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EL LLAMAMIENTO AL MINISTERIO PASTORAL

Hechos 13:1-3
“1Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé,
Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto
con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el
Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he
llamado. 3Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los
despidieron”

INTRODUCCION

Participar de la ceremonia de ordenar o encomendar un pastor a la obra, nos da la


oportunidad de pensar en la gran responsabilidad que cae sobre los hombros del
siervo de Dios que está siendo ordenado o encomendado a la obra de Dios.
Decimos esto porque debemos entender que para ejercer el ministerio pastoral en la
Iglesia de Cristo, es necesario un llamamiento especial de Dios, quien en su soberanía
ha de escoger sus ministros para enviarlos como embajadores y representantes de él
por toda la tierra.

Desde el Antiguo testamento, Dios advirtió a su pueblo sobre el hecho de que


vendrían personas autoproclamándose profetas sin haber sido llamados por Dios, Dt.
18:20.

Diversos textos del NT también muestran que Dios es quien llama a sus siervos y los
comisiona con credenciales para el ministerio pastoral, Hechos 20:28..

Es por eso que en esta ocasión trataremos este tema, para ver en las Escrituras tres
evidencias del llamado de Dios para el ministerio pastoral en la Iglesia de Cristo.

I. EL LLAMAMIENTO INTERIOR DE DIOS


II. EL LLAMAMIENTO DE LA PROVIDENCIA DE DIOS
III. EL LLAMAMIENTO DE LA IGLESIA

Pasemos a ver la primera de las evidencias

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I. EL LLAMAMIENTO INTERIOR

A. UN DESEO FIJO Y ENÉRGICO DE HACER LA OBRA DE DIOS

1. Cuando tratamos los elementos de un llamamiento que viene de Dios,


debemos tomar en cuenta el deseo fijo y enérgico que Dios pone en el
corazón de un ministro para hacer la obra, es por esto que cuando se habla
de los requisitos de los obispos en 1 Timoteo 3:1 dice: “Palabra fiel: Si alguno
anhela obispado, buena obra desea”.

2. Cuando un ministro de Dios es llamado en su interior a la obra, más que gran


culpa si solo piensa en dejar de hacerlo, o si no lo hace con toda un deseo
sentirá el deber de ocuparse de la obra de Dios, y sentirá una fidelidad.

3. Este anhelo de hacer la obra de Dios es superior al deseo de desarrollar


cualquier otra labor en el mundo secular, es un entusiasmo inextinguible por
el trabajo en la obra por amor a Jesucristo. Este anhelo estaba presente en
la vida de Pablo y quien lo expreso de la siguiente manera en Hechos 20:24.

B. UNA CONVICCIÓN PERMANENTE DEL DEBER DE PREDICAR EL EVANGELIO

1. Otro elemento para certificar el llamado de Dios al ministerio pastoral, es la


necesidad que sentimos de predicar el evangelio de Cristo, veamos esa
convicción en el Apóstol Pablo 1 Corintios 9:16.

2. Aunque sabemos que esto es un impulso interno que se hará más o menos
evidente en uno que en otro de acuerdo a su temperamento, será una
necesidad imperiosa para aquellos que perciben la verdadera naturaleza
del ministerio.

3. Esto es el llamado de Dios al ministerio es permanente, Romanos 11:29

C. UNA CONVICCIÓN DE DEBILIDAD PERSONAL E INDIGNIDAD, Y UNA CONFIANZA


SINCERA EN EL PODER DIVINO

1. Sin importar el tiempo que tengamos en el ministerio, siempre sentiremos


interiormente la convicción de nuestra propia insuficiencia, y de que somos
indignos de la labor que desarrollamos en la obra, al tiempo que
entendemos que nuestra suficiencia es Dios.

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2. Los pastores de la Iglesia de Cristo debemos reconocer que nuestra fuerza y
poder vienen de Dios, así como lo entendía el Ap. Pablo, 2 Corintios 3:4-6b.

