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DISEÑO Y CÀLCULO DE LA ILUMINACIÒN DE INTERIORES

Los proyectos de iluminación de interiores se diferencian fundamentalmente del alumbrado


exterior en que, debido a los fenómenos de reflexión, se producen con facilidad efectos
fisiológicos nocivos, con la ventaja de que mediante estas mismas reflexiones se puede reforzar la
iluminación en el plano del trabajo, lo cual repercute en una mejora del nivel de iluminación
general. Debido, además, a las variadas posibilidades de acabados interiores y revestimientos
existentes, creciente importancia de la reproducción de los colores, el volumen de lugar, números
aproximado de horas de utilización anual, función del espacio a iluminar, etc., las posibilidades de
resolver la iluminación de los locales es teóricamente muy muy grande. Pero casi siempre es el
factor económico el determinante en la elección de los aparatos de iluminación.

La realidad práctica. Tras muchos años de investigación y numerosas pruebas, ha demostrado que
los problemas de cantidad y calidad son inseparables y que siendo la iluminación satisfactoria en
cuanto a calidad (uniformidad de flujo, ausencia de sombra, control del desalumbramiento, etc.),
es realmente difícil conseguir un nivel de iluminación que sea dañoso para el ojo humano. Por ello
la tendencia general se basa en, si bien con luminarias que sean lo más económicas posibles. Esta
fuera de duda que los incrementos de rendimiento, mejor conservación de la vista, la salud y la
energía física se correspondan, asimismo, con incruentos de nivel luminoso.

Se observan, a este respecto, indudables condicionantes enérgicos, por lo que existen catálogos
comerciales en los que se recoge, para cada tipo de iluminarias, el número de las mismas que
producen determinados niveles de iluminación (básicamente, 100,200 y 300 lux), el número de
luminarias, para cada 100𝑚2 , de forma que se puede obtener directamente esta factor, el de la
potencia instalada en W/𝑚2 y, por tanto, el número de luminarias para niveles de 100,200 y 300
lux.

De este modo y acudiendo a las tablas de las casas comerciales que dispongan de esta información
y mediante sencillos coeficientes de corrección. Se obtiene directamente de forma fiable este
valor de la potencia, que, por ejemplo, responde a los valores siguientes (para los tres niveles de
iluminación antes citados).

 Luminarias tipo downlight = 3,25 a 4,65 W/𝑚2 .


 Halogenuros metálicos y vapor de sodio alta presión = 2,00 a 3,10 W/𝑚2 .
 Halógenas incandescentes = 7,15 a 13,90 W/𝑚2 .
 Fluorescentes = 2,98 a 4,25 W/𝑚2 .
 Lámparas estándar = 12 a 14,50 W/𝑚2 .
Estrictamente, sin embargo, una buena iluminación tendría que estar definida mediante
una seria de parámetros mínimos, además de energético, que en todos los casos, debiera
responder al listado siguiente.
- Adecuado nivel de iluminación.
- Uniformidad del nivel de iluminancia.
- Limitación del deslumbramiento.
- Limitación de los contrastes de luminarias.
- Dirección de la luz y efectos de sombra.
- Color de la luz y calidad de la reproducción cromática.
- Inexistencia de perturbaciones acústicas.

Dentro de las múltiples posibilidades que esta listado con lleva, siempre es posible hacer una
referencia a aquellos factores de partida que ayuden a sentar unas bases de diseño.

Evidentemente, por una parte, el nivel de iluminación requerido se encuentra en relación con la
tarea visual a realizar y el ambiente que se desea conseguir, por lo cual es un dato lógicamente
variable. Por otra, para que el ojo humano no detecte diferencias de iluminación, la uniformidad
de este nivel (salvo que se busque un efecto de contrate) debiera ser superior al 60% aunque
pueden buscarse soluciones adecuadas con valores inferiores. También es muy recomendable
tener en consideración la temperatura de color de la luminaria ya que el carácter general del
ambiente puede ser desagradable o, incluso, perjudicial.

El tipo de iluminación utilizada es, de forma prácticamente universal, la iluminación directa,


puesto que sistemáticamente, es la más económica para conseguir los niveles de iluminación
requeridos. Sin embargo, la iluminación indirecta, que distribuye la luz por el plano de trabajo,
paredes y techo mantenemos económica, obteniendo mejores efectos estéticos en cuanto al
ambiente general.

Dentro de este medio concepto ambiental, conviene incidir, como ya se comentó en el Capítulo 7
“acondicionamiento térmico- acústico”, en la inexistencia de perturbaciones acústicas debidas al
alumbrado, bien entendido que dentro de los condicionantes generales del local en cuanto al
tratamiento generales del local en cuanto al tratamiento general se refiere. Merece la pena
recordar que las luminarias equipadas con balastos electrónicos no emiten ningún ruido audible
ya que su frecuencia de trabajo es superior a los 28 𝑘𝐻𝑧 , lo cual no sucede con los balastos
electrónicos que trabajan a una frecuencia de 50 Hz , es decir, audible.

En el alumbrado domestico no se realiza, salvo casos excepcionales, un cálculo preciso de


iluminación, pero en los locales públicos y comerciales, oficinas, etc., resulta necesaria seguir un
orden de cálculo con objetivo de asegurar unos niveles mínimos. Este proceso se encuentra
perfectamente establecido, siendo el que expondremos en las líneas que siguen. Si bien existen
diversas variantes: método de los lúmenes, método UTE francés (British Zonal), etc., todos los
cuales poseen su correspondiente versión informatizada, el primero es el que se ajusta mejor a la
propaganda comercial existente en nuestro país, por lo cual será el que expondremos a
continuación.

La sistemática seguida es muy sencilla y su formulación es una simplificación, ciertamente valida,


del complejo Método Básico de la CIE, obteniendo una expresión del flujo total necesario y, a
partir de ella, el número de lámparas necesarias. Concretamente, las etapas a seguir son las
siguientes:

1. Determinación del nivel de iluminación requerido.


2. Elección del sistema de alumbrado y de las luminarias.
3. Determinación del coeficiente de Utilizacion.
4. Determinación del coeficiente de conservación.
5. Calculo de flujo luminoso necesario.
6. Elección del tipo de fuentes de luz potencia necesarias en la instalación.
7. Calculo del número de lámpara y luminarias necesarias en instalación.
8. Selección del emplazamiento de las luminarias.
9. Comprobación del factor de uniformidad.
10. Exigencia de ausencia de deslumbramiento.
Mediante esta sistemática de cálculo, y con unas formulas sencillas, sencillas,
resultan realmente satisfactorios los resultados obtenidos prediciendo con
exactitud no solo los valores que atañen a la calidad del mismo. Veamos con cierto
detenimiento cada uno de estos aparatos.

