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Mayra Cecilia Rondón Alvarado - ID: 269675 – X Semestre

Curso: Derecho Disciplinario – Docente: Carlos Padilla

PROCURADURÍA TERCERA DELEGADA


ANTE EL CONSEJO DE ESTADO
Concepto No. 148-16
IUS 110843-2016

Referencia: 1100103250002012003336 00
No. Interno: (1304-2012)
Actor: Jhony García Villarraga
Demandado: Superintendencia de Notariado y Registro
Acción: Nulidad y Restablecimiento del Derecho
Asunto: Apelación Sentencia

ACCIÓN DE NULIDAD Y RESTABLECIMIENTO DEL DERECHO-Contra los actos


administrativos mediante los cuales desvinculan del cargo y declaran disciplinariamente
responsable a servidor público.

HECHOS
PRIMERO: El demandante fue nombrado en el cargo de Registrador Seccional de
Instrumentos Públicos en el Municipio de Puerto Asís –Putumayo código 2185 grado 18,
mediante la Resolución 2985 del 2 de septiembre de 2002.

Mediante los actos demandados se le sancionó disciplinariamente por el término de 12


años.

SEGUNDO: Cuando recibió el cargo, encontró más de 300 escrituras represadas con sus
respectivos turnos atrasados; más de 41.000 folios de matrícula y se pasó a 61.000 folios
y con jurisdicción en medio departamento del Putumayo; es decir tenía bajo su
responsabilidad seis municipios tales como: Caicedo, Puerto Asís, Orito, Valle del
Guames, San Miguel y Puerto Legizamo, Con toda esa responsabilidad solo tenía dos
empleados, que pedían permisos, salían vacaciones, nunca existió reemplazos a pesar de
que los solicitaba como en la misiva enviada el 29 de septiembre de 2006.

TERCERO: En el año 2004 el señor que manejaba la caja pidió una licencia por 6 meses,
lo que llevó a la entidad a un caos total; caos que generó una crisis a otra empleada
terminando con una incapacidad de 27 días. Quedando completamente solo en la entidad.

A partir de ese momento la oficina de registro de Puerto Asís cayó en crisis generando en
su salud una depresión que hasta el día de hoy se convirtió en una arritmia cardiaca a raíz
de las condiciones de presión en que lo mantuvieron por parte de la Superintendencia de
Notariado y Registro, señalándolo como el funcionario más irresponsable del país y
sabiendo que se encontraba en una región de alto riesgo social con problemas de orden
público, era una zona roja, en donde impera el poder de la guerrilla y grupos paramilitares.

CUARTO: Para el mes de diciembre de 2006 solicitó permiso para acudir al médico los
días 26, 27 y 28 de diciembre, así como los días 2, 3 y 4 del mes de enero de 2007, y se
le preguntó, cuál de los dos permisos eran más urgentes, a lo que respondió, que los dos.
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Nunca tuvo la intención de abandonar el cargo, lo que hubo fue una ausencia de mis
funciones por dos permisos concedidos en meses distintos, cada uno por tres días y nunca
insistió la intención de abandono. Ya que la ausencia por demás injustificada plenamente
por su estado de salud.

PRETENSIONES
El señor Jhony García Villarraga, a través de la acción de nulidad y restablecimiento del
derecho, establecida en el artículo 85 de C.C.A, solicitó la nulidad de las decisiones
sancionatorias contenidas en las Resoluciones 754 del 20 de septiembre de 2007 y 6771
del 8 de octubre de 2007, proferidas por la Oficina de Control Interno Disciplinario y el
Superintendente de Notariado y Registro, que lo declararon disciplinariamente
responsable, imponiendo como sanción la Destitución e Inhabilidad General para
desempeñar cargos públicos por el término de 12 años.

Que, como consecuencia de la anterior determinación, se ordene a la Superintendencia de


Notariado y Registro a reintegrarlo en el mismo cargo que venía desempeñando, en
iguales condiciones de trabajo a las que poseía al momento de la desvinculación, o en
otro de igual o superior categoría.
Que se condene a la entidad demandada al pago de los salarios, primas, reajustes o
aumentos de sueldo y demás emolumentos que el demandante dejó de percibir, desde la
fecha de su ilegal desvinculación y hasta que se produzca el reintegro.

NORMAS VIOLADAS Y CONCEPTO DE LA VIOLACIÓN


El apoderado de la demandante señaló que las decisiones demandadas desconocen los
artículos 2, 13, 15, 21, 25, 29 y el derecho a la salud en conexidad con la vida de la
Constitución Política; ley 1010 de 2006; 48 inciso 17 y 35 y 34 incisos 8 y 12.

