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En el capítulo anterior intentamos hacer un breve recorrido de lo que fueron las dos primeras

décadas posrevolucionarias con el eje de relaciones entre Estado-trabajo-capital, para mostrar el


proceso de formación del Estado mexicano y el nacimiento de la primera CTM. En este capítulo se
intenta plantear los rasgos y caracteres relevantes de lo que fue la institucionalización del Estado
moderno en México, su funcionamiento relativamente estable y el modelo de crecimiento
económico adoptado, así como la transformación de la CTM.

El estudio de este periodo, desde el punto de vista del modelo de desarrollo se resuelve con la
división en dos etapas:1 1940-1955 crecimiento con inflación y 1956-1970 crecimiento sin
inflación. La característica que estructura este modelo de crecimiento es la industrialización
sustitutiva o sustitución de importaciones. A mediados de los años cincuenta se denomina
"desarrollo estabilizador". Estas dos etapas abarcan cinco periodos sexenales; en la primera etapa
tenemos los sexenios de Ávila Camacho, Alemán y la primera parte de Ruiz Cortines, y en la
segunda en términos de este último, López Mateos y Díaz Ordaz.

el cambio de la que denominamos la primera CTM a la segunda, que básicamente se consolida


durante el alemanismo.

Crecimiento industrial, subordinación obrera y maquinaria corporativa

En el periodo de 1940-1970 se constituye la formación del Estado mexicano posrevolucionario, que


desde el punto de vista político logra consolidar una institucionalidad que le permita la
reproducción económica y logra también establecer la legitimidad y los mecanismos para la
incorporación de los trabajadores a los programas de la Revolución.

Partido y sindicatos forman la mancuerna de organización política y electoral; la presidencia de la


República se transforma en el centro de poder del Estado. Del maximato con Calles al
presidencialismo con Cárdenas se logra estructurar los límites y posibilidades estructurales para
realizar las reformas del programa revolucionario que en una coalición multiclasista logran su
culminación con el cardenismo y posteriormente se topan con el reflujo, sobre todo la clase
obrera.

1940 marca el inició de una nueva correlación de fuerzas dentro del aparato estatal con un fuerte
ascenso del sector "conciliador", encabezado por el nuevo presidente Manuel Ávila Camacho.

a partir de 1940 el crecimiento acelerado obedeció principalmente a la política de promociones


fundamentales para el desarrollo del país, que reclamaba medios fuera del alcance del sector
privado, siderurgia, fertilizantes, papel, acero, industria azucarera, textil.2

A partir de 1940, cerca del 30 por ciento de toda la inversión pública se encausó hacia el sector
industrial.

A partir de 1940 también se invierte la distribución del gasto estatal, aumentan los gastos de tipo
económico y disminuyen los de tipo social.3 El apoyo a la industrialización y el deterioro salarial
indican el cambio de política económica
Con la sustitución de importaciones se intentó producir interiormente sobre todo bienes de
consumo que hasta entonces se habían importado y que debido a la expansión del mercado
interno y a la concentración de la riqueza y el ingreso en poder de una burguesía en rápido
desarrollo se demandaba en volúmenes crecientes

la primera etapa (SI 1940-1955) Crecimiento e inflación marcaron esta primera etapa, cuyo motor
fue la industrialización, que ocasionó un traslado de los ingresos de los trabajadores a manos de
los propietarios de medios productivos como efecto de la inflación y de la política aplicada por el
Estado de apoyo a la formación de capital.

En términos de política económica propiamente, el Estado actuó bajo criterios de tipo


keynesiano,7 que dominó la política coyuntural de corto plazo. A nivel más general, se puede decir
que la guerra había alentado el proceso de industrialización y que los responsables de la política
económica habían decidido apoyarlo con diversas medidas; política proteccionista, exoneraciones
y subsidios fiscales, establecimiento de empresas públicas en sectores estratégicos, suministro de
energía eléctrica, construcción de caminos, sistema de comunicación, etc.,

Unidad nacional y conciliación cetemista: otro periodo de transición

Con la llegada de Ávila C amacho se inicia un giro significativo dentro de la CTM, y se establecen
relaciones de unidad nacional y pactos de conciliación entre Estado-trabajo y capital.

El sexenio de 1940-1946 configura un tránsito del proyecto estatal cardenista, a otro proyecto en
donde el fortalecimiento del capital nacional y el proceso de industrialización se vuelven
dominantes en la escena política, y prepararon el terreno hacia el alemanismo, como el lapso más
represivo de la institucionalización del Estado.

Este periodo de tránsito está determinado por la incidencia que tuvo en el país la segunda guerra
mundial; hubo un aumento de las exportaciones mexicanas y una atmósfera ideológica planteada
como la necesidad de "unidad nacional", lo cual significaba sacrificio obrero, suspensión de
huelgas y reforzamiento de la figura presidencial.

El avilacamachismo se prsentó con un doble proyecto complementario; por una parte se impulsaba
la industrialización, y por la otra, se pedía una tregua en las relaciones obrero-patronales.