Determinación del nivel medio de iluminación requerido

El nivel de iluminación se fijara, de acuerdo con la naturaleza del trabajo, dentro de amplios
límites, cuanta más luz exista sobre la tarea visual, más fácil resultara la visión, y esta provocara
menos tensión sobre el organismo. Aunque el hecho no sea tan simple, como ya se ha comentado
en repetidas ocasiones, la realidad es que la popular frase publicitaria “Mejor luz vista” resulta
correcta en el sentido de que más y mejor luz habilitan una mayor exactitud y facilitan la visión.

En párrafos anteriores de este mismo capítulo se ha indicado una serie de valores, aceptados
como idóneos para obtener unos niveles de iluminación satisfactorias, pero lo cierto es que
debería tenerse en cuenta la edad media de los usuarios, duración del trabajo con luz artificial, etc.
Se recomiendan, por ejemplo, iluminaciones de hasta 26,000 lux pata determinadas tareas muy
delicadas, como pueden ser la microcirugía y las autopsias, mientras que en un ambiente
agradable buscando una iluminación “ambiental” en un restaurante, por ejemplo, el nivel
luminoso es de unos pocos lux. Existen numerosas tablas donde se recogen valores adecuados
para una amplia variedad de trabajos de todos tipos, llegándose a valores a valores
ocasionalmente muy altos.
Tabla 12.9. Niveles de iluminación y colores recomendados

Locales Nivel (lux) Color


Vestíbulos, escaleras 120 Ww
Vestuarios 100 Nw
Aseos 100 Nw

Oficinas en general 500 Ww,nw


Grandes oficinas 1.000 Ww,nw
Salas de dibujo 1.000 Ww,nw,tw
Proceso de datos 700 Ww,nw
Despacho de billetes 250 Ww,nw
Contabilidad 500 Ww,nw
Aulas normales 300 Ww,nw,tw
Aulas especiales 500 Ww,nw,tw
Gimnasios 250 Nw,tw

Galerías, museos 250 Ww


Grandes salas 500 Nw
Carnicerías 250 Nw
Panaderías 250 Nw
Peluquerías 500 Nw
Relojeras 1.000 Ww,nw,tw

Alimentación 250 Ww
Confección, calzado 250 Nw
Grandes almacenes 500 Ww,nw
Supermercados 750 Ww,nw

Abreviaturas:
 Ww (warm white): Blanca calidad
 Nw (natural white): Blanca natural (universal)
 Tw ( trifle white): luz- día

Para concluir este epígrafe, no está de más insistir en que los altos niveles de iluminación
conllevan una generación de calor que puede convertirse en un problema. En un espacio sometido
a unos 1.100 lux de iluminación, por ejemplo, el calor de las lámparas pide originar cerca del 40%
de la carga sobre el sistema de aire acondicionado, y con el nivel de 4.300 lux, la contribución a la
carga de refrigeración de un local puede llegar a ser del 70%. Este factor tiene, por tanto,
magnitudes suficiente para tenerlo presente como indicador de un límite superior en cuanto a
niveles de iluminación se refiere.

Elección del sistema de alumbrado y luminarias

Al proyectar un sistema de alumbrado general es fundamental, como se ha indicado en repetidas


ocasiones, prever un nivel de iluminación uniforme en toda la extensión del local y lugares de
trabajo en general. De esta forma se eliminan las manchas y ángulos oscuros m haciendo todas las
superficies del local adecuadas como espacio de trabajo o para otro propósito cualquiera. Esta
uniformidad dependerá de la pósito cualquiera, esta uniformidad dependerá de la altura de la
fuente luminosa y de las características fotométricas de la luminaria según la exposición realizada
el local es, evidentemente, muy grande.

Recordemos que el sistema directo proyectando un 90% del flujo hacia abajo, es el más adecuado
para el alumbrado industrial. Cuando los locales sean de una gran amplitud, se deben seleccionar
luminarias de difusión ancha, pues así logramos que sean varias las luminarias que contribuyen a
la iluminación en un solo punto. En los locales reducidos o con alturas de suspensión elevadas, se
utilizaran las luminarias de has estrecho para evitar la absorción del flujo luminoso por parte de las
paredes, o estas se pintaran de un color blanco buscando asi una máxima reflexión del mismo. En
todos los casos de alumbrado directo deben usarse difusores adecuados para impedir la visión
directa de las lámparas y evitar deslumbramientos molestos y brillos excesivos.

Ya se ha comentado como la aparición de las modernas lámparas de alta intensidad de descarga,


sean de mercurio, halogenuros o sodio alta presión, ha hecho posible la iluminación económica de
grandes naves industriales y en general de espacios interiores amplios. Hoy en día, existen
luminarias especiales de tipo directo, las cuales tienen unas intensidades máximas en
determinados planos de tal forma que se favorece extraordinariamente la distribución de la luz en
los lugares en que se necesita. Ello permite, además, disminuir de modo considerable el número
de puntos de luz, los deslumbramientos reflejados quedan prácticamente eliminados dad la
oblicuidad de los rayos de incidencia y, asimismo, el deslumbramiento directo también desaparece

En la práctica debido a la incorporación de un refractor prismático de vidrio de diseño especial. En


general, puede decirse que, en el alumbrado industrial, las soluciones convencionales a base de
tubos fluorescentes han quedado superadas, en especial cuando la altura libre de la nave o taller
es superior a los 4 m.

En oficinas, escuelas, salas de delineación, almacenes y galerías comerciales, etc., es donde la


iluminación fluorescente, según un sistema de alumbrado semiindirecto proyectando sobre el
plano de trabajo aproximadamente el 60% del flujo luminoso por encima del plano horizontal, es
la más adecuada, pese a su mal rendimiento por conseguir la práctica eliminación de sombras y
brillos. Las últimas series de alumbrado fluorescente, cuyo rendimiento intrínseco es muy
favorable, obteniendo, sin embargo, el mismo excelente rendimiento en color, permiten paliar el
problema de producción de calor cuando se necesitan niveles de iluminación elevados.

En una iluminación como la actual, donde el ahorro energético incide en gran manera, puede
constituir una característica del mayor interés la posibilidad de regular el flujo luminoso, aspecto
en el cual las lámparas fluorescentes dotadas de balastos electrónicos especificados para
regulación poseen importantes ventajas a este respecto.

Sin embargo, la solución más correcta en estos casos, desde todos los puntos de vista, es la de tipo
mixto, es decir, mantener un nivel medio adecuado ( unos 300 ó 400 lux) para cualquier misión no
específicamente exigente, mediante alumbrado fluorescente del tipo semiindirecto o directo-
indirecto, mejorando la iluminación de determinación zonas con luminarias de alta intensidad de
descarga, siempre que la altura del local sea superior a 4 m. En caso de alturas de techo menores,
es imprescindible acudir a las lámparas de tipo incandescente con concentración adecuada del haz
luminoso, so pena de aparición del efecto estroboscópico en la visión del usuario.

