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dIOSES PAGANOS, QUE SON, SU PRESENCIA EN LA

BIBLIA Y EN EL HOGAR

Los dioses paganos, este es un término que se utiliza para referirse a cualquier dios que
no pertenezca a las religiones cristianas. Esta palabra se a convertido en una descripción
negativa en general, aunque inicialmente, era una forma de referirse a lo que para los
antiguos romanos eran falsos dioses.

El termino Pagano

La terminología pagana o pagano, viene latín “pagus” que significa <de aldea>, a cuyos
habitantes se le solía reconocer como “paganus”, que significaba <habitante de la aldea>.
Por lo general se reconocía de esta manera a los campesinos y personas que se
dedicaban a labrar el campo.

Cuando el cristianismo asciende al control de la religión romana, su seguimiento se volvió


obligatorio y traía serias repercusiones a quienes se opusieran. A raíz de esto, los
romanos que vivían en la zona central o en las grandes ciudades se convirtieron
rápidamente.

Pero esto no pasó así de rápido con las personas de las zonas más alejadas, los
aldeanos y trabajadores del campo. Estos se apegaron a sus creencias y en el término
religioso de la época, se volvieron necios adoradores de ilusiones.

Es entonces cuando todos los dioses que adoraban los aldeanos y gente del campo que
no se convirtió en un principio, se volvieron dioses paganos o “los dioses de los habitantes
de las aldeas”.

Con el tiempo, esta terminología conseguiría connotaciones negativas. Durante la edad


media, lo que se denominó como una falsa religión del campo, paso a ser el término
usado para referirse a todas las religiones y los dioses paganos todo aquel dios no
cristiano.

Dioses paganos del hogar


Los dioses paganos del hogar o los Lares fueron posiblemente una de las figuras paganas
más difíciles con la que tuvo que luchar el cristianismo. Entre muchas otras claro está, los
Lares o dioses paganos del hogar, eran sumamente adorado por la gente común, incluso
en secreto por la clase alta.

Se creía que los Lares eran dioses de la familia, siendo los garante de que nadie pudiera
invadir la propiedad privada sin pagar las consecuencias. La figura de los lares se solía
colocar o representar en la puerta de las casas como advertencia a los invasores.

Para sobrevivir a la persecución cristiana, los lares se representaban con figura similares
en las puertas de los hogares, pero esta vez con imágenes cristianas, como la cruz. Por lo
que respecta a esta figura pagana, se puede decir que esta fue absorbida por el
cristianismo.

En la biblia se suele hicieron referencia en más de una ocasión, a dioses que se


consideraron paganos. Muchas veces estableciendo sus relaciones con el demonio, o
asimilando si significado con una falsa luz.

Dioses paganos
Motivo
Quizás algunos se preguntan por que hay una lista de dioses paganos en un wiki bíblico
católico, esto es para información y por que sus nombres aparecen en la Biblia. Estos son
simples ídolos, ases en sus mitologías y nada más. En ciertas versiones de la Biblia hay
diferencia en los nombres de los dioses en los griegos y romanos, por esto se les llamará
en su nombre griego. En la Biblia se sobreentienden otros dioses no nombrados como,
por ejemplo, AmónRa y estos no se enlistan.

dIOSES

ADONIS

BAAL

Datos personales
Familia
Cónyuge Tanit
Padres El y Aserá
Características
Ocupación Dios del clima y la fertilidad
Nacionalidad Fenicio
Religión Paganismo
Raza Nibiruano
Baal era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad de varios pueblos situados en Asia
Menor y su influencia: fenicios (asociado a Melkart), cartagineses, caldeos, babilonios,
sidonios y filisteos. Su nombre significa "amo" o "señor".

Etimología
Baal es un semita palabra que significa "señor, propietario, encargado, marido", que se
convirtió en la designación usual del dios del clima de los semitas occidentales. En
hebreo, la palabra baal significa "esposo" o "propietario", y se relaciona con un verbo que
significa tomar posesión de,para un hombre es consumar el matrimonio. La palabra "ba'al"
también se utiliza en muchos frases hebreas que denota la propiedad,así como la
posesión de diferentes cualidades en la personalidad.

La forma femenina es Ba'alah que significa "señora" y, en árabe, es una palabra rara para
"esposa". En el moderno árabe levantino, la palabra Baal sirve como un adjetivo que
describe la agricultura que se basa sólo en el agua de lluvia como fuente de riego.
Probablemente es el último vestigio de la sensación de Baal el dios en la mente de la
gente de la región.

En el lenguaje amárico, la palabra semítica de "propietario" o "esposo, cónyuge" sobrevive


como bal en la ortografía.

Familia
Baal era el hijo del dios El y, en la mitología cananea, se denominaba así a la deidad
principal quien se le conocía como «padre de todos los dioses», el dios supremo, «el
creador», «el bondadoso» y, por lo general, El se representa como un toro, con o sin alas.
También se lo llamaba Eloáh o Elah y su esposa principal era Asera. Su hijo Baal era
representado como un joven guerrero, pero también como un toro joven, un becerro.

En el templo de El-Il-Dagan en Ugarit, Baal y el dios El estaban juntos. La consorte de


Baal era la diosa Tanit, la patrona de Cartago. "Baal" puede referirse a cualquier dios e,
incluso, a funcionarios humanos.
Adoración a Baal
Poco se sabía de la adoración a Baal hasta que las excavaciones de Ugarit en la moderna
Ras Shamra, situada en la costa de Siria, frente al extremo nordeste de la isla de Chipre,
sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla. Se cree que
muchos de esos documentos antiguos, conocidos ahora como los Textos de Ras Shamra,
son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas
religiosas. En los Textos de Ras Shamra se alude a Baal, llamado también Aliyán como
«Zebul de la Tierra» y «el Jinete de las Nubes». Estos nombres armonizan con una
representación de Baal en la que se le muestra sosteniendo en la mano derecha un
garrote o maza y en la mano izquierda un relámpago que acaba en una punta de lanza.
También se le representa llevando un yelmo con cuernos, lo que parece indicar una
estrecha relación con el toro, símbolo de la fertilidad.

Amorreos
Baal era ya adorado en el III milenio a. C. por los semitas amorreos; su nombre propio era
Hadad con sus variantes Adad, Haddu, Addu,Had y Ad. Ese culto fue introducido en
Egipto aparentemente por los hicsos, pueblos de origen semita que hacia el siglo XVIII a.
C. reinaban en el delta del Nilo.

Canaán
En la antigua región de Canaán no suele llover desde finales de abril hasta septiembre.
Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias
a lo cual crece una abundante vegetación. Se creía que los cambios de estación y los
efectos subsiguientes eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los
dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetación se atribuía al triunfo del
Mot, dios de la muerte y la aridez, sobre Baal, dios de la lluvia y la fertilidad, lo que
obligaba a este último a retirarse a las profundidades de la tierra.

Por otro lado, se pensaba que el comienzo de la estación lluviosa indicaba que Baal había
despertado a la vida, lo que era posible gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot,
permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. La unión de Baal con su esposa,
probablemente Astarté, se creía que garantizaba la fertilidad durante el año entrante. Los
agricultores y ganaderos cananeos posiblemente pensaban que el participar en rituales
prescritos, una especie de magia imitativa, durante sus fiestas religiosas estimulaba a sus
dioses a actuar según el modelo representado en esas fiestas, y esto era necesario para
tener cosechas y rebaños productivos durante el nuevo año, así como para alejar
sequías, plagas de langostas, etc. De modo que la vuelta a la vida de Baal para ser
entronizado y unirse a su consorte se celebraría con ritos de fertilidad licenciosos,
caracterizados por orgías sexuales desenfrenadas.
Toda ciudad cananea debió tener su santuario en honor al Baal de su localidad. Asimismo,
se nombraban sacerdotes para dirigir la adoración en estos santuarios y en los muchos
lugares sagrados que se hallaban en las cumbres de las colinas cercanas y que eran
conocidos como «lugares altos». Es posible que en el interior de dichos lugares sagrados
hubiese imágenes o representaciones de Baal, en tanto que en el exterior, cerca de los
altares, se encontraban las columnas de piedra, probablemente símbolos fálicos de Baal,
los postes sagrados que representaban a la diosa Aserá y estantes de incienso.

Uno de los textos de Ras Shamra menciona una ofrenda a la «Reina Shapash (el Sol) y a
las estrellas», y otro alude al «ejército del Sol y la hueste del día». Cada localidad tenía su
propio prefijo o sufijo en nombre de Baal, al que se solía calificar mediante un nombre
geográfico, como tributo al nombre de dios. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor),
adorado por moabitas y madianitas, tomó su nombre del monte Peor. Más tarde, los
nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos
nombres geográficos, como por ejemplo: Baal-hermón, Baal-hazor, Baal-zefón y Bamot-
baal, para el cananeo en realidad solo existía un dios Baal.

Egipto
Durante la época de los hicsos, en Egipto fue identificado con Set, un dios guerrero;
también fue asociado a Montu. Pero durante la dinastía XVIII, su culto en Egipto sería
denigrado.[1]

Tiro
Josefo [3] establece claramente que Jezabel construyó un templo al dios de la tirios, que
ellos llamaban Belus, que sin duda se refiere al Baal de Tiro o Melcar.

Cartago
El culto a Baal Hammon floreció en la colonia fenicia de Cartago. Baal Hammon era el
dios supremo de los cartagineses y se cree que esta supremacía se remonta al siglo V a.
C, al parecer después de una ruptura de relaciones entre Cartago y Tiro en el momento
de la derrota púnica en Himera. Baal Hammon fue identificado generalmente por los
griegos con Cronos y, de manera similar por los romanos, con Saturno.

El dios fenicio Baal, no siempre es sinónimo de Baal Hammon, se identifica generalmente


ya sea con el dios El o con Dagón. El significado de Hammon o Hamon no está claro. En
el siglo XIX, cuando Ernest Renan excavó las ruinas de Hammon, en el moderno Umm
al-'Awamid entre Tiro y Acre, se encontró con dos inscripciones fenicias dedicadas a El-
Hammon. Dado que El se identifica normalmente con Cronos y Baal Hammon también se
identificó con Cronos, parecía posible que pudieran equipararse. Más, a menudo una
conexión con el hebreo, se ha propuesto Hamman "brasero", en el sentido del "señor del
brasero". Ha sido, por tanto, identificado con una deidad solar. Frank Moore Cross aboga
por una conexión con Kamón, el nombre ugarítico y acadio para el monte Amano, la gran
montaña que separa Siria de Cilicia.

Las fuentes clásicas relatan cómo los cartagineses quemaban a sus hijos como ofrendas
a Baal Hammon. A partir de los atributos de la forma romana del Saturno africano, es
posible concluir que Hammon era un dios de la fertilidad. Yigael Yadin pensó que Baal
Hammon ser un dios de la luna. Edward Lipinski lo identifica con el dios Dagón.

Las inscripciones sobre deidades púnicas tienden a ser bastante poco informativas. En
Cartago y en el Norte de África, Baal Hammon fue especialmente asociado con el carnero
y fue adorado también como Baal Karnaim ("Señor de dos cuernos") en un santuario al
aire libre en Jebel Bu Kornein ("La colina de dos cuernos") en la bahía de Cartago. La
diosa asociada al culto de Baal Hammon era Tanit.[2]

En la Biblia
En la Biblia, el dios Baal (‫ לעב‬Ba‘al) es llamado uno de los «falsos dioses, al cual los
hebreos rindieron culto en algunas ocasiones cuando se alejaron de su adoración a Yavé.
Fue adorado por los fenicios junto al dios Dagón, el más importante de su panteón.[1]

Con el plan de Jezabel, en el siglo IX a. C., de introducir en Samaria, la capital de Israel,


el culto fenicio de Baal en lugar de la adoración de Yavé hizo del nombre un anatema para
los hijos de Israel.

Elías desafió a los profetas de Baal para resolver la cuestión de si era Baal o Yavé era
quien suministraba la lluvia. Elías ofreció un sacrificio a Yavé y los seguidores de Baal
hicieron lo mismo. Según la Biblia hebrea, Baal no encendió el sacrificio de sus
seguidores, pero Yavé envió fuego del cielo para quemar el sacrificio y el altar de Elías,
incluso después de que había sido empapado con agua. Inmediatamente, Elías hizo
matar a los profetas de Baal y pronto comenzó a llover.

Ya que Baal puede simplemente significar "señor", no hay ninguna razón obvia de que no
se podría aplicar a Yavé, así como a otros dioses. De hecho, los hebreos se refieren en
general a Yavé como Adonai ("mi señor") en la oración Shemá (Dt 6:4-9).

El juez Gedeón fue llamado también Jerubaal, un nombre que parece significar "Baal se
esfuerza", aunque en la explicación Yavista en Jueces 6:32, es un nombre para burlarse
del dios Baal, cuyo santuario Gedeón había destruido, "Que Baal se defienda". Después
de la muerte de Gedeón, de acuerdo con Jueces 8:33, los israelitas comenzaron a adorar
a los baales, especialmente Baal- berit, el señor de la alianza. Unos versículos más
adelante, la historia sigue con los ciudadanos de Siquem que apoyan a Abimelec en su
intento de convertirse en rey dándole 70 siclos a la Casa de Baal-berit.

Los sacerdotes de Baal


Los sacerdotes de Baal se mencionan en las numerosas veces de la Biblia hebrea,
incluyendo un enfrentamiento con el Profeta Elías (1 R 18:21-40), la quema de incienso
simbólico de oración (2 R 23:5 ) y los rituales seguidos por sacerdotes adornados en
vestimentas especiales (2 R 10:22) que ofrecen sacrificios similares dados en honor al
Dios hebreo. La confrontación con el profeta Elías también se menciona en el Corán
(37:123-125).[2]

Nombres teóforos
Baal, también con grafía Beel, Bel, etc., entra a formar parte de numerosos nombres
compuestos:
Hanibaal>Aníbal
Asdrubaal>Asdrúbal
Bael Baltasar>Baltasar
Beltis<Baaltis (en Egipto)
Baal Zvuv o Belzebuth
Baal aparece en nombres teofóricos como en Esbaal, un hijo de Saúl y Beeliada, un hijo
de David. El último nombre también aparece como Eliadá y esto podría indicar que, en
algún período, Baal y El se usan indistintamente incluso en el mismo nombre que se
aplica a la misma persona. Lo más probable es un editor posterior haya arregrado el texto,
los editores jugaron un poco con algunos nombres, a veces sustituian boset, abominación,
a Baal de que, por ejemplo, Isbaal fuera Mefiboset que se vuelve Meribaal en 1 Crónicas
9:40.

DAGÓN

Dagón era un dios filisteo del mar. Todo parece indicar que Dagon era el Dagan ugarítico.
En la mitología griega es Tritón.

Nombre
En ugarítico, Dagan sería dgn, probablemente se vocaliza como Dagnu, y en acadio como
Dagana. El culto a Dagan era propio de los amorreos del siglo XXII a. C. Dos siglos
después se difundió entre asirios y babilonios. En Canaán, a este dios de los cereales se
lo designaba con el apelativo Il (El), literalmente dios.

Todos los estudiosos están de acuerdo que tanto el nombre como el culto de Dagón se
importaron de Babilonia. Su nombre aparece en Hebreo como ‫ ןוגד‬y se le llamaba Dagán,
palabra relacionada con dag, pez, lo que motivó la errónea interpretación de Dagan
(cereal) como dios-pez. Dado que Il era el apelativo con que se designaba por
antonomasia al dios Dagan o de los cereales, entre los fenicios y sidonios la deidad
suprema El sería identificada con Dagón.

