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SISTEMA NERVIOSO

El sistema nervioso permite a los animales comunicarse tanto con el


exterior como con el interior de su propio cuerpo. Del medio exterior
recibe señales a través de los órganos de los sentidos (ojos, oídos,
botones gustativos, receptores olfativos y las terminaciones libres de la
piel que permiten el sentido del tacto), pero también recibe otros tipos
de información como, por ejemplo, térmica (enfriamiento o
calentamiento relativo). Curiosamente, la principal respuesta del
sistema nervioso hacia el medio exterior se hace a través de los
músculos, es decir, mediante el movimiento. Aunque también mediante
la liberación de hormonas. En el sistema nervioso se encuentran
también los centros de la consciencia, del pensamiento, de las
emociones y de todas las cualidades humanas consideradas como
superiores. Se podría decir que estas funciones en humanos, y
probablemente a un nivel diferente también en otros vertebrados,
tienen una actividad interna propia no relacionada necesariamente con
el exterior o con el propio cuerpo. El encéfalo, parte del sistema
nervioso central, se considera el órgano más complejo del reino animal
y algunos autores creen que llegar a conocer completamente cómo
funciona es uno de los desafíos más ambiciosos, no sólo de la biología o
de la medicina, sino de la ciencia en general.

Tradicionalmente se ha divido al sistema nervioso en dos partes:


sistema nervioso central y sistema nervioso periférico (Figuras 1 y 2). El
sistema nervioso central está formado por el encéfalo y por la médula
espinal. El sistema nervioso periférico lo componen multitud de
neuronas, generalmente agrupadas en ganglios o plexos, y nervios
dispersos por el interior del organismo.
Figura 1. Esquema de las divisiones del sistema nervioso de
vertebrados. (modificado de Purves et al., 2007).

Figura 2. Esquema en el que se muestra la división del sistema nervioso


en sus dos principales componentes: sistema nervioso central (en
rosado) y periférico (en negro y verde).
Las células que componen el sistema nervioso son las neuronas y las
células gliales. Aunque las neuronas reciben la mayor atención, también
la glía es imprescindible. Se estima que hay unas 86000 millones de
neuronas en el encéfalo humano, mientras que el número de células
gliales, dependiendo de la especie, puede ser similar. Las neuronas son
células que se comunican entre sí fundamentalmente mediante sinapsis
y cada neurona puede recibir información de miles de otras neuronas,
enviando a su vez información a otras tantas neuronas. Pero además,
las señales que se envían las neuronas entre sí son muy diversas y su
efecto en la neurona diana depende del tipo de receptor que ésta
contenga y de la información que está recibiendo simultáneamente de
otras neuronas. Con estos números y este grado de interconexión es
fácil imaginar la enorme tarea que supondrá para la ciencia entender
cómo funciona el sistema nervioso.

SISTEMA ENDOCRINO

El sistema endocrino de los animales está constituido por las células


endocrinas, caracterizadas funcionalmente por la secreción de
hormonas. Estás células las encontramos reunidas en forma de glándula
o dispersas en el seno de los tejidos. Algunas neuronas también
secretan hormonas denominadas células neurosecretoras.
El sistema nervioso de los animales da lugar a acciones muy concretas y
muy rápidas, sin embargo el sistema endocrino da lugar a unas acciones
crónicas, lentas y difusas y controlan métodos como metabolismo,
crecimiento, etc.
Hormona
Una hormona es un mensajero químico que puede ejercer influencia en
el funcionamiento de otras células. Actúa cuando encuentra una célula
diana, que además tiene que tener un receptor específico para la
hormona; por lo tanto, es una acción muy específica.

La palabra viene de “hormao” y significa agitar, ya que la hormona


activa la maquinaria interna de la célula sin llegar a aportar nada. Se
liberan a nivel muy pequeña considerándose biocatalizadores. Excesos o
defectos de la hormona llevan a la aparición de enfermedades en los
animales por lo que se tienen que regular homeostáticamente. La
hormona pone en marcha sistemas de feedback negativo de modo que
la respuesta inhibe la síntesis de la hormona.

