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PREMIO GRAN ANGULAR 2016

León Kamikaze
Álvaro García Hernández

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BIOGRAFÍA DE ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ
Álvaro García Hernández (Valencia, 1976) es escritor y profesor de educación
secundaria en el área de Lengua Castellana y Literatura. Desde su infancia ha estado
ligado al mundo de las letras y es autor de varias novelas dirigidas al público
adolescente.

Ana Ynada (EDISENA, 1997) fue su primera obra literaria,


publicada tras quedar finalista en el I Premio de Novela Emilio
Murcia.

García Hernández también es conocido por su blog Diario de


un Dios Equivocado, que puso en marcha en 2007 con el
objetivo de conectar con los lectores mediante relatos cortos,
una modalidad que él mismo reconoce haber aprendido y
perfilado en este soporte y que hoy en día está entre los más
leídos en español.

Tanto internet como las redes sociales han jugado un papel fundamental en su
desarrollo como escritor. Así lo demuestra TQMC? Te quiero mucho (Sansy, 2011), una
novela por entregas que consiguió un gran éxito gracias a su difusión en la red social
Tuent. Y también sus secuelas, publicadas bajo el sello de la misma editorial: Te echo
de menos (Sansy, 2012) y El Propósito de Ana (Sansy, 2014).

Fuera del ámbito literario, Álvaro es un hombre sencillo entregado en cuerpo y alma a
su familia y un colaborador habitual de FEDER (Federación Española de Enfermedades
Raras).

ENTREVISTA AL AUTOR

 ¿Cómo surge la idea de escribir este libro? ¿En qué te inspiraste?

En realidad, León Kamikaze está inspirado en El filo de la navaja, de Somerset


Maugham, pues cuando lo leí me impactó que el protagonista, el héroe de la
historia, huyera, dejara a la chica, dejara todo lo que le habían preparado para
marcharse a la India; y que eso, de un modo que no comprendí, lo convertía en un
héroe todavía más auténtico. Así que, como una locura planeada en una noche,
hace ocho años decidí dejar mi vida de profesor y, con mis dos amigos de la
infancia, me fui a Bombay con la idea de quedarme allí y no regresar. Lógicamente,

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hubo algo increíble que me hizo volver. Pero fue en Bombay, ciudad de la que me
enamoré, donde descubrí la libertad que quería para León.

 ¿Te llevó mucho tiempo?

Dos años callado y dos meses escribiendo. Siempre he buscado conocer la esencia
del héroe, pero es cierto que el héroe siempre acababa domesticado por el amor.
De modo que cuando me planteé presentarme al concurso, supe que debía hacerlo
con el personaje de León. Y supe que debía escribir una historia perfecta. Por eso
decidí utilizar una técnica que aprendí del teatro: colocaba a León en mis
situaciones cotidianas para saber cómo actuaría, para hacerlo real, descubriendo lo
que haría bajo una tormenta, al perder las llaves o al comprarse unos zapatos. Así
fui trabajando durante dos años con todos los personajes, hasta que llegó el verano
de 2015 y me dediqué durante dos meses a levantarme al amanecer y escribir
sobre una columna de sillas de plástico en una terraza alquilada mirando al mar.
Dos años callado y dos meses escribiendo.

 ¿Cuáles han sido las principales dificultades?

Por suerte, no ha habido ninguna, lo cual es extraño. Pero estoy seguro de que ha
sido gracias a esa técnica. Me considero un escritor de personajes, es decir, yo no
me imagino cuál va a ser la trama y fuerzo a los personajes a que la padezcan. Al
contrario, yo creo unos protagonistas muy definidos y peculiares y, a continuación,
pienso qué cruce de personajes puede ser más interesante y busco una situación
extraña, original. En ese momento, solo tengo que seguir la lógica del
comportamiento realista para hacer creíble lo que les va a suceder. Pero lo mejor
de todo es que cuanto más definidos están los personajes, más peculiar puede ser
la situación que planteas, pues a pesar de todo, resultará creíble. Ahí radica la
dificultad, en definir a los personajes en mi cabeza como si fueran reales.

 ¿Nos podrías contar algo más acerca del argumento y de los personajes?

Pues la novela se basa en esa idea de que nuestras vidas estaban bien con su
rutina. Los personajes, todos muy peculiares, intentan que la rutina cotidiana les
haga felices: alumnos de instituto con móvil, padres de adolescentes por
divorciarse, profesores olvidados, un filósofo arruinado, unos padres beodos que
escuchan la radio, un secuestrador de adolescentes torpe y Lola, una ceniza o

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mujer con mala suerte crónica. De repente, irrumpe León como un héroe
destructivo, un inadaptado al que han expulsado de todas partes y al que todos
rechazan. Y él, como es lógico, les destrozará sus vidas cotidianas. Sobre todo a
Lola.