Descripción
Se le menciona en la Biblia, cuando los filisteos derrotan a los israelitas y toman el Arca
del pacto como botín de guerra y es puesta en el templo de Dagón (1 Samuel 5, 1-7). Es
posible que realmente el nombre se haya utilizado para denominar a tres dioses distintos:
un Ben Dagón, que aparece en los primeros textos ugaríticos en lucha contra el dios Baal;
un segundo Dagan, dios sumerio de la fertilidad, venerado por todo el Oriente Antiguo; y,
por último, en Fenicia, Dagón un dios marino, un ser a medias hombre y pez. La posible
confusión puede ser originada por una etimología dudosa. La palabra caldea dagan se
traduce por 'grano', 'trigo' o 'semilla' y si se derivase del hebreo antiguo dag, significa 'pez'.
De acuerdo con la interpretación que se cree más probable, Dagón era descrito con cara
y manos, y una parte de su cuerpo era parecida a un pez, "el tronco de Dagón" (versículo
4).

Del texto recibido de los Setenta parece que también tenía pies, aunque la edición Swete
da a este punto una lectura diferente. En la traducción griega esta frase se muestra con
las características de tener un aspecto de brillo pulido. La descripción de la Biblia coincide
con la que puede verse en las monedas de varias ciudades, filisteas o fenicias, en la
mayoría de ellas Dagón se representa como una figura compuesta, la parte superior del
cuerpo es humana y la inferior es de pez. De ello parece deducirse que Dagón era un dios
pez, hecho que no sorprende en lo más mínimo, puesto que parece haber sido la deidad
principal de ciudades marítimas, tales como Asdod, Gaza (los lugares originales se
supone que están enterrados bajo las dunas de arena que corren a lo largo de la orilla),
Ascalón y Arvad.

En los monumentos, y también probablemente en el culto popular, Dagón está asociado a


veces con una deidad hembra también medio pez, Derceto o Atargatis, a menudo
identificadas como Astarté. Algunos especialistas, sin embargo, no dan valor a estos
datos, y consideran que Dagón era el dios de la agricultura. Su opinión está basada en la
siguiente afirmación bíblica "Dagón, es decir, espiga, la palabra hebrea para espiga es
dagan. Puede leerse (en Eusebio, Prep. Evang. 1, 6) que, según una leyenda fenicia
antigua, Dagón se encuentra en un sello que tiene ciertas señales simbólicas con una
provisión de trigo, lo cual lo relaciona con la agricultura. "Dagón, después de descubrir el
trigo y el arado, fue llamado Zeus del arado" (2, 16).

Aparece escrito en caracteres fenicios el nombre de Baal-Dagón pero no la imagen de un


pez. Parece que el posible error es debido a una equivocación en el nombre. Es posible
cuestionar si estos argumentos tienen más valor que los que apoyan la otra opinión; para
quienes aceptan la interpretación etimológica filo bíblica les parece que el posible error es
debido a una equivocación en el nombre. También pudiera admitirse que en el transcurso
del tiempo, a lo largo de la orilla mediterránea, se desarrolló una concepción y
representación doble de Dagón como resultado de la supuesta doble derivación del
nombre. Asimismo, dado que en hebreo se le llamaba Dagán, palabra relacionada con
dag, (pez), esto habría motivado la errónea interpretación de Dagan, dios del cereal, como
dios-pez. La situación religiosa de Canaán era compleja tanto por la influencia extranjera
como por la adaptación a la vida sedentaria de las tribus semíticas que ocuparon el país,
lo que produjo una superposición de cultos relacionados con la agricultura junto con un
panteón primitivo propio de las tribus anteriores: El panteón cananeo estaba presidido por
IL (El) (Elohim en plural -hebreo), dios decano de los nómadas y, por ende, con funciones
eminentemente éticas y sociales. Es descrito como tolerante y benigno: recibe los títulos
de «Padre de los dioses», «rey», «padre de los hombres», «creador de las criaturas»,
«amable», «misericordioso» y «toro». Baal era su "hijo". Para algunos, Il (literalmente,
dios) era el apelativo con que se designaba por antonomasia al dios Dagan o de los
cereales.

El culto a Dagan era propio de los amorreos del S. XXII a. C. Hacia finales del siglo XXI a.
C. los elamitas ocuparon la región asirio-babilónica, destruyeron los templos y cuando
reconstruyeron las ciudades, lo hicieron con el "beneplácito de los dioses". Desde
entonces, entre los asirios el dios Dagan se equiparaba al dios primigenio Anu. Entre los
fenicios y sidonios, la deidad suprema El era el equivalente de Dagón. Y dado que a
Dagón lo consideraban "padre de Baal" queda aún más evidente la equivalencia. Un hijo
de El (Melqart) era el dios de Tiro y frecuentemente era llamado el Baal de Tiro. Un
notable servidor de Baal fue el rey de Sidón Etbaal.

La Biblia relata que Acab (Ajab),rey de Israel se casó con Jezabel, hija de Etbaal, el rey de
los sidonios y servidor de Baal (1R 16:31). El culto de este dios fue promiente en Israel
hasta el reinado de Jehú, quien lo anuló (2R 10:26). El becerro de oro adorado por los
hebreos pudo estar inspirado en el toro del dios El (IL), pero como Baal también estaba
representado por un joven toro, probablemente se llegaría a una confusión de ambos
dioses.

Las cartas de Amarna (aproximadamente 1480-1450 a. C.) que han aportado los nombres
de Yamir-Dagan y Dagan-takala, gobernantes de Ascalón, dan testimonio de la
antigüedad del culto a Dagón entre los habitantes de Palestina. Sabemos por la Biblia que
la deidad tenía templos en Gaza (Jue 16, 21, 23) y Asdod (IS 5, 1-7). Suponemos que
existieron estanques igualmente en otras ciudades filisteas. El culto a Dagón parece que
se había extendido incluso más allá de los confines de su confederación. El testimonio de
los monumentos es positivo para la ciudad fenicia de Arvad; más aún, el Libro de Josué
menciona dos pueblos llamados Bét Dagón, uno en el territorio de Judá (Jos 15, 41), y el
otro en la frontera de Aser (Jos 19, 27).

Josefo también habla de un Dagón "más allá de Jericó" (Antiq. Jud., XIII, 8, 1; De Bel.Jud.
I, 2, 3). Todos estos nombres son anteriores a la conquista israelita, y, a menos que los
derivemos de Dagan, dan testimonio de a una amplia difusión del culto de Dagón a lo
largo de Palestina. Este culto se mantuvo, por lo menos en ciertas ciudades filisteas,
hasta los últimos siglos a. C. Este era el caso de Asdod; el templo de Dagón que estaba
allí fue quemado por Judas Macabeo (l Mac.10, 84; 11, 4).

Al contrario de los Baales que, entre los cananitas, era deidades esencialmente locales,
Dagón parece que era considerado por los filisteos como un dios nacional (ICrón 10, 10).
A él atribuyeron su éxito en la guerra; le dieron gracias con grandes sacrificios, ante él se
regocijaron por la captura de Sansón (Jue 16, 23); a su templo llevaron los trofeos de sus
victorias, el Arca (IS 5, 1, 2), la armadura y la cabeza de Saúl (1 S 31, 9, 10; ICró 10, 10).
Un bajorrelieve de bronce de trabajo asirio-fenicio también sugeriría que Dagón tenía una
función prominente en las doctrinas de la muerte y la vida futura. Acerca del ritual de su
culto, poco puede recogerse o de los documentos o de la Escritura. Los acuerdos
detallados para devolver el Arca (1 S 5: 6) puede haber estado inspirados más por las
circunstancias que por cualquier ceremonia del culto a Dagón. Posteriormente, Dagón
sería denominado Baal Hammon por los cartagineses.[1]

En la mitología griega
Según el escritor fenicio Sanconíaton, traducido del fenicio por Filón de Biblos y
preservado por Eusebio de Cesarea, Urano se casó con su hermana Gea y tuvieron
varios hijos: Ilus,también llamado Cronos, Betylus, Dagón también llamado Siton, pan de
trigo, y Atlas. Dagón, después de que desarrolló el pan de trigo, fue llamado Zeus Arotrius.

En la Biblia
Según la Biblia, cuando el filisteos capturaron el Arca de la Alianza, la pusieron en el
templo de Dagón, en Asdod, pero al día siguiente estaba Dagón postrado delante del arca
y al día siguiente estaba prostado con la cabeza y las palmas rotas, dejando sólo el
tronco. Con el miedo, y debido a otras plagas, tomaron los filisteos el arca de Gat y la
devolvieron a los israelitas.[2]

Las fuentes no bíblicas


El dios Dagón aparece por primera vez en los registros existentes alrededor de 2500 a. C.
en los textos de Mari y en nombres personales amorreos de los dioses mesopotámicos Ilu
(Ēl), Dagan y Adad son especialmente comunes. En Ebla (Tell Mardikh), desde al menos
2300 a. C., Dagan era el jefe del panteón de la ciudad que comprende unas 200 deidades
y tuvo los títulos Dingir, "El Señor de los dioses", y Bekalam, "Señor de la tierra". Su
consorte era conocido sólo como Belatu, "Señora". Ambos fueron objeto de culto en un
templo grande llamado E-Mul, "Casa de la Estrella". Dagan era llamado Tilu Matim, "rocío
de la tierra", y Bekanana, posiblemente, "Señor de Canaán". Fue llamado señor de
muchas ciudades, Tuttul, Irim, Ma-Ne, Zarad, Uguash, Siwad y Sipishu.

Una referencia temprana interesante a Dagan aparece en una carta al rey Zimri-Lim de
Mari, del siglo XVIII a. C., escrita por Itur-Asduu, un funcionario de la corte de Mari y
gobernador de Nahur[3]. Se menciona un sueño de un hombre de Shaka en el que
apareció Dagón.

En Ugarit, alrededor de 1300 a. C., Dagón tenía un gran templo y tenía el tercer lugar en
el panteón tras un Dios Padre y El. Joseph Fontenrose demostro que, cualquiera que sea
su orígenes, en Ugarit, Dagón fue identificado con El, lo que explica por qué Dagón, que
tenía un templo importante en Ugarit es tan descuidado en las Ras Shamra, donde es
mencionado únicamente de pasada como el padre del dios Hadad.

Existen diferencias entre el panteón ugarítico y el fenicio: de acuerdo con textos griegos e
informes cristianas de Sanchuniathon, el mitógrafo fenicio, Dagón sería El/Cronos y era
hijo del Cielo/Urano y la Tierra, pero no era realmente el padre de Hadad. Hadad fue
engendrado por Urano con una concubina antes de que fuera castrado por su hijo El, con
lo cual la concubina embarazada fue dada a Dagón. En consecuencia, Dagón es el medio
hermano y el padrastro de Hadad. Magnum dice que Dagón era Cronos en Fenicia. Por lo
demás, con la desaparición de los textos literarios fenicios, Dagón prácticamente no tuvo
mitología.

Dagón es menciona de vez en cuando en los primeros textos sumerios pero se vuelve
prominente sólo en adelante inscripciones asiriobabilónicas como un guerrero poderoso y
protector, a veces equiparado con Enlil. La esposa de Dagón era en algunas fuentes la
diosa Shala, también nombrada como la esposa del Adad y, a veces, identificado con
Ninlil. En otros textos, su esposa es Ishara.

En el prefacio de su famoso código de leyes, el rey Hammurabi, el fundador del imperio


babilónico, se proclama el subyugador de los asentamientos a lo largo del Éufrates con la
ayuda de Dagón, su creador. Una inscripción sobre una expedición de Naram-Sin a la
montaña menciona que Naram-Sin mató a Arman y a Ibla con el "arma" del dios Dagón
quien engrandece su reino. La estela del siglo IX a. C. del emperador Asurnasirpal II se
refiere a él como el favorito de Anu y de Dagón.

En un poema asirio, Dagón aparece al lado de Nergal y Misharu como juez de los
muertos. Un texto babilónico lo hace el carcelero en el submundo de los siete hijos del
dios Emmesharra. Dagón se utiliza a veces en los nombres reales de Mesopotamia, dos
reyes de la dinastía prebabilónica de Isin eran Iddin-Dagón (c. 1974-1954 a. C) y Isme-
Dagón (c. 1953-1935 a. C). El último nombre fue utilizado más adelante por dos asirios
reyes: Isme-Dagón I (c. 1782-1742 a. C.) e Isme-Dagón II (c. 1610-1594 a. C.).

Marna
La vita de Porfirio de Gaza menciona al gran dios de Gaza, conocido como Marna, el
señor, que fue considerado como el dios de la lluvia y el grano y se invoca contra el
hambre. Marna de Gaza aparece en las monedas de la época de Adriano. Fue
identificado en Gaza con Zeus cretense, Zeus Krētagenēs. Es probable que Marna fue la
expresión helenística de Dagón.

Su templo, el Marneion, fue el último gran centro de culto del paganismo superviviente
hasta que fue quemado por orden del emperador romano en 402.

El dios pez
En el siglo XI, el comentarista bíblico judío Rashi escribe sobre una tradición bíblica de
que el nombre Dagón está relacionado con el hebreo Dag, pez, y que Dagón fue
imaginado en la forma de un pez como el dios babilónico Oannes.

H. Schmökel afirmó en 1928 que Dagón nunca fue originalmente un dios-pez, pero una
vez que se convirtió en un dios importante de los fenicios, la conexión etimológica con
Dag habría afectado ineluctablemente su iconografía. La forma de pescado puede ser
considerado como un símbolo fálico como el se ve en la historia del dios del grano egipcio
Osiris, cuyo pene fue comido por los peces en el río después de que que Set lo
destrozara. Del mismo modo, en el mito que representa el origen de la constelación de
Capricornio, el dios griego de la naturaleza Pan se convirtió en un pez de cintura para
abajo cuando saltó en el mismo río después de ser atacado por Tifón.
DIONISO

Datos personales
Familia
Cónyuge Ariadna
Padres Zeus y Sémele o Coré
Suegros Minos y Pasífae
Abuelos Cronos y Rea
Cadmo de Tebas y Harmonía
Características
Ocupación Dios del vino, el extasis, la agricultura y el teatro
Nacionalidad Tracio
Religión Paganismo
Raza Olimpico

Dioniso era el dios griego de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el


éxtasis, y un personaje importante de la mitología griega, como hijo del dios principal
Zeus. Es el dios patrón de la agricultura y el teatro. Fue también conocido por los romanos
como Baco y el frenesí que inducía, bakcheia.

Aunque los orígenes geográficos de su culto son desconocidos, casi todas las tragedias lo
presentan como «extranjero». También es conocido como el ‘Libertador’ (Eleuterio),
liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. La misión divina
de Dioniso era mezclar la música del aulós y dar final al cuidado y la preocupación.

Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas» y su
capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos. En el panteón
griego, Dioniso fue incorporado como hijo de Zeus y Sémele, nieto de Harmonía y bisnieto
de Afrodita, si bien otras versiones afirmaban que era hijo de Zeus y Perséfone. Se
describe a Dioniso como femenino o «masculino- femenino».

El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de


origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo dios).
Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crió, o la montaña donde era atendido
por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de
Hermes. El séquito de Dioniso era llamado el tíaso, y estaba formado principalmente por
ménades (sus compañeras de orgía). Otro mito dionisíaco aparece en el credo del
orfismo, donde los antiguos Titanes matan al pequeño dios Dioniso, hijo de Zeus y
Perséfone, luego de atraerlo con brillantes juguetes hacia una trampa, después es
descuartizado, cocido y devorado. Entonces, Zeus castiga y fulmina con su rayo a los
Titanes, pero como el corazón de Dioniso no fue devorado, del corazón resucita el hijo de
Zeus. De las cenizas de los Titanes y la tierra surgen los seres humanos, que poseen un
componente titánico y otro dionísíaco, al nacer con algo de la antigua culpa de la muerte
del dios Dioniso, por lo que deben purificarse al evitar el derramamiento de sangre de
hombres y animales, de este modo, al final de la existencia, su alma es liberada del
cuerpo (casi tumba y cárcel), para reintegrarse al mundo divino de donde procede.

