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BUENAS PRACTICAS AGRICOLAS

Un sello de seguridad alimentaria para Antioquia Por: Sala de prensa. FAO,


oficina para AL y el Caribe.

08-05-2007
ANTOQUIA, Colombia. Desde hace dos años, la FAO desarrolla un innovador

proyecto de aplicación de Buenas Prácticas Agrícolas en el Departamento de


Antioquia, Colombia, como una forma de apoyar su seguridad alimentaria y
mejorar la calidad de vida de la agricultura familiar campesina

La situación socioeconómica del Departamento de Antioquia no es fácil, ya


que se trata de un área donde hay constantes desplazamientos de la población
por distintos problemas de orden público y económico, dado a que es una zona
de conflicto armado. En la actualidad, el gobierno departamental puede atender
a la mitad de los 255.198 afectados y sus respectivas familias y se enfrenta a
elevados índices de desnutrición en niños de 7 a 14 años.

Antioquia está promoviendo acciones para aumentar la oferta local, la


disponibilidad y el acceso a los alimentos, de manera que las comunidades
generen procesos de autogestión en la producción. Además, se estimula el
adecuado manejo de las explotaciones, el fortalecimiento de los mecanismos
de mercadeo y el uso de metodologías y prácticas más limpias en todas etapas
de la producción, sin perder el fortalecimiento organizacional y comunitario.

En este contexto, fue la propia Gobernación de Antioquia la que solicitó


asistencia técnica a la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el
Caribe, para apoyar al Plan Departamental de Seguridad Alimentaria (MANA)
en su eje productivo, a través del establecimiento de Buenas Prácticas
Agrícolas en los sistemas de producción de los campesinos, con el fin de
mejorar la calidad e inocuidad de los cultivos, orientarlos en los procesos de
comercialización y fomentar procesos de autogestión comunitaria.

Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, el enfoque apuesta a la


generación de ingresos de la economía campesina a través de la
implementación de BPA junto al complemento de una serie de acciones
sociales y comerciales orientadas a asegurar el sostenimiento de la actividad
productiva.

Considerando la actual liberalización comercial que atraviesa el país y la


estructura agrícola de la agricultura familiar en los diversos municipios del
Departamento de Antioquia, la FAO procedió a un análisis de rentabilidad de
15 rubros productivos. De ellos se seleccionaron tres por su importancia
socioeconómica y por la disponibilidad de una oferta tecnológica que garantice
mejoras en la productividad, en la racionalización de los agroquímicos
empleados y que satisfaga las necesidades de calidad e inocuidad de los
procesos y productos finales.
Los rubros seleccionados fueron: tomate bajo cubierta, fríjol voluble y caña
para la producción de panela y engorde de ganado doble propósito.

Luis Javier Cardona, José Luis Cardona y Pedro Rubiel son agricultores
familiares de la Asociación Agropecuaria La Magdalena del municipio de San
Vicente (ASOMAS), en el Departamento de Antioquia, Colombia. Cultivan
fríjol, maíz, tomate de árbol y papas, tanto para el autoconsumo como para la
comercialización. Se dedican a sus fincas a tiempo completo, desde las siete
de la mañana hasta que cae el sol, y todos sus productos los venden en los
mercados de San Vicente y Río Negro.

“La vereda la Magdalena es muy buena, allí nací y he vivido toda la vida, la
zona es muy pacifica, pero en sus alrededores hubo mucha violencia hace 2
años por causa de los grupos armados al margen de la ley. La zona es fértil y
productiva, sus habitantes nos dedicamos a la actividad agropecuaria de una
forma humilde y rudimentaria”, relata Luis Javier.

Respecto a su experiencia con el proyecto, comenta: “La experiencia hasta


ahora ha sido buena y aspiramos a seguir aprendiendo con la FAO sobre las
Buenas Practicas Agrícolas y los temas de gestión socioempresarial, para
fortalecer como una organización con mayor actividad comercial. Me gustaría
tener aprendizajes que conlleven a reducir los costos de producción y producir
de una forma mas limpia utilizando reducción de plaguicidas, para llevar a la
cabecera municipal de San Vicente alimentos sanos y de buena calidad. Es
bueno que la FAO llegue a nuestras veredas ya que nos enseña a los grupos
organizados que debemos fortalecernos como grupo y que no debemos estar
individualmente ya que así es muy difícil salir adelante”.

MOSTRANDO Y REPLICANDO BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

Una serie de problemas hacían que muchos de los agricultores familiares de


esta zona no estuvieran desarrollando su actividad de la mejor forma.

De los diagnósticos socioeconómicos realizados con los agricultores


familiares, se determinó que las mayores debilidades se presentan en el manejo
de los cultivos y en la gestión de los predios. En el caso de panela, los
problemas higiénico sanitarios son el principal factor que determina un
producto de mala calidad. En tomate, los problemas más notorios se registran
en la intensidad en el uso de agroquímicos, niveles que exceden los necesarios
para el normal desarrollo del cultivo y elevan los costos de producción.

Sumando a ello, los agricultores familiares de la zona presentaban fuertes


deficiencias en términos de comercialización y acceso a mercado, problemas
por falta de crédito, bajo nivel educativo, falta de acompañamiento técnico y
problemas de carácter organizacional.

Marcos Rodríguez Fazzone, consultor de FAO para el proyecto, explica que se


trabaja con un enfoque de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) de carácter
integral, que va mucho más allá de la perspectiva meramente productiva. Las
necesidades y las características intrínsecas de la Agricultura Familiar, obligan
a pensar no sólo en acciones orientadas a incrementar productividad y
competitividad, en disponibilidad de asistencia técnica, comercial y acceso a
crédito, sino también en acciones de carácter social, necesarias para asegurar
un desarrollo integrado.