Las consecuencias fueron un debilitamiento de las organizaciones obreras, un enriquecimiento


empresarial y un fortalecimiento del Estado, que seguía legitimado por los trabajadores ya
corporativizados, y con un pacto favorable al capital.

El proyecto conservador del nuevo sexenio necesitaba que las organizaciones obreras respondieran
con una política moderada.

Uno de los primeros cambios en este sentido, fue el desplazamiento de Lombardo por Fidel
Velázquez en la dirección cetemista, en febrero de 1941, don Fidel, como se le conoce ahora, inició
su primer periodo como secretario general de la central obrera; con ello empezaría a darse un
cambio de la primera CTM cardenista a una segunda que culminaría en 1947 con la salida de
Lombardo y el ascenso del alemanismo.

Un rasgo característico del sexenio fue el comportamiento de los obreros organizados como
acompañamiento y apoyo del Estado; en 1942 se formó el Pacto de Unidad de las Organizaciones
Obreras, en el cual tal vez lo más destacado fue la decisión de suspender las huelgas y buscar el
arreglo conciliador con la intervención del presidente de la República

Con estos pactos la CTM se adaptaba a la política conciliadora y -perdía fuerza como organización
clasista, dado que las relaciones con el Estado la convertían cada vez más en una central
subordinada y frente a los empresarios la hacían más subalterna al proyecto hegemónico de la
industrialización mexicana.

otro problema, además del electoral, fue el de mantener la unidad interna cetemista que en 1947
se rompería definitivamente.

El reclutamiento político-electoral empezó a ser uno de los mecanismos de mediación entre el


Estado y la CTM a través del partido oficial, dado que la negociación salarial se pudo desplazar al
ámbito electoral en donde los líderes obreros pasaban a ser candidatos de elección popular.

En 1945 al término de la guerra, existía un debate sobre las burguesías existentes, por una parte
"los interesados en el comercio de importaciones y en los insumos baratos como eran los
exportadores, y los del otrorlos industriales" (De la Peña 1984:115).

Desde entonces empezó a tomar más fuerza la idea de dos burguesías, una nacionalista y otra pro-
imperialista, esta división es asumida dentro de la CTM y da como resultado el Pacto Obrero-
Industrial de abril de 1945.

Gracias a esta hábil proposición logró la CTM recuperar presencia política al grado que se desplazó
de nuevo del centro de la vida nacional a todas las otras centrales obreras

El gobierno alemanista y la segunda CTM

Varios factores novedosos determinan, con la llegada de Alemán a la presidencia (1946), las
definiciones en la "disputa por la nación"

Los ejes del proyecto alemanista significan el arribo del "civilismo y la modernización del
autoritarismo", 1 en el cual se pueden destacar los siguientes rasgos: el afianzamiento del modelo
de acumulación (si) y la ampliación de la inversión extranjera; el debilitamiento de los sectores,
grupos y líderes de izquierda dentro del sindicalismo corporativo de la CTM; la marcha atrás de la
reforma agraria y la rectificación definitiva del cardenismo.

En 1946 el PRM cambia de denominación a Partido Revolucionario Institucional (PRl)> lo que


significó políticamente el inicio de la estabilidad institucional en la estructura corporativa que se
construyó durante el cardenismo.
El debilitamiento cetemista que se gestó durante el avilacamachismo, se reforzó con el monopolio
de la representación de la CTM y la estructura centralizada cerró los pocos espacios de
independencia frente al Estado que todavía se tenían, esta situación se manifestó internamente
como el inicio del resquebrajamiento y la pluralidad.

Tal vez el hecho más drástico del reflujo obrero frente al gobierno alemanista lo constituyen los
famosos "charrazos", como el fenómeno histórico que marca definitivamente la relación entre el
sindicalismo corporativo y el núcleo estatal.

A partir de entonces la represión se empieza a dar como un mecanismo de funcionamiento


permanente para resolver conflictos laborales que amenazaban el control estatal.

La segunda CTM se da en un contexto de fuertes escisiones internas y desplazamiento de los


líderes más progresistas (lombardistas y comunistas)

Alemán hereda una estructura de organización corporativa y le imprime un rasgo nuevo, lleva a
cabo los mecanismos de control y de apoyo sin la acostumbrada "negociación" con los
trabajadores que había sido una tradición de los anteriores gobiernos

Alemán en la presidencia usó ese poder, lo reafirmó y lo transformó en el centro autoritario de las
relaciones políticas con los trabajadores agrupados en grandes sindicatos y centrales obreras. Con
el alemanismo se modificó sustancialmente la relación entre el Estado y la burguesía y entre el
Estado y el movimiento obrero.

La historia de 1947 a 1950, ilustra con claridad el giro que tomó en definitiva el Estado mexicano
para su institucionalización moderna y perdurable por varias décadas. Para el movimiento obrero
fueron los años de la "gran derrota"; para la burguesía fue la "gran convergencia" y la acumulación.

