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Filipenses 4:8-9
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto,

todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen


nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto
pensad.
9 Loque aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y
el Dios de paz estará con vosotros.

ESTAR CLARO EN LO QUE CREEMOS


Mucha gente piensa que no importa lo que uno crea, siempre y cuando se crea en algo. Pero, en
realidad, nuestra fe afecta todos los aspectos de nuestra vida. Eso no quiere decir que todo lo que
hagamos estará ciento por ciento alineado con nuestras convicciones —¡después de todo, no
somos perfectos! Sin embargo, como regla general, nos guiamos por lo que aceptamos como
verdadero. Por ejemplo, creer lo que dice la Biblia afectará la manera en que usemos nuestros
dones, la manera en que tratemos a los demás, y nuestras decisiones en cuanto al gasto o la
inversión de nuestro dinero. Y, por supuesto, la decisión más importante en la vida —confiar en el
Señor Jesucristo— depende de si creemos que es quien afirma ser. La Palabra de Dios contiene
muchos pasajes que advierten sobre los falsos maestros y profetas, cuyas destructivas doctrinas
pueden causarnos daños terribles. Pero si tenemos una base sólida, es mucho menos probable
que seamos engañados. Por eso las Sagradas Escrituras nos enseñan cómo protegernos de la
mentira y llenar nuestra mente con la verdad. Si usted no ha desarrollado todavía el hábito diario
de pasar tiempo en la Palabra de Dios, ¿por qué no comienza hoy mismo?
Isaías 41:10-13
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu
10

Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la


diestra de mi justicia.

He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y


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confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo.

Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán


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como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.
13Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y
te dice: No temas, yo te ayudo.

CUANDO SENTIMOS TEMOR

A lo largo de la biblia, dios nos anima a no sentir temor ni ansiedad, porque como hijos suyos, no
tenemos razón para sentir miedo. Por supuesto, debemos ser cautelosos en cuanto a lo que
hacemos y hacia dónde vamos, pero no es necesario vivir con ansiedad. Todos tenemos temores
diferentes, como el miedo a las críticas, la enfermedad, la muerte y la pobreza. Estas son
preocupaciones universales, pero son síntomas de algo muy profundo que alimenta nuestras
preocupaciones. Algunas de las causas principales son:

UNA SENSACIÓN DE INSUFICIENCIA:

Podríamos sentirnos incompetentes para enfrentar algunos retos o tareas.

UNOS ESTÁNDARES POCO REALISTAS:

. Podemos pasar la vida tratando de estar a la altura de las expectativas que nos hemos impuesto,
en vez de las que Dios nos demanda.

UNA SENSACIÓN DE INDIGNIDAD:

Podríamos sentir que no merecemos la bondad de Dios. En medio de nuestros temores,


necesitamos recordar la promesa de Dios en Isaías 41: “No temas, porque yo estoy contigo; no
desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con
la diestra de mi justicia” (v. 10). Es importante que lo miremos a Él, y no a nuestras circunstancias.
Hebreos 10:32-39
Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de
32

haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos;

por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis


33

hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que


estaban en una situación semejante.

Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de


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vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una
mejor y perdurable herencia en los cielos.
35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;

porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la


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voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

Porque aún un poquito,


37

Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

Mas el justo vivirá por fe;


38

Y si retrocediere, no agradará a mi alma. m

39Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de


los que tienen fe para preservación del alma.

FIRME EN NUESTRAS CONVICCIONES

ES FÁCIL MANTENERNOS FIRMES en nuestras creencias cuando estamos con personas de ideas
afines en la Iglesia. Pero si estamos entre personas que dudan o están en desacuerdo con el
cristianismo, necesitamos valor para defender la verdad de la Palabra de Dios. En estas
situaciones, podríamos estar tentados a faltar a nuestras convicciones por temor a: LA CRÍTICA.
Los que defendemos la verdad de Dios seremos criticados por quienes no comparten nuestras
convicciones. EL RECHAZO. Si compartimos nuestra fe, es posible que no seamos aceptados por
quienes siguen sus propios deseos. LAS PÉRDIDAS. A veces no queremos adoptar una posición
consagrada porque podríamos perder amigos. Pero quien nos impida obedecer al Señor no es un
amigo de verdad. Sacrificar principios justos para complacer a los demás nos mantendrá alejados
de lo que Dios ha planeado para nuestra vida. Es mejor vivir para Cristo y obedecer sus mandatos,
para que podamos glorificarle. Como pueblo de Dios, nos aferramos a nuestras convicciones, sin
importar las consecuencias. Agradar a Cristo es nuestra mayor prioridad y bien vale la pena que
permanezcamos firmes por Él.