Además su actuar estuvo amparado en la causal de exclusión de responsabilidad del


numeral 6 del artículo 28 de la Ley 734 de 2002 “con la convicción errada e invencible de
que su conducta no constituye falta disciplinaria”, esto se refleja en el momento en que
solicita el permiso y se lo confirman vía telefónica, por lo que se ausentó de las labores
creyendo que le habían autorizado, con sorpresa vuelve el mes de enero y se da cuenta que
los días pedidos en el mes de enero no le fueron concedidos, se ve la mala intención de la
entidad demandada cuando aduce que debió esperar la resolución, siendo que siempre que
pedía un permiso
se lo informaban telefónicamente la autorización y luego incluso de forma extemporánea
llegaba la resolución.

La Superintendencia de Notariado y Registro se opone a las pretensiones de la


demanda bajo las siguientes precisiones:

Al demandante se le imputaron cinco cargos: el primero, por abandono del cargo, por no
haber reasumido las funciones al vencimiento de una licencia, vacaciones, comisión, o
dentro de los 30 días siguientes al vencimiento de la prestación del servicio militar y el
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dejar de concurrir al trabajo durante tres (3) días consecutivos. En este último evento, se
demostró por actas suscritas por los funcionarios Néstor Valencia y José Gregorio
Vergara Jiménez, la inasistencia a trabajar del Registrador de Instrumentos Públicos de
Puerto Asís, para los días 29 de diciembre de 2006, 2, 3 y 4 de enero de 2007 pese a que
se trataba de días en los que debía laborar, vencido el permiso el permiso otorgado, que
lo fue solo para los días 26, 27 y 28 de diciembre de 2006 según Resolución No. 7858 del
26 de diciembre de 2006.

Al demandante se le informó previamente que solo podía tener derecho a tres días de
permiso, sin embargo, hizo caso omiso y se ausento de su puesto de trabajo los días 29
de diciembre de 2006 y 2, 3 y 4 de enero de 2007. En ese tiempo la ciudadanía interpuso
varias quejas por la inactividad en la Oficina de registro de instrumentos públicos.

En cuanto al segundo cargo, se demostró que asentó una escritura pública a su favor, lo
cual está prohibido por la ley. En este tipo de eventos el funcionario debe declararse
impedido y se designa por parte del superior un Registrador Ad hoc quien sería el
encargado de darle trámite a la escritura. Como el demandante no lo se declaró impedido
incurrió en falta gravísima.

Respecto al tercer cargo, también se demostró la existencia de los registros efectuados


en la oficina que manejaba con imprecisiones de la ruta de documento, en las cuales
reposan las anotaciones efectuadas el mismo día de radicación, incluso a altas horas de la
noche o de la madrugada del día siguiente. Con lo cual incumplió el registro en estricto
orden de radicación, de suerte que su transgresión debe conducir a la aplicación de las
consecuencias jurídicas que prevé la norma so pena de tornar en inoperante el régimen
disciplinario.

En lo que tiene que ver con el quinto cargo, se demostró que se expidieron certificados
de instrumentos públicos exentos de gravámenes, cuando la ley no permite ninguna
exención para los registradores.

EL PROBLEMA JURÍDICO EN EL SUB LITE: se circunscribe a determinar: si hay


lugar a que el juez declare la nulidad de las decisiones disciplinarias, contenidas en las
Resoluciones 754 del 20 de septiembre de 2007 y 6771 del 8 de octubre de 2007,
proferidas por la Oficina de Control Interno Disciplinario y el Superintendente de
Notariado y Registro, que declararon al actor disciplinariamente responsable, imponiendo
como sanción la Destitución e Inhabilidad General para desempeñar cargos públicos por
el término de 12 años, por haber sido expedidos, a juicio del demandante con
desconocimiento de las pruebas y con clara retaliación para cubrir cuotas burocráticas.

Para resolver el problema jurídico planteado, se revisará el tema de la tipicidad,


culpabilidad y antijuricidad; como segundo, se analizará el tema de la sanción como tal.
De la tipicidad, culpabilidad y antijuricidad: Para empezar, es necesario citar los cargos
que le fueron imputados al demandante, de ahí verificaremos la tipicidad, la culpabilidad
y si la sanción es proporcional y razonable.
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El Jefe de la Oficina de Control Interno Disciplinario de la Superintendencia de Notariado


y Registro imputó cinco cargos al señor Jhony García Villarraga, en su condición de
Registrador Seccional de Instrumentos Públicos de Puerto Asís Putumayo, bajo las
siguientes precisiones:

CARGO PRIMERO: Por quebrantar el numeral 55 del artículo 48 de la Ley 734 de


2002, al configurarse el abandono del cargo, función o servicio contemplado en este,
por la ausencia a laborar desde el 29 de diciembre de 2006 hasta el 5 de enero de
2007, abandono que es regulado por el artículo 126 del Decreto 1970 de 1973, el
cual se presenta cuando el empleado sin justa causa: deja de concurrir al trabajo por
tres (3) días consecutivos; norma que de igual manera resulta quebrantada, máxime
cuando esta conducta es reiterativa que se presentó del 17 al 20 de octubre de 2006.