Las elecciones de 1947 pusieron en jaque otra vez la unidad interna de la CTM, pero esta vez la
escisión fue irremediable. Como lo señalamos, la CTM surgió como una central con bases muy
heterogéneas, no sólo por las tendencias ideológicas, sino por el tipo de sindicatos que agrupó.

Los que salieron de la CTM fueron los telefonistas, ferrocarrileros y la Federación Nacional de
Trabajadores de la Industria Eléctrica, tranviarios, trabajadores de aviación, del cemento, Monte de
Piedad, de la dinamita.

Al iniciarse 1948 se celebró el XXXII Consejo Nacional de la CTM y en él se aprobó un dictamen


expulsando de sus filas a los comunistas y declarando que no podía aceptarse en puestos de
dirección de la misma a quien tuviera dos tendencias y dos disciplinas [...]. A la vez, se decidía
suspender relaciones con Lombardo

se estableció en ese mismo consejo la militancia obligatoria al PRI para todos los cetemistas.

se expresó la fuerza de contar con un sindicalismo incorporado al Estado, y subordinado


corporativamente. A principios de los años 50, se puede hablar de una estructuración burocrática
que en ese momento empezó a funcionar institucionalmente
Esta burocracia sindical trató a toda costa de exterminar a los movimientos que intentaban
independizarse. La división en el movimiento obrero durante el alemanismo fue sumamente alta.

La CTM llegó a decaer y debilitarse como resultado de sus pugnas internas y se calcula que para
1948-1949 contaba sólo con un poco más de cien mil agremiados

el alemanismo y la CTM hacían eco del anticomunismo norteamericano.

El "charrismo": respuesta estatal al sindicalismo no corporativo

Como una de las primeras expresiones de la segunda CTM surge el "charrismo".

La respuesta de los sindicatos nacionales al control cetemista, y a la política laboral del alemanismo
fue el proyecto de independencia sindical

la CTM combatió duramente a los sindicatos que planteaban una lucha por mejores condiciones
laborales, y el Estado no tardó en reprimir estos movimientos. Con ello se inició en México una
nueva forma de relación entre Estado y movimiento obrero que se ha calificado de "charrismo".

los grupos independientes han aplicado el término a las direcciones sindicales corruptas,
antidemocráticas y viciadas

Con la división entre el sector corporativo, encabezado por la CTM, y el sector salido de las filas
cetemistas, se reorganiza el movimiento de los independientes en la UGOCM, que fue rápidamente
reprimido por los charrazos y por la flata de reconocimiento oficial del Estado

A medida que avanzó el sexenio, la tendencia no corporativa del sindicalismo era rechazada con
mayor fuerza, primero fue el golpe al sindicato petrolero, en donde no sólo el presidente se
encargó de liquidarlo, sino que la CTM hizo suya la represión del alemanismo.

Segundo, vino el "charrazo" a los ferrocarrileros, el STFRM

En tercer lugar, vino el movimiento de los mineros de Nueva Rosita y Cleote, que hicieron una
marcha a la ciudad de México que duró del 20 de enero al 10 de marzo de 1951

A pesar de la plena identificación entré el Estado y la CTM, al final del alemanismo, el núcleo
gobernante propicia la creación de otra organización que surge en abril de 1952, la Confederación
Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), esta central agrupó a pequeños sindicatos que no
estaban en otras confederaciones; su línea política se definió rápidamente con su afiliación masiva
al PRI; con el tiempo esta nueva confederación llegaría a ser la segunda en importancia, por debajo
de los cetemistas.

Balance al término del alemanismo

La consolidación del corporativismo, la hegemonía pasiva lograda por la burocracia sindical con
fuertes dosis de represión, el desplazamiento de los movimientos independientes y la reducción
del espacio de negociación Estado-sindicatos nos indican cómo se componía la relación del Estado
con la CTM al final del alemanismo.

Con el surgimiento del PRI, el sistema político entra en su fase de institucionalización, se asegura la
incorporación de los diferentes sectores de trabajadores, los cuales se enlistaron en pistas
diferentes

las coaliciones quedaron supeditadas al poder presidencialista, y la institucionalización estatal se


aseguró con el tránsito del caudillismo al presidencialismo como forma de gobierno.

Con Alemán el PRI es anticomunista, participa en la guerra fría y adecúa sus programas al modelo
de desarrollo que se impulsa en esa época, cambia su lema que pugnaba "por una democracia de
los trabajadores", por el de "democracia y justicia social".

La ley electoral también se modificó con la lógica de consolidar al partido oficial y estrechar los
márgenes a la oposición.

En 1948 el peso se devalúa respecto al dólar y pasa de 4.85 a 8.65 pesos por dólar, lo que trae una
fuerte inflación. El Estado y el capital provocan este decaimiento del salario real, como el costo de
un modelo de industrialización. los movimientos de huelga en el alemanismo bajan
considerablemente por la represión.

Por otra parte, la dependencia hacia el exterior siguió en aumento, sobre todo de Estados Unidos,
lo cual se expresaba en términos de importación de capital, tecnología y maquinaria para el
despegue industrial mexicano.