DDIA 8

Lucas 5:1-11
5 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se
agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.
2Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los
pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
3Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que
la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a
la multitud.
4Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad
vuestras redes para pescar.
5Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado
trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
6Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se
rompía.
7Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra
barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas
barcas, de tal manera que se hundían.
8Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo:
Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
9Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de
él, y de todos los que estaban con él,

y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros


10

de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás


pescador de hombres.
11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.
EL GOZO DE LA OBEDIENCIA
EN LUCAS 5 LEEMOS que Pedro había pasado la noche como acostumbraba hacerlo pescando
,pero no atrapó ningún pez. Seguramente estaba cansado, frustrado y listo para irse a su casa.
Pero el Señor Jesús le pidió prestada su barca para predicar a la multitud. Pedro sabía que había
otras barcas alrededor, pero el Señor le pidió la suya. Cuando Cristo terminó de hablar a la
multitud, le dijo a Pedro que lanzara las redes de nuevo. El pescador respondió: “Maestro, toda la
noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu nombre echaré la red” (v. 5).
La obediencia de Pedro llevó a que redes se desbordaran de peces. Al aceptar el plan del Señor,
experimentó bendiciones tanto materiales como espirituales. Los beneficios superaron con creces
cualquier esfuerzo o inconveniencia. Las peticiones de Dios pueden llegar cuando menos las
esperemos. Podemos estar tentados a dejar que sea otra persona quien responda, al pensar que
no importará quién conteste su llamado. Pero los planes de Dios son siempre para nuestro bien
espiritual (Jer 29.11). Obedecer a Dios, incluso en áreas en las cuales nos sentimos capacitados
para manejarlas solos, es fundamental para disfrutar de las recompensas de la obediencia y
extenderlas a otros. ¿Qué le está pidiendo el Señor Jesucristo?
DIA 9

Efesios 1:3-8
Bendiciones espirituales en Cristo
3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos
bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que
fuésemos santos y sin mancha delante de él,

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por


5

medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,


6para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en
el Amado,
7en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según
las riquezas de su gracia,
8que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e
inteligencia,

LAS RIQUEZAS DE LA GRACIA

Nuestro Señor Jesucristo eligió hacerse pobre y dejar el cielo y todo lo que le pertenecía como
Hijo de Dios, para que pudiéramos ser enriquecidos (2 Co 8.9). Pero ¿qué significa esto para los
creyentes? Efesios 1.3-8 describe esas riquezas al decir que somos... ESCOGIDOS POR DIOS. Puesto
que pertenecemos al Señor, la vida tiene un propósito, y estamos seguros por la eternidad. LIBRES.
Éramos esclavos del pecado, pero Cristo destruyó el poder de la carne para que podamos
obedecer a Dios. REDIMIDOS. La muerte de Cristo satisfizo la justicia divina, porque su vida
cumplió con todos los requisitos (Dt 17.1; Ro 6.23). Cuando decidimos poner nuestra fe en Él, Dios
considera pagada nuestra deuda por el pecado. UNO CON ÉL. En el momento de la salvación, nos
convertimos en hijos de Dios. CIUDADANOS DEL CIELO. Recibimos la ciudadanía en el reino de
Dios, y una herencia que nunca se extinguirá (1 P 1.4). Muchos de nosotros no nos damos cuenta
de que somos ricos, porque pensamos en términos de cuentas bancarias y de posesiones
materiales. Pero nada de eso tiene valor eterno. Nuestra verdadera riqueza se encuentra en las
bendiciones espirituales que nos han sido dadas por medio de Jesucristo.
Romanos 15:4-13

4Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza
fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las
Escrituras, tengamos esperanza.

5Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros


seáis unánimes según Cristo Jesús;

6 Para que concordes, á una boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro


Señor Jesucristo.

7 Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos
sobrellevó, para gloria de Dios.

8Digo, pues, que Cristo Jesús fué hecho ministro de la circuncisión por la
verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas á los padres,

9Y para que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia; como


está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, Y cantaré á tu
nombre.

10 Y otra vez dice: Alegraos, Gentiles, con su pueblo.

11Y otra vez: Alabad al Señor todos los Gentiles, Y magnificadle, todos
los pueblos.

Y otra vez, dice Isaías: Estará la raíz de Jessé, Y el que se levantará á


12

regir los Gentiles: Los Gentiles esperarán en él.

13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que


abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.

LA ESPERANZA DE PAZ

Un día, cristo regresará y pondrá todo en orden, y hasta ese momento los creyentes estamos
llamados a ser sus embajadores de paz. Pero la salvación no nos convierte de forma automática en
personas bondadosas y unidas. A veces podemos tener mal genio y ser impacientes, y batallar
para vivir en armonía con los demás. Es más, dejar de lado hábitos arraigados puede ser difícil,
incluso cuando nos causan dolor. Sin embargo, Dios lo sabe. Por eso envió a su Espíritu Santo para
ayudarnos a entender y aplicar la Palabra, decirle no a la tentación y reemplazar nuestras
prioridades con las de Cristo. Solo Él puede producir fruto espiritual en nosotros, entre ellos el
amor, el gozo y la paz (Ga 5.22, 23). Con su ayuda, nos convertimos en pacificadores que trabajan
para lograr la reconciliación entre Dios y los demás (2 Co 5.18, 19). Cuando nuestros corazones son
gobernados por su paz, nuestras relaciones reflejan su espíritu de unidad (Col. 3.15). El mundo
puede aspirar encontrar la paz por medio de soluciones hechas por el hombre, pero usted y yo
sabemos que la única fuente de unidad duradera es Jesucristo. Oremos para que, tanto creyentes
como no creyentes sean testigos del poder de Dios que reconcilia matrimonios, familias e iglesias.
Romanos 5:8El amor de Dios
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros.