Determinación del coeficiente de utilización

No todo es flujo luminoso emitido por las lámparas llega al plano de trabajo, ya que la cantidad de
lúmenes que alcanzan finalmente la superficie ideal de trabajo depende no solo de los lúmenes
generados por la lámpara, factor intrínseco de la misma, sino también de otros factores propios
del local e incluso del grado y calidad de conservación de todo ello.

Las características geométricas del local, la reflexión delas paredes y las paredes y la curva de
distribución de la luminaria son elementos muy importantes en este aspecto. Las características
geométricos del local se obtienen a través de un coeficiente denominado “Factor de forma del
Local ” también “ Relación de Cavidad del Local” y, en ocasiones “ Relación de Cavidad del Local”.
Este factor viene formulado como siguiente:

5 ∗ 𝐻 ∗ (𝐿 + 𝐴)
𝑅𝐶𝐿 =
𝐿∗𝐴

H= Altura de montaje de las luminarias respecto al plano del trabajo (m).

L= Longitud de la habitación en estudio (m).

A= Ancho de la habitación en estudio (m).

En la Unión Europea los fabricantes de luminarias que poseen tablas recogiendo estos factores
utilizan exclusivamente el denominado “ Índice del Local” cuyo concepto es similar al anterior y
expresado de la forma siguiente:

(𝐿 + 𝐴)
𝐾=
𝐻 ∗ (𝐿 ∗ 𝐴)

Cuya relación con el RCL responde a:


5
𝑅𝐶𝐿 =
𝐾

Algunos autores, en busca de una mayor precisión, adoptan distintas expresiones para el índice
del Local según sea el tipo de alumbrado. Asi, en el caso del alumbrado directo, semiindirecto y
directo- indirecto se puede usar la expresión anterior, mientras que para la iluminación
semiindirecta e indirecta se recomienda la siguiente:

3∗𝐿+𝐴
𝐾=
2𝐻(𝐿 ∗ 𝐴)

Sin embargo, en la práctica, resulta excesiva la realización de estas subdivisiones ya que el método
de cálculo que exponemos es considerado por la CIE como un método de los denominados “B”, es
decir, susceptible de producir una iluminancia media con una precisión del 5% más que suficiente
para los casos que nos interesan.

Determinado el índice del local, es necesario fijar unos coeficientes de reflexión o reluctancias del
suelo, techo y paredes, al objeto de tener en consideración también el flujo luminoso que se
refleja, el cual dependerá de su color, grado de conservación y posición relativa de la luminaria.

En el caso de oficinas es frecuente usar los valores de reluctancias siguientes: techo (0,70),
paredes (0,50) y suelo (0,20). Con carácter más general los porcentajes pueden ser los siguientes:

TECHOS 70-90%

PAREDES 40-60%

SUELOS 30-50%

Los fabricantes de luminarias proporcionan para cada modelo unas tablas denominadas “Tablas de
Utilancias” ( no todos los fabricantes disponen de ellas, aunque también existen aquellos que
facilitan distintas tablas de utilancia ) en función de que las luminarias sean bien del tipo
“extensivo o de haz ancho ” o bien “ intensivo o de haz estrecho”) en las que se recogen
conjuntamente las influencias combinadas de estos aspectos según las curvas polares
correspondientes, como indicamos en la tabla 12.8 a título de ejemplo.

De esta forma, determinamos un factor resultante, denominado “coeficiente o factor de


utilización” ( también se denomina “ rendimiento del local”, sea en tanto por ciento, sea en forma
decimal, que no es sino la relación entre el número de lúmenes emitidos por la lámpara u el
número de lúmenes que llegan efectivamente al plano ideal del trabajo. Es decir:
𝐹𝑙𝑢𝑗𝑜 𝑢𝑡𝑖𝑙 𝑒𝑛 𝑒𝑙 𝑝𝑙𝑎𝑛𝑜 𝑑𝑒𝑙 𝑡𝑟𝑎𝑏𝑎𝑗𝑜
𝐶𝑢 = 𝐹𝑢 = 𝐹𝑙𝑢𝑗𝑜 𝑡𝑜𝑡𝑎𝑙 𝑒𝑚𝑖𝑡𝑖𝑑𝑜

FACTORES DE UTILIZACIÒN %
Techo 70 50 0
Pared 70 50 30 50 30 0
Suelo 20 30 20 10 30 10 30 10 30 10 0
0,60 45 37 37 36 31 31 36 35 31 30 26
0,80 53 47 45 44 40 39 45 43 40 39 34
INDICE DEL COCAL

1,00 60 54 52 51 48 46 52 50 47 46 41
1,25 65 61 58 56 55 52 58 55 54 51 47
1,50 68 65 63 60 60 56 63 59 58 56 51
2,00 73 72 68 65 67 62 69 64 65 61 57
2,50 75 75 71 68 71 65 72 66 68 64 60
3,00 77 78 74 69 74 67 74 68 71 66 62
4,00 79 81 76 71 78 70 76 70 74 68 64
5,00 80 83 77 73 80 71 78 71 76 70 66

El coeficiente será tanto más grande cuantos mayores sean los coeficientes de reflexión, mayores
sean la longitud y la anchura del local y menor sea la altura del plano del trabajo. Evidentemente,
es también mayor para el sistema de alumbrado directo (50%) que para el indirecto (20%), pues
una distribución concentrada dirigirá la luz unitariamente hacia abajo, originado que una menor
proporción de luz incida en las paredes y techos obteniendo así una considerable mejora en el
rendimiento de las instalaciones.

El estudio de los Coeficientes de Utilización es de un gran valor arquitectónico, puesto que permite
relacionar las proporciones del local con el acabado interior del mismo, en particular, la reflexión
de techos y paredes. El factor de reflexión máximo de las paredes incluido en la tabla de
coeficientes de utilización es del 50%, pues, aun cuando se utilicen paredes muy claras con
factores de reflexión elevados, el valor neto rara vez supera el 50% al incluir los decorados en las
paredes, muebles, apertura de puertas y ventanas, etc. Así pues, la utilización es mayor en
aquellos locales de grandes dimensiones, debido a las menores superficies de paredes presentes
para absorber la luz, siendo por ello útil para la producción de iluminación una mayor proporción
en la emisión de la luminaria.

Consecuencia directa de lo indicado es que cuantas menos particiones tengamos en el interior de


los locales, mejor aprovechamos la iluminación.

Determinación del coeficiente de conservación

Las tablas citadas en el apartado anterior permiten obtener siempre el coeficiente de utilización
en una instalación nueva, pero el nivel de iluminación disminuye de modo progresivo debido al
envejecimiento de las luminarias y consiguiente depreciación de las lámparas, y también, al
ensuciamiento de estas y del local; todo lo cual hace disminuir asimismo el rendimiento de la
instalación en servicio.

Debe tomarse, por ello, un factor de mantenimiento que se determinará en función del grado de
polvo y suciedad existente en el local, numero de limpiezas anuales y periodos de reposición de las
lámparas.

