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DEDICATORIA

El presente trabajo se lo dedico a mis


padres, mi principal fuente de apoyo. Y a la
sociedad en general que sea usado como
fuente de conocimiento.
ÍNDICE
DEDICATORIA ............................................................................................................ 1

1.1. DOBLE MORAL................................................................................................. 4

1.2. Puede o no haber mala intención ...................................................................... 4

1.3. Ejemplo de Doble Moral. ................................................................................... 5

1.4. Consecuencias .................................................................................................. 7

1.5. ¿ÉTICA Y MORAL VALORES QUE APORTAN AL DESARROLLO


SOCIOCULTURAL EN LOS NIVELES INDIVIDUO Y SOCIEDAD? ........................... 8

1.6. ¿POR QUÉ SERA QUE HABLAMOS TANTO DE VALORES EN NUESTRA


ÉPOCA? ¿SON IMPORTANTES? .............................................................................. 8

1.7. ¿Existe la doble moral? ..................................................................................... 9

1.8. ¿Qué son los valores? ..................................................................................... 16

1.9. ¿Desde cuáles aspectos se aprecian los valores? .......................................... 16

CONCLUSIONES...................................................................................................... 17

BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................... 18
INTRODUCCIÓN

La ética es todo pensamiento humano que tiene como fuente la realidad. Las

investigaciones que se hagan sobre ética deben tener la misma base: la realidad,

puesto que el hombre y sus catos son realidades.

El presente trabajo sobre los valores, en el curso de Ética y Valores, nos ayudó a tener

una visión más amplia de lo que sucede a diario con el comportamiento de algunas

personas, y sus relaciones con los demás.

Todos los temas aquí citados son bastante interesantes y hacen que nosotros los

estudiantes tengamos que profundizar más en nuestros conocimientos éticos y

morales, para que podamos verdaderamente darle solución a esos problemas reales

que se nos presentarán como profesionales, consultores independientes o bien, poner

todos nuestros conocimientos para el beneficio de una empresa en particular.


1.1. DOBLE MORAL.

La doble moral es un criterio moral que se aplica con más rigor en un grupo (o

individuo) que en otro. La doble moral es injusta porque viola el principio de

justicia conocido como imparcialidad. La imparcialidad es el principio según el

cual los mismos criterios se aplican a todas las personas sin parcialidad ni

favoritismo. La doble moral viola este principio pues toma en cuenta a las

personas según diferentes criterios.

1.2. Puede o no haber mala intención

La doble moral puede surgir por varias razones, y no en todos los casos debe

existir mala intención de parte de quien la pone en práctica, aunque esto no

justifique su aplicación.

Por ejemplo, alguien que debe ejercer alguna norma puede considerar de forma

positiva a alguien a quien aprecia, a diferencia de a otra persona con quien tiene

conflictos. A veces es posible que esta predisposición ni siquiera sea consciente,

sino que se basa netamente en la subjetividad del individuo. Sin embargo, es

reflejo de un criterio débil y parcializado.

Cuando una persona incurre en el ejercicio de la doble moral, tiende a mostrar

actitudes que busquen justificar sus actos para no recibir críticas del círculo social

que lo rodea y del resto de la sociedad.

También puede suceder que dicha persona parezca recordar únicamente las

situaciones que le favorecen y no aquellas por las que podría ser criticado.
1.3. Ejemplo de Doble Moral.

Es muy fácil encontrar situaciones de la vida cotidiana en las que se presente la

doble moral, ya que su aplicación puede darse en diversos escenarios usuales.

A continuación describiremos algunos ejemplos:

Un ejemplo en mi trabajo y en el medio que me muevo es que muchas veces en

ECOPETROL, los superiores a uno exigen tener un cierto grado de

profesionalismo, de no revelar los secretos de nuestra empresa y de no hacer las

cosas mal hechas por que esto significaría perdidas para todos, pero ellos son

los primeros en hacerlo; los que pasan información confidencial, los que

modifican los proyectos y los encargados de revelar los secretos profesionales e

información que solo es pertenencia de ECOPETROL y la empresa.

En la vida cotidiana vemos muchos casos como la prohibición a los niños y

jóvenes de fumar y beber licor, pero muchos adultos lo pueden hacer; son

fumadores y alcohólicos. Como se les puede exigir a los niños y jóvenes que no

hagan cuando viven en un medio que así lo es.

