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Acerca de la Vida Evangelica de San Francisco de Asís.

Rafael Carrillo Ferrara.

La forma de vida evangélica de Francisco fue sin lugar a dudas una experiencia religiosa que
difícilmente se ha vuelto a dar en la historia de la Iglesia de manera tan impresionante, así que no
es tarea sencilla en una charla comentar el paso a paso del camino que lo lleva a vivir junto a otros
un ideal de santidad, de igual forma, considero que tratar de hacer un glosario de citas o
referencias bíblicas contenidas en sus escritos exigiría varias horas para valorar y comentar cada
una de ellas.

San Francisco es como aquel hombre que se ENCONTRO UN TESORO escondido en un campo y
volvió a esconderlo y por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra ese campo,
PERO NO SE LO QUEDO PARA EL, LO COMPARTIO y como un GRANO DE MOSTAZA, creció grande,
bien poblado, frondoso y ha dado FRUTO en abundancia, instituciones religiosas con ramas tanto
femeninas como varoniles, institutos laicos, movimientos católicos de donde han florecido cientos
de beatos y santos, más que en cualquier otra familia religiosa.

Entre ellos podemos citar a los Papas San Pío X y San Juan XXIII, a los doctores de la Iglesia San
Buenaventura y San Francisco de Sales, a Santa Clara de Asís, Santa Brígida, San Bernardino de
Siena, San Tomás Moro, San Maximiliano Kolbe, San Junípero Serra, San Juan Bosco, al querido
cura de Ars San Juan María Vianney, San Pío de Pietrelcina, entre muchos otros.

El actual papa Francisco cierto día dijó: “Ah, ¡cuánto desearía una iglesia pobre y para los pobres!”.
Esta frase dice mucho de San Francisco de Asís quien quiso una Iglesia pobre y servidora de los
hombres. Por otro lado, el papa Francisco, siendo Jesuita escogió el nombre de Francisco en honor
a San Francisco de Asís.

De hecho en la primera exhortación apóstolica del papa Francisco, (Evangelli Gaudium) “El gozo
del Evangelio” (2013) el papa cita explícitamente dos veces a San Francisco de Asís, sin embargo,
existen estrechas relaciones así como múltiples y profundos lazos de unión entre el papa Francisco
y San Francisco que merecen ser descubiertos y saboreados.

Posteriormente el papa Francisco en su exhortación apóstolica del 2015 sobre El Cuidado de la


Casa Común 10 referencias explicitas a San Francisco de Asís; el documento lleva por título
“LAUDATO SI”, y fue sacado del comienzo del Cántico de las criaturas de San Francisco. “Alabado
seas mi Señor” (Laudato si, mi Signore).

En el 2018 el Santo Padre Francisco en su Exhortación Apóstolica “Gaudete Et Exsultate” (Alegraos


y Regocijaos) título tomado de la perícopa Mateo 5,12; La cual es un llamado a la Santidad en el
mundo actual, cita explícitamente 3 veces a San Francisco y utiliza algunos de sus textos como la
Carta a Fray Antonio. El papa Francisco nos dice que Dios:
“Nos quiere positivos, agradecidos y no demasiado complicados y hacer como san Pablo: «Yo he
aprendido a bastarme con lo que tengo» (Filipenses 4,11). Es lo que vivía san Francisco de Asís,
capaz de conmoverse de gratitud ante un pedazo de pan duro, o de alabar feliz a Dios solo por la
brisa que acariciaba su rostro.”

Decir San Francisco es decir Evangelio, Evangelios sin comentarios, vivo, vivido y transmitido. Es
decir Radicalidad, Idealismo, Fratrnidad, Pobreza, Paz, Humildad, Minoridad, Conversión, Cruz,
Ejemplo de vida.

El significado de “La Vida en en Evangelio” es vivir la vida acorde a las enseñanzas de Cristo. En
donde Jesús es el Camino y a la vez el Caminante del del que hay que seguir sus huellas para llegar
al encuentro con Dios. Y es obvio que para seguir las huellas de alguien primero hay que conocerlo
y la mejor forma de hacerlo es leer los Evangelios, como ya mencioné algo no sencillo por la época
y los conocimientos limitados, sin embargo, San Francisco quiso seguir a Jesús lo más cerca
posible, tomando el Evangelio en serio y convirtiéndose en pobre en medio de los pobres en una
época en la que muchos buscaban enriquecerse.