¿QUÉ SON LAS BUENAS PRÁCTICAS?

Las Buenas Prácticas Agrícolas se definen sencillamente como “hacer las


cosas bien y dar garantías de ello”. En un sentido más amplio, conforman una
herramienta que persigue la sustentabilidad ambiental, económica y social de
las explotaciones agropecuarias, especialmente la de los pequeños
productores. De esta forma, se pueden obtener productos alimenticios y no
alimenticios más inocuos y saludables para el autoconsumo y la
comercialización. “Por esto mismo, en la actualidad son un componente de
competitividad que permite al productor rural diferenciar su producto de los
demás oferentes, con todas las implicancias económicas que ello hoy supone:
mayor calidad en los productos, acceso a nuevos mercados, consolidación de
los actuales y reducción de costos”, explica Rodríguez.

Para llevar a cabo el proyecto, la FAO - en conjunto con el Plan de Seguridad


Alimentaria MANA - optó por la metodología de Escuela de Campo Socio
Empresarial (ECAE). Bajo la filosofía de “aprender haciendo”, la ECAE
cumple una doble función: por un lado es un proyecto productivo rentable
sustentado en la aplicación de las BPA, y por otro lado es una instancia de
capacitación en gestión socio-empresarial, manejo crediticio y
comercialización. Asimismo, las familias de los agricultores asisten a la ECAE
para obtener capacitación en seguridad alimentaria y nutricional, además de
ser asistidos por otras acciones del Plan MANA.

La ECAE pertenece a una organización de productores comprometida a


brindar actividades de capacitación y extensión a nivel comunitario. Una vez
que los productores se interiorizan con las Buenas Prácticas Agrícolas, están
en condiciones de replicar la experiencia en sus propios predios y en predios
vecinos.

El proyecto facilita además gestiones crediticias y de suministro, así como


asistencia técnica para asegurar la sostenibilidad del emprendimiento.

La aplicación de las BPA conlleva, obligatoriamente, un seguimiento y una


evaluación de la producción por la necesidad de asegurar la trazabilidad de los
productos. Ello ha producido un cambio cultural en los productores, muchas
veces difícil de conseguir, aunque se ha visto facilitado por los beneficios
evidentes que el proyecto ha significado para ellos, que se ve reflejado en un
mayor conocimiento técnico y control sobre sus cultivos, la reducción de sus
costos y la obtención de productos inocuos y de mejor calidad.
Como forma de reconocimiento y diferenciación frente a otros productores, se
ha promovido un “sello social”, que da garantías de la inocuidad y calidad de
los productos elaborados en base a Buenas Prácticas Agrícolas.

Sección V. La importancia de la certificación y de los


programas de calidad en el sector hortofrutícola
GUÍA PARA EL ESTUDIO DE LA SECCIÓN V

Información general
OBJETIVOS

 Promover una mayor claridad sobre la aplicación de las Buenas Prácticas


Agrícolas con un enfoque que considere los métodos integrados de producción y
la cadena alimentaria, para asegurar la calidad e inocuidad de las frutas y
hortalizas frescas.
 Ilustrar ejemplos de aplicación de programas nacionales en materia de calidad e
inocuidad como respuesta a los requisitos exigidos por los mercados
importadores.
 Determinar oportunidades y dificultades del sector hortofrutícola del país para
cumplir con los requisitos de los mercados exportadores en materia de calidad e
inocuidad.

TIEMPO

8 horas

METODOLOGÍA

Exposición del facilitador, trabajo en grupo, discusión en grupo, aportes de otros


conferencistas invitados.

PLAN

El facilitador inicia la sesión con una corta exposición sobre los atributos de la calidad
que son exigidos, en mayor o menor medida, por los principales mercados importadores
de frutas y hortalizas frescas, tales como los atributos de producto (por ejemplo: la
inocuidad) y los atributos de proceso (por ejemplo: las consideraciones sobre protección
al medio ambiente y los beneficios sociales), y que, gradualmente, están siendo
incorporados como componentes de las certificaciones públicas y/o privadas.

Seguidamente el facilitador hace una exposición clara de los documentos normativos,


que son la base para estas certificaciones, y explica sus componentes, estructura y los
aspectos relacionados con su elaboración y aplicación (Presentación 5.1, diapositivas 1
a 33). Luego, los participantes, organizados en grupos, analizan los componentes de
varios códigos de prácticas/protocolos que se entregan como ejemplo (Véase Actividad
1).

A continuación, el facilitador explica la importancia de la aplicación de programas de


aseguramiento de la calidad e inocuidad en el sector hortofrutícola con la ayuda de la
Presentación 5.1, diapositivas 34 a 52, y la presentación dos estudios de caso
Presentación 5.2 y Presentación 5.3 que ilustran la manera como los países
exportadores (principalmente los países en desarrollo) han respondido a las exigencias
de los mercados, mediante la ejecución de programas para el aseguramiento de la
calidad e inocuidad. En cada estudio de caso, el conferencista invitado y/o el facilitador
explican la experiencia documentando los siguientes aspectos: antecedentes (cómo
surgió la iniciativa), objetivos, documentos normativos, proceso de auditoría, los
obstáculos y ventajas que ha tenido la aplicación de los mismos, etc. Al final de la
presentación de los estudios de caso, se abre un espacio para preguntas y discusión por
parte de los participantes (Actividad 2).