Al término de la gestión de Alemán se había incrementado la deuda externa [...]. El proteccionismo


era una política consolidada, pero no lo eran menos los componentes populistas que en otros
aspectos se concretaban en los subsidios a los consumos esenciales en las ciudades [...]

Al terminar el alemanismo ya era una costumbre la formulación de un plan sexenal y una práctica
el incumplimiento de dichos planes, que fundamentalmente tenían un propósito meramente
electoral, pero no contenían un pronóstico real, instrumentos adecuados, ni mucho menos
voluntad política de ceñirse a ellos.

El desarrollo estabilizador: crecimiento sin desarrollo

En los últimos años del alemanismo el desgaste del poder presidencial se acentuó, como una regla
de funcionamiento de la cultura sexenal del país. Su autoritarismo comprobado, su política
antisindicalista, los excesos de la burocracia política y el visible despilfarro como una de las formas
de corrupción, la baja salarial y la inauguración de un modelo de crecimiento económico sin
desarrollo ni distribución del ingreso generan un malestar en el país, para quienes no gozaron de
los privilegios del alemanismo.

Gon este panorama el nuevo presidente Ruiz Cortines se presentó en la escena política bajo el
signo de la austeridad y con la pretensión de sanear las finanzas públicas y estabilizar la economía
nacional, ya que el auge económico del alemanismo había sido pasajero
Bajo estos supuestos se inicia en México una segunda fase del modelo de industrialización iniciado
a principios de los años cuarenta, cuyo signo distintivo sería la estabilidad. El periodo que va de
1955 a 1970 es conocido con el nombre de desarrollo estabilizador, en donde el país logró crecer
con estabilidad de precios, con baja inflación. El crecimiento fue de 6.74 en promedio anual y la
estabilidad de precios fue de 4.22% en promedio.

La dinámica de crecimiento económico inició en 1954 una nueva etapa de recuperación respecto al
final del alemanismo y los dos primeros años del sexenio de Ruiz Cortines.

Otra importante política de Ruiz Cortines fue conseguir la estabilidad de precios y controlar la
inflación.

La gestación del desarrollo estabilizador vino acompañado de un estrechamiento de las relaciones


económicas con Estados Unidos, que no siempre fueron ventajosas para México, sobre todo por el
intercam - bio desigual y la dependencia tecnológica que generó

El proceso de industrialización en la década de los cincuenta se daba a través de una estructura


productiva fuertemente inclinada hacia los bienes de consumo y bienes intermedios. México llegó
al desarrollo industrial por la vía más sencilla, es decir, la producción de bienes finales de consumo
no durables, pero fue evolucionando hacia una industrialización más compleja como necesidad del
mismo modelo de desarrollo, que necesitó de una intervención estatal, un aumento del consumo
de los sectores medios y un aumento de la productividad manufacturera.

Hacia los años sesenta: la gestación de la crisis

El tránsito de los cincuenta a los sesenta se caracteriza, fundamentalmente, por un cambio en la


jerarquía y dinamismo económico, por la disminución de la participación estatal frente al capital
extranjero.

Se da una pérdida relativa de liderazgo y dinamismo del Estado y del capital local frente a la
empresa internacional que, en la modalidad de filiales, registra el "periodo dorado" de su
expansión transnacional

La estabilidad y el crecimiento económico de estos años marca una fuerte regresión del ingreso en
favor del capital en términos de una acumulación salvaje, como la han llamado algunos
economistas; en este sentido es que se habla de crecimiento sin desarrollo o como lo acuñó
Gunter Frank, "desarrollo del subdesarrollo".

El desarrollo estabilizador tuvo uno de sus puntos más vulnerables en el papel que el Estado le
asignó el endeudamiento externo

El desarrollo estabilizador estructuró una marcada diferenciación entre los sectores de la


economía, con una característica básica: sus desniveles.

Durante el periodo del desarrollo estabilizador se consolida, con las características señaladas
arriba, el México moderno, se invierten las proporciones de participación entre el sector
agropecuario e industrial, se gestan desequilibrios estructurales con altos costos sociales;
asimismo se dan las condiciones que posteriormente van a causar la crisis de los setenta y el
agotamiento de este modelo de desarrollo.

Los albores de la modernidad

Mientras se lleva a cabo el desarrollo estabilizador, como las condiciones económicas de


posibilidad, la segunda CTM transita por un largo periodo de estabilidad como la central obrera
dominante y principal interlocutora del gobierno

La creación de la CROC [...] constituyó un paso esencial para reagrupar a las fuerzas que habían
sido desplazadas en el ascenso de la CTM y del sistema sindical oficial; para proporcionar más vida
institucional al conjunto de las organizaciones sindicales se planteó el prospecto de un mecanismo
obrero que permitiera unificar a las fuerzas ya incorporadas al sistema

Los movimientos democratizantes continuaron manifestándose, de tal manera que en el bienio


1958-1959 surge una amplia insurgencia sindical con los movimientos de telegrafistas, maestros,
petroleros y el más relevante de ellos, el de ferrocarrileros.

un rasgo de estos movimientos común que los unifica: la lucha por lograr el reconocimiento de sus
propios procesos democráticos en la participación de las bases para la elección de sus directivos,
controlar sus acciones como clase y tener independencia orgánica del Estado

La corporativización de los obreros permitió el fortalecimiento en la capacidad de control hasta tal


grado que le permitió al Estado hacer uso de la fuerza en contra de movimientos independientes o
democráticos y contar para ello con el apoyo de las mismas centrales obreras; y por otra parte
permitió que la subordinación obrera se institucionalizara y diera lugar al fortalecimiento de la
burocracia sindical como hegemónica dentro del movimiento obrero oficial.

