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Omar Andraca Arcos

Informe: Estrategias y Resultados


Fecha: 27 de noviembre de 2017

Durante el presente ciclo escolar (agosto-diciembre 2017) hemos enfrentado


algunas problemáticas con estudiantes de primer año. La situación familiar sin
duda tiene un impacto en el rendimiento escolar y en la salud psicosocial de las y
los estudiantes. De manera particular, dos de nuestras alumnas enfrentan un
proceso de desintegración familiar: la separación conyugal de sus padres.

Aunque nuestra intervención debe centrarse en el rendimiento escolar, no es


posible ignorar la situación familiar, en este sentido, las estrategias se han
encaminado a atender ambos aspectos. Incentivar la comunicación asertiva entre
padres/madres e hijas/os ha posibilitado obtener resultados satisfactorios.

A través de la comunicación asertiva expresamos de manera simple lo que


pensamos, sentimos o queremos. Sin embargo, comunicarse asertivamente en
situaciones de desintegración familiar resulta complicado. Por ello, nos dimos a la
tarea de fomentarla y fortalecerla como una alternativa para sobrellevar la
situación familiar y particularmente, apoyar a las estudiantes en su rendimiento
escolar.

A continuación describimos el contexto de cada caso, los impactos en el


rendimiento escolar y en la salud psicosocial de las estudiantes. Después
explicaremos cuáles fueron las acciones que tomamos y finalmente los resultados.

Caso 1:

Una de las estudiantes de primer grado de secundaria está viviendo la separación


de su papá y mamá. Esta situación impactó en el rendimiento escolar y en su vida
emocional. Al percatarnos que la estudiante comenzó a aislarse y atentar contra
su cuerpo (cortarse el brazo) nos dimos a la tarea de investigar qué estaba
ocurriendo en su vida familiar.

Platicamos con ella y le hicimos un par de preguntas que nos ayudó a entender el
contexto familiar. Le explicamos la necesidad de citar a su mamá o a su papá para
platicar al respecto y para conocer más a detalle la situación. Quien se presentó al
plantel fue su mamá, platicamos sobre la situación de su hija en relación al
rendimiento escolar y particularmente, de su estado emocional.

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Le sugerimos buscar un espacio con su hija y que ambas expresaran sus
sentimientos generados a partir de la reciente ruptura. Mantener el vínculo afectivo
en momentos críticos, es sumamente importante para disminuir factores de riesgo.
Solicitamos nos mantuviera al tanto y de requerir ayuda profesional nos
comprometimos a proporcionarle algunos datos para concertar alguna cita.

Caso 2

Otra estudiante de primer año ha mostrado algunos altibajos en su rendimiento


escolar, además, su comportamiento en las clases no es el más “adecuado”.
Constantemente quiere llamar la atención con sus constantes bromas, casi
siempre está de pie, no hace las actividades y a veces suele negarse a participar
en las dinámicas escolares.

Al preguntarle qué ocurre y por qué su indiferencia, nos respondió que de nada
sirve su esfuerzo ya que en casa nadie lo nota. Esa respuesta nos hizo suponer
que pasa por una situación complicada. Recientemente su mamá y su papá se
separaron además, su mamá vive con una nueva pareja. Para la estudiante
aceptar la idea de vivir con un padrastro y un hermanastro no ha sido fácil.

De alguna manera, ella quiere llamar la atención pues nos ha comentado que ni su
mamá ni su papá se preocupan por ella. Hasta al momento estamos en la fase de
ganarnos la confianza de la estudiante y en la medida de lo posible motivarla para
que se concentre en su educación. El siguiente paso es citar a su mamá o a su
papá y lograr acuerdos en beneficio de la estudiante.

Acciones

1. Escuchar a las estudiantes: En ambos casos nos acercamos a las alumnas para
preguntar qué estaba ocurriendo, si había algún problema en casa, de qué tipo; si
era la razón por la cual su rendimiento escolar había cambiado.

2. Dialogar con la madre o padre de familia: Platicar sobre la situación y suavizar


las tensiones, es decir, buscar en todo momento no perjudicar a las y los
estudiante pues la confianza que depositan en nosotros/as (las y los profesores)
es importante para fortalecer vínculos y establecer acuerdos.

3. Conocer el contexto: Los detalles contados por las y los adultos nos amplía el
panorama pero también, posibilita comparar las versiones e identificar las posibles
diferencias entre madres/padres e hijas/hijos y proponer alternativas de
conciliación.
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4. Establecer acuerdos: una vez que se ha roto el hielo, nos damos a la tarea de
sugerir algunas alternativas de solución, en el caso particular, la comunicación
asertiva. Partimos del supuesto que el rendimiento escolar no depende
únicamente de la institución educativa, es una corresponsabilidad de tres actores:
padres/madres, estudiantes y profesores/as. En ese entendido, asentar acuerdos
entre las partes es relevante para atender este tipo de casos. Uno de esos
acuerdos fue que en casa se conversaría por lo menos una vez al día. Revisar
cuadernos y estar al pendiente de las actividades que se realizan en la escuela.
Por nuestra parte, monitorear a las estudiantes e identificar sus estados de ánimo,
hacer preguntas concretas sobre la situación familiar, monitorear que no se aíslen
totalmente y considerar sus casos al momento de evaluarlas pero sin caer en
preferencias.

Resultados

1. La estudiante del caso 1 ha mejorado su rendimiento escolar. Ella estuvo a


punto de reprobar antes de hablar con su mamá. Las calificaciones que obtuvo en
los exámenes parciales eran reprobatorias y no cumplía con las tareas y con las
actividades dentro de la clase. Después de establecer los acuerdos, la alumna fue
aumentando sus calificaciones y aunque no es de excelencia, tampoco es
reprobatoria. Las relaciones con sus compañeros/as cambiaron, nuevamente
comenzó a integrarse en las actividades escolares.

2. La estudiante del caso 2 hasta el momento ha mostrado actitudes un tanto


diferentes al momento de responder a los profesores y en cuanto a las
actividades, aunque se niega entregarlas o participar al final accede.

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