Está en la página 1de 10

MEJORAS PARA LAS RELACIONES DOMINICO-HAITIANA

ASPECTO DE SALUD

En el aspecto de salud colaboraría para que haitianos vengan a las universidades dominicanas a
realizar la carrera de medicina para que aporten con lo aprendido en su pais.

Que ambos paises tenga un plan sanitario en conjunto a futuras catastrofes ante terremoto, ciclones
para que el pais afectado sea ayudado, ya sea por Haiti o Republica Dominicana.ç

1) Fortalecimiento de las Estrategias Binacionales para la Promoción y Prevención de las


Enfermedades Crónicas Transmisibles (VIH/SIDA, Tuberculosis, etc.) ;

2) Fortalecimiento de La Vigilancia Epidemiológica

3) Fortalecimiento del control de Las enfermedades transmitidas por vectores;

4) Fortalecimiento del control del Cólera;

5) La Vacunación contra las enfermedades infecciosas susceptibles de ser controladas mediante la


inmunización ;

6) Fortalecimiento de la Salud Materna e infantil

7) El Control de medicamentos exportados a la República de Haití.

8) Reforzar la lucha contra las enfermedades Crónicas no transmisibles, particularmente el cáncer


en sus diversos tipos.

9. La reciprocidad en materia de intercambio comercial de bienes y servicios de medicamentos


10. El respeto a las normas sanitarias y fitosanitarias;

11. El intercambio de información relativo a las reglamentaciones comerciales nacionales ;

12. La notificación previa a su puesta en vigor, de toda medida, reglamentación o norma relativa
al comercio salvo a las relacionadas a los asuntos sanitarios y fitosanitarios ;

13. El respeto a los compromisos asumidos en el marco del Protocolo aduanero firmado el 3 de
febrero del 2014 ;

14. La facilitación de las actividades de los operadores económicos de cada país, sin perjuicio de
las leyes nacionales relativas al tema, con respecto al otorgamiento de visas a las personas físicas
que entran en esta categoría ;

16. La promoción y la preservación de un ambiente favorable para el desarrollo de las empresas


y de las relaciones comerciales mutuamente ventajosas ;

17.Distribución porcentual de la población de origen extranjero según variables sociales

18 Proporción de personas que tuvieron un problema salud según variables demográficas y


económicas

19. Establecimiento al que asistió la población de origen extranjero por problemas de salud en
últimos 12 meses y última vez que se atendió con médico o enfermera (%) 63 Cuadro

20. Población de origen extranjero haitiano y afiliación a seguro de salud

21. Población de nacidos en Haití con seguro de salud, según variable de estudio
Población de origen haitiano que tuvo un accidente de trabajo y que asistió a un establecimiento
de salud según formas de pago
22. Población de origen extranjero y forma de pago del servicio salud, según región de residencia
(%)

23. Forma de pago de la población de origen extranjero que asistió a un establecimiento de salud,
según región de salud (%)

24. Población de origen extranjero que asistió a establecimientos del Estado y recibió asistencia
totalmente gratuita, según regiones de salud 77

25. Servicios de salud ofrecidos a pacientes extranjeros y valores en millones de pesos


dominicanos para el año 2012 78 Cuadro 16.

26.Servicios ofrecidos a pacientes extranjeros según región de salud

27. Atención médica a población extranjera y gasto estimado en base al Reporte de Atenciones,
Departamento de Estadísticas

28.Número de servicios de salud proporcionados a personas de origen extranjero, según región de


salud

SITUACION DE LA RELACION DOMINICO-HAITIANA


Esta tertulia sobre las dificultades existentes entre la población dominicana y sus vecinos haitianos
comienza con una afirmación rotunda por parte del diplomático William Páez Piantini, que a pesar de
ostentar el cargo de subencargado de la división de relaciones con Haití del Ministerio de Relaciones
Exteriores de la República Dominicana, precisa que no habla en nombre de ninguna institución, sino en
virtud de un "criterio particular". En su opinión, "las relaciones entre estos dos pueblos son buenas", por ese
motivo, considera que "es penoso ver que gran parte de la prensa dominicana, haitiana y extranjera
deforman la realidad que viven estos dos pueblos".