Luego, el facilitador explica los alcances de las certificaciones exigidas por algunos
mercados importadores (Presentación 5.1. diapositivas 54 a 57) y propone una
discusión en grupo sobre las oportunidades para la aplicación de programas nacionales,
con análisis de los aspectos relativos a la calidad e inocuidad que se deberían
considerar, para responder a los requerimientos de los mercados exportadores, así como
para atender las prioridades del mercado interno (Actividad 3).

Para el desarrollo de la sección, el facilitador se apoyará en la lectura de referencia


(Material 5.1) y en los textos e información suministrada en las referencias
bibliográficas y vínculos con Internet.

Finalmente, los participantes se reúnen en grupos/país y elaboran un plan de acción de


las actividades a llevar a cabo en cada país, según orientaciones que se presentan en la
Actividad 4.

RESULTADOS ESPERADOS

Es de esperarse que al final de la sección, los participantes:

 tengan una clara comprensión de los alcances de las certificaciones privadas en


el comercio de las frutas y hortalizas frescas.
 determinen la importancia de la elaboración y aplicación de códigos de prácticas
a nivel nacional, y de su armonización con los códigos y otros documentos
normativos del Codex.

MATERIALES DE CAPACITACIÓN
Material Lectura. La importancia de la certificación para el sector hortofrutícola
5.1 en América Latina.
Material Documentos de trabajo. Códigos de Prácticas.
5.2
Material Hojas de trabajo. Matriz FODA.
5.3
Material Hojas de trabajo. Plan de acción.
5.4

PRESENTACIONES

Presentación 5.1 La importancia de la certificación y de los programas de calidad


en el sector hortofrutícola.
Presentación 5.2 Estudio de caso. Programa de BPA-FDF Chile.
Presentación 5.3 Estudio de caso. Programa PIPAA, Guatemala.

Actividad 1. Componentes de la certificación

INDICACIONES PARA EL FACILITADOR

Los participantes se organizan en grupos de trabajo, el facilitador entrega a cada grupo


de trabajo copia de un documento normativo y/o protocolo de una certificación privada
exigida por los mercados importadores de frutas y hortalizas frescas (Material 5.2.
Protocolo EUREPGAP y Marco para la Armonización de Códigos de práctica
COLEACP). Luego hace una breve descripción de la estructura y componentes de cada
código/documento normativo y solicita a cada grupo de trabajo que analice las
dificultades u obstáculos que se presentarían, en forma general a nivel de los
productores, para dar cumplimiento a cada uno de los requerimientos incluidos en los
documentos normativos. Teniendo en cuenta la cantidad de los ítem incluidos en cada
código/documento normativo, los grupos analizan componentes independientes de los
códigos de acuerdo a la estructura del mismo, por ejemplo, en el código armonizado
COLEACP, unos grupos analizan aquellos ítem relacionados con la inocuidad, otro
grupo los ítem relacionados con la protección de cultivos y el medio ambiente y otros
aquellos relacionados con los aspectos sociales. En el caso de EUREPGAP la estructura
está basada en las etapas del proceso, el facilitador solicita a cada grupo que analice
diferentes etapas del proceso, teniendo cuidado de que al final se analicen la totalidad de
los ítem comprendidos en el código.

Los participantes presentan, en sesión plenaria, los resultados del análisis, el facilitador
por su parte, elabora una recopilación de las dificultades y obstáculos enunciados por
cada uno de los grupos y propone unas conclusiones sobre la importancia de definir
estrategias conjuntas entre el sector público y privado para abordar las dificultades
indicadas. Seguidamente hace una breve introducción a los estudios de caso que se
presentan en la Actividad 2.
RESULTADO ESPERADO

Al finalizar la actividad se espera que los participantes:

 identifiquen los componentes de los protocolos o documentos normativos que


apoyan los procesos de certificación privada.
 determinen algunas de las dificultades, dadas las características del sector
hortofrutícola del país, para dar cumplimiento a los requisitos incluidos en los
documentos normativos.

Actividad 2. Aplicación de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en los países


exportadores de frutas y hortalizas frescas

INDICACIONES PARA EL FACILITADOR

La sesión se inicia con la presentación de dos estudios de caso sobre programas


nacionales que han surgido como respuesta a las exigencias en materia de calidad e
inocuidad de los mercados importadores. Cada estudio de caso ilustra:

 Antecedentes (¿Cómo, por qué surgió, de quién fue la iniciativa?)


 Objetivos (Atributos de la calidad considerados: inocuidad, protección
ambiental, bienestar social, OMG, etc.)
 Estructura del Programa y documentos normativos (¿Cómo se dio paso a la
elaboración de los documentos normativos, ¿quiénes trabajaron en ello, ¿cómo
se organizó el trabajo?, etc.)
 Actores involucrados.
 Proceso promoción del programa (¿Cómo involucrar a los productores y demás
actores?).
 Proceso de capacitación y asesoría.
 Proceso de auditoría.
 En términos de certificación: ¿Quién falla, quién pasa, y con qué criterios?
 ¿Cómo se ha logrado la aceptación del programa por parte de los mercados
importadores?.
 Mayores dificultades para el desarrollo e implementación del programa.
 Retos y oportunidades futuras.

Luego de que cada conferencista y/o facilitador presentan los estudios de caso, se da
paso a una discusión en sesión plenaria, mediante la cual los participantes aclaran dudas
y conceptos. Al final de la sesión plenaria, el facilitador presenta unas conclusiones de
la misma, subrayando los aspectos fundamentales para el éxito de estos programas, y
que deben considerarse en cada uno de los países al abordar el desarrollo y la aplicación
de los programas nacionales en materia de calidad e inocuidad.

