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El equívoco del Quijote1

El sentido de la obra en general, del libro en su totalidad, radica en el conflicto entre el héroe y el
ambiente que le rodea, entre el personaje y su circunstancia.
De este conflicto resulta el equívoco que se le adjudica al libro y las preguntas que se hace uno de
los más importantes críticos e intelectuales españoles de todos los tiempos, Ortega y Gasset: “¿Se
burla Cervantes? ¿Y de qué se burla? […] ¿Y qué cosa es burlarse? ¿Es burlarse forzosamente una
negación?”
Según Ángel Del Río, Ortega y Gasset: “es el primero en explorar con estricto rigor filosófico el
sentido estético de la invención cervantina y en darse cuenta de cómo lo que Cervantes hace es dar
forma poética a la visión riquísima de una realidad problemática.” De ahí su equívoco, es decir, la
posibilidad de interpretar la obra en varios sentidos, según juicios diversos, tal y como ocurre con
la realidad de la vida misma.
¿Es el Quijote una obra que idealiza el espíritu caballeresco o una obra que expresa un desengaño
y, por lo tanto, se burla de aquellos antiguos valores ya, para entonces, en desuso? Ambas opciones
son posibles y aceptables.
Dos factores, sin duda, ha destacado la crítica: el humor de Cervantes y su gran conciencia estética.
Tales factores se combinan y dan pie al juego entre elementos contrarios que conforma la novela:
lo cómico versus lo serio, lo heroico versus lo ridículo, el lenguaje elevado versus la frase popular,
lo poético versus lo banal, la certeza versus la incertidumbre existencial del mundo. Dice Del Río
“… parece ser que los contrarios no tanto se oponen o se armonizan, como que andan juntos, que
son inseparables.” (¿Y qué mejor metáfora o símbolo que el inseparable vínculo que surge entre
Cervantes y Sancho Panza?)
En otras palabras, la visión entre lo que es realidad y lo que es fantasía se complica en visiones
que sobrepasan ambos formas de ver el mundo hasta adentrase, incluso, en el inconsciente.
Tal pareciera que Cervantes quiere decirnos o dejarnos ver que la extraña locura de Don Quijote
no es la del loco común, un caso patológico en sí, sino una forma de estar y actuar en el mundo.
Dice Del Río: “… lo típico cervantino es mostrar cómo poesía e historia, idea y realidad, andan
juntas en la vida, porque son parte integrante de la relación del ser humano con el mundo.”
¿Qué es la verdad, entonces, para Cervantes como escritor y artista? Al respecto expresa Del Río:
“Cervantes no intenta responder a la pregunta, probablemente porque se da cuenta que no tiene
respuesta, pero armado de una inventiva genial y de un humor penetrante, quizá se acercó tanto

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Todas las citas directas y paráfrasis realizadas pertenecen al libro El equívoco del Quijote y otros ensayos (1972)
de Ángel Del Río, publicado por la casa editora: Editorial Cordillera.
como el que más, entre bromas y veras, no a descifrar el tremendo enigma, pero sí a sacar de él las
máximas consecuencias artísticas y vitales.” De ahí resulta, pues, su visión ética del mundo.
“El Quijote está escrito al comienzo de una época en la que, al descubrir el ser humano su ser
íntimo, empieza a no distinguir claramente la línea divisoria entre realidad e ilusión.” […] Pero
cuál es la solución cervantina? No dar solución.”
“Ahora bien, lo que hace Cervantes, y por eso es el primer novelista moderno, es llevar
directamente a la obra, con el mínimo de abstracción, el equívoco mismo que es la vida. En otras
palabras, descubre la fórmula de poetizar la radical incertidumbre de la existencia humana. […]
Por tanto, el equívoco no está en la novela sino en la vida que la novela refleja con toda fidelidad.”

“Cervantes intuye que el destino del hombre, loco o no loco, en un mundo incierto por naturaleza,
no es tanto moverse entre sombras o puras apariencias, como entre una multiplicidad de realidades,
perceptibles unas, soñadas otras, que al ser interpretadas de acuerdo con anhelos vitales –ilusiones,
deseos, apetitos, ideas- producen efectos inesperados.”
“Mi perspectiva es verdadera en cuanto mía, pero vivir consiste en el conflicto que se produce
entre mi punto de vista y el de los demás, sin que sea siempre posible decir quién es el loco y quién
es el cuerdo.”
“¿Qué es la verdad? Mas la profunda intuición artística de Cervantes le impide sugerir soluciones
definitivas. Se limita a novelar el equívoco mismo que es la vida y, dentro de ella, la búsqueda de
la verdad. Pudiera decirse que el Quijote es, entre otras cosas y más que nada, la novela de la
duda, no de la duda racional cartesiana, sino más bien de lo que hoy llamaríamos la duda
existencial.”
“…Cervantes, como los pensadores existenciales modernos, siente que no puede haber certeza
racional. Mas siente – y en esto es profundamente español- que la falta de certeza no quita a la
vida la necesidad en ella implícita de ser vivida con todas sus posibilidades y en todas sus formas;
que en ella caben la locura y la cordura, el pícaro y el santo y todas las maneras de la tontería
humana, pero también -no hay que olvidarlo- las nobles aspiraciones del espíritu.”
Por eso el Quijote es todo menos un libro pesimista. Lo único necesario para vivir si la certeza no
es alcanzable es que el hombre, siendo fiel a su ser individual, no se tome a sí mismo demasiado
en serio, ni trate de imponer a nadie su criterio.”
Cada uno, si tiene suficiente imaginación y fe, puede vivir y crear su propia verdad, su razón de
ser y de existir. Dentro del gran equívoco de la vida, suma de todas la verdades y de todas la
ilusiones, aunque sea a costa de no pocas derrotas y caídas, como las del caballero manchego.
“En él y en su fiel acompañante, crea Cervantes el modelo permanente de todo héroe genuinamente
novelesco, cuya esencia consiste, a diferencia del héroe antiguo, el de la épica, en ir descubriendo
un destino incierto, equívoco, a través de la experiencia y a través del choque entre ilusión y
realidad, ley inescapable de toda vida humana. “