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SENTENCIA 5933 DE NOVIEMBRE 19 DE 2001

ANTECEDENTES

En la demanda impetraron declarar que el establecimiento bancario demandado es civilmente


responsable del incumplimiento unilateral del contrato de cuenta corriente bancaria que celebraron, y
que consecuentemente está obligado a pagarles la cantidad de 24.913,6467667 unidades de poder
adquisitivo constante, UPAC, que para el 1o de mayo de 1993 equivaliá n a la suma de $ 118.000.000 a
razón de $ 4.736.36 la unidad, junto con “...la suma resultante de liquidar los perjuicios moratorios

HECHOS:

 Celebraron con el Banco del Estado un contrato de cuenta corriente bancaria

 Consignaron en la sucursal principal del banco demandado un cheque del Banco Ganadero por la
suma de $ 118.000.000, para ser acreditado a su cuenta corriente

 Solicitado el saldo de su cuenta corriente para verificar la consignación efectuada, advirtieron que
el valor del cheque no habiá sido abonado a ella y tampoco aparecía devuelto por el banco librado,

 Según lo declara el artículo 1386 del Código de Comercio, el recibo de consignación está
amparado por una presunción iuris tantum de autenticidad y por ende constituye plena prueba
contra el establecimiento bancario.

 Pese a los requerimientos amistosos de los demandantes, el Banco del Estado no les ha
reembolsado el valor del cheque consignado,

 El incumplimiento referido genera para el establecimiento bancario demandado la obligación de


pagar la corrección monetaria de la suma consignada

 La primera instancia concluyó con Sentencia de 5 de mayo de 1995, desestimatoria de las


pretensiones de la demanda. Apelada dicha providencia, el tribunal decidió el recurso interpuesto
mediante Sentencia de 17 de noviembre de 1995, confirmatoria de la del a quo, contra la cual
interpusieron los demandantes el recurso extraordinario de casación.

LA SENTENCIA DE TRIBUNAL

de acuerdo con lo estipulado en el contrato celebrado, los cuentacorrentistas se obligaron a efectuar las
consignaciones en los formularios suministrados por el banco y a diligenciarlos correctamente.
Convinieron que de existir error o disparidad al llenarlos se presumiriá emanar del consignante y el banco
quedaría exento de responsabilidad por tal suceso.

Pese a ello, advierte el tribunal, “la copia del formulario de consignación que exhiben los demandantes
para acreditar que por ese conducto depositaron el 30 de abril de 1993 en su cuenta un cheque girado
contra el Banco Ganadero por valor de $ 118.000.000 no refleja tales circunstancias, como quiera que
sólo hace ambigua referencia a “cheques bancos locales $ 118.000.000”, vale decir, no se discriminó el
o los cheques consignados pues figuran en blanco los espacios requeridos para informar el código del
banco girado, el número de la cuenta del cheque depositado y su valor”.
Con apoyo en lo anterior colige que por razón de los acuerdos y condiciones antes especificados, el
establecimiento bancario demandado quedariá exento de toda responsabilidad por el anómalo proceder
de los depositantes, a quienes enjuicia de paso, expresando que “...nunca supieron explicarle a la entidad
bancaria demandada ni dentro de este proceso las características del cheque objeto de esa consignación

Concluye de lo expuesto que el comprobante arrimado no está de acuerdo con las exigencias
contractuales y por ende carece de la significación probatoria

LA DEMANDA DE CASACIÓN:

Primer cargo

En el desarrollo del cargo comienza el censor manifestando que la acusación torna las normas
sustanciales infringidas en sus valores ontológicos, con prescindencia absoluta de la estimación
probatoria o de los fundamentos de hecho que sirvieron al juzgador para formar su juicio, pues estos no
son objeto de discusión.

Expresa que el tribunal inaplicó el artić ulo 822 del Código de Comercio, omisión que le impidió
adentrarse en el Código Civil, fuente indispensable para el cabal entendimiento de la normatividad
concerniente al asunto.

Debido a lo anterior estima el recurrente que no obstante admitir el sentenciador la celebración de un


contrato de depósito en cuenta corriente bancaria entre los demandantes y el establecimiento bancario
demandado, contrato que no está iń tegramente reglamentado en el Código de Comercio, no tuvo en
cuenta que “...los principios que gobiernan su formación y las obligaciones nacidas de él, sus efectos,
interpretación, modo de extinguirse, anularse o rescindirse, habrán de llenarse con lo que el Código Civil

Consideraciones

Por el contrato de cuenta corriente bancaria, descrito en el artić ulo 1382 del Código de Comercio, el
cuentacorrentista adquiere la facultad de consignar sumas de dinero y cheques en un establecimiento
bancario y de disponer, total o parcialmente, de sus saldos mediante el giro de cheques suministrados por
el banco, o en cualquiera otra forma previamente acordada con éste.

El establecimiento bancario, como se mencionó, está obligado a suministrarle regularmente los


formularios necesarios para el efecto e igualmente debe pagar los cheques girados por el
cuentacorrentista, hasta el importe del saldo disponible en su cuenta corriente.

