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El estoicismo

Yuvisela Analy Saucedo Malacara


Universidad Autónoma de Coahuila
Maestría en psicología clínica
Facultad de Psicología

Resumen
El estoicismo fue una escuela filosófica de la etapa helenística fundada por Zenón. Esta escuela
postula que el hombre debe aceptar el orden natural de las situaciones de la vida y no depende de
él cambiarla; sin embargo, depende de él la voluntad de hacer el bien y actuar conforme a la razón.
El estoicismo aporta a la psicoterapia cognitivo conductual, la necesidad de alcanzar la virtud, sin
creencias y/o apegos innecesarios, buscando la auto aceptación del ser para alcanzar la apatía.

El estoicismo
El estoicismo fue fundado por Zenón a finales del siglo IV a.c. (Hadot, 1998) es una escuela
filosófica que surge durante la época del Helenismo griego y postula principalmente que el hombre
necesita ejercer la virtud y la sabiduría, ejes transversales del estoicismo, para dirigir su vida.
Restrepo Rozo menciona que la filosofía estoica se orienta a moderar la conducta y a
conducir al hombre en el camino de la virtud para alcanzar de esta manera la felicidad en un estado
absoluto (Rozo, 2006); así los estoicos tienen la consideración ética de que la felicidad es el fin
último, y solo se alcanzará a través de la virtud (Ortíz, 1998). Por tanto, ser estoico requiere la
aceptación de los sucesos de la vida, haciéndose cargo únicamente de hacer el bien y de vivir
conforme a la ley de la razón, la naturaleza.
El estoicismo se fundamenta en la idea del orden racional del universo, el cual no depende
del hombre, sino de una ley natural o razón: logos, por lo cual este no debe aferrarse a aquello que
no puede modificar, ya que no está en sus manos hacerlo; lo que puede hacer y depende de él, es
la voluntad de hacer el bien y de actuar conforme a la razón (Hadot, 1998).
Para Zenón el logos no es solo lo que da el orden natural a las cosas en el universo, el logos
es el destino, es Dios; por tanto, en la física estoica no hay lugar para el azar, sino que todo acontece
con necesidad: el destino rige e influye en todas las cosas. Al aceptar lo anterior se llega a la ética,
es decir, se logra alcanzar la felicidad a través de la virtud de la aceptación, presente en: la ataraxia,
la autarquía y la apatheia (Torres, 2003).
La ataraxia es la capacidad de lograr la serenidad absoluta, la quietud del alma, por otro
lado, la autarquía es lograr la autosuficiencia, la diferenciación del sí mismo de la comunidad, sin
dejar de ser parte de esta; y la apatheia o apatía, que contraste a la significación actual, se refiere al
arte de la indiferencia, de soltar aquello que no depende del sujeto mismo.
Cuando el hombre logra alcanzar estas virtudes, se convierte en sabio, aquel que no es
exento de pasiones, pues para los estoicos las pasiones son del alma y no en el alma (Gagin, 2006),
pero que a diferencia de otros logra controlarlas.
El hombre sabio, no se deja dominar por sus pasiones, pues bien dice Epicteto: en ti está no
depender más que de ti mismo, y te esfuerzas en depender de un millar de cosas que te son ajenas
y que te alejan de todo verdadero bien (Los estoicos. Epicteto, Seneca, Marco Aurelio, n.d.); cuando
los hombres se aferran a los deseos que no pueden realizar surgen los desengaños y los
sufrimientos; por eso debe conocerse a sí mismo, sus fortalezas y áreas de oportunidad; solo a
través del auto conocimiento o lo que siglos después Ellis llamo la auto aceptación se podrá
alcanzar la apatheia (Albert Ellis & Russell Grieger, 1990).

