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Las claves para una terapia de duelo

exitosa
El papel de la terapia de grupo en la
superación del duelo (I)

El ser humano es un ser social.


Nacemos, crecemos y morimos en sociedad. Los procesos psicológicos que desarrollamos
están influidos por nuestra interacción con los demás. Y por eso el duelo, como proceso de
adaptación a la muerte de un ser querido, también lo está.

El duelo es un proceso en parte interno y en parte compartido. El afrontamiento de las tareas, las
decisiones que va tomando el doliente, la forma en que va andando individualmente el camino del
duelo, etc., es un proceso interno que se lleva a cabo dentro de una familia, de un grupo, en
sociedad.

Cómo influye el entorno social en la superación del


duelo
Nuestra sociedad afronta la muerte evitándola. Se intenta no hablar de dolor, de enfermedad, de
la muerte, con la consecuencia de que, cuando nos topamos con ella, carecemos de recursos para
hacerle frente. La sociedad, el entorno más cercano del doliente, le apremia para que esté
bien. Para que no piense, se distraiga y no esté en contacto con el dolor. Sin embargo, todos estos
mecanismos de evitación provocan que el duelo se complique.

Todos los procesos que se dan en sociedad influyen definitivamente en la evolución individual
del duelo: Cómo lo experimenten en su familia (si se habla o no de lo sucedido y de lo que se
siente, si se permite o no la expresión emocional, si se anima hacia la mejoría o se impone el
estancamiento y dejar de vivir). Cómo expresa el doliente su malestar a los demás, si lo expresa o
no, si utiliza mecanismos auténticos, etc.

La importancia de la terapia de duelo grupal


De aquí proviene la potencia de la terapia de grupo en el trabajo del duelo. Ésta aúna el trabajo
individual de cada participante en un entorno de interacción social real. Dicho entorno permite, por
un lado, compartir la experiencia del duelo y, por otro, ensayar nuevas maneras de estar y sentir
en relación.

La experiencia con los grupos con los que trabajamos en FMLC nos ha permitido estudiar tanto los
ingredientes fundamentales para que el grupo de terapia funcione, como las claves del trabajo de
duelo en grupo. A continuación, nos centraremos en explicar cuáles son los principales elementos
de funcionamiento de un grupo de terapia.

Factores clave de la terapia de grupo


Para que todo grupo funcione, tienen que estar presentes estos elementos. Nosotros los vamos a
relacionar con la vivencia del duelo:

 – Cohesión. Es una de las características absolutamente esenciales de una terapia de


grupo exitosa. La cohesión grupal se refiere a la unión que los participantes sienten hacia
el grupo y el resto de sus componentes. Los miembros del grupo cohesivo se aceptan y
apoyan. En los grupos de duelo esto queda de manifiesto en el hecho de que, a pesar del
dolor personal de cada participante, estos escuchan y participan de las experiencias de los
demás.
 – Compartir y ser aceptado: El hecho de expresar las emociones, el dolor, los
pensamientos, etc, tiene una función de desahogo: sirve para poner límites y hacer real la
experiencia interna del doliente. Sin embargo, lo fundamental es que expresar a los
demás nuestro mundo interior y ser aceptado por el grupo resulta de primordial
importancia para el crecimiento personal. El hecho de que uno de los miembros del
grupo de duelo comparta con los demás participantes sus sentimientos más profundos o
pensamientos que no comparte con nadie más, resulta una experiencia curativa.
 – El grupo funciona como una unidad: Cuando el grupo es cohesivo, se acepta y se
apoya. Empieza a funcionar como un solo organismo, buscando la mejoría de todos sus
integrantes y yendo en la dirección de la motivación por el cambio.
 – El grupo como fuente de apoyo: Cada participante recibe ayuda del grupo, escucha,
comprensión, ayuda práctica, etc. El doliente encuentra en sus compañeros de grupo un
entorno seguro donde expresarse libremente, a menudo cuando su propio entorno social
y/o familiar ya se ha cansado de prestarle ayuda. Pero no sólo se trata de eso, sino que
además el doliente también se convierte en agente activo de ayuda, participando de la
experiencia de sus compañeros y fomentando la empatía.

Estos son algunos de los elementos y procesos que hacen que el grupo de terapia funcione como
formato adecuado. Son algunos de los factores más esenciales, sin los cuales el grupo no
funcionaría. En próximos artículos nos detendremos en aspectos más concretos para trabajar
el duelo en grupo.

Todas estas claves pretenden servir de orientación a las personas que han sufrido la pérdida de un
ser querido o intentan ayudar a una persona doliente de su entorno. Para saber más o
para solicitar ayuda gratuita, no dude en consultar nuestra página web:
www. fundacionmlc.org

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PROCESOS DEL DUELO

En líneas generales el proceso de duelo se define como el proceso normal y necesario de


adaptación a una pérdida. La pérdida puede ser ampliamente entendida como pérdida de un ser
querido, una ruptura sentimental, pérdida de empleo o de rol, etc.

En este artículo, centraremos nuestra atención en la pérdida de un ser querido. Adentrarse en los
elementos que componen esta definición da una pista de la profundidad del significado del duelo.

El duelo es un proceso
La primera acepción de “Proceso” en el diccionario de la Real Academia de la Lengua es “Acción
de ir hacia adelante”. El proceso de duelo es un proceso cambiante, con subidas y bajadas, pero
que, como su definición indica, siempre va hacia adelante e implica movimiento y acción.