Recomendamos solicitar, en las tablas facilitadas por los fabricantes para obtener los diversos
coeficientes de utilización, la inclusión de estos factores de conservación obtenidos para
condiciones de uso diferentes, considerando que, como máximo, cuando el nivel de iluminación
sea el 50% del nominal, deberán limpiarse las luminarias y cambiar las lámparas. Concretando, se
adoptará un factor de mantenimiento bueno cuando exista un ensuciamiento mínimo, es decir, el
ambiente del local sea limpio, la limpieza de las luminarias frecuente, la reposición de las lámparas
se realice por grupos y estas sean del tipo cerrado. En este caso adoptaremos un fm= 0,8 ò 0,7.

En ambientes muy polvorientos, con poca limpieza y reposición de las lámparas una vez que se
hayan estropeado y estén fuera de uso, asi como con luminarias abiertas (de celosía, con
cuadricula, lámparas de descarga, etc.), será necesario tomar un factor fm del orden de 0,5.
Finalmente, entre estos dos casos extremos ( de los que un ejemplo puede ser una oficina provista
de aire acondicionado, excelente conservación sustitución de las lámparas cuando se haya llegado
a las lámparas cuando se haya llegado a la vida media de las mismas y unos talleres industriales en
el segundo caso), puede considerarse un factor de manteniendo medio de fm=0,6. Este es el caso
habitual de las escuelas, almacenes, recintos deportivos que no sean de competición, locales
comerciales, etc., en los cuales las condiciones atmosféricas no sean tan limpias como las del caso
anterior, las limpieza de las luminarias no sea frecuente y solo se sustituyan las lámparas según se
vayan fundiendo.

El adoptar un determinado coeficiente de conservación requiere un estudio muy completo, y es


necesario conocer el programa de manteniendo para conservar los niveles de mantenimiento para
conservar los niveles de iluminación previstos. Una simplificación adecuada de este problema
puede ser el considerar un fm=0,8 cuando se puedan contratar los servicios de una entidad
especializada. En el caso, más habitual es cierto, de que ese servicio de mantenimiento no exista,
se considerara siempre un fm=0,5, englobando asi todos los factores de depreciación que al
principio del apartado exponíamos.

Otra posibilidad, suponiendo que contamos con la seguridad de un buen manteniendo, es adoptar
unos coeficientes de depreciación en función del tipo de luminaria según la referencia siguiente:

- Incandescencia normal: 0,90.


- Incandescencia de halógenos: 0,95.
- Lámparas fluorescentes: 0,85.
- Vapor de mercurio: 0,85.
- Halogenuros metálicos: 0,90.
- Vapor de sodio alta presión: 0,90.

Puede usarse en este caso la siguiente expresión:

𝐸∗𝐴∗𝑝
ø=
𝐶𝑢∗𝐶𝑐

ø=Flujo luminoso total a instalar (lúmenes).


E= Nivel medio de iluminación (lux.)

A= Área de la superficie a iluminar (𝑚2 ).

P= Factor de planificación (se puede considerar la unidad o el valor de 1,25).

𝐶𝑢 = Coeficiente de utilización.

𝐶𝑢 = Coeficiente de conservación elegido.

Sin embargo, flujo luminoso puede obtenerse partiendo de diversas clases de luminarias,
basándonos para la elección en conceptos fundamentalmente de tipo económico, pues el flujo
depende del tipo de la lámpara y de la potencia de la misma.

Así pues, en alumbrado de carácter industrial y deportivo en donde existen naves de considerable
altura, las lámparas de vapor de mercurio, las de color corregido y en menor escala, por su peor
reproducción de colores, las de vapor de sodio de alta presión, son las más económicas cuando se
desea obtener altos niveles de iluminación. Como ya se ha indicado, una altura de 4 m es la
mínima exigible para instalar este tipo de luminarias, so pena, en caso de estancias prolongadas en
el local, de problemas desagradables de visión, en particular el ya citado efecto estroboscopico.

En oficinas, escuelas, almacenes, etc., y en general en todos aquellos locales de escasa altura, se
utilizan mucho las lámparas fluorescentes consiste en la posibilidad de, partiendo de una
disposición determinada, coordinar con nuevos elementos fluorescentes la instalación existente,
logramos así satisfacer los requerimientos de uniformidad, disminución de sombras y eventuales.
Las lámparas incandescentes no son recomendables con exigencias de altos niveles de
illuminacion,debido a su bajo rendimiento unitario y corta vida, salvo como alumbrado
complementario.

12.5.7 cálculo del número de lámparas y luminarias

Este paso es consecuencia del anterior, puesto que, según los distintos rendimientos luminosos
que, obtendremos para el nuevo flujo total øt un número de lámparas diferentes, considerando
además el distinto número de lámparas por luminaria que eventualmente puede darse,
especialmente en luminarias fluorescentes. Para ello tendremos:
ø𝑡
𝑁°𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠 =
ø𝑢

Siendo:

øt = Flujo luminoso total lúmenes).

Øu = Flujo luminoso Unitario de la lámpara (lúmenes).

N ° de luminarias=N° total de lámparas/ n° de lamparas por luminarias

Este es otro aspecto en el que el alumbras fluorescente, con su gran variedad de modelos en
lámparas u potencias, permite una excelente adaptación a cualquier superficie de local y techo, a
diferencia de las lámparas de AID ( Alta Intensidad de Descarga), cuyo elevado flujo unitario se
corresponde más adecuadamente con alturas grandes y locales de superficies considerables. La
forma alargada y delgada de las lámparas fluorescentes las hace especialmente adaptables para su
uso en filas continuas, suplementando la iluminación en determinados lugares (mostradores,
escaleras, escaparates, etc.), o conseguir efectos de iluminación de techos y paredes, etc.), o
conseguir efecto de iluminación de techos u paredes mediante molduras, amplias gargantas de luz
indirecta, etc.

12.5.8. Selección del emplazamiento de la luminaria

Las luminarias calculadas en el apartado anterior deben distribuirse en el local a iluminar a partir
de muchas consideraciones, para lo cual establecer reglas generales no es aconsejable. Una de
ellas la más habitual, es considerar que el objetivo principal en las salas de trabajo consiste en
obtener el mejor factor de uniformidad posible. Para ello, las interdistancias longitudinales y
transversales deben ajustarse a un valor específico para cada luminaria, lo cual, en realidad,
constituye un dato fotométrico de esta pues es consecuencia directa de un diagrama polar de
intensidades. Evidentemente, ello viene unido a su altura de montaje, obteniéndose una tabla
aproximada que puede resumirse como sigue:

a) Incandescencia (proyectores de haz estrecho) = 0,8 *h.