Mitología
Nacimiento
Dioniso tuvo un nacimiento inusual y prematuro que evoca la dificultad de encajarlo en el
panteón olímpico. Su madre fue una mujer mortal, llamada Sémele, hija del rey Cadmo de
Tebas, y su padre Zeus, el rey de los dioses. La esposa de Zeus, Hera, diosa celosa y
vanidosa, descubrió la aventura de su marido cuando Sémele estaba encinta. Con el
aspecto de una anciana (en otras versiones de una nodriza), Hera se apareció a Sémele,
quien le confió que Zeus era el auténtico padre del hijo que llevaba en el vientre. Hera
fingió no creerlo, y sembró las semillas de la duda en la mente de Sémele, quien, curiosa,
pidió a Zeus que se revelara en toda su gloria como prueba de su divinidad. Aunque Zeus
le rogó que no le pidiese eso, ella insistió y él terminó accediendo. Entonces Zeus se
presentó ante ella con sus truenos, vientos y rayos, y Sémele pereció carbonizada. Zeus
logró rescatar al embrionario Dioniso plantándolo en su muslo. Unos meses después,
Dioniso nació en el monte Pramnos de la isla Icaria, a donde Zeus fue para liberarlo ya
crecido de su muslo. En esta versión, Dioniso tuvo dos «madres» (Sémele y Zeus) antes
de nacer, de donde procede el epíteto Dimētōr (‘de dos madres’), relacionado con su
doble nacimiento.

En otra versión, Dioniso era el hijo de Zeus y Perséfone, la reina del Inframundo. La
celosa Hera intentó de nuevo matar al niño, enviando esta vez a los Titanes a
descuartizarlo tras engañarlo con juguetes. Zeus hizo huir a los Titanes con sus rayos,
pero éstos ya se habían comido todo salvo el corazón, que fue salvado, según las
fuentes, por Atenea, Rea o Deméter. Zeus usó el corazón para recrearlo en el vientre de
Sémele, de donde de nació nuevo y fue llamado ‘el nacido dos veces’. Otras versiones
afirman que Zeus dio a comer el corazón a Sémele para preñarla.

El renacimiento es el principal motivo de adoración en las religiones mistéricas, pues su


muerte y resurrección eran sucesos de reverencia mística. Este relato se usó en muchos
cultos griegos y romanos. Variantes del mismo se encuentran en la obra de Calímaco y
Nono, quien se refiere a este Dioniso bajo el título de Zagreo, y también en varios poemas
fragmentarios atribuidos a Orfeo.
Infancia y juventud
El mito cuenta que Zeus tomó al infante Dioniso y lo puso a cargo de Hermes. Una
versión de la historia es que éste dio el niño al rey Atamante y su esposa Ino, tía de
Dioniso. Hermes pidió a la pareja que criase al recién nacido como a una niña, para
esconderlo de la ira de la diosa Hera. Otra versión es que Dioniso fue puesto bajo la tutela
de las ninfas de la lluvia de Nisa, que lo criaron y que, por esos cuidados, fueron
recompensadas por Zeus, que las puso en el firmamento como la constelación de las
Híades.

Cuando Dioniso creció, descubrió la cultura del vino y la forma de extraer su precioso
jugo, pero Hera hizo que se volviese loco y le hizo vagar por diversas partes de la tierra.
En Frigia, Cibeles, más conocida por los griegos como Rea, le curó y le enseñó sus ritos
religiosos, y así emprendió Dioniso su recorrido por Asia Menor, durante el que enseñaría
a la gente el cultivo de la vid. Volvió triunfante y emprendió la introducción de su culto en
Grecia, pero se le opusieron algunos príncipes y regentes que temían los desórdenes que
acarreaba ese culto.

Como hombre joven, Dioniso era excepcionalmente atractivo. Una vez,sentado junto a la
orilla del mar, fue visto por unos marinos, que creyeron que era un príncipe. Intentaron
secuestrarlo y llevarlo lejos para venderlo como esclavo o pedir un rescate. Probaron a
atarlo con cuerdas, pero ninguna podía sujetarlo. Dioniso se convirtió en un fiero león e
imita el sonido de muchas flautas, y mató a todos los que entraron en contacto con él. Los
que saltaron por la borda fueron transformados en delfines. El único superviviente fue
Acetes, el timonel, que, habiendo reconocido al semidios, había intentado detener a los
otros marinos desde el principio. En una versión parecida, Dioniso deseaba navegar
desde Icaria hasta la isla de Naxos, así que alquiló un barco pirata tirrenio. Pero cuando el
dios estuvo a bordo, no navegaron hacia Naxos sino hacia Asia Menor, con la intención de
venderlo como esclavo. Al saberlo, Dioniso transformó el mástil y los remos en serpientes,
y llenó la nave de hiedra y del sonido de flautas, de forma que los marinos enloquecieron
y saltaron al mar, donde fueron transformados en delfines.

Una vez, Dioniso halló que quien había sido su profesor y padre adoptivo, Sileno, había
desaparecido. El anciano había estado bebiendo, se había marchado ebrio y se había
encontrado con unos campesinos, que lo habían llevado ante el rey, Midas
(alternativamente, Sileno se había metido en la rosaleda del rey). Midas reconoció a
Sileno, lo trató hospitalariamente y lo entretuvo durante diez días y diez noches
educadamente, mientras Sileno divertía al rey y a sus amigos con historias y canciones. Al
undécimo día, Midas llevó a Sileno de vuelta con Dioniso. Éste ofreció a Midas que
eligiera la recompensa que deseara, y el rey pidió que todo lo que tocase se transformara
en oro. Dioniso accedió, aunque lamentó que no hubiese hecho una elección mejor. Midas
se regocijó en su nuevo poder, que se apresuró en poner a prueba: tocó y convirtió en oro
una rama de roble y una piedra. Deleitado, tan pronto como llegó a casa ordenó a los
sirvientes que dispusieran un festín en la mesa. Entonces halló que su pan, su carne, su
hija y su vino se convertían en oro. Enfadado, Midas se esforzó en desprenderse de su
poder, pues odiaba el don que había codiciado. Rezó a Dioniso, rogando ser librado de su
hambre. Dioniso le oyó y consintió, diciendo a Midas que se bañase en el río Pactolo.
Midas así lo hizo, y cuando tocó las aguas el poder pasó a éstas, y las arenas del río se
convirtieron en oro.

Eurípides escribió una narración sobre la naturaleza destructiva de Dioniso en su obra Las
bacantes. Dado que Eurípides escribió esta obra en la corte del rey Arquelao de
Macedonia, algunos investigadores creen que el culto a Dioniso era visto como maligno
en esta ciudad pero benigno en Atenas. En la obra, Dioniso vuelve a su lugar de
nacimiento, Tebas, gobernado por su primo, Penteo. Dioniso quería vengarse de las
mujeres de Tebas, sus tías Ágave, Ino y Autónoe y su primo, el rey Penteo, por negar su
divinidad y por tanto no permitir su culto. Penteo fue vuelto loco lentamente por el
convincente Dioniso, y atraído a los bosques del monte Citerón para ver a las Ménades,
las adoradoras de Dioniso que a menudo experimentaban el éxtasis dionisiaco. Cuando
las mujeres vieron a Penteo, lo descuartizaron como habían hecho antes en la obra con
una manada de ganado. Brutalmente, su cabeza fue cortada por Ágave.

Cuando el rey Licurgo de Tracia oyó que Dioniso estaba en su reino, envió a prisión a
todas sus seguidoras. El semidios huyó y se refugió con Tetis. Envió después una sequía
que hizo que la gente se sublevara. Entonces volvió loco a Licurgo, y éste descuartizó a
su propio hijo con un hacha creyendo que era un brote de hiedra, planta consagrada a
Dioniso. Un oráculo afirmó entonces que la tierra permanecería seca y baldía mientras
Licurgo siguiera vivo, así que su pueblo lo mató y lo descuartizó. Con Licurgo muerto,
Dioniso levantó la maldición.

Una historia conocida es la de su descenso al Hades o el inframundo para rescatar a su


madre Sémele, a la que colocaría después en el firmamento estrellado. Dioniso hizo el
descenso desde un pozo del que se decía que no tenía fondo, ubicado en la costa de la
Argólide, cerca del yacimiento prehistórico de Lerna. Fue guiado por el luchador Prosimno
o Polimno, quien pidió como recompensa ser su amante. Al morir Prosimno antes de que
pudiese acceder a su petición Dioniso, éste, en agradecimiento a la sombra de quien le
había ayudado, tomó una rama de olivo, le dio forma de falo y la clavó en la tumba. Esta
historia se narra completa sólo en fuentes cristianas cuya intención era desacreditar la
mitología pagana. Parece haber servido como explicación de los objetos secretos que
eran revelados en los cultos y misterios dionisíacos.

Según Nono de Panópolis, se hablaba de Ámpelo, un sátiro que murió en un accidente al


montar un toro enloquecido por la picadura del tábano de Ate. Las Moiras concedieron a
Ámpelo una segunda vida como parra, y de ella prensó Dioniso el primer vino.
Cuando Hefesto apresó a Hera en un trono de oro mágico, Dioniso lo emborrachó y lo
llevó de vuelta al Olimpo, donde finalmente accedió a liberar a Hera.

Cuando Hestia, diosa del hogar, decidió dejar el Consejo de los Doce y atender el fuego
de las casas de las familias, Zeus eligió a Dioniso para ocupar su lugar en el Olimpo como
dios inmortal del vino, el jolgorio y las fiestas.

Aristófanes inventa en su comedia Las ranas un tercer descenso de Dioniso al Hades.


Dioniso, patrón del festival dramático ateniense, la Dionisia, quería devolver a la vida a
uno de los grandes dramaturgos. Tras un concurso, entre Esquilo y Eurípides, elige al
primero.

Cuando Teseo abandonó a Ariadna durmiendo en Naxos, Dioniso la encontró y se casó


con ella. Tuvieron un hijo llamado Enopión, que se suicidó o murió a manos de Perseo. En
algunas versiones, su corona era puesta en el cielo como la constelación Corona. En
otras, Dioniso descendía al Hades para recobrarla y devolverla a los dioses del Olimpo.

Calírroe era una mujer calidonia que desdeñó a un sacerdote de Dioniso que amenazó
con provocar la locura a todas las mujeres del país. Al sacerdote se le mandó sacrificar a
Calírroe, pero él, en lugar de obedecer, se suicidó. Calírroe se arrojó a un pozo o se cortó
el cuello junto a una fuente que más tarde recibiría su nombre.

Según Heródoto, Valerio Mersalla Corvino y Plutarco, en su tratado sobre Isis y Osiris,
Dioniso era el mismo Osiris. También fue asociado con Serapis.

Adoración
Dioniso es un dios de ritos religiosos mistéricos, como los de Deméter y Perséfone en la
ciudad de Eleusis, próxima a Atenas. Dioniso lleva el basjaris o piel de zorro, simbolizando
la viña y la fauna. Sus propios ritos, los Misterios eleusinos, eran los más conocidos por
todos. Muchos investigadores creen que Dioniso es un sincretismo de una deidad griega
local de la naturaleza y un dios más poderoso de Tracia o Frigia, como Sabacio. Heródoto
sabía que el culto a Dioniso llegó más tarde a los griegos que el resto.

Muchos griegos estaban seguros de que el culto a Dioniso había llegado a Grecia desde
Anatolia, pero sus nociones sobre si Nisa estaba situada en Anatolia, en Libia («lejos al
oeste junto al gran océano»), Etiopía (Heródoto) o Arabia (Diodoro Sículo) son lo
suficientemente variables como para sugerir que se pretendía un lejano país mágico,
quizás llamado Nysa, para explicar el ilegible nombre del dios: ‘dios de Nisa’. Apolodoro
parece seguir a Ferécides, quien cuenta cómo el infante Dioniso, dios de la parra, fue
criado por las ninfas de la lluvia, las Híades, en Nisa. Sin embargo, el nombre que los
hititas anatolios se daban a sí mismos en su propia lengua (nesili) era Nesi. La influencia
hitita en la cultura griega antigua casi nunca es apreciada.

Las anteriores contradicciones sugieren a algunos que no se está tratando con la


memoria histórica de un culto extranjero sino con un dios inherentemente extranjero. Y de
hecho, el nombre de Dioniso aparece en las tablillas en idioma micénico como DI-WO-NI-
SO-JO, y Károly Kerényi lo localiza en la Creta minoica, donde su nombre minoico es
desconocido pero su característica presencia resulta reconocible. Claramente, Dioniso
había estado con los griegos y sus predecesores mucho tiempo, y aun así retuvo –en
parte– el recuerdo de su procedencia extranjera.

El toro, la serpiente, la hiedra y el vino son los signos de la característica atmósfera


dionisíaca, y Dioniso está estrechamente asociado con los sátiros, centauros y silenos. A
menudo aparece montando un leopardo, llevando una piel de leopardo o en un carro
tirado por panteras, y también puede ser reconocido por el tirso que lleva. Además de la
parra y su alter ego salvaje estéril, la hiedra venenosa, ambas a él consagradas, la
higuera también era un símbolo suyo. La piña que coronaba su tirso le relacionaba con
Cibeles, y la granada con Deméter. En Atenas se celebraban en su honor las Dionisias y
las Leneas. Los iniciados lo adoraban en los misterios dionisíacos, que eran parecidos y
estaban relacionados con los misterios órficos, y pueden haber influido sobre el
gnosticismo. Se decía que Orfeo había inventado los misterios de Dioniso.

Bacanales
Introducidas en Roma (ca. 200 a. C.) desde la cultura griega del sur de Italia o a través de
la Etruria influida por Grecia, las bacanales se celebraban en secreto y con la sola
participación de mujeres en la arboleda de Simila, cerca del monte Aventino el 16 y 17 de
marzo. Posteriormente, se extendió la participación en los ritos a los hombres y las
celebraciones tenían lugar cinco veces al mes. La notoriedad de estas fiestas, donde se
suponía que se planeaban muchas clases de crímenes y conspiraciones políticas,
provocó en 186 a. C. un decreto del Senado —el llamado Senatus consultum de
Bacchanalibus, inscrito en una tablilla de bronce descubierta en Calabria (1640) y
actualmente en Viena— por el que las bacanales fueron prohibidas en toda Italia, excepto
en ciertas ocasiones especiales que debían ser aprobadas específicamente por el
Senado. Pese al severo castigo infligido a quienes se sorprendía violando este decreto,
las bacanales no fueron sofocadas, especialmente en el sur de Italia, durante mucho
tiempo.[2]

En la Biblia
La revuelta de los Macabeos contra los Reyes Seleucidas fue por el intento de Antioco
Epifanes de paganizar Judea y obligar a los judíos a adorar a los dioses griegos. Entre
estos dioses estaba Dioniso que es mencionado en el Segundo Libro de los Macabeos
junto a Zeus y Hércules.

