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LA VIOLENCIA SE APODERA DE KENIA TRAS LAS ELECCIONES DE LA SEMANA PASADA

La policía denuncia que 30 personas han muerto quemadas en una Iglesia.-


La UE pide una investigación independiente sobre las elecciones

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AGENCIAS
Nairobi

La violencia tras las elecciones del pasado jueves en Kenia amenaza con sumir en el caos
uno de los países más estables y económicamente más potentes de África. Según
denuncia la oposición hasta 250 personas han muerto en los enfrentamientos
desencadenados tras los comicios, en los que se declaró vencedor el actual presidente,
Mwai Kibaki. Según ha denunciado la policía, 30 personas han muerto hoy quemadas
vivas en una iglesia de Eldoret, al oeste del país. Mientras, florecen las denuncias de
fraude en los comicios, por parte de la oposición y por los observadores de la UE, que
han pedido una investigación independiente de las elecciones.

Según ha relatado a AFP un jefe policial de la localidad de Eldoret bajo condición de


anonimato, "al menos 30 personas han muerto quemadas en el interior de una iglesia
en la zona de Kiambaa". La Cruz Roja tiene información de que "42 personas han sido
trasladadas al hospital, gravemente quemadas", pero no puede confirmar el número de
muertos. La agencia Reuters cifra en 12 los muertos en el incidente. Al parecer, las
víctimas se refugiaban en la iglesia de los disturbios desatados en el país tras la victoria
de Kibaki en las elecciones. Eldoret es una de las ciudades más afectadas por los
disturbios.

Las protestas, que estallaron tanto por el retraso por conocer los resultados del
escrutinio como por el anuncio oficial del vencedor, han causado la muerte de cientos
de personas. Según medios locales y de la oposición, pasan de 250, aunque el Gobierno
sólo reconoce 148 muertos. Según la agencia AFP, la cifra asciende a 289.
Los enfrentamientos post-electorales son los más sangrientos desde el intento de golpe
de Estado frustrado en 1982. La explosión de violencia en una de las democracias más
estables de África y una de las economías más potentes del continente ha levantado
temores en la comunidad internacional de que se produzcan enfrentamientos tribales
que se traduzcan en un conflicto civil.

La comunidad internacional ha instado al presidente Kibaki y al jefe de la oposición,


Raila Odinga, a salvar sus diferencias y entablar un diálogo que ponga fin a la violencia.
Sin embargo, el diálogo será difícil, dadas las circunstancias, con Odinga denunciando
un fraude masivo en los comicios. Odinga ya ha dicho que no piensa reunirse con Kibaki
a menos que reconozca que ha perdido las elecciones.

La oposición centra su denuncia en que Kibaki fue declarado vencedor gracias a un


millón de votos que considera fraudulentos. Odinga, ya acusó el domingo al presidente
de fraude electoral, cifrando en 300.000 los votos manipulados. La diferencia oficial
entre ambos candidatos se quedó oficialmente en 231.728 votos a favor de Kibaki.

La denuncia de Odinga viene en parte avalada por la delegación de observadores


electorales de la Unión Europea en Kenia, que ha pedido hoy una investigación
"totalmente independiente" sobre el escrutinio, después de que se registraran
irregularidades que ponen en duda la credibilidad del proceso. La petición de los
observadores de la UE ha sido realizada por el jefe de la delegación, el eurodiputado
alemán Alexander Lambsdorff, dos días después de que la Comisión Electoral diera por
vencedor en los comicios del jueves al presidente Mwai Kibaki. Según ha denunciado la
delegación europea, casi todas las irregularidades detectadas han beneficiado al partido
de Kibaki, que juró su cargo, para un segundo mandato, una hora después de que fuera
declarado vencedor de los comicios.

"Estimamos indispensable que una investigación imparcial sobre la exactitud de los


resultados se lleve a cabo y que los resultados de todas las oficinas de voto sean
publicadas para permitir esa investigación", ha dicho Lambsdorff. "Las elecciones
generales en Kenia no han respetado los criterios internacionales y regionales de las
elecciones democráticas", ha sentenciado.

KENIA, se encuentra situada en el este de África, en las costas del Índico. Limita al norte
con Sudán y Etiopía, al noreste con Somalia, al oeste con Uganda, al sur con Tanzania y
al este con el océano Índico.
La superficie total de Kenia es de 582.650 km², de los cuales 13.400 corresponden a la
superficie lacustre formada fundamentalmente por los lagos Turkana y Victoria. El país
cuenta con 536 km de costa en el Océano Índico.
El clima es de tipo tropical en la costa y árido en el interior. Son habituales las
inundaciones durante la estación de lluvias.
El Monte Kenia, que da nombre al país, se encuentra en el centro del territorio, al norte
de Nairobi, y es la montaña más alta del país con 5199 m de altitud y la segunda de
África, tras el Kilimanjaro. Este último está también parcialmente en Kenia, si bien su
cumbre más alta se encuentra en su totalidad en el territorio de Tanzania.
La capital de Kenia, Nairobi, es una ciudad de gran importancia comercial en África. La
economía de Kenia es además la de mayor producto interno bruto de la región Este y
Central de África. El país ha sido productor tradicional de té y café, y más recientemente
se ha dedicado a la exportación de flor cortada a Europa. Cada vez más Kenia se está
dedicando a la industria de las telecomunicaciones. Kenia es también una potencia
mundial en el deporte, dando los mejores atletas como el campeón Paul Tergat y más
recientemente David Rudisha.