Incandescencia (proyectores de haz ancho) = 1,3 a 1,8 *h.
b) Fluorescencia = 1,0 a 1,5 *h.
c) Alta intensidad de descarga = 1,40 a2,0 *h.
Vapor de sodio alta presión =1,5 *h.
Halogenuros =1,4 *h.
Vapor mercurio =2 *h.
Siendo, en todos los casos, “h” la altura de montaje correspondiente. La separación entre
luminarias externas y la pared debe ser la mitad de la separación entre luminarias contiguas, tanto
en sentido transversal como longitudinal.

La realidad es que los factores arquitectónicos, forma y altura principalmente, unidos a la


ubicación de los lugares de trabajo y la existencia de elementos estructurales vistos, condicionan
fuertemente el emplazamiento y la estática de las luminarias.

Estas deben ser de formato rectangular, si es posible, en locales largos y estrechos se adaptan
perfectamente a la sensación de aumentar la profundidad del local, logrando así un reparto
espacial de la luz muy adecuado y ordenado, lo que de otra forma resultaría una simple
agrupación de luminarias, sin reforzar la impresión general del contorno arquitectónico. Los
modelos de disposición regular siguiendo líneas rectas, resultan siempre convenientes, en
particular cuando los huecos de las ventanas marcan determinados ritmos perimetrales que se
pueden reforzar con instalaciones complementarias de luces indirectas sobre el perímetro de
techo o paredes.

12.5.9 Comprobación del factor uniformidad

Como indicamos en le apartado anterior, la separación máxima indicado por los fabricantes nos
marca una distancia adecuada de las luminarias para obtener una apropiada uniformidad de
iluminación. Sin embargo, es frecuente tener que utilizar separaciones menores de las indicadas
por motivos de organización de los techos, vigas, etc.,

Estas separaciones menores tenderán a mejorar la uniformidad del alumbrado, y también a


reducir las sombras en cualquier punto del local. En el caso contrario, en que, con la distribución
obtenida, se superen los valores máximos señalados, deben repetirse los cálculos utilizando
lámparas con un flujo unitario y potencia menor, aumentando su negro. Sin embargo, lo correcto
es cumplir los requisitos de separación, así como su mantenimiento_; en efecto, si no se busca la
máxima separación permitida, no se saca todo el partido posible de la distribución luminosa del
modelo adoptado.

12.5.10. Comprobación de la ausencia de deslumbramiento

El deslumbramiento, tanto directo como reflejado, es un fenómeno muy complejo y debe ser
evitado en toda instalación de luz artificial ya que empeora la visión de los objetos (que constituye
el llamado “deslumbramiento perturbador”) y produce además una sensación de incomodidad
primero y cansancio visual (es el llamado “deslumbramiento molesto o psicológico”) después de
una estadía prolongada en esta situación. Los sistemas de control del mismo se basan
esencialmente en el apantallamiento u ocultación de la luminaria, bien mediante su montaje
empotrado en los falsos techos aso como la incorporación de rejillas y llamas, o bien mediante la
previsión de materiales translucidos. Pero lo cierto es que ambos sistemas suponen una evidente
disminución de eficacia luminosa de la instalación.
La limitación del deslumbramiento por los calculistas, en la práctica, no se realiza tanto como
fuera deseable en los locales interiores, y sin embargo, existe un sistema de “curvas límites de
luminancia”, muy recomendable con la generalización de la informática en todo pito de
luminarias, que permite una seguridad de actuación completa en locales de trabajo. Partiendo de
tres datos básicos.

 Nivel de iluminación medio inicial (lux).


 Calidad del sistema (según las distintas clases de calidad visual A, B, D, E).
 Angulo de observación (entre 45 y 85º).

Se definen las curvas límites de luminancia de la luminaria afectada para controlar de forma
satisfactoria este complejo fenómeno del deslumbramiento, tanto para el caso de luminarias con
emisión lateral, pero siempre, naturalmente, en la dirección donde se encuentra el puesto de
trabajo del observador.

En esencia, según la dirección preponderante de la visual y para la posición normal de trabajo de


los usuarios del local, se calcula la luminancia que presentan las luminarias para los distintos
ángulos. Esta luminancia media de una luminaria para un ángulo cualquiera se obtiene partiendo
de la curva de distribución polar de la luminaria y dividiendo la intensidad luminosa en la dirección
para el flujo total) por la superficie aparente de la luminaria en misma dirección S, o sea:

𝐿𝛼
𝐿𝛼 =
𝑆𝛼 𝐶𝑂𝑆𝛼

Esta operación se realiza cada 5º, y para valores del ángulo entre 45 y 85º. En el caso de
luminarias lineales, que es el habitual, deben considerarse únicamente las superficies
horizontales y las de los paneles laterales so son transparentes, pero no las tapas de los
extremos, de forma que las luminancias obtenidas “L” sean inferiores a un valor máximo
aceptable. Este valor máximo es función de la luminancia media obtenida y del ángulo,
figurando en los gráficos adjuntos para unos determinados tipos de luminarias
recomendados (Fig. 12.20).
La CIE recomienda que se usen las clases de calidad A, B, D, E, que denomina clase A, clase
B, clase C, siendo el D no aceptable actualmente en interiores de oficinas salvo en edifico
industriales con tareas de exigencias sencillas y para trabajadores que se desplazan. Existe
una última clase, la E, cuya utilización escapa a los objetivos de esta publicación.
Los valores límites de la clase A deben aplicarse en interiores, donde se requiere un
alumbrado de alta calidad tales como tareas visuales muy exigentes (artes gráficas, joyería
y montajes electrónicos).
Los de clase B representan un mínimo para trabajos de tipo general con exigencia visuales
moderadas, pero que requieren una concentración importada, pero que requieren una
concentración importante y continua, como son los trabajos normales en oficina y montaje de
componentes de pequeño tamaño. Finalmente, los valores límites de la clase C son aplicables a
locales industriales, tareas con exigencias visuales sencillas y concentración normal (trabajo
sentado de taller y montaje de piezas de tamaño medio realizado exigían desplazamiento
habituales y en zonas de circulación en general, la clase aconsejada es la D.

En resumen, para los casos habituales de trabajo en oficinas es recomendable aplicar la case B,
con niveles de 300 a 500 lux; y en talleres y pequeñas industrias, la cases C, con niveles de 250 a
500 lux en función de la misión concreta a realizar.

Una vez seleccionada la curva correspondiente, según la clase y nivel del diagrama, se determina
el ángulo máximo que ha de tenerse en cuenta en función de la longitud de la sala y su altura,
estando comprendido dicho ángulo entre el nivel del ojo y el plano de la luminaria ( sentado 1,20
m y de pie 1,50 m). Por último, se traza en el diagrama de valores de deslumbramiento una línea
horizontal obtenida de la relación a /h para el local, despreciándose la parte de la curva situada
por encima de la línea.