En 2 Macabeos 6:7 se mencionó que los judíos estaban obligados en participar en la


comida ritual, celebrar el cumpleaños del rey y llevar coronas de hiedra en la celebración
de Dioniso. En 2 Macabeos 14:33, Nicanor amenaza en convertir el Templo de Jerusalén
en un templo de Dioniso si no le entregaban a Judas Macabeo.

dIOS DESCONOCIDO

Información
Además de los doce dioses principales y las innumerables deidades menores, los
antiguos griegos adoraban a una deidad que ellos llamaban Agnostos Theos, es decir: el
dios desconocido.

Historia
En Atenas, hubo un templo dedicado específicamente a este dios y muy a menudo que
los atenienses prestaban juramento "en el nombre del dios desconocido" Apolodoro de
Atenas , Filóstrato el Joven y Pausanias escribieron también sobre el dios desconocido. El
dios desconocido no era tanto una deidad específica, sino una representación, de un dios
o dioses que realmente existía, pero cuyo nombre y la naturaleza no se reveló a los
atenienses o al mundo helénico en general.
De acuerdo con una historia contada por Diógenes Laercio, Atenas cayó una vez en las
garras de una plaga y estaban desesperados por apaciguar a los dioses con los sacrificios
apropiados. Así, Epiménides reunió a un rebaño de ovejas en el Areópago y
posteriormente las liberaron. Las ovejas comenzaron a deambular por Atenas y las colinas
circundantes. Por sugerencia de Epiménides siempre que una oveja se detenía, se
establecerá un sacrificio al dios local. Muchos de los jardines y los edificios de Atenas se
asociaron de hecho, con un dios o una diosa específica por lo que el altar fue construido y
adecuado el sacrificio. Sin embargo, al menos una, si no varias ovejas, llevaron a los
atenienses a un lugar que ningún dios había asociado con él. Así, un altar fue construido
allí sin el nombre de un dios inscrito en él.

Pablo en Atenas
Según el libro Hechos de los Apóstoles, que figura en el Nuevo Testamento cristiano,
cuando el Apóstol Pablo visitó Atenas, vio a un altar con una inscripción dedicada a ese
dios, y, cuando fue invitado a hablar a la elite ateniense en el Areópago dio un discurso en
el que menciona al Dios desconocido (Hch 17:22-31). En sus razonamientos sobre la
posibilidad de conocer a Dios y eventualmente de qué Dios sería este, Hegel ilustra su
caso con este dios desconocido, según la cita de Pablo.

HERACLES

Hércules con su esposa Deyanira.

Datos personales
Otros nombres Hércules
Género Masculino
Nacimiento 1282 a. C.
Fallecimiento 1226 a. C.
Vida 56 años
Familia
Cónyuge Megara
Ónfale
Deyanira
Padres Zeus y Alcmena
Hermanos Ificles
Abuelos Cronos y Rea
Alceo
Características
Ocupación Rey
Héroe
Religión Paganismo helenico
Heracles, la gloria de Hera, o Hércules, era un héroe de la mitología griega. Era
considerado hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, hijo adoptivo de Anfitrión y bisnieto
de Perseo por la línea materna. Recibió al nacer el nombre de Alceo o Alcides, en honor a
su abuelo Alceo; si bien esta misma palabra evoca la idea de fortaleza. Fue en su edad
adulta cuando recibió el nombre con que se lo conoce, impuesto por Apolo, a través de la
Pitia, para indicar su condición de servidor de la diosa Hera.
En Roma, así como en Europa Occidental, es más conocido como Hércules y algunos
emperadores romanos como Cómodo y Maximiano se identificaron con su figura.

Contenido[mostrar]
Biografía
Nacimiento e infancia
Zeus yació con Alcmena tras adoptar la apariencia del marido de ésta, Anfitrión de Tebas,
que había dejado su hogar para ir a la guerra contra Atenas, y el cual regresó victorioso
esa misma noche, más tarde, cuando Alcmena ya se había quedado embarazada de
gemelos. En la noche en que estaba previsto que los gemelos nacieran, Zeus juró que el
niño miembro de la casa de Perseo a la que pertenecería Heracles por vía de su supuesto
padre Anfitrión que naciera aquella noche se convertiría en un gran rey. Otras versiones
afirman que fue Hera la que convenció a su marido de que lo jurara, sólo para después
poderle arrebatar el derecho a la corona a sus hijos.

Cuando Hera se enteró del juramento, conociendo el adulterio de Zeus y odiando al fruto
de su infidelidad, quiso perjudicarlo. Corrió a la casa de Alcmena y ralentizó el parto
sentándose con las piernas cruzadas y las ropas atadas con nudos; cuando se enteró de
esto, Zeus enfureció, pero no le quedó otra que mantener su promesa. Al mismo tiempo,
hizo que Euristeo, primo de los gemelos, naciese con dos meses de antelación, siendo él
el rey. Y habría retrasado permanentemente el nacimiento si no hubiese sido engañada
por Galantis, la criada, quien le dijo que ya había asistido a los niños en el parto. Hera, sin
comprender nada, desató los nudos permitiendo así que Alcmena diese realmente a luz a
Heracles y a Ificles, que nacieron en Tebas en el año 1.282 a. C.

Los antiguos griegos celebraban el nacimiento de Heracles en el cuarto día de cada mes
griego. Pero la categoría de semidiós sólo podía ser para uno de los dos niños, el cual fue
Heracles, que recibió junto con el título el don de la fuerza, mientras que su hermano
gemelo, Ificles, nació mortal. Todo el odio de Hera recayó sobre Heracles, ya que era el
que había nacido antes, y por lo tanto, a él le correspondería la corona.

Zeus, intentando arreglar el daño hecho por su mujer, nombró a Heracles rey de la ciudad
fortaleza Tirinto, mientras que Euristeo fue nombrado gobernador de Micenas, polis
mucho más importante. Otra versión cuenta que Hera retrasó el parto haciendo que Ilitía
se sentase en la mencionada posición, y que fue ésta la engañada por Galantis. Hera
transformó a la criada en comadreja y la obligó a dar a luz poniendo huevos por la boca.
Unos pocos meses después del nacimiento de Heracles, Hera envió dos serpientes a
matarlo mientras dormía en su cuna. El héroe estranguló una serpiente con cada mano y
fue hallado por su niñera divirtiéndose con sus cuerpos exangües como si fueran unos
insignificantes juguetes.

Una versión del origen de la Vía Láctea es que Zeus engañó a Hera para que
amamantase a Heracles. Al descubrir quién era, lo apartó bruscamente de su pecho,
proceso en el cual despidió un chorro de leche que formó la mancha que cruza el cielo y
que puede verse en él desde entonces. Se cuenta una historia parecida sobre Hera y
Hermes, aunque en ese caso, el truco funcionó y la diosa le tomó más cariño al bebé.

Juventud
Heracles creció sano y fuerte. Recibió con su hermano clases de música del maestro
Lino, pero era un estudiante rebelde e indisciplinado. Lino lo regañaba constantemente, y
un día Heracles se enfureció de tal manera que lo golpeó con una lira, matándolo al
instante. El joven Heracles debió comparecer ante un tribunal, acusado de asesinato, pero
se salió del apuro citando una sentencia de Radamantis, según la cual existía el derecho
de matar al adversario en caso de legítima defensa (aunque realmente Lino no había
tocado a Heracles). Fue pues, absuelto.

Pero Anfitrión, inquieto, y temiendo que su hijo adoptivo fuese presa de nuevos accesos
de cólera se apresuró a enviarlo al campo, y lo puso al frente de sus rebaños. Allí, según
una tradición, un boyero escita llamado Téutaro continuó su educación, adiestrándolo en
el arte de manejar el arco. Heracles siguió realizando proezas tales como matar al León
de Citerón, que estaba acosando y cazando los rebaños locales, y se vistió con sus
pieles. Cuando regresaba de su cacería se encontró con los emisarios del rey minio
Ergino de Orcómeno, que había derrotado años atrás a los tebanos y les había impuesto
un pesado tributo que debían pagar cada año. Heracles los atacó, les cortó la nariz y las
orejas y las ató a sus cuellos, enviándolos de regreso con el mensaje de que ése era todo
el tributo que iba a recibir. El rey tebano Creonte le recompensó otorgándole la mano de
su hija, la princesa Megara, con la que tuvo varios hijos. Pirra, su hermana menor, se casó
con Ificles, el hermano gemelo del héroe.

Los doce trabajos


En un ataque de locura provocado por Hera, Heracles mató a su mujer, la sus hijos y a
dos de sus sobrinos con sus propias manos. Otras versiones dicen que dejó a Megara
con vida, y que cuando volvió en sí, no pudo seguir viviendo con ella y se la entregó a su
sobrino Yolao. Al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió un
terrible dolor, y avergonzado, se aisló de la sociedad yéndose a vivir a tierras salvajes.
Tras una larga búsqueda, fue hallado por su hermano Ificles, que le convenció de que
fuera al Oráculo de Delfos.
En penitencia por esta execrable acción, la sibila délfica le dijo que tenía que llevar a cabo
una serie de diez trabajos dispuesta por Euristeo, el hombre que había usurpado su
legítimo derecho a la corona y a quien más odiaba. Heracles realizó los diez trabajos con
éxito, pero Hera, malmetiendo contra éste, convenció a Euristeo de que tachara de
inválidos el segundo, en el que fue ayudado por su sobrino Yolao, y el quinto, ya que bien
pensado, lo realizó para Augías, según algunas versiones se escudaba en que el trabajo
lo habían realizado los ríos, igual que Augías para no pagar a Heracles lo acordado en la
apuesta personal que hicieran. Debido a esto, Heracles tuvo que realizar dos trabajos
más, sumando en total los doce.

El orden tradicional de los trabajos es:

Matar al León de Nemea y despojarle de su piel.


Matar a la Hidra de Lerna.
Capturar a la Cierva de Cerinea.
Capturar al Jabalí de Erimanto.
Limpiar los establos de Augías en un sólo día.
Matar a los Pájaros del Estínfalo.
Capturar al Toro de Creta.
Robar las Yeguas de Diomedes.
Robar el cinturón de Hipólita.
Robar el ganado de Gerión.
Robar las manzanas del jardín de las Hespérides.
Capturar a Cerbero y sacarlo de los infiernos.
Matando gigantes
Heracles mató a los gigante Cicno y Porfirión. Cicno era muy sanguinario y quiso construir
un templo con los huesos y calaveras de las personas y animales que asesinaba. El
gigante desafió a Heracles a un combate singular en Itone; el héroe aceptó y mató a
Cicno en el combate. La muerte del gigante provocó la furia de su padre, Ares, que
también enfrentó a Heracles. Aun así, el héroe derrotó al dios y lo obligó a volver al
Olimpo.

Porfirión fue uno de los gigantes que se rebelaron contra los dioses, aun cuando Hera le
prometió la mano de su hija Hebe si luchaba contra Dioniso, intentando incluso lanzarles
la isla de Delos. Para debilitarle, Zeus le inspiró sentimientos amorosos hacia Hera, pero
fue tal la violencia con que respondió el gigante que, intentando forzarla, llegó incluso a
rasgar la túnica de la diosa. Zeus aprovechó este momento para fulminarlo con su rayo,
mientras Heracles lo remataba atravesándolo con varios flechazos.

Otras aventuras
Heracles derrotó a los bébrices gobernados por el rey Migdón y dio su país al príncipe
Lico de Misia, hijo de Dáscilo.
Mató al ladrón Termero.
Visitó a Evandro con Antor, quien entonces se quedó en Italia.
Mató al rey Amíntor de Orminio por no permitirle entrar a su reino. También mató al rey
Ematión de Arabia.
Mató a Litierses tras derrotarlo en un concurso de siega.
Mató a Periclímeno en Pilos.
Fundó la ciudad de Tarento en Italia.
Aprendió lucha de Autólico.
Fue un argonauta. Mató a Alástor y a sus hermanos.
Cuando Hipoconte derrocó a su hermano Tindáreo del trono de Esparta, Heracles
restauró al legítimo gobernante y mató a Hipoconte y a sus hijos.
Los Juegos Olímpicos
Existen cuatro versiones de este asunto:

Versión nº 1: Los instaura para celebrar su tamaña victoria sobre Augías. Pero puede que
esta versión tan sólo sea el producto de una confusión con los Juegos Ístmicos.
Versión nº 2: Los instaura en la ciudad de Abdera como último homenaje a su escudero y
amante Abdero. Según cuenta la leyenda, en estos Juegos Olímpicos no había carreras
de carros, puesto que ésta había sido la causa de la muerte de Abdero. Esta versión es
poco creíble, ya que contradice a los datos históricos que afirman que los Juegos
Olímpicos se celebraban en Olimpia y al mito de que Yolao, el sobrino de Heracles, ganó
las carreras de carros de la primera edición de los Juegos.
Versión nº 3: Simplemente los instaura en honor a Zeus.
Versión nº 4: No fue realmente el Heracles de esta página el que instauró los Juegos
Olímpicos, sino Heracles Ideo. Corrió hasta Olimpia con cuatro de sus hermanos para
entretener al recién nacido Zeus. Al ganar, se puso una corona de olivo y estableció la
costumbre de celebrar una serie de eventos deportivos cada cuatro años en honor al dios.
Tras construir el estadio olímpico, Heracles quiso conocer sus dimensiones. Fue contando
sus pasos a lo largo de la travesía y llegó al otro extremo del estadio en doscientos. A esto
le llamó "distancia estadio" ,que más tarde se convertiría en una famosa unidad de
longitud.

La segunda penitencia de Heracles


Íole o Yole era la joven y bella hija de Éurito, rey de Ecalia. Heracles se enamoró
perdidamente de ella en cuanto la vio y trató de conseguir su mano, pero Éurito se la
denegó porque conocía el oscuro pasado de Heracles, en el que éste mataba a su mujer
y a sus hijos víctima de la locura, y temía que Heracles volviera a perder la razón y que le
sucediera lo mismo a Íole y a los futuros hijos que engendraran.

Tiempo después, Éurito organizó una competición de tiro con arco, prometiendo otorgar la
mano de Íole al que lograra batir su marca y la de sus hijos. Heracles participó ansiando
ganar. Los hijos de Éurito superaron a todos los demás competidores del reino, pero
Heracles dio tan certeramente en la diana que batió las marcas de estos últimos. Cuando
Éurito se dio cuenta de que éste estaba ganando siendo irónico, ya que fue el mismo
Éurito el que enseñó a Heracles a tirar con arco, detuvo la competición y no le permitió
seguir. Su hijo Ífito intentó hacerle entrar en razón sin éxito. Así, Éurito rompió su promesa
y se ganó el odio de Heracles.

Heracles, tras la competición de tiro con arco en Ecalia, en la cual intentó sin éxito
conseguir la mano de la princesa Íole, se disponía a marcharse de la ciudad cuando las
yeguas del rey Éurito fueron robadas. Ífito, el hijo de Éurito, que había apoyado a
Heracles en la injusticia de la competición, le pidió a éste ayuda para buscar las yeguas.
Heracles accedió y realizaron una larga e infructuosa búsqueda. El héroe regresó a
Tirinto, su ciudad de residencia, e Ífito siguió indagando sólo.

Un tiempo después, éste descubrió las huellas que habían dejado las yeguas y las siguió
hasta Tirinto, exactamente hasta la casa de Heracles, donde aparecieron los animales
robados. El famoso ladrón Autólico, autor de la fechoría, se las había vendido como
propias sin que éste nada supiese. Ífito intentó que Heracles las devolviera, pero éste se
negó rotundamente, ya que las había pagado y le pertenecían. Se pusieron a discutir
acaloradamente en lo alto de una muralla, y en uno de sus arranques de ira, Heracles
arrojó a Ífito al vacío, asesinándolo.