Una parte importante de la resolución del duelo pasa por que el doliente tome parte activa en él,
es decir, es una cuestión de decisión y de que la persona afectada se haga responsable de su
proceso. El tiempo ayuda a poner distancia con el hecho en sí, a adquirir perspectiva, reflexionar y
dolerse. Sin embargo, el tiempo no es curativo en sí mismo: lo curativo es lo que el doliente hace y
se permite sentir durante ese periodo.

En este sentido, el deudo puede elegir sobre “cómo” resolver el duelo, es decir: cómo afrontar el
vacío de la pérdida, como resolver la duda de qué hacer con las pertenencias del fallecido,
permitirse dejar sentir el dolor o no, pedir ayuda o no. Sigmund Freud lo definía como “el trabajo
del duelo” en referencia a la parte activa -de acción y compromiso- que conlleva la resolución y
afrontamiento de este proceso.

El duelo es un proceso normal


El experto Doug Manning habla del duelo en estos términos: “El duelo es tan natural como llorar
cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado, comer cuando tienes hambre y estornudar
cuando te pica la nariz. Es la manera que tiene la naturaleza de sanar un corazón roto”. Es normal
sentir dolor cuando perdemos a alguien, es normal sentirnos confusos y perdidos. En palabras
de Worden: “Es imposible no sentir cierto nivel de dolor cuando muere alguien a quien estábamos
vinculados”.

Sentir dolor es necesario. En cierta medida, el dolor nos empuja a estar con nosotros mismos, con
los recuerdos, con los porqués, repasando la experiencia de muerte. Anima a la introspección y al
llanto, dos factores que son de gran ayuda para la asimilación y aceptación de la pérdida.

El duelo es un proceso adaptativo


El filósofo Horacio afirmaba que, en la adversidad, salen a relucir recursos que de otra manera
no hubieran aparecido. En este sentido, el doliente pone en marcha una serie de recursos para
poder adaptarse a una situación nueva. El duelo es un proceso que involucra todas las facetas del
ser humano, no sólo lo emocional, sino también lo cognitivo, lo conductual, los valores y el
significado profundo de identidad.

Se puede hablar de duelo en términos de crisis vital, como ruptura biográfica, donde las certezas
acerca de las bases vitales se tambalean y reaprendemos a vivir en el ahora y hacia adelante, sin
renegar del pasado. Como crisis vital, el duelo puede resultar devastador, pero de igual
manera puede ser un motor de crecimiento, desarrollo interno y crecimiento humano.

El proceso de duelo se suma a todo lo que ya somos: se suma a la personalidad del doliente, a
sus valores y creencias, a sus recursos internos, a su manera de afrontar las emociones y la vida
en general… eso le da un carácter único a cada proceso.

En el duelo existen generalidades, no universalidades


El duelo tiene aspectos generales que todos los duelos comparten. Emociones y sensaciones que
generalmente están presentes, ciertos pensamientos que se suelen compartir, conductas similares
entre dolientes, etc. Pero los matices, “cómo” afronta su pérdida cada doliente, son únicos.

Podemos hablar de aspectos generales que se comparten en el afrontamiento del duelo. Sin
embargo, cada persona afronta de una manera particular su duelo, de modo que nunca
podemos hablar de universalidades en lo relativo a las emociones, la intensidad o la duración de la
experiencia.

En conclusión, el duelo es un proceso complejo en cuanto a la profundidad de los aspectos que


involucra. Es un camino tortuoso que en ocasiones puede confundir, y donde es normal sentirnos
perdidos. Conocer el proceso ofrece un mapa que ayuda a orientarse dentro del camino del duelo.

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Psicología de duelo
Nuestro objetivo es mejorar la salud y el bienestar emocional de las
personas en duelo por la muerte de un ser querido. Esto se
consigue a través del tratamiento clínico, el estudio de este proceso,
la formación y la sensibilización de la sociedad con respecto a este
tema.

Servicio de psicoterapia
Este servicio ofrece asistencia psicológica gratuita a personas que han sufrido la pérdida de un
ser querido y no consiguen superar su dolor sin ayuda.
Desde 2005 hemos tratado cientos de casos, con unos resultados muy positivos que se han
traducido en una demanda que crece año a año. A esto se une la confianza que han depositado
en nosotros las instituciones sanitarias, que nos remiten a numerosos pacientes.
Las terapias de duelo que se ofrecen en FMLC pueden ser:

 Individuales, donde cada persona trabaja su duelo con el apoyo de un psicólogo.


 En grupo, donde los asistentes trabajan juntos en la superación de su duelo,
apoyándose en la comprensión mutua y guiados por un psicoterapeuta. El número de
participantes oscila entre 8 y 12 personas.
Ambas modalidades están disponibles tanto para pacientes adultos, como para niños y
adolescentes, siendo el equipo de psicólogos de FMLC el encargado de decidir qué tipo de
terapia es la más adecuada para cada paciente, tras entrevistarle y realizar una valoración del
caso.
Este servicio se complementa con nuestro proyecto Enseñando a vivir, explicando el morir, cuyo
objetivo es sensibilizar a las personas del entorno más cercano de los niños (profesores, padres,
tutores) sobre el duelo infantil y darles formación para abordar y explicar el tema de la muerte a los
menores.