LA OPOSICIÓN DENUNCIA AL PRESIDENTE DE KENIA ANTE UN TRIBUNAL


INTERNACIONAL POR DELITOS CONTRA LA HUMANIDAD
El ex secretario de la ONU, Kofi Annan, llega a Nairobi para tratar de buscar una solución
consensuada a la crisis en que está asumido el país africano
El Movimiento Democrático Naranja (OMD), el principal partido de oposición de Kenia,
ha anunciado que presentó una denuncia contra el presidente Mwai Kibaki ante el
Tribunal Penal Internacional (TPI) por crímenes contra la humanidad. "La justicia
internacional tiene que condenar a los responsables de las matanzas perpetradas por
las fuerzas de seguridad" kenianas, señala en un comunicado a los medios de prensa, el
Secretario General del partido, Anyang Nyong'o.
Según el portavoz, la responsabilidad por la muerte de cerca de 700 civiles desde que
estalló la crisis en Kenia tras las elecciones generales a finales de diciembre pasado
"empieza con el Presidente, pasa por su gabinete y acaba con los directores de la
policía".
"El presidente Kibaki, el ministro del Interior, John Michuki, todos los miembros del
nuevo Ejecutivo y el comisario general de la policía, Ali Hussein, ordenaron a las fuerzas
de seguridad disparar a matar contra inocentes", afirmó Anyang Nyong'o.
Según el Secretario General del ODM, el país vive en estado de emergencia debido al
"terrorismo de Estado instalado por el gobierno fascista que comete matanzas de
inocentes a causa de sus ambiciones políticas".

SE FIRMA UN ACUERDO PARA LA PAZ EN KENIA

Las dos facciones rivales de Kenia accedieron a tomar medidas inmediatas para poner
fin a la violencia provocada por una controversial elección presidencial, que en un mes
ha dejado más de 900 muertos.

El ex secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan, que ofició de mediador,
anunció ayer que Gobierno y oposición llegaron a un acuerdo con metas “ a corto y largo
plazo” .

El acuerdo les da a las partes 15 días para detener por completo la violencia, llevar
ayuda a las víctimas y promover la reconciliación. Como cuarto punto, se dará inicio a
una ronda de conversaciones para resolver las diferencias políticas entre las partes.

El plan fue anunciado después de que el actual Secretario General de las Naciones
Unidas, Ban Ki-moon, exigió, a su llegada a Nairobi, el cese de la violencia y la resolución
del conflicto apelando a la responsabilidad de la clase política del país.

La violencia no cesa. Es totalmente inaceptable que en pleno siglo XXI se produzca esta
clase de violencia, dijo Ban en una conferencia de prensa celebrada en el hotel Serena
de esta capital, el mismo donde los representantes del Gobierno y del ODM celebran sus
negociaciones.

El desplazamiento de unas 300.000 personas también fue analizado por el Secretario


General de la ONU, que aseguró que los actos violentos dificultan la tarea de ayuda a los
más necesitados, por lo que el Gobierno tiene que garantizar la seguridad interna.
Entre las medidas que serán adoptadas para aplicar los acuerdos a corto plazo se
incluyen el refuerzo de la seguridad, asegurar la libertad de expresión y el derecho de
manifestación y el respeto a los derechos humanos.

A pesar del positivo anuncio, ayer se informó sobre otras nueve muertes en el oeste de
Kenia, incluyendo un policía atacado por una turba de 3.000 personas armadas de arcos
y flechas, lanzas, garrotes y machetes en el pueblo natal del legislador opositor muerto
el jueves.

En el costado oriental de África se encuentra Kenia, un país que está en los límites de
probar si logró o no una verdadera transición democrática. Los conflictos étnicos han
permeado las elecciones desde que el país es independiente (1964), conduciendo a
fuertes episodios de violencia que solo en las elecciones de 2007 dejaron 1.300 muertos
y 600.000 desplazados.

Por eso, la atención internacional estaba puesta en las presidenciales del pasado 8 de
agosto, que se disputaron entre el actual presidente, Uhuru Kenyatta, de la etnia
mayoritaria, frente a Kikuyu y Raila Odinga, del grupo étnico Luo Odinga, el segundo
más grande y con fuertes críticas a su supuesta marginación.

La Comisión Independiente de Elecciones de Kenia (IEBC) anunció que Kenyatta se


había llevado la victoria electoral con el 54 % de los votos. Un grupo de veedores
internacionales, entre los que estaba el exsecretario de Estado de EE. UU., John Kerry,
dieron fe de que fueron unas elecciones transparentes.