Se considera que no existe deslumbramiento molesto si los valores de luminancia indicados por la
curva límite exceden de la luminancia real de luminaria en todos los ángulos que deben tenerse en
consideración. Si existe un deslumbramiento inaceptable, habrá que reducirlo aumentando, si es
posible, la altura de la luminaria, actuando así sobre el denominador de a /h o, por el contrario,
variar la situación de las luminarias cuya curva de distribución polar sea más cerrada, volviéndose
a calcular la luminancia y comprobándose de nuevo si es o no aceptable el nivel de
deslumbramiento.

La validez de estas curvas de luminancia está comprobada con factores de reflexión de techo de
0,5 mínimo, y para un promedio de paredes laterales y muebles de 0,25, considerando que las
lámparas son nuevas, circunstancias habituales en los locales de trabajo fe nueva ocupación.

Una indicación sencilla al respecto consiste en tener presente que los incrementos de luz son la
causa fundamental del deslumbramiento directo, pero también se debe tener en cuenta que
determinados detalles de decoración interior, particularmente la presencia de superficie brillantes
tales como muebles metálicos, mesas pulidas, suelos relucientes o pulimentado constituyen
fuentes de deslumbramiento reflejado que pueden llegar a buscar tantas incomodidades como el
primero.

Llegados a este punto, es necesario realizar unos comentarios respecto a los programas de cálculo
informatizado, los cuales constituyen una forma rápida y cómoda de resolver los problemas de
iluminación. Esta fuera de duda que el uso de estos sistemas permite unas mejoras ciertas sobre el
cálculo manual y, de hecho, en determinados cases como recintos deportivos, edificios
monumentales, etc., la necesidad de obtener la iluminancia punto por punto los hacen
imprescindibles, pero también que conviene conocer.

Por una parte, la información se remite, evidentemente, a las respectivas casas comerciales, con lo
cual el diseño de la iluminación se limita a los propios productos. Por otra, usando el método de
los lúmenes que hemos referido, los resultados finales de la iluminancia meda resultan de orden
de un 5% más fiable debido a la posibilidad de calcular con mayor precisión los coeficientes de
utilización. Por último, para lograr una real eficacia en el cálculo, introducir las modificaciones de
factores de reflexión, calcular las iluminancia punto a punto, etc., es necesario haber realizado
previamente unos ejemplos de forma manual, con objeto de cerciorarse de que la introducción de
modificaciones es coherente y adecuada.

Por ello y como conclusión, para “personalizar” los ambientes luminotécnicos recordamos la
utilización de programas informáticos para la iluminación general y uniforme, pero con un estudio
manual de la iluminación de carácter localizado. Es ciertamente posible utilizar programas
específicos pata la iluminación localizada de determinados puntos, pero la creciente existencia de
curvas fotométricas con indicaciones de los niveles de iluminación a 1,2,3 y 4 m de altura permite
al proyectista en la oportunidad sección constructiva una intuición espacial muy clara de los
resultados definitivos.

Como colofón de esta referencia a las posibilidades de un tratamiento adecuado de la informática


y las indiscutibles ventajas que su utilización conlleva diremos que la cuestión básica descansa en
el mantenimiento de las instalaciones. Esta fuera de toda duda que el Plan de Mantenimiento
(indispensable en las grandes instalaciones) es una herramienta absolutamente imprescindible
para garantizar factores tales como los niveles de iluminación al paso del tiempo, generación de
las curvas de depreciación así como los plazos de renovación periódica de las luminarias,
intervalos de limpieza de las mismas e, incluso, necesidad de pintado de las paredes o de su
renovación decorativa.

No debe olvidarse que la elaboración de un correcto Plan de Mantenimiento en grandes


instalaciones supone no solamente una optimización económica de las mismas, sino que también
presenta indudables mejoras en la salud laboral de las personas. Ante la creciente cantidad de
datos a precisar y la elevada información a recopilar las aplicaciones informáticas son,
obviamente, imprescindibles.

CALCULO LUMINOTECNICO DE INSTALACIONES DE ALUMBRADO INTERIOR

Es muy frecuente que el proyectista se encuentre con dificultades para realizar el proyecto
luminotécnico de un local, debidas a la gran abundancia de datos y cifras que entorpecen su
correcto uso y conocimiento. Por ello, en este apartado vamos a realizar, a partir de cuanto se ha
explicado en el presente capitulo, una forma de cálculo realmente sencilla que posibilita, sin
embargo, unos resultados muy favorables.

Se considerarán dos variantes, en función del tipo de alumbrado elegido, para mostrar las
diferencias que pueden seguir en ambos casos: a) líneas de alumbrado fluorescente, y b) segunda
fuente de luz de la familia de lámpara de descarga, las denominadas de vapor de mercurio.

Finalmente, perderemos a la selección del tipo más conveniente por las condiciones especias
exigidas.

El cálculo de cualquier estación se realizara por el método de los lúmenes. Esta es una formula,
como hemos visto, sencilla y rápida, muy válida para la mayoría de los casos.

Datos de partida

Se trata de iluminar un local de oficinas de una entidad administrativa, con las características
siguientes:

- Longitud = 28 m.
- Anchura = 10 m.
- Altura total = 4,50 m.
- Tratamiento de materiales: techos acústicos, paredes laterales de mármol.

Para un diseño proyectual coherente necesitaríamos unos criterios suplementarios respecto a los
programas de trabajo concretos (en particular iluminancias y otros datos), sobre los niveles
exigidos en locales contiguos, admoniciones de las ventanas en ancho y alto cara a posibles
descubrimientos, número de personal y misiones especificas a realizar, existencia o no de
acondicionamiento hidrotermico en el edificio, etc., todo ello dependiendo del grado de
minuciosidad del proyectista.

Piénsese, por otra parte, en la posibilidad de cambios en la decoración, formas u métodos de


trabajo, etc., posibles en cualquier local, lo que frecuentemente exige en plazos cortos una
modificación de las bases de partida y dificulta usos diferentes al previsto inicialmente. Cuidado,
pues, con las “recetas”, ya que el criterio individual es finalmente un factor insustituible.

12.6.3. Cálculo de la instalación

12.6.3.1 Nivel de iluminación requerido

Se fijara según la naturaleza del trabajo, pues aun dentro de una misma entidad, como en este
caso, pueden existir notorias diferencias, se nos indica que el trabajo a desarrollar durante el
horario habitual de oficina es del tipo de trabajo administrativos mires, por lo cual consideramos
un valor de iluminación correspondiente a un trabajo normal, es decir:

Iluminación horizontal “en servicio”= 500 lux. Luminancia= 50 nit (cd/ 𝒎𝟐 ).

Según las tablas 12.5 y 12.9 de este mismo capítulo.