– Juzgar a alguien por algo que la propia persona hace. Por ejemplo, un individuo

critica a otro por ser infiel: ambas partes involucradas han obrado de forma

deshonesta, pero si uno de los involucrados critica al otro por engañar, está

utilizando criterios para juzgarlo que no aplican a sí mismo.

– Decir estar en contra del consumismo pero estar actualizado con relación a

toda la tecnología que se produce con frecuencia, cambiar de dispositivos


electrónicos en cada lanzamiento o despilfarrar el dinero en artículos

innecesarios.

– Apoyar a alguna persona de un género específico, aplaudir que sea muy abierta

sexualmente y mantenga una cantidad elevada de parejas, y criticar al sexo

opuesto cuando hace exactamente lo mismo.

– Criticar a los actores y actrices involucrados en el ámbito de la pornografía,

pero ser asiduo consumidor de esta.

– Decir estar a favor del reciclaje y del cuidado del medio ambiente y criticar a

otra persona que no considera esto una prioridad, y a la vez botar basura en el

piso o dejar desperdicios cuando se hacen actividades al aire libre como picnics

o paseos a la playa.

– Juzgar la evasión de impuestos, pero buscar la manera de realizar “trucos”

contables o cualquier clase de maniobra para hacer declaraciones menores a las

correspondientes y obtener así más beneficios.

– Estar en contra de que inmigrantes lleguen al país de origen y trabajen de

manera ilegal, y al mismo tiempo contratar personal extranjero que, justamente

por su condición legal, se conforma con recibir un sueldo menor del que recibiría

un ciudadano del país con sus documentos en regla.

– Criticar cierta práctica que una persona realiza, y justificar y apoyar a un ser

querido que realiza exactamente lo mismo. Por ejemplo, una madre que critica el
comportamiento de unos niños ajenos, mientras que los suyos se comportan de

forma similar.

– Alegar estar a favor del apoyo a los más necesitados y de las donaciones

monetarias, pero ser egoísta con el propio dinero y destinar los ingresos

solamente a satisfacer gustos personales.

1.4. Consecuencias

La presencia de la doble moral en una sociedad puede causar graves

consecuencias tanto para la persona que incurre en esta como para otras partes

involucradas.

Quien realiza alguna acción que manifieste su doble moral, usualmente es

criticado por la sociedad de manera fuerte, pues se considera una falla vinculada

con la ética y los valores.

De igual manera, quien demuestre en algún momento juicios con doble moral

puede verse rechazado por la sociedad y puede llegar a perder el respeto y la

confianza de las personas; esto es así gracias a la muestra de conductas

contradictorias y a la aplicación de criterios escasos de imparcialidad que, por lo

tanto, son injustos.

Así mismo, la aplicación de normas a algunas personas y a no otras puede

generar resentimiento y rabia de aquellos que se vean perjudicados por las reglas

impuestas.
Estas personas suelen dirigir sus molestias hacia el grupo de personas que

fueron beneficiadas y, principalmente, hacia quien emitió el juicio carente de

imparcialidad.

La irritación y el rencor que pueda surgir entre miembros de un grupo se pueden

volver muy profundos y, a su vez, pueden conducir a la división del mismo,

rompiendo la unidad y relaciones de fraternidad y respeto.

1.5. ¿ÉTICA Y MORAL VALORES QUE APORTAN AL DESARROLLO

SOCIOCULTURAL EN LOS NIVELES INDIVIDUO Y SOCIEDAD?

Teniendo en cuenta que la ética es el estudio sistemático de la moral y la moral

es el conjunto de reglas de comportamiento. Y aportan el desarrollo sociocultural

en la medida que el comportamiento de cada individuo de acuerdo a su

conciencia moral, aporta al desarrollo de su comunidad con responsabilidad y

respeto hacia los demás. Siendo así la ética estaría ligada a las costumbres,

normas y leyes que una sociedad se da para si en un determinado momento

histórico y que hacen a su desarrollo como soporte de una ética social que debe

asumir otras normas y costumbres, es decir, otra sociabilidad.

1.6. ¿POR QUÉ SERA QUE HABLAMOS TANTO DE VALORES EN NUESTRA

ÉPOCA? ¿SON IMPORTANTES?

Hoy hablamos de valores, porque el medio social en el que vivimos, está falto de

esos valores que hacen de las personas seres de bien y que quieren hacer algo

por el desarrollo y el bienestar de la sociedad; de igual forma la sociedad en la

que vivimos exige una vida moral y económica que solo se puede lograr cuando
tenemos un buena conciencia moral, para afrontar los situaciones que en cada

miento de la vida tenemos que afrontar. Así, los valores son importantes porque

se complementan en el plano individual por medio de toda una comunidad, aquí

es donde viene el concepto de desarrollo sociocultural que se debe hacer en

comunidad cada una aportando su grano de arena para el desarrollo.

