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FERNANDO III.

EL SANTO (1201-1252)
(Peleas de Arriba (Zamora), 24.VI.1201 – Sevilla, 30.V.1252).
Rey de Castilla (1217-1252) y de León (1230-1252).
Conquistador de Córdoba, Murcia, Jaén y Sevilla.
Fernando era hijo del rey Alfonso IX de León y de doña Berenguela
de Castilla, hija primogénita de Alfonso VIII de Castilla.
En León le precedía su hermanastro Fernando, hijo del Rey leonés
y de doña Teresa de Portugal, que había sido jurado como heredero
del Trono de León.
En Castilla el heredero era otro Fernando, nacido en 1189 hijo de
Alfonso VIII, y hermano de doña Berenguela.
El matrimonio de sus padres no pudo mantenerse pues había sido
contraído sin la necesaria dispensa papal del impedimento de
consanguinidad, pues el padre de doña Berenguela, Alfonso VIII de
Castilla, era primo carnal de Alfonso IX de León.
Ante los requerimientos de Inocencio III, los cónyuges rompieron su
convivencia, tras seis años y medio de vida matrimonial (1197-
1204) en los que nacieron cinco hijos, dos de ellos varones: el
futuro Fernando III y su hermano Alfonso de Molina.
Dª Berenguela regresó a Burgos con sus hijos. La vida del infante
D. Fernando se repartió entre Burgos, donde era conocido como el
leonés, para distinguirlo de su tío Fernando, heredero del Trono
castellano, y en León al lado de su padre, donde era llamado el
castellano para diferenciarlo de su hermano mayor, heredero de la
Corona de León.
El fallecimiento en octubre de 1211 de Fernando, hijo y heredero de
Alfonso VIII, a los veintidós años, acercó al pequeño Fernando al
Trono castellano, del que sólo lo separaba su tío el infante Enrique.
En agosto de 1214 otra muerte impredecible, la de Fernando, el hijo
de Alfonso IX, cuando rondaba los veinte años de edad, también
aproximaba al futuro Fernando III al Trono de León.

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MARÍA TERESA GARCÍA PARDO FERNANDO III. “EL SANTO”
El rey Fernando III de Castilla, representado en el Tumbo A o Índice de los
Privilegios reales de Santiago de Compostela.

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Doña Berenguela se estableció con su hijo en Valladolid, desde
donde trataba de ganarse el apoyo de los concejos castellanos,
quienes rogaron a doña Berenguela que acudiese ante ellos con
sus hijos. Allí tras reconocerla como reina y señora de Castilla, le
rogaron que hiciese entrega del reino a su hijo mayor, al infante don
Fernando, a lo que accedió en el acto la Reina, siendo así
aclamado por todos Fernando III como rey de Castilla.
El 30 de noviembre de 1219, tuvo lugar en Las Huelgas Reales de
Burgos el matrimonio de Fernando III con la princesa alemana doña
Beatriz de Suabia, hija de Felipe de Suabia y nieta de Federico I
Barbarroja. Berenguela quiso evitar a su hijo la triste experiencia de
una anulación matrimonial, ya que estaba unido por lazos de sangre
a todas las casas reinantes en España.
El reinado de Fernando III transcurrió en paz, pues desde 1214 se
venían renovando las treguas firmadas por Alfonso VIII poco
después de la batalla de Las Navas con los almohades.
Los primeros años de reinado de Fernando III, caracterizados por la
pacificación y recuperación interior, crearon un reino próspero,
fuerte y unido a las órdenes del Monarca.
Ahora se abría otra época de su reinado de veintiocho años de
duración, que sólo acabó con su muerte, durante los cuales, y con
el apoyo de su pueblo, Fernando III se consagró a acabar con el
poder islámico, expulsándolo hacia África o sometiendo a vasallaje
al último reino que quedaba en España, el de Granada.
En 1227 se desintegró el imperio almohade en la Península,
dividiéndose en varios Reinos de Taifas, lo que facilitaría la
conquista de Fernando III. En 1230 Fernando III intentó apoderarse
de Jaén, pero ante su resistencia, el Rey cristiano inició el regreso
hacia Castilla.
El 24 de septiembre de 1230 Alfonso IX fallecía y ante Fernando III
se abría la posibilidad de acceder también al Trono leonés. Su
madre salió a recibirlo a Orgaz y juntos siguieron hasta Toledo.
D. Fernando se había procurado una bula del papa Honorio III, de
10 de julio de 1218, que le declaraba legítimo heredero del Trono
leonés. Pero Alfonso IX, ignorando los derechos de su hijo,
reconoció en varios documentos y actos públicos, como sucesoras