Heracles, avergonzado por haber vuelto a matar a un inocente, regresó al Oráculo de


Delfos, donde le fue impuesta la penitencia de servir a la reina, según algunas versiones,
princesa, Ónfale de Lidia durante tres años. Ésta humillaba a Heracles, obligándole a
realizar trabajos de mujer y a llevar ropas femeninas, mientras ella vestía la piel del león
de Nemea y portaba su clava de madera de olivo. Pasados los tres años, Heracles dejó
de ser esclavo de Ónfale y la tomó como esposa. El héroe la obsequió con el hacha de
Hipólita, la cual guardó en las regalías de los reyes lidios. Tuvieron un hijo cuyo nombre
varía entre Agelao y Lamo según las distintas versiones.

La muerte de Heracles
Heracles viajó a Calidón, donde en las gradas del templo, vio a la princesa Deyanira. Se
olvidó de Íole por el momento, ya que Deyanira era una buena opción para los hijos que
tanto deseaba. La cortejó hasta que se enamoró de él, pero un gran obstáculo los
separaba: el temible Oceánida Aqueloo, a quien Eneo, el rey de Calidón, había prometido
la mano de su hija Deyanira. Este dios tenía la facultad de poder cambiar de forma a
voluntad. Heracles lo retó a un duelo por la princesa, y el dios-río aceptó. En el combate,
se transformó en serpiente, pero el héroe supo manejar la situación. Para mejorar sus
habilidades físicas adoptó la figura de un toro, pero realmente fue eso lo que le hizo
perder, pues al transformarse descuidó durante un instante la lucha, lo cual aprovechó
Heracles para abalanzarse sobre él y matarlo. Tras hacerlo, cogió uno de los cuernos del
díos-río y lo entregó a las náyades, con el cual hicieron la cornucopia.

Así, Heracles tomó a Deyanira como esposa. Después de la boda, Deyanira recibió un
mensaje de su hermano, el príncipe Meleagro, en el cual le comunicaba que la echaba de
menos, así que se dispuso a hacerle una visita en compañía de Heracles. Durante el
viaje, tuvieron que cruzar el río Eveno. El centauro Neso se ofreció a llevar a Deyanira
mientras Heracles cruzaba a nado, pero se enamoró de ella, y en cuanto alcanzó la otra
orilla, salió al galope sin esperar a Heracles, ya que pretendía raptarla para después
violarla. Heracles enfureció y le disparó una flecha untada con la sangre de la hidra de
Lerna, la cual le acertó en el corazón, matándolo. Mientras Heracles se acercaba al lugar,
el moribundo Neso le dijo a Deyanira que tomara un poco de su sangre, y si notaba que
perdía el amor de Heracles, se la aplicara, pues era una eficiente pócima del amor. Esta
realmente era una trampa para acabar con la vida de Heracles, pero Deyanira se dio
cuenta demasiado tarde.

Heracles, que no había olvidado a Íole, levantó en armas a Tirinto y atacó a Ecalia. Mató
al rey Éurito y a todos sus hijos y parientes y raptó a Íole. Para celebrar tan tamaña
victoria dio un festín en el que sacrificó doce bueyes en honor a Zeus. Heracles encargó a
Deyanira una túnica, pues la que llevaba estaba estropeadísima tras la lucha, y quería
estar presentable en tal acontecimiento. Ésta, muerta de celos al pensar que su marido
prefería a Íole, echó en la túnica la sangre de Neso, a la cual creía una pócima del amor.
Sin embargo, la sangre del centauro resultó ser un veneno mortal de devastadores
efectos. En cuanto el héroe se puso la túnica, notó que su piel se quemaba. Intentó
quitársela, pero el veneno se había pegado a su piel.

Creyéndolo el autor de la fechoría, cogió por los pies a Licas, el sirviente que le había
traído la túnica por orden de Deyanira, y lo arrojó al mar. Cuando Deyanira se enteró de lo
que realmente había hecho, se suicidó ahorcándose. Otras versiones afirman que se
apuñaló en el pecho. Sin embargo, el veneno no mató al héroe, pero le produjo tal dolor
que él mismo pidió que lo mataran para terminar con su agonía. Su sobrino, amigo y
compañero de aventuras Yolao prendió la pira en la que Heracles murió abrasado,
vistiendo las pieles del león de Nemea por encima de la túnica envenenada.

De acuerdo con la Praeparatio evangélica (libro 10, xii) de Eusebio de Cesarea, Clemente
de Alejandría afirma que «entre el reinado de Heracles en Argos y la deificación del propio
Heracles y de Asclepio hay comprendidos treinta y seis años, según Apolodoro de Atenas,
y de ese momento a la deificación de Cástor y Pólux treinta y tres años, y en algún
momento de este tiempo sucedió la captura de Troya.»

Dado que Heracles gobernó Tirinto en Argos al mismo tiempo que Euristeo gobernó
Micenas, y puesto que en esa época Lino era el profesor de Heracles, puede concluirse
que estableciendo la fecha en que Lino enseñaba a Heracles en el 1264 a.C., la muerte y
deificación de Heracles ocurrió aproximadamente en 1226 a. C. Los antiguos griegos
celebraban el 12 de octubre la fiesta de la Herakleia en conmemoración de la muerte de
Heracles.

Amantes
Mujeres: Megara, Ónfale, Deyanira, Hebe, las 50 hijas de Tespio, Parténope, Epicaste,
Astíoque, Calcíope, Auge, Astidamía, Autónoe y Meda.
Hombres: Abdero, Admeto, Adonis, Corito, Elacatas, Eufemo, Filoctetes, Frixo, Hilas, Ífito,
Jasón, Néstor, Nireo y Yolao.
Descendencia
Heráclidas es el término utilizado para referirse a todos los descendientes de Heracles,
aunque también se utiliza (incluso más popularmente) para los descendientes de su hijo
Hilo. Con respecto a la descendencia directa del héroe, esta se compone de los
siguientes hijos:

Los hijos que tuvo con las 50 hijas del rey Tespio. Según diferentes versiones, tuvo 49
hijos ya que una se negó a unirse a él o 50, o 52 ya que dos de ellas tuvieron gemelos.
Terímaco, Creontiades y Deicoonte (hijos de Megara)
Everes (hijo de Parténope)
Téstalo (hijo de Epicaste)
Tlepólemo (hijo de Astíoque)
Tésalo (hijo de Astíoque o de Calcíope)
Télefo (hijo de Auge)
Agelao y Tirseno (hijo de Ónfale)
Macaria, Gleno y Onites (hijos de Deyanira)
Ctesipo (hijo de Astidamía o de Deyanira)
Palemón (hijo de Autónoe)
Alexiares (hijo de Hebe; aunque según algunas versiones, Heracles no tuvo hijos con ella)
Aniceto (hijo de Hebe)
Antíoco (hijo de Meda)
Heracles en la mitología griega
Se trata del más célebre de los héroes griegos, el paradigma de la virilidad y el adalid del
orden olímpico contra los monstruos ctónicos. Su extraordinaria fuerza es el principal de
sus atributos, pero también lo son el coraje, el orgullo, cierto candor y un formidable vigor
sexual. Se le considera el ancestro de los Reyes de Esparta (de este modo estos
caudillos dorios se legitimaban como aqueos) y la influencia de esta polis en la Grecia
Arcaica y Clásica fue una de las razones de la difusión de su leyenda y su culto, haciendo
de Heracles el héroe dorio por excelencia.

Abundan los relatos mitológicos sobre él, y los más famosos son los doce trabajos. Las
historias de las cuales es protagonista forman un ciclo que se desarrolló constantemente
durante toda la Antigüedad, motivo por el cual es difícil hacer una exposición cronológica
o siquiera coherente de ellas. El historiador francés Pierre Grimal, en su Diccionario de
mitología griega y romana, propone clasificarlas en tres categorías, a saber:

El ciclo de los Doce Trabajos.


Las hazañas independientes de los mismos.
Las aventuras secundarias ocurridas durante la realización de los trabajos.
Como marco de los tres ciclos aparecen los relatos de su nacimiento y de su muerte y
apoteosis, relativamente invariables en las diversas fuentes.

Las menciones más antiguas de Heracles aparecen en las obras de Homero y Hesíodo,
pero relatos más o menos completos de sus aventuras son las obras de Psino de Lindos
(natural de Rodas, y, por lo demás, desconocido), Pisandro de Cámiros (otro poeta rodio,
fl. ca. 640 a. C.) y Paniasis de Halicarnaso (siglo V a. C.) autor de una obra titulada
Heraclea. Todas estas obras, con excepción de unas pocas citas fragmentarias, se han
perdido. Los poetas posteriores, sus comentaristas y, por último, los mitógrafos de la
época helenística son, en la actualidad, las únicas fuentes escritas sobrevivientes que
relatan las hazañas de Heracles.
Un auxiliar importante para el estudio de las mismas es la iconografía, muy abundante,
que recoge los principales episodios de las leyendas. Iconografía que se prolonga desde
la época arcaica hasta la moderna. Como muestra basta señalar el friso del templo de
Apolo en Delfos y la colección del Museo del Prado.

Heracles en otras mitologías


Las historias y el culto de Heracles se difundieron en cada sitio donde se establecieron los
griegos; en muchos casos el héroe fue incorporado a otras mitologías o bien se lo
identificó con algún personaje mítico anterior. Entre los etruscos, sumamente receptivos
ante la mitología helénica, Heracles se convirtió en Hercle, hijo de Tinia y de Uni. A través
de esta personificación los latinos desarrollaron la figura de Hércules. En la mitología de
Roma, Hércules se identifica por completo con el Heracles griego y solo se le añaden
algunos episodios a sus aventuras destinados a relacionarlo con Italia y el Lacio.

En otros casos, los propios griegos equipararon con Hércules a los seres míticos de otras
culturas; así sucedió con el dios fenicio Melkart, las divinidades egipcias Jonsu y Herishef
o el celta Ogmios. En ocasiones estos otros Heracles fueron caracterizados con epítetos
distintivos como Heracles tirio, Heracles tasio (de Tasos), Heracles de Canobo o Heracles
dáctilo. Este hecho llevó a historiadores y filósofos a especular sobre la existencia de
diferentes Heracles a lo largo de la historia, siendo el hijo de Alcmena el último de ellos y
meramente un héroe.

Heracles en la Biblia
Heracles es mencionado en 2 Macabeos 4:19-20; en Tiro se celebraban los juegos
olímpicos en presencia de Antíoco Epífanes y Jason, el hermano de Onías, envía
trescientas monedas de plata para el sacrificio a Heracles por medio de representantes de
Jerusalén. Ellos no llevaron el dinero para el sacrificio a Heracles y lo usaron para equipar
barcos de remo.

El héroe biblico Sansón tiene cierto parecido con Heracles en especial en su fuerza, sus
hazañas y en su muerte, uno dejando caer un templo y el otro arrojandose a una hoguera.

HERMES

MOLOC

Datos personales
Familia
Características
Ocupación Dios del fuego
Nacionalidad Niburuano
Religión Cananea
Moloc o Moloch Baal fue un dios de origen canaanita que fue adorado por los fenicios,
cartagineses y sirios. Era considerado el símbolo del fuego purificante, que a su vez
simboliza el alma. Se le identifica con Cronos y Saturno.

Nombre
Moloc se trata de una divinidad adorada por los pueblos del Levante, mencionada varias
veces en la Biblia. La palabra Molech no representa la pronunciación original del nombre
en hebreo, y no es más que la vocalización del griego Moloch encontrada en la traducción
griega del Antiguo Testamento, conocida como la Septuaginta.
Tradicionalmente se ha interpretado Moloc como el nombre de un dios, probablemente
denominado «el rey», pero pronunciado a propósito como Molek en vez de Melek,
utilizando las vocales de la palabra hebrea bosheth ("ignominia). Sin embargo, en otros
pasajes el dios de los amonitas es llamado Milcom, no Moloch.
La Septuaginta lo llama Milcom en 1 Reyes en vez de Moloch, aunque esto sugiere un
posible error en la transcripción del hebreo. Como consecuencia, muchas traducciones
inglesas lo denominan Milcom.

Representación
Generalmente Moloc es representado como una figura humana con cabeza de carnero o
becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza, como un
báculo.

Origen
Moloc puede ser identificado con la deidad Muluk a quien se rendía culto en Mari
alrededor del año 1800 a.C., y Malik, conocido por textos acádicos, y que aparece en las
formas Adramelec y Anamelec en 2 Reyes 17:31. En algunos pasajes
veterotestamentarios la palabra Moloc o Molec lleva el artículo, lo que sugiere que la
misma pudo haber sido un apelativo para indicar "el que gobierna". En Jeremías 32:35
parece haber una conexión con Baal, cuyo nombre también es un apelativo, y a quien,
como Baal- Melqart, se ofrecían sacrificios humanos en Tiro.

Mitología
Como resultado de una catástrofe ocurrida en el despertar de los tiempos, el espíritu de
Moloch se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia. De
acuerdo con las creencias fenicias y una vertiente del gnosticismo, el hombre era la
encarnación de esa misma tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer
sacrificios a Moloc, incluyendo el sacrificio de bebés y jóvenes.[2]

Culto
Los sacrificios preferidos por Moloc eran los niños, especialmente los bebés, por ser los
seres más impregnados de materia. En los templos en los que se rendía culto a Moloc se
encontraba una enorme estatua de bronce del dios. Dicha estatua estaba hueca, y la
figura de Moloch tenía la boca abierta y los brazos extendidos, con las manos juntas y las
palmas hacia arriba,dispuesto a recibir el holocausto. Dentro de la estatua se encendía un
fuego que se alimentaba continuamente durante el holocausto. En ocasiones los brazos
estaban articulados, de manera que los niños que servían de sacrificio se depositaban en
las manos de la estatua, que por medio de unas cadenas se levantaban hasta la boca,
introduciendo a la víctima dentro del vientre incandescente del dios.
Plutarco relata en De Superstitiones, 171: Antes de que la estatua fuese llenada se
inundaba la zona con un fuerte ruido de flautas y tambores, de modo que los gritos y
lamentos de la víctima y los de la madre no alcanzaban los oídos de la multitud.
Diodoro Sículo escribió: Había en la ciudad una imagen de bronce de Cronos con las
manos extendidas, las palmas hacia arriba y cada niño que era colocado en ellas era
subido y caía por la boca abierta dentro del fuego.
Teodoro también relata que los familiares tenían prohibido llorar, y que cuando Agatocles
derrotó a Cartago, los nobles cartagineses creyeron que habían disgustado a Moloch, así
que sustituyeron a los niños recién nacidos por sus propios hijos para el sacrificio.
Intentaron compensar al dios realizando el holocausto con 200 niños de las mejores
familias ininterrumpidamente, llegando a sacrificar 300 en total. La gigantesca estatua de
bronce estaba al rojo, y las tropas que sitiaban la ciudad asistían al espectáculo desde las
murallas exteriores que ya habían conquistado.
También lo relata Cleitarchus en un comentario sobre la República de Platón: Al ver venir
al Sumo Sacerdote de Moloc vestido de túnica púrpura, color de pureza, le pregunté cuál
es el origen del culto. Me contestó que en los tiempos primordiales hubo una gran
catástrofe y hoy en día, si no fuera por los sacrificios para fertilizar la tierra, serían piedras
lo que se encontrase en ella. Entonces, en medio de una plataforma había una estatua de
Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a
los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca
abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del
brasero. Así es que esta mueca se conoce como risa sardónica, puesto que ríen al morir.
Moloc aparece en el Primer Libro de los Reyes 11.7: Entonces Salomón hizo construir un
gran edificio para Quemos, la abominación de Moab, en la montaña que hay frente a
Jerusalén, y Milkom, la abominación de los hijos de Ammon. Y en Levítico 18.21: Y no
entregarás a nadie de tu descendencia a Molec, ni profanarás el nombre de tu Dios: yo
soy Yavé.
Caída del culto
El culto a Moloc se extendió junto con la influencia de los Fenicios en el Mediterráneo,
llegando incluso a las costas de los Etruscos y la península Itálica. Cartago lo tenía como
dios supremo y protector de la ciudad. Durante mucho tiempo convivió con las demás
religiones, e incluso puede que sea la figura del «becerro de oro» de la que se habla en la
Biblia cuando Moisés baja con las Tablas de La Ley.
Diversos textos latinos se refieren a él como Cronos o Saturno; Cleitarchus, Diodorus
Siculus y Plutarco mencionan ofrendas de niños en llamas a Cronos o Saturno, que es la
representación de Baal. La religión Hebrea entró en conflicto con el culto de los
moloquitas, si bien fue la expansión del Imperio Romano la que propició la caída del culto
a Moloc a pesar de que generalmente incluían en sus panteones los dioses de las
culturas conquistadas o asimiladas, aunque algunas corrientes ven la pervivencia de
algunos rasgos en los ritos mitraicos.
Como muchas otras deidades que aparecen en la Biblia, Moloc encontró un lugar en la
demonología medieval europea. En ella aparecía como un demonio que encontraba
placer en provocar el llanto de las madres a las que robaba sus hijos. Según las
tradiciones demonológicas, su fuerza era especialmente poderosa en el mes de diciembre
cuando se celebraba al dios romano Mitra el día 25.[2]

