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LOS MODOS DE ORGANIZACIÓN DISCURSIVA 1

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LOS PRINCIPIOS DE ORGANIZACIÓN DISCURSIVA
Patrick CHARAUDEAU
Traducción: Julio Escamilla

Introducción

Los asuntos tratados en esta parte no son objeto de ninguna presentación en las gramáticas tradicionales; éstas
sólo se interesan en describir las categorías lingüísticas. Pero una gramática que tenga como objetivo describir
las categorías lingüísticas desde el punto de vista del sentido y de la manera cómo el locutor las pone en
funcionamiento para construir un acto de comunicación, no puede desinteresarse de lo que fundamenta
verdaderamente el lenguaje: el discurso.

Si las gramáticas tradicionales no entran en este campo, algunas ramas de la lingüística y de la semiótica, por el
contrario, lo han explorado bastante desde hace algunos años, y han propuesto diferentes puntos de vista bajo
denominaciones diversas: análisis del discurso, gramática del discurso, gramática del texto, gramática
comunicativa, etc. De allí surge una extraordinaria riqueza de pensamiento, de teorías y de métodos
concernientes al discurso y al texto; pero también, infortunadamente, una cierta dificultad para ver claro en un
campo que, hay que reconocerlo, es relativamente complejo.

Un fenómeno de moda viene a añadirse a esta situación: en la enseñanza de lenguas no se habla sino de
comunicación, de actos de habla, de métodos comunicativos, de gramáticas textuales, etc.; lo que contribuye a
la confusión. Los términos son tomados de aquí y de allá, casi nunca con un perfecto rigor conceptual, e
impuestos como si ellos representasen una panacea. De lo que se trata, pues, es de ser prudente cuando se quiere
describir los fenómenos del discurso y de la comunicación. Pero tampoco se puede escapar a la necesidad de
presentar instrumentos de reflexión (y de descripción) que permitan comprender (y analizar) mejor estos
fenómenos. Por eso, aquí será presentado un cierto número de conceptos y de categorías de base que participan
en la ejecución de lo que es la comunicación.

I. ¿QUÉ ES COMUNICAR?

1. Es necesario representarse el acto de comunicación como un dispositivo, en el centro del cual se encuentra el
sujeto hablante (el locutor, que habla o escribe), en relación con otro copartícipe (el interlocutor). Los
componentes de este dispositivo son:

- La situación de comunicación, que constituye el marco tanto físico como mental en el que se encuentran los
participantes del intercambio discursivo, los cuales están determinados por una identidad (SICOLÓGICA Y
SOCIAL) y unidos por un contrato de comunicación.
- Los modos de organización del discurso, que constituyen los principios de organización de la materia
lingüística; principios que dependen de la finalidad comunicativa del sujeto hablante: ENUNCIAR, DESCRIBIR,
CONTAR y ARGUMENTAR.
- La lengua, que constituye el material verbal estructurado en categorías lingüísticas que tienen, al mismo tiempo
y de forma consustancial, una forma y un sentido.
1
Este texto corresponde a la tercera parte del libro Grammaire du sens et de l’expression, publicado por Hachette (París:
1992).
- El texto, que representa el resultado material del acto de comunicación. Es prueba de las escogencias
conscientes (o inconscientes) que el sujeto hablante ha hecho en las categorías lingüísticas y los modos de
organización del discurso, en función de los contratos impuestos por la situación.

Como se ve, “comunicar” es un fenómeno más complejo de lo que hacen suponer ciertas obras especializadas
sobre la comunicación. Este fenómeno no consiste únicamente en transmitir una información; idea que data de las
“gramáticas generales” de siglo XVII, sustituida por la filosofía y la lógica del siglo XIX y finalmente
institucionalizada por la escuela del siglo XX: “El lenguaje es el reflejo del pensamiento”. Bastaría, por
consiguiente, “concebir claramente” (el pensamiento) para “expresarse claramente” (el lenguaje). Ahora sabemos
que los procesos de concepción y de comprensión están intrínsecamente ligados a los procesos de producción del
lenguaje. Pensamiento y lenguaje constituyen una relación de reciprocidad.

“Comunicar” es proceder a una “puesta en escena”. Así como un director de teatro utiliza el espacio escénico, la
escenografía, la luz, la sonorización, los actores y un texto para producir efectos de sentido dirigidos a un
público que él imagina, el locutor –que quiera hablar o escribir- utiliza los componentes del dispositivo de la
comunicación en función de los efectos que desee producir en su interlocutor.

2. Resulta conveniente, por lo tanto, no confundir los componentes de este dispositivo:


- La situación de comunicación es de orden sicosocial, externa al lenguaje, aunque participe de él. Es el lugar
donde se construye un contrato de intercambio discursivo, en función de la identidad de los interlocutores y de
las intenciones comunicativas del sujeto hablante (el proyecto discursivo). Este componente no es confundible
con el discurso.

- Los modos de organización discursiva son de orden “langagier”2. Ellos agrupan los procedimientos de
puesta en escena del acto de comunicación que corresponden a ciertas finalidades (describir, contar,
argumentar). Este componente conformado por categorías discursivas no se confunde ni con el precedente, más
externo al lenguaje, ni con las categorías de la lengua.

- Las categorías de la lengua son de orden estrictamente lingüístico porque organizan los signos en sistemas
formales significantes. Este componente no puede ser confundido con el precedente. Constituye el material a
partir del cual será fabricado un texto, a través de la discursivización.

- El texto es el producto-resultado del acto de comunicación. Está fabricado con la lengua y el discurso, pero no
es de la misma naturaleza que estos otros dos componentes. El texto depende directamente del contrato de la
situación de comunicación y del proyecto discursivo del sujeto hablante. Así, los textos pueden ser objeto de una
categorización en tipos de textos (publicitarios, científicos, informativos, instructivos, etc.) que no serán
confundidos con tipos de discursos, ya que un mismo tipo de texto puede ser el resultado de uno o varios modos
de organización discursiva y del empleo de varias categorías lingüísticas. Ejemplos:
a) Los anuncios de ofertas de empleos constituyen un tipo de textos que utilizan, en su mayoría, un modo de
organización descriptivo y narrativo:

“Cadena de almacén busca administradora de almacén de 30 años mínimo, que tenga experiencia en
gestión, sepa conducir un equipo y posea un buen dominio del inglés”.

A veces, sin embargo, pueden utilizar el argumentativo (“Si usted es un excelente vendedor, en un año puede
convertirse en trabajador independiente”.) en una puesta en escena enunciativa en la que se interpele al
destinatario del anuncio (“¿Desea trabajar con suficiente autonomía de acción? Entonces, este anuncio le
interesa”.) o se presente a los interlocutores de este acto comunicativo como los protagonistas de un relato
(“Importante laboratorio de cosméticos busca jefe de laboratorio”.), utilizando para ello categorías
lingüísticas que modalicen el enunciado de manera ALOCUTIVA o DELOCUTIVA .

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La palabra langagier en francés no está relacionada con lo lingüístico, sino con el lenguaje en general. Eso hace difícil
su traducción al español, pues no existe ningún equivalente en nuestra lengua. Por esa razón, en este caso se ha optado
por dejarla en su escritura original. En otros casos, ha sido traducida como semiótico y aun como discursivo. (N. del T.)
2
b) Una intención comunicativa como “la solicitud” puede ser configurada en diversos tipos de texto: carta
administrativa, carta personal, interpelación en la calle (“pedir la hora”), entrevista (encuestas), y ponerse en
escena con la ayuda de un modo de organización tanto descriptivo como argumentativo.

c) Un modo de organización discursiva como el argumentativo pueda encontrarse, en proporción variable, en


diversos tipos de textos: artículo u obra científica, manual escolar, editorial o comentario de prensa,
publicidad, discusiones-debates y hasta en discusiones-conversaciones.

d) Las categorías lingüísticas, por su parte, no pueden constituir un principio de clasificación de los discursos ni
de los textos, ya que pueden encontrarse en toda clase de textos.

En esta 3ª sección serán presentados los diferentes modos de organización discursiva, pero antes es conveniente
presentar algunas definiciones de los componentes del dispositivo del acto de comunicación.

II. LA “SITUACIÓN COMUNICATIVA”

1. “Situación” y “contexto”
Estas dos nociones son frecuentemente confundidas. Así, según las obras de lingüística y de didáctica, se ha visto
aparecer las expresiones “contextos lingüísticos”, “contexto discursivo”, “situación lingüística” y “situación
discursiva”, las cuales parecen designar todas, de manera general, “todo lo que rodea al enunciado estudiado”. A
veces se propone una distinción entre “contexto lingüístico”, que se refiere al entorno inmediato de una
determinada palabra o secuencia, y “contexto discursivo”, que se refiere al conjunto del texto en el que se halla
una determinada palabra o secuencia. A veces también se propone distinguir la “situación”, que se refiere al
entorno físico del acto comunicativo, y el “contexto”, que se refiere al marco textual de una palabra o una
secuencia de palabras.

Es esta última distinción la que nos parece más operatoria. De salida plantearemos que el contexto es intrínseco
al acto de lenguaje y está siempre configurado de cierta manera (texto verbal, imagen, grafismo, etc.), mientras
que la situación es externa al acto de lenguaje y constituye sus condiciones de realización. Además, siempre es
posible distinguir, si resulta útil, un contexto lingüístico y un contexto discursivo. El contexto lingüístico
designaría, entonces, el entorno verbal de una determinada palabra, cualquiera que fuese su dimensión. El
contexto discursivo designaría los actos de lenguaje que existen (que ya han sido producidos) en una sociedad
dada y que intervienen en la producción / comprensión del texto que se interpreta. Por ejemplo, para comprender
(en los años 90) el titular de prensa “Al pie del muro”, hay que recurrir a los actos de lenguaje concernientes a
“la caída del muro de Berlín”.

2. Los componentes de la “situación comunicativa”


Todo sujeto hablante (locutor) se halla en el centro de una situación comunicativa que constituye un espacio de
intercambio en el que él está en relación con un copartícipe (interlocutor). Esta relación se define de acuerdo con
las siguientes características:

- Características físicas:
[Los interlocutores]
- ¿Están presentes físicamente uno frente al otro, o no?
- ¿Son únicos o múltiples?
- ¿Están cerca o lejos, uno del otro, y cómo están dispuestos con respecto al otro?
[El canal de transmisión]
- ¿Es oral o gráfico?
- ¿Es directo o indirecto (teléfono, medios masivos)?
- ¿Qué otro código semiológico es utilizado (imagen, grafismo, señas, gestualidad, etc.)?

- Características de la identidad de los interlocutores:


- Sociales (edad, sexo, raza, clase,...)
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- Socio-profesionales (médico, escritor, publicista, empleador / empleado, político...)
- Sicológicas (inquieto, nervioso, sereno, frío, espontáneo, amable, agresivo, ingenuo,...)
- Relacionales (los interlocutores entran en contacto por primera vez o no; se conocen o no; tienen relación de
familiaridad o no).

- Características contractuales:
- Intercambio / no intercambio. El contrato admite un intercambio interlocutivo (como en las conversaciones y
diálogos cotidianos) o, por el contrario, no admite el intercambio (como en una conferencia, por lo menos en la
parte de “exposición del conferencista”). Los debates y reuniones de trabajo muchas veces están estructurados
alrededor de momentos de intercambio y de no intercambio. Generalmente, el contrato de intercambio produce
una situación de comunicación interlocutiva, y el contrato de no intercambio, una situación monolocutiva.
- Los rituales de abordaje. Constituyen las limitaciones, obligaciones, o simplemente condiciones de entrada
en contacto con el interlocutor. En una situación de interlocución, comprende saludos, intercambios de cortesía,
solicitud de excusas, etc.; y en una situación monolocutiva escrita, aperturas / cierres de cartas, titulares de
prensa o títulos de obras, eslóganes publicitarios, prefacios, introducciones, etc.
- Los roles comunicativos. Se trata de comportamientos discursivos que deben asumir los copartícipes del
intercambio por el contrato que los une. Por ejemplo, en una situación de “clase” se espera que el profesor
cumpla cierto número de roles: que pregunte, que explique, que dé instrucciones de trabajo, que dirija la clase,
que evalúe, etc.; de igual modo se espera que el alumno responda las preguntas, realice determinado trabajo, etc.
En un debate de televisión se espera que el “animador” presente a sus invitados, que formule preguntas, que
conceda la palabra, etc. Evidentemente, se trata sólo de roles esperados, que dependen estrictamente de un
determinado tipo de situación y a los cuales pueden no ajustarse los interlocutores.

3. Nota sobre la oposición “lengua hablada / lengua escrita”


No existe una oposición simple y tajante entre “lengua hablada” y “lengua escrita”. Las distinciones proceden de
la combinación particular de los componentes antes descritos para cada situación comunicativa. Primero que
todo hay que considerar si:
- los interlocutores están presentes frente a frente.
- el canal de transmisión es oral o gráfico.
- el intercambio está permitido o no.

Posteriormente será posible constatar cuáles son las consecuencias de tal o cual combinación en el
comportamiento “langagier” de los interlocutores y, por consiguiente, en la organización de la configuración
verbal. Conviene, pues, hablar mejor de situación interlocutiva y situación monolocutiva.

a) En situación interlocutiva
Cuando los copartícipes de la comunicación están presentes físicamente frente a frente; el contrato permite el
intercambio; el canal de transmisión es oral y el entorno físico es perceptible para los dos interlocutores, el
locutor se encuentra en una situación en la que puede percibir inmediatamente las reacciones de su interlocutor.
Por tanto, queda, en cierta medida, “a merced” de éste; lo cual lo lleva a anticipar lo que quiere decir, a titubear,
a corregirse o a complementarse. En cambio, puede apoyarse en el entorno físico para designar los objetos que
lo conforman, por una parte; por otra parte, puede utilizar entonación, gestos y mímicas para reforzar su
expresión. Estas características indican que la configuración verbal comprende unas particularidades:
- un orden de las palabras llamado afectivo, encabezado por elementos de información considerados (o sentidos)
como los más importantes por el locutor;
- una construcción segmentada de secuencias de palabras en acumulación, casi sin ningún vínculo lógico;
- una alternancia de términos tanto de sentido genérico como de sentido específico, que corresponde a un
procedimiento del pensamiento que se desarrolla en tiempo débil y tiempo fuerte, desde el punto de vista de la
información.

Estas particularidades participan en la construcción de una configuración verbal llamada de redundancia


progresiva, como puede verse en este ejemplo (se trata, desde luego, de la transcripción de un intercambio
interlocutivo): “¿Él lo arregló / el carro / papá / en el garaje?”
- encabezamiento: Él (= papá), lo (= carro), arregló (= acción sobre la cual versa la cuestión);
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- construcción segmentada, con fragmentación de la cohesión del grupo sujeto – verbo – objeto;
- alternancia de términos de valor genérico (Él, lo) y específico (carro, papá, garaje).

b) En situación monolocutiva
Cuando los interlocutores no están presentes físicamente frente a frente; el contrato no permite el intercambio; y
el canal de transmisión es oral o gráfico, el locutor se encuentra en una situación en la que no puede percibir
inmediatamente las reacciones del interlocutor (sólo puede imaginárselas). No queda, por lo tanto, “a merced” de
éste y puede organizar de manera lógica y progresiva lo que quiere decir. Ello indica que la configuración verbal
correspondiente a esta situación comprende unas particularidades opuestas a las de la situación precedente:
- orden de las palabras llamado progresivo;
- construcción continua y jerarquizada;
- una sucesión de términos cuyo sentido está jerarquizado.
- una explicación necesaria de lo que podría significar la entonación y las mímicas, en el caso que el canal de
transmisión sea gráfico:
“La noción de duración –la noción de tiempo- es una de las más difíciles de concebir. El animal
humano no ama el cambio; por naturaleza prefiere, con algunas pocas excepciones, su vida tranquila,
sus costumbres, sus amigos; las cosas sorprendentes siempre lo asustan un poco, puesto que
frecuentemente se pregunta con sospecha si ellas no lo conducirán a algún peligro, exigirle esfuerzos y
sacrificios de su parte. Prefiere, pues, no pensar en eso”.
(Ponencia de un congreso)

Nota: Estas dos situaciones pueden entrecruzarse (en realidad, una está incrustada en la otra), como en este pasaje
de una carta de Colette: “¿Te han dicho que en tu ausencia yo vivía sola, huraña y fiel, con cara de impaciencia y de
espera?... No lo creas. No estoy ni sola ni fiel. Y no es a ti a quien espero”. (Colette, Le voyage egoïste, Fayard), o
como en el noticiero televisado, en una conferencia-debate, en un curso, etc.