No obstante, la oposición alega que en el conteo electrónico hubo alteraciones, lo que


los ha llevado a las calles ya por dos meses, con el agravante de que los medios locales
no han hecho un seguimiento a las jornadas de violencia y la poca información que
había.

Violencia extendida

Sin embargo, justo ayer, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia (KNCHR)
reportó lo sucedido en las últimas dos semanas, y el escenario pinta el comienzo de otro
conflicto étnico. Según la organización, que en la comunidad internacional se considera
independiente, hasta la fecha, 37 kenianos perdieron la vida a manos de fuerzas del
Estado.

HISTORIA Y EVOLUCIÓN POLÍTICA:

La evolución política en Kenia durante los treinta últimos años está condicionada por
los escándalos de corrupción y los graves conflictos de carácter étnico.

Protectorado británico desde finales del siglo XIX y colonia desde 1920, Kenia presenció
en 1952 una sublevación nacionalista protagonizada por los Mau-mau de la tribu
kikuyu contra la dominación colonial.

Tras una década de estado de emergencia a causa de la violencia, la Unión Nacional


Africana de Kenia (KANU) ganó las elecciones y consiguió la autonomía para el país en
1962 y, un año después, la independencia.

En 1964 se proclamó la República, con un sistema unipartidista en el que Jomo


Kenyatta, padre de Uhuru Kenyatta, asumió la presidencia y la jefatura del Gobierno,
cargos que ostentó hasta su muerte en 1978, tras la que fue sustituido por su
vicepresidente, Daniel Arap Moi.

La reforma constitucional de 1982 mantuvo un sistema de partido único, aunque, tras


su reelección en 1988, Moi volvió a reformarla y liberó a los prisioneros políticos. No
obstante, las protestas continuaron, y Amnistía Internacional denunció al Gobierno por
casos de tortura contra la oposición.
Ante las constantes demandas de democracia, el KANU incorporó el multipartidismo en
la Carta Magna y en 1992 se celebraron elecciones libres en las que Moi fue reelegido,
al igual que en 1997, año en el que una nueva reforma constitucional prohibió las
detenciones sin juicio previo.

La primera victoria de la oposición desde la independencia se produjo en 2002 con el


triunfo de la Coalición Nacional Arco Iris (NARC), cuyo líder, Mwai Kibaki, fue
proclamado presidente con la intención de dotar al país de una nueva Constitución, que
finalmente fue derrotada en referéndum en 2005.

Los comicios de 2007 se saldaron con la reelección de Kibaki, que fue cuestionada por
el líder opositor Raila Odinga, provocando manifestaciones y disturbios entre los
partidarios de Kibaki (de la tribu mayoritaria, kikuyu) y de Odinga (de la tribu lúo) que
se saldaron con un balance de 1.300 muertos.

La violencia terminó con la firma de un acuerdo en febrero de 2008 que posibilitó la


formación, dos meses después, de un Gobierno de unidad nacional en el que Odinga fue
nombrado primer ministro, y Kibaki mantuvo la presidencia en una legislatura que
presenció el último cambio constitucional hasta la fecha, en 2010.

En 2013, el viceprimer ministro y extitular de Finanzas Uhuru Kenyatta ganó las


elecciones presidenciales en primera ronda con un 50,07 % de los sufragios, resultados
que su principal rival, Raila Odinga, impugnó.

Kenyatta, acusado por la Corte Penal Internacional (CPI) de crímenes contra la


Humanidad cometidos tras los comicios de 2007, se benefició de la retirada de cargos
de la Fiscalía a finales de 2014.

En vísperas de las elecciones generales, Human Rights Watch ha denunciado amenazas


e intimidación a periodistas y opositores ante la pasividad de las autoridades, aunque
tanto Kenyatta como Odinga han hecho llamamientos a evitar toda violencia. EFE.

LOS EXPRESIDENTES DE REPÚBLICA CENTROAFRICANA FIRMAN UN ACUERDO DE PAZ


EN KENIA

El documento apoya un acuerdo de armisticio firmado hace una semana

Las negociaciones pretenden rescatar el fallido acuerdo de Brazaville

Ni Bozizé ni Djotodia descartan presentarse a las próximas elecciones

Los expresidentes de República Centroafricana, François Bozizé y Michel Djotodia,


acusados de socavar la transición en su país, han firmado este martes en Nairobi
(Kenia) una declaración en la que se comprometen a participar en el proceso de
reconciliación, según han confirmado periodistas de AFP y Reuters.

Los exrebeldes de la Seleka, predominantemente musulmanes, y los de la milicia


predominantemente cristiana anti-Balaka han exigido una amnistía general y un
rediseño de la transición. Sin embargo, de acuerdo a un mediador, el texto aprobado no
solicitar una amnistía para ser congruente con "la práctica internacional" y habla de
"discusiones" sobre las estructuras de transición.

Nairobi ha acogido desde principios de diciembre, con cierta discreción, las


conversaciones de paz entre los dos grupos rivales armados en el país de África central
que se ha resuelto con la firma, el pasado 8 de abril, de un texto bautizado como el
acuerdo de Nairobi, que recoge la intención de potenciar el cese de hostilidades y como
una "declaración" para unirse al proceso de reconciliación.