EL AMOR DE DIOS

La palabra griega para un tipo más elevado de amor es la palabra


ágape, es el tipo de amor que Dios tiene hacia su Hijo Jesucristo y
la raza humana. Es un amor que se sacrifica, el amor que vemos
en Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha
dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna.”
La definición más completa de amor está en 1 Corintios 13:4-7 : “El
amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es
jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo
suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas
se goza de la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta.”, y este es el amor de Dios, demostrado en la obra
de Jesucristo en la cruz, el máximo amor, todo lo soportó por amor a
nosotros, lo que nosotros merecíamos sufrir por nuestra maldad, Él
lo padeció en la cruz. Pero, además, resucitó para luego derramar
su amor en nuestro corazón por su Espíritu Santo, para que ahora
podamos obedecerle y hacer su voluntad.
Y ahora, este amor, es el que nuestro Señor Jesucristo manda a
todos sus discípulos, es decir a nosotros, que debemos mostrar
hacia los demás, incluso a los que nos persiguen o están en contra
de nosotros (Lucas 6:35).
Este amor ágape siempre se muestra por lo que hace, puesto que
Dios no simplemente ama, Él es amor (1 Juan 4:8). Todo lo que
Dios hace, brota de su amor y demostró su pleno amor a través de
Jesús, como dice la escritura: “Pero Dios, que es rico en
misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo
(por gracia sois salvos)\» (Efesios 2:4-5), entonces ¿has
experimentado este amor de Dios? Y si lo has experimentado,
¿Cómo demuestras ese amor?
Solo acercándote a la fuente de amor podemos conocer y amar a
Dios, y a los demás.
DIA 13

1 Tesalonicenses 5:18

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con


vosotros en Cristo Jesús.

Colosenses 3:17 “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho,


hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios
Padre por medio de Él.

SEAMOS AGRADECIDOS

Jonás luego de ser sacado del vientre de la ballena (Jonás 2:9),


Moisés al ver la liberación del pueblo de Israel (Éxodo 15:1-18), Ana
al quedar en embarazo pese a que era estéril (1 Samuel 2), todos
dieron gracias a Dios reconociendo su poder, su salvación, su
soberanía y su gran amor. Estuvieron en los límites de la angustia,
cerca de la muerte, pero al ver su mano salvadora, dieron gracias.
Aun en medio de la escasez o de la abundancia (Habacuc 3:17-19),
de la tribulación, si todo está en nuestra contra, justo allí, un corazón
agradecido abre las puertas de los cielos, recibe la ayuda del Señor
(Salmos 34:1-10).
No hay confianza mejor manifiesta, que aquel que, en la dificultad,
da gracias a Dios por medio de Jesucristo, porque sabe que Dios es
poderoso para levantar aun de entre los muertos (Hebreos 11:19).
Por esto, nosotros debemos estar agradecidos en todo tiempo
(Salmo 34:1) en todo lo que hagamos, porque al hacerlo,
reconocemos a Dios presente en nuestra vida en todas las
circunstancias, caminando con nosotros, porque somos su pueblo y
Él nuestro Dios que habita en nosotros y anda en medio de nosotros
(2 Corintios 6:16).
En este momento, pensemos en todo lo que tenemos que agradecer
e iniciemos el día, ofreciendo a Dios, por medio de Jesús, acción de
gracias, fruto de labios que confiesan su nombre (Hebreos 13:15)
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DIA 14

Hebreos 10:24-25
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las
buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen
por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que
aquel día se acerca.”