Aun cuando los valores son considerados relativamente recientes, están

presentes desde los inicios de la humanidad. Para el ser humano siempre han

existido cosas valiosas: el bien, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el

criterio para darles valor ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar de

acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos

o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer y el prestigio.

Por todo lo anterior son de vital importancia para encontrar todos estos criterios

en las personas y de esta manera mejorar el ámbito social en el que vivimos.

1.7. ¿Existe la doble moral?

Desde hace algún tiempo he venido escuchando la expresión “es que tiene doble

moral” para referirse en especifico a personas que actúan de forma poco

coherente con lo que profesan, donde sus conductas son poco éticas o para

denotar actos moralmente incorrectos.

Debo de reconocer que esta expresión siempre me ha generado incomodidad

pues al intentar reflexionar desde un ámbito antropológico cómo alguien puede

operar con el uso de dos “moral” a la par, veo trabas importantes al querer

explicarlo.
Hablar de doble moral considero que es un exabrupto. O se tiene una moral recta

o no se tiene. Cuando hablamos de moral nos referimos a aquella que hemos

venido formando por medio de las facultades mayores como la inteligencia y la

voluntad, que nos permite clasificar o establecer parámetros por medio de los

cuales podemos juzgar si algo por lo que deseamos optar está bien o mal, es

correcto o incorrecto no solo para nosotros mismos sino que afecta a otros.

La moral cristiana juzga los actos no a las personas. Ella es una brújula interior

que nos indica donde está un bien para nosotros y cuando no lo es en base a

principios universales y la esencia de aquello que deseo juzgar. La moral nos

indica como debemos conducirnos en la vida diaria. Pero esa moral no se vive

solo en referencia a uno mismo pues eso sería egoísmo y la descontextualizaría

del mundo en el que estamos llamados a vivir y a relacionarnos. Ella no solo se

vive en relación al hombre en si mismo, sino que se vive también en relación con

Dios y con los demás que habitan en un lugar que nos rodea llamado sociedad.

En esos ámbitos se mueve la moral: con Dios, consigo mismo y con los demás

como una sola en unidad con todo lo que conforma e integra al ser. Pero mucha

de la mentalidad contemporánea ubica a la moral como si fuera algo dañino,

como aquel medio por medio del cual Dios castigador desea ejercer un control

sobre nuestra persona para oprimirnos y mantenernos así por un camino de falta

de plenitud. La realidad es que quien piensa así es porque no conoce al

verdadero amor que es el de Dios o quizás no ha tenido la oportunidad de

formarse, o quizás desea justificar sus acciones inmorales por esta vía. La moral

cristiana también la podemos llamar la moral del amor pues lo único que busca
es que podamos vivir como seres humanos desde nuestra esencia; es decir, vivir

para lo que hemos sido creados que es para el amor y en el amor en plenitud de

vida.

La moral nos ayuda a cumplir con ese propósito. No es una enemiga, no son

muchas morales, tampoco tiene doble cajón. La moral es una y es nuestro mejor

aliado. Ella necesita en primera instancia que nosotros podamos ir utilizando

nuestras facultades mayores como son la inteligencia y la voluntad para poder

discernir y reflexionar aquello que recibimos del exterior y lo incorporamos al

interior pero no sin antes pasarlo por un filtro para poder separar aquello que

percibimos, separar la esencia de los accidentes, lo que es de fondo y lo que es

de forma y poder crear convicciones que nos ayuden a optar por aquello que

previamente hemos definido. La libertad opta por aquello que se ha definido

previamente y la voluntad lo lleva a cabo con vigor y energía.

Pero cuando las personas no han formado una escala de valores, cuando no se

ha educado a la conciencia porque no se percibe la realidad de manera objetiva,

cuando se otorga un poder por las heridas emocionales que no se han sanado o

por la falta de formación en las facultades menores como son las pasiones, los

instintos, los sentimientos y la imaginación entre otros, lo que sucede es que la

persona va creciendo sin formar esta moral porque la conciencia de la realidad

esta distorsionada. Por esta razón, la persona comienza a hacer opciones que

no son buenas para si misma porque simplemente se deja llevar por lo que los

jóvenes de hoy llaman “la gana”. Y la vida comienza a estar a merced de la “gana”

definida como aquellos gustos o deseos más instintivos y la conducta comienza


a ser el resultado no de la unidad de alma y mente, con la inteligencia al mando,

sino del impulso vano de gustos que va y viene que se llama gana. Y en este

sentido no hay un equilibrio entre lo subjetivo y lo objetivo; es decir entre la

realidad objetiva que juzgamos con todos los elementos posibles desde todos los

escenarios y ángulos posibles; y la interpretación subjetiva que hacemos de esa

realidad objetiva. Al final, la adecuación entre ambos elementos se llama verdad.