Los documentos no se han hecho públicos hasta ahora al considerarse difícil evaluar
cuál será su alcance.

Rescatar el pacto de Brazzaville

En dos mesas separadas en una habitación de la presidencia de Kenia y bajo la mirada


del presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, el vicepresidente, William Ruto, y los
mediadores (los presidente de la República del Congo y Uganda, Denis Sassou Nguesso
y Yoweri Museveni), Bozizé y Djotodia han firmado simultáneamente una "declaración
incondicional de apoyo al acuerdo de Brazzaville comprometiéndose a participar en el
Foro (de reconciliación) de Bangui", previsto para finales de abril.

"Me comprometo personalmente al lado de mis hermanos y hermanas para caminar


hacia la verdadera paz en República Centroafricana a través de la reconciliación y el
foro inclusivo de Bangui", ha asegurado Bozizé en su discurso que ha calificado como
"un comienzo" que marca el sentido a seguir.

Por su parte, Djotodia ha hablado de un "punto de inflexión histórico (...) para encontrar
una solución a la crisis de África Central." "Tenemos un compromiso firme con la
restauración de la paz en África Central", dijo.

El acuerdo Brazzaville, arrancó el pasado mes de julio para tratar de garantizar un alto
el fuego y revivir una transición política en el país. Sin embargo, el armisticio fue violado
inmediatamente y las nuevas autoridades han dado la espalda al texto.

Ningún compromiso electoral


Los expresidentes Djotodia (derecha) y Bozize (izquierda) se dan la mano al final de la
reunión. AFP PHOTO/SIMON MAINA

Los dos ex jefes de Estado, se han referido al otro como "hermano" y, aunque no han
cruzado la mirada en la firma, han estrechado la mano al término de la reunión.

François Bozizé ha declarado que el texto firmado este martes no contiene ningún
compromiso por su parte ni por la de Djotodia a no presentarse a las próximas
elecciones presidenciales y legislativas programadas en julio o agosto. "Hablamos de
ello (...) pero no fue exitoso", hya dicho el expresidente según AFP.

La República Centroafricana se encuentra sumida en una guerra civil desde que la


seleka, encabezada por Djotodia, diera un golpe de Estado en marzo 2013 contra vel
entonces presidente Bozizé.

Los exrebeldes fueron expulsados del poder en enero de 2014 después de una
intervención del ejército francés, tras una sangriento ciclo de violencia y represalias
entre combatientes y milicias Seleka antibalaka.

COLOMBIA Y KENIA FIRMAN ACUERDO COMERCIAL PARA PROMOVER COOPERACIÓN


SUR-SUR

Hoy se alcanzó un acuerdo entre Colombia y la Cámara de Comercio de Kenia para


promover la cooperación Sur-Sur así como buscar nuevas oportunidades de negocios
para ambos países.

Colombia alcanzó hoy un acuerdo con la Cámara de Comercio de Kenia para promover
la cooperación Sur-Sur y buscar nuevas oportunidades de negocio que permitan crecer
a ambos países. La alianza se rubricó en Nairobi tras un encuentro entre la presidenta
de la Cámara de Comercio de Bogotá, Mónica de Greiff, y su homólogo keniano, Kiprono
Kittony. "En este momento en el mundo hay que abrirse a nuevas opciones", explicó a
Efe De Greiff, que animó a los empresarios colombianos a embarcarse en esta nueva
aventura comercial, donde sectores como la agricultura, el textil o el turismo tienen
muchas oportunidades de negocio. Aunque reconoció que África es un continente no
muy conocido para los colombianos, se mostró optimista porque hay empresarios que
tienen intención de venir y hacer negocios con firmas locales.

"Primero hay que dar conocimiento. Las oportunidades existen, pero generalmente los
empresarios prefieren lo que ya conocen o lo que está más cerca. Pero esta es una
oportunidad única", añadió. Por eso, la Cámara de Comercio colombiana tiene previsto
organizar el próximo año una misión comercial para que empresarios de su país puedan
trasladarse a Kenia e identificar las oportunidades de negocio. La embajadora de
Colombia en Kenia, Elizabeth Taylor Jay, destacó que este acuerdo es una buena
oportunidad para promover la cooperación Sur-Sur. "¿Por qué tenemos que ir al Norte
para llegar al Sur si tenemos tantas similitudes?", dijo a Efe la embajadora colombiana,
que insistió en que hay que aprovechar las potencialidades que ofrecen Latinoamérica
y África para crecer conjuntamente. "Es una oportunidad para abrir las puertas a la
cooperación Sur-Sur, para que podamos intercambiar de mejor manera y aumentar
también el número de visitantes entre nuestros países. En la medida que lo logremos,
vamos a poder conectar mucho más el Sur con el Sur", aseveró.

