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Página 1 06-12-2010

Denegar el aborto

Señor Presidente, honorables diputados:

Pretendo ser claro y responsable respecto a este tema: los ciudadanos de Chile
merecen una respuesta satisfactoria. Ya basta de populismos que promuevan la
irresponsabilidad sexual, ya basta de promover una libertad libertina. Sabemos que en el
problema del aborto subyacen otros temas de importancia pública, los cuales deben ser
solucionados oportunamente como la legislación de la adopción, los embarazos no
deseados, la exposición en televisión de material con contenido erótico en horarios para
menores por nombrar algunos.

El aborto puede traer tanto consecuencias médicas como emocionales. La tasa de


depresión en mujeres que han sufrido un aborto es abismante: estudios dicen que las
mujeres cuyo primer embarazo había acabado en aborto tenían un 65% más probabilidades
de sufrir una depresión que una persona cualquiera. ¿Esto es mejorar la calidad de vida? Yo
pregunto, Si hoy existe un aumento de 400% de nacimientos de hijos ilegítimos, cuatro
veces más separaciones conyugales, tres veces más niños que viven con un solo padre en la
casa (usualmente la mamá) y el índice de suicidio entre los jóvenes ha aumentado en un
200%, ¿qué esperamos de las cifras del aborto? ¿Que se sumen a esta debacle moral del
país?
El discurso moral que quiere permitir el aborto aboga por la libertad de decidir que
posee la madre. Yo pregunto ¿Quién aboga por la decisión del que está por nacer? Nuestros
opositores dicen que el aborto promueve la libertad. Señores: ¿De qué libertad estamos
hablando? El feto no tiene libertad de decidir, y si la tuviera, de seguro querría vivir.
ESTO SÍ ES FALTA DE LIBERTAD: REBAJAR EL VALOR QUE TIENE LA
VIDA. Cuando los valores se vuelven relativos, así se vuelve el valor de la vida humana.
Abortar es DESHUMANIZAR a las personas y VOLVERLAS OBJETO. Un feto que es
calificado de “inconveniente” para el estilo de vida de la madre, debe tener un trato igual al
que tendría una persona normal adulta.
La idea de abortar medra todo intento por permitir que el feto por nacer se convierta
en un bebé. Todos los que estamos aquí presentes alguna vez estuvimos en el vientre
esperando nacer, y si nuestras madres hubieran abortado de seguro no estaríamos aquí. Si
esa idea no les causa extrañeza, entonces están siendo indolentes con la vida.

Ciertamente es posible que las familias sobrevivan sin gobierno civil, pero ¿podría
el gobierno civil existir sin las familias? Consecuentemente, debemos respetar los derechos
familiares y proteger la institución de la familia como un interés clave del Estado.
Para las mujeres afectadas que así lo desean, le proveeremos servicios tales como
centros de emergencia para embarazos y consejería. Debemos legislar sobre adopciones y
ser compasivos con aquellas mujeres que claman por que le tiendan una mano de amor.
Señores presentes: preocupémonos en proteger a las mujeres y a las criaturas por nacer
antes de preocuparnos en proteger de manera populista la imagen pública del aborto.

En esto quiero ser enfático: la vida humana empieza con la concepción; la vida
humana es sagrada y la terminación planificada de una vida humana por un aborto
provocado es un asesinato.
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“Autorizar el aborto”1

“Señor presidente, honorables diputados:

“Hoy nos convoca un tema importantísimo para muchos chilenos y chilenas.


Durante mucho tiempo hemos creído que el conservadurismo reinante en la clase política
ha impedido que miles de ciudadanos de este país opten por decidir autónomamente sobre
un tema tan crucial como lo es el aborto.
“Primeramente me gustaría decir que la legislación de Chile dice en la constitución
política que se protege la vida del que está por nacer. A éste le podemos llamar feto.
Durante los tres primeros meses se llama embrión. Si queremos ser claros en este tema,
primero debemos avocarnos a lo que dice nuestra carta magna.

“La legalización del aborto es crucial para el desarrollo de las políticas públicas. No
es populismo, creemos que las mujeres merecen un trato digno y por lo mismo deben ser
respetadas en las decisiones que tengan.

“Yo, diputado de la República, me pongo los pantalones a apoyar esta iniciativa.


EXIGIMOS:
• Un Estado laico que es el único que puede garantizar la libertad de creencias de
todos sus ciudadanas/os para actuar según sus propias creencias.
• El cumplimiento efectivo de los derechos sexuales y reproductivos.
• Educación sexual para decidir de la mejor manera, anticonceptivos para no abortar,
y que el aborto se legalice.
• La aprobación del misoprostol para uso obstétrico e implementación de consejerías
pre y post aborto en todos los hospitales públicos.

“Debemos procurar la libertad de vientres: cada mujer tiene el derecho de decidir por lo
que le conviene”.

1
Me permito poner comillas dado el desacuerdo explícito con las afirmaciones de esta postura.