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Existe en el mundo una alta población frente al adulto mayor con la denominada

demencia senil o científicamente definida como La enfermedad de Alzheimer, siendo este


un generador de complejidades en el entorno familiar y social para el manejo y
tratamiento patológico en la vida diaria de una persona de edad.

Origina un deterioro cognitivo generando pérdida progresiva de la memoria y otras


capacidades mentales, atrofiando diversas células del cerebro. Esta enfermada suele
durar aproximadamente diez años, todo dependiendo de los cuidados y atenciones que se
le den al paciente; desafortunadamente la persona pierde recuerdos natos y actividades
tan sencillas como la de ir al baño, esto suele recaer en conductas depresivas y eufóricas,
hasta llegar a alucinaciones, cambios en el ciclo del sueño e inapetencia absoluta.
Actualmente esta enfermedad es liderada por personas mayores de 65 años y ha
aumentado en el sexo femenino.

La Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Veracruzana, en su


Volumen XXIV, nos muestra una tabla en donde se aprecian tres fases de la enfermedad,
en una escala de 10 años, así:

PRIMERA FASE (TRES PRIMEROS AÑOS)

Disminución de la autoestima. Olvidos ocasionales.


Miedo al deterioro. Pérdida de vocabulario.
Cierta confusión. Confusiones espacio-temporales.
Torpeza. Dificultad en actividades mecánicas.
Mecanismos de defensa. A veces, agitación y nerviosismo.

SEGUNDA FASE (AÑOS 4, 5 Y 6)

Olvida sucesos recientes. No reconoce lugares y tiempos.


Apenas realiza actividades. Camina torpemente.
Ignora gran parte del léxico. No se vale por sí mismo para vestirse, comer, caminar,
No comprende situaciones nuevas. etcétera.
No reconoce lugares y tiempos. Necesita una atención constante.
Camina cada vez más torpemente. La afectividad es el lazo que le une a la vida.
No se vale por sí mismo para vestirse, comer,
caminar, etc.
Necesita una atención constante.
La afectividad es el lazo que le une a la vida.

TERCERA FASE (AÑOS 7, 8, 9 Y 10)


No conoce ni reconoce. Alterna la cama con el sillón.
No habla. Pasa mucho tiempo durmiendo.
Inconsciente gran parte del día. Breves momentos de conciencia.
Inmóvil. Aparición de problemas respiratorios, alimenticios, etc.
Alterna la cama con el sillón.
Pasa mucho tiempo durmiendo.
Breves momentos de conciencia.
Aparición de problemas respiratorios,
alimenticios, etc.

Por ser una enfermedad desalentadora dentro de las familias que tiene un integrante que
la padece, se deben continuar con las investigaciones

De acá se desprende la ayuda primordial por parte de los mismos familiares del paciente
con esta enfermedad, a lo que se les llama cuidadores (no necesariamente son
familiares), y es por ello que la Sociedad Psiquiátrica Americana (DSM IV), realizo un
estudio que incluyo a cuidadores de personas con demencia senil de los cuales debían
tener los siguientes criterios:

• Ser cuidador principal de pacientes que sufren de demencias.

• Voluntariedad del cuidador de cooperar con la investigación.

• Apto psicológicamente para participar en el estudio.

• Vivir con el paciente que sufre de síndrome demencial.

Se aplicó el estudio a cada cuidador a través de un cuestionario generando los siguientes


resultados:

“El grupo de edades que prevaleció en los cuidadores fue el de 50 a 54 años para el 47,2
%, seguido del grupo de 60 a 64 años que representó el 44,4 %. La edad media de los
cuidadores fue de 55 años… El tiempo promedio dedicado por los cuidadores al paciente
que sufre de demencia fue de 13 h, de este la mayor parte se invertía en la supervisión
general de las actividades de la vida diaria y a la comunicación. Según los resultados
arrojados por el Cuestionario de actividades del cuidador primordial, la
supervisión/vigilancia del paciente para evitar las fugas o escapes del hogar, que se
extravíe o se encuentre en dificultades, buscarlo si se pierde, junto con la comunicación
fueron las dos actividades a las que los cuidadores dedicaron la mayor parte del cuidado,
referidas por el 25 y 22 %, respectivamente, seguido por la realización de otras
actividades como: la ayuda para sentarse y pararse del servicio sanitario o retrete, manejo
de la incontinencia de esfínteres, el lavado de las ropas, referido por el 16 % de los
cuidadores. Solo el 9 % (n= 3) señaló consumir la mayor parte del tiempo en la
alimentación del enfermo. El 14 % (n= 5), el baño y aseo general (afeitado, maquillaje,
cepillado de dientes y del cabello, entre otras). El restante 14 % (n= 5), a vestir al
paciente. Estas tres últimas tareas son todas actividades básicas del diario vivir… El total
de cuidadores señaló afectación laboral y aseguraron que habían abandonado el trabajo
para dedicarse al cuidado de su familiar en más de la mitad de los casos y, en menor
porcentaje, habían rechazado propuestas concretas de trabajo por esta misma razón”.

La demencia es una entidad con un elevado impacto psicosocial, que deja profundas
huellas en la familia, y en especial en el cuidador principal. La familia continúa siendo la
unidad básica y fundamental del cuidado del paciente que sufre de síndrome demencial.