Influencia en Israel
En 1 Reyes 11:31-33 se da a entender que la división del reino se debió en parte a la
introducción de esta forma de culto por Salomón. La frase "pasar a su hijo por fuego"
alude al horrible culto de Moloc. Los profetas condenaron severamente esta abominación.
El centro cultural de Moloc estaba en el valle de Hinom, al sudoeste de Jerusalén. El sitio
también se llamaba "Tofet"[4] y fue allí donde Salomón, ya anciano, erigió lugares altos a
Moloc para complacer a sus concubinas extranjeras (1 R 11:7) y donde Acaz
aproximadamente, alrededor de 730 a.C. hizo "pasar a sus hijos por fuego" y Manasés
hizo lo mismo.
Josías destruyó el lugar, pero después se reconstruyó y sirvió como centro de adoración
pagana hasta la cautividad. Más tarde el valle llegó a ser el albañal de las inmundicias de
la ciudad y los judíos lo llamaron "Gehenna", el Infierno o lugar de eterno sufrimiento. El
exilio parece haber puesto fin a este culto en Israel, pero se mantuvo en el norte de África
entre los fenicios cartagineses hasta entrada la era cristiana.[3]

Referencias Bíblicas
Levítico 18:21; 20:2-20:5
2 Reyes 23:10
Isaías 30:33
Jeremías 32:35
Hechos 7:43

QUEMOS

Datos personales
Familia
Características
Nacionalidad Moabita
Religión Cananea
Quemos es el dios nacional de los moabitas.

Hipótesis sobre su origen


Según el Orientalismo contemporáneo, el culto a Quemos apareció cuando se sucedieron
las invasiones de los pueblos del mar de los siglos XII y XI a.C. que se asentaron en la
costa y cerca de ella. Se cree que el culto se originó en Levante (Siria) en unas de las
primeras manifestaciones cuasi monoteístas semíticas, y más tarde fue trasladado a
través del mar por los arameos y pequeñas minorías (como los asmoneos) semitas. Aun
así el debate sobre su origen aún no se ha dilucidado.

Cuando Ernesto Renán en sus tomos de Historia del pueblo Israel dice que "...Quemos
fue el antagonista directo de Baal, fue un precursor del monoteísmo, gracias a este dios
los sacrificios humanos llegaron a su fin; ya no habría más holocausto", fue muy
cuestionado por la comunidad científica de su época. En la actualidad, orientalistas como
Mario Liverani o Amelie Khurt sostienen que el culto a Quemos llegó hasta la cultura
griega, creando una gran influencia en el dios Apolo, en oposición a clasicistas como
Moses Finley o el historiador-escritoringlés Robert Graves, quienes niegan toda influencia.

La estela de Mesá
En el diccionario de Gesenius se señala que la deidad probablemente haya sido atribuida
equivocadamente también a la tribu de los amonitas.

La Estela de Mesa es un importante hallazgo arqueológico que da cuenta de la adoración


del dios Quemos por parte de los moabitas. De acuerdo con esta estela, los moabitas
sacrificaban seres humanos a su dios.
Quemos y Salomón
Según {{Primer Libro de los Reyes|1 Reyes]] 11:7, Salomón construyó santuarios
dedicados a Quemos al este de Jerusalén. El editor deuteronomista induce al lector en 1
Reyes 11:7 a explicarse la construcción de los santuarios dedicados a Quemos en
tiempos de Salomón como una obra edificada para algunas concubinas extranjeras del
rey, para que estas pudiesen adorar a su dios.

De este modo queda implícito que la fe de Salomón en Yavé no es firme. Sin embargo es
más lógico pensar que estos santuarios demuestran que la religiosidad de la época
estaba marcada por el sincretismo.[1]

Referencias bíblicas
Números 21:29
Jueces 11:24
1 Reyes 11:7
2 Reyes 23:13
Jeremías 43:7; 48:13; 48:46

ZEUS

Zeus (en griego antiguo Ζεύς Zeús) es el «padre de los dioses y los hombres» en la
mitología griega que gobernaba a los dioses del Olimpo como un padre a una familia, de
forma que incluso los que no eran sus hijos naturales se dirigían a él como tal. Era el «rey
de los dioses» que supervisaba el universo y era el dios del cielo y el trueno. Sus atributos
incluyen el rayo, el águila, el toro y el roble.

Nombre
Zeus, poéticamente llamado con el vocativo Zeu pater (Zeus padre), es una continuación
de Dii ēus, el dios protoindoeuropeo del cielo diurno, también llamado Dii eus Patēr (Padre
Cielo). El dios es conocido bajo este nombre en védico (comp. Dyaus/Dyaus Pita), latín
(comp. Júpiter, de Iuppiter), derivado de la forma básica dyeu- (brillar) y en la mitología
germana y nórdica (comp. Ziu con el nórdico antiguo Týr), junto con el latín deus, dīvus y
Dis (una variante de dīves), del sustantivo relacionado deiwos.
Para los griegos y romanos, el dios del cielo era también el dios supremo, mientras que
esta función era desempeñada por Odín entre las tribus germánicas, por lo que no
identificaban a Zeus/Júpiter con Tyr ni con Odín, sino con Thor (Þórr). Zeus es la única
deidad del panteón olímpico cuyo nombre tiene una etimología indoeuropea tan
transparente.

Papel y epítetos
Zeus desempeñaba un papel dominante, presidiendo el panteón olímpico de la Grecia
Antigua. Engendró a muchos de los héroes con mujeres mortales y aparecía en muchos
cultos locales. Aunque el «recolector de nubes» homérico era el dios del cielo y el trueno
como sus equivalentes de Oriente Próximo, era también el artificio cultural supremo. En
algunos sentidos, era para los griegos la encarnación de sus creencias religiosas y la
deidad arquetípica.

Además de los epítetos locales que simplemente designaban al dios haciendo algo
arbitrario en algún lugar particular, los epítetos o títulos aplicados a Zeus enfatizaban
diferentes aspectos de su gran autoridad: Olimpio enfatizaba el reinado de Zeus sobre los
dioses y sobre el festival panhelénico en Olimpia. Un título relacionado era Panhelenio (de
todos los helenos), a quien estaba dedicado el famoso templo de Éaco en Egina. Como
Xenio, Zeus era el patrón de la hospitalidad y los invitados, presto a vengar cualquier
injusticia cometida contra un extraño (ξένος, xénos). Como Horquio era el vigilante de los
juramentos. A los mentirosos que eran descubiertos se les hacía dedicar una estatua a
Zeus, con frecuencia en el santuario de Olimpia. Como Agoreo, Zeus vigilaba los negocios
en el ágora y castigaba a los comerciantes deshonestos. Como Polieo o "ciudadano" le
estaba dedicado un santuario de Zeus Polieo en la Acrópolis de Atenas. Como Egidoco
(Αγιδούχος) o Egíoco (Αγίοχος) era el portador de la égida, con la que infundía terror al
impío y sus enemigos. Otros derivan este epíteto de αίξ (‘cabra’) y οχή (‘crianza’),
tomándolo como una alusión a la leyenda de Zeus mamando del pecho de Amaltea.
Como Miliquio (‘amable’, ‘melifluo’ o ‘meloso’) subsumió un arcaico daimon ctónico
apaciguado en Atenas. Como Taleo (‘solar’) fue adorado en Creta. Como Zeus Cronión
(‘hijo de Cronos’), amontonador de nubes. Como Zeus Casio, honrado en el Monte Casio
en Siria, con una fiesta anual.

Se lo adoraba en Pelusio, en Seleucia Pieria, en la isla de Delos y en la de Córcira.


Derivado del dios semítico Baal Safón (lanzador del rayo). En su origen ugarítico era
considerado un dios de la navegación. Como Zeus Labrando fue adorado en Caria. Su
sede sagrada fue Labraunda y era representado sujetando un hacha de doble filo (labrys).
Está relacionado con el dios hurrita del cielo y la tormenta, Teshub. Como Zeus Eleuterio
(λευθέριος o λευθερεύς), recibe este nombre cuando se alude a su condición de
«libertador» o «portador de la libertad». Los griegos antiguos siempre han dado un gran
valor a la libertad y por ello asociaban este atributo a Zeus, el cual era también asociado a
Eros y Dioniso en algunas zonas del Ática. En honor a esta versión del dios se realizaba
una fiesta en varias ciudades griegas llamada Eleuterias.
Biografía mitológica
Nacimiento
Cronos fue padre de varios hijos con Rea: Hestia, Deméter,Hera, Hades y Poseidón, pero
se los tragó tan pronto como nacieron, ya que Gea y Urano le habían revelado que estaba
destinado a ser derrocado por su propio hijo, tal como él había destronado a su padre.

Pero cuando Zeus estaba a punto de nacer, Rea pidió consejo a Gea para urdir un plan
que lo salvara, y así Cronos tuviera el justo castigo a sus actos contra Urano y contra sus
propios hijos. Rea se escondió en la isla de Creta, donde dio a luz a Zeus. Luego engañó
a Cronos, dándole una piedra envuelta en pañales que éste tragó en seguida sin
desconfiar.

Rea escondió a Zeus en una cueva del monte Ida en Creta. Según diversas versiones de
esta historia, Zeus fue criado:

Por Gea.
Por una cabra llamada Amaltea, mientras una compañía de Curetes o Coribantes
(soldados o dioses menores) bailaba, gritaba y daba palmadas para hacer ruido y que
Crono no oyese los llantos del niño.
Por una ninfa llamada Adamantea. Puesto que Cronos gobernaba la tierra, los cielos y el
mar, ella lo escondió colgándolo con una cuerda de un árbol, de forma que quedaba
suspendido entre la tierra, el mar y el cielo, siendo pues invisible a su padre.
Por una ninfa llamada Cinosura. En agradecimiento, Zeus la subió entre las estrellas tras
su muerte.
Por la ninfa Melisa o por la Melisa que era hija de Meliseo, rey de Creta. Melisa alimentó a
Zeus con miel y leche de cabra.
Por una familia de pastores a cambio de la promesa de que sus ovejas estarían a salvo
de los lobos.
La Titanomaquia
Tras hacerse adulto, Zeus obligó a Cronos a regurgitar primero la piedra y después a sus
hermanos en orden inverso al que los había tragado. En algunas versiones, Metis le dio a
Cronos un emético para obligarlo a vomitar los bebés, y en otras Zeus abrió el estómago
de Cronos.

Entonces Zeus liberó a los hermanos de Cronos, los Hecatónquiros y los Cíclopes, de su
mazmorra en el Tártaro y mató a su guardiana, Campe. Como muestra de
agradecimiento, los Cíclopes le dieron el trueno, el rayo o el relámpago, que habían sido
previamente escondidos por Gea.

En una guerra llamada la Titanomaquia, Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los
Hecatónquiros y Cíclopes, derrocaron a Cronos y a los otros Titanes[1], que fueron
encerrados en el Tártaro, un lugar húmedo, lúgubre, frío y neblinoso en lo más profundo
de la Tierra y allí quedaron custodiados por los Hecatónquiros. Atlas, uno de los titanes
que luchó contra Zeus, fue castigado a sostener la bóveda celeste.

Tras la batalla con los Titanes, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos mayores,
Poseidón y Hades, echándoselo a suertes: Zeus consiguió el cielo y el aire, Poseidón las
aguas y Hades el mundo de los muertos (el inframundo). La antigua tierra, Gea, no podía
ser reclamada y quedó bajo el dominio de los tres según sus capacidades, lo que explica
por qué Poseidón era el dios de los terremotos y Hades reclamaba a los humanos que
morían.

Gea estaba resentida por cómo Zeus había tratado a los Titanes, porque eran sus hijos.
Poco después de subir al trono como rey de los dioses, Zeus tuvo que luchar con otros
hijos de Gea, los monstruos Tifón y Equidna. Zeus derrotó a Tifón atrapándolo bajo una
montaña, pero dejó a Equidna y a sus hijos con vida como desafío para futuros héroes.

Las mujeres de Zeus


Zeus era hermano y marido de Hera, con quien tuvo a Ares, Hebe y Hefesto, aunque
algunas fuentes dicen que Hera tuvo a Hefesto sola. Algunos autores incluyen a Ilitía y
Eris como hijas suyas.

Zeus es famoso por sus conquistas de muchas mujeres mortales, entre las que destacan
Sémele, Alcmena, Ío, Europa y Leda y ninfas, de las que nacieron los fundadores de
muchas dinastías helénicas. La mitografía olímpica recoge incluso uniones con las diosas
Leto, Deméter, Dione y Maya.

Muchos mitos muestran a una Hera muy celosa de estas conquistas amorosas y enemiga
sistemática de todas las amantes de Zeus y de los hijos que tenían con él. Durante un
tiempo, una ninfa llamada Eco tuvo el trabajo de distraer a Hera de estas aventuras
hablándole incesantemente. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a
pronunciar sólo las palabras de los demás. Hera también se representa despreciando
profundamente a Ganimedes, un muchacho troyano a quien Zeus llevó al Olimpo para ser
copero de los dioses, además de erómeno suyo.
Los llamados «raptos» (en realidad violaciones) de Zeus no eran aventuras amorosas
sino sucesos míticos que se sucedían en los cultos locales a ninfas del agua o los
bosques, que eran suplantadas por el orden patrilineal olímpico imperante, provocando
una revolución cultural, social y religiosa, o al menos una reforma radical de las creencias
antiguas y una lectura reinterpretada de las prácticas religiosas establecidas. Resulta
notable que ninguno de estos raptos involucrase a las diosas olímpicas.

Zeus solía engendrar con las ninfas el progenitor epónimo de una estirpe de reyes que
sobreviviría hasta épocas heroicas o históricas arcaicas. En muchos casos Hera, la
«celosa» diosa que representaba las tradiciones religiosas conservadoras, se vengaba
atrozmente de la desleal «desertora», quien sucumbía al nuevo orden. Cuando la raptada
era humana, su madre era siempre una ninfa o semidiosa.