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SITUACIÓN

COMPONENTES CONSECUENCIAS CONFIGURACIÓN


SITUACIONALES PARA EL LOCUTOR VERBAL
INTERLOCUTIVA

Presencia Percepción inmediata • Orden de las palabras


de los de las reacciones del “afectivo”
interlocutores interlocutor por parte del
locutor

• Construcción segmentada
Locutor “a merced” del • Alternancia de términos
Contrato de interlocutor: anticipación, de valor “genérico/
intercambio indecisión, rectificación, específico”
complementación → “Redundancia
progresiva”

Entorno físico Utilización de los elementos • Ahorro de palabras


común percibidos por los dos y utilización de
interlocutores deícticos

Canal oral
Utilización de entonaciones, • Superposición de signos
gestos y mímicas
MONOLOCUTIVA

No presencia
de los Percepción no inmediata • Orden de las palabras
interlocutores “progresivo”

Contrato de Locutor “no a merced” • Construcción “continua y


no intercambio del interlocutor: reflexión y jerarquizada
organización lógica • Sucesión de términos
de valor semántico
progresivo

Entorno físico
común o no Utilización o no utilización • Explicitación o no
común de los elementos del entorno explicitación
del entorno
Canal oral o
gráfico Utilización o no utilización • Explicitación o no
de entonaciones, gestos y explicitación de la
mímicas entonación y los gestos

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III. LOS MODOS DE ORGANIZACIÓN DISCURSIVA

Los procedimientos que consisten en utilizar ciertas categorías lingüísticas para ordenarlas en función de las
finalidades discursivas del acto de comunicación, pueden ser agrupadas en cuatro modos de organización: el
enunciativo, el descriptivo, el narrativo y el argumentativo. Cada uno de estos modos de organización tiene
una función de base y un principio de organización.

La función de base corresponde a la finalidad discursiva del proyecto discursivo del interlocutor, a saber: ¿Qué
es “enunciar”? ¿Qué es “describir”? ¿Qué es contar? ¿Qué es argumentar? la función de base se refiere a si la
intención es enunciar, narrar, describir o argumentar.

El principio de organización es doble para el descriptivo, el narrativo y el argumentativo. En efecto, cada uno de
estos modos propone, a la vez, una organización del “mundo referencial”, que da lugar a unas lógicas de
construcción de estos mundos (descriptivo, narrativo, argumentativo), y una organización de su “puesta en
escena”, que da lugar a un “acto de descripción”, un “acto de narración” y un “acto de argumentación”

El modo enunciativo tiene un status particular en la organización del discurso. Por una parte, tiene por vocación
primordial dar cuenta de la posición del locutor con relación al interlocutor, consigo mismo y con los otros -lo
cual da lugar a la construcción de un aparato enunciativo-; por otra parte, y en nombre de esa misma vocación,
este modo enunciativo interviene en la puesta en escena de cada uno de los otros tres modos de organización. Es
por eso que puede decirse que este modo rige a los otros; por esa razón es abordado de primero en esta tercera
parte y por eso, la persona, categoría de la lengua que está unida a este modo, aparece al comienzo de la segunda
parte.

MODO DE ORGANIZACIÓN FUNCIÓN DE BASE PRINCIPIO DE ORGANIZACIÓN


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Relación de influencia •Posición con respecto al
(YO → TÚ) interlocutor
ENUNCIATIVO Punto de vista situacional •Posición con respecto a lo
(YO → ESO) dicho
Testimonio sobre el mundo •Posición con respecto a otros
(ESO) discursos

•Organización de la
Identificar la sucesión construcción descriptiva
de seres del mundo (Nombrar-localizar-calificar)
DESCRIPTIVO de manera objetiva/
subjetiva •La acción descriptiva
(Efectos y procedimientos)

Construir la sucesión de •Organización de la lógica


acciones de una historia, narrativa
situándolas en el tiempo, (actantes y procesos)
NARRATIVO alrededor de una búsqueda
para convertirlas en •La narrativización
relato, con sus actantes. (Identidades y estatus del
narrador)

•Organización de la lógica
Explicar una verdad argumentativa
desde una perspectiva (actantes y procesos)
ARGUMENTATIVO racionalizante para
influenciar al •La acción argumentativa
interlocutor (procedimientos semánticos
y discursivos)

IV. LA “PUESTA EN ESCENA” Y LOS TIPOS DE TEXTOS

1. La “puesta en escena”
El locutor, más o menos consciente de las limitaciones y del margen de maniobra que le propone la situación
comunicativa, utiliza ciertas categorías lingüísticas que ordena en modos de organización discursiva para
producir sentido, a través de la formalización de un texto. Para el locutor, pues, hablar es asunto de estrategia,
como si se preguntara: “¿Cómo voy / debo hablar (o escribir), teniendo en cuenta lo que percibo del interlocutor,
lo que supongo que él percibe y espera de mí, el saber que él y yo compartimos y los roles que ambos debemos
desempeñar?”.

En otras palabras, uno habla (o escribe) organizando su discurso en función de su propia identidad, de la
imagen que uno tiene de su interlocutor, y de lo que ya ha sido dicho antes. Así, para obtener que su
interlocutor ejecute cierta acción, uno podrá, en función de todas esas circunstancias, “darle una orden”
(“¡Facilítame un bolígrafo para firmar!”), “hacerle una petición” a través de una pregunta (“¿Podrías
facilitarme un bolígrafo para firmar?”), “hacer una constatación con asombro” (“Miércoles, no tengo
bolígrafo para firmar…”), incluso “contar” una historia o una anécdota para estimularlo a actuar (“Érase una
vez un empresario que no tenía bolígrafo para firmar…”).
2. Los “sujetos” de la comunicación

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Hemos visto que la situación comunicativa determina la identidad social y sicológica de los comunicantes. Pero
cuando estas personas comunican se crean, además, una identidad propiamente discursiva, que no es de la
misma naturaleza que la identidad sicosocial. Desde luego, estos dos tipos de identidad se confunden en la
instancia discursiva del locutor. Sin embargo, es necesario distinguirlas si se quiere comprender cómo son
dispuestas las cosas que se ventilan en el acto de comunicación. Se distinguirá, pues, cualquiera que sea la forma
de nombrarlos:

a) Los interlocutores del acto de lenguaje, seres sociales y sicológicos, externos al acto pero insertos en él, los
cuales son definidos por un cierto número de rasgos de identidad cuya pertinencia depende del acto
comunicativo en cuestión. Uno de estos interlocutores es el locutor-emisor, el cual produce el acto de
comunicación (podemos llamarlo “sujeto comunicante”); el otro es el interlocutor-receptor, que recibe el
discurso del locutor, lo interpreta y reacciona a su vez (podemos llamarlo “sujeto interpretante”).
b) Los protagonistas de la enunciación, seres discursivos, internos en el acto de lenguaje, los cuales son
definidos a través de sus comportamientos discursivos. Uno de estos protagonistas es el locutor-enunciador (o
“enunciador”), el cual pone en escena las intenciones discursivas del locutor; el otro es el interlocutor-
destinatario (o “destinatario”), al cual el locutor le concede un determinado lugar dentro de su discurso.

No existe, por tanto, el mismo tipo de relación entre destinatario y receptor, por un lado, y enunciador y emisor,
por el otro. El destinatario depende del locutor (existe, gracias al lugar que éste le concede), mientras que el
receptor que interpreta sólo depende de sí mismo. Esta diferencia se ve claramente cuando se compara la
situación comunicativa interlocutiva (Emisor, enunciador / destinatario y receptor se hallan en la misma
instancia) con la situación comunicativa monolocutiva escrita (Emisor y enunciador / destinatario se hallan en
una misma instancia discursiva, mientras que el receptor se halla en una instancia discursiva posterior).
Representaremos el dispositivo de la puesta en escena del lenguaje de la siguiente manera:

DISPOSITIVO DE LA PUESTA EN ESCENA DEL LENGUAJE

Locutor-Emisor Contrato de InterlocutorReceptor


comunicación

Sujeto comunicante y Sujeto interpretante


(ser sico-social) (ser sico-social)

proyecto

discursivo

Enunciante Actos locutivos Destinatario

Un acto de comunicación “irónico”, por ejemplo, sólo puede explicarse si se admite la existencia de esos cuatro
sujetos. En efecto, para que “¡Te felicito!”, proferido a alguien que acaba de hacer una tontería, sea
comprendido como una “crítica” o un “reproche”, es necesario que:
- el locutor-emisor piense: “juicio negativo”;
- el enunciador diga: “juicio positivo”;
- el destinatario perciba, gracias a un indicio proporcionado por el locutor, que detrás de “lo dicho” hay un
“juicio opuesto”;
- el interlocutor-receptor sea capaz de percibir este indicio.

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3. Texto y “tipos de textos”
El texto es la manifestación material (verbal, gestual, icónica, etc.) de la puesta en escena de un acto de
comunicación, en una determinada situación, para apoyar el proyecto discursivo de un locutor. Ahora bien, como
las situaciones comunicativas y los proyectos discursivos tienen que ver con las finalidades que pueden ser
reconocidas, los textos resultantes muestran, por consiguiente, ciertas constantes que permiten clasificarlas en
tipos de textos. Unas veces estos tipos de textos coinciden con un modo de discurso que constituye su
organización dominante, otras resultan de la combinación de varios de esos modos.

Por ejemplo, el tipo de texto científico (evidentemente, dependiendo de la disciplina y del soporte que lo vehicula)
está esencialmente organizado según un modo argumentativo. En cambio, el tipo de texto publicitario combina
varios de esos modos de organización, con una tendencia más marcada hacia el descriptivo y el narrativo, cuando
se trata de anuncios callejeros (afiches) o de revistas populares, y hacia el modo argumentativo, cuando se trata
de anuncios publicados en revistas técnicas especializadas. Asimismo, en la prensa informativa se encontrarán
unos tipos de texto con tendencia descriptiva y narrativa (informes, reportajes, sucesos) y otros con tendencia
argumentativa (comentarios y análisis).

En el estado actual de los estudios en análisis del discurso, resulta prematuro proponer una tipología de los
textos. Nos contentaremos con proponer algunas correspondencias entre unos modos discursivos dominantes y
ciertos tipos de textos.

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MODOS DISCURSIVOS OTROS MODOS DISCURSIVOS
TIPOS DE TEXTOS DOMINANTES
Publicitarios • Enunciativo Narrativo
- avisos callejeros (simulación de diálogo) (cuando se cuenta una historia)
- revistas • Variable pero descriptivo Más argumentativo
en el eslogan en las revistas especializadas
Prensa
- Sucesos • Enunciativo y descriptivo Enunciativo
- Editoriales • Descriptivo y argumentativo Según los casos, desaparición o
intervención del periodista
- Reportajes • Descriptivo y narrativo
- Comentarios • Argumentativo
Descriptivo
Propaganda política • Enunciativo (Llamado) (lista de reivindicaciones)
Narrativo (acción a realizar)
Enunciativo (en las instrucciones de
• variable según las disciplinas, trabajo)
Manuales escolares más omnipresencia del Más argumentativo en algunas
descriptivo y del narrativo disciplinas (matemáticas,
física, etc.)
De información • Descriptivo
- Recetas • Descriptivo y narrativo (acción)
- Noticias técnicas • Descriptivo y narrativo
- Reglas de juegos
Relatos Enunciativo
- Novelas Intervención variable del autor-
- Novela corta Narrativo y descriptivo narrador según el género
- de prensa (autobiografía, testimonio,
novela, etc.)

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EL MODO DE ORGANIZACIÓN ENUNCIATIVO
I. DEFINICIÓN Y FUNCIÓN DEL “ENUNCIATIVO”
1. Observaciones
No se debe confundir el modo de organización “enunciativo” con la situación comunicativa. En ésta se hallan los
copartícipes del acto del lenguaje, seres sociales, externos al lenguaje. En el “enunciativo” encontramos a los
protagonistas, seres discursivos, insertos en el lenguaje. Tampoco se confundirá este modo de organización con
la “modalización”. La “modalización” es una categoría lingüística que agrupa al conjunto de procedimientos
estrictamente lingüísticos, los cuales permiten expresar explícitamente el punto de vista locutivo del locutor. El
“enunciativo” es una categoría discursiva que da cuenta de la manera cómo el sujeto que habla interviene en la
puesta en escena del acto comunicación.

Evidentemente, la “modalización” y el “enunciativo” están íntimamente atados, pues, al igual que para la
“acción” y el “narrativo”, de una parte, y la “calificación” y el “descriptivo”, por la otra, las categorías
lingüísticas le permiten al discurso constituirse y las categorías discursivas, inversamente, encuentran su
contrapartida en algunas categorías lingüísticas.

2. ¿Qué es “enunciar”?
El verbo enunciar encierra cierta ambigüedad. En sentido amplio, se refiere a la totalidad del acto de lenguaje:
“enunciar verdades”, enunciar palabras descorteses”, enunciar propuestas interesantes”, y tiene como
sinónimos exponer, formular, expresar. En sentido más restringido, sigue siendo ambiguo, ya que puede
corresponder al discurso referencial del acto de lenguaje (a veces llamado enunciado) o al acto de enunciación,
que es distinto del discurso, aunque lo abarca. De hecho, todo acto de lenguaje se compone de un discurso
referencial que está inserto en un punto de vista enunciativo del sujeto hablante, todo ello integrado en una
situación de comunicación. O sea:
[Situación de com. (Punto de vista enunciativo (Discurso))]

Aquí el verbo enunciar se refiere al fenómeno que consiste en organizar las categorías lingüísticas,
organizándolas de tal modo que den cuenta de la posición que ocupa el sujeto hablante con respecto al
interlocutor, a lo que él dice, y a lo que dice el otro. Esto permite distinguir las tres funciones del “modo
enunciativo”:
- establecer una relación de influencia entre locutor e interlocutor;
- mostrar el punto de vista del locutor;
- dar prueba de la palabra de un tercero.

II. LOS COMPONENTES DE LA CONSTRUCCIÓN ENUNCIATIVA

1. La “relación del locutor con el interlocutor”


El sujeto hablante enuncia su posición con respecto a su interlocutor en el mismo instante en que lo implica y le
asigna un determinado comportamiento. El locutor actúa sobre el interlocutor (punto de vista accional).
Cualquiera que sea la identidad sicosocial del interlocutor, y cualquiera que sea su comportamiento efectivo, éste
es llamado, mediante el acto de habla del locutor, a reaccionar de cierta manera: responder y/o reaccionar
(relación de influencia). Además, el sujeto hablante, en el instante mismo de su enunciación, se atribuye y le
atribuye a su interlocutor ciertos “roles discursivos”. Éstos son de dos clases:

- el sujeto hablante enuncia desde una posición de superioridad con respecto al interlocutor y se atribuye roles
que obligan a éste a cumplir el mandato (“hacer hacer” / “hacer decir”). Se produce una influencia del locutor
sobre el interlocutor, lo que establece entre ellos una relación de fuerza. Es el caso de las modalidades “orden” e
“interpelación”.

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- el sujeto hablante enuncia desde una posición de inferioridad con respecto al interlocutor y se atribuye roles
que señalan que necesita el “saber” y el “poder hacer” de éste. Se produce una “solicitación” de parte del locutor
hacia el interlocutor, lo que establece entre ellos una relación de solicitud. Es el caso de las modalidades
“interrogación” y “petición”.

2. La “relación del locutor con lo dicho” (o con el discurso)


El sujeto hablante enuncia su posición con respecto a lo que dice sobre el mundo (el discurso referencial), sin
que el locutor resulte implicado por esta posición. El resultado es una enunciación que tiene como efecto
modalizar subjetivamente la verdad de lo enunciado, revelando al mismo tiempo el punto de vista interno del
sujeto hablante. El carácter referencial de lo enunciado se encuentra así situado en el universo discursivo del
sujeto hablante (punto de vista situacional). Este punto de vista puede ser especificado como:

- Punto de vista del modo de saber, que precisa de qué manera el locutor tiene conocimiento de lo enunciado.
- Punto de vista evaluador, que precisa de qué manera el sujeto juzga lo enunciado.
- Punto de vista motivador, que precisa la razón por la cual el locutor es estimulado a llevar a cabo lo contenido
en el discurso referencial.
- Punto de vista comprometedor, que precisa su grado de adhesión al discurso.
- Punto de vista decisorio, que precisa tanto el estatus del locutor como el tipo de decisión que produce el acto
de enunciación.

