos minerales arcillosos forman, 4 veces, granos del tamaio de lime constituides por particulas de este mineral cementadas por dxido de hierro. Estas particulas se comportan como un verdadero limo y no como una arcilla. El clorhidrico podria atacar al dxido de hierro cementante, y el resultado del andlisis nos indicaria que las par- ticulas son'de tamafio de arcilla, lo cual, como decimos, no es lo que corresponde a su comportamiento ingenieril. 24.5. Indice de dispersion Para determinadas aplicaciones es importante conocer Ja fac! Kidad con la que los terrones de suelo se deslien en agua pura, sin dispersantes. Un suelo con esa facilidad es erosionado muy rapida- mente por el agua, formandose en los taludes profundas carcavas. Si se trata de alguna obra de contencion de aguas (presa de tierra, cajero de canal), la mas pequefa filtracién conducira a un socavén importante en poco tiempo. Sherard (1971) ha propuesto un «indice de dispersién» que cuan- tifica esta cualidad. Se efectiia con la fraccién del suelo que pasa por e] tamiz A.S.T.M.htimero 10 (2 mm) con su humedad natural, sin secado previo, que podria fortalecer Ia cementacion entre las particulas, Se lleva a cabo un doble ensayo de granulometria por sedimentacién. En uno de ellos se utiliza la técnica de dispersién prescrita por las normas (empleo de productos quimicos dispersan- tes, agitacién mecdnica intensa, etc.). Para el otro ensayo, una mues- tra, de peso equivalente a 25 g de suelo seco (la humedad natural se habra determinado previamente en otra muestra), se diluye en 125 ml de agua desmineralizada. Se aplica vacio al frasco durante 16 minutos, agitandalo a mano a los 3, a los 5 y a los 8 minutos, para expulsar el aire adherido a los terrones de suelo. Se pasa a continuacién el contenido del frasco en una probeta de 1 litro, afia~ diendo agua desmineralizada hasta completar este volumen. Tapar la probeta con la mano o un obturador adecuado y agitar el contenido, invirtiéndola 30 veces a lo largo de 1 minuto, y de- jarla inmediatamente en reposo, iniciando asi el ensayo de sedi- mentacién, Desde el momento en que el suelo ha tomado el primer contacto con el agua, a éste en que comienza la sedimentaci6n, no ha debido pasar en ningtin caso mas de 1 hora De estos dos ensayos, efectuades con técnica de dispersion dis- tinta, deben obtenerse los valores correspondientes del porcentaje de particulas inferiores a 0,005 mm. El indice de dispersion se de- fine de la siguiente manera: % menor de 0,095 mm en el ensayo con agua desmineralizada indice de dispersi fndiee Gispersior % menor de 0,005 mm en el ensayo normal 40 Es claro que el valor unidad corresponde a un suelo en el que, tan sdlo con el contacto de| agua, los pequefios grumos se disper- san completamente. Es un suelo, por lo tanto, extremadamente sus- ceptible a la erosion. Un suelo con indice de dispersién muy bajo posee muchas par- tculas finas, pero adheridas entre si o cementadas, de forma que sélo una agitacién 0 amasado enérgicos, 0 la adicién de defloculan- tes, son capaces de conseguir que se comporten como particulas individuales, por lo que el suelo es, en realidad, bastante resistente frente a la accién diluyente del agua. 2.5. Estudio de las curvas granulométricas, Diametros caracteristicos, Coeficiente de uniformidad Se ha intentado describir las curvas granulométricas por medio de algunos coeficientes caracteristicos Hazen denominé «didmeiro eficaz», Du, al que corresponde al 1096 de fa curva granulométrica, concediéndole un papel determi- nante sobre la permeabilidad del suelo. Definié también como «coe- ficiente de uniformidad», C, , la razén del diametro correspondiente al 60%, Do, al diametro eficaz. Notese que, con esta paraddjica definicién, cuanto mas uniforme es un suelo, menor es el coeficiente de uniformidad Evidentemente, pueden también aplicarse al estudio de la cur- va granulométricg los recursos de la Estadistica (Hatch y Choate, 1929; Hatch, 1933). A este respecto, téngase-en cuenta que el coefi- ciente de uniformidad es una medida de la dispersion. De una manera general, puede decirse que un valor C, = 2 corresponde a un sue- z 9 foo% lo muy uniforme (p.e. arena de playa)yC.=10,aun sue Ho! (4) lo de graaulometria muy ex- 2 |o tendida. B§ fioo% La figura 2.6 muestra va 8% rias Curvas granulométricas eal (? tipicas. La curva a se aseme- Sa foo% ja a la curva de frecuencia 85 normal de la estadistica. Si. Eg | (c) una muestra tiene una granu. #8 [0 lometria como la indicadaen i [109% la figura 2.6, la uniformidad — ® ¢ de lafraccién con granosma- * o_!9) ‘ores que Ds: es igual a la de o 1 or 00, evo ja fraccion menor que Dio. DIAMETRO DE LAS PARTICULAS, en mm Si la granulometria se ase- meja_a la indicada en 6, la Fig. 26, Curvas granuiometceas upieas: mitad gruesa de la muestra (a) Curvas de frecuencia normal (b) y ee reldtivamente uniforme, sensing et mientras que los tamafios de sided, (@) Cura compuesta. los granos menores varian entre limites extensos. Por el contrario, la curva representada en c corresponde a una muestra con la frac. cién gruesa bien graduada y la fina uniforme. La curva d corres- ponde a un suelo con granulometria compuesta. 2.6. Forma de las particulas Prescindimos aqui de la forma de las particulas de arcilla, que trataremos en el capitulo 4. Pero la de las particulas mas gruesas es también importante para sus cualidades fisicas Segiin Krumbrein y Sloss (1955) las particulas se clasifican por su forma y por su redondeamiento. Esto ultimo se refiere al estado de su superficie, La clasificacién ha de hacerse visualmente, obser- vando el material con una lupa 0 microscopio, si fuera necesario. La figura 2.7 es la plantilla en la que se basa. Para materiales gruesos (gravas) existen otras escalas basadas en la medida directa de un numero suficientemente grande de la relacin entre las dimensiones extremas de las particulas. Estas determinaciones suelen hacerse con frecuencia en los aridos desti- nados a ser empleados en pavimentos de carreteras. La norma NLT 354/74 proporciona un «indice de lajas y agujas de los aridos para carreteras». En ella se define como indice de lajas el porcentaje en peso de las particulas cuya dimension minima (grosor) es infe- rior a 3/5 la dimension media del trozo, y como agujas al porcen- ‘taje en peso de la particula cuya dimension maxima (longitud) es superior a 9/5 la dimensiéit media. E] metodo no se considera apli- cable para aridos de tamafo inferior a 6,5 mm, y para su practica se utilizan unos calibres que facilitan las operaciones. Equivalente a esta norma es la B.S. 812-1967, apartados 15 y 16. 2.7, Interpretacién general de los resultados del analisis granulométrico E| anélisis granulométrico nos proporciona datos que rara vez son de aplicaéién inmediata a la resolucién de los problemas practicos. No pertenece el andlisis granulométrico, por lo tanto, a los Ila- mados ensayos cuantitativos, de los cuales se deducen indices que expresan las propiedades mecdnicas de los suelos, para, por medio del calculo,-determinar su comportamiento en unas condiciones dadas. Es, en cambio, un «ensayo de identificacién» que, en union de otros que iremos describiendo, permite obtener una descripcién en cifras del terreno, con lo cual pueden aprovecharse con seguridad los resultados de la experiencia, ya que asi se pone de manifiesto cuando dos suelos son realmente parecidos, y debe esperarse de ellos, por lo tanto, analogo comportamiento. Se ha intentado clasificar los suelos partiendo, sdlo, de los resul- tados del andlisis granulométrico, introduciendo los porcentajes de 42 arena, limo y arcilla en diagramas triangulares, Todo sistema de cla- sificacién basado solamente en la granulometria puede conducir a errores, pues las propiedades fisicas de Ja fraccién més fina del suelo dependen de su mineralogia. Segin Casagrande (1947), un mismo punto del diagrama triangular puede representar en un lu- gar de los Estados Unidos un suelo muy plastico, y en otro un suelo limoso con muy ligera plasticidad (*). El éxito de estos diagramas triangulares en los estudios agronémicos se debe a que, en las ca- pas Superficiales de un suelo maduro, no pueden existir ciertos materiales muy finos y, sin embargo, carentes de plasticidad, como FORMA REDONOEAMIENTO Wig. 2.7. Clasificarién de las particulas por su forma y redondeamiento (segin Keumbein y Sloss, 1955). son Jos formados por particulas de roca pulverizada por la erosin mecdnica, sin ulterior transformacién. Parece como si el proceso erosivo resultante de las fuerzas mecdnicas, quimicas y biolégicas que actiian en la evolucion de las capas superficiales del suelo, ten dicra a reducir el campo de las propiedades fisicas que un suelo de determinada composicion granulométrica puede poseer; resulta asi que el anélisis granulométrico es mucho mas apropiado para reflejar las propiedades fisicas de las capas superficiales del suelo que las de las profundas. Por lo tanto, este ensayo ha de ser completado con otros para poder dar una adecuada descripcién del suelo. Sin embargo, la for (@) Hechos andlogos se han comprobado, también, repetidamente en suelos es- pafioles y de Marruecos, En los datos del Apéndice nim, 4 pueden apreciarse estas discrepancizs. 3 Fig, £8. Arena de os médanos del Sahara espaol (5 aumentos). Muestra tamada por don Luis Valero, ma de la curva granulométrica puede ayudar a la determinacién del origen geoldgico de un suelo. Asi, por ejemplo, los suelos residuales de formacién geoldgica reciente pueden tener la forma indicada en la figura 2.6 b. Esto ocurre con el granito descompuesto. Las morrenas glaciares suelen comprender una amplia gama de tamafios. Por el contrario, los suelos que han estado sometidos a la accién selectiva del viento tienen un coeficiente de uniformidad extraordinarlamente pequefo, lo cual se pone particularmente de manifiesto én las dunas. La figura 2.8 es una microfotografia de una arena de los médanos del Sahara Espajiol, y en ella puede apre- ciarse una extraordinaria uniformidad de tamanos, lo cual concuer- da con la caida vertical de la curva granulométrica representada en la figura 2.9. Al analizar los sedimentos fluviales suelen encontrarse C, gran- des. Sin embargo, no siempre este dato refleja sus propiedades y comportamiento «in situ». Si se examinan en detalle, estan constitui- dos por capas de granulometria diferente, correspondientes a va- riaciones de la velocidad del agua, por variacién estacional del caudal, divagacién del cauce, etc. Cada capa individual tiene un C. mucho mas pequefio y puede ser peligrosa en alguna circunstancia particular, por ejemplo, cuando hay posibilidad de erosién interna, Un depdsito de esta clase, ademas, es fuertemente anisdtropo res- pecto a la permeabilidad (§ 5.4.6). Podemos decir que una muestra tomada en conjunto no es representativa del terreno, y que seria 4 Ss DE PARTICULAS DE DIAMETRO MENOR QUE EL INDICADO 10 v On 0,08 0,001 DIAMETRO DE LAS PARTICULAS, en mm Fig. 29. Curva granulométrica de la arena de Ia figura 2.7. Obsérvese la calda eaal vertical. preciso identificar las diversas capas, pero esto no es siempre ver- dad: sera representativa silo que pensamos hacer con el terreno es excavarlo de modo que se mezclen sus capas y utilizarlo para for- mar _un terraplén, para fabricar hormigén, etc. En la figura 2.10 incluimos las curvas granulométricas de algu- nos suelos tipicos, Observemos que, para que un suelo sea califi- ‘cado, en su conjunto, como arcilla, basta que tenga una proporcién relativamenté baja de particulas inferiores a 2. Ello se debe a que esta proporcidn es suficiente para comunicar a toda la miasa las propiedades de la arcilla. g hk £20 Bo kK ze” yi BE jo sk 4 ae ae a so Be 4 i 2 IGEN ONG ge . & g 30 29 = £2 20 - ae i BF segg © eens ' ggg o 855 0” GEER oom DIAMETRO DE LAS PARTICULAS, en mm Fig. 2.10. Ejemplos de curvas granulométrieas: 1 y 2. Gravas del rio Alberche. 2. Arena de Madrid. 4. Arena arcillosa de lus protimidades de Vitoria, §. Pango llmoso del cauce el rio Cublliag. 6, Arcilla Iimosa del pliocens de Barajas (Madrid). 7. Arcilla media de as margenes del rfo Cubillas. 8, Arcila grasa de Tetuén. 3 Propiedades elementales: Porosidad, indice de poros, peso especifice, humedad, grado de saturacion, indice de densidad, equivalente de arena 3.1. Porosidad. Indice de poros Los suelos y las rocas no son nunca sélidos simples; son, cuan- do menos, sistemas de dos fases: particulas sdlidas y un liquido, o bien particulas sdlidas y un gas. Con mucha frecuencia son sistemas dé tres fases: particulas solidas, un liquido y un gas. El liquido es normalmente agua, y el gas, aire con vapor de agua. Se llama «porosidad» n'a la fraccién de su volumen ocupada por los poros, tanto si éstos estan Ilenos de agua como si lo estan de aire o de una mezcla de ambos. El «indice de poros», e, es igual a la razdn del espacio ocupado por los poros al espacio ocupado por las particulas sélidas. La figu- ra 3.1 aclara los conceptos de porosidad y de indice de poros. Entre ambos coeficientes existen las siguientes relaciones: sve ae . (3.1) (3.2] Los valores de y e vezian entre limites extensos. En la tabla 3.1 incluimos algunos de estos valores para suelos y rocas tipicos, to- mados de diversas publicaciones. Los suelos y las rocas estan-formados por particulas de distinto tamafio y forma dispuestas de un modo irregular. Si estos mate- riales son macroscépicamente homogéneos, todas las magnitudes no direccionales que vamos a ir definiendo deben ser constantes. Para ello es preciso, sin embargo, tomar un volumen o un area suficientemente grande respecto al volumen de los huecos. a er OO eee OVUEUL EDO — STOLE 09-86 98°16 "Aap. Potugojoa ia a 7-98 SPIPUOT, 2p ‘eptunsy ‘tinp F away ap ‘vpeplosuosaiqos eIIUy Wz Tet sh v0 8 pie ae enna ~ Banp svise[8 ello Lika oe" ze 90 Le audy se19e8 ey Lei sb zt ss eS + epurig seie(8 epiouy ss'T-8s 2E0L O16 95-99 + eaquyu0 ‘epueig & epue(q Anu ap ey I9 TET 26'0°89'0 9-0 S10 P9-SL 810 Anus ‘epuelq # epuylg Anw ap ely 697-197 89'T-9S'Z —-GI'US'T SO'U-ES0'0. S05. * (@yeYs) OSojtasR oysinbsy IZHbZ 9ST TLE = SOUBT'D SSI (@1eys-Ao]>) esorsinbse ey!ory = z — — = eunp Anu eiayisad ploy bree «ERTL LE BTOEO'T. —SIHIS + RAND BY 6rz-E8'T 68EZE 96 EF'O-GOL «OES auuy Anu epjoty oT Z-S9T 181-60" Bieh BV OLTT £t-98 cers es gua REEL UCIT ABIENT = 81S GHOOM'T. «EBS eipaus eytouy ZOTIST c'I-18'0 SPB LONO“EE'Z O04 “ epueiq ety SETI8'O E98 OEEZ SOL epuela Anu elory £0'1-980'0 —D-OZT' —EN'TE'OE —79-8'96 ppeyuaunipas upivar ey!oay zez zz 6 S20 0z * ouewrer opor ap seinojsed woo se}sRI8 eUDLOW, OF'Z-9I'7 — $Z'Z-98'L £9 VOEbO © sIoe euoyez, HN BL or t'0 ag esuap epenpesd uaiq eualy 66'1 6s'T st 290 or eloy epenpes8 uaiq every 60'7 SLI 6 1s'0 ve . +" esuap auuojtun euary 68'T eb te £80 oF : as vioy awuojiun euay — — Lr CsCl Lg. uid m9 t/t & a . y204 © OTANS ga OaIL SOGVUNLYS A TWUNLVN OGVISE Na SOJIdIL SVOOU A SOTANS AC SHIVINSNATS SHAVGaIdOud Te vieva, nen 98 sauojea sop uenpou 9s ‘fens 9p odiy as9 e aiuaipuodseiz09 [9 opipuaidusos seyS9 a[ans sajend sol ap ona sarWy, ap “opeoipul odnus [ap sojans ered 091s) JojeA un ap wIEN 9S JOTeA ojos uN a€njoul a8 opuEnD ‘Soptpaut uos saiuarpuodssiz09 s210]@A so] ‘se901 Sel OD1l9W 9p PePNID ap e[IOse ey ‘os9}ySaK OW] J2 ‘eqIN} eB] Bp ose [> Uy “Soso||1o1v SO] BIed ,wID/d Of'2 ap A SOsCUaTE Sofans so] eed ,WO/d COZ ap seinojzed seq ap ooyjsadss osad un ap opuanzed sopejnsjes opis uey opeinyes A o2as soayjoadse sosed so] A pepawiny eT _ ETT - _ T0-0'r * OsaA - o9'e-sr'z : = eatjony _ CULT — : _ opyiod = = . — + pune — seie-sot = = 0-09 TouaBAy, - Sezzez = ce 91-26 +o seBueW = = = ee 7-01 ++ ugBumuopy SL7-097 — $0'0-8'0 * ours oyuRs5 = 09°2-05'2 5 : e1v'e \uOa}au! OUEID — — BL't-05'% a - €0bZ “+ ssiauD pee 0 Ecaic + o1qey = 99'e-¥S'7 a = = eyouod 22 ioe = = ve fete eee oes pronzau -9A ap ‘oanp ‘opezuoajaut Anu ‘oonjouas-ozieno oysinbsq ZEST = 2 meee seinen orsiibed — $8'z-0z't . PyWO}O : O1's-06'2 - ce > eseqeiq: ~ SLiz-0S'7 ~ . oa ByOeq, £9'2-09'7 = oes cone oe + eyoreng - = - - 09-02 vest os “paystores ersuajod wood ap ugusew woque) oe 9b'7-01'7 - wen eR sage ce ne eee oes oops Bapur BZITED) = $8°@-Ss 0-0 . ~ oo ezed = 00'E-sz'z 2 ’ “ oupseg - 062-09" 8th abe are eostuay i 90-9 oe eae aupIyUy : SLTOLT 7 . vusepuy 071-880 1F'0°0b0'0 OO I-002"E Tse 9°96 (6961 ‘Suepesor) equny, - SBT6U'L OZ OSS * (opeimes auaur(erored) 58207 ES'P90'l . LL0-860 (oprames: eer ermine | oquawupeiaand) ap or9jisak wry 9 ite Fig. 3.1. Representacién grifica del significado del indice de pores (e) y de In porosidad (n). souybos Pues bien, vamos a demostrar que si se corta un sélido poroso macroscépicamente homogéneo por medio de un plano, la relacion entre el area de huecos y el area total es igual an. Supongamos dos planos paralelos situados a una distancia ds, y llamemos n’ a la relacidn entre el area de huecos y el area total cortada por estos planos. Si consideramos un cilindro de bases situadas sobre cada uno de estos planos y de area total de cada una de estas bases unidad, el volumen de huecos encerrado por este cilindro sera: 7 Vi, = n'ds (3.3] “A Por otro lado, el volumen total” sera: Vi=i-ds [3.4] Dividiendo la obtendremos: expresiones [3.3] y [3.4] miembro a miembro, , nen La porosidacko *l indice de poros de un suelo se hallan a partir de su peso especificd seco y del peso especifico de las particulas, utilizando las formulas de la tabla 3.4. Estos ultimos se obtienen mediante los ensayos que se describen més adelante. El método para hallar la porosidad de una roca se detalla en el § 3.5. 3.2. Peso especifico. Densidad Estas dos magnitudes tendran, para nosotros, la misma defini- cién que en Fisica: densidad es la masa por unidad de volumen, y peso especifico el peso por unidad de volumen. Con e! grado de precision que se requiere en Geotecnia y las uni- dades que empleamos aqui, ambas magnitudes vendrian expresa- das por el mismo numero. Asi, si un suelo tiene un peso especifico de 1,8 p/cm’, tendr4 también una densidad de 1,8 g/cm’. Natural- mente, en el primer caso se trata de pondios o gramos-fuerza, y nos hallamos en el sistema cm-p-s, mientras que en el segundo se trata de gramos masa y nos hallamos en el sistema c.gs. Por el mismo motivo, aunque la mayoria de las balanzas lo que verdaderamene nos dan es la masa de un cuerpo (pues al comparar dos pesos, su resultado sera independiente de la aceleracién de la gravedad), consideraremos_ siem- pre que su masa en kg es igual a su peso en kp. Téngase presente que la aceleracién gravitatoria normalizada (la que sirve para de- finir el kp) es 9,80665 m/s, mien- tras que la aceleracién gravitato- ria de Madrid es 9,801 m/s’, es decir, valores practicamente igua- les desde el punto de vista de la Geotecnia. Para los pesos especificos em- pleairemos la letra y, y para las correspondientes densidades, con el mismo subindice. L 3.3-, Peso especifico de las particulas de un suelo Para determinar el «peso es- pecifico de las particulas» sélidas de un suelo, en el caso de que éste posea diversos tamafios, es con- veniente dividirlo por medio del tamiz 5 UNE, o bien mimero 4 AS.T.M. (4,75 mm). El peso espe- cifico de las particulas gruesas se halla par el procedimiento que indicremos en el § 3.5. El peso especifico de las particulas infe- riores al tamiz nimero 4 se obtie- né por medio del picnémetro. Consiste este aparato (fig. 3.2) ed eens enam recipiente de 50 cm’ tapado por medio de un tubo de vidrio de pequefia secci6n interior. Este tubo Ileva una sefial, y siempre que se toma el peso del picnémetro leno de agua y sdlidos se hace con el liquido enrasado hasta esta sefial. La pequefia seccién interior del tubo nos garantiza que el error cometido al suponer que se trata siempre del mismo volumen es muy pequefio. Para calibrar el aparato se fabrica una tabla con el peso del picnémetro leno de agua destilada hasta el enrase, W.., a las dis- 51 tintas temperaturas que puedan existir en el bafio termostatico del laboratorio. Para hailar el peso especifico de las particulas de un suelo de- terminado se comienza por hallar el peso del picnémetro vacio. A continuacién se afiade una cierta cantidad de suelo seco y se vuelve a pesar el picnémetro. Por diferencia se halla el peso del suelo seco, W,. ‘A continuacion se afiade agua hasta la mitad del picnometro aproximadamente. Para expulsar el aire que haya podido quedar alo- jado en los poros de las particulas o adheridos en forma de bur- bujas a las mismas o a las paredes del picndmetro, lo mejor es conectar el aparato a una bomba de vacio. También se puede hervir el agua suavemente. Por ultimo, se coloca el recipiente en un baio termostatico, se afiade agua hasta enrasar, se toma la temperatura y, una vez secado cuidadosamente por su parte exterior, se halla el peso, W, del recipiente con su contenido: Sean: G = peso especifico relativo de las particulas sélidas. Wo = peso de un volumen de agua igual al del suelo seco a 4°C W, = peso de un volumen de agua igual al’ del suelo seco a la temperatura del bafio termostatico. EI peso relativo de {as particulas sera: 0 sea: siendo Gy el peso espécifico relativo del agua a la temperatura am- biente (v. tablagAp. 23). Por tanto: [3.4] eer We =Gu fy Wi + We El peso esptcifico de las particulas se designa por », Cuando se trata de arena compuesta de granos de distinta na- turaleza, el pequefio volumen del picnémetto puede hacer que la muestra introducida en él no sea representativa, por lo cual se em- plea con frecuencia un matraz aforado de 500 cm’. Normalmente, el suelo se seca calentandolo a una temperatura comprendida entre 105° y 110°C. En la tabla 3.2 hemos incluido los valores de 6 para jos mine- rales mas importantes de los suelos. Para Ja arena, el término me- dio de los pesos especificos relativos de las particulas es 2,65. Para 52 Tanta 3.2 PESO ESPECIFICO RELATIVO DE LAS PARTICULAS MINERALES MAS IMPORTANTES DE LOS SUELOS, SEGUN DIVERSOS AUTORES, DETERMINADOS EN AGUA Aragonito . 2,94 Atapulgita .. 2,30 Augita ... enue 3,23,4 Biotita ace 2,8-3,2 Calcita eee ae oe 272 Caolinita ... . . a: Clorita be 2,6-3,0 Cuarzo } 365° Dolomita Bon 2,80-2,99 '~ Haloysita 24,0 be 2,95 Hematites .:# Hematites hidratada Hornablenda Mita lita Na 2,78" Limonita 3,640 Magnetita 4,97-5,18 «_ Montmorittonita \ pe *Moscovita 27 Ortosa Pirofilita Serpentina Talco . 27-28 Turba ... 1,1-2,7 (media 1,5) Vermiculita K . 2,80 Vermiculita Na . 3,05 Yeso ... 231-233 (*)_ Valores teéricos calculados sobre la base de los pesos atémicos de los ele mentos del reticulado cristalino. las arcillas suele variar entre 2,5 y 2.9, con un término medio esta- distico de 2,7 (Terzaghi y Peck, 1955). En suelos que contengan minerales pesados (hierro, etc.) puede legar a ser mayor que 3, y en suelos con particulas’ligeras, especialmente materia organica, puede ser inferior a 2. El peso especifico de las particulas de la turba puede llegar a ser tan bajo como 1,1. 3.4. Peso especifico del suelo Bl «peso especifico del suelo», 7, no es igual al de sus particulas sélidas, sino mucho menor. Es el que corresponde a la mezcla de particulas sdlidas, agua y aire, El peso especifico de un suelo varia segiin la proporcién de los poras que esté Ilena de agua, Si el suelo esté saturado, el peso especifico aparente llega a ser: Yomurato = ¥s(L— 8) + yw 13.5} Este peso especifico, que Hamaremos «peso especifico saturado», es el mayor que puede alcanzar un suelo sin variacién de n. El menor corresponde a lo que lamaremos «peso especifico seco», ya; en este caso, todos los poros estén ocupados por aire. EL peso del aire se desprecia, y el peso especifico es, en este caso, igual a: . va = 7s(1—n) [3.6] Entre el peso especifico saturado-y el peso especifico seco existe la siguiente relacion: b Ye [3.7] y también: vat ry En la tabla $.1 hemos incluido algunos valores tipicos de ys y Postarado sgt En el €ago fle que un suelo se encuentre sumergido experimen- tara un empuje ascensional igual al volumen de agua desalojado. El peso especifico resultante se lama «peso especifico sumer. gido», 7, y valdra > “a Ysatarade — Pw = Ya — (1 =A) yw (3.8) Este cbncepto sera explicado con mucho més detalle en el § 5.9. 3.4.1. Determinacion del peso especifico del suelo en el laboratorio El peso especifico de una muestra de suela de tamafio relativa- mente grande, y de forma suficientemente regular para que pueda evaluarse su volumen con exactitud, se halla pesandolo y dividiendo su peso por su volumen, EI volumen de una muestra de suelo coherente de forma irre- gular se halla midiendo el desplazamiento que sufre la superficie de una vasija con agua al ser introducida en él. Para evitar que el suelo pueda alterarse en contacto con el agua se recubre la mues- tra con parafina .Al volumen de agua desplazada se le resta el de la parafina, el cual se halla a partir de su peso y peso especifico. La técnica detallada de este métado se encuentra descrita por Akroyd (1975). También se puede calcular el volumen hallando el peso su- mergido de la muestra recubierta de parafina. Fig. 38. SDelerminacidn de ta densidad de un suclo cohesive, mediante ‘el procedimiento del mercurio, El volumen de un trozo pequefio de suelo coherente se puede hallar sumergiéndolo en mercurio y midiendo a continuacién el volumen desalojado. Para ello se emplea un pequeno recipiente con rornillos nivelantes y una plaquita de vidrio con tres puntas me- télicas. Esta tiltima sirve para introducir el terrén de suelo en el mercurio, ya que, sia aquél no se le forzara a sumergirse, flotaria (fig. 3.3).'La medida del volumen desalojado se hace, generalmente, por pesada del mercurio que cae fuera del recipienic. Para determinar el peso especifico seco se halla, en primer lu- gar, el volumen por uno de los métodos expuestos. A continuacién se seca el suelo en estufa (a 105-110°C) y se pesa. Dividiendo este peso por el volumen anterior tendremos la cantidad deseada. 89 3s Determinaciones in situ del peso espectfico seco Se hace esta determinacién en suelos compactados para com- probar el grado de compactacién. También es may util en el caso de terrenos sin cohesién, pues, por ser extremadamente dificil ob- tener muestras inalteradas de estos suelos, es necesario obtener « 2 we Valvula se cierre =| escaa re Fig. 24. 2) Determinacion de ta densidad in stuy por el métodd de la ) ecipiente con véivwa y em bude. 56 este dato para reproducir el suelo na- tural en el Laboratorio a partir de una muestra alierada. La mayoria de los procedimientos empleados consisten en excavar un agu- jero en el suelo, determinando el peso seco del material extraido, y obtener, después, el volumen que dicho material ocupaba, Para excavar el agujero, se comien- za por alisar bien el terreno, realizan- dose la excavacién con un instramento cortante; hay que tomar las maximas precauciones para no perder nada del material extraido. Puede, para ello, usarse una lona o goma can un agu jero en el centro (te 3.4) con objeto de poder recoger todo el material que pueda caerse al efectuar {a operacién. Para determinar el volumen del agujero pueden emplearse diferentes sistemas. El mas extendido es el denominado método de fa arena (NLT-109/72) En él se suele utilizar un recipiente con valvula y embudo como el de la figura 3.4. Para encontrar e| volumen del recipiente se llena de agua hasta la valvula y se halla el peso del agua. Esto entra den- oF A continuacién se Ilena el recipiente de una arena especial, tam- bién hasta la valvula, y se halla el peso de la arena. Dividiendo el peso de la arena por el volumen del recipiente se halla su peso especifico. Se invierte el recipiente, de modo que el embudo tape el agu- jero, y se abre la valvula hasta lenar el hoyo y el embudo, Pesando la arena que sobre, se obtiene el peso de la que entré en el agujero y, por tanto, su volumn. Si a este volumen le =estamos el del em- budo, que ha sido calculado en operaciones de calibrado, hallamos el del agujero. Las normas suelen recomendar el uso de wna arena redondeada y muy uniforme. Sin embargo, este problema deberia estudiarse jnds a fondo, pues, segiin Akroyd, el peso especifico de este tipo de arenas es sensible al modo en que sea depositado. De todos mo- dos, obsérvese que, debido a la presencia de los dos embudos en el aparato de la figura 3.4, las condiciones en que la arena se depo- sita en el recipiente son andlogas al modo en que se deposita en el agujero. El volumen del agujero puede determinarse también rellenan- dolo con aceite viscoso; el método es rapido y exacto en suelas sufi- cientemente impermeables (NLT 110/72). Para suelos*cohesivos blandos es util el sistema de usar un tubo con borde cortante de unos*10 cm de didmetro, 12 cm de altura y paredes de chapa de unos 3 mm. Se hinca con cuidado, colocando sobre el tubo una sufridera; se extrae el tubo, excavando a su alre- dedor, y, como se conoce ‘su volumen, basta determinar el peso en seco. 3.5. Peso especifico de una roca. Calculo de su porosidad Como ya hemos indicado, las rocas también estan formadas de materia sélidasy huecos, rellenos de agua o aire. Por ello, también se puede definir”el «peso especifico de los sdlidos», y,, y el «peso especifico de la roca», 7, que seria el del conjunto sélidos-agua-aire. El «peso especifico seco», yz, seria el peso de sdlidos partido por el volumen total. Si los huecos estan todos rellenos de agua, tene- mos el «paso especifico saturado», yaundo E} peso eSpecifico de la roca puede evaluarse por los mismos métodos sefialados en el § 34.1 para los suelos. Brace (1964) propone, para hallar el peso especifico saturado, hervir la roca en agua bajo vacio durante ocho horas. La porosidad y el peso especifico de los sdlidos se calculan a partir de ya Y Ysuyad , Wtilizando las formulas de la tabla 3.4. ‘Aunque es posible que en rocas de muy baja porosidad no todos los poros se llenen de agua al saturar la muestra del modo indi- cada, sin embargo los valores de n calculados de este modo no es probable que tengan un error superior al 20 %, como se demuestra comparando jos valores obtenidos en muestras de voltmenes tan distintos como 8 cm’ y 35 cm’. Otro método de hailar el peso especifico de los sélidos es moler la roca y hallar el peso especifico de las particulas con el picné- metro. 