La institucionalización corporativa, como los albores de la modernidad del movimiento obrero,


trajo consigo también la estabilidad en los mecanismos de control, en lo referente a la
permanencia de los líderes, la articulación de demandas y apoyos

La CTM y el Bloque de Unidad Obrera (BUO)

De los múltiples acontecimientos que se desarrollaron durante el sexenio 1952-1958, cabe señalar
que destacan tres en cuanto a la relación Estado-CTM: el apoyo cetemista a la política económica
del gobierno y a la devaluación de 1954; los intentos de fortalecer la "unidad" corporativa de los
obreros con la creación del BUO; y la derrota del movimiento obrero en las huelgas de 1958-1959.

Para ese entonces la fidelidad de la CTM ante su "alianza" con el Estado ya había dado pruebas de
su resistencia, las relaciones entre ambos se daban en un marco de reglas conocidas, en una
negociación que previamente estaba resuelta entre amenazas discursivas y arreglos implícitos de
los líderes con el presidente de la República.

En 1955 con el BUO comandado por la CTM, se hizo un intento unitario, pero no se logró aglutinar
a la totalidad del movimiento obrero, y varios años después, en 1960, surgió la Central Nacional de
Trabajadores (CNT) integrada por la CROC, CRT, electricistas, textiles, cañeros y otros sindicatos
independientes, que estaban fuera de la CTM y del BUO.42 Las dos grandes organizaciones
formaron el sector obrero del PRI y expresaban el antagonismo intergremial dentro del
movimiento obrero que seguía presente

El mecanismo de oposición intergremial es una práctica distintiva de la CTM, encargada de


combatir y desprestigiar a otras centrales obreras que pudieran arrebatarle el monopolio de
representación del sector obrero; no importaba si esas centrales estuvieran dentro o fuera del
aparato estatal o si planteaban proyectos similares a los cetemistas; las pugnas intergremiales eran
por lograr el monopolio dentro del campo sindical que se daba mediante la lucha interna por la
apropiación legítima de la representación obrera.

Con el BUO se da un paso más en cuanto a la organización obrera, se llega a conjuntar a las
confederaciones dentro de una estructura más amplia; el BUO es el antecedente de unificación del
Congreso del Trabajo una década después. El BUO se adecúa programáticamente a los
lineamientos de la política oficial, sus programas se establecen dentro del espacio que el Estado
había asignado al sector obrero después del cardenismo

El espacio a la disidencia estaba clausurado, el último intento por romper este límite lo dieron los
sindicatos de telegrafistas, de maestros, de petroleros y de ferrocarrileros, movimientos que
estallaron y fueron reprimidos al final del sexenio, ya con el nuevo presidente en la puerta.

La tranquilidad sexenal se quebró al final y los movimientos de huelga se incrementaron en un


volumen impresionante, de tal manera que en 1958 se registraron más movimientos huelguísticos
que en todos los años anteriores, incluso que a principios del cardenismo.

Con la derrota a los movimientos de 1958 se puede asegurar un fortalecimiento estatal y la


entrada a una década marcada por la hegemonía del sindicalismo corporativo encabezado por la
CTM y el BUO, que durante la década de los sesenta tuvo su mayor estabilidad

La CTM contra la Central Nacional de Trabajadores (CNT)

El sexenio de 1958-1964 ejemplifica las contradicciones de un país que se encontraba en expansión


industrial, con las contradicciones del subdesarroílo mexicano, proteccionismo estatal,
dependencia externa, estructuras de financiamiento viciadas, bajas salariales.

El nuevo gobierno heredaba conflictos laborales y estructuras de organización; por una parte el
conflicto ferrocarrilero, y por la otra las pugnas intergremiales entre las centrales obreras
componían el panorama en el sector obrero. López Mateos llegaba a la presidencia después de
haber sido secretario del trabajo en el sexenio anterior, lo cual le permitía un conocimiento
cercano a la dinámica de conflictos laborales, en la cual él había participado como el representante
estatal para las negociaciones.

torgó el voto a la mujer mediante una reforma a la ley electoral. En el sector obrero el interlocutor
más importane del Estado seguía siendo la CTM que comandaba el BUO; pero existían otras
organizaciones que decidieron agruparse en otra confederación alternativa al BUO y surgió en
1960 la CNT

Los antecedentes de las pugnas entre las confederaciones obreras estaban dados en la lucha por
mantener el control de los sindicatos nacionales de industria.

