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Etnografía correspondiente al curso Métodos etnográficos 2018-2.

Este escrito se realiza, basándonos en las experiencias vividas en el departamento


de Putumayo, en la ciudad de Mocoa, específicamente en la vereda planadas, en la
asociación de mujeres ASOMI. En este texto se pretende representar a las personas
que nos acogieron y poder plasmar la idea y la relación que experimentan con las
plantas medicinales dentro de su diario vivir y como estas transversalizan sus vidas
al punto de convertirse en seres sagrados; cada uno de estos seres que
acompañaron nuestro caminar por diferentes selvas, chagras, veredas y calles nos
mostraron múltiples visiones de como tejer una relación con el mundo natural, ya
que al estar en campo no se puede obviar la idea de que el mundo de las plantas
medicinales y mágicas es tan solo el ápice de una cadena gigantesca comprendida
dentro del mundo occidental como el mundo natural, pero para estas personas va
más allá de eso, porque dependiendo de la buena o mala relación que sostengan
con este mundo natural, influirá en su mundo espiritual, trayéndoles enfermedades
y malestares en sus vidas, todo esto causado por la distorsión de las energías, estas
energías son consideradas espíritus, los espíritus de sus ancestros, al contrario de
que sí mantienen una armonía con el espacio, esto traerá salud y buenos augurios
en su trasegar en el mundo.
Para comenzar a hablar acerca de la relación que estas personas sostienen con las
plantas, se debe de agregar una categoría que no se tuvo en cuenta al momento de
realizar el planteamiento para la realización de este texto y son las plantas
alimenticias, plantas que al mismo tiempo pueden ser medicinales, esta categoría
es importante agregarla, debido a que en el momento de realizar la propuesta de
“proyecto” se menciona el agro-ecosistema chagra de una manera muy somera y
es de suma importancia, revelar el significado que esta palabra tiene al interior de
nuestros interlocutores, para poder llenar de esta manera los vacíos que se generen
al usar esta palabra. La chagra de la vida, esta es la frase que adorna el nombre de
ASOMI, con esta frase quieren denotar la importancia vital de la chagra al interior
de sus vidas y como no serlo, si en algún momento del tiempo las chagras fueron
lugares utilizados para traer a la vida a cientos de personas que hayan nacido en
su momento, se consideraba que el nacimiento de una nueva vida al interior de éste
espacio, aumentaría la producción agrícola (ASOMI, 2013) La chagra a parte de lo
dicho es un lugar donde la armonía debe de reinar, donde se conjugan asociaciones
sinérgicas que logran proveer de paz espiritual a todos los que están a su alrededor
(Hermelinda Ortiz) La chagra, vista ante nuestros ojos, es una huerta, esta huerta
provee a sus sembradores de plantas alimenticias, plantas medicinales y plantas
mágicas, todas usadas para la supervivencia de sus “protectores” tan mágico lugar
es preservado en su mayoría por las mujeres, son estas las encargadas de todas
las labores de jardinería que comprenden: tenerlas bien podadas, en óptimas
condiciones, regarlas con agua, hacer compostas que las nutran, cosechar sus
frutos y verduras, crear caminos que faciliten el acceso hasta ellas, esto dicho
porque aunque muchas de estas plantas se encuentran dispuestas en huertas,
muchas de las plantas usadas para la medicina, solo pueden crecer en lugares
vastos, un espacio selvático en el que se aloja una gran farmacopea, que es
custodiada, por las asociadas de ASOMI, para el uso interno y externo de una
comunidad. La asociación de mujeres indígenas, esta también sujeta a otra premisa,
que es la de “mamitas sabedoras” una figura bastante importante, debido a que en
algún tiempo de la historia las mujeres no podían participar al cien por ciento de las
ceremonias realizadas por los taitas, debido a su condición de mujer (H.O.) la
importancia de que éstas mujeres sean “mamitas sabedoras” nos lleva a uno de los
asuntos que queremos exponer y es el de la transmisión de saberes a los más
jóvenes, ya que a medida que pasaba el tiempo en la visita al Putumayo, se podía
evidenciar que muchas de las costumbres se han ido perdiendo, los jóvenes cada
vez son más reacios a aprender sus raíces culturales y hablar su lengua les causa
vergüenza, el hecho adquisitivo se vuelve algo de suma importancia y las
costumbres naturales cada vez van falleciendo y muchos de los transmisores
desfalleciendo en la tarea de compartir estos conocimientos ancestrales todo esto
debido a que cada vez más el mundo occidental permea a estas comunidades, pero
esto no se puede juzgar como algo bueno o malo que sucede, esto es tan solo el
resulta de una globalización avasalladora que lo que logra es sumergir a los seres
vivos en unas lógicas que no obedecen a las “necesidades esenciales” de los
pueblos.
Este texto será una recopilación de vivencias, experiencias y anécdotas,
encontradas en la vereda planadas y algunos lugares del municipio de Mocoa y el
río Caquetá, lugares en los que se consiguió la mayor cantidad de información que
quedará contenida en este escrito, éste responde a unas necesidades colectivas
estipuladas en la materia en curso, pero más allá de esto, este texto responde a
unas necesidades personales, en el cuál se quiere datar una experiencia de
aprendizaje en uno de los ámbitos esenciales de el que hacer antropológico, como
lo es el trabajo de campo.
PREPARATIVOS Y LLEGADA

Este viaje comienza con los albores de muchas oportunidades, para pulir nuestras
habilidades como estudiantes de antropología, en el caso que atañe a nuestros dos
viajeros, es la oportunidad de retornar al mundo académico luego de un periodo de
inactividad estudiantil, factor que incrementa las expectativas ya que se espera
poder aplicar lo aprendido en algún momento del tiempo. La programación para esta
salida de campo comienza de manera temprana a mediados del mes de Julio y el
viaje se llevará a cabo a mediados del mes de Septiembre, al momento de escuchar
el lugar al cual nos dirigíamos hubo una gran sorpresa, ya que la visita sería al
departamento del Putumayo, destino que por diferenciados factores socio-
económicos no es fácil de alcanzar, desde el momento en el que dan esta noticia
se comienzan a abrir un sinfín de interrogantes, interrogantes que según la tutora
del curso se irán respondiendo a medida de que el curso avance.