3.6, Humedad. Grado de saturacién Sin variacién de n, los suelos y las rocas pueden tener cualquier peso especifico entre ya ¥ Yeaurads Seguin su «grado de saturacidns, S, , es decir, segiin la fraccién del volumen total de sus poros que esté ocupada por agua. El grado de saturacién de las arenas es comtinmente descrito por medio de los términos seca, htimeda, etc. Con objeto de unificar criterios en Ja tabla 3.3 incluimos una lista de tales términos y de su correspondiente grado de saturacién. “TABLA 3.3 GRADO DE SATURACION DE LAS ARENAS (Terzaghi y Peck, 1973) s. DESCRIPCION as Seca. es S - 0 Ligeramente himeda ... ... . en 125 Humeda ane 4 2 2650 Muy himeda ... ... .. . 51-75 Mojada ae 76.99 Saturada ... . oc — - 100 Esta nomenclatura se aplica sélo a las arenas y suelos muy arenosos, ya que una arcilla desecada con un grado de saturacién del 90 6 puede sér tan dura que a primera vista seria clasificada como seca. 4 ‘Las arenas gruesas situadas por encima de la capa freatica, por lo general, estan ligeramente humedas. Las arenas finas o limosas suelen estar muy htimedas o mojadas. Los suélos orgénicos suelen contener gases producidos en reac- ciones de descomposicion. Este gas puede encontrarse en el terre- no a una presién elevada, y por ello una gran parte de él puede estar disuelto en el agua y el suelo estar casi saturado. Sin embar- go, al extraer una muestra y disminuir la presién del fiuido, el gas puede segregarse de la disolucién. Entonces la muestra aumenta de volumen a contenido de humedad constante y el grado de satu- racién disminuye. 6 En funcion de S,, el peso especifico del suelo sera igual a: a [3.9] n suelo, el peso del agua dividido 7 I>, w, de w nes Paella peso constante a una temperatura el peso del suelo seco hasta prendida entre 105° y 110°C. En la figura 3.5 sean: Ww = Peso del agua. V. = Volumen del agua. Volumen de sélidos. ! Va = Volumen de huevos. El grado de saturacién sera: Ve _ Vette haciendo yw = 7o- [3.10] En el caso de una arcilla no debe pensarse que a Ja temperatu- sade 105° a WC ba perdido toda $0 agua, Realmene {a paricula de arcilla se compone de un trozo de mineral arcilloso y una capa de agua adsorbida. Este agua adsorbida es expulsada completa- mente a temperaturas superiores a 110°C, La figura 3.6 indica cémo varia la humedad de diversos suelos en funcién de la temperatura de secado, y nos revela que la eleccién de la temperatura de 105° yp + eden alot ty. route avo veere® i TARCILUA OF LDA, whe sw . te ow roy Sate ga os Fig. 3.6. Curvas de secado (Lambe, 1951). Cortesla de Wiley & Sons, “ts 59 a 110°C es, en cierto modo, convencional. Por este motivo es muy importante vigilar la regulacién de la estufa. La técnica del ensayo se encuentra regulada por la norma NLT 102/72. En suelos con materia organica se produce algo de oxidacién a estas temperaturas, por lo cual se han propuesto 60° y 85°C para el secado (Akroyd, 1957; MacFarlane, 1969). Tgualmente, en suelos que contienen yeso es conveniente em- plear una temperatura de 60°C, para evitar que desaparezca parte del agua combinada, o bien someterlos a un vacio de 100 mm Hg a temperatura no inferior a 23°C (A.S.T.M. D-2216-71). E] tiempo necesario para legar a peso constante depende del tipo de suelo y del tamafio de la muestra. Normalmente, 18 horas es suficiente para cualquier tipo de suelo. Cuando se trata de suelos poco plasticos, el tiempo preciso suele ser bastante menor. En la tabla 3.1 se incluyen algunos valores de w en suelos natu- rales saturados. 3.7. Relaciones entre las diversas magnitudes definidas Se han indicado ya algunas dé las relaciones que permiten calcu- lar el-valor de unas constantes en funcién de otras. En la tabla 3.4 se dan estas relaciones en forma mds completa. En todas ellas se supone que el peso especifico del agua, 7, es conocido. Si el liqui- do que saturase la muestra fuese otro distinto bastaria incluir su peso especifico en lugar de « 3.8. Métodos rapidos para la determinacién de la humedad y peso especifico «in situ» : Igual que sucede con el peso especifico seco, el control de la humedad de obra quede ser muy importante en el caso de rellenos compactados. Si se dispone de tiempo, el mejor método para determinar la humedad es intreducir una muestra en una caja perfectamente es- tanca y IlevarJa al laboratorio. Sin emBaggot a veces la humedad y el peso especifico de cada capa deben ser comprobados antes de que se coloque la capa si- guiente. El retraso que esto puede originar al constructor repercute a veces muy desfavorablemente en el coste de la obra, especialmen- te en proyectos pequefios en que sdlo se puede trabajar en un sitio. Por este motivo se han ideado métodos rapidos para la determi- nacion de‘la humedad y el peso especifico seco. Para hallar el peso especifico seco basta déterminar el peso espectfico humedo por uno de los métodos del § 3.4.2, hallar la humedad por uno de Jos mé- todos que indicaremos a continuacién y calcular ys mediante la formula a= x . l+w siendo w la humedad en tanto por uno. 60 7% Entre los métodos rapidos para determinar la humedad in situ destacan los siguientes: El «método del alcohol» (NLT-103/72), consiste ‘en verter alco- hol sobre la muestra, previamente pesada, mezclar bien el conjunto y prenderle fuego en una vasija adecuada. A continuacién se ob- ticne el peso de la muestra seca, E] método no debe ser empleado en suelos con materia orgénica. En el emétodo del carburo» se mezcla en el interior de una cémara de acero, perfectamente cerrada, un peso conocido del suelo himede con car- buro de calcio finamente molido. La presién originada por el acetileno pro- ducido se registra én un manémetro, cuya escala esta directamente graduada en tantos por cierto de humedad. La cantidad de carburo de calcio debe ser francamente superior a la necesaria para combinarse con todo el agua que pueda estar contenida en la muestra. El ensayo tarda en ejecutarse de cinco a diez minutos. El aparato, muy robusto, puede manejarse fécilmente en obra, Segtin el Road Research Laboratory hay que calibrar el aparato para cada tipo de suelo, pues da un error negativo creciente con el contenido de arcilla (Escario y Escario, 1960). El método del epicnémetro de aire» esta descrito por Escario y Esca rio (1960), 3.9. Métodos nucleares para Ja determinacién de la humedad y densidad «in situ» Con los métodos nucleares, que vamos a describir, 10 a 15 mi- nutos son suficientes para realizar una determinacién’ de humedad y densidad en un punto superficial de un relleno (Uriel y Serratosa, 1963). Esto se traduce en una menor interferencia con los equipos de compactacién y en un mayor ahorro de mano de obra que en todos los métodos descritos anteriormente. Pero, ademas, con estos métodos se pueden hacer determina. ciones profundas de humedad y densidad. Esto es muy importante en suelos incoherentes situados por debajo de la capa freatica, pues en ellos la toma de muestras inalteradas es extremadamente dificil. Respétip # estos ensayos existen las normas A.S.T.M. D-2922-71 (densidad) y D-3017-72 (humedad). Ambas se referen a los métodos «en superficie» entre los que a continuacién describimos. Reterminacidn de la densidad de un suelo por medio de rayos gamma Para Ja determinacion de la densidad se emplean radiaciones gamma de energia intermedia. Cuando uno de estos fotones gamma choca con un electron, que no esté firmemente sujeto al nticleo, el primero comunica parte de su energia al segundo al mismo tiem: po que cambia su trayectoria. Es el llamado efecto Compton. La probabilidad de que este choque se produzca aumenta, para una misma longitud de recorrido, con la proporcién de electrones orbi- 6 ’ eT mh—p | A itil a oh m Ph a ™ mh ™ | mh wy eee [Semen Aon Ph MLPA = - ant | = woh | ™h ahh ata 7 i | aa pe *L \ ~ on % Mh—ok Oh — he ah ot th are a mae | 7 ae mh a er Hh tA woe a (x —yt > i oe = _| _ a u mn 1 \ mL th ~ ee ee = pom | cond YLINDOONT : SVGINIAI@ SHGALINOVW SVSYAAIG SVT TYLNA SANOIOVTAY ve VIVE “oun sod o1uer ue sepesesdxe upise sapepauiny sey “uproesnyes ap oped ja ees anb viambyens epypa so ou sexuod ose ug “sopeimyes sojans exed wpyyA so OIps [9 Us BIDS uOeIes ef ‘oDs|IoISE UN 9U9 ayUaIpUodsazz09 OpeNd Ja OpueN>— “VION \ I | i a cesta ce erpe | — aim a+{ @ xa | “a 4 | @apa un m+ ma = a 2tt —h ha—(atpe | ah . i a1 | — “tu —& a uk . “tu — I( “4 : I~ = )e—-t ors ) ~ A | an am = | x , vy le att "feos tthe = | @epme | am . | hu 4 Pk | ill 4% A yu | eee F tales. Esta proporcién de electrones es muy aproximadamente pro- porcional a la densidad de! material atravesado, a no ser que exista una abundante proporcion de hidrogeno, es decir, una abundante proporcién de agua. En este caso hay que hacer una correccién. Esta correccién no suele ser, sin embargo, demasiado importante. Existen dos métodos para la determinacion de la densidad in situ: el de la retrodispersion (fig. 3.7) y el de la atenuacién (fi- gua 3,75). Zone ée intluentio. Detector Tone deintiuencia —Lena de intivencio (a) Método de ia retrodispersién. (®) Método de In atenuacién, Fig. 1. Posiclones de la tuente de rayos gamma y ef detector. En el Prijneto, los rayos gamma que Hegan al detector son los que, partierido de la fuente, son desviados hacia é1 por electrones del ‘suelo. Para evitar que los fotones gamma puedan llegar direc- tamente desde la fuente al detector a través del aire se coloca una pantalla entre ambos que suele ser de plomo. La desviacién de fotones hacia el detector aumenta con la densidad del suelo, pero, por otro Yado, la desviacién de fotones de la via fuente-detector y la cesién de energia de fotones a electrones también aumenta con esta densidad, En la mayoria de los aparatos construidos hasta aho- ra, el segundo efecto suele ser el predominante, y, por tanto, la in- tensidad de la radiacion disminuye con el aumento de densidad del suelo, Sin embargo, en un aparato construido recientemente en que se ha colocado Ja fuente muy proximacal detector es el pri- mer efecto el que predomina (Preiss, 1966). En el método de la atenuacién, la intensidad de la radiacion recibida disminuye con la densidad del suelo, Es facil comprender que este método es més sensible que el anterior. % Ademas, en el método de la rettodispersién se crean fotones de baja energia, con lo cual Ia relacién densidad-intensidad de la radiacién recibida depende del niimero atémico. Por este motivo \es aparatos de retrodisper- sidn precisan con frecuencia una curva de calibracién. para cada tipo de suelo, mientras que en los de atenuacin suele. bastar con wna curva ‘para todos (Todor y Gartner, 1966). ‘Sin embargo, el método de Ia retrodispersién exige un solo orificio para medidas profundas y ninguno para las superficiales, por lo cual se emplea con mucha mayor frecuencia, 3.9.2, Determinacion de la humedad de un suelo por medio de neutrones de alta energia Si un haz de neutrones rapidos atraviesa un suelo, la pérdida de energia de un neutrén al chocar con un atomo del suelo es ma- xima cuando se trata de un tomo de hidrdgeno. Esto se deduce de las leyes de la mecanica, puesto que el neutrén y el Atomo de hidrogeno tienen aproximadamente la misma masa. Asi pues, el numero de neutrones tentos resultantes de un haz primitivo dé neutrones rapidos que ha atravesado el suelo depen- der principalmente de la cantidad de hidrogeno presente y, por tanto, de la cantidad de agua presente. La disposicion de la fuente de neutrones rapidos y el detector de neutrones lentos-es analoga al caso de la retrodispersién con los rayos gamma, . Si el suelo contiene materia organica, el hidrégeno presente en dicha materia puede contribuir a la produccién de neutrones len- tos, y producir, por tanto, un error en los resultados. Algunos otros elementos como el cloro, boro y algunas tierras raras pueden pro- ducir un efecto andlogo (Meigh y Skipp, 1960). 3.9.3. Comparacicn entre los métodos nucleares y los convendiopales > En el Laboratorio «José Luis Escario» se han hecho ensayos sistematicos de,comparacién entre los métedos geotécnicos clasi- cos, densidad por el método de la arena y humedad por secado en estufa, y los nucleares (Uriel y Serratosa, 1963). En suelos ar&nosos la diferencia maxima fue de 0,04 g/cm? en el caso de la densidad, y del 1,25 % en el caso de la humedad. Esto es para medidas supetficiales. En las arcillas, en especial si son muy plisticas, los resultados son_algo menos concluyentes. En el caso de medidas profundas, el problema es mas delicado, principalmente porque existe el-peligro de que no exista un buen contacto entre el aparato y el terreno. Sin embargo, parece ser que con una buena técnica y en arenas se han conseguido también muy buenos resultados (Meigh y Skipp, 1960). 3.10. Indice de densidad El indice de poros de una masa estable de esferas iguales de- pende de fa forma en gue esién dispuestas. En la disposicion mas densa posible, ¢ es igual a 0,35, y en el estado mas flojo a 0,92. En el caso de un suelo arenoso existe, igualmente, una densidad seca maxima y una densidad seca minima. En la tabla 35 indica- mos estos valores para diversos suelos granulares. A igualdad de las demés propiedades, las densidades maxima y minima son tanto mayores cuanto menos angulosas son las par- ticulas (influye mucho), cuanto mayor es el tamafio, y cuanto mayor es el coeficiente de uniformidad (Koerner, 1970). Para colocar un suelo granular a su densidad maxima se com- pacta en tres capas mediante un martillo neamético en un molde de Proctor (fig. 3.8) si se trata de arena o en un molde de C.B.R. si se trata de grava, Para depositarlo a su densidad minima se vierte la arena me- diante un embudo sobre un molde de un litro, mantenienda la salida del embudo lo mas cerca posible de la superficie de la arena, pero permitiendo que ésta caiga libremente (fig. 3.9). El embudo debe mantenerse en el eje del molde. Al final se enrasa cuidadosamente La masa del suelo que Hlena el molde en kilograms nos da direc- tamente la densidad minima en g/cm. Los detalles del ensayo ban sido descritos por Justo (1969) y estan recogidos en Ia NLT-204/72. Se llama «indice de densidad» de una arena, la relaciéi en la cual: @nax = indice de poros correspondiente a la densidad minima. Cnin = indice de poros correspondiente a la densidad maxima @ = indice de poros de la arena. Es facil demostrar que: » Prin Cuando Cmax Cuando & = Caw Esnés corriente expresar el indice de densidad como porcen- taje, multiplicando el valor antes definido por 100. Esta caracteristica del suelo 0, mejor dicho, del estado en que se encuentra, tiene una gran significacién. Cuanto mayor es, la compresibilidad del suelo es menor y mayor su resistencia, pero, ademés, la posibilidad de fenémenos muy peligrosos, tales como la licuefaccion (§ 8.40) y el colapso (§ 7.6) se encuentran estrecha- mente ligados a los estados caracterizados por indices de densidad jos. "Semin este parmetro, el estado de los suelos puede calificarse ° ap oyexa Jo[WA J2 OpuTUY B95 PupIstAP BL ap sHFed B OpTUAIGO WY as pupisoiod vl sojuno sel UO “wABIE vy & wuoyez vf ‘eayyoUCD wuaZE wl SaUOTEdeOxe Os 'se'z = H pUpIsoIod BI ap sTyIEd B OPUaIgO BY Os WAS PEpIsUOP VT (4) ver ss ve ca 1s0 6L0 —*~ (OL6T ‘SHIH & sour19%§) epeapuopar aurroysun earzg, €CUSIZ ERTSLT —OtET vese = STE —_ZSOSSO * (026T ‘SHIINH & Joutza¥S) epeapuopaiqns es104e7 St StT a +S sO orl con v epenpess walg ‘sani eaysyouos eudTy 96 THOT — VTRHT TER Shoe 6E'OOEO—ze'OEL'D a vo epenpes8 uaiq esana® every T6196 LI'TERE 82-92 9soy 6e'ose'O | AT TSG epenpead uaiq vipaut euary OTe ETS —LELT ety VOLO STTZO. “~~ esomBuegns © epeepuoposqns ep ‘ouLiojun euOry STeyT — Srezt Tree ssis 6910490 STIIOT we ~ esornsue “@1 >">) amsoyun nur “euy exes8 w eIpaur euare 2a - = 09% ol seo zo “ sganioytun sexaysa - a —— 7 7 a) ~ oe oma. omy op 5 (ewu9/8) % Noroaruosaci Gq) 8098 peprsuaa pepisoiod soxod ap sorpur SHAVIANVUD SOTANS NA VWININ XK VWIXVW SAGVGISNAG SVT 3d SODIdIL SAYOTVA se viavy, er de la siguiente manera: L Estado oe del suelo Muy flojo ots Flojo 1535 Medio 35465 Denso 65-85 Muy denso 85.100 Un tratamiento de- lado del significado de este indice, y de sus aplicaciones, puede en- contrarse_en Selig y Ladd (1973). Kolbuszewski (1987) de~ fine también 1a porosidad relativa como el valor ” iy nan oi El U.S. Army Corps of Engineers posee un meto do para tener una idea del indice de densidad de un suelo natural, que consiste en Jo siguiente: Con un tomamuestras ye saca_un testigo del te- rreno. Se supone que el testigo llena completamen- te el tomamuestras, y que el_muestreo no altera la densidad. El tubo con el testigo se transporta al laboratorio, y alli se \e da un determinado mimero de golpes con un mazo de goma. Debido a las vibra- ciones, la muestra se compactaré, y quedaré un espacio libre en el tubo. Naturalmente, este espacio sera tanto mayor cuanto menos denso sea cl suelo contenido en el tubo. Midiendo este espacio sacan un valor que les da una idea del indice de densidad. El método es tan sélo cualitativo ¥ig. $8. Determinacidn de la densidad mixin 3.11. Equivalente de arena (E. A.) Se trata de un ensayo de obra que es util para sefialar la existencia de un material granular peligroso por contener exceso de finos (elementos que pasan por el tamiz 200 de ta AST.M,.), También sirve para comprobar la uniformidad de un suministro. Es util por su seneiller, pero no puede darse a sus resultados otro significado que el de un ensayo aproximado. Su campo de aplicacién es el de suclos granulares con pequetia propor- cion de material pldstico. En ellos la determinacién de los limites de Atter berg, de los que hablaremos en el capitulo préximo, es muy dificil hacerla con exactitud. En cambio, su identificacién por el ensayo de E. A. es: suficientemente correcta, En cambio, cuando se trata de identificar suelos plas- ticos es preferible acudir a los liptites de Atter- berg, El ensayo esta regulado por una de las normas del Laboratorio «osé Luis Escation (NLT-113/72) y la D24)9-69, A.S.T.M. Consiste en introducit Ja muestra de suelo o arido a ensayar en una probeta de dimensiones dadas, que previamente se ha Ienado con una solucion tipo. Se mezcla bien el suelo con la solu: cin, se afade hasta una cierta senal, y se deja reposar veinte minutos Al cabo de dicho ‘tiempo Ie arena estar de- positada en el fondo, en la zona intermedia podra verse la arcilla en suspensién, y en la superficie liquido relativamente limpio (4g. 3.10) Se Jen, en.la probeta, Jas ulturas de fa super ficie de la arena y arcilla. Ef equivalente de arena se define como: Lectura superficie de la arena Lectura superficie de [a arcilia BA 100 De esta fraccién se toma como valor el mie mero entero mas aproximado. Se trata de una cifra entre 0 y 100. Valores altos del equivalente de arena indican que existen pocos finos. Superticie Gel liquide ‘Superficie de la arcia Superficle dela arena Fig. 8.10 Equivalente de arena Segin Escario y Escario (1960), un E. A. > 75 indica un material granular propio para hormigones o morteros hidraulicos; un E, A. <25 indica un suelo plastica peligroso. 6 A Limites de Atterberg « Grdfico de Casagrande Indice de fluidez Propiedades fisico-quimicas de las arcillas Actividad = Susceptibilidad y tixotropia 4.1, Estados de consistencia de los suelos. Limites de Atterberg Un suelo que posea algo de cohesién, segun su naturaleza y la cantidad de-agua que tenga, puede presentar propiedades que lo incluyan en él estado solido, semisdlido, plastico y semiliquido o viscoso. Los limites de Attérberg marcan una separacidn arbitraria, pero suficiente en la practica, entre estos cuatro estados: Solido Semisélido Plastico | Semiliquido © viscoso 4 + Limite Limite Limite de retracci6n plastico liquido Los limitgs de,Atterberg son, en la actualidad, unas de las de- terminaciones qué con mds profusién se practican el los laborato- rios de Mecdnica del Suelo. Su utilidad deriva de que, gracias a la experiencia acumulada en muchos miles de determinaciones, es suficiente conocer sus valores para poderse dar una idea del tipo de suelo y sus propiedades. Como, por otra parte, se trata de de- terminaciongs sencillas y rapidas, permiten una pronta identifica- cién de los suelos y la seleccién adecuada de muestras tipicas para ser sometidas a ensayos mas perfectos y complicados. Pertenecen, con el andlisis granulométrico, al tipo de ensayos de identificacion. Pero si el analisis granulométrico nos permite conocer la magni- tud cuantitativa de la fraccién fina, los limites de Atterberg nos indican su calidad, cqmpletando asi el conocimiento del suelo, En el Apéndice numero 4 pueden verse valores tipicos de los limites liquido y plastico para distintas clases de suelos. El limite liquido se designa con el simbolo w., el limite plas- tico con wr, y el de retraccién con ws. n 41.1. Limite liquido El ensayo para la determinacion del limite liquido de un suelo se encuentra regulado por la Norma NLT-105/72 y por la A.S.T.M. D-423-66(72). Se comienza por amasar, con agua destilada, unos 100 g de suelo seco que pasen por el tamiz numero 40 de la AS.7.M,; el operador trata de afladir la cantidad de agua necesaria para acercarse lo mas posible al limite liquido. Si se trata de un suelo de alto limite Fig. 4.1, Cuehart de Casagrande. Acanslador de la A.S-T.M., a la derecha, Y acanalador de Casagrande, a la iequierds liquid, como una bentonita 0 sepiolita, es recomendable dejar el suelo amasado en una camara htimeda durante 24 horas para ase- gurar una mejor mezcla con el agua. La masa se coloca con una espatula en la cuchara de la figura 4.1, de modo que ocupe solo la parte inferior de ella, Se abre un surco con un acanalador, de los cuales se ven dos modelos en la parte inferior de la figura, y se comienza a dar vuelias a la manivela, a razon de dos por segundo, con lo cual, por medio de una excéntrica, se Jevanta la cuchara y se deja caer desde Ja altura de un centimetro. Se prosigue hasta que las paredes del surco se unan por su fondo en una longitud de unos 12 mm, Si esto ocurre después de dar exactamente 25 vuel- tas a la manivela, el suelo tiene el contenido de humedad corres- pondiente al limite liquido. Sin embargo, lo normal ser4 que la cantidad de agua no sea precisamente la'del limite liquido y, por lo tanto, el surco no se cerraré a los 25 golpes, sino antes o después de ellos. Si el nimero de golpes esta comprendido entre 10 y 40, se toma una muestra del suelo de la parte en que se han juntado los bordes, y se determina su humedad. A continuacién se repite el ensayo afiadiendo mds agua, o ex- tendiendo la pasta para que se seque o amasando, con vistas a obtener otro punto al lado opuesto de los 25 golpes que el primero. Los resultados de estos dos ensayos se dibujan en una doble escala logaritmica en la que figure en abscisas el numero de golpes y en ordenadas la humedad (Gg. 4.2). En la parte inferior de la figura hay una linea de puntos. Esta recta, de pendiente 0,117, ha sido obtenida tras numerosas determinaciones, de las que se ha deducido que, para un mismo suelo, los puntos correspondientes a distintos grados de humedad forman una recta en doble escala logaritmica cuya pendiente mas probable es ésta (Eden, 1959). Para determinar el limite liquido se traza la recta de pendien- te 0,117 que equidiste de los dos puntos anteriores (ésta es la recta de pendiente dada que mejor se adapta a estos dos puntos). La hu- medad del punto de corte de esta recta con la ordenada correspon- diente a los 25 golpes nos dara el limite liquido. Anteriormente, en el Laboratorio «José Luis Escario» se hacia la deter- minacién del limite liquido dibujando tres puntos, correspondientes a tres ‘operaciones con la cuchara, con tres muestras de distinta humedad; se tra- zaba la recta que mejor se adaptara a estos tres puntos, y donde cortara a la ofdenada correspondiente a los 25 golpes leiamos la humedad del limite liquido, Existia otro método, que se calificaba como aproximado, consistente en utilizar un solo punto (cuya humedad era la media de dos determinaciones, para mayor precisién) y trazar por él una paralela a la recta descrita ante. riormente (fig, 4.2) hasta cortar a la ordenada correspondiente a los 25 golpes. Sin embargo, Lopez Nieto, durante la realizacién de una tesis en el Labo- ratorio «osé Luis Escario», utilizando métodos estadisticos, llegé a la con. clusién de gue la inclinacién de la recta que une los puntos de distinta hu: medad no depende del origen geoldgico del suelo, y si varia de un caso a otro se dabe‘a grrores accidentales. El estudio se realiz6 s6lo con suelos espafioles. LaXegunda conclusin la que Ilegé es que el método de un punto es mas exacto que el de tres puntos. La explicacidn de esta paradoja es que el primer método se apoya en una recta obtenida mediante métodos estadisticos y libre, por tanto, de errores accidentals, mientras que en el segundo los tres puntos estdn sujetos a estos errores, y ademés la recta se traza a ojo. Naturalmente, lo as exacto seria trazar la paralela a la recta dada que mejor se adaptara al Inaximo numero de puntos, pero hay que egar a un equilibrio con la economia, por lo cual se utilizan ahora dos puntos, como se indica al pri cipio de este pardgrafo. Norman (1958) leg6 a la conclusién de que el método de un punto era tan exacto como el de lo8 tres puntos descritos, excepto para suelos con Imite liquido superior a 120% El secado en estufa produce una disminucién apreciable del limite Ifquido en suelos organicos y algunos inorganicos, por lo cual no debe usarse este procedimiento de secado. Atin el secado @ al aire produce una variacién sensible del limite Hquido en estos suelos. En casos extremos esta variacién puede ser de gran mag- nitud; tal sucede con las arcillas sulfhidricas, cuyo limite Hquido se puede reducir a menos de la mitad tras la oxidacién producida por el secado al aire (Karlsson, 1961). 120 mite auido °) DE HUMEDAD NUMERO 230 40 DE GOLPES 42. Relacion entre el mimero de golpes y la humedad en ef fnsayo et Manite Ugulde, Estas arcillas deben ser amasadas, para evitar este efecto, en atmésfera inerte: por ejemplo, de nitrégeno. Este procedimiento es evidentemente demasiado complicado para el trabajo de rutina, pero se emplea en casos especiales. fers En las arcillas esquistosas es frecuente un aumento del limite liquido al ser secadas al aire (Bjerrum, 1968). Este aumento puede estar relacionado con la destruccién de los enlaces entre particulas (probablemente de natura leza quimica) producida al desaparecer repentinamente las enormes fuerzas capilares originadas por el secado, al mojar la muestra Si se trata de un terreno de cimentacién, en general sélo que- dara expuesto al aire, en la obra, en su capa superficial, por lo cual es recomendable, siempre que sé pueda, hacer el ensayo del limite liquido con el suelo en estado natural, aunque ello entrafie la pre sencia de algunas particulas de tamajio superior al tamiz numero 40. Si, por el contrario, se trata de un suelo que debera ser secado al aire antes de ser compactado en un terraplén, es preferible hacer lo propio en el laboratori El acanalador de la izquierda de la figura 4.1 es el de Casagrande, que, en general, es el que debe usarse, pues con él se obtiene siem- pre la misma profundidad de surco. El acanalador de la derecha es el prescrito por la A.S.T.M., y tiene el inconveniente de que no controla la altura del surco. Este acanalador da, sistematicamente, valores del limite liquido inferiores al de Casagrande (Mitchell, 1959; Morris et al., 1959; Fernandez Ventura, 1967). De los resul- tados de los ensayos descritos por Fernandez Ventura se deduce que la dispersion es mayor con el acanalador de la A.S.T.M. Una ventaja de este acanalador es que se desgasta, con el uso, mucho menos que el de Casagrande. En suelos turbosos parece ‘ser que el acanalador de la A.S.T.M. es preferible (Skempton y Petley, 1970). “En suclos poco plasticos, el acanalador de Casagrande’ puede empujar una pbrcion considerable de suelo fuera de la cuchara Aun teniendo el maximo cuidado, este acanalador produce en esos suelos surcos muy irregulares. Hovanyi (1958) ha ideado un acanalador que produce un surco de las mismas dimensiones que el de Casagrande, pero que es hueco interiormente, por lo cual permite abrir surcos en suelos poco plas- ticos, La figura 4.3 muestra el acanalador disefiado en el Laborato- rio « De acuerdo con esta definicion, un indice de fluidez. de 0 corres- ponde # la humedad del limite plastico, y de 1 a la del limite liquido. En la figura 4.11 se representa la relacién entre el indice de fluidez y Ja resistencia al corte para cuatro arcillas amasadas in- glesas. Este grafico cubre la gama completa de las arcillas normal- mente encontradas en aquel pais. En la misma figura se han inclui- do datos de algunas arcillas espafiolas y americanas. El limite Iiquido de las arcillas correspondientes a las lineas Ienas y a los fangos espafioles fue hecho con una cuchara con base de dureza inferior a la prescrita por la A.S.T.M. Si hiciéramos la correccin correspondiente, las Kineas de trazo Ileno subirian y coincidirfan mucho mejor con los puntos de las arcillas americanas. La conclu- sién que se puede sacar de la figura 4.11 es que la resistencia al corte de un suelo amasado viene definida principalmente por su indice de fuidez. Desgraciadamente, para muestras inalteradas no existe una re- lacién parecida, que pudiera servir al menos para tanteos. 