A pesar de su cercanía, a la República Dominicana y a Haití no solo los separa el idioma, sino una enorme
brecha económica, razón por la cual muchos haitianos han cruzado a lo largo de la historia al lado
dominicano buscando mejores oportunidades. Sin embargo, una vez cruzada la frontera, los haitianos son
excluidos y sufren la misma vida precaria que tenían en su país. Desde Santo Domingo.

Edwin Paraison, consultor de relaciones haitiano-dominicanas, coincide con Páez en que, "en lo formal", los
haitianos mantienen "relaciones cordiales con la República Dominicana", con canales de comunicación y
espacios de diálogo efectivos "para dirimir los problemas y buscar soluciones". Sin embargo, este excónsul
de Haití admite que se puede "hacer mucho más" en este sentido, al tiempo que lamenta el surgimiento de
grupos "extremistas" en ambos territorios "que mantienen un discurso que no es favorable a la concordia".

Durante el coloquio, el conductor del programa, Luis Castro, pondrá sobre la mesa su propia percepción de
la problemática social surgida entre las poblaciones de ambos países. Preguntará por la pobreza que sufren
los haitianos en República Dominicana, por los recelos de carácter xenófobo y por las posibles soluciones
de integración.

Por su parte, la periodista Ceinett Sánchez, actualmente encargada de las redes sociales del Ministerio de
Defensa dominicano, estima que la clave para afrontar los problemas que pueden desestabilizar las
relaciones bilaterales está "en el fortalecimiento institucional". "En la medida en que haya instituciones
maduras y sólidas y una vocación de crecimiento y desarrollo, se podrán aplicar mejores políticas", explica.
Para profundizar en las reflexiones aportadas por los participantes de esta edición de 'Cartas sobre la mesa'
y conocer en mayor detalle los distintos aspectos de la relación actual entre Haití y la República
Dominicana, les emplazamos a que vean completo el video que les ofrecemos.

La Encuesta Nacional de Inmigrantes 2012 (la única fuente de información sobre inmigración en República
Dominicana, gracias a la colaboración ONE, las Naciones Unidas y la Unión Europea), los inmigrantes en el
país aportaban alrededor del 5.4% del PIB, esto es unos 3.300 millones de dólares. El 87% de los
inmigrantes en el país son haitianos y haitianas, y ganan en promedio la mitad del salario que percibe el otro
13% de inmigrantes no haitianos establecidos en República Dominicana.

La suma del gasto público en salud y en educación (excluida la universidad), en el año 2015, ha sido
aproximadamente 3.955 millones de dólares. Según estimativas de los ministerios de Salud Pública y de
Educación dominicanos, los inmigrantes haitianos y los haitianos en tránsito se benefician con un gasto total
anual cercano a los 150 millones de dólares.

En resumen, los haitianos y haitianas inmigrantes aportan económicamente al país el equivalente al 72,6%
de todo lo el Estado destina al gasto en salud pública y educación pública no universitaria. Mientras tanto
apenas se benefician con un 2,9% del gasto social. ¿Bajo esas condiciones puede sostenerse que las
atenciones en salud y educación que reciben los inmigrantes haitianos son una pesada “carga” para los
dominicanos?

Haití es el único país con el cual República Dominicana tiene balanza comercial positiva, vendiendo a ese
mercado unos 2.000 millones de dólares anuales. En 2010, los haitianos que vivían en el exterior mandaron
a su país 1.300 millones de dólares, alrededor del 25% del PIB de su país de origen. Los haitianos vienen a
República Dominicana a producir riquezas en la economía local, y también a enviar remesas. Igual que los
dominicanos migrantes, que en 2013 mandaron al país remesas por 4.200 millones de dólares, el 63%
desde Estados Unidos y Puerto Rico. A los inmigrantes haitianos (como a ningún otro en ninguna parte del
mundo) jamás les ha interesado ni nunca han ejercido un “plan de destrucción” de su fuente de bienestar o
supervivencia. No cabe duda que esos 1.300 millones de dólares que regresan a Haití bajo la forma de
remesas, son vitales para ser actualmente los segundos compradores de productos dominicanos en el
mundo, sólo superados por Estados Unidos.
El muro fronterizo o el negocio de la demagogia en República Dominicana

¿Por qué el empeño en tratar de deshumanizar y criminalizar a los inmigrantes haitianos? ¿Por qué insistir
en la inmigración para explicar el déficit de los servicios públicos en República Dominicana?