LA IMPORTANCIA DE CONGREGARNOS

Considerar al otro, es tener la sensibilidad para ayudarlo,


reconociendo que todos necesitamos ayudarnos los unos a los
otros, que no somos seres solitarios sino llamados a vivir en
comunión y esto implica “ayuda mutua y desinteresada”. Este amor
fraternal, solo se puede demostrar en comunidad, (Hebreos 13:1) y
debemos aprovechar cada oportunidad de estar juntos, para
alimentarlo y permitir que crezca.
En el momento de la reunión de creyentes, que se realiza entorno a
Cristo mismo, nos alentamos unos a otros, nos edificamos (1
Tesalonicenses 5:11) y tenemos la oportunidad de velar (estar
atentos) por las necesidades mutuas, tanto espirituales como
materiales (Hebreos 13:16).
Esto es algo que nos enseñaron las primeras comunidades de
seguidores de Cristo, y que hoy más que nunca estamos llamados a
retomar: el estar juntos y ayudarnos en nuestras necesidades
(Hechos 2:44), así como ellos, debemos tener un corazón dispuesto
a ayudar y a hacer el bien a todos, especialmente a los de la familia
de la fe (Gálatas 6:10).
Como podemos ver, la importancia de congregarnos es un elemento
esencial en nuestro crecimiento personal, pues es la manera de
poner en práctica las enseñanzas de Jesús, acerca de la caridad y
el servicio, (Mateo 25:35-40) y además de perfeccionar la unidad,
con el fin de que el mundo conozca el amor del Padre a través de
Jesucristo que vive ahora en nosotros (Juan 17:21-23).
DÍA 15

Efesios 4:31-32
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos
con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”,

SIN IRAS NI ENOJOS

Cuando dejamos brotar las raíces de amargura y se arraiga el


resentimiento en nuestro corazón, esto ejercerá como ponzoña
mortal que destruye el amor y afecta la comunión con Dios. La Biblia
dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de
Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella
muchos sean contaminados” (Hebreos 12:15)
Leemos en la Biblia que Esaú se enojó con su hermano Jacob, pues
un día Jacob se encubrió e hizo creer a su padre que él era Esaú, y
le robó la bendición de la primogenitura. Esaú se enojó tanto que
decidió matarlo, por ello, abandonó su casa y vivió lejos de la
familia, con resentimiento y dolor. Se casó con una mujer contraria a
sus creencias, lo cual causó amargura a sus padres. Hasta que un
día, Dios habló al corazón de Esaú y lo condujo a buscar a su
hermano para pedirle perdón y reconciliarse. Sin embargo, habían
transcurrido alrededor de 40 años de dolor y toda la familia estaba
afectada.
Vemos también el caso de Caín y Abel quienes trajeron ofrendas a
Dios, pero el Señor miró con agrado la ofrenda de Abel, porque la
hizo de acuerdo a la voluntad de Dios y no miró con agrado la
ofrenda de Caín, quien se llenó de resentimiento y odio hacia su
hermano hasta el punto de matarlo. Vemos pues que cuando el
enojo o la ira no se sacan del alma, echan raíces poderosas que
envenenan el corazón hasta llevarlos a la muerte y al dolor.
Las emociones como la ira, la envidia, el resentimiento, los deseos
de venganza, la depresión, la amargura, son tan dañinos que
destruyen la salud espiritual, emocional y física de la persona. Estas
cosas abren la puerta a los demonios que vienen a matar y destruir.
Hermano está demostrado que las emociones dolorosas van al
cuerpo y enferman las células, pues muchas enfermedades tienen
su origen en enojos y resentimientos acumulados y reprimidos, por
tanto, la actitud correcta es ser benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros pues la reconciliación
trae sanidad, gracia y bendición.

DÍA 16

Juan 12:26

Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también


estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”
SIGUIENDO Y SIRVIENDO

ervir a Cristo no es fácil, pues la naturaleza del ser humano espera


gran recompensa cuando presta un servicio y además pretende que
le sirvan y no servir; y así muchos, como Pedro al inicio, pareciese
que seguir a Jesús es en vano. La Biblia registra: “Entonces
respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo
y te hemos seguido; ¿qué, pues, recibiremos? Y Jesús les dijo: En
verdad os digo que vosotros que me habéis seguido, en la
regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su
gloria, os sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las
doce tribus de Israel. Y todo el que haya dejado casas, o hermanos,
o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por mi nombre,
recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. (Mateo 19:27-29)
Ser siervo de Jesús, demanda negarse a sí mismo y seguirle, y
Jesús pidió que le siguiesen, pero Él se encaminaba hacia la cruz y
es exactamente lo que luego Pablo dijo: “Con Cristo estoy
juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo
que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual
me amó y se entregó a sí mismo por mí”. (Gálatas 2:20). Esto se
refiere: que los que son de Cristo han crucificado el viejo hombre
con sus deseos y pasiones desordenadas, a fin de no servir más al
pecado, sino agradar a Dios.
Seguir a Jesús es servirle para sus propósitos y planes. Si lo
hacemos, no solo tendremos la recompensa del fruto eterno de
almas que se salvan, sino también, el Padre nos honrará. Nos dará
coronas y galardones en honor y gloria.
Hermano, sirvamos a Dios desde el lugar donde estamos, honrando
a Dios con nuestra santidad e integridad.