20 Fanaos OF LA Ria OF : TT © aviues (esanar he x AROILLA AZUL DE he aro 4g APCILLA DE c1U080 © AReHLA DE emicaao Me og ONERSAS ancLtas Sie | nora Los oares oe © os oD eee KEMPTON 9 0) 02 L ciniag puasrico | | deb tT LT '0,0010,902 0905091002 005 oO) 02 OS 1 2 RESISTENCIA AL CORTE (xp sem?) Fig. 411. Relaclon entre In resistencia al corte y el indice de fiuides en arcilas amasadas. e . Minerales arcillosos Como ya se indicé en la tabla 2.3 (§ 2.1), la mayor parte de las particulas de un suelo natural de tamafo inferior a 2 estan cons- tituidas por minerales arcillosos. Estos minerales se forman por un proceso de erosién quimica, y su composicion es distinta a la de las rocas de que proceden, La composicién quimica de las arcillas es, por otra parte, muy variable. Por esta causa, se defendié durante mucho tiempo la tesis vee de que la arcilla era una mezcla de geles amorfos de silice y ses- quidxidos, sin proporciones fijas. La tesis opuesta mantenia que la arcilla se componfa de una mezcla de particulas pertenecientes cada una, individualmente, a una especie quimica perfectamente definida. En la actualidad, la investigacin de la arcilla por medio de los rayos X ha demostrado que las particulas de arcilla son cristales de especies mineraldgicas bien identificadas, La variabilidad de la composicién de las arcillas proviene, en primer lugar, de la mezcla de estas especies y, en segundo lugar, de los fenémenos de adsor- sién que se desarrollan en las particulas. Pero, ademas, se ha de- mostrado también que la tesis opuesta era, hasta cierto punto, ver- dadera, pues no cabe hoy duda de la coexistencia en la arcilla, al lado de las especies cristalinas, de geles amorfos (alofana) que con- tribuyen también a la infinita variedad de esta fraccién granulomé- (q) TeTRAEDRO (>) capa DE TETRAEDROS Or : } =Atomos ae ¥ @ = Atomos de sinieia Fig. 4.2, trica del suelo. Estos geles, sin embargo, se presentan en pequefia cantidad y corresponden a una forma transitoria, ya que en general evolucionan bacia el estado cristalino. En los casos en que Ja ero- sién quimica, por condiciones especiales, produce un exceso de geles de Silee 0 de sesquidxidos, queda un resto que no se puede pone para producir minerales cristalinos y permanece en el suelo. Desde un punto de vista quimico, los minerales arcillosos son silicatos de aluminio, hierro, magnesio, etc. ‘Estan formados por la combinacién de dos elementos funda- mentales El primero es un tetraedro (fig. 3.12), en el que cuatro dtomos de oxigeno rodean a un dtomo de silicio. Los tetraedros forman capas, de modo que los oxigenos de las bases de todos ellos se en- cuentren en el mismo plano, y cada oxigeno pertenezca a dos te- traedros (fig. 4.12 b). E] segundo elemento es un octaedro en el que un dtomo de aluminio, hierro, magnesio, etc., esta rodeado por seis atomos de oxigeno o iones ‘hidroxilo (fig. 4.13 a). Los octaedros forman tam- bién capas (fig. 4.13 b). (0) octacoRo (b) capa DE octacoROs 1» C= Amos ae xem vemos de A1,Mo, ete O + + somsanee e : Fig. 43. De las distintas combinaciones de estas dos capas, y de los dis- tintos cationes o aniones que las forman resulta la gran vatiedad de los minerales arcillosos cristalinos. La tabla 4.1 nos muestra la clasificacion de los mas importantes. ‘Antes de proseguir con el estudio de los minerales arcillosos indiquemos, de un modo muy somero, los tipos de enlace que man- tienen los distintos atomos unidos entre si 4.4. Tipos de enlace En primer lugar tenemos el idnico y el covalente. Por ser de todos conocidos, no los describiremos. Otro tipo de enlace, mas debi] que los anteriores, es el «enlace de hidrégeno». Consiste en que un atomo de hidrégeno puede co- nectar dos dtomos no metilicos. En el caso de las arcillas este enlace resulta entre un dtomo de oxigeno un grupo hidroxilo; el hidrégeno del grupo hidroxilo conecta los dos dtomos de oxigeno. Este enlace existe, a veces, entre hojas contiguos de un mineral arcilloso, y da Jugar a una unién sujeta a exfoliacion. A continuaclén podemos pasar revista a los distintos minerales arcillosos « 4.5. Caolinita Como muestran la tabla 4.1 y la figura 4.14, la particula de caolinit& se compone de capas de actaedros y tetraedros alternadas. La unidad fundamental, a la que designaremos con el nombre de hoja, tiene un espesor de 7,2 A, y se extiende indefinidamente en las otras dos direcciones. La particula de caolinita esta formada por_un bloque de hojas de 7,2 A de espesor. Las sucesivas hojas de 7,2 & se mantienen unidas mediante enlaces de hidrégeno. El mineral se exfolia a lo largo de la superficie que separa las uni- dades de 7,2 4. En la caolinita, la sustitucién de atomos dentro de la red cris- talina es, si existe, pequefia, por lo cual la formula es practicamente of TABLA 4.1 MINERALES ARCILLOSOS CRISTALINOS MAS IMPORTANTES A. Estructura laminar de dos capas: 1) Forma laminar: grupo de la «caolinita» 2) Forma alargada: grupo de la «haloysita» B. Estructura laminar de tres capas: ita» | Grupo de la 1) Expansivas: «montmorillonita» ) 7 montmorillonita snontronita | (esmectitas) evermiculitay 2) No expansivas: grupo de la «illitay D, Estructura Znidimensional: «atapulgita» 3? «sepiolita» Co capa de octaedros ZF Ss 208 te tetraedros con los vértices hacia arriba ee eee ee potasio —— enlace fuerte Seo ~ == enlace débil wettanae, Estructura laminar compuesta: grupo de la «clorita» === — —— constante e igual a Si(OAl(OH):. En algunas caolinitas desorde- nadas se ha comprobado la sustitucién de Al por Mg y Fe, lo cual da origen a cargas negativas (Okuda et al., 1969). Las particulas de caolinita pueden llegar a tener hasta 10u de diametro (Grim, 1959). QO Atomo ae oxigeno @ ono marexo @ Aor 26 a1 Fig. 4.14, Estructura quimiea de te caolinita (Grim, 1959), Cortesia de la ASCE. El espesor oscila, en caolinita dispersada, entre la mitad y la décima parte del didmetro, pero en muestras secas puede llegar a Soa hasta 3y, y ser mayor que la anchura (v. Borst y Keller, 1969). La figura 4.15 es yna fotografia, obtenida mediante el microsco- pio electrénico, de particulas de caolinita. Obsérvese que las placas son, con frecusndiay hexagonales. La particula #e caolinita posee, debido a su tamajio fino, cargas positivas y negativas en los enlaces rotos de los bordes. Estas car- gas insatisfechas pueden adsorber iones. El caolin’es un suelo natural, con frecuencia de color blanco, en el que’abunda la caolinita. ’ 4.6. Haloysita Estructuralmente, la haloysita es semejante a la caolinita. Una diferencia es que una capa de moléculas de agua puede interponerse entre cada dos unidades fundamentales, en cuyo caso Ja formula es [Sis0Al(OH)s] 4H20 Fig. 445. Caotinita, Contesia de la Dra, Gonzalen Pena, Instituto de Cerimica y Vidrio, C.$.1.C., Madsid, La presencia de esta capa de moléculas de agua supone un en- lace débil entre las sucesivas unidades, y debido a ello las distancias en una de las caras de la unidad fundamental se acortan, y en la otra se mantienen iguales a las de la caolinita (Nagasawa, 1969) El resultado es que la hoja plana de caolinita se transforma en una hoja enrollada (fig. 4.16), Fig, 4.18. Hoja enrollada de haloysita La haloysita pierde parte de este agua a temperaturas de 60 a 75°C, y atin menores si se mantiene largo tiempo expuesta a ellas. La pérdida de agua supone, al mismo tiempo, un cambio de propiedades, dandose lugar al mineral metahaloysita. Se observa que, al deshidratarse la particula, Jos tubos se rompen, rajan o desenrollan con frecuencia. Este mineral abunda en las arcillas rojas de Kenia y de Fernan- do Poo (v. Jiménez Salas, 1963; Wooltorton, 1954). S. Uriel ha en- contrado suelos haloysiticos en Canarias. La figura 4.17 es una fotografia al microscopio electrénico de particulas de haloysita. Qbsérvese la estructura tubular. Fig. 4.17. Hatoysita de Foz (Lugo). Obsérvese Ia seccidn paligonal de tos tubo. Gorzesin de ta Dra, Gonziler Pee, Instituto de Cerémica y Vidrio, CSTC., Maem 4.7. Grupo de la montmorillonita (esmectitas) Como muestran la tabla 4.2 y la figura 4.18, la unided funda. menial de la particula de montmorillonita parece estar formada por dos capas de tetraedros que encierran una de octaedros La union entre cada dos unidades es mucho mas débil que el enlace de hidrégeno en las particulas de caolin. Como consecuencia, el agua puede penetrar entre ellas ocasionando una expansion de ja particula en el sentido perpendicular a la capa. Esta expansion puede ser muy grande. nH,0 Origeno y @ Si, oveces aL Fig. 4.18. Estructura quimica de ls montmorillonita (Grim, 1958) Cortesia de Ia ASCE. “La particula de montmorillonita considerada como estructura indefinida tendria sus enlaces satisfechos si el centro de todos los tetraedros estuviese ocupado por silicio y el de los octaedros por aluminio. Sin embargo, hay siempre una cierta proporcion de ato- mos de silicio, tetravalente, sustituidos por aluminio, trivalente, en los tetraedros, y otra cantidad de atomos de aluminio, trivalente, sustituidos por magnesio, hierro, etc..., bivalentes, en los octaedros. Debido a ello, existe una deficiencia de cargas positivas en la es- tructura. Es curioso que esta deficiencia de cargas es siempre la misma cualesquiera que sean las sustituciones realizadas. Esta de- a1 ficiencia es compensada por medio de cationes que se sittian entre jas unidades fundamentales y alrededor de los bordes. Estos catio- nes pueden ser sustituidos con facilidad por otros, por lo cual reci- ben el nombre de «cationes de cambio». El diametra medio de las particulas de montmorillonita suele oscilar entre 100 y 5.000 &, y al dispersarlas en agua se separan las distintas unidades fundamentales si el catién de cambio es sodio (Grim, 1962). La bentonita se compone en su mayor parte de montmorillonita. En Espajia existen bentonitas en diversos puntos, por ejemplo en Ja Sierra de Nijar en Almerfa. 4.8. Vermiculita La vermiculita es un mineral semejante a la montmorillonita. E] tamafo de Jas particulas de vermiculita en el sentido de la capa es mucho mayor que el de la montmorillonita 4.9. Mita La illita es también semejante a la montmorillonita (tabla 4.1). Una de las diferencias es que las deficiencias de carga son equili- bradas casi en su totalidad por atomos de potasio que se sitian entre las “diversas unidades fundamentales, y que no son intercam- ables. La estructura de la illita no es expansiva; no admite la entrada de dtomos de agua entre las capas. Su espesor puede oscilar entre 1/10 y 1/50 del didmetro (v. OF sony Mesri, 1970). Las illitas son micas de segunda formacién, por Io cual reciben también el nombre de «micas hidricas» (Searle y Grimshaw, 1960). En gran parte,,se supone que proceden incluso de un proceso dia- genético de iljitizacién de la montmorillonita, Conforme a él, los sedimentgs ‘mpntmorilloniticos antiguos van fijando el potasio en- tre sus lanfinas. Estas circunstancia seria la causa de la deficiencia de potasio en los océanos, ya que la razdn entre el contenido de este metal y el contenido en sodio, en el agua del mar, es varias veces inferior a la razon que existe én las rocas de la corteza terres- tre, Esta influencia de caracter global como fijadora del potasio puede ser ejercida por la illita por ser ésta la especie mineralégica de arcilla mas abundante (Aubouin et al., 1967). 4.10. Sepiolita y atapulgita La estructura de estos minerales se indica en la tabla 4.1. Hemos de decir que las particulas son de longitud indefinida en sentido perpendicular al papel, y muy limitada en las otras dos direccio- nes, y tienen, por ello, forma de agujas. 92 fe La figura 4.19 es una fotografia al microscopio electrénico de particulas de sepiolita. Obsérvese la forma de !a aguja. La atapulgita tiene un aspecto muy parecido, 4.11. Identificacién de minerales arcillosos La presencia de un determinado mineral arcilloso en un suelo puede advertirse por métodos indirectos. Por ejemplo, la posicién del suclo en el grafico de plasticidad de Casagrande. » Fig. 4.19, Sepiolita de Vallecas Cortesia de la Dra, Gonsiles Pens, Instituto de Ceramica y Vidrio, 0.8.1.0, Madrid, Sin embargo, en determinadas circunstancias puede ser intere- sante reconocer el mineral con seguridad. Entonces acudimos a los métodos directos. En general, las radiaciones electromagnéticas permiten obtener informacion de particulas cuyo tamafio y distancia es algo mayor que la longitud de onda de la radiacién. Asi, si pretendemos obtener la forma, tamafo y estructura de las particulas de un determinado mineral arcilloso acudimos a la imagen producida por la dispersion de los electrones al atravesar el mineral. Es el método del microscopio electrénico del que ya hemos hablado. 93 Si, por el contrario, pretendemos conocer la estructura de los Atomos en el cristal, hay que acudir a la difraccién de los rayos X, cuya longitud de onda es del orden de } &. Este método permite, ademas, la determinacién cuantitativa de la proporcion de cada mineral arcilloso (Grim, 1959). Vamos a hablar, por ultimo, del andlisis térmico diferencial Cuando se calienta un suelo ocurren reacciones quimicas a deter- minadas temperaturas caracteristicas de cada mineral arcilloso. Estas reacciones pueden ser debidas a cambios de fase o de estruc- tura, o a pérdida de agua. Segtin que estas reacciones sean endotér- micas habra disminucién 0 aumento de la temperatura del suelo. ® TEMPERATURAS °C 700200 309 800 860 #00 OO 800 900 1000 Fig. 4.20. Anilisis térmico diferencial de una arcilla roja de Fer- nando Poo constitulda por caolin, haloysita¢ hideéxides térrico Y de aluminio (y. Jiménez Salas, 1963). EL aparato que se emplea en el anilisis consiste en un bloque. de niyel @on dos orificios. En uno de ellos se coloca una muestra del suelo que se va a analizar, mientras en el otro se coloca un material refractario inerte. Se insertan pares termoeléctricos para obtener las temperaturas de Jos materiales colocados en ambos orificios. bloque de niquel se coloca en una estufa cuya temperatura aumenta automaticamente a razon de 10° a 15°C/min., por ejemplo, hasta 1,100° C. El registro se obtiene de modo automatico en forma de graficos en los que figura la temperatura del suelo y la del ma- terial inerte (fig. 4.20). Para cada mineral arcilloso se obtiene un gréfico determinado, con picos y simas a temperaturas caracteris- ticas. De este modo, la compositién de un suelo se puede encontrar estudiando estos graficos. . El método permite también el andlisis cuantitativo aproximado estudiando las areas encerradas por los picos y simas. 494 4.12. ones de cambio Ya hemos visto que en las particulas de arcilla existen cargas insatisfechas, debido a dos razenes principales: 1. Las cargas existentes en los enlaces rotos de los bordes. Este fendémeno ocurre en todas las especies arcillosas, y aumen- tan al disminuir el tamafio de la particula e incrementarse, por tanto, el numero de enlaces rotos. 2. Las sustituciones dentro de la red cristalina. Este fenémeno, como hemos visto, es de mucha importancia en los minera- les del grupo de la montmorillonita y en la vermiculita. Debido a esta causa, las particulas suelen presentar defi- ciencia de cargas positivas. Para neutralizar estas cargas, diversos iones se sittian en la su- perficie de los minerales arcillosos. En el caso del grupo de la mont- morillonita y de la vermiculita existen también cationes entre las diversas unidades fundamentales. Estos iones son facilmente reemplazables, y reciben el nombre de iones de cambio. Aunque cationes y aniones son sustituibles, el fenémeno es mas importante y esta mejor estudiado en el caso de los primeros. Una causa de la sustitucién de cationes de un mineral arcilloso es la presencia’de otros cationes cuya afinidad con las particulas sea predominante. La «capacidad de cambio» de cationes de un mineral describe su aptitud para adsorber cationes. Se suele expresar en miliequi- valentes por cada 100 g de suclo seco. La tabla 4.2 resume la capacidad de cambio de cationes de las arcillas tipicas y de otros minerales. asta 42 CAPACIDAD DE CAMBIO DE CATIONES DE LOS MINERALES ARCILLOSQS EN MILIEQUIVALENTES POR 100 Cuarzo (mineral masivo) 004.03 Taleo oi. eee ov one = <2 Pirofilita Basen <15 €aolinita fee tee vee te : 22.15 Metahaloysita oe 540 Ilita y clorita =] 10.40 Sepiolita y atapulgta 2 fon 2030 Haloysita .. : : 1050 Alofana ... fo on aa 2043 Montmorillonita fe 75.150 Vermiculita fe cn 100-150 Hemos de decir que el fenémeno de cambio de bases, debido principalmente a la primera causa enunciada, existe también en cualquier mineral no arcilloso con tal de que sea suficientemente fino. Se observa que en cualquier mineral la capacidad de cambio de bases aumenta al molerlo, pues con ello aumenta el nimero de enlaces rotos. En la tabla 4.3 reproducimos algunos ejemplos de la capacidad de cambio de aniones de algunos minerales arcillosos. TABLA 4.3 EJEMPLOS DE LA CAPACIDAD DE CAMBIO DE ANIONES DE ALGUNOS MINERALES ARCILLOSOS EN MILIEQUIVALENTES POR 100 g (Seguin varios autores) Caolinita eee eee eee 66202 Haloysita .. _ - 80 Montmorilionita ... 0 1. « fe B31 Vermiculita e 4 Al aumentar el pH del liquido aumenta {a capacidad de cambio de cationes y disminuye la de aniones. Existen otras posibles expli- caciones para la capacidad de cambio de aniones, distintas de las aqui esbozadas (Grim, 1962). 4.13. Fuerzas ftsicoquimicas actuantes entre las particulas de arcilla r Seguin la experimentacién realizada hasta el momento, parece ser que entre ellas destacan las fuerzas de la doble capa y {as fuer- zas en los contactos. No hablaremos sobre las fuerzas moleculares que dan origen a la tensién superficial, ya que su estudio se realizara en otros capitulos, Tampoco hablaremos de las fuerzas atractivas de Van der Waals, pues su importancia yeal no esta atin establecida (v. Norrish y Rausell,*1963). a ¢ 4.13.1, La capa doble Como ya hemos indicado en el § 4.12, las particulas de arcilla suelen presentar una carga neta negativa que es neutralizada por los cationes de gambio. Este hecho se demuestra experimentalmente introduciendo un par de electrodos en una suspension de arcilla en agua y haciendo pasar una corriente a través de ella: se com- prueba que las particulas de arcilla se mueven hacia el anodo (elec- troforesis). Esto implica, al mismo tiempo, que los cationes de cambio estén en Ia forma de iones libres en la fase liquida de la suspension. . En una arcilla, los cationes de cambio son atrafdos hacia las particulas arcillosas debido a la carga negativa de éstas. A esta atraccién se opone la tendeneia de los cationes a repartirse por igual en la fase liquida del sistema. El resultado es una distribucion difusa de los iones alrededor de las particulas arcillosas: la con- centracién de cationes disminuye a medida que nos alejamos de la superficie de la particula (fig. 4.21 a). Se forma una doble capa eléctrica: ne- i gativa en la particula ar- ee + cillosa y positiva en la " zona proxima a ella en que la concentracién de catio- nes es alta; de ahi su nom- bre de «doble capa difu- sax, En la fase liquida pueden existir también aniones, aunque en nume- ro inferior al de cationes. La figura 4.21 b indica la disminucion del poten- cial eléctrico a medida que nos alejamos de la super- ficie de la particula, Entre dos particulas paralelas se originara una fuerza de re- puisién cuyo valor dismi- nuye al aumentar su dis- tancia segin una ley de tipo exponencial. El estu- DISTANCIA ALA CARA OE LA PARTICULA dio cuantitativo de la ca- pa doble ha sido realizado por Verwey y Overbeek (1948). Tanto la teoria como la experimentacién indican que para dis- tancias elevadas, tales como las que existen en una suspensién que estd sedimentando, esta fuerza de repulsién disminuye al aumentar fa concentracign del electrdlito, - + +--+ 4+ (b) POTENCIAL ELECTRICO Fig. 421, Capa doble ditusa, * ¢ ” 4.13.2. Las fuerzas en los contactos Thiessen ha demostrado experimentalmente que las micelas de oro scon carga negativa se adsorben tan s6lo en los bordes de las particulas de caolinita. También demostré que fos coloides de plata positivos se adsorben en las caras y en los bordes de las particulas. Esto prueba que las caras tienen carga negativa, mientras que en los bordes las hay positivas y negativas, lo cual esta de acuerdo con cuanto hemos dicho anteriormente. Van Olphen, Meldau y Robertson demostraron fa misma cosa en montmorillonitas. Alrededor de estas cargas positivas se forman también dimi- nutas dobies capas. Ellas son, probablemente, las responsables de la adsorcién de aniones. 7 Entre las cargas positivas de los bordes y las negativas de las caras y bordes de particulas préximas se originan fuerzas atracti- vas que pueden originar los contactos cara-borde o borde-borde (véase, por ejemplo, Borst y Keller, 1969; Mering y Oberlin, 1967). El numero de cargas positivas en los bordes aumenta conside- rablemente al disminuir el pH del liquido. 4.13.3. Accion conjunta de las fuerzas que actian sobre las particulas de arcilla. Suspensiones. Estructuras floculada y dispersa En una suspension de arcilla, las particulas coloidales se en- cuentran sometidas al bombardeo de las moléculas del liquido. Como consecuencia las micelas mds pequefias estan sometidas al movimiento browniano, y todas ellas a la accién de la gravedad que determina un movimiento descendente que tiende @ concentrar las particulas en el fondo del depésito en que se encuentren. Como resultado, antes o después, las particulas vecinas se apro- ximarén hasta situarse a distancias en las que entran en juego las fuerzas fisicoquimicas de las que hemos hablado en los parégrafos anteriores. El agua del mar tiene una concentracién media de sales de 35 g/l. Suponiendo, para simplificar, que el unico elemento cons- tituyente fuese el cloruro sédico, la concentracion en equivalentes seria 06 N. Con concentraciones superiores a 0,4 N, la accién repulsiva de la capa doble parece ser despreciable a distancias normales en las montmorillonitas, y con concentraciones superiores a 0,15N, las fuerzas atractivas superan a las repulsivas en las vermiculitas (Nor- rish y Rausell, 1963). Ahora bien, la fuerza unitaria de repulsién aumenta al incre- mentarse el potencial eléctrico en la superficie de la arcilla; este valor es mucho mayor en las dos especies arcillosas anteriores que en la mayoria de las demés especies importantes. Por otro lado, es probable que las cargas positivas en los bor- des gue originan las fuerzas en jos contactos estén relacionadas on la capacidad de cambio de aniones, y esta capacidad de cambio es, segin se indica en la tabla 4.3, menor en la vermiculita que en la caolinita. Todas las disquisiciones anteriores sirven para justificar que en una arcilla sedimentaria en agua de mar probablemente predo- » minardn las fuerzas atractivas entre particulas sobre Jas repulsivas durante la sedimentacién y, como consecuencia, se originara una estructura «floculada», muy abierta con abundancia de contactos cara-borde, segun la imagen de Tan (fig. 4.22), propuesta con ante- rioridad, en esquema, por Lambe, o bien con contactos borde-borde. Mediante fotografias obtenidas con el microscopio electronico, Rosenqvist (1959) ha demostrado la existencia de la estructura pro- puesta por Lambe en arcillas marinas. En cuanto a los contactos borde-borde, se han observado en numerosas arcillas (Ingles, 1968). 98 Si dispersamos arcilla (como para hacer un andlisis de sedimen- tacién), y la dejamos sedimentar a continuacién en agua con can- tidades crecientes de electrélito, y dibujamos la porosidad del sedimento en funcién de la concentracion de iones, obtenemos cur- vas como las de la figura 4.23. Una porosidad alta indica una estruc- tura floculada, y una porosidad baja una estructura «dispersa», En el primer caso predominan las fuerzas atractivas entre las particulas durante la sedimentacion, y en el segundo caso, no. Esto se deduce de que si representamos en ordenadas la resistencia al corte para un contenido de humedad constante y en abscisas la con- centracién de sales, obtenemos una curva muy parecida a la de la figura 4,23. El minimo de ia curva de la figura 4.23 se produce para concentraciones de clec- Fie, 42, Imagen deta ex trélitos comprendidas entre 0,006N y eta ee 0017 N. Una estructura floculada debe ser, recién sedimentada, una es- tructura isétropa. Se ha discutido mucho sobre si las particulas estan en contacto ono en las arcillas. En arcillas densas, desde luego, lo estan (véase Borst y Keller, 1969). En arcillas blandas, en muchos casos al me- nos,también; aparte de las fotografias al microscopio electrénico de Rosenqvist, y los contactos borde-borde observados, tenemos los ensayos de Fahn, Weiss y Hofmann, 99 Estos autores congelaron el agua de un ge! de montmorillonita, y, a continuacién, la eliminaron por sublimacién. Como resultado se obtuvo una estructura rigida que poseia esencialmente el mismo volumen que el gel. Estos resultados no excluyeron, sin embargo, la presencia de una capa de agua cuasi-s6lida en el contacto. Por ultimo, al lixiviar una arcilla bajo carga, se puede llegar a eliminar 0 a cambiar prdcticamente su contenido de sales, Esto, como ya hemos visto, modifica fundamentalmente las fuerzas fisico- quimicas, El hecho de que durante este proceso no se produzca cambio de humedad (Moum y Rosenqvist, 1961), induce a pensar que las particulas estén efectivamente en contacto. 4.13.4. Sinéresis. Arcillas fisuradas La sinéresis es la retraccién espontanea de un gel, debida a la atraccién existente entre su particulas. No t'ene que ver con la desecacién, pues se produce estando el gel sumergido en liquido. Es muy intensa en muchos geles de silice, donde fue estudiada por primera vez por Graham (1864), condicién que hay que tener en cuenta para estimar la permanencia de muchos tipos de inyeccio- nes quimicas en los suelos (v. «Geotecnia y Cimientos», 111). Pero tamb‘én se produce, muy atenuadamente, en ciertas arci- llas (Kallstenius, 1963). La disminucién de volumen consecuente se supone que es Ja causa de la existencia de arcillas fisuradas. Estas arcillas, con aspécto de masas homogéneas, se fracturan, al ser ex- cavadas, en bloques de tamefio bastante uniforme (aunque varia- ble segun las formaciones) yue indica que estén previamente de- terminados por superficies de debilidad. A veces, y segin Ia posicién (p. e. cerca de taludes), estas fisuras estan, 0 han estado, ligera- mente abiertas, y se aprecia que estan teftidas de colores amarillos 0 rojizos dentro de una masa gris (oxidacién de minerales deposi- tados en ambiente reductor, por la circulacién de agua procedente de la superficie, con aire disuelto),. La existencia de fisuras en una masa arcillosa hace que sea inca- paz de resistir pr‘laygo tiempo la mas pequefia traccién, pues las fisuras se van abtiendo. Asi, pues, los taludes en las arcillas de Londres, que estan en estas circunstancias, caen al cabo de algunos afios, tendiendo a una inclinacién de equilibrio muy tendida, coin- cidente con el angulo de rozamiento interno (v. «Geotecnia y Cimien- tos», II). La arcilla azul del Guadalquivir también esta fisurada en algunas zonas, pero en otras no. No todas las arcillas fisuradas tienen su origen en el fenémeno de sinéresis. En algunas, las fisuras se formaron por desecacién, al haber estado la masa emergida durante algun episodio geolégico. En otras, las fisuras se han formado por movimientos tecténicos o simplemente de consolidacién (cap. VI) sobre un substrato firme muy accidentado, Pero en ambos casos la fisuracién no tiene el aspecto isétropo, con bloques aproximadamente inscribibles en una esfera, de la procedente de la sinéresis, La sinéresis es un fenémeno retardado, posterior a la sedimen- 100 “te tacién de ta arcilla, Posiblemente hay casos en los que esta sedi- mentacién se efecttia en condiciones que producen un gel inestable (casos de floculacion rapida), pero en otros el fenémeno se origina en un cambio ulterior de la tensidn osmética del Iiquido que Mena los poros. El caso tipico lo constituyen algunas arcillas (§ 4.15) que, depositadas en el mar, han quedado luego emergidas y, a lo largo de millones de afios, han sido lavadas con agua dulce, ‘por lo que el agua de sus poros tiene hoy una concentracién de sales muy inferior a la original (Rosenqvist, 1966). En otros casos, ciertos productos orgdnicos precipitan al envejecer, produciendo efecto andlogo (Séderblom, 1974). 