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HONORARIOS

Cuando el concepto se emplea en plural (honorarios), se vincula a la


remuneración que recibe un profesional liberal por su trabajo. Los
honorarios, por lo tanto, equivalen a la paga o el sueldo que percibe una
persona que ejerce su profesión de manera independiente (y no bajo
relación de dependencia).
Los honorarios son la paga por una serie de servicios que presta una
persona natural a otra natural o jurídica.

CLASES DE HONORARIOS PROFESIONALES

• POR ACTUACIONES EXTRAJUDICIALES


• POR ACTUACIONES JUICIALES

ART.22 LEY DE ABOGADOS


Artículo 22 El ejercicio de la profesión da derecho al abogado a percibir
honorarios por los trabajos judiciales y extrajudiciales que realice, salvo en
los casos previstos en las Leyes. Cuando exista inconformidad entre el
abogado y su cliente en cuanto al monto de honorarios por servicios
profesionales extrajudiciales, la controversia se resolverá por la vía del juicio
breve y ante el Tribunal Civil competente por la cuantía. La parte demandada
podrá acogerse al derecho de retasa en el acto de la contestación de la
demanda. La reclamación que surja en juicio contencioso acerca del derecho
a cobrar honorarios por parte del abogado, será sustanciada y decidida de
conformidad con lo establecido en el artículo 386 del Código de
Procedimiento Civil y, la relación de la incidencia, si surgiere, no excederá de
diez audiencias.

ART 22 REGLAMENTO DE LA LEY DE ABOGADOS

Artículo 22 Establecido el derecho de cobrar honorarios en la sentencia que


decida la incidencia a que se refiere el segundo aparte del artículo 22 de la
Ley, el Abogado estimará el monto de sus honorarios, intimados los cuales, el
cliente que hubiere sido condenado a pagarlos, podrá ejercer la retasa de
conformidad con el procedimiento señalado en el artículo 24 y siguientes de
la Ley.

ARTS. 30,40 Y 45 CODIGO DE ETICA PROFESIONAL DEL ABOGADO

Artículo 30. El abogado que ha aceptado prestar su patrocinio a una parte, no


puede, en el mismo asunto, encargarse de la representación de la otra parte,
ni prestarle sus servicios en dicho asunto, aun cuando ya no represente a la
contraria.
Artículo 40. Para la determinación del monto de los honorarios, el
abogado deberá basar sus consideraciones en las siguientes circunstancias: 1.
La importancia de los servicios.
2. La cuantía del asunto.
3. El éxito obtenido y la importancia del caso.
4. La novedad o dificultad de los problemas jurídicos discutidos.
5. Su especialidad, experiencia y reputación profesional.
6. La situación económica de su patrocinado, tomando en
consideración que la pobreza obliga a cobrar honorarios menores o ningunos.
7. La posibilidad del abogado pueda ser impedido de patrocinar otros
asuntos, o que pueda verse obligado a estar en desacuerdo con otro
representados, defendidos o terceros.
8. Si los servicios profesionales son eventuales o fijos y permanentes.
9. La responsabilidad que se deriva para el abogado en relación con el
asunto. 10. El tiempo requerido en el patrocinio.
11. El grado de participación del abogado en el estudio, planteamiento
y desarrollo del asunto.
12. Si el abogado ha procedido como consejero del patrocinado o como
apoderado.
13. El lugar de la prestación de los servicios, o sea, si ha recurrido o no
fuera del domicilio del abogado.

Artículo 45. El abogado deberá evitar toda controversia con su


representado frente a honorarios, hasta donde lo sea compatible con su
dignidad profesional y con su derecho a recibir una compensación razonable
por sus servicios. En caso de seguir la controversia, se recomienda que el
abogado proponga el arbitraje de la Junta Directiva Del colegio. Si el
patrocinado conviene en el arbitraje el abogado lo aceptará sin reparo
alguno. En caso de que el abogado se vea obligado a demandar a su
patrocinado es aconsejable que se haga representar por un colega.

