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MI ESPOSA Y NOSOTROS; LOS GATOS Y YO.

A mi esposa le gustan los gatos o a los gatos les gusta ella. A mi no, me gustan mas lo perros y los
pájaros, sobre todos los de colores y siento especial ternura por las gallinitas.Cuando nos casamos, de
eso hace muchísimo tiempo, digamos (en honor al maestro) como 7 años, en nuestra noche de bodas y
después de las formalidades de rigor y de haber lavado las copas desechables, ya en nuestra intimidad,
sumábamos cinco ; Ramses, Bastet y Lulita, la atigradita, la cojita por una patica de las traseras que
arrastraba al caminar. Mi hijo que también es de ella, esa noche lo mandamos a dormir al cuarto
de al lado, por supuesto y con toda intención para que no estorbara en nuestra faena. Siempre me
ha causado asombro, como ellos (los gatos) fijan sus posiciones, en este caso espaciales, en nuestro
lecho nupcial, y ya atrincherados, yo de cúbito lateral bien a la izquierda, (aunque paulatinamente
me he vuelto de derecha) y la recién casada de lado, en el extremo opuesto y los mininos distribuidos
en ella , o mejor sobre ella, en una perfecta sincronía; la diosa junto a su cabeza, el faraón sobre su
cadera, y la cojita a los pies, sin duda el lugar que le resultaba mas cómodo.

Nuestra relación fluía como todo lugar común y aun con mi hijo de por medio, y con los tropiezos
propios del matrimonio, en cierta forma eramos felices los cinco. Pero un día mi mujer fue seducida.
Su nuevo amor tenia los ojos azules, el hocico negro y los bigotes grises, sus patas ,la punta de la cola,
ah ,y también las orejas eran negras. El resto de su pelambre era de un delicado blanco albino. Llego
a nuestro hogar un martes por la tarde, recuerdo las caras de asombro de nosotros, es decir los gatos
y yo, junto con la de mi hijo, cuando la sexta de la discordia, por así decirlo, salio de entre el guacal.
En esos días habíamos visto la película del gato con botas que me hacia recordar no se por que,
quizás por gato, aquel comienzo de una poesía que aprendí cuando cursaba 4 primaria, en el san
Bernardito; Michin dijo a su mama voy a volverme pateta y al que impedirlo se meta en el acto
morirá,en fin, el punto es que al observala por primera vez, exclame delante de todos -¡ Michin ¡-, a lo
que mi hijo en un acto supremo de pura inteligencia y autoridad que solo es posible en un niño a los
cinco años, dijo a su turno; Michimbita. Por gata y por pequeñita. Oficialmente ya eramos un sexteto.
Por supuesto encajo también en nuestra cama sin trastornar el orden establecido.

La vida de Pi, marco un antes y un después en nuestras vidas(perdón por el cliché), en ese
momento poco nos interesaba ya las historias de los simples gatos, los manuales de auto ayuda habían
surtido efecto y potenciaron nuestros niveles de auto estima, tanto que queríamos emular las proezas
de los grandes felinos. Richard Parker arribo una mañana de domingo, otra vez de la mano de mi
esposa, era feo cubierto por un pelo negro hirsuto con pequeñas lineas amarillas en en la cola y en el
pecho, sus orejas gachas, y esa expresión de sus ojos que producía en mi sentimientos encontrados, un
hocico largo rematado por un punto negro que constantemente humedecía con su pegajosa,
babeante y larga lengua. De nosotros fu el único que lo acepte con buen agrado,nunca entendí la
relación de mi mujer con el, amándose u odiándose por separado o al mismo tiempo . En conjunto
eramos tan distintos, como mezclar frijoles con chocolate, o como hacer sopita de galletas de soda con
coca cola,Richard ladraba frenéticamente , se rascaba mucho , su saliva lo inundaba todo, y era muy,
pero muy territorial, nos aplico su marca de olor pero lo mas grave fue sin dudas, que en nuestra
cama altero el equilibrio la que hasta antes de el había sido la perfecta convivencia, no dormíamos
ya , siempre atentos, siempre listos, para saltar de ella salvando el pellejo, por si en un arranque de
sus instintos intentaba devorarnos. Se fue muy temprano un lunes en la mañana. La semana
comenzaba y otra vez eramos mi esposa, y nosotros, es decir, Ramses, Bastet, Lulita la cojita,
Michimbita y yo.

Sin embargo, contrario a lo que se pudiera pensar, la crisis no se conjuro del todo, siempre he
pensado que un nombre, imprime su significado en quien lo porta y para bien o para mal
inexorablemente influye en su destino. Michimbita, era una gatica bien bandidita, al poco tiempo de
la partida de Parker, murió víctima de sus excesos, un huesote de pollo se atraganto en su pequeña
gargantica, luego de habérselo robado de encima de mesón de la cocina. Sus horas finales no
conviene contarlas, solo basta decir que nos abandono un martes como a las 10:00 a.m . La enterré a
lo grande en un pequeño agujerito que horade en la tierra y junto a una plantica de florecitas lilas.
Uno meses después Lulita la cojita viajo un jueves por la tarde. Quedamos solos, mi mujer, ellos dos,
los restantes, y yo. Nos acompañaba mi hijo que ya alcanzaba los 7 años de edad. Fueron días
los restantes, y yo. Nos acompañaba mi hijo que ya alcanzaba los 7 años de edad. Fueron días
difíciles, la cama se sentía tan vacía y alguna noche de esas en las que “el universo conjura”, en un
arrebato como los del agente 86 por salvar a la 99 de las manos de caos, o los de rocky empeñado
en que todavía es capaz de ganar una ultima pelea, atravesé la linea divisoria y salte de mi trinchera,
las noches de amor que es un decir, por que no fueron tantas y jamas tan largas , apenas horas,
acaso alguna cuando mucho, nos dejaron como resultado dos hijos mas en tres años. Ahora
sumábamos cuatro y los niños.

En la mañana, a eso de las 10: 12 a.m., (me acuerdo de la hora por que mire el reloj), Ramses, el de
pelo negro con bigotes blancos que ya evidencian la edad, y yo, que tan bien acuso los estragos del
tiempo casi de la misma forma, es decir nosotros, nos encontrábamos tomando el sol detrás de la
ventana y fue la oportunidad para hacer un recuento de estos años que hemos vivido juntos( y que he
tratado de dejar aquí constancia), entre sus múltiples apreciaciones , me hizo comprender lo mucho
que he cambiado desde la boda, ahora camino lento y pausado, tratando de no hacer ruido, de mi
fascinación por los pájaros y sus colores y verlos volar pero solo por el perverso deseo de intentar
atraparlos de un zarpazo, y de repente me acuerdo de una canción de Sabina(el maestro) que dice:
Ni tu bordas pañuelos, ni yo rompo contratos,
Ni yo mato por celos, ni tu mueres por mi,
Antes de que se quiera como se quiere un gato,
Me largo con cualquiera que se parezca a ti.

Ahora mi gata, perdón mi mujer, nuevamente es seducida por Kalesi, señora de dragones y
Persefone la esposa de ares, ahora otra vez sumamos seis, ah.. Mi amigo Ramses ya estamos viejos.¡

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