3. La “relación del locutor con un tercero”


El sujeto hablante se borra de su acto de enunciación y no implica al interlocutor. Testimonia la manera cómo se
le imponen los discursos del mundo (el tercero). De ahí resulta una enunciación aparentemente objetiva (en el
sentido de “desligada de la subjetividad del locutor”) que deja aparecer sobre la escena del acto de comunicación
ciertos temas y textos que no pertenecen al sujeto hablante (punto de vista externo). Consecuentemente, pueden
presentarse dos casos:
- Las palabras se imponen por sí mismas. El locutor dice “cómo existe el mundo” en cuanto a su modo y grado
de aserción. Es el caso de las modalidades “evidencia”, “probabilidad”, etc.
- Las palabras constituyen un texto ya producido por otro locutor, y el sujeto hablante no juega más que un rol
de citador (del cual se sabe que realmente puede ser más o menos objetivo). El cita “lo que dice el otro y cómo lo
dice”. Es el caso de las diferentes formas de “discurso citado”.

Nota: Este acto de enunciación que describe “la relación con un tercero” es algo realmente particular. Se sabe, en
efecto, que todo acto de lenguaje depende de una forma o de otra del sujeto hablante y de sus diferentes puntos de
vista. Aquí se trata, pues, de un “juego” que ejecuta el sujeto hablante, como si a él le fuera posible no tener un punto
de vista, desaparecer completamente del acto de enunciación y dejar hablar al discurso mismo.

III. LOS PROCEDIMIENTOS DE LA CONSTRUCCIÓN ENUNCIATIVA

Son de dos clases:


De orden lingüístico: se trata de procedimientos que explicitan los diferentes tipos de relaciones del acto
enunciativo, a través de los procesos de modalización del enunciado.

De orden discursivo: se trata de procedimientos que contribuyen a poner en escena los otros modos de
organización discursiva (descriptivo, narrativo, argumentativo).

1. Procedimientos lingüísticos
Además de las categorías lingüísticas que dependen de la posición del sujeto hablante en el acto de enunciación
(la persona, la actualización, la dependencia, la designación, la situación en el tiempo, etc.), la categoría de la
modalización explicita los diferentes tipos de relación del enunciativo, como se puede ver en el cuadro que
aparece a continuación:

RELACIONES ESPECIFICACIONES CATEGORÍAS

13
ENUNCIATIVAS ENUNCIATIVAS DE LA LENGUA

Interpelación
Orden
Relación de fuerza Autorización
LA RELACIÓN (Loc./Interloc.) Advertencia
CON (+) (-) Juicio
EL INTERLOCUTOR Sugerencia
Proposición
(Relación de influencia)

Relación solicitativa Pregunta


(Loc./Interloc.) Petición
(+) (-)

Modo de saber Constatación


Saber/Ignorancia
Evaluación Opinión
Apreciación
LA RELACIÓN Obligación
CON Motivación Posibilidad
LO DICHO Deseo
(Punto de vista Promesa
situacional) Comprometimiento Aceptación/Rechazo
Acuerdo/Desacuerdo
Declaración
Decisión Proclamación
Cómo se impone
LA RELACIÓN el mundo Aserción
CON UN TERCERO
(Testimonio sobre Cómo habla Discurso citado
el mundo) el otro

2. Procedimientos discursivos
Aparecen descritos en los diferentes modos de organización del discurso:
- En la “puesta en descripción” los encontramos en los diferentes efectos de saber, de realidad/ficción, de
confidencia y de género.
- En la “puesta en narración” los encontramos en los diferentes modos de implicar al destinatario-lector, los
modos de intervención del narrador, los estatus y los puntos de vista de éste.
- En la “puesta en argumentación” los encontramos en los tipos de posiciones del sujeto que argumenta y en los
tipos de valores de los argumentos.

14
LA MODALIZACIÓN Y LAS MODALIDADES ENUNCIATIVAS 3

II. DEFINICIÓN

1. “Enunciación” y “modalización”
La modalización no constituye la totalidad de la enunciación. Ésta engloba a aquella. La enunciación es un
fenómeno complejo que da cuenta de la manera cómo el sujeto hablante “se apropia de la lengua” para
organizarla en discurso. En este proceso de apropiación el sujeto hablante es llevado a ponerse en relación con su
interlocutor, con el mundo que lo rodea y con lo que dice.

La enunciación no es, por lo tanto –como a veces es presentada-, un segundo momento en la constitución del acto
de lenguaje que vendría a agregarse al enunciado para cubrirlo. “Antes de la enunciación la lengua no es más que
la posibilidad de la lengua” (E. Benveniste) y el discurso se construye a través de la enunciación. Desde el punto
de vista de su manifestación, la enunciación contiene indicios de esas diferentes posiciones del sujeto hablante. A
veces estos indicios se constituyen en sistemas formales (pronombres personales, demostrativos, tiempos,
modos, etc.); a veces se hacen más discretos y toman la forma de un adjetivo o de un adverbio; a veces también
hay que buscarlos en la organización discursiva.

La modalización sólo constituye, pues, una parte del fenómeno de la enunciación; pero ella constituye su eje, en
la medida en que es la que permite explicitar lo que son las posiciones del sujeto hablante con respecto a su
interlocutor (Loc. → Interloc.), con respecto a sí mismo (Loc. → Loc.), y con respecto a lo que dice (Loc. →
Discurso).

2. ¿Categoría formal o categoría conceptual?


Considerar la modalización como una categoría formal plantea un cierto número de problemas:

a) Las marcas lingüísticas no son monosémicas. Una misma marca puede encubrir diferentes sentidos según las
particularidades del contexto en que se encuentre (polisemia). Por ejemplo, el verbo querer puede expresar: un
“deseo”, en “Quiero partir”; una “orden”, en “Quiero que te vayas” o en “¿Quieres quedarte quieto?”; un
“anhelo”, en “Tanto quisiera irme”; una “petición”, en “¿Quieres venir conmigo?”. Asimismo, el verbo
“deber” puede expresar una “obligación personal”, en “Debo ayudarlo, si no solo no lo logrará”; una
“obligación externa”, en “Debo irme a las 5 para no llegar tarde”; una “suposición”, en “De acuerdo con su
talla, debe tener siete años”; un “discurso citado” de manera indirecta, en “Según lo que me dijo, él debe irse a
las 5”.

b) En un mismo contexto lingüístico, una misma marca lingüística puede expresar simultáneamente varias
intenciones comunicativas (sincretismo). Por ejemplo, “¿Permites que te diga algo?” puede significar, en una
misma situación: Deseo hablar, Hablas demasiado, Hago como si quisiera pedir una autorización, Considero
que me toca hablar.

c) A la inversa, una misma intención de modalización puede expresarse a través de marcas lingüísticas que
pertenecen a sistemas formales diferentes (polimorfía). Así, la “orden” puede ser expresada por medio de:
“¡Vete!”, “Te ordeno que te vayas”, “¡Fuera, es una orden!”, “Ahora, el señor se va por las buenas, ¿sí? (+
entonación), “¡Fuera!” (+ gesto con el dedo).

d) En fin, puede darse el caso de que la modalización no se exprese a través de ninguna marca lingüística, y que
sea toda la organización del enunciado la que, en relación con otros indicios verbales o paraverbales (entonación,
gestos, miradas, puntuación) y las particularidades de la situación comunicativa, manifieste una modalidad
enunciativa particular. Por ejemplo, el enunciado “Regresaré mañana”, que no contiene ninguna marca explícita
de modalización, puede expresar, según la situación comunicativa: una “promesa”, una “amenaza” (o una
“advertencia”), una “aserción de evidencia” o una simple “aceptación”. La modalización se encuentra, pues, en
el implícito del discurso. La modalización, lejos de ser una categoría formal, debe ser considerada aquí como
3
Este texto corresponde al Capítulo 14 de la segunda parte de Grammaire du sens et de l’expression. (N. del T.)
15
una categoría conceptual a la cual corresponden ciertos medios de expresión que permiten explicitar las
diferentes posiciones del sujeto hablante y sus intenciones enunciativas.

3. “Actos locutivos” y “modalidades enunciativas”


La modalización se compone de un cierto número de actos enunciativos de base que corresponden a una posición
particular –y, por consiguiente, a un comportamiento particular- del locutor en su acto locutivo. Estos actos de
base serán denominados actos locutivos, y sus especificaciones (sub-categorías), modalidades enunciativas.

a) Los actos locutivos


Existen tres tipos de actos locutivos:

- El acto “ALOCUTIVO”.
El locutor implica al interlocutor en su acto enunciativo y le impone el contenido de su discurso.
(Loc. → Interloc.)
Ejemplo tipo: “Te ordeno que te vayas”.

Los criterios que permiten determinar un acto de esa naturaleza son los siguientes:
• El interlocutor está presente en el acto de enunciación bajo diversas formas (pronombres personales: tú, usted,
nombre propio o común que identifique al interlocutor, estatus de frases: imperativo, interrogativo): “Te pido que
te calles”; “Aviso a la población”; “Ven aquí”; “¿Qué te dijo?”
• El interlocutor puede explicitar su posición diciendo: Soy objeto de una “orden”, de una “sugerencia”, de un
“llamado”, de una “pregunta”, etc., y el locutor, diciendo: Yo doy (o hago) una “orden”, una “sugerencia”,
un “llamado”, una “pregunta”, etc.
• Tras un acto ALOCUTIVO, el discurso es interrumpido para darle al interlocutor la posibilidad de reaccionar
(en efecto, está obligado a reaccionar).

N.B.: No se confundirá el comportamiento ALOCUTIVO con el hecho de que todo acto enunciativo se dirige a un
interlocutor. Lo que caracteriza este comportamiento es que el interlocutor está allí implicado, lo que no ocurre en
todos los actos enunciativos. Así, “Tengo que irme” se dirige claramente a un interlocutor preciso, pero él no está
implicado en el acto enunciativo. Esto será así incluso si el enunciado contiene algún vestigio de éste bajo la forma
de un pronombre complementario, como en “Debo decirte que no me esperaba eso”. El interlocutor está presente en
el enunciado (con respecto al propósito “decir”), pero no lo está en el comportamiento locutivo del sujeto hablante
(“Debo”). Por otra parte, ninguno de los criterios antes descritos sería aplicable este caso. Es por esa razón que el
ALOCUTIVO aparece siempre en una situación interlocutiva (o considerada como tal).

- El acto “ELOCUTIVO”.
En su acto de enunciación, el locutor sitúa su discurso con respecto a sí mismo. Revela su propia posición en
relación con lo que dice.
(Loc. → Loc.)
Ejemplo tipo: “Debo irme”.

Los criterios que permiten determinar un acto de esa naturaleza son los siguientes:
• El interlocutor no está presente en el acto de enunciación. En cambio, el locutor sí lo está bajo diversas formas
(pronombres personales: yo, nosotros, nombre propio o común que identifique al locutor, estatus de frase:
exclamativo-optativo): “Yo pienso que él hace mal”; “El suscrito X acepta…”; “¡Podría él callarse!”.
• El interlocutor no puede explicitar su posición diciendo: Soy objeto de…”, pues no es él el objeto del acto
enunciativo; en cambio, el locutor puede explicitar su posición, diciendo: Yo pienso (creo, deseo, quiero) que…”.
• Tras un acto ELOCUTIVO, el discurso no es necesariamente interrumpido (el interlocutor no está obligado a
reaccionar) y el locutor puede conservar la palabra.

- El acto “DELOCUTIVO”.

16
El locutor se deja imponer el discurso como tal, como si él no fuera en modo alguno responsable. Locutor e
interlocutor están ausentes de este acto enunciativo que llamaremos DELOCUTIVO, como si él estuviera
desligado de la locución.
(Loc.) ← Discurso → (Interloc.)
Ejemplo tipo: “No hay duda de que no es simple”.

Los criterios que permiten determinar un acto de esa naturaleza son los siguientes:
• Ni el locutor ni el interlocutor están presentes en el acto enunciativo, razón por la cual los enunciados aparecen
bajo forma impersonal: “No hay duda de que no es simple”. “Es posible que él venga", o estén referidos a una
tercera persona: "Él dijo que él vendría”; "Es mediocre”.

• El interlocutor no puede explicitar su posición, como tampoco puede hacerlo el locutor, puesto que la
enunciación dice que el discurso existe “en sí mismo”.

• Después de un acto DELOCUTIVO, el discurso no necesariamente interrumpido, ni el interlocutor está


obligado a reaccionar, y el locutor puede conservar la palabra.

N.B.: Evidentemente, el locutor sigue siendo responsable de su acto de comunicación. Pero aquí la configuración
lingüística se presenta como si no fuera así).

b) Las modalidades
Cada uno de esos actos locutivos se especifica necesariamente a través de subcategorías, que son las
modalidades enunciativas.

Por corresponder al acto ALOCUTIVO, ciertas categorías como la “orden”, la “interrogación” y la


“interpelación”especifican la relación que se establece entre locutor e interlocutor y por consiguiente, la manera
cómo ellos están implicados en el acto de lenguaje. Por ejemplo, la “orden” implica al interlocutor de tal manera
que lo deja sin alternativa posible en su reacción, lo que no sucede en el caso de la “sugerencia”.

Por corresponder al acto ELOCUTIVO, ciertas categorías como la “opinión”, la “apreciación”, la “obligación”,
la “promesa” y el “acuerdo” especifican la relación que el locutor establece con su propio discurso; o sea, la
manera cómo el locutor revela su punto de vista sobre lo que dice. Por ejemplo, la “opinión” revela lo que tiene
que ver con la “evaluación” del locutor, mientras que la “promesa” revela su compromiso.

Por corresponder al acto DELOCUTIVO, las categorías “aserción” y “discurso citado” precisan la manera cómo
el discurso existe como tal y se impone a los interlocutores. Por ejemplo, la “aserción” muestra cierto valor de
verdad, mientras que el “discurso citado” muestra la manera cómo se impone el discurso que precedentemente
otra persona ha producido.

Los actos locutivos y las modalidades se hallan, pues, en una relación de encadenamiento; por eso toda
modalidad implica un acto locutivo.
[Acto LOCUTIVO (Modalidad.)]
4. Las configuraciones lingüísticas
Como ya ha sido indicado antes, una misma modalidad puede ser configurada de varias maneras:
a) Por medio de marcas formales explícitas:
• Verbos que, según el caso, se combinan con el modo indicativo, subjuntivo o indicativo: Pienso que…,
Debo…, Confieso que…, Dudo que…
• Adverbios y locuciones adverbiales: Aparentemente, sin duda, tal vez, a mi parecer, desde mi punto de
vista, indiscutiblemente.
• Adjetivos en construcciones personales que se combinan con el modo indicativo, subjuntivo o indicativo: Es
bello, horroroso, sorprendente; o en construcciones impersonales: Es sorprendente que…, Es probable que…,
Es incierto que…
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• Sustantivos en construcciones perifrásticas: Hacer una confesión, dar una orden, hacer una sugerencia.
• Estatus de frases, indicados por una entonación, una puntuación, un imperativo o una interrogación:
“¡Salga!”, “¡Chantal, ven aquí!”, “¿Usted vendrá?”

b) Por la organización particular del contexto con respecto a la situación comunicativa. Así, un enunciado
como “Ella se fue” puede ser inscrito en el marco de una modalidad de “confesión”, sin que ésta sea explicitada
(Le voy a confesar algo: Ella se fue”). A veces, las vacilaciones o repeticiones en la enunciación pueden ser
indicio de ciertas modalidades: “¡Pero… pero… ¿él está ahí?!” (Sorpresa).

Aquí es más difícil percibir la modalidad que está en juego, porque ella se halla en el implícito del discurso y éste
depende de la manera cómo son interpretados los elementos de la situación comunicativa. Por ejemplo, “Es
bello” puede corresponder a: Es cierto que es bello (modalidad “evidencia”), o a: Personalmente lo encuentro
bello (modalidad “opinión”). “Es” tiende a la objetividad; “bello” tiende a la subjetividad. El estudio de estos
implícitos compete al análisis del discurso y no al análisis de las categorías lingüísticas.