Cultos
Cultos panhelénicos
El principal centro donde los griegos se reunían para rendir honores al rey de sus dioses
era Olimpia. El festival cuatrienal que se celebraba allí incluía los Juegos olímpicos. Había
también un altar dedicado a Zeus construido no de piedra, sino de ceniza, procedente de
los restos acumulados durante muchos siglos de animales sacrificados allí en honor a la
deidad.

Además de los principales santuarios situados entre polis, no había formas de culto a
Zeus que compartiese todo el mundo griego. La mayoría de los títulos enumerados más
abajo, por ejemplo, podían encontrarse en ciertos templos griegos desde Asia Menor
hasta Sicilia. Determinados rituales se celebraban de la misma forma también: sacrificar
un animal blanco sobre un altar elevado, por nombrar uno.

Algunos cultos locales


Además de los títulos y conceptos panhelénicos enumerados anteriormente, los cultos
locales mantuvieron sus propias ideas idiosincrásicas sobre el rey de los dioses y los
hombres. A continuación se enumeran algunas de ellas:

Con el epíteto Etneo fue adorado en el Etna, donde hubo una estatua suya y se celebraba
en su honor una fiesta local llamada Etnea.
Como Eneio o Enosio fue adorado en la isla de Cefalonia, donde tuvo un templo en el
monte Enos.
Como Agamenón fue adorado en Esparta. Eustacio cree que el dios derivó este nombre
del parecido entre él y Agamenón, mientras otros creen que es un simple epíteto que
significa ‘el eterno’, de γν y μένων.
Zeus cretense
Con una excepción, los griegos reconocían unánimemente a Creta como lugar de
nacimiento de Zeus. La cultura minoica contribuyó esencialmente a la antigua religión
griega: «por un centenar de canales la vieja civilización se vació en la nueva», señaló Will
Durant, y el Zeus cretense retuvo sus características juveniles minoicas. El hijo local de la
Gran Madre, «una deidad pequeña e inferior que asumió los papeles de hijo y consorte»,
cuyo nombre minoico los griegos helenizaron como Velcanos, fue en su momento
asumido como epíteto por Zeus, como ocurrió en muchos otros lugares, y pasó a ser
venerado en Creta como Zeus Velcanos, el «Zeus-niño», a menudo simplemente Kouros.

En Creta, Zeus fue adorado en una serie de cuevas en Cnosos, Ida y Palaicastro. En la
época helenística se fundó un pequeño santuario dedicado a Zeus Velcanos en el
yacimiento de Hagia Triada. Monedas aproximadamente contemporáneas de Festos
muestran la forma bajo la que fue adorado: un joven sentado entre las ramas de un árbol,
con un gallo sobre las rodillas. En otras monedas cretenses Velcanos es representado
como un águila y junto a una diosa celebrando un matrimonio místico. Inscripciones en
Gortina y Licto registran una fiesta Velcania, demostrando que Velchanios fue aún
ampliamente venerado en la Creta helénica.

Las historias de Minos y Epiménides sugieren que estas cuevas fueron alguna vez usadas
para la adivinación incubadora por reyes y sacerdotes. El escenario dramático de las
Leyes de Platón está en la ruta de peregrinaje a uno de estos sitios, enfatizando el
conocimiento arcaico de Creta. Allí Zeus fue representado en el arte como un joven de
largos cabellos en lugar de como un adulto maduro, y en los himnos se apelaba a él como
ho megas kouros, ‘el gran joven’. Estatuíllas de marfil del «niño divino» fueron
desenterradas cerca del laberinto de Cnosos por sir Arthur Evans.

Junto con los Curetes, un grupo de extáticos bailarines armados, Zeus presidía el riguroso
entrenamiento militar y atlético y los ritos secretos de la paideia cretense. El mito de la
muerte del Zeus cretense, localizado en varios yacimientos montañosos aunque
mencionado solo en una fuente relativamente tardía, Calímaco, junto con la afirmación de
Antonino Liberal de que un fuego se encendía anualmente desde la cueva de nacimiento
que el infante compartió con un enjambre mítico de abejas, sugiere que Velcanos había
sido un espíritu vegetativo anual.

El escritor heleno Evémero aparentemente propuso la teoría de que Zeus había sido en
realidad un gran rey de Creta y que su gloria lo habría lentamente transformado tras su
muerte en una deidad. Las obras de Evémero no se han conservado, pero los escritores
patrísticos cristianos asumieron la sugerencia con entusiasmo.

Zeus Eleuterio
Zeus Eleuterio (en griego λευθέριος, 'Eleutherios' o λευθερεύς, 'Eleutheréus') es uno de
los nombres dados a Zeus, rey de los dioses olímpicos en la mitología griega. Recibe este
nombre cuando se alude a su condición de «libertador» o «portador de la libertad». En
honor a esta versión del dios se realizaba una fiesta en varias ciudades griegas llamada
Eleuterias.

En Samos
Tras la caída de la tiranía de Polícrates hacia el 522 a. C., Samos fue gobernada por
Meandro, quien había sido secretario del tirano. Marcando un contraste con el régimen
anterior, Meandro instituyó un culto a Zeus Eleuterio.

En Atenas
En el Ágora de Atenas, se construyó un pórtico (stoa) dedicado a Zeus llamándolo
Eleuterio por ser el defensor de la libertad y la integridad del pueblo. El mismo estaba
situado junto de la Stoa Basileos. Este pórtico se comenzó a construir en la década de
430 a. C. y se terminó en 409-408 a. C.

En Platea
Tras la victoria griega sobre los persas en la batalla de Platea del año 479 a. C., el general
y regente espartano Pausanias llevó a cabo un sacrificio a Zeus Eleuterio en el ágora de
la ciudad de Platea. El texto de una inscripción del siglo III a. C., hallada en 1971 por el
arqueólogo griego Theodoros Spyropoulos cerca de las murallas de Platea, demuestra
que unos dos siglos después de la batalla existía en la ciudad un culto a "Zeus Libertador
y la Concordia de los griegos", así como un certamen atlético en honor de los
"combatientes contra los bárbaros por la libertad de los griegos". En la ciudad se
celebraba cada cinco años un festival conocido como Eleuterias, consagrado justamente
al dios griego bajo esta denominación, así como se le construyó un templo con el mismo
objetivo.

En Siracusa
Asimismo, en la antigua Siracusa, también se construyó y consagró un templo a Zeus
Eleuterio en 465 a. C.
Zeus Liceo en Arcadia
El epíteto Liceo (Lykaios, ‘lobuno’) es asumido por Zeus sólo en relación con las fiestas
arcaicas de las Liceas en las faldas del monte Liceo, el pico más alto de Arcadia. Zeus
tenía sólo una relación formal con los rituales y mitos de este primitivo rito de paso, con
una antigua amenaza de canibalismo y la posibilidad de una transformación en hombre
lobo de los efebos que participaban. Cerca del antiguo montón de cenizas donde los
sacrificios se celebraban había un recinto prohibido donde, supuestamente, ninguna
sombra era jamás proyectada. Según Platón, cierto clan se reuniría en la montaña para
realizar un sacrificio cada nueve años a Zeus Liceo, y mezclarían un único trozo de
entrañas humanas con las del animal. Se decía que quien comía la carne humana se
transformaba en un lobo, y sólo podía recuperar su forma original si no volvía a comer
carne humana hasta que hubiese terminado el siguiente ciclo de nueve años. Hubo
juegos relacionados con las Liceas, retirados en el siglo IV a. C. a la primera urbanización
de Arcadia, Megalópolis, donde un templo principal fue dedicado a Zeus Liceo.

Zeus subterráneo
Aunque la etimología indica que Zeus era originalmente un dios del cielo, muchas
ciudades griegas honraban a un Zeus local que vivía bajo tierra. Los atenienses y
sicilianos adoraban a Zeus Meiliquios, mientras otras ciudades tenían a Zeus Ctonio
(terrestre), Catactonio (subterráneo) y Plusio (dador de riquezas). Estas deidades podían
ser representadas como serpientes o con forma humana en el arte, o de ambas maneras
juntas para mayor énfasis. También recibían ofrendas de víctimas animales negras en
pozos hundidos, como se hacía con deidades ctónicas como Perséfone y Deméter, y
también con los héroes en sus tumbas. Los dioses olímpicos, por el contrario, recibían
normalmente sacrificios de víctimas blancas sobre altares elevados.

En algunos casos, las ciudades no estaban completamente seguras de si el daimon para


quien realizaban el sacrificio era un héroe o un Zeus subterráneo. De ahí que el altar en
Lebadea en Beocia pudiera corresponder al héroe Trofonio o a Zeus Trofonio (el criador),
según se consulte a Pausanias o a Estrabón. El héroe Anfiarao era adorado como Zeus
Anfiarao en Oropo, a las afueras de Tebas, y los espartanos tenían incluso un altar a Zeus
Agamenón.

Oráculos de Zeus
Aunque la mayoría de los oráculos solían estar dedicados a Apolo, los héroes o diversas
diosas como Temis, algunos lugares oraculares fueron dedicados a Zeus.

El oráculo de Dódona
El culto a Zeus en el Oráculo de Dódona en Epiro, donde hay evidencias de actividad
religiosa a partir del II milenio a. C., tenía su centro en un roble sagrado. Cuando la
Odisea fue compuesta (sobre el 750 a. C.), las profecías eran realizadas por sacerdotes
descalzos llamados Selloi, que yacían en el suelo y observaban el susurro de las hojas y
las ramas.

En la época en la que Heródoto escribió sobre Dódona, las sacerdotisas llamadas


peleiades (palomas) habían reemplazado a estos sacerdotes. En Dódona la consorte de
Zeus no era Hera sino la diosa Dione, cuyo nombre es la forma femenina de «Zeus». Su
posición como titánide sugiere según algunos que puede haber sido una deidad
prehelénica más poderosa, y quizás la ocupante original del oráculo.

El oráculo de Siwa
El oráculo de Amón del oasis de Siwa, en el desierto occidental de Egipto, no quedaba
dentro de los límites del mundo griego antes de Alejandro Magno, pero aun así tenía gran
influencia en los griegos durante la era arcaica: Heródoto menciona consultas a Zeus
Amón en su relato de las Guerras Médicas.

Zeus Amón era especialmente honrado en Esparta, donde existía un templo dedicado a él
en la época de la Guerra del Peloponeso. Después de que Alejandro hiciese una incursión
en el desierto para consultar el oráculo de Siwa, surgió el personaje de la sibila libia.

Zeus y los dioses extranjeros


Zeus fue identificado con el dios romano Júpiter y estaba asociado en la imaginación
sincrética clásica con algunos otros dioses, tales como el egipcio Amón y el etrusco Tinia.
Junto con Dioniso, Zeus absorbió el papel del dios jefe frigio Sabacio en la deidad
sincrética conocida en Roma como Sabazius. Algunos mitólogos comparativos modernos
lo alinean con el hindú Indra.[2]

Zeus en la Biblia
En el Antiguo Testamento
Le Jupiter Olympien ou l&#039;art de la sculpture antique
Estatua de Zeus.

Zeus aparece con los epítetos de Olimpico y Xenio en el Segundo Libro de los Macabeos
(6:1-2). En el año 167 a. C., el rey heleno, Antioco IV Epífanes, envía a un anciano
ateniense para obligar a los judíos a quebrantar las leyes de Dios y para profanar el
Templo de Jerusalén y el del monte Guerizim.
El Templo de Jerusalén es consagrado a Zeus Olímpico y el templo de Guerizim se dedicó
a Zeus Xenio. En el Templo de Jerusalén pudo haberse puesto al ídolo de Afrodita ya que
había prostitutas sagradas.

Esta y otras profanaciones provocaron la rebelión de los judíos dirigidos por los Macabeos
y la guerra heleno-judía por la Ley de Dios y la libertad de los judíos.

En 2 Macabeos 11:21 se menciona el año de Zeus Corintio.

En el Nuevo Testamento
En Hechos 14:8-18, Pablo de Tarso y Bernabé son confundidos en Listra, al curar a un
cojo de nacimiento, con Zeus y Hermes. En algunas versiones de la Biblia se les llama
Júpiter y Mercurio. Bernabé, aunque no toma la iniciativa, es considerado como la figura
principal y Pablo su intérprete. El sacerdote de Zeus les desea ofrecer un sacrificio junto a
toda la gente y les llevó toros y adornos florales.

Allí Pablo y Bernabé aclaran que no son Zeus y Hermes y que son hombres y no dioses.
Aprovechan esta confusión para evangelizarlos y hablar del Dios Verdadero. Pero les fue
difícil hacerlos desistir del sacrificio y, por causa de unos judíos de Antioquía y de Iconio,
apedrearon a Pablo, dándolo por muerto.

dIOSAS

AFRODITA

ARTEMISA

ASTARTÉ

Datos personales
Otros nombres Astoret, Astártu, Ishtar, Inanna, Isis
Familia
Cónyuge Baal
Padres El
Hermanos Asera
Baalat Gebal
Características
Ocupación Diosa
Nacionalidad Levante
Religión Paganismo
Astarté [1] es la asimilación fenicia-cananea de una diosa mesopotámica que los sumerios
conocían como Inanna, los acadios, asirios y babilonios como Ishtar y los israelitas como
Astarot.

Nombre
Astarté es cognada en nombre, origen y funciones con la diosa Ishtar de los textos de la
Mesopotamia.

En griego Αστάρτη (Astártē).


En la época helenística (siglos IV a I a.c.) cuando los griegos se asentaron en Oriente
Próximo, asimilaron a Astarté en parte con la diosa Afrodita y en parte con Deméter.
En hebreo se llamaba Ashtóreth:
Astoret es el nombre peyorativo hebreo correspondiente a la diosa feniciocananea y que
llegó a ser adorada por los judíos. En Samuel 7:3 éste dijo entonces a toda la casa de
Israel: «Si ustedes se vuelven al Señor de todo corazón, dejen de lado a los dioses
extraños y a las Astartés que hay en medio de ustedes; dirijan sus corazones hacia el
Señor y sírvanlo sólo a él. Así el Señor los librará del poder de los filisteos». En la Biblia
hebrea a menudo se la presenta como el complemento femenino del dios El (Baales) y se
la conoce también con el nombre de Asera o Ashêrâh. Como su culto se basaba en la
prostitución (tanto masculina como femenina), se cree que el nombre Astoret es una
forma hebrea del nombre semítico Astarté modificado por los hebreos con las vocales de
la palabra bōshet (‘abominación’).
Su nombre suele encontrarse en el Antiguo Testamento en la forma plural Astaroth.
En ugarítico, ‘trt., ‘Atart o ‘Athtart.
En acadio As-tar-tú o Astártu.
En etrusco Uni-Astre según las tablillas de Pyrgi.
Astar: diosa de Abisinia (actual Etiopía).
Ishtar: diosa de Mesopotamia.
Inanna: diosa sumeria del amor, la naturaleza y la fertilidad.
Todas ellas estaban identificadas invariablemente con el lucero del alba o planeta Venus.

De acuerdo con el libro The Early History of God, Astarté sería la encarnación
correspondiente a la Edad de Hierro (después del 1200 a. C.) de la diosa Ashera, de la
Edad de Bronce (antes del 1200 a. C.).[2]

Visión general
Astarté estaba relacionada con la fertilidad, sexualidad y la guerra. Su símbolo era el león,
el caballo, la esfinge, la paloma y la estrella dentro de un círculo que representaba al
planeta Venus. Las representaciones pictóricas la solían mostrar desnuda. Fue conocida
como la estrella del alba deificada.