4.13.5. Plasticidad de las arcillas y de otros minerales En las figuras 4.24 y 4.25 hemos representado los distintos mi- nerales arcillosos en un Gréfico de Plsticidad de Casagrande. En la caolinita, la haloysita y ta metahaloysita, las variaciones que se producen en los limites de Atterberg Lr bio no son demasiado importantes. Ademés, estas variaciones no se producen siempre en el mismo sentido, sino que dependen de circunstancias particulares dentro de cada especie mineraldgica. Las illitas que poseen un catién de cambio polivalente suelen tener un indice de plasticidad algo mayor que con cationes mono- valentes, aunque a veces sucede lo contrario. Por ¢l contrario, en 1a montmorillonita, la introduccién del ca- tion sodio, y mas atin del catién litio, produce un sensible aumento, tanto del limite liquido como del indice de plasticidad. Se ha me- dido un limite liquido de 1.160 en montmorillonita-Na (Mesri y Olson, 1970). Obsarvese Ia estrecha correlacién entre los limites de Atterberg y la capacidad de cambio de bases (v. tabla 4.2). Como puede verse en las figuras 4.24 y 4.25 existe una gran va- riacién entre los Kmites de Atterberg de un mismo mineral arcilloso atin con el mismo catién de cambio. Gran parte de esta diferencia hay que atribuirla al tamafio de las particulas y a la perfeccién de los cristalese cuanto mds pequefias son las particulas y cuanto mas imperfecfa es su cristalizacién, mas plastico es el suelo (Grim, 1962). Las propiedades plisticas de un sistema liquido-polvo mineral dependen de las’ siguientes caracteristicas de los componentes: ’a) Forma y tamajio de las particulas minerales: ya hemos visto la im- portand¥a que tiene el tamafio en 1a plasticidad de las arcillas. Como indica Martin Viflas (1970), moliendo una roca aparecen tas pro- piedades plisticas con cierta semejanza a las de la arcilla cuando el tamaflo de particulas llega a ser del orden de las micras, como es el de éstas. Si los, polvos minerales proceden de sustancias mas o menos laminares, como es el caso del talco, el $0,Ba, CO,Ba, CO,Fe, etc., se aprecian mejor sus propie- dades plisticas. Martin Vifias (i970) ha medido limites Kquidos de 195 en polvo de cuarzo y de 44 en talco, ambos amasados con agua. b)_Naturaleza del mineral: dado que Ias arcillas tienen un tamafio muy pequefio, y su forma laminar es muy exagerada, se podria pensar que estas oe! NSE 9P Ooyesd 12 uo sosoHtDAe sojesoujur oie auiara os or so 9p uorisod “He “31a AONVESWSVS 30 QVaINIISVId 30 ODISVHD oe os 09 oe oyois1iserg 30 391001 102 woo POET pas aaa RAF(CO DE PLASTICIDAD DE CASAGRANDE wo 425. Posieién de los minerales arcillosos en e grifico de plasticidad de Casagrande, caracteristicas son las unicas responsables de sus propiedades plésticas, pero ello no es cierto, El grafto no tiene propiedades plasticas, a pesar de la forma y tamafio préximo al de las arciltas (Martin Vihas, 1970). cc) Catién de cambio: ya hemos visto su importancia. d) Naturaleza del liquide: Martin Vinas (1970) ha encontrado gue el limite Viquido de polvo de cuarzo, taleo y caolin aumenta, en general, al aumentar el momento dipolar del liquido de amasado. En las bentonitas con cation de cambio metélico, el \imite liquido aumenta al aumentar la cons- tante dieléctrica. Asi, por ejemplo, una bentonita sédica puede pasar de un limite liquido de 57 amasada con benceno (constante dielgctrica, 2,28), a 410 amasada con formamida (constante dieléctrica, 109). Si agitamos polvo de bentonita en un liquido con constante dieléctrica baja podemos observar que, a diferencia de lo que ocurre con agua (cons- tante dieléctrica de 804), desciende rapidamente al fondo, donde forma un sedimento incoherente relativamente denso, En la montmorillonita seca, las distintas hojas de 96 A estan unidas, formando una particula de mayor tamafo. Un liquido de elevata constante dieléctrica provoca la separacién de estas hojas, como ya hemos indicade en el § 47. Por el contrario, el liquido de baja constante dieléctrica no pe- 103 netra entre ellas, y Ia paticula conserva el tamaiio que tenia cuando estaba seca, A ello se debe su clevada velocidad de descenso. En la montmorillonita, las furzas fisicoquimicas de que hemos hablado probablemente no actian, 0 son demasiado débiles, cuando las particulas se encuentran rodeadas de un liquido de baja constante dieléctrica. También las fuerzas capilares estarén muy dismninuidas. Los electrdlitos se disocian en un liquido de elevado valor de Ja constante dieléctrica en mucha mayor proporcién que en uno de bajo valor. Un liquido de elevada constante dieléctrica es un buen aislante, y esto debe favorecer la disociacién de iones La particula seca de montmorillonita es neutra, y los cationes y aniones de cambio se encuentran «pegacios» a ella. Por el mismo motivo que en un Kiquido de baja constante dieléctrica Ia disociacién de iones es muy pequefia, es de esperar que en él se produzca Ja separacion de los cationes y aniones de la particula de montmorillonita en muy baja proporcién, con lo cual desaparecetian, los fenémenos fisicoquimicos antedichos, En el cardcter aislante de un liquido (es decir, en el valor de su constante dieléctrica) intervienen el momento dipolar (permanente) y la polaridad inducida, los cuales al orientarse forman un campo contrario al que los orienta Ya hemos visto que la montmorillonita tiene deficiencias de cargas po sitivas, Por el contrario, la mayor parte’ de Ja capacidad de cambio del caolin se debe a los eniaces rétos, y algo anélogo ocurre en el talco y en el cuarzo. En estas circunstancias no existird un campo eléctrico propiamente dicho, y @ légica que el cardcter aislante del Nquido se deba principalmente a su momento dipolar. €) Concentracién de electrélitos en el agua intersticial: Al aumentar 1a concentracion desde 09001N a LON disminuye el Kimite liquido, en general, en la montmorillonita, mientras permanece précticamente invariable el limite plistico. Esto €s consecuente con 10 indicado en el apartado dj, pues al aumentar la concentracién de electrélito disminuye el caracter aislante del liquide. 7) Una modificacién en el pH influye relativamente poco en los limites de Atterberg de Ia montmoriilonita-Ca (Mesri y Olson, 1970), 4.13.6. Peso-especifico de las particulas arcillosas. Agua adsorbida Se ha comparado el peso especifico de las particulas obtenido mediante el célculo‘de Ia red cristalina con los obtenidos por el método de! picnémetro 8 agua y en liguidos no penetrantes (Deeds y Van Olphen, 1963) arenas ¥ en arcillas no expansivas, el peso especifico cristalografico y @ peso especifico obtenido con agua son prdcticamente iguales. El peso especifico obtenido con liquidos no penetrantes es también igual, 0 como minimo un 1% més bajo. Este 1% puede representar la menor capacidad de penetracién del liquido no polar en pequefiisimas desigualdades superfi ciales de las particulas. En arcillas expansivas, el peso especifico obtenido en liquidos no pe- netrantes es un 4% inferior al obtenido en agua. Esta diferencia debe atri buirse a que el agua provoca la separacién de las distintas hojas, mientras que en el liguido no penetrante existe una pequena cdmara de aire entre ellas. Fl peso especifico cristalogréfico varia sgtin consideramos que las dis- tintas hojas estén separadas o no. En el primer caso, el peso especifico cris- talogréfico de la vermiculita coincide con el obtenido en agua; en la mont- morillonita, el cristalografico es algo mayor, pero la diferencia es pequefia, 106 y podria explicarse por una disminucién de la densidad del agua situada entre las hojas de un 5% como maximo, El agua situada en las proximidades de la particula arcillosa, Hamada agua absorbida, posee propiedades muy diferentes a las del agua normal (Martin, 1962), 4.13.7. Densidad media del agua en las arcillas Segiin medidas tomadas por diversos autores (Martin, 1962), la densidad del agua contenida en la montmorillonita-Na varia en funcién del contenido de humedad de la arcilla segun la curva de la figura 4.26 Parece ser que con otros minerales arcillasos resulta vna curva de forma andloga. Distinte; a diferentes cutore P20 0 25° DENSIDAD MEDIA DEL AGUA (P) g/em> 100 200 300 “a00 300 HUMEDAD % Fig. 4.28. Densidad media det agua en 1a montmorilionita Na. (Martin, 1962). Cortesia de Ja Nations Acaslemy of Sciences, EE, UU. 4.14, Actividad de las arcillas Skempton (1953) encontré que si se toman una serie de muestras de un estrato de arcilla, y se representa en abscisas la fraccién granulométrica de arcilla (<2), y €n ordenadas el indice de plasticidad, se obtienen una serie de puntos que oscilan alrededor de una recta que pasa por el origen (fig. 4.27). El coeficiente angulat de la recta fue designado por él con el nombre de «actividad» de la arcilla: tp Actividad = ——___"2 __ fraccién de arcilla 105 T arcillo ge Lor cifras ent Ahora bien, como cuan- fer au service Shalinoven to mayor es el indice de 33) plasticidad més pronuncia- 3 7 + das son las propiedades 2 Arete de coloidales de la arcilla, este 3 pe mumero es una medida de 2 fo | 1095) ‘ 5 3 60) su actividad coloidal, que, 3 T come sabemos, residen so- a Z\ | Arcitta seiwecisensg bre todo en su fraccién in- 2 A ion ferior a 2. # 40 Cs La tabla 44 indica los 3 4 valores mas frecuentes de 8 7 JArcitte deHorten Ia actividad de algunos mi- 3 20 nal nerales importantes de los 7 Sar suelos. En la tabla I del Apén- dice mim. 4 estén indicados SOnEENeS! 30-——Too ~—idos valores de Ia actividad FRACCION DE ARCILLA Ceara (eee les. Sélo hemos incluido los valores en aquellos casos en que Ia dispersin no era excesiva. Como puede ver- se, la actividad sélo es constante en aquellos sue- los en que el contenido de arcilla es superior a un 25% aproximadamente: éste era el caso de casi todas las arcillas consideradas por Skempton en la figura 4.26. 5 En experimentos* realizados mezclando cuarzo molide con bentonita y/o caolinita en distintas proporciones ‘se ha encontrado que los puntos definen una recta que pasa por el origen para fracciones de arcilla superiores al 40 %, Pig. 421. Actividad de tas arcillas, ‘Tanta 44 ACTIVIDAD DE ALGUNOS MINERALES CONSTITUYENTES DE LOS SUELOS MINERAL ‘Actividad Cuarzo ... 00 Haloysifa an 0,02.0,07 Metahaloysita een 20070116 Calcita ... .. fe 0.18, Mica (moscovita) wi. ee ee cr ve oe + 023 Caolitita coe wee cee ve ee oe oe 0,010.41 aie 0,23.0,80 Atapulgita oo 057123 Montmorillonita (Ca, Mg, K, NH,) 032.309 Montmorillonita (Na, 1245 A partir de este punto se obtiene una recta que corta al eje de abscisas en las proximidades del punto correspondiente al 10% (Seed et al., 1964). Grim (1962) cita el caso de un suelo caolinitico en el que la fraccién de arcilla es sélo el 2%, y que tiene una actividad de 10, en contraposicién con lo que se indica en Ia tabla 44. Estos casos confirman nuestra opinién de que la actividad sélo tiene sen- tido en suelos con fraccién de arcilla bastante importante. 106 % Parece ser que en margas tampoco se obtiene un valor constante de la actividad (Dumbleton y West, 1966). La actividad de las arcillas parece estar también relacionada con su historia geolégica del modo que se indica a con tinuacién HISTORIA GEOLOGICA Actividad Arcillas residuales caoliniticas ... ... < 040 Arcillas inorganicas glaciares y postglaciares marinas que han sido lixiviadas por agua dulce... ... . Entre 040 y 0,75 Arcillas inorgdnicas depositadas en agua dulce o estuario.... Entre 040 y 0,75 Arcillas inorganicas marinas (en su mayoria son illiticas). Entre 0,75 y 1,25 4.15. Susceptibilidad. Tixotropia Terzaghi definio la «susceptibilidad», S,, de una arcilla como el cociente entre la resistencia al corte sin drenaje de dicha arcilla en su estado natural y después de ser enérgicamente amasada a contenido de humedad constante. Segiin los valores de la susceptibilidad, Skempton y Northey (1952) clasifican las arcillas del siguiente modo: TaLa 45 CLASIFICACION DE LAS ARCILLAS SEGUN SU SUSCEPTIBILIDAD S41 no susceptibles 1 liquida, La parte superior, intacta. 8 La deformacién alcanza a la totalidad de ia mues- tra. Se liquida en parte. Desaparecen los bordes afilados y cualquier otra irregularidad, 10 Toda la muestra se convierte en masa liquida, Por medio de este ensayo, Séderblom consigue separar tipos diferentes de arcillas rapidas, cuya peligrosidad demuestra que es muy diferente. Existe otra_manera de hallar la susceptibilidad de suelos dema- siado tixotrépicos para ser ensayados por el procedimiento normal. Consiste en el «ensayo del molinete» (vane test) que se describe en «Geotecnia y Cimientos», II. Puede emplearse in situ, pero es particularmente practico para estos efectos en su version de laboratorio (Jiménez Salas, 1969). 309 5 El agua en el terreno « Permeabilidad Principio de presidn efectiva Tensidn superficial « Electrodsmosis 5.1. Procedencia del agua del terreno El terreno, en mayor o menor grado, siempre est4 hiimedo. El agua que contiene procede principalmente de dos fuentes: el «agua de sedimentacion» es la que ha quedado incluida en los suelos sedimentarios al producirse el depésito de sus particulas, y el «agua de infiltracién» proviene de la Iluvia, de corrientes de agua o hielo, de lagos o del mar. 5.2. Situacién del agua en el terreno. Nivel fredtico El agua subterrénea ocupa los poros de los suelos y rocas que integran la corteza terrestre. Cerca de la superficie, el terreno posee una cantidad variable de huecos, pero a medida que vamos descendiendo, las presiones se hacen tan altas que incluso las rocas mas resistentes no pueden soportarlag, y mediante un flujo plastico tienden a adquirir la for- ‘a pas cémpacta posible. Como consecuencia, los poros se cierran y el agua*sdlo puede existir a estas profundidades combinada qui- micamente. Segun Schultz y Cleaves (1955), esta profundidad oscila en las rocas més resistentes entre 9.000 y 12.000 m; sin embargo, es probable que el agua subterrdnea no se extienda hasta profun- ‘didades tan elevadas. ¢ denomina «nivel fredtico» al lugar geométrico de los puntos en fos que la presién del agua es atmosférica, Con frecuencia se miden las presiones a partir de la atmosférica, en cuyo caso ésta se toma igual a 0; a no ser que digamos lo contrario seguiremos esta convencién. El nivel fretico corresponde al lugar geométrico de los niveles que alcanza la superficie del agua en pozos de observacion en comunicacién libre con los huecos del suelo. Por debajo del nivel freatico la presion del agua es positiva, E] agua situada por debajo de este nivel y en comunicacién continua con él recibe el nombre de agua freatica. m1 Investigaciones realizadas en la Unidén Soviética en arenas (Du- rante et af. 1957) han revelado que hasta una profundidad de 3 a 3,50 m por debajo del nivel freatico, el grado de saturacién oscila entre el 94 y el 96 %. Esto se debe a las variaciones estacionales del agua fredtica en esta zona. Por debajo de esta profundidad, el grado de saturacion pasa bruscamente a hacerse superior al 99 %. Por encima del nivel freatico existe et agua capilar, cuya presion es negativa, En toda la zona capilar el agua esta en comunicacion con la fredtica. Por ultimo, encima de la zona capilar se encuentra el «agua de contacto», sin comunicacién con la de la zona inferior, y el terreno, naturalmente, esta sin saturar. La presion de este agua es también negativa. El nivel frestico tiende a mantenerse paralelo al nivel topogré- fico, pero su relieve es mucho menos pronunciado (fg. 5.1). En un punto determinado, Ja profundidad del nivel freatico no ¢s cons- Fig. 5.1, Diagrama tustrative del movimiento det agua trestles y de Ia relscién del nivel treatico con el topogritics sé tante, sino’que asciende y desciende de acuerdo con las variaciones en las precipitaciones, presion atmosférica y, a lo largo de las cos- tas, con las fluctuaciones de las mateas. Una capa bastante permeable que contiene agua fredtica recibe el nombre de «acuifero», y las capas poco permeables que limitan los acutferos reciben el nombre de «acuiclusos», porque, en cierto modo, cierran algunos caminos al agua. Sien e} terreno existe una alternancia de acuiferos y acuiclusos pueden existir varias capas freaticas. En algunos casos, los acuiclu- sos superiores tienen forma de cuenco, dando lugar a las «capas freaticas colgadas» (fig. 5.2). Si un acuifero tiene pendiente, el agua situada en su parte baja puede estar sometida a presion alta, dando origen al agua artesia- na (fig. 5.3). Si, en este caso, abrimos wn pozo que penetre en el acuifero, el agua saldra con gran velocidad hacia la superficie. Lite 'NIVEL FREATICO PRINCIPAL ACUICLUSO : Fig. 5.2, Capa tredtica colgada, POZ0 ARTESIANO > v=—kVh Justo (1970, b) ha demostrado matematicamente que la ecua- cién [5.4] es una consecuencia estricta de las ecuaciones de la hi- drodindmica clésica aplicadas al flujo de un fluido a través de un medio poroso, siempre que se cumplan las siguientes condiciones: 1. El medio poroso es macroscép'camente continuo. 2. El anélisis diferencial es aplicable al flujo macroscépico de un fluido a través de un medio con poros de tamafio finito. 3. Las fuerzas de inercia son despreciables respecto a las fuer- zas de viscosidad. Como resultado, el flujo es laminar. 4, Los poros estan saturados. 5. Existe-proporcionalidad entre el esfuerzo de corte aplicado al fluids y la velocidad de deformacion al corte, aunque la viscosidad puede cambiar de un punto a otro. 6. El sélido poroso es rigido. 7. El sdlido poroso es macroscépicamente isétropo. Si, ademés, el fluido es newtoniano, es decir, si 1 es constante, obtenemos la ecuacién [5.5]. Debido al cardcter tortuoso del flujo microscépic: en general la ecuacitin [5.6] en los gases. Los suelos anisétropos que se presentan en la naturaleza suelen tener tres plafigs dttogonales de simetria que se cortan segtin tres ejes principales x, y y z. En tal caso, las ecuaciones equivalentes a las anteriores seran (Justo, 1970, b): , obtenemos para un liquido [5.7] } a | hc ° oz siendo kx, ky y k; los coeficientes de permeabilidad en las direccio- nes x, y y z, respectivamente. 0s Para un liquide newtoniano, cada una de estas tres ecuaciones podria adoptar una forma andloga a la de la ecuacién [5.5], siendo k’x la permeabilidad fisica en la direccién x, etc... Para un gas se tendria: j=%yz [5.8] Si el sdlido poroso estuviera en movimiento, las velocidades an- teriores serian las relativas del fluido respecto al sdlido. En la figura 5.4, por ser el tubo de didmetro constante, la velo- cidad no puede variar a Jo largo del mismo. Si el suelo es homogéneo, por la ley de Darcy, el gradiente hidraulico sera constante y, por tanto, la variacién de la altura piezométrica a lo largo dei ‘tubo debe ‘ser lineal como esta indicado en el diagrama. 5.4. Limites de validez de la ley de Darcy Hemos visto que la ley de Darcy se basa en una serie de hipd- esis. Vamos a ir examinando hasta qué punto se cumplen estas hipétesis en los suelos y rocas reales. En un suelo real pueden existir superficies de discontinuidad respecto a la permeabilidad, pero, en general, una masa de suelo se puede divitir en zonas continuas. La segunda condicion se cumple siempre que el tamajio de las particulas sea pequefio respecto a las variaciones de la red de co- triente. A continuacion vamos a ir examinando detalladamente cémo se cumplen las hipétesis 3, 4, 5 y 7. 54.1. Flujos laminar y turbulento, Importancia de las fuereds dé inercia Diversos fneestigadores han encontrado que el valor del numero de Reynolds, R, a partir del cual deja de cumplirse la ley de Darcy, oscila entre 1 y 12. En este caso, el niimero de Reynolds viene dado por la siguiente expresin (Wright, 1968): , 06x vx DX p 7—”) 15.9] en la cual: v = velocidad de flujo. D, = diametro de Ja particula cuya superficie especifica es igual a la del conjunto (v. § 42). ; 9 = densidad del fluido. 9 = Coeficiente de viscosidad del fluido. % ut Hemos de advertir que en la obtencién de los valores citados (entre 1 y 12), asf como en los que indicaremos a continuacién, se han utilizado, a veces, expresiones algo diferentes del mimero de Reynolds. El factor 0,6 tiene por objeto hacer que 0,6/(1—n) sea la unidad para un valor de n = 0,4. De este modo, la expresién [5.9] coincide, para este valor corriente de la porosidad, con otras expresiones formuladas por otros auto- Tes en que No se tiene en cuenta el efecto de este factor. Para numeros de Reynolds superiores a los anteriormente indi- cados, la importancia creciente de las fuerzas de inercia (Schneebe- li, 1955) en el flujo esencialmente no uniforme de las particulas de fluido a través de los granos de suelo hace que la ecuacién [5.8] se transforme en una ecuacién del tipo: isatbv [5.10] siendo a y b constante. Por ultimo, para nameros de Reynolds comprendidos entre 60 y 120 (Schneebeli, 1955; Wright, 1968) el flujo se hace turbulento. El valor critico del mimero de Reynolds (paso de régimen laminar a tur- bulento) en tuberfas es 2.000, es decir, mucho mayor que en suelos, lo cual se debe, en una pequefia parte, al factor 0,6 que aparece en la expresin [5.9], y, sobre todo, a que en suélos el flujo real es mucho mas tortuoso, y los distintos canales se entrecruzan. En opinién de diversos autores, el ntimero de Reynolds se suele mantener, en la practica, inferior.a los valores antedichos, excepto en gravas, arenas gruesas y en rocas con diaclasas de espesor apre- ciable. Cuando el flujo es turbulento, la pérdida de carga hidraulica crece con la velocidad mas deprisa que una funcion lineal. 5.4.2. La‘Iqy de Darcy en suelos parcialmente saturados En los suelos parcialmente saturados existen dos fluidos en los poros: agua y aire. La ley de Darcy ha sido obtenida para un solo fluidd y, por tanto, no es aplicable, en principio, a este caso. Pero existe, ademas, otro aspecto que complica extraordinariamente e] problema, y es que las burbujas de aire taponan parte de los poros en que sé encuentran, y no permiten el paso del liquido cuando éste es el permeante. Por ello, la permeabilidad al agua de un suelo parcialmente saturado suele ser menor que la del mismo suelo sa- turado. Por el mismo motivo, la permeabilidad de un suelo parcial- mente saturado aumenta con el tiempo durante el que esta expuesto al paso del agua (Christiansen, 1944), pues su grado de saturacién va aumentando a medida que mds y més burbujas van siendo arrastradas por el agua, y a medida que el aire va siendo disuelto net en el agua. Segun Christiansen, este aumento oscila entre 2 y 40 veces, siendo su efecto tanto mas importante, en general, cuanto més impermeable es el suelo. Asimismo, el coeficiente de permeabilidad de suelos parcialmen- te saturados aumenta al aumentar la presion del liquido, pues esto provoca un incremento en la cantidad de gas disuelta y, por tanto, una disminucién en el espacio ocupado por burbujas gascosas (Terzaghi y Peck, 1973). Por estos motivos, siempre que se sepa que el suelo va a estar saturado in situ conviene saturar la muestra en el laboratorio an- tes de realizar el ensayo de permeabilidad propiamente dicho me- diante la técnica de la «contrapresién» que describiremos mds adelante. Téngase presente que una muestra inalterada de suelo tiene mu- cho més gas que el mismo suelo «in situ», pues en el terreno el agua suele estar a presion y el gas esta disuelto. Cumplimiento de la ley de Darcy en materiales arcillosos saturados Numerosos investigadores han denunciado desviaciones respec- toa la ley de Darcy en suelos arcillosos. Entre ellos hay dos grupos. El primero esta formado por los que dicen que no comienza a circular.el agua hasta que el gradiente hidrdulico no supera un de- terminado «umbral» #o, y que a partir de ese momento la relacion entre v e i es aproximadamente lineal, de modo que la ecuacién [5.4] se transformaria en: v=0 para i. Entre los permeametuos clasicos destacan el de «carga constan- te» y el de «carga variable». Tanto uno como otro pueden ser de flujo ascendente o*dgscendente. La figura 5.7 muestra un permeametro de carga constante y de flujo ascendente. La muestra de suelo se coloca en el interior de una «célula», cuya entrada comunica con un «depdsito de nivel constante», El, nivel de agua (desaireada) en dicho depésito se man- tiene fijo gracias al suministro continuo desde un depésito que com- pensa con algo d@ exceso el agua que circula a través de la célula, y a la existencia en su interior de un tubo vertical por cuya parte superior abandona el depésito el agua sobrante. El volumen de agua que abandona la célula en un tiempo deter- minado se mide con precision mediante la bureta indicada en la figura cuando el suelo es relativamente impermeable o con una probeta si se trata de un suelo muy permeable. Las alturas piezométricas en el interior del suelo se miden me- diante piezémetros. De esta manera se evita el tener que considerar las pérdidas en las conexiones que en suelos muy permeables no son despreciables. * 126 tb, it Wii t ity | Seguin la ley de Darcy, el coeficiente de permeabilidad viene dado por Ia formula: [8.17] siendo: V = volumen de agua que atraviesa el suelo en el tiempo t. H = distancia entre piezmetros extremos. S = area de la seccion de la muestra. t = tiempo. 4h = diferencia de nivel del agua en los piezémetros extremos. Si ei suelo es homogéneo, el agua debe subir en el piezémetro central a una altura media entre la de los extremos; asi, pues, el piezémetro central permite comprobar este aspecto. El depésito de nivel constante de la figura 5.7 se puede elevar o bajar mediante una guia y manivela, lo cual permite realizar en- sayos bajo distintos gradientes (*). El permedmetro de carga variable (fig. 5.8) se emples sélo para ensayos en suelos relativamente impermeables. Durante el ensayo, la célula que contiene el suelo, a, se conecta con uno de los tubos & 6 c; la llave A permanece cerrada, y las llaves B y C del tubo correspondiente, abiertas. En este aparato, en un intervalo de tiempo dr, el agua que desciende por Ja parte superior del tubo delgado ha de ser igual a la que atraviesa una seccién cualquiera de la muestra. Por tanto: h —sdh = k — Sdt 5. ah =k (5.18) donde s, h y H tienen \os significados indicados en la citada figura, y S es el area de la seccién horizontal de le muestra, Integrand® [5.18] entre 0 y 1, resulta: aye Pai a kant —h (5.19) nh, Abriendo las aves A y B pueden Ienarse los tubos b 6 ¢ de agua des- aireada. Asimismo, abriendo las laves A y C puede hacerse cicular agua desaireada a través de la muestra, antes del ensayo, para saturarla. s aves C deben ser de las que abren con un cambio de volumen des- preciable, Los dos tubos y ¢ son de diferente diametro. El de diémetro menor debe emplearse en suelos més impermeables. Se debe evitar que pueda formarse una via preferente de filtracién entre la muestra y las paredes de este permedmetro. <*) La norma D 2494-68 AS.TM, describe también un permeémetro de carga constante y el modo de utilizarlo, Es mds simple y esté pensado s6lo para suelos muy permeables (menos del 10% que pase por el tamiz mim. 200). 278 DEPOSITO DE AGUA pesaieaos ——| Fig. Permeimetro de carga variable. OrAMETRO. INTERIOR mm) 4 7 ESCALA MoviL SECCION INTERIOR De UN TUBO Hs ddl dusiad Como ya se ha indicado en el § 5.4.2, es necesario, en aquellos casos en que se precisa el coeficiente de permeabilidad del suelo saturado, evitar la presencia de aire en el suelo. Para ello, Ja pri- mera precaucién es eliminar el aire que el agua comin Meva en di solucién, lo cual puede hacerse, bien por ebullicién o bien por la accion del vacio. En suelos impermeables, para saturar la muestra de suelo hay gue aumentar la presién del] agua intersticial mediante una contra- presion. El ensayo se realiza entonces en el aparato triaxial, por lo cual sera descrito al hablar de este aparato en el capitulo co- rrespondiente. La formula [5.5] nos indica que la temperatura tiene, a través de la viscosidad, una influencia importante en et coeficiente de per- meabilidad. Por ello, la temperatura del agua debe controlarse du- rante el ensayo (fig. 5.7). Si el ensayo se realizé a una temperatura t), y a nosotros nos interesa conocer el coeficiente de permeabili- dad a una temperatura t:, emplearemos la relaci ky [5.20] oa siendo 7, Y¥ 7 los coeficientes de viscosidad a estas dos tempera- turas. Para ensayos con gradientes muy pequefios en los que se precise gran precisiém® (por ejemplo, para demostrar Ia validez de la ley de Darcy en arcillas).es de destacar ei permeametro disefiado por Olsen (1966). Gupta y Swartzendruber (1962) comprobaron que el crecimiento de bac- terias en arena de cuarzo sometida al paso de agua hervida y desionizada disminuye grandemente la permeabilidad, a la entrada del permedmetro, con el tiempo. 5.7. Estimacj6n del coeficiente de permeabilidad de una arena saturada por medios indirectos * Con f#bcutencia interesa conocer el coeficiente de permeabilidad de una arena saturada a partir de formulas empiticas, bien sea para detectar posibles errores de medida en los ensayos’ de permeabi- lidad, ‘o bien para tener una idea previa del orden de magnitud del coeficiente de permeabilidad con objeto de seleccionar las mues- tras sobre las que deben realizarse ensayos. Entre estas férmullas, la mds antigua es la clisica de Hazen, que puede ser expresada de la siguiente manera: k(cm/seg) = 100 D’» {5.211 siendo Dw el tamafio correspondiente al 10% de la curva granulo- métrica en cm. Esta formula fue hallada por Hazen en arenas uniformes cuyo tamafio Dy oscilaba entre 0,1 y 3 mm. i D,, el diémetro de la partfcula con igual superficie especifica gue elf conjunto, viene dada por a férmula (Hatch, 1933): 1,1513 Loy 106 1.Ds = log. 15.26] siendo Dys_) e dimetra correspondiente al 15,87% de la curva granulomé trica. Para una porosidad y una forma de los granos dada, la ecuacion (5.221 se convierte en una férmula del tipo: k=Cx D2 {5271 La razén de ser de la formula de Hazen estriba en suponer que D, es Dip. Burmister (1954) sefiala que se obtiene mejor correlacién relacionando con Day. La férmula [5.26] indica que para arenas uniformes, D, esta mds proxi- ma a Dy que a Dj. Sencillos célculos nos permiten ver que para que D, coincida con Dj» en una arena de’ distribucién granulométrica logaritmi normal debe ser el coeficiente de uniformidad 51,3. 