Este curso como cualquier situación de la vida contó con diversos inconvenientes
para llevarse a cabo de una manera óptima, ya que la tutora estuvo en condiciones
de salud deplorables que le debieron haber hecho pensar que tan conveniente o no
hubiera sido para ella seguir adelante con el curso, esto debido a que las sesiones
y la preparación académica fueron demasiado limitadas y más allá de limitadas
fueron realizadas de manera maratónica, bien dice el refrán, de las carreras no
queda sino el cansancio y esto se reflejó en las interrelaciones que surgieron al
interior de la comunidad de ASOMI, pero este es un hecho que no afecta a nuestros
viajantes, ya que esta salida de campo es la posibilidad de conocer una nueva
cultura y experimentar, aunque sea por unos pocos días, la vida indígena.
Son las 12 y 30 del día, cuando nuestros viajantes se reúnen para ultimar los
detalles del viaje y poder dirigirse al terminal de buses, para encontrarse con el resto
del curso, el viaje comienza a las 8 p.m. un viaje que duraría 20 horas, 20 horas
para pensar e imaginarse tan mágica tierra, tras estas 20 duras horas, por fin se
puede divisar la terminal de Mocoa, el ambiente es fresco, aunque teniendo en
cuenta lo denso del viaje, es natural sentir calor y algo de desespero, la bienvenida
es cálida, la abuela de uno de los cursantes tiene un puesto de comida en la terminal
y recibe a los viajantes con una ofrenda de comida, demostrando la amabilidad de
las personas de este municipio, rápidamente se termina el regalo y nuevamente hay
que viajar, este es un recorrido de 15 minutos en vehículo hasta llegar a la vereda
planadas y finalmente conocer a las personas de ASOMI.
La ansiedad aumenta y las ganas de llegar finalmente se incrementan, el calor se
hace algo insoportable y la tranquilidad de la selva por la que transitan hace que la
impaciencia crezca, tal vez el ruido de la ciudad acostumbra tanto a las personas,
que cuando se encuentran consigo mismos en un espacio de silencio, hace sentir
miedo al alma, pero este es un sentimiento que se acaba más que pronto, ya que el
portón se puede ver y en la entrada están esperando las anfitrionas de este viaje,
estas serán las primeras interlocutoras y siempre hay que causar una buena
impresión, teniendo en cuenta esto de que la primera impresión es la que cuenta;
son tres señoras que miran con la cabeza un poco agachada como si estuvieran
intimidadas ante la llegada de estas personas y es entendible, en sus caras se ve
reflejado el rostro de la humildad y el amor, unas personas totalmente tranquilas,
apacibles, su sola presencia hacía que el cansancio del viaje desapareciera, en este
momento se presentan ante el grupo y ofrecen un jugo de lulo para refrescar a los
viajantes, este momento es muy corto, ellas entienden el cansancio y deciden
asignar las habitaciones a los estudiantes para que puedan comenzar a organizar
sus pertenencias, esto se hace con premura, no hay momento de decidir y a
nuestros viajeros en cuestión les toca la última habitación del complejo, todo ocurre
por algo y esta asignación será de vital importancia en los días venideros, detalle
que se ampliará más adelante en el texto.
La llegada es dura para muchos de los asistentes al curso, hay muchos factores
que pueden lograr esta situación, como por ejemplo, muchos extrañaban el calor de
sus hogares, otros añoraban un plato de comida hecha por las manos de sus
madres y a otros el viaje les sentó demasiado mal, tanto al punto de no poder salir
de sus habitaciones y nuestras anfitrionas comenzaron a mostrarnos sus
habilidades para la preparación de bebedizos a base de plantas, para intentar
contrarrestar los malestares causados por el viaje, estos bebedizos que cocinaron
la primera noche son infusiones de planta de mejorana (origanum majorana) y
pronto alivio (lippia alba) de inmediato nuestros viajeros en cuestión, abordan a la
señora Rosa Piaguaje y la señora Rubida Mendéz quienes son las que preparan
este remedio, la primera pregunta es ¿Para qué sirven estas plantas? A lo que muy
reacias contestan entre los dientes que sirven para calmar los dolores, a lo que se
siguió insistiendo un poco más, hasta obtener respuestas más amplias, por ejemplo
el pronto alivio sirve para aliviar problemas digestivos, este lo usan como un sedante
que hace que los dolores disminuyan lentamente, por esto es comúnmente usada
para tratar dolores musculares, en los huesos y demás dolores corporales, éstas
comentaron que el pronto alivio es una de las plantas que utilizan con más
frecuencia, ya que es una de las plantas insignes en muchas de las chagras, así
que por su asequibilidad es consumida con mayor frecuencia, por otro lado la
mejorana es una planta que sirve para tratar ulceras y problemas de gastritis, es
usada mayormente para tratar intoxicaciones alimentaria, esta planta también es
muy utilizada para tratar infecciones urinarias tanto en hombre como mujeres, esto
es importante mencionarlo, debido a que no todas las enfermedades son tratadas
dela misma manera dependiendo del sexo al que pertenezca el individuo. Muchos
de los compañeros que aceptaron mejoraron en su malestar y pudieron pasar
tranquilos la primera noche, esto demostró que el uso de las plantas puede llegar a
ser bastante efectivo, pero hubo un viajante en específico que su malestar aumento
poco a poco, hasta el punto de terminarse la primera noche y no encontrar un solo
momento de tranquilidad, esto de alguna manera u otra puede demostrar la
efectividad de dichas plantas al momento de curar una afección, pero este también
es un punto de partida para las explicaciones que se dan de la efectividad de dichas
plantas, ya que a medida que se va conociendo la comunidad, se realizan
observaciones que permiten entender el relacionamiento de estas personas con
este mundo medicinal.