El intento democratizador en el sindicato ferrocarrilero empieza con una jornada de luchas


internas y externas. Durante los primeros meses de 1959 se hacen planteamientos para
reestructurar las finanzas de la empresa

El comportamiento de la CTM respecto al movimiento ferrocarrilero fue de condena, en enero de


1959 Fidel Velázquez alertaba contra una campaña de los comunistas que pretendían apoderarse
del movimiento obrero y pedía la reorganización de las milicias obreras para impedir agresiones a
la CTM.

La CTM había funcionado en bloque con el Estado en contra de los movimientos que salían de su
control, con diversos mecanismos para desacreditarlo trataba de conservar la representatividad
monopólica del movimiento obrero bajo la bandera de la "unidad sindical", a los intentos de
disidencia o democratización se le acusaba de "comunistas"

A pesar de ello la CNT logró aglutinar a los disidentes que no pudieron afianzar un movimiento
democratizador dentro de los sindicatos que agrupaba.

López Mateos vuelve a establecer algunas reformas importantes y recupera legitimidad entre los
trabajadores: se empiezan a aumentar los salarios, se reforma el artículo 123, se crea el ISSSTE y se
nacionaliza otra industria estratégica: la eléctrica. El tono reformista marca el sexenio y los
trabajadores logran avanzar en algunas conquistas importantes, la fijación del salario mínimo, el
reparto de utilidades y la reglamentación en los despido

Entre 1960 y 1961 se lleva a cabo la nacionalización de la industria eléctrica, con lo cual el Estado
queda como el único responsable de generar electricidad, comercializar y conducir la empresa, y
como el único patrón para los trabajores electricistas.

En cuanto a la CTM, tal vez este sea su periodo de mayor pobreza como central obrera, en cuanto
al repliegue laboral y de mayor estabilidad junto con la falta de un proyecto político e ideológico
aglutinador. La CTM, durante este sexenio, se limitó a condenar a los movimientos democratizantes
acusándolos de comunistas, y por otra parte a gestionar el proyecto reformista al artículo 123
(salario mínimo, reparto de utilidades).

También empieza a funcionar el salario mínimo que se fija en 21.50 pesos diarios, ante lo cual la
CTM postula que debería de ser de 36.04 pesos diarios

López Mateos ejecuta una política laboral en apariencia contradictoria, dado que políticamente
contribuye a reforzar el control y la represión a los movimientos disidentes que clausura, y por la
otra parte, establece ciertos mecanismos de ajuste salarial y de reparto de utilidades, en el
contexto de un auge económico que posibilita este reparto.

Los médicos, el Congreso del Trabajo y el 68

A finales del sexenio de López Mateos se dieron varios conflictos laborales, como el de los
trabajadadores de Mexicana de Aviación en donde se reprimió al movimiento requisando a la
empresa; y el de los médicos, que como en el sexenio anterior con los ferrocarrileros, fue un
conflicto que se heredó al nuevo presidente Gustavo Díaz Ordaz.

En este sexenio 1964-1970 se dan varios acontecimientos importantes que marcan el fin de una
etapa, el desarrollo estabilizador y la hegemonía de la estabilidad política e ideológica, y el inicio
de otra etapa, la crisis de un modelo de desarrollo y el cambio de relaciones entre el Estado y los
sectores medios de la sociedad civil.

Dentro de lo complejo que puede resultar un sexenio, se puede destacar que hay tres
acontecimientos que caracterizan el de Díaz Ordaz: el movimiento médico 1964-1965; la formación
del Congreso del Trabajo en 1966 y el movimiento estudiantil-popular del 68. En los tres la CTM
tiene una participación importante, como la central hegemónica del movimiento obrero
corporativizado, particularmente en la formación del CT.

No sólo se había desarrollado un país más complejo y diferente al de 1940 en términos


económicos, sino que también se habían agrandado los problemas sociales y las estructuras de
organización, México contaba ya con una estructura productiva fuertemente cargada hacia la
industria y con una serie de vicios en su modelo de desarrollo, proteccionismo y dependencia del
exterior; se habían agudizado las contradicciones entre campo y ciudad, ya se habían dado los
principales pasos para transitar de una sociedad agrícola tradicional a otra semiindustrializada,
moderna y urbana.

El conflicto médico cubre un periodo de un año de lucha, del 26 de noviembre de 1964 al mes de
octubre de 1965. Este proceso está configurado por cuatro paros laborales sucedidos por periodos
de negociación (Pozas 1977:61). El enfrentamiento de los médicos se dio en varios niveles y contra
varios enemigos: por una parte con las instituciones de salud (SSA, ISSSTE, IMSS), como los
interlocutores patronales del conflicto, que actuaban de acuerdo al mandato presidencial, este
último, el presidente, fue un segundo factor, el cual en su primer informe de gobierno declaró
sobre el problema médico

Después de los paros, los médicos fueron reprimidos con la intervención de la fuerza pública,
despidos masivos y creación de listas negras con los nombres de los principales dirigentes, que
fueron boletinadas a todos los estados de la República, con el fin de evitar que se les diera trabajo

Con el pliego petitorio de los médicos,50 no sólo hacía patente las bajas condiciones salariales de
este sector, sino que señalaba el cambio necesario en las formas de contratación y demás
condiciones de trabajo, así como la participación activa de los residentes en los planes de
enseñanza.
los cetemistas condenaban los requerimientos de contratación que pedía el movimiento de los
médicos. El Estado contaba ya con un movimiento obrero fuerte y disciplinado que se encargaba
de vigilar y reprimir cualquier intento democratizador o independentista; en este caso los médicos,
además de enfrentarse a las instituciones de salud y a las respuestas represivas del Estado,
tuvieron que luchar contra los propios organismos sindicales (FSTSE, CTM).