II. LLAMAMIENTO DE LA PROVIDENCIA DE DIOS -SER COMISIONADO POR


DIOS A LA OBRA

A. SIN SER COMISIONADO POR DIOS, UN MINISTRO DE LA IGLESIA DE CRISTO ESTA


USURPANDO EL OFICIO, E INCURRE EN LA CULPA DE LA PRESUNCIÓN

1. Es Dios en su providencia, (El cuidado de Dios sobre todas las cosas), quien
provee pastores a la Iglesia de Cristo, por eso el pastor es un don o regalo de
Dios a la Iglesia,

2. No es suficiente anhelar el pastorado, un pastor de la Iglesia de Cristo


necesita también el llamado de la Providencia de Dios, lo cual tiene que ver
con ser comisionado por Dios a una Iglesia o misión específica, Lucas 10:2

3. El señor Jesucristo no solo escogía los hombres para el servicio, sino que
también los enviaba a las misiones específicas, Lucas 10:1.

a. DIOS LLAMO Y COMISIONO AL APOSTOL PABLO, Hechos 26:13-17.


b. En algunas de sus Epístolas, el Apóstol Pablo hacía referencia a este
llamado y comisión, Romanos 1:1, “1Pablo, siervo de Jesucristo,
llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios”

B. SIN EL LLAMADO DE LA PROVISION DIVINA, EL MINISTRO NO PUEDE HABLAR EN


CONCIENCIA COMO “DE PARTE DE CRISTO”, Y LE FALTARÁ EL VALOR Y LA
INTREPIDEZ DEL QUE TIENE CONVICCION DE TRAER UN MENSAJE DIVINO

1. Cuando nos atrevemos a ir sin ser llamados diciendo que vamos de parte de
Dios, sentiremos una inquietud en nuestro interior porque la conciencia
cuestionará esta decisión, y el poder no estará ahí para confirmar esa
decisión.

Es mejor no ir hasta confirmar que somos llamados por Dios que ir sin ser
llamados, porque los resultados son funestos y la traumatización es
segura.
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2. En el NT siete hombres dijeron venir como ministros de Dios sin ser llamados
por Dios, y tuvieron un funesto resultado, Hechos 19:13-17
El señor a quien llama capacita, Marcos 6:7-11

3. Todos los hombres llamados por Dios al ministerio pastoral, que poseen el
mensaje divino y que el mismo está respaldado por las cualidades y
requisitos bíblicos, serán verdaderamente intrépidos en el púlpito, de lo
contrario no podrán hablar con la autoridad que viene dada del cielo.

4. Por eso es importante que cada creyente que entienda haber sido llamado
por Dios al ministerio, sea una persona a la cual Dios le ha mostrado en su
providencia que le quiere para este oficio, habiéndole capacitado para tal
función.

C. LA SEGURIDAD DEL LLAMAMIENTO DIVINO ES UNA MOTIVACION AL PASTOR PARA


SOPORTAR LA FATIGA DEL MINISTERIO, Y PARA SOSTENERLO EN SUS PRUEBAS,
Colosences 1:24-25

1. Como vemos aquí, sin la seguridad de que somos llamados por Dios al
ministerio, no tendremos inspiración para soportar toda prueba y seguir
adelante aunque estemos fatigados. El siervo de Dios necesita confirmación
de Dios para poder soportar el ministerio.

2. Vendrán desalientos y contrariedades en el ministerio, pero si tenemos la


seguridad de que somos llamados por Dios, podremos seguir adelante con
el gozo del señor en el servicio. La providencia de Dios nos proporcionará en
lo más íntimo de nuestro ser la paz que acompaña al que es llamado

3. Cuando estemos ministrando, no importarán las circunstancias, tribulaciones,


persecuciones o dificultades, siempre tendremos la confirmación de Dios. La
seguridad del llamamiento divino sostenía de pie al Apóstol Pablo a pesar
de las aflicciones, 2 Corintios 4:7-10

III. EL LLAMAMIENTO DE LA IGLESIA

A. VERDADERA CONVERSIÓN
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1. En Efesios 4:11-12 vemos que el Señor Jesucristo dio los pastores y maestros
como dones a la Iglesia, para que éstos entrenen y equipen a los santos
para hacer la obra del ministerio. Esto nos habla de la necesidad de la
confirmación del llamamiento divino del pastor a través de la Iglesia.