De acuerdo con las normas que lo rigen (arts. 1382 a 1392 del Código de Comercio), dicho contrato se
caracteriza por ser consensual, dado que para su perfeccionamiento basta el acuerdo de las partes.

De conformidad con la regulación de este contrato, la prueba de las consignaciones efectuadas por el
cuentacorrentista, o por otra persona en su nombre, está constituida por el recibo de depósito expedido
por el establecimiento bancario.

En el asunto sub judice celebraron un contrato de depósito en cuenta corriente bancaria.


Este contrato, que es propio de la actividad bancaria, cuyo objeto se concreta en operaciones de la misma
naturaleza, consideradas como mercantiles por el artículo 20 numeral 7o del Código de Comercio,

De manera que a propósito del tratamiento jurid́ ico de la relación sustancial controvertida en el proceso,
el juzgador debiá acudir en primer lugar a las normas del Código de Comercio, y sólo en defecto de la
reglamentación mercantil aplicar las disposiciones de la legislación civil

Así las cosas, como el negocio jurídico ajustado por los contendientes está regulado por los artić ulos
1382 a 1392 del Código de Comercio, en los cuales se describe, se fija su objeto, se determinan las
obligaciones y derechos que asumen los contratantes y se identifican éstas cuando el depósito en cuenta
corriente se efectúa en cheque, es claro que a tal normatividad debía acogerse el fallador para dilucidar
tales aspectos, sin tener que acudir a la reglamentación del derecho común

El cargo no se abre paso.

Segundo cargo

Mediante él se acusa la sentencia de infringir, de manera directa, el artić ulo 619 del Código de Comercio,

Expresa el recurrente que a pesar de tener por acreditada “...la existencia de un cheque entregado en
depósito y el extravió del mismo”, el tribunal dejó de aplicar el precepto supracitado y no tuvo en cuenta
siquiera que conforme a lo prescrito en él, “...en tratándose de la pérdida de un cheque se está extraviando
junto con él, el derecho que se le ha incorporado”.

Consideraciones

Como quedó consignado en el resumen del fallo impugnado, el sentenciador admitió que así hubiese sido
en forma irregular, dadas las anomalías detectadas en la consignación del cheque por cuyo extravío se
llamó a responder a la institución bancaria demandada, ésta recibió el aludido cheque y encontrándose
en poder de sus funcionarios, se perdió.

Sin embargo, consideró que al haber tasado los demandantes el perjuicio recibido de tal suceso, en suma
equivalente al importe del tit́ ulo valor extraviado, más su ajuste por valor, corriá n con la carga de
acreditar, además de la consignación, la pérdida de ese capital. Demostración que en su entender debiá
cumplirse probando que el cheque extraviado se hizo efectivo por tercera persona, pues juzgó que sólo
así encontraría fundamento la indemnización solicitada.

Como observó que los demandantes no afirmaron y tampoco probaron esa circunstancia, descartó la
existencia de un perjuicio real y efectivo que legitimara la indemnización impetrada,

Para el fallador, en consecuencia, los demandantes no demostraron el daño cuya indemnización


solicitaron, pues no probaron que el tit́ ulo valor consignado en la cuenta corriente abierta en el
establecimiento bancario demandado, y que a la postre se extravió, hubiese sido cobrado por un tercero,
generando la pérdida definitiva de la suma de dinero

El recurrente enjuicia el razonamiento del fallador, reprochándole dejar de aplicar el artić ulo 619 del
Código de Comercio y deducir, en consecuencia, la inexistencia de un perjuicio cierto para los
recurrentes, por ignorar que la pérdida del cheque trae consigo la del derecho incorporado en él, pérdida
que configura “...un perjuicio cierto plenamente establecido con la pérdida del cheque que debe ser
indemnizado”.

argumenta básicamente la censura que, por ignorar el principio de la incorporación, incluido en la


definición de los tit́ ulos valores consignada en el artić ulo 619 del Código de Comercio, como uno de sus
elementos esenciales, el tribunal arribó a la conclusión puesta en entredicho.

Sin embargo, tal imputación lejos está de amoldarse al pensamiento del fallador, pues si éste no ligó
fatalmente la pérdida de un tit́ ulo valor a la del derecho incorporado en él, no fue por pasar por alto la
conexión íntima e indisoluble que los vincula, como expresión del principio consagrado en el texto legal
cuya falta de aplicación se le imputa, sino porque consideró que en tal eventualidad el interesado tiene el
derecho, legalmente otorgado, para obtener la cancelación y reposición del tit́ ulo, con el fin de exigir las
prestaciones derivadas del mismo.

Dicho en sus propios términos, “...el solo hecho del extravío del cheque objeto del depósito en cuenta
corriente no legitima las pretensiones de los demandantes, como quiera que esa pérdida física —no de
su importe— sólo da lugar a los trámites de reposición y cancelación previstos por los artić ulos 802 y ss.
del Código de Comercio”.

El cargo no prospera.