RESULTADO ESPERADO

Se espera que los participantes identifiquen los aspectos más importantes a tener en
cuenta en la aplicación exitosa de programas de aseguramiento de la calidad e inocuidad
(para atender mercados de exportación, así como para el mercado interno) de las frutas
y hortalizas frescas en cada país.
Actividad 3. Análisis FODA de los países para abordar las BPA como una
prioridad nacional

INDICACIONES PARA EL FACILITADOR

Los participantes se organizan en grupos de trabajo por país. El facilitador entrega a


cada grupo de trabajo copia del cuestionario previo al taller, Sección C "Hechos
Positivos y Dificultades" para la implementación de programas de aseguramiento de la
calidad y la inocuidad en el sector hortofrutícola (Véase Sección II). Luego solicita a
cada grupo de trabajo que analice las dificultades enunciadas inicialmente, y las
complementen, cambien o ajusten teniendo en cuenta los conceptos y temas discutidos
en las diferentes secciones del taller.

Cada grupo de trabajo determina un conjunto de dificultades y oportunidades, así como


de fortalezas y amenazas que enfrenta el sector hortofrutícola del país para acceder a los
requerimientos de certificación exigidos por los países importadores. A su vez,
determinan las dificultades/limitaciones para el desarrollo y fortalecimiento de las
iniciativas actualmente emprendidas en el tema del aseguramiento de la inocuidad a
nivel nacional.

Seguidamente, los grupos de trabajo se centran en el análisis de las dificultades que han
identificado, y definen un conjunto de estrategias que ayudarían a convertir tales
debilidades en fortalezas o que contribuirían a superarlas. Finalmente los grupos de
trabajo presentan las conclusiones en sesión plenaria (Material 5.3).

RESULTADO ESPERADO

Como resultado de la sesión los participantes determinan el conjunto de dificultades y


obstáculos para la aplicación de programas de aseguramiento de la calidad e inocuidad
(aplicación de las BPA) en sus países, ilustrando algunas de las estrategias que podrían
emprenderse para superarlas.

Actividad 4. Elaboración del plan de acción

INDICACIONES PARA EL FACILITADOR

Los participantes organizados en grupos de trabajo por país, dan respuesta a las
siguientes preguntas:

1. ¿Desde su papel institucional, cuáles de los aspectos y estrategias identificadas en la


actividad 3, creen que se podrían abordar para apoyar el desarrollo y aplicación de
programas de BPA en el ámbito del mercado interno y de los mercados de exportación
en cada país?.

2. ¿Qué actividades se deberían realizar de manera prioritaria para lograrlo?. El


facilitador solicita a los grupos de trabajo/país que establezcan objetivos, actividades,
tiempos y responsables para cada una de las estrategias que han priorizado.

3. Finalmente el facilitador solicita a los grupos de trabajo por país que definan el plan
de multiplicación del taller, indicando:
 Beneficiarios a atender.
 Responsabilidades de los miembros del equipo de trabajo.
 Fecha de envió del Plan de capacitación (programa, fecha, materiales de
capacitación requeridos, etc.).
 Apoyos específicos de la FAO que se considere serían importantes para
la ejecución de las diferentes actividades.

RESULTADO ESPERADO

Como resultado final del taller se espera que los participantes elaboren un plan de
acción, con definición de actividades específicas a realizar en cada uno de sus países.

MATERIAL 5.1 LECTURA DE REFERENCIA PARA EL FACILITADOR

IMPORTANCIA DE LA CERTIFICACIÓN PARA EL SECTOR


HORTOFRUTÍCOLA EN AMÉRICA LATINA

Como se ha mencionado en las secciones precedentes, es claro que los cambios en los
patrones de consumo y el incremento del ingreso de los consumidores, particularmente
en los países desarrollados, han contribuido en gran manera a dinamizar los flujos de
comercio de productos frescos en el último decenio. Los consumidores desean
productos frescos, naturales, de buen sabor, inocuos, saludables, con beneficios
nutricionales, pero también sus exigencias están cada vez más relacionadas con la
calidad referida a los atributos de proceso de un producto. Es decir la manera como éste
es producido, dentro de un marco sostenible, con el mínimo impacto sobre el medio
ambiente, y bajo condiciones de beneficio social y bienestar para los trabajadores
implicados.

Como respuesta a estas exigencias del consumidor, una serie de iniciativas, públicas y
privadas, están siendo aplicadas por los países. Desde el punto de vista de las iniciativas
públicas se incluye un amplio rango de opciones, por ejemplo, la reorganización del
marco normativo y regulatorio, así como la aplicación de reglamentaciones para los
productos producidos localmente y para los productos importados. El Decreto Ley de
1990 para el aseguramiento de la inocuidad de los productos alimenticios en el Reino
Unido, es un ejemplo de las iniciativas públicas emprendidas en el tema de la calidad.
En este Decreto Ley, todos los importadores del Reino Unido tienen la responsabilidad
legal de tomar todas las precauciones necesarias y aplicar "La Debida Diligencia" para
evitar fallas durante los procesos de desarrollo, elaboración, distribución y/o venta del
producto al consumidor. La ley implica la adopción del Sistema APPCC y de sistemas
para el manejo de la calidad. Igualmente, en el caso de los Estados Unidos, por ejemplo,
el sistema APPCC es de obligatoria aplicabilidad en el sector de la pesca, la carne, el
procesamiento de jugos, etc.