Y desde hace 8 siglos, Jesús nos sigue hablando por medio de la predicación y ejemplo de su siervo
San Francisco. La realidad es que Dios tiene mucho que decirnos y nos habla con muchos
lenguajes:

En el lenguaje de Su creación, la belleza y la grandeza de la naturaleza, hay personas que tienen


una gran sensibilidad para extasiarse ante una noche estrellada, el esplendor y majestad de un
bello amanecer o el dramático colorido de un atardecer, la belleza y delicadeza de una flor o la
asombrosa variedad de animales y en todo ello descubren a Dios. Dios se revela en la naturaleza,
algunos le llaman el libro de la creación. San Francisco era uno de esos privilegiados, su amor a la
naturaleza tiene sus bases en la contemplación de Dios y le suscitaba una experiencia profunda.
Comunion de alabanza a Dios en unión de toda la creación. (Vgr. El Cántico de las Creaturas).

En la Sagrada Escritura, la Biblia es una historia de amor, nos invita a descubrir al Señor como una
verdad que quiere estar en lo más profundo de nuestro ser. La Biblia es ante todo la fuente y
norma indispensable e indiscutida del anuncio y de la enseñanza, de la tarea misionera y educativa
de la Iglesia, cuya vida y vocabulario enteros están impregnados de ejemplos, locuciones,
modelos, tipos y símbolos bíblicos.

Por lo tanto, nos acercamos a Dios en el libro de la creación, en el libro de la Palabra de Dios. Nos
acercamos a Dios también y nos habla por medio de la oración y el silencio, la meditación.
Sin embargo, el tema de hoy nos lleva a descubrir otra forma en la que Dios nos habla, pues nos
habla por medio de aquéllas personas que han hecho realidad el Evangelio. El Evangelio no es una
utopia social, no es un cuento de hadas, no es una fábula, no es una fantasía personal. El Evangelio
es un camino por el que Dios ha venido a nosotros y por el que nosotros vamos a Dios.
Sin embargo la Vida en el Evangelio no es sencilla, nos encontramos desafios duros que a veces no
sabemos cómo hacerlos realidad, piensa en esas frases de Cristo cómo cuando dice amen a sus
enemigos. Amar a nuestros enemigos eso no está nada fácil. Resulta sencillo cuando pensamos
que no tenemos enemigos o al menos eso creemos, pero cuando eres víctima de la rabia de
alguien, cuando alguien te hace algo que te duele en el alma, el evangelio resulta muy difícil. (Citar
Ejemplos).

O simple y sencillamente “confiar en la Providencia Divina”, en la perícopa del Joven Rico, él no


confía en la Providencia Divina y termina partiendo muy desilusionado. En Mateo 6,8
encontramos que Jesús nos dice: “El Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo
pidan.” Y yo que creo que aquí nadie dudamos de que Dios es providente. Sin embargo, cuantas
ocasiones la escacez de recursos, de dinero u otras clases de escasez ponen a prueba nuestra fe.
Vivir de la Providencia significa no tener muchas cosas seguras y no sabes ni tienes seguridad de lo
que puede venir después. San Francisco confío plenamente en la Providencia Divina, jamás tuvo
asegurado materialmente ni su día ni su próximo día.

O bien, cuando Cristo nos dice que perdonemos, que confiemos a fondo y para siempre en un Dios
Providente, cuando Cristo nos dice van a ser perseguidos, tu, tu, tu, yo, vamos a ser perseguidos,
¿a quién le gusta eso? ¿A quién le gusta que su nombre este en la boca de las personas cargado de
calumnias, chismes y difamaciones? ¿a quién le gusta eso?

Ahora bien, con un dolor en el alma, sin seguridad económica, en medio de calumnias,
señalamientos y mantenerte en la Humildad, en la Pureza, en la Sinceridad, en la Generosidad, en
la Alegría, NO ES FACIL!!! Y comenzamos a racionalizar nuestra vida, ponemos pretextos, disculpas
y justificaciones… Porque “EL QUE NO VIVE COMO PIENSA EMPIEZA A PENSAR COMO VIVE”. Esto
es, tenemos unos ideales de vida cristiana y católica pero cuando no alcanzamos esos ideales nos
comenzamos a justificar y llenar de explicaciones; y decimos esto es lo normal, todo el mundo lo
hace. Y ¿Por qué nos justificamos? porque EL QUE NO VIVE COMO PIENSA EMPIEZA A PENSAR
COMO VIVE.

