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EL CONTRACTUALISMO

El contractualismo es una doctrina filosófico-jurídica que sostiene que la sociedad y el Estado


nacen de un pacto (conocido en la terminología contractualista como “contrato social”). Ese
pacto lo establecen los individuos que comienzan a ser parte de esa sociedad, dirigida por el
Estado. Esta doctrina se opone a la idea de que la sociedad o el Estado son algo natural, como
Aristóteles sostenía (el hombre es un animal político por naturaleza), o que preexistirían a la
voluntad de los individuos desarrollada en los siglos XVII y XVIII.
El contractualismo considera que puede pensarse un estado anterior a la institución de la
sociedad civil y al Estado. Ese estado previo se denomina “estado de naturaleza” y en él los
hombres llevan una existencia individual sin ninguna conciencia de grupo. Por algún motivo,
que habrá que precisar, los hombres deciden instituir un “contrato social”, es decir, un pacto
de unión entre ellos, con el que dan origen a la “sociedad civil”, y, según algunos autores, un
segundo pacto de sumisión, con el que dan forma al Estado. Esta distinción entre los dos
pactos se debe a Pufendorf.
Los nombres más conocidos, sin embargo, de la tradición contractualista son los de Thomas
Hobbes, John Locke y Jean-Jacques Rousseau.

EL DERECHO NATURAL O IUSNATURALISMO.

El derecho natural es un constructo filosófico destinado a manifestar un nuevo concepto de


la naturaleza humana cuando esta ya no está dispuesta por Dios, sino como conjunto de
condiciones necesarias para regular la coexistencia entre los humanos.
Sostiene que existe un derecho natural de carácter universal que es supralegal y que emana
de la propia condición humana.
La escuela del derecho natural incluye la mayor parte de los filósofos de los siglos XVII-XVIII.
Hobbes, Locke, Leibniz, Kant, Pufendorf son destacados autores iusnaturalistas. Todos ellos
comparten un método filosófico racional-deductivo con el objetivo de reducir el derecho y
la moral a una ciencia.
El esquema racionalista moderno se basa en el individuo, no en la sociedad. El ente político
que se impone en la modernidad es un individuo separado de Dios -por la reforma
protestante- y no unido a los demás individuos a partir de los lazos sociales como defienden
autores comunitarista.
Toda la filosofía política moderna se encamina a demostrar que el poder sólo es legítimo si
es consentido por los individuos, pactado a partir de premisas racionales. Para la mayoría de
autores, el orden social racional por excelencia es el derivado del contrato social.

IUSPOSITIVISMO

Se denomina iuspositivismo a una corriente filosófica desarrollada en el ámbito jurídico, basada en


la separación entre el derecho y la moral: para el iuspositivismo, no necesariamente existe un
vínculo entre ambos.
El iuspositivismo entiende al derecho como un conjunto de normas que establece el ser humano a
través del Estado. El proceso de instauración de las normas, que permiten la organización de la
sociedad y la disciplina de las conductas individuales, se desarrolla de acuerdo a procedimientos
formales que se consideran válidos.
El iuspositivismo toma como fuente del derecho al ordenamiento jurídico escrito creado por el
hombre que rige en un momento determinado.
Se centra en las conductas externas de las personas y es coercitivo (el Estado puede obligar su
cumplimiento)
Alcanzó su mayor desarrollo teórico a partir de los escritos de los filósofos ingleses Thomas Hobbes
(autor de la obra Leviatán) y Jeremy Bentham (fundador de la doctrina utilitarista). Sin embargo, el
verdadero pilar del iuspositivismo es el jurista austríaco Hans Kelsen, autor de Teoría pura del
Derecho.
Un antecedente sumamente primitivo del positivismo jurídico lo encontramos al inicio de la
República de Platón.