Estoicismo y la terapia cognitiva conductual (TCC)


La TCC (para fines prácticos en este artículo se refiere a la terapia racional emotiva conductual
(TREC) de Ellis, y a la terapia cognitivo conductual (TCC) de Beck, indistintamente); tiene como
antecedente filosófico al estoicismo.
Al igual que la escuela estoica, la TCC busca lograr el desprendimiento del hombre de sus
pasiones a través del desarrollo de la virtud, esta terapia trabaja para que el cliente o paciente logre
el autodominio, mediante el proceso de hacer consciente aquellos pensamientos que le generan
conflictos; pues postula que es común que los hombres se enfoquen en las creencias irracionales
que tienen de las cosas, como citan Ellis y Beck a Epicteto en sus respectivos libros (Albert Ellis
& Russell Grieger, 1990; Beck, 2011): el hombre sufre no por las cosas, sino por la visión que tiene
de estas. Así la TCC tiene como objetivo subyacente lograr que el paciente se convierta en su
propio terapeuta, pues al llegar a esto se presume que ha alcanzado el autodominio.
Este autodominio de las emociones negativas, se logra con la práctica, tal como los estoicos
lograban dominar sus pasiones, la TCC requiere del sujeto un compromiso autentico que debe venir
de él para poder encontrarse a sí mismo; de ser diferente, el sujeto solo encontrará una apatheia
temporal y al final del día seguirá adoleciendo malestares emocionales.
Además, los estoicos eran responsables de sus acciones y eran deterministas (Salles, 2006)
es decir, argumentaban que a toda acción realizada por el hombre vendría una consecuencia y este
debe hacerse responsable de su intervención; esto es compatible con el principio mencionado por
Ellis sobre la auto responsabilidad en la perturbación (Albert Ellis & Russell Grieger, 1990); pues
en todo momento el sujeto es responsable de lo que siente, hace y/o piensa.
Enfocarse en lo positivo que se tiene en el presente es otro aspecto importante a rescatar,
para el estoicismo la felicidad radica en aceptar el momento; la TCC se basa en trabajar los
conflictos presentes a través de generar un cambio cognitivo (la creencia irracional), más adaptativo
y por consiguiente lograr un cambio conductual que lleve al sujeto a una vida tranquila y que pueda
disfrutar.

Conclusión
Son muchas los argumentos que se pueden dar sobre estoicismo, y más aún sobre la relación con
la TCC; con base en lo revisado en este artículo se puede concluir que:
Ser estoico implica el compromiso de ser congruente, de seguir una misma línea de acción,
de ser responsable por lo que se hace, se dice y se piensa; de poder identificar aquello que genera
conflicto y poder discernir entre si es posible cambiarlo o no y decidir, con base en este
discernimiento hacer lo correcto (el bien) según se espera (la naturaleza).
La TCC busca proporcionar una vida más estoica, basada en la búsqueda de la felicidad a
largo plazo, fundamentada no solo en la satisfacción inmediata, sino en el cambio cognitivo y
conductual que surge de la auto aceptación del propio ser, pues solo al alcanzar esta virtud, el
hombre será capaz de lograr el autodominio.
Referencias
Albert Ellis & Russell Grieger. (1990). Manual de terapia racional emotiva. Vol. II. (Descleé de
Brouwer, Ed.). Bilbao.
Beck, J. (2011). Cognitive behavior therapy. Basics and beyond. (T. G. Press, Ed.) (2nd ed.).
New York.
Gagin, F. G. A. (2006). Las pasiones en el estoicismo. Universidad Del Valle, 34, 187–200.
Hadot, P. (1998). ¿Qué es la filosofía antigua? (F. de cultura Económica, Ed.). México.
Los estoicos. Epicteto, Seneca, Marco Aurelio. (n.d.).
Ortíz, M. T. (1998). La ética kantiana, el epicureismo y el estoicismo. Revista Estudios, (14–15),
135–140.
Rozo, J. R. (2006). El estoicismo como una propuesta alternativa para la contemporaneidad.
Revista Lasallista de Investigación, 3(2), 53–61.
Salles, R. (2006). Los estoicos y el problema de la libertad. (I. de investigaciones filosóficas
UNAM, Ed.). México.
Torres, S. M. (2003). Historia de la filosofía antigua. Grecia y el helenismo. (U. Ediciones, Ed.)
(2003rd ed.). Madrid.

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