ANTES DEL TODO


La primera noche ha terminado y comienza lo que realmente sería el primer día
como tal en putumayo, es el momento de realizar profundidad en el trabajo de
campo, la primera noche sirve como punto de partida, pero es complejo pensar que
solo esta visual va a ser de gran ayuda, ya que es un momento que se dio
incidentalmente y aunque muchas cosas suceden de esta manera, el propósito del
trabajo de campo es indagar, el proceso de acción participativa que describe
Orlando Fals Borda, es el que se pretenda sea usado por parte de los estudiantes
asistentes a esta experiencia y es algo que hasta muy adelante no aparece, porque
se entiende que este no es solo ir al campo y extraer información, sino compartir la
experiencia de aprendizaje con la comunidad que se visita y poder generar vínculos
de confianza en los que se sobre entienda son lugares seguros para los que
participen, lugares en donde vale más el desarrollo de las ideas que el peso del
subjetivismo (que es algo imposible de desligar al ser) del “investigador. Esta
primera mañana está cargada de un gran simbolismo mágico en donde se puede
entrever costumbres cotidianas, como prender el fuego en los kioskos de reunión,
costumbres como levantarse desde temprano a mantener el espacio de la chagra
en óptimas condiciones, el compartir el alimento en comunidad, aunque muchos de
los viajantes nunca entendieron que las anfitrionas eran seres que merecían
pertenecer a esa nueva comunidad que se conformaba, estudiantes-comunidad,
éstas siempre fueron vistas como personas que estaban dispuestas a servir, tanto
en funciones operativas y logísticas del lugar de acogida, como también para llenar
“ los anaqueles” del relato que se debe contar.
Las mujeres de ASOMI que acogieron a los viajantes eran mujeres, que se
levantaban del mundo de los sueños, mientras todavía la vida no había comenzado
a ocurrir, la oscuridad de las mañanas pareciera no afectar el trasegar de los días y
de las actividades diarias, ya que “si lo que se debe hacer, no se hace desde
temprano el día no se amplía para terminar las labores” (Rosa Piaguaje) y estas son
actividades que pueden parecer irrelevantes dentro de la cotidianidad ¿porque
quién no se levanta con ganas de saciar sus necesidades todos los días? Pero más
allá de pensar en hacer un simple desayuno, es pensar ¿cómo se obtienen los
ingredientes para llevar éste a cabo? Y es algo que cambia la realidad del sistema
consumista, en donde todo debe de ser comprado, ya que no hay tierra para generar
los propios alimentos. En ASOMI, el 80 por ciento de los alimentos consumidos son
alimentos que genera la chagra y esto es algo de suma importancia, ya que se
piensa que muchos de los malestares que están en el mundo son generados por la
manera en la que nos alimentamos y nos nutrimos, esta idea hace pensar en que
no solo las plantas son medicinales, sino que la ingesta de alimentos es medicinal,
no es solo la visión de que hay que consumir plantas para aliviar malestares, sino
que desde que te estás alimentando, estás contribuyendo a que tu cuerpo se sienta
sano y de alguna forma u otra estás creando una barrera que alejará los males en
el cuerpo; algo tan simple como preparar unos huevos revueltos con “hogao”, una
acción de ciudad muy común es acercarse a una tienda y pedir tomates, cebolla,
cebolla verde, sal y color ¿en qué momento se reflexiona en, de donde vienen estos
productos y que contienen? En cambio estás mujeres no se sienten inseguras de
cada alimento que están ingiriendo, cada uno fue cosechado con el amor que
entrega una madre a un hijo y aparte de eso no hay productos químicos o tratados
como lo es el color, que es reemplazado en este contexto por una planta como la
cúrcuma (cúrcuma longa) de la que se ha demostrado reduce la posibilidad de
enfermedades como el cáncer, la artritis y la diabetes, por su composición química
y el uso de esta planta noes fortuito, el uso de ésta demuestra las bases de la
transmisión de conocimientos ancestrales, aunque en muchos casos los integrantes
de las comunidades no sepan dar una explicación como la que se espera en el
mundo occidental, saben que el consumo de éste tipo de plantas genera un
bienestar a largo plazo.
La mañana sigue avanzando y con su lento pasar, se genera otro hecho en donde
se puede ver la importancia de las plantas al interior de la comunidad, este hecho
es producido por parte de la mamita Charo y su esposo Pablo Chindoy, convergen
a los asistentes a una reunión de bienvenida, reunión que no se realizó la noche
anterior por los hechos ya nombrados. En esta bienvenida, lo que prima es la tulpa
(lugar de acogida a los seres, kiosko de grandes proporciones en donde reinan 3
piedras centrales, que para ellos significan el balance del mundo y lugar donde el
fuego se niega a no morir) en este espacio se realizó una ceremonia de
armonización donde se usó un líquido conocido como las 7 esencias de los andes,
un extracto de plantas aromáticas, usadas dentro de las artes esotéricas para atraer
las buenas energías y de igual manera se usó un abanico de hojas de palma seca,
para espantar a los malos espíritus que rodean el espacio vital, esta ceremonia
comienza con unos cantos guturales por parte del taita, esto se realiza para invocar
los espíritus de antepasados, esta es una forma en la que canalizan las energías
para que cada momento de la ceremonia esté cargada de energías positivas, que
vibran desde la tierra. Este es un momento que enmarca el tipo de ceremonias que
en adelante van a acompañar el viaje; en párrafos pasados se mencionó a un
viajante que no resistió esta primera noche de campo, este mismo viajante fue
atendido por el taita, éste le realizó una armonización, pero de una manera diferente,
ya que ésta consistía en aliviar el malestar que había sido generado por la
enfermedad que el estudiante sufría, en esta ceremonia podíamos observar como
el taita ingería un bebedizo que consistía en la mezcla de aguardiente con diferentes
plantas medicinales, éstas eran: sangre toro (Rivina Humilis) planta usada por sus
efectos antireumáticos y purgante ante infecciones estomacales, aparte de esto se
usa para combatir los vómitos, en el aguardiente también se encontraba el
borrachero (Brugmansia Arborea) planta usada para tratar dolores reumáticos y
artríticos, en el aguardiente se encontraban las raíces de éstas plantas, el tatita
ingería un poco y lo rociaba por todo el cuerpo del paciente, mientras al unisono
esparcía la esencia de un sahumerio, de igual manera hacía cánticos guturales
cuando descansaba de rociar el aguardiente, para finalizar ungió las 7 esencias de
los andes en el cuello, orejas y frente del afectado para prolongar la duración del
efecto, termina este rito con una última bendición y dispone al paciente para que
vaya a reposar. El taita luego de terminar este procedimiento, cuenta un poco de lo
que pudo sentir mientras lo realizaba, él dice para curar una afección como la que
tenía el compañero era necesario haber tenido procedimientos anteriores a éste,
debido a que era una afección que estaba aferrada al cuerpo de esta persona desde
hace mucho tiempo y bien tenía en hacer esta afirmación, ya que la enfermedad del
compañero es el síndrome de Stevens-johnson, una extraña enfermedad que afecta
la piel y las mucosas, causada por una reacción a un medicamento, acto que la
persona en cuestión cometió y por tal motivo fue mejor opción remitirlo a un centro
de salud.