Sin embargo, Dios en Su Providencia nos envía personas que nos golpean de frente, no con
violencia, sino con la fuerza del testimonio y la oración, con personas que entregan todo, que no
se reservan nada, que tomaron a Cristo en serio, cuando te topas de alguna forma con una de
estas personas, te impacta, te cuestiona y te das cuenta de la mediocridad de tu vida, de la
comodidad de tu vida, llena de pretextos, disculpas y explicaciones. Te das cuenta que te han
derribado airecitos y a que a este tipo de personas parece que no pudieron derribar ni los más
potentes huracanes.
Bien, hemos hablado que Dios nos habla por medio de 3 grandes libros, ¿Cuáles son?

El libro de la creación, la contemplación sabia y humilde de la naturaleza nos proyecta hacia el


Dios Omnipotente.

la Biblia, (Hebreos 4,12 – “la palabra de Dios que es como espada de doble filo que toca
profundamente nuestros corazones”).
el Libro de la Oración, lo que Dios muchas veces te dice especialmente en el silencio (San Mateo
6,6 – “cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que
está en secreto”).
Pero hay un cuarto libro: Las vidas de los Santos

¿Y por qué las vidas de los Santos? citaré 3 sencillas razones:

Primera. Cada uno de ellos es una historia de misericordia, porque ellos estaban hechos del mismo
barro que nosotros. Muchos de ellos tuvieron pecados pero fueron rescatados por el Amor de
Dios. Y esa es la primera enseñanza que nos dan los santos: “Dios pudo con ellos”. Dios pudo con
San Francisco, bueno si pudo con San Pablo.¿Ahora me vas a decir que contigo no puede? No, sí
puede PERO ¿Tu quieres? Si Dios pudo, significa que Dios puede y si Dios hizo maravillas con esas
personas, también puede hacer maravillas en ti. Por lo tanto cuando nos asomamos a la vida de
los santos, estamos viendo páginas del evangelio que ha vivido cada uno de ellos.

¿Si Dios pudo con ellos porque no podrá conmigo?

De hecho esta fue la pregunta que se hizo Ignacio de Loyola cuando leía vidas de otros santos,
“Leyenda Dorada” de Jacobo de Voragine que cuenta la vida de varios santos entre ellos San
Francisco de Asís. Y un día leyendo este libro se hizo esa pregunta y que pasaría si YO hiciera lo
que San Francisco o alguno de ellos, aun la pregunta muy centrada en el YO pero ya estaba el
Señor obrando ahí. Y uno de los legados que deja San Ignacio de Loyola son los ejercicios
espirituales y surgió leyendo vidas de santos.

Hemos dicho que cada santo es una historia de misericordia, una historia de amor, una historia de
obra del Espíritu.

Segunda. Una gran parte de los santos han dejado escritos. Escritos que son como agua pura, que
nos refrescan, nos alimentan: Libros, escritos, oraciones y pensamientos que refuerzan nuestra fe,
nuestro combate espiritual diario, no aquéllas porquerías que venden firmados por algunos
autores modernos de autoayuda, autosuperación o pseudo-cristianos, autores cuya doctrina ha
sido condenada explícitamente por la Iglesia católica. (ejmplos: "La Brújula Dorada". de Philip
Pullman, los escritos de Hans Küng, o los de Anthony de Mello, jesuita objeto de una notificación
de la Congregación para la Doctrina de la Fe en la que se declara su doctrina "incompatible con la
fe católica", Etc., etc., etc.).

En cambio tenemos libros de una riqueza espiritual enorme:


 El Combate Espiritual, Lorenzo Scupoli.
 Imitación de Cristo, Tomás de Kempis
 Confesiones, San Agustín.
 Varios San Alfonso María de Ligorio
 Tratado de la Verdadera Devoción San Luis María Grignion de Montfort
 varios de diferentes autores acerca del Cura de Ars
 los sermones del Cura de Ars (Franciscano)
 Florecillas de San Francisco
 Las Moradas de Santa Teresa de Ávila.
 Los Cánticos o poemas de San Juan de la Cruz.
 La Vida de San Juan Bosco (Franciscano), escrita por él mismo, su autobiografía.
 El Diario de Santa Faustina.
 Las Glorias de María de San Alfonso María de Ligorio.
 Los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola.
 Introducción a la Vida devota de San Francisco de Sales.
 Los Escritos de san Francisco de Asís y santa Clara de Asís.
 La Regla de San Benito.
 Camino de San Josémaría Escrivá de Balaguer
 El silencio de María, Ignacio Larrañaga (Franciscano)
 Otros varios del Padre Larrañaga.
 La Cena del Cordero, Scott Hahn
 Testigos de esperanza, Card. Van Thuan.
 Jesús de Nazaret, Benedicto XVI.
 Padre Ignacio Larrañaga
 El Viacrucis de todos los hombres Ramón Cue (Mi Cristo Roto)
Etc., etc., etc.