12.6.3.2. Elección del sistema de alumbrado y luminarias

Es de la mayor importancia que el nivel de iluminación sea uniforme, previendo una eventual
alteración (por otra parte muy frecuente) de las mesas de trabajo. Por razones de rendimiento de
color, debido a la decoración prevista, y presencia de ventanas en el lateral con objeto de permitir
un posible aprovechamiento simultáneo, se ha considerado adecuada la previsión de tubos
fluorescentes “luz-día ” así como, en una segunda posibilidad alternativa, dejando la elección
como fase final del cálculo por razones decorativas y económicas. Por sus características propias,
el alumbrado fluorescente será del tipo semidirecto, mientras que la segunda solución será del
tipo directo.

Determinación del coeficiente de utilización

Obtendremos el índice del local según la expresión:


𝐿+𝐴 28∗10 280
𝐼 = 𝐻(𝐿∗𝐴) = 3,50 (28+10) = 133 = 2,10

Siendo la relación de cavidad del local:


5 5
𝑅𝐶𝐿 = 1 = 2,1 = 2,38

Obtenemos ambos índices (esto se ha realizado considerando que las tablas comerciales pueden
basarse en uno cualquiera de ambos factores), procederemos a fijar los coeficientes de reflexión
del techo, suelo y paredes, en función de la decoración prevista. Consideramos que la reflexión del
suelo es del 30% (color medio) y la de las paredes perimetrales de mármol claro del 70%, siendo
por último la correspondiente al techo del 80% correspondiente a un falso techo acústico de color
claro, para no realizar un contraste excesivo que resulte fatigoso para los que en ella trabajan.

Solicitando las tablas respectivas a los fabricantes (similar a la indicada en la tabla 12.6),
obtendríamos los valores (habiendo realizado las correspondientes interpolaciones) de:

- Alumbrado fluorescente Cu = 0,40 (lámparas luz- día de 65 W).


- Vapor de mercurio Cu = 0,65 (luminaria hermética con lámpara de 400 W).

12.6.3.4. Determinación del coeficiente de conservación


Dadas las características del local y certeza de un ambiente limpio (por la existencia, por ejemplo,
del acondicionamiento hipotérmico), consideramos un fm = Cc = 0,8.

12.6.3.5. Flujo luminoso necesario

Adoptaremos, según sabemos, la expresión:

𝐸∗𝐴
ø=
𝐶𝑢 ∗ 𝐶𝑐

Siendo:

ø = flujo luminoso total a instalar en lúmenes.

E= Nivel medio de iluminación en lux (500).

A= Área de la superficie a iluminar en 𝑚2 (280).

Cc = Coeficiente de conservación = fm (0,80).

Cu = Coeficiente de utilización 0,40 (fluorescencia) y 0,65 (vapor mercurio).

Valores que, aplicados, nos dan un resultado de:


500∗280
ø𝑡 = (𝑓𝑙𝑢𝑜𝑟𝑒𝑠𝑐𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎) 0,80∗0,40
=

140.000
ø𝑡 = 0,32
= 437.500 𝑙ú𝑚𝑒𝑛𝑒𝑠

140.000
ø𝑡 = (𝑣𝑎𝑝𝑜𝑟 𝑚𝑒𝑟𝑐𝑢𝑟𝑖𝑜) 0,80∗0,65 =

140.000
ø𝑡 = 0,52
= 269.230 𝑙ú𝑚𝑒𝑛𝑒𝑠

12.6.3.6. Calculo del número de lámparas y de luminarias


Generalmente, la presencia del alumbrado fluorescente presupone la existencia de más de una
lámpara por luminaria (en dúo o en trio), pero no existe ninguna regla al respecto, pues en nuestro
caso, pro ejemple, el elevado flujo luminoso del modelo elegido permite su colocación unitaria. La
fórmula a emplear es:

ø𝑡 𝑓𝑙𝑢𝑗𝑜 𝑙𝑢𝑚𝑖𝑛𝑜𝑠𝑜 𝑡𝑜𝑡𝑎𝑙


𝑁° 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠 = =
ø𝑢 𝑓𝑙𝑢𝑗𝑜 𝑙𝑢𝑚𝑖𝑛𝑜𝑠𝑜 𝑢𝑛𝑖𝑟𝑎𝑟𝑖𝑜 𝑝𝑜𝑟 𝑙à𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎

El flujo inicial de la lámpara es un dato facilitado por el fabricante para cada tipo. En muestro caso
sería:

Lámpara luz – día L58 W/ 11 = 5,050 lúmenes.

Lámpara vapor de mercurio de 400 W = 22.500 lúmenes.

Con lo cual, los resultados en cada uno de los cases serian de:

437.5(𝑙𝑚)
𝑁° 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑓𝑙𝑢𝑜𝑟𝑒𝑠𝑐𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠 = = 86.63 = 88 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠
5.05(𝑙𝑚)

269.23(𝑙𝑚)
𝑁° 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑑𝑒 𝑣𝑎𝑝𝑜𝑟 𝑑𝑒 𝑚𝑒𝑟𝑐𝑢𝑟𝑖𝑜 = = 11.96 = 12 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠
22.5(𝑙𝑚)

El elevado número de lámparas fluorescentes resultantes nos obliga a seleccionar una luminaria
de tipo múltiple con, al menos, dos lámparas por luminaria. Así tendremos:

88
𝑁° 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑓𝑙𝑢𝑜𝑟𝑒𝑠𝑐𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠 = = 44 𝑙𝑢𝑚𝑖𝑛𝑎𝑟𝑖𝑎𝑠
2

En el caso de que, en función del modelo comercial, se estimen necesarias tres lámparas
fluorescentes por luminaria, tendremos que:

88
𝑁° 𝑑𝑒 𝑙𝑎𝑚𝑝𝑎𝑟𝑎𝑠 𝑓𝑙𝑢𝑜𝑟𝑒𝑠𝑐𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠 = = 29.3 = 30 𝑙𝑢𝑚𝑖𝑛𝑎𝑟𝑖𝑎𝑠
3

12.6.3.7. Selección del emplazamiento de la luminaria

Éste es, asimismo, un dato fotométrico propio de la luminaria que consideramos de 1,3 para la
luminaria fluorescente y de 2 para la segunda solución, por lo cual obtendremos directamente la
interdistancia (Id) de luminarias como sigue:

Id (fluorescencia) = 1,3 * h = 1,3* 3,50 = 4,55 m.


Id (vapor de mercurio) = 2 * h = 2,0 * 3,50 = 7,0 m.

Con estos datos ya podemos realizar un primer croquis sobre el emplazamiento del conjunto de
las luminarias obtenidas, considerando que la separación entre las luminarias extremas y la pared
debe ser la mitad de la separación entre las luminarias contiguas, tanto en sentido longitudinal
como transversal. Dos posibles distribuciones responderían a las figuras 12. 21. y 1 1.22.