5.8. Valores del coeficiente de permeabilidad El coeficiente de permeabilidad es una de las propiedades mas importantes y que mas difiere de unos suclos a otros. Quiza una de las causas principales del radicalmente diferente comportamien- to de una aréna y una arcilla sea el que la afcilla es mucho mas impermeable. Podemos citar los siguientes valores. tipicos del coeficiente de permeabilidad de tos suelos: Tapia 52 VALORES DEL COEFICIENTE DE PERMEABILIDAD TIPO DE SUELO (omysy NOTAS a — a Gravas ... ... >t Arenas gruesas . 110-1 Arenas medias 10-!-10-2 —) Se pueden drenar Arenas finas .. 10-10"? §-_ mediante bombeo. Arenas limosas 10-10" Turba ...... 9. 38x10-3-10-7 / Drenaje muy escaso. Limos, arcillas ‘meteorizadas. 10-*-10-7 jf Muestras inalteradas de limos y arcillas yesiferas de la autopista Zaragoza Alfaja- rin... cee can aw 1S X 10-5 x 10-6 Terraplén compactado imper- MEADE oe oe cee vee oe 10-¢- 10-8 Practicamente Arcillas no meteorizadas ... 10-7- 10-9 impermeables. we ty La permeabilidad de un testigo de muchas rocas sanas puede ser inferior a 107" cm/s (Serafim, 1970). Por el contrari¢ 1 tes- tigo de una arenisca de grano grueso puede tener permeabilidades del orden de 10°? cm/s. La permeabilidad de una masa de: roca que contenga diaclasas viene definida por éstas, y puede estar com- prendida entre 10~? y 10° cm/s. Se define asi una «permeabilidad primaria», que es la’de la «matriz de roca», y una «permeabilidad secundaria», que es la de la masa rocosa, incluyendo diaclasas, fisu- ras, etc. ‘Como dato comparativo, da Terzaghi (1934) para la permeabi- lidad del hormigon compacto los valores extremos de 10-7 a 2x 10-" cm/s. En la figura Ap. 4.2 se ha dibujado el coeficiente de permeabi- lidad de suelos compactados. 5.9. Presidn intergranular y presién neutra o intersticial. Presién efectiva. Ley de Terzaghi. Peso especifico sumergido Los suelos saturados que maneja el constructor suelen estar for- mados por dos elementos: particulas sdlidas y agua. = Presién neutra o inters- ticial 1, = Puerza normal intergra- nular. N= Fuerza normal total. S = Area del elemento de suelo, Area de contacto entre partfculas. Fig. 5.9. Fuerzas normales actuan- » es en un corte a través dela cuperficle de contacto entre dos ase particulas de un suelo, Consideremos (fig. 5.9) un corte, de 4rea elemental S, que pase a través de la superficie de contacto entre dos particulas. Si iguala- mos la fuerza total normal que acttia sobre S, N, con la fuerza intersticial y la intergranular normal, tendremos: N=u(S—s)+Ni 5.28] 133, Dividiendo por S y operando, tendremos: s a | [5.29] siendo: or ML, a la que designaremos con el nombre de «presién in- granular». oa = presion total. Ss Con los suelos y presiones normalmente empleados en ingenie- ria, s/S suele ser sumamente pequeiio, por lo cual, a efectos préc- ticos, la formula [5.29] se reduce a: o=o—Uu [5.30] En estas circunstancias [(s/S) = 0], Terzaghi encontré que oi es la presion de la cual depende la compresion y la resistencia al esfuerzo certante de un suelo, es decir, que la presién intergranular es la «presién efectivay o’. Sustituyendo 0, por o’ en la formula [5.30] obtenemos ja «ley de Terzaghi» o principio de presién efec- tiva, quiza la ley mas importante de la Mecanica del Suelo: [5.31] =o La formula [5.31] ha sido demostrada experimentalmente repe- tidas veces para,presiones normales. Mas adelante hablaremos so- bre su vigencia para altas presiones. En la frtnya [5.34] se ve claramente por qué se designa tam- bién con el Hombre de presién neutra a la presién intersticial. Si admitimos que ef contacto entre las particulas es puntual, resulta que.una particula sdlida se encuentra totalmente rodeada de liquido. Si no hay movimiento del liquido, podremos aplicar el Principio de Arquimedes, y resulta que las presiones efectivas se podrén calcular directamente empleando el «peso especifico sumer- gido» y': © sea: Yau =n) [5.32] 0 lo que es igual: ‘Yaxturado— Yw [5.33] im & Dividiendo por S y operando, tendremos: s o=0—u(I—<) [5.29] siendo: Ni . . eee «= “A, a la que designatemos con el nombre de «presion in granular». presién total. Con los suelos y presiones normalmente empleados en ingenie- ria, s/S suele ser sumamente pequefio, por lo cual, a efectos prac- ticos, la formula [5.29] se reduce a: 5.30] En estas circunstancias [(s/S) = 0], Terzaghi encontré que o es la presion de la cual depende la compresién y la resistencia al esfuerzo cortante de un suelo, es decir, que la presién intergranular es la «presion ‘efectiva» 0’. Sustituyendo o; por o’ en la formula [5.30] obtenemos la «ley de ‘Terzaghi» o principio de presién efec- tiva, quiza la ley mas importante de la Mecanica del Suelo: [531] La formula [5.31] ha sido demostrada experimentalmente repe- tidas veces para presiones normales. Mas adelante hablaremos so- bre su vigencia para‘altas presiones. En la formyla,[531} se ve claramente por qué se designa tam- bién con el nofapreéde presién neutra a la presion intersticial. Si admitimos que el contacto entre las particulas es puntual, resulta que una particula sdlida se encuentra totalmente rodeada de liquido. Si no hay movimiento del Iiquido, podremos aplicar el Principio de Arquimedes, y resulta que las presiones efectivas se podran caleulgr direetamente empleando el «peso especifico sumer gido» y’: tet fete oi ve © sea: —U—n) yw [532] 0 lo que es igual: Y= Yeterate— Ye [5.33] 136 10. Sifonamiento. Fuerzas de filtracién ; En la figura 5.10 se representa un permeametro de carga cons- te y flujo ascendente. Se supone que existe una rejilla en la parte inferior de ja muestra de arena, pero no en la superior, y que no y friccién con las paredes del recipiente. En la misma figura se indican las leyes de presiones neutras efectivas y totales en alturas de agua en la muestra de arena. Fig. 5.10. Prestones totales, intersticiales y efectivas en un permeimetro de flujo ascendente. Para hallarlas hemos razonado del siguiente modo: Por ser la muestra de seccién constante, la velocidad de flujo también lo es. Poratanto, el gradiente hidrdulico también debe ser constante segin, la, ley de Darcy, y segun la ecuacién [5.1], la ley de presiones*nguuas debe ser lineal. Las presiones neutras en el fondo y en la parte superior de la arena son iguales a las diferen- cias de altura con los niveles de agua constantes de la izquierda y de la derecha, respectivamente. En cpanto a la ley de presiones totales se halla a partir de los pesos de los materiales situados encima de cada capa de arena. La ley dB presiones efectivas se halla por diferencia. Si continuamos subiendo el nivel de agua en la rama de la iz- quierda, llegar4 un momento en que las presiones efectivas se anu- laran simultaneamente en toda la masa de arena, En ese instante, la masa de arena perdera toda consistencia y dara la impresién de entrar en ebullicion. Este fenémeno se produciré cuando H+ah=H x Jeune Ye es decir, cuando el gradiente hidraulico valga: {5.34] Este valor del gradiente hidraulico se llama «gradiente critico», y consultando los valores de yasdo de la tabla 3.1 vemos que suele estar préximo a la unidad. Si el agua que rodea a Jos granos de suela se encuentra en movi- miento, ademas del empuje de Arquimedes actuaran sobre el esque- leto de suelo unas fuerzas, }}amadas «fuerzas de filtracién», dirigi- das en la direccién de la corriente, y cuyo valor por unidad de vo- lumen total es: i= tyw [5.35] En el permedmetro de la figura 5.10, las presiones efectivas se pueden hallar también restando, para cada valor de 4H, a los pesos sumergidos que actuan sobre cada unidad de superficie las fuerzas de filtracion: (fy AH [5.35 bis] es deciy: Y ana ( Jewwete, —1)a—an Ye Ye que es eb vaJor que habiamos obtenido anteriormente. La condicién para que se produzca el sifonamiento la obtene- mos anularsio o’ en la ecuacién [5.36], es decir: aye oY . Peatarade yw yw 5.11, Tubificacién, Ensayo de erosién interna El fenémeno que acabamos de describir (sifonamiento) se_ma- nifiesta como verdadera licuefaccién de una masa de terreno. Esto ocurre en Ja realidad, y tiene su ejemplo més espectacular en las arenas movedizas que existen en muchos lugares, En ellas, por cir- cunstancias topograficas o de otro género, el agua tiene un gra- diente vertical adecuado para anular las presiones efectivas. Pero es mas frecuente otro fenémeno que, al menos en ‘su ini- ciacién, es de menor escala y que también se suele llamar sifona- ise miento. Sin entrar en la discusién de qué es lo mas apropiado, Ila- maremos a este segundo fenémeno tubificacién, para distinguirlo del primero. Consiste en la apertura, por erosin regresiva (fig. 5.11) de uno © varios conductos a través del suelo. Estos conductos, si las cir- 4n aumentando de seccién y pueden con- cunstancias no varian, ira ducir a la ruina de la obra. ‘Ambos fenémenos estan relacionados y es frecuente, por ejem- plo, que en condiciones proximas al sifonamiento, éste no Ilegue, porque antes se produce una tubificacién brutal que vacia total- mente la reserva de agua, anulando el gradiente. Esto suele ser debido a que se produce la condicién de sifonamiento en puntos determinados tan sélo, bien sea por condiciones geométricas que concentran las lineas de corriente en algunos puntos, o bien por heterogeneidades del terreno. Estos sifonamientos localizados ini- cian la erosion regresiva y la tubificacién. Fig. 5.11, ‘Tublfleacion de una presa de tierra por erosién interna regresiva La condicién de sifonamiento que hemos establecido es inde- pendiente del coeficiente de permeabilidad del terreno y de su ne turaleza, pero observamos que el fenémeno puro apenas se presenta mds que en arenas finas, de donde viene el concepto de «arenas movedizas». Seguin Taylor (1961) esto se debe a que el caudal que precisan es menor qué gp suelos mas gruesos, pero lo cierto es que, en con- diciones pafticulares, creadas por el hombre (agotamiento de ex vaciones, construcciones de presas, etc.) se llega muchas veces a las proximidades del sifonamiento, y lo que suele presentarse (ex- cepto,en las arenas finas) es la tubificacion. Esto tiene diversas explicaciones, de las cuales la mas plausible es que eisten masas muy homogéneas de arena fina uniforme, que ademas se depositan (por la forma cuasiesférica de sus particulas) con densidad también uniforme. Los sucios mas gruesos tienen gradacién més extendida, con }o cual tienen segregacianes locales que inician la erosién. Aun en el caso de que se depositasen suelos gruesos uniformes, habrian sido infiltrados probablemente, con posterioridad a su depésito, por aguas turbias que aportarian’finos de manera irregular. Estos finos no penetran en los poros de las arenas finas, pues se depositan a la entrada precisamente por la pequefia velocidad del agua filtrante. %& 13 En determinados suelos arcillosos, los tubos formados tienen gran estabilidad, y es posible que e} proceso se estabilice, sin mas, durante meses 0 afios. Pero en otras arcillas y en practicamente todos los «suelos de transicién» (ver § 2.1) la erosién los ensancha con gran rapidez, conduciendo a la catastrofe. El «indice de dis- persion» (§ 2.3.4) es importante para prever e) comportamiento de] suelo en esta eventualidad; pero Sherard ha puesto a punto conrnot oe a presion De Aoua canes De Aoua 4 ciLiMDRO OF PLAsTico ye ESN ORF isl0 OF Lome, ‘A9U8 con Canc Constante lL . vate we otro ensayo mas directo, que consiste en observar el comporta- miento de una muestra de suelo, en la que existe un conducto de 1 mm de diémetro, producido’ por medio de un pinchazo con una aguja o trécar de esas dimensiones, y por el cual se hace circu- lar agua (fig. 5.12). La muestra se prepara en el molde de Harvard (§ 7.3) y tiene 38 mm de longitud, Se compacta en 5 capas, dandose a cada una 16 aplicaciones del pisén, provisto del muelle de 68 kg (15 Ib) de fuerza, lo cual viene a producir una compactacién equivalente al 95 % del Proctor normal. E} contenido de humedad debe ser proxi- mo al limite plastico y la muestra debe quedar almacenada 24 ho- ras después de afadirle el agua, y antes de compactarla. En uno de los extremos de la muestra se hinca el tapén tronco- cénico perforado que se ve en la figura y después se perfora el conducto de 1 mm mediante una aguja de inyecciones. Después se arma el permedmetro tal como se representa en la figura y se procede a hacer pasar el agua, con diferencia de altura piezomé- trica, sucesivamente, de 50, 180 y 380 mm. En cada uno de los escalones se deja pasar el agua durante 5 6 10 minutos, midiendo el caudal. Se observa, ademas, lo turbidez del agua. Si al comenzar el ensayo con los 50 mm de altura de agua ésta no pasa, es que el agujero se ha derrumbado. Se desarma el permea- metro y se vuelve a abrir, o mejor se sella el antiguo y se abre uno nuevo. ‘Si bajo la carga de 50 mm el agua sale turbia, sin aclararse al seguir pasando, el suelo es muy dispersable. Normalmente el cau- eer hasta llegar a estar controlado casi exclusivamente por el agujero del tapén troncocénico, el cual da en esas condicio- nes alrededor de 15 cm?/s. Continuar el ensayo durante 10 minutos. Si el agua sigue saliendo turbia, el suelo es dispersable y el ensayo ha terminado. Se desarma el permedmetro y se observa el estado del agujero. Si todo ha ocurrido normalmente, se habra ensan- chado hasta 2 mm 6 2,5 mm de diametro. Si a los cinco minutos de estar pasando el agua, con los 50 mm de carga, sale ya clara o casi clara y el caudal se ‘ha estabilizado, aumentar, la carga a 180 mm. Hacer lo mismo si después de cinco minutos el agua sale un poco turbia, pero el caudal no aumenta (generalmente es menor de 0,8 cm/s). Bajo la carga de 180 mm, como antes, continuar hasta 10 mi- nutos si el agua sale turbia y el caudal aumenta ahora hasta 2,0 cm?/s. Si es asi, desmontar el aparato y observar el agujero, que sera mayor, entre 4 y 7,5 mm de didmeiro. El suelo es disper- sable, aunque no tanto como en el caso anterior. Si con los 180 mm de carga el agua sigue saliendo clara o casi clara, y a los § minutos el caudal esta estabilizado, generalmente por debajo de’ 1,5 cm'/s, aumentar la carga a 380 mm. Si el Agyatigue saliendo clara y a los 5 minutos el caudal esta estabilizado a un nivel inferior a 3,5 cm*/s (generalmente es menor que 2,0 cm/s), desmontat el aparato y observar el agujero. Este tendra.un didmetro en general inferior a 2 mm, 0 poco mayor. El suelo ser calificado. de «poco dispersable» Si cgn los 380 mm de carga el agua sale turbia y no se aclara hasta los 10 minutos, y el caudal aumenta hasta quiza estabilizarse en poco mas de 3-cm?/s (que corresponde casi al control de tapén troncocénico) y luego el agujero tiene un didmetro bastante mayor de 2 mm, el suelo se calificard de «medianamente dispersable». Sherard ha efectuado numerosos ensayos con los suelos de Oklahoma y Mississipi, en particular con los de numerosas peque- fias presas de tierra, muchas de las cuales han sufrido tubificaci nes, por estar construidas sin filtros graduados (Geotecnia y Ci- mientos, vol. II). Un namero mucho mayor, en cambio, ha resistido a pesar de esa circunstaneia. Sherard, aparte de los criterios que acabamos de resefiar, basados en el ensayo de erosion interna, en- cuentra el siguiente, preliminar, basado en el indice de dispersion: Indice de dispersion (7%) Calificacion del suelo I,>67 Gran estabilidad. 67> 1,>34 Inestabilidad intermedia. Ty < 34 Estabilidad. Por otra parte, Sherard ha hallado una interesante relacién entre la raz6n del contenido de sodio del agua presente en los poros y su contenido total en sales solubles, y la facilidad de dispersion del suelo, que vemos en la figura 5.13. Es, con todo, como é) mismo indica, arriesgado extender esta relacién como criterio aplicable a Ja generalidad de los suelos. Por otra parte, precisa ensayos quimicos que son incluso mas complicados de hacer que el ensayo de erosion interna, excepto para laboratorios especialmente equi pados. 5.12. Permeabilidad de la roca. Indice de microfracturacién En la permeabilidad de la roca hay dos aspectos absolutamente diferentes: la permeabilidad de la roca matriz, que en general es . muy pequeha, y la de 100 om i i la masa rocosa, Esta ultima. es, en reali- dad, la permeabili- ; dad de un sélido dia- clasado, 0, a veces, leno de canaliculos 0 con verdaderas gale- rfas (macizos carstifi- th S0010 ew exrnacto savuRAna cados). suseauiliye Braces ev eetucesrunse mine 5.191, Permeabilidad de la roca ma- ig. 512. Renae, de on dan de ts componcéo aula ae del extracto de, maicriaes solubles y el comporiamiento de os sueios en presas (Sherard et al, 1972)! Zonas 1 y 2: Incluye east todas 148 muestras de présas tubl Tan sdlo llega a ‘eadas ‘ef Okiaiwma y Missisdippl. Sueles muy erosionable:. sr importante en ro- eae ee eteearapaiay @ cee eer ‘Siar Stet Genoa", anans, SBS, Poros. Zona 3: avails normaiee, reststentes a 18 eroatén. (§ 5.8). Sin embargo, Zona 4: La mayor parte de las muestmas inciuigas en esta Veces significa mu- ren Rr it are terse’ cho como indice de la ‘cision en, los ensayos efectuados. microfisuracién de la EI % de Na se define como: roca, que puede in- 100 x Na/(Ca + Mg + Na + K). teresar como indica- a pesar de esa circunstaneia. Sherard, aparte de los criterios que acabamos de resefiar, basados en e] ensayo de erosién interna, en- cuentra el siguiente, preliminar, basado en el indice de dispersién: Indice de dispersion (%) Califieacion del suelo I> 67 Gran estabilidad. 67> Iy>34 Inestabilidad intermedia <3 Estabilidad, Por otra parte, Sherard ha hallado una interesante relacion entre la razén del contenido de sodio del agua presente en los poros y su contenido total en sales solubles, y la facilidad de dispersion del suelo, que vemos en la figura 5.13. Es, con todo, como él mismo indica, arriesgado extender esta relacién como criterio aplicable a la generalidad de los suelos. Por otra parte, precisa ensayos quimicos que son incluso mas complicados de hacer que el ensayo cee interna, excepto para laboratorios especialmente equi- pados. 5.12, Permeabilidad de la roca. Indice de microfracturacion En la permeabilidad de la roca hay dos aspectos absolutamente diferentes: la permeabilidad de la roca matriz, que en general es muy pequefia, y la de la masa rocosa. Esta a ; ; 1 ltima. es, en reali- g frwes Soe dad, a permeabit' 2 Frasiaen) dad’ de un sélido dia- 2 vol ees clasado, 0, a veces, § Xx F leno de canaliculos o - ie zoned [ con yerdaderas gale- 4 — f rias (macizos carstifi- e j-—— { cados). 8 T ™ T T ge 2, 20 * 180 sucesosdigts traces exexteucrastTonce mite 519.1. Permeabilidad de la roca ma- Fig. 5.12. Resumen. de 10s dator de Ia composicién quimica del exiraclo de, maieriales solubles y el comporiamlento de os sueios en presas (Sherard et al, 1972): Zonas 1 y 2: Incluye cas! todas las muestras de presas tub! flcadas en Oxiat@na y Mississippi. Suelos muy erosionabtes Zona-1: Incluye en particular las smuastras de 16 presas tubifeadas en Veneauela, Oklahoma, Mississippi, A?karats, "Tennessee Tejas. Zona 3: Arcilias normales, resistentes a Ia erosién, Zona 4: La mayor parte de las muestras incluldss en esta ona son de dispersign lenta, el ensayarias en leboratorio, ‘La trontera inferior de esta zona no so ha definido on pre. ‘isin en os ensayos efectundos. EL % de Na 50 define como 100 x Na/(Ca + Mg + Na+ 1), 40 triz Tan sélo llega a ser importante en ro- cas muy porosas, ge- neralmente areniscas (§ 5.8). Sin embargo, a veces significa mu- cho como indice de la microfisuracién de la roca, que puede in- teresar como indica- cién de tensiones anteriormente aplicadas, y también de su altera- bilidad. Para ello se emplea el ensayo de permeabilidad radial (fig. 5.14), en el que se utilizan testigos cilfndricos, con un taladro central. Se halla primero el coeficiente de permeabilidad divergente, inyectan- do en el taladro agua a presién 1 kg/cm? mayor que el agua exterior. Llamaremos a este coeficiente k, y luego al coeficiente de permea- bilidad convergente, kx, aplicando al exterior una presion de agua 50 kg/cm? mayor que la del interior. Definese después un indice $ @ kh i st Fig. 5.4. Ensoyos de permeabilidad radial y curvas para diferentes valores del indice S (Bemaéz, 1967): 1, Muestra de roca.—2, Célula de presién.—s. Carga hidréuliea (xg/em!).—4. Per meabilidad (m/s),—6, Callea oolitica (in fisuras).—6, Gnelss nommalmente fisu ‘rado.—T. Gnelss compacto-a, Ghelss muy fisurado. Las curvas de Ia inquierda demuestran cémo Ia permeabilldad de Ta roca varia ‘mucho més cpn Ins tensiones splicadas cuando el indice S es alto. _ yO de microfracturacién igual a S = ki/k». Tanto en uno como en otro caso, el cgeficiente de permeabilidad es igual a ‘ Q(cm*/s) R k = Re : (m/s) 2a (em) - p(g/em’) log R, [5.36] siendo R; el radio del testigo y R; el del taladro (6,0 y 1,2 cm en el ensayo normal); Q, el caudal; L, la longitud del taladro (10 cm normalmente, mientras que el testigo tiene 15), yp, la diferencia de presion, que hay que expresar en g/cm, dadas las unidades ele- gidas para las otras magnitudes. La figura 5.15 nos muestra la correlacién obtenida entre este indice y otro que también intenta cuantificar el grado de micro- ua fisuracién de la roca, Ja razén Ryo/Rw, que es la razén entre la resistencia a la compresién simple de testigos de 10 mm de di metro y otros de 60 mm. Si existen microfisuras, hay probabilida- des de que el testigo pequefo esté mAs sano que el grande. La correlacién entre ambos indices parece significativa. che Fig. 5.15, Correlacién entre os indices Sy Riy/R (Habib y Bemaix, 1968). ‘Datos de Male asset, y ademis: Zona T: Co. Tian oolitics no fisurada.— TI, Gnelss medio—T1T. Caliza {de microfisuracion débil y ma crofructuracién clara e intensa 5.12.2. Permeabilidad del macizo diaclasado La medida de esta propiedad no puede hacerse en laboratorio, sino in situ (ver Geotecnia y Cimientos, II), y es un problema muy complejo, ya que se comprueba que el flujo pasa frecuentemente, segtin el espesor de las fisuras, de laminar a turbulento y viceversa. En determinados casos con suficiente densidad de fisuras, el pro- blema puede reducfse al final (Castillo, 1972) a un macizo homo- géneo de coefciénges equivalentes apropiados. Esto es posible par- ticularmente cwanfo las fisuras tienen hdbilo superficial, es decir, que tienen un éspesor relativamente constante en dreas extendidas. Sin embargo (Sabarly et al., 1970), en muchas rocas el flujo parece dirigirse por canaliculos preferenciales, siendo mucho més dificil de reducir a esquemas mateméticos simples. Estos canaliculos con- sisten a meryido en ensanchamientos de Jas mismas litoclasas. 5.13. Tensién superficial Durante muchos afios, los fenémenos que se producen en la su- perficie de los liquidos se han venido explicando en funcién de la tension aparente producida en la piel o membrana eldstica que, segun se suponia, se formaba en la superficie de todos los liquidos. mw 4 Hoy se sabe que no existe tal membrana, y que Ja causa de estos fenomenos esta en la atraccién de las moléculas. Resulta, sin em- bargo, que mediante este concepto de tensién superficial se consi- en resultados cuantitativamente exactos, a pesar de la imagen ‘isica equivocada en que esta basado. Por ser el tinico medio sencillo para Hegar a estos valores, nosotros utilizaremos esta imagen en el presente libro. En la figura 5.16 se muestra una membrana sometida a una presién en su cara interior superior en 4p a la de la cara exterior. Como consecuencia, la membrana estara sometida a una tensién o.. Como la membrana es de espesor constante, esta tensién se expresa como fuerza por unidad de longitud segun la superficie de la mem- brana. La relacién que liga a Ap y a o, es: ap=a, (¢ + [5.37] Ri OR Si el radio de curvatura es el mismo en todas las direcciones, la ecuacién [5.37] se convertira en: 2a, Ap [5.38] 5.14, Capilaridad. Ascensign del agua en tubos capilares E] fenémeno de la ascensién capilar puede demostrarse sumer- giendo en agua la parte inferior de un tubo de vidrio de diametro muy pequefio, que recibe el nombre de tubo capilar. Al ponerlo en contacto con el agua, por ser la atraccién entre el agua y el vidrio superior a la existente entre moléculas de agua, el agua asciende é PRESION EXTERIOR p Drama, El radio de curvatura ae ‘receién normal a Ia men: Drana yal papel es R, Fit, 5.16, Corte a tends de a\es_] ‘plano normal 2 una enen us dentro del tubo hasta una altura f. por encima del nivel del agua libre (fig. 5.17). La altura he se Hama «altura de ascension capilar». La superficie superior del agua, dentro de] tubo capilar, toma la forma de una superficie céncava por arriba, Narmada menisco, que se une con las paredes del tubo formando con el misma un angu- lo a. Este valor depende del ma- terial del tubo y de las impurezas gue cubren la pared. Para tubos je vidrio con paredes limpias, « = 0, y el agua asciende a la ma- xima altura posible; si las paredes del tubo no estan’ limpias, « es mayor que cero. En fos puntos P y Q de la figu- ra 5.17, la presién debe ser igual por estar al mismo nivel, y por tanto, atmosférica. En el punto M la-presion es también atmosférica, yenel N la presion serd, segun la (a) (b) ecuacion [5.36]: Fig. 5.1: (a) Ascensién del agua en un tubo cxpllar. (b) Estado de tnsién del gua ea un tubo caplla. [5.39] Por otro lado, si expresamos la igualdad de alturas piezométri- cas en los puntos Q y N, tendremos que la presién en N sera: Uy = — hey [5.40] De [5.39] y [5.40] sacamos: : : oa ‘ E hea [5.41] Pow gtre lado: 2 . r C05 @ y sustituyendo en [5.41]: . h 2o, cos @ ” n [5.42] La tabla Ap. 2.4 nos da los valores de «, para agua en contacto con aire en funcién de la temperatura. Por encima del nivel del agua libre, la presién del agua sigue la ley w= Bw [5.43] EI agua se encuentra realmente colgada del tubo, y por ello el tubo estar4 sometido a una compresién de valor arth. . “ays 5.15. Ascensién capilar del agua en los suelos En contraste con Jo que ocurre en los tubos capilares, los hue- cos de los suelos y de la mayoria de los materiales porosos tienen un ancho variable y se comunican entre si formando un enrejado. Si este enrejado se comunica abajo con el agua, su parte inferior se satura completamente. En la parte superior, el agua solo ocupa Ios huecos mas pequefios, pues los mayores permanecen Ilenos de aire. La ascension del agua por los po- ros de una arena seca puede demos- trarse en el laboratorio con el ensayo indicado en la figura 5.18. Se vierte arena en un tubo vertical con una malla perforada en el fondo, y luego se coloca este fondo en contacto con el agua. Por ascensién capilar parte de la arena se satura y adquiere un color oscuro. Hasta ung altura fh. por encima del nivel del agua, la eereaest arena se halla practicamente satura- hed da, y ae a y ke esta parcialmente sa) (b) saiurada, en la forma que indica la figura 5.18 (b). La altura fh. se Ila- Dees reese ma «altura de ascensién~capilar del suelo» A medida que disminuye el diametro efectivo, también lo hace el tamafio de los poros y aumenta Ia ascensién capilar. La altura h, (cm) es aproximadamente igual a: aire Solidog gue c eDyo [5.44] donde C es una constange émpirica cuya dimensién es cm? y que depende de la forma de low gfanos y de las impurezas superficiales entre otras cosas. Su valor varia entre 0,1 y 0,5 cm’. : Entre las alturas he. y h, ana . parte de los poros se halla ocu- pada por canales continuos de aire, y el resto por hilos de agua. Como estos hilos de agua son también continuos, la pre- sion en el agua hasta la altura he se halla gobernada por la ecuacién [5.43]. Pero si la are- na sélo esta humedecida, las particulas de agua no se comu- nican entre si, y la ecuacion [5.41] no es aplicable a este Fig. 539, Foermas miroquctdes ‘ae coud ™ “agua de contacto (fig. 5.19). M5 5.16. Presién capilar en el suelo. Succién. pF Toda el agua situada por encima de la capa freatica est a pre- sion inferior a la atmosférica. En todos aquellos puntos en que el menisco toca los granos de suelo, las fuerzas capilares acttan cau- sando una presién intergranular dentro de dicho suelo (fig. 5.19), del mismo modo que vimos cémo el tubo capilar de la figura 5.17 se hallaba sometido a compresién. Esta presién intergranular se llama «presién capilar». Estas presiones intergranulares pueden originar aumento de la resistencia al corte de la arena fina. Una playa puede convertirse, asi, en una pista. En la de Daytona, Florida, se batieron varias marcas automovilisticas de velocidad pura. Las presiones capilares hacen que taludes verticales de bastante altura en arena densa per- manezcan estables sin soporte lateral alguno; asimismo, gracias a dichas presiones muchas muestras inalteradas extraidas del te- rreno se sostienen sin sujecién lateral. En arcillas, las presiones capilares son mucho mayores. Si se sumerge un suelo en agua, sus presiones capilares desaparecen. El agua, que no tiene resistencia al esfuerzo cortante, tiene, sin embargo, una resistencia considerable a la traccién. Briggs (Rode, 1969) ha medido una resistencia a la equitraccion de 223 +5 as- mésferas a 27°C en agua desaireada. Se han medido resistencias de 6 a 40 atmésferas en agua con aire disuelto (Aitchison, 1960). El término succién se aplica para designar la diferencia entre la presion del aire, u., y ladel agua, ms . El pF de un suelo es el logaritmo en base 10 de la succién expresada en centimetros de agua. El valor maximo medido del pF es del orden de 7, y corresponde a una arcilla desecada a 110°C. 5.17. Relacién entre la presién de vapor y la curvatura del menistoy Si un liquido ocupa una parte de un recinto cerrado, la zona de este recinto no‘ocupada por el Iiquido se saturara de vapor de agua. Por tantg, si la temperatura es constante, la presién de vapor se hara constante. La presiofi de vapor depende de la temperatura y de la curvatura del menisco formado por la superficie del liquido, de acuerdo con la ecuacién de Kelvin: 1, 2 = P pRT [5.45] siendo: pe presién de vapor sobre una superficie horizontal a presién de vapor sobre el menisco. tension superficial a 7°. peso molecular del liquido (18,06 para el agua). densidad del liquido. constante de los gases perfectos (8,31696 x 10’ er- gios/mol - K en el sistema c.gs., y 8.316,96 J/mol - K en el S.I.). T= Peeper absoluta (temperatura en grados centi- grados mas 273,15). R, y R:= radios de curvatura principales. Sustituyendo [5.37] en [5.45], y lamando (u,—uwy) a la suc- cién, tenemos: ye = Mu) [5.46] > eRT Los radios de curvatura son positives cuando el vapor se en- cuentra del lado céncavo, En caso contrario, son negativos. Vemos, pues, que un menisco céncavo (del lado del vapor) disminuye la tension de vapor respecte del valor correspondiente a superficie plana. 