Así, destacó que tanto Colombia como Kenia tienen un alto potencial en el sector
turístico gracias a su capital ambiental, sin olvidar que ambos países pueden compartir
experiencias sobre otros sectores importantes para sus economías: el café y las flores.
"La idea también es lograr que se firmen otros acuerdos con otras Cámaras de Comercio
en la región", explicó la embajadora colombiana, que precisó que la diplomacia
económica solo puede ser impulsada con empresarios que interactúen y emprendan
nuevos negocios. Este acercamiento entre Kenia y Colombia también ha sido posible
gracias a LAC África, empresa que busca promover las inversiones entre América Latina
y el Caribe con África. "Es un momento ideal para que África y América Latina y el Caribe
se miren nuevamente y posiblemente por primera vez en la historia", aseguró la
directora de LAC África, Zaynah Khanbhai, presente durante la firma del acuerdo. En su
opinión, "hay que empezar a compartir y crecer juntos", porque, por ejemplo, la
innovación tecnológica de América latina en el sector agrícola puede ser un gran valor
para el continente africano.

El pacto comercial se ha alcanzado durante el encuentro que reúne estos días en Nairobi
a presidentes de los Comités Nacionales de las diferentes cámaras de comercio
internacionales con el fin de promover el comercio y la inversión a nivel global. En estas
sesiones, que finalizan hoy, han participado un total de 30 países de todo el mundo que
buscan fortalecer los lazos comerciales e identificar puntos de cooperación entre los
empresarios de las diferentes cámaras.

LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ EN EL NORTE DE KENIA

de Laura Sheahen

“Hace tres años, esto era un campo de batalla”, dice Godfrey Godana, que trabaja en
programas de construcción de paz para Caritas. Él se refiere a un pozo nuevo que ha
sido construido en el norte de Kenia. La población de esa región –de tribus de boranas,
rendilles y gabras—necesitaban agua desesperadamente tras una larga sequía que, a
mediados de 2011, abrasó sus tierras. Estaban tan desesperados que se mostraron
dispuestos a trabajar junto a sus enemigos ancestrales.

“Les dijimos a las comunidades beligerantes que podían excavar un pozo común, para
compartir el agua”, nos dice Gabriel Gambare, otro miembro del personal de Caritas.
“Hablamos con las tribus de boranas, rendilles y turkanas, para decirles que podían
construir un dique y que su trabajo sería remunerado”.

Fue un gran reto. Pero como el ganado se estaba muriendo y los cultivos se habían
secado, los aldeanos comprendieron que las diferencias existentes entre ellos no podían
representar un obstáculo para conseguir agua.

“En el pasado no hubo ocasiones para relacionarse. Los diferentes grupos étnicos se
robaban el ganado o luchaban entre ellos, por los pastos de un parque natural cercano.
Era una lucha por la supremacía”, dice Gambare. “En 2005, se produjo una matanza y
unas 80 fueron asesinadas. Son frecuentes las casas incendiadas. Las casas tradicionales
de la zona tienen el techo de paja y, por eso, arden rápidamente con una simple cerilla”,
sigue diciendo Gambare.

También suceden con frecuencia los asesinatos en la carretera, porque el que dispara
lo hace desde una colina por encima de la carretera principal. “A menudo, las víctimas
son personas inocentes, que no tiene nada que ver con el conflicto. Una madre va al
bosque a por leña, que luego vende para poder pagar la matrícula escolar de sus hijos.
Pero camino de casa alguien dispara y ella muere. Asesinan a la gente para hacer sufrir
a la comunidad”, nos cuenta Godana.

En un ambiente que es todavía más tenso a causa de la sequía, el personal de Caritas de


la diócesis de Marsabit va y viene de una comunidad a otra, planeando el proyecto del
pozo. “Intentamos dar mayor fuerza al proyecto, incluyendo partidos de futbol y
reuniones de ancianos, con el fin de que las comunidades se acostumbren a
relacionarse”, dice Godana.

Pronto empezó el trabajo. “Cincuenta boranas y cincuenta rendilles trabajaron juntos


dos semanas en el pozo, limpiando el cieno”, dice Godana. Y me sorprendió ver lo que
pasó después: “Cuando terminaron, lo celebraron juntos”, sonríe Godana al recordarlo.

Cuidado con las armas

En todo el mundo, Caritas dirige proyectos conjuntos semejantes, que ayudan a mejorar
las relaciones entre grupos adversarios y a reducir la violencia. Sin embargo, en el norte
de Kenia, el personal de Justicia y Paz de la diócesis sabía que era necesario hacer algo
más.

Una parte importante del problema eran las armas. Como es difícil ofrecer protección a
los pastores nómadas que viajan largas distancias con sus rebaños, el Gobierno keniata
distribuye armas a algunos hombres, denominados Reserva de la Policía de Kenia
(Kenyan Police Reserve, KPR), que se suponen deben viajar con los rebaños y evitar el
robo de ganado. “Buscan a jóvenes que sean ‘responsables’ y los ancianos los vigilan
para asegurarse de que saben usar bien las armas”, dice Godana. Sin embargo, el
fenómeno del ‘arma de alquiler’ es una preocupación. “Los hombres de la KPR no son
pagados. Y uno que tiene un arma, no va a querer irse a dormir con hambre”, sigue
contando Godana. “La KPR debería está formada por personas bien adiestradas y
motivadas, pero es así». La investigación balística indica que muchos asesinatos de la
región de Marsabit se hacen con las armas del KPR.