En el caso de los tubos fluorescentes, la agrupación se realiza en dos tiras con luminarias de tres
fluorescentes con celosía para tiras con luminarias de tres fluorescentes con celosía para tiras
continuas de 15 * 1,523 = 22,845 = 23 m. considerando en los dos extremos una distancia de
separación hasta la pared de 2,50 m, valor aceptable según hemos visto.
Comprobación del factor de uniformidad

Observando las distribuciones anteriores, vemos que en ningún caso sobrepasan las máximas
aconsejadas, lo cual favorece la uniformidad de iluminación, si bien el cálculo podría ajustarse más
cumpliendo así los requisitos de iluminación, pero alterando los modelos elegidos que, sin
embargo, reúnen condiciones muy satisfactorias de confort ambiental, representatividad, calidad
de luz, atmosfera interior, etc. No existiendo un rigor excesivo en el tratamiento económico,
podemos conservar esta distribución.

Por otro lado, la representación grafica de la propia distribución nos indica que la mayor
comodidad de las lámparas de vapor de mercurio produce un tratamiento de techo un tanto
variación y poco convincente en una sala en la que las exigencias decorativas y espaciales parecen
acomodarse mejor a una distribución a continua de la luz más acorde a la forma rectangular
original de la sala. Por ello, salvo algún problema de deslumbramiento que es necesario
comprobar, adoptamos la solución fluorescente si cumple es requisito. Es evidente que los mismos
razonamientos aplicados asu taller o a un vestíbulo de recepción, por ejemplo, resultarían
opuestos a lo que acabamos de exponer.

12.6.3.9. Comprobación de la ausencia de deslumbramiento

Para comprobar la inasistencia de este efecto, es preciso conocer con exactitud la posición de los
puestos de trabajo. Lo deseable es que exista una correspondencia entre luminarias y puestos de
trabajo, de forma que estos se encuentren con sus bordes exteriores lo mas próximos posibles a la
vertical de las liminarias y entre ellas. De esta forma se evita el deslumbramiento, consiguiéndose
una incidencia favorable de la luz sobre los puestos de trabajo (de hecho, en oficinas, aulas y
talleres donde se conzca con precidion la ubicación nos indicara inmediatamente la ubicación de
las luminarias) y una buena uniformidad entre ellos.

El sistema a seguir, como se indicaba en el epígrafe anterior, es el siguiente:

1. º) se calcula la luminancia media comprendida entre 45 y 85º de la luminaria seleccionada por el


proyectista. En realidad, en este caso nos resultara suficiente hacerlo para 45º y que, como se
puede observar gráficamente, este será el Angulo máximo debido a la altura y ubicación respectiva
de las mesas y luminarias.

La luminancia media de una luminaria para el ángulo de 45º se obtiene dividiendo la intensidad
luminosa en esa dirección por la superficie aparente de la luminaria en esa misma dirección. Esto
debiera llevarse a cabo, como decíamos, cada 5º y para valores de ángulos comprendidos entre 45
y 85º.

En el caso de luminarias lineales solo deben considerarse las superficies horizontales y las de los
paneles laterales si son transparentes. En esta ocasión deben considerarse únicamente las
superficies horizontales por disponerse las luminarias empotradas. Estas, y según las
características geométricas del modelo obtenido de la propaganda comercial, serán de:
0,403∗1,523 0.6
𝑆𝛼 = = =0.3m2
2 2

Obteniendo la intensidad luminosa según la curva fotométrica de la luminaria, tendríamos:

𝐼 180 ∗ 5.25 945


𝐿𝑢𝑚𝑖𝑛𝑎𝑛𝑐𝑖𝑎 = = = = 3.15𝑐𝑑/𝑚2
𝐴 0.3 0.3

2. º) Se determinan la clase de calidad y el nivel de iluminancia requeridos para el proyecto, que ,


dado el tipo de instalación objeto de estudio, se considera, como se ha indicado en el apartado
correspondiente, de 500 lux y nivel de exigencia medio.

3. º) Se selecciona la curva apropiada del diagrama correspondiente (en este cado el tipo A).

4. º) Se calcula el ángulo máximo que debe tenerse en cuenta en función de la longitud de la sala
y se altura, comprendido entre el nivel del ojo y el plano de la luminaria. En nuestro cado coincide
con que sería de 45º, aproximadamente, para una altura de 3,50 m (Fig 12.23).

5. º) Se traza en el diagrama de valores límites de deslumbramiento una línea horizontal, que


corresponde al valor de la relación a/h, propio del local, despreciándose la parte de curva situada
por encima de esta lineal: el valor que se adopta es el mínimo de 1, ya que no existen en la tabla
valores más pequeños (en realidad tendríamos 2,05 . 2,20 = 0,93).

6. º) Se comprar el valor de la luminaria de una sola luminaria con la parte seleccionada de la curva
limite, no existiendo deslumbramiento molesto si los valores de la luminancia indicados por
encima de la curva limite exceden a los de la luminancia real de la luminaria en todos los ángulos
que deben tenerse en cuenta (la existencia de deslumbramiento molesto obligará a modificar la
disposición de la luminaria o a cambiar el tipo de la misma). Recordando el dato obtenido en el
apartado primero de 3.150 cd/𝑚2 y observando el valor correspondiente de la curva de
luminancia,. Vemos que este es notoriamente superior al de la luminancia propio de la luminaria,
por lo cual no existirá problema alguno de deslumbramiento.
Nota final: Este método se ha desarrollado exclusivamente para su uso en locales de trabajo. En
otros casos de uso ocasional o en los que la luz se usó como estimulante, son en locales de
trabajo. En otros casos de uso ocasional o en los que la luz se uso como estimulante, son
tolerables luminancias mayores.

Componentes y mecanismos de los circuitos de iluminación

Según se ha adelantado en el apartado 12.1 existen, aunque limitadas, determinadas exigencias


normativas que afectan a los circuitos de iluminación desde diversos puntos de vista: ciertamente
los genéricamente llamados “alumbrados de seguridad”, pero también por razones de confort de
los usuarios y de coherencia energética con el conjunto de la instalación eléctrica del edificio, es
por ello necesario proceder a una rápida referencia a dos aspectos de diseño de los circuitos de
iluminación que clasificaremos en dos epígrafes: el primero tratara de las exigencias normativas de
REBT( de las cuales algunas ya han sido objeto de comentarios previos en los capítulos 10 y11), y el
segundo referido a o que llamaremos recomendaciones de diseño, que consideramos de
conocimiento imprescindible para una respuesta adecuada a las exigencias que plantea la
eficiencia energética y los sistemas de control sobre los circuitos de iluminación.

Exigencias normativas de Reglamento Electrotécnico de Baja tensión

Recordaremos que en el capítulo 10. En relación con la ITC-BT-19 (Instalaciones interiores o


receptoras: Prescripciones generales), se adelantaba el dato especifico de que “ la sección de los
conductores a utilizar se determinara de forma que la caída de tensión entre el origen de la
instalación interior y cualquier punto de la instalación sea menor del 3 por 100 de la tensión
nominal para cualquier punto de la instalación interiores o receptores, del 3 por 100 para circuitos
de alumbrado y del 5 por 100 para los demás usos”.