5.18. Dispositivos experimentales para la medida de la succién en el laboratorio Entre los diversos procedimientos empleados para la medida de Ja succién én el laboratorio (Croney y Coleman, 1960), citaremos los siguientes! Paraglorts del pF entre 0 y 3 se puede utilizar el procedimiento de la «placa de succién» (fig. 5.20). La muestra de suelo se coloca en intimo, contacto con la parte superior plana de un disco saturado de vidrio cuyo valor de entrada de aire sea superior a la succién que queremos medir (v. Apéndice nim. 5). Por medio de una bomba de vacip se aplica una succién determinada. El valor de esta suc- cién vendré dada por la suma de d en altura de columna de mer- curio y / en altura de columna de agua. Cuando se ha establecido el equilibrio se pesa-el suelo para conocer su humedad. El ensayo se puede repetir para varias succiones hasta obtener la curva que liga la succién con la humedad. Para la medida directa de la suc- cion de una muestra de suelo a una humedad dada, basta adoptar un dispositivo que permita, variando la succién de la bomba de vacio, que no haya transferencia de humedad entre la muestra y la placa. El valor de ta succién aplicada nos dard el de la muestra. at siendo: p= Presién de vapor sobre una superficie horizontal ur p= presion de vapor sobre el menisco. o, = tension superficial a 7°. M = peso molecular del liquido (18,06 para el agua). g= densidad del liquido. R= constante de los gases perfectos (8,31696 x 10 er- gios/mol - K en el sistema c.g.s., y 8.316,96 3/mol - K en el S.L.). T = temperatura absoluta (temperatura en grados centi- grados mas 273,15). Ri y Ri = radios de curvatura principales. Sustituyendo [5.37] en [545], y Hamando (u,—ws) a la suc- cion, tenemos: 8 Mu fe eee ee eeeete) (5.461 P pRT Los radios de curvatura son positivos cuando el vapor se en- cuentra del lado cdncavo. En caso contrario, son negativos. Vemos, pues, que un menisco céncavo (del lado del vapor) disminuye la tensidn, de vapor respecto del valor correspondiente a superficie plana. 5.18. Dispositivos experimentales para la medida de la succién en el laboratorio Entre los diversos procedimientos empleados para la medida de la succiérf en el laboratorio (Croney y Coleman, 1960), citaremos los signiontgs: Parawalbres del pF entre 0 y 3 se puede utilizar el procedimiento de la «placa de succidn» (fig. 5.20). La muestra de suelo se coloca en intimo contacto con la parte superior plana de un disco saturado de vidrio cuyo valor de entrada de aire sea superior a la succién que queremos medir (v. Apéndice nim. 5). Por medio de una bomba de vapio se aplica una succion determinada. El valor de esta suc- cién vendra dada por la suma de d en altura de columna de mer- curio y [en altura de columna de agua. Cuando se ha establecido el equilibrio se pesa-el suelo para conocer su humedad. El ensayo se puede tepetir para varias succiones hasta obtener la curva que liga la succion con la humedad. Para la medida directa de la suc- cion de una muestra de suelo a una humedad dada, basta adoptar un dispositivo que permita, variando la succién de la bomba de vacio, que no haya transferencia de humedad entre la muestra y la placa. El valor de la succién aplicada nos dara el de la muestra. 4 ut Musatea By Mercurio Fig. 8.20, Procedimiento de la placa de succién para Is medida del pF. Con este procedimiento no se pueden medir valores del pF supe- riores a 3, porque el agua entre en cavitacién. Una técnica parecida se describe en la norma A.S.T.M. D-2325-68. Para valores de pF entre 3 y 45 se puede utilizar el procedimiento de la centrifugacién. Consideremos un recipiente cilindrico conteniendo agua en su parte inferior (fig. 5.21). Coloquemos en él un cilindro poroso saturado sobre el cuahreposa la muestra por intermedio de una placa porosa también saturada. La succién de la muestra en altura de agua sera igual a d. Si en lugar de someter la muestra al campo de fuerzas de la aceleracién de la gravedad la colocamos en un campo de aceleracién ng haciendo girar el dispositivo alrededor de un eje 00’, d se convierte en d’ y la succién corres: pondiente al peso sera nd’. Asi, para n = 5.000 y d’ =5 cm, se podré medir lotta (4, — Hay)/Pwe = 1089 25.000, es decir, un pF = 4 'EI Cilindro poroso debe poder resistir la fuerza centrifuga aplicada, y el tamafio de sus poras debe ser taf que permita una transferencia de humedad’ de la muestra suficientemente rapida, pero sin perder @ saturacién. Una limitacién importafte de este aparato es que en las centrifugas normales sélo se puede acomodar una muestra de 1,5 cm de didmetro por 05 em de ¥ Placa porose Citindro pore Fig. 521. Procedimlento de Ia centritugaciéa para la medida del pF. espesor como maximo. Por todos estos motives, Coleman (1959) opina qué este procedimiento no es adecuado para ensayos de rutina. Sin embargo, la AS.T.M. lo ha normalizado con la designacién D-425-69, Con el procedimiento de la «membrana de presién» se pueden medir valores del pF entre 2 y 6,18 (Coleman y Marsh, 1961) con un aparato especial. Con el aparato de rutina de la figura 5.22, los valores que se pueden medir van de 2 a 5,3. La muestra, encerrada en una camara de presién estanca al aire, est4 en contacto con una membrana de celulosa saturada, permeable al agua, pero muy poco al aire, el agua de la cual se mantiene durante todo el ensayo a la presion atmosférica mediante una comunicacion con agua libre. La presion del aire dentro de la camara se eleva tan pronto como sea posible tras la colocacién de la muestra a una presion deter- minada. Esto aumenta en la misma cantidad Ja presién del aire en unto Disco de vronce ore BZ Fig. 522. Aparato de la membrana de presién, ne los poros del sueloy Hhbré una transferencia de humedad entre la muestra y la membrana hasta alcanzar el equilibrio, en cuyo ils tante la presién del agua en la membrana y en el suelo sera atmos. ferica. La presién de aire aplicada es igual a la succion del suelo en las condiciones del final de! ensayo. La norma A.$.TM. D-3152-72 describe un aparato més sencitlo, basado en Jos misinos principios. La succion ‘maxima que puede medirse en él es de 15 atm (pF, 4,2). Para valores del pF entre 4'y 7 se puede emplear la ecuacién [546], Esta relacién, en el sistema cgs., y tomando logaritmos decimales en lugar dé neperianos, toma la’ forma: RT Pe = logis | 2303 — 10 10 ; pF = log, (2303 Br) + og (ce A ) [5.47] 4 4 * 49 Para ¢ = 20°C, la ecuacién [5.47] se convierte en: pF =6,5 + logio (108. #) [5.48] Ahora bien: pu > 100 [5.49] siendo H la humedad relativa del vapor de agua de los poros del suelo, en %. Sustituyendo [5.49] en [5.48] queda: pF = 6,5 + logw(2—logw H) [5.50] El procedimiento de la «balanza de absorcién» (Croney et al., 1958) mide Ja presién de vapor del aire en contacto con la muestra de suelo, y mediante la ecuacién [5.48] calcula la succién. El pro- cedimiento del «desecador de vacio» lo que hace es controlar la humedad relativa colocando la muestra en un desecador de vacio en el que se halla una solucién de acido sulfurico de concentracién adecuada para ‘a humedad relativa que se desea. La formula [5.50] permite, dada la succién que se desea aplicar a la muestra, calcular fa humedad relativa: Después del ensayo se pesa la muestra y se brio con la succién aplicada. halla la humedad de equi ~Mediante todos los dispositivos indicados lo que se hace en ge- neral es obtener la curva succién-humedad; si deseamos obtener la succién de una muestra de suelo hallaremos su humedad y entra- remos en esta curva. La medida directa de la succién sera explicada en los capitulos 6 y 9; de todos modos, ya hemos visto que con el procedimiento dé la placa de succién se puede medir ésta direc- tamente. | 549. Yariacién de la succién con la humedad del suelo * Para todos los suelos, sin excepcién, se encuentra que la succion decrece al aumentar la humedad. La figura 5.23 muestra las curvas humedad-succién de una arcilla. Pero la curva obtenida cuando se pasa de himedo a seco no es lg misma que la que se obtiene cuando se pasa de seco a hiimedo. Hn este segundo caso, los valores de la succién son inferiores para igual humedad (v. fig. 5.23), Hay una especie de histéresis en la succién de Ja rehidratacion. Si se amasa la muestra antes de cada determinacién desaparece Ia histéresis (Croney y Coleman, 1960), lo cual parece indicar que su causa es la diferente forma’ de los meniscos para una misma bumedad. En efecto, al secarse una arcilla, las laminas de las particulas tienden a agruparse formando libros; al humedecer de nuevo, re- sulta que, para una misma humedad, es como si la arcilla estuviera 150 (a96t ‘weusye9 & fouosg) eqLE een ue pepoumy £ UpPONE anUD UNPEEY “ETS “AL ~m os ov of oz n ug}sead op our ow ‘0]904 ep s0p0D8seq ugiasosgo ep o2usI0g adoene 351 ou opoyse’ ep b opuoses lov os o9 loz ~ formada por particulas de mayor tamajio, pues los libros no se abren con facilidad. Ello explica el menor valor de la succién du- rante la rehidratacion, Para una arena fina, los valores de la succién siguen la misma ley, pero son menores y, ademas, no hay histéresis. Es interesante comparar las curvas succién-htmedad obtenidas por di- versos procedimientos. De los cinco métodos indicados en el apartado an- terior, los tres primeros no podrian detectar una presin osmética, pues las membranas 0 placas empleadas son permeables a las soluciones salinas, pero los dos ultimos, si, Hasta valores del pF = 62, los cinco métodos coinci- den (v. fig. 5.18) esencialmente, lo que parece demostrar que, al menos hasta estos valores, la succién viene definida por la geometria de los poros. 5.20, Electroésmosis Si se hace pasar una corriente eléctrica a través de una arcilla saturada, el agua se mueve hacia él catodo. Este fendmeno, conocido con el nombre de electrosmosis, fue descubierto por el ruso Ruess en 1808 (L. Casagrande, 1949). Bl fenémeno se debe a la emigracién de los cationes de la capa doble hacia e] cétodo, donde quedan neutralizados. Debido a la ésmosis, el agua acompaiia a los cationes en su movimiento. La velocidad de flujo del agua, producida por este fenémeno, viene dada por la expresién: ou = a 5.51 », he 35 [5.51] siendo: v, = velocidad de flujo en la direccién s. U = potencial eléctrico. k, = un valor que anda alrededor de 5 x 10°$ (cm/s)/(V/em) para, la’ mayoria de los suelos naturales (L. Casagrande, 194g). # Es evidente la analogia entre la ecuacién [5.51] y la ley de Darcy, por lo cual'a &, se le aplica el nombre de coeficiente de permeabi- lidad ,electroosmético. Como, consecuencia de un proceso de electrodsmosis aumenta la resistencia al corte de una arcilla, Una parte de este aumento hay que atribuirlo a la disminucién de su humedad, pero otra se debe a cambios quimicos producidos en la arcilla. Tal ocurre si se coloca algin compuesto de aluminio en el anodo (Gray, 1970). 152° 6 Compresibilidad e hinchamiento de los suelos sin deformacién lateral 6.1. Compresibilidad de la arcilla En general, las arcillas se caracterizan por su gran compresibi- lidad y poder de retencién de agua en relacién con las arenas. Como ya se ha visto en el capitulo 4, las particulas arcillosas tienen forma acicular o laminar. También se ha visto en dicho ca- pitulo que, debido a las fuerzas fisico-quimicas existentes entre las particulas ‘arcijlosas, éstas adoptan, al sedimentar, una estructura muy abierta, Esta estructura, inestable frente a las poderosas fuer- zas gravitatorias que pueden actuar posteriormente sobre la arci- Ila, es la causa de su gran compresibilidad. 6.2. El edémetro El estudio de la compresién unidimensional de los suelos se suele hacer en el ed’metro. El primer edémetro fue construido por Frontard en 191. | Terzaghi, é1981, empled otro modelo disefiado por él para el estudio del entumecimiento de arcillas. Su nombre deriva de «oi- dos», en griego, entumecimiento, hinchazon (la misma raiz que en la palabra edema) y se refiere ‘a dicha aplicacion concebida por Terzaghi’ Este aparato fue posteriormente perfeccionado por Ca- sagrande. Mucho antes que Frontard, Reinke, en 1839, empleé un aparato de con- cepcién andloga para el estudio del entumecimiento, en contacto con el agua, de aljunos geles y tejidos vegetales. Pero este aparato no pasé por perfeccio- namientos posteriores ni, por supuesto, fue empleado en el estudio de los suelos. El edémetro (fig. 6.1) consiste esencialmente en un anillo corta- dor, en el cual se encuentra comprimido el suelo entre dos placas porosas cuyo desplazamiento relative puede medirse con gran exac- 153 titud. Si las placas no fuesen porosas, ¢l ensayo seria completa- mente inutil en suelos saturados de agua, porque mediriamos la compresibililad de ésta y no la del- suelo. La célula indicada en la figura 6.) esté hecha de material inoxidable, para evitar la corro- sién, con excepcidn del cilindro exterior de plastico transparente. La carga se aplica a través de un yugo (fig. 6.1) y por medio de un sistema de palancas. PoRTACOMPARADoR “ fl Fig. 6.1., Célula de anillo jo, desarroliada en el Laboratorio del Transporte y la Escuela “Tecnica Superlor de Ingenieros de Caminos de Madrid (fabrieada por Carlos Maier), ¥ En ensayos de rutina sobre suelos que no sean excesivamente duros, la deformacién del suelo se mide por medio de un compara- dor situado sobre el yugo y adosado a un portacomparador rigida- mente unido a la base de la célula, segiin se indica en dicha figura. Interesa pos ello disminuir las deformaciones en todos los con- tactos intermedios. Este es el motivo por e} cual las piezas a y b deben ser de acero endurecido. La apreciacién del comparador sucle ser de una centésima de milimetro, aunque con suelos muy poco deformables se pueden co- locar cuadrantes milesimales. En ensayos con muestras saturadas, para evitar que la muestra se seque durante la compresiéu, y para simular las condiciones existentes en el campo, el cilindro de plastico transparente esta leno de agua, la cual comunica con las piedras porosas: E anillo cortador y la piedra porosa inferior de la figura 6.1 estan sujetos a la base de la célula mediante los tornillos de fijacién indicados en ella. En esta célula, la presién en la cara superior de la muestra es algo mayor que en la cara inferior, debido a la adherencia de las paredes del anillo. EJ porcentaje de la carga total gue es transmitido al anillo como friccién disminuye al aumentar la carga, por debajo de la presién de preconsolida cidn (v. § 65), pero por encima de dicha presidn este porcentaje se mantiene relativamente constante (v. Leonards y Girault, 1961; Monden, 1961). Segéin Monden (1969), la relacién entre Ia presién tangencial en el anillo y la presion normal en el edémetro, en suelos amasados hasta el limite liquido, viene dada por ta siguiente expresidn aproximada: 0,12 + 0,00095 7,. Por otro lado, Taylor encontré que Ja fricciGn en suelos inalterados, por encima de la pre- sion de preconsolidacién, era algo mas de la mitad que en suelos amasados (v. Monden, 1969; Akroyd, [957); en efecto, a aplicacién de la formula de Monden a la arcilla inalterada de Ciudad de Méjico, por encima de Ja presién de preconsolidacién, da valores algo inferiores al doble de los medidos (v. Leonards y Girattt, 1961). Durante 1a descarga, la friccién disminuye hasta que lega a invertir su sentido, pudiendo entonces tomar valores muy elevados. Se puede disminuir grandemente la friccién, sobre todo para cargas no muy pequeiias, forrando el interior del anillo con teflén, y untando ademés con una grasa especial (Leonards y Girault, 1961). Sin embargo, el método mas eficaz hasta Ia fecha ha sido untar las pare- des del anillo con grasa de silicona. Con él, practicamente, se ha eliminado a friccién en edometros nermates (Barden y Berry, 1965; Burland y Ros- coe, 1969). Para mantener esta/causa de error dentro de limites adecuados cuando no se tofhgn Gisposiciones especiales, como las indicadas anteriormente, Ja relacién didmetroaltura debe ser como minimo de 2,5. Las piedras :porosas suelen ser de material abrasivo (por ejem- plo carboruado), material refractario (bauxilita) 0 bronce poroso. El Instituto Gébtécnico Danés (Brinch Hansen, 1966) fue quizd el primero en comprobar experimentalmente que las deformaciones propias de los apa- ratos que ellos usaban eran del mismo orden de magnitud que las de ciertos suelos duros; por ejemplo, arcilla glaciar y arena densa. Newland y Allely (1960) preconizan el empleo de papel de filtro entre la muestra y cada piedra porosa, pues de ese modo se evita que se taponen los poros de dichas piedras, y, ademas, el papel de filtro acttia como vehiculo del agua entre poros de la piedra, lo cual da lugar a la obtencién de mejores curvas de consolidacién (v. §§ 6.13 y siguientes). Es conveniente, por las mismas razones, emplear piedras porosas de grano relativamente fino. Sin embargo, en el Laboratorio «José Luis Escario» y en el de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos se ha comprobado que ef papel de filtro aumenta extraordinariamente las deformaciones propias del edémetro, por lo cual su uso sélo estd justificado en suelos muy blandos. Si en el edémetro de ia figura 6.1, leno de agua, colocamos una pieza de bronce en lugar de la pastilla de suelo se obtiene, para una presion de 10 kp/em?, un movimiento del micrémetro de 42 milésimas de milimetro, fo cual supone un médulo edométrico (v. § 6.12) de unos 6.000 kp/em?, La mayor parte de esta deformacién ocurre en los contactos, ya que el médulo de elasticidad del bronce suele ser superior a los 800.000 kp/em?. La defor- macién citada es, sin embargo, muy pequefia comparada con hasta 380 milé- simas de milimetro medidas en otros edémetros de uso corriente, Estas 380 milésimas suponen un médulo edométrico de unos 500 kp/cm* en el edémetro al que corresponden, y se comprende que pueden ser muy impor- tantes en ensayos con suelos duos, sobre todo si se tiene en cuenta que para presiones inferiores a los 10 kp/cm? e] médulo edométrico calculado sera mucho menor. Pueden reducirse atin més las deformaciones propias (hasta 25 milésimas © un médulo edométrico de 10.000 kp/cm? para una presién de 10 kp/em?) tomando las medidas de deformaciones en el pistén de carga y no en el yugo. En este caso conviene tomar medidas en dos puntos diametralmente opues- tos (A y B de Ja fig. 6.1), y hallar la media, pues el pist6n cabecea bastante Con el edémetro seco Jas deformaciones propias citadas serian mucho menores. En Suecia, donde los suelos son muy susceptibles, para evitar el efecto de las vibraciones sobre el edémetro, se ha empleado un procedimiento de suspensién aperiédica. El edémetro descrito, desarrollo del ideado por Casagrande, tiene ciertas limitaciones: no permite controlar e} drenaje, ni la medida de las presiones intersticiales; la existencia de la friccién lateral; debido a la existencia de esta friccién, la distribucién de la presién no es uniforme; ni permite aplicar presiones crecientes de un modo continuo; la carga en escalones puede ocasionar un int pacto en la muestra, cosa que puede ser perjudicial en suelos muy susceptibles. Existe un edémetro, empleado en investigacion, que evita todos estos inconvenigntes. Es el disefiado por Rowe y Barden (1966) y representado, en la figura 6.2. La carga uniforme se aplica por mé- dio de présigngle agua que actda sobre un gato de goma ondulada. Si se desea*obtener una deformacién constante se puede intercalar un piston de carga rigido. Sin embargo, un pistén flexible y, por consiguiente, una presién uniformemente distribuida tienen Ia ven- taja de localizar el efecto de la friccién lateral y de proporcionar un mejor conocimiento de la presién que actiia sobre la mayor par- te de la tnuestra. El asiento vertical se mide, para ello, en el centro de la muestra. La disposicién indicada en la figura 6.2 permite el drenaje en la parte superior de la muestra y Ia medida de presiones intersti- ciales en [a inferior. Es posible, sin embargo, cambiar estas con- diciones y permitir el drenaje en ambas caras, 0 solamente hacia un dren central, o hacia un dren lateral periférico, simulando de esta manera diversas condiciones existentes en el campo. Para medir las presiones intersticiales en la cara inferior, se satura la piedra porosa en contacto con ella, y se leen las presiones 154 que hay que aplicar al agua del sistema de medida para qué no haya movimiento de agua entre la muestra y la piedra porosa en di- cha cara; esta ausencia de moyimiento se mide con frecuencia con un indicador de cero (indice capilar mercurio-agua). También se puede medir la presién directamente mediante un transductor. Este sistema permite, al aplicar una carga, cerrar con anterio- ridad la Have de drenaje. Con ello, si la muestra esta saturad todas las deformaciones habidas antes de abrir dicha lave seran deformaciones propias del aparato y, por tanto, podran eliminar- se facilmente. Este sistema es, por ahora, mucho mas complicado y caro que el anteriormente descrito. EI edémetro de la figura 6.2 permite también la medida o el control de las presiones del agua y del aire en suelos parcialmente saturados (v. Barden y Sides, 1970). [CUADRANTE 0 TRANSOUCTOR gs pea SoPonre mio Linea € summistRo be acua a PRESION consranre gorouccion FLExTBLE vatyuca oe conTRoL o€ Le) gonenaie | ae Fan = OREN o€ BRONCE POROSO TRANSDUCTOR OE PRESIONES JUNTA Ton insrensriciaces —_ sistema of ; PIEORA ponosa VaLyULA vaqyuLa DESAIREACION Gétuta de consolidacién de Rowe y Barden (1966). Cortesia del Consejo del Instituto de Ingenieros Civiles, Londres. Como explicaremos en el § 8.31, la presion del agua de una pro- beta de suelo libre que mantiene su forma sin ser sujetada es siem- pre negativa, independientemente de que el suelo esté saturado o parcialmente saturado. La magnitud de esta succién no podra ser grande en un suelo arenoso, por ejemplo, pues no lo permite el tamafio de sus poros. Asi, pues, la probeta comenzara a absorber agua al ser colocada en contacto con la piedra porosa saturada de {a base de la célula, a menos que esta presién intersticial negativa sea equilibrada y me- dida por el sistema de medicion. 4 1st Para que sea posible medir la presién intersticial negativa de este modo han de cumplirse ciertas condiciones. En primer lugar, la presién del agua no debe ser inferior a una cifra proxima a —1 atmésferas. En caso contrario, el sistema de medida entraria en cavitacién y la muestra tomarfa agua. Ademas, si el suelo est parcialmente saturado, el valor negativo de la presién inicial del agua no debe exceder del valor de entrada de aire del disco poroso (v. Apéndice num. 5). Presiones negativas dei agua hasta unos —3 kp/cm? se pueden medir directamente mediante una célula electroosmética (Evans y Lewis, 1970). Para succiones mayores se puede recurrir a aumentar artificialmente la presin del aire a través de otra conexién para elevar la presién del agua (que difiere de la del aire en la succién capilar (u,—1,)] hasta valores en que pueda ser medida, Debe advertirse que para que la succién inicial se estabilice hay que esperar en ocasiones entre cuatro y cinco dias (Barden y Sides, 1970). En el § 9.33 se explica como pueden medirse succiones superiores a las indicadas. La medida de la presin del aire requiere un elemento poroso que per- mita Ja libre comunicacién entre los huecos Menos de aire y el sistema de medida de la presin del aire. Debe tener, por tanto, menor afinidad con el agua que ‘a muestra de suelo, cuya afinidad viene medida por la succién (u,—4,). Su Volumen, juntamente con el de la conexién Ilena de aire, debe ser pequefio si se quieren realizar ensayos en que no haya drenaje, ya que el aire es un fluido compresible. Para -el estudio de la compresibilidad de la escollera se han empleado’ células constituidas por una serie de anillos de acero unidos por material muy deformable (Fumagalli, 1968); de esta manera se consigue que no haya movimiento Jateral al tiempo que se evita la friccién. Las células, que Ilegan a tener hasta 1,30 m de diametro por 2,00 m de altura, son el desarrollo de una idea de Kjellman. Una de ellas se representa en la figura 6.3. En una célula ‘no dotada de este dispositive y con altura doble del did. metro, Fumagalli (1969) indica gue la presién en el centro es alrededor del 60% de la presidh en los extremos. ae cae 6.3. El ensayo edométrico, Muestras alteradas ¢ inalteradas La compresibilidad de los suelos depende, entre otras cosas, de la estructura de los mismos. Esta es, en general, muy sensible a todo género de perturbaciones como son, por ejemplo, as accio- nes mecanicas, la desecacién, etc. Los ensayos que se efectiian en los suelos para determinar pro- piedades que dependen de la estructura de los mismos, como es el ensayo edométrico del que estamos tratando, han de hacerse, para que sus resultados tengan interpretacién directa, con «muestras inalteradas», en las cuales se ha conservado la estructura natural del terreno, en lo posible sin perturbacién, hasta el momento del ensayo. 15% La técnica 2 seguir en estos casos es compleja, pero consiste, en esencia, en separar una porcién del terreno mediante corte con instrumentos afilados, y protegerla inmediatarnente de Ia deseca- cién, introduciéndola en recipientes herméticos dentro de los cua- les se transporte hasta e/ laboratorio. Ei manejo de la muestra inalterada en este ultimo es también objeto de cuidados especiales. Para obtener la pro- beta de suelo con ias dimensiones exactas para que rellene el recipiente del edémc- tro se utilizan ins- trumentos cortantes, distintos segtin las caracteristicas del t2- rreno. La prepara- cion de la probeta se lleva a cabo en una «camara htimeda», 0 recinto en el cuai se conserva la atmosfe- ra practicaménte sa- turada de vapor de agua, con e! fin de evitar por complet> Ja desecacion. Una vez colocad> la célula edométric> en su bancada, y ce! cuadvante de medida en su lectura inicial, Fig. 6.3. Célula para et estudio de La compres se aplica sobre, cf {£5 CMR mr! Maal” dec mmr aMaaS piston, por medio del juego de palancas, una carga que corres ponda @ una presion de 0,6 6 | t/m* sobre el suelo. Esta carga pro- ducird una cierta compresion en la muestra que se manifestara en un movimiento de la aguja-del cuadrante de medida Esta compresién no se produce instantaneamente. La aguja del cuadrante de medida, inmediatamente después de aplicada la car- ga, se mueve con rapidez, pero su movimiento se amortigua luego hasta llegar a ser lentisimo, y no perceptible a simple vista. Se van apuntando las lecturas del cuadrante en funcién del tiempo hasta que la aguja no acusa variacién alguna. Solamente entonces debe considerarse terminada la compresién correspondiente a la presion aplicada: el suelo esta perfectamente «consolidado», con la «conso- lidacion» que corresponde a esa presién. 