El intento unitario

Los diversos procesos de unificación y división dentro del movimiento obrero, se pueden entender
como la historia de las pugnas entre las diversas centrales sindicales que fueron surgiendo como
antagonistas de sus predecesoras, o como contraparte de proyectos relativamente diferentes, cuyo
eje común fue históricamente la lucha por el monopolio legítimo del control del campo sindical.

La historia de las centrales muestra una dinámica de pugnas internas, escisiones, nuevas
agrupaciones, pugnas intergremiales, como un proceso continuo.

En 1965 durante la celebración de la cuarta Asamblea Nacional del PRI, se empiezan los trabajos de
convocatoria para realizar la primera Asamblea Nacionalista Revolucionaria del Proletariado
Mexicano, la cual se lleva a cabo del 16 al 19 de febrero de 1966, en esos días queda constituido el
nuevo organismo obrero: el Congreso del Trabajo (CT).

Con la formación del CT se fusiona la casi totalidad de las organizaciones sindicales existentes hasta
ese momento. El CT empieza a funcionar como la unión de los líderes de las confederaciones,
federaciones y SNI más importantes, CTM, CROC, CROM, FSTSE, petroleros, electricistas, mineros,
ferrocarrileros, telefonistas.

La presidencia del nuevo organismo cúpula se empezaría a turnar entre los líderes de estas
organizaciones obreras y todas ellas deberían además pertenecer al PRI.

A pesar de que el CT era el intento más grande e importante de unificación, su proyecto político se
caracterizó por una estrecha colaboración permanente con el Estado, de respaldo institucional al
presidente de la República en la política económica y laboral

En cuanto a las luchas y demandas que dio y ha dado el CT, han sido una constante las
siguientes:51 Condiciones de trabajo, fijación de salarios mínimos, reparto de utilidades,
indemnización, semana de 40 horas con pago de 56, vacaciones, seguridad en el empleo;
condiciones de vida, lucha contra la carestía e inflación, control de precios, ley de habitación
popular, reformas a la ley del Seguro Social y aumento de prestaciones, financiamiento, educación;
condiciones de organización y lucha, contra los sindicatos blancos, defensa de la cláusula de
exclusión, democracia interna, luchas jurídicas y reformas a la LFT, reformas fiscales. De todo este
conjunto de demandas, que entre 1966 y 1970 plantea el CT, la mayor parte de ellas se quedaron
en demandas no realizadas, y no será sino hasta el sexenio de Echeverría cuando se logren
implantar algunas de ellas

En lo que se refiere a la selección de líderes y articulación de demandas, el CT reproduce


ampliadamente la estructura corporativa de la CTM; sus relaciones con el Estado son orgánicas, en
la mediación del partido oficial y en las comisiones encargadas de la vigilancia y regulación salarial
frente al capital; el CT mantiene y reproduce el monopolio de representación del movimiento
obrero organizado del país; las organizaciones integrantes están funcionalmente diferenciadas y
jerárquicamente ordenadas en capacidad y ejercicio del poder dentro del CT; tienen un
reconocimiento explícito del Estado y una serie de relaciones de mediación orgánica con éste

Como una columna vertebral el CT alimenta al PRI y a través de él se relaciona con los puestos de
elección popular y el sistema electoral del país, desde los gobernadores, presidentes municipales,
diputados locales y federales, senadores, regidores

El 68 y la crisis de la estabilidad

El rápido acontecer de las décadas de estabilidad institucional, en las que el Estado cobijó un
sistema político funcional y estrecho se detuvo en el 68. La movilización ahora no la hicieron los
obreros y campesinos

El movimiento obrero protagonizó las luchas contra el autoritarismo estatal y contra la


incorporación a los aparatos estatales; para 1968, ya estaba delimitado y estructurado el campo
sindical con una amplia base de apoyo, relaciones líder-base, subordinación al Estado y las
relaciones intergremiales se habían dividido el campo de representación; el CT fue la gran reunión,
el intento unitario de la estabilidad obrera mexicana.

El cuestionamiento a la legitimidad institucional del Estado, a la férrea estructura presidencialista


de poder, a la versión oficial de país que fabricó el Estado, su partido y sus organizaciones de masa
de maniobra, vino por un sector no incorporado a esta dinámica: los universitarios.