DÍA 18

Mateo 26:37-46,56

Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a


entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les
dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad
conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando
y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no
sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los
halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar
conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación;
el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Otra
vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede
pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Vino
otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban
cargados de sueño. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera
vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos y
les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el
Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. Levantaos,
vamos; ved, se acerca el que me entrega. Mas todo esto sucede,
para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos
los discípulos, dejándole, huyeron.”,
“Has alejado de mí mis conocidos; Me has puesto por abominación
a ellos; encerrado estoy, y no puedo salir. Has alejado de mí al
amigo y al compañero, y a mis conocidos has puesto en
tinieblas.”, Salmo 88:8,18
CUANDO TE SIENTAS SOLO

Alguna vez hemos pasado por un momento de crisis y sentimos que


nuestros conocidos y amigos han desaparecido, nos han
abandonado en el momento de más necesidad y no nos han
brindado su ayuda. Es el momento de recordar a Jesús, pues
prometió estar con nosotros siempre y Él no tiene ninguna intención
de romper su promesa, porque Él demuestra su fidelidad una y otra
vez. Debemos confiar en que su gracia y su ayuda son ilimitadas.
Cuando no nos queda nada, cuando todas las ayudas han
desaparecido, cuando experimentamos el dolor del abandono, sólo
en Jesús encontraremos la fortaleza para continuar. Pensemos en
que a veces Dios permite estos tiempos de abandono y soledad,
para que confiemos y nos apoyemos en Él.
Recordemos el sufrimiento de Jesús, no solo sufrió abandono en
Getsemaní y en el Calvario por todos nosotros. Toda su vida fue de
trabajo y aflicción muchas veces, preparándose para una muerte
cruel. Sus sufrimientos iban a redimir a la humanidad, por eso siguió
adelante aunque todos lo abandonaron y huyeron. A menudo
abandonamos a Jesús, le somos indiferentes, pero Él, jamás lo
hace con nosotros, siempre está para ti y para mí.
DIA 19

Isaías 30:1-2
“¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y
no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo
pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no
han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de
Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto”,

¿EN QUIÉN CONFÍAS EN MOMENTOS DIFÍCILES?

“¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová! Esta es una queja de
Dios donde manifiesta una profunda tristeza por sus hijos que se
han alejado de Él y han entrado en rebeldía al no tomar en cuenta
su consejo en los momentos de crisis.
“Cobijarse con cubierta” implica buscar la solución por nuestra
cuenta, hacer planes bajo nuestros criterios y no consultar lo que
Dios dice en su Palabra al respecto. Cambiamos nuestra confianza
en Él para apoyarnos en otras personas y cosas, dejando de recibir
su dirección. En otras palabras, descansamos en el brazo de carne
y no en el brazo fuerte de Dios; esto trae como consecuencia más
pecado a nuestra vida. Recordemos lo que dice Jeremías 17:5 “Así
ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone
carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”.
Pensamos que rebeldes sólo son aquellos que no conocen a Dios ni
a su Palabra y viven a su manera, pero la realidad es que cuando
no obedecemos a Dios siendo sus hijos y actuamos por nuestra
propia cuenta estamos en rebeldía y esto le causa mucho dolor en
su corazón.
Debemos confiar en Dios en cualquier situación por insignificante
que sea y su Palabra nos invita a eso: “Porque en ti ha confiado mi
alma, y en la sombra de tus alas me ampararé.» Salmo 57:1. Dios
actúa de maneras que van más allá de las nuestras y aunque no las
entendemos Él obra sobrenaturalmente a través de nuestra
obediencia a su Palabra, por fe, aunque las circunstancias sean
difíciles.
El Señor es muy claro cuando nos advierte que confiar en otros
dioses o en otras personas nos llevará al sufrimiento y la confusión,
como a su pueblo Israel que quiso esconderse bajo la sombra de
Egipto cuando estaba amenazado por Asiria y esto trajo graves
consecuencias a la nación.
¿En los momentos de dificultad bajo quien nos cobijamos?
¿Escucharemos hoy un ¡Ay! de nuestro Padre? ¿Nos resistimos a
su dominio y total autoridad en nuestras vidas o decidimos
refugiarnos bajo la cubierta de su Espíritu, confiar en su fidelidad y
dejar que Él nos ayude?

´DÍA 20

Isaías 30:15

“Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y


en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra
fortaleza. Y no quisisteis”

EN DESCANSO Y REPOSO, EN QUIETUD YEN CONFIANZA

El secreto para la fortaleza espiritual se revela en estos renglones:


