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PRINCIPIOS DEL DERECHO LABORAL

Qué sería de nuestro cuerpo normativo sin la existencia de pautas de carácter jurídico que regulan
el comportamiento o el actuar del ser humano. La ley primera fuente del derecho en nuestro país si
bien es cierto es una de ellas, no logra acaparar todo nuestro sistema dejando de lado algunos vacíos
de los cuales podrá ser cubierto tanto por la jurisprudencia, la costumbre o los principios.

PRINCIPIOS LABORALES

El derecho en su forma general goza de preceptos básicos que atesoran terrenos no descubiertos o
explorados por la ley dado a su función reguladora del comportamiento humano o de las relaciones
interpersonales correspondientes a cada rama de estudio, es por ello y ante la necesidad de ampliar
nuestra óptica de como vemos el día a día necesitamos de una fuente de inspiración que no la
podemos encontrar en otra parte si no es en los principios o en la costumbre debido a sus orígenes
pre – existenciales al derecho escrito o positivo.

1. PRINCIPIO PROTECTOR

Siendo el Derecho Laboral una rama que se caracteriza por su ámbito proteccionista hacia
los que se encuentran en desigualdad de condiciones, este principio se encarga de tutelar a
los trabajadores de aquellos que ostentan el poder sobre los mismos, es decir “el
empleador” con la finalidad de equiparar la balanza o hacer más igualitaria las condiciones
entre las contrapartes de la relación contractual.

Este principio tiene como base manifestaciones, las cuales proporcionan de contenido al
mismo, siendo estos:

 IN DUBIO PRO OPERARIO

Nacido de las locuciones latinas, este sub principio nos data que si en caso llegase
a existir diversas interpretaciones o sentidos en la norma se deberá aplicar al
trabajador la que le sea más favorable.

 APLICACIÓN DE NORMAS FAVORABLES AL TRABAJADOR

En materia de derechos laborales si en un determinado momento coexistiese


normas de igual rango, deberá prevalecer la más favorable hacia el trabajador o
en su defecto deberá primar el principio de jerarquía en caso de ser de diferente
escala normativa.

 REGLA DE PRIMACIA DE LA REALIDAD

Los contratos, fuente de derechos y obligaciones no solo quedan escritos en el


papel, sino que se ejecutan en la realidad, es decir, en la relación inter partes
empleador - trabajador. Es por ello que, si hubiese diferencias que le son
favorables al operador y a su vez no se encontrase estipulado en el contrato, se
deberá dar preferencia a lo realizado en la práctica.
2. IRRENUNCIABILIDAD DE LOS DERECHOS

Si bien es cierto existen derechos a los cuales las personas pueden renunciar o no hacer uso
de las mismas, la autonomía del trabajador termina cuando su voluntad se ve limitada y
esto se debe a que existen garantías amparadas por la legislación laboral con la finalidad de
tener un marco igualitario entre los trabajadores.

3. PRINCIPIO DE IGUALDAD

Esta figura proveniente del derecho en su sentido amplio y adecuado a las relaciones
laborales tiene diversas aristas o puntos en su forma de ser, comenzando por un trato no
discriminatorio hacia los trabajadores en su centro de labores y ante la ley, es decir no se
debería diferenciar a la persona por su condición de tal o por su situación, un ejemplo de
ello sería el caso de las gestantes y los despidos intempestivos que se suele producir
alegando afectación a la productividad de una empresa o también es el caso de la brecha
salarial existente entre los hombres y su contraparte femenina.

4. PRINCIPIO DE RAZONABILIDAD

Relacionado de forma muy cercana con el Principio de Proporcionalidad, este punto angular
del derecho laboral en materia de principios tiene como contenido fundamental la
protección del trabajador frente a su empleador en cuanto a la arbitrariedad que pueda ser
ejercida por este, no respetando ciertos criterios o parámetros en relación a los actos
cometidos, es decir, no aplicar medidas idóneas ante la realizacion de falta alguna y
viceversa, permitiendo así el ejercicio de los derechos y obligaciones de cada uno de forma
plena.

5. PRINCIPIO DE BUENA FE

Se traduce en el cumplimiento honesto y escrupuloso de las obligaciones contractuales. El


contrato no sólo crea obligaciones de orden patrimonial sino también personal, crea una
relación estable y continuada en la cual se exige la confianza recíproca.