 ¿León tiene algún significado para ti?

León es mi personificación del héroe. Todas mis novelas intentaban encontrar la


esencia del héroe porque es lo que verdaderamente atrae al lector. Hasta León, yo
entendía que el héroe debía ser un personaje con unas virtudes superiores y un
destino opuesto a su voluntad. Ese es el concepto que el romanticismo nos enseñó
y el que nos ofrece el cine constantemente, pero el verdadero héroe no debía
querer enfrentarse a ese destino, algo debían quitarle para obligarle a
desencadenar todo su potencial. Sabía que podía crear un héroe malo, al modo del
protagonista de El perfume, Grenouille, pero yo buscaba algo más. Ese es el primer
significado de León, pues posee dos caras, como es lógico, correspondientes a su
nombre y su apellido: el bueno será León, el malo será Kamikaze. La novela, en el
fondo, narra la evolución de este héroe hasta buscar su propio camino en un punto
medio, ese concepto budista que también encontró el personaje de El filo de la
navaja.

 ¿Por qué has decidido incluir mensajes con hashtags a lo largo de la novela?
¿Qué significado tiene el símbolo # en tu libro? ¿Se trata de un guiño a las
redes sociales o tiene otra connotación?

Por supuesto, los hashtags en León Kamikaze cumplen dos funciones: por un lado,
imitan el uso que le damos en Twitter y otras redes sociales para nombrar el
contenido que colgamos; pero, por otro lado, y ya desde una perspectiva más
filológica, entendí que me podían servir para ayudar en la comprensión lectora de
mis alumnos. Yo esto último lo descubrí con La busca, de Pío Baroja; me gustó
muchísimo que al comienzo de cada capítulo el autor te anunciara a modo de
resumen lo que iba a suceder. Se trata de un técnica antiquísima, y yo la he
utilizado a través de los hashtags. Sí que es un guiño a las redes sociales, incluso
sería genial que alguno de ellos se convirtiese en TT #trendingtopic, pero he de
reconocer que mi intención principal fue sintetizar y favorecer la comprensión
lectora a los jóvenes a través de un código que ellos usan constantemente.

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 ¿Es la primera vez que te presentas al Premio Gran Angular? ¿Qué te motivó a
participar?

Sí. Por supuesto conocía el premio. Yo he dormido, como todos, con SM durante
toda mi infancia. Lo cierto es que quería dar el salto a nivel nacional, incluso a
Latinoamérica, y sabía que el premio más importante era el Gran Angular, no sabía
nada más. Lo que hice fue localizar a la ganadora del Barco de Vapor 2014, Llanos
Campos, y preguntarle. Ella fue muy amable y me describió con tanta ilusión el
premio que tuve claro cuál debía ser mi siguiente reto.

 ¿Esperabas el galardón?

Me tatué «León Kamikaze» en el brazo dos semanas después de terminarla. No es


que lo esperase, pero sí que aposté por ello con toda mi ilusión. Acabé de escribir
el libro llorando de la emoción, yo mismo me… asusté. Eso no es algo normal,
jamás me había pasado algo así. Yo sabía que León Kamikaze es una novela especial
y aposté por ella. Por suerte, el tatuaje me recordará toda la vida este premio.

 ¿Qué significa para ti ser el galardonado en esta edición?

Como le dije a la editora de SM, Paloma Jover, cuando me lo comunicó: «Llevo toda
la vida esperando esta llamada». Y luego me eché a llorar.

 Tu vida siempre ha estado ligada a la literatura, ¿de dónde viene esta pasión?,
¿alguna influencia?

Crecí en una aldea cruzada por una carretera nacional, los inviernos se hacían
eternos mirando a los coches pasar por la ventana. Leer fue la mejor alternativa. Lo
curioso es que mi padre, con toda su buena intención, compró varias colecciones
de libros para las estanterías, entre ellas la de los Premios Nadal. De modo que, con
once años, sin saber lo que hacía, me leí La sombra del ciprés es alargada, de
Miguel Delibes, mezclándola con De profesión fantasma, serie Naranja de El Barco
de Vapor. Imagino que de ahí viene mi peculiar estilo de escribir.

 ¿Son tiempos difíciles para la literatura juvenil?

No, en absoluto. Es verdad que hubo cierta incertidumbre hace unos años con la
llegada del libro electrónico y, un poco, la invasión de la tecnología que incluso
anunciaban que acabarían con las librerías tradicionales. Pero lo cierto es que las
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últimas noticias indican que los lectores sienten simpatía por el formato del libro
tradicional, que las ventas vuelven a crecer y que incluso Amazon está planeando
abrir sus primeras 600 librerías físicas. Corren buenos tiempos para la literatura
juvenil porque es el público idóneo para conjugar la capacidad de difusión de
internet con la tradición del libro en papel.