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suyas, a las infantas doña Sancha y doña Dulce, hijas de su primera
mujer, Teresa de Portugal. El conflicto estaba servido.
Por Ávila, Medina del Campo y Tordesillas, Fernando III se dirigió al
reino de León en el que entró por Villalar (Valladolid), donde fue
acogido como Rey.
En Toro, Villalpando, Mayorga, Mansilla, Oviedo, Astorga, León,
Lugo, Salamanca, Mondoñedo, Ciudad Rodrigo, Coria y León
triunfaban sus partidarios. Fernando III hacía su entrada en la
ciudad regia, donde fue proclamado Rey, en noviembre de 1230. De
este modo volvían a reunirse bajo un único Monarca los dos reinos
separados setenta y tres años atrás.
Doña Berenguela y doña Teresa, con sus dos hijas, se reunieron en
Valencia de Don Juan el 11 de diciembre de 1230. El acuerdo
logrado por ambas Reinas consistió en la renuncia de las dos
infantas a sus derechos a cambio de una pensión vitalicia de 30.000
maravedís anuales. Fernando de Castilla se convertía también en
rey indiscutido de León.
Tras el acuerdo de Valencia de Don Juan, dedicó lo que restaba de
1230, y los dos años siguientes a visitar las tierras centrales de su
reino en la Meseta y Galicia, para conocer a sus nuevos súbditos y
ser conocido por ellos.
Unidas ya las fuerzas de Castilla y de León, en el año 1233 el rey
Fernando reanudó las operaciones militares con la conquista de
Úbeda, que se rindió en el mes de julio; al mismo tiempo el rey
Jaime I iniciaba sus profundas incursiones en el Reino de Valencia.
En 1235, sufrió la pérdida de su esposa doña Beatriz, muerta en
Toro el 5 de noviembre de 1235, después de dieciséis años de
matrimonio y diez hijos, de los que sobrevivían ocho.
En 1236, se inician las grandes conquistas de Fernando III en la
cuenca del Guadalquivir con las fuerzas unidas de Castilla y de
León. En 1248 toma Sevilla.
En los años siguientes toda la campiña cordobesa fue entregándose
a Fernando III mediante capitulaciones que permitían por primera
vez la continuidad de los musulmanes en sus hogares; no así en la
sierra cordobesa, que tuvo que ser conquistada militarmente, y en la
que no se toleró la presencia islámica.

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Al mismo tiempo los concejos de Cuenca, Moya y Alarcón
aprovechaban el derrumbamiento del reino islámico de Valencia,
que se entregaba a Jaime I.
Jaime I. El Conquistador. (1208 –1276). Rey de Aragón, de Mallorca
y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel y señor de
Montpellier.
En marzo del 1243, Fernando III, enfermo en Burgos, confiaba el
mando del ejército, a su hijo Alfonso. Todavía en Toledo el infante,
llegaron mensajeros del Rey de Murcia que ofrecía un pacto de
vasallaje por el que sometía su reino al Monarca de Castilla y León.
El futuro Alfonso X, marchó hacia las tierras de Murcia y suscribió el
pacto por el que el rey de Murcia, Alicante, Elche, Orihuela, Alhama,
Ricote, Cieza y Crevillente se sometían a la autoridad del rey
cristiano permaneciendo ellos en sus hogares, practicando su
religión y trabajando sus heredades.
En cumplimiento del pacto, el ejército de don Alfonso fue ocupando
pacíficamente las villas y castillos del reino; Lorca, Cartagena y
Mula que se negaron a entrar en el convenio, tuvieron que ser
sometidas por la fuerza.
La pacificación del Reino de Murcia ocupó también los años 1244 y
1245; y al rozar con las fuerzas de Jaime I, que estaban
completando la ocupación de Valencia hubo precisión de fijar la
frontera entre Castilla y Valencia, lo que se hizo el 26 de marzo de
1244 por el tratado de Almizra.
En 1244 Fernando III duplicaba sus fuerzas bélicas; mientras una
hueste operaba en tierras murcianas, otra penetraba en el reino
granadino para debilitarle y asestar el gran golpe en Jaén de 1245.
El rey de Granada consideró perdida la ciudad de Jaén y, deseando
salvar una parte de su reino, se presentó ante el rey Fernando y,
entregándose a su merced, le besó la mano declarándose su
vasallo para que dispusiese de él y de su tierra, cediéndole además
la ciudad de Jaén.
El pacto de vasallaje se extendía a sus sucesores en Granada y
Castilla; el Rey musulmán serviría a Fernando III en tiempo de paz,
acudiendo cada año a su Corte, y en tiempo de guerra engrosaría
su hueste contra cualquier enemigo del Rey castellano-leonés.