El hecho anteriormente descrito crea muchas dudas acerca de lo que éstas
personas piensan acerca de las enfermedades y como tratarlas, esto debido a que
enfermedades de este calibre prefieren tratarlas con la medicina occidental y esto
se va a evidenciar en las entrevistas que logradas después del incidente acontecido;
sigue avanzando el día y encontramos a la primera persona que sería una gran
fuente de conocimiento y es la mamita Dora, ella es la contadora de la asociación,
quien venía a organizar asuntos logísticos acerca de nuestra estadía en los predios
de ASOMI, aparte de esto Dora llega con la intención de que la ayudemos a crear
un recetario, en su plan de convertir la asociación en un eco-hotel, éste
requerimiento que nos desea hacer la señora Dora, es algo beneficioso para nuestra
dupla, ya que existirá la reciprocidad de la información, la entregada por parte de
esta mujer y la que nosotros podamos aportar desde nuestros conocimientos
gastronómicos. La charla comienza y notamos a la señora Dora algo afanada, en
su rostro podemos observar una enfermedad que la agobia y un afán por
“despacharnos” rápidamente, pero lentamente comenzamos a romper sus barreras
y comienza a ser más y más amistosa a cada momento, exponemos nuestro menú
y todo parece marchar a la perfección en nuestra nueva relación, seguido a esto, le
preguntamos si puede regalarnos algo de su tiempo y responder unas cortas
preguntas, acerca de nuestro tema en cuestión, ella no duda ni un segundo y accede
a que comencemos con nuestras preguntas. Conversando con la señora Dora
pudimos evidenciar que los conocimientos a los que se remiten todos tienen un
origen común y es de esperarse, esto debido a que son conocimientos que se
heredan generación tras generación y esto se nota en temas como las plantas que
mencionan para curar las afecciones; dentro de la conversación también se notaba
una clara entrada de occidente al interior de la vida de nuestra interlocutora, ya que
contaba que en muchas ocasiones era mucho más cómodo acercarse a la farmacia
para comprar algún medicamento que estar internado en la selva para encontrar la
planta correcta y no hablaba solo para su caso, ya que mencionaba a sus familiares
y conocidos quienes recrean esta práctica, esta situación es algo que nos interroga,
ya que en los ideales de las ciencias sociales está marcada la conservación de las
culturas de los “otros” pero ¿hasta qué punto esta conservación de las tradiciones
ancestrales, castra la posibilidad de integrar las nuevas maneras de enfrentar el
mundo? Esto teniendo en cuenta que el mundo no se detiene y cada vez se nota
más la degradación de los espacios naturales y la manera en la que los
conocimientos ancestrales quedan atrás en un afán de ser incluidos, pero este es
un tema que se tendrá que abordar por otras ramas epistemológicas de nuestra
ciencia.
La señora Dora en su entrevista nos cuenta muchos de los secretos que pueden
ser bastante resguardados por los grupos indígenas, ella dice que muchos remedios
que se realizan a partir de plantas, constan de mucho misticismo, más allá de solo
mezclar plantas y esperar un resultado benéfico, es poder estar presente en los
diferentes pasos de la preparación (desde consecución de materia prima hasta la
ingesta de la preparación) este es un asunto que tiene que ver con números
mágicos, pero primordialmente el paciente debe de apelar a su “fe” esto es algo que
nos inquieta, ya que no es la primera vez que escuchamos una referencia al Dios
“cristiano” y no era algo que tuviéramos en nuestros imaginarios encontrarnos con
personas que de alguna manera u otra están inmersas en el catolicismo; dejando
esto de lado haremos un hincapié en el tema de la fe, el creer, es indispensable que
las personas que vayan a recibir un “remedio” sientan en lo más profundo de sus
seres, que crean con alta convicción que éste va a funcionar, porque por más que
el bebedizo haya sido efectuado a la perfección, sentirse bien es un asunto que se
lleva por dentro, esa es la “pelea” que nuestro organismo da, es un efecto de
bienestar incitado por el mismo cuerpo, pero desembocamos en un tema que
anteriormente se había tratado y es el de ¿qué hacer cuando la enfermedad no se
aleja, aún habiendo ingerido los “remedios” tradicionales? Y la respuesta es clara,
se debe de asistir al “profesional” en medicina, para que este determine que causa
la enfermedad y de esta manera determinar la causa de la enfermedad, eso sé, sin
dejar de lado la medicina tradicional, que reforzará el efecto curador de la receta
enviada por el galeno.
