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Universidad Tecnológica de Honduras

Campus Tegucigalpa

Asignatura:

Métodos y técnicas de investigación

Catedrático:

Master: Julio Lupiac

#cuenta: 201920060112

Francis Soriano
Imagina que te sientas en el sofá dispuesto a ver un rato la televisión y al
apretar el mando a distancia, no se enciende la tele. Repites la operación
tres veces y nada. Miras si el mando está bien, cambias las pilas y sigue
sin encenderse la tv. Te acercas a la tv y pruebas directamente con sus
mandos, pero siguen sin funcionar. Compruebas si está desconectada,
pero está conectada y sin embargo no funciona. Buscas interruptores de
la sala y no se encienden las luces. Compruebas en otras habitaciones y
tampoco. Sospechas que el problema está en la caja de los plomos
central. Vas inspeccionarla y había saltado. Reconectas y todo funciona.

Observación: detectas el problema de que no funciona la TV

Hipótesis: quizás no he apretado bien los botones del mando o no he


apuntado bien a la TV.

Predicción: si la hipótesis es cierto y apretaron tres veces los botones,


dirigiendo bien el mando, se debería encender la TV.

Verificación: realizo la prueba, pero no se enciende la TV, es decir, no se


confirman mis predicciones.

El experimento ha sido válido, así como la comprensión de los principios que


he usado.

Esto hace que tenga que volver al inicio y tenga que buscar una nueva
hipótesis en base a las observaciones derivadas del fallo de mis predicciones:
he comprobado (contrastado) que el problema no está en los botones del
mando ni en la posición de éste.

Segunda hipótesis: no funcionan las pilas del mando.

Predicción: cambio las pilas por otras nuevas y tiene que funcionar la TV.

Verificación: las cambio y siguen sin funcionar la TV.

Mi experimento y la comprensión de mi hipótesis ha sido probablemente


correcta.

Como consecuencia y con la información adicional observada (que tampoco


son las pilas del mando), vuelvo al inicio para generar otra nueva hipótesis:

Francis Soriano
Tercera hipótesis: el problema está en los mandos del televisor o en la
conexión.

Predicción: presionando los mandos y comprobando el enchufe, funcionaría la


TV.

Verificación: lo contrasto, pero siguen sin funcionar.

Con la nueva información me planteo dos nuevas hipótesis: hipótesis 4a (que el


problema es del interior de la TV) o hipótesis 4b (que el problema está en el
suministro eléctrico de la casa).

Valoro que es más fácil verificar predicciones de la hipótesis 4b, la acepto


provisionalmente y opto por contrastarla.

Predigo que si la hipótesis 4b (fallo del suministro eléctrico de la casa) es


cierto, tendrían que no funcionar los interruptores de la luz de todo el piso.

Verificación: en este caso es correcta porque tras probar varios interruptores,


varias veces, (replicación), éstos no funcionan.

Acepto como teoría provisional que el fallo del funcionamiento de mi televisor


se debe al fallo del suministro eléctrico de la casa. Para especificar más,
planteo varias hipótesis adicionales y opto por la hipótesis de que han saltado
las protecciones de la caja de suministro eléctrico porque me parece la más
simple y fácil de contrastar.

Predicción: si miro en la caja, veré el dispositivo en posición "off" y al corregirlo


funcionarán los interruptores, así como la TV.

Verificación: lo comprueba y se confirma la posición "off" del dispositivo. Lo


corrijo y funcionan todas las luces del piso y la televisión.

Esta explicación que he dado en segundo lugar convierte en explícito lo que


solemos hacer casi siempre de forma inconsciente. El ejemplo se puede ver en
muchos aspectos de nuestra vida y nos sirve para ilustrar el método científico
en sus aspectos más cercanos a nosotros.

Francis Soriano