Está en la página 1de 8

15 Ejemplos de

Poemas Líricos
La poesía lírica es una forma de expresión verbal que usa la palabra
para transmitir un sentimiento profundo, una reflexión o un estado del
espíritu. Se suele utilizar este término para nombrar canciones, cantos y
romances, y no debe entenderse a la poesía lírica como sinónimo de
la poesía como género literario.

La palabra lírico surge de la práctica antigua griega de recitar la poesía


acompañando al poeta con instrumentos musicales como la lira (atribuida
además a Erato, musa de la poesía).

La poesía cantada o recitada se distingue de la poesía dramática o


narrativa en que se reserva para el ámbito de lo privado, lo amoroso y lo
subjetivo. Apunta más bien a formas sencillas y al uso de la métrica y la
rima, dado que su interés se centra en la recreación emocional más que
en el logro estético de sus formas.

 Ver además: Poesía

Algunas formas tradicionales de la poesía lírica son:

 La oda. Alabanza o descripción poética de una cosa, una


persona (por lo general la amada o un héroe) o de una situación.
 La égloga. Típica de la poesía pastoril, suele aludir a paisajes
bucólicos y vivencias silvestres, mediante una caracterización del
entorno natural.
 El soneto. Poema compuesto por catorce versos endecasílabos
(11 sílabas) provistos de rima consonante, divididos a su vez en dos
estrofas de cuatro y dos de tres versos (cuarteto y terceto) para
lograr una estructura melódica. Durante siglos se le consideró la
forma poética por excelencia.
 La elegía. Canto de dolor, de despedida o de lament0.
 El madrigal. Poema de amor principalmente, breve de extensión
pero subjetivo en sus formas y lleno de la emocionalidad casi
confidencial del enamorado.
 El epigrama. Canto breve, usualmente satírico, irónico o
juguetón, en el que se muestra la agudeza e ingenio del poeta.

Ejemplos de poemas líricos


1. “Soneto” de Lope de Vega

Un soneto me manda hacer Violante,


que en mi vida me he visto en tanto aprieto:
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante


y estoy a la mitad en otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,


y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho


que voy los trece versos acabando:
contad si son catorce: ya está hecho

2. “Romance del Conde Arnaldos” (fragmento) de autor anónimo

Quién hubiera tal ventura


sobre las aguas del mar,
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de san Juan

yendo a buscar la caza


para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar

las velas trae de seda


jarcias de oro torzal
áncoras tiene de plata
tablas de fino coral (…)

3. “Soneto XXIII” de Garcilaso de la Vega

En tanto que de rosa y azucena


se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende el corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena


del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera


el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado.


Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza su costumbre.

4. “A una nariz” (soneto) de Francisco de Quevedo

Érase un hombre a una nariz pegado,


érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,


érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,


érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

5. “Rima LIII” (fragmento) de Gustavo Adolfo Bécquer

Volverán las oscuras golondrinas


en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban


tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas


de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán. (…)

6. “Negra sombra” (fragmento) de Rosalía de Castro

Cuando pienso que te fuiste,


negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
vuelves haciéndome burla.

Cuando imagino que te has ido,


en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla. (…)

7. “Al perderte…” de Ernesto Cardenal

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:


yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

8. “Margarita, está linda la mar” (fragmento) de Rubén Darío

Margarita, está linda la mar,


y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,


guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento. (…)

9. “CXXII” de Antonio Machado

Soñé que tú me llevabas


por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,


tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.

¡Eran tu voz y tu mano,


en sueños, tan verdaderas!…

Vive, esperanza, ¡quién sabe


lo que se traga la tierra!
10. “El viaje definitivo” de Juan Ramón Jiménez

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando;


y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido;


y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;


y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón de aquel mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico.

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol


verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

11. “La canción del pirata” (fragmento) de José de Espronceda

Con diez cañones por banda,


viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín. (…)

12. “Oda I – Vida retirada” (fragmento) de Fray Luis de León

¡Qué descansada vida


la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;

Que no le enturbia el pecho


de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado! (…)

13. “Vaquera de la Finojosa” (fragmento) del Marqués de


Santillana

Moza tan fermosa


non vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,
por tierra fragosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa. (…)

14. “Coplas de don Jorge Manrique por la muerte de su padre”


(fragmento) de Jorge Manrique

Recuerde el alma dormida,


avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado
da dolor,
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor. (…)

15. “La sangre derramada” (fragmento) de Federico García Lorca

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,


que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.


Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras. (…)