El día avanza con lentitud y Calma y nosotros continuamos con nuestra tarea de
absorber toda la información que podamos, aprovechamos para realizar tres
entrevistas más a tres mujeres que se encontraban en este momento en la
asociación, éstas tres mujeres van a responder las preguntas de nuestro
cuestionario, que aunque corto, contaba con preguntas que se podían expandir
hasta donde el cuestionado quisiera ampliar, pero para sorpresa nuestra o no
sorpresa, tal vez era algo que esperábamos y es lo cerrado que pueden llegar a ser
las respuestas, pero nada que una buena conversación no pueda solucionar, entre
más interés mostrábamos más se abrían a la conversación, esto también puede
darse porque como expresaron en algún momento estas mujeres, es un tema que
tienen tan normalizado en sus cuerpos que no es un tema del que conversen con
otras personas y era una oportunidad para poder compartir saberes y aprender de
un lado y del otro, aunque siempre fue nuestro bando el que aprendió, ya que más
allá del conocimiento en plantas que éstas mujeres potaban, su sabiduría
desbordaba a cada palabra, y desbordaba porque esas mujeres entendían lo que
es relacionarse con el mundo de una manera en la que ambos se vieran
beneficiados, es una interrelación humano-planeta que difícilmente vemos en las
personas que cohabitan la ciudad a la cual pertenecemos. Estas mujeres son un
ejemplo de como se debe llevar una vida “sana” que más allá de todo lo que nos
han enseñado no es alejarse del consumo de sustancias o de ser una persona
guiada bajo las normas del “señor” la vida que éstas mujeres reflejaban en sus
palabras, era una vida plagada de placeres naturales, como la consecución de
alimentos, el aprovechamiento de la tierra de una manera en la que no se viera
afectada para seguir siendo cosechada, una vida que parece descrita solo en los
libros de fantasía, una vida que muestra que aunque no haya un trabajo estable uno
no debe preocuparse, sino seguir labrando ya que la tierra todo lo da, pero esto es
algo netamente romántico, porque en sus rostros; por más jóvenes que fueran; se
podía observar el cansancio de tanto trasegar y de que todo para todos no es un
consigna que aplique en el mundo indígena, pero nuevamente este es un tema del
cual no nos encargaremos.
La charla que tuvimos con éstas tres mujeres fue bastante fructífera, porque nos
mostró las similitudes que pueden haber entre personas que tienen un origen en
común, esto expresado en los términos que usaban, las experiencias de como
aprendieron todo lo que hoy en día saben, los nombres de las plantas más usadas,
la forma de realizarse los tratamientos, sí algo queda claro de esta experiencia es
que el tema de la herencia cultural es algo de suma importancia, éste es un tema
del que estas mujeres se sienten bastante orgullosas, ya que es el legado de sus
ancestros, ancestros que en la mayoría de los casos murieron defendiendo sus
tradiciones, tradiciones que quisieron ser y que en parte fueron arrebatadas por el
avasallante “progreso” que profesaron en estas tierras sagradas y no son sagradas
por el hecho de ser el Putumayo, o por el hecho de ser la acogedora de estas
personas, son sagradas porque la vida misma es sagrada y estas tierras han sido
profanadas por el cemento un cemento que cansa el pie que caminaba descalzo.
Todas éstas gratificantes experiencias vividas por medio de la palabra, se ven
atravesadas por otras realidades y una de esas nuestro objetivo, un viaje de estos
que se haga con la razón de solo gozar no traerá los resultados que se esperan
académicamente y este es un buen cuestionamiento que nos surge mientras el
tiempo se va como agua entre los dedos y es la cuestión de que hacer con el
conocimiento, o saber si ese conocimiento generado realmente va a seguir para
algo, sí algo era claro para nosotros en ese momento es que el sentipensamiento
no puede convertirse en un arma de doble filo, que no nos deje entrever las
realidades del campo y que por más feliz que parecieran nuestras anfitrionas, la
tristeza también rodaba por la casa y es la tristeza de los vacíos, pero esos vacíos
no se ven a simple vista y hay que ser bastante observador para poder leer a estos
seres tan especiales y sí es claro que no somos salvadores del mundo que podamos
hacer algo, ellos tampoco son vertientes de información sin alma a la cual
acercarnos simplemente porque nos deben servir y esto fue algo que no se entendió
del todo entre los participantes del viaje, es importante señalar esto dentro de
nuestra experiencia etnográfica porque luego de estos sucesos vividos, la noche del
domingo 16 de Septiembre cambiará el curso del viaje de una manera drástica.
Es domingo en la noche y todos somos citados para una reunión en donde se nos
presentará a un servidor más, un participante del proyecto ATC, que viene para
ayudarnos a realizar nuestros trabajos, este hombre es experto en la creación de
chagras y en su dependencia es el encargado de viajar por todo el territorio
realizando acciones pedagógicas que ayuden a las personas a integrar el mundo
de las chagras; como puede ser posible que un “ajeno” a la comunidad sea el
encargado de enseñar a los integrantes de la comunidad el proceso de siembra y
cosecha de plantas medicinales, éste es un interrogante que desarrollaremos
posteriormente, porque aparte de esto hombre de nombre Javier Cuellar, también
está la presencia de una mamita sabedora, una mujer que no para de mirar hacia el
suelo, una mujer que tiene sus manitos entrelazadas por detrás de la espalda, una
presencia femenina que hace sentir un escalofrío recorriendo todo el cuerpo, un ser
apacible y tierno que difícilmente nos dio su nombre balbuceando entre dientes al
hablar, una energía que en su momento se sentía agotada y al mirarla uno no sabía
si era por su largo trasegar en el mundo o por el hecho de haber viajado durante
horas y horas para encontrarse con nosotros (viajantes) pero cual era el motivo de
su viaje, en ese momento todo lo que habíamos aprendido mi compañero y yo se
borró de nuestras cabezas y la memoria a la que apelábamos no era lo
suficientemente fuerte para saber que de esta mujer ya nos habían hablado, ella era
la pieza principal para desarrollar las etnografías que tenían que ver con el tema de
cosmogonía indígena, ella en sí era el espíritu de un pueblo en aras de desaparecer,
esta mujer encarnaba los conocimientos sagrados en el mundo.
La noche termina con esta fuerte experiencia y al momento de terminar el día, era
necesario decir que en este momento toda teoría fue derribada, el mundo
experiencial juega un papel demasiado importante en el camino academicista y más
aún en un tema como lo es la etnografía, donde todos los días se construye una
historia que contar, donde los textos quedan obsoletos para afrontar la realidad, nos
salimos de nuestra zona de confort donde solo nos dedicamos a leer y escribir
dentro de nuestras burbujas y nos damos cuenta que el mundo juega con nuestras
sensaciones, con nuestros sentimientos, en un momento nos tiene abajo y de
manera súbita nos sube a los más alto que podamos imaginar, esa noche fue algo
compleja, porque pensábamos en como acercarnos a la mujer que nos visitaba, ese
centro de conocimiento que íbamos a agotar hasta que no quedará una sola palabra
más que oír, un solo relato más que contar, esperábamos que de ella no quedará
una sola historia que recrear, ese era nuestro afán de cumplir un logro y este logro
era por fin aprobar esta materia, pero como se mencionó anteriormente, el mundo
es un sujeto que está encantado haciendo altibajos y aún teníamos mucho que
esperar, más aún, no esperábamos las sorpresas que venían después de la noche
fría del domingo 16 de Septiembre de 2018.