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El de Granada conservaría en pleno señorío todo su reino, excepto
la ciudad de Jaén, bajo la protección del Monarca cristiano, al que
debía abonar cada año la suma de 150.000 maravedís.
La ciudad de Jaén sería entregada en el acto a Fernando III y sus
habitantes debían abandonarla perdiendo casas y heredades.
Establecidas estas capitulaciones, el monarca cristiano hizo su
solemne entrada en Jaén comenzado en marzo de 1246.
El 8 de noviembre de 1246 falleció la reina doña Berenguela, que
durante todo su reinado había sido su gran consejera, y en cuyas
manos dejaba el gobierno del reino durante las largas temporadas
en Andalucía, consagrado a las operaciones militares.
Fernando III sitió Carmona, que optó por capitular ante el Rey
cristiano. Lora del Río se rindió sin resistencia y en julio de 1247,
aparecía por el Guadalquivir una esperada flota integrada por trece
galeras con la que se inició una guerra de desgaste contra Sevilla.
En marzo del 1248, apareció ante la ciudad el heredero de la
Corona, el infante don Alfonso, con grandes contingentes de
castellanos, leoneses y gallegos. Sevilla ya no tenía reservas,
Castilla y León podían movilizar más hombres y armas.
El 23 de noviembre de 1248, entregaron la ciudad, disponiendo de
un mes para partir hacia África o hacia el Reino de Granada y el 22
de diciembre de 1248 Fernando III hacía su solemne entrada en
Sevilla.
Con la conquista de Sevilla la Reconquista había finalizado, pues
en ese momento ya sólo les quedaba a los musulmanes el Reino de
Granada, como vasallo del Monarca cristiano.
Fernando III falleció el 30 de mayo de 1252 en Sevilla y a sus
exequias en la antigua mezquita, convertida en catedral, asistió el
Rey de Granada.
De su madre había recibido el reino de Castilla, de unos 150.000
km. De su padre el de León, con otros 100.000 km2 y había
conquistado otros 100.000 km2. Se dedicó a la repoblación
cristiana del territorio ganado con castellanos, leoneses y gallegos,
realizando entre ellos el reparto de casas y heredades (tierras).
Con su primera esposa, Beatriz de Suabia, reina de 1219 a 1235,
tuvo diez hijos, siete de ellos varones: Alfonso, Fadrique, Fernando,
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Enrique, Felipe, Sancho y Manuel, y tres mujeres, dos muertas en la
infancia; la tercera, Berenguela, ingresó en Las Huelgas Reales de
Burgos.
Fernando contrajo segundas nupcias en noviembre de 1237 con
Juana de Ponthieu, con la que tuvo otros cinco hijos: Fernando,
Leonor, Luis, Simón y Juan. Los dos últimos murieron en la infancia.
La religiosidad de don Fernando y su fama de santidad hicieron que
el papa Benedicto XIII le canonizara el 6 de septiembre de 1672.
BIBLIOGRAFÍA
M. de Manuel Rodríguez, Memorias para la vida del Santo Rey don
Fernando III, Madrid, Imprenta de la Viuda de Joaquín Ibarra, 1800;
J. M. Sánchez de Muniain, “San Fernando III de Castilla y León”, en
Año Cristiano, t. II (1959), págs. 523-531;
L. Charlo Brea (ed.), Crónica latina de los reyes de Castilla, Cádiz,
Universidad, 1984;
F. García Fiz, “Las huestes de Fernando III”, en Archivo Hispalense:
Revista histórica, literaria y artística, t. 77, n.os 234- 236 (1994),
págs. 157-190;
J. Sánchez Herrero, “El proceso de canonización de Fernando III ‘el
Santo’”, en Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián
Ocampo, n. 18 (2001);
M. González Jiménez, Fernando III el Santo. El Rey que marcó el
destino de España, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2006.
Real Academia De La Historia

MONUMENTO AL REY FERNANDO III, EL SANTO, SEVILLA

Imagen de portada: El monumento en honor al Rey San Fernando


en la Plaza Nueva de Sevilla.
La idea de construir un monumento para el Rey Santo partió
del alcalde, Francisco Javier Cavestany en 1848, cuando se estaba
construyendo la plaza, en el solar que ocupó el Convento “Casa
Grande de San Francisco”. El monumento en honor al Rey San
Fernando, se encuentra en el centro de la Plaza Nueva, en Sevilla.