La diócesis ha decidido celebrar una reunión mensual con los hombres de la KPR y
mantiene una lista con las personas que llevan armas. Cuando llegaron esos hombres
con sus armas, a una reunión en una sala del centro pastoral, “se sentía mucha tensión”,
sonríe Godfrey: “¡Porque esos hombres están acostumbrados a matarse entre ellos!”.

El personal de Caritas trabaja con los jóvenes, animándoles a usar sus armas sólo para
defender a la gente para la que trabajan y no por otros motivos. “Ejercemos presiones
ante el Gobierno para que page a los agentes de la KPR”, dice Godana, con el fin de que
tengan una fuente legítima de ingresos. “Además les compramos teléfonos móviles,
para que puedan estar en contacto entre ellos”.

Nuestra intervención ha servido de ayuda. “En comparación con el pasado, la situación


es ahora mucho más tranquila, desde que hemos empezado a trabajar con la KPR”,
señala Godana.

Caritas organiza también reuniones de paz entre comunidades rivales. “En los
encuentros, los miembros de cada grupo cuentan sus historias y, por ejemplo, dicen a
los del otro grupo: vosotros nos habéis atacado y habéis matado a nuestra gente. Y
entonces nosotros les decimos, de acuerdo, pero ahora, ¿cómo podemos seguir
adelante?”.

‘Matarás a los padres de mi amigo’

Una manera de seguir adelante es centrarse en los jóvenes. “Los niños crecen viendo a
la otra comunidad como enemiga. Los crían con esa mentalidad”, dice Godana.

En el área de Marsabit, Caritas organiza campamentos de construcción de paz para


niños de entre 10-13 años—tres días de juegos, cantos y ejercicios en equipos. Entre
carreras de sacos y juegos con globos, los niños comparten experiencias y aprender a
apreciar las culturas de otros grupos étnicos. “En el campamento, los niños rendilles
dicen que los niños boranas son muy simpáticos”, indica Gambare.

“Nosotros le decimos a los niños que ellos son los líderes del futuro y les pedimos que
digan a su padres cosas como: ‘si robas ese ganado, mis amigos se quedarán sin leche’
o ‘tú no puedes matar al padre de mi amigo’.
Cuando se terminan los campamentos, los líderes de Caritas pueden comprobar los
cambios conseguidos: “Al final, los niños se escriben cartas unos a otros y van a visitar
a sus amigos a sus casas”, recuerda Godana. Una madre gabra le dijo: “Mi hija incluso
canta ahora canciones rendilles”.

“Ahora podemos oír a los niños anfitriones que llevan a sus nuevos amigos a casa y
dicen a sus madres, ‘mamá, ¿podemos merendar ahora?’ Y cuando un niño dice eso, su
mamá no puede resistirse, concluye Gambare.

Enseñar la paz con el ejemplo

Caritas trabaja también en los colegios, para reforzar la comprensión entre grupos
rivales. Un programa denominado “Embajadores de paz” lleva a un joven profesor de
una tribu a dar clases en colegios públicos con alumnos que pertenecen a otra tribu
diferente: “El Gobierno de Kenia no cuenta con suficientes maestros y por eso tanto los
colegios como los padres agradecen este tipo de intercambio”, dice Gambare. “Y así, por
ejemplo, llevamos a voluntarios boranas a un colegio de rendilles”.

Samuel Wario, de 18 años, es uno de los maestros de una escuela primaria de Hula Hula.
“Los niños se sorprendieron cuando me vieron llegar. Y decían: ¿cómo puede venir un
borana a darnos clase?”.

Wario y su familia han sufrido mucho con los conflictos tribales. “El año pasado uno de
mis hermanos resultó muerto, en un incidente por el robo del ganado”, nos cuenta él
mismo. “La comunidad rendille es la que mató a mi hermano”.

Pero Wario está interrumpiendo el ciclo de la venganza, que es una de las plagas de la
región: “Hay traumas en ambas comunidades, yo quiero la paz para mi comunidad”,
afirma Wario.

Y de ese modo, Wario empezó a dar clases en una escuela rural: “Al principo estaba un
poco asustado, pero con el tiempo llegué a entablar relaciones con ellos”. Ahora es muy
popular con sus alumnos, que le rodean mientras no habla del programa ‘Embajadores
de la paz’. “A mí me gusta Samuel”, nos dice Herkin, de siete años. Y un niño más grande
concluye: “Él es un buen profesor. Fui feliz cuando llegó, porque es una persona
educada”.

El programa reduce el conflicto, mientras ofrece una educación a los niños de


localidades remotas. “Ahora hay muchas comunidades que piden más embajadores de
paz”, comenta Gambare.

Financiado por miembros de Caritas, como CAFOD (uno de los miembros de CI de Reino
Unido), Cordaid (Caritas Holanda), y otras organizaciones, los campamentos de
construcción de paz, los proyectos para el suministro de agua, así como otros
programas, están salvando vidas en áreas destrozadas por la violencia: “Abrimos las
comunidades y las ayudamos para que se abracen unas a otras”, dice Gambare.