La Estimación es la actuación del abogado atreves de escritos o diligencia en el que señala por meno
rizadamente los trabajos profesionales realizados, en columnas, y determina el valor monetario de cada
uno de ellos, lo cual arrojara un monto total de estos a intimar luego judicialmente.
En la estimación de honorarios profesionales, el abogado debe señalar todas las actuaciones en las que ha
intervenido: la demanda, la contestación, la oposición de excepciones y defensas, escritos y actos de
prueba, escritos de informe y observaciones a estos, así como cualquier otra labor técnica, señalando con
precisión los escritos, diligencias y actas en las cuales ha intervenido y su importe pecuniario. Siendo
necesaria la indicación de la fecha del escrito, diligencia o acta correspondiente, el numero del folio y
pieza del expediente judicial donde cursan las actuaciones valuadas, con indicación del monto económico
estimado de honorarios correspondiente a cada una de ellas las cuales conforman las distintas partidas de
reclamación

Honorarios profesionales de abogado y gastos

Hay 3 formas básicas para el pago de los Honorarios Profesionales de Abogado: las tarifas por hora, por
cada trabajo realizado y los pagos mensuales para las asesorías.

En los juicios, previo acuerdo, se puede cobrar hasta un máximo del 30% del valor de lo litigado, sobre todo
en los casos de delitos contra la propiedad. En los casos de delitos contra las personas y daño moral,
siempre se llega a un acuerdo, y se estima cada actuación en el expediente penal.
Los gastos de juicio y representación siempre se cancelan por anticipado. Los presupuestos se elaboran en
función del tipo de proceso penal o índole constitucional de que se trate, brindando la facilidad y
flexibilidad para el pago de los Honorarios pactados, gestionando el caso con agilidad y precisión, e
informando al cliente de todas y cada una de las novedades que vayan sucediendo en la tramitación de su
asunto particular.

Bases de la estimación de honorarios


Al estimar los honorarios, el abogado debe recordar que su profesión lo obliga, a colaborar en la aplicación
del derecho y a favorecer el triunfó de la justicia, y que la retribución por sus servicios no debe constituir
el final o el objetivo principal del ejercicio, tal retribución no ha de pesar mas que la dignidad profesional.
En caso contrario produce la falta de honradez en el abogado profesional y producir la disminución de sus
honorarios, tales efectos se originan por la falta de ética que pueda tener el profesional. Articulo 39 de la
Ley de Ética Profesional del Abogado Venezolano.

La retasa de honorarios

La retasa es la impugnación de la estimación de honorarios que hace la parte condenada en costas por
considerarlos exagerados. Es un derecho de la parte condenada en costas que debe ser ejercido dentro de
los diez días hábiles siguientes a su intimación, conforme a la Ley de Abogados.

Si el Artículo 286 C.P.C., la exime de pagar por honorarios de los abogados de la contraria, lo que exceda
del 30% del valor de lo litigado, el Artículo 27 de la Ley de Abogados le concede el derecho de retasa para
hacer fijar por el tribunal repasador el monto justo de dichos honorarios. Se trata, pues; de la fijación del
quantum, pero no de la decisión acerca de si existe o no el derecho de cobrar los honorarios, porque ésta
es cuestión que corresponde decidir al tribunal que conoció de la causa en primera instancia.

La retasa es obligatoria, conforme al Artículo 26 de la Ley de Abogados, para quienes representen en juicio
a personas morales de carácter público, derechos o intereses de menores, entredichos, inhabilitados, no
presentes y presuntos o declarados ausentes. En estos casos a falta de la solicitud, el tribunal debe
acordarla de oficio.

El tribunal retasador se integra con el juez de la causa, asociado con dos abogados que las partes designan
en la oportunidad que para tal efecto se fije conforme al Artículo 27 de la Ley de Abogados.

Como se ha expresado, no existe una tarifa legal para los honorarios de abogados, sino el límite máximo
que fija el Artículo 286 C.P.C., hasta el 30% del valor de la demanda; por tanto, el tribunal retasador tiene
una relativa libertad en esa fijación, pero debe tomar en consideración las circunstancias que el código de
Ética Profesional del Abogado indica para la determinación del monto de los honorarios así:

1º) La importancia de los servicios;


2º) La cuantía del asunto;
3º) El éxito obtenido y la importancia del caso;
4º) La novedad o dificultad de los problemas jurídicos discutidos;
5º) Su experiencia y reputación;
6º) La situación económica del cliente, tomando en consideración que la pobreza obliga a cobrar honorarios
menores, o ninguno;
7º) La posibilidad de que el abogado podrá ser impedido de patrocinar otros asuntos, o que él pueda verse
obligado a estar en desacuerdo con otros clientes o terceros;
8º) Si los servicios profesionales son eventuales o fijos y permanentes;
9º) La responsabilidad que se deriva para el abogado en relación con el asunto;
10º) El tiempo requerido en el patrocinio;
11) El grado de participación del abogado en el estudio, planteamiento y desarrollo del asunto.
12º) Si el abogado ha procedido como abogado consejero del cliente o como apoderado;
13º) El lugar de la prestación de los servicios, si ha ocurrido o no fuera del domicilio del abogado.