CARGO SEGUNDO: Por el incumplimiento de los deberes consagrados en el


artículo 34 numerales 1 y 2 que obligan a cumplir y hacer que se cumplan los deberes
contenidos en la Constitución (…) las leyes (…) los estatutos de la entidad, los
reglamentos y manuales de funciones (..): el cumplir con diligencia, eficacia e
imparcialidad el servicio que le sea encomendado y abstenerse de cualquier acto u
omisión que cause la suspensión o perturbación injustificada de un servicio esencial,
(…); lo mismo que la disposición contenida en el artículo 35 numeral 1 que prohíbe
(…) ante la inasistencia a laborar ya determinada en el acápite anterior, amén de
ausencias en menor grado como las presentadas los días 20 y 30 de abril de 2003,
que no por eso se pueden desconocer, en la medida en que su ausencia perjudicó
la prestación del servicio público de registro.

CARGO TERCERO: Por la incursión en la conducta descrita en el artículo 48


numeral 17 de la norma disciplinaria, que consagra como falta gravísima: “actuar u
omitir, a pesar de la existencia de causales de incompatibilidad, inhabilidad y
conflicto de intereses, de acuerdo con la previsiones constitucionales y legales”,
inhabilidad a la que se llega por la violación del artículo 61 del decreto 1250 de 1970
que indica: “Los registradores se encuentran sometidos al régimen de concursos,
(…) impedimentos, incompatibilidades, deberes, prohibiciones (…) establecidos para
los notarios (…)”, a su vez el artículo 156 del Decreto 960 de 1970 que preceptúa:
“los Notarios no podrán autorizar sus propios actos o contratos ni aquellos en que
tengan interés directo o en que figuren como otorgantes su cónyuge o sus parientes
dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad y primero civil”,
norma concordante con el artículo 68 del Decreto 2148 de 1983 que determina que
“cuando un Notario no pueda autorizar por tener interés directo (…) será designado
un Notario Ad hoc por la Superintendencia de Notariado y Registro (…)” violación a
la que se llega por dar trámite y calificar el documento con radicado 2006-442-6-
3775 el día 21 de diciembre de 2006, documento otorgado por él mismo en el que
tenía interés en su registro, sin que se hubiese declarado impedido, atendiendo
además que el registrador Ad hoc fue nombrado por Resolución 078 del 9 de enero
de 2007.

CARGO CUARTO: Por el incumplimiento del deber que contempla el artículo 34


numeral 12 de la Ley 734 de 2002, que le obliga a “resolver los asuntos en el orden
en que hayan ingresado al despacho, salvo prelación legal o urgencia manifiesta”,
incumplimiento al que se llega por vulneración del artículo 27 del Decreto 1250 de
1970, que al reglamentar el proceso de registro determina: “la inscripción se hará
siguiendo con todo rigor el orden de radicación (…)” quebrantamiento que se
presenta al tramitar documentos sin respetar este principio de prioridad y rango
contemplado en el artículo antes indicado.

CARGO QUINTO: Por el incumplimiento del deber consagrado en el artículo 34


numeral 8 de la Ley disciplinaria, que le exige: “desempeñar el empleo cargo o
función sin obtener o pretender beneficios adicionales a las contraprestaciones
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legales y convencionales cuando a ellas tengan derecho, al solicitar y obtener la
expedición de certificados de tradición como exentos, sin pagar los correspondientes
derechos de registro, sin tener la condición que reglamenta taxativa el artículo 17 del
Decreto 1428 de 2000, el cual determina claramente los organismos, entidades o
autoridades públicas, exentas de causar derechos registrales, dentro de las cuales
no aparecen los registradores de instrumentos públicos y menos cuando se actúa
como particular, artículo que resulta igualmente vulnerado con la conducta del
disciplinado.

Las conductas una y tres fueron calificadas como gravísima y cometidas a título de dolo,
las demás como graves cometidas con dolo.

Caso concreto.

