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Día de los muertos, día de los santos y día de los fieles

difuntos, está vinculada con el calendario agrícola


prehispánico, tradición del día 1 y 2 de noviembre época que
inicia cuando las siembras principalmente de maíz, calabaza,
etc, han sido cosechadas por los pobladores, del pueblo de
Tanquián ya ha cosechado lo que en su tierra se da, su gente
ya tiene sus cerdos gordos, las abejas han producido miel y la
cera se encuentra lista para confeccionar las velas por la gente.
Y es cuando salen las personas por las diferentes calles del
pueblo y se escucha de los labios de ellos, se acerca del día
de muertos.
El maíz, es decir, el primer alimento de los pueblos huastecos,
después de la temporada de sequias o de fenómenos naturales
de origen hidrometeorologico como: lluvia, ciclones, etc, con
esas cosechas se hacían los alimentos que acostumbraban los
difuntos y para agradecer a los dioses lo que les han dado se
levantaban altares y les ofrecían comida a los muertos.
Antiguamente y para agradecerle a sus muertos las acciones
de gracias las efectuaban en las propias milpas en donde antes
de sembrar las tierras acostumbraban a curarlas mediante la
ofrenda de un bolín en donde roseaban a la tierra aguardiente
de caña para pedirle a los dioses y difuntos que las cosechas
fueran benévolas con ellos, al término de la cosecha todavía
aun acostumbraban a llevar aguardiente, cerveza , e invitar a
los que levantaron la cosecha a comer de lo que en la milpa
se sirve.
Cabe señalar que en la tierra en donde se siembra el maíz
acostumbran a enterrar un bolín simbolizando que la tierra al
igual que da tiene que alimentarse, tiempo después a principios
de noviembre ya generalizan la fiesta y se festeja la costumbre
o tradición del día de los muertos.
Los huastecos y el culto a la muerte era uno de los elementos
sustanciales de la religión de los antiguos mexicanos, estos
creían que la muerte y la vida eran una unidad.
Para los antiguos pueblos prehispánicos la muerte no era el fin
de la existencia, era considerada como una vía de transición
hacia algo con mejor perspectiva. La tradición de día de
muertos está muy arraigada en las huastecas de Hidalgo, San
Luis Potosí, Veracruz, Tamaulipas, Querétaro Y Puebla, es la
de xantolo “fiesta de todos los santos” o “fieles difuntos” o “día
de muertos “ que inicia en este municipio el día 28 de octubre,
fecha en que los habitantes de este lugar hacen sus altares
confeccionados con flor de cempasúchil, mano de león,
estribillo en donde ponen una que otra fotografía de algún
difunto o de santos que adornan con flores hechas a base de
papel, en ese altar hacen un arco lo adornan con mazos de flor
de cempasúchil y un caminito de pétalos de la misma flor que
simbolizan la entrada de los muertos hacia la vida, frente al
arco acostumbran poner un tallo de plátano al que agujeran
para poner las velas de cera aunque otros lo acomodan en
figurillas de barro como perros, tigres, gallos y en la espalda
les nacen una saliente para meter la vela.
La vela encendida cuando se efectúa la ofrenda hace las veces
de un faro que indica la luz en la que los espíritus se guían
hacia las ofrendas que están en los arcos.
el caminito que se hace frente al altar con pétalos del
cempasúchil es por el que entran los fieles difuntos a tomar las
ofrendas que están propuestas en el altar.
El día jueves anterior a la fiesta de todos santos, los vecinos le
llaman jueves grande, es común observan en este tianguis
gran cantidad de productos que se expenden para que el día
de los santos se ofrenden en el arco.
A este tianguis acuden personas provenientes de varias
comunidades y otros pueblos, este es uno de los comercios
tradicionales más distinguidos de la zona y que es visitado por
gran cantidad de gente incluyendo extranjeros, esta visita la
hacen con la finalidad de conocer más de la cultura este pueblo
indígena.
Los indígenas adquieren en este tianguis maíz, chile chino,
hoja de plátano, cacao, azúcar, canela, pollo, guajolotes, copal,
velas, flor de cempasúchil, cocohuilos o sea imágenes de barro
en forma de cocodrilos con orificios, estos juguetes los hacen
pitar los pequeños anunciando las fiestas de todos los santos.
El día primero de noviembre que es el día de los chiquitos
desde las de la mañana se escuchan los cuetes en el pueblo,
a esta hora ya está la ofrenda en los arcos que consiste en
poner en el arco fruta, dulces, pan agua, etc. Y sahumeriarlos
con copal “resina de árbol de copal”.
Ese día a temprana hora en la plaza principal se expende carne
de cerdo en muy buena cantidad que los habitantes compran
para hacer los tamales cabe señalar que en los domicilios
particulares se matan cerdos y se hacen pan para espera con
alimentos a los fieles difuntos y a las personas que los visitan.
Es común observar en el camino a los orejones como las
mujeres cargan en sus hombros rollos de hojas de plátano para
la hechura de los tamales.
Es una costumbre muy bonita, y que se torna un poco chusca
en que, en periódicos regionales, periódicos murales de
instituciones educativas y en uno que otro volante salgan las
famosas calaveras consistentes en que la calaca se llevara a
algún funcionario, líder, o personas comunes por “x” razón,
estas calaveras salen hechas todos unos versos que riman con
acontecimientos relevantes de esta fecha de dia de muertos.