159 La explicacién de este retraso en la compresion, fendmeno que estudiamos con detalle més adelante es, principalmente, la siguien- te: lo mismo que en la arena, la disminucién de volumen del suelo se debe, practicamente en su totalidad, a una disminucién del vo- lumen de los poros, ya que, con las cargas usuales, Ja variacién del volumen de las particulas es insignificante. Ahora bien: si estos poros estan ocupados por agua, para que su volumen disminuya es preciso expulsar el exceso de Kquido correspondiente, lo cual ha de hacerse a través de los canaliculos formados por los mismos poros, en los cuales el agua toma una velocidad que dependen del gradiente hidrdulico y de la permeabilidad de la arcilla. Como ésta es pequefia, la expulsion se hace con lentitud y el proceso de con- solidacién tarda mucho tiempo en cumplirse totalmente. Una vez que la aguja del cuadrante de medida ha Ilegado al re- poso, podemos proceder a aplicar una carga mayor sobre el pis- ton, Los incrementos o escalones de carga no han de ser muy gran- des, pues se perturbaria la estructura que la arcilla va adquiriendo durante la marcha del ensayo. Para que éste no sea demasiado largo interesa, en cambio, hacerlos los mayores posible. También hay que tener én cuenta que pueden hacerse més grandes a medida que la arcilla va estando mas comprimida y adquiere cohesion y consistencia. En la practica, y a la vista de todas estas considera- ciones, suele fijarse wn cuadro de cargas tal que cada presién apli- cada sea el doble de la anterior. Se denomina «raz6n del incremento de presién> la relacién que existe’entre el incremerito de carga y la carga anterior. Después de aplicar cada escalén se espera a que la consolida- cién correspondiente haya llegado a su término. En cuanto al tiem- po que hay que dejar aplicado cada escalén de carga para que se Megue a la consolidacién correspondiente, depende, evidentemente, de la permeabilidad dei suelo y de la altura de la probeta. Sin em- bargo, por razones practicas, este plazo suele ser de veinticuatro horas, excepto cuando se desea estudiar con detenimiento la con- solidacién secundaria, caso en el que se espera un tiempo mayor. La carge se prosigue hasta alcanzar la maxima presién que se deseeg después de lo cual se procede a descargar, también por su- cesivoses¢alones. Durante la descarga el suelo aumenta de volu- men, pero se observa, igual que durante la carga, y por las mismas razones, un retraso en el fendmeno. En el caso de muestras que presentan hinchamiento, la pyesion inicial puede ser mayor que la anteriormente indicada para no permitir éste. Por otra parte, es normal, como se ha dicho en el apartado an- terior, que la muestra dentro del edémetro esté en contacto con agua libre por medio de sus piedras porosas. Sin embargo, en al- gunos casos en que se ensayan muestras semisaturadas se procura mantener el estado de humedad de ta muestra sin que se produzca desecacion ni humedecimiento suplementario. En consecuencia, no se afiade agua a través de Jas placas porosas, sino que tnicamente se procura evitar los cambios de humedad protegiendo la muestra de la desecacién por medio de cubiertas impermeables. “Gere En todo caso, para hallar el indice de poros a gue se ha Hegado en cada momento, es preciso haber determinado el indice de poros de la muestra, bien sea en el momento inicial, antes de colocarla en el edémetro, o al final, al terminar el ensayo. Esto ultimo es lo mis frecuente, porque en la mayor parte de los casos puede con- siderarse que la probeta, en ese momento, est4 perfectamente satu- rada, ya que se ha pasado muchos dias ‘en contacto con agua, y bajo una presién muy fuerte que ha tendido a expulsar las burbu- jas de aire de los poros. Se pesa la probeta al sacarla del edémetro; luego se seca en la estufa y se vuelve a pesar. Este ultimo peso es el peso de los s6lidos, y la diferencia entre los dos el peso del agua, que se puede suponer que rellenaba todos los poros. En el esquema de la figura 6.4 podemos tomar los siguientes valores: altura de sdlidos = Hye = altura de poros final = Peso ¢6] agua siendo S el area de la pastilla y 7,, como ya sabemos, el peso espe- cifico de las particulas s6lidas.. E] indice de poros final, er, vale: ‘ fr eo [6.1] Con la misma facili. dad se puedt calcular el indige de’ poros en un moment6 cualquiera, 1, que llamaremos e,. Para ello restamos Jas lecturas del cuadrante de medida en el momento final, L;, y en el momento considerado L,. Esta diferencia 4L, es \a diferencia de aJturas de la muestra, en uno y otro momento, la cual sera uni- camente una diferencia en la altura de poros. La altura de poros en él jnstante ¢ valdra, por tanto: Hy. = Hye + AL y el indice de poros en ese instante sera: 16.2) & 161 Como comprobacién suele hallarse la altura total inicial, igual a: Hopicias = Ha + Hor + Binictar — Lr Esta altura debe ser igual a la altura del anillo de bronce del edémetro. 6.4. Kepresentacién de la curva edométrica. Curva edométrica de muestras de suelo amasadas con una humedad correspon- diente al limite Nquido La representacién del ensayo edométrico se hace colocando en abscisas las presiones y en ordenadas el indice de poros alcanzado al final del perfodo dé consolidacién correspondiente a cada pre- sién. La figura 6.5 representa la curva edométrica de una arcilla que ha sido previamente amasada con una humedad correspondiente al limite liquido. Se ha adoptado para las abscisas wna escala natural. La presién se ha ido aumentando por escalones sucesivos hasta 1 kp/em?; a continuacién se ha disminuido del mismo modo hasta 0,2 kp/cm?;'se ha incrementado de nuevo hasta 8 kp/cm’, y, por Ultimo, se ha descargado hasta 0,1 kp/cm’. Las distintas ramas de la curva edométrica reciben distintos nombres segun se muestra en la figura. Podemos observar que las deformaciones van siendo menores, para un mismo incremento de presién, al aumentar ésta. Pero ¢s mas frecuente, en arcillas, utilizar una escala logarit: mica para las presiones, obteniéndose entonces una linea como la representada en la figura 6.6. En este caso, las distintas ramas son, aproximadamente, rectas. La rama de compresién noval se puede representar por medio de una ecuacién del tipo: .? re —e = Celogn— [6.3] or e C. es"una constante que recibe el nombre de «indice de compre- siény; e1 y of son el indice de poros y la presién de un punto deter- minado de esta recta, y e y o’ son los valores correspondientes @ un punto cualquiera. Se ha comprobado que la forma rectilinea se conserva al menos hasta presiones de 21.000 kp/cm* (Rieke et al., 1969). Cada rama de descarga se puede representar mediante una ecua- cién parecida, pero en este caso, la constante C., recibe el nombre de «indice de hinchamiento». Como puede observarse en la figu- ra 6.6, las ramas de descarga y de recompresion casi coinciden, y Jas distintas ramas de descarga son casi paralelas. 1% Si una arcilla comprimida desde el I{mite liquido se descarga y se vuelve a cargar, presenta, al pasar por la presién que ya tuvo anteriormente, un punto anguloso en coordenadas semilogarit- micas. Parece ser que no existe cambio apreciable en la curva indice de poros-presi6n si las cargas se aumentan en incrementos iguales, en vez del modo mas frecuente en que cada nueva presién es el doble de la anterior (Akroyd, 1957). 2000 900 700 a RAMA DE RECARGA § INDICE DE POROS T DE COMPRESION NOVAL 0,700 oO 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 PRESION EFECTIVA( kp/cm*) Fig. 65. Curva edométrica en coortenadas naturales. Arcilla de Londres amasada, 163 Fig. 6.6. La misme curva de la Agura 6.5 representada en coordensdas semilogarttmicas 6.5. Curvas edométricas de muestras inalteradas, y amasadas sin cambio de humedad. Presién de preconsolidacién. Curva de compresién en el terreno. Arcillas normajmente consolidadas y sobreconsolidadas. Correccién de Schmertmann En generat, cualquier suelo est4, en la Naturaleza, sometido a una pres‘gn efectiva. Por ello, si tomamos una muestra totalmente inalterdtlg dé él y la sometemos a un ensayo edométrico, deberia presentar un punto anguloso como el de ta figura 68, pues hasta legar a la carga que la muestra tenfa en el terreno vamos realmente por uta rama de recompresién. La figura 6.7 presenta las curvas edométricas de wna pastilla de muestra inalterada y del trozo adyacente amasado. Lo primero que se obstrva es que, en la muestra inalterada, el punto anguloso no esta tan bien marcado como lo estaba en la figura 6.6. Ello se debe a varias razones. Por una parte, como no conociamos de antemano la presién efectiva maxima a que habia estado sometida la muestra, llamada «presién de preconsolidacién», o’,, no nos fue posible hacer un es- calén en esa carga; si en la figura 6.6 no sé hubiese hecho el escalén de carga correspondiente a | kp/cm? el punto anguloso no apare- ceria tan claro. % Por otro lado, no existen muestras completamente inalteradas; Jos procedimientos de toma de muestras producen una perturba- cign en éstas; la maxima perturbacién seria un amasado total de la muestra. Rutledge (Schmertmann, 1953) resume asi los efectos de la perturbacidn en la curva edométrica (fig. 6.7): 1) Disminuye el indice de poros para una presién vertical dada. 2) Oscurece la historia de tensiones del suelo y su presién de preconsolidacién. 3) La pendiente de la rama noval, es decir, su indice de com- presién, disminuye. Por ultimo, es preciso tener en cuenta que las cargas que ha sufrido una muestra de suelo han estado actuando durante largo tiempo, mientras que las cargas que aplicames en el edémetro son muy breves. En la figura 6.7 puede también verse que la pendiente de la rama de descarga no sufre cambio apreciable con el amasado. La figura 6.8 representa seis ensayos edométricos realizados en otras tantas excelentes muestras inalteradas tomadas en un sondeo, a distintas profundidades, en una capa de arcilla uniforme. Las dis- tintas posiciones de los tramos iniciales de las curvas obedecen a los distintos grades de consolidacién bajo un relleno reciente. Esta figura muestra claramente que la posicion de la rama de compre: sién noval es aproximadamente unica para un suelo dado, no muy susceptible, para intervalos de tiempo cortos en los que no haya habido tiempo para que ocurran procesos de cementacion, cambios quimicos, etc. Sin embargo, lo que a nosotros nos interesa conocer es la curva de compresién én el terreno. Para ello tendremos que eliminat los efectos de la perturbacion, y éste es el problema que vamos a tratar de resolver a continuacién. Van Zelst (Schmertmann, 1953) ha observado que las prolonga- ciones de la recta inicial de la rarna noval de la curva edométrica (si la rama es toda recta, la palabra inicial sobra) para muestras con distirftgs grados de perturbacién van a parar aproximadamente a un mismo punto. Segun Schmertmann, el punto corresponde, como media, a un 42 % del valor inicial del indice de poros (en la figura 6:7 és el 54%). En esta propiedad se basan las correcciones de las curvas edométricas. Se dige que un suelo esta «pormalmente consolidado» cuando nunca ha sufrido presiones efectivas superiores a las que tiene en el momento actual. En caso contrario se dice que esta «sobrecon- solidado». Se llama «raz6n de sobreconsolidacién» la relacién exis- tente entre la presién de preconsolidacién y la presién efectiva actual. En arcillas sobreconsolidadas se ha comprobado que, més alla de la presién de preconsolidacion, la relacién e—logo’ es recti- linea al menos hasta presiones efectivas de 600 kp/em* (Croce et al., 1969). % 165 INDICE DE PoROS, ¢. gas En este pardgrafo vamos a estudiar la correccién de la curva edométrica de muestras normalmente consolidadas. Las coordena- das del punto A de la figura 6.9 representan el indice de poros inicial, e, de la muestra inalterada y la presién electiva o'y a que se en- eventra sometido el terreno situado a la profundidad a la cual se extrajo la muestra. La presi6n o’: es igual a la suma del peso sumer- 3009 7 TT | TTT 7 | Talael L — | (tl | pad oleae | | || [Arcitia limoba, ob I 2000 fee | Lo}! | muy seganted! ae le im = ET] } | frerrends attavesados|por 2,700) tT Ty L. fettueve cauce def TESLA, feseefeo | 2600). tt NA tet ertl 4 2500 " \ _ L | ; aacol | < ah cparpeom tad e + TT Uh aH \ jaokaabe eset ma 1.600 1.500) tao! 11300) 1.208 L400! PRESIONES EFECTIVAS kp /en® Fig. 6.7. Curvas elométricas de muestras inalteradas y amasedas, y construcciéa ‘de Schmerimana en na arcilla sobreconsolidada, ido del suelo situado entre la profundidad de la muestra y ‘a capa Fredtica, y el peso total del suelo situado entre la capa freatica y la superficie del terreno. Durante la toma de muestras, la presién efectiva que soporta la arcilla es reducida a un valor igual a la presion capilar de la mues- T \ RAMA DE COMPRESION NOVAL in SITU ESTIMADA 3.0 e lem om ; ~~ 2.8 DEPOsiTO RECIENTE \ | dE RIO Carcitia orgénica) Ere VALORES MEDIOS: 1+ 99% foo pt 39% 2 Y a a 12 4 = y O02 ol 10 10.0 20.0 PRESION EFECTIVA( kp /em* ) Fig. 68. Blemplo de posicién Gnica de 1a rama de compresién noval ‘Behmertmann, 1953). Cortese de in 4.8.0.8. tra inalterada, mientras que su contenido de humedad permanece casi constante. Al saturar la célula del edémetro esta presién capilar desapa- rece; camo no se permite que la muestra hinche, si tiene tendencia a hacerlo, podemos considerar que, en general, el contenido de humedad, y por tanto la relacién de vacios, continda inalterado. & 167 En la figura 6.9 estos procesos vienen representados por el seg- mento punteado horizontal que parte de A. Si se aumenta nuevamente la presin en la muestra, sometiendo el suelo a un ensayo edométrico, el indice de poros de arcillas de susceptibilidad no demasiado alta disminuye, al aumentar la carga, siguiendo la ley indicada por la linea de trazo Heno. La parte curva de esta linea es una curva de recompresién similar a la de la figu- ra 6.6. Como la Hamada muestra inalterada habré sufrido alguna perturbacién, la pendiente de la parte recta de esta linea sera menor que la de la linea de compresién en el terre- no. Segiin Schmert- mann, ambas se corta- ran en el punto corres- pondiente a 0,42 ¢0. Si trazamos la recta que une este punto con el punto A tendremos la curva de compresién en el terreno. Estas relaciones en- tre muestras inaltera- das y amasadas no pa- recen reflejarse en al- gunos suelos espafioles margosos, aunque es dificil establecer esto con claridad, dada la dispersion existente aun entre trozos adyacentes. En arcillas de alta INDICE DE POROS oe susceptibilidad (figu- PRESION EFECTIVA ( Excate log.) ra 6.10) la curva edo- métrica permanece casi Fig. 6.9. Método pat hallar la curva de compresién horizontal hasta que la fen el terreno g partir de la curva edométriea en pr AC eaten presion sobre la mues- ies tya_alcanza un valor casi igual a la pre- sién o’), en cuyo mo- . mento gira hacia abajo abruptamente para luego volver a disminuir su inclinacién. Estas curvas son extraordinariamente sensibles a las perturbaciones. Hemos dicho que el indice de poros al comienza del ensayo edométrico coincide, aproximadamente, con el que tiene el suelo en el terreno. Esto puede no ser cierto en el caso de suelos con mucha materia organica. Estos suelos, si se encuentran saturados, tienen gran cantidad de gases en disoluci6n. Al extraer la muestra, el gas se desprende de la disolucién y el suelo queda parcialmente satu- rado. La compresién debida al gas de los poros puede hallarse por el método que indicaremos mas adelante. 1 6.6. Determinacién de la presién de preconsolidacién a partir de la curva edométrica Una cuestién de enorme interés es determinar la presién de pre- consolidacién, pues, como puede verse en la figura 6.6, hasta llegar a esta presién el asiento de un suelo es pequefio, mientras que ie de ella en adelante se hace mucho mayor. Esta cuestiOn, que seria muy facil de resolver en la curva de la figura 6.6, no lo es en curvas edométricas de muestras inalteradas por las razones antedichas. PRESION EFECTIVA (kp /em®) w' 2 4 68! 2 4 680 2 SUELO INALTERADO Wa 30 COMPRESION (9% DE LA ALTURAINICIAL ) 4 | 40 Fig. Aig Cfirvas edométricas de muestras Inalteradas y amasndas (Thabo, 1860). Cortesia del Institute Geotéonleo Succo. El método mas sencillo para determinar la presion de precon- solidacién esydebido a Casagrande, y consiste en to siguiente (figu- ra 6.11): A partir del punto de maxima curvatura, A, se traza la tangente a la curva edomeétrica AB y la horizontal AC. Se halla la bisectriz, AD, del angulo formado por estas dos rectas. La interseccién de esta bisectriz con la prolongacién hacia atras de la rama de conso- lidacién noval nos da un punto, E, cuya abscisa es la presién de preconsolidacién «’,. La curva debe estar representada en coorde- nadas semilogaritmicas y a una escala normal, pues !a posicién del punto A, depende de la escala adoptada. 169 shoe += INDICE DE FOROS i i i i ai | oP 00j0bF OF 8 OF ON OF OFT IS e ng PRESION EFECTIVA (kp /em?) ¥ Fig. 6.1. Consiruceién de Casagrande. * El método indicado en Ia figura 6.11 se basa en el efecto de los ciclo? de carga en el indice de poros de muestras inalteradas de arcilla, y da buena concordancia con las presiones efectivas debidas al terreno suprayacente en depésitos de arcilla normalmente con- solidados con tal de que los ensayos se hagan en muestras inalte- radas de la mejor calidad. En los pocos casos en los que la presion de preconsolidacién maxima ha sido determinada a partir de estu- dios geolégicos o por otros medios, !a concosdancia entre esta pre- sion y la determinada por el procedimiento grafico descrito ha sido satisfactoria con ta) de que las muestras estuviesen inalteradas. gn Leonards y Ramiah (1959) han demostrado que si una arcilla amasada hasta el limite liquido, que est siendo sometida a un ensayo edométrico normal, se mantiene durante doce semanas en un intervalo de carga deter- minado y a continuacién se vuelve a cargar en tiempos de veinticuatro horas, se produce en la curva edométrica un punto de gran curvatura, equivalente a una presién de preconsolidacién, a una presién mayor que la que corres. pondié al reposo de doce semanas, a la que los autores antedichos llaman «presién de cuasipreconsolidacién» (*). La interpretacién de este fenémeno es que un periodo de descanso produce una estructura mas resistente en la arcilla para soportar nuevas cargas. Si se cumple esta propiedad en arcillas inalteradas, la presién de pre- consolidacién obtenida de la curva edométrica en una arcilla normalmente consolidada y totalmente inalterada deberia ser superior a Ia presién efectiva que soporta en el terreno. Sin embargo, es posible que la mevitable alteracién compense este efecto. PRESION EFECTIVA VERTICAL t/m* 45 678910 GI a solo gis 20 1.30 CONSOLIDACION o DIFERIDA (30dion) ~o Fig. 6.12. Ensayos edométricos en arcitia’ susceptible “de Drammen 120 | . con distintor tempos de aplica- ‘lg de cada incremento de carga le (Bjerrum, 1967). Cortesia de! Com Gs sejo del Instituto de Ingenteros Cciuites, Londres El fenémeno descrito se ha observado también en muestras inalteradas de arcillas susceptibles normalmente consolidadas (fig. 6.12). En estas arcillas, la curva indice de poros-presién efectiva depende del tiempo que duren los incrementos de cara. Para tiempos crecientes se obtienen curvas aproxima- damente paralejas/y cada vez mas bajas (Crawford, 1964; Bjerrum, 1967; Lobdell, 1976}.,Est fendmeno no se produce en otros tipos de arcillas nor- malmente confolidadas (v. § 6.21). La-curva de trazo leno de la figura 6.12 corresponde a una duracién de un dia de los incrementos de carga. Si al Hegar a una presidn efectiva oy, la carga se deja treinta dias actuando, el indice de poros desciende hasta el valor correspondiente a la curva de treinta fas. Sta continuacién se aplican de nuevo incrementos de un dia de dura- cién, los asjentos seran pequefios para los primeros incrementos debido a la resistencia adicional adquirida por la arcilla gracias al cescenso del indice de poros durante los treinta dias sefialados. Como consecuencia, la curva de trazo Ileno sefialara una presién de cuasipreconsolidacién o’,, producida por ese cambio de uno a treinta dias bajo o’, Una muestra de una de estas arcillas situada en el terreno habra estado sometida durante largo tiempo a la presidn efectiva correspondiente al peso de las tierras suprayacentes (hasta 3.000 afios en las arcillas noruegas, segtin () Para una presién de descanso de 0,4 kp/cm’ se produce una de cuasipre- consolidacién de 0,7 kp/em’. % m1 Bjerrum, 1970). Si la muestra de arcilla es extraida del terreno y sometida a un ensayo edométrico, es Igico pensar que en ocasiones la curva exhiba una presién de cuasipreconsolidacién dependiente del tiempo de aplicacién de los incrementos de carga: tal sucede en algunos casos (Crawford, 1964), en que la presién de preconsolidacién es tanto mayor cuanto menor es el tiempo de actuacién de los incrementas de carga, aunque no en otros (Lob- dell, 1970). La figura 6.13 muestra el asiento que experimentara una muestra de suelo susceptible y normalmente consolidado en el terreno, durante la sedimenta cidn, tiempo de existencia del depésito, y bajo las cargas transmitidas por construcciones, 4o. Si fa vida de la construccién es andloga a la antigiiedad del estrato de suelo, la disminucién del indice de poros sera de. En algunas arcillas noruegas, en que la antigiiedad de los estratos es de unos tres mil aiios, Ia disminucin de ¢ durante la vida de la construccién sera muy in- ferior, sobre todo si no se supera en mucho la presién de cuasipreconsolida- cién 6%, (Bjerrum, 1967). En las curvas de las figuras 6.10°y 6.13 es posible, con poco margen de error, encontrar el punto de maxima curvatura, por tra- tarse de buenas muestras inalteradas, pero ello es mas dificil, por ejemplo, en la curva de la figura 6.7, a pesar de que la muestra fue tomada con un tomamuestras de piston fijo. Seguin Schmertmann, si representamos Ia diferencia, Ae, entre las orde- nadas de dos curvas edométricas de una misma muestra, la una inalterada y la otra perturbada, esta diferencia tiene un maximo que corresponde aproximadamente a la presién de preconsolidacion (fig. 6.7). Esta propiedad 5 la base para hallar o’, a partir de las curvas edomeétricas de una pastilla inalteraday de otra amasada. En Suelos muy heterogéneos, este procedimiento puede presentr dificul tades, pues aun entre dos pastillas adyacentes se pueden presentar diferen- cias importantes, en cuyo caso las dos curvas no guardarfan las relaciones indicadas. Tal caso se presenta en algunos fangos organicos. Este mismo autor indica que la curva anterior suele ser simétrica res- pecto al maximo. En ja figura 6.7 esto no se cumple con gran precision; a ello contribuye el hecho de que la muestra perdié una pequefia cantidad de agua durante el amasado y, por tanto, las condiciones iniciales no son idén- ticas. En cambio, la curva de la figura 6.10 es bastante simétrica (*). Basan- dose en esta propiedad, Schmertmann recomienda un método para hallar la_presion_ dg pyeconsolidacién partiendo de una sola curva: suponer un valor paral pfesion buscads, reconsiruir Ia curva de compresion in situ segun el mélodo del paragrafo siguiente, hallar la diferencia con la cur edométrica de la muestra inalterada y comprobar si la curva de diferencias es simétrica; si no lo es se cambia el valor de la presin supuesta. Si hubiera varios valores que diesen curvas siméiricas se tomarfa el mayor. En la figura 6.10 puede verse un caso en que las presiones de preconsoli- dacién deyerminadas por los métodos de Casagrande y de Schmertmann (con dos curvas) coinciden exactamente. Hemos visto que en muchos casos existen serias dificultades para determinar la presion de preconsolidacion. A pesar de ello, segiin Terzaghi y Peck, es comtinmente posible averiguar si una arcilla esta fuertemente sobreconsolidada 0 no, sin necesidad de (*) En este caso, la perturbaciin se hizo hincando un pequefio pilote en la areill m,. calcular esta presién, siendo esto, con frecuencia, todo lo que se necesita saber desde el punto de vista practico. Si una arcilla esta normalmente consolidada, el punto A de la figura 6.9 se halla inva- riablemente situado a la’ derecha de la prolongacién hacia atras de la rama de compresion noval, Si se han ensayado varias mues- tras inalteradas de un estrato de arcilla y siempre se cumple la condicién anterior, el valor de la presién de preconsolidacion es improbable que sea muy superior a la presin que la arcilla soporta en el terreno. Si, por el contrario, la presién de preconsolidacion es mucho mayor que la actual, por Jo menos algunos de los puntos A estan situados a la izquierda de la recta en cuestion. La presion de preconsolidacién que aparece en el edémetro pue- de ser debida a cementacion (Bjerrum, 1967). 6.7. Procesos de sobreconsolidacién Ya hemos visto que una arcilla esta sobreconsolidada cuando alguna vez en su historia geoldgica ha estado sometida a una pre- ién efectiva mayor que la que tiene actualmente. Esta mayor pre- sién temporal pudo haber sido causada por el peso de estratos que fueron luego erosionados, por el peso de hielo que luego se derriti (caso de la arcilla glaciar y de las morrenas), o bien por desecacién, debido a que la arcilla estuvo temporalmente expuesta al aire. Cuando un estrato de arcilla se forma por sedimentacién en una extensién de agua sujeta a variaciones ciclicas de nivel, las porcio- nes mas altas de la superficie del sedimento pueden quedar al des- cubierto de cuando en cuando, formandose, en correspondencia con los mencionados ciclos, costras de arcilla desecada. Cuando el nivel del agua vuelve a aumentar, estas costras son cubiertas por sedi- mentos frescos, y su contenido de humedad aumenta. Pero, a pesar de ello, permanece mds bajo que el resto de la arcilla, formando lentejones 0 capas de arcilla sobreconsolidada entremezcladas con capas de arcilla normalmente consolidada. Si al examinar unstefrgno encontramos una capa de arcilla dura sobre otra capa de ardilla blanda de la misma naturaleza, es préc- ticamente seguro que la capa superior ha sido sobreconsolidada por desecacién. Es muy frecuente que la capa que estuvo expuesta por mucho tiempo a la atmésfera haya cambiado de color, siendo mas imarillenta o incluso rojiza a causa de la oxidacién de sus com- puestos de hierro, pudiendo haber sufrido también alguna modif- cacién sus caracteristicas de plasticidad. Un ejemplo muy tipico en Espafia es el de las arcillas blandas aguas abajo de Sevilla, que estan cubizrtas por un estrato de arcillas rojizas o amarillentas mucho mas consistentes y en algunos sitios incluso tan duras que presen- tan problemas por su grado avanzado de desecacién. Esias arcillas son exactamente las misma que las arcillas grises, mucho més blandas, situadas inmediatamente debajo, y la diferencia que se observa depende tinicamente de a desecacién y oxidacién por el contacto con la atmésfera. 13 La sobreconsolidacién puede producirse por fuerzas capilares aun cuando no haya desecacin. Supongamos que en una marisma el nivel freatico (es decir, aquél en el que la presién del agua es igual a la atmosférica) coincide con Ia superficie, pero, temporalmente, desciende por debajo de la misma a profundidad bastante menor que la ascension capilar. La superficie quedara todavia saturada (si la evaporacién no es demasiado intensa) y, sin embargo, la SEDIMENTACION TOMA DE MUES"\, TRAS ¥ COLOGA-\, GION ENEL \ ‘\ | consorioacion ovreRion eDOue Toa! AIT 20 (escato logaritmica) CURVA EDOMETRICA Cintervaios de 1dio) ‘CURVA DE DEFORMACION PARA INTERVALOS DE CARGA OE! p18 ! i \ CURVADEDEFORMACION — \. PARA INTERVALCS DE DURA- \. CION La ANTIGUEDAD DEL__\. ESTRATO i ‘os @ escola ogorimice) » Fie 612, niente mitido por an soelo susceptible. arcilla queda sobreconsolidada si, al cabo del tiempo, el nivel fred- tico vueWe a subir, Tal es, probablemente, la causa de la ligera sobreconsolidacién de la muestra de la figura 6.7. Indicaremos, por ultimo, que, una filtracién dirigida hacia abajo, actuando durante largo plazo, produce también una sobreconsoli- dacién, debida al aumento de presiones efectivas producido por la presién de filtracién, y que también las fuerzas tectdnicas pueden producir, incluso a veces por presién lateral, el mismo efecto. A veces hay consideraciones geologicas que nos permiten esti- mar 4a presién de preconsolidacién en suelos sobreconsolidados. 16, 6.8. Curva de compresién en el terreno en suelos sobreconsolidados, segin Schmertmann Por el punto correspondiente a las condiciones iniciales (e , 0’) se traza una paralela a la rama de descarga hasta que corte a la vertical correspondiente a la presién de preconsolidacién; se une el punto de interseccién con el punto de la rama noval de la curva correspondiente a 0,42¢. En la figura 6.7 hemos realizado esta construccioén, pero como disponiamos de dos curvas, una de mues- tra inalterada y otra de muestra amasada, hemos unido con el punto de interseccién de estas curvas en lugar de hacerlo con el punto correspondiente a 0,42 ¢; la curva de compresién en el terreno es la linea de punto y raya, que consta de una primera parte de pen- diente pequefia hasta la presion de preconsolidacién, y otra de pen- diente mucho mayor de ahi en adelante. Otro método que se ha empleado en ocasiones para calcular la curva de compresi6n en el terreno de suelos sobreconsolidados ha consistido en trasladar en direccién vertical la curva edométrica hasta que pase por el punto correspondiente a las condiciones ini- ciales, y calcular los asientos a partir de esta curva. Sin embargo, Terzaghi y Pack (1967) indican que en arcillas sometidas a un in- cremento de presion inferior a la mitad de 0',—o’s los asientos calculados de este modo son de dos a cinco veces mayores que los reales. Aunque con la construccién de Schmertmann los asien- tos calculados serén menores que con el método anterior, es de esperar, a la vista de la figura 6.7, que seguirdn siendo superiores a los réales. Langer (1936) encontré que cuanto mayor era la «velocidad de carga» en arcillas sobreconsolidadas, mayores eran los asientos. En una arcilla con una presién de preconsolidacion de 25 kp/cm’, al aumentar la velocidad de carga en 12,5 veces, los asientos se hicie- ron, para una carga de 6,5 kp/cm’, 1,6 veces mayores. En cambio, en arcillas normalmente consolidadas, la velocidad de carga parece influir poco en la curva edométrica. Como la garga en el edémetro s¢ hace mucho mas de prisa que en el terreno, esto podria explicar por qué ios asientos calculados suelensset spperiores a los reales en arcillas sobreconsolidadas. 