Asimismo, el marco normativo para la asegurar la calidad e inocuidad de los alimentos,


bajo las iniciativas de la Comisión del Codex Alimentarius, se centra en el desarrollo y
adopción de normas, códigos de prácticas recomendadas, orientaciones generales, etc.,
relativas a todos los aspectos de la calidad e inocuidad alimentaria (Véase Sección IV).
Las normas y documentos normativos del Codex son puntos de referencia para el
desarrollo y la armonización de códigos y normas nacionales. En términos de inocuidad
alimentaria, los documentos Codex direccionan las Buenas Prácticas Agrícolas en los
siguientes temas fundamentales:

 Peligros químicos:
o Las Buenas Prácticas Agrícolas para la prevención de los peligros
derivados del mal uso de plaguicidas, haciendo énfasis en el uso de
plaguicidas autorizados y de su utilización en las condiciones apropiadas
para el control efectivo y confiable de las plagas y enfermedades (Véase
Manual de Procedimientos de la Comisión del Codex Alimentarius, Pág.
42).
o La determinación de los niveles máximos de plaguicidas (MRL’s)
http://apps.fao.org/cgi-bin/nph-db.pl?subset=FoodQuality,
o El Código Internacional de Conducta para la Distribución y Uso de
Plaguicidas, documento en el cual los agricultores y, en general, todas las
personas vinculadas a la producción agrícola primaria, se comprometen a
observar una serie de prácticas tendientes a proteger la salud humana y el
medio ambiente por encima de cualquier consideración económica
(Véase Sección IV, Material 4.4)
o Peligros biológicos y físicos:

Los códigos recomendados de higiene de los alimentos y, específicamente el código


recomendado de higiene para las frutas y hortalizas frescas (Véase la Sección IV del
manual), direccionan las BPA, BPM y BPH con el objetivo de prevenir y controlar los
peligros de contaminación de los alimentos, haciendo hincapié en los peligros de tipo
microbiológico.

Conjuntamente con el marco normativo establecido por el Codex, la FAO lleva a cabo
una serie de esfuerzos para construir capacidades en los países en el tema de la
aplicación de las Buenas Prácticas Agrícolas, por ejemplo el proyecto PFL 861 (Véase
Sección I), así como iniciativas con cierta especificidad en la aplicación de BPA para la
prevención de los peligros químicos (Véase Proyecto TCP/IRA/0067 Manejo y
Control de Plaguicidas, Medicamentos Veterinarios y Residuos Químicos en los
Alimentos).

En términos de las iniciativas privadas orientadas a asegurar la calidad e inocuidad de


las frutas y hortalizas frescas, éstas varían ampliamente, incluyendo, por ejemplo, la
aplicación de programas como el APPCC (La Certificación del British Retail
Consortium para empacadoras mecanizadas se fundamenta en la aplicación de APPCC),
o autoregulaciones como es el caso del establecimiento de códigos de prácticas, cuyos
requisitos son certificados posteriormente por una tercera parte.

En ese contexto, los importadores y distribuidores de frutas y hortalizas frescas aplican


el concepto de BPA, desde la perspectiva de lograr la satisfacción del consumidor y
lograr la rentabilidad en el proceso de producción y comercialización de productos de
calidad. Además incorporan, cada vez más, el criterio de sostenibilidad, como una
manera de responder a la preocupación creciente de los consumidores acerca de los
métodos de producción y de su impacto sobre los productores, los trabajadores
implicados y sobre el medio ambiente. Un ejemplo de estas iniciativas privadas es la
iniciativa emprendida por la Unión Europea relativa a la armonización de los Máximos
Niveles de Residuos de Plaguicidas dirigida principalmente para los países de África, el
Caribe, y el Pacífico (ACP) (www.coleacp.org/en/pesticides/index.html). Igualmente,
en términos de los aspectos relacionados con las condiciones apropiadas para los
trabajadores y de protección del medio ambiente, algunas iniciativas específicas han
surgido y se enmarcan dentro de lo que se ha denominado "Comercio Ético".

¿Qué es el Comercio Ético?

El comercio ético se relaciona con la adopción de estrategias responsables desde el


punto de vista social y medioambiental a través de la cadena de valor y el seguimiento y
verificación del cumplimiento de estas estrategias por parte de los diferentes actores de
la cadena. Es un término genérico aplicable a diferentes iniciativas que consideran un
conjunto de valores sociales y medioambientales durante la producción y el mercadeo
de los productos. Estos valores pueden involucrar: derechos humanos, bienestar de los
trabajadores, métodos de producción sostenibles, bienestar de los animales,
biodiversidad, etc. (www.nri.org/NRET).

Existe una amplia diversidad de políticas e iniciativas orientadas a direccionar algunos


de los impactos sociales y ambientales vinculados a las actividades productivas, tales
como:

 Iniciativa del Comercio Ético (ETI), que dio origen al Código Base, documento
que contiene 9 principios fundamentados en las convenciones de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) (www.ethi-caltrade.org);
 La norma de Auditoría Social (SA 8000) que promueve la aplicación de las
convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), abarcando
aspectos de justicia social y condiciones apropiadas para los trabajadores.
(www.cepaa.org);
 El sello de la Unión Europea ECO-LABEL, que direcciona el cumplimiento de
aspectos relativos con la protección al medio ambiente
(www.europa.eu.int/comm/environment/ecolabel);
 La serie ISO 14000, conjunto de herramientas para la aplicación de sistemas de
manejo del medio ambiente y abarca aspectos de seguimiento, auditoría, sellos y
evaluación del ciclo de vida del producto (www.iso.ch);
 Las guías preparadas por el Banco Mundial y la Corporación Internacional
Financiera (IFC) que son utilizadas por muchas empresas importadoras como
referencia para los aspectos de protección ambiental, salud e higiene. Estas guías
se pueden consultar en (wbln0018.worldbank.org/hdnet/hddocs.nsf).