Sistema endocrino y las principales glándulas endocrinas en animales


– Glándula pineal.
– Hipófisis o pituitaria.
– Hipotálamo: área del cerebro con muchas funciones. No es glándula –
endocrina.
– Tiroides: Podemos palparlas.
– Paratiroides.
– Timo: no es funcional a partir de los 7 años.
– Cápsulas suprarrenales.
– Páncreas.
– Ovarios/testículos.
Glándula pituitaria o hipófisis
Es una estructura formada por dos lóbulos íntimamente desarrollados
que parten del cerebro, concretamente del hipotálamo, que a su vez
sintetiza precursores hormonales que se almacenaran y afectaran en la
hipófisis. Se divide en tres partes:

 Lóbulo anterior
 Lóbulo posterior
 Pars Intermedia

1. Glándula pineal
2. Glándula pituitaria
3. Glándula paratiroidea
4. Glándula suprarrenal
5. Glándula tiroides
6. Páncreas
7. Ovarios
8. Testículos
SISTEMA CIRCULATORIO
El aparato circulatorio permite transportar los nutrientes que se
absorben del tubo digestivo hacia todas las células del cuerpo de los
animales. Existen aparatos circulatorios simples como la circulación
abierta, es decir, utilizan el celoma para distribuir sus nutrientes.
También hay aparatos circulatorios complejos con circulación cerrada,
no usan el celoma, sino vasos muy finos (arteriolas) para distribuir los
nutrientes a cada célula. Es importante destacar que el desarrollo del
aparato circulatorio se realizó en la cavidad interna de los animales
(celomados) y así pudo distribuirse por todo el cuerpo y cumplir su
papel eficientemente. Que es nutrir a las células.
Pero, en animales acelomados, pseudocelomados no hay aparato
circulatorio porque les falta cavidad interna (celoma formado por el
mesodermo).
La distribución de nutrientes es por simple difusión. El principal tejido
embrionario en originar vasos y corazón es el mesodermo, presente. En
animales triploblásticos celomados.
Además del reparto de nutrientes, el aparato circulatorio también
permite la eliminación de desechos metabólicos (de las células), pues
transporta los desechos hacia los órganos excretores, y luego éstos lo
eliminan fuera del cuerpo, conservando el medio interno sus valores
constantes agua, oxigeno, pH, etc. (homeostasis).

APARATO CIRCULATORIO EN LOS ANIMALES.


Los sistemas Circulatorios están formados por un conjunto de tejidos y
órganos encargados de impulsar los líquidos hacia todos los tejidos y
órganos del animal.
Los poríferos, celentéreos, platelmintos y nemátodos carecen de
corazón, arterias, venas, capilares y fluido circulatorio. La circulación se
da entre células o Intercelular.
ANIMALES SIN SISTEMA CIRCULATORIO (Circulación No Sistémica)
ANIMALES CON SISTEMA CIRCULATORIO (Circulación Sistémica)
Corazón. Formado por tejido muscular. Tiene como misión impulsar la
sangre o hemolinfa manteniendo en movimiento el fluido. Pueden ser
miogénico o neurogénico.
Fluido. Medio circundante constituido por agua, sales, proteínas, células
en suspensión y pigmentos respiratorios. En los invertebrados se
denomina hemolinfa, en vertebrados sangre.
Vasos conductores. Responsables de la condición del fluido corporal, por
ejemplo existen arterias, venas y capilares.
PIGMENTOS DE TRANSPORTE DE GASES.
Se encuentra en el fluido circulatorio, a veces en el líquido extracelular y
otras veces en el medio intracelular de células especializadas. Los
pigmentos para el transporte de O2 y CO2 más importantes son la
hemocianina y la hemoglobina.
Hemocianina. Proteína conjugada que presenta cobre, es de color azul.
Típico en moluscos y en la mayoría de artrópodos.
Hemoglobina. Proteína conjugada que contiene hierro, es de color rojo.
Presente en anélidos y vertebrados.
TIPOS DE SISTEMA CIRCULATORIO.
Sistema Circulatorio Abierto o Lagunar.
El fluido se transporta por vasos abiertos, llegando a salir a las lagunas
tisulares, que constituyen el hemocele, bañando los órganos internos.
Organismos que presentan circulación abierta:
Moluscos (en caracol), presentan un corazón con aurícula y ventrículo,
con numerosos vasos. La hemolinfa fluye a través de lagunas tisulares.
Artrópodos, tienen un corazón tubular situado en posición dorsal, el cual
presenta orificios laterales llamados ostiolos. La hemolinfa fluye el
corazón hacia las arterias, y estos la vierten a los espacios tisulares
(hemocele), de allí retornan al espacio pericárdico ingresando al corazón
por lo ostiolos. En los insectos el sistema circulatorio transporta
principalmente nutrientes.

