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¿Qué medicamento es mejor para mi niño?

Puede tomar algún tiempo para determinar cuál es el mejor medicamento, dosis y horario
para su niño. Puede que su niño tenga que probar diferentes tipos de estimulantes y otros
medicamentos. Algunos niños responde a un tipo de estimulante y no a otro.

 ¿Cuál es la dosis? La cantidad de medicamento (dosis) que su niño necesita


también podría ser ajustada. La dosis no se basa solamente en su peso. Su pediatra
variará la dosis con el tiempo para lograr mejores resultados y controlar los posibles
efectos secundarios.

 ¿Cuándo hay que darla? El horario del medicamento también puede ser ajustado
dependiendo del objetivo fijado. Por ejemplo, si el objetivo es el alivio de los
síntomas especialmente en la escuela, su niño podría solo tomar el medicamento en
los días que asiste a la escuela.

 ¿Está funcionando? Es importante que su niño tenga controles médicos regulares


para monitorear cómo está funcionando el medicamento y evaluar los posibles
efectos secundarios.

¿Qué efectos secundarios pueden causar los


estimulantes?
Los efectos secundarios se presentan en algunas ocasiones. Estos tienden a suceder al
principio del tratamiento y por lo general son leve y duran poco tiempo, pero en
casos atípicos pueden prolongarse o ser más severos.

Los efectos secundarios más comunes incluyen:


 Disminución del apetito/adelgazamiento

 Problemas del sueño

 Aislamiento social

Algunos efectos secundarios menos comunes incluyen:


 Efecto rebote (aumento de actividad o mal humor cuando el medicamento pierde se
efecto)

 Movimientos pasajeros de los músculos o sonidos llamados tics

 Pequeños retrasos del crecimiento

Los mismos problemas del sueño no existen para la atomoxetina, pero al principio podría
ponerlo soñoliento o causarle problemas estomacales. Se han presentado casos menos
frecuentes donde se necesita cesar la atomexetina debido a daño hepático. Es muy raro que
la atomoxetina cree pensamientos suicidas. Guanfacina puede causar somnolencia, fatiga o
disminución de la presión arterial.
La mayoría de los efectos secundarios se pueden aliviar así:
 Cambiando la dosis del medicamento

 Ajustando del horario del medicamento

 Usando un estimulante diferente o probando un medicamento sin estimulantes

Se requiere que esté en contacto constante con su pediatra hasta que se determinen el mejor
medicamento y dosis para su niño. Después de esto, es importante seguir con un monitoreo
periódico con el médico para mantener los mejores resultados. Para monitorear los efectos
del medicamento, su pediatra probablemente le pedirá a usted y al maestro de su niño que
llenen formularios con escalas para la evaluación de la conducta, determinará cambios en
los objetivos fijados para su niño, observará cualquier efecto secundario presente, hará un
control sobre el peso, la estatura, el pulso y la presión arterial del niño.

Puede que los estimulantes, atomoxina y guafacina no sea una opción para los niños que
están tomando otros medicamentos o que tienen ciertas afecciones, tales como una
enfermedad cardíaca congénita.

Consejos para ayudar a su hijo a controlar su


comportamiento
 Elabore un programa diario que su hijo deba cumplir. Intente que su hijo se
despierte, coma, se bañe, vaya a la escuela y se acueste a la misma hora todos los
días.

 Limite las distracciones. La música a alto volumen, los juegos en la computadora y


la televisión pueden excitar demasiado a su hijo. Establezca como regla que el
televisor o la música estén apagados a la hora de las comidas y mientras su hijo hace
las tareas. No coloque un televisor en el dormitorio de su hijo. Cuando sea posible,
evite llevar a su hijo a lugares que pueden ser demasiado estimulantes, como centros
comerciales muy concurridos.

 Organice su casa. Si su hijo tiene lugares específicos y lógicos para guardar el


trabajo escolar, los juguetes y la ropa, habrá menos probabilidades de que los
pierda. Destine un lugar cerca de la puerta de entrada para la mochila de la escuela,
de manera que su hijo pueda recogerla al salir de la casa.

 Recompense el comportamiento positivo. Dígale palabras afectuosas, abrácelo o


dele pequeños premios por lograr metas de manera oportuna o por el buen
comportamiento. Elogie y recompense los esfuerzos de su hijo por prestar atención.

 Defina metas pequeñas que puedan alcanzarse. Aspire a un progreso lento en


lugar de a resultados instantáneos. Asegúrese de que su hijo comprenda que puede
dar pequeños pasos para aprender a controlarse.
 Ayude a su hijo a mantenerse enfocado en la actividad que está realizando. Use
cuadros y listas de verificación para hacer un seguimiento del progreso en las tareas
o los quehaceres. Use instrucciones breves. Ofrezca recordatorios frecuentes y
amistosos.

 Limite las opciones. Ayude a su hijo a aprender a tomar buenas decisiones


ofreciéndole 2 o 3 opciones por vez.

 Busque actividades en las que su hijo pueda tener éxito. Todos los niños
necesitan experimentar el éxito para sentirse bien con ellos mismos.

 Use disciplina calmada. Use consecuencias, como “tiempo fuera” (aislamiento),


retirar al niño de la situación o distracción. Algunas veces es mejor simplemente
ignorar el comportamiento. El castigo físico, como las palmadas o los golpes, no es
útil. Hable sobre el comportamiento de su hijo con él cuando ambos estén
tranquilos.

 Establezca un buen sistema de comunicación con el maestro de su hijo de


manera de poder coordinar sus esfuerzos y supervisar el progreso de su hijo.