Todas estas iniciativas tienen en común que son VOLUNTARIAS, generalmente se


sustentan en el poder de los consumidores o de los inversionistas de elegir productos
que beneficien a los productores en los países en desarrollo, son iniciativas muy
recientes, y que han surgido de compañías individuales, industrias, ONG, gobiernos y lo
más importante de subrayar, desde alianzas de diferentes sectores. La Iniciativa del
Comercio Ético, es un ejemplo de alianza entre diferentes actores, fue establecida por el
Reino Unido en 1998 como un foro de participación de ONG, compañías y uniones de
comercializadores, con el fin de mejorar las condiciones de los trabajadores en los
países en desarrollo, principalmente a través de efectivo seguimiento y verificación a la
cadena de valor en lo relacionado con el bienestar de los trabajadores y los derechos
humanos (www.ethicaltrade.org).
El caso de las certificaciones por terceras partes

Como una manera de otorgar garantía sobre los atributos de la calidad del producto
relacionados con la inocuidad y los atributos de proceso, se ha dado paso a los procesos
de certificación de productores, exportadores, asociaciones de comercializadores, etc.
Estos procesos de certificación se hacen en base a documentos normativos y de
referencia tales como: códigos de prácticas, listas de chequeo, estándares, etc. Dentro de
estás iniciativas privadas para el aseguramiento de la calidad e inocuidad de las frutas y
hortalizas frescas, se incluyen: la norma del British Retail Consortium
(www.brc.org.uk) para empacadoras mecanizadas, la lista de chequeo para huertos y
empacadoras de la United Fresh Fruit and Vegetable Association (www.uffva.org), el
protocolo de la Natural’s Choice (www.tesco.com), el Código Genérico de Prácticas
Eurepgap (www.eurep.org).

La iniciativa Eurepgap es llevada a cabo por un grupo de empresas del sector detallista
de frutas y hortalizas frescas en Europa, denominado EUREP. Este código recoge las
inquietudes relacionadas con la preocupación de los consumidores por la inocuidad de
los alimentos, las consideraciones éticas y del medio ambiente. La iniciativa surgió en
1997, el protocolo fue presentado en Barcelona en el año 2000, y se inició el proceso de
certificación de productores hacia el año 2001. Los propósitos y alcances de la
normativa Eurepgap, se centran en:

 asegurar la confianza del consumidor, como una responsabilidad compartida de


todos los integrantes de la cadena de producción y distribución de alimentos.
 establecer una norma mínima aceptada por los detallistas en Europa y
homologable por otros programas.
 promover la aplicación de sistemas de análisis de peligros en la producción
primaria.
 promover una línea base para la aplicación de sistemas integrados de manejo de
cultivos (MIC).

Para lograr estos propósitos los productores deben poder demostrar: el mantenimiento
de la confianza del consumidor en la inocuidad de los alimentos, la reducción en el uso
de agroquímicos, el aumento de la eficiencia del uso de los recursos naturales, el
mínimo impacto ambiental, el aseguramiento de una actitud responsable hacia la salud y
seguridad de sus colaboradores y dar cumplimiento con las leyes laborales nacionales e
internacionales. Para mayor información sobre el protocolo se recomienda ver
www.eurep.org. El proceso de certificación a través de la iniciativa Eurepgap se
extiende a productores individuales, organizaciones de productores/exportadores y la
homologación de programas nacionales. El mismo se realiza a través de empresas
certificadoras, que han vendido muy bien sus servicios en ambos lados, tanto a nivel de
los supermercados importadores, como a nivel de los productores. Los costos de la
certificación son asumidos por los productores, siendo mayores los costos durante las
primeras etapas de aplicación del programa de certificación (Véase estudios de caso
Presentaciones 5.2 y 5.3). Si bien al momento el número de supermercados que están
exigiendo la certificación es relativamente bajo, su número es cada vez más creciente.

La respuesta de los países importadores a las exigencias de los mercados


Como respuesta a las exigencias de los mercados, los países exportadores han
emprendido iniciativas para el desarrollo de programas nacionales orientados a dar
cumplimiento a los requisitos exigidos. Estos programas incluyen, en muchos casos, la
elaboración de códigos de prácticas/protocolos nacionales, guías de BPA, etc., que
direccionen los principales requisitos de los mercados importadores. Para el caso de los
países del África-Caribe-Pacífico (ACP), el surgimiento de multitud de códigos de
práctica por parte de estos países exportadores dio origen a la iniciativa propuesta por
COLEACP con el fin de armonizar estos códigos de prácticas en un sólo protocolo, que
recogiera los elementos esenciales relacionados con las exigencias de los mercados
importadores en Europa.

Este marco general para la armonización de códigos nacionales, hace hincapié en los
aspectos de seguridad y protección a los trabajadores y del medio ambiente.
(www.coleacp.org/en/cadre/index.html),

En el caso de América Latina se pueden mencionar los programas de BPA para el sector
exportador de productos hortofrutícolas frescos de Chile (www.fdf.cl) y Guatemala
(www.pipaa.com), cuyos documentos normativos o de referencia, se fundamentan
principalmente en dar cumplimiento a los requisitos de los mercados objetivos. Por
ejemplo, las exigencias de los supermercados de América del Norte hacen mayor
énfasis en los aspectos de inocuidad, mientras para el caso de los mercados Europeos el
hincapié está en los aspectos de protección del medio ambiente y el bienestar de los
trabajadores. En el caso de Chile el protocolo elaborado recoge los requerimientos de
ambos mercados, y en concordancia con la legislación nacional.