Sistema inmunitario
El sistema inmunitario es aquel conjunto de estructuras y procesos
biológicos en el interior de un organismo que le permiten mantener la
homeostasis o equilibrio interno frente a agresiones externas, ya sean
de naturaleza biológica (agentes patógenos) o físico-químicas (como
contaminantes o radiaciones), e internas (por ejemplo, células
cancerosas).
El sistema inmunitario se encuentra compuesto por células que se
encuentran en distintos fluidos, tejidos y órganos, principalmente: piel,
médula ósea, sangre, timo, sistema linfático, bazo, mucosas. En la
médula ósea se generan las células especializadas en la función inmune:
neutrófilos, eosinófilos, basófilos, mastocitos, monocitos, células
dendríticas y macrófagos; todas ellas se movilizan a través de la sangre
y el sistema linfático hacia los distintos órganos.
Existen dos tipos de sistemas inmunitarios: el sistema inmunitario
innato (natural o inespecífico) y el sistema inmunitario adquirido
(adaptativo o específico). El sistema inmunitario innato está presente
prácticamente en todos los seres vivos, incluso los sencillos organismos
unicelulares como las bacterias poseen sistemas enzimáticos que los
protegen contra infecciones virales. Otros mecanismos inmunitarios
básicos se encuentran en eucariontes, plantas, peces, reptiles e
insectos, así como en mamíferos. Entre estos mecanismos figuran
péptidos antimicrobianos llamados defensinas y citocinas, la fagocitosis
que realizan neutrófilos y macrófagos, el sistema del complemento y
otros. El sistema inmunitario innato puede detectar en las células una
variedad de señales de «peligro» llamadas patrones moleculares
asociados a peligro (DAMP, por sus siglas del inglés) o bien la presencia
de señales asociadas a agentes patógenos denominadas patrones
moleculares asociados a patógenos (PAMP, por sus siglas del inglés),
identificando de esta forma una amplia variedad de células dañadas, ya
sea por quemaduras, radiación, virus, bacterias, parásitos y muchos
otros agentes, distinguiéndolas de las células y tejidos sanos del
organismo para funcionar correctamente.
El sistema inmunitario adquirido permite que los vertebrados, como los
humanos, tengan mecanismos de defensa más sofisticados,
interconectados con los mecanismos del sistema inmunitario innato en
forma dinámica y de más largo plazo. La unidad anatómico funcional de
ese sistema es el linfocito. El sistema inmunitario se adapta con el
tiempo para reconocer patógenos específicos de manera más eficaz,
generando una memoria inmunitaria. La memoria inmunitaria creada
desde una respuesta primaria a un patógeno específico proporciona una
respuesta mejorada a encuentros secundarios con ese mismo patógeno
específico. Este proceso de inmunidad adquirida es la base de la
vacunación.

SEN TI DOS

En esta página vamos a tratar las estructuras y sistemas encargados


de captar información tanto del medio externo como del interno de
los animales. A estos sistemas se les denomina
comúnmente sentidos. Aunque estas células y estructuras se
encuentran en diferentes partes del cuerpo, y también se tratan como
parte de otros órganos, vamos aquí a tratarlos de manera conjunta.
Distinguiremos en primer lugar a los sentidos que captan
información externa: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero también
otros con información interna como la percepción del dolor, de la
temperatura, sentido del equilibrio, posición, etcétera.

1. Vista

El órgano sensorial que se encarga de captar la luz en los


vertebrados es el ojo. Es una estructura ovoide formada por varios
tipos de tejidos dispuestos de tal manera que permiten la proyección
y enfoque de la luz sobre una capa de células nerviosas que forman la
retina, las cuales convertirán dichos rayos de luz en impulsos
nerviosos que viajarán por el nervio óptico (par nervioso II)
fundamentalmente hasta el núcleo geniculado del tálamo y desde ahí
llegará la información a la corteza cerebral visual, localizada en la
parte posterior del encéfalo (Figura 1).