 ¿Te gustaría, alguna vez, animarte a escribir una novela dirigida a otro tipo de
público: más infantil o adulto?

En realidad, León Kamikaze está en el límite entre la novela juvenil y la de adultos,


tanto por la complejidad de los personajes como por las múltiples capas o lecturas
que tiene. No me planteé que escribir para adolescentes implicara evitar cosas que
sí diría dirigiéndome a los adultos. Al contrario, pensar que quien te va a leer es
más imaginativo, más idealista que un adulto, te obliga también a ti a ser más
imaginativo e idealista.

 ¿Por qué son los adolescentes el público en el que te inspiras a la hora de


escribir tus novelas? ¿Es una influencia directa por ser profesor de
secundaria?

Seguir saliendo al patio a la hora del recreo cuando suena el timbre es una cápsula
del tiempo. Lo he pensado muchas veces: la energía que desprenden, la voluntad
de reír y las ganas de jugar se contagian. Y siempre he considerado escribir a los
jóvenes como una parte más de mi vocación por enseñarles; por eso comencé a
escribirles, porque pensé que así podría predisponerlos a la curiosidad.

 Cuéntanos más sobre tu blog, ¿cómo surge esta idea?

Me lo dijo Google en un artículo, y cuando leí que la capacidad de difusión que


podías alcanzar era mundial, me faltó tiempo. Fue un salto increíble, una apertura
al mundo. Luego, todo se volvió aún más interesante gracias al feedback, quiero
decir, el blog como herramienta de difusión de cultura era y es genial. Y no solo por
el alcance sino también por la capacidad de análisis, pues las estadísticas de
visitantes que te proporciona el blog no solo te dicen lo que tú crees que les
gustará a tus lectores sino exactamente lo que les gusta. De ese modo, aprendí a
escribir en internet, que los textos debían ser cortos, que tenía más lectoras que
lectores, que el amor es más rentable que el humor y que debo estar
actualizándome constantemente.

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 ¿Estás satisfecho con los resultados obtenidos a través de tu blog?

Sí, muchísimo. Me he divertido mucho aprendiendo posicionamiento SEO, el origen


de todo, cuando todavía las redes sociales no eran más importantes que los
motores de búsqueda. Entonces era clave analizar el título de cada entrada, y eso
también me enseñó a escribir. Pero ahora son las redes sociales quienes mueven el
tráfico de lectores, de modo que las plataformas de edición como Wordpress o
Blogger se han convertido en difusores pasivos de contenidos, mientras que los
difusores activos son Facebook y Twitter principalmente. Lo cual, dicho así, parece
una evolución negativa, pero no lo es. De hecho, creo que estamos en un momento
extraordinario de internet en lo que respecta a la difusión cultural.

 Desde tus inicios como escritor, siempre has conectado con tu público y has
dado a conocer tus obras a través de las redes sociales. ¿Cuáles son las que
más utilizas?

Las redes sociales nacen y mueren a una velocidad pasmosa; de hecho, en sus
orígenes, mi blog estaba vinculado con una red social prehistórica: el viejo
Messenger, ya fallecido. Yo escribí mi primera novela juvenil a través de Tuenti, que
precisamente ha desparecido este año. En mi siguiente novela utilicé YouTube para
crear y difundir un booktrailer, pero no obtuve resultados. En la siguiente, intenté
utilizar Facebook para contactar con los adolescentes, pero descubrí que no les
gusta compartir red social con sus padres, por lo que ellos suelen utilizar más
Instagram. Yo uso Twitter por rapidez, pero reconozco que la mayor difusión sigue
estando en Facebook. El problema está en la evolución de la imagen en esas redes
motivada por el formato de los móviles: al principio tenías Blogger con un texto de
dimensiones considerables que acompañabas de una foto a modo de ilustración;
luego evolucionamos a Facebook, donde las imágenes y el texto todavía mantenían
un equilibrio; sin embargo, cuando Facebook se instaló en los móviles hubo una
reducción drástica del texto, que fue sustituido por las imágenes y, ahora, por el
vídeo. Es decir, la gente ha ido dejando de leer en las redes sociales, y la última
evolución no ha sido solo Twitter, que ha reducido a la mínima expresión el texto,
sino Instagram, donde ya el texto prácticamente ha desaparecido. De todos modos,
creo que las redes sociales son algo extraordinario que nos han convertido en
lectores universales.

 ¿Crees que hoy en día es posible escribir para un público adolescente


prescindiendo de las redes sociales?

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No, en absoluto. Sería como preguntarle a Chaplin si pensaba que el cine sonoro
tendría éxito. Yo he surgido de las redes sociales. Y creo que tanto la interacción
con los lectores como la difusión que ofrecen plantean un nuevo modelo de
relación entre autor y lector. El sonido ha llegado.