La fiesta de todos los santos que es el día primero y dos de
noviembre, es una fiesta pagana, con mucho arraigo en la
huasteca, desde el día primero de noviembre ya se hacen notar
por las principales calles de Tanquián hombres con vestimenta
orapos y vestidos de mujeres con máscaras de madera de
pemuche (los huehuets) y otros se vestían anteriormente de
comanches entre ellos el señor Juan Ahumada Azuara de
comanche Silvestre Ahumada de comanche, Perfecto Salazar
de comanche y Don Otoniel Aradillas de venado que consiste
en llevar un penacho hecho de plumas de guajolote una
mascara pequeña de madera de pemuche, un traje de colores
vivos que termina en la rodilla acompañado de cascabeles de
lata que hacían sonar al compás de la guitarra y el violín de
donde emanan sones huastecos, así mismo se ponían unas
medias, también llevaban alrededor de la cintura unos picos de
colores llamativos en los cuales colgaban los cascabeles.
el comanche llevaba en las manos un arco y una flecha hechos
a base de madera para matar al venado, el que se viste de
mujer llevaba sombrero, y se cubria la cara con un pañuelo,
llevaba una blusa y nahua de vistosos colores, medias y
huaraches.
El baile del comanche se distinguía porque baila du propia
danza, nace en el siglo 19 poco después de la llegada de los
italianos que vinieron a fincarse por estos lugares.
Cuando los italianos bailaban los sones no podían hacerlo, y
los indígenas del lugar le arremedaban (imitaban) porque no
podían bailar, naciendo así la danza del comanche que se
bailaba en la fiesta de todos los santos.
A las personas disfrazadas se les hacían llamar huehuets o
viejos y representan a los fieles difuntos que según la creencia
salen de sus tumbas a visitar a sus familiares, se hacían
acompañar de algún trio y tocan sones huastecos alusivos a
estas fechas.
era bonito observar como hombres, mujeres y niños salían de
los diferentes lugares de Tanquián hacia las calles para seguir
a los huehuets en donde los niños les gritaban palabras
chuscas, en este baile la mitad se viste de hombres y la otra
mitad de mujeres.
Cuando se encontraban algunas cuadrillas por las calles del
pueblo inmediatamente el diablo el charro y la muerte
organizaban a los huehuets de cada cuadrilla para efectuar un
combate real entre ellos en donde inclusive salían algunos
lastimados, es por ello que constantemente pitaban el cuerno
las diferentes cuadrillas para no encontrarse y evitar el
combate.
En la ofrenda es común observar en los altares el primero y
dos de noviembre, tamales, cigarros, cerveza, aguardiente,
chocolate, pan de muerto, dulces, cáchuate, plátanos,
naranjas, limas, mandarinas y muy cerca del arco se encuentra
un copalero de barro al que se le ponen brazas de leña y se le
agrega el copal , con la finalidad de efectuar el ritual del
sahumerio, por lo general la ofrenda se efectuaba en los días
de muertos a las 6 de la mañana las 12 del día y 18 horas 6
de la tardes, en este tiempo al momento de la ofrenda los
pobladores salen fuera de su casa y truenan cuetes en señal
de que ya se encuentra la ofrenda que ofrecen a sus fieles
difuntos.
También se acostumbraba poner una ofrenda con alimentos a
las animas solas que son aquellos difuntos que no tuvieron
parientes en la vida o que murieron sin saber en qué lugar
quedaron estas ofrendas las realizan fuera de la calle.
Las personas que se visten de huehuets conservan el
anonimato hasta el día 30 de noviembre fecha de San Andrés,
en la que los pobladores vuelven a poner ofrendas y al final de
la última ofrenda de la tarde retiran los arcos completos
poniéndolos recargados en un árbol, ese día por la noche se
lleva a efecto el destape en la que los huehuets vuelven a bailar
en un ritual en el que los rocían de aguardiente y les hacen una
limpia con hiervas de albacar, hierva del negro aguardiente con
ajo, cada uno baila 7 sones y se van despojando de su atuendo
y librándose según la creencia de los malos espíritus para que
según ellos el espíritu del que representaron en ese baile
vuelva al más allá con tranquilidad, existe la creencia que la
persona que se disfraza de huehues tendrá que bailar durante
7 años de lo contrario si no lo hace se le aparecerán difuntos
en el sueño y no descansara la persona hasta que no cumpla
7 años bailando.
la imagen de la diferencia social de los personajes, es muy
clara marcando también la diferencia étnica y muestra la
condición de subordinación. Vemos aquí una rebelión explicita
del oprimido ante su dominador.
Pero junto a estos elementos impugnatorios coexisten en la
fiesta de muertos, unos más que contrariamente nos muestra
los valores de la cultura, podemos ver que la misma dinámica
de subordinación existe sobre la mujer, en la fiesta de día de
muertos, en la danza se observaba la ausencia de la mujer,
esto se debe a que no les estaba permitido participar con la
libertad de comportamiento que reluce en estas fechas.
El baile de huehuts es muy bonito y alegre, las mujeres no
bailaban porque tenían que guardar su lugar ellas no podían
hacer desfiguros bailando por las calles, para la idiosincrasia
de esta gente la mujer tiene su lugar en las casas opero si
podían apreciar estas danzas