En este capítulo concerniente a la modalización se ha optado por presentar como ejemplos de configuración,
enunciados que tienen marcas explícitas, sobre todo las más representativas, que son los llamados verbos
modales, los llamados adverbios de segunda clase, los adjetivos o los sustantivos en construcción personal o
impersonal, y los llamados estatus de frase (Imperativo, interrogativo y exclamativo).

LAS MODALIDADES ALOCUTIVAS


Nota: Las modalidades ALOCUTIVAS implican al locutor y al interlocutor y precisan la manera cómo el locutor le
impone un discurso al interlocutor.

LA “INTERPELACIÓN”

1. Definición:
El locutor:
- Señala en su enunciado la identidad de un ser humano (o de un ser cualquiera considerado como tal).
- Discrimina a la persona en un conjunto de posibles interlocutores, designándolo con una expresión de
identificación más o menos específica.
- Espera que su interlocutor reaccione a la “interpelación” al reconocerse en la identificación.
- Se confiere un estatus que lo autoriza a interpelar (pues, como sucede con la pregunta, no interpela quien
quiera).

El interlocutor:
- Debe indicar su presencia o reconocerse en la apelación con la que lo identifican.

2. Configuración explícita
Está asegurada por una expresión de identificación en una forma llamada interjectiva. Las expresiones de
identificación pueden ser agrupadas en tres clases según lo que identifiquen, pero pueden también, dentro de cada
una de esas clases, subdividirse en una categorización que representa el grado de familiaridad o de distancia que
se establece entre los interlocutores.

a) La identificación de la “relación de conocimiento”:


- Identificación indeterminada (¡Hey!, tú /usted, ¡epa!, pst, ¡ajá!...): “¡Hey! ¡Usted, allá!”.
- Identificación genérica (Señor, señora, señorita, joven, y las fórmulas de saludo: Buenos días, buenas noches,
hola,…): “Si el señor hace el esfuerzo”. “¡Hola, gente!
- Identificación de parentesco (Papá, mamá, padre/madre, abuelo/abuela, pa, papi,..): Papá, ¿puedo ir a casa de
mi amigo? – “Sí, hijo”.
- Identificación propiamente dicha (Nombre, apellido, apodo): “¡Pedro!”, “¡García!”, “¡Patuleco!”.
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b) La identificación de la “relación social”
- Identificación profesional (Señor director, jefe, patrón, y todas las profesiones que pueden involucrar un
nombre apelativo que identifique a sus actores): “¡Taxi!”, “¡Señor director...!”
- Identificación por medio de títulos, grados, y otras marcas de jerarquía o de pertenencia a un grupo:
[Títulos]: Señor duque, Excelencia, Señor Presidente: “Todo marcha bien, señora marquesa”.
[Grados]: Mi general, Coronel, Teniente, etc.: “¡A sus órdenes, mi general!”
[Jerarquía eclesiástica]: Padre, Hermana, Hermano, Monseñor, etc.: “¿Qué piensa usted, fray Juan?”
[Grupos socio-políticos]: Camarada, compañero, trabajadores, ciudadanos, colombianos/colombianas,...:
“¡Compañeros, es la hora de la reunión!” “¡Camaradas, no nos dejemos explotar!”

c) La identificación apreciativa de la relación afectiva


En el instante mismo en que se invoca al interlocutor, se le califica de manera positiva o negativa. Muchos
calificativos pueden ser utilizados como uno de esos modos de identificación:
- Identificación positiva (expresiones afectuosas: mi amigo, amigo mío, querido mío, querida, hijito, hermano...):
“¡Vamos, muchachos!” “¡Hola, mi hermano!”
- Identificación negativa (Injurias): Cabrón, traidor, vendido, pendejo, mala persona...): “¡Muere, traidor!”

LA “ORDEN”

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar (“decir” o “hacer”).
- Impone esta acción al interlocutor de manera conminatoria (“ordenar que”, prescribir que”, “conminar a”) para
que éste la ejecute.
- Se confiere un estatus de poder (autoridad absoluta).

El interlocutor:
- Supuestamente tiene competencia para ejecutar la orden (“poder hacer”).
- Recibe una orden de hacer (o de decir), a la que supuestamente debe someterse.
- No tiene alternativa. Todo rechazo a la ejecución implica, en distinto grado, un riesgo de sanción.

2. Configuración explícita
- Forma imperativa: “¡Retírese en el acto!”
- Verbos y perífrasis verbales, en primera persona: “Le ordeno que se retire”. “Lo conmino a retirarse”.
- Otras palabras con entonación conminatoria: “¡Fuera!”, “¡Silencio!”, “¡Ánimo!”, “¡A caballo!”, “¡De frente!”.

3. Configuración implícita
Según la entonación y el estatus del sujeto hablante, una orden puede aparecer bajo:
- Una forma interrogativa: “Entonces, te vas, ¿sí?”
- Una forma declarativa en la que el interlocutor es agente de una acción descrita en presente o en futuro:
“Entonces, ahora, tomas tus cosas y te retiras en el acto”
Puede igualmente aparecer bajo formas que pertenecen, en esencia, a otras modalidades, con la condición de que
la situación comunicativa permita comprender que se trata de una “orden” encubierta: De ese modo, la fuerza
directriz de esta modalidad aparece atenuada:
- “Deseo”: “Quiero que te vayas” (Exigencia).
- “Petición”: “Te pido que te vayas” (Petición encarecida).
- “Apreciación”: “Me gustaría que te fueras” (Deseo imperativo).
- “Declaración”: “Bueno, yo te digo que te vayas” (Declaración solemne).

4. Una variante: LA “PROHIBICIÓN”


a) Esta modalidad tiene las mismas características generales que la “orden”, con las particularidades
siguientes:
19
- La acción planteada en el enunciado no debe ser ejecutada.
- Es, pues, una no-ejecución que se le impone al interlocutor (= “una obligación de no hacer”).
- Por esto, la prohibición presupone que el interlocutor podría tener la intención de ejecutar la acción considerada
y, por consiguiente, debe renunciar a su proyecto.
b) La configuración lingüística se hace con la ayuda de palabras que explicitan la prohibición:
“¡Te prohíbo seguirme!”
“Prohibido fumar” (aviso);
Por medio de una expresión de “orden” acompañada de una “negación”:
“¡Te ordeno que no dispares!”
“¡No te vayas!”;
O por medio de una “autorización negada”:
“No te permito hablar”.
“Usted no está autorizado a hablar”.
“Usted no puede hablar”.

Observaciones:
1. La “orden” establecida a través de un verbo sólo se realiza cuando éste es empleado en primera persona, es decir,
cuando está relacionado con el locutor. Cuando son empleados con las otras personas, estos mismos verbos
pertenecen a un acto de enunciación DELOCUTIVO. Enunciados como “Tú le diste la orden de irse” o “Él le dio la
orden de irse”, ya no son “órdenes”.
2. La “orden” se dirige al interlocutor, pero no lo califica, como sucede en el caso del “juicio”. El interlocutor puede
decir “Estoy acusado de…”, pero no puede decir “Estoy ordenado de…” Sólo puede decir “Recibí la orden de…”
3. Una forma imperativa no corresponde necesariamente a una “orden”, aun si existe una relación privilegiada entre
esa forma y esa modalidad. Ejemplo: “¡Siéntese, por favor!” (“AUTORIZACIÓN”). Todo depende de la relación que
exista entre los interlocutores.
4. Los avisos que señalan una “prohibición” (“Prohibido fijar carteles”, “Prohibido fumar”) no contienen marcas que
impliquen al interlocutor. Pero dado el carácter interlocutivo de la situación comunicativa, ella lo involucra.

LA “AUTORIZACIÓN”

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar.
- Sabe (o supone) que el interlocutor quiere ejecutar tal acción.
- Juzga que el interlocutor es apto para ejecutarla y que las condiciones son adecuadas.
- Le concede al interlocutor el derecho de ejecutarla.
- Se confiere un estatus de poder, garante de ese derecho.
El interlocutor:
- Supuestamente “desea hacer”.
- Recibe el “derecho de hacer”.
- Utiliza o no ese derecho.

2. Configuración explícita
Verbos y perífrasis verbales:
“Lo autorizo a salir”.
“Le concedo permiso (la autorización) de salir”.
“Le otorgo el derecho de residencia”.
“Te permito conducir mi vehículo”.

3. Configuración implícita
- Forma imperativa, en situación de respuesta a una pregunta, o de incitación a actuar:
“¡Usted!” (el locutor concede la palabra a alguien que la ha solicitado).
“¡Siéntese!” (el locutor le brinda un asiento a su invitado).
“¡Vamos!”, “¡Adelante!”, “¡Ahora!” (como grito de acción)

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- El verbo poder en forma declarativa, atribuido a su interlocutor:
“Ahora puede usted hablar”.
“Cuando hayas terminado tu trabajo podrás ir a al circo".

Observaciones:
1. Todos los contextos del mismo orden en los que se encuentre el verbo poder no expresan necesariamente una
autorización. Ejemplo: “Puedes decirle que lograste liberarte de eso” (Discurso citado de “confesión”).
2. El verbo habilitar expresa sobre el “poder hacer”: “Usted está habilitada para dirigir tesis”.
3. No confundir “autorización”, “aceptación” y “acuerdo”: Estas dos últimas modalidades corresponden a un acto de
enunciación “elocutivo”.

LA “ADVERTENCIA”

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción que él mismo realizará; tal acción puede o no estar relacionada con una
condición.
- Sabe (supone) que el interlocutor ignora (o quiere ignorar) su intención (del locutor).
- Sabe (supone) que expresarle su intención al interlocutor equivale a prevenirlo de cualquier riesgo de
degradación de su situación. Esta declaración puede llegar hasta expresar una amenaza (como prevención).

El interlocutor:
- Supuestamente ignora la intención del locutor.
- Posee una información que debe permitirle prevenirse contra un riesgo o considerarlo con conocimiento de
causa. Él puede decir: “Estoy (he sido) advertido”.
- Utiliza o no ese derecho.

2. Configuración explícita
Esta modalidad es garantizada por verbos modales:
“Te advierto que no estoy dispuesto a soportar más esta situación”.
“Te prevengo de que no iré a Paris”.
“Le informo que si usted continúa, me veré obligado a actuar severamente”.
“Le hago saber que estaré en París el 14 de enero”.
“Te aseguro que no acabarás de sufrir si sigues con tu terquedad”.
3. Configuración implícita
Todo enunciado que describe una acción o una intención que será realizada por el locutor, y que representa de
alguna manera una amenaza para el interlocutor, puede ser interpretado como “advertencia”:
“Si usted continúa, actuaré severamente”.
“Estaré en París el 14 de enero. Al buen entendedor, pocas palabras bastan”.
“No estoy dispuesto a empezar de nuevo. Aviso a la población”.

Observación: La “información” podría ser considerada como una modalidad cercana a la “advertencia”, pero sin
riesgo ni amenaza. El locutor considera solamente que su interlocutor merece ser beneficiario de un saber que él
ignora: “Le informo que no habrá reunión del consejo”.

EL “JUICIO”

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción ya realizada.
- Sostiene que el interlocutor es responsable de ese acto (de decir o hacer).
- Juzga que ese acto es bueno o malo.
- Declara su aprobación o reprobación y califica al interlocutor (“sentencia”).
- Se confiere la autoridad moral de quien puede juzgar.
21
El interlocutor:
- Supuestamente realizó un acto del cual sería responsable.
- Es calificado por el juicio del locutor (él puede decir: “Soy acusado/felicitado…”).

2. Configuración explícita
Esta modalidad es garantizada por verbos, perífrasis verbales o sustantivos que especifican un juicio positivo o
negativo:

[Juicio positivo]
“Lo felicito por su servicio”.
“Continúe. Lo aplaudo efusivamente”.
“Estoy de acuerdo con usted completamente”.
“Te felicito, querido”
“¡Bravo! ¡Lo lograste!”
“Felicitaciones por su éxito”.

[Juicio negativo]
“Lo acuso a usted de haber penetrado a mi casa violentamente”.
“Te reprocho tu actitud frente a mi hermana”.
“Te censuro tu cobardía”.
“Te juzgo culpable de haber guardado silencio”.
“Se le censura su conducta en clase”.

3. Configuración implícita
Todo enunciado que describe una acción realizada por el interlocutor y contiene una apreciación positiva o
negativa de parte del locutor puede corresponder a esta modalidad:
“¡Usted actúo muy bien!” (Felicitación).
“¡Usted ha derribado mi puerta!” (Acusación).
“Tu actitud no es correcta” (Reproche).
“No hablemos más de eso. Ya lo olvidé” (Perdón).

LA “SUGERENCIA”

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar (o por no realizar).
- Sabe (o supone) que el interlocutor está en una situación desfavorable.
- Propone al interlocutor que ejecute la acción descrita como forma de mejorar su situación.
- Hace como si estuviera en lugar y situación del interlocutor (“Yo en tu lugar”).
- Se confiere un estatus de saber (más o menos confirmado por la experiencia).

El interlocutor:
- Supuestamente se encuentra en una situación desfavorable.
- Es el beneficiario de una propuesta de hacer para mejorar su situación.
- Es libre de utilizar o no esta propuesta.

2. Configuración explícita

- Verbos semánticamente cercanos:


“Le aconsejo que no se haga notar”.
“Le sugiero cambiar de método de trabajos”.
“Te recomiendo que prestes mucha atención”.
“Te desaconsejo que te molestes”.

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- Locuciones y expresiones que explicitan la posición del locutor (seguidas del condicional, o si seguido del
pretérito imperfecto):
“Yo, en tu lugar, no se lo diría”.
“Si yo fuese usted, no me manifestaría al respecto”.
“Si yo estuviese en tu lugar, yo no iría”.
“¿Y si tú le dijeses la verdad?”
- El verbo deber (o haber), en el condicional, aplicado al interlocutor:
“Deberías ser más prudente en una situación semejante”.
“Usted haría mejor no diciéndole nada”.

Observaciones:
1. Cada uno de los diferentes verbos que expresan esta modalidad aporta un matiz semántico en relación con el
grado de compromiso del locutor y de implicación del interlocutor. Por ejemplo: “yo te aconsejo que…”, “yo te sugiero
que…” y “yo te recomiendo que…”, están en un orden creciente de implicación del locutor. O bien: “yo lo invito a…”
(matiz de “refinada cortesía”), “yo lo animo a…” (matiz de “protección”), “yo lo exhorto a…” (matiz de “súplica”).
2. “Desaconsejar” equivale a “sugerir no hacer” y pertenece, por tanto, a esta misma modalidad.

LA “PROPOSICIÓN”

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar.
- Ofrece:
- bien sea realizar la acción él mismo en beneficio del interlocutor (“Te propongo hacer…”, “Te propongo que te
conviertas en…”;
- o bien realizar la acción conjuntamente en beneficio de ambos: (“Te propongo que hagamos…”).
En ambos casos el interlocutor será beneficiario.
- Se confiere una posición de “poder hacer”, ya que es él quien hace el ofrecimiento; sin embargo, el resultado
depende de la aceptación del interlocutor.

El interlocutor:
- recibe un ofrecimiento del cual debe ser beneficiario o co-beneficiario.
- se halla en situación de tener que aceptar/rechazar el ofrecimiento.

2. Configuración explícita
- Verbos modales y perífrasis verbales:
“Te propongo que seas el consejero de nuestra empresa”.
“Te ofrezco un puesto de crítico en nuestro periódico”.
“Te hago una proposición honesta: dejemos de pelear y vayamos al restaurante”.
[En un restaurante, dice el chef] “Hoy les propongo «confit de pato con manzanas sarladesas»”.
“Les propongo que hagamos una tregua de algunas horas para pensar en una solución negociada”.

3. Configuración implícita
Para que la “proposición” tenga un resultado, requiere la “aceptación” del interlocutor. Es normal, pues, que un
enunciado interrogativo que describe una acción de la que resulte beneficiado el interlocutor, puede expresar esta
modalidad:
“¿Puedo ayudarlo?” (dicho a alguien que lleve paquetes).
“¿Y si fuésemos a cine?” “¿Vamos?”