En esta materia, un principio ético fundamental a tomar en cuenta por los abogados al estimar sus
honorarios en un asunto, está contenido en el Artículo 47 del citado código de Ética Profesional, según la
cual: "Al estimar los honorarios el abogado deberá considerar que el objeto esencial de la profesión es el
servicio ala justicia y colaborar en su administración sin hacer comercio con ella.
La ventaja o compensación aun cuando sea indudablemente lícita, es puramente accesoria, ya que jamás
podría constituir honorablemente un factor determinante para los actos profesionales, y cuidará que su
retribución no peque por exceso ni por defecto, pues ambos extremos son contrarios a la dignidad
profesional. La decisión del tribunal retasador se dicta frecuéntemele por unanimidad de sus integrantes,
pero a falta de ésta, ella vale con el voto de la mayoría y es inapelable.

La Jura de cuentas es un procedimiento expedito para cobrar de nuestros


clientes. Pero no debe ser la manera habitual de cobrar tu trabajo.
Pues bien, conviene tener claro exactamente a qué se refieren y qué cubren las costas
judiciales, pues algunas veces su impacto económico es casi tan importante como el
del pleito en sí.

Así, tienen la consideración de costas ciertos gastos que se originan durante la tramitación de un
procedimiento judicial, exclusivamente por los siguientes conceptos:

 Los honorarios del Abogado y derechos del Procurador, cuando su intervención es


obligatoria.

 La inserción de anuncios o edictos que obligatoriamente deban publicarse durante la


tramitación del procedimiento.

 Los honorarios de los peritos.

 Las copias, certificaciones, notas, testimonios y documentos que se soliciten a los


Registros Públicos, salvo que las solicite directamente el juzgado, en cuyo caso, serán
gratuitos.

 Los derechos arancelarios (gastos de notario)

En principio, cada parte debe abonar los gastos que vaya generando la defensa de sus intereses
en el juicio. Será la sentencia que ponga el fin al procedimiento la que imponga al perdedor, la
obligación de abonar al vencedor las costas que le ha originado la tramitación del procedimiento,
o lo que es lo mismo, la condena en costas se contiene en la sentencia y debe abonarlas el que
pierde el juicio.

En ocasiones las sentencias pueden contener una expresión similar a «sin hacer especial
pronunciamiento en costas» o bien, «cada parte abonará las costas causadas a su instancia», lo
que significa que cada parte asumirá sus propios gastos independientemente que haya ganado o
no el pleito.

Los juzgados no suelen condenar en costas en los procedimientos de familia (separación, divorcio,
modificación de medidas… etc.) ni en los laborales.

EL SECRETO PROFESIONAL DEL ABOGADO:

Autor: F. Martínez Escurís (Abogado)

Los abogados, por razón de nuestra profesión, somos depositarios de información muy valiosa
que afecta a nuestros clientes. Dicha información no tiene que estar necesariamente
relacionada con la vida íntima y privada de las personas, basta con que sea información que
nos haya transmitido el cliente y punto. Nuestra obligación es guardar la más absoluta
discreción al respecto, no revelando ni difundiendo ningún dato que nos haya trasladado el
cliente en virtud de la relación de confianza existente, y resulta indiferente que esa información
sea de carácter secreto o conocida ya por terceros.

Los Abogados, depositarios de las confidencias de los clientes, debemos guardar el secreto
profesional, asunto que constituye un deber y un derecho fundamental de nuestra profesión.
Este derecho y deber, permanecen incluso después de haber cesado la prestación de nuestros
servicios. El derecho y la obligación del secreto profesional comprenderá las confidencias del
cliente, las del adversario, las de los compañeros de profesión, y todos los hechos y
documentos de que hayamos podido tener noticia por razón de cualquiera de las modalidades
de nuestra actuación profesional.