6.9. Recomendaciones para obtener una buena curva » de compresién en el terreno a partir de la curva edométrica : a , sé pueden hacer las siguientes recomendaciones para obtener una buena curva de compresién en el terreno: 1) Exigir el mayor cuidado en ja toma,, transporte y tallado de las muestras. 2) Hacer los ensayos edométricos con escalones pequefios has- ta que se aprecie que se est en la rama de compresién noval. En especial conviene hacerlo en la zona proxima al codo, si es que se puede prever donde va a producirse. 115 La presign de preconsolidacién no puede determinarse con exac- titud a pesar de las construcciones descritas. Lo que si puede ha- cerse es hallar el intervalo en el que probablemente queda com- prendida en cada muestra. Si el conjunto se representa en un gra- 0, como en la figura 6.14, la curva de presiones de preconsolida- cion resalta, a veces, con gran claridad, a pesar de la inevitable dispersién experimental. En la figura se aprecia que se trata de un estrato normalmente consolidado en profundidad, que ha sido sobreconsolidada, en superficie, por desecacién. SUPERFICIE DEL TERRENO NIVEL FREATICO INTERVAL DE Op. ARCILLA ESTIMACION DE LA PRESION DE PRECONSOLIDACION PRESIONES EFECTIVAS ACTUALES Fe str de pcm no ten cn, 6.10. Representacién de la curva edométrica en funcién de la deformacién unitaria En Suecia (Hansbo, 1960), el laborioso trabajo necesario para calcular el indice de poros se evita empleando en su lugar ta de- formacién vertical unitaria, « (fig. 6.10). Ambas magnitudes estan ligadas por la relacién: AH _e—e HH, +e, mt 6.11. Lineas de regresién que ligan los indices de compresién e hinchamiento con otras magnitudes Las valores correctos de estos indices no pueden hallarse, evi- dentemente, mas que por medio del ensayo edométrico. Sin embargo, existen varias reglas empiticas que permiten dar- se alguna idea del orden de magnitud del valor probable. Los va- lores asi determinados no deben emplearse mds que para algun tanteo muy grosero. De ellas, las mas conocidas son las que vamos a enunciar a con- tinuacion: 6.111. Regla de Skempton Al aumentar el limite liquido de una arcilla aumenta, en gene- ral, su indice de compresién. Una prueba de ello es que los cambios fisicoquimicos que aumentan el limite liquido (§ 4.13.4) aumentan también el valor de C. en {a arcilla amasada (Jiménez Salas y Se- rratosa, 1953; Mesri y Olson, 1970; Waidelich, 1958). Segin Skempton, el indice de compresién de muestras amasadas hasta el limite liquido esta relacionado con dicho limite segun la ecuacién: Ce = 0,007 (w, — 10) [6.4] Las muestras~empleadas para deducir esta correlacién fueron seleccionadas al azar, y provenfan de distintas partes del mundo. La dispersion maxima ‘de los valores empleados para hallar la co- rrelacion respecto de la recta anterior fue de + 39%. Los autores han comprobado que hasta la montmorillonita-Ca dicha relacién puede ser valida, pero en montmorillonitaNa puede dar valores més del doble de los reales. Una arcilla normalmente consolidada en condiciones geolégicas tiene, segin Skempton, un indice de compresién en el terreno del orden del 30 % mayor ¥, por tanto: x of Ce = 0,009 (wi — 10) (6.51 Esta formula sélo debe usarse en suelos de susceptibilidad tixo- trépica normal. En los formulas [6.4] y [6.5] el limite liquido viene expresado en tanto por ciénto. 6.11.2. Relacién entre el indice de compresién y lo humedad natural Tratandose de arcillas blandas, normalmente. consolidadas, va- rios investigadores han encontrado que la mejor relacién es la esta- blecida con la humedad natural. El investigador finlandés Helene- oe 07 f + canes eve x rennoca oe | © sso .omnear L os CONTAINERE (BARCELONA) 3 30 60 70 20 Fig. 6.15. Esiimaclén de C, en funcién de w, lund ha encontrado, para suelos arcillosos y limosos de su pais, la linea de regresin: C. = 0,85 w? [6.6] siendo w la humedad natural en tanto por uno. El error probable del valor calculado por esta ecuacién es +t 40 %, pero la exactitud puede mejorarse mucho si se determina algin valor real en la formacién geolégica que nos interese. Si se corrige la constante 0,85 por la correspondiente al valor real, la precision es, a veces, realmente buena. Para la turba se ha encontrado la relacién media: C=w En realidad, el coeficiente que multiplica a w (tanto por uno) puede oscilar entre 0,75 y 1,1 (MacFarlane, 1969). 18 ‘9p uppIY wm “o op UPDMUNES “Ory "AE (29) notsawanoo aa 3910N1 or ‘avazavue a0 ou1n39 © asvaswvu1) vaneas ores oni 130 vorusye orva 30 wanony [ I: " : A : aveauor orve Tt atte wvuisweas’s 20 3uNvrava (vion31¥A) uns No1onr0s (% «yovaannn svurogery 30 WWuLN39 - F 3 = Se ey -YNION3 TIa¥208Na 9 ‘snovaunz 130 31Nang voma TwHLna9 (wonarwaysvuauon s¥7 7 pe eS : a (wnonaouve suawivinos a lh - = . a 180 No incluimos en estas cifras a algunos minerales arcillosos muy expan- sivos, como Jas montmorillonitas y vermiculitas, ya que en ellos C, y C. estén mas préximos entre s{ que lo corriente. En jas arcillas del Transvase Tajo-Segura, que son con frecuencia algo expansivas, C, oscila entre 1/18 y 1/54 de C,. 6.12. Médulo edométrico y modulo de deformacién ‘ Hay casos en los que conviene manejar una magnitud de propie- dades semejantes al médulo de elasticidad. Se recurre entonces al «médulo edométrico», E,,, que varia con el intervalo de presiones, y se define del siguiente modo: [6.9] siendo do’ el incremento de presién efectiva vertical durante el en- sayo edométrico, y ¢ la deformacién unitaria vertical correspon- diente. A veces puede ser interesante manejar el médulo edométrico instantaneo, que sera: do! do! Em = ~~ =—~——(1 + e) 6.10] d de : Por otro lado, si el suelo es wna arcilla normalmente conso- lidada; o = &y — Ce logi f6.1t] Derivando en [6.11] y sustituyendo en [6.10] tenemos: 7 (+ ee" ; Se mo 6.12 _ En ORC. a Vemos que este médulo edométrico es directamente proporcio- nal a la presion, Debemos hacer notar que el médulo edométrico no es equiva- lente al médulo de deformacién lineal, E, ya que este ultimo se determina sobre una probeta en compresién simple, libre tateral- mente para dilatarse, que no es el caso del edémetro. En un sélido lineal elastico, puede calcularse la relacion que hay entre el médulo 2dométrico y el de deformacién lineal, en un determinado intervalo, si se conoce el coeficiente de Poisson, ». Basta establecer la condi- zién de que las dilataciones laterales son nulas, y el resultado es: lave Iv E=En [6.13] wr En el caso de los suelos esta formula es de utilidad mas bien tedrica, ya que el coeficiente de Poisson de un suelo varia extraor- dinariamente con el estado de tensiones. Es muy corriente definir también la deformabilidad del suelo por su «coeficiente de compresibilidad», my, que es simplemente el inverso de En. 6.13. Teoria de la consolidacién Como ya antes hemos dicho, la arcilla, bajo cualquier tipo de carga, no toma instanténeamente la deformacién correspondiente, sino que esto no ocurre mas que al cabo de un tiempo que a veces es muy largo. La teoria que estudia este proceso se llama teoria de la consolidacion de las capas de arcilla. EI origen de este fenémeno radica en dos causas distintas: la primera es la necesidad de expulsar e! agua intersticial sobrante, y la segunda el tiempo requerido para reajustes de particulas. La consolidacién consta, pues, en realidad, de dos fenémenos super- puestos y mezclados; al primero se le llama consolidacion primaria, y al segundo, consolidacién secundaria. Existe también una conso: lidacion inicial de la que luego hablaremos. La consolidacién primaria puede ser estudiada por medio de la teoria de Terzaghi-Frohlich. 6.14. Teoria de Terzaghi-Fréhlich La muestra de arcilla colocada en el edémetro puede ser com- arada a una serie de tabiques aguiereados separados por mue- les (fig. 6.17). En esta figura se toma solamente la mitad de la muestra, ya que, por simetria, es evidente que por el plano medio no ha de pasar cantidad alguna de agua, si se supone que no existe gradiente hidrdulico exterior. Si aplicamos bruscamente un incremento de presién’ do sobre el diafragma superior, en el momento inicial el agua Ienara todavia el mismo volumen que al principio, y como es, en la practica, infi- nitamente menos compresible que los muelles, toda la carga la soportard ella, y tomara en todos los espacios entre los diafragmas un incremento de presién igual a 4s, el cual sera registrado por la correspondiente elevacién de nivel en los tubos piezométricos que se representan en la figura. Bl agua en tados ellos Iegara a la misma altura, y el nivel de todos estara en una recta horizontal que Hamaremos Cy. Pero inmediatamente, debido a ese mismo incremento de pre- sién, el agua situada en el compartimento superior empezaré a es- capar por los agujeros; con esto, el diafragma superior descenderd, y los muelles recogerén una parte de la carga; en el instante 1, el incremento de presién del agua bajara en dicho compartimento a 4u;,, mientras que la fuerza soportada por los muelles equivaldra 182 a.una carga uniformemente repartida, 4o’,. Con esto se habra creado en el segundo compartimento un exceso de altura piezo- métrica con relacién al primero, que se traduciré también en un movimiento del agua hacia éste: el incremento de presién del agua descendera de 4o a dun y los muelles recogeran una fuerza equi- valente a ja presién Ao’, Las mismas consideraciones pueden hacerse para los demas compartimentos, y, en un instante t, los incrementos de presién del agua situada entre los diafragmas seran 4u,, du,, At, € Au, mientras que los muelles recogeran fuerzas equivalentes a las pre- siones 4o’,, 4a’,, do’, € 4o’,. En cada momento, si se tiene en cuenta que el proce- so se desarrolla con gran lentitud, de mo- do que las fuerzas de inercia son absoluta- mente insignificantes, se cumple la condi- cién de que la pre- sin del agua en cada compartimento, su- mada a la presion equivalente a la reco- gida por los muelles, es igual a do. ~ En el instante 1, los niveles del agua en los tubos piezomé- tricos de la figura se hallan sobre una li- nea C;. Si se conti- nua el experimento, el agua sigue esca- pando,,y las presio- nes de la misma descendiendo. Los niveles de agua en los tubos piezorpétricos van componiendo sucesivamente las lineas C2, Cs , etc. A #stas lineas de altura piezométrica de todos los compartimentos en un momento dado se les llama isécronas. Finalmente, todos los incrementos de presién del agua desapa- recen, y la totalidad de la carga queda sostenida por los muelles que soportan la carga equivalente a la presion 43. La isécrona co- ‘respondiente, que llamaremos C_, es una recta horizontal al mismo nivel que el agua de la superficie libre en el diafragma su- perior. Hay que hacer notar que, en cada momento, la distancia desde el nivel del agua en cada tubo piezométrico a la isécrona C_ mide, si suponemos que el peso especifico del agua es la unidad, la parte de la carga aplicada que es soportada por el agua del comparti- mento correspondiente, y que, a su vez, la distancia desde dicho nivel a la isécrona Cy mide la parte de la carga que es soportada por los muelles. 183 $.14.1. Ecuacidn diferencial de la consolidacién unidimensional Abandonemos ahora la imagen de la figura 6.17 y volvamos a la muestra de suelo colocada en el edometro y sometida a una presion o’), que el momento inicial se incrementa subitamente qn do. . Para poder abordar matematicamente el problema con facilidad se hacen, segin la teoria de Terzaghi-Fréhlich, las siguientes hipé- tesis: 1. El suelo es inicialmente homogéneo. Saturacién completa. 3. Se desprecia la compresibilidad de los granos de suelo y de} agua. 4, Se supone que el célculo infinitesimal es aplicable a medios constituides por particulas de tamajio finito. Compresién unidimensional. Flujo unidimensional. Validez de la ley de Darcy. El indice de poros depende tan solo de la presién efectiva. Las deformaciones unitarias son pequefias. Valores constantes de la permeabilidad y del médulo edo- métrico instantaneo del suelo durante todo el proceso de consolidacién. Sear sw Por lo que respecta a la pastilla de suelo colocada en el edé- metro, las seis primeras hipdtesis son admisibles. La hipotesis ni- mero 7 es admisible en la mayoria de los suelos naturales, segin vimos en el capitulo anterior. La hipotesis numero 8 se cumple en la consolidacién primaria, pero no en la secundaria, por lo cual seré tanto menos admisible cuanto mas importante sea ésta. Al disminuir el indice de poros, el coeficiente de permeabilidad disminuye y el médulo edo- métrico aumenta. Mas ade- PIEDRA POROSA lante discutiremos la hipote- Hee Heh sis mimero 10. Con estas hipotesis, la analogia entre la probeta de suelo y el dispositive de la figura 6.17 es completa, pero con la diferencia de que la probeta de suelo equivale a un dispositivo con un nume- ro de tabiques practicamente infinito, Las isécronas se con- vertirén ahora en curvas con- PLANO DE REFERENGIA 770 tinuas. Fig. 6.18, Elemento de suelo en e} instante ¢ del En la figura 6.18 represen- ‘Proceso de consolidacién. tamos un corte diametral de tes la pastilla del edémetro. Consideremos el elemento de suelo de seccién ABCD, tal que sus caras horizontales sean de 4rea unidad. Suponemos que este elemento de suelo encierra los mismos granos durante todo el proceso de consolidacién, y medimos respecto de un observador situado dentro del esqueleto de suelo. Consideramos un plano de referencia, que suponemos sea el plano horizontal dio de la pastilla del edometro, y medimos las distancias z a partir de él. Sea 2H el espesor de la pastilla Sea h(z, t) la altura piezométrica en AB. La velocidad a través de esta cara sera, seguin la ley de Darcy: Pan = —k, [6.14] La velocidad a través de CD seré van + dv, es decir: oh (2, t) 2 ae] Saga |e [6.15] El volumen de agua perdido por el elemento dz suelo en la uni- dad de tiempo sera, pues: ao eon 2 6 (Wep — Van) 1 = oye e dz [6.16] Por otro lado, debido a las hipotesis 2 y 3, esta cantidad debe “goincidir con la disminucién de volumen del elemento de suelo por unidad de tiempo: oO Oh (z, t) | mad [x AEP Jac = fae Dividiendo por dz, la ecuacién anterior se transforma en: oh te j]_% (a 2 ror [6.17] “Pp lado: 4 Por otro lado: Susttiuyendo en [6.17] y teniendo en cuenta que ky se mantiene 7 constante, obtenemos: [6.18] Por ser constante el médulo edométrico, y en virtud de ta hipé- tesis 8: Le 1 aey—) [6.19] oo E, ot Et : 185 Como la presién total vertical no cambia con e! tiempo durante ef proceso de consolidacién, la ecuacién [6.19] se transforma en: oe 1 ow Se 6.20: ot Ey ot {620] Sustituyendo [6.20] en [6.18]: (6.21] Si llamamos o= oe [6.22] [6.23] ot El valor cy recibe el nombre de «coeficiente de consolidacién», y la ecuacion [6.23] es la ecuacién diferencial de la consolidacion unidimensional segtin la teoria de Terzaghi-Frohlich. Ya hemos indicado que tanto k, como Em varian durante la compresién; sin embargo, c, suele mantenerse relativamente cons- tante, especialmente para incrementos de presién no muy grandes, Jo cual justifica en parte la hipstesis 10, especialmente para varia- ciones no muy grandes de ky y En Todas las magnitudes de Ja ecuacidn [6.23] estén medidas con relacién a dz. Para que estas magnitudes no difieran grandemente de las reales, es decir, las que mediria un observador exterior al esqueleto de suelo, es preciso que se cumpla la hipotesis 9. A la hora de poner las condiciones en los limites para resolver ta ecuacién diferencial es conveniente sustituir la presién intersti- cial, u, por la «presién intersticial en exceso sobre la hidrostatica»: Hex = U— yu (Zo— 2) siendo zo la distancia del nivel de agua libre al plano de referencia. Con esta sustitucién, la ecuacién [6.23] no se altera, Eliminaremos, para seguir la costumbre general, el subindice, pero, desde ahora en adelante, u sera presién intersticial en exceso sobre la hidros- tatica. Con ello nos quedan [as siguientes condiciones en los limites: 1, Para z=0, eee 2. Paraz=H, u=0 Para t=0, way siendo « la presién intersticial en exceso inicial. 188 6.14.2. Ecuacién diferencial de 1a consolidacién primaria en forma adimensional Es interesante poner tanto la ecuacién [6.23] como las condi- ciones en los limites en forma adimensional. Para ello definimos el llamado «factor de tiempo», 7,, del si- guiente modo: et r= aoe [6.24] Al mismo tiempo es conveniente definir el llamado «grado de consolidacion» en un punto, U,, como la relacion existente entre la deformacién en el instante f y la deformacién final en dicho punto: [6.25] Como hemos supuesto que el médulo edométrico es constante, la ecuacién [6.25] se transforma en: a Use me a [6.26] Siendo u; la presién intersticial en exceso inicial en el punto con- siderado (u; = do). Si en la ecuacién [6.23] hacemos los cambios de variable defi- nidos por [6.24] y [6.26], obtenemos: ene ol [6.27] ay H y #Las condiciones en los limites se convierten en: 1. Para (2/H) = 0, ou, z AF 2. Para (z/H) = 1, Us 3. Para T, =0, U,=0 La solucién de la ecuacién [6.27] sera del tipo: u. (3.7) [6.28] 1st 6.14.3. Resolucion de la ecuacién diferencial de la consolidacién unidimensional Suponemos una solucién particular de la ecuacién [627] de la forma: —ueart(z 6.29; 1=w=1(2}er9 to Entonces: 2) dary) =) ae Se iecar) OT) aT 1 i Esto quiere decir que: 1 dar) siendo C? una constante. Reordenando ambas ecuaciones, se convierten en: oft re (630) i) ae) ar OTH [6.31] 188 Las ecuaciones [630] y [6.3{] son ecuaciones diferenciales ordinarias, lineales, con coeficientes constantes. La solucién general de la primera es: z z 2 ' (3) =CycosC @ + Cysenc ( 3) 1632) H H A, en la cual C, y C, son constantes arbitrarias, La solucién general de la segunda es: p(T.) = Cer, 16.3] en la cual ¢ es la base de los logaritmos neperianos. Sustituyendo en [6.29]: Ltr [ecnc(d) rome(Z)Jron tan Ahora tenemos que hacer que se cumplan las condiciones de los I{mites: e[ Cysenc (3) + CycosC (See [635] Sustituyendo Ja primera condicién en [6.34], sacamos: C0 ya que C no puede ser nulo. Por tanto: 1—Us = C008 (Beer 16.36) # + x ba Jegunda condicién quedaré satisfecha si CH Qm+ 2 siendo m un ntmero entero. Asf, pues: . Gm + bet am + Des ‘i 1 te = C cos OM FYE *, 4 2H C, es una constarite arbitraria; por tanto, a solucién general vendré dada‘ por una serie del tipo: Cm + Ws 1637] 4 189 Los valores de las constantes A,, se deducen aplicando la tercera condi- cién en e! limite: Haciendo el cambio de variable (2/2)(z/H) = x, la ecuacién anterior se transforma en: Qm+ Dez 2. mae D 4n 005 (2m + 1) Si m caracteriza al término genérico de la serie, el coeficiente A, para un valor particular de n de m, se obtiene multiplicando Jos dos miembros de Ja ecuacién anterior por cos (2n + 1)x e integrando entre 0 y 2/2 Las integrales del segundo miembro serén de la forma (Puig Adam, 1966): JF 208 am + 0)- 608 Gn +1) ae =0 5 nam 0 fi cot Qn+1)-dr==; nam 0 4 Sustituyendo estos valores en [6.38] y operando: 4 fs 4(-1" 5 fi 608 (2m + 1) de = Si hacemos M=(Qm+1 2 em ) y Sustituimos el valor de A,, que acabamos de obtener en [6.37]: "Sy 2s z ) 1— ——— cos| M—] e-#T, [6.39: AG (MG , m=0 Esta ecuacién se representa en la figura 6.19 en forma de isécronas, 0 curvas de T, constante bas También se puede definir el «grado de consolidacién», U, de la pastilla de suelo como la relacién existente entre la deformacién de la pastilla en el instante t y la deformacién final: Grado de consolidacién medio [6.40] Sustituyendo [6.25] en [6.40]: w= f'val [641] 190 © of O2 03 04 05 06 OF 08 09 10 Uz Fig. 6.19, Iséeronas en el edémetro con drenaje por ambos lados (Taylor, 1961). Cortesia de Wiley & Sons. Sustituyendo [6.39] en [6.41] obtenemos: - » a err, [6.42] La tabla 6.1 nos muestra la relacién entre Ty y U. Se ha encontrado que la ecuacidn [6.42] puede ser representada Si U< 60% [6.43] Si uU>60% — 0,9332 log,. (1 — U)—-0,0851 [6.44] La ecuacién [6.43] equivale a decir que la primera parte de la curva coincide, aproximadamente, con una parabola. La ecuacién [6.41] nos indica que el area encerrada en la figu- ra 6.19 entre una isécrona y el eje de las z/H es igual a U. 191 Tass 64 RELACION ENTRE T, Y U PARA PRESION INTERSTICIAL EN EXCESO INICIAL CONSTANTE u% a uU% r v0 | 0 ss | 0,238 5 | 00017 60 | 0,286 10 | 0.0077 65 | 0,342 15 | 0.0177 } 70 | 0,403 20 | 0.0314 75 | 0477 25 | 00491 80 | 0,567 30 | 0,0707 35 | (0,684 35 | 0.0962 90 | 0,848 40 | 0,126 95) 1i29 45 | 0,159 100 ” 50 | 0,196 6.15. Teoria de la consolidacién unidimensional de Davis y Raymond Esta teoria (Davis y Raymond, 1965) s6lo es aplicable a suelos normal mente consolidados. La teoria de Terzaghi-Fréhlich supone la constancia del coeficiente de permeabilidad y del médulo edométrico instantaneo del suelo durante el) Proceso de consolidacién. En esta teoria, el valor de! médulo edométrico instantaneo viene dado por la ecuacién [6.12]. Como esta teoria mantiene la hipstesis de pequeiias deformaciones, y (1 + e) varia durante el proceso de consolidacién mucho menos que 0’, es yazonable suponer que (1 + e) es constante, Con ello Ja ecuacién [6.12] toma la forma: E,= Co! (6.45) siendo C una constante. Ya hemos dicks ‘en el § 6.141 que c, suele mantenerse relativamente constante. Como esto implica que la disminucién de Ja permeabilidad es proporcional al au- mento del médulo edomeétrico. El grado de consolidacién obtenido mediante esta teorfa es igual al de teoria de Terzaghi-Frohlich. Sin embargo, en este caso, el grado de disipacion de las presiones intersticiales depende de la relacién de las presiones efec- tivas final e inicial. 192 La validez practica de esta teoria en arcillas normalmente consolidades ha sido demostrada por sus autores. Burland y Roscoe (1969) han demostrado que para valores de la relacién entre el incremento de presién efectiva y la presién efectiva inicial hasta 05, esta teoria y la de Terzaghi dan valores de las presiones intersticiales acor- des con los reales. Para valores de 1 6 mayores, esta teoria y la que descri- biremos en el pardgrafo 6.16 son mas exactas en arcillas normalmente con- solidadas. ° 6.16. Teoria de la consolidacién unidimensional cuando no se mantiene la hipdtesis de pequefias deofrmaciones La ecuacién de Ja consolidacién unidimensional ha sido plan- teada de un modo muy general por Gibson et al. (1967). Si se trata de capas delgadas de terreno puede despreciars el efecto del peso propio de los sdlidos y del agua dentro de la capa. Tal sucede también en el edémetro. Si, ademas, se mantienen las ocho primeros hipotesis de la teoria de Terzaghi-Fréhlich, pero no las dos restantes, y se considera que es constante el cociente _ ROC +e) do _ | Uter “= to) de 6A (eel= ee de "Ute (6.461 ‘se obtiene la misma solucién de la ecuacién [6.42], entre U y To, siendo ahora: ua [6.40 bis} cpt [6.47] - He ysiengo 2H, el espesor inicial de una pastilla de suelo que drena por atibos lados. Esta teoria no impone ninguna restriccién sobre la relacién entre el indice de poros y la presin efectiva, ni exige que k sea constante durante el proceso de consolidacién. Por ello, cabe esperar que su validez se extienda a un gran numero de casos. * 6.17. Obtencién del coeficiente de consolidacién a partir de la curva deformacién-tiempo. Ajuste de las curvas El coeficiente de consolidacién se determina habitualmente a partir de las curvas deformacién-tiempo del ensayo edométrico. Sin embargo, se ha podido comprobar que muchos de los detalles de la técnica de este ensayo afectan a los resultados, haciendo que los valores obtenidos sean muy diferentes de los correspondientes 193 al terreno natural. Por ejemplo, se ha demostrado una influencia notable de la temperatura, que suele ser bastante diferente en el laboratorio de la que reina en el interior del terreno. Por otra parte, este coeficiente es muy sensible a la perturbacién inevitable de la muestra (Leonards y Ramiah, 1959). Ademas, la influencia relativa de la consolidacién secundaria tiene que ser, en general, mucho més importante en el edémetro que en el terreno. Esto se debe a que el retraso en la deformacién, causa de la consolidacion secundaria, tiene su origen en la friccién entre las particulas del esqueleto sdlido, y en la viscosidad del liqui- do que rodea sus puntos de contacto, y todo esto es independiente del espesor de la capa que se consolida, pero, en cambio, crece con la velocidad de deformacién. Por el contrario, el retraso del fenémeno de la consolidacién primaria se debe a la dificultad en la expulsion de! agua, y es pro- porcional al cuadrado del espesor de la capa. En consecuencia, en el edémetro, la muestra se deforma muy de prisa, y el obstaculo que los rozamientos en el esqueleto sdlido suponen es grande. La deformacién unitaria, que en el edémetro tarda un dia en producirse, tarda, en cambio, en el terreno afios, y los rozamientos y viscosidad antes citados tienen mucha menor importancia. Vemos, pues, que es conveniente, a partir de las curvas defor- macién-tiempo que se obtienen en el edémetro, hacer todo Jo posi- ble por separar los efectos de la consolidacién primaria y de la consolidacién secundaria, as{ como también de la inicial, ya que cada una de ellas tiene una ley propia y diferente para ser tras- puesta al caso del terreno real. No es posible, en el momento actual, hacer esta separacion de una manera exacta, y tan sdlo existen disponibles unos procedimientos, de base empirica, para el «ajuste» de una curva deformacién-tiempo. Estos procedimientos son los que se describen a continuacién. 6.17.1. Método logaritmico o de Casagrande En este método se representa en ordenadas las lecturas del cua- drante de medida del edémetro, y en abscisas el logaritmo del tiempo (fig. 6.20). Como antes hemos visto, la curva compresion- tiempo (en escalas naturales) es al principio casi parabdlica. Utili- zando esta propiedad podemos obtener el «cero corregido» de la consolidacién primaria, seleccionando, como se dibuja en la figura, dos puntos cuyos tiempos estén en Ja relacién de 1 a 4 (un minuto y cuatro minutos en el caso de la figura). La diferencia entre las dos lecturas correspondientes del cuadrante es igual a la diferenci: entre la lectura del primer punto y la lectura corregida coyrespon- diente al comienzo de la consolidacién primaria, L;. La diferencia entre la lectura inicial real, L,, y la corregida, Lo, corresponde a la consolidacién inicial. En el caso de la figura, estas dos lecturas coin- ciden, lo cual equivale a decir que la consolidacién inicial es nula, pero, en general, éste no sera e| caso. 194 -worspen vam (a) ‘ouormsngs, 9p ELIT (8) ‘edonoy top ountze301 Yap army op opowpIE “Oe “Sd Soanatt soos 3 ‘791030 NO1Iwa20SNOD 30 GavaD ‘001n017 341M17 73. wasyH S oma we ro'0 na aunyaowns 130 vun4337 195 La lectura corregida correspondiente al 100 % de consolidacién primaria se halla por interseccién entre la prolongacién de la parte final de la curva, normalmente recta, y la tangente en el punto de inflexion de la curva. Conociendo las lecturas corregidas correspon- dientes al 0 y 100 % de la consolidacién primaria, la media arit- mética es la lectura correspondiente al 50%, cuyo tiempo corres- pondiente, fa, se halla directamente en la figura. Con ella tenemos: Tol. 096 [6.48] = se ty Debe sustituirse en esta ecuacién el valor de H correspondiente al 50% de consolidacion, que se halla facilmente restando a la altura inicial la diferencia entre la lectura inicial y la correspon- diente a dicho 50 %. Si en lugar de tomar este valor de H, tomamos el inicial, obten- dremos el valor de cr correspondiente a la teoria del § 6.16. ‘Aunque el método de Casagrande es en gran paste empitico, me- lida’ de presiones intersticiales realizadas ban demostrado que el valor de Tm obtenido se cotresponde muy bien con el real para razo- nes del incremento de presiones (4a/o’) no demasiado pequefias (Leonards y Girault, 1961). 6.17.2. Método de Taylor o de la raiz cuadrada del tiempo Para aplicar este método se representan en ordenadas las lec- turas del cuadrante de medida de) edémetro, y en abscisas la raiz cuadrada del tiempo (fig. 6.21 4). Puesto que el principio de la cur- va te6rica es parabdlico, con esta representacién queda convertido en una linea recta (fig. 6.21 6). Asi, pues, prolongando hacia atras Ja parte recta de la curva de Jaboratorio obtenemos la deformacion correspondiente al cero corregido, Ly. En la curva teérica de Ter- Saghi thg. 6.21 b), para un grado de consolidacién del 90% la abs. cisa es igual a 1,15 veces la abscisa de la prolongacidn de la recta 4ntedicha para él} mismo valor de la ordenada. Por ello, se traza 2" el cero corregido una recta cuyas abscisas, sean 1.15 veces las fde la parte recta de la curva de laboratorio. El punto donde corte a esta curva corresponde al 90% de la consolidacién primaria. De este punto sacamos im, y hallames c. mediante la formula: TyH? _ 0,848H? [6.49] bye boo Medidas de presiones intersticiales realizadas han demostrado que las presiones del agua en fm son generalmente superiores a las calculadas por la teorfa de la consolidacién. Esto hace que el mé- todo de Taylor dé valores de c, algo superiores al de Casagrande. La diferencia existente entre los resultados de las figuras 6.20 y 6.21 es algo mayor de lo usual. 196