Observaciones:
1. En el discurso, la “proposición” puede ser utilizada de manera irónica: hacer como si se estuviese haciendo una
propuesta para incitar a no hacer: [A un niño que se introduce los dedos en la nariz] “¿No quieres mis dedos?”
2. Algunos verbos que sirven para expresar la “sugerencia” se encuentran también en la “proposición” desde el
instante mismo en que el locutor y el interlocutor se asocian en la acción: “Sugiero que partamos juntos”, “Podríamos
pensar en la compra de un apartamento”, “¡ Sería bueno que nos pagáramos un viajecito a México!, “¿ Qué piensas de
ir juntos a México?”
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3. En “Te propongo que seas nuestro consejero”, es también el locutor el que se ofrece a realizar la acción, ya que el
interlocutor será “consejero” si él “lo hace consejero”.

LA “INTERROGACIÓN” (solicitud de decir)

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una información a adquirir.
- Pide al interlocutor decir lo que sabe (solicitud de información o de asentimiento).
- Revela su ignorancia con respecto a lo que solicita (a menos que no parezca ignorarlo).
- Impone a su interlocutor un rol de “contestador”.
- Se otorga el derecho de preguntar (pues no pregunta quien quiere. Es necesario que la relación del locutor con
el interlocutor lo autorice).

El interlocutor:
- Supuestamente tiene competencia para responder.
- Se ve en la obligación de responder algo (actitud que no asumiría si no se le hubiese preguntado); sin embargo,
confesar ignorancia no implica necesariamente una sanción.

2. Configuración explícita
a) Está asegurada por la susodicha forma interrogativa (marcada por una entonación ascendente en la
oralidad y un punto de interrogación en la escritura).

b) Las solicitudes de información expresadas por la “interrogación” pueden versar sobre diferentes clases de
identificación. Para cada una de estas identificaciones, la “interrogación” presupone la existencia de una
información genérica y plantea una solicitud de identificación. Por ejemplo: "¿Quién rompió el florero de Soissons?"
presupone que alguien rompió el florero de Soissons y plantea una solicitud de identificación: ¿Quién realizó
este acto?

Así, la interrogación puede versar sobre


- La solicitud de identificación de un actante:
• El agente: ¿Quién?:
“¿Quién se la está tirando de idiota?”
• El paciente: ¿Qué?, ¿cuál?:
“¿Qué comes?”
“¿Qué tipo de bicicleta quieres para tu cumpleaños?”
“¿Cuál de las dos bicicletas prefieres?”
“¿En qué piensa señor Molinares?”
• El destinatario o el beneficiario: ¿A quién?, ¿para quién?
“¿A quién le habló usted?”
“¿Para quién es esta porción de torta?’”
• El auxiliar o el aliado: ¿Con qué?, ¿con quién?:
“¿Con qué lo abriste?”
“¿Quién lo ayudó a triunfar?”

- La solicitud de identificación de una acción: ¿Qué?:


“¿Qué hará usted esta noche?”
“¿Qué está haciendo él en este momento?”

- La solicitud de identificación de una causa: ¿Por qué?, ¿por qué razón?:


“¿Por qué te fuiste sin mí?”

- La solicitud de identificación de un motivo: ¿Por qué motivo?, ¿para qué?:


“¿Por qué motivo actúa él así?”
“Él trabaja, sí, pero ¿para qué?”
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- La solicitud de identificación de un espacio: ¿Dónde?, ¿por (para, hacia, de) dónde?:
“¿Dónde estaba usted anoche a las 10?”
“¿Por dónde pasó él?”

- La solicitud de identificación de un tiempo: ¿Cuándo?, ¿Desde (hasta) cuándo?


“¿Cuándo se decidirá él a mirar la realidad de frente?”
“¿Desde cuándo? ¡Ahora me entero!

- La solicitud de identificación de una cualificación: ¿Cómo?, ¿de qué manera?:


“¿Cómo está ella físicamente?”
“¿De qué manera lo hizo?”

- La solicitud de identificación de una cantidad: ¿Cuánto?, Qué + una expresión de medida, peso, etc.:
“¿Cuántos dientes tiene?”
“¿Qué peso tiene ese pato?”

c) Las solicitudes de asentimiento se distinguen de las solicitudes de información en que la información de lo


presupuesto ha debido ser identificada (o supuesta) por el locutor y porque lo planteado se limita a solicitar
una confirmación o una invalidación de dicha información: “¿Es tu novia la que te envía la carta?” Aquí el locutor
presupone algo (“supongo que es tu novia”) y pide (plantea) una confirmación: “¿Es ella?”. En este caso, la
pregunta invoca una respuesta breve de sí/no. Estas solicitudes de asentimiento pueden versar sobre:
- Una solicitud de comprensión (fática): ¿Se da cuenta?, ¿comprende?, ¿AH?, ¿No es cierto?:
“¿Ves lo que quiero decir?”
“Tengo razón, ¿no es cierto?”
“Veo que no te das cuentas de lo que quiero decir.” – Sí, muy bien.
- Una solicitud del punto de vista concerniente a la creencia o a la apreciación del interlocutor, basada, por lo
tanto, en verbos de “opinión” o de “apreciación”:
“¿Crees que tienes interés en inscribirte?”
“¿Te parece bien lo que él hizo?”

A veces, el locutor puede solicitar una escogencia entre dos o varios puntos de vista, estimulando al interlocutor a
responder, gracias a la repetición de uno de los términos propuestos:
“¿Qué dirías tú? ¿La encuentras bella o amable?”

N.B.: En caso de rechazo de la alternativa, la respuesta es “ni lo uno ni lo otro”.

Las solicitudes de repetición de un enunciado ya emitido se hacen con ayuda de ¿qué? o ¿cómo?:
“Ella tuvo quíntuples.
- ¿Qué?
- Como te lo estoy diciendo”.
“¿Tienes noticias de Christiane? ¿Aún no ha dado a luz?
- Sí, incluso tuvo quíntuples.
- ¡Cómo?”

Evidentemente, esta interrogación expresa al mismo tiempo “asombro”.


Observaciones:
1. La “interrogación” llamada indirecta (con el verbo preguntar) tiene un estatus ambiguo desde el punto de vista
lingüístico:
- Si el verbo preguntar está orientado hacia el locutor (“Yo me pregunto qué…”, “Me pregunto si…”), se trata de un
acto “elocutivo” de “deseo” que significa Me gustaría saber: “Me pregunto qué estará tramando”, “Me pregunto si
podrá guardar silencio”.
- Si el verbo preguntar está orientado hacia el interlocutor (“Yo te pregunto qué…”, “Te pregunto si…”), puede
tratarse de un acto “alocutivo”, cercano a la “petición” (“Te pregunto si te puedes callar”), o de la repetición de una
pregunta ya formulada (”Te he preguntado y te vuelvo a preguntar si quieres venir con nosotros”).

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Si el verbo preguntar está orientado hacia un tercero (“Yo le pregunto si…”), se trata de un acto “delocutivo” que cita
una pregunta ya formulada o por formular: “Ya yo le he preguntado si quiere unirse a nosotros”, “ Yo le preguntaré si
vendrá a buscarnos a la salida del teatro”. En este caso, el interlocutor no está sometido a una interrogación.
2. La “interrogación” como modalidad puede ser utilizada para ocultar o expresar indirectamente otros actos
enunciativos:
[Una “orden”] “¿Terminaste tu trabajo? Eso espero”, “¿Quieres arreglar tu habitación?”).
[Una “sugerencia”] “¿Quieres que te ayude?” (Enunciado dicho a un niño que hace tonterías).
3. La “interrogación” puede tener también un valor argumentativo.

LA “PETICIÓN” (solicitud de hacer)

1. Definición:
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar.
- Se ve en situación desfavorable.
- Se juzga impotente para mejorar él solo su situación.
- Pide (con insistencia) al interlocutor realizar esta acción para mejorar su suerte (del locutor).

El interlocutor:
- Supuestamente tiene actitud para realizar la acción planteada por el locutor.
- Se instituye en retribuyente de la petición del locutor.
- Supuestamente (por razones diversas) puede no desear jugar ese rol espontáneamente.

2. Configuración explícita:
- Verbos de modalidad que especifican el grado de implicación del locutor como solicitante:
“Le pido que, si fuese posible, apoye mi candidatura”.
“Le ruego que tenga la amabilidad de responderme”.
“Sírvase usted enviar su C.V.”.
“Le ruego encarecidamente que intervenga a mi favor”.
“Imploro el perdón de su majestad”.
“Le suplico que no se deje vencer”.
“Créame, se lo suplico”

- Expresiones exclamativas:
“¡Socorro!”, “¡Ayúdenme !”, “¡Por favor (por piedad )!”, “¡Déme una limosna, buen hombre!”.

3. Configuración implícita:
Forma interrogativa con un verbo en condicional o, para insistir más en la petición, en el presente de indicativo:
"¿Podrías remplazarme en la próxima reunión?”
“¿Puedes ayudarme?”
“¿Sería posible hacer silencio en esta sala?”
“¿Podría servirme de abogado?”

Observaciones:
1. Como siempre, las configuraciones lingüísticas deben ser interpretadas en función del contexto y de la situación
comunicativa, pues un mismo procedimiento puede ponerse al servicio de diversas modalidades. Por ejemplo: “¡Le
ruego que me deje hablar!” (con un “vozarrón”), correspondería más bien a una “orden”. También puede suceder que,
por razones de estrategia discursiva, una “orden” tome la forma de una “petición”. “¡Sería mucho pedirte que dejaras
de hacerte el tonto!”. Todo depende la posición (de “autoridad” / de “solicitante”) del locutor.
2. Se notará que las modalidades “petición” y “autorización” están en una relación de complementariedad, ya que el
locutor de la “autorización” se atribuye el poder de responder la solicitud del interlocutor que ha hecho, previamente,
una “petición”. Por ejemplo, en el transcurso de los debates de una asamblea, la expresión “¡Usted!” puede
corresponder a una “autorización a tomar la palabra”, otorgada a un participante que antes habría levantado la mano,
o dicho: “Pido la palabra”.

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3. No se deben confundir las modalidades de "petición" e “interrogación”. Esta última coloca al locutor en posición de
no saber y expresa una solicitud de decir: La “petición”, por su parte, no coloca al locutor en posición de no saber,
sino de impotencia para mejorar él solo su situación; ella expresa una solicitud de hacer.

LAS MODALIDADES ELOCUTIVAS


Nota: Las modalidades ELOCUTIVAS no implican al interlocutor en el acto locutivo. Ellas precisan la manera cómo el
locutor revela su posición frente al tema por él enunciado.

LA “CONSTATACIÓN”

1. Definición:
El locutor:
- Reconoce un hecho del cual dice que únicamente puede observar su existencia de la forma más externa y más
objetiva posible. Evidentemente, el solo hecho de expresar una “constatación” es una manera de darse cuenta de
esa existencia (“Ahora sé por experiencia”), pero es también una manera de decir que él se niega a evaluar
(“Yo no juzgo; yo constato”).
El interlocutor:
- No está implicado
- Es testigo de una “constatación”

2. Configuración explícita:
Verbos de modalidad:
“Constato que él no ha venido”.
“Observo que tuvo un gesto inapropiado”.
“Veo que no se puede confiar en él”.
“Noto que habló de primero”.

3. Configuración implícita:
Todo enunciado en forma afirmativa que describe un hecho objetivo sin verbo modal puede corresponder a esta
modalidad:
“Finalmente vino”.
- “¡Bueno! ¿Y qué?”.
- Nada (constato)

N.B.: Esta modalidad permite mostrar la separación entre el locutor y el interlocutor, o sea, el paso del “ALOCUTIVO”
al “ELOCUTIVO”: “No es una crítica lo que yo hago, es una constatación”.

EL “SABER”/ “LA IGNORANCIA” (“Sé/ignoro que...”)

1. Definición
El locutor:
- Presupone una información, de la cual dice si tiene conocimiento o no. Por medio de la modalidad "saber", el
locutor reconoce la existencia de la información presupuesta (“Sé que...”). Por medio de la modalidad
"ignorancia”, el locutor no puede reconocer la existencia de dicha información (“No sé si…”, “Ignoro si…”).

El interlocutor:
- No está implicado
- Es testigo de un “saber” o de una “ignorancia”.

2. Configuración explícita
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Verbos modales:
“Yo se adónde ha ido”.
“Ignoro si él regresará”.
“No ignoro que él esté obligado a esconderse”.
“No sé lo que hay que hacer”.

3. Configuración implícita
Se hace mediante la “interrogación”, pues ella es reveladora de la posición de no saber del locutor. Además, todo
enunciado de forma afirmativa puede dejar sobrentender que el locutor sabe.

Observaciones:
1. No se deben confundir las modalidades "saber " y "opinión-convicclón". En efecto, en “Estoy convencido de que él
se equivoca", el locutor insiste precisamente en su “convicción”, pues no puede decir “Sé que…”. La modalidad
"saber" se encuentra fuera del universo de "opinión" del sujeto hablante. A una pregunta sobre la “opinión” que se
haga acerca de un hecho, no se responde “Yo sé.".
2. No se deben confundir tampoco las modalidades “ignorancia” y “opinión-suposición”. En efecto, decir “Ignoro si él
vendrá”, es expresar una certeza de no-saber; decir “Creo que él vendrá”, es expresar una no-cereza.
3. El “asombro” puede ser considerado como adquisición de un saber-información que no se esperaba.

LA “OPINIÓN” (“Creo que…”)

1. Definición
El locutor:
- Presupone un hecho (o una información) del cual explicita el lugar que él (o ella) ocupa en su universo de
creencia. El locutor evalúa, pues, la verdad de lo dicho y revela al mismo tiempo su punto de vista. Este punto
de vista es de orden intelectual. Es decir, manteniendo a distancia lo dicho (punto de vista externo), el locutor
expresa una actitud de creencia más o menos cierta, basada en la razón (pienso”, “creo”, "Dudo"). Eso es lo
que distingue esta modalidad de la “apreciación”.

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “opinión” del locutor.

2. Variantes dentro de la opinión


La “opinión” puede especificarse por medio de dos actitudes de creencia: una de “convicción” y otra de
“suposición”.

a) La “convicción” implica que existe duda acerca de la veracidad de lo dicho, y es precisamente porque
existe una posible duda por lo que el locutor siente la necesidad de expresar la certeza que hay sobre la verdad
de lo dicho. Esta certeza es total, pero le es propia (íntima): “Tengo la íntima convicción de que él triunfará”.

b) La “suposición” implica que no hay certeza total sobre la verdad de lo dicho. Por lo tanto, el locutor
puede ser inducido a expresar su punto de vista acerca de su propio grado de certeza. Se puede decir que la
“suposición”, pues, varía en un eje que va de una certeza fuerte (pero nunca total) a un presentimiento:
- Certeza fuerte: apoyándose en un determinado razonamiento (implícito, casi siempre), el locutor expresa una
impresión de certeza:
“Me imagino que no volverá a empezar (después de lo que le sucedió)”.
- Certeza media: el locutor hace una suposición sin poder asegurar su certeza:
“Creo que él vendrá, pero no estoy seguro”.
- Certeza débil: el locutor duda de la verdad de lo dicho y por eso la suposición consiste en negar su propia
creencia:
“No creo que él se atreva a atacar a semejante tipo”.

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- Presentimiento: el locutor, al no poder apoyarse en razones claras, expresa una sensación, un conocimiento
intuitivo de la realización de un evento:
“Se me ocurre que algo va a suceder”.

3. Configuración explícita
Esta modalidad se apoya en verbos y perífrasis verbales que explicitan esos diferentes sentidos:
- Por convicción:
“Estoy persuadido de que no hay nada que hacer”.
“Tengo la íntima convicción de que ese plan tendrá éxito”.
“Estoy seguro de estar en lo cierto”.
“No dudo absolutamente de sus capacidades”.
- Por suposición:
[Certeza fuerte]
“Sospecho que no vendrá sin su mujer”.
“Me imagino que no recomenzará pronto”.
“Supongo que esta historia ya terminó”.
[Certeza media]
“Creo que él es culpable, pero puede equivocarme”.
“Pienso, en lo que a mí concierne, que haría mejor en cambiar de oficio”.
“Me parece que se podría comenzar de otro modo”.
“Se diría que va a llover”.
[Certeza débil]
“Dudo que la revolución sea posible en esta coyuntura”.
“No pienso que se pueda terminar”.
“No creo que esté en capacidad de presentarse. No está listo para la competencia”.

N.B.: Se habrá observado aquí el empleo sistemático del subjuntivo, modo que expresa la eventualidad.

