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¿POR QUÉ ES URGENTE NUESTRA PREDICACIÓN?

FRENETICO, IMPULSIVO, APRESURADO.


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Cuando pensamos en lo que puede ganarse o perderse como resultado de nuestra
predicación, probablemente sintamos la apremiante necesidad de llevar las buenas nuevas al
prójimo (Rom. 10:13, 14). Dios promete en su Palabra: “Cuando yo diga al inicuo: ‘Positivamente
morirás’, y él realmente se vuelva de su pecado y efectúe derecho y justicia, [...] positivamente
seguirá viviendo. No morirá. Ninguno de sus pecados con los cuales ha pecado será recordado
contra él” (Eze. 33:14-16). Es más, en la Biblia Jehová asegura lo siguiente a todo el que enseña el
mensaje del Reino: “Te salvarás a ti mismo y también a los que te escuchan” (1 Tim. 4:16; Eze.
3:17-21).
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Para comprender por qué Pablo animó a Timoteo a predicar con urgencia, examinemos el
contexto del versículo temático de este artículo. Leemos: “Predica la palabra, ocúpate en ello
urgentemente en tiempo favorable, en tiempo dificultoso; censura, corrige, exhorta, con toda gran
paciencia y arte de enseñar. Porque habrá un período en que no soportarán la enseñanza
saludable, sino que, de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros
para que les regalen los oídos; y apartarán sus oídos de la verdad” (2 Tim. 4:2-4). Jesús había
predicho una gran apostasía (Mat. 13:24, 25, 38). Al irse gestando esta, era urgente que Timoteo
proclamara “la palabra” —incluso entre los cristianos— a fin de que nadie se dejara seducir por el
engañoso atractivo de las enseñanzas falsas. Había vidas en juego. ¿Qué podemos decir de hoy
día?
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En la actualidad, esa apostasía ha crecido y se ha generalizado (2 Tes. 2:3, 8). ¿Qué
enseñanzas le gusta oír a la gente? En muchos lugares, la evolución se ha promovido con fervor
religioso. Aunque por lo común se presenta con lenguaje científico, casi se ha convertido en un
credo religioso, pues influye en los puntos de vista sobre Dios y el semejante. Otra enseñanza
popular es que a Dios no le importamos y que, por tanto, él tampoco debe importarnos a nosotros.
¿Por qué escuchan tantos millones de personas estas ideas que las adormecen en sentido
espiritual? Porque ambas transmiten este mensaje: “Puedes hacer lo que te plazca, porque nadie
te va a pedir cuentas”. Y eso es precisamente lo que quieren oír (léase Salmo 10:4).
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Pero hay otras formas de regalarle los oídos a la gente. A algunas personas que aún van a la
iglesia les gusta tener maestros que les digan: “Sin importar lo que hagas, Dios te ama”. Los
sacerdotes y los pastores les dicen a sus feligreses lo que desean oír, convenciéndolos de que las
ceremonias, misas, fiestas e imágenes contribuirán a que Dios los bendiga. ¡Qué poco se imaginan
el peligro en que se encuentran! (Sal. 115:4-8.) Sin embargo, nosotros podemos ayudarlos a
despertar espiritualmente y comprender el verdadero mensaje bíblico, de modo que obtengan los
beneficios que traerá el Reino de Dios.

VIVIMOS EN TIEMPOS TRASCENDENTALES


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El ministerio cristiano siempre ha sido urgente, pero ahora lo es más que nunca. Desde 1914
se han visto claramente muchos de los aspectos de la señal descrita en la Palabra de Dios (Mat.
24:3-51). La supervivencia de la humanidad jamás ha estado tan amenazada. A pesar de acuerdos
recientes, las superpotencias aún poseen unas dos mil cabezas nucleares listas para ser lanzadas.
Las autoridades informan de cientos de casos de material nuclear que ha “desaparecido”. ¿Habrá
llegado a manos de terroristas? Según los expertos, la humanidad podría fácilmente aniquilarse en
una guerra iniciada por un terrorista. Pero la guerra no es lo único que hace peligrar la existencia
humana.
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“El cambio climático es la mayor amenaza global del siglo XXI”, afirma un estudio realizado
por la publicación The Lancet y el University College de Londres. El informe señala: “Los efectos
del cambio climático afectarán en las próximas décadas a la mayoría de las poblaciones y
supondrán un peligro cada vez mayor para la vida y la salud de miles de millones de personas”.
Grandes extensiones podrían quedar devastadas por subidas del nivel del mar, sequías,
inundaciones, epidemias, huracanes y guerras por el control de los escasos recursos que queden.
En efecto, las guerras y los desastres naturales amenazan la civilización.
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Quizás haya quienes crean que una guerra nuclear podría provocar los sucesos que cumplan
“la señal”. Sin embargo, la mayoría de la gente no comprende el verdadero significado de dicha
señal. En realidad, ya se ha podido ver por décadas, y eso indica que la presencia de Cristo es una
realidad y que el fin de este sistema de cosas está muy cerca (Mat. 24:3). Nunca antes se han visto
tan claramente tantos rasgos de la señal. Es hora de que las personas despierten de su sueño
espiritual, y nuestro ministerio puede ayudarlas.
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Nos queda muy poco tiempo para demostrar nuestro amor por Jehová y acabar la campaña
de predicación que él nos ha encargado efectuar en los últimos días. Las palabras de Pablo a los
cristianos de Roma del siglo primero cobran aún más significado en la actualidad: “Ustedes
conocen el tiempo, que ya es hora de que despierten del sueño, porque ahora está más cerca
nuestra salvación que cuando nos hicimos creyentes” (Rom. 13:11).
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Puede que algunas personas tomen conciencia de su necesidad espiritual al presenciar los
sucesos predichos para los últimos días. Otras comprenden que el ser humano necesita ayuda
cuando contemplan el fracaso de los gobiernos humanos ante los desastres económicos, las
amenazas nucleares, los delitos violentos y la destrucción del medio ambiente. Y aún otras abren
los ojos a su necesidad espiritual por algo que suceda en su propia familia, como una enfermedad
grave, un divorcio o la muerte de un ser amado. Al participar en el ministerio, tenemos la
oportunidad de ayudar a tales personas.