HERMELINDA
De ojos casi imperceptibles, mirar a eso fanales era como perderse en un agujero
negro, es la miradas más profunda y penetrante que hemos podido sentir hasta este
momento, de cabello negro azabache y liso en el que se posaba una trenza que
bajaba hasta la mitad de la espalda, una nariz algo redonda que complementa la
seriedad que emanan sus labios, una mujer que no alcanzaba el metro sesenta y
cinco, que veíamos chiquita ante nuestra estatura, pero ella, ella era un gigante un
ser que no se podía ver con los ojos, un ser que se sentía, una energía que envolvía
el lugar, abrazándonos en un amor como el que se describe de dios, un amor infinito,
un estado de calma, un desasosiego de no saber que hacer, que decir, como
acercársele, hasta saludarla era un acto que nos causaba pena y esta misma pena
nos llevó a ver como se alejaba de nosotros mientras, de sus pies brotaba la luz,
que no sabíamos necesitaba el lugar, esa, esa era Hermelinda.
Luego de esta primera noche en presencia de la mamita Hermelinda, despertamos
para ver quien es el más intrépido para generar conexiones, todos al acecho de este
ser, que parecía no importarle más que alimentar el fuego en las tres tulpas del
lugar, una labor que enciende la vida, es el llamado a los buenos espíritus, el
llamado a la congregación; el fuego significa dejar atrás lo malo y despertar lo
bueno, esto contaba Hermelinda, mientras le pasábamos un tizón para que pudiera
encender todas las fogatas, este fue nuestro primer acercamiento, aunque corto fue
productivo y no en cuanto a información obtenida, sino en cuanto nuestros cuerpos
sintieron la tranquilidad; Hermelinda emprende su camino y parece que quiere la
acompañemos por otro rato, y nos cuenta la importancia de tener paciencia, del afán
no queda nada y es una premisa que resulta bien importante, ya que en nuestro
afán de cumplir la meta dejamos pasar el tiempo a nuestro alrededor y no vimos
cosas que eran importantes, como la importancia del fuego en una comunidad que
no aprueba el uso de químicos y este fuego nacía de la paciencia de nuestras
anfitrionas, mujeres que podían durar más de media hora para hervir el agua por lo
“precario” de sus herramientas, pero estas herramientas de precario no tenían nada,
solo que aún no habíamos advertido su importancia, el hecho de que se cocine en
madera logra que los alimentos no queden contaminados con ningún tipo de
sustancia toxica como lo es el gas con el cual cocinamos todos los días en Medellín,
el uso de madera garantizaba una combustión controlada, ellos suponen que este
tipo de fogones de leña nunca causarán un incendio como el que podría causar un
fogón de gas y aparte de todo esto y es una función de alta importancia en este tipo
de ecosistemas y es el de alejar los mosquitos, pero en nuestro afán esto sería algo
que no se evidenciaría fácilmente, ya que en el caso de muchas personas, es más
importante lo efectiva de la herramienta y esta herramienta en su efectividad para
realizar preparaciones es obsoleta ante “nuestras tecnologías citadinas”
Es la mal o bien llamada hora de la siesta, una hora en la cual los animales de
sangre caliente deseamos reposar, pero esto no aplica para Hermelinda, ser
incansable que desea realizar una exploración por la chagra para conseguir un
bejuco y de esta manera sanar una afección pulmonar, nosotros la vemos
dirigiéndose hacia la chagra y decidimos interceptarla y decirle que si podemos
acompañarla, esta mujer nos mira la cara, sonríe y con un pequeños gesto aprueba
a que ingresemos con ella a la chagra, este recorrido comienza y comenzamos a
indagarla acerca de todas las plantas que hay; ella no habla muy bien el español y
como puede balbucea las cualidades curativas de cada planta, pero ella no puede
pronunciar su nombre, tanto así que en algún momento confiesa que no sabe el
nombre de ninguna de esas plantas, que es más que solo con verlas no sabe que
son, ella debe de acercarse, oler, probar, tocar y de esta manera cerciorarse del tipo
de planta que es y las propiedades que tiene, obviamente hay otras plantas que las
reconoce con solo verlas, pero no contamos con el nombre de ninguna planta que
ella haya mencionado, todas plantas selváticas, que están dispuestas de manera
aleatoria en el territorio, pero el nombre de las plantas pasó a ser un tema que poco
nos importaba, en este momento estábamos concentrados en Hermelinda, esta
mujer delgada que caminaba con más celeridad que nosotros dos, una mujer que
reía de nuestras costumbres citadinas y que burlaba nuestras habilidades selváticas
las cuales eran nulas, una mujer que de solo dos machetazos logro lo que nosotros
no logramos en media hora y era cortar un bejuco para obtener la medicina para la
afección pulmonar, esa misma Hermelinda en ese momento nos abrió su corazón y
nos mostró otra vida, la vida al interior de la selva, una vida que no se vive con
zapatos, o con teléfonos una vida simple donde todas nuestras recetas pretenciosas
quedan relegadas al alimentarse con lo que se pueda y no con lo que se quiera, una
vida de amor propio y este amor propio se extiende al mundo, ya que quien no se
ama, como podrá amar al exterior, este era el amor infinito que mencionábamos
anteriormente, Hermelinda no tenía ninguna mala intención para con el mundo o
para con otros animales, ella actuaba según le decía su corazón, según la habían
enseñado sus padres Clemencia y Agapito en “Haremanu” Más arriba de Solano,
un municipio escondido en las montañas del Caquetá, allá Hermelinda vio la
mayoría de su pueblo morir a manos del pueblo Inga, Hermelinda sufre su primer
desplazamiento forzado, provocado por la incapacidad de los Koreguajes para
pensar bien, esto era algo que Hermelinda repetía constantemente “Los Koreguajes
no piensan bien” esta era su forma para contar como los Koreguajes usaban las
plantas medicinales para hacer el mal a otros, Hermelinda hablaba de que la magia
nunca será buena, solo en los casos más extremos era necesario usarla para
ayudar a sanar, pero ella piensa que la gente que se entera que ella sabe magia,
quieren aprovecharse de ella para hacerle daño a otros y por esta razón Hermelinda
sufrió diferentes desplazamientos y sufrió la pérdida de sus seres queridos como la
de Idilio Fajardo su esposo, al contarnos esto fue de las primeras veces que vimos
sus ojos brillar por los recuerdos, a él lo conoció siendo bastante joven y con el
engendro 8 hijos, ellos vivieron su vida en Merendú Putumayo y el murió asesinado
en San Antonio de Tuchá, una muerte que marcó la vida de Hermelinda, que
después de tomar yagé toda una vida se detuvo para guardar el luto por la muerte
de su esposo.