Astarté era adorada en Siria y Canaán al comienzo del primer milenio a. C. y fue
mencionada por primera vez en los textos de Ugarit. Tuvo orígenes semíticos como la
diosa mesopotámica Ishtar, y los textos ugaríticos específicamente la equipara a Ishtar.
Su adoración se expandió a Chipre, donde pudo haber sido combinada con un antigua
diosa chipriota. Esta fusión pudo haber sido adoptada en el panteón griego en las épocas
micénicas y la edad oscura. Sin embargo, Stephanie Budin argumenta que el personaje
de Astarté originalmente era menos erótico y más guerrero de lo que era originalmente
Ishtar, quizás porque se vio influenciada por la diosa cananita Anat, y que Ishtar, no
Astarté, era la precursora de la diosa chipriota. Los griegos en la época clásica,
helenística y romana equipararon ocasionalmente a Afrodita con Astarté y con muchas
otras diosas de Oriente Próximo, de acuerdo con su costumbre de sincretizar dioses
extranjeros con los suyos.

Otro centro principal de culto de Astarté fueron las ciudades fenicias de Sidón, Tiro y
Biblos. Las monedas de Sidón muestran un carro en el que aparece un globo,
posiblemente representando a Astarté. "Ella era mostrada con frecuencia en las monedas
sidonias en la proa de una galera, inclinándose hacia delante con la mano derecha
estirada, siendo por lo tanto el original de los mascarones de proa de todos los barcos de
vela". En Sidón compartía un templo con Eshmún. Las monedas de Beirut muestran a
Poseidón, Astarté y Eshmún siendo adorados juntos.

Otros centros de culto estaban en Citera, Malta, y en Érice, Sicilia, de donde fue conocida
para los romanos como Venus Erycina. Una inscripción bilingüe de las láminas de Pirgi
del 500 a.C. encontradas cerca de Caere en Etruria equipara a Astarté con la etrusca Uni-
Astre, quien es Juno. En Cartago, Astarté era adorada junto con la diosa Tanit.

Donald Harden en Los Fenicios habla de una estatua de Astarté de Tútugi (Galera) cerca
de Granada en España, que data del siglo VII-VI a.C. en la que Astarté está sentada en
un trono flanqueada por esfinges sosteniendo un cuenco bajo sus pechos perforados. Una
estatua que se habría llenado de leche por la cabeza y, al calentarse, habría calentado la
cera que tapaba los orificios en sus pechos, produciendo el milagro aparente que hacía
que produciera miel.

La diosa aramea Atargatis (forma semítica Atar atah) pudo haber sido originalmente
equiparada a Astarté, pero el primer elemento del nombre Atargatis para relacionada a la
forma ugarítica del nombre de Asera: Athirat.

Astarté en Ugarit
Astarté aparece en los textos ugaríticos con el nombre de "Athtart", pero se le menciona
poco en ellos. Athtart y Anat juntas evitan que Baal ataque a otras deidades. Astarté
también le pide a Baal que "disperse" el "mar" Yamm tras su victoria. Athtart es llamada la
"Cara de Baal".

Astarté en Egipto
Astarté llegó al antiguo Egipto en la dinastía XVIII junto con otras deidades que eran
adorados por los pueblos semíticos del noroeste. Era especialmente adorada en su
aspecto de diosa guerrera, a veces emparejada con la diosa Anat.

En la competición entre Horus y Set, estas dos diosas aparecen como hijas de Ra y se les
da matrimonio con el dios Set, aquí identificado con el nombre semítico de Hadad. Astarté
también era identificada con la diosa leona Sejmet, pero aparentemente aparece más
veces combinada, al menos en parte, con Isis, debido a las imágenes encontradas de
Astarté amamantando a un niño pequeño. De hecho, hay una estatua del siglo VI a.C. en
el museo de El Cairo que se consideraría como Isis con Horus de niño en su rodilla, con
todos los detalles típicos en las convenciones egipcias, pero en la inscripción dedicatoria
reza: "Gersaphon, hijo de Azor, hijo de Slrt, hombre de Lydda, para su Dama, para
Astarté".

Plutarco, en su libro De Isis y Osiris, indica que el rey y reina de Biblos, quien, sin saberlo,
tiene el cuerpo de Osiris en un pilar en su salón, es Melcarthus (Melkart) y Astarté
(aunque señala que algunos la llaman Saosis o Nemanūs, que Plutarco interpreta que se
corresponde al nombre griego de Atenais).

Astarté en Fenicia
En la descripción del panteón fenicio atribuido a Sanjuniatón, Astarté aparece como hija
de Epigeius (griego: Urano) y de Ge (Tierra), y hermana del dios Elus. Cuando Elus
derroca y destierra a su padre, este último le envía a su "hija virgen" Astarté como parte
de un engaño, junto con sus hermanas Asera y la diosa que luego se llamaría Baalat
Gebal "la dama de Biblos". Parece que el engaño no funciona, por lo que las tres se
convirten en esposas de Elus. Astarté lleva el hijo de Elus, quien aparece bajo nombres
griegos como siete hijas llamadas las Titánides o Artémides, y dos hijos llamados Pothos
(Anhelo) y Eros (Deseo). Con el consentimiento posterior de Elus, Astarté y Hadad reinan
juntos sobre la tierra. Astarté se puso la cabeza de un toro sobre la suya para simbolizar
su soberanía. Vagando por el mundo, Astarté toma una estrella que ha caído del cielo (un
meteorito) y la consagra en Tiro.

Astarté en Israel
Asteroth Karnaim (Astarté era llamada Astaroth en la biblia hebrea) era una ciudad de la
tierra de Bashan al este del río Jordán, mencionada en el Génesis 14:5 y en Josué 12:4
donde simplemente es llamada Astaroth. El nombre se traduce literalmente como
"Astaroth de los cuernos", con "Astaroth" siendo la diosa de la fertilidad cananita y
"cuernos" representando los picos de las montañas. Las figuras de Astarté se han
encontrado en varios yacimientos arqueológicos en Israel, mostrando a la diosa con dos
cuernos.

En la Biblia hebrea, Astoret es mencionada como una diosa extranjera no judaíta, diosa
principal de los sidonios o fenicios, representando el poder productivo de la naturaleza. Se
acepta generalmente que los "puntos vocálicos" masoréticos adoptados en torno al 135
d.C., que indican que la pronunciación Aštōre ("Ashtoreth," "Ashtoret") es una distorsión
deliberada de "Ashtart", y esto se debe probablemente a que se ha señalado que las dos
últimas sílabas junto a las vocales pertenecen a la palabra bōše, ("bosheth,"
abominación), para indicar que esa palabra debe ser sustituida cuando se lee. La forma
plural se ha señalado como Aštārō (Astarot). La Astoret bíblica no debe confundirse con la
diosa Asera, ya que la forma de sus nombres es bastante distinta y ambas aparecen
claramente en el Primer Libro de los Reyes. Sin embargo, los escritores bíblicos pueden
haber combinado varios de sus atributos y títulos, como pareció ocurrir en el primer
milenio en Levante. Por ejemplo, el título "Reina del Cielo" como se menciona en
Jeremías se ha relacionado con ambas.

DERCETO

Derceto (Dérceto,Derketo o Dércetis, según qué autores se consulten) es una diosa en la


mitología asiria, a la que representaban en forma de pez con cabeza, brazos y pecho de
mujer.Estaba casada con el dios Hadad. Su hija Semíramis, sería reina de Asiria.

Mitología
A veces era confundida con Dagón, que igualmente aparecía en las iconografías como
semipez, aunque su parte humana, en este caso, era masculina. Que sepamos, sólo esta
diosa y Eurínome fueron representadas por los griegos, entre las diosas femeninas, con la
misma constitución anfibia.

Derceto era como conocían los antiguos griegos, en forma abreviada, a la deidad siria
Atargatis,en arameo ‘Atar‘atah, o como la llamaba Rostovtseff, "la gran señora de las
tierras del norte de Siria". También es conocida como "Diosa de Siria" y ocasionalmente,
con una sola palabra, Deasura.

Popularmente se la describe como la diosa-sirena, debido a la apariencia de su cuerpo en


Ascalón y por la fuente escrita de Diodoro Sículo. En la cultura asiria le estaban
consagrados los peces y se le rendía culto en templos en los que había grandes
estanques. Era la representación femenina y las fuerzas fecundantes de la naturaleza, así
como Dagón era la masculina.

El hecho de representarla con medio cuerpo de pez se debe a la leyenda referida por
Diodoro Sículo en la que Derceto (Dérceto) ofendió a Venus y entonces la diosa le inspiró
una pasión ciega hacia uno de los que le ofrecían sacrificios en el templo, el pastor
Caístro. De esta pasión nació una niña, Semíramis, que llegaría a ser reina de Babilonia.
Después de nacer su hija, también por obra de Venus, acabó el amor que Derceto sentía
por ella, y al que siguió el conocimiento de su falta y la vergüenza de haberla cometido.
Derceto, llena de ira, abandonó a su hija, hizo matar al hombre a quien había amado y se
arrojó al agua dispuesta a darse muerte, lo que los dioses no permitieron. Así dio origen a
su morfología anfibia.

Las primeras representaciones de Derceto la presentaban como un pez con cabeza


humana y piernas, similar al dios babilónico Ea.

Centros de culto e imágenes


Su santuario principal estaba en Hierápolis Bambyce (la actual Manbij, en el norte de
Siria), donde fue adorada junto con Hadad. Su antiguo templo fue reconstruido hacia el
300 a. C. por la reina Estratónice,esposa de Seleuco I.

Tal vez como resultado del mecenazgo griego de su culto por mercaderes y mercenarios
griegos, se extendió a diferentes partes del mundo griego, donde la diosa era considerada
generalmente como una forma de Afrodita. En Palmira aparece en monedas con un león,
o su presencia es señalada con un león y la luna creciente, una inscripción la menciona.
En los templos de Atargatis en Palmira y en Dura Europos apareció en varias ocasiones
con su consorte, Hadad, y en la rica cultura religiosa sincrética de Dura Europos, fue
adorada como Artemisa Azzanathkona. Dos templos bien conservados en Niha (Líbano)
están dedicados a ella y a Hadad.

En la década de 1930, numerosos bajo relieves bustos nabateos de Atargatis fueron


identificados por Nelson Glueck en Khirbet et-Tannûr (Jordania), en las ruinas del templo
de principios del siglo I; donde los labios y ojos de la diosa, ligeramente velada, habían
estado pintados de rojo y con un par de peces enfrentados sobre su cabeza. Tenía el pelo
ondulado, lo que sugiere agua a Glueck, y estaba partido por el medio. En Petra, la diosa
del norte estaba sincretizada con una diosa del norte de Arabia desde el sur al-Uzzah,
venerada en su templo. En Dura Europos, entre los atributos de la diosa se encuentran el
huso y el cetro o lanza de pescado. En sus templos en Ascalón, Hierápolis Bambyce, y
Edesa, había estanques que contenían peces que sólo podían tocar sus sacerdotes.

Glueck señaló en 1936 que "ahora, existe un estanque sagrado con banco de peces que
no se pueden tocar en El Qubbet- Baeddwī, un monasterio derviche a tres kilómetros al
este de Trípoli (Líbano)."

Desde Siria, su culto se extendió a Grecia y más al occidente. Luciano y Apuleyo


proporcionan descripciones de mendigos-sacerdotes que recorrían las grandes ciudades
con una imagen de la diosa en un asno y recogiendo dinero. La amplia extensión del culto
es atribuible en gran medida a los comerciantes sirios, por lo que se encuentran rastros
de ella en los grandes puertos de mar, especialmente en Delos donde se han encontrado
numerosas inscripciones como testimonio de su importancia. También se encuentra su
culto en Sicilia, introducido por los esclavos y las tropas mercenarias, que lo llevaron
incluso a los más lejanos límites septentrionales del Imperio Romano.

El líder de los esclavos rebeldes en la Primera Guerra Servil, un sirio llamado Euno,
afirmó recibir visiones de Atargatis, a quien identificó con la Deméter de Enna.

Sincretismo
En muchos casos, Atargatis, Astarté y otras diosas que una vez tuvieron cultos y
mitologías independientes se fundieron de tal manera que llegaron a ser indistinguibles,
sincréticas.

Esta fusión se ejemplifica en el templo de Carnion, que es probablemente idéntico al


famoso templo de Astarté en Astarot-Karnaim (Jordania). Atargatis generalmente, aparece
como la esposa de Hadad. Son las deidades protectoras de la comunidad. Atargatis, que
porta una corona mural, es el ancestro de la casa real, el fundador de la vida social y
religiosa, la diosa de la generación y la fertilidad y el inventor de dispositivos útiles.
Como es natural, se identifica con la griega Afrodita. Mediante la conjunción de estas
funciones, a pesar de que se origina como una deidad de mar análoga a Anfítrite, en
última instancia se convierte en una gran diosa de la naturaleza, análoga a Cibeles y Rea.
En un aspecto, la diosa tipifica la protección del agua en la producción de la vida, en otro,
lo universal de otra tierra; en un tercio, el poder del Destino.

Atargatis en la Biblia
El templo de Atargatis aparece en el 2 Macabeos 12:26 y esta en la ciudad de Carnáin.
Allí Judas Macabeo y su ejército degollan a veinticinco mil hombres.

En algunas versiones de la Biblia, por ejemplo, La Biblia Latinoamérica, dice Atargateión


y,en otras, templo de Atargatis, siendo sinónimos.

CITAS BÍBLICAS RELACIONADAS

Levítico 18,21
``Tampoco darás hijo tuyo para ofrecerlo a Moloc, ni profanarás el nombre de tu Dios; yo
soy el SEÑOR.

Jueces 11,24
`` ¿No posees tú lo que Quemos, tu dios, te ha dado para poseer? De modo que todo el
territorio que el SEÑOR nuestro Dios ha desposeído delante de nosotros, lo poseeremos.

Jueces 16,23
Y los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios
Dagón, y para regocijarse, pues decían: Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo
Sansón en nuestras manos.

2 Reyes 17,16
Y abandonaron todos los mandamientos del SEÑOR su Dios, y se hicieron imágenes
fundidas de dos becerros; hicieron una Asera, adoraron a todo el ejército de los cielos y
sirvieron a Baal.
2 Reyes 17,30
Y los hombres de Babilonia hicieron a Sucot-benot; los hombres de Cuta hicieron a
Nergal; los hombres de Hamat hicieron a Asima;

2 Reyes 17,31
y los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los de Sefarvaim quemaban a sus hijos en el
fuego {como ofrenda} a Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim.

Isaías 37,38
Y sucedió que mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y
Sarezaer lo mataron a espada y huyeron a la tierra de Ararat. Y su hijo Esar-hadón reinó
en su lugar.

Hechos 14,12
Y llamaban a Bernabé, Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que dirigía la
palabra.

Hechos 17,16-23
Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía dentro de él al
contemplar la ciudad llena de ídolos. Así que discutía en la sinagoga con los judíos y con
los {gentiles} temerosos de Dios, y diariamente en la plaza con los que estuvieran
presentes. También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y
algunos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece ser un predicador de
divinidades extrañas --porque {les} predicaba a Jesús y la resurrección.Leer más.

Hechos 19,23-37
Por aquel tiempo se produjo un alboroto no pequeño por motivo del Camino. Porque cierto
platero que se llamaba Demetrio, que labraba templecillos de plata de Diana y producía
no pocas ganancias a los artífices, reunió a éstos junto con los obreros de {oficios}
semejantes, y dijo: Compañeros, sabéis que nuestra prosperidad depende de este
comercio.Leer más.

1 Corintios 10,14
Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.
Éxodo 20,3
No tendrás otros dioses delante de mí.

Deuteronomio 5,7
``No tendrás otros dioses delante de mí.