Tercera: Ellos quieren ser nuestros amigos. Cuando en el Credo decimos la Comunión de los
Santos, indica que hay una verdadera circulación de amor entre ellos y nosotros. Son nuestros
amigos, Dios es un Dios de Vivos. En razón de la Gloria de Dios, los santos nos aman.

El modelo último, perfecto y referente completo de todo creyente es Jesús de Nazaret, pero el
Señor, propone modelos para ese seguimiento... éso son los santos.
El testimonio de los santos son páginas arrancadas del Evangelio, los grandes santos son aquéllos
que salieron de su comodidad, los que salieron de su mediocridad, los que combatieron el
Combate de la Fe.

Hoy Jesús nos sigue hablando por medio de la predicación y ejemplo de San Francisco. Cuya fuerza
consiste en colocar a Cristo en el centro de su fe. Para Francisco, La Palabra de DIOS, Celebración
Eucaristica y Vida acorde a las enseñanzas de Jesús, están estrechamente ligadas y se
transparentan de modo natural en su acción.

Hoy San Francisco nos predica y nos exhorta a seguir su ejemplo con los siguientes 10 puntos:

Busca una confianza Infinita en Dios y su Providencia: San Francisco cuando se CONVIRTIO al
Señor, su CAMBIO fue RADICAL, de TOTAL CONFIANZA en Dios. Muchas veces nosotros nos
afanamos por tener bienes materiales sin olvidar que Dios va proporcionando cada día lo que
necesitamos.

Procura una Fe radical en el Cuerpo y Sangre de Jesús: San Francisco en las Admoniciones INVITA
a CONTEMPLAR con OJOS de FE la SANTA EUCARISTIA: “al ver con los ojos corporales el pan y el
vino, veamos y creamos firmemente que son su santísimo cuerpo y sangre vivos y verdaderos”.
(Admonición 2, 21). ¿Cuándo fue la última vez que recibiste el Cuerpo y Sangre de Cristo? Ese pan
y ese Vino que, gracias a la acción del Espíritu Santo, se convierten en Cristo mismo, puede
renovar todo tu ser. No dudes en pedir más amor por tal milagro de amor que Jesús nos ha hecho
participes.

Presta atención total a la Santa Misa: Fue en la Santa Misa donde San Francisco comprendió la
manera que Dios quería que viviera. ¿Cuándo fue la última vez que viviste con fervor la Santa
Misa? La Santa Misa es el memorial donde se celebra el sacramento de nuestra fe. Si vas con un
corazón dispuesto, podrás ver que la Palabra de Dios está viva y quiere hablarte hoy.

Ten orden en tu vida: Experimentamos que Dios es un Dios de orden por la coherencia de las
estaciones, las mareas y las órbitas solares. La salida y puesta del sol. El testimonio de vida de San
Francisco fue tan impactante que movió a otros a convertirse y seguirle en pos de Dios. De tal
manera que, San Francisco, al ver que el número de hermanos iba creciendo, decidió ordenar sus
consejos de manera que todos vivieran bajo una misma forma de vida. ¿Quieres ordenar tu vida?
Empieza por tu cuarto. Dios no es un Dios de confusión (1 Co 14, 33), así que una manera de ser
santo es ordenar poco a poco todo tu alrededor. Se necesitan pequeños pasos para ir ordenando
todas las piezas de tu existencia.

Ve en el otro a Jesús mismo: San Francisco lo expresó claramente: “Y dondequiera que estén y se
encuentren unos con otros los hermanos, muéstrense mutuamente familiares entre sí” (Regla
Bulada 3). ¿Te imaginas encontrarte con Jesús, ¿Cómo lo tratarías? Pues todos los días tienes
oportunidad de verle en el rostro de tu hermano, de tratarle bien, como se merece, a través de tu
trato con tu hermano.

Vive en paz con Dios y con los demás: San Francisco nos anima a través de sus palabras a buscar la
paz en todo momento, A evitar pleitos innecesarios y a no perder de vista que la paz va de la mano
con la confianza puesta en el Señor. “Aconsejo, también, amonesto y exhorto a mis hermanos en el
Señor Jesucristo, a que, cuando van por el mundo, no litigue, ni se enfrente a nadie de palabra ni
juzguen a otros sino sean afables, pacíficos y mesurados, mansos y humildes, hablando a todos
honestamente, según conviene.” (Regla Bulada 3, 10-11). De igual manera, nos recuerda que “Son
en verdad pacíficos aquellos que, en medio de todas las cosas que padecen en este mundo,
conservan la paz en su alma y en su cuerpo, por el amor de nuestro Señor Jesucristo.”