Hermelinda despierta todos los días a las 5 de la mañana, su ritual al levantarse es
encender los fuegos en las diferentes tulpas, no solo en ASOMI, sino en el espacio
que habita en el Caquetá, ella poda todas las plantas y les limpia y arranca el
material muerto que en ellas habita; luego de conocer a Hermelinda nuestro tema
cambió radicalmente y el hecho de que ella no supiera el nombre de las plantas no
era un problema para nosotros, en este punto lo único que nos interesaba era
aprender a relacionarnos con el mundo natural de la misma manera que lo hacía
Hermelinda; ella con su vestido blanco parecía alumbrar a todas las plantas, éstas
parecían mostrarle su mejor cara, le sonreían simplemente Hermelinda pertenecía
al mundo natural, mundo natural que comenzó a integrar desde los 7 años, la
primera vez que tomó yagé, una experiencia que ella rememoraba con facilidad, era
tan vivido como si hubiera consumido por primera vez ayer, adentrándonos un poco
en su diario vivir, Hermelinda cuenta que aprendió a tomar yagé con diferentes
taitas, experiencia que cuenta detalladamente, pero siempre reserva como ella
prepara su propio yagé, preparación que la llevó a ver a dios quien se le presentó
con el nombre de Jesucristo, suceso que ocurre en el plano astral y ella lo describe
como un lugar que está en lo más alto de la montaña dentro de 3 piedras gigantes,
las mismas piedras que habitan en la tulpa, las mismas 3 piedras que parecen
representar la santa trinidad y no es sorpresa encontrarse con esta simbología
dentro de los imaginarios de nuestra interlocutora, ya que como se dijo
anteriormente esta comunidad está netamente permeada por el catolicismo y esto
es una muestra de como se apropian de elementos ajenos para poder seguir
recreando su identidad de una manera única.
Hermelinda luego de acicalar la chagra del lugar, deambula todo el tiempo por el
territorio, ella parece no poder estar quieta ni un solo segundo, ella da un sinfín de
vueltas por ASOMI, y nosotros no podemos entender el ¿por qué? Este porque,
sería develado más adelante cuando se nos contaría que ella estaba ahí para alejar
los malos espíritus y los espíritus enojados de mamitas que han fallecido, y están
enojados por la presencia femenina que habita el lugar, enojados por que pisamos
las piedras de una manera brusca, enojados porque los viajeros siempre usan
zapatos, enojados porque crean basura de una manera incontrolable, éstos viajeros
parece cargarán toda la culpa de ser de un lugar diferente, pero no, Hermelinda
cuenta que está ahí para alejar nuestras almas de las malas energías, habla de que
se realizan ceremonias con toque festivo todos los días cerca de nosotros y que
éstas ceremonias (tomas de yagé) descontroladas, que solo sirven para captar
dinero también dañan a los espíritus, ya que se sienten infinitamente traicionados
por su misma sangre, por su misma estirpe, aunque en este caso hablaba de alguien
que compartía dos líneas genéticas, alguien que según ella no era netamente
indígena, pero nace una pregunta ¿Quién lo es? Hermelinda Ortiz Calderon era el
nombre completo de este ser, Hija de un indígena que no tenía apellidos y una mujer
de descendencia blanca, que le heredó estos apellidos, pero ella nació en la selva,
creció en la selva y siente que es una indígena de verdad, una indígena que no ha
sido corrompida por blancos, ni por cemento, ni por otros indígenas que no saben
sino hacer el mal.
Hermelinda es una mujer que se podría tachar de loca dentro de nuestra ciudad,
pero ella podría tachar de locos a todos los habitantes de una ciudad, Hermelinda
observa cuidadosamente todas las preparaciones que va a consumir, ella quiere
estar totalmente segura que en su plato no haya nada que esté contaminado con
químicos y esto nos lo hace notar el día jueves 20 de septiembre, día en el que la
hemos invitado para conocer el CEA (centro experimental amazónico) y ella pide
fervorosamente que no vayamos a empacar los alimentos en cocas plásticas y nos
observa mientras preparamos el almuerzo que pensábamos llevarle, Hermelinda ha
llegado al CEA y todo lo que hay allí parece deslumbrarla, cada centímetro de tierra
está cargado de un alto grado de energía, en este lugar habitan los animales más
representativos del Putumayo, todos éstos animales parecen guiados hacia ella, los
peces suben hasta la superficie, los mamíferos parecen hacer “fiesta” las aves
cantan, todos estos animales responden a la presencia de Hermelinda y todo esto
parecería fantasía y adorno para la etnografía, sino hubiera habido por un relato de
los compañeros viajantes que cuentan que su visita a este espacio no duro más de
una hora y ninguno de los animales se movió de su estado de reposo, Hermelinda
es vida y esto se demostró en nuestra visita a este lugar. Hermelinda caminó y
caminó, recreaba las historias que su padre le contaba de estos animales, nos
contaba como los tatitas adoptaban la forma de éstos, se sentía identificada al verlos
en jaulas y sentía que la ciudad coartaba su libertad de esta manera. Luego de tanto
caminar y animal ver, nos hacen la invitación para ir al jardín botánico, lugar donde
Hermelinda reconoce el nombre de múltiples plantas que habitan la chagra de
ASOMI, pero esto no es algo importante para ella, Hermelinda solo observa la
belleza de las plantas, se embelesa con cada una de ellas, las acaricia y pide que
su energía alimenten su alma, Hermelinda se siente totalmente plena, una plenitud
que es interrumpida por una planta de yagé que nos encontramos en el camino,
para nosotros ésta es imperceptible, pero ella siente que la energía natural se
perturbó por no mostrar respeto, por no pedir permiso a esta planta de yagé para
poder cohabitar el espacio con ella, esto debe ser porque la planta de yagé nació
de uno de los cabellos de Cristo y éste mismo la bautizó, por ende el espacio es
más que sagrado, es un espacio que no puede ser irrumpido por el hombre, pero
nosotros no sentimos absolutamente nada diferente y continuamos nuestro camino.