¿Qué decir sobre todos los dominicanos ahogados y comidos por tiburones en el Canal de La Mona acaso
tratando de “invadir Puerto Rico”? ¿Cómo no hablar de los cientos de jóvenes dominicanos que se
incorporaron en la invasión norteamericana en Irak y Afganistán, muchos de ellos hoy muertos, buscando
como recompensa la ciudadanía prometida por George W. Bush en su War on Terror?

Sobre este fardo de prejuicios y conceptos alienantes, un grupo de dirigentes políticos, congresistas,
periodistas y hacedores de opinión han decidido pedirle a la ciudadanía un millón de firmas para apoyar la
construcción de un muro fronterizo que separe ambos países.

Un reciente reporte del Observatorio Político Dominicano detalla cómo en las cinco provincias que hacen
frontera con Haití, “el 53% de los hogares aún usa letrina y peor aún, el 17% no tiene ningún tipo de servicio
sanitario. En cuanto al combustible que utilizan para cocinar, el 23% todavía cocina en leña y el 10% con
carbón. El 64% de los hogares de la frontera no tiene servicio de agua dentro de la casa, el 48% tiene
paredes construidas de madera u otro material de menor calidad y 14% posee piso de tierra. De igual forma,
el 17% de las viviendas no tiene acceso al suministro público de energía eléctrica, por lo que sus habitantes
tienen que suplir sus necesidades de alumbrado con el uso de lámparas de gas (propano o kerosene) o
abastecerse de una planta eléctrica propia”.

En cuanto a desarrollo productivo y fuentes de empleo, pese a que existe una ley desde 2001 con amplios
privilegios para quienes inviertan en esa zona, tan sólo 95 empresas se han acogido e instalado allí,
generando menos de 10 mil puestos de trabajo. En las provincias de Independencia y Bahoruco, los
empleos en aquellas empresas acogidas a la ley de desarrollo fronterizo no representan más que 2% o 1%
del total de las personas ocupadas. Hay que decir que 74% de esos puestos son ocupados por
dominicanos; por lo cual, la presencia de fuerza de trabajo inmigrante no es la variable determinante en la
miseria generalizada y la falta de empleos decentes, estables y bien pagados.
También en la cooperación bilateral entre Haití y Republica Dominicana recomiendas las
siguientes actividades:

La coordinación con socios del Ministerio de Salud de la República Dominicana, los diferentes
socios (Naciones Unidas, autoridades sanitarias, ONG, voluntarios, líderes de la iglesia) en la
República Dominicana y en Haití, así como con las Oficinas de la OPS/OMS en ambos países y con
la Oficina Regional en Washington, D.C., fue clave en cuanto a la recopilación de datos, la logística
y la gestión de la información.

Se celebrar reuniones binacionales con los equipos para la prevención y control de enfermedades
con un enfoque especial en el tema relacionado con los síndromes de alto riesgo endémico, tales
como conjuntivitis, diarrea, enfermedades de transmisión alimentaria, infecciones respiratorias
agudas, enfermedades prevenibles inmunes, malaria, leptospirosis y rabia.

Mediante el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), se aplicaron 12.544 dosis de DT (difteria


y tétanos) y 200 dosis de DPT (difteria, tos ferina y tétanos) a poblaciones localizadas en Jimaní y
en otras zonas fronterizas. Además, se aplicaron 960 dosis de sarampión y de rubéola a los
haitianos mayores de un año de edad y a los voluntarios extranjeros y nacionales.

El Programa Ampliado de Inmunización (PAI) fue implementado en siete de nueve provincias a lo


largo de la frontera, incluyendo visitas a domicilio, proporcionando de esta forma, una cobertura del
95% de la población fronteriza. Los consultores del PAI se capacitaron en el uso de nuevos
indicadores para la vigilancia de las actividades de inmunización.

Se realizara mejoras de la calidad del agua en las instituciones de salud a lo largo de la frontera,
incluyendo el reemplazo completo de las tuberías en algunas instituciones, la instalación de
vertederos y letrinas semipermanentes en asentamientos temporales e instituciones de salud.