En quietud y en confianza será vuestra fortaleza.» En el hebreo la
palabra quietud significa reposo y es estar en calma, relajado, libre
de toda ansiedad, tranquilo independientemente de lo que esté
pasando en nuestras vidas.
El verdadero valor de la fortaleza debe revelar nuestra confianza en
Dios. Muchos de nosotros no tenemos este tipo de quietud y
confianza porque vivimos en los afanes de la vida, corriendo de un
lado para otro, tratando de conseguir nuestras cosas, dinero,
posesiones y placeres a costa de la tranquilidad de nuestro espíritu,
estamos tan sumergidos en las presiones de este mundo que
olvidamos estar en la presencia del Señor y descansar en Él.
Todo sería más sencillo si entendiéramos que Dios es la fuente de
todo y nuestras luchas serían más fáciles si tan sólo confiáramos en
su poder. Si caminamos en justicia, nuestras vidas darán como fruto
un espíritu calmado, quietud de corazón y paz con Dios.
Gozaríamos más de la bondad y de la justicia de Dios como
dice Isaías 32:17-18 “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de
la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en
morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo”.
1 Pedro 3:4 dice: “sino el interno, el del corazón, en el incorruptible
ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima
delante de Dios”. Pedro habla del ornato de un espíritu afable y
apacible que es del agrado del Señor, este espíritu no tiene que ver
con la personalidad ni el temperamento, este espíritu manso sólo
puede ser puesto por el Espíritu Santo cuando confiamos
plenamente en el Señor en todas las cosas, cuando entendemos
que no hay ningún asunto que nuestro Padre no pueda resolver y
ninguna batalla que Él no pueda ganar por nosotros.
Él quiere que le confiemos todos nuestros asuntos: salud, familia,
trabajo, futuro, etc. Que vivamos en quietud, confianza y reposo.
DÍA 21

Lucas 22:41-44
Y Él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y
puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta
copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un
ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más
intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que
caían hasta la tierra” La presión siempre saca lo que tengo dentro

LA PRESIÓN REVELA MI CARÁCTER

Getsemaní significa “molino de aceite”. Había en ese huerto olivos


de los cuales se extraía aceite. La tercera parte de la pulpa de la
aceituna es aceite. Por esta razón, desde la antigüedad se ha
extraído fácilmente con una simple presión ejercida por un molino.
Las aceitunas se someten a una primera presión con el objeto de
extraer su zumo.
Se puede decir que Jesús se sometió a la prensa de Getsemaní y
en su agonía destiló puro amor y se atrevió a decir sí a la voluntad
del Padre y se dispuso a ir a la cruz para redimirnos, amor que brotó
a través de la piel de Jesús en forma de grandes gotas de sangre
que fue suficiente para perdonar nuestros pecados, quitar toda la
barrera que nos separaba del Padre, darnos vida eterna y cambiar
nuestro destino. La salvación del mundo dependía de su decisión.
A veces hay situaciones que nos someten a presión. La pregunta
es: ¿qué sale de nosotros cuando somos sometidos a la prensa del
sufrimiento? ¿Sale decepción, rabia, frustración, odio, ira? ¿Cuál es
nuestro Getsemaní? Getsemaní es la oportunidad para ver qué
tenemos dentro y sólo el Espíritu santo puede ayudarnos a soportar
y a sacar lo mejor de nosotros, el amor, el perdón, la paz y aun el
gozo en medio de las tormentas de la vida. Si somos capaces de
amar a los que nos afligen de la manera como Cristo lo hizo, será
algo tan poderoso que podremos transformar todo a nuestro
alrededor.
Debemos aprender de Jesús a llevar nuestro sufrimiento a la
presencia del Padre y orar hasta tener paz, Él fue a Getsemaní a
oscuras y salió con luz porque había orado al Padre con intensidad,
fue en agonía y salió en victoria porque tenía una confianza perfecta
en la voluntad de Dios, se sometió al amor que no lo abandonaría y
que lo reafirmaría para cumplir su misión. Sólo un amor así nos
puede hace seguir adelante y no desmayar, sólo un amor así saca
lo mejor de nosotros en los momentos de agonía. Cada persona
tiene su propio Getsemaní, y cada persona tiene que aprender a
decir: “Hágase Tu voluntad”.
DÍA 22

Lucas 8:16-17

Nadie que enciende una luz la cubre con una vasija, ni la pone
debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los
que entran vean la luz. Porque nada hay oculto, que no haya de ser
manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a
luz”
TESTIFIQUEMOS PÚBLICAMENTE