El ojo

El ojo es la estructura que capta la luz reflejada por los objetos, la


procesa y envía la información en forma de impulsos eléctricos al
cerebro para su interpretación. Es una estructura redondeada y
polarizada, es decir, tiene distinta organización según la zona. Desde
la parte anterior hasta la posterior nos encontramos con la córnea,
cámara anterior, iris, músculos ciliares y cristalino, cuerpo vítreo,
retina, coroides, esclerótica y nervio óptico. Estas estructuras se
reparten en tres túnicas concéntricas (excepto el cristalino): túnica
fibrosa; túnica vascular y túnica nerviosa (Figura 2).
2. Oído

Lo que se conoce comúnmente como sistema auditivo o


simplemente oído está formado por dos sistemas: auditivo y
vestibular. El primero nos permite oír, es decir, captar sonidos,
mientras que el segundo es responsable del equilibrio. El sistema
auditivo se divide en tres compartimentos: oído externo, oído medio y
oído interno (Figura 7).

3. Gusto
El sentido del gusto es el encargado de percibir sabores de
sustancias, sobre todo posibles alimentos, que entran en la boca. Sin
embargo, el sabor se percibe sobre todo por el olor, es decir, por el
sentido del olfato. Las estructuras sensoriales encargadas de detectar
el gusto se denominan botones gustativos y se localizan sobre todo
en las papilas de la lengua. Las papilas son protuberancias de la
superficie de la lengua, que pueden ser de tipo filiforme, foliadas,
fungiformes y caliciformes. Los botones gustativos se suelen disponer
en el ápice de las papilas fungiformes y en las partes laterales y
profundas de las caliciformes.

Los receptores que se encuentran en los botones gustativos hacen


contacto sináptico con axones sensoriales primarios. Éstos axones
entrarán al encéfalo por dos nervios: VII y IX, que inervarán el núcleo
del tracto solitario, éste al núcleos del tálamo y desde ahí la
información llegará hasta la corteza gustativa.

Lengua

La lengua es el órgano donde se encuentran las papilas con los


botones gustativos. Básicamente, la lengua es un músculo esquelético
estriado encargado de mover la comida y, en algunos animales, de
ayudar a la emisión de sonidos.

Los botones gustativos son las estructuras que contienen a las


células encargadas de reconocer a las moléculas causantes de los
sabores. Los botones gustativos se encuentran en las papilas de la
lengua, pero también en otras partes de la cavidad oral como el
paladar y la epiglotis. Tienen una forma como de cebolla (sin hojas)
con la parte más apical en contacto con el espacio exterior (Figura
12). En ellos hay tres tipos de células. En la periferia se encuentran
las de sostén o subtentaculares. Más internamente están las células
neuroepiteliales gustativas, de las que suele haber de 10 a 14 por
botón gustativo. Éstas son quimiorreceptores que reconocen a las
moléculas gustativas y transducen la unión en señales que transmiten
a las terminaciones nerviosas que las abrazan. Un tercer tipo celular
son las células basales, localizadas periféricamente cerca de las
lámina basal, propuestas como las células madre encargadas de ir
reponiendo las células del botón gustativo que van muriendo.

La información que generan las células receptoras de los botones


gustativos tras el estímulo de una molécula de sabor es recogida por
diferentes nervios según la zona de la lengua donde se localicen
dichos botones. Los situados anterior y medialmente están inervados
por el nervio VII (facial), mientras que los más posteriores y los
situados en la faringe lo están por el nervio IX (glosofaríngeo), los
localizados en la laringe y epiglotis por el nervio X (vago). Estos
nervios entran al rombencéfalo (cerebro posterior) a distinta altura,
pero la información converge en el núcleo del tracto solitario del
rombencéfalo, desde donde se manda la información a centros del
tálamo, y desde ahí llega hasta la corteza gustativa. Hay otras vías
laterales y también conexiones desde la corteza gustativa que asocian
esta información con el resto de información relevante para el
organismo, como por ejemplo la olfativa durante la comida, puesto
que el sabor final de los alimentos es una mezcla del la información
de los botones gustativos y de los olorosos, sobre todo de éstos
últimos.