Los hombres por naturaleza siempre podemos optar por diversas razones.

Algunas veces se opta porque da placer o gusto, otras veces porque se busca

justamente obtener algún provecho personal sacando alguna ventaja en aquello

que se opta y otras veces simplemente porque existe una proyección correcta del

deber ser que plasma en la mente el ideal que se debe perseguir englobando las

responsabilidades y deberes morales no solo en el orden personal sino en el

ámbito social.

Pero es justamente cuando el hombre decide optar con el motor interior de buscar

simplemente un placer o cuando solo busca un fin utilitario de las situaciones o

incluso de las personas, cuando entonces no podemos hablar de

experiencia moral pues le falta lo que es más esencial y es la búsqueda de un

bien no solo a nivel personal sino orientado a buscar un bien para otros.

Recordemos entonces que cuando juzgamos adecuadamente, no solo

buscaremos hacer opciones que nos ayudan a desarrollarnos integralmente

porque representan un bien para nosotros sino para otros siendo nuestro

comportamiento ético porque es la moral que hemos formado continuamente lo


que la motiva y la que rige ese comportamiento. Incluso cuando practicamos esta

forma de vivir, podemos llegar al culmen de la expresión que es cuando optamos

por claudicar a nuestros deseos y gustos, para sacrificarnos por los demás y por

ideales más altivos. En este escenario es cuando podemos decir que existe una

experiencia moral que rige el comportamiento de la persona.

Por todo esto, cuando escuchamos decir que aquella persona tiene “doble moral”

en realidad caemos en una postura relativista. Quiero decir que se hace una

connotación inadecuada de la función de la moral en la vida de la persona. Pues

no tenemos dos moral como si fueran dos cajones diferentes y en uno tenemos

todas unas convicciones que nos conducen a hacer opciones dañinas para

nosotros y para otros pero además tenemos otro cajón que si tiene convicciones

correctas y que nos ayudan a hacer opciones de bien para nosotros y para otros.

Esto es una utopía porque atenta contra la unidad del ser y divide a su vez a las

facultades mayores como son la inteligencia y la voluntad generando un supuesto

dualismo interior que fragmenta la identidad de la persona provocando un

comportamiento falto de ética en algunas ocasiones y en otras ocasiones un

comportamiento ético.

La realidad del asunto es que interiormente no existe tal doble moral aunque

muchos podamos ver constantemente a personas actuando de forma muy poco

coherente a como su supuesto pensamiento al parecer dicta. Afirmando una cosa

y haciendo otra. Presentándose como personas moralmente rectas porque

justifican fines buenos pero con medios ilícitos y moralmente incorrectos.


Lo que en realidad existe en el interior a pesar de esta falta de coherencia dual,

es una moral que no esta fortalecida, que no es capaz de crear convicciones y

asumir posturas de vida, de ser coherente en sus acciones con aquello que

previamente su inteligencia ha determinado. Una moral que no esta formada y

que no se guía por la razón porque la inteligencia no es capaz de juzgar

adecuadamente y separar lo que es esencial de lo que no lo es. Una moral que

no puede comportarse como una brújula que guía por buen camino al caminante

porque interiormente no se han formado esas facultades mayores que se

encargan de tener encauzada a las menores, entonces la persona vive de “la

gana”, de sus instintos, de su egoísmo, de su complacencia, de sus placeres

caminando por la vida como un velero que le pega el viento y se dirige a donde

sopla porque no tiene timón que lo ayude a navegar con un rumbo definido y que

lo conduzca a puerto seguro.

La moral necesita de parámetros ulteriores. Necesita nutrirse de la relación con

Dios. Necesita tener guías donde conducirse. Para que podamos vivir de nuestra

esencia, es decir para lo que fuimos creados que es para y en el amor.