El desarrollo de estos códigos de prácticas o documentos normativos requiere, no


solamente, la definición de objetivos, principios y criterios a cumplir, sino también, la
definición de indicadores y medios de verificación para constatar el cumplimiento de los
criterios (requerimientos). Además, se requiere el compromiso de los diferentes actores,
la voluntad política para que el tema sea considerado de interés nacional, capacitación y
asesoría permanente a los diferentes actores, el desarrollo de un sistema de auditoría y
de formación de auditores, así como la definición de los criterios de quién falla, quién
pasa y bajo qué condiciones, es decir, quién puede ser certificado. Finalmente, el
proceso involucra la revisión y ajuste permanente del código de acuerdo a los
desarrollos tecnológicos y cambios en los mercados. Para mayor información sobre
lineamientos para el desarrollo de códigos de prácticas nacionales se recomienda leer la
serie de documentos producidos por el Instituto de Recursos Naturales del Reino Unido
NRI (www.nri.org/NRET), elementos que se recogen en la Presentación 5.1.

Algunos otros ejemplos de las iniciativas emprendidas en el desarrollo de documentos


normativos o de referencia, guías, etc., son: la elaboración de Guías de BPA para
productos específicos (melón, mango, hortalizas, etc.), que son validados con pequeños,
medianos y grandes productores, como en el caso de Brasil a través de EMPRABA con
el apoyo de la FAO, y el caso del SENA en Colombia.

En Uruguay se lleva a cabo una iniciativa liderada por el Ministerio de Agricultura para
promover la aplicación de programas de BPA en el sector hortofrutícola de exportación,
así como en la producción que atiende el mercado doméstico.
Estas son algunas de las iniciativas emprendidas por los países de América Latina para
abordar el tema de las Buenas Prácticas Agrícolas, en un contexto del aseguramiento de
la calidad e inocuidad y con el menor impacto sobre el medio ambiente.

Paralelamente a estas iniciativas, los gobiernos, las agencias de cooperación


internacional, ONG, etc., promueven el desarrollo de métodos como el manejo
integrado de plagas (MIP) y manejo integrado de cultivos (MIC), con el objetivo de
reducir los riesgos sociales y medio ambientales de las prácticas agrícolas
convencionales, como por ejemplo, la propuesta para promover los sistemas de
producción integrada liderada por la FAO (http://www.fao.org/prods/) y el caso del
Programa de Producción Integrada de Frutas (PIF) en Brasil (Véase
http://www.agricultura.gov.br/sarc/profruta/doc/marco_legal.pdf).

Ventajas del desarrollo de programas nacionales

Dentro de las ventajas de la aplicación de programas nacionales mediante el desarrollo


de códigos de prácticas o documentos normativos producidos localmente, se pueden
mencionar:

 Permite una mayor aceptación del código/documento normativo por parte de los
productores y los exportadores (diferentes actores).
 Construye capacidades locales para su aplicación y auditoría.
 Complementa la legislación nacional.
 Es una herramienta de apoyo a los procesos de mercadeo a nivel nacional.
 Resulta más fácil determinar las prioridades y necesidades, tanto para atender los
mercados locales como para atender mercados de exportación.

Los retos

Los principales mercados importadores de frutas y hortalizas frescas (tanto tropicales


como templadas) para los países de América Latina son los Estados Unidos y la Unión
Europea, mercados muy centralizados/concentrados y con una tendencia por parte de las
cadenas de supermercados a fijar sus propias normas de calidad. Aunque las exigencias
en materia de certificación son pocas, la tendencia por parte de los supermercados a
exigirlas es creciente. Es claro, que desde un país se exportan productos a varios
destinos, implicando diferentes exigencias de calidad, de allí que una de las principales
dificultades en el desarrollo de los programas nacionales sea definir qué requerimientos
o exigencias incluir dentro de los protocolos nacionales.

En la ejecución de programas nacionales los principales retos que enfrentan los países
están relacionados con: la necesidad de que los códigos/documentos normativos sean
aceptados por los mercados importadores; organización y compromiso de los actores;
incluir recomendaciones que cubran las necesidades de los pequeños, medianos y
grandes productores; inversiones importantes durante su desarrollo y aplicación,
implementación, y acreditación; y lograr el compromiso de las autoridades para que el
tema sea considerado de interés nacional.

Las reflexiones[8]
La realidad de hoy, es que hay diversidad de normas en los diferentes países
productores e importadores, hay diversidad de normas para vender a diferentes
compradores. Algunos productores están obligados a invertir en mejoramientos para
cumplir con los requisitos impuestos por los mercados importadores, mientras que sus
competidores no. El punto esencial es que la implementación de programas orientados a
asegurar la calidad e inocuidad de las frutas y hortalizas frescas, mediante aplicación de
sistemas de producción sostenibles con menor impacto ambiental y beneficio social,
requieren que los países definan prioridades en el corto, mediano y largo plazo. El
número creciente de iniciativas para abordar el tema de las Buenas Prácticas Agrícolas
puede crear confusión a nivel de los gobiernos y nivel de los productores, exportadores
y empresarios con una multitud de códigos de prácticas, que podrían generar
incertidumbre en los consumidores acerca de sus requerimientos en términos de los
sistemas de producción.