Causas: a) Inadecuación del sistema institucional o político para incorporar y representar las
exigencias de nuevos sectores sociales. b) Deterioro de las relaciones entre la Universidad y el
Estado. c) Debilitamiento del modelo cultural o ideología dominante y del na cionalismo como su
componente central. d) Desplazamiento del Estado hacia una función directamente favo rable a un
sector de las clases altas como imagen percibida por cier tas capas medias altamente sensibilizadas
a este respecto (Zermeño 1978:55).

Los estudiantes concretan sus demandas en un pliego petitorio que se centra en atacar las
expresiones más represivas y visibles del aparato estatal, no sólo se pone en cuestión la hegemonía
vertical construida por el Estado en varias décadas, sino puntos sobresalientes del aparato
represivo con los que el Estado había marcado la solución de las demandas conflictivas de la
sociedad civil.

Los estudiantes y universitarios querían una ampliación del consenso y bases para dialogar con el
Estado. El aparato estatal se comportó hermético y represivo ante el movimiento.

la CTM plantea enfrentar al movimiento por considerarlo una acción subversiva y anárquica,
producto de agitadores que ponen en peligro a la juventud, los valores y la patria; ésta es la versión
oficial sobre el movimiento del 68 que la CTM ponía en público y con ello gran parte del CT. Los
cetemistas estaban, en su discurso, dispuestos a enfrentar el movimiento estudiantil al costo que
fuera necesario.

La crisis del 68 no sólo causó el encarcelamiento de los estudiantes y líderes del movimiento, sino
que hizo patente, para el país, la necesidad de ampliar el sistema político y las formas de
representación de la sociedad civil.

Al término de los sesenta

Al final de los años sesenta la segunda CTM ya tenía más de dos décadas de funcionamiento
dentro de una plena institucionalización con grandes dosis de estabilidad.

De acuerdo a la conceptualización que adoptamos del corporativismo, la CTM puede ser


caracterizada como un conjunto de asociaciones que están predispuestas a funcionar bajo el
control gubernamental; sobre la competencia interna (gremial), este periodo es una muestra de
cómo se fue eliminando a los sectores sindicales autonomistas y fueron predominando los
incorporados; a partir del alemanismo la CTM consolida su centralización burocrática dentro de
una estructura piramidal de poder; la segunda CTM libra sus principales luchas no contra el núcleo
gobernante, sino contra otros movimientos cuyo proyecto era lograr una independencia orgánica
del núcleo gobernante; la articulación de intereses se da a partir de que la dirigencia cetemista se
funde con el proyecto y la política económica que impulsa el Estado en estas décadas; con esta
fusión se marca la distancia entre la ideología oficial de la Revolución y el proyecto de
industrialización como el molde ideológico que sería el distintivo de las relaciones entre las
coaliciones populares ahora corporativizadas y el proceso clasista inherente a un capitalismo
subdesarrollado.

Los "charrazos" con Alemán, la estabilidad del BUO, las pugnas intergremiales entre la CNT y la
CTM, el movimiento de los ferrocarrileros en 1958-1959, los médicos en 1965-1966 y los
estudiantes en el 68, impregnan de contenido lo que fue la segunda CTM

Desde el cardenismo, la estructura de organización de las clases subalternas se hace bajo el


encuadramiento de categorías de tipo ocupacional, con lo cual el Estado logra la diferenciación
entre obreros y campesinos, y más tarde con los sectores populares, los cuales son incorporados al
partido, en donde las diversas organizaciones con membrete específico se colocan bajo la
subordinación estatal por la mediación del partido. Esta estructuración las predispone a funcionar
como organizaciones paralelas con direcciones que negocian los espacios de poder real y pugnan
por desplazar la competencia interna hacia las pistas por las que debe correr cada una de ellas.
Con el alemanismo se consolida esta estructuración, de tal manera que se logran establecer las
jerarquías de poder de forma piramidal, de los líderes hacia las bases, mediante un ordenamiento
burocrático que centraliza las decisiones y establece su dependencia administrativa de las políticas
y aparatos estatales; de este proceso surge la fuerza y carácter institucional a la relación entre
Estado y segunda CTM. Los cambios más significativos en la central obrera giran en torno a tres
ejes: el control del liderazgo, que se logra con la consolidación de la burocracia obrera encargada
de gestionar el proyecto estatal dentro del movimiento obrero oficial; el monopolio de
representación de intereses, que se lleva a cabo en dos niveles, la eliminación del pluralismo y de
la disidencia dentro de la CTM, y la lucha contra los sindicatos disidentes al proyecto y control
estatal, por lo cual los sindicatos que luchaban por la autonomía de su gremio y proyecto no sólo
se enfrentaron al Estado que los reprimió, sino también se enfrentaron la fracción corporativa del
movimiento obrero que encabezaba la CTM; en este contexto se inscriben los "charrazos" del
alemanismo y las luchas de 1958-1959; por último está la articulación de intereses, que constituye
el eje de análisis de la representación ideológica, el cómo se construyó la identidad entre los
cetemistas y el Estado mexicano, de acuerdo al campo ideológico que ya hemos especificado en la
parte del cardenismo.

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