La vivencia de las virtudes teologales como son la fe, la esperanza y la caridad

están íntimamente ligadas a la moral cristiana. Estar vinculadas a ellas en el

diario quehacer humano ayuda a formar dicha moral. La esperanza como esa

disposición constante del alma que impulsa las acciones conforme a la ley moral

y que tiene como objetivo y fin a Dios. A medida que vamos ejercitando “buenos

hábitos” porque optamos constantemente por un bien para nosotros, podemos

formar una virtud. La esperanza es el medio donde se puede desarrollar


adecuadamente la caridad, es como el agua del río para el pez. La caridad es la

mayor motivación interior que podemos tener, el querer y desear vivir por amor y

en el amor y no solo porque representa un bien para uno mismo, sino porque al

salir de uno mismo y vivir para otros nos lleva a esa realidad ulterior que es el

buscar por amor un bien mayor para otros justamente sin obtener quizás nada a

cambio. Y por último, la fe como aquel don que solo puede crecer en el interior si

se establece una comunión con Dios por medio de acciones concretas que

permitan optar por conocerlo y conocer lo que es el bien mayor de todos y el amor

más supremo de todos. El hombre de fe, como decía San Juan Climaco, no es

solamente el que cree que Dios todo lo puede, sino el que cree que lo puede

obtener todo de Dios.

La felicidad verdadera llega a nosotros conociendo lo que es bueno para

nosotros. Si el camino no me esta haciendo feliz hay que replantearse las cosas

pues o estoy viviendo mal esa opción que había determinado o no es el camino

correcto. Para ser feliz necesito saber quien soy y esto implica conocer la realidad

y saber cuáles son las opciones . Esto a su vez, me puede llevar a vivir en verdad,

que significa la adecuación entre el conocimiento objetivo de la realidad con la

interpretación subjetiva de dicha realidad. Cuando existe una concordancia entre

esa interpretación subjetiva y la realidad objetiva podemos decir que estamos

viviendo en verdad. Optar por ello representa un bien que nos ayuda a

desarrollarnos integralmente y así podremos elegir libremente el bien que

corresponde en cada momento. La inteligencia se sacia con la verdad mientras

que la voluntad se sacia con el bien. La conciencia moral es la capacidad que


tiene la persona de ver y conocer la realidad y al poder juzgarla adecuadamente

podrá tener una coherencia entre su actuar y su pensar, entre la misma y su

juicio. Pero ella, se debe ir formando a cada paso del camino y corregir el rumbo

cuando se haya perdido.

1.8. ¿Qué son los valores?

Se entiende por valor todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en

su dignidad de persona y a tener una excelencia o a una perfección de la misma.

Se pueden clasificar en valores morales, artísticos, intelectuales, biológicos,

económicos entre otros.

1.9. ¿Desde cuáles aspectos se aprecian los valores?

Los valores son la columna vertebral de una convivencia sana entre seres

humanos. Pero esa columna vertebral se construye con nuestros valores

individuales, con nuestros valores familiares, incluso con los valores regionales y

nacionales, pero todo comenzando en el plano individual. Estos valores necesitan

de dos etapas: la de su revisión seria y la de su aplicación.

Entonces, desde los anteriores aspectos es que se aprecian los valores de cada

individuo en sociedad.
CONCLUSIONES

Debemos poner los pies sobre la tierra y entender que esa doble moral se ha ido

apoderando de nuestra cotidianidad.

Tenemos que contrarrestar a los “doble moralistas”. Y esa es una tarea urgente ya

que, de manera desafortunada, hemos aprendido a retroalimentarlos.

La natural tendencia a censurar comportamientos ajenos sin tener en cuenta que los

nuestros no son los mejores, es un caldo de cultivo de este ‘cáncer’ que carcome a

nuestra sociedad.

Además, nos hemos acostumbrado a incorporar nuestros rencores personales, lo

que nos hace opinar a la topa tolondra sin antes reflexionar.

Estamos en mora de entablar un diálogo sincero con nosotros mismos y aceptar que

no somos perfectos.

No se trata de alcahuetearnos ni de permitir los excesos de los demás, sino de hacer

nuestros aportes cotidianos a la transparencia y a la honestidad.

Después de este rápido recorrido por la doble moral, la ética y los valores, se pueden

concluir algunas pistas que nos lleven a estudiar la problemática colombiana,

latinoamericana y mundial desde un enfoque ético-moral:

La ética es fundamental en la realización del ser humano. Se debe buscar una

economía moral que construya una nación igualitaria y justa.Los procesos científicos

y técnicos deben ser orientados por la conciencia moral de los individuos y de la

comunidad.
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