La necesidad de armonización es evidente, antes de que estas iniciativas sean vistas


como una amenaza más que como una contribución a la sostenibilidad del sector
hortofrutícola y del medio ambiente. Por lo tanto, un marco general, ampliamente
aceptado sobre los principios de las Buenas Prácticas Agrícolas, así como de
indicadores y medios de verificación apropiados para tales prácticas podría proveer el
punto de referencia para guiar el debate sobre las políticas nacionales y acciones
tendientes a asegurar que todos los actores de la cadena (productores,
comercializadores, consumidores, etc.), se benefician de la aplicación de BPA en la
producción agrícola y sistemas de poscosecha. Esto podría apoyar el desarrollo y
adopción de un conjunto amplio de métodos de producción sostenibles para un
agroecosistema dado y condiciones específicas socioe-conómicas y ambientales, y sería
probablemente más aplicable a diferentes grupos de beneficiarios. Tal marco general
podría promover la transparencia entre todos los actores de la cadena, y asegurar la
armonización de enfoques y sus indicadores de logro.

Una de las iniciativas emprendidas con el objetivo de unificar un marco general de


producción agrícola integrada es el código elaborado por algunos países Europeos
denominado "Iniciativa Europea para el Desarrollo Sostenible en Agricultura EISA",
que puede ser consultado en www.fao.org/prods/PP17501/EISA.htm. Por su parte la
FAO ha puesto en marcha un proceso de discusión y consulta para determinar las
posibles funciones y beneficios de las Buenas Prácticas Agrícolas para los gobiernos y
las partes interesadas, tratar de entender y ponerse de acuerdo en los principios de las
mismas, y preparar una estrategia para avanzar hacia la elaboración de directrices para
los sistemas de producción, con identificación clara del papel de los gobiernos y
beneficiarios.

El objetivo fundamental de la iniciativa es lograr una comprensión y acuerdo sobre los


principios e indicadores para las prácticas agrícolas, y preparar una estrategia para
avanzar hacia el desarrollo de Guías de Buenas Prácticas Agrícolas para los sistemas de
producción, dentro de un marco reglamentario, de iniciativas públicas y privadas.

En el contexto de objetivos internacionales acordados para reducir el hambre y


promover la seguridad alimentaria, cuatro principios de Buenas Prácticas aplican a todas
las escalas de la producción:

 Producción económica y eficiente de alimentos inocuos y de alta calidad.


 Sostenimiento y mejoramiento de la base de los recursos naturales.
 Mantener la viabilidad y sostenibilidad de los sistemas de producción.
 Satisfacción de las demandas de la sociedad.

La FAO está desarrollando una aproximación de las Buenas Prácticas para la aplicación
de los aspectos de la inocuidad a través de toda la cadena alimentaria, incluyendo
indicadores de sostenibilidad ambiental y social (Véase Documento Comité de
Agricultura, 17° Período de Sesiones. Roma, 31 de marzo-4 de abril de 2003)

Ello implica:

 elaborar un conjunto de indicadores generales/prácticas que apoyen el desarrollo


de Buenas Prácticas Agrícolas para los sistemas de producción, con el apoyo de
los sectores público y privado.
 desarrollar un enfoque o una guía efectiva que permita su uso como un
instrumento para la generación de políticas.
 construir consenso sobre la base de los códigos de prácticas existentes.
 aplicar los códigos de prácticas a guías específicas por cultivos y para
agroecosistemas específicos.

Al respecto, la FAO con el apoyo de otras instituciones, está desarrollando un conjunto


de indicadores genéricos para las prácticas de BPA. Estos indicadores incluyen aspectos
relacionados con el suelo, el agua, los cultivos, la protección de cultivos, la producción
animal, la cosecha y las actividades de procesamiento y el almacenaje dentro de la finca,
el manejo de los residuos, el bienestar humano, la salud y la inocuidad, la fauna
silvestre y el paisaje.

Es de esperarse que estos indicadores sean la base para analizar los peligros asociados a
la inocuidad alimentaria y del ambiente en los principales sistemas productivos, y
elaborar códigos de prácticas para cultivos específicos dentro de agroecosistemas
específicos.

Mientras los consumidores están demandando prácticas de producción sostenibles, la


aplicación de BPA puede traer consigo mayores costos de producción, responsabilidad
que debe ser compartida con los consumidores. Paralelamente al desarrollo de las BPA,
están actualmente en discusión nuevos códigos de conducta para la agricultura, en las
áreas de la biotecnología y la bioseguridad, por lo que su papel y relación con las BPA
deberá también tenerse en cuenta.

Conclusiones

Las Buenas Prácticas cuando se aplican dentro de un contexto de métodos de


producción integrada y como parte del enfoque de cadena alimentaria para asegurar la
calidad e inocuidad de las frutas y hortalizas frescas, se espera contribuyan a:
incrementar la producción de alimentos, la seguridad alimentaria, la protección del
consumidor, la conservación de los recursos naturales, y la viabilidad social y
económica de los sistemas productivos.

De allí la importancia de ejecutar proyectos de cooperación técnica orientados a la


aplicación de las BPA dentro de un enfoque integrado y multidisciplinario para la
producción agrícola y animal (integración vertical y horizontal de los mercados, la
protección del medio ambiente, la atención a los aspectos sociales, la calidad y la
inocuidad, la sanidad vegetal y animal, etc.).

Es claro que hoy más que nunca, la tendencia es hacia una agricultura sostenible que
permita atender mercados diferenciados y dinámicos. La integración de esfuerzos
públicos y privados, a nivel mundial y en cada país, es fundamental para brindar
oportunidades a los productores y exportadores de permanecer y ser competitivos en
dichos mercados, así como para proteger al consumidor en los mercados menos
desarrollados.

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Bogotá, 2002.

[8]
Documento de referencia para elaborar las reflexiones: Borrador del documento
"Desarrollo de un Marco para las Buenas Prácticas Agrícolas" presentado en el 17°
Período de Sesiones, Comité de Agricultura-Borrador del 26-02-2003. FAO.
www.fao.org/unfao/bodies/coag/coag17/coag17-e.htm