2. Mediante la Palabra de Dios, la iglesia tiene todos los elementos necesarios


para comprobar que el llamamiento de este hombre viene del cielo, 1
Timoteo 3:1-7 y Tito 1:5-9

3. Lo primero que debe verificar la Iglesia, es que este hombre que dice tener
llamado de Dios al ministerio es un verdadero creyente en Cristo Jesús, y que
lo muestra con su vida cristiana y con frutos dignos de arrepentimiento. La
falta de este requisito y los demás requisitos que son indispensables, puede
traer fatales consecuencias al ministro que dice ser llamado, y mucho más a
la iglesia de Dios.

B. UN GRADO SUPERIOR DE PIEDAD

1. El ministro que ha sido llamado por Dios, tiene que ser un hombre de
ejemplo, fiel en palabras, conversación, caridad, espíritu, fe y pureza, como
dice 1 Timoteo 4:12, Tito 2:6-9.

2. El ministro que ha sido llamado por Dios tiene que ser un modelo para la
Iglesia a la cual va a ministrar, y debe aventajarla en experiencia y vida de
piedad, debe ser un hombre de oración, de testimonio y conocimiento
profundo en la Palabra de Dios.

3. No estamos hablando de algún brillo de dotes intelectuales, literario o


retórico, esas cualidades nunca podrán sustituir un espíritu devoto y una vida
pura en un pastor cristiano.

C. UNA GENUINA INTENCION DE GLORIFICAR EL NOMBRE DE DIOS CON SU LABOR, Y


UNA GENUINA DISPOSICION DE CONDUCIR A LOS CREYENTES A PONER SUS OJOS
EN CRISTO.

1. Otro elemento que debe observar la Iglesia al momento de reconocer el


llamamiento divino de un pastor, es la real intención de su corazón para
servir al señor en la Obra.

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2. Si un pastor en el desarrollo de su labor no persiga genuinamente glorificar a
Dios con todo lo que hace, y conducir las ovejas a poner sus ojos solo en
Cristo Jesús, está claro que su llamado no proviene de Dios.

3. En el Nuevo Testamento encontramos hombres que llegaron a desarrollar el


ministerio de predicación del Evangelio, con intenciones perversas en su
corazón, y también encontramos advertencias de que vendrán otros con
intenciones similares

a. Unos predicaron a Cristo por Envidia y contienda, Filipenses 1:15-


18.
b. Otros predicaron a Cristo por avaricia, 2 Pedro 2:1-3.
c. Otros predicaran a Cristo por prestigio, Hechos 20:29

D. SANIDAD DE FE Y DOCTRINA

1. Un ministro cristiano no puede ser reconocido con llamamiento divino, si no


tiene sanidad de fe y doctrina, 2 Timoteo 1:13, Tito 2:1

En ambos pasajes se recomienda que el siervo de Dios tenga sanidad de fe


y doctrina.

2. Un hombre que no tiene convicciones firmes acerca de la verdad de la


Palabra de Dios, no puede ocupar el púlpito de una iglesia cristiana,
aunque su popularidad avasalle a muchos.

3. Cuando un hombre sin convicción de la verdad acerca de la Palabra de


Dios ocupa el pastorado de una iglesia, el resultado de su labor será siempre
desastroso y causará mucho daño a la obra de Dios.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

Amados hermanos el apóstol Pablo dijo a los pastores de Mileto en Hechos 20:28-31.
Oremos por los pastores que estan ministrando la Iglesia de Cristo, para que Dios nos
dirija y capacite en el desempeño del oficio.

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