Sé el rostro misericordioso de Dios para el prójimo: En ocasiones cuando alguien nos falla, es fácil
juzgarle, cuestionarle e incluso condenarle por la herida que ha causado en nosotros. Sin embargo,
una manera de ser santo es vivir lo que San Francisco nos recuerda: “Y deben evitar airarse o
turbarse por el pecado de alguno, porque la ira y la turbación impiden en sí y en los otros la
caridad.” (Regla Bulada 7,3). Corregir con caridad. Eso es un signo de santidad. “…Amonesten a sus
hermanos y corríjanlos humilde y caritativamente…” (Regla Bulada 10,1)

Rodéate de amistades basadas en Dios: Para todos es conocido que San Francisco tuvo amigos, y
dentro de esas amistades estuvo Santa Clara de Asís. Hay un escrito de San Francisco que le dirige
a Santa Clara y las jóvenes que le acompañaban donde le expresa: “Quiero y prometo, por mí
mismo y por medio de mis hermanos, tener siempre diligente cuidado y especial solicitud de
ustedes, lo mismo que de ellos.” (Forma de vida para Santa Clara). Qué importante es buscar
cuidar a los que amas hasta de ti mismo. Además, San Francisco nos enseña que es “Dichoso el
siervo que ama y respeta tanto a su hermano cuando está lejos de él como cuando está con él y no
dice a sus espaldas lo que no puede decir con caridad delante de él” (Admoniciones 25,1).

Cree plenamente que eres creado a la imagen de Dios Padre y tienes dignidad de hijo de Dios: El
mundo nos puede decir cualquier tipo de mensajes, pero no debes olvidar que “…Cuánto te ha
encumbrado el Señor, pues te creó y te formó a imagen de su amado hijo según el cuerpo y a
semejanza suya según el espíritu” (Admoniciones 5, 1). No importa lo que pase en tu vida,
recuerda que eres hijo de Dios y El está de tu lado porque quiere que seas santo.

¡Anhela el cielo!: Finalmente, si quieres ser santo tu meta es una: EL CIELO. Pero no basta decirlo,
debes anhelarlo y enmarcar toda tu vida en búsqueda de ese objetivo, llegar al cielo. Es por eso
que San Francisco exclamaba: “Son verdaderamente limpios de corazón los que desprecian las
cosas terrenas, buscan las celestiales y nunca dejan de adorar y contemplar al Señor Dios vivo y
verdadero con corazón y alma limpios”. (Adm 16, 2).

Cuando Dios le pidió a San Francisco “Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en
ruinas", realmente no se refería al Templo de San Damian como en un principio pensó Francisco.
Al final, San Francisco contribuyó mucho a la renovación de la Iglesia de la decadencia y el
desorden en que había caído durante la Edad Media. El ayudó a la Iglesia que vivía momentos
difíciles.

¿Qué nos enseña la vida de San Francisco?

 Nos enseña a vivir la virtud de la humildad. San Francisco tuvo un corazón alegre y
humilde. Supo aceptar la voluntad de Dios en su vida. Fue capaz de ver la grandeza
de Dios y la pequeñez del hombre.
 Veía la grandeza de Dios en la naturaleza.
 Nos enseña a saber contagiar ese entusiasmo por Cristo a los demás. Predicar a Dios
con el ejemplo y con la palabra.
 Nos enseña el valor del sacrificio. San Francisco vivió su vida ofreciendo sacrificios a
Dios.
 Nos enseña a vivir con sencillez y con mucho amor a Dios. Su vida de oración fue
muy profunda y era lo primordial en su vida.
 Fue fiel a la Iglesia y al Papa. Fundó la orden de los franciscanos de acuerdo con los
requisitos de la Iglesia y les pedía a los frailes obedecer a los obispos.
 Nos enseña a vivir cerca de Dios y no de las cosas materiales.
 Nos enseña lo importante que es sentirnos parte de la Iglesia y ayudarla siempre
pero especialmente en momentos de dificultad.

Finalizo citando al Papa Francisco:


HOY la Iglesia necesita Santos, personas comprometidas que vivan el Evangelia día con día, desde
sus trincheras cotidianas, inspiremosnos en los grandes santos, no trantando de ser como ellos,
sino reinventandonos en nuestra realidad, aspiremos a ser Santos de Clase Media, vaya, la
santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la
presencia de Dios. – cfr. Exhortación Apostólica Gaudete Et Exultate del Santo Padre Francisco.

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