El hecho anteriormente descrito, el que pasamos por alto al no entender su
significado, cobro su factura horas después cuando Johan, se vio atacado por un
malestar que parecía no tener un origen, pero Hermelinda se acerca a aliviarlo
diciendo que esto se lo ocasionó su descuido, descuido que cometió al no haber
honrado la planta de yagé en el CEA y el malestar de esta no acción desencadenó
la enfermedad del compañero, puede sonar descabellado, pero vivimos la situación
y esta situación nos deja entrever que por esto las plantas no son solo medicinales,
sino también mágicas.
Hermelinda, Hermelinda, Hermelinda, un nombre que no se saldría de nuestras
cabezas, aún hoy desde la selva de cemento, su nombre retumba en nuestras
memorias, y en las memorias de todos los que hasta hoy han escuchado nuestro
viaje al Putumayo, ser espiritual, para nosotros, una bruja malévola para muchos
asistentes, un ser complejo que no se deja, un ser solitario que siente que sus
conocimientos no son apreciados, un ser que no cree que este camino espiritual
pueda ser seguido por alguien más, sus conocimientos represados no trascienden
barreras, esto debido a que nadie los quiere recibir, una mamita sabedora que no
puede ser “profesora” ella quisiera entregar sus conocimientos a alguien
incorruptible como ella, pero no encuentra a alguien digno de recibirlos, de sus 8
hijos solo uno sigue esta senda, pero se alejó del árbol materno y ella deja que siga
su camino,, dentro de sus creencias no está la de coartar las aspiraciones de los
demás por eso no entrega sus conocimientos a la que sería su heredera, porque
ella, su sobrina está atraída por el mundo que ofrece occidente y para Hermelinda
éste no es un buen augurio. Hermelinda quien no quiere dejar morir su identidad,
se ve resignada, pero prefiere que este tema no la acongoje, ella sigue su vida
siendo feliz, entregándose al mundo e intentando salvar las almas corruptas de los
males del mundo, esa misma Hermelinda despide nuestro viaje y nos deja en una
paz absoluta algo difícil de lograr en dos consumidores de tabaco que ven como se
consume la vida en cada tabaco que encienden, dos seres que integran el mundo
más banal dentro de una sociedad como Medellín, dos seres que esperaban ir a
cumplir con una tarea y terminaron obteniendo herramientas para sobrellevar la
vida, para encontrar la espiritualidad, esa fue Hermelinda un vínculo entre el mundo
astral, natural y terrenal un ser que se escondía tras una tímida sonrisa, un ser que
llevó al renacer de más de uno de los visitantes, un ser que no se relacionaba con
las plantas medicinales y magicas, Hermelinda era el todo resumido en ser humano,
Hermelinda encarnaba la magia y la naturalidad. Hermelinda, Hermelinda era el
todo.

APARTADO
Putumayo, Mocoa, Planadas, Hermelinda fueron vistos como objetivos de clase,
pero éstos nos dieron objetivos de vida, es indispensable pensar nuestra
experiencia como la que determina a un estudiante a querer hacer realmente
antropología dentro de un país como lo es Colombia, un país diverso donde sus
habitantes poco entienden de libros o de tecnicismos soterrados en palabras
creadas para confundir, pero hay algo valioso en estos habitantes, todos entienden
de calor humano y dentro de nuestras cualidades debe de existir la empatía por el
otro y esta empatía fue la que nos llevó a concluir esta historia de la manera que
hoy culminamos; advertimos que el uso de las plantas medicinales no se resume en
esa sola palabra “uso” las plantas medicinales son vivenciales, son algo que
componen un universo, son hijas de la tierra y son hijas de las diferentes manos que
las siembran, cuidan y cosechan, éstas plantas son vistas como unos seres que
merecen respeto, por eso no se las puede apurar y por eso si necesitamos algo de
ellas hay que pedirles el respectivo permiso con la seriedad del caso, esto es algo
que suena ridículo para muchos, pero no lo es, es igual que pedir la aprobación de
un ser humano. Las plantas son seres ancestrales por los que corre la sangre de la
tierra, éstas son una expresión del mundo que llevan a los humanos a conseguir el
bienestar, por eso es irrisorio pensar en que las plantas son usadas, las plantas son
acompañantes.
Todo esto anteriormente mencionado responde a uno de nuestros cuestionamientos
y es el de como se relaciona Hermelinda con las plantas y la relación que tienen es
más profunda de la que ella pueda tener con cualquier persona que se encuentre
por casualidades de la vida, Hermelinda vive las plantas, ella absorbe su energía,
es una relación de dependencia; a ella nunca la vimos sin estar acompañada por
una planta, para ella éstas eran su más grande compañía, aunque desde que
obtuvimos su compañía, ella parecía estar feliz.
Hermelinda cambió todo nuestro plan de acción, ella nos mostró algo que no
pensamos encontrar, Hermelinda misma se convirtió en palabras dentro de nuestra
etnografía, Hermelinda como persona fue objeto de aprendizaje, un ser que se
inscribió en nuestros sentimientos y a la cual queremos dedicar este pasaje vivido
en el Putumayo.