Este pasaje habla del carácter visible de la vida cristiana. ¿Ven


las otras personas nuestra fe o la ocultamos para que nadie se dé
cuenta que somos diferentes? Aunque nos resulte difícil confesar
que pertenecemos y le servimos a Cristo, no debemos considerar
hablar de Él como un deber sino como un privilegio y nunca
debemos avergonzarnos de ser cristianos. El Señor nos dice
en Mateo 10:32 “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los
hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en
los cielos”.
Cuando encendemos una lámpara es para que la luz se vea, por
eso es tan importante que la luz de Cristo que está en nuestros
corazones alumbre a las personas que nos rodean. Cuando vivimos
su Palabra, somos luz en medio de las tinieblas. La luz viene a
nuestra vida por las enseñanzas de Cristo, que han sido sembradas
en nuestro interior y que deben salir para ser conocidas, entendidas
y expresadas claramente a través de nuestro testimonio.
No podemos ocultar lo que somos, por eso la condición de nuestro
corazón es revelada frente a la luz de Cristo. Podemos tratar de
ocultar algunas cosas a nosotros mismos, hacernos los ciegos
frente a ciertas acciones y hábitos que conocemos. A veces
podemos tratar de ocultarle cosas a los demás para que no vean lo
que somos o hacemos, pero la Palabra es clara cuando nos dice
que no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, tarde o
temprano seremos descubiertos.
Más triste es cuando tratamos de ocultarle las cosas a Dios, es algo
imposible porque Él conoce los secretos más profundos de nuestro
corazón, como dice el Salmo 44:21. Esconderse de Dios como lo
hizo Adán cuando pecó es una utopía, jamás podremos huir de su
presencia, pues Dios lo ve todo.
Un creyente feliz es aquel que no tiene nada que ocultar, sino que
anda como la luz del día, mostrando su integridad y glorificando a
Dios con todo lo que hace. Mateo 5:16 “Así alumbre vuestra luz
delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y
glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
Cuando la luz de Jesús ilumine de verdad nuestras vidas tendremos
la responsabilidad de brillar en todo lugar para ayudar a otros. ¿Qué
impide que lo hagamos?
DÍA 23

1 Tesalonicenses 5:17

“Orad sin cesar.”

ORMOS SIN CESAR!

El que sabe lo que tiene ora por lo que valora. Todo lo que Dios nos
ha dado tiene alto valor, nuestro cónyuge, hijos, familia o amigos,
son tesoros inestimables, nos duele si algo malo les pasa o si
sufren. Si los tenemos en alta estima y de verdad nos interesa su
bienestar, lo mejor que podemos hacer por ellos es orar, pidiendo
sin desfallecer, con acción de gracias, teniendo en nuestra mente
cada palabra, donde Dios promete protección (Salmo 91), ayuda en
tiempos difíciles (Salmo 46:1), bendición y dirección en sus
decisiones (Salmo 25). Así mismo, oramos para que progresen en
todas sus ocupaciones, así como crece su alma (3 Juan Versículo
2) y aumenta su conocimiento de Cristo (2 Pedro 3:18), pues es la
garantía de que alcanzaremos todos la madurez para mantenernos
estables, reafirmados y con gran bendición, en todas las áreas de la
vida (1 Tesalonicenses 5:23).
Es cierto que oramos para que les vaya bien y tengan todas las
cosas necesarias para vivir, pero primeramente, debemos pedir por
su bienestar espiritual y su crecimiento en la fe; a partir de que
podamos conocer y amar al Señor y, lo demás será añadido.
Así que la pregunta que debemos hacernos hoy es: ¿oramos por
nuestros familiares, amigos y semejantes, sin desistir?
DÍA 24

2 Corintios 4:16-18

“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre


exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día
en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en
nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no
mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven;
pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven
son eternas”

VIENDO LO QUE NO SE VE

Donde colocamos nuestra mirada determina nuestra fe. Si


colocamos la mirada en las dificultades de la vida veremos nuestro
futuro sombrío y sin propósito, pero si colocamos nuestra mirada en
Dios, nos daremos cuenta que no estamos solos, que tenemos al
todopoderoso, al grandioso Dios en nosotros y a nuestro lado,
entonces veremos su gloria sin importar cuál sea la situación. Fijar
la vista en las cosas de Dios, es colocarla en lo que permanece para
siempre.
Es inevitable que nuestra vida se vaya desgastando con el pasar de
los años, como también es un desafío, seguir creciendo y
fortaleciéndonos interiormente, cuando los años avanzan. Los
sufrimientos pueden debilitarnos físicamente pero también moldean
y fortalecen nuestro carácter. Por eso, mientras nuestra vida física
es un deslizamiento hacia la muerte, nuestra vida espiritual debe ser
una constante escalada a la cima que nos conduce a Dios, de ahí,
que no debemos temer a los años pues nos vuelven cada día a
Dios.
Lo que padecemos aquí en esta tierra es insignificante comparado
con la gloria eterna y el gozo de estar en la presencia de Cristo, esta
es la razón por la cual no debemos fijar nuestro ojos en las cosas
temporales que vemos, sino en las eternas que no vemos.
Viviremos satisfechos con lo que Dios nos ha dado aquí y
estaremos con la esperanza de retornar a nuestro hogar celestial.
Como dice Hebreos 11:27 “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la
ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”. Mirando al
Invisible no deberíamos estar ansiosos por el futuro ni preocupados
por el mañana, pues Él tiene el control y está guardando nuestro
destino en sus manos. Podemos descansar y confiar porque tiene lo
mejor para nosotros.
Así es como el creyente, el siervo de Dios; puede caer en el
desánimo, pero con la ayuda de Dios, vuelve a levantarse para
continuar.

