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Institución: Instituto Superior de

Formación Docente N°157


Carrera: Profesorado de Educación
Primaria
Año: 4º
Materia: Dimensión Ético-política de la
praxis docente.
Profesora: Dominguez Karina
Alumno: Pedersen, Martín.
“Educar la conciencia moral es así, hacer creíble la viabilidad de un
proyecto común: el que despliega y pone en juego el nosotros
originario, un sujeto pensante plural, es situarse en un espacio ético,
donde media la sociedad política, que enseña porque es responsable
de lo público”

Como futuros docentes el tema tratado en esta cita debe interpelarnos fuertemente. Al día
de hoy, estando en el tramo final de nuestra carrera debemos reconocer,
autocríticamente, que no tenemos una visión clara y un posicionamiento crítico y
comprometido sobre este tema. Una primera pregunta que deberíamos hacernos sería:
En pleno siglo XXI, en un mundo sumido en grandes cambios, con grandes desigualdades
y mayores problemas globales y locales ¿Podemos formar ciudadanos al margen de
cuestiones como la moral o la ética?

Para analizar esta cuestión debemos dar cuenta, primeramente, de los grandes cambios
que en las últimas décadas han transformado el panorama mundial, tanto social como
culturalmente. Aún es materia de debate si nuestro mundo ha entrado, o no, en la etapa
de la posmodernidad. Lo que sí es más seguro para todos es que la modernidad tal como
la conocimos, tal como fue concebida por los grandes pensadores del siglo XVI, XVII y
XVIII no existe más.
Por lo tanto la moral debe ser analizada a la luz de estos cambios. Porque, mientras
Borudieu analiza que en la sociedad las personas (los agentes) conviven manifestando
respeto y reverencia por las creencias oficiales del grupo social; Esther Diaz, observando
estos cambios mundiales nombrados más arriba, nos advierte que la posmodernidad
desprecia la retórica del deber austero y se reconoce defensora del derecho individual;
según la autora “Accedemos al imperio de la autonomía.”. Mientras tanto, el mundo se
torna cada vez más desigual e individualista… ¿Dónde queda espacio para desplegar
pensamientos como el citado en la frase de Cullen?
Respondiendo a esta pregunta considero como una herramienta vital a la educación.
Porque si el hombre es un ser social, y es el constructor de su entorno, supongo a la
educación como una de sus construcciones más importantes. Hoy en día se torna
necesario revisar que educación estamos brindando a los futuros ciudadanos de nuestro
mundo. ¿Educamos acerca de los valores? ¿En las planificaciones anuales, en los
proyectos, en las unidades didácticas…¿qué importancia ocupan temas como el respeto,
el valorar las diferencias, el trabajo en equipo, el respeto por integridad de la mujer, etc.?
Sostiene Cullen que la educación pertenece a la esfera de las acciones del hombre. Pero
esta acción no se despliega espontáneamente, sino que lo hace principalmente a través
de una institución como la escuela. Por lo tanto, además de preguntarnos “¿QUE
enseñamos?”, cabe que nos cuestionemos también “¿CÓMO es la escuela en la que
enseñamos?”. Y es aquí donde entran en juego aquellas cuestiones relacionadas con la
ética.
¿Puede formar ciudadanos para la libertad una institución en la que no se respiren aires
democráticos? ¿Puede formar ciudadanos tolerantes y respetuosos ante la diversidad una
institución que señale y reprima aquellos pensamientos con los que difieren sus
directivos, superiores, etc.? ¿Puede construirse un pensamiento libre y autónomo en una
institución verticalista, donde el saber oficial, lejos de empaparse de otros saberes,
opiniones, etc., reniega de cualquier concepto, opinión o sentimiento que lo contradiga?

Cómo futuros docentes debemos estar atentos a estas cuestiones y evitar pasarlas por
alto. O en palabras de Cullen “situarnos en un espacio ético”. Cada uno de nosotros es
importante para que sean los chicos, nuestros alumnos, el centro de nuestra tarea. Para
que reflexionemos en el poder que tiene nuestra acción como docentes. Tomar conciencia
de que cada uno de nosotros es la institución y es la mediación. Y asumir que la
educación nunca va separada de la política, ni esta puede escindirse de la lucha por
distintos proyectos. Desde ahí la necesidad de asumir un posicionamiento, forjar una
trinchera y desplegar la lucha por cambiar los sujetos, las instituciones y, con ello, dar
nuestro pequeño aporte para transformar un mundo actual que hace de la exclusión una
cuestión diaria a la que, paulatinamente, nos vamos acostumbrando. Naturalizando
cuestiones que están en las antípodas de la frase que es punto de partida de este trabajo.
Bibliografía:

- Cullen, Carlos (2013) Perfiles ético-políticos de la educación. 1° Ed. 2° reimp. –


Buenos Aires: Paidos
- Bourdieu, P (1997) “Razones prácticas sobre la teoría de la acción: un fundamento
paradójico de la moral” Anagrama. Pp.221-226
- Díaz, E. (2000) “La posética” en posmodernidad, Bs.As.: Biblos