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En 1861, se retomó la iniciativa con la Reina Isabel II. Pero diversos
cambios retrasaron la decisión hasta que el Rey Alfonso XII colocó
la primera piedra del monumento, el 27 de Marzo de 1877. La obra
acabó en el siglo siguiente, siendo inaugurada el 15 de Agosto de
1924.
En la construcción definitiva del monumento intervinieron los artistas
más importantes del momento. El pedestal y la idea de conjunto son
de Juan Talavera y Heredia. Los lados están compuestos por las
figuras de cuatro personajes que acompañaron al Santo Rey en la
conquista de Sevilla. Alfonso X, es obra de Enrique Pérez
Comendador. Garci Pérez de Vargas, es obra de Joaquín Sánchez
Cid. Ramón Bonifaz, es de José Lafita Díaz. Don Remondo, obra de
Alfonso López Rodríguez. Corona el pedestal, la estatua ecuestre
de San Fernando obra de Joaquín Bilbao.

SAN FERNANDO, PATRÓN DE SEVILLA


San Fernando es el patrón de varias localidades como
Sevilla, Aranjuez, San Fernando de Henares, Maspalomas (Gran
Canaria), etc. Además es el patrón de los Ingenieros del Ejército de
Tierra de España.
Desde la creación en 1819 de la Diócesis de San Cristóbal de La
Laguna, también llamada Diócesis de Tenerife (islas Canarias), San
Fernando es el compatrono de la misma y de la catedral
diocesana por bula del papa Pío VII.
Esto es debido a que esta diócesis depende de la Archidiócesis de
Sevilla, cuya ciudad tiene por patrono a san Fernando
conjuntamente con la Virgen de los Reyes y, por otro, a que fue el
rey Fernando VII quien apoyó la creación de esta diócesis.
San Fernando es también el patrono de la Universidad de La
Laguna, puesto que esta institución fue fundada bajo el nombre
de Universidad Literaria de San Fernando.
Fernando, durante el sitio de Sevilla, poseía una bandera con la
efigie de la Virgen. Los musulmanes pensaron que destruir esa
bandera sería un importante golpe contra la moral de las tropas
cristianas y enviaron un pequeño contingente al campamento
cristiano, que terminó por dañar a saetazos la bandera.

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Fernando comentó este hecho al clérigo, que le recomendó enviarlo
a los sastres del campamento para que lo repararan, pero Fernando
decidió coserlo él mismo. Por esto, fue nombrado hermano mayor
de la hermandad católica del gremio de los sastres, que fue la
primera que existió en Sevilla tras la Reconquista.
Dicha hermandad tenía como patrón a san Mateo y más tarde
añadieron a la Virgen de los Reyes (patrona de los sastres) y al
propio san Fernando cuando fue canonizado.
Esa hermandad aún existe, con el nombre de Hermandad de la
Virgen de los Reyes, y tiene su culto en la iglesia de San
Ildefonso de la ciudad.

Urna de plata con los restos del cuerpo incorrupto del rey
Fernando III en la catedral de Sevilla

Fernando III, hijo de Alfonso IX de León y de Berenguela de


Castilla. Durante su reinado se reunificaron definitivamente los
reinos de León y Castilla y fueron conquistadas a los musulmanes
las ciudades de Jaén, Córdoba, Sevilla y Murcia. Falleció en Sevilla
en 1252 y en 1671 fue canonizado por el Papa Clemente X. Sus
restos mortales incorruptos se veneran en la catedral de Sevilla.

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Patron de Sevilla. Fuentes:
visitasevilla.es
sevillaguia.com
Fotografías sevilla.abc.es

DINASTÍA
Alfonso VIII de Castilla
Dª Berenguela de Castilla
Fernando III. El Santo
Alfonso X. El Sabio
Sancho IV - María de Molina
Fernando IV
Alfonso XI
Pedro I. El Cruel
Enrique II Trastámara

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