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Un héroe fuera de la memoria nacional

Durante el Holocausto, el cónsul ecuatoriano en Suecia entregó miles de pasaportes para ayudar a
los judíos a escapar del Nazismo. Cincuenta años después, el Estado de Israel reconoció su labor.
Susana Roa Chejín · 27 de enero del 2020

Ecuador durante la Segunda Guerra Mundial tuvo un rol


secundario. Pero tuvo un héroe que pocos conocen. Ilustración
de Paula de la Cruz.

En febrero de 2011, el cuencano Manuel Antonio Muñoz


Borrero se convirtió en el único ecuatoriano que ha sido
declarado “Justo entre las Naciones”. El reconocimiento
ha sido entregado por Israel a otras 27.362 (hasta enero de
2019) personas de 51 países por ayudar a, o salvar, la vida
de judíos —especialmente, durante la II Guerra Mundial.
Manuel Antonio Muñoz fue el cónsul ecuatoriano en
Suecia durante la Segunda Guerra Mundial. En 1941
entregó pasaportes ecuatorianos a más de mil judíos
europeos que habían perdido sus documentos y no podían
cruzar las fronteras para escapar de la persecución nazi.

Los pasaportes les dieron una nueva identidad, la


ecuatoriana, y los eximieron de usar la estrella de David —convertida por el
Nacionalsocialismo en una insignia de vergüenza—, pospusieron su deportación a
campamentos de trabajos forzados, entre otras protecciones contra la legislación antijudía
de la Alemania Nazi. Además, les permitió a muchos de ellos y a sus familias escapar hacia
Turquía y salvarse de los horrores de la gran guerra.

Por ello, Muñoz fue destituido de su cargo en enero de 1942 y pasó los siguientes veinte
años en Estocolmo en una muy precaria situación económica. Vivió, además, con el miedo
a sufrir represalias por sus acciones. En 1961, regresó a Ecuador pero nunca habló de lo
que hizo.

Nadie supo que un ecuatoriano tuvo un papel tan importante durante el Holocausto por
muchos años. Muñoz es mencionado brevemente por primera vez en 1961 durante el juicio
de Adolf Eichmann, el teniente coronel de las SS nazis que fue artífice a Solución final de la
cuestión judía —el plan para el exterminio masivo del pueblo de Israel.

Desde entonces, no se volvió a saber nada más de él hasta 2005, más de cuarenta años
después. Dos investigadores judíos — tras una serie de coincidencias — encontraron
pasaportes e información que probaban el papel que tuvo el cónsul Muñoz durante la
Segunda Guerra Mundial. Gracias a su investigación Muñoz fue declarado “Justo entre las
Naciones” en 2011.