- Por presentimiento
“Tengo el presentimiento de que algo va a ocurrir".
“Se me ocurre que no deberíamos dejarlo que se las arregle solo”.
“Tengo la sensación de que deberíamos apartarnos discretamente”.

4. Configuración implícita
Todo enunciado emitido en un tono (entonación o gesto) afirmativo o dubitativo puede corresponder a estas
modalidades de “convicción” y “suposición”

Observaciones:
1. No se deben confundir las modalidades "opinión-convicción" con la “evidencia”. La primera compromete el punto de
vista del locutor (ELOCUTIVO: “Estoy seguro de que…”); la segunda neutraliza ese punto de vista (DELOCUTIVO:
“No hay duda de que…”). En una discusión, el locutor podrá jugar con estos dos tipos de modalidad si se siente
“acorralado”: “No hay duda de que él no vendrá. - ¿Cómo así? ¿Es cierto? – En fin, digamos que, por lo menos yo,
tengo certeza de eso ”.
2. Tampoco se deben confundir la “opinión-suposición”, que pertenece a un acto “ELOCUTIVO”, con la “probabilidad”,
que pertenece a un acto “DELOCUTIVO”. “Yo dudo que él venga” compromete el punto de vista del locutor, mientras
que “Es incierto que él venga” neutraliza ese punto de vista.
3. Una vez más se notará que las marcas lingüísticas deben ser tratadas con precaución:
- Yo sospecho que expresa una certeza fuerte, mientras que Yo dudo que expresa una certeza débil.
- Yo me imagino que , a pesar del valor semántico del verbo imaginar , corresponde a una certeza fuerte ; igual sucede
con Yo supongo que, que puede significar una certeza fuerte o media , según el contexto en que se emplee.
4. La serie de verbos modales Temo que y Tengo miedo de que, puede ser clasificada dentro del presentimiento , que
expresa, en este caso, una sensación siempre desfavorable . Aquí estamos, sin embargo, frente a un caso cercano a
la “apreciación”. Tales verbos van seguidos del subjuntivo.
5. Evidentemente, todos esos verbos modales pueden expresar una “opinión” por estar relacionados con el locutor
(en primera persona). Comparar: “Creo que él vendrá” y “Él cree que él vendrá”.

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LA “APRECIACIÓN” (“Considero que…”)

1. Definición
El locutor:
- Presupone un hecho a propósito del cual expresa su sentir. Evalúa, pues, no la veracidad de lo dicho, sino su
valor, revelando sus propios sentimientos. Esta evaluación es de orden afectivo, es decir, el locutor se apropia
de lo dicho (punto de vista interno) calificándolo según un juicio que no se basa en la razón sino en el afecto.
Este juicio necesariamente se polariza, o sea, se mueve en un eje cuyos polos son: juicio favorable (“Me parece
bueno que…”) / juicio desfavorable (“Me parece malo que...”).

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “apreciación” del locutor.

2. Variantes de la “apreciación”
Además de la diferenciación del juicio apreciativo en el eje favorable / desfavorable, la “apreciación” puede
referirse a diferentes campos de valoración:
- Ético, que califica positiva o negativamente algo, con respecto a determinados valores morales: “Me parece
bien/ mal que…”.
- Estético, que califica positiva o negativamente algo, con respecto a determinados valores estéticos propios del
locutor: “Me parece hermoso/feo que…”.
- Hedonístico, que califica positiva o negativamente algo, con respecto a determinados valores emocionales
propios del locutor: “Me parece chévere/desafortunad o que…”).
- Pragmática, que califica positiva o negativamente algo, con respecto a determinados valores utilitarios propios
del locutor: “Me parece útil/inútil que…”).

Además, pueden existir numerosos matices de sentido en la intersección producida entre campo de valoración y
polo de valoración. Por ejemplo: satisfacción/insatisfacción, esperanza/resignación, euforia/decepción, etc.

3. Configuración explícita
- Verbos y perífrasis verbales seguidas de subjuntivo.

Para la apreciación favorable:


[Satisfacción]
“Estoy contento de que esté allí”.
“Estoy satisfecho de su trabajo”.
“Me parece bien (chévere) que él haya venido”.
“Me alegro de saber que está vivo”.
“Valoro que se haya sacrificado”.
[Alivio]
“Estoy feliz de haber salido de eso”.
“Prefiero que no haya venido”.
“¡Uy! Temí que se inmiscuyera”.
[Euforia]
“Me parece formidable que me lo haya dicho espontáneamente”.
“Me parece admirable su forma de actuar”.
“Me parece apasionante oírlo hablar”.

Para la apreciación desfavorable:


[Insatisfacción-decepción]
“Me parece decepcionante que no se haya abrochado”.
“Me parece más bien triste que eso se termine de esa forma”.
[Resignación]
“Me parece lamentable que uno no pueda hacerse escuchar”.
“¡Es lamentable!”.

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[Desesperación]
“Me parece catastrófico que todo el mundo se resigne”.
“Para mí, es una gran desgracia lo que está pasando”.

- Palabras (adjetivos, adverbios, sustantivos, onomatopeyas) en forma exclamativa, la cual manifiesta la


implicación del locutor: “¡Qué (mala) suerte!”, “¡Muy bien!”, “¡Epa!”, “¡Extraordinario!”, “¡Mucho mejor!”,
“¡De malas!”, “¡Demonios!”, “¡Desgarrador!”, “¡Patético!”, “¡Ay!”, “¡Desde luego!”.

4. Configuración implícita
Todo enunciado que contenga una apreciación positiva o negativa bajo formas distintas de los verbos modales y
sin exclamación, puede corresponder a esta modalidad de “apreciación” si el contexto deja sobrentender que el
locutor es responsable de la misma: “Fue bien hecho” . No obstante, hay un evidente riesgo de confusión con la
“aserción apreciativa” que neutraliza el rol del locutor,

LA “OBLIGACIÓN” (“Yo debo…”)

1. .Definición
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar que depende de él mismo, lo cual lo sitúa en la eventualidad de
tener que cumplirla.
- Dice que debe cumplir esta acción, ya sea por las obligaciones que él mismo se impone (“obligación interna”),
ya sea por la presión de una orden proveniente de una instancia que tiene autoridad (“obligación externa”).

a) La “obligación interna” sólo depende del locutor y se basa en determinadas obligaciones:


- de orden moral: “Debo votar el domingo porque soy un buen ciudadano”. En este caso, puede decirse que el locutor
justifica su proyecto de ejecución en razón de un valor ético .
- de orden utilitario (búsqueda de un fin): “Debo irme temprano para llegar temprano”. En este caso, puede decirse
que el locutor justifica su proyecto de ejecución en razón de un valor pragmático .

b) La “obligación externa” no depende del locutor, sino de otra persona que tiene poder para darle una orden
(“orden”). Consecuentemente, el locutor se somete a esa orden, que se convierte en el motivo de su acción:
“Debo irme porque me lo ordenaron”.

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “obligación” expresada por el locutor.

2. Configuración explícita
- Verbos y perífrasis verbales seguidas de infinitivo.

[“Obligación interna”]
“Debo decirte, para ser honesto, que yo había tomado mis precauciones”.
“Estoy obligado a explicitar mi pensamiento”.
“Estoy obligado a ayudarlo porque él hace parte de la familia”.

[“Obligación externa”]
“Me han expulsado. Debo abandonar este lugar esta noche”.
“No estoy en capacidad en exigirle. Debo someterme a sus imposiciones.
“¿Cuánto debo pagar por el envío de esta carta?”.
“Estoy en la obligación de obedecerle”.

- Locuciones y giros impersonales que son atribuidas al locutor:


“Tengo que escribir tres cartas”.
“Me toca prestar mucha atención”.
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“Tengo que ser prudente”.

Observaciones:
1. No es posible determinar el tipo de "obligación" con solo mirar los verbos modales. Por lo tanto, hay que examinar
el contexto para obtener esa precisión: “Tengo el deber de seguirlo” (¿Porque me lo imponen o porque yo mismo me
lo impongo?), “Estoy en la obligación de trabajar horas extras” (¿Por qué me las han impuesto, o porque me gusta
hacer el trabajo bien hecho?).
2. La polisemia del verbo deber es grande. Evidentemente, hay que relacionarlo con el locutor (primera persona) para
expresar la modalidad “obligación”, pero hace falta, además, un contexto adecuado, pues yo debo puede igualmente
significar una probabilidad: “Debo estar medio dormido para no comprender lo que me dicen”, “¡Espera!
Comencemos de nuevo. Debo estar equivocado”. “No sé porqué estoy atrasado. Debí salir demasiado tarde”.

LA POSIBILIDAD (“Yo puedo…”)

1. .Definición
El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar que depende de él mismo, lo cual lo sitúa en la eventualidad de
tener que cumplirla.
- Dice que tiene una aptitud (o una disposición mental) que le permite realizar tal acción.
Además, hay que señalar, que si un locutor es llevado a decir que tiene capacidad para realizar una acción, es
porque de alguna manera esa capacidad ha sido puesta en duda. Hay que entender, pues, la noción de
posibilidad no como una noción relacionada con un procedimiento argumentativo, sino como una modalidad
enunciativa que se refiere al poder de ejecución del locutor. Si este poder de ejecución no depende sino del
locutor, estaremos frente a una “posibilidad interna”; si depende de alguien diferente del locutor, hablaremos de
“posibilidad externa”.

a) La “posibilidad interna” revela una aptitud (o disposición) natural (física o intelectual) del locutor para
realizar la acción planteada: “Yo puedo hacerlo solo” (= Yo soy capaz).
b) La “posibilidad externa” revela que el locutor ha recibido la autorización para realizar la acción. En este
caso hay una relación de complementariedad simétrica entre las modalidades “autorización” y “posibilidad”: “Yo
lo autorizo a partir” implica “Estoy autorizado a partir” o “Yo puedo a partir”

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “posibilidad” expresada por el locutor.

2. Configuración explícita
Verbos y perífrasis verbales seguidas de infinitivo. Estas marcas no permiten distinguir los dos tipos de
“posibilidad”. Sólo el contexto permite efectuar tal distinción:
[“Posibilidad interna”]
“Haré todo lo que yo pueda (todo lo que esté a mi alcance) para ayudarte”.
“Yo puedo dar mucho más, pero me esfuerzo poco”.
“Yo soy capaz de levantar esta piedra”.
“Tengo la suficiente aptitud intelectual para presentarme en ese concurso”.
“Estoy en condiciones (en capacidad) de hacer ese informe solo”.
[“Posibilidad externa”]
“¿Ya puedo irme, señor agente?".
“Ahora que tengo la autorización, puedo revelarte el secreto de nuestra empresa".
“Ya está, el dueño me ha dado luz verde: Puedo lanzar el producto al mercado”.

LA “VOLUNTAD” (“Yo quiero…”)

1. Definición
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El locutor:
- Plantea en su enunciado una acción a realizar que no depende de él (o sólo depende de él).
- Dice que está en una situación de carencia que desearía ver satisfecha, lo cual significa que él concibe tal
acción como benéfica para él.
- Revela al mismo tiempo que no tiene el poder de satisfacer esa carencia y que necesita recurrir a otro agente,
diferente de él mismo, para llevar a cabo la acción.
El Interlocutor:
- No está implicado en el acto enunciativo.
- Es testigo de un “querer” expresado por el locutor.
2. Variantes de la “voluntad”
Según la fuerza de su “querer” y la naturaleza de ese otro agente, podrán distinguirse: el “deseo”, el “anhelo” y
la “exigencia”.
a) El “deseo” expresa una “voluntad” íntima del locutor, sin que se precise el agente o la causa que podría
hacer que ese deseo sea satisfecho:
“Deseo tener éxito en mi vida sentimental”.
b) El “anhelo” expresa una “voluntad” muy intensa cuya realización se considera casi imposible o posible
gracias a la intervención más o menos sobrenatural de un agente (invocación):
“¡Quiera el cielo que no le pase nada!”.
c) La “exigencia” expresa una “voluntad” muy intensa en relación con la posición de autoridad del locutor, el
cual le exige al otro (interlocutor o tercero) la sumisión para que sea satisfecha su carencia:
“Exijo que no se me moleste más”.

3 Configuración explícita
Verbos modales y perífrasis verbales:
[“Deseo”]
“Deseo que él sea feliz”.
“Mi sueño es poder vivir solo”.
“Aspiro a no volver a ser molestado”.
“Me gustaría que nos volviéramos a ver”.
[“Anhelo”]
“¡Quiera el cielo que no llueva más!”.
“¡Dios quiera que con todo y eso ellos tengan niños!”.
“¡Ah, si él pudiese comprender una vez por todas!”.
“¡Ojalá yo pueda verlo!”.
“¡Me gustaría tanto que los hombres fuesen distintos!”.
“¡Deseo que él salga sano y salvo!”
[Exigencia]
“¡Exijo que me devuelvan los planos inmediatamente!”.
“¡Quiero que usted sepa mantener su lengua quieta!”.
“¡Para mí es absolutamente indispensable que venga en el acto!”.
“¡Espero, señores, que esto no se vuelva a repetir!”.

Observaciones:
1. Ciertas marcas lingüísticas se caracterizan por expresar más bien un determinado sentido que otro (por ejemplo
las fórmulas optativas:”Quiera el cielo que…”); pero la mayoría de ellas no son discriminantes y se debe recurrir al
contexto para distinguir las sub-categorías de “voluntad”: “¡ Deseo que él se vaya!” = Es mejor así (“Deseo”) o: ¡Sería
tanto mejor! (“anhelo”), o: ¡Hacérselo saber! (“Exigencia”).
2. Ciertos matices de sentido pueden producirse dentro del “anhelo”:“¡ Me gustaría tanto que triunfases!” = Yo sé que
es posible (Acción considerada como realizable), o: ¡Ojalá se pudiera, sería tan hermoso! (Acción considerada como
no realizable).
3. No se debe confundir “exigencia”, “orden” y “petición”, a pesar de que estas tres modalidades puedan ser
expresadas a través de una misma configuración: “¡ Me gustaría que nos calláramos!” Todo depende de la posición
del locutor. En la “exigencia”, el locutor es el único que puede reclamar, incluso en los casos en que ejerce algún tipo
de autoridad. Hasta se podría decir que él tiene tanta más necesidad de explicitar su posición de autoridad cuanto
más sea ésta puesta en duda. La “exigencia” es endocéntrica ; remite al locutor. En la “orden”, por el contrario, el
locutor “implica” al interlocutor y ejerce naturalmente (no tiene necesidad de ejercerla) su posición de autoridad. La
“orden” es exocéntrica : va del locutor al interlocutor. En la “petición”, el locutor implica al interlocutor, pero no se

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considera en posición de autoridad ; le hace una solicitud al interlocutor. Evidentemente, por razones de estrategia
discursiva, el locutor puede jugar con estas tres modalidades. Eso se ve en este subtítulo de un diario: El Consejo de
Seguridad ha solicitado expresamente ayer a X que acepte recibir la misión de las Naciones Unidas. El Estado X
inmediatamente rechazó esa orden ”.

LA “PROMESA” (“Yo prometo que…)

1. Definición
El locutor
- Plantea en su enunciado una acción a realizar, la cual debe ser ejecutada por él mismo.
- Supone que la realización de dicha acción, de la cual él es responsable, es puesta en duda.
- Se compromete con sus palabras a realizar ese acto, poniéndose en posición de perjuro si no cumple su
compromiso (juramento).
- Se confiere el poder de hacer que justifica ese compromiso. (Una promesa hecha por un locutor que no tiene
poder para realizar la acción prometida no es un perjuro. La promesa es nula e inexistente.

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “promesa” del locutor.

2. Configuración explícita
Verbos y perífrasis verbales:
“Prometo ir a verlo tan pronto como tenga tiempo”.
“Juro que me callaré”.
“Me comprometo a enviarle mi manuscrito a tiempo”.
“Hago la promesa de no volver a comenzar”.

