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La Mentira.

Es una manera, absurda y vil de comunicación, sea del tenor que sea. La mentira lleva la carga
negativa y la intención expresa de no decir la verdad. Su ejecutor es un mentiroso/sa. Por lo tanto
actúa con falsedad. La mentira nunca debe ser una opción para comunicarse con ningún ser y,
menos, para relacionarse con los menores.

Antes de proseguir el escrito quiero dejar claro que, no abordaré la postura de algunas tendencias
filosóficas, religiosas y políticas frente a la mentira. Me alejaré acá de Platón y Maquiavelo, para
acercarme más a Aristóteles, San Agustín y Kant, pero, sin entrar en honduras respecto a sus
posturas ante el falseamiento de la verdad. Más bien, lo abordaré desde el punto de vista ético y
psicológico. Comenzaré por decir, a los que defienden las seudo-mentiras piadosas, que no existe
tal elemento. Las mentiras piadosas son creaciones que pretende expresamente -con intenciones
sospechosas- falsear la verdad. No hay mentiras piadosas, hay sólo, mentiras. La mentira por
reducción es la n verdad.

La mentira, la falsedad de la verdad, es un ataque silencioso que arruina y devasta la fe, la confianza,
la credibilidad y respeto al otro. Para aquellos que esgrimen la mentira cómo un argumento va este
mensaje, dejando dicho que, la mentira es una mala imitación de un deseo incumplido porque
disfraza la verdad. Los mentirosos compulsivos, son enfermos mentales que viven en una neurosis
suplantación la mayoría asumen la mentira como un traje a la medida y se comportan “como si”.
Por lo tanto, se convierten en malas réplicas del verdadero ser que han perdido en el camino de la
mentira. La imitación es una mentira frente al original.

Vale acotar, para aquellos que defienden las mentiras como forma de comunicación adecuada que,
los que más conocen de cuándo y cómo se les ha mentido son los niños. Sin embargo, muchos de
ellas utilizan como mecanismos de defensa o por conveniencia, miedo, costumbre y, otras perlas,
hacerse los locos y muestran magnanimidad, ante los mentirosos. El niño aplica la psicología de la
saturación, sabe que ante un mentiroso no tiene chance y pretende haber aceptado la mentira como
si fuese una impoluta verdad. Muchas veces o casi siempre, el niño sabio como es, aprovecha la
fragilidad del mentiroso y le hace creer que le cree y se ”BENEFICIA”, saca ventajas, mediante
comportamiento igual o mediante el simple chantaje. Hay que recordar que, los niños son sabios de
tamaño pequeño. Los niños tienen en sí, más fresca, la sabiduría del universo. Esa sabiduría que van
perdiendo en el acto de crecer y, más aún, si son educados por gente ignorante y abusadora. Y es
que el niño, automáticamente, comprende que un mentiroso es un mentiroso. El problema, se torna
grave, cuando como resultado del reiterado procedimiento, pasivamente los niños van asumiendo
a la mentira cómo una manera adecuada de ser y estar. En tal sentido, es el modelaje de los pares
o de las figuras de poder del entorno, lo que les muestra la opción a seguir en sus vidas y, por
imitación u obligación lo harán. De hecho, también mentirán a conveniencia. De tal que, ellos van a
reproducir la conducta “mentirosa y timadora” de los adultos, más temprano que tarde, como una
forma de vida aceptable y no, como un comportamiento que riñe con la verdad. Hay que recordar,
como una lección muy importante, que los niños hacen lo que ven no lo que escuchan. Los niños
imitan como los simios, sin pensar, pero actuando.

La mentira “nunca” es una opción humana.-


Cuántas lagrimas vertidas por un maldito engaño, miles; cuántos fortines ceden ante las tensas olas
de un ardid; cuántas promesas de amor eterno, de lealtad y de respeto van a para al bote de la
basura, dejando dolor a su paso. Cuántos seres creyentes, fieles, decentes son destruidos en las
manos inescrupulosas de un mentiroso.

¡Por sus frutos los conoceréis! Reza la doctrina cristiana, pero podría ser cualquier doctrina de la
conciencia, donde quede como testimonio que somos los que hacemos en el acto de ser, de vivir.
En tal caso, tener conciencia de los hechos, es apersonarse, para hacerse responsable de lo que se
es y de cómo se actúa ante sí mismo y los otros que nos circundan.

Si midiéramos las consecuencias devastadoras de las mentiras, en toda su extensión, tendríamos un


poco más de conciencia de lo propio y de lo ajeno, y de cómo nuestra mentira puede afectarnos y
afectar a otros, antes de mentir. Sea por la razón o por la justificación que sea. La mentira no tiene
defensa aunque nos digan lo contrario. La mentira es un acto de cobardía y un delito flagrante ante
ti y ante los otros.

Y para cerrar y a modo de conclusión diré, lo siguiente:

He de aclarar que, no es traicionero el engaño, es perjuro el que miente pretendiendo engañar,


traicionando la confianza y la credibilidad del interlocutor. No saben los impíos que, se traiciona a
la propia verdad, cuando, en cuestiones de lealtad, se esgrime la mentira. De allí, entonces que: la
no verdad o mentira, es un hurto y su perpetrador es un ladrón. Se podría afirmar, sin reserva, que:
Todo mentiroso es un ladrón.

TODO EL QUE MIENTE TE ROBA LA VERDAD….


Raiza N. Jiménez/ 10/03/2017

El amor se pegó un tiro,


El recuerdo se desvaneció,
A partir de hoy me retiro,
Del amor que me asesinó.
La noche ya no me inspira,
A ser alguien mejor por tí,
Mi alma ya no vive ni respira,
Solamente recuerda lo que perdí.
El corazón huyó por la ventana,
La razón intento darle una mano,
Pero la razón al corazón no le gana,
Y el esfuerzo por salvarlo fue en vano.
La esperanza con el dolor se disipó,
El cariño con el olvido se fugó,
Y el amor que a mi alma equipó,
Hoy se va con alguien que madrugó.
Los recuerdos con tinta indeleble,
Tu traición si los pudo borrar,
Mi corazón ahora es un frío inmueble,
Porque alguien sus muros no los pudo habitar.
El dolor solamente deja cicatrices,
El recuerdo del amor fácilmente se olvida,
Ya no quedan momentos felices,
El dolor no se curará en el resto de mi vida