Si los niños hacen amistades entre viejos enemigos, la próxima generación podría no
tener que sufrir el dolor que tuvieron que padecer sus padres. “Caritas nos ha dado esta
posibilidad”, evidencia Wario: “¡Y queremos que sea una paz larga!”.

LOS FACTORES DE CONFLICTO INTERNO EN UN ESTUDIO DE LA IGLESIA: LOS JÓVENES


CLAVE PARA EL FUTURO

miércoles, 11 marzo 2015

Nairobi (Agencia Fides) - El desempleo juvenil, la distribución desigual de los recursos,


las disputas por las tierras, la lucha entre los grupos étnicos y políticos. Estas son las
causas potenciales de los conflictos en Kenia, según un estudio promovido por la
Comisión local Episcopal “Justicia y Paz”, que se ha basado en las entrevistas realizadas a
582 personas en 7 de los 47 condados (Kisii, Kisumu, Nairobi, Nakuru, Trans Nzoia y
Uasin Gishu) en las que se divide el territorio nacional.

El estudio tiene como objetivo identificar los principales “puntos calientes” donde
pueden surgir conflictos, especialmente a la luz de la devolución gradual del poder, por
parte del gobierno central a los gobiernos locales. Y es precisamente la gestión del
proceso de desconcentración lo que hace aumentar la preocupación del 23% de los
encuestados, que temen que de esta manera se puede acentuar las divisiones. El
condado en el que es más fuerte este temor es Uasin Gishu (51%), mientras que el de
Nakuru con solo un 14% muestra más confianza.

Pero los factores de mayor preocupación son otros. En particular, la percepción de que
un grupo pueda conseguir estar por encima de los otros (el 58% de los encuestados lo
considera una causa potencial de conflictos); los conflictos por la tierra (especialmente
en los condados de Nakuru y Kisumu); la distribución desigual de los recursos (74,8%).

La situación de los jóvenes es aún más interesante. El 82% de los encuestados piensa
que los jóvenes pueden influir en la dirección de la política aún más que los mismos
políticos. Pero el desempleo juvenil es considerado como uno de los factores de mayor
riesgo para la estabilidad del país por el 74,2% de los encuestados, sobre todo por la
tendencia de los políticos sin escrúpulos de manipular los estratos jóvenes más
marginados. El estudio señala que entre 1992 y 1996 los niños de la calle se han
incrementado en un 300%. Pero ahora esos niños se han convertido en jóvenes de la
calle, con tendencia a la violencia, listos para ser reclutados por las bandas utilizadas
por los políticos sin escrúpulos.
Por último, el estudio sugiere algunas formas para asegurar que no se vuelvan a
repetirse tragedias como la violencia post-electoral del 2007-2008, que causó 1.300
muertos y 35.000 desplazados, señalando como posibles vías el ofrecer más recursos a
los condados para el desarrollo económico y la lucha contra el desempleo juvenil (L.M.)
(Agencia Fides 11/3/2015)

KENIA ENTRE LA EXPLOTACIÓN Y LA BARBARIE

POR RAQUEL POZZI

La República de Kenia alberga históricamente los efectos nocivos y contundentes de los


procesos independentistas que atravesaron los diferentes estados de África con
especial atención la región subsahariana.

El 12 de diciembre de l963, Jomo Kenyatta rompe con la mordacidad representada por


la relación imperialista que le imponía el Reino Unido de Gran Bretaña y se convierte
en el primer presidente elegido democráticamente.

La historia política de Kenia se entronca con los conflictos étnicos entre las dos tribus
más importantes, Kibuyu y Lúo entre las setenta que conviven (aproximadamente)
actualmente.

Sin embargo, la herencia post-colonial desató las peores pesadillas en toda África
trasponiendo los límites de los derechos humanos. Sólo la desestructuración política,
económica y social reina de manera acuciante en los estados de Kenia; Uganda;
República del Congo; Somalia; Sudán; Burundi entre otros.

El reino del caos, de las guerras civiles, de las luchas interétnicas, de la pobreza
endémica, de la escasez de agua potable y sus consecuencias han convertido al
continente africano en un submundo dónde el desplazamiento de poblaciones enteras
colapsa cualquier estructura edilicia, económica y humanitaria. Los campos de
refugiados ya no ofrecen ninguna seguridad y cuando creemos que uno de estos estados
ha logrado la estabilidad, se presenta nuevamente la infamia.

Kenia es el país dónde los refugiados de Somalia, Sudán del Sur, Etiopía, Ruanda y
Burundi buscan el amparo en los campos de Kakuma y Dadaab huyendo no sólo de las
guerras tribales sino de la abyecta razia mortal del extremismo. Al-Shabab, grupo
radical islamista originario de Somalia atentó el 2 de abril contra el campus de la
Universidad de Garissa, al noreste de Kenia asesinando a 147 estudiantes.