3. Configuración implícita
Es casi imposible, ya que para que haya “promesa” es necesario que ésta sea declarada verbalmente (o por
medio de un gesto)
.
Observaciones:
1. El compromiso es una “obligación” que se impone el locutor. No se deben confundir, sin embargo, las modalidades
“obligación” y “promesa”. La primera es puramente descriptiva (el locutor dice de qué depende la acción a realizar).
La segunda es preformativa (el locutor se obliga en el instante mismo en que dice que se compromete).
2. Una vez más, no debe confundirse marca lingüística (el verbo) y categoría conceptual (la modalidad). El verbo
prometer puede hallarse en contextos que sirvan a una modalidad diferente de la “promesa”. Por ejemplo: “ Te
prometo que vas a tener agradables sorpresas si sigues obstinado” corresponde a una “advertencia”. Aquí, además,
el locutor no tiene ningún poder de ejecución; en cambio, el interlocutor está implicado en el acto locutivo y es
calificado (“Estoy advertido”). De igual modo, el verbo jurar, que sirve para expresar la “promesa” cuando se combina
con un discurso en futuro (la acción está por realizar), corresponde a una “proclamación” cuando se combina con un
discurso en presente o en pasado (la acción fue realizada): “Juro que no fui yo quien quebró el vaso de Soissons”.

LA “ACEPTACIÓN” / EL “RECHAZO” (“Acepto/rechazo que…”)

1. Definición
El locutor:
- Presupone que le ha sido dirigida una solicitud de realización de un acto (por el locutor u otra persona).
- Responde favorablemente (“aceptación”) o desfavorablemente (“rechazo”) a esta petición de acción.
- No tiene necesariamente una posición de autoridad institucional; puede comprometerse él solo.

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “aceptación” / “rechazo” del locutor.

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2. Configuración explicita
Además de que esta modalidad puede ser expresada por un simple si/no, son los verbos modales o las perífrasis
los que la expresan:
“Acepto seguirte al fin del mundo”.
“Acepto que me sigas”.
“Acepto prestarle dinero”.
“Rehúso comprometerme”.
“Me niego a hacerle el juego”.
“Me opongo a que te vayas sola”.
“Acepto tomar por legítima esposa a Y”.
3. Configuración implícita
Puede ser asegurada por medio de una reacción gestual que indique “aceptación” o “rechazo”, por medio de
enunciados que presuponen que antes hubo una petición de acción: “Puedes ir a encontrarte con él”.

Observación: No se debe confundir esta modalidad con la “autorización” y el “acuerdo”. La “aceptación” responde a
una petición de acción. La “autorización” responde a una petición de decir o de hacer, dirigida al locutor -el cual tiene
necesariamente una posición de autoridad- para que otra persona realice un acto. El “acuerdo” responde igualmente
a una petición de decir y no de hacer.

EL “ACUERDO” / “DESACUERDO” (“Sí/No”)

1. Definición
El locutor:
- Presupone que le ha sido dirigida una solicitud de decir si adhiere o no a la veracidad de lo dicho por otra
persona (haya sido hecha realmente esta solicitud o no).
- Responde expresando que adhiere o no a lo dicho. Al mismo tiempo contribuye a la validación (positiva o
negativa) de su veracidad.

Entre el “acuerdo” y el “desacuerdo” pueden especificarse ciertos matices: “Acuerdo total” ( “Estoy
completamente de acuerdo”), “acuerdo aproximativo” ((“Digamos que estoy globalmente de acuerdo”),
“acuerdo/desacuerdo rectificativo” (“No estoy completamente de acuerdo… no lo estoy en todos los puntos”).

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo del “acuerdo/desacuerdo” del locutor.

2. Configuración explícita
Además de Sí/No y estoy de acuerdo/en desacuerdo con, otras palabras y locuciones son usadas: Sin duda
alguna, por supuesto, desde luego, completamente, en absoluto, de ningún modo, de ninguna manera,
seguro que sí/no, no niego que, y aun el “sí, pero” que anuncia una objeción. A veces, un simple gesto con la
cabeza o una mímica del rostro pueden expresar esta modalidad.

Observación: Como ya se dijo, no se debe confundir la “aceptación”, que corresponde a una petición de acción, con
el “acuerdo”, que corresponde a una petición de decir (adherir), a pesar de que pueden expresarse con las mismas
marcas: “Acepto que me acompañes” (“aceptación”), “Acepto lo que tú dices” (“acuerdo”), “Estoy de acuerdo en que
tú me acompañes” (“aceptación”), “Estoy de acuerdo con lo que se acaba de decir” (“acuerdo”). Igualmente, a pesar
de que “acuerdo” y “autorización” son ambas peticiones de decir, no se les debe ser confundir: la “autorización”
implica al interlocutor (ALOCUTIVO) y responde, además, a una petición de poder hacer.

LA “DECLARACIÓN” (“Yo digo que…”)

1. Definición
El locutor:
- Posee un saber.
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- Supone que el interlocutor ignora ese saber o duda de su veracidad.
- Dice que tal saber existe verdaderamente, con efectos variables según la relación que mantienen el locutor y el
interlocutor con respecto a dicho saber.

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “declaración” del locutor.
2. Variantes de la “declaración”
a) La “confesión”:
- El locutor mantenía voluntariamente oculto un saber que le concierne (lo incrimina)
- Trasmite ese saber al interlocutor, reconociendo que es culpable.
b) La “revelación”: Efecto cercano a la “confesión” No obstante:
- El locutor no mantenía oculto un saber. Otros lo mantenían voluntariamente oculto y él, a lo mejor, sólo tenía
conocimiento.
- Ese saber no le concierne directamente.
- Manifiesta ese saber con toda claridad, permitiéndose una posición de denunciante.
c) La “afirmación”:
- El locutor no hace más que declarar como verdadero un saber del cual supone que el interlocutor tiene dudas. -
- Se confiere una posición de autoridad.
d) La “confirmación”: Efecto cercano a la “aproximación”. No obstante:
- El locutor no hace más que agregar su declaración a las de los que ya daban el saber por verdadero.
- Es necesario que aún subsista alguna duda para que la “confirmación” tenga justificación.

3. Configuración explicita
Verbos y perífrasis verbales:
[“Confesión”]
“Reconozco que pude haber venido más temprano”.
“Confieso mi incapacidad para resolver ese problema”.
“Admito que no ignoraba este asunto”.
“Aquí entre nos, yo tampoco la amo”.
[“Revelación”]
“Voy a revelar el trasfondo de este asunto”.
“Descubriré el pastel oportunamente”.
“Voy a decir lo que sé”.
[“Afirmación”]
“Afirmo que él es el responsable número uno”.
“Pretendo que nadie pueda evadirse de aquí”.
“Sostengo que esta solución es la mejor”.
[“Confirmación”]
“Confirmo que él no se movió de su casa”.
“Soy testigo de que ella salió a las ocho”.
“Testifico que lo que él ha dicho es la pura verdad”.
“El suscrito, X, certifica (testifica) que la señora Y esta inscrita en el programa de doctorado”.

4. Configuración implícita
Todo enunciado cuyo contexto justifique esta modalización puede tener efecto de declaración:
“Yo tuve la culpa” (Auto-acusación - “Confesión”).
“Es él, se lo digo yo” (“Revelación”).
“Nadie puede escaparse de aquí”, (“Afirmación”).
“Sí, él dijo la verdad”. (Repetición - “Confirmación”).

Observaciones:
1. No se debe confundir la “afirmación” o la “confirmación” (“declaración”) con la “convicción” (“opinión”), aun cuando
estas modalidades tengan en común la certeza. En las dos primeras, se presupone la veracidad del saber y el
discurso sólo sirve para reforzarla. En la segunda, el locutor da una opinión con respecto a la veracidad del saber.

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2. Tampoco deben ser confundidas la “declaración” y la “advertencia”. Esta última modalidad es “ALOCUTIVA”, pues
el interlocutor se encuentra calificado por ella (“Estoy advertido de que…”), lo que no ocurre en la “declaración” (No
es posible decir: “Estoy declarado que…”).
3. En fin, puede sugerirse que se considere la “excusa” como una variante de la “confesión”, por el hecho de que hay,
de parte del locutor, reconocimiento de una culpa.

LA “PROCLAMACIÓN” (“Yo proclamo…”)

1 Definición
El locutor:
- Hace existir un acto en el instante mismo en que profiere un enunciado que describe dicho acto (los exponentes
de la pragmática hablan de “acto preformativo”.
- Tiene una posición institucional (o considerada como tal), que le da autoridad para hacer que ese enunciado se
convierta en acto, lo que le da a éste cierto carácter de solemnidad (“en virtud de los poderes…”).

El interlocutor:
- No está implicado.
- Es testigo de la “proclamación” del locutor.

2. Configuración explícita
[El que presidente una sesión]
“Declaro abierta la sesión”.

[Un alcalde]
“Proclamo que de ahora en adelante será obligatorio el control a la salida de las escuelas”.

[El responsable o el delegado de una autoridad]


“Declaro solemnemente que resistiremos hasta el final”.
“En virtud de los poderes que me han sido conferidos, lo hago caballero de la Legión de Honor”.

3. Configuración implícita
Solamente puede haber verdadera “proclamación” a través de las palabras que la describen. Sin embargo, como
ella depende de la posición institucional del locutor y está siempre inscrita en un ritual, ciertas marcas
lingüísticas pueden convertirse en indicio de esta modalidad:
[El que presidente una sesión]
“Bien, comencemos el debate”.

[Después de un discurso solemne]


“¡He dicho!”.

Observaciones:
1. La “proclamación” puede combinarse con la modalidad de “juicio”, como en el caso de las nominaciones: “Los
declaro unidos por el vínculo del matrimonio”, “ Lo declaro digno del título de Doctor en Letras”, “Lo designo
comandante de la Legión de Honor”.
2. Se habrá observado que el verbo declarar puede corresponder, según el contexto, tanto a una “declaración” (“decir
para develar”) como a una “proclamación” (“hacer diciendo”).

LAS MODALIDADES DELOCUTIVAS


Nota: Las modalidades DELOCUTIVAS están desligadas del locutor y del interlocutor. Las palabras emitidas existen
en sí y se imponen a los interlocutores en su modo de decir: “Aserción” o “Discurso citado”.

LA “ASERCIÓN”

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1. Definición:
a) La “aserción”, sea positiva o negativa, es generalmente definida como “una proposición que uno anticipa y
que tiene como verdadera” (Le petit Robert. Dictionnaire de la langue française).

Aquí se trata de la “aserción” que concierne no a la verdad de lo dicho (por ejemplo: ”Cristóbal – venir -
próximamente” ), sino a la enunciación, o sea, a la manera de presentar la veracidad de lo dicho, que puede ser
denominado modo de decir (por ejemplo: “Eso es evidente” ). Así, la aserción de lo dicho y la aserción de la
modalización se combinan en el acto enunciativo (“Es evidente que Cristóbal vendrá”) .

b) La “aserción”, como fenómeno enunciativo es, pues, una modalidad que por pertenecer al DELOCUTIVO,
no depende ni del locutor ni del interlocutor, lo que explica que cualquier huella de éstos sea borrada de las
configuraciones lingüísticas.

2. Variantes de la “aserción”
Esta modalidad se especifica en diversos tipos de “aserción” (“Evidencia”, “probabilidad”, etc.) que
corresponden, punto por punto, a la mayoría de las modalidades del ELOCUTIVO de las que se ha hecho
desaparecer la responsabilidad del locutor.

3. Configuración explícita
Es asegurada por:
- Adjetivos, en giros de forma personal: “Está bien que lo haya dicho”, o impersonal: “Es una lástima que…”.
Estos giros van seguidos tanto del infinitivo como del indicativo o del subjuntivo, según el valor de la modalidad.
- Adverbios: evidentemente, probablemente, efectivamente, obligatoriamente, felizmente, sin duda,
indiscutiblemente, etc. El lugar de estos adverbios en un enunciado demuestra sobre qué versan ( “Él trabaja
efectivamente”, “¡Efectivamente, él trabaja!” ).

Observaciones:
1. Los adverbios plantean un problema de interpretación, en la medida en que pueden encontrarse en un contexto en
forma exclamativa que les da un valor de modalidad “Elocutiva”: “¡Evidentemente , él vendrá!”. Es, pues, una
observación minuciosa de los elementos contextuales la que permitirá decir si se trata de una modalidad de “opinión-
convicción” o de “evidencia”. A veces, el adverbio puede encontrarse en un contexto en el que ciertas locuciones
indiquen que la modalidad es responsabilidad del locutor (ELOCUTIVO): para mí, en cuanto a mí, en lo que me
concierne, desde mi punto de vista, personalmente, etc.
2. Para los giros impersonales, esta misma distinción puede hacerse con ayuda del pronombre me, que señala la
responsabilidad del locutor: “Parece que él tiene razón” (“Probabilidad”) / “Me parece que él tiene razón”
(“Suposición”). Pero puede igualmente haber combinación de una modalidad DELOCUTIVA con otra ELOCUTIVA: “Es
evidente (DELOC), para mí (ELOC), que él vendrá ”.

4. Configuración implícita
De hecho, para poder identificar una modalidad de “aserción”, es necesario que ella esté marcada de una forma o
de otra; si no, no podemos sacar como conclusión la expresión de dicha intención por parte del locutor. Se puede
solamente agregar que ciertas mímicas, entonaciones o vacilaciones pueden evocar tal o cual tipo de “aserción”.

Observaciones:
1. El hecho de distinguir una modalidad de “convicción” y una de “evidencia” muestra hasta qué punto es útil la
distinción propuesta entre ALOCUTIVO y ELOCUTIVO: “Yo estoy seguro de que él vendrá” señala la responsabilidad
del locutor en una evaluación de lo dicho (“convicción”) / “No hay duda de que él vendrá” presenta las cosas como si
el locutor no tuviese (o no quisiese tener) ninguna responsabilidad en esta evaluación (”evidencia”). No es suficiente,
pues, ver aparecer el adjetivo seguro para hablar de modalidad de “certeza”, como lo hacen muchas obras de
lingüística. Hay que ver en que acto enunciativo se inscribe este adjetivo. Igual sucede con todas las modalidades
ELOCUTIVAS que se encuentran en la “aserción”.
2. Se percibirá, una vez más, la polisemia de los verbos modales:
- El verbo deber, que expresa la “obligación” (ELOCUTIVO) del locutor en primera persona: “Debo partir a las
cinco”, expresa una “probabilidad” (DELOCUTIVO) cuando hace parte de un giro impersonal: “Deben ser las cinco”.
- El giro Es posible que puede expresar una “posibilidad” delocutiva de poder hacer: “Es posible levantar esta roca”
o una “probabilidad” delocutiva: “Es posible que llueva”.

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2. La combinación de un giro impersonal (“Es necesario que…”) con palabras que describan una acción del locutor
(“Me voy”) no es indicio del paso de un acto DELOCUTIVO a uno ELOCUTIVO. En: “Es necesario que me vaya”, el
acto enunciativo es DELOCUTIVO. El locutor dice que esa obligación no depende de él.

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ELOCUTIVO DELOCUTIVO
MODALIDADES ASERCIONES Y CONFIGURACIÓN
“Constatación “Constatación”: “Se admite (es de público conocimiento) que…”,
y saber” “Es evidente que…”, “Se nota que…”
“Opinión- “Evidencia”: “Es evidente que…”, “Es cierto que…”,
convicción” “No hay duda que…”, “El hecho es que…”,
“Es indiscutible que…”, “Evidentemente”,
“Efectivamente”, “Ciertamente”, etc.
“Opinión- “Probabilidad”: (fuerte)
suposición” “Es probable que…”, “Probablemente”,
“Aparentemente”, “Sin duda”

(media)
“Puede ser que…”, “Tal vez…”,
“Es posible que…”, “Debe ser…”

(débil)
“Es incierto que…”, “Es muy poco probable que…”
“Hay pocas probabilidades de que…”
“Apreciación” “Apreciación”: “Es satisfactorio que…”, “Está bien que…”

favorable favorable: “Es divertido que…”, “Es digno de aprecio que…”,


“Es acertado que…”, “Es admirable que…”
desfavorable desfavorable: “Es decepcionante que…”, “Es triste que…”
“Es una lástima que…”, “Lástima que…”
“Obligación” “Obligación”: “Hay que…”, “Es obligatorio…”,
“Es necesario que…”, “Es indispensable que…”
“Está prohibido que…”, “Sólo hay que…”
“Es conveniente que…”
“Posibilidad” “Posibilidad” “Es posible que…”, “Es factible”
(de hacer) (de hacer):
“Voluntad-deseo” “Deseo”: “Es deseable que…”

“Voluntad- “Exigencia”: “Se exige que…”, “Exigen…”


exigencia”
“Aceptación” “Aceptación”: “Es aceptable que…”
(Rechazo) “Rechazo”: “Es inadmisible que…”
“Declaración- “Confesión”: “Sin ningún empacho hay que reconocer que…”
confesión”

“Afirmación- “Confirmación”: “Es verdad que…”


confirmación” “Es cierto que…”
“Es exacto que…”
“Es justo decir que…”

EL “DISCURSO CITADO” (“Él dijo que…”)


Es una modalidad compleja que depende de la posición de los interlocutores, de los modos de citar un discurso
ya enunciado, y de la descripción de los modos de enunciación originarios.