Continuar con la promoción y alentar las oportunidades y los espacios para la coordinación
binacional con las nuevas autoridades del MSPP.
Abogar y fomentar la cooperación binacional y la ejecución de los enfoques de salud conjunta en
diferentes plataformas mundiales

Apoyar y dar seguimiento a los proyectos y los recursos financieros, como el Fondo Global de
Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria para mantener actividades coordinadas de control
de enfermedades y esfuerzos en ambos los países.

Fortalecer el análisis de información sanitaria, así como la investigación, para conocer más a fondo
los factores determinantes de la salud de las poblaciones migratorias y móviles así como las
regiones fronterizas.

Revitalizar las actividades binacionales de malaria y de tuberculosis entre los dos países.

Fomentar la cooperación entre los dos países para prestar atención apropiada a los casos
confirmados de cólera y para tomar las medidas preventivas conjuntas, además de mantener la
vigilancia cuidadosa entre ambas poblaciones, especialmente entre la población migratoria

ASPECTO SOCIAL
Un aspecto frecuentemente ignorado al tratar las relaciones Domínico-Haitianas es el referido al intercambio
cultural. La preponderancia de temas relativos al comercio, migración, historia y geografía, han absorbido la
atención casi por completo de las instancias y analistas encargados del seguimiento a la cuestión bilateral.

Sin embargo, este desinterés por los asuntos culturales también se explica por el hecho que, a pesar de
compartir una misma isla, ambos países han demostrado un profundo desconocimiento del otro a tal grado
que podemos referirnos a la noción de doble insularidad para soslayar el persistente estado de ignorancia:
cada país vive de espalda al otro hasta que los imperativos propios a la vecindad se lo permitan.

Entendemos que la cultura debe ser un vector que facilite un mayor grado de conocimiento de uno y otro
lado de la isla, lo cual contribuirá a la liberación de prejuicios y permitirá mayor franqueza y alcance en los
intercambios correspondientes.

Pero al hablar de cultura no nos referimos exclusivamente a temas de diplomacia cultural, ese instrumento
que se vale la política exterior para promover la divulgación de la cultura y artes de un estado particular.

Más bien nos referimos a potenciar, analizar, y dar a conocer mejor esos espontáneos intercambios que se
dan a lo largo de la frontera domínico-haitiana, en universidades, librerías, y otros espacios no menos
importantes.

Muchos haitianos se sorprenderían en saber que las obras de Jacques Roumain o Yannick Lahens pueden
ser encontradas en las más importantes librerías de Santo Domingo. Además, en la actualidad concursan
más estudiantes haitianos en las universidades dominicanas que en todo el sistema universitario haitiano.

Un turista que se pasea por la zona colonial tiene una alta probabilidad de toparse con uno de los
restaurantes o clubes de Kompa administrados por haitianos y que son frecuentados por extranjeros y
dominicanos en absoluta armonía y sano esparcimiento. Asimismo, actores haitianos son frecuentemente
vistos en películas dominicanas a la vez que asociaciones de jóvenes haitianos organizan festivales o
jornadas musicales apreciadas por cientos de estudiantes.

Todos estos nexos arrojan nuevas perspectivas sobre el migrante haitiano, a la vez que apaciguan esa
imagen del dominicano como ser intolerante y xenófobo.
Ciertamente persisten grandes brechas, y el tema dominicano y haitiano sigue siendo objeto de distorsión y
malinterpretación en uno y otro lado de la isla. No obstante, creemos que las controversias derivadas del
comercio y la migración pudieran catapultar un conocimiento más acabado del vecino país.

Haití ha logrado colocar a grandes investigadores y promotores culturales en posiciones de renombre. Basta
ver los aportes de Anténor Firmin, Laënnec Hurbon o Michel-Rolph Trouillot en las ciencias sociales, o de un
Dany Laferrière, primer americano miembro de la Academia Francesa.

Lo lamentable es que lo logrado deja mucho que desear en términos de la comprensión de nan panyol
(referencia a República Dominicana en créole). Haití solo cuenta con un puñado de investigadores
dedicados a la cuestión domínico-haitiana, y pocos han versado su especialidad en temas de interés
cultural.

Salvo pocas referencias, la literatura dominicana es prácticamente desconocida por los haitianos, a la vez
que se muestra un gran desconocimiento por la música y artes dominicanas. Revertir esta situación no
conlleva gran esfuerzo, pero sí una acción mancomunada que integre artistas, académicos, instituciones y
personalidades locales o radicadas en el extranjero.