4. Olfato

El olfato es probablemente el más antiguo de los sentidos. Afecta


a la alimentación, relaciones sociales, comportamiento predador,
orientación espacial, maternidad, improntas parentales, etcétera. La
importancia es clara puesto que cuando este sistema se lesiona (en
roedores) se producen deficiencias en los patrones de sueño,
sexuales, de agresividad, cuidado maternal y produce
comportamientos similares a los estados de ansiedad. Los
componentes básicos de la olfacción se han mantenido constantes
durante millones de años. Es interesante observar que la organización
del sistema olfativo en insectos es similar al de vertebrados, al menos
en los elementos iniciales, y molecularmente es donde hay más
semejanzas.
La olfacción comienza en el epitelio olfativo, que se encuentra en
una zona de la cavidad nasal próxima al cráneo (Figura 14). El
epitelio olfativo está formado por neuronas que poseen receptores
que son estimuladas por las moléculas olorosas y que agrupan sus
axones en el nervio olfativo (nervio I). Este nervio cruza el cráneo por
la denominada placa cribosa y sus axones llegan al bulbo olfativo,
parte rostral del encéfalo. Aquí, los axones de este nervio se dividen
en grupos y terminan formando unas estructuras denominadas
glomérulos olfativos, donde se transmite la información olfativa
primaria a otras neuronas, sobre todo a las células mitrales. Desde el
bulbo olfativo se envía la información olfativa a otras estructuras
encefálicas más profundas donde se interpreta y se confronta con el
estado de información del individuo. Por ejemplo, el olor a comida no
tiene el mismo efecto si se tiene hambre que si se está saciado.

5. Sentidos cutáneos

En la piel, el órgano sensorial más grande que tenemos, hay una


serie de receptores que permiten obtener información del medio
externo: estímulos mecánicos (tacto, presión, vibración), térmicos y
dolorosos (daños mecánicos y químicos). Al contrario que en otros
sentidos donde los receptores están concentrados en un órgano, estos
tipos de información son captados por prolongaciones nerviosas
terminales, libres o encapsuladas, que se distribuyen por toda la piel
del cuerpo con diferente densidad según la zona. El mecanismo
funcional es similar en todos ellos, un estímulo provoca deformación o
cambios en la membrana del nervio que desencadena un cambio en la
potencial de membrana que genera un potencial de acción que se
transmite hasta el soma de la neurona, y desde ahí al sistema
nervioso central.

Eos receptores se pueden clasificar según diferentes criterios,


como localización, tipo de estímulo al que son sensibles o según la
organización de la terminación nerviosa.

Terminaciones libres. Corresponden a las partes terminales de


los axones y no están rodeadas de ninguna estructura, la
mielinización del axón acaba antes de la parte terminal. Pueden ser
receptores de tacto (mecanorreceptores), dolor (nociceptores),
temperatura (termorreceptores). Se encuentran dispersos tanto en la
epidermis como en la dermis.

Hay una variedad de terminaciones libres que están asociadas a


determinados tipos de células (Figura 17). Por ejemplo, los discos de
Merkel son terminaciones libres que adoptan una forma de copa para
envolver a las células de Merkel de la epidermis. Los discos de Merkel
son mecanorreceptores muy sensibles y de adaptación lenta, por lo
que informan sobre estímulos prolongados. Son abundantes en la
yema de los dedos y en los labios, aunque se localizan en toda la piel.
También hay terminaciones libres que envuelven a los folículos pilosos
denominadas terminaciones libres peritriquiales, que también son
mecanorreceptoras. Estas terminaciones suelen ser de adaptación
rápida, es decir, sólo detectan cambios mecánicos, incluso muy leves.
Referencias Bibliograficas

https://www.monografias.com/trabajos24/circulacion-animal/circulacion-animal.shtml

https://www.paradais-sphynx.com/animales/fisiologia-ambiental/sistema-endocrino-
animales.htm

https://mmegias.webs.uvigo.es/2-organos-a/guiada_o_a_01nervioso.php

https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_inmunitario

https://mmegias.webs.uvigo.es/2-organos-a/guiada_o_a_03sentidos.php