1. La “posición” de los interlocutores


a) Un locutor citador (representado Loc.C) se dirige a un interlocutor (representado Interloc.C), en un tiempo
(T.C) y un espacio (E.C) determinados, para citarle el discurso precedentemente enunciado (D. O) por un locutor
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originario (Loc.O) que se dirigió a un interlocutor (Interloc.O) en un determinado tiempo (T.O) y espacio. (E.O).
Sea:
T. O /E.O T. C/E.C
[Loc.O - (D.O) → [Interloc.O] → [Loc.C ] - (D.C) → [Interloc.C]

b) Varios casos de relaciones entre esos interlocutores pueden presentarse:

• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.C]: “Yo te había dicho que….”

• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.C]: “Yo le había dicho que….”

• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.C]: “Tú me habías dicho que….”


• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.C]: “Tú le habías dicho que….”

• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.C]: “Él me había dicho que….”

• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.C]: “Él te había dicho que….”

• [Loc.O → Interloc.O] → [Loc.C → Interloc.R]: “Él le había dicho que….”

c) Como se ve en esta lista de casos, el locutor-citador no coincide necesariamente con el interlocutor


originario. Uno o varios intermediarios pudieron intervenir entre el Loc.O y el Loc.C, lo cual plantea un cierto
número de problemas:

- El grado de fidelidad:
El discurso emitido puede ser citado con más o menos fidelidad; ello puede deberse a una intención clara o no de
parte del citador. El discurso originario puede ser transformado en su enunciado referencial (decir: “Él fue
asesinado” (D.C), por: “Él está muerto” (D.O) o en su modo de enunciación (repetir: “Debo partir” (D.O =
obligación), por: “Él debe partir” (D.R = ¿obligación o probabilidad?), por un truncamiento del contexto
originario o por una reconstrucción equivocada del contexto y de la situación de comunicación originarios.

- El modo de reproducción:
El discurso originario puede ser pura y simplemente reproducido en su forma. En ese caso se trata de una
repetición de lo que ya ha sido dicho, pero como se observa a veces, esta repetición puede también sufrir alguna
modificación. El discurso originario puede ser transformado a través de una interpretación (correcta o
incorrecta) de lo que no ha sido dicho explícitamente. Por ejemplo, un balbuceo o una indecisión como “¡Pero…
pero… él te engaña!” podrá ser interpretado y reproducido así: “¡Él exclamó con indignación : «él te engaña! »” , pero
también podría ser interpretado como “un asombro”.

- El tipo de “distancia” del locutor:


El locutor puede intentar citar el discurso de la manera más objetiva posible, es decir, no interviniendo en él.
Pero puede igualmente manifestar que adhiere o no adhiere al discurso originario. Eso podrá hacerse, por
ejemplo, utilizando verbos modales que cambian de sentido cuando pasan de la forma yo a la forma él:
D.O: “Sostengo que…” (= “Afirmo”)
D.C: “Él pretende que…” (= “Él afirma sin razón”)

D.O: “Me imagino que…” (= “Supongo”)


D.C: “Él se imagina que…” (= “Él cree sin razón”)

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2. Las “formas de citar”
El discurso originario puede ser citado de diferentes formas por el Loc.C. Puede ser:

a) Citado (la “citación”)


El discurso originario es citado (más o menos integralmente) en una construcción que lo reproduce tal como ha
sido enunciado, de forma autónoma con respecto al decir enunciativo que cita. Este caso corresponde a lo que la
gramática tradicional denomina el “estilo directo”, el cual puede ser presentado con dos puntos seguidos del
discurso originario encerrado entre comillas:
“Él dijo: «mi carro está hecho un desastre»”.
“Él me dice: «Dibújame una oveja, por favor»”.
O con dos puntos, o un punto seguido del discurso originario sin comillas, procedimiento frecuente en la novela
moderna:
“Él dijo: mi carro está hecho un desastre”.
“Terminé por confesarle. Mi carro está hecho un desastre y no sé cómo hacer para desplazarme»”.

b) Integrado
El discurso originario aparece citado en una construcción que lo integra parcialmente al discurso
del que cita, lo que conlleva la transformación del enunciado: la citación se hace con él y, por tanto, los adjetivos
y pronombres, al igual que el tiempo verbal dependen no del momento de enunciación originario, sino del
momento de enunciación del locutor que cita. Así, “Mi carro está hecho un desastre” será citado bien como “Él
dijo que su carro estaba hecho un desastre” o como en la novela moderna, en dos enunciados separados por uno o
dos puntos: “Él terminó por confesárselo. Su carro estaba hecho un desastre”.
“¿Qué te dijo él?
- Que era aceptable.”

“Una mañana, él me llevó donde el director de la escuela y le ponderó mis méritos: El único defecto que
yo tenía era el de ser demasiado avanzado para mi edad”. (Sartre,”Las palabras” )

Este último tipo de construcción le da una cierta autonomía al discurso citado (con respecto a la construcción
precedente), integrándolo al discurso del locutor que cita. La gramática tradicional habla de “estilo indirecto” y
“estilo indirecto libre”.

c) Narrativizado
El discurso originario es citado de tal forma que se integra totalmente, incluso desaparece, en el discurso del que
cita. El locutor originario se convierte en el agente de un acto de decir. Así, “Estoy decepcionado” es citado como
“Él le confesó su decepción”.
“Él me aconsejó que me fuera antes de que se exasperara”.
“Él comenzó acusándome de mala voluntad y regañándome por primera vez en mi vida”. ( Sartre)

Se observa que en este caso el discurso originario sufre una transformación morfológica, apareciendo la mayoría
de las veces bajo forma nominalizada.

d) Evocado (la “alusión”)


El discurso originario aparece sólo como un toque evocador de lo que dijo o, frecuentemente, acostumbra decir
el locutor originario. Esta forma, a menudo conformada por una palabra o un grupo de palabras entre comillas,
guiones o paréntesis, corresponde a un “como tú dices”, “como él dijo”, “como se dice” o “como yo me complazco en
decir” . Así, en “Tú sabes, su carro esta «hecho un desastre»” , las palabras entre comillas pueden hacer alusión a
“Como él mismo dice”.
“¿Ustedes han logrado integrarlo a su grupo?
- Sí, ya lo hicimos. El «injerto» funcionó”.
“Él se considera «incomprendido»”, “¡Es un verdadero «Tartufo»!”

Se puede observar que las citaciones de máximas y proverbios corresponden a este caso, haciendo alusión al
saber popular, a la vox populi, al “como se dice”: “Te recuerdo que «pobreza no es vicio»”.

3. La descripción del “modo de enunciación” originario


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El “modo de enunciación” originario puede ser descrito para citar el modo de tomar la palabra que caracteriza
la actitud comunicativa del locutor originario (“preguntar”, “responder”, “divulgar”… ) o para citar el acto
enunciativo producido por el locutor originario a través del empleo de tal o cual modalidad (ALOCUTIVA:
“Autorización, “prohibición”; ELOCUTIVA: “obligación”, “opinión”; DELOCUTIVA: “aserción”).
Evidentemente, modo de tomar la palabra y acto enunciativo se combinan, incluso se superponen, lo cual
explica que ciertas palabras puedan indicar, al mismo tiempo, el uno y el otro. Así sucede con palabras como
preguntar, replicar, declarar, etc.
a) Los modos de “tomar la palabra” (o “actitudes comunicativas”)
- Roles interlocutivos: responder, replicar, repetir, divulgar, transmitir, citar, contestar, hablar, decir,
declarar, informar, etc.:
“Él le respondió que se había equivocado al inquietarse”.
“Yo le repetí tres veces lo que él debía hacer”.
“Él machaca siempre la misma cosa”.
“Él emplea su tiempo en propagar noticias falsas”.
- Actitudes de la voz: gritar, exclamar, desgañitarse, llamar, lanzar, murmurar, cuchichear, decir al oído, etc.:
“Él le murmuró al oído que la amaba”.
“Él gritó que la maldecía”.
“Ella lanzó tímidamente: «Podríamos tal vez pedirle su opinión»”.
“Yo exclamé que no teníamos que entrar en esas consideraciones”.

Observaciones:
1. Verbos como declarar, informar y preguntar, que aparecen como verbos modales, son considerados aquí como
verbos que sirven para describir una actitud síquica. Así, “declarar” va acompañado de un tono de solemnidad
particular, “informar” supone la existencia de un canal mediático, “preguntar” se refiere al tono material de la
interrogación, sin tener en cuenta el contenido.
2. Cada una de estas descripciones puede producir un particular efecto de sentido de acuerdo con el contexto. Por
ejemplo, replicar puede significar que el locutor “respondió rápidamente, utilizando un argumento insoslayable”, y
gritar puede significar que el locutor “expresa su indignación o que tiene miedo”, o simplemente que “arenga” a las
masas.
3. Es en esta categoría donde podrían ser incluidos algunos verbos que describen al mismo tiempo un modo de
tomar la palabra, una actitud de la voz y un acto enunciativo particular. Se trata de: tutear, aclamar, echar pestes,
blasfemar y hasta negar.

b) Los “actos enunciativos” y las modalidades


- Los actos ALOCUTIVOS: “ordenar”, “autorizar”, “prohibir”, “sugerir”, “solicitar”, “juzgar”, “advertir”:
“Ella le ordenó que se desvistiera”.
“Ella la autorizó a salir con ese muchacho”.
“Él le prohibió hablarle de eso a cualquiera”.
“Él le sugirió que actuara discretamente”.
“Ella le preguntó si él pensaba regresar”.
“Ella lo acusó de haber abusado de su situación”.
“Él le había advertido: no podré seguir protegiéndote”.
- Los actos ELOCUTIVOS: “saber” / “ignorar”, “constatar”, “estar convencido”, “suponer”, “apreciar”, “estar
obligado-deber”, “tener aptitud-poder”, “querer”, “exigir”, “aceptar”, “declarar”, “proclamar”:
“Él sabe que tú no podrás seguir protegiéndolo”.
“Él recalcó que ninguno estaba muy entusiasmado con el proyecto”.
“Él estaba persuadido de que tenía razón”.
“Él supone que no lo volverán a perseguir”.
“A él le parece agradable poder trabajar en buenas condiciones”.
“Ella está obligada (debe) a plegarse a ciertas exigencias de la vida de la empresa”.
“Ella pudo al fin defender su causa”.
“Ella ha deseado que la dejen tranquila”.
“Ella exigió que se comporten con más dignidad”.
“Ella aceptó recibirlo enseguida”.
“Ella confesó su incompetencia”.
“Él lo proclamó digno del título de Doctor en Lingüística”.

Observaciones:

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1. Se supone que cada uno de los actos aquí citados ha sido objeto de un discurso originario. Sin embargo, siempre
es posible que el locutor-citador no haga más que interpretar tales actos a partir de un cierto número de indicios
contextuales. Por ejemplo: “Él quería irse antes que los otros” podría ser el discurso citado de “Yo quiero irme antes
que los otros”. Pero podría tratarse de una interpretación. En ese caso se podría decir, siguiendo a G. Genette,
que se trata de citar pensamientos (“palabras de pensamiento”) o de “intenciones”, procedimiento frecuente en la
puesta en escena narrativa.
2. Ya han sido señaladas las posibilidades de modificación de sentido que pueden acompañar el paso de yo a él en
algunos de esos verbos. Se sabe que eso puede ser tomado a cargo o no por el locutor que cita: “Él cree que…”
puede agregar el sentido de que él se hace ilusiones; “él pretende que…” puede agregar que “y él se equivoca”. “Él se
imagina que…” transforma “yo imagino que…” (“probabilidad fuerte”) en “él cree y él se equivoca”.
3. En fin, el discurso citado agrega un sentido más al verbo deber, lo que demuestra su polisemia: “Yo debo estar en
París a las cinco” (“obligación”), “Él debe estar, en este momento, en París” (“probabilidad”), “Él debe estar en París a
las cinco” (“discurso citado de obligación”).

- Los actos DELOCUTIVOS de Aserción


No puede haber discurso citado sobre los actos DELOCUTIVOS porque éstos no están bajo la responsabilidad
de ningún locutor. A menos que se les integre en la totalidad del discurso que se cita:
“Él dijo: «Es evidente (probable) que él no podrá salir del apuro»”.
“Él dijo que era evidente (probable) que él no podría salir del apuro”.

Observación general: Es en el marco del “discurso citado”, pero a otro nivel de análisis (discursivo y textual), que
debe considerarse, de una parte lo que se llama tradicionalmente “parodia”, “plagio” e “imitación” (el locutor cita, de
forma más o menos oculta, la manera de hablar/escribir de un locutor originario); de otra parte lo que se llama las
“visiones del narrador” (EL LOCUTOR-NARRADOR cita las palabras de sus personajes).

TEXTOS

[Textos periodísticos]

Uno de los mayores problemas al que está confrontado sin cesar el discurso de los medios –y particularmente el
de la prensa escrita- es el del discurso citado. Sea que se trate de traducir los despachos de las agencias o las
declaraciones de hombres políticos, este discurso navega constantemente entre una “citación” fiel (presentada
entre comillas), pero que muy pocas veces puede ser entregada en su totalidad (in extenso), y una
“interpretación” de los hechos y gestos, así como de los “no-dichos”:
“Con el fin de responder al actual movimiento de protesta, el ministro anunció ayer que liberará nuevos créditos
para solucionar lo más urgente”.

“Europa, sobre todo la Europa del Sur, esta preocupada: la demografía galopante del otro lado del Mediterráneo
está cargada de futuras tensiones”.

“El más celebre escritor albanés decidió solicitar asilo político a Francia, por no creer ya en la democratización del
régimen de su país”.

“X quiere probar suerte por fuera de los partidos. Está resuelto a jugar su carta personal en la perspectiva de las
primarias presidenciales”.

“El ministro estimó ayer, durante un coloquio nacional, que en los eventos ocurridos recientemente, «la policía fue a
veces dura e injustamente acusada»”.

“El senado reafirmó ayer su «apego» a la política de privatización”.

“El ministro de Economía y Finanzas indicó ayer que deseaba que la gasolina extra sin plomo sea «distribuida en
todas partes»”.

“Según la agencia americana, el presidente habría declarado que él estaba dispuesto a negociar”.

“El Gerente general del gigante electrónico neerlandés anunció ayer nuevos despidos. Acusado de todos los males,
acaba de justificar su decisión revelando el último balance de Philips”.
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“Según un consejero del Presidente, la liquidación de la alianza debería ocurrir el año próximo”.

“X, un «duro» del ala derecha de su partido, criticó ayer la decisión del gobierno. Su llamado al diálogo con la
población refleja la degradación de la situación”.

[Relato]

“El gran momento por fin llegó. Yo le digo que me llamo Juan D., que tengo treinta años pasados, que perdí a mi
padre cuando estaba pequeño y que vivo con mi madre que me idolatra, pero me hace la vida imposible.
Krugger consulta rápidamente mi carta y me pregunta cómo es posible que en materia de estudios yo ni siquiera
haya terminado mis estudios primarios, que yo apenas tenía ocho años cuando mi madre me retiró de la escuela.
Él se interesa por mi último empleo. Inevitable pregunta. Le confieso que jamás en mi vida yo había trabajado y
no sale de su asombro porque en pleno siglo XX un hombre haya vivido treinta años sin haber sido obligado a
trabajar. Le respondo que no se sorprendería tanto si conociese la necesidad obsesiva que tiene mi madre de
mantenerme entre sus faldas. En cierto sentido (le digo yo), es falta suya si yo nunca he trabajado.
Él comienza a comprender que mi madre juega un rol primordial en mi existencia. Se rasca la garganta, levanta
las cejas y enciende un cigarrillo. Quiere conocer las razones que me han llevado a escribirle. Las páginas de periódicos
están llenas d ofertas de empleos. ¿Por qué los he escogido a ellos precisamente?
J. Tomeo, Monstruo amado.

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