En esta instancia judicial, el apoderado del demandante sostiene que su intención nunca
fue abandonar el cargo, que creyó que se le había autorizado el permiso por los 3 días de
enero de 2007 pues los servidores públicos tienen derecho a tres días de permiso al mes y
que un permiso fue el de los tres días de diciembre, y otro, los de los primeros días de
enero. Que esos días los tomó para acudir a chequeos médicos. Tales argumentos fueron
planteados en vía administrativa en el recurso de apelación a lo que el Superintendente de
Notariado y Registro resolvió de la siguiente manera:

“el funcionario investigado debió esperar antes de separarse de sus funciones, la


notificación de la decisión administrativa que le concedía el permiso y que
encargaba de las funciones de Registrador, al señor Néstor Valencia. Contrario
sensu, además de retirarse sin que le fuera notificada la medida administrativa, no
reasumió sus funciones el día 29 de diciembre de 2006 y, adicionalmente dejó de
concurrir a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos los días 2, 3 y 4 de enero
de 2007.”

La Corte Constitucional ha señalado que la responsabilidad disciplinaria se


fundamenta en el incumplimiento de deberes funcionales (C-948 del 6 de noviembre
de 2002):

La Corte ha precisado igualmente que en materia disciplinaria, la ley debe orientarse a


asegurar el cumplimiento de los deberes funcionales que le asisten al servidor público o al
particular que cumple funciones públicas pues las faltas le interesan al derecho disciplinario
en cuanto interfieran tales funciones. De allí que el derecho disciplinario valore la
inobservancia de normas positivas en cuanto ella implique el quebrantamiento del deber
funcional, esto es, el desconocimiento de la función social que le incumbe al servidor público
o al particular que cumple funciones públicas.

El incumplimiento de dicho deber funcional es entonces necesariamente el que orienta la


determinación de la antijuridicidad de las conductas que se reprochan por la ley disciplinaria.
Obviamente no es el desconocimiento formal de dicho deber el que origina la falta
disciplinaria, sino que, como por lo demás lo señala la disposición acusada, es la infracción
sustancial de dicho deber, es decir el que se atente contra el buen funcionamiento del
Estado y por ende contra sus fines, lo que se encuentra al origen de la antijuridicidad de la
conducta.

Dicho contenido sustancial remite precisamente a la inobservancia del deber funcional que
por sí misma altera el correcto funcionamiento del Estado y la consecución de sus fines.
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Todo esto lleva a que se concluya que los reproches disciplinarios se encuentran ajustados
a derecho.

En cuanto a la sanción, en palabras de la Corte constitucional, “respecto de la sanción


administrativa, la proporcionalidad implica también que ella no resulte excesiva en rigidez
frente a la gravedad de la conducta, ni tampoco carente de importancia frente a esa misma
gravedad.” El Consejo de Estado ha explicado, adoptando como suyas sólidas posturas
doctrinarias, que la proporcionalidad de la sanción disciplinaria también está íntimamente
ligada a la culpabilidad que se logre demostrar durante el proceso en cabeza del
funcionario disciplinado.

En este caso, al demandante se le probó en el proceso disciplinario haber incurrido en dos


faltas disciplinarias gravísimas cometidas a título de dolo y tres faltas graves. Por las
gravísimas a título de dolo los artículos 44 y 46 de la Ley 734 de 2002 disponen como
sanción la destitución e inhabilidad por el término de 10 a 20 años.

Respecto de los criterios para la graduación de la sanción, se observa que en los fallos
disciplinarios de primera y segunda instancia, la entidad demandada motivó
suficientemente la decisión de destituir al actor. Advierte además que para graduar la
sanción tuvo en cuenta el grado de culpabilidad (dolo), la naturaleza del servicio, los
efectos de la falta, y las condiciones personales del infractor -tales como la categoría del
cargo, la naturaleza de sus funciones y el grado de instrucción para el desempeño del
cargo-. De ahí que aumentara el mínimo de la sanción a dos años más, a 12 años, pues
fueron varios los reproches probados. Resultando para esta agencia proporcional y
razonable.

Así las cosas, esta Delegada considera que el demandante no desvirtuó la presunción de
legalidad de los actos demandados, por lo que se considera que no deben ser anulados por
el juez.

CONCLUSIÓN
Por las razones expuestas en precedencia, la Procuraduría Tercera Delegada ante el
Consejo de Estado solicita, respetuosamente, a la H. Sala del Consejo de Estado, niegue
las pretensiones de la demanda.

Ahora bien, es importante manifestar que al disciplinado se le respetaron todas las


garantías constitucionales, es decir, el debido proceso, y pudo ejercer su derecho a la
defensa, de otra parte, tuvo oportunidad de presentar descargos los cuales no fueron
suficientes para exonerarlo de la responsabilidad disciplinaria por ese motivo fue sujeto
de responsabilidad.
Además, el señor Jhony García Villarraga efectivamente abandonó el cargo, pues se
entiende que el permiso se otorga por parte del empleador en el momento en que se
manifiesta formalmente, es decir, que antes de pronunciarse el empleador al trabajador le
asiste la obligación de permanecer ejerciendo sus funciones.