Kenia se ha transformado en el centro de operatividad del brazo armado de Al-Shabab.


Todavía estaban abiertas las heridas del estremecedor atentado en el año 2013 al
centro comercial Westgate en Nairobi, capital de Kenia, con un centenar de muertos e
innumerables interrogantes que todavía los organismos internacionales no pueden
resolver al tiempo que otro estremecedor atentado desgarra las fibras de la sociedad
keniata.

¿POR QUÉ EN KENIA?

Consolidar la posición de Al-Shabab regionalmente, sobre todo en la República de


Kenia, es el objetivo, sin embargo, sólo dominan los despojos de estados fallidos como
Somalia y algunas áreas rurales. Subestimar la capacidad de destrucción de Al-Shabab
es atizar la destrucción en sí misma.

Los portales adolecen del interés mediático que pueden generar los “pobres estados de
Africa” si no entran en el ojo del huracán las potencias occidentales o la Federación
Rusa, La República Popular de China o el estado de Japón, entre otros. Mientras tanto,
África Subsahariana de manera agónica expira su disfonía intentando acaparar la
atención de la prensa internacional.

Miles de refugiados, los niños soldados, las violaciones sistemáticas como estrategia de
guerra, las enfermedades que diezman poblaciones enteras y otras atrocidades riegan
el Nilo azul y blanco de rojo punzó.

La República de Kenia afrontó una de las peores guerras civiles entre los años 2007-
2008 cuando Kwai Kibaki se perpetuó en el poder, este conflicto político devino
inmediatamente en un conflicto étnico entre las tribus Kibuyu y Lúo, sin embargo la
creación del escuadrón Mungiki supuestamente engendrado por la fórmula Uhuru
Kenyatta-W.

Rutto, conspiró contra el equilibrio tácito de la región dónde sólo había lugar para las
guerras expresamente étnicas. Mungiki –jóvenes- desestructuró el orden político a
través de crímenes de guerra enmarcando a Kenia en un estado de emergencia.

Aunque la Organización de Naciones Unidas envío misiones para recolectar


información sobre la violación de los DDHH, la violencia cesó cuando la prensa
internacional tomó nota, la guerra civil finalizó en el año 2008 a través de un acuerdo
firmado para formar una coalición política entre el presidente Mwai Kibaki y su rival
Raila Odinga con la mediación de Kofi Annan (7mo. Secretario general de la Asamblea
de ONU).

A partir de la armonía reinante y la posición pro-occidental del actual presidente Uhuru


Kenyatta los desplazados keniatas vuelven a su país y otras guerras civiles en estados
fronterizos impulsan una masa de refugiados hacia Kakuma y Dadaad y detrás de ellos
la cacería contra cristianos protestantes y coptos comenzando así un nuevo ciclo de
matanzas y atrocidades por los grupos islamistas Boko-Haram (centro-oeste de África)
y Al-Shabab (centro-este).

Utilizando diferentes tácticas como alianzas con jefes tribales y emboscadas en zonas
estratégicas Al-Shabab se acerca sigilosamente no sólo a los centros de refugiados sino
también a Nairobi, capital de Kenia.

IMPERIO, RECURSOS Y POBREZA

Kenia es el reflejo de la resignación, una especie de pandemia generalizada en toda


África, una enfermedad invisible gestionada por la dominación en etapas imperialistas
del S. XIX y el abandono en el proceso de descolonización a mediados del S XX.

La fertilidad gubernamental que ofrecen las fallidas estructuras políticas, económicas y


sociales ofrece un terreno propicio para las empresas transnacionales de las principales
potencias del mundo, allí dónde fluyen todo tipo de recursos para abastecer al mundo
desarrollado y los efectos climáticos de el “Niño” confabulan contra poblaciones
enteras, condenando a los estados de África Subsahariana a las guerras tribales, a la
extrema pobreza y a la sequía como corolario de una muerte anunciada.

El descubrimiento de petróleo en Turkana como posibles reservas off-shore (Lago


Turkana o Rodolfo) agitó la avaricia tanto de Estados Unidos como de la República
Popular de China que ha desplegado desde Dar es Salam (ciudad más poblada de
Tanzania) hasta la provincia de Luau (Angola) una moderna estructura ferroviaria
como también centrales eléctricas en la República de Zambia y República de Malawi.

La empresa British Petroleum y Shell enquistadas en Mozambique, Zambia, Malawi y


Angola recargan sus gasoductos y oleoductos mientras las bases militares francesas
permanentes en República del Congo, Congo, Camerún y otros custodian
cuidadosamente la forma de esquilmar los recursos del continente más rico del planeta
depredado por la habilidad de quienes conocen la anomía en términos jurídicos sobre
la soberanía de los estados africanos con respecto a sus recursos naturales.

Kenia requiere de manera urgente cortar el cordón umbilical de la depredación, la


astucia lucrativa, la limosna lisonjera, la bravuconería de la elite local y extranjera para
poder proyectar con beneplácito el final de la polarización social pobreza extrema-
riqueza, que mece con ironía la dignidad espoloneada entre lodos de oro, petróleo y
sangre.

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