DÍA 25

Lamentaciones 3:25

“Bueno es Jehová a los que en Él esperan, al alma que le busca”

Nahúm 1:7
“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los
que en Él confían”

CONFÍA EN DIOS

El Señor es bueno con los que dependemos de Él, con los que lo
buscamos. Su amor es fiel e inagotable, es eterno por eso prolonga
cada día su misericordia sobre nosotros, en medio de los problemas
nos sostiene y permanece fiel.
Dios es bondadoso, es uno de sus más grandes atributos, en Él no
hay maldad, ni malas intenciones y muy a pesar de nosotros, que
somos engañosos e infieles, es lento para airarse y grande en
misericordia. Su anhelo hacia nosotros es mostrar su bondad. Isaías
30:18 dice “por tanto, Jehová esperará para tener piedad de
vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros
misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos
los que confían en Él”.
Aunque nos cueste trabajo entenderlo Dios desea bendecirnos y
derramar su bondad. No solo fue a la cruz para salvarnos y
perdonarnos sino para bendecirnos. Pablo oraba continuamente
para que los creyentes entendieran esto y que el Señor siempre
actúa a nuestro favor. Como dice Romanos 8:31 “¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”.
Pablo decía que por esta causa doblaba rodillas para que los
cristianos comprendieran la herencia de las promesas, las riquezas
de su gloria y el inagotable amor de Cristo. Efesios 3:18-19 “seáis
plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea
la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el
amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis
llenos de toda la plenitud de Dios”.
Él está obrando a nuestro favor y aquel que comenzó su buena obra
en cada uno de nosotros no descansará hasta ver la victoria en
nuestra vida, hasta que brillemos como el amanecer y nuestra
salvación sea como una antorcha encendida, siendo luz para este
mundo. Así dice Isaías 62:1 “Por amor de Sion no callaré, y por
amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor
su justicia, y su salvación sea encienda como una antorcha”.
DÍA 27

Marcos 6: 30-34

Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo


que habían hecho, y lo que habían enseñado. Él les dijo: Venid
vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque
eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían
tiempo para comer. Y se fueron solos en una barca a un lugar
desierto. Pero muchos los vieron ir, y les reconocieron; y muchos
fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se
juntaron a Él. Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo
compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor;
y comenzó a enseñarles muchas cosas”

COMO OVEJAS SIN PASTOR

Jesús y sus discípulos querían descansar después de una larga


jornada y no pudieron. La multitud los siguió hasta el lugar donde
querían apartarse para el descanso. Nosotros en esa situación nos
hubiéramos molestado muchísimo porque estarían invadiendo
nuestra privacidad, pero Jesús se conmovió y tuvo misericordia,
olvidándose de su propia necesidad, se concentró en la necesidad
de la multitud, sintió compasión por ellos al verlos tan
desamparados que parecían ovejas sin pastor.
En el mundo, las personas están desesperadas en sus conflictos,
necesitadas y andan errantes como ovejas perdidas.
Una oveja sin pastor no puede encontrar el camino. Esa es la
realidad de la vida, sin Dios fácilmente nos perdemos y andamos
confundidos y sin rumbo. Sólo cuando encontramos a Cristo
encontramos el camino y su guía para seguir.
Una oveja sin pastor no puede encontrar pastos y aguas. Buscar el
sustento para vivir agota nuestras fuerzas, la vida se hace dura
cuando sólo dependemos de nosotros mismos y siempre estaremos
insatisfechos. Sólo podemos encontrar lo que necesitamos cuando
nos acerquemos a Cristo, porque Él es el pan de vida, el que
satisface toda necesidad, el que llena nuestros vacíos interiores, el
que calma nuestra sed y hambre espiritual.
Una oveja sin pastor no puede defenderse del peligro. La vida nos
enseña que no podemos vivir solos. Sólo caminando con Jesús,
nuestro Pastor, podemos andar por el mundo y librarnos del mal, Él
es nuestro defensor y nuestro refugio.
Jesús es el Pastor por excelencia, nos conoce y nos llama por
nuestro nombre, nos da su amor sin condición, para que en su
presencia podamos recargar nuestras energías y renovar nuestra
fuerza espiritual. Podemos recibir nuevas fuerzas si buscamos su
presencia con tranquilidad y a solas. Recordemos Juan 10:9 “Yo soy
la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y
hallará pastos”.
Si nos sentimos como ovejas errantes sin pastor, es el tiempo de
escuchar la voz de Jesús, nos conoce y quiere que le sigamos, para
tener una relación personal y eterna con Él, porque nadie nos podrá
arrebatar de su mano. Juan 10:27-28 “Mis ovejas oyen mi voz, y yo
las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán
jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”.
Como creyentes que hemos entrado ya al redil (la iglesia), tenemos
que sacrificar nuestro descanso y comodidad como lo hicieron
Jesús y sus discípulos, para ir a buscar las ovejas perdidas y
llevarlas a Cristo, Él es el único que puede saciar el vacío de sus
almas.